viernes, 18 de enero de 2013

Cómo podría ocurrir Parte 3: Hacia el abismo

Queridos lectores,

He aquí la tercera parte del relato de John Michael Greer. Pueden encontrar el artículo original aquí, y una traducción al catalán aquí.

Salu2,
AMT

Cómo podría ocurrir  
Parte III: Hacia el abismo

El post de esta semana es la tercera de las cinco partes de un relato de ficción que plantea un posible escenario futuro en que el imperio estadounidense es derrotado y acaba desmoronándose. A medida que la guerra en Kenia alcanza su clímax, la acción se traslada a Estados Unidos, cuyo presidente está entre la espada y la pared y cuenta con muy pocas opciones a su disposición.

******************

Mientras tanto, en Estados Unidos había muy pocas personas que tuvieran una idea clara de cuán mala era en verdad la situación. Los principales medios de comunicación, tal y como habían estado haciendo durante décadas, aceptaban acríticamente todo lo que provenía de la Casa Blanca y del Pentágono. Algunos periódicos digitales contradecían todos y cada uno de los detalles de la versión oficial, pero el ruido de fondo que se genera en internet hacía muy difícil unir todas las piezas hasta poder formarse una imagen cabal de la situación. Aun así, ya habían aparecido algunas grietas en el muro de las negaciones. La fotografía del USS George Washington varado y abandonado en un banco de arena frente a la costa keniata causó auténtica sensación en internet, y dos miembros de la Cámara de Representantes habían solicitado sesiones de control sobre la guerra, pero las cúpulas de ambos partidos en la Cámara ignoraron la petición; a través del cargado aire de finales del verano, empezó a extenderse el sentimiento de que algo estaba yendo verdaderamente mal.
En la Casa Blanca, el presidente Weed no necesitaba elucubrar ni adivinar nada. Los informes de las fuerzas militares desplegadas en Kenia llegaban todos los días por vía diplomática; cuando Nairobi cayó, después de una feroz batalla de tres días cerca de Konza, se improvisó una nueva línea de comunicaciones desde Kimsu, en el extremo occidental del país. Casi todas las noticias eran malas. Los chinos habían enviado más aviones, así como sistemas de defensa antiaérea que volvían muy peligrosas las incursiones de los B-52 desde la base de Diego García (ya habían derribado dos bombarderos con misiles tierra-aire). Por consiguiente, no había forma de mandar suministros a las fuerzas estadounidenses y sus aliados keniatas, y tampoco era posible enviar una segunda flota, ya que los misiles de crucero chinos estaban al acecho y la pérdida de la superioridad aérea hacía que el transporte por aire fuera algo igualmente problemático.
Intentamos enviar drones Predator contra sus sistemas de defensa aérea por radar, pero fueron descubiertos y destruidos —explicó el director de la CIA—. La tecnología china está a la misma altura que la nuestra.
Lo que no dijo, pero Weed sabía perfectamente, era que en ese momento la tecnología china era mejor que su equivalente norteamericana, y que al menos media docena de países disponían de esa misma ventaja. Sin embargo, el motivo no era un misterio: casi todos los altos cargos que estaban en la habitación, empezando por el propio presidente, habían estado recibiendo donaciones a cambio de promover o aprobar programas militares más beneficiosos económicamente para la industria que útiles para el propio ejército.
Que si los chinos esto, que si los chinos lo otro… —dijo la consejera de Seguridad Nacional—. Hemos estado hablado de ellos cada minuto desde que esto empezó. Necesitamos hacer algo, no hablar.
El vicepresidente, que estaba sentado junto a ella, asintió, y el presidente inclinó la cabeza para escucharla.
En ese instante, el secretario de Defensa decidió que ya había tenido suficiente. Arrojó su carpeta de informes sobre la mesa, empujó la silla y se levantó.
Estáis locos, y lo digo completamente en serio. Desde el primer día habéis actuado como si nada pudiese ir mal, y cuando ha ido mal, habéis intentando jugar al doble o nada. —Se volvió hacia el presidente y dijo—: Jim, mañana tendrás mi renuncia por escrito.
Bill —masculló Weed—. Por Dios, ¡ahora no!
Razones personales —dijo el secretario—. Problemas de salud. Te daré todos los motivos razonables que quieras, pero considérame fuera.
Sonó un portazo detrás de él unos instantes después.

* * *

Los marines que estaban en el perímetro de vigilancia fueron los primeros en avistar a los mensajeros, que caminaban enarbolando una bandera blanca por la carretera principal que conducía a Kitale. La noticia se comunicó por radio unos minutos después al cuartel general de la ciudad de Endebess, situada aún más al oeste, en las faldas del imponente monte Elgon. La respuesta llegó de inmediato: “Coged un artillado y traedlos aquí”. Aunque a los marines les quedaban muy pocos y el combustible era escaso —al igual que la munición, la comida y todo lo demás—, se las arreglaron para reunir suficiente gasolina para el trayecto y enviar a los mensajeros al cuartel general.
El vehículo derrapó hasta detenerse frente a un colegio de primaria confiscado poco tiempo atrás. El teniente general Jay Seversky, el comandante norteamericano, saludó con desgana a los emisarios. Después de las presentaciones, el coronel tanzano que lideraba el grupo dijo:
Creo que sabe por qué estoy aquí, general. Usted y sus hombres han combatido muy bien, pero... —Se encogió de hombros—. Ya no hay nada que puedan hacer. El alto mando de la coalición ha ordenado el asalto final a sus posiciones. No le diré cuándo, pero será pronto. Quizás aguanten. Quizás resistan también el siguiente. Pero... —Se volvió a encoger de hombros—. Todos sabemos cómo acabará esto. Es solo una cuestión de cuántas vidas estén dispuestos perder.
Seversky asintió.
Me figuro que tiene una propuesta.
Por supuesto.
El coronel sacó un sobre de su chaqueta y se lo extendió. Seversky lo abrió, echó un vistazo a la hoja de papel y volvió a asentir.
Necesito tiempo para consultarlo con mis ayudantes.
Por supuesto —dijo de nuevo el coronel—. ¿Veinticuatro horas? Creo que podemos esperar ese tiempo.
Una vez que los hombres se fueron, Seversky volvió a coger la hoja de papel. Los demás oficiales de su Estado Mayor y los comandantes de las cuatro divisiones estaban esperando. Se fueron pasando la hoja hasta que esta hubo recorrido toda la mesa.
¿Se sabe algo de Washington? —preguntó Tom Blumenthal, el comandante de la 101ª División Aerotransportada.
Seversky suspiró.
Están, y cito textualmente, “evaluando las opciones para el envío de una fuerza de auxilio”.
Es decir, que esos malnacidos no pueden hacer una mierda —dijo Blumenthal. Nadie le discutió el comentario.
Durante un buen rato nadie dijo nada. Todos miraban a Blumenthal; un instante después, Seversky adivinó la razón. La 101ª Aerotransportada. La batalla de las Ardenas. “Y un huevo”.
Blumenthal se aclaró la garganta.
Si pensara por un solo momento que tenemos posibilidades de ganar —dijo—, diría que debemos luchar hasta el último hombre, pero... —bajó la vista— esto no es el cerco de Bastogne y Patton no está de camino. Creo que nos tenemos que enfrentar al hecho de que hemos sido derrotados.
La noticia de la rendición de las fuerzas estadounidenses llegó a la Casa Blanca media hora antes de que la difundieran todos los medios internacionales. Era la mañana de un martes de septiembre y el aire traía los primeros aromas del otoño. Weed miraba fijamente por el ventanal del Despacho Oval, deseando poder irse a pescar y realizar ese viaje que había preparado desde hacía meses. Imposible, al menos de momento. Con voz grave, se dirigió a su secretario de prensa y le dijo que citase a los medios para una importante comparecencia a las seis de esa tarde.
Pero antes tendría que afrontar noticias aún peores.

* * *

A las dos de la madrugada, hora local, fuerzas especiales chinas salían por la escotilla de un submarino en mitad del océano Índico y se acomodaban en botes hinchables, indetectables para el radar. Una hora después, se arrastraban por una playa pobremente vigilada cerca del extremo meridional de Diego García y se escondían en la densa selva del interior. Las armas con silenciadores y las cargas explosivas pasaron de mano en mano a medida que los cuatro grupos de ataque se preparaban para la misión. Los primeros artefactos detonaron sin previo aviso; para cuando la guarnición se dio cuenta de lo que estaba pasando, las fuertemente defendidas estaciones de radar de la isla estaban destruidas. Diez minutos después, una oscura forma alada —el primero de una docena de transportes de tropas indetectables cargados de soldados del Ejército de Popular Liberación— surgió de la oscuridad para aterrizar en la recién capturada carretera. Para la madrugada, toda la isla estaba en manos de los chinos.
Según se iban conociendo los detalles en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, lo único que al presidente Weed le rondaba por la mente era una sensación de absoluta incredulidad. Diego García era el centro neurálgico de todas las fuerzas estadounidenses presentes en el Índico, un centro logístico y de inteligencia clave, además de la base desde la que los B-52 podían atacar desde África hasta el sudeste asiático. Perder Tanzania había sido un problema, perder Kenia había desencadenado una crisis, pero perder Diego García era… Meneó la cabeza en un intento por reflexionar.
¿Señor? —Un ayudante había entrado—. La conferencia de prensa.
Sí, sí. Por supuesto.
Aspiró profundamente y se dirigió a la puerta.
Fue sin duda uno de los mejores discursos de toda la carrera política de Jameson Weed. De manera improvisada —antes, mientras estaba sentado en el Despacho Oval, había elaborado un esquema mental, pero eso había sido antes de conocer las noticias sobre Diego García, y ahora ya estaba caminado hacia el atril— describió la situación, explicó lo que había ocurrido en Kenia, denunció en términos muy duros la actitud china y anunció la pérdida de Diego García.
Esperemos que la República Popular China no se equivoque —dijo—. Estados Unidos no dejará sin respuesta esta agresión infundada. Responderemos con toda la fuerza a nuestra disposición. No se ha descartado ninguna opción... —se inclinó hacia adelante, ojeroso y amenazante—: Ninguna en absoluto.
Media hora más tarde, la embajada estadounidense en Beijing informó de los detalles al gobierno chino: a menos que China retirara sus fuerzas de África oriental y de la base de Diego García, Estados Unidos tomaría represalias con armas nucleares tácticas. La respuesta china no se hizo esperar y se difundió públicamente. Ante una multitud de periodistas, el primer ministro chino informó con aspereza al mundo de que su país nunca cedería a las amenazas y de que cualquier ataque contra territorio chino o contra fuerzas armadas chinas recibiría la correspondiente respuesta. Mientras hablaba, los diplomáticos chinos les dejaron claro a sus homólogos estadounidenses que “la correspondiente respuesta” conllevaba el lanzamiento de misiles balísticos intercontinentales contra las ciudades estadounidenses.
Esa noche, el presidente ruso compareció ante las pantallas de televisión de todo el planeta. Con franqueza eslava, dejó de lado las evasivas que los otros líderes habían usado en público.
La Federación Rusa ha sido informada de que Estados Unidos ha amenazado a China con un ataque nuclear. Dichas amenazas son inaceptables en el mundo actual. Por tanto, es mi deber señalar que los tratados firmados entre la Federación Rusa y la República Popular China nos obligan a responder con nuestro arsenal nuclear si esta última es atacada con armas nucleares.

* * *

Cualquiera que viviera los tres días siguientes jamás los olvidaría. Siete mil millones de personas que habían llegado a pensar que las nubes con forma de hongo solo eran un mal recuerdo de la Guerra Fría, tuvieron de pronto que enfrentarse a la perspectiva de una guerra nuclear inminente. Las palabras desafiantes de Washington, las orgullosas refutaciones de Beijing y la frenética actividad diplomática de las Naciones Unidas daban una idea del pánico que se apoderó de todo el planeta. Las palabras del emperador de Japón, transmitidas en directo a una audiencia mundial (“Japón es, de entre todas las naciones del mundo, la única que ha sufrido un ataque con armas nucleares, y es nuestro deseo más profundo que ninguna otra nación comparta ese mismo destino amargo. Les pedimos —no, les suplicamos— a los líderes de las potencias enfrentadas que den un paso atrás y se alejen del borde de ese terrible abismo”), reflejaron el sentir de miles de millones de personas. Mientras tanto, en los silos de misiles balísticos, las bases de bombarderos y los submarinos, hombres y mujeres jóvenes aguardaban órdenes que, en cualquier caso, significarían el fin del mundo.
En Estados Unidos, los planes de protección civil, que se remontaban a la administración Eisenhower, fueron desempolvados y activados. Uno de ellos disponía que el Sistema Nacional de Defensa de Autopistas Interestatales —más conocido como “vías libres nacionales”— fuera cortado al tráfico de vehículos civiles. Había buenas razones prácticas para dar ese paso, pero nadie había pensado en lo que pasaría cuando millones de estadounidenses trataran de huir de los objetivos urbanos y se encontraran barricadas en las autopistas. El primer día de la crisis, la mayoría de la gente estaba demasiado aturdida para hacer otra cosa que seguir las instrucciones que los medios de comunicación repetían constantemente —“quédese en casa”, “busque refugio”, “está más seguro en casa que fuera”—, pero la noche siguiente hizo que las dudas aumentaran.
A la mañana siguiente, los habitantes de las grandes ciudades de todo Estados Unidos trataron de huir. Las calles se llenaron rápidamente, generando gigantescos atascos de más de sesenta kilómetros en que los parachoques de los coches tocaban los de los que tenían delante y detrás. Inevitablemente, quienes veían que esa ruta estaba bloqueada lo intentaban por las autopistas, y ahí se encontraban con barricadas custodiadas por policías, unidades de la Guardia Nacional y tropas del Departamento de Seguridad Nacional equipadas con las armaduras negras de los antidisturbios. El punto álgido llegó con la puesta del sol en Trenton, Nueva Jersey, donde una multitud aterrada, convencida de que los misiles estaban ya en camino, trató de saltar las barricadas en la avenida John Fitch. Entre la multitud alguien tenía un arma de fuego, se oyeron disparos, un oficial de la Seguridad Nacional sin experiencia entró en pánico y ordenó a sus tropas abrir fuego. Cuando se dejaron de oír los disparos, treinta y siete civiles yacían muertos y más de cien estaban heridos.
El gobierno trató de impedir que se difundiese la noticia de la que vendría en llamarse “matanza de Trenton”. Los medios de comunicación ya habían sido sometidos a la censura propia de las épocas de guerra y las redes sociales fueron presionadas para suprimir cualquier referencia al tiroteo tan rápido como aparecían, pero el correo electrónico y los teléfonos eran más difíciles de controlar. Peor aún, la falta de una información precisa alimentaba rumores terroríficos. Mientras los estadounidenses se acurrucaban en refugios improvisados a lo largo y ancho de todo el país, resultaba demasiado fácil creer cualquier cosa de un gobierno dispuesto a sumir al mundo en una guerra nuclear. En el proceso, para muchísimos norteamericanos, Estados Unidos dejó de ser “nosotros” y se convirtió en “ellos”.
Aquello traería aparejadas consecuencias enormes en un futuro cercano, pero también hubo otras más inmediatas. En Austin, esa noche, tras una avalancha de llamadas de electores preocupados, el gobernador de Texas hizo uso de su poder ante la compañía telefónica y consiguió línea para hablar con un amigo suyo de Trenton, quien le dio buena cuenta de lo que había sucedido. El gobernador pudo imaginarse fácilmente lo que pasaría si un incidente similar ocurriera en la orgullosa Texas, tan amante de las armas; su siguiente llamada fue al Departamento de Seguridad Nacional.
El oficial lo interrumpió a mitad de la frase con un desabrido “nosotros-tenemos-nuestras-órdenes”, y la conversación degeneró en una discusión a voz en grito. El gobernador colgó de malas maneras el teléfono y soltó una blasfemia que dejó atónitos a sus ayudantes. Se levantó bruscamente de la mesa, empezó a pasearse por la habitación —una inequívoca señal de peligro que todo el mundo en la oficina del gobierno estatal conocía y temía— y volvió a descolgar el teléfono para llamar a un viejo camarada del ejército que por entonces era el comandante de la Guardia Nacional de Texas y a un aliado político que era el jefe de los Rangers de Texas. Ambos habían sido sometidos a la autoridad de Seguridad Nacional mediante una orden ejecutiva mientras durase la crisis, pero un choque entre las órdenes de Washington y las lealtades de Texas solo podía tener un resultado.
A continuación, el gobernador llamó de nuevo a Seguridad Nacional.
Escúchame, hijo de puta —dijo, ensartando el aire con un dedo del tamaño de una salchicha—. Ya no tenéis ninguna potestad en mi estado. La Guardia Nacional de Texas y los Rangers asumirán la seguridad pública en este estado, bajo mi mando.
No puede hacer eso —balbuceó el oficial.
¡Ponme a prueba! —vociferó, haciendo otra peineta con el dedo—. Saca a tus matones de mi estado en veinticuatro horas. ¿Me oyes? ¡En veinticuatro horas!
Colgó con violencia el teléfono. Minutos más tarde, desde otro teléfono, empezó a llamar a colegas de copas suyos que resultaron ser también los gobernadores de media docena de estados del Sur.
En todo el país, cuando comenzaba el tercer día de la crisis nuclear y las noticias sobre la matanza de Trenton ya se habían propagado, la misma situación se repetía a muchas escalas diferentes, y el gobierno federal comenzó a perder el control de sus fuerzas de seguridad. En algunos lugares, los agentes de policía se negaron a defender las barricadas o simplemente las abrieron y dejaron cruzar a la gente. En otras ciudades, la Guardia Nacional se quedó en sus cuarteles o directamente se unió a la multitud llevándose consigo sus armas reglamentarias. Texas estaba desafiando abiertamente al gobierno federal —el director de Seguridad Nacional en ese territorio, después de multitud de llamadas frenéticas a Washington, huyó a Denver—, y otros cuatro estados estaban a punto de unirse al de la estrella solitaria.
Puede que fuera esta dura realidad, sumado a las otras presiones a las que se enfrentaba, lo que convenció a Jameson Weed de usar la única vía posible de poner fin a la crisis. Esa noche, poco antes de la medianoche, se reunió con el secretario general de las Naciones Unidas y acordaron decretar un alto el fuego.

36 comentarios:

  1. Soluciones desesperadas

    Si la gente fuera más perspicaz se daría cuenta que vamos irremediablemente hacia una crisis energética de proporciones desconocidas. El mismo BAU con sus “noticias optimistas” nos brinda un indicio claro de que la situación es preocupante. Me refiero al fracking, ahora nos lo presentan como la alternativa ideal al agotamiento del petróleo convencional, incluso en el informe de la AIE se sostiene que gracias a esta técnica Estados Unidos podría convertirse en unos lustros en el primer productor mundial de combustibles fósiles.

    Las soluciones desesperadas para extraer petróleo y gas de aguas profundas y la técnica de fracturar la piedra con agua a presión con la misma intención, generando una contaminación tremenda en los acuíferos, nos tendría que dar una idea clara de como la industria de este sector se decanta por técnicas agresivas, peligrosas e irresponsables para continuar con la voluminosa extracción de estas materias primas.

    Es muy improbable que todavía exista alguna reserva significativa de petróleo sin aprovechar en cualquiera de los continentes de la Tierra, si así fuera, no me cabe la menor duda de que las grandes multinacionales estarían explotando ese yacimiento a tope para erradicar la recesión y la ralentización económica de numerosos países occidentales desarrollados.

    Los geólogos con las más avanzadas técnicas han estudiado y agujereado hasta el último rincón de este planeta en busca de yacimientos rentables de petróleo y gas. Si los ingenieros y geólogos recurren al fracking para seguir extrayendo combustibles fósiles la situación debe ser agobiante. Recordemos que en tecnología de prospección y explotación de petróleo y gas se ha invertido mucho más dinero que en cualquier otra tecnología, incluida la espacial. Afirmaría sin temor a equivocarme, que esta tecnología es la más avanzada que ha implementado el hombre. Desafortunadamente ahora se recurre a técnicas extractivas muy nocivas para el medio ambiente y con una rentabilidad económica menor. En mi opinión, ya se apuesta por métodos de extracción que a principios de este siglo cualquier ingeniero o geólogo rechazaría.

    Hemos llegado a un punto del todo vale con tal de mantener el inmenso flujo de energía que necesita esta civilización compleja para seguir creciendo sin límite ni medida de acuerdo a los axiomas del sistema económico imperante. Con estos indicios de “buenas noticias” en materia energética tendríamos que concienciarnos de la gravedad del asunto. Las noticias del fracking y la explotación de petróleo y gas en aguas profundas deberíamos interpretarlas de modo contrario a como nos lo transmiten las grandes medios de comunicación. Más que una buena noticia, más que una oportunidad de expansión de la energía fósil yo lo interpreto como el grito afligido de una industria que ya no encuentra soluciones rentables, ortodoxas y respetuosas con el entorno. Es una huida hacia adelante.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  2. Buenos días,

    Off-topic.

    Adjunto en la ce a Diari de Girona:
    http://www.diaridegirona.cat/girona/2013/01/16/cup-vol-subvencions-transition-town/599735.html
    Resumiendo: la CUP propone, en el pleno del Ayuntamiento de Girona, subvenciones para que la ciudad sea "transition town". Se aprueba con los votos a favor de todas las fuerzas políticas, excepto el PP (que se abstuvo).
    Creo que queda claro que el tema de este blog va calando y estoy seguro de que alguno de los concejales del Ayuntamiento ha ido a las charlas de AMT en la Casa de Cultura.
    Una vez más, gracias, AMT, por tu contribución al conocimiento de este tema y a todos los que colaboráis en su difusión.

    Hasta pronto.

    ResponderEliminar
  3. Ya me lo imaginaba...me resultaba inverosímil que los chinos le diesen un soplamocos (por no decir una patada en los cataplines) a los USAnos sin que sacasen el comodín nuclear. Pa cagarse vamossss

    ResponderEliminar
  4. Estimados todos.
    Como acaba de decir Juan Carlos esto es una huida hacia adelante, ahora más que nunca podemos ver que el sistema no tiene alternativas , se ve obligado a prolongar su agonía al coste social o medioambiental que sea , es pan para hoy (malo y para pocos) y hambre para mañana, es tratar de arrebañar lo que queda con vistas a prolongar una vida degradada a costa de los otros y de los tantísimos.
    Siento decir que percibo que el colapso civilizatorio es irreversible, que la sombra de un efecto séneca ya se proyecta sobre nosotros ,hemos jugado con la posibilidad de un declive gradual , progresivo, que nos permitiese mal que bien medio adaptarnos al declive catabólico, una transición algo ordenada o al menos con una hoja de ruta , no parece que vaya a ser así.
    Hoy más que nunca toca volver la mirada y la atención a nuestro entorno, prepararnos para resistir el embate , viendo lo que vemos pocas dudas me quedan del final que nos aguarda. Toca preparase con dedicación , con preocupación pero dejando de lado miedos o angustias , drenan nuestras energías , necesitamos de todo nuestro esfuerzo.
    Las gentes en parte son rehenes en parte cómplices del sistema , es por eso que qué asisten con la impasibilidad y la insensibilidad de los saurios a lo que qué nos rodea y se nos muestra . se asiste a horrores hoy en Siria o Malí ,ayer en Libia , mañana ….¿donde? … en los EEUU…, en Venezuela …, en Irán , en España … en donde sea , las gentes ya no saben rebelarse , aceptan con la mansedumbre cobarde y cínica el mal de los otros disfrazado de el bien para uno, hasta que cambien las prioridades o las estrategias del mal y nuestro mal sea presentado como el bien para los otros , estamos ya inmersos en una estrategia de holocausto social y destrucción medio ambiental , podemos pensar que todo esto obedece a unos designios perversos o bien a una absoluta estupidez malvada , opt to you
    Toca preparase ¿para que? pues para salvar a nuestras familias y a nosotros mismos , pero también a eso que llamamos civilización , no debemos ser monos desnudos arrastrándonos por los barrancos desolados o cenitales espectrales merodeando en busca de alguien más débil que nosotros , debemos ser y conservar el ser seres humanos , sacar lo mejor de nosotros mismos y relegar al fondo del saco lo peor de nosotros , ser autárquicos y autosuficientes , atender a nuestro sustento, se puede hacer… se puede , yo lo he hecho y otros muchos también y no solo hoy , se ha hecho así de simple y sin alharacas a lo largo de la historia en todas partes , podemos salir adelante , a un mundo más austero y contemplar el tramonto del sol ,al atardecer rodeado de los nuestros , los biológicos y los adoptados con una copa de whiskey Bourbon casero en la mano , es distinto que el Scotch( este se puede hacer a partir de cerveza, en plan casero ) el bourbon es caramelizado, se puede destilar tipo Cognac o Armagnac con almbiques y hornallas o bien envejecerlo en barricas de roble que hubiesen contenido vinos de Jerez , Madeira u Oporto, estas explicaciones son un pequeño homenaje al Archidruida , da gusto oírle hablar en las radios alternativas de cómo como degustar una cataplana de pescado a la Portuguesa acompañada de un vino tipo Malvasía o Colares…. y de repente se larga recitar a Frederic Mistral en Occitano Provenzal o dice cosas que hay que repensarlas varias veces para entenderlas , un gran tipo, acá en estas entregas de misiles tomahwk, Mombasa y de repartir estopa no está´ a la altura , espero que no caigan bombas en el maravilloso parque nacional de Tanzania Frederic Selous o en el cráter del volcán Ngorongoro otro lugar absolutamente excepcional .
    Saludos
    .

    ResponderEliminar
  5. Mamá ladilla dixit

    es.youtube.com/watch?v=mtAnnrWVbSU

    ResponderEliminar
  6. Bien, ignoro de qué va esto, y supongo que como yo la mayoría de los lectores del blog, pero resulta desagradable, ¿sería mucho pedir que las rencillas privadas se diriman en privado? Entiendo que el autor del blog esté meditando la posibilidad de cerrar la sección de comentarios, lo entiendo perfectamente...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Completamente de acuerdo. Alucino.

      Eliminar
  7. Estimado Dario y todos.
    John Michael Greer vive en Cumberland , Maryland en los Apalaches occidentales , una región muy tranquila y boscosa , pongo enlace a varios audios del Archidruida, pueden activar los subtítulos en inglés los que no capten muy bien el estudiado estilo gutural de hablar de J. M .Greer, dice cosas muy interesantes , mucho.

    http://www.youtube.com/watch?v=y2f0l6uyiGQ
    http://www.youtube.com/watch?v=KurIwooi6YQ
    http://www.youtube.com/watch?v=16HiyxSSCT4.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cumberland !!, esa era la ciudad !!

      Te cuento que la estuve viendo y, sin ser la "ubicación soñada" sin duda está escogida ESTRATEGICAMENTE (ningún tonto el Druida).

      Agua, poca gente, muchas vías de comunicación posibles, capacidad de producir alimentos (e incluso pescar y cazar).

      Lo dicho... sabe de qué va la cosa.

      Eliminar
    2. Cumberland!!, eso era !!

      Lugar estratégico sin duda. El Archidruida sabe lo que hace.

      :-)

      Eliminar
  8. Bueno ya que en los comentarios se cita a Garcia Calvo voy a hablar del primer librito suyo que leí, se llamaba "El amor y los dos sexos" y me gustó porque hacía incapié en un detalle: señalaba que cuando una pareja riñe el contenido concreto de la riña, las cosas por las que se riñe, nunca son la causa de la bronca sino la manifestación de un malestar mucho más profundo.

    Está claro que Antonio lleva unos meses pidiendo el divorcio de un matrimonio que nunca quiso consumar, y Forrest no se lo quiere dar sin antes hacerle pagar con creces la deuda imaginaria que cree que Antonio ha contraído con él.

    La disputa, y no es cierto que dos no riñan si uno no quiere porque si el otro se empeña siempre consigue una respuesta con la que volver a cargarse de razones, va para largo y no creo que Forrest se contente con menos que una rendición incondicional dado que sus razones son "aplastantes".

    Lo peor de todo esto, dejando al margen la mala imagen que se crea, es que Forrest si no tuviera tantas y tan grandes razones tendría una razón pequeñita, una razón que no es razón ni es nada, un pequeño sentimiento que se podría cultivar con mucha paciencia y sin ninguna pretensión: Ganarse la confianza de Antonio. Está claro que el camino que escogió no lleva a ninguna parte. La prepotencia "argumentativa" de Forrest es el sintoma de su impotencia. Todos somos impotentes pero Forrest no quiere reconocerlo, en eso consiste su delirio.

    Antonio si te decides a borrar los comentarios de arriba puedes borrar tambien éste.



    ResponderEliminar
  9. En vista de la actitud agresiva, obsesiva, hostil, injustificada y demagógica de mi tío, me veo a mi pesar de establecer un sistema de moderación previa de los comentarios. Eso hará que su flujo normal se ralentice, pero lamentablemente no tengo otra opción.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mucho animo Antonio, ante semejantes ataques, es lo menos que se puede hacer, espero que se arregle este problema para que puedas seguir con la gran tarea que haces.
      saludos.

      Eliminar
    2. Me parece correcto.

      Eliminar
    3. Se entiende perfectamente Antonio.

      Esperemos regresar a la normalidad más adelante.

      Ah! y te COMPADEZCO. Yo puedo entender los problemas de los que soy parte -y desde ya tampoco me gustan- pero, esto de tener un problema en el que NO TIENES NADA QUE VER es algo injusto y agobiante.

      Todo mi apoyo.

      Eliminar
    4. Mucho ánimo Antonio. No hay mal que 100 años dure.

      Eliminar
    5. Apoyo a AMT en esta drástica decisión. No tuve la oportunidad de leer los comentarios que colmaron la paciencia del autor del blog. Estoy de acuerdo en que existen algunos comentaristas y algunos comentarios salidos de tono cuyo principal objetivo no es otro que sabotear este interesante medio de referencia para los peakoilers de todo el mundo.

      Un cordial saludo

      Eliminar
  10. y en linea con lo que de aquí se habla:

    El precio de los carburantes subió un 8% en 2012 pese a una caída 'inaudita' del consumo

    http://www.elmundo.es/elmundo/2013/01/18/economia/1358511295.html

    ResponderEliminar
  11. Anónimo Mad Max apocalipsis18 de enero de 2013, 16:23

    PREPARANDO EL DESCENSO

    John Michael Greer (Español)


    http://www40.brinkster.com/celtiberia/descenso.html

    ResponderEliminar
  12. Un gran victoria de alguien que dice ser defensor de la libertad, y que finalmente ha resultado ser poco más que un vulgar troll, y cuyo único objetivo no es otro que sabotear este espacio libre y de todos.

    Te pediría, Antonio, que recapacitaras un poco más esa decisión, aunque lo comprendo perfectamente.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  13. Bien hecho, Antonio. Alabo tu paciencia, yo lo hubiera hecho hace tiempo... espero que acabe pronto ese maldito "culebrón".

    ResponderEliminar
  14. Programa sobre permacultura de "El Escarabajo Verde" de La2 (Televisión Española). Emitido a las 6 de la tarde hoy mismo:

    http://www.rtve.es/television/20110929/permacultura-perma/465017.shtml

    ResponderEliminar
  15. Mr. Greer también tiene otro blog en el cual escribe una historia de ficción basada en un mundo post industrial radicado en Estados Unidos (bueno, lo que queda). Se titula Star's Reach y va por su 47º episodio (de unos 50 o 60 que dice que tendrá). Los va publicando una vez al mes, más o menos. Aquí está el enlace para los interesados (está en inglés): http://starsreach.blogspot.com.es

    ResponderEliminar
  16. Hola a todos,antes de nada decirle a Antonio que creo que su decisión,aunque comprensible,le va a suponer dedicar un tiempo precioso del que ,creo, no anda sobrado .
    Personalmente me parece que una labor como la que lleva a cabo en este blog se merece un aplauso y no improperios de gente que pierde el norte,pero bueno,así es esta vida,paciencia.No soy amigo de polémicas así que cuando lo que leo me empieza a parecer un disparate ,no pierdo el tiempo me lo salto y sigo buscando las opiniones que considero más razonables,por lo que ni me molestan las intervenciones extensas, ni las opiniones extravagantes ,desde luego no apruebo las faltas de respeto ,pero para el que quiera llamar la atención de esa forma nada mejor que el desprecio.
    Un saludo para Antonio y para los que se detienen por aquí.
    El relato está entretenido y como tantos escenarios futuros posibles ,ahí está ..esperando...

    ResponderEliminar
  17. Antonio, quiero expresarte toda mi solidaridad ante el acoso incesante del estás siendo víctima y que, en última instancia, padecemos todos los seguidores de tu blog. No desfallezcas. Y no le des más cancha. Así seguro que al final no tendrá más remedio que ceder en su empeño por acabar con tu paciencia y la de muchos. Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  18. No me parece mal la moderación previa de los comentarios, siempre que tenga por objetivo impedir que se publiquen comentarios hostiles y ofensivos. Antonio no tiene por qué aguantar esos ataques, y más si el trabajo que está haciendo lo hace de forma completamente altruista y desinteresada.

    ResponderEliminar
  19. Después de leer las dos entradas anteriores el escenario empieza ser mas creíble. En general, las guerras por los recursos también tienen su propia TRE, la destrucción ocasionada por la guerra suele incluir, al menos en parte, los propios recursos en litigio. Veremos lo que sucede en Mali.
    En un escenario de descomposición social, de entropía creciente a escala global, las guerras por los recursos serán cada vez menos "rentables". Los únicos para quienes esa lucha tendrá algún sentido serán aquellos que ya no tengan nada que perder. De la exclusión social a la revuelta.

    ResponderEliminar
  20. Es una làstima que los "community managers", presuntamente a sueldo de organizaciones como el Heartland Institute, hayan descubierto este blog.
    Tiempo ha que esa organización sabotea los foros de climatología, por poner un ejemplo. Ánimo y adelante.

    ResponderEliminar
  21. Los nuevos campos de petróleo de Dakota del Norte son visibles de noche vistos desde satélite. Quemando el gas que acompaña a la extracción de petróleo brillan tanto como las grandes ciudades de los USA:

    www.npr.org/blogs/krulwich/2013/01/16/169511949/a-mysterious-patch-of-light-shows-up-in-the-north-dakota-dark

    Con el gas que queman cada día se podrían calentar medio millón de hogares.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy buen enlace Anonimo 1646. El fracking es pan para hoy y hambre y contaminación para mañana. La tasa de declinación de estos pozos es muy alta igual que la contaminación y la posibilidad de que se produzcan pequeños terremotos. las fotos del enlace son magnificas.

      Un saludo

      Eliminar
    2. Short-term gain, long term pain, man.

      Eliminar
  22. ¿Y no sería mejor eliminar los comentarios de la persona que falta al respeto, en vez de moderación previa de todos?

    ResponderEliminar
  23. Anónimo Mad Max apocalipsis20 de enero de 2013, 22:33

    Un off-topic

    Entrevista en esRario Canarias con Antonio Moreno Alfaro, creador de www.estafaluz.com

    http://www.meneame.net/story/entrevista-esrario-canarias-antonio-moreno-alfaro-creador-www

    ResponderEliminar
  24. AMT: ¿Me censuraste un comentario? No lo veo publicado...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me temo que sí, lo siento. Aún estoy aprendiendo a manejar esto.

      Eliminar

La sección de comentarios de este blog ha sido clausurada por ser imposible su gestión. Disculpen las molestias. Pueden seguir comentando en el Foro OilCrash: http://forocrashoil.blogspot.com.ar/

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.