lunes, 9 de diciembre de 2013

WEO 2013: El límite de la mentira



Queridos lectores,

Como saben, la Agencia Internacional de la Energía tiene como función asesorar a los gobiernos de la OCDE en materia de política energética, con el fin, entre otros, de prevenir y evitar problemas de suministro de petróleo como los que se sufrieron durante los años 70 del siglo pasado. La AIE es reacia a reconocer que el peak oil ya está aquí, puesto que aceptarlo les llevaría a tener que recomendar la adopción de una serie de medidas que van contra nuestra sociedad de consumo en general, contra el BAU, y contra el mantra del crecimiento infinito. Sin embargo, las previsiones o escenarios que cada año hace la AIE, basados en modelos matemáticos que se alimentan con una plétora de datos que recogen sus estadísticos, llevaban desde 2005 pronosticando un rápido aumento de la producción de petróleo que no se acaba de producir, y así, a regañadientes, la AIE ha ido aceptando parcialmente la realidad. Así, en 2010 nos sorprendió con su reconocimiento de que el peak oil del petróleo crudo (el petróleo "de verdad", el que sale del subsuelo con un pozo convencional) fue hacia 2006, con esta gráfica que ha sido desde entonces la comidilla de los expertos de medio mundo:



La situación, dijeron, no era tan alarmante porque el petróleo crudo permanecería en producción constante otros 25 años y los "otros líquidos del petróleo" (un batiburrillo de sucedáneos más o menos equivalentes y algunos petróleos más clásicos pero que requieren formas complicadas de extracción como el fracking) eran capaces de proporcionar ese petróleo extra que necesitamos. En 2012 en la AIE dieron una pequeña vuelta de tuerca más y en su escenario central reconocieron que en realidad la producción de petróleo crudo ya estaba comenzando a bajar.



Yo encontré esa gráfica muy reveladora, porque siguiendo su norma la AIE mezclaba volúmenes de sustancias muy diferentes, cada una de ellas con diferente contenido de energía y algunas mucho más costosas de producir que otras. Ello me llevó a escribir un post, "El Ocaso del Petróleo", en el que analizaba cuánta energía le quedaría de manera neta a la sociedad si se tomaba el escenario central de la AIE quitándole algunas de las hipótesis más infundadamente optimistas, y como recordarán lo que me quedó no era muy alentador:




Este año quise hacer una actualización de "El Ocaso del Petróleo", dada la relevancia del tema tratado, pero en ninguna parte del informe anual WEO 2013 encontré una gráfica sobre la evolución de la producción de petróleo, lo cual me sorprendió un tanto. Encontré, eso sí, una gráfica que ya comentamos, muy reveladora de lo que les pasa por la cabeza a los técnicos de la AIE: cómo creen que evolucionaría la producción de todos los líquidos del petróleo, excluyendo los líquidos del gas natural, "si no se produce una inversión suficiente" (falta de inversión que, por cierto, reconocen que es uno de los males actuales):



Pero ni en las tablas del informe ni en las de la anexa hoja de cálculo con los valores de las salidas de sus modelos se podía encontrar la producción desglosada de los diversos tipos de petróleo; todo lo que encontré fue la siguiente tabla de resumen en el informe:



En la hoja de cálculo sólo aparecen más años, pero el nivel de detalle en cada año es el mismo. Llama la atención esa distinción entre "producción de petróleo" y "suministro de petróleo" (que permite incluir la siempre discutible categoría de "ganancias de refinado") y, curiosamente, que se deje a los bicombustibles fuera de la categoría de producción de líquidos de petróleo (y que, por fin, se les incluya por su equivalente en energía, aunque lo mismo se debería hacer con todas). 

En fin, estaba resignado a no poder actualizar el análisis de "El Ocaso del Petróleo" cuando hace un par de semanas una conferencia de Mariano Marzo en la que estuve me puso sobre la pista para reconstruir esos datos. Lo que no sabía es que mis pesquisas me revelarían que la AIE, en su intento de no alamar a los Gobiernos y a los mercados, está a punto de cruzar una línea roja: la de la mentira pura y dura.

La reveladora gráfica que mostró Mariano Marzo era la figura 14.8 del último WEO 2013:


Yo también la había visto, puesto que es la única que desglosa la producción de petróleo por tipos, pero en vez de dar la producción total da tan sólo los porcentajes. Hasta cierto punto esta gráfica que de manera artera nos roba la información esencial (la producción total) se la puede considerar una maniobra de encubrimiento lícito de las que suele hacer la AIE. Piensen que la Agencia está sometida a muchas presiones de organismos y Gobiernos diversos para que transmita un mensaje políticamente aceptable, aunque al mismo tiempo tiene que intentar ser fiel a la verdad, que en realidad quiere decir no decir mentiras flagrantes. Eso les lleva a retorcer sus afirmaciones hasta el punto de no decir mentira aunque induzcan a pensar cosas que no son ciertas (por ejemplo, que los EE.UU. exportarán petróleo en 2035). Tales florilegios son un tanto extraños desde una mentalidad mediterránea como la de la sociedad en la que vivo pero cobran perfecto sentido en países donde hay una palabra (inexistente en realidad en castellano) para designar la necesidad de rendir cuentas estrictas por la gestión realizada: accountability. Así pues, la AIE es especialista en no mentir pero sí en camuflar la verdad, no tanto por no revelarla (lo que también sería visto como algo reprobable) como por disimularla con un montón de datos irrelevantes. Incluso sus proyecciones de futuro son "escenarios", de los que en cada informe nos recuerdan que no se deben considerar previsiones sino ejercicios especulativos basados en unos modelos que siguen ciertas pautas. Toda la formulación verbal está dirigida a eludir posibles responsabilidades que se les pudiera exigir en un futuro. Yo respeto el trabajo que hacen en la AIE, porque intentar ser veraz y, más aún, prevenir de los peligros que se vienen, y al mismo tiempo lidiar con las mediocridades de las necesidades políticas de corto plazo es un trabajo muy difícil.

El caso es que de repente yo me acordé que de todas las categorías que aparecen en la gráfica hay una para las cuales se ofrecía en el WEO 2013 una gráfica bastante detallada de su evolución: el Petróleo Ligero de Roca Compacta, LTO por sus siglas en inglés:


Por tanto, si yo tenía a cuántos millones de barriles de petróleo correspondía el LTO cada lustro de aquí a 2035, gráfica 14.11, y al tiempo qué porcentaje representa ese LTO del total de producción, gráfica 14.8, con unas sencillas reglas de tres podría conocer la producción de cada tipo de petróleo durante esos años y de acuerdo con el propio escenario de la AIE.

No les aburriré con todos los detalles del procedimiento, nada elaborado por lo demás: midiendo las alturas en píxeles de las barras de los gráficos (al estilo de lo que ya hice en "El Ocaso del Petróleo") y mediante reglas de tres deduje con cierta aproximación cuál había sido y se espera que sea la producción de LTO (en millones de barriles diarios, Mb/d) durante los años en cuestión:

2012   1,96
2020   4,66
2025   5,70
2030   5,90
2035   5,57

Por cierto que como ven la AIE espera que este tipo de petróleo llegará a su cenit sin ser jamás más de un 6% del petróleo total producido. Haciendo algo análogo con la gráfica 14.8 se tiene los siguientes porcentajes según el tipo de petróleo y año:


                  Crudo  NGL  Pesado LTO    Otros   Total
========================================
Año 2012    79,1    15,1     02,2    02,2     01,4    100
Año 2020    72,4    16,2     04,4    05,0     02,0    100
Año 2025    69,9    17,1     04,9    05,6     02,5    100 
Año 2030    67,4    17,9     05,5    06,1     03,1    100
Año 2035    66,3    17,7     06,8    06,2     03,0    100


Dado que para el año 2025 no hay datos he efectuado una interpolación lineal de los porcentajes entre 2020 y 2030, que como veremos no introduce demasiado error.

Usando la información de la producción de LTO extraída de la gráfica 14.11 obtengo que los valores de producción de los diversos tipos de petróleo serían:


                  Crudo  NGL  Pesado LTO    Otros   Total
========================================
Año 2012    70,5    13,4     02,0    02,0     01,2    89,1
Año 2020    67,5    15,1     04,1    04,6     01,9    93,2
Año 2025    66,4    16,2     04,8    05,2     02,4    95,0
Año 2030    65,2    17,3     05,3    05,9     03,0    96,7
Año 2035    59,5    15,9     06,1    05,6     02,7    89,8


O, en forma de gráfica:




Fíjense que aquí yo no estoy estimando el contenido energético de las categorías de petróleo (esta gráfica correspondería con la primera de las gráficas de "El Ocaso del Petróleo", la del volumen total), y aunque no incluye aún ni las (discutibles) ganancias de proceso ni los biocombustibles, la variación esperada de los mismos de 2030 a 2035 es mucho más pequeña que la caída de casi 7 Mb/d. Fíjense que yo simplemente estoy cruzando los datos de la AIE: esto es lo que su gráfica mostraría si la hubieran representado en coherencia con los porcentajes recogidos en la figura 14.8. En suma: los datos de la AIE nos indican, por primera vez para esta agencia, la llegada del Peak Oil en volumen, lo cual es un hito aún cuando la fecha indicada, 2030, es poco realista con lo que ahora sabemos.

Sin duda mi método implica cierto grado de error; sin embargo, al comparar mis previsiones con los datos del Anexo A (recogidos parcialmente en la tabla 14.1 que abre el post) se ve que este error es generalmente pequeño excepto para el año 2035 precisamente:

Diferencia porcentual de mi estimación respecto a los valores del Anexo A, tomando éstos como referencia

                   Crudo     NGL     No conv.      Total
=====================================
Año 2012   +1,6%    +5,5%     +4,0%         +2,3%
Año 2020   -0,3%    +2,0%      +1,9%         +0,4%  
Año 2025   -0,3%    +1,9%      -0,8%              0%
Año 2030   -0,5%    +3,0%        0%            +0,2%
Año 2035   -9,0%    -10,1%     -4,0%          -8,4%     


Como es de esperar, el error relativo es típicamente mayor cuando más pequeña es la cantidad a la se le aplica. El año 2012 tiene alguna anomalía, posiblemente resultado de alguna revisión estadística de los datos de la Tabla 14.1 posterior a la elaboración de la gráfica 14.8, pero los años del 2020 al 2030 son bastante coherentes con mi estimación, lo cual es lógico porque no se revisan continuamente los escenarios. Las diferencias del año 2035 son muy grandes y metodológicamente difíciles de justificar, al ser la producción prevista de LTO aún bastante elevada (el error de la estimación también aumenta al disminuir el valor que estimo para la producción de LTO). Está claro que los valores del año 2035 han sido manipulados.

Hagamos ahora el ejercicio inverso: tomemos que los valores del Anexo A (lo que recoge parcialmente la tabla 14.1) son correctos y que también lo son los valores porcentuales de la gráfica 14.8; ¿qué valores de producción de los diversos tipos de petróleo nos resultarían? Pues los siguientes:

                  Crudo  NGL  Pesado LTO    Otros   Total
========================================

Año 2012    68,9     13,2   1,9        1,9      1,2      87,1
Año 2020    67,2     15,0   4,1        4,6      1,9      92,8
Año 2025    66,4     16,2   4,7        5,3      2,4      95,0
Año 2030    65.0     17,3   5,3        5,9      3,0      96,5
Año 2035    65.0     17,4   6,7        6,1      2,9      98,1


y en forma de gráfica



En suma, que para que se pueda dar en 2035 los valores totales de producción de petróleo no sólo tiene que aumentar el LTO; en realidad aumentan también los pesados, los NGL y, lo que al final es más importante, el petróleo crudo - que al fin y al cabo representa el mayor porcentaje de la producción- se mantiene estable en 65 Mb/d de 2030 a 2035. No por casualidad ésa es la marca que la AIE fijó como nivel de producción hacia 2035 en su informe del año 2012. Da la impresión de que de manera artificial se ha mantenido el nivel de petróleo crudo fijo en esos 65 Mb/d a los que llega en 2030, y que no se ha aumentado por encima de ese valor porque tal cambio de tendencia en la producción de petróleo crudo resultaría difícil de justificar.

 
Los números que este año tenía que presentar la AIE eran tan difíciles de hacer cuadrar que, por primera vez que yo recuerde, alguien ha tenido que alterar los números a mano para ocultar la verdad. Alguien ha tenido que mentir para que no se vea lo que ya no se puede disimular: que la carestía de petróleo ya emerge incluso en los modelos tan optimistas respecto a nuestro futuro que usa la AIE. Ya no se puede jugar más con los parámetros y conseguir que el modelo se ajuste a los datos presentes y al tiempo ofrezca unos datos esplendorosos sobre un futuro que sólo se aguanta sobre el papel. Ya ni eso se puede conseguir, y alguien ha tomado una decisión de gran calado, como es la de mentir pura y directamente, al estilo de lo que se suele hacer y continuamente algo más al sur.

Si esta información llega a trascender es de esperar alguna rectificación de la AIE, algún desmentido, una fe de errores que tratará de cuadrar lo incuadrable (pues para que no se observe la caída de la producción alguna categoría de petróleo tiene que aumentar su producción de manera poco razonable). A los técnicos que les toque arreglar este desaguisado me gustaría recordarles que, al final, alguien tendrá que rendir cuentas por esas manipulaciones, las cuales serán peores y más difíciles de hacer cada año que pase. Deberían pensar que, quizá, no les merece la pena jugarse su buen nombre, su honorabilidad y hasta su libertad por una causa que no sólo está perdida, sino que ni siquiera es justa.


Salu2,
AMT

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El ayuno energético




Queridos lectores,

Luis Cosin completa su estudio anterior con un análisis de lo que representa la densidad energética en términos de dieta energética de nuestra economía. Imprescindible.

Salu2,
AMT

 

INTENSIDAD ENERGÉTICA Y LA DIETA BAJA EN CALORÍAS
La intensidad energética es la relación que existe entre el insumo energético de una economía o sistema productivo, y su producción de bienes y servicios (Producto Interno Bruto).
        I = E / PIB
Se puede interpretar como un indicador macroscópico del uso energético de dicha economía. Son las “unidades energéticas necesarias, en promedio, para producir una unidad de PIB”.
En la terminología económica habitual, este concepto tiene en cuenta todo lo que entra dentro del PIB (producción de bienes consumibles, pero también inversión en bienes de equipo e infraestructuras).
Así, la intensidad energética tiene la virtud de tener en cuenta todos los insumos necesarios para producir un bien o servicio (desde la construcción de infraestructuras, hasta la distribución y venta, pasando por el consumo doméstico de los habitantes del país) y no sólo los directamente relacionados con la fabricación.
Habitualmente, y al contrario de lo que la intuición indica, la relación que existe entre intensidad energética y productividad es inversa: aumentos de productividad per cápita normalmente requieren incrementos de consumo energético por unidad de PIB producida.
Es una ley no escrita:
“Aumentar la productividad requiere aumentar la intensidad energética”
La razón es sencilla de entender: la productividad per cápita sólo puede aumentar sustituyendo el trabajo físico y poco cualificado por trabajo intelectual cualificado y el uso de tecnología.
Y ya sabemos que tecnología no es energía.
El siguiente gráfico, extraído de la Wikipedia, muestra claramente que las economías a escala nacional se distribuyen en una forma de “L” y ninguna alcanza el ideal de alta productividad con baja intensidad energética:

Más aún, se percibe claramente que las economías más eficientes energéticamente están basadas en la producción primaria (agrícola y ganadera) y el trabajo animal, y sólo aquéllas economías especializadas en actividades de alto valor añadido (Austria, Hong-Kong, Suiza) tienen una productividad alta, manteniendo una eficiencia energética superior a la media.
Tengamos en cuenta también el efecto de un clima adverso: la mayor parte de los países más desarrollados se encuentran en las latitudes más frías.
Pero no todos los países pueden vivir de actividades y servicios de alto valor añadido. Alguien tiene que fabricar los insumos que utilizan los habitantes de estos países.
Esto nos da una pista de lo que hacen los países desarrollados para reducir su dependencia de la energía importada y su factura energética: intentar disminuir la intensidad energética de sus economías, transformándose en economías de alto valor añadido (actividades de I+D+i, formación, consultoría, fabricación de componentes claves y de alta tecnología, patentes …), y deslocalizando la producción pesada, alta consumidora de recursos y energía, a los países que tienen recursos energéticos propios (China o la India, con sus grandes reservas de carbón, o el sudeste asiático, con sus aún notables reservas de petróleo) y mano de obra barata.
De alguna forma, es trasladar a otros lo que los anglosajones llaman el “burden” (que se podría traducir como “problema”, o “preocupación”) del abastecimiento energético.
Por supuesto, esto tiene límites naturales y políticos que quizá ahora estemos empezando a percibir. Principalmente tres:
  • Costes de transporte crecientes.
  • Aumento de las expectativas de consumo en los nuevos países productores.
  • Y desarrollo de actividades de alto valor añadido también en dichos países, que empiezan a competir al mismo nivel que las de los países más desarrollados.
Entre los países con menor productividad y mayor intensidad energética tenemos, como no puede ser de otra forma, a quienes cuentan, al menos de momento, con un colchón confortable en cuanto a reservas energéticas. Estos países son, de alguna manera, los grandes despilfarradores. Y lo hacen porque pueden permitírselo.
Otra consecuencia interesante de estas consideraciones es que la actual crisis, que azota especialmente a los países importadores netos de energía, está sacando del mercado de forma preferente aquellas actividades más despilfarradoras de recursos.
La evolución de la intensidad energética en España es un buen indicador de esto:
Y aún llegamos a otra conclusión más: el PIB de los países que no tengan recursos energéticos propios suficientes para mantener el esquema productivo actual sólo puede aspirar a crecer, o simplemente mantenerse y no decrecer demasiado, basándose cada vez más en actividades de intensidad energética decreciente.
Es decir, con una dieta cada vez más baja en calorías.

Referencias:

jueves, 28 de noviembre de 2013

WEO 2013: La caída de la TRE



Queridos lectores,

Una nueva pluma se añade al elenco de este blog. Albert Bagué comienza su singladura con un breve análisis del último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (WEO 2013) centrado en tratar de comprender lo que podemos deducir sobre la TRE declinante de los yacimientos de petróleo. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

WEO 2013  Y LA TRE
Respetados lectores, observen la siguiente gráfica extraída del WEO 2013. Son previsiones y las previsiones son sólo eso, “previsiones”.
Es la gráfica sobre la evolución de las exportaciones de los principales países productores de petróleo.
Una vez observada al detalle, observamos cómo decae de forma dramática, la capacidad de exportación de crudo de los principales países productores de crudo, desde 2012 a 2035.
Hay que tener en cuenta que el consumo mundial “diario” de crudo se mantiene ligeramente creciente en torno a los 90 millones de barriles/día.  Lo que equivale a 32.850.000.000 barriles/año.
PREVISIONES:
Las previsiones son que Brasil pasa a ser un país exportador en 2035, cuando en la actualidad, es netamente importador, con un consumo de algo más de 2 millones de barriles al día. Brasil, tiene reservas de crudo en aguas profundas, crudo de baja calidad (presumiblemente), y con un consumo interno creciente, personalmente veo bastante difícil que Brasil pueda convertirse en el relevo de Arabia Saudí, por no decir “imposible”.
Lo mismo pasa con el misterioso Kazajstán. Este país merece un artículo aparte.
¿Porque no sale USA, Canadá o Venezuela en la gráfica? A pesar de los grandes descubrimientos de gas, arenas bituminosas, crudo pesado…
Pienso que:
USA consume más que produce, por tanto es importador neto de crudo. Canadá consume y exporta sobre todo a USA.
Venezuela, a pesar de “presuntamente” disponer de las segundas reservas mundiales por detrás de Arabia Saudita, su producción ha caído en más de 1 millones de barriles día, por cuestiones más bien políticas. Por tanto su evolución es un misterio, en el corto y medio plazo. Tiene importantes reservas de crudo pesado (de baja calidad), por tanto los países importadores, van a necesitar refinerías preparadas para dicho petróleo.

Los problemas derivados de la sobreexplotación de los yacimientos:
En la actualidad Arabia Saudí, que ya decrece su actividad exportadora a un ritmo de entre el 4 y el 6% anual, si o si, cada año va a seguir recortando su capacidad de exportación, y no lo hacen para fastidiar a occidente… para entender esta circunstancia hay que entender como funciona un yacimiento.
Al principio el yacimiento de crudo, es como un milagro, se extraen montones de barriles al día, se realizan nuevas prospecciones, se abren nuevas vías, se montan tuberías enormes de transporte, etc, con el fin de extraer todo el oro negro posible a la máxima velocidad posible. Naturalmente esto tiene un coste, al corto, medio y largo plazo.
A medida que se extrae mas y mas del yacimiento, este naturalmente, va perdiendo capacidad de entrega. Recordemos, que extraer crudo de un pozo, es como meter una pajita en una esponja húmeda. A medida que el pozo pierde capacidad, se suelen hacer dos cosas:
  • se baja la pajita más abajo o bien
  • se inyecta agua en el pozo..
En Arabia Saudí se inyectan miles de barriles de agua salada, en el interior de los pozos, para levantar el crudo y poderlo extraer.
Naturalmente, “se fuerza” la salida de crudo, y al forzar no solo se extrae crudo.
Se extrae agua, metales (vanadio sobre todo), mas azufre disuelto, arena,…con la consiguiente bajada de la TRE.
He aquí la clave para entender la importancia de la TRE, la bajada de la calidad del crudo y en consecuencia su precio, provoca de forma directa que los propietarios de los pozos, se las ingenien para extraer más crudo del yacimiento, forzándolo, mas y mas. Es inevitable, es el BAU actual.
Esto no sólo pasa en Arabia Saudí, en general pasa en casi todos los yacimientos petrolíferos de cierta antigüedad, que no son pocos… (el 88% de los yacimientos actuales tiene más de 10 años).

Algunas noticias al respecto:
Es el famoso BAU, anuncian que pierden 100 millones de dólares al día, por falta de apertura de nuevos pozos…

Fijaros, México pasa a ser importador de crudo.


El elevado coste de las nuevas inversiones, provoca que Petrobras, PEMEX, Petróleos de Venezuela…pacten alianzas con empresas extranjeras, con el fin de repartir y de diversificar los riesgos de las costosas nuevas inversiones.
Venezuela tiene yacimientos de petróleos extra pesados (de baja calidad).
NOTA: para extraer crudo extra pesado, se utilizan básicamente dos técnicas o bien se inyecta vapor, o bien químicos diluyentes. El crudo extra pesado es muy viscoso, tiene una densidad de 0,993, un índice de grados API (American Petroleum Institute) inferior a 20, muy alejado de los crudos ligeros, que son los mas apreciados por el mercado (por ser fáciles de refinar).
La TRE del crudo extra pesado es bastante más bajo que el crudo ligero, cuesta bastante mas de extraer  y necesita de refinerías preparadas (cracking, hidrogenación, hidrodesulfuración,…).

Al final de la noticia se lee: la extracción de crudo en México ha declinado casi 25% en la última década. (PERO EN REALIDAD PASAR DE 2MILLONES DE BARRILES/DIA A 500.000 B/D ES UNA REDUCCIÓN DE EXTRACCIÓN DEL 75%)

En España, que todavía existe generación eléctrica por fuel, debería darse cuenta que no existiendo demasiados problemas con el suministro gas, a lo mejor sería buena idea, dejar de producir electricidad con plantas generadoras mediante fuel. Sobre todo debido a la escasez creciente de este tipo de combustible.

La calidad del crudo.
En cuanto a la calidad del crudo teneis una muy buena introducción en http://crashoil.blogspot.com.es/2012/03/el-precio-de-los-petroleos.html. Se explica muy bien y no es necesario ser un super cerebro, para comprender luego la TRE.
Los nuevos yacimientos.
Fijaros que en cuanto se descubren nuevos yacimientos, se anuncia, casi a bombo y platillo, en cambio no se dice prácticamente nada, de yacimientos que dejan de ser rentables.
El yacimiento de Cantarell en México, producía en 2004, dos millones de barriles al día, hoy no llega a los 500.000 barriles diarios. Pronto no será rentable extraer, por el coste que tiene mantener toda la infraestructura necesaria. Está en la recta final.
Por tanto, los yacimientos, llegado a un punto concreto, aun existiendo crudo, contabilizado en las reservas mundiales, NO ES VIABLE ECONÓMICAMENTE EXTRAERLO.
En otro artículo hablaremos de las “RESERVAS”, con cifras…

martes, 26 de noviembre de 2013

Horizonte 1515



Queridos lectores,

Ayer tuve la ocasión de participar en un panel de expertos sobre temas energéticos organizado por el Ayuntamiento de Figueres dentro del marco de un proyecto Interreg en el cual este ayuntamiento participa. Las aproximadamente 30 personas que allí nos encontramos discutimos sobre el futuro de Figueres y, en suma, de la energía para las próximas décadas, ya que el objetivo era imaginar la Figueres de 2050. La divergencia de opiniones no fue excesiva, aunque claramente yo me desmarqué del discurso moderadamente tecnooptimista que fue la tónica general. Como destacó uno de mis compañeros del grupo de discusión, llamó la atención la nula mención al problema del cambio climático por parte de los cinco grupos en los que se estructuró el trabajo, cuando oficialmente los objetivos del proyecto se orientan a la seguridad en el suministro y a la lucha contra el cambio climático. De hecho, todo el mundo pensaba solamente en la seguridad del suministro, y a pesar de su gravedad el tema climático fue relegado a un puesto aún menos que secundario. Una buena parte de los asistentes expresaba su frustración, cuando no ira contenida, contra las fuertes medidas regulatorias del Gobierno español que están destruyendo el sueño renovable, y apostaban sin ambages por una Figueres 100% renovable, y, pásmense ante las palabras, "autogestionaria", "igualitaria", "supervisora que evite la formación de lobbies" e incluso "que fuerce a que el capital de Figueres se invierta en proyectos de Figueres" (sin que oyese yo mención alguna a la rentabilidad de esa inversión). Como yo les hice notar, con ese discurso estábamos poniendo en cuestión las bases del capitalismo tal y como se le entiende ahora (plenamente contradictorio con el desarrollo de líneas y modelo de negocio renovable con orientación perfectamente tradicional defendidos allí). Es obvio que la industria de las renovables está sometida a un fuerte estrés que la lleva a cuestionarse las bases mismas del ideario económico y social en que se basa nuestra sociedad; exponente último de ese estrés fue la mención que hizo un grupo, en una cadena sin solución de continuidad, a la necesidad de "progreso tecnológico" (para que las renovables cumplan nuestras expectativas, sea ello viable o no), "la necesidad de investigación científica independiente" (?) y ya, en el colmo del delirio conspiranoico, "que las grandes compañías liberen los secretos sobre sistemas de generación eficaces que esconden". Nos quedamos a un paso de sacar nuevamente el espantajo del pobre Nicola Tesla en procesión.

Para mí lo más significativo fue que todo el mundo tenía claro que la principal preocupación era asegurar el suministro energético. Es normal: el declive energético ya está aquí y por lo que parece es lo suficiente  pronunciado como para que quienes trabajan en empresas del sector lo perciban como un problema grave y actual. Delante de él, el BAU sólo tiene una respuesta: la huida hacia adelante. Quememos la Tierra. Eso explica que países como Alemania, EE.UU. y China estén manteniendo el tipo a nivel económico al tiempo y no casualmente que queman cada vez más carbón, hasta el punto de que este combustible fósil, explotado desde hace más tiempo y el más contaminante, está a punto de desplazar al petróleo como primera fuente de energía a nivel mundial.

Y es que el petróleo no está presentando sólo síntomas de agotamiento, sino que este agotamiento parece ir más deprisa de lo esperado. Hace poco, Manuel Casal Lodeiro introdujo un slogan potente que podría acabar convirtiéndose en meme: "En tan sólo 15 años (2029-2030) apenas nos quedará el 15% del petróleo del que actualmente difrutamos, medido en términos de energía neta". Se basa Manuel en una reciente conferencia de Daniel Meadows sobre el futuro de la producción de petróleo, que se estima que rondará el 50% del nivel actual hacia el año 2030; si se introduce la Tasa  de Retorno Energético (TRE) de las fuentes utilizadas, cada vez más costosas, resulta que en realidad la energía neta será sólo el 15% de lo que es ahora. El meme se podría resumir como "Destino 15/15" o simplemente "15/15".

Un decaimiento del 85% de la energía neta del petróleo en sólo 15 o 16 años es realmente muy brusco, y algo alejado de las estimaciones que yo ofrecía en el post "El Ocaso del Petróleo"; en aquel caso, partiendo del escenario central de la edición de 2012 del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y poniendo parámetros realistas para el aprovechamiento de las diversas fuentes obtenía la siguiente gráfica (sacada de aquel post) para una evolución más o menos realista de la energía neta que nos ha de proporcionar el petróleo:




De acuerdo con este gráfico mi estimación de la caída de la energía neta de aquí a 2030 es de un escalofriante 45%, pero queda lejos del 85% que nos propone Manuel. Sin embargo, yo suelo destacar en las charlas que esta gráfica se consigue quitando sólo la primera capa de maquillaje de la gráfica de evolución que nos propone AIE, y que una evaluación más realista de los recursos podría arrojarnos un escenario más tenebroso aún. Algo parecido a lo que la propia AIE nos indicaba en su último informe, con una gráfica clave que está enterrada en medio de un montón de páginas:
La gráfica aquí arriba nos indica cómo espera la AIE que evolucione la producción de todos los líquidos de petróleo (petróleo crudo y todos los demás sucedáneos a los que lo asimilamos) con la excepción de los Líquidos del Gas Natural (NGL por sus siglas en inglés, cuya consideración de "petróleo" resulta más que discutible, en realidad) bajo un escenario bien concreto: "si no se produce la inversión adecuada". Como se ve, el drama estaría servido: la AIE espera que la producción en volumen caería a un 15% en 2035, que es mucho peor que lo que nos dice Manuel, ya que él habla en contenido de energía neta (y que sería en este caso menos del 4%, es decir, prácticamente inexistente comparada con lo actual) a expensas, eso sí, de contabilizar también la contribución de los NGL. Piensen que lo que se dice no es tan remoto o improbable: un posible escenario de colapso económico creciente por la incapacidad de las economías (y no sólo las occidentales) de adaptarse a precios crecientes de la energía llevaría a la imposibilidad de rentabilizar la  inversión en nuevos yacimientos, demasiado costosos para que nos los podamos permitir, y a disminuir aún más la producción. Así las cosas, en 2030 la energía neta proveniente del petróleo puede estar en cualquier lugar entre el 55% que me resultaba a mi y el 4% que se podría deducir de esta gráfica del último informe anual de la AIE en el peor escenario posible (no inversión). Por tanto, el meme "15/15" representa un punto intermedio entre esos dos extremos, y al margen de su precisión numérica está claro que sintetiza de manera óptima la profundidad, gravedad y urgencia del problema del rápido ocaso del petróleo.


El meme es afortunado, además, porque resuena con uno que machaconamente se repite desde las instancias políticas europeas. Y es que la Unión Europea, consciente de los grandes retos a los que tiene que enfrentarse el Viejo Continente (y en realidad todo el mundo) en los próximos años ha acuñado su propio meme que resume sus objetivos estratégicos a medio plazo: Horizonte 2020, que deriva del antiguo Objetivo 20/20. Inicialmente diseñado para luchar contra el cambio climático, el Objetivo 20/20 se formulaba así: "De aquí a 2020 Europa producirá el 20% de su energía primaria (no sólo eléctrica) usando fuentes renovables y reducirá sus emisiones CO2 en un 20% respecto a los niveles de 1990". Esta fuerte apuesta de la UE se ha ido convirtiendo progresivamente en un proyecto de mucho mayor alcance y que afecta a todos los ámbitos económicos de la Unión, y es ahora la gran propuesta europea para acabar con la crisis y recuperar el liderazgo internacional: es el denominado Horizonte 2020. Horizonte 2020 incluye el Objetivo 20/20 (sintetizando los dos 20% del objetivo con el año 2020) pero va más allá, buscando promover la eficiencia, la innovación y la competitividad para relanzar el proyecto y la economía europea en un mundo en crisis.

Delante del tecnooptimismo injustificable de la UE con su Horizonte 2020, Casal Lodeiro nos recuerda que la validez inexorable, inevitable del Destino 15/15: en 15 años el petróleo sólo nos dará el 15% de la energía que tenemos ahora. En analogía al Horizonte 2020, no aceptar ni entender esto podría implicar que nuestro horizonte sea, abusando de la analogía, el año 1515.


El Destino 15/15 es el mayor reto al que tenemos que hacer frente durante los próximos años: el 15% de la energía neta del petróleo actualmente disponible representa aproximadamente el actual consumo neto de energía sólo de los EE.UU. Mucho antes de llegar  a un valor tan bajo muchos países van quedar reducidos a consumos muy marginales, y en ese sentido España no está nada bien colocada. Substituir el petróleo no es nada fácil, y por eso mismo su carencia es una de las mayores losas a la recuperación económica ahora mismo. Comprender la profundidad y gravedad del Destino 15/15 y poner manos a la obra en la adaptación a él debería ser el eje central de las políticas europeas y de todo el mundo en realidad.


Salu2,
AMT