lunes, 12 de agosto de 2013

Viviendo a la altura de nuestras posibilidades

Queridos lectores,

Insistiendo en su idea de llevar una contabilidad verdaderamente humana de nuestras vidas y nuestros negocios, Gabriel Anz me ha hecho llegar este ensayo sobre cómo deberíamos de contabilizar correctamente nuestros recursos. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT

La “cuenta del almacenero”






Nunca voy a olvidar a las “Turcas”… madre e hijas solteronas y dueñas de la mejor panadería del pueblo.


-¡Aquí llegan los Gringuitos! - Decía una de ellas al vernos entrar al negocio e inmediatamente iba hasta la vitrina para buscar masas rellenas con un dulce de leche que nos encantaba.


Era el paso obligado de vuelta al campo, pues allí nos proveíamos de la galleta (variedad de pan) para los empleados y nosotros. Galleta que hoy ya no se hornea más y que tenía la característica de ser más sabrosa cuando se secaba, con el objetivo de que permanezca comestible por varios meses, pues en aquellas épocas -hace 35 años atrás-  “bajar al pueblo” ocurría de cuando en cuando. Este pan se utilizaba de “plato” para comer la carne asada, acompañar sopas y/o guisos, y en el desayuno para remojar en el tazón con café de malta o acompañar con mate. Normalmente se hacía pan casero en la cocina del casco de la Estancia, pero en circunstancias de trabajos “afuera” en el campo, lo cual implicaba pasar varios días a orillas del fogón y durmiendo al sereno, resultaba más práctico contar con abundante de ésta “galleta de campo”.


Pero la anécdota que hoy quiero contar trata sobre la idiosincrasia de la madre; muy viejita ella pero sin ningún impedimento para llevar adelante la economía del negocio. La recuerdo siempre sentada en su antigua silla y al lado de una estufa, desde donde veía y controlaba todo, con un vestido negro y en el medio, a la altura de la falda, adosado al mismo un gran bolsillo. Este era la Caja y en el iba a parar el dinero de las ventas. Y no nos habíamos percatado del detalle, hasta que un día una de sus hijas le pidió dinero para pagarle al proveedor de harina de trigo. Sacó un manojo de billetes y le dijo: -Esto es lo que hay hoy para comprar la harina hija- Finalizado el trámite entre ellas, nos miró a nosotros los niños, y nos dijo: -Nunca gasten más dinero del que tienen, ¿me escucharon bien?


Tan simple como eso… si hay disponible se gasta, de lo contrario abstenerse. Y en lo posible ahorrar.


¿Será posible que grandes economistas hoy no respeten un concepto tan básico? A la vista está que no.


Nos hicimos adictos a la Deuda, hasta el punto que hoy nadie se imagina montar un negocio, construir una casa o lo que sea, si no es mediante Crédito o Préstamo. Nos acostumbramos a pensar que el negocio va a funcionar bien y pagaremos la deuda + los intereses, además de que obtendremos buenas ganancias. Así las cosas, nos encontramos con una economía súper inflada, con dinero prestado en simultáneo por cantidades muy superiores a la disponibilidad real y que no tiene respaldo en bienes tangibles (dinero fiat). Como si ello fuera poco, aumenta cada día la cantidad de insolventes que ya no pueden honrar sus deudas, lo que hace estallar tales burbujas.


Pienso que tomar deuda es cosa seria, porque en la realidad ocurre como consecuencia, que se ponen en movimiento explotaciones y producciones de bienes a destiempo de la capacidad real de su reposición; ya sea directa o indirectamente. A ver si logro explicarme con un ejemplo… Imaginen que millones de personas en todo el mundo piden prestado el dinero necesario para construir la casa de sus sueños. Han documentado al prestamista capacidad de pago y el crédito se las ha otorgado. Entonces se ponen en marcha los “motores” que hacen funcionar las industrias que proveerán de los materiales para construir las viviendas… explotaciones madereras, cementeras, siderurgias, transportes, comercios, intermediarios, etc. Se activa la economía y todos felices. A esta altura, para la mayoría de los lectores es sabido que para que ello ocurra, también es necesaria mucha energía. Y mientras ella abunda, dale que va… más deuda, mas puesta en marcha de economías y por ende, más expoliación de recursos no renovables o de reposición más baja que lo extraído. Y si el dinero para prestar no alcanza, porque a esta altura ya se montó un tinglado que hay que sostener, se imprime más dinero… Y entonces vemos lo que está pasando en la mayoría de los países del mundo: castillos de naipes desmoronándose.


Y se entra en una de la que ya es muy difícil salir ordenadamente. Todo el sistema se corrompe, al punto de que mucha gente se endeuda “por deporte”, pues sabe que si lo hace en moneda local y a bajas tasas de interés (o al menos por debajo del ritmo de desvalorización de la misma), tiene grandes posibilidades de que su deuda se licue. Así se fomenta la corrupción y aparecen los oportunistas y “jugadores de casino”, agregando más combustible a este mecanismo perverso, que ocurre absolutamente a costa de sacarles a terceros e hipotecando el futuro. Por eso digo que es a destiempo de la capacidad real de reposición... ocurre una desconexión con los ciclos naturales de la Tierra. Y estos momentos de ficticia bonanza a desencadenado altas tasas de reproducción (superpoblación), mucho derroche y hedonismo, además de abusos que degeneran en situaciones aberrantes, como por ejemplo, el hecho de que por cada onza de oro físico extraído de las entrañas de la tierra, rondan 42,5 “certificados de papel oro” por el derecho a esa misma onza. Una locura realmente. Y esta tremenda burbuja solo ha sido posible inflarla con el aporte de mucha… pero mucha energía. Energía que ha comenzado a hacerse escasa y que hace que la manta sea corta para cubrir a todos. En el mejor de los casos, “la misma torta a ser repartida entre cada vez más bocas”.


Ante estas circunstancias, los prestamistas se están poniendo reticentes a arriesgar su dinero y comienzan a cortarse los créditos. Y esto es como sacarle de golpe las golosinas a un niño, lo cual le genera mucha ansiedad por la abstinencia. Escasea el crédito y la capacidad de emprender empresas con recursos propio ya casi no existe y hasta es casi imposible. Las economías se frenan, pero a la fuerza y con respirador se intenta recuperarlas. En simultáneo a la estanflación o stagflación (estancamientos de las economías con inflación), los gobiernos aumentan la presión tributaria, suben aranceles y cierran fronteras, lo que acelera el proceso de quebranto del sistema. Un proceso imparable y de final abierto.  


Y esta cultura perdida de gastar/invertir solo en la medida de lo posible, ha pasado a ser cosa de viejos y muy conservadores; “dinosaurios” para la cultura imperante. Hoy, la actitud de vivir a cuenta del futuro trasciende las fronteras de los ámbitos familiares, comerciales, empresarios y de los Estados inclusive. Nos acostumbramos y encontramos normal, pedirle prestado también a la Naturaleza, extrayendo sus recursos naturales por sobre su capacidad de reposición sustentable, como si viviéramos en un mundo sin límites físicos y como si no hubiera mañana ni generaciones con derecho a heredarlos.


Entonces es cuando me hago la siguiente pregunta… ¿En que nos debemos basar -que parámetro debemos seguir- para saber que no estamos “gastando más que lo que ingresa”? ¿Cuál es el punto de referencia que me asegurará tal equilibrio?


Personalmente llego a la siguiente conclusión… Si bien habitamos un Planeta muy pequeño en relación a otros astros y sus recursos naturales son finitos o de tasa de reposición acotada, podemos asegurar que no se trata de un “sistema cerrado”, pues tenemos aportes desde el Espacio exterior, como lo son la energía solar, algunos meteoritos, fuerzas de gravedad y atracción de las masas (efectos de la luna), etc. Es decir, que sumado a las dificultades y limitaciones para salir a abastecernos de recursos en el Espacio sideral, la única fuente de energía importante y demostradamente útil y sustentable por varios millones de años más y que nos llega libremente “como caída del cielo”, sería solamente la energía del Sol.


Se habla de la famosa “Energía Libre” de Tesla, pero científicos han podido demostrar que no es más que una expresión de deseo o del “tero gritando lejos del nido”. Y si no me equivoco es fácil deducirlo, pues la energía que permite realizar trabajo requiere de un “diferencial energético”, que deviene en un proceso entrópico (hasta aquí la visión mecanicista de la energía… mi propuesta/teoría al respecto puede leerse en éste link). Y para satisfacer los altos consumos de energía a los que nos hemos hecho adictos, el diferencial energético debe ser enorme. Y los hidrocarburos han permitido y todavía permiten tal diferencial, pues se trata de millones de años de energía solar concentrada. Es decir, que mientras mayor es el diferencial energético, mayor es la entropía y mayores son las dificultades para aprovecharla sustentablemente sin producir efectos adversos. Y si bien entiendo –como expresara en Posts anteriores- que el Universo es pura Energía, y que estaría disponible “libremente y gratuitamente” para todos (mucha atención con este marketinero juego de palabras), no quiere decir que la misma sea útil para generar trabajo, salvo que se den las condiciones de “diferencial energético” ya expresado.


Considero que lo dicho en el párrafo precedente, explica porqué la Vida ha evolucionado de forma que logra “hacer mucho y para muchos” con tan solo 1 fotón de cada 1.000 que llegan a la superficie de la tierra; algo que se considera “ineficiente” desde el punto de vista de la física y matemática antropocéntrica. La Naturaleza con TREs  (Tasas de Retorno Energético) muy bajas logra la máxima sustentabilidad y biodiversidad.


Y está visto que para lograr artificialmente los diferenciales energéticos que se supone necesitamos, hace falta mucha más energía y/o recursos (finitos) que las ventajas obtenidas a cambio. Y para ser honestos con nosotros mismos, es necesario agregar a los cálculos y ecuaciones matemáticas, las variables de sustentabilidad ecológica. Así veremos que en la gran mayoría de las situaciones estaremos poniendo más de lo que adquirimos y con graves trastornos al Medio.


Ya tenemos una enorme “central nuclear” a nuestra entera disposición sin todos los efectos adversos de las que fabricamos nosotros en la Tierra. Creo que la clave seguirá siendo la energía del Sol; pero por sobre todo, la energía del Sol transformada en alimentos útiles para los seres vivos, mediante el proceso de la FOTOSÍNTESIS. Y lo ilustro con la siguiente composición de imágenes (extraídas de Internet) y el texto cuya fuente adjunto al final del mismo.



La fotosíntesis (del griego antiguo φς-φωτός [fos-fotós], ‘luz’, y σύνθεσις [sýnthesis], ‘composición’, ’síntesis’) es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz. En este proceso la energía luminosa se transforma en energía química estable, siendo el adenosín trifosfato (ATP) la primera molécula en la que queda almacenada esa energía química. Con posterioridad, el ATP se usa para sintetizar moléculas orgánicas de mayor estabilidad. Además, se debe de tener en cuenta que la vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente gracias a la fotosíntesis que realizan las algas, en el medio acuático, y las plantas, en el medio terrestre, que tienen la capacidad de sintetizar materia orgánica (imprescindible para la constitución de los seres vivos) partiendo de la luz y la materia inorgánica. De hecho, cada año los organismos fotosintetizadores fijan en forma de materia orgánica en torno a 100.000 millones de toneladas de carbono.1 2
Los orgánulos citoplasmáticos encargados de la realización de la fotosíntesis son los cloroplastos, unas estructuras polimorfas y de color verde (esta coloración es debida a la presencia del pigmento clorofila) propias de las células vegetales. En el interior de estos orgánulos se halla una cámara que contiene un medio interno llamado estroma, que alberga diversos componentes, entre los que cabe destacar enzimas encargadas de la transformación del dióxido de carbono en materia orgánica y unos sáculos aplastados denominados tilacoides o lamelas, cuya membrana contiene pigmentos fotosintéticos. En términos medios, una célula foliar tiene entre cincuenta y sesenta cloroplastos en su interior.1
Los organismos que tienen la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis son llamados fotoautótrofos (otra nomenclatura posible es la de autótrofos, pero se debe tener en cuenta que bajo esta denominación también se engloban aquellas bacterias que realizan la quimiosíntesis) y fijan el CO2 atmosférico. En la actualidad se diferencian dos tipos de procesos fotosintéticos, que son la fotosíntesis oxigénica y la fotosíntesis anoxigénica. La primera de las modalidades es la propia de las plantas superiores, las algas y las cianobacterias, donde el dador de electrones es el agua y, como consecuencia, se desprende oxígeno. Mientras que la segunda, también conocida con el nombre de fotosíntesis bacteriana, la realizan las bacterias purpúreas y verdes del azufre, en las que el dador de electrones es el sulfuro de hidrógeno, y consecuentemente, el elemento químico liberado no será oxígeno sino azufre, que puede ser acumulado en el interior de la bacteria, o en su defecto, expulsado al agua.3
A comienzos del año 2009, se publicó un artículo en la revista Nature Geoscience en el que científicos norteamericanos daban a conocer el hallazgo de pequeños cristales de hematita (en Cratón de Pilbara, en el noroeste de Australia), un mineral de hierro que data de la época del eón Arcaico, demostrando la existencia de agua rica en oxígeno y consecuentemente, de organismos fotosintetizadores capaces de producirlo. Gracias al estudio realizado, se ha llegado a la conclusión de la existencia de fotosíntesis oxigénica y de la oxigenación de la atmósfera y de los océanos hace más de 3.460 millones de años, así como también se deduce la existencia de un número considerable de organismos capaces de llevar a cabo la fotosíntesis para oxigenar la masa de agua mencionada, aunque sólo fuese de manera ocasional.4 5



Veo al proceso de la Fotosíntesis como el umbral que separa lo inanimado de lo animado, lo muerto de lo vivo. Es la conexión de la energía cósmica con el mundo terrestre. Es el proceso que permite transformar la energía del Sol en alimento y a partir de allí, evolucionar en la cadena trófica que da sustento a los Reinos Animal, Vegetal y Fungis -con funciones muy especificas en la cadena biológica- que derivan y se ramifican en una biodiversidad pasmosa por su complejidad, belleza y equilibrio en el complejo Tejido de la Vida, del cual el Hombre es uno de los principales beneficiarios.


Suelo decir que el ritmo al que debe vivir el Hombre para lograr la sustentabilidad, está condicionado por el ritmo de la Fotosíntesis, que en definitiva es el proceso que limita la cantidad de comida disponible para todos los seres vivos.


Y como para poder darnos algunos “lujitos”, disponemos de los derivados de la energía del sol, que permiten ciertos diferenciales energéticos, como lo son el viento, el agua, la geotermia, la energía solar captada con pantallas y colectores, la biomasa, etc., además de la fuerza mareomotriz (atracción de las masas) y otras que pudieran llegar a descubrirse o mejorarse. El alto diferencial energético de los hidrocarburos ha sido una oportunidad despilfarrada y seguramente deberemos esperar otros tantos millones de años para volver a disponer de ella.


Queridos lectores, lo aconsejable y saludable es vivir con mucho menos energía. Es de corto plazo tener “Egresos superiores a los Ingresos”. “Bajémonos del caballo antes de que éste nos baje a nosotros”.


Saludos a todos



Gabriel Anz

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