Uno de los posts de más éxito en este blog fue la traducción de la "Postal desde Portugal" de Luis de Sousa. En esta ocasión, otro expatriado temporal pero en este caso de España, Gerard Rocher, nos cuenta cómo ve las cosas en su regreso a nuestro país. Al no haber visto las cosas evolucionar poco a poco, la mirar de Gerard nos puede enseñar cómo se han acumulado los cambios paulatinos y cómo nos muestras el rumbo de nuestra decadencia.
Les dejo con Gerard. Salu2,
AMT
De vuelta a
España
Cuando formas parte
de un proceso es realmente difícil percibir los cambios en la
situación, y en esta
crisis que no acabará nunca es importante mantener un
poco de perspectiva. Justamente en este blog se realizan previsiones
anuales de la posible evolución de los acontecimientos, y uno de los
posts más leídos es “Una
postal de Portugal”, donde el autor explica sus
vivencias en la vuelta a su país natal, que presuntamente está más
adentrado en la Gran Exclusión.
Bien, pues este año
he tenido la suerte de realizar una estancia ERASMUS durante siete
meses en Suecia, en una estación
científica en el norte de Laponia, más allá del
círculo polar ártico, y donde el pueblo más cercano se encontraba
a más de 100km. Más allá de la experiencia personal, me ha
permitido mantenerme lo más alejado posible de la dura evolución de
nuestro país, y ahora a la vuelta de mi pequeño oasis he sentido
los efectos de esta crisis que avanza implacablemente.
Llegué el lunes al
aeropuerto de Girona, con una compañía que durante todo el verano
ha protagonizado situaciones de emergencia en su intento de ahorrar
costes al disminuir al máximo la carga de combustible, teniendo que
aterrizar en otros aeropuertos ya que no podía llegar al destino, o
pedir prioridad para aterrizar a la torre de control. Y es que los
altos precios del petróleo que se han mantenido por las nubes los
últimos años ponen en aprietos a las aerolíneas, que para evitar
quiebras se ven forzadas a recortar gastos. Pues supongo que es
normal que en un vuelo de 4 horas, cada vez que se enciende la luz de
“abróchense los cinturones” un escalofrío recorra el cuerpo.
Un escalofrío que
volvió más intensamente al sobrevolar el gran
incendio que asoló el Alt Empordà este verano, un
verano excepcionalmente cálido y seco.
Hace unas semanas
viví muy de cerca el récord de deshielo del Ártico, y ahora al ver
los efectos de la sequía y las olas de calor en mi país hacen que
me preocupe más por el cambio climático, preocupación que, por
cierto, no veo que compartan los medios de comunicación.
Unos primos me
recogieron al aeropuerto y recorrimos la N-II hacia Figueres, un
tramo que eternamente está esperando para ser desdoblado, con las
obras a medio hacer y que me temo que así quedará para la
posteridad.
El
día siguiente hubo en Barcelona la gran manifestación
independentista del 11 de setiembre, de una magnitud tal que hace
medio año sería inimaginable. Artur Mas, que cuando me fui
flirteaba con Mariano Rajoy en Madrid, ahora vuelve allí y sin pelos
en la lengua pide
un estado propio para Catalunya.
Después de dos días
aclimatándome en la campiña de l’Empordà, llegué a Barcelona
para hacer la matrícula en la universidad. Lo primero fue comprar el
bono más popular de transporte, la T-10, por el que pagué 9.45€.
Mientras que en
diciembre costaba 8.25€.
Al hacer la
matrícula universitaria, tuve que frotarme los ojos al ver los
precios de la universidad pública: 1 crédito 35,77€, si un curso
son 60 créditos hablamos de 2 146€, mientras que hace un par de
años apenas pagué 1 000€. El conseller de educación dijo que
aquí pagamos demasiado poco por la universidad comparado con Europa,
pero de la Europa que yo vengo, Suecia, TODA la educación es
gratuita, incluyendo los grados universitarios y másters. Además el
gobierno da una beca a todos los estudiantes para pagar el
alojamiento y la manutención, habiendo que devolver una parte cuando
el estudiante tenga un trabajo estable.
Uf, la vuelta está
resultando más dura de lo que esperaba…
Voy a comer al
comedor de la facultad, donde por un simple menú pago más de 9€,
tan caro era? En Suecia el menú valía 7,25€ con productos
ecológicos y café incluido.
-Que quiere?
-Un café con hielo
por favor.
-Ah, si quiere hielo
son 10 céntimos más.
Luego cogí el
autobús para ir a mi hogar, en el Pirineo, obviamente pagando más
por el billete, y en un autobús más vacío.
Al levantarme por la
mañana abrí la ventana, con ganas de contemplar la privilegiada
vista de mi ventana: todo el valle de Arán y el macizo del Aneto con
su glaciar en el horizonte. Ui, está bastante gris este año, cada
vez se ve más roca y hielo azul grisáceo, mientras que hace unos
veranos lo normal era que estuviera cubierto de nieve.
Ahora todo está
gris, menguado y agrietado, y no sólo hablo del glaciar.
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| Foto: Glaciar del Aneto, pico Maldito (derecha) y espalda del Aneto(izquierda), realizada el 15 de setiembre del 2012. |
Se
aprecian claramente las grietas en la parte alta del glaciar, y una
lengua de roca que casi llega hasta el pico Maldito. Hace justo dos
años crucé el glaciar de lado a lado sin pisar la roca y siempre
sobre nieve, nunca hielo. Los tres meses de este verano
(junio-agosto) ha
sido el MÁS CÁLIDO de la historia.
Gerard
Rocher Ros
Estudiante
de Ciencias Ambientales
