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sábado, 7 de agosto de 2021

Energía, entropía y exergía

 

Queridos lectores:

Mientras esperamos que llegue el próximo otoño con no pocos nubarrones en su horizonte (la escasez de algunas materias primas podría desencadenar algunas interrupciones temporales de suministro), seguimos enfrascados en la discusión de la transición energética que, ahora sí, ya casi todo el mundo parece aceptar como inevitable; y más importante que la necesidad de transición, lo que resulta clave es discutir qué modelo de transición queremos llevar a cabo. Ya hemos comentado en estas mismas páginas y con cierto detalle por qué el modelo de transición que se está intentando imponer probablemente no es viable ni conveniente, y por qué es importante buscar modelos alternativos más locales y resilientes. En el transcurso de las discusiones que cada vez más menudean en las redes sociales (ya que la discusión energética está tomando una gran centralidad), me he encontrado con algunos temas que se repiten continuamente y que demuestran la gran confusión que hay sobre los términos reales de la discusión energética. Lo más curioso es que no pocas veces quienes propagan conceptos erróneos son gente que tiene una formación técnica adecuada como para no cometer esos errores. Pero no los propagan por malicia o de forma interesada, sino porque han oído tantas veces ciertas ideas-fuerza completamente desatinadas que ya las han aceptado de manera acrítica, sin revisarlas a la luz de su propio conocimiento. Por eso mismo, he creído oportuno escribir algunos posts que, a partir de ejemplos concretos, me permitan contextualizar correctamente esos conceptos y mostrar cómo se aplican a nuestra situación. 

En el post de hoy me voy a centrar en una afirmación repetida tantas veces que al final se ha convertido casi en una caricatura de sí misma:

"No hay un problema de crisis energética en absoluto. El Sol nos proporciona una cantidad de energía inmensamente mayor a la que consume la Humanidad."

Examinemos primeros los datos.

En lo alto de la atmósfera, el ángulo sólido que distiende la Tierra intercepta unos 1367 vatios por metro cuadrado (W/m²) del flujo solar: es decir, llegan 1367 julios de energía por segundo y por metro cuadrado. Sin embargo, dada la geometría esférica de la Tierra y que siempre la mitad de la misma está a oscuras, el flujo de energía solar que llega a la atmósfera alta es en promedio temporal y de toda la superficie del planeta 340 W/m². El 26% de eso es reflejado por la atmósfera y las nubes, así que a la superficie terrestre llegan en promedio unos 250 W/m². La superficie de la Tierra es de 510 millones de kilómetros cuadrados, es decir 5,1·10¹⁴ m², así que toda la potencia radiante del Sol que llega a la superficie de nuestro planeta es de unos 1,28·10¹⁷ W, es decir, unos 128 PW (petavatios), que multiplicado por las 8.760 horas de un año representa un influjo energético anual de alrededor de 1,12 millones de PW·h . En 2019 (actual máximo de consumo energético de la Humanidad) se consumieron unos 163 PW·h, contando todo tipo de fuente energética. Así pues, la energía del Sol que llega a la superficie terrestre representa unas 6.880 veces la energía que consume toda la Humanidad (9.050 veces si comparamos con la energía solar que llega a lo alto de la atmósfera). 

Por tanto, es cierto que el Sol nos envía una cantidad de energía mucho mayor que la que consumimos. No infinitamente mayor, pero ciertamente muchísimo mayor.

Y aquí es donde empiezan las pegas.

Las primeras son obvias: casi tres cuartas partes del planeta están cubiertas por mares, y allí obviamente no es fácil aprovechar la energía solar. Hay montañas altas y zonas umbrías donde tampoco resulta demasiado conveniente. No olvidemos también que el planeta ya usa la energía solar para procesos fundamentales, desde el ciclo del agua hasta los vientos, pasando por la fotosíntesis de plantas y algas. Seguramente la superficie razonablemente accesible para el aprovechamiento energético solar no sobrepasa el 10%. Daría igual: como dicen los proponentes solares, basta y sobra con un 1%. Un 1% de 6.880 es 68,8, es decir, que con aprovechar el 1% de todo el influjo solar a nivel de superficie cubriríamos casi 70 veces el consumo energético mundial.

Y es aquí que entra la exergía.

Se define exergía como la cantidad de trabajo útil que uno puede conseguir a partir de una cierta cantidad de energía (fuente de energía) dada. La exergía es un concepto recíproco al de la entropía: cuando usamos una fuente de energía para hacer un trabajo útil, la exergía es lo que nos queda después de las pérdidas causadas por el aumento de la entropía (el concepto de entropía ya fue discutido en este blog; si les interesa, pueden leer el post correspondiente).

En virtud del Principio de la Termodinámica, la energía siempre se conserva. Como se suele decir: la energía ni se crea ni se destruye, solamente se transforma. Por eso no hay energía gratis: la energía siempre tiene que salir de algún lado. Pero hay más: el Segundo Principio de la Termodinámica nos dice que cuando transformamos una forma de energía en otra siempre se produce disipación, es decir, una parte de la energía se transforma en calor. Es decir, va a incrementar la energía térmica de los cuerpos implicados. La energía térmica de los cuerpos no es más que una medida de la energía cinética de los movimientos aleatorios de las moléculas que los componen. En suma, al transformar la energía de una forma a otra, una parte de esa energía se va en mover aleatoriamente los átomos y moléculas de los cuerpos implicados (que decimos que se calientan), de forma inútil para nosotros. No podemos evitarlo. Es como si intentásemos echar agua potable de un bidón a otro bidón, y este segundo bidón estuviera sobre una plataforma que se mueve considerablemente rápido: por más que queramos evitarlo, una parte del agua caerá fuera. No desaparece (la energía se conserva) pero ya no la podremos aprovechar. Se convierte en energía dispersa, en movimientos desordenados, en energía térmica.

Déjenme que abra aquí un paréntesis. Por medio de una máquina térmica se puede aprovechar la energía térmica para hacer un trabajo útil, es decir, para producir exergía. Solo sabemos hacerlo, eso sí, si tenemos algún medio para aumentar enormemente la energía térmica del cuerpo en cuestión. Es lo que pasa, por ejemplo, cuando calentamos un depósito de agua con el calor desprendido de quemar un combustible. El agua se transforma en vapor que, a alta presión, sirve para mover un pistón: es la máquina de vapor. De ese modo, aprovechamos el movimiento desordenado de las moléculas de vapor de agua para generar un movimiento de gran escala, el del pistón, y así hacer un trabajo. Es una manera tremendamente ineficiente de aprovechar la energía: las máquinas de vapor clásicas tenían eficiencias en torno al 8%. Se puede mejorar mucho la eficiencia pasando de motores de combustión externa a motores de combustión interna, en los que el combustible se quema en pequeñas dosis dentro de la propia cámara donde se hace la expansión del fluido de trabajo, pero aún así la eficiencia se suele mover, en el caso de los coches de hoy en día, en torno al 15% para los motores de gasolina y al 20% en los de diésel (grandes máquinas diésel con regímenes bajos de revoluciones pueden alcanzar eficiencias de hasta el 50%, cercanas al límite de eficiencia máximo del ciclo de Otto, pero no son obviamente las que se usan en los coches). En todo caso, las máquinas térmicas no son muy eficientes, y mucho menos si se quiere conseguir altas potencias (por comparación, un motor eléctrico suele tener eficiencias del 80 o 85%).

En fin, volviendo a la cuestión de la exergía, cuando hablamos de fuentes de energía deberíamos más bien de hablar de fuentes de exergía. No importa cuánta energía contenga el combustible o se encuentre en el ambiente que nuestro sistema va a utilizar; lo que importa es cuánto trabajo útil se puede hacer con ella. Y ese es el problema de la energía solar: puede haber grandes cantidades de energía disponible, pero la cantidad de exergía que se puede producir es mucho más pequeña.

El argumento sobre la abundancia de energía en el ambiente no nos dice absolutamente nada sobre lo que podemos hacer realmente. De hecho, nos rodean cantidades simplemente alucinantes de energía que no podemos aprovechar. Tomando la relación de Einstein E=mc², sabemos que podríamos convertir 1 kg de masa de cualquier sustancia en aproximadamente 9·10^16 julios de energía, es decir, 25 TW·h. "Quemando" solamente 6.500 kg de materia podríamos producir los 163 PW·h que consumió la Humanidad en todo 2019. Dado que la masa de la Tierra es de casi 6·10²⁴ kg, tendríamos energía para más de 9·10²⁰ años, mucho más que los 5·10⁹ años que se espera que le quedan de vida a nuestro planeta: en el momento en el que el Sol se convierta en una gigante roja y acabe con la Tierra, por este procedimiento de desintegración solo habríamos consumido 5 billonésimas partes de la masa de nuestro planeta. Así pues, no debería haber ninguna crisis energética, teniendo en cuenta cómo llegamos a nadar en océanos de energía.

Y en cierto modo así es: no tenemos una crisis energética, tenemos una crisis exergética. Lo que nos falta es tener energía fácilmente aprovechable para hacer trabajo útil. La energía que nos llega del Sol está ya muy entropizada, es ya muy similar a la energía térmica, y ponerla a trabajar para hacer trabajo útil es muy complicado y tiene intrínsecamente muy poco rendimiento.

Afortunadamente tenemos a nuestro alrededor máquinas que se han desarrollado durante centenares de millones de años para aprovechar esta fuente tan poco exergética: las plantas y las algas. Las plantas verdes tienen una eficiencia en la producción de biomasa a partir de la fotosíntesis de alrededor del 1%; las algas, que no necesitan tanto tejido conectivo, llegan al 8%. Pueden parecer rendimientos muy bajos comparados con los paneles fotovoltaicos más comúnmente instalados hoy en día (alrededor del 20%) o de los prototipos de laboratorio (alrededor del 50%), pero fíjense que comparamos la producción de biomasa con la de electricidad. Las plantas y las algas son sistemas autoreparantes, reproductivos y que reciclan sus materiales de una manera tremendamente eficiente, de manera que están ahí desde hace millones de años. Por su parte, no contabilizamos en la eficiencia los gastos energéticos y de materiales que se necesitan para producir, instalar, mantener y desmantelar al final de su vida útil los paneles fotovoltaicos. Nosotros solo somos capaces de conseguir altos rendimientos en la conversión de energía solar en electricidad usando materiales disponibles en cantidades limitadas (por ejemplo, la plata) y con procesos extractivos en minas (como el cuarzo que se usa para hacer las placas; ¿o es que Vd. se creía que se hacen con arena, como a veces se dice?) que requieren mucha energía, mientras que las plantas y algas usan los materiales comúnmente disponibles en el medio ambiente y que encima se encuentran fuertemente dispersos (entropizados). Esos materiales que extraemos y procesamos para producir las placas fotovoltaicos los hemos podido procesar y los estamos procesando usando combustibles fósiles: se utiliza masivamente combustibles derivados del petróleo para la extracción en minas remotas, en excavadoras y para el transporte en camiones y en barcos, y se usan gas y carbón para producir el calor y la electricidad que se utilizan para las diversas fases del procesado. Sin esos combustibles fósiles, que ahora empiezan a escasear, no podríamos producir ni instalar esas placas; nunca hemos cerrado el ciclo de producir con energía renovable los propios sistemas renovables, y muchos autores dudan de que se pueda hacer. Por contraste, las plantas y las algas solo tienen una fuente de energía, el Sol, y la utilizan para todo: para transportar nutrientes a través de los tejidos conductivos usando la evapotranspiración, y para hacer la fotosíntesis; todo se construye con esa energía solar, y todo con ella se mantiene.

¿Creemos de verdad que el rendimiento exergético de la energía solar nos permitiría producir 70 veces nuestro consumo actual? Cuando se tiene en cuenta la densidad energética por superficie de instalación y el coste en materiales, el potencial exergético de la energía solar es mucho menor: de acuerdo con la estimación del artículo de Carlos de Castro et al, (2013), estaría limitado a un 20% del consumo global de energía actual. No es 70 veces, sino 1/5.

Pero el problema no es solo la exergía. Es la resiliencia.

¿Creemos de verdad que podremos mantener los complejos y fuertemente dependientes sistemas fotovoltaicos durante millones de años de la misma manera que se han mantenido (y se mantendrán) las plantas y las algas? Parece extremadamente poco probable, no que duren millones de generaciones, sino que duren más de una. Cuando estas instalaciones que masivamente desplegamos ahora acaben su vida útil, ¿cómo las sustituiremos? No podemos reciclar sus materiales sin consumir mucha energía (de nuevo, el rendimiento exergético es muy bajo) y no sabemos hacerlo, a día de hoy, sin combustibles fósiles.

Tenemos por delante decisiones críticas y muy difíciles de tomar. No podemos deslumbrarnos con números absurdos, como la cantidad total de energía en el ambiente, sin mirar cuál es el rendimiento real de los sistemas que se proponen. No tenemos mucho tiempo. No hay tiempo, sobre todo de tomar decisiones erróneas. Tenemos que invertir nuestros esfuerzos para la transición con precaución, ya que no podemos permitirnos el lujo de embarcarnos en iniciativas que a la larga se demostrarán como no sostenibles. No podemos cometer ese error una vez más.

Salu2.

AMT

domingo, 8 de octubre de 2017

Complejidad y energía



Queridos lectores,

Como prometí, aquí tienen la réplica de Luis González Reyes al artículo de Eduardo García sobre complejidad. 

Salu2,
AMT

Complejidad y energía

Sin duda, el texto de Eduardo García Díaz que aparecía hace unos días en este blog es muy estimulante y aporta miradas que son muy necesarias. Entro a discutir alguna de ellas.
Un primer elemento es cuando Eduardo comenta respecto a las propuestas que lanzamos distintas personas que:
Descomplejizar significa aquí menor producción de bienes (descenso del PIB) y menor consumo, menos habitantes, menor grado de especialización profesional, desorganización de estructuras jerarquizadas, menor “conectividad” y menor transporte de materiales, menos ciencia y menos tecnología, etc.
Frente a lo que él sugiere que:
El concepto de complejidad es relativo, no es lo mismo utilizar parámetros como el PIB o el número de habitantes (cuantitativos) que parámetros como el formato de organización social, es decir, el tipo de interacciones presentes (no son lo mismo las relaciones antagónicas que las de complementariedad), o el predominio de estructuras jerárquicas o de redes horizontales, parámetros que son cualitativos. Del mismo modo, no es igual hablar de complejidad del conocimiento, con indicadores como la acumulación de datos o el número de graduados, que hablar de conocimiento en relación con el formato organizativo de los sistemas de ideas.
Por lo tanto, un elemento central es definir a qué llamamos complejidad cada cual para poder discutir cabalmente. Partiendo de la base de que definir complejidad es difícil y que en absoluto es un consenso, yo uso cuatro indicadores:
  • Número de nodos del sistema. Cuantos más nodos tenga, más complejo es. En una sociedad estaríamos hablando, por ejemplo, de personas.
  • Interconexión entre los nodos. Si esos nodos no están interconectados, en realidad no podríamos hablar de un sistema y, cuántas más interconexiones existan, mayor complejidad habrá. Aquí se podría incluir la topología de esas conexiones, pero es muy complicado determinar cuál es más compleja. Eduardo aporta a este aspecto, probablemente con acierto, que una topología horizontal es más compleja que una vertical, pero en realidad hay infinidad de combinaciones y posibilidades que arrojarían resultados distintos. Una forma de compensar parcialmente esta carencia sería el cuarto indicador que propongo un poco más abajo.
  • Diversidad de los nodos. Cuanto más diversos sean, mayor será la complejidad del sistema. Una forma de ver esta diversidad es el grado y la variedad de especializaciones de los nodos.
  • Información que existe y fluye. Finalmente, cuanta más información fluya y esté presente en el sistema más complejo será. También cuantos más nodos accedan a partes de dicha información (lo que es un indicador indirecto de la topología).
Desde mi punto de vista, otros indicadores como el PIB o la jerarquía que Eduardo señala no serían indicadores de complejidad.
Como afirma Eduardo, esta forma de aproximación a la complejidad es muy cuantitativa. No aborda si la información es relevante o no, o si las interconexiones son jerárquicas u horizontales. No hace una valoración de si una organización del sistema es más deseable que otra (idea clave sobre la que volveré al final). Esta mirada cuantitativa no implica que un sistema más complejo no sea cualitativamente distinto que uno que lo es menos, pues las emergencias que se producirán en ambos serán cualitativamente distintas.
Creo que bajo esos cuatro indicadores sí es posible afirmar que lo que tenemos en la actualidad es una sociedad muy compleja y que lo que nos espera es un descenso en la complejidad: menos población, menos interconexión entre la población mundial, más población dedicándose a lo mismo (agricultura) y menos información contenida en la sociedad.
Al respecto del último indicador, Eduardo afirma:
Un ejemplo paradigmático de este enfoque aparece en el texto de Fernández y González (p. 187), donde entienden, por ejemplo, la complejidad social creciente como incremento de titulados universitarios. Desde la perspectiva que adopto, mayor complejidad sería conseguir mentes bien ordenadas en el sentido de Morin (2001); incremento de complejidad, éste último, que requiere de mucha menos energía que la producción de titulados repletos de información de “baja calidad”.
Lo qué Ramón y yo queremos destacar (puede que con poca fortuna) es que una sociedad con un gran flujo y cantidad de información requiere de personas que se especialicen en comprender y recrear dicha información (eso lo podemos representar en los/as titulados/as universitarios/as). Sin esta posibilidad (que requiere fuentes energéticas densas y abundantes para que un porcentaje pequeño de la población tenga que dedicar el grueso de sus esfuerzos a obtener energía) no habría altos flujos y cantidades de información gestionada. Tampoco podría haber una digestión de esa información para que sea accesible a un número alto de nodos.
Esto no está en contra de la crítica que hace Eduardo a la calidad de la formación universitaria, que comparto y que otra vez nos lleva a lo deseable de unos formatos sociales u otros (nuevamente esa idea clave sobre la que vuelvo al final).
En resumen, una parte de la discrepancia es que entendemos cosas distintas por complejidad.
Un segundo elemento a discutir es cuando afirma:
Se aprecia una aproximación determinista al tema del colapso civilizatorio cuando se dice que la complejidad de una sociedad es consecuencia de la cantidad de energía disponible.
Desde mi punto de vista, lo infranqueable son los límites (lo que determina), lo que se haga dentro de ellos está abierto y es fruto de las decisiones sociales. La energía disponible es una de las que marca esos límites y, tal y como he definido la complejidad, sí hay una relación directa entre energía disponible y complejidad factible. De este modo, cuando Eduardo afirma que:
Determinados sistemas complejos (los eco-socio-sistemas) sometidos a un flujo de energía presentan una interesante cualidad: aunque la energía se degrada deja una “huella” en forma de información (organización, en los términos de Morin). Es decir, el sistema se ordena de una determinada forma, de manera que, aunque la energía fluye (y pierde “calidad”), nos quedan estructuras que van a condicionar el uso posterior de ese flujo de energía.
Creo que no está en lo correcto, ya que estos sistemas complejos se sostienen gracias a un continuo aporte energético, tanto mayor cuando más grande es su complejidad. Prigogine lo explica bien con sus estructuras disipativas.
Un tercer tema es cuando afirma que:
No debemos considerar la ley del rendimientos decreciente como un axioma universal. Evidentemente, dicha ley nos sirve para entender, por ejemplo, la evolución de la burocracia administrativa, pero no sirve para explicar bien la evolución de un huerto en permacultura o los cambios en la organización de los sistemas de ideas.
Estoy de acuerdo con él. De hecho, creo que es algo que encaja muy bien en sistemas basados en la dominación, pero no tanto en otros más igualitarios. En el apartado 9.1 de En la espiral de la energía intentamos marcar esta diferencia. Pero creo que sí es un elemento muy relevante en nuestro sistema actual (como también fue en el Imperio romano). Los casos actuales en los que no se aplicaría no son los principales articuladores sociales.
Otro elemento de debate es el concepto de eficiencia. ¿Es nuestro sistema ineficiente? Bueno, depende de cómo se mire. Creo que es tremendamente eficiente en la reproducción del capital, para lo que necesita, entre otras cosas, un inmenso gasto energético. Pero las empresas no gastan más energía de la estrictamente necesaria (entendiendo por necesario también algunos gastos suntuarios que sirven para aumentar la productividad de sus empleadas/os). Han sufrido un proceso de optimización histórico bestial empujado por la competitividad. De esta manera, cuando Eduardo dice que:
Podemos concluir que aún teniendo menos energía, sería aún posible mantener un cierto grado de complejidad en determinadas organizaciones sociales. La clave estaría en la eficiencia energética del sistema social (capacidad de conseguir unos determinados fines con el menor gasto energético).
Yo creo que, para sus fines sociales, el capitalismo no es ineficiente. Otra cosa es que otros sistemas socioeconómicos, con otros fines, requieran menos energía que el capitalismo para conseguirlos, en lo que estoy totalmente de acuerdo con Eduardo.
Ahora bien, la capacidad de organización en colectivo humana a la que apela Eduardo también tiene límites y no se puede mejorar indefinidamente. Es más, no pensemos solo en los ejemplos (bien escogidos) de Eduardo para ver las potencialidades de una mayor cooperación social, sino también en los aspectos en los que el capitalismo ha forzado al máximo esa "cooperación" social. Volviendo al caso de una empresa, en general son organizaciones diseñadas para aprovechar al máximo el trabajo de las colectividades y desde luego juegan un papel central en nuestro sistema socioeconómico haciendo que sea altamente productivo.
Terminando, hay una interpretación incorrecta a lo que Ramón y yo afirmamos. Es algo secundario, pero aprovecho para apuntarlo. Eduardo afirma que:
Al respecto, es contradictorio mantener al mismo tiempo (como por ejemplo hacen Fernández y González, 2014) que la historia es una sucesión cíclica pero que no vuelven a ocurrir los mismos hechos ni en el mismo orden, de forma que cada nueva etapa es única.
Creo que no es contradictorio lo que decimos. Es más, es una definición parecida a la que él recoge de Morín de evolución helicoidal. Creo que en este aspecto estamos bastante de acuerdo. La historia nunca se repite igual, aunque tenga elementos que se parezcan a otros pretéritos.
Finalmente, entro en lo que considero que es la idea más relevante del texto de Eduardo:
Argumentos basados en la idea de que la variable clave no es el límite biofísico sino la respuesta social a dicho límite, de forma que adoptando determinadas modalidades de organización social (redes comunitarias coordinadas autónomas y autosuficientes, permacultura, complementariedad en vez de antagonismo …) más eficientes, podremos vivir mejor con menos (entender el decrecimiento como una oportunidad de mejora).
La comparto plenamente y creo que es clave entender el cambio que estamos viviendo, el colapso del capitalismo global y de la civilización industrial, como un momento histórico muy abierto lleno de oportunidades (y, claro esta, riesgos que no se le escapan a nadie). Entre estas oportunidades, está no entender una reducción de la complejidad como algo negativo desde la perspectiva social y ambiental. Las sociedades permaculturales que describe Eduardo son menos complejas (según los indicadores que uso) y, claramente, más deseables y resilientes. Otros debates serían cómo poder aprovechar esas oportunidades y cómo hacer los tránsitos lo menos dolorosos posibles.

Luis González Reyes

miércoles, 20 de mayo de 2015

Elecciones municipales y autonómicas en España: la crisis energética, según los partidos



Queridos lectores,

Este año es intensamente electoral en España; a las elecciones autonómicas andaluzas del mes de Marzo le seguirán las municipales y de la mayoría de las autonomías esta misma semana de Mayo, las autonómicas catalanas en Septiembre y las generales en Noviembre o Diciembre. Un año marcado por muchos asuntos de carácter social y político: el rechazo popular a las medidas de austeridad (también conocidos como "los recortes" en prestaciones sociales), los radicales cambios en la orientación del electorado, el surgimiento de formaciones más o menos de nuevo cuño, el voto de protesta, las manifestaciones populares y, en Cataluña, el auge del independentismo. De fondo, una recuperación económica, la española, que es clave para evitar el estallido social, asumiendo que sus beneficios empiezan a llegar a una población bastante cansada y harta con el panorama político; esta recuperación que es aventada desde casi todos los medios de comunicación prácticamente todos los días pero que resulta un tanto disonante en un contexto europeo e internacional no tan boyante, lo cual hace albergar en muchos el temor de que no sea duradera.

Pero también este año supondrá, probablemente, un importante hito histórico de otro tipo: la llegada al máximo de producción de hidrocarburos líquidos en volumen (en energía ya sabemos que sucedió hace unos años), el temido Peak Oil. Si finalmente 2015 es el año que marca la máxima producción volumétrica de petróleo y demás hidrocarburos asimilados es una cosa que tardaremos unos años en saber con seguridad, pero al margen de la constatación empírica del hecho en sí sus efectos se dejarán sentir mucho antes (de hecho, ya se notan, pues la energía neta ya está bajando). Añádase a eso que el carbón y el uranio parecen estar también próximos a sus máximos productivos, y que el gas natural seguramente no tardará mucho en hacer lo propio, y tendremos un explosivo cóctel energético servido. El declive energético arrastrará a la economía, pues si nuestra renta energética es inferior cada año (es decir, si cada año tenemos menos julios disponibles) por fuerza nuestra capacidad de transformar la Naturaleza irá disminuyendo y con ella nuestro output económico...

Delante de la cruda realidad del declive energético que viene, que arrastrará la economía a la baja, que ha de marcar a fuego nuestras vidas, que tiene el potencial de destrozar tantos sueños y proyectos... Delante de este momento histórico y crucial, ¿qué están proponiendo nuestros partidos políticos? ¿Saben lo que se nos vienen encima? ¿Proponen medidas realistas para adaptarse a esta situación? ¿O su visión es continuista y por tanto se estrellará contra el muro de la realidad en el momento en que éste, finalmente, se haga presente?

He hecho un rápido análisis de las propuestas realizadas en esta materia por unos cuantos partidos políticos españoles (ciertamente no todos pero sí una muestra representativa de ellos, sesgada hacia Cataluña, que es donde yo vivo) y he comparado algunas de sus afirmaciones con datos que hemos contrastado una y otra vez en este blog. Éste es el resultado.


  • PP: El programa marco para las municipales que presenta para las municipales puede descargarse aquí. La palabra "energía" se menciona 3 veces, en las páginas 5, 17 y 19 de las 40 que tiene el documento; por contraste, la palabra "empleo" aparece 37 veces, contando los títulos y epígrafes, y la palabra "empresa" y sus derivados 26 - está claro que la asociación entre energía y economía no es todavía obvia en el PP. De las tres menciones a la energía, la primera dice "Debemos seguir profundizando en un modelo de desarrollo equilibrado, que permita alcanzar los objetivos de cohesión territorial, movilidad social y competitividad. La energía, las redes de transporte y el desarrollo industrial serán claves para este propósito." Es decir, nada en concreto, ni está claro si identifican que los costes de la energía y, peor aún, su disponibilidad en los próximos años pueden enviar todo al garete. La segunda mención es también bastante genérica, e introduce la idea de fomentar de alguna manera las energías renovables: "Contribuiremos al desarrollo de un modelo energético medioambiental y económicamente sostenible, impulsando prácticas de eficiencia energética y la utilización de energías renovables". Llama la atención tal afirmación de la parte de un partido que actualmente desde el Gobierno del Estado ha regulado mucho en contra justamente de las energías renovables. La tercera afirmación es, una vez más, muy genérica: "Realizaremos una gestión más eficiente de ámbitos urbanos diversos como el transporte y la energía, el ciclo del agua, los residuos, las telecomunicaciones y, en especial, la gestión administrativa, fomentando estrategias de gobierno electrónico", sin explicitar qué medidas quieren tomar ni cómo creen que pueden mejorar esa eficiencia; lo curioso es que ni siquiera explican por qué creen que es importante mejorar esa eficiencia: ¿consideran que actualmente no es lo suficientemente eficiente? ¿O creen que las ineficiencias pueden causar problemas en un futuro? El programa marco para las autonómicas es similar; sólo es destacable la vinculación entre energía y competitividad, aunque todo en los sentidos convencionales; llama también la atención ciertas "explicaciones" sobre por qué se ha encarecido en la energía eléctrica en España, que suenan un poco a disculpas. Por lo demás más de lo mismo: eficiencia energética, ahorro, medio ambiente... y un sobreénfasis en detalles y particularidades de la energía eléctrica, como si fuese el todo o la mayor parte de la energía consumida. En fin, el abordaje de un tema tan crucial como la energía, que en el ámbito municipal se podría trabajar mucho, recibe un tratamiento epidérmico dentro del programa del PP. Obviamente, no contemplan que pueda haber ningún problema con la energía que merezca la pena ser reseñado.
  • PSOE:En la web del PSOE podemos encontrar tres documentos relacionados, uno para las municipales, otro para las autonómicas y otro con 80 medidas para las municipales. En este último se menciona la energía sólo una vez "Apoyaremos la creación de empresas de energía con el aprovechamiento de biomasa por su importancia en la generación de empleo y en la limpieza de los montes y la indudable repercusión en la política de prevención de incendios forestales". Se diría que según el PSOE los Ayuntamientos no pueden incidir significativamente en el sector energético, ya que no le dan mucha importancia en esas 80 medidas destacadas. Entrando en el detalle del documento para las municipales, nos encontramos en el punto 94: "Desarrollaremos programas y medidas de gestión del parque inmobiliario existente de manera concertada con las CCAA y el Estado:gestión de viviendas vacías, adecuación funcional, rehabilitación energética,conservación y mejora de las condiciones de eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad del parque residencial existente." La energía aquí es una cuestión instrumental, relacionada con la mejora de la habitabilidad de las viviendas, semejante a cómo se menciona en el punto 102. Por contra, el capítulo 2, que va de "Ciudades habitables, dinámicas y sostenibles" comienza con un epígrafe que promete mucho: "Energía: menos consumo y cero emisiones". "Entre todos debemos impulsar la transición hacia un nuevo modelo energético que gire en torno a dos ejes fundamentales: la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables." Lamentablemente, aunque se menciona la dependencia de los combustibles fósiles, es sólo para destacar que son importados. El resto del programa es un conjunto de vaguedades sobre pobreza energética, electrificación, mejora en eficiencia y fomento de las renovables, sin ninguna idea concreta ni un análisis de por qué todo eso, que se conoce y dice desde hace mucho tiempo, no ha funcionado hasta ahora. De las pocas ideas concretas rescato una del punto 128: "- Climatización. La climatización supone el 21% del consumo energético nacional, una situación que se agrava si se considera que el 67% se lleva a cabo mediante la utilización de combustibles fósiles, de forma ineficiente y con emisiones contaminantes. El compromiso municipal requiere apostar por la climatización mediante sistemas de alta eficiencia como la bomba de calor, cuyo funcionamiento implica que por cada kwh eléctrico consumido se generen cuatro kwh de energía útil, frente a las tecnologías basadas en combustibles fósiles donde por cada kwh de combustible fósil se genera menos de un kwh de energía útil.". No está mal, pero es un poco pobre. El capítulo "Apuesta por el mundo rural" (título pomposo que no corresponde con lo que muchos de mis lectores tienen en mente) contiene algunas ideas nuevas: apuesta por la biomasa, por los biocombustibles (disfrados de "producción agroenergética" dada su creciente mala prensa), y por las mejoras en eficiencia. Poca cosa más hay, y por supuesto no se menciona en ninguna parte la más que previsible escasez futura de energía. En resumen, en el PSOE identifican la energía como un punto relevante de su programa (en contraste con el PP) y proponen algunas ideas concretas, pero están lejos de tener las ideas claras sobre la naturaleza real de los problemas que se avecinan.
  • IU: En la web de la que hasta ahora ha sido la tercera fuerza política a nivel de España se puede encontrar el programa electoral que marca las pautas en estas elecciones autonómicas y municipales. Como suele pasar en muchas ponencias políticas, el epígrafe "Energía" está enmarcado dentro del área "Medio Ambiente", cuando lo más apropiado sería que estuviera en "Economía" (seguramente medio ambiente también debería ir allí, en realidad, o ya soñando, que medio ambiente lo englobase todo). Esta adscripción ya hace anticipar cuáles de los aspectos de la energía atraen la atención de IU, es decir, los meramente ambientales. Que son sin duda importantes, pero ese tratamiento es quedarse en la periferia de uno de los problemas troncales con la energía. La única mención a la energía en el área de Economía la encontramos en la página 9, con una convencional llamada a reforzar la generación renovable. En el área de Servicios Sociales, en la página 21, encontramos una frase que es bastante definitoria de algunos errores de concepto usuales. "La disponibilidad de suministros mínimos básicos de agua y energía. La electricidad, el agua y el gas son un servicio público básico y solo el control público permite garantizar la universalidad del servicio, la equidad y la progresividad de las tarifas". Como ven, está implícita la confusión de "energía" con "electricidad" (cuando, como hemos repetido muchas, la electricidad es poco más del 20% de nuestro consumo de energía final). Además, no se va a las causas reales de la inequidad que describe, que por desgracia tiene todos los visos de acrecentarse en el futuro próximo. Abundando en esas ideas, en los párrafos siguientes pide cambios en la "fiscalidad energética" para favorecer a las familias de menos ingresos (lo cual está bien, pero, ¿por qué restringir la medida a la "fiscalidad energética"?). De acuerdo con el programa, el coste de este precio subvencionado para las familias de menores ingresos lo cubrirían las empresas energéticas, lo cual anticipa el fracaso de la medida si jamás se pretendiera llevar a cabo. Pero es en el área de Medio Ambiente donde más se habla de energía, con el epígrafe entero que antes comentamos. Sin embargo, las declaraciones al comienzo de este apartado son muy genéricas: mejora de eficiencia energética (como si no se quisiera mejorar ya per se), reducción de emisiones de CO2, reducir la factura energética de hogares y empresas, reducir la dependencia energética exterior... Llegando por fin al epígrafe Energía nos encontramos con lo siguiente: "El modelo energético de Izquierda Unida es de generación y consumo en cada municipio o comarca, generación y consumo disperso en el territorio frente al modelo concentrado habitual. En nuestro modelo no hay necesidad de grandes centrales de generación eléctrica, ni de grandes empresas energéticas, de electricidad, gas o petróleo, ni de grandes redes de transporte". Lo cual me parece absolutamente portentoso y, por desgracia, poco compatible con nuestro conocimiento de la Física en general y de la Termodinámica en particular. ¿Cómo pretenden obrar estos prodigios? Algunas ideas concretas: "−Promovemos la generación pública de electricidad por parte de los municipios desde fuentes renovables de energía.
    − Fomentamos la producción de energías limpias, destacando la fotovoltaica, la solar térmica y la minieólica, y la aplicación de tarifas progresivas.
    − Estimamos necesario aumentar la inversión en I+D en el campo de las energías renovables.
    − Apostamos por la intervención pública del mercado de la energía, dado que es estratégico, con fijación de precios máximos y servicios mínimos
    ". Como ideas no están mal, pero como medidas pecan de inconcreción (¿cómo se fomenta esa producción renovable y por qué no se ha hecho hasta ahora?), de confusión (una vez más, insisten demasiado en la componente eléctrica, sin ver que sólo es una parte y no mayoritaria del consumo) y de ciertos guiños un tanto bautomáticos (¿Aumentando la inversión en I+D se aumentará la producción renovable? ¿Los problemas que tenemos que solucionar se arreglan simplemente introduciendo nuevas fuentes de energía - que no son nuevas en realidad - y sin hacer otros cambios más estructurales?). Después, más brindis al Sol: "En el ámbito local, los gobiernos municipales pueden alcanzar en breve plazo el 20 por ciento de ahorro en el consumo y el 20 por ciento de aportación de energías renovables". ¿Cómo? Nos lo dicen a continuación: "Han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético en las actividades que las administraciones locales desarrollan, como consecuencia de la prestación de los servicios municipales, junto a la modernización y prolongación de la vida útil de los equipos e instalaciones municipales relacionadas con la prestación de tales servicios. A lo que se debe añadir la participación pública y el control público de las fuentes de energía, así como la redistribución de rentas centro-periferia y la financiación municipal, con fomento de la implantación y el uso de energías renovables". Para comenzar, decir que "han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético" es tautológico. Parece que la clave de este descenso de consumo sería la modernización (¿de qué en concreto?) y la prolongación de la vida útil de instalaciones y equipos, pero es harto discutible que tales medidas supongan per se ningún ahorro energético. La última frase es un abundar en ideas repetidas anteriormente y las cuales no veo una articulación precisa y efectiva para conseguir los fines pretendidos. Más adelante en ese epígrafe, el programa de IU nos deja claro que apuesta por el cierre de centrales nucleares, lo cual es coherente con la trayectoria de la organización y una reivindicación muy lógica. Cabe decir que, a pesar de lo somero y demasiado voluntarista de las apuestas de IU en materia de energía, el resto del capítulo de Medio Ambiente tiene propuestas concretas y realizables que, además de tener mucho sentido medioambiental, conllevarían una verdadera mejora energética; en particular me gustaría destacar los epígrafes de "Gestión de residuos" y de "Espacios Verdes y Biodiversidad". En resumen, IU tiene identificado que la energía es un aspecto clave pero lo ligan solamente con cuestiones sociales (pobreza energética) y medioambientales; las propuestas concretas en materia energética pecan un tanto de tecnooptimistas y pro-BAU, y son poco realizables en la práctica por cuestiones que tienen más que ver con la física y la economía de las energías renovables que con la voluntad política. Sin embargo, sus aportes en materia de Medio Ambiente son valiosos no sólo en lo que a preservación del medio se refiere, sino en lo energético.
  • Podemos: El partido revelación de las últimas elecciones europeas tiene también su programa disponible en internet. Las primeras referencias a la energía se encuentran en la introducción, que es un largo discurso en el que se formulan muchas preguntas retóricas; las que se refieren a la energía son: "¿Acaso pueden plantear una política energética sostenible y al servicio de las personas quienes pasan de la política a los consejos de administración de las empresas eléctricas? [...] Nuestro país puede crecer más y mejor. Y para que esto ocurra, necesitamos reactivar el consumo; necesitamos más músculo salarial; necesitamos energías modernas; necesitamos adaptarnos a las transformaciones del trabajo; necesitamos revitalizar el campo y reindustrializar el país con políticas de I+D+i; y necesitamos un nuevo marco productivo en el que los trabajadores y los pequeños empresarios no tengan que ser héroes para sacar adelante sus proyectos". Queda claro por tanto que Podemos apuesta por un modelo basado en el crecimiento económico, completamente estándar, y la energía es meramente un instrumento al servicio de la política. Algunos lectores serán conscientes que hace algunos meses tuve una desafortunada aunque rápidamente zanjada polémica con Juan Torres justamente porque yo afirmaba que Podemos no puede ser una formación decrecentista si la sociedad no lo es. Varios meses más tarde vemos el programa de Podemos y, por lo que parece, su contenido se dirige al productivismo y la creación de riqueza, poco importa que los límites del planeta hagan inviables tales objetivos. Y si no juzguen Vds. por el párrafo que sigue: "Hay que hablar de Empleo, innovación y nuevo modelo productivo. Si el motor no carbura, si no se genera más riqueza, no hay diseño ni equilibrio que valgan. Sin diseño y sin equilibrio, no hay motor que empuje". Entrando en los puntos del programa, en el capítulo dedicado al "Rescate Ciudadano" leemos, en el punto número 4: "Rescate energético: Garantizaremos un mínimo vital de subsistencia de los suministros de luz y gas", y más adelante: "Se establecerá un mínimo vital de electricidad y gas mensuales por hogar. Una vez constatada una situación de pobreza, el pago de ese mínimo vital no podrá superar el 10 % de los ingresos mensuales del hogar. El dinero provendrá de un fondo autonómico contra la pobreza energética". Para remachar el carácter social y anti- clase opresora encontramos un poco más tarde: "Se aplicarán ecotasas que graven las actividades contaminantes de las empresas eléctricas. Lo recaudado se dedicará a actividades con impacto medioambiental positivo y que sean compatibles con la lucha a medio plazo contra la pobreza energética". Se trata, pues, de medidas contra la pobreza energética, cosa sin duda necesaria pero que una vez más parte de un análisis superficial de las causas últimas de este problema. Pasamos ahora al capítulo 2, "Empleo, innovación y nuevo modelo productivo". Leyendo las menciones a la energía, queda claro que en Podemos son conscientes del peso tan importante que tiene la energía en la economía y que cambiar el patrón energético es crucial. ¿Cómo? Punto 50: "Adopción de planes de estímulo verde que canalicen inversiones y desarrollen incentivos para el sector privado, encaminados:
    a. Al desarrollo de las energías renovables para la progresiva sustitución de los combustibles fósiles

    b. Al desarrollo de planes de I+D+i en «tecnologías verdes».
    c.A la mejora de la eficiencia energética en edificios y construcciones, tanto residenciales como no residenciales, privados y públicos.
    d.Al desarrollo de «infraestructuras verdes» (redes de transporte colectivo, transporte ferroviario, producción y distribución de energías limpias, eficiencia en el uso del agua, reforestación, etcétera)
    ". Semejante a lo que propone IU, siendo el más interesante el punto d. Un poco más tarde vemos una relación bastante detallada de medidas, en el punto 52: "Desarrollo de un plan energético que analice la situación actual de las comunidades autónomas en materia energética y establezca las líneas de actuación más importantes para los cinco años siguientes, centradas en los siguientes aspectos:

    a.
    Elaboración de un registro público que documente las características de los edificios de la región en materia de eficiencia energética, con el doble objetivo de indicar vías de mejora a sus propietarios y de ponerlas en valor una vez se realicen (con vistas, por ejemplo, a la compraventa o el arrendamiento).

    b.
    Compromiso público de no autorizar instalaciones de fractura hidráulica (fracking)
    .
    c.
    Autorización de nuevas instalaciones de generación renovable sin retribución específica de potencia inferior a 50 MW (son las que están dentro de las competencias autonómicas). Fomento de instalaciones de autoconsumo, dando pequeñas ayudas directas a la compra de paneles solares o miniaerogeneradores para autoconsumo sin vertido a la red.
    d. Ayudas autonómicas a los sistemas de calefacción y agua caliente renovables, como las instalaciones de energía solar térmica o las calderas de biomasa.
    e.
    Establecimiento de medidas fiscales que graven el consumo de energías no renovables y contaminantes, así como la disposición de incentivos fiscales al uso de las energías renovables y no contaminantes.

    f.
    Realización de auditorías energéticas y redacción de planes de actuación destinados a las explotaciones agrarias y ganaderas y la industria
    ". Mucha insistencia en los sistemas renovables, en la penalización a las no renovables y contaminantes y algunas ideas interesantes, pero nada de calado, y menos en un país en el que el 50% de la energía primaria y final es petróleo, y el petróleo sólo es sencillo de sustituir por renovables sobre papel. En el punto 82 deja claro cómo piensan que se producirá el cambio del modelo energético: "Iniciaremos la transición hacia un modelo energético cuyo objetivo es alcanzar la independencia energética usando prioritariamente energías renovables a largo plazo. Promoveremos programas de transición que conduzcan, a mediados de siglo, a fuertes reducciones en el consumo energético y los niveles de emisión de gases de efecto invernadero.
    a.Incentivaremos el autoconsumo energético.
    b.Fomentaremos planes de ahorro energético
    ". Y más tarde, Punto 85: "Se incorporarán criterios de eficiencia energética y responsabilidad ambiental en el funcionamiento de los centros de la Administración. En los presupuestos anuales se incluirá una evaluación de la incidencia de los diferentes planes y programas para la mejora de la sostenibilidad." Básicamente, como si ahora no hubiese eficiencia energética y responsabilidad ambiental, y como si fuese tan fácil mejorar desde la situación actual. Punto 92: "Declaración de las comunidades autónomas como zonas libres de fracking", una cosa muy positiva teniendo en cuenta lo que el fracking es en realidad. Ya en el capítulo 3, "Gobernar para la gente" encontramos el punto 159, una medida osada aunque interesante: "Se estudiará la creación, por parte de cada comunidad autónoma, de una empresa comercializadora de electricidad de titularidad pública para asegurar, entre otras políticas, el «rescate energético» de las personas aquejadas de pobreza energética." Obviamente, tales empresas podrían ir mucho más lejos que eso, evitando prácticas oligopólicas, pero al mismo tiempo aumentando el control estatal sobre un sector que es estratégico. Bien usado es muy interesante, pero las posibilidades de usarlo mal son bastante elevadas. En resumen, al igual que en el PSOE e IU en Podemos se dan cuenta de la relevancia económica y social de la energía, aunque su propuesta es demasiado basada en la productividad, demasiado continuista, como se nota además en ciertas apuestas que hacen por el "empleo verde".
  • Ciudadanos: Otro de los partidos emergentes a escala nacional es Ciudadanos. He buscado en su web y más en concreto en la parte "Empleo y reactivación económica", e incluso me he descargado un par de documentos (1 y 2), sin encontrar ninguna referencia específica a energía (sólo un par de menciones genéricas en la web). Sí que he encontrado documentos de 2011 por ejemplo donde , por ejemplo, Ciudadanos defendía la energía nuclear, aunque su postura seguramente habrá evolucionado en estos cuatro años. El caso es que Ciudadanos parece más centrado en otras cuestiones, como la regeneración democrática y medidas clásicas para promover el empleo (de dudosa eficacia, dada la naturaleza sistémica de la crisis en la que estamos) y no ven en la energía una cuestión en absoluto fundamental.
  • Convergència i Unió: La coalición nacionalista (y ahora independentista) catalana tiene colgada de su web un documento que marca el programa para estas elecciones municipales... de una sola página. Obviamente, en tan breve espacio la energía ni se menciona. Ese micro-documento (una simple declaración de intenciones) cuelga de una página denominada "Programas electorales", donde podemos encontrar unos documentos de más enjundia que se consideran, según la misma página, "vigentes", y allí hay un programa de las municipales de 2011 (124 páginas). En él se menciona muchas veces la energía, pero siempre de manera un tanto apresurada, haciendo referencia a tópicos comunes como la eficiencia y la apuesta por las renovables. El documento, sin embargo, fue escrito en un ambiente diferente (hace 4 años) y no es del todo justo compararlo con el momento presente; también es verdad que contiene alguna aberración conceptual como la del "Crecimiento sostenible" (página 78), y dando una de cal y otra de arena dice estar a favor de las renovable sin descartar la nuclear (página 86). Una de las pocas ideas rescatables es la de fomentar el uso de materiales que faciliten el reciclaje (página 84) o el fomento del transporte público (página 86). En la página 86 apuestan por crear "grandes áreas de reciclaje forestal" tanto para generar compost como para "generar energía de forma centralizada", para más tarde apostar por los agrocombustibles (página 87), sin tener en cuenta que ésa (agrocombustibles) es la denominación que suelen darle a los biocombustibles quienes repudian el modelo de negocio subyacente. En la página 88 nos encontramos con todo un apartado titulado "Energía", donde se identifica que la energía es clave: "La seguridad del suministro energético y el precio de la energía son, por tanto, factores cruciales para el desarrollo económico". En el resto, nuevas loas a las renovables, a la investigación y a la eficiencia energética, para más tarde decir que las infraestructuras energéticas "son un eje imprescindible del crecimiento y desarrollo de nuestro tejido social y económico". En resumen, muchos lugares comunes y algunas contradicciones un tanto evidentes, en un documento que no ha sido actualizado con ocasión de la presente convocatoria.
  • ERC: El partido que aspira a suceder a CiU al mando de la escena política catalana, con una tendencia más fuertemente independentista que el primero, también tiene un programa electoral para 2015, aunque cuesta de encontrar: yo he hallado este documento aquí. Las menciones a la energía son muy de refilón, sobre todo insistiendo en la eficiencia energética (Lord Jevons nunca nació, según se ve) y un poco más tarde el fomento del 100% renovable, donde se menciona explícitamente la biomasa, solar, eólica y geotermia. Aparte de eso, generación distribuida, eficiencia energética, cambios en la fiscalidad, reducir la movilidad privada... ideas apenas mencionadas y nada desarrolladas. En resumen, la energía tiene cierta presencia en el programa de ERC, pero se la trata de manera muy superficial, sin encarar los problemas reales que ya tenemos, ni siquiera los que son aceptados como tales por la clase política (por ejemplo, las distorsiones en el mercado eléctrico español). Está claro que ERC está pensando en otras metas y objetivos, y que haya una crisis energética en curso y por ende una crisis terminal del capitalismo no puede desviarles de su rumbo.
  • CUP: En Cataluña hay un montón de Candidaturas de Unidad Popular (CUP), que englobadas en ese nombre genérico tienen muchos puntos en común, entre otros ser de izquierdas y anticapitalistas (o al menos eso he leído yo en alguna ocasión). Dada esa homogeneidad, y al objeto también de poder concurrir a las elecciones al Parlamento Catalán, hace ya unos años se constituyeron en partido, aunque su forma de funcionar sigue siendo fuertemente descentralizada. En la sección de documentos de la formación podemos ver los programas políticos para cada municipio, lo cual es una cantidad de material ingente y lógicamente no he podido entrar en ese nivel de detalle, con lo que necesariamente mi análisis de la CUP será muy superficial. He analizado solamente el documento denominado "Programa marco de la CUP para las elecciones municipales de Mayo de 2015". La primera vez que se cita la energía en ese documento (página 24) es en el contexto de la apuesta de la CUP por "la economía social y solidaria" aunque la cosa se quede en un soso "apuesta por las energías alternativas". Posteriormente (página 29) se identifica el de la energía como un sector clave de la economía catalana. En la página 32 hacen una propuesta muy osada: estudiar (dentro de las "Asambleas de Paradas y Parados") la gratuidad del transporte y la energía. Ese punto es muy interesante no tanto por este aspecto sino por el resto de temas "de estudio": cooperativas, huertos urbanos, alquileres sociales, espacios de aprendizaje de artes y oficios, comedores comunitarios, bancos de alimentos... básicamente todos los memes de los movimientos de transición y post-petróleo aparecen allí, lo que da idea de que seguramente algo han influido en la confección del programa de la CUP. Las medidas contra la pobreza energética también están, incluyendo la garantía de suministro a los más desfavorecidos o no permitir que la policía municipal dé cobertura a las empresas proveedores cuando realizan los cortes (no tenía constancia de que actualmente pidiesen ayuda a la policía en esas actividades, por lo demás de una simplicidad banal; no es lo mismo cortar agua o luz que desahuciar a alguien). Más tarde (página 70) introducen en la discusión un concepto caro a la economía ecológica: el metabolismo urbano. Y por supuesto no podían faltar las menciones al ahorro y la eficiencia energética, como siempre sin contexto. Hablan (página 72) de un plan de choque, bastante radical, en favor del transporte público. Ya en la página 76 comienza todo un capítulo denominado "Modelo territorial y energético en los Países Catalanes: hacia un modelo sostenible", y una de las primeras cosas que podemos leer (página 77) es "La CUP siempre ha luchado[...] y ha propuesto alternativas que asumen la necesidad de considerar límites al crecimiento" (prometedor) "de la urbanización difusa, de la multiplicación de infraestructuras viarias, de la clonación de centros comerciales logísticos, de ocio, etc." Tocan el tema y con las palabras adecuadas, pero luego se restringen a unos ámbitos concretos. Aunque quizá no tanto: vean las frases que siguen: "La CUP trabaja por un modelo de interacción con el territorio más prudente y sostenible, que marque un ritmo de transformación de nuestro entorno más asumible en términos ambientales, más amable en términos sociales y culturales, que permita un desarrollo cívico e identitario más armonioso. La toma de conciencia social de los peligros de un crecimiento incondicional conlleva que cada vez más colectivos profesionales se esfuercen en construir alternativas socialmente creíbles, éticamente fundamentadas y técnicamente rigurosos". La influencia del pensamiento decrecentista, consciente con los límites y de economía ecológica es bastante evidente: aunque un tanto "políticamente" modulado es aún completamente reconocible. Es de hecho interesante que el primer epígrafe de este capítulo, que no trata mucho de energía, habla de transformaciones del territorio bastante profundas (ciudades más pequeñas, gestión de los espacios naturales interurbanos, incluso fijando el mínimo de población que ha de ocupar un determinado territorio para evitar el despoblamiento y la apropiación privada...) que tienen un impacto decisivo y positivo para adaptarse a una situación de descenso energético. Y en eso llegamos al epígrafe 7.2 "Modelo Energético" y podemos leer literalmente: "El modelo económico mundial está totalmente condicionado por las energías fósiles y más concretamente de la producción de petróleo, de manera que no hay crecimiento del PIB sin crecimiento de la producción de petróleo. En la actualidad, estamos llegando al fin de la extracción del petróleo viable económicamente (el famoso Peak Oil), que según la Agencia Internacional de la Energía se alcanzó en 2006". Después dedican un buen espacio a hablar de la Tasa de Retorno Energético (TRE), del pico de las otras materias primas energéticas no renovables... incluso se llega a reconocer que se consume más energía a pesar de las mejoras de eficiencia. Otra sorpresa: reconocen que las renovables no podrán suplir el actual nivel de consumo energético, ni siquiera de la parte eléctrica. Partiendo de bases conceptuales tan acertadas, la CUP propone el cambio de modelo energético, basado en la soberanía y la autosuficiencia energética. La primera medida, contundente: hay que reducir la demanda energética en un 50%. La cosa sigue con otras medidas de calado: producción y distribución de titularidad públicas, reserva de los combustibles fósiles para sectores críticos y facilitar la transición... y un punto frecuentemente ignorado: valorar el impacto ambiental de los nuevos sistemas de producción. Tras tan prometedores comienzos, el resto del capítulo es una apuesta por la implementación de renovables, bastante detallado y con matizaciones significativas sobre los impactos y la necesidad de hacer una transición ordenada... Todo ello está bien, pero queda un poco pobre pues no se explica cómo se hace la cuadratura del círculo: reducir consumo energético sin sumirse en una profunda crisis económica, o bien cómo gestionar ésta, o incluso yendo más allá: cómo superar el capitalismo, razón última de la necesidad del crecimiento de todo consumo, inclusive el energético. Después, hay un epígrafe que lleva por título "7.2.5 Incorporación de propuestas del manifiesto de Som Energia". Som Energia es una empresa distribuidora de energía, nacida en Cataluña y muy peculiar. Sus rasgos más importantes es que es una cooperativa y que su objetivo es distribuir sólo electricidad de origen renovable y promover (en la medida que el Estado lo permita) el incremento de la producción eléctrica de origen renovable. El manifiesto de Som Energia está bien, pero no deja de ser curioso que la CUP adopte el manifiesto (o una parte) de una empresa privada. Más tarde en el documento nos encontramos una discusión sobre movilidad y su coste y repercusiones, que introduce algunas cuestiones candentes importantes (qué modelo de movilidad, para qué, con qué coste, qué modelo de urbanismo y de transporte de pasajeros y mercancías, etc). Hay un punto, no estrictamente relacionado con la energía, que me gustaría recalcar: "El nuevo papel del técnico: La resistencia al cambio de la propia sociedad hace necesario priorizar las decisiones que se otorguen desde criterios técnicos, bajo el amparo de unas leyes que permiten una apuesta más decidida que la hecha hasta ahora. Dotar al técnico de la superioridad "moral", de la autoridad de los instrumentos necesarios y del respeto político necesario requiere de una tarea educativa y de sensibilización. El técnico tiene que poder proporcionar la argumentación necesaria y potenciar la capacidad de defensa desde el argumentario político". Obviamente interesante, aunque peligroso si se lleva al extremo (no olvidemos que las medidas de austeridad actuales se venden frecuentemente como "decisiones técnicas"). Es también muy interesante la discusión sobre las zonas agrarias periurbanas, la gestión del agua y la de los residuos. Por resumir, el programa de la CUP es valiente al poner de una manera muy clara, usando incluso la terminología pertinente, el problema de la crisis energética y ecológica del planeta, y en este aspecto es el más avanzado de mi ámbito geográfico. A mi modo de ver le faltaría identificar de una manera más inequívoca cuál es la raíz del problema para encarar reformas todavía más radicales pero necesarias. También cabe preguntarse si la CUP sería tan clara y explícita si fuera una verdadera alternativa de gobierno; quizá porque en realidad el grupo tiene una vocación minoritaria y más esencialista pueden permitirse el lujo de ser tan claro en medio de tanta confusión actual.
  • PNV: Se puede encontrar la versión castellana del programa electoral del Partido Nacionalista Vasco en esta dirección. Las referencias a la energía son bastante escasas: una al objetivo de Horizonte 2020 (reducción del 20% del consumo de energía, aumento de la producción renovable hasta el 20% de la energía final), alguna más a la eficiencia energética, otra sobre la reducción de costes, algo sobre ahorro... y ya está. En resumen, la energía no es más que un tema anecdótico para el PNV, al que le dan un tratamiento muy manido y superficial.
  • Bildu: La coalición independentista vasca tiene en su web un documento dos páginas que resume su posición sobre la energía. En esencia, se posiciona claramente a favor de las renovables y en contra del fracking y creen que el autoabastecimiento es posible. En ese sentido es bastante superficial,  incluso a pesar de su brevedad, y eso que el concepto del peak oil no es en absoluto desconocido para Bildu: en su página principal se puede acceder a un documento llamado "Compromiso energético" donde se dice que el actual modelo energético es "caduco y destructivo", y también "No hay manera de sostener nuestro modo de vida y nuestro modelo económico consumista actual. El modelo de estas últimas décadas basado en el consumismo sin límites precisa de un enorme consumo energético para ser sostenido. Comenzando con el modo de vida de la ciudadanía, pasando por la producción de alimentos y finalizando con las necesidades de la industria, estamos todos subordinados a los materiales y la energía que derivan de las materias primas fósiles. Nuestro sistema económico y social se ha construido basado en ello. No existe ninguna fuente que pueda reemplazar en el mismo nivel de consumo a estas materias primas fósiles, y, por lo tanto, irremediablemente, es imprescindible el cambio de nuestros hábitos y de nuestro modelo económico", y, por supuesto, se menciona al peak oil por su nombre: "El petróleo, en su forma convencional, llegó al "pico del petróleo" o "peak-oil" hace aproximadamente 8 años, es decir, la tasa global de extracción de esa materia prima ha llegado al máximo. De cara al futuro, la producción ha entrado en una fase descendente, algo que ya ha provocado que se tambalee la actual civilización consumista industrializada". El documento toca algunos aspectos que aborda el de la CUP, aunque mucho más superficialmente; y de nuevo, falta un análisis más profundo de las causas últimas y de por qué no basta con medidas puramente energéticas, sino con cambios mucho más estructurales. Me consta que en Bildu esta necesidad de cambio estructural es bien conocida, pero, al igual que la CUP, moderan ligeramente su discurso (ya es muy valiente hablar abiertamente de peak oil) para no asustar o causar extrañeza entre sus votantes.
Por último, quería destacar los programas de dos candidaturas locales por sus especiales características.
  • Barcelona en comú (también conocida como Guanyem Barcelona): La formación liderada por Ada Colau, de acuerdo con las encuestas, está en disposición de adelantar a la actual formación de Gobierno, la CiU de Xavier Trias. Dado que Barcelona en comú aglutina de manera muy identificable el voto del descontento y hastío con la actual clase política, es muy interesante analizar si el decrecentismo y la crisis estructural, en particular asociada a la crisis energética, forman parte de su discurso menos convencional (a decir de sus adversarios, radical). Otro aspecto interesante de esta candidatura es que su programa ha sido elaborado con los aportes de los ciudadanos interesados, con lo que el programa es un buen instrumento para medir el grado de conciencia de la ciudadanía acerca de los problemas que tenemos por delante. La sección "Economía" incluye menciones al fomento de las renovables, a la generación distribuida y al desequilibrado metabolismo de la ciudad, diciendo explícitamente que el modelo actual lleva al agotamiento de recursos. En la sección "Ecología" nos encontramos referencias a la protección de los colectivos más desfavorecidos evitando que se le corte el suministro y de agua, al rápido despliegue de sistemas de captación de energía renovable y poca cosa más. En suma, que por lo que parece en esta candidatura no ha transcendido la gravedad y profundidad del problema que se nos viene encima, aunque algunas ideas de los colectivos decrecentistas y post-petróleo sí que han llegado, aproximadamente.
  • Marea de Vigo: En la industrial ciudad de Vigo se ha promovido una candidatura nueva y alternativa de izquierdas, en cierto modo apoyada por Podemos. Su programa tiene repetidas menciones al Peak Oil, y en particular el punto 3.8 se llama "Cuestiones fiscales de política municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)" y el 3.9 "Propuesta económica y de gobierno municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)". Aunque no hay nada espectacular en el programa, queda claro que la candidatura se toma el tema bastante en serio.

La conclusión de este rápido repaso es que la cuestión del peak oil en particular, y de la crisis esencial de nuestro modelo económico, ha trascendido ya a algunas candidaturas, aunque todas ellas con pocas o nulas opciones de entrar en el gobierno de las instituciones. Aunque a primera vista pueda parecer un poco decepcionante, dada la urgencia y gravedad de estos problemas, la mención en algunos programas políticos es un gran salto hacia adelante con respecto al panorama de hace unos años, y demuestra que el discurso técnico sobre el problema está permeando progresivamente en la sociedad. Posiblemente en las próximas elecciones autonómicas el problema se hable de una manera mucho más franca y abierta entre todos los partidos. La cuestión es cómo se encontrará nuestra economía y nuestra sociedad por aquel entonces.

Salu2,
AMT