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jueves, 25 de noviembre de 2010
Preparando la transición: industria
Queridos lectores,
Recientemente una lectora ha pedido que explique un poco qué pueden hacer las empresas para adaptarse a la llegada del Peak Oil. Aunque es éste un tema más bien para un especialista en análisis y gestión de riesgos, creo que tiene cierta lógica que yo dé aquí mi propio punto de vista, siempre teniendo en cuenta que mi aportación sobre el particular se limitará a hacer algunas observaciones de carácter general y de sentido común. En la charla del Oil Crash siempre digo que la sociedad continuará necesitando producción industrial, cosa que es particularmente cierta si tenemos en cuenta que el esfuerzo de mantener cierta infraestructura vital (red eléctrica, vía del tren, algunas carreteras, puertos, etc) operativa requerirá de conocimiento y capacidad industrial. Sin embargo, toda esta industria tendrá que ser redimensionada debido a un consumo mucho menor y a la necesidad de usar en preferencia recursos locales. Por otro lado, habrá sitio para las empresas de menor peso industrial, pero su tamaño se verá aún más reducido.
Si Vd., lector, trabaja o es propietario de una pequeña o mediana empresa (las grandes empresas ya tendrán sus gabinetes de estudios para intentar advinar qué deben hacer), y quiere saber cómo capear este temporal, he aquí una relación de puntos clave que posiblemente debería de abordar.
- Comprensión del problema: Estamos hablando de una escasez creciente no sólo del petróleo, sino de todos los recursos no renovables (La Gran Escasez). El petróleo es sólo el mascarón de proa de un galeón de problemas que se nos viene encima. Se ha de pensar, por tanto, que durante la próxima década o dos décadas cosas que ahora son fáciles de conseguir y abundantes se volverán terriblemente escasas. Faltará, sobre todo, energía, tanto para mover máquinas, camiones y coches como energía eléctrica; pero además faltarán metales, fertilizantes, plásticos, reactivos químicos... La lista es bastante larga. Algunos de estos materiales se podrán reciclar de los desechos actuales (véase post "Las minas del futuro"); otros no y tendrán que ser sustituidos. Teniendo todo esto en cuenta se han de valorar los diferentes impactos en la actividad de la empresa. Esencialmente, diseño la discusión de los impactos como una serie de preguntas que cada uno debe de responder en función de su caso concreto.
- Impacto sobre el mercado de la empresa: En una situación general de caída de la actividad económica, ¿cuántos clientes podremos mantener? ¿qué líneas de producción o servicios dejarán de existir, al desaparecer la demanda? ¿qué nuevas líneas deberíamos empezar a incorporar ahora, aún cuando todavía no sean rentables pero que en el futuro lo serán? ¿cuál es el volumen de producción/servicios adecuado, teniendo en cuenta que nuestro mercado se volverá posiblemente más local? ¿Qué plan de adaptación tendremos que poner en marcha para irnos adecuando progresivamente, a medida que la crisis se desarrolle, al tamaño final de nuestro mercado?
- Impacto sobre los suministros: Cualquier empresa, incluso una de servicios, necesita tener garantía de acceder a ciertos suministros, ya sean físicos o servicios (electricidad, telefonía, etc). ¿Qué fiabilidad tienen esos suministros? ¿Se basan en un proveedor local que será lo suficientemente resistente a la crisis general? Si usamos materias primas, ¿son éstas locales? ¿Pueden ser sustituidas por materias locales o recicladas? ¿Implica el uso de nuevas materias un cambio en los diseños? ¿Se puede hacer un plan de transición para ir desplegando los nuevos diseños, seguramente menos eficientes y por tanto menos atractivos? En el caso de la energía, ¿podemos reducir el consumo energético? ¿Cuál es la cantidad mínima de energía para mantener una actividad viable? ¿Debemos mantener una reserva estratégica de combustible para mitigar el impacto de interrupciones temporales de suministro/subidas repentinas de precio? ¿Podemos producir nuestra energía/combustibles localmente (quizá interese invertir en empresas locales)? Respecto a las redes (red eléctrica, de telefonía fija y móvil, carreteras, ferrocarril, vía marítima, etc): ¿qué estabilidad tendrán? ¿Podemos participar en su gestión, de cara a intentar favorecer su resistencia? ¿Pueden ser gestionadas localmente, si la gestión de gran escala colapsa? ¿Hay suficiente personal especializado en nuestra proximidad como para asumir esas tareas?
- Impacto sobre la financiación: El acceso a la financiación ajena será cada vez más difícil, de tanto más que el agravamiento de las condiciones económicas generales hará a los bancos más reacios a asumir nuevos riesgos. ¿Cuáles son nuestras necesidades de financiación? ¿Podemos reducirlas? ¿Tenemos un plan para hacer frente a la morosidad/impagos de nuestros clientes? ¿Podemos compartimentar la actividad de la empresa, de modo que si una unidad entra en riesgo no provoque el hundimiento de toda la empresa? Los problemas de financiación obligarán a hacer un cambio radical del modelo de negocio de muchas empresas; ¿podremos financiar el cambio de modelo? ¿tendríamos que aumentar ahora las provisiones para sufragar los cambios necesarios?
- Impacto sobre la cuenta de resultados: Mientras dure el proceso de adaptación (que puede durar más de una década) la cuenta de resultados de la empresa no será especialmente brillante, incluso tendrá números rojos durante varios ejercicios. ¿Aceptarán los propietarios/accionistas esta situación? ¿Cuál es la máxima carga negativa que se puede asumir? Puede resultar que, al final, en la nueva situación, nuestra empresa no sea viable en absoluto. ¿Qué criterios deberíamos fijar para determinar que conviene liquidar la empresa, teniendo en cuenta que el esfuerzo de adaptación implicará, incluso en aquellas empresas que acaben siendo viables, un período de varios años muy negativos? Quizá resulte más conveniente mantener la empresa convencional A y al tiempo constituir una empresa filial B que se encargue de las actividades ahora no rentables pero que son las que tendrán futuro, siendo al inicio la empresa B reducida en dimensiones y mantenida por la empresa A, y a medida que las cosas vayan evolucionando ir reduciendo la empresa A y aumentando la B.
- Impacto de las futuras políticas sobre la actividad de la empresa: Es imposible predecir cómo se va a afrontar desde instancias públicas un problema de esta gravedad, y es previsible que las políticas den bandazos a medida que se compruebe que las diversas recetas tradicionales que se irán ensayando no surten efecto. Resulta, por tanto, conveniente estar al tanto de las discusiones políticas para anticipar problemas, y oponerse a aquellas que sean claramente lesivas e intentar influir, al menos en el ámbito local, para evitar la adopción de medidas especialmente destructivas. En ese sentido, tener proyectos piloto que demuestren su viabilidad, que generen empleo y actividad económica será muy útil para convencer a los gestores políticos de no perjudicar a un sector que está demostrando capacidad de adaptación.
Esto es sólo una descripción sumaria de algunos puntos que se deberán abordar, planteados por un no especialista. Un punto que no he abordado (porque estoy seguro de que no se tendrá en cuenta en un primer momento) es el del impacto ecológico; sin embargo, éste es fundamental, y con el tiempo se verá que es necesario minimizarlo, sobre todo si la actividad se vuelve local y este impacto se hace más directamente visible al cliente (una de los efectos de la globalización es que hace "invisibles", por distantes, estos impactos). En todo caso, estoy seguro de que otros lectores, a través de sus comentarios, enriquecerán toda la discusión sobre el futuro de las empresas, así que le aconsejo a quien esté interesado en este tema que se lea también los comentarios que siguen a este post. Quizá a alguien le sirva este material para comenzar a orientarse y buscar su propio camino.
Salu2,
AMT
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