viernes, 22 de marzo de 2019

Carta a quienes la puedan leer



Queridos hijos míos:

Os digo "hijos" porque por mi edad bien podríais serlo, aunque mis hijos biológicos sean más jóvenes (tardé en formar una familia, como suele pasarle a tantas personas que se dedican a la ciencia). Sois la gente joven, los que tenéis veintipocos años o menos, que ahora estáis saliendo a manifestaros a exigir que se adopten soluciones a la crisis climática que vosotros no comenzasteis pero que sin duda vais a sufrir con toda su intensidad. Sois los hombres y las mujeres, los chicos y las chicas, que cada viernes os declaráis en huelga en vuestros estudios y salís a la calle a reclamar lo que es de sentido común, lo que es vuestro derecho.

Para los que somos más viejos, de generaciones anteriores a la vuestra, sois nuestra última esperanza de construir un mundo mejor y más justo. Pero como somos más viejos y hemos visto pasar ya muchas cosas, no podemos evitar sentir temor. Por vosotros y por nosotros.

No quisiera ponerme demasiado paternalista y presuntuoso, diciéndoos que solo veis una parte del problema; que el cambio climático, siendo como es grave, no es más que uno de los múltiples problemas ambientales que tenemos; que los problemas ambientales, siendo como son gravísimos, no son más que una parte de los problemas de sostenibilidad a los que se enfrenta la Humanidad. No creo que sea necesario: lo que no conozcáis, ya lo conoceréis; y trataros con la arrogante suficiencia de la gente más experimentada no es la mejor manera de apoyaros, cuando lo que todos deseamos es que triunféis donde nosotros fracasamos.

Sin embargo, os ruego que entendáis nuestros miedos, nuestros temores, igual que el padre teme que el hijo cometa los mismos errores que cometió él.

Cuando yo nací, el Mayo del 68 estaba en sus postrimerías. En los años 60 del siglo pasado, la creciente concienciación estudiantil explotó en un movimiento que fue casi una revuelta, en contra del orden establecido. En contra de los abusos de poder, de los privilegios de clase, de las guerras encubiertas por intereses inconfesables. Este movimiento sacudió en mayor o menor medida todo el mundo occidental, pero fue especialmente intenso en Francia. "Seamos realistas: pidamos lo imposible", decían. Los jóvenes de entonces querían cambiar el mundo, porque se daban cuenta de que el mundo se dirigía hacia un lugar al que no querían ir.

El movimiento se mantuvo con cierta fuerza unos pocos años, mientras los poderes políticos alternaban la represión con la incorporación de algunas reformas - mínimas - buscando hacerse más aceptables. Pero en 1973 comenzó una grave crisis económica, y las ilusiones juveniles tuvieron que ser aparcadas. El idealismo está bien, vendrían a decir, pero ahora tenemos que estar por las cosas serias. Con la actividad económica cayendo en picado y un paro rampante las sociedades occidentales tenían otras necesidades más graves a las que atender. Y con las dificultades que experimentaba el ciudadano de a pie nadie osó continuar cuestionando al poder. Eso tendría que quedar para mejor ocasión. Y así se silenció el grito de una generación. Los años 70 y principios de los 80 fueron años de mucho retroceso en lo social, del "No hay alternativa" a las medidas neoliberales. El sueño del 68 murió.

Años más tarde, cuando yo era un poco más mayor de lo que vosotros sois ahora, hubo un nuevo movimiento, de nuevo fundamentalmente estudiantil, de reacción contra el estado de cosas el mundo. Es el surgimiento de los movimientos antiglobalización de finales del siglo pasado. En aquella época era ya evidente que la globalización de la economía, vendida por los medios de comunicación como el mayor bien deseable, estaba exacerbando las injusticias y la destrucción de la Naturaleza. "Otro mundo es posible", decían los manifestantes. En esa ocasión no hubo negociación, solo represión. Pero aquellos jóvenes de entonces no se arredraron y siguieron manifestándose. Hasta que estalló la burbuja especulativa asociada a las nuevas tecnologías, entonces en plena expansión, lo que se llamó la "burbuja punto com", y empezó una nueva crisis económica. De nuevo, no era momento para perder el tiempo con idealismos. Acto seguido se cometieron los atentados de las Torres Gemelas en Nueva York y con una nueva legislación antiterrorista global las manifestaciones al estilo de los años precedentes se volvieron imposibles. Una vez más, el sueño de una generación de construir un mundo mejor fue enterrado por el pragmatismo de la crisis económica, con el añadido una vez más de un fuerte retroceso de las libertades individuales en aras de la lucha contra el terrorismo.

Desde entonces, ha habido algunos intentos esporádicos de recuperar el espíritu altermundista, como fueron el 15M en España o Occupy Wall Street en EE.UU. A diferencia de los casos anteriores, estos movimientos de protesta no se acabaron por una crisis económica sino que comenzaron precisamente a raíz de una de ellas, la Gran Recesión de 2008. Y más que como búsqueda de una justicia global para todo  el planeta, surgen como una reacción más local y más egoísta, simplemente denunciando el empobrecimiento de las clases medias. Por eso mismo, en este caso no servían las llamadas al pragmatismo con las que se desactivaron los movimientos de finales de los 60 y 90 del siglo pasado; y solo se ha podido desactivar estos movimientos con la (pequeña) mejora económica de los últimos años.

Y así llegamos aquí. Y así llegamos a vosotros.

Vosotros, que estás viendo que el clima del planeta está cada vez más desestabilizado, mientras que los poderes públicos hablan mucho y pretenden hacer creer que están haciendo algo cuando en realidad no hacen nada. Y una vez más surge un movimiento de reacción, de protesta, que busca cambiar las cosas, que de una vez se haga lo que es debido.

Y yo, y tantos otros como yo, miramos atrás al camino, y nos inunda el temor de que, una vez más, con los argumentos de siempre, se pueda desarticular vuestro movimiento, tan necesario como lo fueron todos los anteriores.



En toda esta historia que os acabo de explicar, hay una clave a la vista y otra que se intenta ocultar. 

La clave a la vista es que los anhelos de cambio y de reforma son siempre ahogados por la irrupción de una grave crisis económica, que obliga al mal llamado "pragmatismo" de aceptar auténticas barbaridades para poder salir adelante, para evitar caer en la miseria.

La clave que se intenta ocultar, o como mínimo maquillar, es que detrás de estas crisis hay siempre el mismo problema: el petróleo.

El petróleo es un recurso finito y del cual depende críticamente nuestra economía, pero, contrariamente a lo que se suele hacer pensar, los problemas con el petróleo no comienzan el día en que se agota por completo. Y es que el petróleo no se produce siempre a la misma velocidad. A medida que vamos extrayendo más y más, lo que queda es más residual y es más difícil de extraer. Por eso, en cualquier país hay un momento en el que se llega al máximo de extracción, o peak oil, y a partir de ese momento la producción de petróleo empieza a caer. Lo cual es un problema grave para ese país, porque tiene que aprender a pasar con cada vez menos petróleo: sus ingresos disminuyen, sus finanzas se resienten y eventualmente entra en crisis.

En 1972 los EE.UU. llegaron a su peak oil. Un año más tarde se desencadenó una crisis global.

En 2001, varios productores importantes llegaron a su peak oil. La producción de petróleo del mundo, que había crecido con fuerza desde 1980, empezó a frenarse, y se produjo una crisis global.

A finales de 2005 o principios de 2006, la producción mundial de petróleo crudo convencional llegó a su máximo. Dos años más tarde, comenzó la mayor crisis económica en décadas. 

Análisis más detallados, como los que ha hecho el profesor James Hamilton de la Universidad de California San Diego, muestran que el petróleo ha estado siempre detrás de las grandes crisis económicas de los últimos cincuenta años.

La última de estas crisis, La Gran Recesión, fue tan profunda que hizo tambalearse el actual sistema económico, hasta el punto de que el propio presidente francés de entonces, Nicolas Sarkozy, llegó a plantear la necesidad de refundar el capitalismo. El caso es que, tras la caída de consumo de petróleo que supuso el inicio de La Gran Recesión, hacia 2011 el consumo se estaba recuperando... pero la producción no. Así que en EE.UU. se sacaron de la manga el petróleo de fracking: un petróleo de baja calidad, demasiado ligero y tan caro de explotar que las empresas que se dedican a ello han perdido dinero desde el principio, apalancándose en cantidades monstruosas de crédito. Un esquema tan absurdo que amenaza con derrumbarse en cualquier momento.

Para acabarlo de agravar, el petróleo crudo convencional sigue bajando su producción poco a poco, y los hidrocarburos líquidos no convencionales que se han añadido para compensarlo son de tan baja calidad que en su conjunto no son buenos para destilar diésel... y eso está haciendo que la producción de diésel haya comenzado a caer

El diésel es la sangre del sistema, lo que mueve todo el transporte de mercancías. Si la producción de diésel disminuye, el sistema amenaza con derrumbarse. Y esto no es un detalle menor. No es algo que se pueda resolver de manera sencilla.

Con energías renovables, pensaréis quizá, como se dice y se repite en los medios de comunicación. Pues quizá sí o quizá no. Las energías renovables tienen muchas limitaciones, y no bastan para substituir de manera sencilla a los combustibles fósiles. No es evidente que podamos producir la misma cantidad de energía con fuentes renovables como lo hacemos ahora con no renovables, y en todo caso hacer la transición requeriría comenzar desde ya un esfuerzo semejante al de una guerra y durante al menos 30 años.

Por tanto, se tienen que hacer cambios mucho más profundos que lo que se habla. No tenemos alternativas sencillas por delante. No se puede mantener un sistema económico y social como el actual basándose en renovables y coches eléctricos. De hecho, no se puede generalizar el modelo del coche eléctrico. Nada es tan sencillo como se cuenta, y los cambios deberían ser muy profundos, no meramente cosméticos.

Ése es el reto que tenemos por delante. Ése es el reto que tenéis por delante. Y éstas son las dificultades.

Estamos a punto de entrar en otra grave recesión económica, en la que el petróleo y el diésel van a desempeñar un papel central. No podéis dejar que os desactiven con el argumento habitual, el del pragmatismo, ése que dice: "primero resolveremos la crisis económica, después ya vendrá lo demás", porque la crisis económica a partir de ahora será la situación habitual: el capitalismo se dirige a su fase final, porque los recursos empiezan a fallar y no le permiten seguir creciendo. Así que la crisis económica será en breve algo recurrente, continuo, instalado. Pero la crisis ambiental tampoco va a parar, aún menos la de los recursos, ni todas las otras crisis de sostenibilidad. No podemos esperar más, no valen excusas. Y si el sistema no funciona, tendremos que cambiar el sistema.

No os dejéis engañar con los parches que se cacarean desde los medios. Demonizar el coche de diésel solo sirve para ganar unos pocos años, sin resolver el problema real. El modelo de paso al coche eléctrico puede estar pensando para favorecer a los ricos y empobrecer aún más a los pobres. Y algo parecido pasa con determinados modelos de explotación de energías renovables. No hay una evolución simple desde donde estamos hacia donde deberíamos estar. Ir añadiendo sistemas renovables, con la idea de que algo vamos avanzando, no es necesariamente avanzar en la buena dirección. Hay que estudiar bien el problema y hacer propuestas meditadas, pues el problema es complejo. Quien os proponga soluciones simples, tenedlo por seguro, os está intentando engañar. Porque ése es nuestro gran temor: que os intentarán engañar. Os intentarán manipular. Intentarán que defendáis modelos simples que parecen funcionar (que os han hecho creer que funcionan) pero que en realidad perjudican a los más y benefician a los menos. 

Y si descubrís la trampa y reaccionáis ante eso, si sois capaces de proponer soluciones que vayan a la verdadera raíz de los problemas, os atacarán con furia. Es lo mismo que pasó en 1968. Es lo mismo que pasó en 1997. Pero vosotros no sois los mismos que entonces fallamos. Confiamos en vosotros.

Os deseo mucha suerte y mucho coraje.

Mis afectuosos respetos.

Antonio Turiel
Marzo de 2019

miércoles, 20 de marzo de 2019

El discurso del sistema: Antítesis (y V)

Queridos lectores:

Ésta es la última entrada de la parte Antítesis del Discurso del Sistema, por Beamspot y Rafael Romero. En ella se analizan los efectos de la deuda.

Salu2.
AMT 

 

El Discurso del Sistema. Antítesis (y V).

Esta es la última de las entradas de esta ‘temporada’, y en ella se ven otras dos omisiones del discurso que apenas parecen tener relación con el asunto medioambiental. Sin embargo, como se verá en la siguiente temporada, su importancia es clave en comprender cómo funciona todo este entramado, por dónde van los tiros en realidad, y cómo se interrelacionan las diferentes partes que se nos presentan por separado, bajo el clásico enfoque reduccionista que pervade nuestra cultura y que evita (razón por la que se usa) que se vea la ‘big picture’, el todo, el cuadro completo, este todo que es mayor que la suma de sus partes.

Resultat d'imatges de Esclavitud y deuda
VII - La esclavitud de la deuda.

Hoy en día, lo más común a nivel económico-social para hacer operaciones económicas de cierta envergadura es ir tirando de crédito. No es que sea una opción, poco a poco se ha ido transformando en una imposición. En sí mismo no es nada malo, ya que es una de las cosas que han ayudado a la economía y la sociedad han llegado hasta donde estamos ahora. Pero cuando esta sea la única opción ya no será tan bueno.

Porque es más que una simple palanca de funcionamiento del sistema.

En anteriores sociedades y civilizaciones ya fue una palanca usada en determinadas situaciones, y también posteriormente prohibida. Es un sistema de apalancamiento que, como muchas otras herramientas socio-económicas, tiene una serie de usos y efectos, tanto buenos, como malos. Y hasta ahora hemos visto generalmente los buenos.

Pero lo que debería alertarnos es la prohibición explícita que se ha hecho de “la usura” (vamos a llamarla por su nombre) en dos de las tres grandes religiones monoteístas que se conocen y de la aplicación parcial en la tercera, el judaísmo, en la que el préstamo y la deuda sólo se permitía al infiel. Esta prohibición tiene sus razones de ser, derivadas precisamente de los efectos más perversos, que ahora tan sólo empezamos a entrever, como por ejemplo los desahucios.

La deuda, tal y cómo está enfocada ahora, tal y cómo se está usando desde la crisis económico financiera de 2008 es el gran mecanismo de expolio de la clase media de hoy en día.

Y nuestra civilización actual no se explica sin la existencia de esta clase media occidental, luego la usura es una de las principales amenazas a medio plazo a nuestra actual cultura y civilización.

Un mecanismo de deuda que usaron ya las élites romanas de la República antes de su transformación en Imperio y que acabaron con su caída.

Julio Cesar era un muy buen conocedor, gran usuario de la deuda e, incluso, esta fue la causante de su muerte. Julio Cesar consiguió zafarse del mecanismo y comprendió que era este mismo mecanismo el que estaba amenazando a la República. Era un mecanismo manejado por los senadores que la gobernaban la República y estaba siendo usado por los mismos como sistema para garantizarse el control  de la península y sus ciudadanos.

Poco a poco, la mayoría de tierras de cultivo de la península ibérica (principal motor del imperio romano) pasaron a manos de dichos senadores, y muchos de los anteriores propietarios de dicha tierra ahora eran esclavos de estos al no poder hacer frente a sus deudas. Italia se había convertido en un gran latifundio, el terreno de juego de los senadores.

Esta no era una situación nueva, era un problema que ya había causado problemas y revueltas anteriormente, y que amenazaba precisamente la estabilidad otra vez

Cuando Julio César estaba preparando un jubileo, una manera de saldar deudas para reducir la presión de la deuda sobre el grueso de la población murió a manos de Bruto, uno de los principales banqueros de la República, y que como los otros, podía quedar muy afectado por como pretendía arreglar el problema Julio César,

Julio César pasó a ser una amenaza para el sistema, sus intenciones de saldar la deuda suponían una modificación del régimen en el cual, como está pasando ahora mismo, los de arriba estaban cada vez más arriba, y los de abajo, más y más abajo. Y, como es habitual, los que estaban dentro del sistema evitaron perder ese mecanismo, ese poder, no dudando en eliminar lo que era para ellos era su principal amenaza.

Sin embargo, el asesinato de César, lejos de causar alegría en el pueblo, que según cuenta la historia empezaba a estar asustado ante la concentración de poder del César, se revolvió contra los senadores en unas revueltas que acabaron con Augusto Octaviano como emperador,  con la deuda saldada y con los senadores más poderosos eliminados, única solución ante la situación límite a la que habían llevado las cosas la avaricia de los senadores.

Que eso mismo está pasando ahora, es evidente. Quienes controlan las finanzas, al menos en Europa, son entidades no democráticas (FMI, BCE, etc.) con líderes que dictan las políticas económicas a los presidentes electos. Condiciones económicas donde algunas de estas personas compran deuda, manejan los préstamos a placer, controlan bancos, y dan préstamos a interés muy bajo por no decir nulo, a las empresas que ellos mismos deciden, empresas grandes (Tesla, Amazon, Facebook, Netflix, etc), así como estados que a su vez dedican estos préstamos a empresas grandes, habitualmente bancos (Bankia), que lo redirigen a otras empresas grandes.

Préstamos que salen de endeudarse la Unión Europea, es decir, todos. Préstamos que no llegan, o al menos no con estos intereses tan bajos, al resto de población que es precisamente quien, en teoría, lo financia. Población sobre quién repercutirá la próxima quiebra del sistema, como ya  pasó en la crisis del 2008 y los posteriores recortes del “estado del bienestar” europeo.

No hace tantos años, las clases medias, e incluso trabajadoras, podían adquirir la mayoría de las cosas que necesitaban e incluso algunos lujos (segundo coche, segunda residencia, vacaciones,…), sin apenas necesidades de crédito y con el sueldo de una sola persona. Y gracias a ello, se crearon puentes sociales a través de la mejora de la educación y su extensión que permitían a amplias capas de la población tener más posibilidades para seguir ‘progresando’ en su propia generación y en las siguientes.

El proceso se inició con el estancamiento del poder adquisitivo de los trabajadores manuales en la década de los 70, la extensión de la cultura del crédito, en la mayoría de sectores, primero en los más bajos, luego en los más altos, el aumento del peso del crédito, la situación real es que el poder adquisitivo real ha ido descendiendo desde hace tiempo.

Sin embargo, ahora lo normal es pedir un crédito incluso para ir de vacaciones y necesitar de dos sueldos importantes (no de mil eurísta o inferior) y una hipoteca incluso para comprar un coche.

Por otra parte, se ha legislado de manera que sea imposible comprar nada con dinero efectivo (ahora ya limitado a 1.000 €), incluso se han limitado las cantidades de dinero físico que se pueden extraer de los cajeros, y se ha incrementado hasta el absurdo las comisiones por sacar dinero (que es tuyo) de un cajero.

Todo esto no se hace para reducir los costes, ni controlar el fraude (si realmente quisieran acabar con el fraude se eliminarían de entrada las emisiones de bonos que es la manera más fácil de limpiar dinero), que siempre encontrará otros canales para operar al margen del sistema (o con la connivencia del sistema), sino porque es una manera más de controlar la privacidad de las clases medias y trabajadoras (las que menos pueden escapar del control de sistema) y controlar cada uno de sus pasos, desde a qué hora se toma un café hasta donde comen, con que regularidad van al supermercado o cuantos condones utilizan al mes. Y aún más, le da la potestad al Estado, a través de los bancos, de confiscar de forma automática la riqueza de los ciudadanos o de controlar las cuentas de los disidentes.

Ahora ya, para casi cualquier cosa, hace falta un crédito, una hipoteca o una tarjeta de crédito. Ir con dinero físico por el mundo parece “demodé” incluso hay países europeos, Suecia, donde ya no puedes realizar pagos en efectivo, incluso las donaciones a la iglesia se hacen con tarjeta de crédito. E incluso en países en desarrollo, ejemplo Kenia, han conseguido que más de 60% de las transacciones sean online.
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Sabéis cuales son los próximos pasos ¿no? El primero ya lo estáis viendo, la extensión del móvil como medio de pago o retirada de dinero, las monedas virtuales, las órdenes de pago con mensajes de voz,

¿De verdad creéis que esta rápida extensión es gratuita?… claro, igual que os creísteis que Internet era gratis hasta que estáis empezando a ver como se utiliza toda la información recogida por Google, Facebook o Twitter.

La rápida extensión del uso de móviles no se ha creado sólo para facilitar la vida social de las personas.

El móvil es un arma más del sistema para controlar a la población en todos los aspectos y el último es facilitar el control de la riqueza de los ciudadanos, igual que las redes sociales o las páginas de búsqueda.

Y todos hemos corrido a utilizar las unas, incrementando el gasto en telecomunicaciones de una forma absurda, y a comprarnos un móvil y renovarlo continuamente para “disponer de las últimas prestaciones” (o que otros dispongan de ellas, claro).

Ahora todos los móviles de última generación tiene instalada de serie la tecnología NFC, todos los bancos hacen publicidad de sus aplicaciones para pago electrónico cada vez más cómodo (sin contacto, por voz,….), al mismo tiempo que reducen las plantillas, oficinas y la atención en locales propios, ahora lo más innovador es que venga un asesor personal a casa y dentro de poco será a distancia hasta que acabemos hablando con una máquina programada para ya directamente indicarnos en que productos se ha invertido nuestro dinero,….

Lo más “chic” ahora es pagar con él móvil. Es un símbolo de “status” como lo fue en el pasado el coche o la casa con jardín.  Ya se puede incluso hacer donaciones a la iglesia. El siguiente paso será insertar un chip a los hijos, para irlos educando en el nuevo sistema, con la excusa de facilitar y controlar su gasto

Y los ciudadanos voluntariamente harán cola para insertar el chip en sus hijos, además pagando religiosamente por ello, claro. Como lo hemos hecho para comprar los móviles incluso a adolescentes y niños (porque así los padres pueden hacer control parental de donde están sus hijos…. Los padres y el Gran Padre o Hermano, claro)

Todo este proceso forma parte de un mecanismo de manipulación que queda oculto dentro de pequeños cambios en el tren de vida, que es prácticamente el mismo. El aumento del acceso al crédito para mantener el poder adquisitivo fue el primer paso de este proceso y las consecuencias del  aumento del nivel de endeudamiento son una prueba, la demostración, de este proceso.

Como se comprobó en 2008 el peso de la deuda sobre la población pretende lo  mismo que pretendían los senadores de la República romana, la esclavitud. Una esclavitud que implica que para poder hacer frente a tanta deuda, la gente trabaja por un sueldo menor, de cualquier cosa, de cualquier manera.

Esta deuda ciudadana que se ha promocionado desde los gobiernos de todo el mundo está en la raíz del aumento de la desigualdad entre los diferentes estratos de la sociedad tan espectacular como se desprende de la gráfica de la evolución del coeficiente de Gini, esas creadas por el influyente teórico e ideólogo fascista italiano Corrado Gini que escribió “Las bases científicas del fascismo” (1927), esa que se utiliza precisamente para medir la desigualdad, desigualdad creciente en todo el mundo, incluida Europa donde países como España destacan por su crecimiento desde 2002.

La Deuda es una palanca que, como hemos visto, les causó la mayoría de problemas al Imperio Romano, y a muchos otros imperios, como el Español, con hasta seis quiebras soberanas en menos de un siglo. Francia es otro caso similar, con ocho.

Esa es una de las razones por las que las grandes religiones tenían prohibido, para ellas o para todos, el préstamo con interés. La usura.

Pecunia pecuniam parere non potest.”

Porque el problema no está en el propio préstamo, el problema está en los intereses. Y la intención de la prohibición era involucrar al prestamista en la generación de beneficios de su préstamo, que tuviera una motivación especial para asegurarse que el negocio funcionase. Evitar el rentismo, que uno pone el dinero y le importa un carajo el préstamo mientras cobra sus rentas, sus intereses.

La prohibición intenta potenciar la simbiosis y evitar que la sociedad caiga parasitada por unas élites que no aportan nada, solo reciben, y que, como suele pasar con los parásitos, acaban matando a su huésped, en este caso, la civilización.

Ergo la razón de la prohibición no es contra el mecanismo, el proceso del préstamo y la deuda per se, la palanca, sino contra el sistema que engendra, el germen parasitario de elites de la sociedad

La Usura, es el mecanismo de control de la población que ha acabado con las luchas sociales y que acabará en breve con el “estado del bienestar” occidental para mejor gloria y beneficio de los que se encuentran en situación de acaparar la riqueza dentro del capitalismo, transformando el liberalismo capitalista en un nuevo fascismo económico.

Resultat d'imatges de "deuda técnica"
VIII - La Deuda Técnica.

Esta expresión a la mayoría le sonará a nuevo, pero el concepto en sí no lo es. Seguro que a muchos les suena o, al menos, han lo han observado sin generalizar.

Esta generalización o abstracción, eufemismo técnico de hecho, se acuñó en la década de los 90, y en realidad es fruto de la observación, no es ninguna teoría por demostrar. Como decíamos, esta evidencia enlaza los dos epígrafes anteriores a la vez, la Industria 4.0 y la Deuda Financiera, al unir ambos conceptos en uno.

El término surgió hace poco más de 2 décadas de la mano de Ward Cunnigham  sobre los primeros programas comerciales en plena efervescencia de la informática, como necesidad de explicar en un lenguaje no técnico (para directivos) la necesidad de “refactorizar” y básicamente dice que si se saca una versión de un programa, aplicación o código software con un error, y éste no se corrige pronto, las próximas versiones van arrastrando y sufriendo cada vez más de ese error, como si fuese una deuda y el interés sobre la misma creciera a cada nuevo ciclo. Los programas se ‘endeudan’ (tiene errores que deberían solucionarse antes de su puesta en producción) con la primera versión, pero por falta de procesos de control (calidad) o por presión de la planificación (fechas de entrega) no se corrigen, he hipotecan las posteriores versiones de la aplicación.  En el siguiente ciclo, como mínimo deberá solucionarse el error en dos versiones, sin comentar que a veces este error de la primera versión causa complicaciones codificación de la segunda versión y que si no se detecta el error a tiempo (en los primeros ciclos) igual sale más complicado solucionar el error que realizar un programa/aplicación nueva.

Ese ‘aumento de los problemas/errores’ como si del interés de una deuda se tratase, es el concepto que se esconde detrás de esta expresión. Pero el concepto, va más allá del ámbito tecnológico de la informática y es extensible a otro tipo de situaciones conocidas más mundanas.

Por ejemplo, las infraestructuras urbanas. Si se producen ampliaciones del núcleo urbano sin planificar, dichas infraestructuras pueden colapsar por aceptar más servicios de los que estaban previstos y calculados de antemano. Es el caso por ejemplo del alcantarillado, o de la red eléctrica, o la planificación de cualquier infraestructura (vías, carreteras, puertos, aeropuertos,…).

Si dicha ampliación se hace de forma planificada con todos los cambios necesarios, la inversión seguramente saldrá más cara al principio, pero luego se ahorrarán problemas. Si no se hace, luego los costes de ampliación pueden, suelen ser más elevados, sin contar los perjuicios por los problemas causados.

A medida que la infraestructura/tecnología/lo-que-sea se complica, la situación se puede volver inabordable hasta causar la ‘quiebra’ por una ‘deuda’ impagable de la infraestructura o tecnología.

Supongamos por ejemplo que intentamos montar una nueva fábrica 4.0 poniendo ordenadores basados en sistemas operativos que se sabe que fallan o que son inseguros. Pongamos por ejemplo, el Winmac (no hace falta poner el dedo en el ojo de ninguna en concreto).

Para todos aquellos que estamos en el desarrollo y/o mantenimiento de este tipo de industria y tecnología, ‘el problema’ de la Revolución Industrial 4.0 está meridianamente claro. La deuda tecnológica asociada a la Revolución Industrial 4.0, así como la financiera, es mucho mayor; hasta el punto que la enorme complejidad asociada a los procesos “más eficientes” ha llegado a un punto en que es contraproducente intentar solventar los errores iniciales.

Es el Pico de Tainter, ya que fue precisamente Joseph Tainter quien publicó un estudio donde la complejidad creciente de una sociedad es la que acaba con esta.

Supongamos que tenemos una red eléctrica pensada para suministrar energía eléctrica desde unos puntos de producción centralizados y para un consumo específico y controlado, y que ahora, una vez construida, se pretende cambiar en su totalidad el funcionamiento que debe pasar a ser de producción distribuida y con un consumo variable. ¿La cambiamos toda con su elevado coste, o vamos haciendo parches y capeando el temporal a medida que vayan surgiendo los problemas? Eso es lo que ha pasado en Australia con la eólica y los apagones por exceso de viento O el origen del cambio de legislación energética española tras iniciar la carrera hacia las energías renovables.

Otro aspecto a tener en cuenta, asociado a la Deuda Técnica está vinculado al tema laboral, que comentábamos anteriormente. Los especialistas y técnicos, ingenieros e informáticos, que habitualmente se tienen que hacer cargo de todo este tinglado de complejidad creciente, están cada vez peor. Por una parte, el Core (procesos como facturación, cobros,….) de muchas de las grandes compañías de este país aún siguen funcionando con tecnologías y sistemas que ya se estudian en las facultades de informática o ingeniería como Historia de la informática (por ejemplo, Cobol) y, por otra parte, en España se han formado en los últimos años gran cantidad de titulados que, si son suficientemente buenos o listos, andan buscando empleo en el extranjero porque el que queda aquí es básicamente nearshoring de otros países europeos (pero ¿no debería estar esto en aumento?), que como cualquier offshoring, está muy mal pagado, pero que se alimenta de un enorme paro juvenil.

De hecho, ante este exceso de titulados lo habitual es pedir titulaciones innecesarias para cubrir los puestos, suplantando tareas de l@s operari@s por titulados superiores, informátic@s o ingenier@s, trabajando las mismas horas, por el mismo sueldo, a pesar de una inversión o esfuerzo mucho mayor en forma de titulación universitaria, de formación; con la consiguiente frustración y baja productividad.

Por suerte, ¿alguien ha pensado que todo esto de la Revolución 4.0, tan complejas y caras, ahora están en manos de mentes mucho más capaces y preclaras, con solvencia contrastada: los políticos?

Llegados a este punto, se plantean otras dos omisiones mucho más ominosas, que vienen al hilo de este último comentario y que configura la otra mitad del cuadro general, pero que dejaremos para otro post.

A falta de esas dos grandes omisiones importante, el cuadro presentado hasta aquí en lo que es la antítesis es bastante extenso, pero es inconexo con la primera temporada, con la tesis.

Así que para la próxima temporada se impone el ir enlazando todo lo expuesto hasta aquí en lo que es la Síntesis entre ambas partes, para ver la sinergia que sale de semejante engendro.

jueves, 14 de marzo de 2019

El Discurso del Sistema. Antítesis (IV)


Queridos lectores:

Les presento una nueva entrega de la Antítesis del Discurso del Sistema, pergeñada, como las anteriores, por Beamspot y Rafael Romero. En esta ocasión, discuten sobre el mantenimiento del insostenible extractivismo y las desigualdades que trae la denominada revolución digital.


Salu2.
AMT

El Discurso del Sistema. Antítesis (IV).

En esta cuarta parte, nos vamos a centrar en dos problemáticas acalladas, una muy directa, ya que las soluciones propuestas en el fondo lo que hacen es fomentar aún más el extractivismo en el que se enmarca la extracción del petróleo, el gas y el carbón, y sobre algo más tangencial en una primera mirada que tiene unos pocos puntos tangenciales evidentes, pero repercusiones mucho más profundas que se verán más adelante, que es precisamente la razón por la que se proponen algunas de estas omisiones.

Extractivismo o autodestrucción

V - La insostenibilidad del extractivismo.

Como se ha dicho en las cuatro entradas anteriores, el extractivismo entendido como el uso de forma no sostenible de recursos renovables de la tierra, especialmente de elementos fósiles (combustibles fósiles, suelo fértil y agua fósil), no es ni ampliamente entendido, ni siquiera mencionado. Como mucho se ha empezado a levantar la alerta sobre el uso insostenible de recursos energéticos fósiles, pero no como un problema de extracción insostenible, sino como algo perjudicial para la salud humana y el clima por la generación de contaminación. En ningún caso se hace referencia al problema de fondo, que la tasa de reposición es extremadamente baja en relación a la tasa de extracción que estamos realizando en nuestra civilización, convirtiendo poco a los recursos naturales de la Tierra, todos ellos renovables (incluidos los combustibles fósiles) en recursos en decrecimiento, lo que por estos lares llamamos Peak Oil, Peak Water, Peak Phosphorus, Peak Soil,....

En definitiva todos estos conceptos que tratan de describir procesos y anticipar el momento en que la extracción, producción o obtención de un recurso natural llegará a su punto máximo para empezar a decrecer son diferentes facetas de un modelo de sociedad insostenible, un modelo de crecimiento (demográfico, social y económico) ilimitado dentro de un espacio, la Tierra, limitado.

Todos estos conceptos y aspectos que hemos ido exponiendo (y otros que han quedado pendientes) están profundamente interconectados añadiendo complejidad a su estudio y búsqueda de soluciones, hasta el punto de que una actuación positiva en uno sólo de los factores puede acabar generando una dinámica negativa en el resto o una pequeña actuación negativa en uno de ellos derivada de la realimentación de otros factores puede dar lugar a un profundo desequilibrio.

 

Llegado este punto, lo primero que hay que dejar claro es que el cambio hacia a las energías ‘renovables’ que nos están vendiendo en realidad no soluciona nada si no implica un cambio de modelo socio-cultural y económico de nuestra actual civilización.

Para la expansión y uso de las energías renovables podemos llevar al límite la obtención de muchos recursos, hasta 70 de los 92 elementos de la tabla periódica que se pueden encontrar en la corteza terrestre. La electrónica, el pilar sobre el que se sustentan las energías renovables, las soluciones “Smart”,….; es la que más diversidad de recursos utiliza a lo largo de su cadena de valor (producción, post-producción, procesamiento, distribución y mantenimiento). Y en el caso particular de las instalaciones FV y eólica, aunque la variedad de los recursos utilizados no es tan amplia como en la electrónica, el volumen de recursos necesarios estresaría la obtención de recursos claves más allá del límite, siendo el ejemplo claro el de las tierras raras (el telurio, el itrio, que a pesar de no ser una tierra rara, se considera como tal, y el indio) y el cobre, cuyos efectos ya estamos apreciando al generar incluso delincuencia en países occidentales asociada a la obtención irregular de materiales que contengan estos elementos.

Otro de los elementos clave desconocidos que se nombra poco es el helio, imprescindible para la fabricación de electrónica.
Lista de algunos elementos en 'peligro de extinción', si bien, es incompleta, puesto que no incluye, por ejemplo, el disprosio.


Por tanto, si el ‘avance hacia las renovables’ significa dejar de quemar petróleo y otros combustibles fósiles, para pasar a extraer de forma masiva cantidades enormes de otros elementos mucho más escasos (con especial atención al helio, telurio, indio y disprosio, sin ser los únicos), sin variar el modelo de civilización, las “renovables” no son la solución.

Esta propuesta “renovable” o “verde” no es en realidad un cambio, es mantenerse en la mentalidad y el modelo de sociedad imperante actualmente, intentando sustituir un problema para generar otro, y seguramente con ello sólo consiguiendo empeorar la situación. Extrayendo, consumiendo cada vez más más cosas, cada vez más escasas, más difíciles y caras de extraer, que requerirán más energía para su obtención, no resolveremos el futuro de nuestra civilización sino que seguramente nos acercaremos un poco más hacia nuestra extinción como especie.

Pero es que además el extractivismo asociado a las renovables llevará a un límite salvaje la minería, extendiendo y ampliando los procesos de contaminación asociados a ella que empeoraran los factores que hemos tratado en los puntos anteriores, básicos para nuestra supervivencia como son la reducción de tierras fértiles y la contaminación de grandes cantidades de agua potable.

Consumir cantidades ingentes de energía, reducir la disponibilidad de diferentes recursos naturales, contaminar de forma masiva acuíferos, sustraer zonas de la producción de suelos fértiles, no es el camino compañeros, es simplemente darle una patada a la bola de nieve para que coja velocidad y se haga más grande.

Y como existe el conocimiento de que sacar a la luz pública las evidencias de este fraude son un riesgo no asumible por nuestros gobernantes. Como existe en convencimiento por parte de nuestros dirigentes de que la realidad del problema no sería aceptable, se calla, se tapa, se falsea detrás de otros problemas. Y si viene un elemento problemático como yo, o como AMT, a avisar, se le despacha con la frase habitual de ‘se puede hacer de forma limpia’, lo cual no sólo es una salida en falso si no que es la versión moderna de la célebre frase religiosa “dios proveerá”, es la constatación del fracaso de la tecnología para resolver nuestros problemas reales, puesto que implica que ahora no se hace y si no se hace, debe ser por algo.

Seamos serios, si no se hace actualmente ni se ha hecho en el pasado es porque intentar reducir mínimamente los efectos que hemos enumerado para hacerlo un poco más sostenible es difícilmente asumible económicamente en nuestra actual dinámica económica e intentar realizarlo de forma totalmente sostenible simplemente es inviable en nuestro actual modelo de sociedad. Y cada día que pasa el problema se incrementa pues no sólo habría realizarlo “de forma limpia” a partir de ahora, sino que se debería ‘limpiar’ todo lo que se ha generado hasta ahora (incrementando aún más los costes).

Por tanto, cuando oigáis “se pude hacer de forma más limpia” tened claro que lo que significa realmente es que el sistema actual, en la mayoría de países occidentales, ha sido esconder el problema en algún sitio, normalmente lejos, para que otros carguen con el problema. Otros en el espacio (otros países) o en el tiempo (futuras generaciones).

Por poner un ejemplo cercano y palpable, si sienten curiosidad se pueden desplazar un día a las inmediaciones de las minas de Riotinto. En la actualidad esta mina que se reactivó en 2015 (después de un primer cierre en 2001) sigue extrayendo a un ritmo de 6,5 millones de toneladas al año, aunque se espera que pueda llegar a 9,5 millones de toneladas en los próximos años.
Esta mina entró en funcionamiento hace más de 4.000 años, y aunque en la época romana incrementó de forma destacable su explotación y contaminación de la zona, no es hasta la segunda mitad del siglo XIX que la mina de Rio Tinto pasa a ser una explotación industrial moderna, con la consiguiente generación de un volumen elevado de lixiviados que son acumulados progresivamente en diferentes embalses y balsas de las diferentes cuencas, principalmente del rio Tinto y el Oidiel, hasta crear un sistema de embalses de aguas de lixiviación y lodos que posiblemente rebasa la imaginación de muchos.

Al nombrar el problema de lixiviados y la zona a todo el mundo le viene a la cabeza el desastre de Aznalcollar que liberó entre 4,5 Hm3 de aguas y 2 y 4 millones de m3 de lodos con una alta concentración de metales pesados (hierro, zinc, plomo, cobre), aminas e hidrocarburos procedentes del tratamiento de la pirita que eliminó totalmente la flora y fauna del Guadiamar, afluente del Guadalquivir, pero podríamos considerar que el desastre de Aznalcollar es una pura anécdota si pensamos nos atenemos a las dimensiones, pues lo que se derrumbó y diseminó era el contenido de una simple “balsa de lixiviados”.

Para ponerlo en contexto deberíamos revisar las dimensiones de algunos de los embalses de lixiviados de las minas de Rio Tinto, como, por ejemplo:
  • Embalse de Aguzadera: 60 Hm3
  • Embalse de Sancho: 58 Hm3, cuenca del rio Meca, afectado por la contaminación de las minas de Lapilla y Tharsis que afectan a los arroyos de Dehesa Boyal, Agustanos y Valdeoscuros.
  • Embalse del Cobre: 30 Hm3, cuenca del Odiel, que recoge los residuos del Distrito Minero de Riotinto.
  • Embalse de Olivargas: 29 Hm3, cuenca del Odiel, que recoge los lixiviados de las minas de Confesionarios, Aguas Teñidas, Cueva de la Mora y La Zarza
  • Embalse de Gossan: 22 Hm3, cuenca del Odiel
  • Embalse de las Marismillas: 7 Hm3, recoge el agua del Túnel 11 o Túnel Central del complejo minero de Peña de Hierro, cuenca del rio Tinto.
  • Presa de Zumajo: 2 Hm3
  • Presa de Silillos: 2 Hm3

En total estamos hablando de una acumulación 50 veces superior a la “balsa de Aznacollar”, con más de 200 Hm3 de aguas y lodos con importantes acumulaciones de metales pesados concentrados en una zona habitada y a la cabecera de un parque natural clave para la migración de muchas aves.

Eso sin contar con la futura presa de Alcolea, de 274 Hm3, para la que los estudios indican que las aguas almacenadas no serían buenas ni para el uso agrícola o industrial, menos para el consumo humano.

Esta región de la península es uno de los ejemplos paradigmáticos de lo que es la minería del cobre y sus consecuencias ambientales. En su desembocadura el rio Tinto presenta un elevado grado de contaminación, con valores de pH inferiores a 3,0 la mayor parte del año y una elevada concentración de sulfatos y metales disueltos (1451 mg/L de sulfatos, 157 mg/L de Fe, 77 mg/L de Al, etc). Por su parte, el río Odiel, a su paso por Gibraleón, muestra niveles de contaminación menores: el pH oscila entre 3,3 y 3,8 la mayor parte del año y la concentración de elementos tóxicos es más baja (712 mg/L de sulfatos, 37 mg/L de Al, 7,5 mg/L de Fe, etc). La concentración de arsénico total disuelto en las aguas del río Tinto es mayor que en el río Odiel; no obstante, el As (III) representa un 0.5% del arsénico total en el río Tinto mientras que en el Odiel representa por término medio un 9%; aunque la concentración es muy superior en los cursos de agua más cercanos a las
instalaciones mineras. Además de los contaminantes disueltos, durante las crecidas hay un importante transporte de contaminantes que se realiza en forma de material en suspensión, especialmente importante en el caso de Fe, As, Pb y Cr.

En conjunto, la cantidad de metales tóxicos transportada por los ríos Odiel y Tinto es  de: 

  • Aluminio – media de 5.000 tn/año 
  • Hierro – media de 7.000 tn/año 
  • Cinc – media de 2.750 tn/año,

Y cantidades menores de Arsénico, Cadmio, Cobalto, Plomo, Manganeso, Niquel y Cromo, que no dejan de ser muy importantes desde el punto de vista de su impacto ambiental en la Ría de Huelva y el Golfo de Cádiz. Recuérdenlo cada vez que coman gambas de la Ría de Huelva y fresas de la marisma de Huelva… ¿están gustosas, no? Es que llevan aderezo.

Para hacernos una idea del nivel de contaminación de estos dos ríos y ponerla en contexto, cabe apuntar que dentro de los flujos globales que todos los ríos del mundo transportan hasta el océano (GESAMP, 1987); las cantidades transportadas por los ríos Tinto y Odiel suponen aproximadamente el 15% del Cu y el 47% del Zn a nivel mundial.

Y como comentábamos al principio de este apartado el artículo de referencia indica en sus conclusiones que “las medidas de tratamiento activo para la neutralización de los lixiviados mineros son muy caras y poco sostenibles a medio y largo plazo, por lo que sólo pueden ser mantenidas por las minas actualmente activas. Sin embargo, el principal problema en las cuencas de los ríos Tinto y Odiel son la enorme cantidad de residuos mineros generados, principalmente, en los últimos 150 años”.

Pero la contaminación no es sólo sobre las aguas circulantes, todos los acuíferos de la zona están altamente contaminados por los metales pesados para los próximos siglos, y en épocas de sequía, cuando los lodos quedan al aire, la contaminación pasa a ser aérea, llegando a presentar niveles 10 veces superiores a los normales en concentración de Cinc, Cobre o Arsénico en suspensión.

Es decir, que además del enorme coste energético y medioambiental de una explotación minera normal, incluso allí donde las concentraciones son anormalmente altas (Faja Pirítica Ibérica), y de cuyos restos se obtienen sólo algunos materiales, despreciando el resto si no son el objetivo principal de la explotación (Ej. en Rio Tinto se explota actualmente el cobre, históricamente se explotó para la obtención de Plomo, Zinc, Cobre, Plata y Oro).

Entre los residuos que podrían explotarse figura el cobalto (uno de los ingredientes de las batería de litio), pero debido a su baja presencia y complejidad de los procesos de refino no es explotado. Históricamente sí que se ha extraído oro, rociando con cianuro los escombros después de la obtención del resto de minerales. Y en ningún caso se ha planteado la extracción del escaso teluro.

Los restos tóxicos (el cianuro es uno de los venenos más potentes que existen) acumulados en este caso no sólo en pequeñas “balsas” (o piscinas) de lixiviados de unos pocos Hm3 de volumen (que también las hay), sino directamente en embalses, continuarán allí hasta después de que la actividad minera termine, momento en que si se planteara abordar su desmantelamiento y limpiado, tendría unos costos inasumibles. La suerte habitual de estos almacenes de toxicidad es el abandono, sin mantenimiento. En el mejor de los casos, el gobierno se hace cargo, con los consiguientes costos y repercusiones locales.

Pero sigamos mirando hacia otro lado…. Miremos hacia el futuro “VERDE”.
Resultat d'imatges de revolución 4.0

VI - La revolución industrial 4.0.

Este tema  es tratado como asunto independiente, o sólo relacionado tangencialmente, con el discurso del cambio climático. A menudo oímos que la revolución 4.0 (revolución “verde”, revolución ecológica, las “Smart-lo que sean”,…) como respuesta al cambio climático generarán muchos nuevos puestos de trabajo.

Para entender lo que representa la denominada revolución industrial 4.0, nos tenemos que fijar cuáles son sus principales focos de actuación, que son:

  • Automatización 
  • Acceso digital al cliente 
  • Conectividad 
  • Información digital

La idea que se vende es generar un tipo de industria que se adapte exactamente a la demanda del cliente; para ello lo fundamental es la información digital y el acceso digital al cliente, conocer todos sus gustos, anticiparse a sus necesidades y mejorar la eficiencia dentro de la cadena de valor.

Para ello es necesario que el cliente, el productor y todos los proveedores del productor estén interconectados y que la producción sea totalmente automatizada, mejorando más allá de lo imaginable la eficiencia dentro de la cadena de valor de la producción.

La teoría suena muy bonita, pero ¿se imaginan ustedes una sociedad donde cada uno de sus pensamientos y necesidades fueran visibles y se satisficieran de forma inmediata? 
¿De verdad quieren ustedes que les controlen donde están las 24 horas del día?¿De verdad quieren ustedes que alguien sepa donde y cuando gasta usted su dinero?¿De verdad quieren ustedes que alguien controle cuánta agua puede gastar, cuando puede o no puede encender la luz, si le conviene comer esta comida o no, cuando debe hacer ejercicio y cual, cuando y donde debe ir de vacaciones,…..?

No, creo que no se la imaginan y, a poca inteligencia que tengan, huirán despavoridos. Pues señores ya están ustedes dirigidos hacia ese futuro, y además ustedes están pagando para que sea así. George Orwell, con el Gran Hermano de su libro "1984", se quedó corto.

Pero no teman (o sí) porque ese futuro tan “idílico” descrita hace pocos párrafos va a estar reservada a cuatro y, seguramente, van a ser los mismos de siempre… y seguramente sus gustos y necesidades (que sin duda serán cubiertas, como lo han sido siempre, por escandalosas que nos puedan parecer a los ciudadanos de a pie) serán cubiertas para mayor perjuicio del resto de la población.

Porque el tema de fondo es que, ésta mal llamada revolución que tampoco es industrial, es en realidad  la extensión y magnificación de la automatización, ya usada en la industria hace tiempo, a todos los ámbitos de la vida social, económica y cultura. La principal amenaza es la fractura social y el desempleo.

El motivo es el de siempre. En los USA, cuando se elevó el salario mínimo a 15$/hora en algunos sitios, lo primero que pasó es que se despidieron muchos dependientes en ciertos sectores como las franquicias hamburgueseras, y fueron sustituidos por pantallas táctiles, que salía mucho más barato. ¿Porque? Porque una máquina no pone objeciones a una jornada 24x7, ni enferma (si se estropea la sustituye otra igual, o ni eso), ni tiene costes laborales, ni se le aplican impuestos para cubrir su sanidad, jubilación,…..

Y en este nuevo escenario los empleos de futuro estarán relacionados con los Sistemas de Información, la Gestión de Datos, la Seguridad Informática, la electrónica y los Sistemas robóticos. Pero, ¿realmente que masa laboral requieren esos oficios? La respuesta es que poca. En un mundo de demografía creciente cada vez se necesitará menos gente que trabaje, pero eso no va a redundar en que todo el mundo disponga de más horas para su vida no laboral, sino que lo que se plantea es abrir una profunda brecha social entre los formados para participar de ese mundo y los no formados.

El resultado tiene dos vertientes, siendo la laboral la más escabrosa, razón por la que se está proponiendo auténticas barbaridades (desde el punto de vista financiero/contable/matemático, las cuentas no cuadran) como la RBU y compañía. Esto es un aspecto importante que será abordado más adelante, y que no presagia nada bueno.

La segunda vertiente es una vez más, el incremento del uso de la electrónica, con sistemas cada vez más complejos, de mayor conectividad, mayor seguridad, mayores interdependencias, por lo que los servicios exclusivos no podrán estar al alcance de todos, con la eliminación sistemática y reiterada del factor humano en cada vez más facetas de la vida cotidiana, provocará que la flexibilidad, adaptabilidad,.. que sí que se solicitará a los trabajadores con más frecuencia, será la principal carencia que se podrá observar en las ‘soluciones tecnológicas’ destinadas al público general, que perderá opciones y flexibilidad para cubrir sus necesidades y tomar decisiones de futuro, pues de otra manera el sistema no podría asumir los riesgos derivados del incremento de complejidad del sistema y debilidades derivadas de las múltiples interdependencias. El destino hacía el que se encamina el ciudadano medio es de una rigidez en la manera de vivir, un control total de lo que puede o no puede hacer, decir o, incluso pensar, que entran en abrupto conflicto con el concepto de ‘progreso’ que se nos vende.

Desengañémonos, se nos está silenciando que en el futuro, para que el sistema pueda funcionar, las opciones se cierran, no hay alternativas, no hay negociación o ‘pedidos especiales’ (excepto para unos pocos). Si el ‘sistema’ no quiere que se vendan Burguers Cangreburguer con mayonesa, las eliminan del menú, y no se admitirán reclamaciones .¿de verdad no son (somos) conscientes de que ya está empezando a pasar?¿no se han dado cuenta de cómo se están limitando poco a poco sus opciones en múltiples facetas de sus (nuestras) vidas?

Para cada acción en la que la sociedad demuestra que puede luchar contra el sistema, que aún existe cierta empatía entre los miembros de la sociedad, se van aplicando sistemas que intentan anular estas opciones. Como pasó con la campaña del ‘no vull pagar’ en Catalunya con los peajes. Los trabajadores que cobraban manualmente fueron sustituidos por máquinas y se incrementaron en el número de carriles con Teletac Las máquinas no aceptan abrir la barrera si no pagas, no entran en conversación, no interactúan ni dan alternativas. Y si el pago es automático (Teletac) aún menos: ni sabes lo que has pagado hasta que revisas las cuentas bancarias.

Ese es el futuro que se plantea realmente, toda una amenaza al trabajo industrial, para que la ‘salida de la crisis’ que nos están vendiendo este 2018 no se traduzca en una subida salarial.

Pero, ¿qué es salir de una crisis si no una mejora en las condiciones salariales/laborales y sociales?

En realidad, la revolución 4.0 esconde una amenaza económica, social y cultural profunda. Una amenaza en la  que la gente, ya ha caído (hemos caído) en la trampa. Una manera de forzar la situación hacia el siguiente paso. En el que entraremos a continuación.