miércoles, 28 de agosto de 2013

El peso de los impuestos

Queridos lectores,

Gabriel Anz me ha hecho llegar este artículo sobre cómo los Estados, en su huida hacia adelante, sucumben a la tentación de subir impuestos sin entender las implicaciones de tal medida en una época de carencia de recursos. Creo que sus reflexiones les parecerán interesantes.

Salu2,
AMT


Presión impositiva:
Una tentación irresistible





BREVE HISTORIA DE LOS IMPUESTOS


Los impuestos nacen como un mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos.


Fueron implementados por los Estados para financiar la satisfacción de las necesidades públicas. En este sentido, se puede afirmar que los primeros recursos tributarios fueron aquellos que el Estado obtuvo mediante el ejercicio de su poder imperio o a través de costumbres que luego se convirtieron en leyes, en la Roma antigua.


El origen de los tributos se remonta a la era primitiva, cuando los hombres entregaban ofrendas a los dioses a cambio de algunos beneficios. Posteriormente, desde la civilización griega, se manejaba el término de la progresividad en el pago de los impuestos por medio del cual se ajustaban los tributos de acuerdo a las capacidades de pago de las personas. También se controló su administración y clasificación.


Igualmente en América, culturas indígenas como la Inca, Azteca y Chibcha, pagaban los tributos de manera justa por medio de un sistema de aportes bien organizado.


En la época del Imperio Romano, el Emperador Constantino extiende los impuestos a todas las ciudades incorporadas “para hacer grande a Roma”, según sus propias palabras.


En Europa, durante la Edad Media, los tributos los cancelaban los pobladores en especies a los señores feudales, con los vegetales o animales que crecían en las pequeñas parcelas que les eran asignadas, y a la Iglesia Católica en la forma conocida como “diezmos y primicias”, de carácter obligatorio y relacionados con la eliminación de posibles cadenas después de la muerte. Vale resaltar que al conocerse ambos mundos, el impuesto entre comerciantes era de un buque por flota perdida en los mares.


Los impuestos modernos, como los conocemos hoy, se instauraron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Dentro de los tributos que se crearon en este período, destacaron: el impuesto sobre la renta al exportador, al importador, al vendedor y los impuestos a la producción, entre otros (la cadena productiva).





Origen de los Impuestos


La palabra impuesto viene de el termino latino impositus.  El concepto hace referencia al tributo que se exige de acuerdo a la capacidad económica de los que están obligados a su pago.

Se puede decir que los tributos o impuestos son tan antiguos como la humanidad, y su aparición obedece a la religión y/o  guerras y pillaje.  Se remonta  a la era primitiva cuando los paleolíticos  hacían ofrendas con animales o sacrificios humanos  a los dioses  para calmar su ira y mostrar su agradecimiento.


Los faraones egipcios tenían recaudadores de impuestos que eran conocidos como los escribas los cuales empezaron cobrando impuesto sobre el aceite de cocina, luego nos vamos a Grecia donde se cobraba el famoso impuesto eisfora  donde nadie estaba exento de este y era usado para pagar los gastos de guerra.  También tenemos al Imperio Romano donde los primeros impuestos fueron derechos de aduana, importación y exportación llamados portoria; Según la historia,  el emperador  Cesar Augusto fue considerado el mas brillante estratega fiscal del imperio Romano.

Al evolucionar la sociedad  surge la clase sacerdotal que debido a las ofrendas obligatorias o diezmos se volvió tan fuerte y poderosa, llegando a ser la principal latifundista del mundo medieval y ejerciendo gran influencia sobre las monarquías y militares, financiaron las famosas huestes guerreras que fueron promovidas por la iglesia para proteger a los peregrinos que viajaban a Jerusalén, tiempo después; en Europa fueron tan poderosos que hasta el día de hoy la iglesia tiene tanto poderío que no es sino dar un vistazo al famoso Vaticano.
En Inglaterra el impuesto se impuso para poder pagar la guerra con Francia.

Ahora por fin llegamos  a America y vemos como nuestros indígenas pagaron altos impuestos  a los famosos “colonizadores” que consistía en oro y  el producto de lo que las tierras producían.

Particularmente en los Estados Unidos  los colonos empezaron a pagar impuestos según la ley de los Melados, azúcar, vino, tabaco y otros artículos de primera necesidad, y por derechos de aduana, en 1765. Se impuso La Lay del Timbre que cobraba impuestos sobre los periódicos impresos en las colonias y todos los documentos legales.  En 1791 se creo el impuesto al Whiskey, luego a través del tiempo  los impuestos se extendieron a las casas, tierras, esclavos y haciendas.

Cuando estallo la guerra civil el congreso aprobó la Ley de los ingresos de 1861, hacia la primavera de 1862 como la guerra no terminaría rápidamente y con la deuda aumentando a un ritmo de $2 millones diarios, el gobierno necesitaría ingresos adicionales.  Fue cuando se estableció el impuesto sobre la renta en 1862 el cual fue abolido en 1872, después de la guerra.

Por fin el 3 de febrero de 1913 se  rectifica  la enmienda 16 de la Constitución de los Estados Unidos que dice: el Congreso tendrá el poder para establecer y recaudar impuestos sobre las rentas de cualquier fuente que provengan sin tener en cuenta la proporción  o censo de los estados.

El impuesto sobre la renta se considera progresivo.  En 1920 los Estados Unidos se enfrasca en la primera guerra mundial y el congreso aprueba de nuevo el alza de impuestos, la economía floreció y el congreso disminuyo los impuestos cinco veces, pero en el año 1929 el desplome del mercado de valores marca el inicio de la gran depresión, redujo la economía y por ende los ingresos del gobierno disminuyeron.

En 1936 el gobierno aumento los impuestos mejorando nuevamente las finanzas gubernamentales, fue así como el estado de la encomia durante la Gran Depresión condujo a la aprobación de la Ley de Seguridad Social que proveía pagos conocidos como “compensación por desempleo”.

Después al terminar la Segunda Guerra Mundial debido a la necesidad de dineros se aprueba nuevamente un alza de impuestos a los ingresos personales y corporativos, y la seguridad social comenzó una continua evolución al irse añadiendo mas beneficios como lo son el Seguro Social y aportes  para las  medicinas o el famoso “Medicare” que se le otorga a las personas de 65 o mas años.  Por lo tanto los impuestos de nomina del Seguro Social y Medicare son la segunda fuente mas grande de ingresos federales superados obviamente por los impuestos a los ingresos personales.

En 1953 la oficina de Recaudaciones de Impuestos recibe un nuevo nombre: Servicio de Recaudaciones Internas (IRS).   Y se convierte  en la organización de contabilidad, recaudación y procesamiento de declaraciones más grande del mundo.

A través de los años el sistema de impuestos ha tenido muchas reformas, altas y bajas con el fin de controlar la  inflación  y tratar de mantener una economía estable, algo difícil en los últimos tiempos como ya lo estamos viendo.

Los impuestos se popularizaron  siendo aceptados por la mayoría de las masas basadas en la famosa “teoría económica de Robin Hood” que consistía en quitarle a los ricos para darle a los pobres.  Se les dijo a los pobres y a la clase media que los impuestos eran creados para castigar a los ricos;  pero a pesar de que ese era el objetivo según los expertos, terminó castigando a los pobres y sobre todo a la clase media, porque una vez el gobierno probó el sabor del dinero, su apetito creció y los impuestos se extendieron a la clase media y luego continuaron bajando cobrando impuestos también a la clase pobre. En conclusión, víctimas de su propio invento.

Los ricos no se quedaron quietos viendo como les quitaban su dinero y entonces fue cuando inteligentemente crearon las famosas corporaciones que no son más que un documento legal, que crea una entidad legal y le da al rico la gran ventaja sobre el pobre. Ya que la tasa de impuesto sobre la renta de una corporación es menor que las del individuo. En resumen los ricos con corporaciones ganan, gastan y pagan impuestos y los que trabajan para las corporaciones ganan, pagan impuestos y gastan.
Es por eso que la clase media y pobre trabaja los primeros 4 meses para pagar los impuestos de los ingresos de todo el año.

Por último,  la razón por la cual pagamos impuestos es porque con la recaudación de estos se paga para mantener las vías públicas, los servicios de la policía, los bomberos, para las escuelas públicas, bibliotecas; los servicios sociales y la financiación de la defensa y el bienestar de este país. En otras palabras “Pagamos impuestos para mantener una sociedad civilizada” Oliver Wendell Holmes, Jr. U.S. Corte Suprema de Justicia.

Cabe anotar, que el tema de impuestos a través de la historia ha sido causa de grandes rebeliones en todo el mundo.





Hasta aquí una breve historia y origen de los tributos. ¿Pero como está la situación actual? Y… ¿cómo sigue la historia?


Podemos deducir que en nombre del Bien Público y debido a una creciente complejidad de las organizaciones humanas, lo razonable es que debamos tributar. Es decir, que si nuestras familias y empresas se beneficia/n de organizaciones, instituciones e infraestructuras públicas (rutas e instalaciones en general, salud, seguridad, justicia, educación, etc.), es lógico destinar parte de nuestros ingresos a su promoción y sostenimiento, pues como si de una inversión se tratara, nos volverá como servicios y estructuras que nos facilite llevar adelante nuestras vidas y economías. En Roma justificaban tributos extras toda vez que las guerras e invasiones llevadas a cabo, significaran hacerse de cuantiosos botines de guerra. En la antigüedad, mediante la ofrenda a los dioses y deidades, “para calmar sus iras y demostrar agradecimientos”. Es decir, que en términos generales, se estaba obligado a tributar, pero a cambio había implícito beneficios y/o contraprestaciones por parte de los gobiernos/deidades/dioses.


Hoy la cosa está bastante enredada. Por empezar diferencio 2 tributos básicos, pero con matices diferentes. Los Impuestos por un lado y las Tasas por otro. Los primeros tienen un fin distributivo para la sociedad y los segundos se cobran en base a una contraprestación en servicios por valores lo más cercanos posibles al costo real de prestarlos.


Y digo que la cosa está enredada, porque la necesidad imperiosa por recaudar que tiene el Estado, está haciendo que se distorsione el espíritu original de los mismos.


En mi ciudad –por ejemplo- hemos sido víctimas de la tergiversación de las Tasas con una migración hacia fines distributivos… sacándole a los que más tienen para darle a los que menos tienen. En lugar de cobrarlas en función de los costos aproximados, se “ataron” a las valuaciones fiscales de los bienes inmobiliarios. Así las cosas, creo que está claro que dejó de ser una Tasa a partir del momento que comenzó a cobrarse en función del poder adquisitivo de los contribuyentes. Es de destacar como han jugado con las palabras para promover la confusión, desdibujando los alcances de unos y otros, como por ejemplo, la denominación de las ex Tasas Retributivas por la actual Tasa de Contribución Inmueble.


También somos víctimas de una mayor carga tributaria para sostener subsidios a gente que por diferentes motivos ha quedado fuera del sistema (excluidos), lo cual se presta para que los avivados que nunca faltan, le encuentren la vuelta y se beneficien de ellos sin trabajar.


Hoy veo como nuestros gobiernos hacen gala de una prodigiosa imaginación para encontrar formas de sostener el erario público, lo cual está en niveles que producen asfixia del sistema productivo. Leía días pasados la historia personal de un tambero en la provincia de Córdoba y de cómo estaba siendo obligado a cerrar sus puertas por los impuestos y las deudas contritas para poder pagarlos. Comentaba también que incluso agentes de la entidad recaudadora se aparecían por las instalaciones del campo a cotejar los datos de producción con lo realmente ordeñado. Así, más de 6.000 tambos lecheros hoy han abandonado la producción.


¿Cómo se hace en economías decrecientes, para sostener en 1 dígito la desocupación, si no es mediante el aumento de empleados estatales, de subsidios y planes sociales? ¿Cómo se cubre la brecha de Balanzas Comerciales negativas, cuando una muy buena parte de la recaudación se destina a la importación de Energía? Al respecto, no tiene desperdicios el artículo escrito por Pedro Prieto en el siguiente link… http://cassandralegacy.blogspot.com.es/2013/08/argentina-energy-boom-or-energy-cliff.html 


Nunca he visto niveles de presión tributaria como los actuales y nunca he visto niveles de decadencia en las instituciones públicas –especialmente escuelas y hospitales- como hoy en día. Es decir, que ya ni siquiera se puede decir que los impuestos se repartan equitativamente y mucho menos de que los mismos “vuelvan” a los ciudadanos en forma de servicios.


Las Arcas del Estado se han transformado en un agujero negro, que aspira lo que va quedando de esperanzas y expectativas de algún futuro razonable.


Es increíble ver como la presión impositiva absorbe vidas.


Si hay algo que me produce miedo con mi proyecto y vida de Granja, son los impuestos y la voracidad con la que los gobiernos hacen uso de ellos. Desde el gobierno de Carlos S. Menem que estamos bajo el pie de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), por el cual “provisoriamente pero para siempre”, pasamos de tributar del 17,5% a el 21% de IVA (Impuesto al Valor Agregado). Impuesto que como su denominación lo indica y hasta donde creo entender, es el más BAU y el que más ligado está “al eterno crecimiento del presente sistema capitalista”. Y ni hablar de los impuestos nacionales y los provinciales que se solapan y/o duplican.


Recuerdo que en el año 2005, a poco de haberme desayunado con el Peak oil y sus implicancias, le dije a mi contadora… -“Vas a ver como progresivamente en los años venideros nos van a aumentar la presión tributaria”. Todavía tengo grabada su mirada.


Hoy dan ganas de no tener absolutamente nada. Y creo que va a ser peor cada día, hasta que el Pueblo se rebele y diga basta porque ya no da más.


Varias veces he escuchado que los impuestos son un medio efectivo de transferencia de dinero y recursos, para re-orientar a las sociedades y las economías, hacia objetivos que beneficien al conjunto. Y creo que inclusive ahora, por “Necesidad y Urgencia”, los gobiernos echarán mano a ellos como nunca antes, para tapar los agujeros cada vez más grandes del Sistema, lo cual –indirectamente- ayudará a enfriar las economías y promover a que los ciudadanos de a pie nos vayamos adaptando a formas más austeras de vida. Por otra parte, en los tiempos que se viven, siempre es simpático y conveniente para los fines electoralistas, sacarle al que más tiene (los menos), para darle a los que menos tienen (los más). Y sin dudas, irresistiblemente fácil de implementar, siendo este el mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos”.


Como se viene demostrando hasta ahora, las cuestiones económicas estarán siempre por delante de las cuestiones energéticas, ocultando a las masas el verdadero monstruo... el Peak Oil o Crash Oil.


Saludos a todos,


Gabriel Anz



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