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domingo, 19 de febrero de 2012

El síndrome del hombre orquesta



Queridos lectores,

Durante los últimos post ha habido un considerable cambio en el tono de los comentarios. De la discusión sosegada y argumentada de los posts de hace unos meses, siempre salpimentada con algunas disgresiones más o menos afortunadas o indocumentadas, se ha pasado a una especie de cacería. Las razones, me parece, son obvias: crece el nerviosismo, sobre todo en ese 90% de lectores que vienen de España y que están comprobando que en nuestro país se está yendo a una velocidad acelerada hacia la Gran Exclusión (curiosamente - o no tanto- esa misma crispación no se detecta en los comentaristas que vienen de otras latitudes). Ya nadie tiene ganas de discutir lo que ahora parece obvio, que estamos comenzando una nueva recesión, y ni siquiera hay ya quien cuestione que esta crisis no acabará nunca; lo que ahora se debate oscila entre el posibilismo y el supervivencialismo, pasando por la permacultura y la relocalización.

Y entre tanta crispación y ofuscación se van repitiendo ciertos mensajes dirigidos a mi persona: algunos lectores me reprochan que no censure los comentarios (cosa que no tengo tan fácil: el ritmo del blog es ahora bastante intenso, y yo sólo tengo unos pocos ratos al día para mirar su evolución - y de momento prefiero dejar los comentarios abiertos, aunque a veces se cuelen auténticas gañanadas); otros me piden información sobre cosas que desconozco; finalmente, algunos más quieren que yo lidere algún tipo de iniciativa o movimiento, me piden que dé la cara y se frustran porque no lo hago. Y es justamente a ese último tipo de lectores a los que dedico este post, que creo interesante insertar ahora para dejar clara mi posición y así poder referirme a este artículo en el futuro cuando sea menester.

Como ya he comentado más de una vez, yo desarrollo más actividades de concienciación del problema del Peak Oil que publicar este blog. Doy charlas, coordino que otros las den, presido una asociación llamada Oil Crash Observatory (la cual está promoviendo otras actividades, como la preparación de un pequeño vídeo explicativo, la compilación de información, el mantenimiento de nuestra web, y algunas otras que nos gustaría emprender en el futuro), estoy escribiendo un libro, asesoro a algunas empresas y entidades, y acudo a la llamada de las instituciones públicas - y todo esto aparte de mis actividades profesionales, que no tienen nada que ver salvo en una pequeña parte. A nivel de mi vida B, de la preparación para la transición, no estoy haciendo nada. No tengo tiempo, aunque confío en que mi entorno familiar me ayude cuando la ocasión así lo demande. Por tanto, soy la persona menos indicada para opinar sobre transición en general y particularmente en permacultura y demás.

Por otro lado, mi intención es mantener un perfil lo más técnico e imparcial posible, para evitar al máximo que se me atribuya un sesgo ideológico, de tener una agenda propia que intento imponer usando el peak oil como palanca. Por supuesto de tanto en tanto alguien me atribuye tal sesgo, pero con la fuerza de los argumentos, respondiendo razonablemente a las críticas y no cerrándose a discutir se suele conseguir mostrar que no existe tal sesgo, entre otras cosas porque no cuadro con las etiquetas clásicas que se me han atribuido (desde estar al servicio de las petroleras y del lobby nuclear hasta ser un ecologista o estar a sueldo del lobby renovable). De momento contamos con la ventaja de que no hay una etiqueta fácil para descalificar a las personas que explican el problema del peak everything (la Gran Escasez) y del problema de sostenibilidad de esta sociedad (de tanto en tanto alguien nos tacha de malthusianos pero tampoco eso cuadra demasiado con los que decimos que la catástrofe no es ni mucho menos inevitable).

Creo que es importante que yo mantenga un perfil lo más técnico, aséptico e imparcial posible teniendo en cuenta la tarea que tengo que hacer. Sin embargo, son continuos los llamados a que yo lidere algún tipo de iniciativa de perfil más político o social. Posiblemente quienes proponen esto han descubierto el problema del peak oil a través de este blog, y caen en el error de pensar que porque yo tengo los conocimientos y estoy haciendo el esfuerzo de divulgar el problema entonces tengo algo relevante que decir más allá de los aspectos meramente técnicos. Bien es cierto que muchos de mis posts no son sobre aspectos meramente de Ciencias Naturales, versando por ejemplo sobre aspectos sociológicos o económicos, aunque siempre lo que explico se basa en mi personal perspectiva y así lo explicito. Pero, justamente, mi opinión es sólo eso, una opinión, y no es la más cualificada cuando se trata de proponer las necesarias alternativas de sociedad (y por eso se debe siempre revisar críticamente todo lo que digo, incluso en los posts que hablan de recursos naturales).

De hecho, lo que se necesita para ser efectivos es repartir el trabajo en vez de intentar que una sola persona lo haga todo. Yo me tengo que ocupar de documentar el problema y proveer los análisis de los problemas que se están aproximando (por ejemplo, el pico del diésel) de la manera más objetiva e imparcial posible. Otros, basándose en mi trabajo si así lo necesitan, deben de proponer el cómo hacer los cambios, o liderar las actividades de transición, o incluso la acción política. Si no entendemos que es preciso hacer esa división de la labor perderemos eficacia, por la sobrecarga de trabajo para el que lo hace todo y por la más fácil descalificación de los argumentos técnicos por los siempre más discutibles sociales o políticos (recuerdo una anécdota de hace muchos años, en los que un ministro socialista contestaba malhumorado ante la última ocurrencia de Camilo José Cela: "El Sr. Cela podrá ser Premio Nobel de Literatura, pero no de Economía").

Así pues, queridos lectores, no me pidan más que lo que en pro de una mayor efectividad debo hacer. No quiero ser un hombre orquesta. Pregúntense más bien si Vds. no pueden aportar algo, cada uno desde su puesto y su capacidad. Yo estoy convencido de que sí.


Salu2,
AMT 

Addenda: Creía que no hacía falta decirlo, pero al hilo de algunas críticas un poco tontas quizá merece la pena aclararlo: yo no gano más dinero que mi sueldo como investigador. Las tareas que hago respecto al Oil Crash las hago pro-bono, generalmente sin que medie ningún dinero. En algunos pocos casos en los que sí que hay renumeración (e.g., el libro) se va o irá toda íntegra para financiar las actividades del OCO.