miércoles, 27 de abril de 2011

La amenaza saudí

Fuente: news.antiwar.com

Queridos lectores,

Aunque no me gusta hacer posts excesivamente centrados en temas de actualidad, durante estas dos últimas semanas se han producido dos noticias inquietantes en Arabia Saudita que creo que merece la pena discutir desde una perspectiva más amplia. La fuente principal de lo que hoy discuto la pueden encontrar en este post del blog Oilman.

La primera de estas noticias es que, a pesar del descenso de producción de petróleo en Libia de más de 1,2 millones de barriles diarios (Mb/d) por causa de la guerra que asuela ese país, Arabia Saudita ha experimentado un descenso de su producción de petróleo de unos 800.000 barriles diarios en un mes solamente, pasando desde los 9,11 Mb/d de Febrero a los 8,29 Mb/d en Marzo, según anunció el ministro saudí de petróleo, el Sr. Ali Al-Naimi. Esto ha causado indignación en diversos medios de comunicación americanos, como Wall Street y Financial Times, quienes se quejan de la falta de fiabilidad del socio saudí, ya sea de sus cifras o bien de su capacidad de producción de petróleo.

La segunda noticia tiene que ver con un cambio de tendencia en la política de prospección de Arabia Saudita. Según informa Reuters, Simmons & Co, el banco fundado por el finado Matt Simmons, ha difundido un acuerdo entre el reino saudí y varias grandes empresas de servicios como la tristemente famosa Halliburton para aumentar la cantidad de perforaciones de pozos en un 30%. Aunque en principio la noticia sería positiva (y un cambio de tendencia respecto al anuncio que el año pasado hizo el rey Abdallá de que dejarían el petróleo restante para las futuras generaciones), dos representantes de la compañía nacional de petróleos saudí, Aramco, confirmaron a Reuters que el objetivo de esos pozos adicionales es únicamente mantener el nivel de producción actual, no aumentarlo.


Ambas noticias han desencadenado una catarata de dudas sobre la capacidad y la voluntad reales de Arabia Saudita de ser el suministrador de petróleo de último recurso del mundo. Con una capacidad ociosa nominal de unos 3 Mb/d, Arabia Saudita podría ser capaz de producir más de 12 Mb/d, cifra que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) da como producción esperada de este país para 2015, y con la perspectiva de que aumente hasta los 14 Mb/d en 2020. Sin embargo, algo está impidiendo que Arabia Saudita aumente su producción significativamente por encima de los aproximadamente 9 Mb/d que produce hoy en día, lo que ha hecho que haya dejado de ser el primer productor mundial de petróleo, cediéndole esta plaza a Rusia con sus más de 10 Mb/d.


Hay diversas hipótesis sobre lo que está pasando en Arabia Saudita, las cuales pasan por una interpretación de las palabras del Sr. Al-Naimi cuando se le preguntó sobre la razón de esta disminución de producción petrolífera tan abrupta en una situación de precios tan elevados. De acuerdo con el Sr. Ministro, Arabia Saudita ve el mercado bien abastecido de petróleo; "inundado" incluso, según sus propias palabras, y que si el precio sube es debido a los especuladores. 

Algunos analistas creen que podría tener razón, ya que con el desastre de Japón (terremoto y tsunami posterior) el país nipón ha perdido mucha capacidad de refinado y su demanda ha caído drásticamente. Sin embargo, la demanda mundial sigue creciendo con fuerza, principalmente gracias a China e India, y en menor medida por la recuperación económica de los países occidentales, y a buen seguro Japón necesitará pronto cantidades suplementarias de petróleo para compensar su capacidad de producción eléctrica perdida (en torno al 25%, una cifra enorme). Sea como sea, el propio presidente de los EE.UU., Barack Obama, se ha abonado a esta tesis y anuncia una guerra (léase persecución legal) contra los especuladores del petróleo. Lo cual no deja de ser sorprendente en un país que se ha construido sobre la base de la fe en el libre mercado. Yo, que soy de natural desconfiado, creo más bien que el Sr. Obama está poniendo la venda antes de la herida y está buscando ya chivos expiatorios para el previsible pico de precios del petróleo de este verano. El tiempo dirá.


Otros analistas creen que los movimientos de Arabia Saudita responden a un deseo de ajustarle las cuentas a Occidente, y particularmente a los EE.UU., por su falta de apoyo a los regímenes amigos del reino saudí que han caído con fichas de dominó en los meses recientes. Temiendo por su propia estabilidad, los dirigentes saudíes habrían decidido bajarle un poco los humos a Occidente a base de cerrar un poco el grifo del petróleo, dejando que los precios suban, y al tiempo consiguiendo beneficios rápidos y a bajo coste para luego repartir algunas migajas entre su propia población y frenar el descontento.


Por último, algunos analistas apuestan por que lo que está pasando es que de manera práctica Arabia Saudita no puede incrementar su producción, es decir, Arabia Saudita estaría llegando ya a su peak oil. Ése es un punto crítico, ya que el inicio del declive de producción petrolífera de los saudíes significa el inicio del declive de producción petrolífera del mundo. Hay varios indicios que apuntan a que éste podría ser, efectivamente, el caso. Ya hemos comentado aquí que de la capacidad ociosa saudí hay aproximadamente 1 Mb/d que es más nominal que real: el campo de Manifa produce un petróleo tan contaminado con vanadio que no se puede refinar en ninguna refinería del mundo. Añádase a eso que una gran parte del resto de la capacidad ociosa es petróleo de alto contenido en azufre, el cual no es apto más que para unas pocas refinerías en el mundo, y en particular no puede ser procesado en las refinerías que se alimentaban del crudo libio. La idea saudí de hacer una mezcla especial de crudo malo y crudo bueno hasta llegar al punto de tolerancia de las refinerías y así suplir el déficit libio no fue bien recibida; según comenta Javier Blas en Financial Times la mezcla no llegaba al mínimo estándar de calidad requerida y no ha tenido salida en el mercado. Por otro lado, Arabia Saudita es un país sometido a un estrés hídrico muy importante, con una clara sobreexplotación de su acuífero, el cual podría agotarse en esta década. Ese agua del acuífero se destina a dos usos principales: la agricultura y para la inyección de vapor de agua en los pozos de petróleo para incrementar su producción. Si el acuífero está a punto de agotarse esto puede propiciar una caída drástica de la producción petrolífera de Arabia Saudita, más rápida de lo que predice la curva de Hubbert, en una nueva manifestación de la no-linealidad de la fase de transición.


En Noviembre pasado la AIE reconoció por primera vez que el mundo habría superado su Peak Oil de petróleo crudo, aunque en su optimismo ontológico asumía que la producción del mismo se mantendría estable durante los próximos 25 años; y añadiendo a eso el aporte de los líquidos del gas natural y del petróleo no convencional la producción total podría incluso aumentar. Pero en su estimación la AIE daba por descontado que la producción de Arabia Saudita llegaría a los 14,6 Mb/d en 2025; incluso asumiendo que Arabia Saudita pudiese mantener el ritmo de producción actual los 5,4 Mb/d que faltarían prácticamente eliminarían toda la subida prevista; cualquier nuevo desvío de las previsiones y el mundo habrá entrado ya en la fase de declive de la producción de todos los líquidos del petróleo, y no sólo el petróleo crudo. En suma, que los informes del último año que nos alertan de la próxima llegada del declive y de problemas de suministro seguramente son acertados. Ojalá no sean, además, optimistas.


Salu2,
AMT

Addendum (28 de Abril de 2011): El comentarista JotaEle me envía estas reflexiones, acompañadas con unas gráficas, que creo que merece la pena compartir:

Efectivamente es muy difícil saber lo que pasa en Arabia Saudita, los datos y las noticias apuntan en ambos sentidos. Yo personalmente creo que tienen capacidad ociosa, sobre todo si siguen haciendo lo que últimamente hacen, recortar y mantener. Pienso que debe haber algo de cierto en lo de “guardar el petróleo para las generaciones futuras”, a fin de cuentas saben perfectamente que su petróleo no es eterno; hay un dicho árabe sobre el petróleo que dice: "Mi padre montaba un camello. Yo conduzco un coche. Mi hijo pilota un avión. Mi nieto montará un camello."

En el 2009 el ex ingeniero de producción Sadad al Husseini decía que Arabia Saudita no tenía problemas de extracción y que su tecnología se lo permitía. En cambio tenía dudas del aumento de extracción in Irán e Iraq, precisamente por falta de agua en Irak y falta de gas en Irán. Sin embargo otras fuentes llevan diciendo desde hace tiempo que Ghawar, el campo petrolífero más grande del mundo con diferencia, está sacando más agua que petróleo.

Si vemos las curvas de producción de Arabia Saudita, no siguen una curva, está llena de dientes de sierra, casi todas son debidas a decisiones políticas, por lo tanto es imposible saber si se encuentran en crecimiento o en meseta. Casi todos los países de la OPEP tienen gráficas con dientes de sierra. Tengo unas gráficas sacada de la base de datos de BP comparando la producción de algunos de los mayores productores del mundo. En ellas se ve la curva de Rusia en forma de campana. También se ve la bajada de producción de Rusia coincidiendo con la subida de producción de Arabia Saudita (tiene razón Doméneck, la puntilla final a la URSS fue el aumento de producción de Arabia Saudita, urdido junto a EEUU). También se ve en las gráficas de Arabia Saudita, Irán e Irak, las fecha de las crisis petroleras de 1973 (guerra Yom Kippur), 1979 (revolución Iraní y la guerra Irán-Irak), 1991 (Operación Tormenta del desierto), 2003 (Invasión de Iraq). 
Gráfica 1: Mayores productores mundiales de petróleo

Tengo otra gráfica en la que se compara la producción total de petróleo con la producción de la OPEP y la producción del resto del mundo (No-OPEP). Se ve que la producción No-Opep prácticamente entró en meseta en el 2004. Creo que cuando la producción No-Opep entre en declive, la producción mundial también entrará en declive. No se puede contar con la producción OPEP, puesto que sus decisiones están marcadas por la política. Además una vez que el resto del mundo entre en declive, la OPEP podrá marcar los precios que quiera, por lo cual es en cierto modo lógico que Arabia Saudita esté reservando su producción de petróleo.

Gráfica 2: Producción mundial, producción OPEP y No OPEP, producción de Rusia y producción de Arabia Saudí.

Junto a estas gráficas tengo puestas las gráficas de producción de Arabia Saudita y de Rusia. Hay que destacar que la gráfica de producción de Arabia es muy similar a la de la OPEP y a la de la producción mundial, esto parece indicar lo mucho que influye el petróleo Saudí en el mundo. También destacar lo que se parece la gráfica de la Federación Rusa a la gráfica del petróleo No-OPEP. También creo que cuando Rusia entre en declive, entrará en declive el petróleo del resto del mundo (No-OPEP).
 
PD. La gráfica de Rusia empieza en el 1985, hasta entonces el petróleo de Rusia estaba incluido en el de la URSS.
Saludos


Addendum 2: La cosa se complica por momentos. Majed Al Moneef, gobernador saudí de la OPEP, acaba de anunciar dos hechos relevantes. Uno, que la producción de petróleo de Arabia Saudita permanecerá estancada en los 8,2 Mb/d actuales hasta 2016, y que no llegará hasta los 10,8 Mb/d hasta el año 2030; muy lejos, por tanto, de la marca de 14,6 Mb/d que la AIE asigna al reino para el año 2035. Peor aún, en un reconocimiento práctico del efecto Export Land Model (del que ya hablamos aquí) anuncia que el crecimiento del consumo doméstico en aquel país va a implicar necesariamente una reducción del volumen de petróleo disponible para la exportación. Los que sepan francés puede ver la cobertura completa de esta información en el blog OilMan de Le Monde.


Y si creen que la cosa no puede empeorar, sepan que Serguei Koudriachov, ministro de energía ruso, acaba de anunciar que las compañías petroleras rusas suspenden sus exportaciones de productos petrolíferos a partir del mes de Mayo. Estamos hablando de una prohibición de exportación de gasolina, gasóleo y otros carburantes, que según parece Gazprom y Rosneft estaban desviando al mercado internacional, el cual paga mejor que el doméstico. Esto ha ocasionado una escasez alarmante de estos productos en Rusia, lo cual ha obligado al Gobierno de ese país a tomar cartas en el asunto.

Las consecuencias de ambas noticias es difícil que tarden en hacerse notar: previsible subida del precio del petróleo justo al comienzo del período del año de más demanda y una subida aún mayor de la gasolina y gasóleo. Es, además, una muestra más de las crecientes ineficiencias en el mercado global de hidrocarburos, que cada vez va respondiendo peor al paradigma del libre mercado. Los efectos de la carestía de gasolina en países importadores es impredecible, y especialmente en Irán, tercer productor mundial de petróleo pero importador de gasolina. Más efectos no lineales que pueden hacer abrupto el descenso por el lado derecho de la curva de Hubbert. Tiempos revueltos...

viernes, 22 de abril de 2011

Preparando la transición: cómo aprovechar la energía renovable

Imagen de Carlos Sieiro del Ni..., via Panoramio
Queridos lectores,

En el post anterior analizábamos por qué la energía renovable no es esa tabla de salvación que se nos está continuamente diciendo desde los medios de comunicación y por parte de empresas y partidos. Como vimos, una dificultad esencial y difícil de soslayar es que, dejando aparte los biocombustibles (cuyas limitaciones ya discutimos aquí), nuestras fuentes de energía renovable nos proporcionan electricidad, que no es lo que más necesitamos, y que la saturación del mercado por exceso de generación eléctrica, coincidiendo con los problemas económicos y financieros actuales y en progreso, puede hacer que jamás se lleguen a desplegar. ¿Quiere decir eso que en nuestro futuro de descenso energético no podremos contar ni siquiera con las energías renovables? No, en absoluto; pero lo que sí se requiere es hacer, en esto como en tantas otras cosas, una transición y cambiar nuestra manera de pensar. Hasta ahora nuestro objetivo ha sido mantener una sociedad industrial con unas especificaciones semejantes a la actual, y mientras intentamos preparar una transición del mundo fósil actual al mundo post-fósil como tendrá que ser obligatoriamente el futuro, nos damos cuenta de que las dificultades técnicas y financieras harán fracasar nuestra empresa. Pero, ¿no es éste, una vez más, un caso en el que lo que se precisa es replantear el problema?


Pensemos por un momento: ¿para qué queremos la energía renovable? ¿Para producir electricidad? En realidad, no; la electricidad es un medio, no un fin. Entonces, ¿qué queremos? Fundamentalmente, mejorar nuestras condiciones de vida, especialmente en nuestras casas, y hacer más liviano el trabajo físico. Cosas ambas que las energías renovables nos pueden procurar, y con relativa comodidad, toda vez que superemos la cerrazón de modelo basado en la electricidad exclusivamente.

Producir electricidad tiene sentido si se quiere transportar la energía a través de largas distancias y luego convertir eficazmente esta energía eléctrica en energía mecánica o de otro tipo (magnética, radiación, ...) en el sitio donde se consuma, y encima gestionando la demanda tal y como hace nuestra red eléctrica (en suma, adaptándose a nuestros caprichos, a la suma de los caprichos de los usuarios de la red eléctrica). Pero, a pesar de la eficiencia en la conversión última de la electricidad -en el caso de los motores eléctricos se aprovecha el 85% de la energía eléctrica al convertirla en mecánica- hay un 20% de pérdidas en la red causada por la disipación térmica y por las pérdidas por transformación de voltaje. Y a eso hay que añadir las pérdidas iniciales en la conversión de la luz del sol o la fuerza del viento en energía eléctrica. Como es natural, cuántos más pasos de transformación tengan lugar más energía se disipará por el camino y menos eficaz será un proceso. Pero, ¿necesitamos trasladar por la red eléctrica tanta energía? ¿No podemos captar y consumir la energía renovable de manera local? Nuestros ancestros lo hicieron, y con nuestro conocimiento actual nosotros deberíamos ser capaces de mejorarlo. He aquí una lista no exhaustiva de diversos métodos para aprovechar más eficientemente las fuentes de energía renovables; todas tienen en común un rasgo distintivo: el aprovechamiento de la energía es distribuido -local-, no centralizado -global.


  • Energía solar: El aprovechamiento integral de la energía del sol comienza en la misma concepción de las viviendas y las factorías, mediante diseños solares pasivos. De ese modo, se reducen considerablemente las necesidades de calefacción, refrigeración e iluminación. Aunque la mayor dificultad de los diseños pasivos es encontrar la fórmula óptima adaptada al clima específico donde se sitúe el edificio, en países como España que han sido habitados desde hace milenios, tampoco hace falta reinventar la rueda. En las costas del Mediterráneo las casas tradicionalmente eran bajas y estaban encaladas, para disminuir la exposición al calor intenso y reflejar una mayor parte de la radiación solar incidente. En las zonas de montaña, los tejados son empinados para evitar la acumulación de nieve, y los materiales usados, aparte de locales, favorecen el aislamiento término, como por ejemplo la pizarra; también influye mucho el diseño (ventanas estrechas, muros anchos) como la ubicación (en la solana de la montaña en preferencia a la umbría). Durante el siglo XX se han acumulado muchos conocimientos sobre construcción que serán útiles para mejorar enormemente el diseño y ejecución de las viviendas para adaptarse a una situación en la que la energía no sobre. Aparte de la solar pasiva, crear dispositivos solares de concentración simples es una tarea asequible, y permiten proveer de agua caliente y, con una mínima adaptación, de electricidad a una casa en estas latitudes aunque, eso sí, de una manera discontinua. Sistemas de concentración mayores basados en cilindros de sal fundida permiten acumular energía y dar una salida más uniforme, tecnología no al alcance de un hogar pero sencilla y robusta, y con más futuro que la fotovoltaica. 
  • Energía eólica: Tradicionalmente se han usado molinos de viento para tareas tan variadas como el bombeo de agua, la molienda de cereal, extracción de aceite de la aceituna y otros usos industriales. La transmisión mecánica directa del movimiento de las aspas para accionar una máquina tiene la ventaja de ahorrar las pérdidas energéticas por conversión del momento de giro a corriente eléctrica (desconocidas por este autor, pero que de seguro son importantes), y las ya comentadas de transmisión por la red (un 20% aproximadamente) y de conversión de electricidad a movimiento mecánico (que depende del tipo de motor y régimen de funcionamiento, y que aunque eficiente puede comportar fácilmente pérdidas del 15%). Los inconvenientes de tal diseño son dos principalmente: localismo e inflexibilidad. En cuanto al localismo, el trabajo se efectúa en la localización del molino, así que para evitar perder mucha energía transportando la materia prima al molino y la transformada desde el molino tanto producción de materia prima como el consumo del producto final deben ser en lugares no demasiado alejados del molino. En cuanto a la inflexibilidad, si se hace un molino acoplado a un determinado sistema seguramente no se podrá cambiar su uso fácilmente (aunque siempre se puede acoplar el molino a una toma de fuerza como la de los tractores y acoplar o desacoplar el equipo pertinente según las necesidades). Se ha de añadir a eso que la escala que permiten estas instalaciones es más pequeña que la que nos otorga la electricidad hoy en día, o sea que a la hora de pensar la infraestructura se ha de estudiar con detalle qué se quiere hacer y en qué volumen. En lo que se espera un futuro especialmente brillante para la energía eólica es para la navegación marina: los antiguos clippers a vela eran capaces de alcanzar velocidades de 15 nudos, superiores a los 11 nudos que muchos cargueros actuales no osan traspasar para no gastar demasiado combustible (aunque los clippers eran mucho más pequeños en masa desplazada).
  • Energía hidráulica: Históricamente había los molinos de agua, que son a los efectos discutidos aquí análogos a los de viento. Aunque su capacidad energética es mucho menor que la de las presas hidroeléctricas, no padecen el problema de la colmatación de los pantanos (del cual hablaremos cuando analicemos el futuro de la energía hidroeléctrica). Además, hay diseños interesante, como el de los molinos flotantes, que permiten aprovechar mejor la energía de la corriente y que además permiten acercar la infraestructura allá donde es necesaria en cada momento.
  • Biocombustibles: Seguramente las máquinas que mejor aprovechan los "biocombustibles" sean los animales y los propios hombres. Versátiles, todoterreno, fácilmente reprogramables y autoreparantes para averías limitadas, sus necesidades energéticas son moderadas aunque su potencia también lo es. Para determinados usos seguramente la fuerza animal y humana es la mejor opción; al fin y al cabo, no hace tanto que las metralletas del ejército de los EE.UU. subían las montañas a lomos de una mula. Tampoco hace tanto que el sistema de tranvías se movía con mulas, incluso en zonas tan populosas como Nueva York. En zonas urbanas ese tipo de movilidad crea problemas de salubridad debido a las deposiciones de los équidos, aunque había quién las aprovechaba para abonar su huerto (ver serie "Valencia a todo color" del extinto blog "Se acaba el chollo").
  • Ingeniería: Aunque no sea propiamente de fuentes de energía que hablo en este apartado, se ha de destacar que una buena ingeniería puede mejorar, y mucho, el rendimiento de las diversas fuentes. De antiguo el ser humano ha multiplicado mediante máquinas su capacidad de hacer trabajo aunque fuera a costa de reducir la velocidad con la que se efectuase. Fruto de ese ingenio son las poleas, cabestrantes y polipastos, y las autopistas de cuerda, tirolinas y columpios y toboganes de todo tipo.



¿Por qué se insiste tanto, entonces, en la utilización de las energías renovables para la producción de electricidad? Porque ese modelo de explotación de las energías renovables es un modelo de red a gran escala y favorece no solo la taylorización del trabajo, sino también la concentración del capital en bienes de equipo y la mejora del retorno económico. En suma, los modelos de gran red, con sus grandes instalaciones, proporcionan grandes rendimientos a los inversores. Pero si el objetivo ya no es crecer económicamente sin freno, sino tener una sociedad en equilibrio, plena, sostenible, creciente sólo en progreso humano y de su conocimiento, las grandes redes, como hemos discutido hoy, son antes un estorbo que un fin deseable. Estamos tan acostumbrados a este modelo de gran red que no lo cuestionamos, hasta el punto que es lo único que se discute en los medios de comunicación, que no nos damos cuenta que esta obsesión por un determinado tipo de explotación es justamente lo que puede hacer inviable nuestra sociedad. 


Si este post se inscribe dentro de la serie "Preparando la transición" es porque para poder aprovechar estas energías con gran rendimiento y de manera sostenible y mantenible en una situación de escasez de energía se tiene que comenzar ahora a pensar en algo que vaya más allá del paradigma de red eléctrica de distribución a gran escala, y comenzar a concebir sistemas locales de mejor aprovechamiento.



Aprovechemos las energías renovables, y hagámoslo con sensatez, de manera distribuida y adaptada a cada uso.


Salu2,
AMT

P. Data: Durante las dos próximas semanas posiblemente estaré menos conectado que de costumbre. Espero retomar la actividad normal hacia el día 10 de Mayo.

viernes, 15 de abril de 2011

Por qué las renovables no van a resolver la crisis energética

Fuente: sapedia.gosaints.org

Queridos lectores,

Una primera aclaración para aquellos de Vds. que hace más tiempo que me siguen: en este post no hay nada nuevo, o no sustancialmente; simplemente pretendo con este escrito poner juntas algunas ideas ya expresadas en posts y comentarios anteriores. Lo principal fue expresado ya en "Los límites de las renovables: capital" y "El EROEI de una sociedad completamente eléctrica". Creo, de todos modos, que es hora de recapitular para fijar cuál es mi posición con respecto al devenir de la crisis energética que es al tiempo una crisis económica que es al tiempo una crisis financiera que es al tiempo una crisis medioambiental que es al tiempo una crisis política, que es en resumen una crisis de modelo por su falta de sostenibilidad.


En los comentarios de los últimos posts han surgido diversas ideas para mejorar la eficiencia de los sistemas de aprovechamiento de energía renovable, e incluso se han propuesto algunas nuevas fuentes renovables en espera de ser aprovechada. Todas las discusiones y propuestas se fijan en aspectos meramente técnicos específicos de cada propuesta y no son capaces de ver las dificultades de conjunto que complican sobremanera, si no lo impiden completamente, el desarrollo futuro de estas opciones. Hagamos un repaso rápido de estos problemas. Para comenzar, hagamos una gran separación entre los sistemas que producen electricidad y los biocombustibles, cuyos problemas y limitaciones son diferentes.


Los biocombustibles representan hoy en día alrededor de un 3% de todo el petróleo y líquidos equivalentes consumidos en el mundo, y eso se está consiguiendo consumiendo a nivel mundial el 6,5% de la cosecha de grano y el 8% de la de aceite vegetal. Teniendo en cuenta los problemas que está causando la carestía de alimentos, aumentar aún más nuestro consumo de biocombustibles puede ser suicida, porque el problema al final no se circunscribe a los países más pobres: como ya discutimos, algunos de los países más afectados son productores de petróleo y al tiempo tienen una gran dependencia exterior en materia de alimentación, y esto provoca inestabilidad interna y revueltas, y eventualmente problemas de suministro para nosotros, los países ricos. Habrá quien argumente que los problemas de escasez global de alimentos tienen más que ver con las malas cosechas de este año en Rusia (por la sequía y los incendios) y en Australia (irónicamente, por las lluvias torrenciales e inundaciones) que con el abuso de los biocombustibles. Sin embargo, en un interesante artículo Stuart Staniford presenta el siguiente gráfico que es muy esclarecedor:






En la gráfica se comparan las variaciones sobre la tendencia media de la producción de trigo de Rusia (fluctuaciones; línea roja) con la cantidad de grano (un promedio grosero pero que sirve para tener una idea de los órdenes de magnitud) que se destinan a biocombustibles a escala mundial (línea azul; se representa como valor negativo porque es un detrimento sobre los otros usos del cereal). El rápido incremento del uso de cereal para bioetanol es varias veces más importante que las fluctuaciones anuales de las cosechas. Añádese a todo eso los problemas que ya identificamos en un post anterior, destacando sobre todo la escasa TRE (inglés: EROEI) de los biocombustibles, problemas que aparentemente no se pueden remontar ni con los biocombustibles de segunda generación (etanol celulósico y biodiésel de algas), y será evidente que los biocombustibles, aunque tendrán un lugar en nuestro futuro energético (por su buena densidad energética y contar ya con motores que los pueden aprovechar) no serán jamás producidos a una escala mucho mayor de la actual (incluso más bien disminuirá).


Con respecto a todas las otras fuentes de generación renovable, su problema principal es que generan electricidad, y no combustibles líquidos de alta densidad energética como los que estamos acostumbrados a usar. Como consecuencia de lo cual, se producen toda una sucesión de problemas e interacciones que tienden a limitar, e incluso desterrar, su implantación masiva; he aquí una relación, seguramente no exhaustiva (particularizo para el caso de España, pero seguramente con el tiempo lo que aquí comento será extrapolable a otros países):

  • El consumo eléctrico en España no es capaz de crecer desde el comienzo de la fase aguda de la crisis. La promesa del coche eléctrico no se acaba de cumplir (y ya hemos hablado del por qué tres veces: 1, 2, 3; y de regalo, una discusión más general), y sin el coche eléctrico no hay ni aumento del consumo ni son posibles las tantas veces alabadas y anunciadas redes inteligentes con almacenamiento distribuido (y sufragado por el consumidor, a fe mía). Eso hace que el interés económico por más inversión en generación eléctrico sea limitado.
  • La potencia eléctrica total instalada en España es de 98 Gw para cubrir un consumo equivalente a una potencia media de 32 Gw, con picos de demanda de poco más de 45 Gw y valles de unos 20 Gw. A pesar de que el factor de carga de las diversas fuentes, particularmente de las renovables, es sensiblemente inferior a uno, en su conjunto la potencia instalada en España es superior a la necesaria para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico, dado el consumo.
  • Por culpa de este exceso de capacidad de generación, y a pesar de las exportaciones netas a Portugal, Marruecos y, pásmense, Francia (la cual tiene muchos problemas con el suministro de uranio, pero de eso hablaremos otro día), el hecho es que las empresas de generación tradicionales están perdiendo mucho dinero (mejor dicho, lo pierde la división de generación de las eléctricas), puesto que para garantizar el suministro cuando hay picos de demanda se han de mantener unas cuantas centrales térmicas y de ciclo combinado en activo a mínima potencia, esperando para entrar en acción si es necesario. Pero, con el sistema tarifario para la generación eléctrica en España, se pagan todos los kilovatios·hora de electricidad consumidos al precio de la fuente más cara que se haya usado, que siempre es la última en incorporarse; siempre se empieza por los kilovatios·hora de las nucleares (porque no se pueden regular, van a piñón fijo), luego si es necesario se añaden las eólicas y demás fuentes de régimen especial, después la hidroeléctrica y por último las térmicas; la red tiene un alcance nacional y está interconectada con las de nuestros vecinos, aunque consta de subredes y una parte de la generación se gestiona de manera relativamente local, con lo que es posible que en una zona de España se estén aprovechando las centrales térmicas mientras que en otras no sea necesario. El problema se produce cuando entre nucleares y eólicas se cubre toda la demanda, cosa que cada vez pasa más frecuentemente, porque eso hace que el kw·h se esté pagando prácticamente 0 euros. Por ese motivo, los directivos de estas grandes compañías cargan regularmente contra las renovables, y particularmente contra la eólica, que les está estropeando el negocio.
  • Para contentar a las eléctricas, y para combatir ciertos abusos detectados (lo más sangrante fue el caso de los parques solares que producían electricidad de noche, si nos tenemos que fiar de sus registros) el Gobierno ha redefinido el sistema de ayudas a las nuevas energías, suprimiendo o disminuyendo grandemente las subvenciones. Esto hace menos interesante la inversión en las mismas, porque el tiempo para recuperar la inversión (payback time) crece sensiblemente y esta inversión se ve como menos financieramente atractiva.
  • En este contexto es difícil de creer que le merezca la pena a un emprendedor invertir en generación eléctrica. La verdad es que la inversión está estancada o cayendo, y es que no se puede obligar a un inversionista a tirar su dinero, por más que sea una inversión estratégica necesaria para el país. La solución, dirán algunos lectores, es que sea el Gobierno quien ordene esta inversión. Pero, ¿cómo? Embarcados como estamos en una crisis financiera el Gobierno de España tiene dificultades crecientes para conseguir dinero para sus gastos, y en este contexto es difícil transmitir la necesidad de meterse en un mercado, estropeando la competencia dentro del mismo y perjudicando los intereses comerciales de las empresas. Y encima con un gran coste para el Estado. Es evidentemente que no se va a hacer así.
  • Ya lo hemos comentado aquí: la energía de diversas fuentes no es necesariamente fungible, y por ello no sirve contabilizar todos los Mw·h que podremos generar, si no conseguimos aprovecharlo para los usos societarios actuales. Y es que aparte de los coches está el consumo de camiones, barcos, aviones y maquinaria pesada. La tecnología de las baterías de hoy en día ha progresado mucho, pero su densidad energética sigue siendo como 100 veces menor que la de la gasolina o el diésel. Parece más sensato, por tanto, usar otro vector, y una posibilidad es el hidrógeno. Pero, como ya hemos discutido, el hidrógeno forma moléculas pequeñas que cuando se intentan contener a cierta presión (necesaria para tener una buena densidad energética) se escapa rápidamente del recipiente que lo contiene si sus paredes no son muy densas (y por tanto muy caras). Transformar electricidad en hidrógeno (hidrolización) desperdicia entre el 33 y el 50% de la energía eléctrica empleada, y por lo comentado arriba se ha de hacer para consumir en breve; está claro que el hidrógeno es una mala opción. Y  las células de combustible que usan hidrógeno de una manera más eficiente siguen siendo muy caras... Entonces, ¿qué hacer? Se está proponiendo convertir materia orgánica rápidamente en metano (que es más del 80% del gas natural) usando electricidad, pero no se han conseguido los desarrollos comerciales ya necesarios...
  • Pero, para mayor agravamiento, hay muchos usos industriales de los combustibles fósiles que no son fáciles de sustituir, debido a la pérdida de eficiencia, por medios eléctricos. Es impensable tener los grandes hornos que requieren las cementeras para poder hacer cemento alimentados con electricidad en vez de con gas; ¿y cómo hacer acero sin carbón de coque? Sin resolver esos problemas el imprescindible aumento del consumo de electricidad no se producirá, y encima nos quedaremos sin imprescindibles materias primas.
  • Algunos analistas califican la energía nuclear y renovables de extensiones de los combustibles fósiles (fossil fuel extenders), es decir, pueden aumentar el poder de nuestros combustibles fósiles pero no pueden existir sin ellos. Y es que ciertamente no se pueden crear, operar, mantener y desmantelar estas instalaciones sin un gran uso de combustibles fósiles, y es difícil de imaginar cómo podríamos pasarnos sin ellos, sobre todo teniendo en cuenta los problemas de almacenamiento y densidad energética comentados ahora.
  • La crisis económica, que está conectada y retroalimenta a la energética, y que por eso mismo no puede acabar nunca, hará que la capacidad de consumo de particulares y empresas decaiga de manera indefinida. Y eso reza también para el consumo eléctrico, con lo que la inversión en generación será cada vez más improbable y las interminables grescas entre partidarios de la nuclear y partidarios de la eólica se recrudezcan, las dos facciones soñando con un futuro alimentado solamente con su opción preferida. Al final, las propias eléctricas correrán riesgo de quiebra y quebrarán, deteriorándose su servicio e infraestructura.
  • Para contrarrestar el efecto anterior, es posible que al final se imponga una economía de guerra, quizá a través de un régimen autoritario. En ese momento, mucha gente tendría que trabajar casi como un forzado para poder construir la nueva infraestructura. Eso dará lugar a mucha inestabilidad política y a que se pierda el sentido de esta infraestructura, porque si una parte de los consumidores pasan a ser prácticamente esclavos a los que se les paga lo mínimo ergo no tienen capacidad de consumo, ¿qué sentido tiene intentar establecer grandes infraestructuras? Dado que igualmente no podríamos disfrutar de las ventajas de esa energía, mejor emplear directamente el esfuerzo físico en beneficio propio plantando la tierra. En función del lugar, esa obvia contradicción (otro modo de verlo es que la TRE de las instalaciones renovables creadas y mantenidas con músculo humano tiene un valor muy bajo) creará tensiones y revueltas, y hará mucho más difícil la utopía renovable.




Que quede clara una cosa: yo no estoy en contra de las energías renovables. En el medio y largo plazo será lo único que nos quedará, y es y ha de ser nuestra apuesta de futuro. Simplemente, tenemos que ser realistas en cómo y para qué las podremos aprovechar. La Humanidad llevan miles de años aprovechándose de estas energías, así que si superamos nuestro ensoberbecimiento que nos ciega seremos capaces de ver cómo usarlas.




Salu2,
AMT











viernes, 8 de abril de 2011

Cuando suena la campana

Imagen del blog "Time 4 Dogs"


Queridos lectores,

Cuando era niño, en alguna -ejem, rara- ocasión tuve algún patinazo importante durante un examen. Quizá era un examen de Historia, o de Matemáticas; el caso es que justamente me preguntaban sobre temas que no llevaba bien aprendidos, o tenía ciertas dudas y lagunas y no acababa de encontrar la manera correcta de desarrollar el tema. Con el tiempo, uno aprende a centrarse en aquellos aspectos que uno sabe o intuye que va a poder defender, aceptando que el examen no será perfecto, que habrá partes que tendrán que abandonarse a su suerte y ser calificadas con un cero, pero que al final el conjunto pueda pasar el listón del aprobado. Pero, naturalmente, para aprender esa estrategia óptima con la que gestionar el recurso escaso que resulta ser el propio conocimiento uno tiene que primero que fracasar un par (o más) de veces. ¿A quién no le ha pasado que, necesitando concentrarse en un examen, justo al intentar extraer de lo más recóndito del consciente y del subconsciente la fecha dichosa de la batalla de las Navas de Tolosa o de la coronación de Carlomagno, o cómo se hacían las permutaciones con repetición, acaba su imaginación yéndose desbocada por los cerros de Úbeda? Y lo malo de esas excursiones recreativas es que, de repente, te dabas cuenta de que quedan cinco o diez minutos para que se acabase el examen, y no porque espontáneamente uno volviese de esas verdes praderas, no, sino porque lo decía en voz alta el profesor. Te asaltaba en ese momento un sudor frío y una opresión en el estómago de una intensidad difícil de describir. Y en ese momento acelerabas tanto como podías la actividad de las neuronas, pero de reojo no podías dejar de mirar el reloj de la clase, el cual implacable hacía caer minuto tras minuto. "Id entregando ya los exámenes, por favor", el sudor te resbalaba por las sienes. Los compañeros mayoritariamente ya habían entregado su prueba escrita, y ahí estabas tú con los dos o tres rezagados de siempre. Si el profesor era indulgente te dejaba seguir escribiendo hasta el momento más postrero, que era cuando sonaba la campana que marcaba el final de la clase. Entonces, lentamente, pasaba por los pupitres de los rezagados y les arrebataba sin violencia pero sin piedad el examen. Y entonces llegaba hasta tu pupitre...

Viene esto al caso de la ya inevitable intervención financiera, que al final será en realidad económica, de Portugal. Con él son ya tres países de la zona euro que han sido intervenidos (perdón, que se han acogido al fondo de rescate), después de Grecia e Irlanda. Entre los tres se habrán necesitado unos 300.000 millones de euros del fondo de rescate, que en su constitución contó con 500.000 millones de euros (contantes y "en especies") aportados por los países de la Unión Europea y otros 250.000 millones aportados por el FMI; en total, 750.000 millones, aunque últimamente se está hablando de ampliar este fondo. Esto último es natural: debido a sus propios desequilibrios internos y a las posiciones españolas en Portugal, es bastante probable que España tenga que acabar acogiéndose a ese mismo fondo de rescate en unos meses, con el agravante de que la economía española (contabilizada como PIB) es más del doble de la griega, la irlandesa y la portuguesa juntas, y por tanto es fácil de creer que las necesidades financieras de España superarán el medio billón de euros (oficialmente la deuda total de España es del 250% de su PIB -el cual es de aproximadamente un billón de euros- aunque muchos analistas la elevan al 350% y más).


Se debe tener muy a la vista que el FMI está poniendo una cantidad sustanciosa en este fondo de rescate. El Fondo Monetario Internacional, o FMI, no es exactamente una organización intergubernamental al uso. Aunque formalmente una agencia especializada de Naciones Unidas, su estructura administrativa, financiera y, sobre todo, gobernanza viene determinada por el peso económico de cada país. En la práctica, los representantes de los grandes grupos de inversión del mundo tienen el control de facto de la institución, y de esta manera ganan una visibilidad política que les permite implementar su agenda. Y las políticas del FMI siempre persiguen un único fin: que los grandes prestatarios no pierdan dinero. Por lo tanto, cuando un país necesita acudir a la tutela directa o indirecta del FMI, sus "recetas de choque" no buscan el crecimiento económico de ese país, sino garantizar por los medios que sean su solvencia, aunque ésta se consiga destruyendo el patrimonio actual y comprometiendo su crecimiento económico futuro. Los gobiernos se pliegan a las estrictas condiciones impuestas por el FMI ya que si no los mercados financieros se cerrarían para ellos y no podrían financiar sus presupuestos públicos (hoy en día la mayoría de los gobiernos occidentales funcionan sobre la base de una continua financiación de sus gastos corrientes e inversiones). Dicho con palabras más simples, el FMI es el cobrador del frac, y para que vayas pagando tus deudas, con intereses, a sus clientes si es preciso te obligará a vender las joyas de la abuela y tu tienda de ultramarinos con la que te ganas el pan; y si no accedes a ello te cerrará el grifo de golpe y no podrás pagar a tus proveedores, con lo que igualmente te irías a la ruina. Es una simplificación algo grotesca, pero capta la idea de fondo (al menos no he dicho que un matón te rompe las piernas, es decir, que un ejército te invade para quedarse con tus recursos, pero eso es ya otra historia...). Algunos de mis lectores de ultramar podrán corroborar con su experiencia personal qué es y cómo actúa el FMI.


Con el desembarco del fondo de rescate, a Portugal se le acabó el tiempo de especular: el maestro le ha recogido ya su examen. No ha hecho las necesarias infraestructuras para reducir su dependencia del petróleo y ya no tendrá cómo financiarlas. Tampoco podrá financiar más investigación en biocombustibles o en fusión nuclear; suerte tendrá si consigue mantener la que tiene. No ha fortalecido sus redes locales ni ha pilotado un plan de descenso energético, y ahora le resultará mucho más difícil hacerlo, mientras el petróleo y la financiación ajena se hacen cada día más caros. Portugal, simplemente, está acabando la fase 1 del colapso (ya discutimos en el post correspondiente cuáles son las fases de un colapso) y cae en un agujero que, dado el contexto histórico de disponibilidad decreciente de energía, le costará salir. En el proceso que ahora arranca en el país vecino del que esto escribe, la economía se contraerá y su consumo energético decaerá, lo cual será positivo para todos los demás que podrán alimentarse de sus despojos. Claro que Portugal es pequeño y apenas se notará el efecto de los recursos liberados, así que no cabe esperar un gran descenso de los precios del petróleo durante los meses y años que durará este inducido declive energético y económico de Portugal. Eso sí, para Portugal este movimiento será un mazazo; a efectos prácticos para Portugal el declive post-Peak Oil se habrá acelerado. Y es que, ya lo comentamos, cada país vivirá una epopeya particular, su propia versión del Peak Oil entendida como su propio declive de consumo de petróleo, y por ende de energía.

Como ya he repetido tantas veces, la crisis energética irá por barrios, de modo diferente en cada lugar, de modo que aunque haya rasgos comunes cada territorio vivirá un inicio diferente de la escasez energética. Además, el hecho de que se produzcan transiciones de fase propias del lado derecho de la curva de Hubbert hace que el deterioro económico, con la subsiguiente bajada de consumo energético, sea percibido como la causa inmediata del descenso energético, y no al revés; esto es lo que lleva a hablar de "Pico de demanda" en contraposición al "Pico de producción" o Peak Oil. En realidad desmontar el mito del cenit de demanda es bastante simple: si el problema es el cenit de demanda,  al final el crecimiento económico volverá con fuerza, acabado este ciclo. Si el problema es la producción, entonces esta crisis no acabará nunca dentro de nuestro paradigma económico actual. Sin embargo, es de esperar que durante lustros y décadas incluso los países que hayan caído en este agujero negro, en este colapso catabólico, afirmen que la recuperación está a punto de empezar y que el descenso energético es cenit de demanda de múltiples causas, tan grande es nuestra ceguera y tan fuerte la fe en el crecimiento económico que nos hacen incapaces de reconocer el Oil Crash a pesar de estar viviéndolo. Este proceso involuntario de colapso realmente será catabólico, con destrucción deliberada o accidental de aquellas estructuras que ya no podremos mantener. Peor aún, destruirá aquellas instalaciones o inversiones que necesitábamos para paliar el déficit energético: se paralizará la exploración y desarrollo de nuevos pozos en los países afectados o donde operen las compañías oriundas del país colapsante, se dejarán de construir centrales térmicas, parques eólicos, etc. En el medio plazo la situación tenderá a degenerar hacia el caos, hacia la agudización del colapso siguiendo sus diferentes fases. El hecho de que para el resto de los participantes en este juego, los países que todavía no habrán colapsado, la situación sea más o menos normal, con una distribución eficiente del petróleo y de la energía en general, hará que ni siquiera en el país colapsante se sea consciente de que se está viviendo una crisis energética; es más, cuando se intente abordar el tema no tocará hacerlo, porque otras cuestiones más urgentes - la crisis económica y financiera- requieren nuestra atención. ¿Quién querrá invertir en una nueva línea de tren si no puede financiarla? ¿Quién se planteará establecer un plan de choque de ahorro energético cuando la prioridad será reducir el rampante paro? ¿Quién invertirá en investigación si no sirve para pagar ya las facturas? No se percibirá que hay un problema con la energía hasta que los precios se mantengan permanente altos, y entonces, cuando la fase volátil de los precios haya acabado, será porque el declive agudo de producción habrá comenzado, y en ese momento será demasiado tarde para hacer nada. Es decir, cuando sepamos que tenemos una crisis energética porque ésta sea plenamente evidente entonces ya será terminal.


La intervención económica (perdón, el rescate) significa una profundización irreversible de este proceso complejo y que no será reconocido como lo que es: una crisis sistémica asociada a una crisis de los recursos naturales. A Portugal le han recogido el examen y el profesor se ha parado ya en nuestro pupitre. Es un magro y a la vez estúpido consuelo que esos países que nos miran por encima del hombro, llamándonos a la cara CERDOS (por las siglas en inglés de los países caídos en desgracia) aún no se han dado cuenta de que después de recogernos nuestro examen el maestro irá a sus pupitres también. Y resulta que ninguno de nosotros, desde Grecia hasta los EE.UU., ha acometido las reformas que hacían falta a todos los niveles, energético, económico y financiero (por no hablar del medioambiental); todos nos hemos embobado pensando en fantasías de redes eléctricas inteligentes, millones de coches eléctricos, pilas de hidrógeno, biocombustibles de algas, reactores nucleares regeneradores rápidos y de fusión y cosas por el estilo... hemos dejado volar nuestra imaginación en vez de responder el examen. Ahora es tarde para lamentarse.


No me preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.


Salu2,
AMT

domingo, 3 de abril de 2011

Nuestra relación con la tecnología


Queridos lectores,

Debido a la incorporación de un creciente número de lectores de diversas procedencias al blog, y a la extensión que está cogiendo el mismo después de tan sólo un año, durante los últimos tiempos se está produciendo una discusión y rediscusión de conceptos de los que ya se había hablado en posts anteriores (aunque justo es reconocer que no siempre con la extensión que posiblemente requieren). Este proceso es normal, y no se puede culpar a los nuevos lectores de llegar a media discusión cuando justamente lo que se pretende es ir extendiendo ésta a toda la sociedad. Afortunadamente, una de las ventajas que tiene un sistema dinámico como es un blog es el de poder ir enlazando a conceptos discutidos con anterioridad sin tener que cortar el discurso actual; así, por ejemplo, cada vez que escribo por primera vez en un post la expresión "Peak Oil" suelo enlazar, como ahora, un artículo de la wikipedia que explica el concepto, o bien nuestro prontuario en la web del OCO (a falta, como me han hecho notar, de tener un texto de presentación más específico que espero poder redactar con calma un día de estos, Dios y mis compromisos mediante). Es por ello que animo encarecidamente a los lectores, aunque ello requiera muchos minutos de lectura, a permanecer atentos a las fracciones del texto marcadas con el color de hipervínculos, a seguirlos si el texto de enlace refiere a un concepto que les parezca importante, sea éste referido a los problemas de una sociedad completamente eléctrica, los problemas prácticos que plantea la separación entre lo factible y lo rentable, cómo resolver el dilema de si debemos reaccionar ya o no delante de la amenaza del Peak Oil, por qué la crisis actual no acabará nunca (dentro de nuestro paradigma, se entiende) o cómo podría sobrevenir el final de la economía o de la democracia (dejando al margen ensayos más pornográficos - y probablemente por eso más populares - sobre qué pinta tiene un colapso y cuál sería el peor escenario posible si todo conspirara en nuestra contra, nuestra estupidez incluida). Cada texto enlazado enlaza a su vez a otros, propios y ajenos, y al final hacerse una idea global puede requerir horas y horas de lectura, lo cual descorazona a muchos lectores que, malcriados por la sociedad del "todo ya", del impulso infantil, no conceden valor al esfuerzo y a la introspección. Sin embargo, ¿qué sentido tiene ponerse a discutir sobre temas complejos, pretendiendo que su solución vendrá de una idea que se nos ha ocurrido tras reflexionar sobre ello unos pocos minutos? Es probable que las soluciones obvias ya hayan sido analizadas y descartadas por muchas personas muy capaces que llevan años estudiando el tema, y aunque eso no impide que una ocurrencia personal y súbita pueda tener valor, antes de lanzarse a porfiar sobre sus méritos es mejor hacer un poco de búsqueda bibliográfica y ver si ya fue analizada y qué problemas se han identificado hasta la fecha en su detrimento. Cuando uno hace ese esfuerzo de análisis técnico muchas veces se acaba dando cuenta de que no exite una conspiración entre políticos corruptos y corporaciones satánicas para destruir el mundo (con ellos dentro, tal es su maldad que no les importa irse también al garete), sino que simplemente las leyes de la Física, con la Termodinámica como brazo ejecutor, están impidiendo milagros como el motor de agua o el aprovechamiento de la energía del punto cero, y están limitando severamente la implementación de Reactores Reproductores Rápidos y el aprovechamiento del torio que tendrían que llevarnos a una era de renacimiento nuclear (y eso sin contar que no es electricidad lo que más necesitamos, sino los otros usos de la energía).

Comienza a haber en la sociedad una percepción creciente de que la crisis económica en la que estamos inmersos va para largo (esto es lo primero que me dijo el taxista que me llevó el viernes a la estación de Madrid-Chamartín), e incluso algunos barruntan que de hecho no puede acabar. Algunos menos también empiezan a intuir que la escasez de energía es la pieza clave en este puzzle, en parte porque casi sin querer los medios de comunicación mainstream van sacando más noticias sobre el tema, relacionadas mayoritariamente con la necesidad de economizar energía o de buscar nuevas fuentes. Esa preocupación societaria todavía un poco amodorrada que está posiblemente trayendo algunos nuevos lectores aquí hace que en seguida muchos de ellos, todavía infectados por el pensamiento mágico del tecnooptimismo que domina nuestra sociedad, reaccionen delante de las desagradables conclusiones que emergen de algunos análisis aquí presentados y se lancen al contraataque, intentando más imponer que demostrar que existen muchas soluciones que en nuestro derrotismo (en ocasiones se insinúa "ecologeta") no hemos considerado. Esta reacción también la encuentro normal, porque uno de los vicios del partidismo instalado en nuestro sistema político lleva a ver siempre que por encima de las razones ponderadas existe un interés "de partido" y que no existen argumentos universales, sino afiliación a la opción A o a la B, sin posibilidad de no alineación (y alienación). Por tanto, todos los argumentos que se presentan en una discusión (y no sólo aquí, en todas partes) siempre son sospechosos, y nunca verdaderamente objetivos. Y es curioso ver cómo todo el mundo se lanza a proponer tal o cual opción, sin primero plantearse si realmente entiende una pregunta que ya fue respondida aquí: qué es la energía.

Tenemos una curiosa relación con nuestra tecnología. El hombre de campo de hace cien o doscientos años no necesitaba grandes estudios para comprender la tecnología que le rodeaba. Tenía la azada, a la cual se le daba la forma curvada adecuada para penetrara mejor y removiera la tierra de forma adecuada. Tenía el molino que trituraba la simiente o exprimía la aceituna. Tenía la rueca para hilar, la vela para iluminar, el lápiz o la pluma para escribir los pocos que sabían hacerlo. Todos los objetos que usaba en su día a día tenían una función precisa y un mecanismo trivial, donde sólo cabía mejorar la eficiencia a través de un diseño más optimizado. Sin embargo, nosotros nos movemos en un mundo en el nuestra comprensión de la tecnología cotidiana es limitada o nula. Usamos ordenadores para escribir o leer estos escritos, pero no entendemos el funcionamiento de su circuitería, ni tan siquiera conocemos cómo funciona el monitor donde aparecen. Llamamos por teléfonos móviles que son capaces de negociar rápidamente con las antenas cercanas su ancho de banda para la transmisión de nuestra voz y nuestros datos. Conducimos coches que no seríamos capaces de reparar, aunque tuviéramos las herramientas, si se averiasen. Nuesto día a día está lleno de magia, de una suspensión de la capacidad crítica de preguntarse: "¿y cómo funcionará esto?". Esta suspensión del razonamiento crítico llega al paroxismo cuando contemplamos o nos explican el funcionamiento de nuestras grandes instalaciones: desde las estaciones de transformación hasta una central eléctrica, desde un avión hasta los barcos y los trenes. Nuestra vida está llena de cosas que funcionan sin que sepamos por qué. Y encima son muy eficientes. Esta gran eficiencia, unida al halo de misterio que siempre envuelve a la tecnología, nos llena de asombro y nos deleita, pero produce un efecto perverso: renunciamos a nuestra reponsabilidad sobre la ejecución de la tecnología, delegamos de manera absoluta nuestra supervisión a otras personas, siempre no identificadas y en ocasiones de hecho inexistentes. Y las consecuencias de tal actitud pueden ser catastróficas.

Hace unas semanas, todavía era invierno, iba en el tren hacia mi lugar de trabajo. En un momento alcé la vista y vi la imagen con la que abro este post. En el monitor del interior del vagón se mostraba la hora, el destino, un rótulo rodante con las estaciones en las que teníamos que pasar y la temperatura en el exterior del tren. Como siempre. Sin embargo algo llamó mi atención y me hizo sonreir. "Vaya", pensé, "parece que hoy sí que hace frío". El monitor mostraba una temperatura de -47 grados centígrados. Obviamente, a pesar de lo intempestivo de la hora en el Alt Empordà no sufrimos temperaturas tan gélidas en ningún momento del año; simplemente, el sensor de temperatura exterior daba una lectura errónea, quizá porque se habría estropeado, o porque estaba sucio o cubierto de hielo. Quizá la lectura era correcta y lo que funcionaba mal era la transmisión. La verdad es que no tengo ni idea de qué era exactamente lo que estaba fallando, porque lo desconozco todo sobre la tecnología que la compañía de trenes RENFE utiliza para medir la temperatura exterior, lo único que puedo saber a ciencia cierta es que el dato era completamente erróneo; fuera estaríamos quizá a cero grados, pero a -47...

Este fallo anecdótico en el monitor revela muchas cosas sobre nuestra actitud hacia la tecnología. De entrada, el que diseño el sistema no consideró importante implementar una revisión de los valores registrados, de modo que si la lectura fuera considerada muy errónea no fuese volcada en la pantalla; al fin y al cabo, ese dato se ofrece como cortesía para el viajero, y no importa demasiado si está mal. En suma, la persona en la que hemos confiado para que diseñe el sistema que nos proveerá el dato no ha creído importante prevenirnos en contra de ese por lo demás inocuo error. Por otro lado, esta misma persona no ha considerado que el fallo fuese digno de ser reportado para su análisis y corrección (viajé varios días en trenes que daban ese valor erróneo, no sé si siempre fue el mismo tren). Esto es menos inocuo, porque los problemas del sensor de temperatura pudieran ser síntomas de algo más grave, particularmente si el fallo se produce por un error en el subsistema de transmisión, que pudiera tener luego otros fallos más importantes; por ejemplo, al anunciar las estaciones de parada, cosa que por cierto efectivamente suele fallar y ya es menos inocuo. Por otra parte, la empresa que fabrica el sistema defectuoso seguramente reciclará la tecnología empleada y la venderá para multitud de otras aplicaciones, y en algunos casos el error de funcionamiento puede causar problemas de mayor importancia; y justamente no me extrañaría encontrarme que para publicitar su eficacia esta compañía se jactase de tener a RENFE como cliente que le encarga y sigue encargando estos dispositivos.


Lo curioso es que como usuario asiduo que soy de RENFE puedo reportar un sinnúmero de fallos que suelen producirse, sobre todo en el material rodante más reciente, el cual introdujeron hace menos de dos años. Calefacción/aire acondicionado excesivos o inexistentes, cubiertas que se desencajan y dejan a la vista amasijos de cables, retretes que echan agua, puertas que no se abren... pequeños detalles sin mucha importancia, hasta que en el verano de 2009 se dieron todos ellos a la vez, un día que la catenaria había caído y el tren, que salió con 3 horas de retraso, llevaba tres o cuatro veces su pasaje normal en una tórrida tarde de Agosto con 40 grados centígrados en los andenes de Barcelona Sants. Al llegar a cada estación el maquinista se tenía que bajar del tren para volver a encajar una puerta que no cerraba sola... Afortunadamente, nadie se cayó del tren, éste no descarriló y a nadie le dio una lipotimia; pero a mi me dio mucho qué pensar. Los que íbamos en aquel tren (que poco después fue retirado para dar paso a los nuevos convoyes, que han empezado a hacer aguas antes que los antiguos) habíamos delegado nuestra responsabilidad a "ellos", los que se ocupan de las cosas, y asumimos que no nos podía pasar nada malo ya que nunca permitirían que nada malo pasara. La verdad es que podían haber pasado muchas cosas bastante desagradables que se evitaron gracias entre otros motivos a la pericia del maquinista (que evitaba dar acelerones o frenazos bruscos, aunque eso implicara ir más lento en algunos momentos).


El problema que tiene la tecnología es que nos mueve a ponernos en situaciones en las que nuestro instinto de animal nos dice que salgamos corriendo, que huyamos, mientras que nuestra razón de adultos nos dice: "no seas crío, no hay nada de qué preocuparse, lo tienen todo calculado". El problema, como observo en los trenes de RENFE y en otros muchos contextos, es que con la degradación económica se está primando más que nunca la reducción de los costes por encima de cualquier otra consideración. ¿O no fue en suma la reducción de costes lo que llevó al pésimo diseño de la central nuclear Fukushima que agravó los problemas del terremoto y ulterior tsunami? Y nuestra ciega fe en esa tecnología que no comprendemos, de la que no sabemos si está actuando correcta o erróneamente porque no sabemos qué hace, esa fe en la que nos han adoctrinado, hace que en vez de huir nos concentremos en el peor lugar posible, aumentando inimaginablemente los estragos humanos producidos. Si no entendemos que la tecnología es un fruto humano y que como tal está expuesta a los condicionantes que atormentan a los humanos, comenzando por la penuria económica y terminando por la impericia y la mezquindad, entonces estamos tontamente aumentando nuestra exposición al riesgo.


Reflexión hoy que el Brent está ya a 119$ por barril: ¿son los técnicos al cargo competentes y responsables para abordar el peligro que supone el Peak Oil? ¿Podemos fiarnos de sus criterios técnicos? ¿Seguirlos como borregos no nos lleva también al matadero del fallo técnico "imprevisto" pero previsible?


Salu2,
AMT