Queridos lectores,
Esta semana Marga Vidal nos ha hecho el favor de traducir un muy elocuente post de Do the Math: "Exponential economist meets finite physicist". Yo he hecho pequeñas adaptaciones de la traducción de Marga. Espero que les guste y, sobre todo, les sea útil cuando tengan que discutir con un economista.
Salu2,
AMT
Un encuentro entre el economista y el físico: lo exponencial frente a la finitud
Hace un tiempo coincidí en una cena de gala con un afamado catedrático de economía. Tras las correspondientes fórmulas de cortesía le dije: “el crecimiento económico no puede continuar indefinidamente”, sólo por ver por dónde salía. Resultó ser una conversación animada e informativa. Yo estaba un poco alarmado por la desconexión entre la teoría económica y las limitaciones físicas -no era la primera vez, pero en este caso había más cercanía y contacto personal. Aunque mi memoria no es tan buena como para dar cuenta literal de nuestra conversación, pienso que puedo al menos intentar reproducir los puntos clave y transmitir la esencia de la partida -sazonada con algunos detalles amenos.
Personajes: El físico, interpretado por mí mismo; y el economista, interpretado por un reconocido catedrático de economía de una institución prestigiosa. La escena: una cena de gala, en cuatro actos (4 platos).
Nota: Como tengo mejor capacidad retentiva para mis propios pensamientos que para los de mi interlocutor, esta recreación está sesgada y representa mis propios puntos de vista y palabras. Así que si parece una conversación dominada por el físico, se deberá más bien a las limitaciones de mi memoria. También debo añadir que las demás personas en nuestra mesa no estaban prestando atención a nuestra conversación, de modo que no sé por qué pienso que pueda interesar a los lectores si ni siquiera pudo despertar el interés de los demás comensales. ¡Pero aquí va!
Acto Primero: Pan y Mantequilla
Físico: Hola, soy Tom. Soy físico.
Economista: Hola Tom, soy (ejem …...). Soy economista.
Físico:
Fantástico. He estado reflexionando un poco sobre el crecimiento
y me gustaría que le dedicaras unos pensamientos a una idea.
Postulo que el crecimiento económico no puede continuar indefinidamente.
Economista:
[se atraganta con una miga de pan] ¿He oído bien? ¿Decías que
el crecimiento NO puede continuar para siempre?
Físico:
Cierto. Pienso que los límites físicos se imponen por sí
mismos.
Economista: Bueno,
claro, nada dura en realidad para siempre. El Sol, por ejemplo, no
arderá por siempre jamás. En una escala
de miles de millones de años todo se acaba.
Físico: Claro,
pero me refería a una escala temporal más inmediata, la de
nuestro planeta Tierra. Los recursos físicos de la Tierra -y en
particular la energía- son limitados y podrían impedir el
crecimiento continuado durante siglos, o incluso períodos
menores, dependiendo de las elecciones que hagamos. Además, están también las cuestiones termodinámicas.
Economista:
No creo que la energía sea nunca un factor que limite el
crecimiento económico. Por supuesto que los combustibles fósiles convencionales son finitos, pero los podemos sustituir las
fuentes no convencionales como las arenas bituminosas, el petróleo de esquistos, etc. Para cuando se hayan agotado, probablemente
hayamos construido una infraestructura renovable de energía
eólica, solar y geotérmica -más la fisión nuclear de la
próxima generación y potencialmente la fusión nuclear. Y
seguramente habrá tecnologías energéticas en un futuro lejano que ahora ni siquiera
somos capaces de imaginar.
Físico:
Claro que estas cosas podrían pasar, y confío en que lo hagan a
una escala mayor que la meramente testimonial. Pero echemos un
vistazo a las implicaciones físicas de la escalada energética para
el futuro. ¿Cuál ha sido la tasa típica de crecimiento
energético anual durante los últimos siglos?
Economista: Imagino
que un pequeño porcentaje. Digamos que menos del 5%, pero al
menos un 2%, supongo.
Total del consumo energético de cualquier tipo en
los EE.UU. desde 1650. La escala vertical es logarítmica, de modo
que la curva exponencial que resulta de una tasa de crecimiento
constante aparece como una linea recta. La línea roja corresponde a
una tasa anual de crecimiento del 2.9%. Fuente: EIA.
Físico:
Cierto, si trazas el consumo de todas las formas de energía de los EE.UU. desde 1650 hasta ahora, resulta una función casi perfectamente exponencial con un crecimiento de en torno al 3% anual a lo largo de todo
el período. Si se considera todo el mundo el resultado es similar. ¿Y
cuánto tiempo piensas que podremos continuar con esta tendencia?
Economista:
Veamos. Una tasa de crecimiento del 3% significa alcanzar
el doble en más o menos 23 años. De modo que cada siglo podría
significar un incremento de 15 a 20 veces. Veo a dónde vas. Unos
pocos siglos más al mismo ritmo sería absurdo. Pero no olvides
que la población ha aumentado durante los siglos pasados -el
período sobre el que se basa tu tasa de crecimiento. La población
parará de crecer antes de que pasen más siglos.
Físico: Ciertamente.
De modo que podríamos estar de acuerdo en que el crecimiento
energético no continuará indefinidamente. Pero veamos dos puntos
antes de continuar: en primer lugar mencionaré que el crecimiento
energético ha rebasado el crecimiento de la población, de modo
que el uso energético per capita ha aumentado dramáticamente con
el tiempo -nuestras vidas actuales están mucho más llenas de energía que las de nuestros tatarabuelos del siglo pasado (el
economista asiente). Así que aunque la población se estabilice,
nos hemos acostumbrado a un crecimiento de la energía per capita:
la energía total tendría que seguir creciendo para mantener tal
tendencia (nuevamente asiente).
En segundo lugar, los límites termodinámicos
imponen un tope al crecimiento energético a menos que queramos cocinarnos a nosotros mismos. No estoy hablando del calentamiento global, el
aumento del CO2, etc. Estoy hablando de la energía gastada que
irradiamos hacia el espacio. Supongo que Ud. estará de acuerdo en
limitar nuestra conversación a la Tierra, pasando por alto el
espectro de un éxodo al espacio, colonizando planetas, viviendo
en una suerte de Star Trek
Economista:
Estaré más que contento de que nuestro debate se quede anclado a la Tierra.
Físico:
[aliviado de no encontrarse con un cadete espacial]. De acuerdo,
la Tierra tiene sólo un mecanismo para liberar calor hacia el
espacio, y es mediante la radiación (infrarroja). Entendemos el
fenómeno perfectamente bien, y podemos predecir la temperatura de
la superficie del planeta como una función de cuánta energía
produce la especie humana. El resultado es que con una tasa de
crecimiento del 2,3% (elegido por comodidad para representar un
aumento de 10 veces por siglo), alcanzaríamos la temperatura de
ebullición dentro de unos 400 años [expresión de dolor por
parte del economista]. Y esta afirmación no depende de
la tecnología. Aunque no
tengamos identificado todavía el nombre
de la fuente energética, mientras obedezca las leyes
termodinámicas, nos autococinaremos con un crecimiento energético
perpetuo.
Economista:
Es un resultado chocante. ¿No podría la tecnología conducir o
transmitir el calor a otra parte, en lugar de confiar en la
radiación térmica?
Físico:
Bueno, podríamos
(y de hecho de alguna forma lo hacemos) transmitir radiación no
térmica hacia el espacio, como con luz, lásers, ondas de radio,
etc. Pero el problema es que estas “fuentes” son formas de
energía de gran intensidad y baja entropía. En su lugar, estamos
hablando de deshacernos del calor
residual
de todos los procesos en los que usamos energía. Esta energía es
térmica
por naturaleza. Podríamos recoger alguna
para hacer “trabajo” útil, pero con una eficiencia
termodinámica muy baja. Si estás usando energía de alta
intensidad, prácticamente no puedes evitar el calor residual de
alta entropía.
Economista: [con
el ceño fruncido] De acuerdo, pero sigo pensando que nuestro
camino podría fácilmente adaptarse al menos a un perfil
energético constante.
La usaríamos de forma más eficiente y para nuevos objetivos que
dieran soporte al crecimiento.
Físico:
Antes de abordar eso, estamos demasiado cerca de un punto
sorprendente que no querría dejar de mencionar. Con una tasa de
crecimiento del 2,3%, dentro de poco más de 400 años estaríamos
usando energía a una escala equivalente al total de la energía
solar que llega la Tierra. Consumiríamos algo equivalente al Sol
entero
dentro de 1.400 años. Dentro de 2.500 años, usaríamos energía a la escala del total de nuestra galaxia, la Vía Láctea -¡100 mil
millones de estrellas! Imagino que puedes ver lo absurdo de un
crecimiento energético continuado. 2.500 años tampoco es tanto,
desde una perspectiva histórica. Sabemos
lo que hacíamos hace 2.500 años. Creo que sé
lo que no
estaremos haciendo dentro de 2.500 años.
Economista: Realmente
notable -agradezco el inciso. ¿Decías que dentro de 1.400 años
el consumo igualaría a toda la potencia del Sol?
Físico:
Exacto. Y podrás ver también el aspecto termodinámico en este
escenario. Si intentáramos generar energía a una tasa que
alcanzara la energía solar dentro de 1.400 años, y lo hiciéramos
en la Tierra, la física exige que la superficie de la tierra
debería ser más
caliente
que la superficie solar (mucho mayor). Así como los 100 vatios de
una bombilla producen una superficie mucho más caliente que los
mismos 100 vatios que tú y yo generamos vía metabolismo,
repartidos sobre una superficie de una extensión mucho mayor.
Economista:
Comprendo. Todo eso tiene sentido.
Acto Segundo: Ensalada
Economista:
Vale, me has convencido de que el crecimiento en el uso de energía
bruta está limitado -de que en algún momento deberemos al menos
estabilizarnos en un gasto anual más o menos constante. Al menos
estoy dispuesto a aceptarlo como un punto de partida para debatir
las perspectivas a largo plazo del crecimiento económico. Pero
volviendo a tu primera afirmación, no veo que ésto ponga en
jaque la continuación indefinida del crecimiento económico.
Por una parte, podemos mantener fijo el uso de
la energía y seguir haciendo más con ella cada año, vía
mejoras en la eficiencia. Las innovaciones aportan nuevas ideas al
mercado espoleando las inversiones, la demanda del mercado, etc.
Hay cosas que no se van a agotar. Tenemos muchos ejemplos de
recursos vitales que al ir declinando han sido sustituidos o se
han vuelto obsoletos gracias a innovaciones en otra dirección.
Físico:
Sí, todas estas cosas pasan y seguirán pasando a cierto nivel.
Pero no estoy tan convencido de que supongan que no hay limitaciones.
Economista: ¿Piensas
que el ingenio tiene un límite -que la capacidad de la mente
humana tiene límites? Podría ser cierto, pero no podemos
predecir cuán cerca estemos de dicho límite.
Físico: No
es eso a lo que me refiero. Veamos la eficiencia en primer lugar.
Es cierto que a lo largo del tiempo los coches aumentan su vida
útil, los frigoríficos usan menos energía, los edificios
mejoran la eficiencia energética, etc. Los mejores ejemplos
tienden a considerar un factor de dos mejoras en un período de 35
años, lo que significa un 2% anual. Pero muchas cosas ya son todo
lo eficientes que cabe esperar. Los motores eléctricos son un
buen ejemplo, con un 90% de eficiencia. Siempre se necesitarán
4181 julios para calentar un litro de agua en un grado Celsius. A
una escala media tenemos consumidores gigantes de energía -como
las centrales eléctricas- que mejoran mucho más lentamente, un
1% anual o menos. Y estas cosas de escala media tienden a tener
una eficiencia aproximada de un 30%. ¿Cuántas veces se podrá
“doblar”? Si muchos de nuestros artefactos tuvieran una
eficiencia del 0,01% me mostraría mucho más entusiasta respecto
a la perspectiva de siglos de crecimiento basado en la eficiencia.
Pero es posible que sólo pueda “doblarse” una vez, y que se
alcance en menos de un siglo.
Economista: De
acuerdo, lo he entendido. Pero hay muchos más aspectos de la
eficiencia que una mejora incremental. También tenemos los
cambios de juego. Las teleconferencias en lugar de los viajes en
avión. Los portátiles sustituyendo las mesas de escritorio, el
iPhone sustituyendo al portátil, etc.- cada cual más frugal
desde el punto de vista energético que el anterior. Internet es
un ejemplo de una innovación que permite modificar la forma de
usar la energía.
Físico: Estos
son unos ejemplos importantes, y espero que se siga con esta línea
hasta cierto punto, pero seguimos necesitando comer, y ninguna
actividad puede escapar totalmente al uso de energía. [asiente a
regañadientes]. Ciertamente existen actividades de baja
intensidad, pero nada que tenga valor económico está totalmente
desprovisto de energía.
Economista:
Pero algunas cosas casi lo están. Considera la virtualización.
Imagina que en el futuro todos podríamos poseer nuestra propia
mansión virtual y satisfacer cualquier necesidad: todo mediante
artificios de estimulación neurológica. Seguiríamos necesitando
nutrirnos, pero la energía necesaria para experimentar
un nivel de vida de alta energía sería mucho menor. Este es un
ejemplo de cómo hacer que la tecnología obvie la necesidad de
realizar actividades de intensidad energética. ¿Quieres pasar un
fin de semana en París? Puedes hacerlo sin abandonar el sillón
[más bien un váter equipado con un gotero que un sillón, piensa
el físico].
Físico:
Comprendo. Pero sigue habiendo un gasto finito de energía por
persona. No sólo se necesita energía para alimentar a la persona
(actualmente es de 10 kilocalorías de input energético por
kilocaloría ingerida, nada menos), pero el entorno virtual
probablemente también requiera un superordenador -al menos
comparado con nuestros actuales ordenadores- para cada viajero
virtual. El superordenador de la UCSD consume algo así como 5
mega-vatios de energía. Seguramente podemos esperar mejoras en
este ámbito, pero actualmente un superordenador consume 50.000
veces el consumo de una persona, de modo que queda un larguísimo
trecho a cubrir. Yo preferiría algo más convincente. Además, no
todo el mundo deseará vivir este tipo de existencia virtual.
Economista: ¿De
veras? ¿Quién la rechazaría? Todas tus necesidades cubiertas, y
un estilo de vida extravagante -¿qué es lo que no es deseable?
Confío en que algún día yo mismo pueda vivir así.
Físico: Yo
no. Sospecho que muchos preferirían oler el aroma de flores de
verdad -incluidos los pulgones y los estornudos; la sensación de
viento de verdad alborotando el cabello; incluso lluvia real,
aguijones de abejas reales, y todo lo demás. Podrás simular
todas estas cosas, pero no todo el mundo querrá vivir una vida
artificial. Y mientras siga habiendo algún
resistente, el plan de exprimir las necesidades de energía a
algún nivel mantenido arbitrariamente bajo fallará. Sin hablar
de cubrir las necesidades metabólicas fijas.
Acto Tercero: Plato principal
Físico: Pero
abandonemos Matrix, y vayamos al grano. Imaginemos un mundo de
población estable y consumo estable de energía. Pienso que
podemos ponernos de acuerdo con estos parámetros impuestos por la Física. Si se fija el flujo de energía, pero postulamos un
crecimiento económico continuado, el PIB continuará creciendo al
tiempo que la energía sigue fija. Esto significa que la energía
-un recurso limitado por la Física- debe abaratarse
arbitrariamente al tiempo que el PIB continúa creciendo, y
dejando a la energía por los suelos.
Economista: Sí,
pienso que la energía desempeñará un papel decreciente en la
economía, y se volverá demasiado barata para tenerla en cuenta.
Físico: ¡Uauuuh!
¿De verdad crees eso? ¿Un recursos físicamente limitado (léase
escaso) que es fundamental para cualquier actividad económica “se
abaratará arbitrariamente”? [dedica su atención al plato,
entre asombrado y confundido].
Economista: [tras
un momento para reflexionar] Sí, lo creo.
Físico:
De acuerdo, aclaremos si estamos hablando de lo mismo. La energía
actualmente supone un escaso 10% del PIB. Digamos que limitamos la
cantidad disponible físicamente cada año hasta determinado
nivel, aunque permitiendo que el PIB siga creciendo. Necesitaremos
descontar el efecto de la inflación en este caso: si mis 10
unidades de energía de este año cuestan 10.000 $ en mis ingresos
de 100.000 $, entonces el año que viene la misma cantidad de
energía costará 11.000 $ y yo ganaré 110.000 $ - Ignoraré tal
efecto como inflación “no significativa”: el crecimiento del
PIB en este sentido no es un crecimiento
real,
sino un reajuste del valor del dinero.
Economista: De
acuerdo.
Físico:
Entonces para tener un crecimiento real
del PIB con un perfil plano de energía, el coste marginal de la
energía bajará en relación al PIB global.
Economista: Correcto.
Físico:
¿Hasta cuándo imaginas que funcionará? ¿Llegará a costar la
energía un 1% del PIB? ¿El 0,1%? ¿Existe algún límite?
Economista:
No hay ninguna necesidad. La energía puede adquirir en la
economía del futuro un papel de importancia secundaria -como en
el mundo virtual que describía.
Físico: Pero
si la energía se volviera arbitrariamente barata, alguien podría
comprarla toda, y
de repente todas las actividades que engloba la economía se
paralizarían. La comida dejaría de llegar al plato si no hubiera energía a la venta, así que la gente prestaría atención a esto. Alguien
podría estar dispuesto a pagar más por ella. Cualquiera podría.
Habrá un límite inferior para los precios de la energía
expresado como fracción del PIB.
Economista: Ese suelo puede ser muy bajo: mucho más bajo que el 5-10% que pagamos hoy.
Economista: Ese suelo puede ser muy bajo: mucho más bajo que el 5-10% que pagamos hoy.
Físico: ¿Pero
hay un límite inferior? ¿Cuál es el límite que estas dispuesto
a aceptar? 5%? 2%? 1%?
Economista: Digamos que un 1%.
Físico: De
modo que una vez fijados nuestros costes anuales de energía como
1% del PIB, el 99% restante quedará atrapado. Si intenta crecer,
los precios de la energía deberán crecer proporcionalmente y
tendremos una inflación monetaria, pero no crecimiento real.
Economista:
Bueno, yo no iría tan lejos. Puedes seguir teniendo crecimiento
sin incrementar el PIB.
Físico:
Pero parece que ahora te has convencido de la idea de que el coste
de la energía no bajaría de forma natural hasta niveles
arbitrariamente bajos.
Economista:
Sí, debo retractarme de esta afirmación. Si la energía está
limitada de hecho a una cantidad estable anual, entonces es
lo suficientemente importante para otras actividades económicas como
para que no pueda permitirse la falta de transparencia económica.
Físico: Incluso
los primeros economistas como Adam Smith previeron que el
crecimiento económico sería una fase temporal que quizá durara
unos pocos cientos de años, estando en última instancia limitado
por la tierra (que es de donde se obtenía la energía en esa
época). Si los humanos han de tener éxito a largo plazo, está
claro que una teoría económica basada en la estabilidad rebasará
de lejos el
pasajero sistema económico actual basado en el crecimiento.
Olvídate de Smith, Keynes, Friedman y todos los demás. Los
economistas que tracen un sistema económico estable que funcione
serán recordados durante mucho tiempo, mucho más que los tipos
que defienden el crecimiento [El economista fija la mirada en el
horizonte al visualizar esta tentadora idea].
Acto cuarto: postre
Economista: Sin
embargo, debo objetar a la afirmación de que el crecimiento
deberá detenerse cuando la cantidad o el precio de la energía lleguen a su máximo. Siempre habrá innovaciones que la gente esté dispuesta
a adquirir y que no requieran energía adicional.
Físico:
Ciertamente que las cosas van a cambiar. Con “estabilidad”
no quiero decir “estado estático”. Las modas siempre serán
parte de lo que hacemos -no vamos a dejar de ser humanos. Pero
estoy pensando más en un juego de suma cero. Las modas van y
vienen. Alguna porción del PIB siempre tenderá hacia el
artefacto/innovación/moda del día, pero mientras una moda crece,
otra se desvanece y se marchita. Por eso la innovación mantendrá
un cierto flujo dentro de la economía, pero no necesariamente
crecimiento.
Economista: Ah,
pero la cuestión clave es si dentro de 400 años habrá una
calidad de vida mayor que hoy. Incluso aunque se fije la cantidad
de energía y el PIB esté fijado cuando el coste de la energía llegue a su mínimo valor tolerable, ¿continuará mejorando la
calidad de vida en formas objetivamente consensuadas?
Físico:
No sé hasta qué punto puede ser objetiva una valoración así.
Mucha gente suspira actualmente por tiempos pasados. Puede que sea
por ignorancia o una idea romántica del pasado (con frecuencia se
cita los años 50 del pasado siglo). Puede ser realmente excitante
imaginar vivir en la Europa renacentista, hasta que un cubo de
aguas menores lanzado desde una ventana salpica sobre el empedrado
y de paso tus calzones. De todos modos, ¿en qué clase de mejoras
universales y objetivas estás pensando?
Economista: Bueno,
por ejemplo, mira este postre, con sus decorativas ondas de sirope
sobre el plato. Es maravilloso de contemplar.
Físico: Y
sabroso.
Economista: Valoramos
estos postres mucho más que las variedades simples y sin adornos.
De hecho podemos imaginar un postre equivalente con ingredientes
equivalentes, pero con el sirope vertido sin más ceremonia en un
lado. Valoraremos más la versión decorada. Y los chefs
continuarán innovando. Imagínate una preparación/presentación
dentro de 400 años, que espoleara tu mente -nunca pensaste que un
postre pudiera ser presentado de forma tan asombrosa y tener un
sabor tan delicioso. La gente haría cola para contemplar tal
creación. No más energía, no más ingredientes, sólo un mayor
valor para la sociedad. Esta es una forma de mejora de la calidad
de vida, que no requiere recursos adicionales, y quizá cueste la
misma fracción del PIB, o de los ingresos.
Físico: Me
hace sonreír porque me recuerda una historia parecida. Yo estaba
en el observatorio del monte Palomar con un asombroso gurú de la
instrumentación llamado Keith, que me enseñó mucho. La cena de
Keith, preparada por la noche en la cocina del observatorio y
metida en una bolsa marrón, era un sándwich de atún de dos
partes: rebanadas de pan dentro de una bolsa de plástico y la
ensalada de atún en un pequeño envase de plástico (para que el
atún no empapara el pan durante horas, metido en la bolsa). Keith
volcaba el atún sobre el pan en una especie de terrón con la
forma inversa del envase, luego colocaba la otra pieza de pan
encima, sin esparcir antes el atún. Parecía una serpiente que
acabara de devorar una rata. Perplejo, le pregunté si pensaba
esparcir el atún antes de comerlo. Me miró burlón (como
Morpheus en Matrix: “Piensas que es aire lo que estás
respirando? Hmmm.”) y dijo -memorablemente, “Todo va a parar
al mismo sitio”.
Afirmo que toda la espléndida presentación de
postres no tendrá valor universal para la sociedad. Todo va a
parar al mismos sitio, al fin y al cabo. [Compartiré un secreto
poco conocido. Es difícil superar a Hostess Ding Dong en un
postre. Con un 5% del coste de los postres de fantasía, no está
claro cuánto valor van a añadir estas fantasías]
Reflexiones después de la cena
Como empezó el discurso que cerraba la cena,
tuvimos que posponer la conversación. Reflexionando sobre ella,
seguí pensando: “Esto no debería haber pasado. Un economista
afamado no debería retroceder hasta afirmaciones sobre la
naturaleza fundamental del crecimiento cuando habla con un
científico que no tiene formación académica en economía.”
Pero a medida que avanzaba la noche, el espacio original en el que
vagaba el economista se fue volviendo cada vez menor.
En primer lugar hubimos de reconocer que la
energía podría tener limitaciones físicas. No pienso que esto
formara parte de su mansión virtual inicial.
A continuación el argumento sobre la
eficiencia tuvo que moverse desde las mejoras claras hacia las
tecnologías de la transformación. La realidad virtual
desempeñaba un papel predominante en su línea de argumentación.
Y finalmente, incluso habiendo aceptado los
límites del crecimiento de la energía, inicialmente creía que
esto tendría consecuencias menores para la economía a gran escala. Aunque
finalmente hubo de admitir un suelo para el precio de la energía
y por tanto un fin del crecimiento tradicional del PIB -nuevamente
un retorno a la energía fija.
Tuve la impresión de que la visión del
crecimiento del economista se encontró con varios desafíos
serios a lo largo de la cena. Quizá no estuviera presentando los
argumentos más coherentes de los que era capaz. Pero era muy
agudo y parecía ser de los punteros en su campo. Yo elijo
interpretar el episodio como el arrojar luz sobre un punto ciego
en el pensamiento económico tradicional. Existe demasiado poco
reconocimiento de los límites físicos, e incluso de la
naturaleza insumisa del ser humano, que opta por alternativas que
parecieran irracionales -sólo por seguir independiente e
individual.
Recientemente me sentí motivado a leer un
libro de texto de economía real: uno de esos escritos por
personas que entienden y respetan los límites físicos. El libro,
titulado Ecological Economics,
de Herman Daly y Joshua Farley, afirma en su Nota a los profesores:
… no compartimos
el punto de vista de muchos de nuestros colegas economistas,
respecto de que el crecimiento resolverá el problema económico
de que el interés limitado a la propia persona es la única
fuente de motivación humana segura, de que la tecnología siempre
encontrará un sustituto para cualquier recurso agotado, de que
el mercado puede colocar eficientemente cualquier tipo de bienes,
de que los mercados libres siempre llevan a un equilibrio entre
oferta y demanda, o de que las leyes de la termodinámica son
irrelevantes para la economía.
¡Éste es mi libro!
Epílogo
La conversación que he recreado aquí también
fue un desafío para mi propia comprensión. Me pasé el resto de
la noche sopesando la cuestión: “Con un modelo en el que el PIB
es fijo -bajo condiciones de energía estable, población estable,
economía estable: si acumulamos conocimientos, mejoramos la
calidad de vida y así creamos un mundo más deseable, sin ninguna
ambigüedad, en el que vivir, ¿esto
constituiría una forma de crecimiento económico?
Tuve que conceder que sí -que lo hace. Esto a
menudo cae bajo el título de “desarrollo” antes que como
“crecimiento”. El otro día me tropecé con el economista y
continuamos la conversación, atando cabos sueltos que quedaron
abreviados en el discurso de apertura. Yo le comenté mi posición
todavía en proceso de elaboración de que sí, que podíamos
continuar hincándole el diente a la calidad de vida bajo un
régimen estable. No pienso que jamás hubiera pensado
explícitamente algo diferente, pero no pensé que pudiera ser una
forma de crecimiento económico. Una forma de formularlo es
preguntando si la gente del futuro que viviera en una economía
estable -aunque con 400 años de diferencia- seguiría comerciando
de la misma y obvia forma de siempre. ¿La vida futura sería
objetivamente mejor, incluso con la misma energía, el mismo PIB,
los mismos ingresos, etc.? Si la respuesta es que sí, entonces
las personas del futuro lejano obtendría mucho más por su
dinero: más por su desembolso energético. ¿Esto podría
continuar de forma indefinida (miles de años)? (mejor un factor
diez que cada 100 años)? Lo dudo.
De modo que puedo estrujarme la cabeza pensando
en un desarrollo de la calidad de vida en un estado estable por lo
demás, como una forma de crecimiento indefinido. Pero no es el
crecimiento que conocían nuestros padres. No es el crecimiento
del PIB, del uso creciente de energía, del interés en las
cuentas bancarias, préstamos, coeficiente de caja,
inversiones. Es un juego completamente diferente, señores. De eso
sí estoy convencido. Grandes cambios nos esperan. Una economía
irreconocible. La principal lección para mí es que el
crecimiento no es un “buen número cuántico” como dirían los
físicos: no es un invariante de nuestro mundo. Aférrate a él bajo tu propia responsabilidad.
Tom Murphy
Tom Murphy
Nota: Esta conversación es mi contribución a una
serie en www.growthbusters.org
en conmemoración del XL aniversario al estudio de los Límites del
Crecimiento. Puede explorar la serie aquí.
Ver también mis reflexiones previas a los trabajos sobre los Límites
al Crecimiento. Quizá le interese ver y firmar el
Manifiesto Pledge
to Think Small e inclusive organizar una fiesta en casa durante el Fin de Semana de la Tierra con la proyección de la película GrowthBuster.