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martes, 4 de octubre de 2011

Fabricando la duda



Queridos lectores,

Las dos últimas semanas ha habido una actividad inusual en la blogsfera y en los dominios dedicados al Peak Oil en todo internet. La razón: la reciente publicación de un artículo de Daniel Yergin en The Wall Street Journal desmontando las tesis principales del Peak Oil: "There Will Be Oil"; así, sonando a mandamiento de la Ley de Dios. Algunos diarios económicos españoles se han hecho eco del artículo, por fin una autoridad reconocida (el presidente del IHS CERA, sí, ese IHS CERA que enlazo en la columna derecha bajo el epígrafe "La visión contraria") poniendo en duda el creciente pesimismo sobre el futuro de los recursos petrolíferos; tienen aquí un ejemplo, traduciendo el original hasta el título: "Habrá petróleo". Así de recio y de castizo;  sólo les falta añadir: "si no es por razones es por cojones", con perdón.

Delante del artículo han surgido como setas decenas, posiblemente centenares, de réplicas. Las hay de especialistas como la del geólogo Jean Laherrère (quien se toma la molestia de desmontar una a una todas las proposiciones de la supuesta abundancia petrolera), la del físico Kjel Aleklett, presidente de ASPO Internacional (quien discute las falacias lógicas del artículo de Yergin) o la de la analista Gail Tverberg (quien pone en evidencia algunas contradicciones del discurso del patrón de IHS CERA, como su evocación de la eficiencia en contra de la evidencia histórica). Según los intereses y conocimientos de los comentaristas, la discusión se centra en cómo Yergin hace un uso interesado de la historia para calificar indirectamente a los peakoilers de alarmistas, en aspectos técnicos de la interpretación económica del fenómeno del peak oil, la influencia del ritmo de descubrimiento de nuevo petróleo o la recurrente falacia de sacar a colación lo grandes que son las reservas cuando lo que está en cuestión es la producción. Unos pocos, dándose cuenta del absurdo de dar tanto pábulo a un mero artículo que, en realidad, es poco más que publicidad de su último libro, se hacen la reflexión: ¿quién teme a Daniel Yergin? Para mi gusto, quien da en el clavo es Kurt Cobb, quien con el título de su post lo dice todo: "Ignorando a Daniel Yergin". Lástima que al escribir su post falla automáticamente el objetivo de su título.

Ver toda esta polvareda me hizo recordar el incidente de hace unos meses, en Noviembre pasado, cuando unos hackers robaron cientos de miles de correos electrónicos de los servidores de la Universidad de East Anglia, y después se filtraron convenientemente dos mensajes en los que, cogiendo el rábano por las hojas, se podría llegar a intuir una mala praxis científica, y de ahí se pretendía hacer ver que toda la ciencia del cambio climático desarrollada en todos los centros de investigación de todo el mundo en realidad estaba mal o, peor aún, respondía a los espurios intereses de un malvado grupo de científicos con ansias de imponer una agenda de represión y desesperación - ya saben, el famoso Climagate, tal y como lo bautizó la prensa (qué habría sido de los redactores de periódico sin Nixon). El caso es que cientos de científicos se aprestaron a rechazar las acusaciones, razonando científicamente por qué sus cálculos estaban bien hechos; pero dado lo complejo de sus argumentos, en vez de disipar las dudas las acrecentaron en el público lego, que básicamente les veía a la defensiva. Esta estrategia es esencialmente errónea; como bien explicó un comentarista, la reacción de los científicos fue la equivalente a la de si delante de alguien que te dice que eres un bastardo vas y le enseñas tu partida de nacimiento. Evidentemente quedas como un pringado; peor aún, como resultado de tu actitud pedante la opinión pública puede aumentar su simpatía hacia el ofensor. Y es que esa batalla no era científica, sino de relaciones públicas dirigida a manipular la opinión pública, algo que los fabricantes de dudas conocen al dedillo y donde los especialistas siempre pierden pie. Y éste también es el caso respecto al artículo (y el libro) de Yergin.


Veamos el caso. ¿Cuáles son los hechos nuevos? Pues ninguno. Yergin desgrana sus argumentos usuales, los mismos de siempre. Como siempre, hace un discurso muy bien trabado en el que cada palabra está medida al milímetro, intentando dar a entender cosas sin decir mentiras. Comienza hablando de la producción de petróleo, aceptando a regañadientes que Hubbert tuvo la suerte de acertar la fecha del Peak Oil de los EE.UU. pero sin embargo cometió, en opinión de Yergin, un inmenso error, ya que este año la producción de petróleo es un 350% mayor que el valor que en 1972 estimaba para ahora. Como si lo importante fuese acertar exactamente y en todo momento la cifra de una producción cada vez menor; como si el modelo idealizado de Hubbert fuera la última palabra en descripción de la producción y  las consecuencias cualitativas (descenso irreversible de la producción) quedasen anuladas por el yerro cuantitativo (cuánto exactamente se está produciendo); y por supuesto saltándose a la torera el hecho Hubbert hablaba de petróleo crudo mientras que en la producción actual de los EE.UU. hay una gran cantidad de biocombustibles y otra pacotilla. De aquí salta a decir que Hubbert subestimó la cantidad de petróleo que se podría recuperar (es verdad; también subestimó el aumento del consumo y ambos efectos se compensan prácticamente), que la cantidad de recursos recuperables es una variable económica, depende del precio (lo cual es cierto, aunque el Sr. Yergin pasa por alto que la economía no se puede permitir cualquier precio; que el precio máximo es en realidad más bajo de lo que la gente se piensa porque si no la economía se gripa), que la recuperación mejorada (EOR) y la tecnología nos pueden permitir rebañar más aún los yacimientos (sin tener en cuenta que que la EOR ya se usa extensivamente y sólo contribuye marginalmente a aumentar la producción), etc, etc. Entre medias, hace una glosa de la figura histórica de Hubbert, al cual asocia con el movimiento de tendencia totalitaria conocido como Tecnocracia, lo cual es una forma sutil de intentar desautorizar a Hubbert como si él tuviese una agenda oculta para decir lo que dice; peor aún, al no hablar de nadie más que de Hubbert (poco le importan los Kenneth Deffeyes, Colin Campbell, Jean Laherrère, Kjell Aleklett y demás que han venido detrás) propaga implícitamente la acusación de tener una agenda oculta a cualquier seguidor del Peak Oil, rebajado por tanto a la categoría de teoría, por no decir secta. Poco importa que de los más de 30 países productores de petróleo que hay en el mundo sólo dos no han llegado aún (que se sepa) a su Peak Oil particular (Arabia Saudita y Kuwait): según Yergin, el Peak Oil es una teoría, si el precio es lo suficientemente alto sacaremos el petróleo de donde sea, y ya está.

El título en sí mismo ya es una coartada. Habrá petróleo, dice. Por supuesto que lo habrá: otra cosa será recuperarlo, y al ritmo que se necesita. Cuando se vea que la producción baja, siempre podrán decir: "Claro, es que no se ha invertido bastante"; o bien: "Es que la sociedad se ha vuelto más eficiente y ya no necesita tanto"; o incluso: "Es que con la crisis económica en la que nos hemos instalado el consumo ha caído", como si la crisis económica fuera un hecho desconectado. Y lo mejor es que el título ni siquiera es original (cosa que nadie parece haber notado).

Como digo, nada es nuevo en los argumentos: fíjense en este artículo de 2005 en The Washington Post. Las ideas centrales son las mismas; simplemente, hay más elaboración a medida que pasa el tiempo. ¿Qué ha cambiado, entonces, para que haya salido ahora este artículo? A mi modo de ver, esencialmente la profundización de la crisis, que hace que se dé más pábulo al Peak Oil. La gente empieza a ver que hay algo que no funciona, se siente estafada por los poderes tradicionales, y comienza a considerar el Peak Oil como una posibilidad bien real. Y por tanto hay que contraatacar. Porque conviene no olvidar quién es Daniel Yergin. Daniel Yergin es simplemente un relaciones públicas de la industria petrolera, un fabricante de dudas con la misión de minar la credibilidad de aquellos que puedan poner en riesgo el negocio de sus amos. Grábense ese acrónimo: FUD. Significa "Fear, Uncertainty, Doubt", o sea, "Miedo, Incertidumbre, Duda". Porque no estamos delante de un debate científico, basado en un contraste cabal y honesto de hechos contrastados, en el que las dos partes buscan simplemente entender mejor, no imponer su punto de vista. No. El Sr. Yergin, y esto conviene resaltarlo, no es un científico: su formación es en leyes y como periodista. Preside el IHS Cambrige Energy Research Associates (CERA), que es un think-tank financiado por la industria del petróleo, la función del cual es difundir las tesis y previsiones que más benefician a sus amos. Y no hay más. Los informes del IHS CERA son conocidos por su falta de rigor científico, nula explicación de los modelos de previsión usados, opacidad respecto a las fuentes de los datos, etc. A pesar de no tener méritos académicos suficientes para ser tomados como referencia, debido a sus vínculos con la industria IHS CERA, y por extensión Daniel Yergin, han salido frecuentemente propagando sus teorías en diarios generalistas de prestigio; y cuando ya lo han hecho suficientes veces ya no necesita justificarse, ya se le llama porque es una reconocida eminencia, simplemente porque ya es conocido y al haber salido en medios eminentes se le considera eminencia, independientemente de sus méritos académicos. Y así a este señor, que lo que sí que hace es escribir bien, planificando sus escritos como una delicada obra de ingeniería para no decir mentiras pero induciendo al error, se le pone no en pie de igualdad sino por encima de los verdaderos expertos: geólogos, físicos, economistas... Todo muy típico de los tiempos corruptos en los que vivimos. Y funciona bien: la semana pasada, en una discusión en Facebook, un conocido broker del sector energético blandió las tesis de Yergin, moteadas por él como "las de el mayor experto a nivel mundial" y un lector reciente de este blog, en vista de los argumentos, reconoció literalmente que había empezado a creer que el Peak Oil era un asunto serio, pero después de esos argumentos ya no sabía que pensar. La D de FUD: sembrar la duda. Además, Hubbert abrazó durante un tiempo una corriente filosófica que proponía la dictadura de los técnicos. La F de FUD: miedo. Por demás, las reservas siempre crecen, es cuestión de precio; y la tecnología nos permitirá salvar el foso hasta que lleguen -cuando sea necesario, dentro de un par de siglos- las tecnologías de reemplazamiento. La U de FUD: incertidumbre. Todo ello combinando letalmente para llamar a la inacción. "Tranquilos, pequeños, el problema es complejo, pero la gente que sabe ya se ocupa, volved a vuestros pequeños quehaceres y sobre todo consumid, consumid, malditos".

El Sr. Yergin es un creador de FUD; ése es su cargo y su misión. La industria petrolera se asustó al ver como después de las crisis de los 70 los Gobiernos occidentales (en Europa sobre todo) apostaron por racionalizar e intentar ser más eficiente, y tenía que contraatacar. El objetivo del IHS CERA es por tanto combatir los enemigos de sus amos, los cuales eran generalmente asociados con los ambientalistas y los ecologistas, a los cuales desde los 70 se les descalifica rápidamente al identificarlos con enemigos del progreso y se consigue que la sociedad los ignore. Sin embargo, lo que no estaba previsto es que geólogos de la propia industria, físicos, químicos, matemáticos e incluso algunos economistas empezaran a cuestionar, desde la propia ciencia, la validez de estos planteamientos. Por eso se ha hecho necesario crear una entidad diferente, con un carácter pseudo-científico, pero que obviamente no puede discutir de igual a igual porque no tiene argumentos. Eso no importa: FUD. No se trata de ganar la batalla, sólo de no perderla, de causar duda para generar inacción y que las cosas se queden como están.

¿Qué se puede hacer con Yergin (y con los que son como él a escala menor, que hay unos cuantos cerca)? Evidentemente, no caer en la trampa de ir a foros con tiempo taxado donde lo que se busca el efectismo y donde un razonamiento complejo no es entendido por la audiencia, y donde un simple dato contundente es rápidamente contrarrestado por otro de signo contrario, aunque sea falso. En caso de ser necesario, se puede sacar a colación que IHS CERA no es una referencia fiable en nada, que sus previsiones son desastrosas y no a 40 años vista como las de Hubbert, sino de un año para otro. Hay una web que hace una buena glosa de todos los resbalones de Yergin (hasta 2008): "El triste registro de Daniel Yergin y Cambridge Energy Research Associates", del cual he sacado la siguiente muy significativa gráfica:




Yo, sin embargo, creo que lo mejor es no hacerle mucho caso ya. Porque en realidad Daniel Yergin es un muerto viviente. En esta época las petroleras están empezando a  reconocer que hay un problema con el petróleo y que puede haber caída del suministro; la última, Shell, que por boca de su Consejero Delegado ha reconocido que se necesita poner el producción el equivalente a 4 Arabias Sauditas - unos 40 Mb/d, poco menos de la mitad de la producción mundial actual- de aquí a 2020 solamente para compensar la caída de los campos actualmente en producción (lo cual, por cierto, es imposible de cubrir completamente, con lo que Shell está reconociendo implícitamente que habrá una caída significativa del suministro de petróleo en los próximos años). Por tanto, ya no tiene sentido tener a matones como Yergin para que siembren duda y confusión, intentando convencer a la opinión pública de que siempre tendrán tanto petróleo como quieran y que los alarmistas vienen dando la vara desde 1880 en Pensilvania, pero siempre se equivocan. Justamente, lo que les interesa ahora a las petroleras es no ser percibidas como otros estafadores más, como se ven actualmente a los bancos o las agencias de rating; por eso están empezando a reconocer la verdad, para que cuando mañana falte petróleo no se les acuse de acapararlo para aumentar sus beneficios. Y aunque la inercia es grande y los cambios no se operan de la noche a la mañana, es evidente que en algún momento los patrones del lobby petrolero entenderán que Yergin les molesta más que les ayuda. Así pues, ¿qué sentido tiene combatir a Yergin? Está de pie, pero ya está muerto. Yo personalmente no pienso volver a hablar de él; los lectores me han insistido mucho sobre su artículo y su traducción en Expansión, y por eso, y por esta única vez, he querido dejar clara mi posición. Total, los argumentos de Yergin no van a cambiar, porque no hay hechos nuevos, sólo la continua siembra de la duda y la cizaña. Otra distracción más que nos aparta del camino a recorrer hacia la transición necesaria.

Salu2,
AMT

jueves, 9 de diciembre de 2010

La Teoría Abiótica del Origen del Petróleo

Cuerno de la abundancia o cornucopia. Mitológico objeto que podía proporcionar todos los bienes que uno desease con sólo pedirlos.

Queridos lectores,

Cumpliendo una petición de hace unas semanas, hoy analizaré brevemente la teoría abiótica del origen del petróleo y su relación con la discusión del Peak Oil. Yo no soy un geólogo y no tengo suficientes conocimientos para darles una visión demasiado detallada del asunto, así que me centraré en los aspectos más fundamentales del problema; en todo caso, a aquellos que sepan leer inglés les emplazo a leer un buen ensayo que resume el problema, escrito hace ya 6 años por Richard Heinberg. Todas las referencias relevantes se pueden encontrar al final de ese artículo de Heinberg, las cuales serán las referencias implícitas en lo que resta de este post.

La teoría estándar sobre la formación del petróleo establece que el petróleo es el resultado de la transformación de depósitos de algas marinas en el lecho arenoso del mar o de un lago. Estas acumulaciones de algas, con el devenir de los tiempos, acabaron siendo estratos profundos que, por la acción de las fuerzas tectónicas que operan sobre la corteza terrestre, y cuando llegaron a un régimen apropiado de presión y temperatura (la llamada "ventana óptima") se fueron transformando en petróleo, que queda así empapando la roca arenisca porosa del que luego se extrae. Si esta mezcla no se entierra a la suficiente profundidad, el resultado es un petróleo poco "cocinado", que es origen de las pizarras bituminosas (oil shale) y de las arenas asfálticas (tar sands), en el cual los compuestos más volátiles se han evaporado ya y sólo quedan las cadenas de carbono más pesadas e insaturadas, que se tendrán que hidrogenar para convertirlas en los heptanos y octanos típicos de nuestros combustibles. Si la mezcla se entierra a demasiada profundidad, hay una franja crítica de la relación presión-temperatura que fuerza la descomposición de todas las cadenas y al final sólo subsiste la cadena de hidrocarburos más simples, un carbono rodeado de cuatro hidrógenos, es decir, el metano o gas natural. Esta morfogénesis del petróleo es bien conocida y reproducida muchas veces en experiencias de laboratorio, es consistente con la mayoría de los hallazgos de petróleo en el mundo y explica por qué se encuentra con mayor frecuencia gas que petróleo, bien sea porque el estrato prospeccionado está a demasiada profundidad para tolerar la presencia de petróleo, bien sea porque la datación geológica revela que el estrato en cuestión estuvo enterrado a esa profundiad critica que disocia todas las cadenas más complejas. En añadidura, numerosas pruebas empíricas (como la relación de carbono 12-carbono 13, o la presencia de determinadas cadenas que son productos específicos de la degeneración de la clorofila) avalan que el petróleo tiene un origen biológico. Esta "Teoría Biótica del Origen del Petróleo" es avalada por el 99% de los geólogos que trabajan en la industria petrolífera.


En contraste, una minoría de geólogos sustenta que, en realidad, el petróleo no se origina por la transformación tectónica de sustratos biológicos, sino que son el producto de fenómenos de naturaleza esencialmente geológica; esta teoría es la denominada Teoría Abiótica del Origen del Petróleo (TAOP en lo que sigue). Según los defensores de esta teoría, el petróleo tiene su origen en el manto terreste (a unos 200 Km de profundidad), el cual estaría impregnado de carbono e hidrógeno que se combinarían para dar cadenas complejas como las que se presentan en el petróleo; el petróleo después va migrando a la corteza, formando los yacimientos que luego nosotros explotamos. He aquí la razón por la que los tecnooptimistas le dan tanta importancia a la TAOP; según la TAOP hay una cantidad increíble de petróleo, mucho mayor a la ya explotada, que estaría fluyendo contínuamente del manto a la corteza, y que está ahí simplemente esperando a que lo sepamos explotar. En el fondo, la TAOP es el prototipo de cornucopia que nos daría un recurso, el petróleo, de manera inagotable.

Los procesos que presume la TAOP que se producen en el manto son los mismos que explicarían la presencia de hidrocarburos simples observados en algunos planetas del sistema solar, mayoritariamente metano, aunque en muy poca concentración en planetas rocosos como la Tierra. Pruebas de laboratorio demostraron que bajo las condiciones apropiadas es factible que se produzcan hidrocarburos con las presiones y temperaturas propias del manto terrestre, con lo que no se puede descartar que hayas pequeñas concentraciones a nivel del manto (e incluso hay indicios de que se evaporan pequeñas cantidades de metano en las dorsales oceánicas). Sin embargo, los defensores de la TAOP tienen complicado explicar por qué hay moléculas de claro origen orgánico en el petróleo; habitualmente lo justifican asumiendo que el petróleo se contamina en su camino desde el subsuelo hasta la superficie, aunque no deja de ser paradójico que en la misma localización se contamine siempre de la misma manera y en la misma concentración, y casualmente con los porcentajes que son compatibles con el conocimiento conseguido con la Teoría Biótica.

Una característica particular de la TAOP es que es anterior a la teoría de la tectónica de placas y, por tanto, no considera que las fuerzas tectónicas pueda reordenar los estratos de diversas eras geológicas. Por ese motivo, en los pocos casos de pozos que se rellenaban espontáneamente de petróleo y que ese petróleo no estaba en roca sedimentaria, lo cual parecería dar la razón a la TAOP, se ha podido comprobar que el petróleo migraba desde un reservorio sedimentario subyacente, que por plegamiento de los estratos había ido a parar debajo de la roca cristalina. De hecho, en todos esos yacimientos, tras una fase inicial de rellenado se siguió una curva típica de evolución y están en su mayoría en declive.

Y aquí entramos en la sustancia de la crítica a la TAOP: dado que se basa en la existencia de un generador de petróleo a una profundidad inaccesible (no es posible excavar hasta el manto; las gigantescas presiones destrozarían cualquier material de perforación que se intentase usar) es una teoría no verificable de manera directa, lo cual resulta bastante conveniente para poder hacer cualquier afirmación, por rocambolesca que sea. Por otro lado, su única consecuencia relevante indirecta es que los yacimientos de petróleo se rellenan (lo que sería muy conveniente para calmar los miedos sobre el Peak Oil), pero desgraciadamente hoy en día no se está observando ningún rellenado apreciable. Incluso aunque la TAOP tuviera parcialmente razón, el ritmo de rellenado es tan lento que no está teniendo ninguna influencia sobre nuestra crítica situación actual. Al final, los proponentes de la TAOP acaban haciendo una glosa de las viejas demandas de la industria extractiva petrolera, en esencia buscando que se eliminen las pocas restricciones a la prospección que la prudencia y el respeto al medio ambiento han permitido. En suma, el Drill, baby, drill, como si perforando alocamente pudiéramos excavar nuestra salida del hoyo en el que estamos.

Éste es el resumen de los aspectos más fundamentales de la TAOP. Los lectores interesados pueden consultar también un par de artículos más: "Más petróleo abiótico", de Matt Savinar; y "Aceite de serpiente abiótico" (referencia irónica al remedio de los buhoneros de lejano Oeste) de Dave Cohen

Salu2,
AMT