miércoles, 28 de agosto de 2013

El peso de los impuestos

Queridos lectores,

Gabriel Anz me ha hecho llegar este artículo sobre cómo los Estados, en su huida hacia adelante, sucumben a la tentación de subir impuestos sin entender las implicaciones de tal medida en una época de carencia de recursos. Creo que sus reflexiones les parecerán interesantes.

Salu2,
AMT


Presión impositiva:
Una tentación irresistible





BREVE HISTORIA DE LOS IMPUESTOS


Los impuestos nacen como un mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos.


Fueron implementados por los Estados para financiar la satisfacción de las necesidades públicas. En este sentido, se puede afirmar que los primeros recursos tributarios fueron aquellos que el Estado obtuvo mediante el ejercicio de su poder imperio o a través de costumbres que luego se convirtieron en leyes, en la Roma antigua.


El origen de los tributos se remonta a la era primitiva, cuando los hombres entregaban ofrendas a los dioses a cambio de algunos beneficios. Posteriormente, desde la civilización griega, se manejaba el término de la progresividad en el pago de los impuestos por medio del cual se ajustaban los tributos de acuerdo a las capacidades de pago de las personas. También se controló su administración y clasificación.


Igualmente en América, culturas indígenas como la Inca, Azteca y Chibcha, pagaban los tributos de manera justa por medio de un sistema de aportes bien organizado.


En la época del Imperio Romano, el Emperador Constantino extiende los impuestos a todas las ciudades incorporadas “para hacer grande a Roma”, según sus propias palabras.


En Europa, durante la Edad Media, los tributos los cancelaban los pobladores en especies a los señores feudales, con los vegetales o animales que crecían en las pequeñas parcelas que les eran asignadas, y a la Iglesia Católica en la forma conocida como “diezmos y primicias”, de carácter obligatorio y relacionados con la eliminación de posibles cadenas después de la muerte. Vale resaltar que al conocerse ambos mundos, el impuesto entre comerciantes era de un buque por flota perdida en los mares.


Los impuestos modernos, como los conocemos hoy, se instauraron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Dentro de los tributos que se crearon en este período, destacaron: el impuesto sobre la renta al exportador, al importador, al vendedor y los impuestos a la producción, entre otros (la cadena productiva).





Origen de los Impuestos


La palabra impuesto viene de el termino latino impositus.  El concepto hace referencia al tributo que se exige de acuerdo a la capacidad económica de los que están obligados a su pago.

Se puede decir que los tributos o impuestos son tan antiguos como la humanidad, y su aparición obedece a la religión y/o  guerras y pillaje.  Se remonta  a la era primitiva cuando los paleolíticos  hacían ofrendas con animales o sacrificios humanos  a los dioses  para calmar su ira y mostrar su agradecimiento.


Los faraones egipcios tenían recaudadores de impuestos que eran conocidos como los escribas los cuales empezaron cobrando impuesto sobre el aceite de cocina, luego nos vamos a Grecia donde se cobraba el famoso impuesto eisfora  donde nadie estaba exento de este y era usado para pagar los gastos de guerra.  También tenemos al Imperio Romano donde los primeros impuestos fueron derechos de aduana, importación y exportación llamados portoria; Según la historia,  el emperador  Cesar Augusto fue considerado el mas brillante estratega fiscal del imperio Romano.

Al evolucionar la sociedad  surge la clase sacerdotal que debido a las ofrendas obligatorias o diezmos se volvió tan fuerte y poderosa, llegando a ser la principal latifundista del mundo medieval y ejerciendo gran influencia sobre las monarquías y militares, financiaron las famosas huestes guerreras que fueron promovidas por la iglesia para proteger a los peregrinos que viajaban a Jerusalén, tiempo después; en Europa fueron tan poderosos que hasta el día de hoy la iglesia tiene tanto poderío que no es sino dar un vistazo al famoso Vaticano.
En Inglaterra el impuesto se impuso para poder pagar la guerra con Francia.

Ahora por fin llegamos  a America y vemos como nuestros indígenas pagaron altos impuestos  a los famosos “colonizadores” que consistía en oro y  el producto de lo que las tierras producían.

Particularmente en los Estados Unidos  los colonos empezaron a pagar impuestos según la ley de los Melados, azúcar, vino, tabaco y otros artículos de primera necesidad, y por derechos de aduana, en 1765. Se impuso La Lay del Timbre que cobraba impuestos sobre los periódicos impresos en las colonias y todos los documentos legales.  En 1791 se creo el impuesto al Whiskey, luego a través del tiempo  los impuestos se extendieron a las casas, tierras, esclavos y haciendas.

Cuando estallo la guerra civil el congreso aprobó la Ley de los ingresos de 1861, hacia la primavera de 1862 como la guerra no terminaría rápidamente y con la deuda aumentando a un ritmo de $2 millones diarios, el gobierno necesitaría ingresos adicionales.  Fue cuando se estableció el impuesto sobre la renta en 1862 el cual fue abolido en 1872, después de la guerra.

Por fin el 3 de febrero de 1913 se  rectifica  la enmienda 16 de la Constitución de los Estados Unidos que dice: el Congreso tendrá el poder para establecer y recaudar impuestos sobre las rentas de cualquier fuente que provengan sin tener en cuenta la proporción  o censo de los estados.

El impuesto sobre la renta se considera progresivo.  En 1920 los Estados Unidos se enfrasca en la primera guerra mundial y el congreso aprueba de nuevo el alza de impuestos, la economía floreció y el congreso disminuyo los impuestos cinco veces, pero en el año 1929 el desplome del mercado de valores marca el inicio de la gran depresión, redujo la economía y por ende los ingresos del gobierno disminuyeron.

En 1936 el gobierno aumento los impuestos mejorando nuevamente las finanzas gubernamentales, fue así como el estado de la encomia durante la Gran Depresión condujo a la aprobación de la Ley de Seguridad Social que proveía pagos conocidos como “compensación por desempleo”.

Después al terminar la Segunda Guerra Mundial debido a la necesidad de dineros se aprueba nuevamente un alza de impuestos a los ingresos personales y corporativos, y la seguridad social comenzó una continua evolución al irse añadiendo mas beneficios como lo son el Seguro Social y aportes  para las  medicinas o el famoso “Medicare” que se le otorga a las personas de 65 o mas años.  Por lo tanto los impuestos de nomina del Seguro Social y Medicare son la segunda fuente mas grande de ingresos federales superados obviamente por los impuestos a los ingresos personales.

En 1953 la oficina de Recaudaciones de Impuestos recibe un nuevo nombre: Servicio de Recaudaciones Internas (IRS).   Y se convierte  en la organización de contabilidad, recaudación y procesamiento de declaraciones más grande del mundo.

A través de los años el sistema de impuestos ha tenido muchas reformas, altas y bajas con el fin de controlar la  inflación  y tratar de mantener una economía estable, algo difícil en los últimos tiempos como ya lo estamos viendo.

Los impuestos se popularizaron  siendo aceptados por la mayoría de las masas basadas en la famosa “teoría económica de Robin Hood” que consistía en quitarle a los ricos para darle a los pobres.  Se les dijo a los pobres y a la clase media que los impuestos eran creados para castigar a los ricos;  pero a pesar de que ese era el objetivo según los expertos, terminó castigando a los pobres y sobre todo a la clase media, porque una vez el gobierno probó el sabor del dinero, su apetito creció y los impuestos se extendieron a la clase media y luego continuaron bajando cobrando impuestos también a la clase pobre. En conclusión, víctimas de su propio invento.

Los ricos no se quedaron quietos viendo como les quitaban su dinero y entonces fue cuando inteligentemente crearon las famosas corporaciones que no son más que un documento legal, que crea una entidad legal y le da al rico la gran ventaja sobre el pobre. Ya que la tasa de impuesto sobre la renta de una corporación es menor que las del individuo. En resumen los ricos con corporaciones ganan, gastan y pagan impuestos y los que trabajan para las corporaciones ganan, pagan impuestos y gastan.
Es por eso que la clase media y pobre trabaja los primeros 4 meses para pagar los impuestos de los ingresos de todo el año.

Por último,  la razón por la cual pagamos impuestos es porque con la recaudación de estos se paga para mantener las vías públicas, los servicios de la policía, los bomberos, para las escuelas públicas, bibliotecas; los servicios sociales y la financiación de la defensa y el bienestar de este país. En otras palabras “Pagamos impuestos para mantener una sociedad civilizada” Oliver Wendell Holmes, Jr. U.S. Corte Suprema de Justicia.

Cabe anotar, que el tema de impuestos a través de la historia ha sido causa de grandes rebeliones en todo el mundo.





Hasta aquí una breve historia y origen de los tributos. ¿Pero como está la situación actual? Y… ¿cómo sigue la historia?


Podemos deducir que en nombre del Bien Público y debido a una creciente complejidad de las organizaciones humanas, lo razonable es que debamos tributar. Es decir, que si nuestras familias y empresas se beneficia/n de organizaciones, instituciones e infraestructuras públicas (rutas e instalaciones en general, salud, seguridad, justicia, educación, etc.), es lógico destinar parte de nuestros ingresos a su promoción y sostenimiento, pues como si de una inversión se tratara, nos volverá como servicios y estructuras que nos facilite llevar adelante nuestras vidas y economías. En Roma justificaban tributos extras toda vez que las guerras e invasiones llevadas a cabo, significaran hacerse de cuantiosos botines de guerra. En la antigüedad, mediante la ofrenda a los dioses y deidades, “para calmar sus iras y demostrar agradecimientos”. Es decir, que en términos generales, se estaba obligado a tributar, pero a cambio había implícito beneficios y/o contraprestaciones por parte de los gobiernos/deidades/dioses.


Hoy la cosa está bastante enredada. Por empezar diferencio 2 tributos básicos, pero con matices diferentes. Los Impuestos por un lado y las Tasas por otro. Los primeros tienen un fin distributivo para la sociedad y los segundos se cobran en base a una contraprestación en servicios por valores lo más cercanos posibles al costo real de prestarlos.


Y digo que la cosa está enredada, porque la necesidad imperiosa por recaudar que tiene el Estado, está haciendo que se distorsione el espíritu original de los mismos.


En mi ciudad –por ejemplo- hemos sido víctimas de la tergiversación de las Tasas con una migración hacia fines distributivos… sacándole a los que más tienen para darle a los que menos tienen. En lugar de cobrarlas en función de los costos aproximados, se “ataron” a las valuaciones fiscales de los bienes inmobiliarios. Así las cosas, creo que está claro que dejó de ser una Tasa a partir del momento que comenzó a cobrarse en función del poder adquisitivo de los contribuyentes. Es de destacar como han jugado con las palabras para promover la confusión, desdibujando los alcances de unos y otros, como por ejemplo, la denominación de las ex Tasas Retributivas por la actual Tasa de Contribución Inmueble.


También somos víctimas de una mayor carga tributaria para sostener subsidios a gente que por diferentes motivos ha quedado fuera del sistema (excluidos), lo cual se presta para que los avivados que nunca faltan, le encuentren la vuelta y se beneficien de ellos sin trabajar.


Hoy veo como nuestros gobiernos hacen gala de una prodigiosa imaginación para encontrar formas de sostener el erario público, lo cual está en niveles que producen asfixia del sistema productivo. Leía días pasados la historia personal de un tambero en la provincia de Córdoba y de cómo estaba siendo obligado a cerrar sus puertas por los impuestos y las deudas contritas para poder pagarlos. Comentaba también que incluso agentes de la entidad recaudadora se aparecían por las instalaciones del campo a cotejar los datos de producción con lo realmente ordeñado. Así, más de 6.000 tambos lecheros hoy han abandonado la producción.


¿Cómo se hace en economías decrecientes, para sostener en 1 dígito la desocupación, si no es mediante el aumento de empleados estatales, de subsidios y planes sociales? ¿Cómo se cubre la brecha de Balanzas Comerciales negativas, cuando una muy buena parte de la recaudación se destina a la importación de Energía? Al respecto, no tiene desperdicios el artículo escrito por Pedro Prieto en el siguiente link… http://cassandralegacy.blogspot.com.es/2013/08/argentina-energy-boom-or-energy-cliff.html 


Nunca he visto niveles de presión tributaria como los actuales y nunca he visto niveles de decadencia en las instituciones públicas –especialmente escuelas y hospitales- como hoy en día. Es decir, que ya ni siquiera se puede decir que los impuestos se repartan equitativamente y mucho menos de que los mismos “vuelvan” a los ciudadanos en forma de servicios.


Las Arcas del Estado se han transformado en un agujero negro, que aspira lo que va quedando de esperanzas y expectativas de algún futuro razonable.


Es increíble ver como la presión impositiva absorbe vidas.


Si hay algo que me produce miedo con mi proyecto y vida de Granja, son los impuestos y la voracidad con la que los gobiernos hacen uso de ellos. Desde el gobierno de Carlos S. Menem que estamos bajo el pie de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), por el cual “provisoriamente pero para siempre”, pasamos de tributar del 17,5% a el 21% de IVA (Impuesto al Valor Agregado). Impuesto que como su denominación lo indica y hasta donde creo entender, es el más BAU y el que más ligado está “al eterno crecimiento del presente sistema capitalista”. Y ni hablar de los impuestos nacionales y los provinciales que se solapan y/o duplican.


Recuerdo que en el año 2005, a poco de haberme desayunado con el Peak oil y sus implicancias, le dije a mi contadora… -“Vas a ver como progresivamente en los años venideros nos van a aumentar la presión tributaria”. Todavía tengo grabada su mirada.


Hoy dan ganas de no tener absolutamente nada. Y creo que va a ser peor cada día, hasta que el Pueblo se rebele y diga basta porque ya no da más.


Varias veces he escuchado que los impuestos son un medio efectivo de transferencia de dinero y recursos, para re-orientar a las sociedades y las economías, hacia objetivos que beneficien al conjunto. Y creo que inclusive ahora, por “Necesidad y Urgencia”, los gobiernos echarán mano a ellos como nunca antes, para tapar los agujeros cada vez más grandes del Sistema, lo cual –indirectamente- ayudará a enfriar las economías y promover a que los ciudadanos de a pie nos vayamos adaptando a formas más austeras de vida. Por otra parte, en los tiempos que se viven, siempre es simpático y conveniente para los fines electoralistas, sacarle al que más tiene (los menos), para darle a los que menos tienen (los más). Y sin dudas, irresistiblemente fácil de implementar, siendo este el mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos”.


Como se viene demostrando hasta ahora, las cuestiones económicas estarán siempre por delante de las cuestiones energéticas, ocultando a las masas el verdadero monstruo... el Peak Oil o Crash Oil.


Saludos a todos,


Gabriel Anz



viernes, 23 de agosto de 2013

El futuro de la OPEP



Queridos lectores,

Como sabrán, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, en inglés OPEC) es un cártel de países exportadores de petróleo cuya función es fijar cuotas de producción de modo que el precio del petróleo se mantenga dentro en unos valores adecuados: ni demasiado reducido como para que los ingresos de sus miembros sean demasiado bajos ni demasiado alto como para que caiga la demanda (o se den incentivos a buscar alternativas; aunque parezca ingenuo al lector asiduo de este blog se pensaba en su momento que las energías alternativas podrían acabar desplazando al petróleo). Durante mi infancia se hablaba continuamente de la OPEP, siempre como de "los malos de la película", como de aquel tendero despreciable que practicaba la usura sobre el pan que le teníamos que comprar forzosamente a él por ser el único tendero del barrio. La llegada del petróleo Brent explotado en el Mar del Norte y el florecimiento de otros países exportadores fuera del infame cártel despejó, según la percepción popular, el horizonte del petróleo, después de aquella turbulenta década de los 70 en el que el embargo árabe de 1973 y la guerra Irak-Irán de 1979 hizo que el precio del petróleo llegara a niveles estratosféricos. Y, como se ve en la siguiente gráfica, efectivamente 1973 y 1979 marcaron dos puntos de inflexión después de los cuales vinieron décadas de precios muy bajos (fíjense que los precios se expresan en dólares constantes de 2011 - descontando, por tanto, la inflación - y que la escala vertical es logarítmica):



Aunque en el acervo popular ha quedado esta idea de que la OPEP son unos chupasangres y que manipulan el precio para perjudicarnos, en realidad durante las décadas que siguieron a 1979 lo que ha hecho la OPEP es exactamente lo contrario: estabilizar los precios en una franja de valores muy bajos, de entre 20 y 30 dólares de 2011 por barril, hasta que a partir de 2008 entramos en una dinámica muy diferente que comentaremos más abajo. Fíjense también en el pico de precios de 1991 que después comentaremos. Pero antes expliquemos por qué la OPEP ha actuado de mecanismo de contención del precio del petróleo y no al contrario, como tanta gente piensa.


Estados Unidos tiene una historia de décadas de cooperación con Arabia Saudita, aunque jalonada por episodios de graves desencuentros. Un momento destacable de esta historia fue el establecimiento de la Doctrina Carter, según la cual los EE.UU. se atribuían a sí mismos el derecho de intervenir en la región si alguna amenaza importante lo justifica. En la práctica eso ha servido para que los EE.UU. se conviertan en el garante de la continuidad de las monarquías del Golfo y particularmente la más importante de ellas, Arabia Saudita (importante no sólo por ser el primer exportador de petróleo del mundo, sino también por ser la nación que custodia los más importantes Santos Lugares del Islam).


Un detalle que mucha gente suele ignorar es que en 1985 Kuwait desencadenó una soterrada guerra interna en la OPEP: los países declaraban tener reservas de petróleo superiores a las reales porque en aquella época la cuota de producción que se le asignaba a cada país era proporcional a sus reservas. La tentación de falsear las reservas nacionales para poder vender así más petróleo era muy grande, y Kuwait sucumbió a ella en 1985, arrastrando en el mismo juego a muchos otros países. Como consecuencia, los países aumentaban de la noche al día las reservas declaradas sin que hubiera grandes descubrimientos de yacimientos que justificase tales aumentos. Para acabarlo de agravar, luego estas reservas no decrecían con el tiempo a pesar de que no se conocían, tampoco, descubrimientos que justificasen esa estabilidad. Vean este cuadro con las reservas de petróleo declaradas por los países de la OPEP que ejemplifica esta "guerra de cuotas" de 1985 a 1995:

 
Tabla extraída del post

The 2008 IEA WEO - Oil Reserves and Resources

de The Oil Drum



En suma, que no hay cifras públicas fiables sobre la cantidad de petróleo en las reservas de la OPEP, aunque sabemos que están infladísimas: David King las devaluó de 1,3 billones de barriles a 0,9 billones en 2010. Como consecuencia, el ejecutivo americano a la hora de fijar su política en la región da muchos palos de ciego, pues cree, erróneamente, que la capacidad de los países de la OPEP para regular la producción y el precio del petróleo durante las próximas décadas es mayor a la real. Por otro lado, los países de la OPEP ahora no se pueden desdecir, pero corren el riesgo de acabar por contrariar a sus aliados si no cumplen con su parte del trato.

En respuesta a la amenaza comercial que suponían los nuevos yacimientos de petróleo del Mar del Norte y también animada por los EE.UU., que querían un petróleo barato, Arabia Saudita, con su papel preponderante en la producción de la OPEP, contribuyó a mantener el precio del petróleo bajo durante la década de los 80 del siglo XX. De manera buscada o accidental los precios bajos contribuyeron al hundimiento económico de la Unión Soviética, cuya producción cayó en picado con su colapso como estado y nunca más volvería a recuperar los niveles de entonces. Efectivamente en 1991 hubo un período de crisis económica propiciado por los altos precios del petróleo empujados por la escasez de crudo, al haber prácticamente desaparecido la exportación de crudo ruso fruto del colapso de la Unión Soviética. En cuanto se pusieron en marcha nuevos yacimientos y se recuperó lentamente la producción rusa se pudo superar la crisis de aquellos años. Después, Rusia pasó a ser un país capitalista y poco a poco volvió la normalidad en el mundo del petróleo.

¿Y qué es lo que pasa actualmente? Resulta interesante estudiar la evolución de la capacidad ociosa de la OPEP. La capacidad ociosa es la producción de petróleo que los países de la OPEP podrían poner en marcha en un tiempo razonablemente breve y durante un período razonablemente largo como para tener un impacto en el mercado; básicamente, es el colchón productivo que tiene la OPEP para controlar los precios dentro de un rango deseado. Como se puede ver en el siguiente gráfico, la capacidad ociosa de la OPEP, que con casi 9 millones de barriles diarios había llegado a representar el 25% de la producción de la OEP en 2002, cayó en picado hacia 2003 y se mantuvo bastante baja hasta el principio de la fase  aguda de esta crisis, a finales de 2008, mostrando que la OPEP no tenía capacidad de poner nueva producción en línea como para garantizar que este colchón fuese lo suficientemente importante.



Como también se ve, hasta el 2011 este "colchón de producción"  se mantuvo entorno a los 6 millones de barriles diarios gracias a la caída de demanda por la crisis, pero la nueva subida de precios ha forzado, más que a poner nueva producción en línea, a ir de nuevo reduciendo esta capacidad ociosa. Piensen que la capacidad ociosa real está, de acuerdo con algunos autores, inflada de entre 1 y 2 millones de barriles diarios, con lo que se podría decir que la OPEP está llegando al fondo de su pozo.

Indicios adicionales de que la OPEP está perdiendo la capacidad de controlar los precios se puede ver en el análisis que ha hecho Peak Oil Barrel sobre el último informe de la OPEP sobre su negocio y de donde he sacado las siguientes gráficas, que son bastante claras. Por un lado vemos que el conjunto de la OPEP tiene dificultades para aumentar la producción de petróleo a pesar de los altos precios (y ese problema empieza bastante antes del estallido de la actual situación en Egipto que ahora se utiliza como excusa para explicar la escalada de precios).




Por otro lado, si uno desglosa la producción combinada de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait (los tres países que aún parecen tener cierto potencial para hacer crecer su producción) del resto de países de la OPEP se ve claramente que el resto de países está ya en declinación productiva, mientras que el combinado de Arabia Saudita, EAU y Kuwait estarían llegando a su techo productivo.



En realidad, a pesar de toda la retórica hueca que se ve en la prensa especializada y en los suplementos económicos, lo que se ve es que la OPEP está comenzando a perder su capacidad de control de los precios. Incluso la AIE reconoce que Arabia Saudita está ya llegando a su máxima producción de petróleo  al asumir que EE.UU. podrá ser en los próximos años el primer productor de petróleo del mundo (contando todos los líquidos del petróleo) con una producción muy similar a la actual de Arabia Saudita, lo cual equivale a reconocer que Arabia Saudita ya no podrá aumentarla (todo lo cual lo  comentamos extensamente en su momento).

Lo cierto es que hoy en día casi nadie comenta sobre el papel de la OPEP regulando los precios (y eso que fue el tema recurrente durante 40 años). Lo mismo le pasó a Texas en 1972: durante muchas décadas ese estado de los EE.UU. controlaba el precio del petróleo en EE.UU. y en el mundo, pero al llegar a su cenit productivo, que fue también el de los EE.UU., perdió su capacidad de influencia. En este momento la OPEP, simplemente, ya no es capaz de regular los precios. Esta situación es completamente novedosa y terriblemente peligrosa. Por una parte, porque en realidad ya nadie regula los precios: en  1972 la influencia de Texas fue sustituida por la de OPEP, pero ahora nadie va a coger el relevo porque ahora se produce todo lo que se puede y punto. Por otro lado, porque en medio de las dificultades crecientes puede dispararse la ira occidental contra los países de la OPEP, con la percepción que durante décadas se ha alimentado de que controlan los precios para su beneficio y nuestro mal; ahora que no podrán evitar restringirnos el acceso a nuestro petróleo porque no podrán producirlo, es posible que crezca el descontento popular contra esos países e incluso que veamos algunas medidas absurdas. Por último, muchos de los países clave de la OPEP son esencialmente inestables fruto de muchos desequilibrios internos, y entre otros muchos por la posibilidad de que se desencadenen Revueltas del Hambre (como en Egipto) o Guerras del Hambre (que quizá están más cerca de lo que parece).

No es una situación irremontable; sólo hay que entender que el futuro post-OPEP no es uno de mercados regulados y abastecidos sino uno de limitaciones y necesidades de adaptación. Se puede hacer, insistamos: se puede pasar de la idea a la acción. Pero lo primero es comprender una realidad más compleja y caleidoscópica de lo que muestran los medios de comunicación de masas.
 
Salu2,
AMT


domingo, 18 de agosto de 2013

Última oportunidad

Queridos lectores,

Salvador Ferreiro, quien mantiene el muy meritorio y valiente blog "Renovables sin límites" (también pueden encontrar el enlace en la columna de la derecha) me ha hecho llegar este sencillo y necesario post. No hablaré yo más que él.

Salu2,
AMT


ÉSTA ES TU ULTIMA OPORTUNIDAD


No les voy a hacer perder su tiempo.

Todo es muy sencillo de entender:

NUESTRO extracto bancario, refleja sin mentiras NUESTRO consumo.

1kg de un producto fabricado = una tonelada de materias primas.

Más dinero = más consumo. Más productos baratos = más consumo

¿LA TIERRA va a poder soportar a los humanos-termitas 25 años más?

¿ES LA GENTE verdaderamente consciente?

¿EXISTE algún modo de explicarlo, a CUALQUIER TIPO de personalidad, y que verdaderamente lo ACEPTE?

Siempre es necesario un MINIMO, pero estamos muy por encima de ese MINIMO.

Solo te pido que escuches sin prejuicios.

Está hecho con lo mejor de los mejores, y es para ti y los tuyos.

Es nuestra última oportunidad.











No soy yo quien pueda dar ejemplo. Me miro a mi mismo, y yo también tengo TV, portátil, teléfono, y DVD.



Pero por favor no olvides este vídeo la semana que viene.



Solo te pido que te plantees cada futura compra que hagas. Su frecuencia. Su impacto. Su durabilidad. Dentro de 25 años poco tendremos que plantearnos. Tan poco, como pocas materias primas disponibles. De ecosistemas mejor no hablar.



Y te pido un último favor. Si de verdad te ha gustado difunde este post, o envía por redes sociales twiter o facebook, solo el enlace al primer video de 9 minutos. Si le gusta, continuará por si mismo. Si no, ya ha decidido.






Gracias.






PROBLEMA:



Todo el que piense que el crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un planeta finito, tiene que ser un loco, o un economista.



Kenneth Boulding





SOLUCIÓN:



La guerra de Vietnam no acabó porque Richard Nixon fuera pacifista. Retiró nuestras tropas sólo después de que los ciudadanos de todo el país exigieran el fin de un conflicto que parecía totalmente fútil.



El cambio siempre ha comenzado con nosotros.



John Perkins.

viernes, 16 de agosto de 2013

Apocalipsis no




Queridos lectores,

Hace ya tiempo que en el cine, en las novelas, en las series de televisión, en los cómics y en los videojuegos - en suma, en los medios que constituyen actualmente la expresión de la cultura popular - se puede encontrar relatos de un futuro más o menos apocalíptico. En el mundo de los videojuegos hay un término específico para los títulos de esta temática: survival horror, o horror del superviviente. Lo más habitual es que la desgracia mundial sobrevenga en forma de apocalipsis zombi (una infección convierte a la mayoría de la población en monstruos antropófagos y los supervivientes luchan contra ellos) o bien una catástrofe de alcance mundial (meteoritos, volcanes, explosiones radiactivas o todo tipo de fenómenos, a veces incluso una -típicamente repentina, lo que la hace poco realista- escasez mundial de petróleo). En todo los casos la catástrofe supone el fin de nuestra civilización y el inicio de una nueva época de escasez, necesidad y grandes peligros.

Este tipo de fantasía rupturistas tiene una larga tradición en el mundo occidental. No accidentalmente una catástrofe capaz de poner de rodillas a la civilización se la suele denominar Apocalipsis, en referencia al último libro del Nuevo Testamento. Las revelaciones que el apóstol San Juan y sus acólitos dejaron plasmadas en aquel libro se referían a la deseada caída de Roma (la bestia de siete cabezas surgida del mar; caída la cual, por cierto, se demoró unos cuantos siglos) pero han servido durante siglos como base a tantas profecías milenaristas. Si uno mira la historia de Europa se puede ver que con cierta frecuencia los países han atravesado severas crisis de identidad, de cuestionamiento profundo de su modelo de civilización; y justo en esos momentos la idea de vivir en una civilización decadente que será purificada mediante las llamas del Apocalipsis ha vuelto recurrentemente.

El atractivo principal de la narrativa apocalíptica es que ofrece una salida a una civilización que ha llegado a un punto muerto, a una imposibilidad de continuar por el mismo camino que venía. Todos somos capaces de ver cosas que no funcionan en nuestro entorno, en lo que percibimos como "sociedad", en nuestro país, en nuestro estado. Sólo cuando demasiadas cosas negativas se acumulan empieza a parecer deseable destruirlo todo y empezar de cero, intentando no volver a cometer los mismos errores del pasado, borrando todo aquello que se hizo mal. Lo cual, con cierto cinismo, implica también borrar millones de personas que ya están, en nuestra percepción, "mal educadas"; por algún curioso motivo quienes creen hasta desear que el Apocalipsis llegue piensan que ellos serán de los que lo sobrevivirán, a pesar de lo extremo y extenso que se presume que será la matanza.

Sin embargo, la narrativa apocalíptica se adapta poco a la realidad de las transiciones, incluso a la de los colapsos civilizatorios. Generalmente el colapso de una civilización lleva muchas décadas, incluso varios siglos, y la reducción es bastante paulatina para la percepción humana aunque históricamente represente unas pocas generaciones. Justamente porque cada generación es una vida completa y los recién llegados asumen lo que los mayores llaman "el nuevo orden de cosas" como lo normal; ya comentamos que la psique humana tiene tendencia a modelar su memoria en forma de estados (visión estática) y no de procesos (visión dinámica), así que normalmente vemos el estado A y luego el B sin comprender que hubo toda una sucesión continua que nos llevó, y era previsible que nos llevara, de A hasta B. Así pues, salvo casos de descenso abrupto de algunos recursos fundamentales (cosa que podría pasar durante el ya comenzado ocaso del petróleo en algunos países, pero que no es previsible que pase en la generalidad de ellos) no es el Apocalipsis lo que puede estar esperándonos en el futuro, sino un escenario de degradación continuo del tipo La Gran Exclusión. El que llama al Apocalipsis está diciendo que prefiere un escenario de sangre y fuego donde podría luchar por una vida más austera pero libre, quizá porque intuye que lo más probable es que sin grandes alharacas simplemente se convierta en un esclavo.

Al margen de la gente que espera y desea el Apocalipsis como su propio momento de redención, en general la sociedad y particularmente las personas con mejor posición social en ella rechazan de plano tal narrativa e incluso el uso del adjetivo "apocalíptico" es despectivo, usado para desdeñar a quien no está en sus cabales por pretender o simplemente creer que tal cosa puede pasar. La cosa llega a veces hasta el extremo del fanatismo cuando alguien señala una dificultad o problema y se le tacha de agorero y de "apocalíptico". Ésta es, de hecho, la situación en la que tantas personas que intentan promover la concienciación sobre la crisis energética se han encontrado en multitud de ocasiones. Yo mismo me he visto en algún caso confrontado con gente que, tras proponer ellos su solución tecnológica para "el problema" y ver mis objeciones a ella, en vez de entender que la clave está en replantear el problema de intentar tener crecimiento indefinido en un planeta finito me desdeñan diciendo: "Vd. tiene una visión apocalíptica". Sin llegar a eso, en una discusión no tan radicalizada mucha gente se ríe - y quizá Vd., querido lector, lo hará - cuando les digo que yo no soy pesimista.
  

Que yo no soy pesimista debería de resultar evidente simplemente viendo que empeño una cantidad significativa de mi tiempo libre a hacer divulgación sobre el problema de la crisis energética. Si yo pensara que no hay nada que hacer, ¿qué sentido tendría que dedicase tanto tiempo a una causa perdida? Justamente porque creo que se puede y se debe hacer algo es por lo que explico estas cosas. Por supuesto yo no tengo todas las soluciones para todos los problemas; sólo pretendo crear concienciación puesto que está claro que no pondremos el conocimiento y la capacidad de esta sociedad en la dirección correcta de construirnos un futuro si primero no somos conscientes del problema que tenemos. Y a pesar de los años que hemos perdido ya intentando cambiar un rumbo invariable de colisión seguiremos intentándolo siempre porque nosotros, los que nos dedicamos a esto, creemos que las cosas aún se pueden cambiar a mejor.

¿Quién es en realidad el verdadero pesimista? El que cree que no se puede cambiar nada. Su comportamiento se parece al del chófer de nuestro autobús que sigue su ruta y de repente ve que el puente por el que tenía que pasar se ha hundido pero a pesar de ello persiste en seguir por el mismo camino. Nosotros le decimos que puede dar la vuelta, que puede girar a izquierda o derecha para seguir por otro camino, o si no que como mínimo frene; pero él nos dice que ha hecho esa misma ruta miles de veces, que los ingenieros de la carretera son gente muy capaz y que si surge algún problema ya lo resolverán con tiempo suficiente, que al fin y al cabo nosotros sólo somos unos ignorantes y unos catastrofistas... y continúa invariable por la misma ruta, la que le llevará a despeñarse y a nosotros con él. Justamente esta gente que dice que "nada va a cambiar", que "el crecimiento económico no es negociable" (frase que en una reunión hace meses literalmente me dijo un economista que había tenido importantes responsabilidades en el Estado español ), es la gente que más probablemente nos tilda a los que avisamos del problema de "catastrofistas" y "apocalípticos". Quizá inconscientemente, su acusación busca esconder su propia culpa, que en realidad son ellos los catastrofistas. Y son éstos mismos, el día que comprendan que su bienamado programa de progreso y que su visión del crecimiento infinito hace aguas, quienes probablemente esperarán y desearán con fervor de devoto el Apocalipsis que les redima.

No nos espera el Apocalipsis más adelante; más bien un amargo declinar y una miseria creciente si no sabemos gestionar esta situación. Pero podemos gestionar correctamente esta difícil situación. Sí, podemos. Podemos convertir esta crisis histórica en una oportunidad histórica, la de repensar el sistema económico y convertirlo en algo más humano y más justo. Se puede pasar de la idea a la acción. Hagámoslo.

Y si me dicen que no se puede hacer nada, entonces quizá debería mirar en su interior y darse cuenta de quién es en realidad el pesimista, el catastrofista, el apocalíptico.

Salu2,
AMT

lunes, 12 de agosto de 2013

Viviendo a la altura de nuestras posibilidades

Queridos lectores,

Insistiendo en su idea de llevar una contabilidad verdaderamente humana de nuestras vidas y nuestros negocios, Gabriel Anz me ha hecho llegar este ensayo sobre cómo deberíamos de contabilizar correctamente nuestros recursos. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT

La “cuenta del almacenero”






Nunca voy a olvidar a las “Turcas”… madre e hijas solteronas y dueñas de la mejor panadería del pueblo.


-¡Aquí llegan los Gringuitos! - Decía una de ellas al vernos entrar al negocio e inmediatamente iba hasta la vitrina para buscar masas rellenas con un dulce de leche que nos encantaba.


Era el paso obligado de vuelta al campo, pues allí nos proveíamos de la galleta (variedad de pan) para los empleados y nosotros. Galleta que hoy ya no se hornea más y que tenía la característica de ser más sabrosa cuando se secaba, con el objetivo de que permanezca comestible por varios meses, pues en aquellas épocas -hace 35 años atrás-  “bajar al pueblo” ocurría de cuando en cuando. Este pan se utilizaba de “plato” para comer la carne asada, acompañar sopas y/o guisos, y en el desayuno para remojar en el tazón con café de malta o acompañar con mate. Normalmente se hacía pan casero en la cocina del casco de la Estancia, pero en circunstancias de trabajos “afuera” en el campo, lo cual implicaba pasar varios días a orillas del fogón y durmiendo al sereno, resultaba más práctico contar con abundante de ésta “galleta de campo”.


Pero la anécdota que hoy quiero contar trata sobre la idiosincrasia de la madre; muy viejita ella pero sin ningún impedimento para llevar adelante la economía del negocio. La recuerdo siempre sentada en su antigua silla y al lado de una estufa, desde donde veía y controlaba todo, con un vestido negro y en el medio, a la altura de la falda, adosado al mismo un gran bolsillo. Este era la Caja y en el iba a parar el dinero de las ventas. Y no nos habíamos percatado del detalle, hasta que un día una de sus hijas le pidió dinero para pagarle al proveedor de harina de trigo. Sacó un manojo de billetes y le dijo: -Esto es lo que hay hoy para comprar la harina hija- Finalizado el trámite entre ellas, nos miró a nosotros los niños, y nos dijo: -Nunca gasten más dinero del que tienen, ¿me escucharon bien?


Tan simple como eso… si hay disponible se gasta, de lo contrario abstenerse. Y en lo posible ahorrar.


¿Será posible que grandes economistas hoy no respeten un concepto tan básico? A la vista está que no.


Nos hicimos adictos a la Deuda, hasta el punto que hoy nadie se imagina montar un negocio, construir una casa o lo que sea, si no es mediante Crédito o Préstamo. Nos acostumbramos a pensar que el negocio va a funcionar bien y pagaremos la deuda + los intereses, además de que obtendremos buenas ganancias. Así las cosas, nos encontramos con una economía súper inflada, con dinero prestado en simultáneo por cantidades muy superiores a la disponibilidad real y que no tiene respaldo en bienes tangibles (dinero fiat). Como si ello fuera poco, aumenta cada día la cantidad de insolventes que ya no pueden honrar sus deudas, lo que hace estallar tales burbujas.


Pienso que tomar deuda es cosa seria, porque en la realidad ocurre como consecuencia, que se ponen en movimiento explotaciones y producciones de bienes a destiempo de la capacidad real de su reposición; ya sea directa o indirectamente. A ver si logro explicarme con un ejemplo… Imaginen que millones de personas en todo el mundo piden prestado el dinero necesario para construir la casa de sus sueños. Han documentado al prestamista capacidad de pago y el crédito se las ha otorgado. Entonces se ponen en marcha los “motores” que hacen funcionar las industrias que proveerán de los materiales para construir las viviendas… explotaciones madereras, cementeras, siderurgias, transportes, comercios, intermediarios, etc. Se activa la economía y todos felices. A esta altura, para la mayoría de los lectores es sabido que para que ello ocurra, también es necesaria mucha energía. Y mientras ella abunda, dale que va… más deuda, mas puesta en marcha de economías y por ende, más expoliación de recursos no renovables o de reposición más baja que lo extraído. Y si el dinero para prestar no alcanza, porque a esta altura ya se montó un tinglado que hay que sostener, se imprime más dinero… Y entonces vemos lo que está pasando en la mayoría de los países del mundo: castillos de naipes desmoronándose.


Y se entra en una de la que ya es muy difícil salir ordenadamente. Todo el sistema se corrompe, al punto de que mucha gente se endeuda “por deporte”, pues sabe que si lo hace en moneda local y a bajas tasas de interés (o al menos por debajo del ritmo de desvalorización de la misma), tiene grandes posibilidades de que su deuda se licue. Así se fomenta la corrupción y aparecen los oportunistas y “jugadores de casino”, agregando más combustible a este mecanismo perverso, que ocurre absolutamente a costa de sacarles a terceros e hipotecando el futuro. Por eso digo que es a destiempo de la capacidad real de reposición... ocurre una desconexión con los ciclos naturales de la Tierra. Y estos momentos de ficticia bonanza a desencadenado altas tasas de reproducción (superpoblación), mucho derroche y hedonismo, además de abusos que degeneran en situaciones aberrantes, como por ejemplo, el hecho de que por cada onza de oro físico extraído de las entrañas de la tierra, rondan 42,5 “certificados de papel oro” por el derecho a esa misma onza. Una locura realmente. Y esta tremenda burbuja solo ha sido posible inflarla con el aporte de mucha… pero mucha energía. Energía que ha comenzado a hacerse escasa y que hace que la manta sea corta para cubrir a todos. En el mejor de los casos, “la misma torta a ser repartida entre cada vez más bocas”.


Ante estas circunstancias, los prestamistas se están poniendo reticentes a arriesgar su dinero y comienzan a cortarse los créditos. Y esto es como sacarle de golpe las golosinas a un niño, lo cual le genera mucha ansiedad por la abstinencia. Escasea el crédito y la capacidad de emprender empresas con recursos propio ya casi no existe y hasta es casi imposible. Las economías se frenan, pero a la fuerza y con respirador se intenta recuperarlas. En simultáneo a la estanflación o stagflación (estancamientos de las economías con inflación), los gobiernos aumentan la presión tributaria, suben aranceles y cierran fronteras, lo que acelera el proceso de quebranto del sistema. Un proceso imparable y de final abierto.  


Y esta cultura perdida de gastar/invertir solo en la medida de lo posible, ha pasado a ser cosa de viejos y muy conservadores; “dinosaurios” para la cultura imperante. Hoy, la actitud de vivir a cuenta del futuro trasciende las fronteras de los ámbitos familiares, comerciales, empresarios y de los Estados inclusive. Nos acostumbramos y encontramos normal, pedirle prestado también a la Naturaleza, extrayendo sus recursos naturales por sobre su capacidad de reposición sustentable, como si viviéramos en un mundo sin límites físicos y como si no hubiera mañana ni generaciones con derecho a heredarlos.


Entonces es cuando me hago la siguiente pregunta… ¿En que nos debemos basar -que parámetro debemos seguir- para saber que no estamos “gastando más que lo que ingresa”? ¿Cuál es el punto de referencia que me asegurará tal equilibrio?


Personalmente llego a la siguiente conclusión… Si bien habitamos un Planeta muy pequeño en relación a otros astros y sus recursos naturales son finitos o de tasa de reposición acotada, podemos asegurar que no se trata de un “sistema cerrado”, pues tenemos aportes desde el Espacio exterior, como lo son la energía solar, algunos meteoritos, fuerzas de gravedad y atracción de las masas (efectos de la luna), etc. Es decir, que sumado a las dificultades y limitaciones para salir a abastecernos de recursos en el Espacio sideral, la única fuente de energía importante y demostradamente útil y sustentable por varios millones de años más y que nos llega libremente “como caída del cielo”, sería solamente la energía del Sol.


Se habla de la famosa “Energía Libre” de Tesla, pero científicos han podido demostrar que no es más que una expresión de deseo o del “tero gritando lejos del nido”. Y si no me equivoco es fácil deducirlo, pues la energía que permite realizar trabajo requiere de un “diferencial energético”, que deviene en un proceso entrópico (hasta aquí la visión mecanicista de la energía… mi propuesta/teoría al respecto puede leerse en éste link). Y para satisfacer los altos consumos de energía a los que nos hemos hecho adictos, el diferencial energético debe ser enorme. Y los hidrocarburos han permitido y todavía permiten tal diferencial, pues se trata de millones de años de energía solar concentrada. Es decir, que mientras mayor es el diferencial energético, mayor es la entropía y mayores son las dificultades para aprovecharla sustentablemente sin producir efectos adversos. Y si bien entiendo –como expresara en Posts anteriores- que el Universo es pura Energía, y que estaría disponible “libremente y gratuitamente” para todos (mucha atención con este marketinero juego de palabras), no quiere decir que la misma sea útil para generar trabajo, salvo que se den las condiciones de “diferencial energético” ya expresado.


Considero que lo dicho en el párrafo precedente, explica porqué la Vida ha evolucionado de forma que logra “hacer mucho y para muchos” con tan solo 1 fotón de cada 1.000 que llegan a la superficie de la tierra; algo que se considera “ineficiente” desde el punto de vista de la física y matemática antropocéntrica. La Naturaleza con TREs  (Tasas de Retorno Energético) muy bajas logra la máxima sustentabilidad y biodiversidad.


Y está visto que para lograr artificialmente los diferenciales energéticos que se supone necesitamos, hace falta mucha más energía y/o recursos (finitos) que las ventajas obtenidas a cambio. Y para ser honestos con nosotros mismos, es necesario agregar a los cálculos y ecuaciones matemáticas, las variables de sustentabilidad ecológica. Así veremos que en la gran mayoría de las situaciones estaremos poniendo más de lo que adquirimos y con graves trastornos al Medio.


Ya tenemos una enorme “central nuclear” a nuestra entera disposición sin todos los efectos adversos de las que fabricamos nosotros en la Tierra. Creo que la clave seguirá siendo la energía del Sol; pero por sobre todo, la energía del Sol transformada en alimentos útiles para los seres vivos, mediante el proceso de la FOTOSÍNTESIS. Y lo ilustro con la siguiente composición de imágenes (extraídas de Internet) y el texto cuya fuente adjunto al final del mismo.



La fotosíntesis (del griego antiguo φς-φωτός [fos-fotós], ‘luz’, y σύνθεσις [sýnthesis], ‘composición’, ’síntesis’) es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz. En este proceso la energía luminosa se transforma en energía química estable, siendo el adenosín trifosfato (ATP) la primera molécula en la que queda almacenada esa energía química. Con posterioridad, el ATP se usa para sintetizar moléculas orgánicas de mayor estabilidad. Además, se debe de tener en cuenta que la vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente gracias a la fotosíntesis que realizan las algas, en el medio acuático, y las plantas, en el medio terrestre, que tienen la capacidad de sintetizar materia orgánica (imprescindible para la constitución de los seres vivos) partiendo de la luz y la materia inorgánica. De hecho, cada año los organismos fotosintetizadores fijan en forma de materia orgánica en torno a 100.000 millones de toneladas de carbono.1 2
Los orgánulos citoplasmáticos encargados de la realización de la fotosíntesis son los cloroplastos, unas estructuras polimorfas y de color verde (esta coloración es debida a la presencia del pigmento clorofila) propias de las células vegetales. En el interior de estos orgánulos se halla una cámara que contiene un medio interno llamado estroma, que alberga diversos componentes, entre los que cabe destacar enzimas encargadas de la transformación del dióxido de carbono en materia orgánica y unos sáculos aplastados denominados tilacoides o lamelas, cuya membrana contiene pigmentos fotosintéticos. En términos medios, una célula foliar tiene entre cincuenta y sesenta cloroplastos en su interior.1
Los organismos que tienen la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis son llamados fotoautótrofos (otra nomenclatura posible es la de autótrofos, pero se debe tener en cuenta que bajo esta denominación también se engloban aquellas bacterias que realizan la quimiosíntesis) y fijan el CO2 atmosférico. En la actualidad se diferencian dos tipos de procesos fotosintéticos, que son la fotosíntesis oxigénica y la fotosíntesis anoxigénica. La primera de las modalidades es la propia de las plantas superiores, las algas y las cianobacterias, donde el dador de electrones es el agua y, como consecuencia, se desprende oxígeno. Mientras que la segunda, también conocida con el nombre de fotosíntesis bacteriana, la realizan las bacterias purpúreas y verdes del azufre, en las que el dador de electrones es el sulfuro de hidrógeno, y consecuentemente, el elemento químico liberado no será oxígeno sino azufre, que puede ser acumulado en el interior de la bacteria, o en su defecto, expulsado al agua.3
A comienzos del año 2009, se publicó un artículo en la revista Nature Geoscience en el que científicos norteamericanos daban a conocer el hallazgo de pequeños cristales de hematita (en Cratón de Pilbara, en el noroeste de Australia), un mineral de hierro que data de la época del eón Arcaico, demostrando la existencia de agua rica en oxígeno y consecuentemente, de organismos fotosintetizadores capaces de producirlo. Gracias al estudio realizado, se ha llegado a la conclusión de la existencia de fotosíntesis oxigénica y de la oxigenación de la atmósfera y de los océanos hace más de 3.460 millones de años, así como también se deduce la existencia de un número considerable de organismos capaces de llevar a cabo la fotosíntesis para oxigenar la masa de agua mencionada, aunque sólo fuese de manera ocasional.4 5



Veo al proceso de la Fotosíntesis como el umbral que separa lo inanimado de lo animado, lo muerto de lo vivo. Es la conexión de la energía cósmica con el mundo terrestre. Es el proceso que permite transformar la energía del Sol en alimento y a partir de allí, evolucionar en la cadena trófica que da sustento a los Reinos Animal, Vegetal y Fungis -con funciones muy especificas en la cadena biológica- que derivan y se ramifican en una biodiversidad pasmosa por su complejidad, belleza y equilibrio en el complejo Tejido de la Vida, del cual el Hombre es uno de los principales beneficiarios.


Suelo decir que el ritmo al que debe vivir el Hombre para lograr la sustentabilidad, está condicionado por el ritmo de la Fotosíntesis, que en definitiva es el proceso que limita la cantidad de comida disponible para todos los seres vivos.


Y como para poder darnos algunos “lujitos”, disponemos de los derivados de la energía del sol, que permiten ciertos diferenciales energéticos, como lo son el viento, el agua, la geotermia, la energía solar captada con pantallas y colectores, la biomasa, etc., además de la fuerza mareomotriz (atracción de las masas) y otras que pudieran llegar a descubrirse o mejorarse. El alto diferencial energético de los hidrocarburos ha sido una oportunidad despilfarrada y seguramente deberemos esperar otros tantos millones de años para volver a disponer de ella.


Queridos lectores, lo aconsejable y saludable es vivir con mucho menos energía. Es de corto plazo tener “Egresos superiores a los Ingresos”. “Bajémonos del caballo antes de que éste nos baje a nosotros”.


Saludos a todos



Gabriel Anz