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sábado, 6 de octubre de 2012

Establecer marcos de lo posible


Queridos lectores,

Hoy un nuevo autor se estrena en The Oil Crash: Nèstor Uriós, el cual hasta ahora ha formado parte de esa mayoría silenciosa que pasa por aquí. Y viene con un largo análisis y una interesante propuesta: delimitar qué es posible hacer, dada la situación de partida. Estoy convencido de que lo encontrarán muy interesante. A Vds. les corresponde juzgar.

Salu2,
AMT


ESTABLECER MARCOS DE LO POSIBLE
El post “Mirando el dedo” del blog The Oil Crash ha sido el origen para decidirme a exponer ideas que últimamente se acumulan en mi mente. Sea dicho que no tengo formación en el campo de la economía, como biólogo mi visión de la situación, superficial en algunos aspectos y quizás equivocada en otros, seguramente se parece más a la de Juan Manuel González que a Vicenç Navarro. Discúlpenme por los errores que pueda cometer.
El post mencionado alude a la equivocación de señalar la corrupción como el origen y motivo de la actual situación socioeconómica. Considero muy acertado señalar que solo solucionando el tema de la corrupción (si es que tiene solución), no solucionamos el motivo de la crisis que nos afecta. Pero también que la lucha contra la corrupción ha de formar parte de cualquier estrategia futura viable.
Bajo mi punto de vista son diversas crisis las que se superponen, lo que dificulta su análisis. A las crisis cíclicas de las economías de mercado, se une una crisis financiera importante. A ello se suma una crisis ética de los representantes políticos y de la gestión pública (crisis de valores democráticos), fomentados durante mucho tiempo por el pasotismo (cuando no complicidad) de una parte importante de la población.
Estas crisis son preocupantes, pero los que seguimos el mencionado blog sabemos que la crisis realmente importante es la que lleva implícita el sistema capitalista en el que se basa nuestra sociedad. El capitalismo se basa en un desigual reparto de los recursos y en el crecimiento económico. Lo primero está causando una crisis social y humanitaria de escala planetaria que provoca algo más que indignación. Lo segundo (crecimiento ilimitado en el consumo de recursos) condena al propio sistema a una crisis ecológica global y finalmente a la autodestrucción.
La insostenibilidad del sistema y el estado de colapso al que nos conduce es una realidad científica abordable desde diferentes disciplinas, esto ha sido descrito por Antonio Turiel y por diferentes colaboradores. Nada de lo dicho hasta ahora es nuevo.
Los diferentes caminos que pueden recorrerse en este proceso hacia el colapso, y los tempos que cabe esperar, también han sido analizados en diferentes posts, pero aquí el número de variables es mucho mayor y la dificultad aumenta. Con frecuencia los caminos descritos se basan más en opiniones subjetivas que en datos científicos. Lo que tenemos claro es el estado actual del sistema y cual será en un futuro (estado final) si no salimos del propio sistema. El tema de los caminos posibles y los tempos no es baladí, ya que de ello depende nuestra capacidad de reacción y la correcta selección de las acciones a realizar para rectificar.
Esto último si es que creemos que poseemos la capacidad para cambiar los paradigmas actuales. Hay días que uno se levanta pensando que los cambios necesarios a nivel de demografía humana, estructuras económicas y sociales, hábitos de consumo, energéticos y sociales… incluso en la escala de valores a nivel global, son tan inasumibles, que no vale la pena pre-ocuparse. Incluso que no es tan mala idea gozar del privilegio de haber nacido en el lugar y el momento en que nos ha tocado. Mientras se pueda. Mientras no llegue el gran colapso.
No se si este puzzle tiene solución, pero seguro que si no lo intentamos, no se consigue. Estoy convencido que hasta que el problema no apriete mucho, no se tomaran decisiones reales para resolverlo. En este punto, el caso de Cuba, con la prudencia necesaria para interpretarlo (y no estoy diciendo que sea el ejemplo a seguir), me devolvió algo de esperanza, en el sentido que cuando la necesidad es apremiante, las comunidades nos pueden sorprender por su capacidad de reacción y adaptación.
Pero cuando llegue ese momento de toma de decisiones (ya tardamos), cuando los que han de decidir tengan claro que las normas de relación social y económica actuales no sirven y se han de cambiar (a lo que vemos que se van a resistir hasta el último momento, adictos como son al Business As Usual que les ha ido muy bien hasta ahora, o porque es lo único que conocen), ¿que características han de tener los cambios que permitan que el nuevo sistema sea sostenible?
En diferentes posts se han abordado iniciativas que van en la línea de lo comentado. Algunas de ellas seguro que han de formar parte de la nueva sociedad. Incluso algunas ya empiezan a formar parte de nuestra realidad (al menos de la de algunos de  nosotros). La permacultura, la agroecologia, el consumo responsable, la reducción de residuos (y en general el funcionamiento en circuitos lo más cerrados posible), la eficiencia energética, etc. Vamos trazando pinceladas, características que han de formar parte del nuevo sistema…
Coincido con Antonio Turiel en la opinión que estos cambios no sirven para nada si solo se utilizan para corregir o maquillar el sistema actual, pero siguiendo en el. Mientras no salgamos de los sistemas basados en el crecimiento constante (y el sistema capitalista no puede vivir sin ello), no hay futuro.
Como a tantos otros, me preocupa el liberalismo que domina la economía actual y que, con la excusa del equilibrio presupuestario entre otros, adoptan para salir de la crisis recortes que están destruyendo las estructuras públicas que sustentan la cohesión social (educación, sanidad…) y que precipitan el camino hacia el colapso. Pero también me preocupan los ideólogos de la izquierda que claman contra los recortes… y piden la vuelta al crecimiento económico lo más rápido posible para poder repartir riqueza… Unos y otros ignoran o menosprecian los límites que científicamente se pueden establecer para una sociedad sostenible.
Pero con frecuencia los que intentamos analizar la situación desde un punto de vista riguroso/científico, no nos atrevemos a abordar cuestiones fundamentales de las relaciones socioeconómicas. Cuestiones que se toman por opciones políticas. Tomar partido por alguna opción política, sea dentro o fuera del actual sistema, puede significar perder la objetividad necesaria para el análisis riguroso.
Pero entonces… ¿Lo dejamos en manos de políticos y economistas? No caeré en la demagogia de considerar todos los políticos corruptos y los economistas ladrones. Muchos de ellos están también indignados por la situación actual, tienen sinceras intenciones y realizan grandes esfuerzos para aportar soluciones… Pero es sorprendente su incapacidad para entender que hemos sobrepasado ya la capacidad del planeta. Para entender la magnitud de los cambios a realizar.
Muchos trabajamos intensamente para formular caminos hacia un modelo de sociedad, propuestas de transición que permitan no colapsar y salir de la actual vía muerta. Este movimiento, más que importante, es imprescindible. Pero con frecuencia he tenido la sensación que las propuestas en las que trabajamos son parches que han de formar parte de una propuesta más global de funcionamiento. Y por otra parte, ¿solo existe un modelo posible de organización social y económica viable a largo plazo? ¿Solo hay una opción política sostenible? Nos estamos dejando algo.
Existen condiciones que ha de cumplir toda sociedad para que su desarrollo pueda sustentarse en el tiempo en este planeta. Fuera de estos márgenes, de estos límites, de estas condiciones, no existen opciones políticas, existen errores de funcionamiento que nos llevan al colapso, nos lleva a Olduvai. No las podemos llamar opciones políticas ya que no son opciones, son vías de colapso.
Creo que lo mejor que puede aportar el colectivo científico es definir los límites, las características, las condiciones que han de cumplir las decisiones que se han de tomar (esto evidentemente ya se ha hecho por parte de miembros de diferentes disciplinas, pero no como parte de una propuesta de marco global, que yo sepa). Ello deja la puerta abierta a que diferentes comunidades humanas puedan adoptar diferentes soluciones, siempre que cumplan con las premisas dadas. Es posible que diferentes estructuras socioeconómicas puedan ser viables. En todo caso que cada comunidad adopte la solución que más le parezca. Esto tiene como ventaja que puedes observar como les va a otras comunidades y copiar las acciones si las tuyas no funcionan o no te satisfacen…
Una de las características de esta propuesta (sí, sí, definitivamente esto es una propuesta) es que, las condiciones establecidas para que el mantenimiento a largo plazo de la especie humana en el planeta, con unos niveles de calidad de vida aceptables (porque este es el objetivo) se apliquen a todas y cada una de las comunidades que la componen. Esta característica es muy importante, puesto que con frecuencia algunas comunidades justifican sobrepasar sus límites con el argumento que otras comunidades (que emiten menos CO2, consumen menos energía o recursos, producen menos residuos, tienen tasas de reproducción menores, producen más alimentos…) compensan su actuación. La perversión de esta manera de actuar no sólo está en la necesidad de transportar materiales, energía, alimentos, personas… a lo largo del planeta, lo que comporta infinidad de efectos negativos (pérdidas de energía y materiales, pérdida de soberanía alimentaria, movimientos migratorios…), también está en la externalización de las consecuencias negativas. Así por ejemplo, decidimos que nuestra comunidad comprará energía a otra comunidad vecina (que quizás sea excedentaria), con ello no solo ampliamos nuestros límites por encima de la capacidad propia (pese a que no se han sobrepasado los límites globales), obligamos a construir infraestructuras para el transporte de energía y asumimos las pérdidas inherentes a este transporte, sino que, como no sufrimos los impactos de los molinos de viento en nuestro paisaje o la inundación de los valles por presas hidroeléctricas, no somos conscientes de lo que significa gastar un kW. y tendemos a consumir más y comprar más. La aplicación local de las condiciones que se establecen a nivel global es de gran importancia (piensa global y actúa local). Se llama responsabilidad ¿Ello significa que se ha de aplicar la autarquía y que cada comunidad ha de ser autosuficiente? Sí, en ciertos aspectos y en cierta proporción. Ejemplos: a nivel energético, una comunidad debería ser capaz de satisfacer las necesidades estructurales básicas con sus propios recursos energéticos y, al menos, una proporción importante de su consumo energético total (80%?); a nivel alimentario ha de producir sus propios alimentos en un porcentaje importante, conservando la capacidad de autoabastecerse; en cambio a nivel de bienes de consumo es evidente que no todas las comunidades pueden producir de todo, y en muchos de ellos, que no son esenciales para el funcionamiento básico de una comunidad, no es necesario ningún tipo de autosuficiencia y quedan abiertas un amplio abanico de posibilidad de relaciones comerciales y económicas (opciones políticas).
Cada comunidad se ha de responsabilizar de garantizar su funcionamiento básico.
Delimitar que se entiende por una comunidad (estado, nación, región, comarca, ciudad, pueblo…) es una complicación que dejo para otro momento (o para otras mentes más lúcidas), pero también será variable dependiendo de la condición que se trate… También definir lo que son condiciones de vida aceptables es muy subjetivo, pero se han definido internacionalmente derechos que nos pueden servir de referente para situar los márgenes de lo que es una vida digna pero no opulenta, como por ejemplo el derecho a una alimentación suficiente y equilibrada, al agua potable, a la vivienda, a la salud, al trabajo, a la cultura, a la educación... La “American way of life excede y mucho las condiciones de vida aceptables, en cambio la mayor parte de África no llega a unos mínimos. Podemos ir acotando.
Esta es una propuesta para expertos en las diferentes materias, que se ha de trabajar a conciencia para que pueda tener un amplio consenso entre la comunidad científica. Los límites han de ser suficientemente definidos como para que quede claro que políticas quedan dentro de sus márgenes y cuales fuera. Han de reflejar criterios objetivos y no caer en apreciaciones subjetivas o en opciones personales. Han de ser descritos, no pensando en una comunidad concreta, sino aplicables a cualquier comunidad.
Otra característica de esta propuesta es que no puede basarse en futuros, hipotéticos avances y descubrimientos científicos o tecnológicos. Si dentro de unos años descubrimos la fuente inagotable de energía limpia y barata, o nuestra tecnología llega a ser capaz de controlar el clima global del planeta… fantástico, seré el primero en alegrarse. Pero como se suele decir, el futuro es incierto, y sería una locura suicida seguir por la senda actual justificándolo con futuros descubrimientos. La decreciente capacidad para destinar recursos a investigación hace que seamos más pesimistas en este sentido.
Definir el marco de condiciones a cumplir dentro de las cuales las sociedades humanas son viables sin alterar los mecanismos básicos de la biosfera y sin comprometer el futuro de generaciones venideras. El marco define las opciones posibles y, por lo tanto, el juego político. Fuera del marco no hablamos de opciones políticas, hablamos de vías de colapso.
Para clarificar el significado de la propuesta, voy a intentar concretar en algunos temas. Es un primer apunte de por donde debe ir la propuesta, pero necesariamente debe ser desarrollada por expertos en cada tema. A su vez debe ser fácilmente comprensible por cualquier persona, puesto que se deberá aplicar por parte de personas muy diversas.
Empecemos con la demografía. Es un tema difícil, espinoso, que con frecuencia no abordamos por miedo a ser malinterpretados o acusados de justificar ciertas prácticas, pero en el fondo todos sabemos que sin abordar este problema es inútil ninguna propuesta.
No haré ninguna tesis ni descubriré nuevos datos. No es mi campo de estudio, ni pretendo dar lecciones, pero a nadie se le escapa que la evolución demográfica de nuestra especie en las últimas décadas ha seguido un crecimiento exponencial, con tasas anuales que solo en los últimos años se han moderado. En los países del primer mundo podemos incluso encontrar tasas negativas, pero en el tercer mundo (que es la mayor parte del planeta) el crecimiento sigue siendo muy elevado. Actualmente ya sobrepasamos los 7.000.000.000 habitantes y existen diferentes teorías sobre el punto en que nuestra especie estabilizará la población. Mi impresión es que nuestro comportamiento como especie sigue el mismo patrón que una población bacteriana en una cápsula de petri, aumentamos las colonias hasta invadir toda la cápsula y agotar recursos. Para entonces ya es tarde y en muy poco tiempo la colonia bacteriana muere por falta de recursos o por los efectos tóxicos de sus propios residuos...
La capacidad de carga del planeta respecto a nuestra especie también es materia de discusión. Depende de muchas variables, del modelo de sociedad que escojamos... podemos encontrar muchos estudios (huella ecológica…). Pero para muchos, entre los que me incluyo, hace tiempo que hemos sobrepasado la población que este planeta puede soportar en unas condiciones con niveles de vida aceptables. Y ello sin alterar significativamente, a largo plazo, los procesos vitales de la Biosfera...
Por lo tanto es imprescindible la rápida desaceleración y estabilización de la población mundial y deseable que esta se reduzca. Esto significa que como condición imprescindible a toda política de cada comunidad humana está la de controlar la natalidad hasta estabilizarla por debajo de la capacidad de carga de su territorio, y en general por debajo de su población actual. En este punto es importante una correcta selección de “comunidad” ya que si escogemos porciones muy pequeñas se puede llegar a conclusiones erróneas o inviables ya que hay territorios desigualmente poblados.
Como consecuencia, es condición imprescindible que las políticas económicas no se basen en el crecimiento de la población. Por ejemplo la bajada de la natalidad española ha sido analizado por muchos economistas como una catástrofe para el sistema económico, que solo se ha podido salvar gracias al incremento de población que ha significado la llegada de inmigrantes (potenciada en su momento), y rápidamente se han adoptado medidas de tipo económico que todos conocemos para estimular la natalidad... O por ejemplo muchos municipios han basado (y siguen basando) su economía en las previsiones de incremento de la población... Grandes errores. Las políticas económicas de cada comunidad han de ser viables con previsiones de población estable y no creciente.
Queda pendiente abordar el tema de los movimientos migratorios, pero que nadie lea en esto una justificación contra la inmigración y los inmigrantes, en absoluto. Es un alegato por el control de la población y la mejora de las condiciones en las comunidades de origen. Una muestra más de la necesidad de adoptar a nivel local las condiciones globales. Mientras no se aplique esto, tendremos que hacer frente a una creciente inmigración, de la cual las principales victimas son los propios inmigrantes.
La manera de conseguir esta regulación de la población puede variar en cada comunidad. Evidentemente no todas las opciones son válidas. Matar neonatos no es una opción, por mucho que consiga los objetivos. Algunas comunidades pueden optar por incentivos a la baja natalidad. Personalmente optaría por incrementar los niveles de educación, especialmente entre las mujeres, su acceso al trabajo i a los métodos anticonceptivos. Cada uno que adopte la opción política que más le convenza.
Política energética. Un aspecto profundamente tratado en el blog origen de este escrito. La única energía realmente utilizable a largo término son las energías renovables, sin exceder su tasa de renovación y sin que su aprovechamiento altere otros ciclos vitales que se dan en el planeta. Esto significa a nivel local que cada comunidad ha de adaptar su actividad a la energía renovable que de la que puede disponer en el territorio en que se encuentra. Ciertamente puede haber comunidades con excedentes energéticos y otras con escasos recursos que querrían aprovechar esta energía sobrante, pero esto nos lleva tanto a las importantes pérdidas energéticas que hay en su transporte, como a “externalizar” los impactos de la obtención de energía (como se ha comentado anteriormente). También en este punto la correcta selección de “comunidad” es importante.
Esta condición nos impone analizar los recursos energéticos de que dispone nuestra comunidad y planificar su aprovechamiento sostenible. Probablemente en la mayor parte de los casos significa diversificar fuentes energéticas y una generación distribuida en contra de los modelos centralizados actuales. También probablemente significará no transformar toda la energía en potencial eléctrico para volver a transformarlo posteriormente en el tipo de energía que nos interesa, sino aprovechar la energía de forma más directa. En todo caso, a partir de la disponibilidad de recursos energéticos podemos plantear un proyecto económico, contrariamente a como se hace actualmente (proyectamos un centro comercial y después ya veremos de donde sacamos la energía para que funcione).
Otra condición que creo que se debe plantear es que, sea cual fuere la política energética por la que se opte, ha de garantizar el funcionamiento de las estructuras básicas de la comunidad. Por ejemplo, ha de ser obligatorio priorizar la energía para hacer llegar el agua a las viviendas o hacer funcionar el centro de salud local antes que utilizarla para iluminar el pabellón deportivo o para fines privados... Este punto puede servir para reflexionar sobre los límites de las condiciones: uno podría pensar que mientras una comunidad no sobrepase los límites de producción energética renovable de su territorio, puede hacer con ella lo que le plazca, pero en realidad si no se garantizan las estructuras básicas como las que he nombrado anteriormente, la viabilidad de la comunidad con unos niveles de vida aceptables es improbable y la tendencia del sistema es al colapso.
Pero no he puesto como condición que toda la energía deba ser de propiedad comunitaria. La energía puede ser propiedad privada o no, siempre que se cumplan las condiciones anteriores. Cada comunidad escoja su modelo que mejor se adapte y veremos cual funciona mejor.
Eficiencia de recursos. En un entorno de recursos escasos como en el que ya estamos, y en el que la escasez se acentuará con el tiempo, no podemos actuar con las mismas estructuras que hasta ahora. La eficiencia deja de ser una opción para ser un requisito básico. La austeridad que vemos aplicar en diferentes aspectos de la economía debido a la situación actual, nos ha de acompañar toda la vida y en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, para permitir que las comunidades sean viables. No podemos derrochar innecesariamente recursos que nos serán necesarios para mantener las comunidades. Y hemos de aprender a vivir así.
Se entiende que, en este contexto, prácticas actuales como la obsolescencia programada o la moda queden fuera de los marcos que intentamos dibujar. La condición es que el diseño de fabricación de cualquier objeto de consumo ha de incorporar la austeridad de recursos, no basarse en recursos escasos o lejanos, la eficiencia energética, la longevidad, la sencillez para ser fácilmente reparable y, finalmente, la recuperación de todos sus componentes para poder ser reutilizados o reciclados al final de su vida útil.
Cohesión social. Este es otro aspecto que no nos atrevemos a tratar, pero que creo que debería entrar dentro de los marcos a definir. Una comunidad no cohesionada socialmente, donde la gran mayoría de los ciudadanos no se sientan suficientemente cómodos, tenderá a generar tensiones e ineficiencias que dificultaran o impedirán mantenerse en el contexto que se avecina.
En absoluto se trata de definir un único modelo social a seguir por parte de todas las comunidades, cada una escoja su modelo. Pero para conseguir sociedades cohesionadas hay una serie de condiciones a cumplir: Justicia social, cualquier ciudadano o colectivo ha de tener acceso a la justicia y a unos derechos que han de ser respetados, así como a unas obligaciones sociales. Desigualdades sociales, cada comunidad escoja su modelo más o menos igualitario, pero cuando la desigualdad de reparto de recursos entre sus miembros sobrepasa ciertos límites la cohesión social se hace más difícil de mantener. Parece claro que si se establecen límites por debajo de los cuales no es digno la retribución o las condiciones de vida (salario mínimo interprofesional, renta mínima…), también sea indigno sobrepasar ciertos límites y parece lógico establecer salarios, ganancias, rentas… máximas, sea cual sea la profesión, responsabilidad o posición que ocupe una persona. Este concepto también está relacionado con el anterior de eficacia de recursos, puesto que el lujo no es compatible con la austeridad, y con otro concepto que intentaré comentar más adelante: los valores, puesto que la ostentación no ayuda a la cohesión social. Movilidad social, una comunidad donde cada individuo no pueda cambiar de estatus, estableciéndose a la práctica castas sin ningún ascensor social, también origina tensiones difíciles de mantener a largo plazo. Acceso a estructuras básicas, este acceso a servicios, no solo de recursos materiales (agua, alimentos, energía…) sino también inmateriales (salud, educación, información…) ha de estar garantizado en unos mínimos (¿y en unos máximos?).
Evidentemente que ha habido, y puede haber, sociedades sin alguna o ninguna de estas características que se ha mantenido durante mucho tiempo a lo largo de la historia, pero no sin la existencia de importantes estructuras de represión (ejércitos, policía…) que consumen grandes cantidades de recursos que necesitaremos en el contexto que se avecina…
Cambio climático. No solo se trata de definir las condiciones que ha de cumplir cualquier comunidad para no contribuir al cambio climático, sino también para adaptarse a los cambios que ya inevitablemente se van a producir.
Alimentación. Este es un punto muy crítico, pero también muy trabajado. No sólo se ha de poner como condición que cada comunidad sea capaz de garantizar una alimentación básica a su población (mantenimiento de tierras fértiles), sino que la manera de producir sus alimentos ha de ser sostenible a lo largo del tiempo y no depender de recursos externos o no renovables, lo que nos lleva a la necesidad (condición) de adoptar modelos agroecológicos. Pero no sólo es importante poner condiciones en los métodos de producción de alimentos, también es necesario hacerlo en las estructuras que realizan esta producción. Las grandes explotaciones agroindustriales pueden parecer en un principio más eficientes, pero el tratamiento que se hace a la tierra, el aprovechamiento de recursos… hace que en realidad el modelo agroecológico, basado en la producción en manos de una multitud de explotaciones familiares o comunitarias, responda mucho más a las condiciones que ha de cumplir una sociedad sostenible. Al igual que en otros casos, la opción de la “dispersión productiva”, contrapuesta a la hiperconcentración de la producción en pocas manos, refuerza la seguridad del sistema. Si un “nódulo” alimentario, de esta gran red de pequeños agricultores, tiene un problema de producción, no significa una catástrofe alimentaria global y es mucho más fácilmente abordable su solución.
El respeto a las tasas de renovación de los recursos es una condición general que se hace especialmente importante en aspectos como la pesca o el uso del agua potable y de riego…
Residuos. Ciertamente nunca llegaremos a una tasa de reciclaje/recuperación de materiales del 100%. Las pérdidas del sistema en este sentido se han comentado en muchos artículos. Pero si lo que se pretende es mantener las comunidades humanas, con ciertos niveles de vida, el máximo tiempo posible, reducir, reparar, reutilizar, reciclar (y todas las R que se nos puedan ocurrir), han de formar parte de las condiciones a establecer. Y esto no solo se consigue con métodos de recogida, sino que incluye el diseño de fabricación de los objetos, la educación de la población, los valores…
Otra de las condiciones que pueden ser importantes en este punto es que cada comunidad se responsabiliza de sus propios residuos. Esto no solo quiere decir que no los puede “externalizar”, sino que cuando acepta un cierto producto (fabricado internamente o importado) se hace responsable de los residuos que se generen.
Biodiversidad. La toma de consciencia de que formamos parte de los procesos vitales que se dan en la biosfera está poco extendido entre las personas, y menos entre sus decisiones políticas. La biodiversidad de los ecosistemas forma parte de las estructuras que nos mantienen en el planeta. Podemos funcionar con estructuras más sencillas, menos complejas, pero, a parte de cuestiones éticas referentes al derecho que tenemos a eliminar otras especies del planeta, estructuras con menor biodiversidad a menudo son menos estables, y eso puede generar graves consecuencias en las comunidades humanas que dependemos de ellas. Cuando hacemos desaparecer una especie, cuando disminuimos la biodiversidad de nuestro entorno, nunca podemos tener la certeza de cuales van a ser las consecuencias.
La condición es que cada comunidad es responsable de mantener su biodiversidad, tanto en número de especies como en cantidad y extensión significativa de hábitats. Esto ha de permitir mantener los funcionamientos básicos de los que dependen las propias comunidades humanas.
Economía y finanzas. Reconozco que si en buena parte de los temas tratados hasta ahora es grande mi ignorancia, y solo me atrevo a rozarlos superficialmente sin abordar su complejidad, en este tema me pierdo. Pero a su vez es imprescindible abordarlo para establecer los marcos de viabilidad.
Se me ocurren varias premisas básicas que han de formar parte de las condiciones a cumplir:
Los intereses financieros están en la base de la necesidad de crecimiento de la economía. Es necesario pues que la disponibilidad de capital (recursos) a gobiernos, empresas, particulares… no traiga como consecuencia un crecimiento de la actividad (y por lo tanto de consumo de recursos). ¿Ello significa financiación sin intereses? ¿Las entidades públicas han de basar sus presupuestos en las recaudaciones obtenidas en pasados ejercicios y no en la deuda basada en previsiones/esperanzas de futuras recaudaciones?¿Han de desaparecer los réditos del capital y se ha de funcionar exclusivamente por réditos del trabajo? ¿Las entidades financieras han de estar en manos públicas?... No lo sé, pero sea cual sea el modelo que se aplique, ha de responder a la condición primera: toda financiación no ha de conllevar crecimiento.
Otra condición que creo que tendrá un amplio consenso es la prohibición de la especulación, al menos con los elementos que conforman la estructura básica de una comunidad. Así por ejemplo, la especulación con alimentos se me ofrece incompatible con la necesaria sostenibilidad de un sistema con recursos limitados. Los recursos con los que se puede o no especular seguramente son difíciles de establecer y no sé si el propio hecho de la especulación y la libre circulación del capital entran dentro de estos límites. Pero como de lo que se trata es de marcar los límites de lo posible, y no de lo deseable, pues que cada comunidad escoja lo que quiera dentro de lo posible.
No se que espacio dejan estas limitaciones a estructuras del tipo de los mercados financieros, las bolsas…
Otra condición es que la viabilidad de las estructuras económicas, empresariales, con su productividad y generación de puestos de trabajo no dependan del binomio aumento de producción – aumento del consumo. ¿Como se consigue esto? ¿Cómo se controla? ¿Es necesaria una economía totalmente planificada? ¿Son posibles diferentes grados de libertad económica, empresarial?... En todo caso lo que hay que marcar son la inviabilidad de todas las opciones que conlleven crecimiento económico y el correspondiente agotamiento de recursos.
No entraré en temas como la economía del conocimiento, de las nuevas tecnologías que, aparentemente, no comportan consumo de recursos agotables. Se ha de analizar concienzudamente y con prudencia, puesto que con frecuencia de manera indirecta lo primero arrastra lo segundo.
¿Es suficiente la gestión de materias primas, energía, residuos… para contener la economía dentro de los márgenes de la sostenibilidad? Lo dudo con las estructuras económicas actuales.
Unas condiciones que, seguramente obligarán a modelos económicos más sencillos y equitativos, seguro más austeros y regulados, pero no necesariamente a comunidades totalmente autárquicas ni exclusivamente agrarias. Es posible y deseable mantener una sociedad industrializada, tecnológicamente avanzada, donde la investigación sea un elemento importante. Se trata de conseguir sociedades con suficiente nivel de vida, económicamente activas.
Valores. Si los cambios en estructuras económicas son complejos y difíciles, los cambios en valores son los más trascendentes. Para cumplir todas las condiciones mencionadas, y todas las que se han de añadir, hace falta un cambio de mentalidad, de manera de entender nuestra existencia, nuestro papel en el planeta.
Ciertamente no existe una sola escala de valores, y muchos pueblos tienen muy asumida su vinculación con el entorno y sus recursos. Pero los modelos éticos que desde hace tiempo se imponen en todo el planeta (y a todas las culturas) tienen en su base referencias como que la misión de la humanidad es crecer y multiplicarse hasta ocuparlo todo. Los recursos están al servicio de las personas para que estas hagan el uso que necesiten. Las personas como medida de todas las cosas (el rey de la creación). Tanto tienes, tanto vales. La posesión particular y su uso exclusivo como principal o único modo de alcanzar la felicidad. Malas bases para crear sociedades sostenibles.
La humanidad lleva toda su existencia consumiendo recursos en la medida que tecnológicamente ha tenido alcance a ellos. Ahora pretendemos que la sociedad se autocontrole, autolimite el uso de recursos a los que tecnológicamente tiene acceso. No es fácil. Pero nos va nuestra pervivéncia en ello.
En una sociedad con recursos autolimitados, los valores en alza han de ser el ahorro por encima del derroche, cooperación por encima de competencia, humildad por encima de prepotencia, austeridad y sencillez por encima del lujo y la vanidad. Quizás en este apartado me estoy dejando llevar por una visión personal del mundo y de un modelo social determinado. Pero se me hace difícil concebir un modelo social sostenible, autolimitado y en un entorno de recursos escasos, que no incorpore de manera mayoritaria estos valores entre sus ciudadanos.
Una sociedad basada en la libre competencia, en el privilegio, en la individualidad, es enormemente productiva en condiciones óptimas, pero será mucho más inestable y consumidora de recursos en un entorno limitante como el que se avecina.
El shock que muchos tendrán (que muchos están teniendo) al descubrir que el futuro de prosperidad y mejora continua en las condiciones de vida al que creían tener derecho, no existe. La frustración al comprobar que no podrán vivir mejor que la generación de sus padres. El engaño al que muchos pensaran que les han sometido sus dirigentes… Van a ser muy difíciles de gestionar.
Pero peor va a ser gestionar la ira de las generaciones venideras a medida que descubran que en pocas centurias (y especialmente las últimas décadas) hemos agotado los recursos y comprometido sus posibilidades en el planeta. La psicología social tendrá mucho trabajo en los próximos años.
Uno de los cambios más importantes es entender que la transformación social que se ha de realizar no es negativa. El actual modelo no solo nos lleva a un agotamiento insostenible de los recursos, sino también a unas formas de vida cada vez más frustrantes e infelices para una gran mayoría.
Este ha de ser un cambio deseable hacia una felicidad diferente, no basada en posesiones materiales. Percibirlo así por parte de un porcentaje importante de la población no sé si es una condición a añadir a la propuesta, pero no veo que otro modelo de valores, fuera de los esquemas descritos, tenga viabilidad futura.
Quedan muchos, muchos temas por tocar, y los que se han mencionado solo se ha hecho superficialmente y sin grandes conocimientos. Con frecuencia sin datos empíricos y sólo pudiendo aplicar el sentido común. Muchas de las propuestas se rechazarán o modificarán significativamente, se añadirán muchas más; y esto para poder llegar a un consenso entre los colectivos científicos convencidos del problema actual y movilizados (que no son la mayoría…). Una hoja de ruta que será difícil de escribir y más difícil de seguir.
Pero ésta es la propuesta, no se trata de definir el modelo social que ha de seguir toda la humanidad para sostenerse en el planeta a largo plazo, sino de definir los límites científicos que han de cumplir los modelos sociales. Las opciones políticas que propongan modelos fuera de este marco, en realidad son vías de colapso. Y así las hemos de llamar.
Nèstor Úrios, Septiembre 2012.