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sábado, 29 de septiembre de 2012

Una lección de demografía aplicada

Queridos lectores,

Aliviándose ya el atasco de posts pendientes de publicación, le toca hoy el turno a otro post de Luis Cosín. Fíjense muy bien en el post, porque después de la lección magistral clara y ordenada al estilo Cosín viene un ejemplo concreto de lo más revelador.

Espero que lo disfruten. Salu2,
AMT


ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE DEMOGRAFÍA


1. Conceptos básicos


Para simplificar la exposicion, vamos a introducir algunos conceptos básicos:

Natalidad: número de nacimientos por 1.000 habitantes en un periodo de tiempo (habitualmente 1 año). La natalidad depende fundamentalmente (mientras no se desarrollen tecnologías tipo “Mundo Feliz de Huxley” o se popularicen métodos como los “vientres de alquiler”) de:

  • Número de mujeres en edad fértil: típicamente, mujeres entre 15 y 40 años.

  • Lo que Marvin Harris denomina genéricamente “infraestructura”: producción y rentas, distribución de la misma y organización familiar.

Mortalidad: número de muertes por 1.000 habitantes en un periodo de tiempo (habitualmente 1 año). El concepto de mortalidad es demasiado genérico, y suele distinguirse entre:

  • Mortalidad prematura: desde el punto de vista demográfico, son muertes ocurridas antes de completar el ciclo reproductivo.

  • Mortalidad natural: por edad o enfermedades, una vez completado dicho ciclo (es decir, cuando estadísticamente ya no se espera que haya más descendientes).

Migración: Inmigración (entrada) y emigración (salida) de personas del área geográfica estudiada. Se mide en número de migraciones por 1.000 habitantes en un periodo de tiempo (1 año). El motor de estos movimientos es generalmente económico, y se producen en busca de mejoras de la renta, de las condiciones de vida, seguridad, para crear una familia (en caso de desequilibrio de sexos)...etc.

Cohortes: El concepto de “cohorte” es el de “generación” o grupo “coetáneo” (indivíduos con la misma o parecida edad.

Distribución por edades o “pirámide poblacional”: Representación gráfica de la distribución de la población en cohortes. Se distinguen generalmente tres organizaciones-tipo:

  • En “pirámide”, o “expansiva”, correspondiente a sociedades jóvenes, con alta natalidad y mortalidad

(pirámide de la población africana en 2001)


  • En “cilindro” o “estacionaria” propia de sociedades en equilibrio poblacional.

(pirámide de la población mundial en 2010)



  • En “urna”, “regresiva” o “pirámide invertida”, propia de sociedades envejecidas.

(pirámide de la población española en 2007)

(pirámide de la población española en 2007)

Notar que el área de la pirámide es la población total.


Referencias:





2. La demografía como sistema dinámico


Una pirámide de población se puede considerar como un sistema dinámico. Si llamamos “e” a la edad y:



Hombres
Mujeres

Número de nacimientos

nh
nm
Número de indivíduos de edad e
h(e)
m(e)
Número de inmigrantes de edad e
ih(e)
im(e)
Número de emigrantes de edad e
eh(e)
em(e)
Número de muertes con edad e
mh(e)
mm(e)

Podemos establecer las siguientes ecuaciones que describen el comportamiento de la población para un instante t:

h(0) t = nh t
m(0) t = nm t

(ambas tasas de natalidad son función de la distribución de edades femenina) y:

h(e) t = h(e-1) t-1 + ih(e) t-1 - eh(e) t-1 - mh(e) t-1
m(e) t = m(e-1) t-1 + im(e) t-1 - em(e) t-1 - mm(e) t-1

Tenemos así un sistema dinámico (es fácil llevar estas ecuaciones a una hoja Excel y hacer simulaciones). Se ha demostrado que su comportamiento es caótico.


Referencias:




3. Transiciones demográficas


Las sociedades pre-tecnológicas se caracterizan por:

  • Baja esperanza de vida y

  • Altas tasas de mortalidad prematura, que son compensadas con una alta natalidad

y configuran una pirámide “expansiva” típica.



A medida que el acceso a tecnología, sanidad y educación mejoran la esperanza de vida y disminuyen la mortalidad, la pirámide se va ensanchando por la parte media, configurando un “cilindro” y aumentando, por tanto, la población rápidamente.




Es lo que se conoce como primera transición demográfica.

Hemos comentado antes que el área de la pirámide es la población total. Así pues, cuando empiezan a actuar los límites al crecimiento poblacional (aumento del coste de la vida, aglomeración en ciudades, paro...etc.) aumenta la emigración de jóvenes, o bien la natalidad desciende (la pirámide se “ensancha” por arriba, por lo que debe “estrecharse” por abajo para mantener el área dentro de los límites que permite el medio).




Este proceso de emigración de jóvenes y/o descenso de la natalidad se conoce como segunda transición demográfica.

Se estima que, a excepción de los países subdesarrollados, que son generadores netos de emigración, la mayor parte del mundo desarrollado y en vías de desarrollo ha alcanzado ya la segunda transición demográfica.


Un factor que contribuye decisivamente a este fenómeno es la progresiva urbanización de la población mundial (desde 2.007 más del 50% de la población mundial es urbana y se estima que este porcentaje llegue al 80% en 2.050).

Las ciudades no alcanzan la tasa de natalidad que garantiza el reemplazo y son sumideros naturales de la población excedentaria que emigra desde las áreas rurales en busca de trabajo y mejores condiciones de vida.


Referencias:






4. Inestabilidad y declive demográfico: el papel de las migraciones

Ya hemos comentado que el sistema dinámico poblacional es caótico y, por tanto, pequeñas perturbaciones pueden afectar grandemente al comportamiento futuro del mismo.

Así, las pirámides tipo “cilindro”, que representan estados ideales de no-crecimiento poblacional son, por naturaleza, inestables.

Planificar la evolución de la población (un ciclo demográfico comprende típicamente 25-30 años) desde la política (cuyos ciclos raramente superan los 10 años) o la economía (con ciclos aún más cortos) es, en la práctica, imposible.

La única medida capaz de paliar esta inestabilidad natural pasa por los movimientos migratorios, desde zonas en “auge” a zonas en “declive”.

Esto confiere más estabilidad al sistema pero, por otro lado, plantea conflictos culturales y de poder obvios (la demografía puede intentar ser usada como arma, como ya declaró Jomeini en los años 70).

De hecho, casi todos los países desean actuar de alguna forma sobre los movimientos migratorios, fomentándolos, limitándolos o regulándolos. Y las leyes que regulan aspectos como la formación de familias y la natalidad suelen ser objeto de controversia.


Referencias:




5. El caso español

Recientemente, un conocido político conservador español ha comentado a propósito del envejecimiento progresivo de la población española que “los jóvenes españoles viven instalados en la comodidad”.

España ha sido tradicionalmente un país de emigración. La población española alcanza la primera transición demográfica hacia 1.920 y la segunda hacia 1.976 (con evidente retraso respecto a sus vecinos europeos, debido a la guerra civil y la gran emigración sufrida en los años 50 y 60).

Desde 1.976 se produce un dramático y sostenido descenso de la natalidad que intenta ser compensado sin éxito con la inmigración (entre 1.990 y 2.012 se estima que España ha recibido casi 6 millones de inmigrantes, pero la natalidad no se recupera).

La generación nacida entre 1.965 y 1.976 es, con gran diferencia, la más numerosa de toda la historia, y ha sido víctima de su éxito: ha ido “colapsando” escuelas y facultades durante su etapa de formación, y el mercado de trabajo a su término, y ha sido artífice y perjudicada de una de las tres mayores burbujas inmobiliarias mundiales. A tal punto que se la conoce como “generación “H” (de “hipotecada”).

Al mismo tiempo, siendo la mejor formada de la historia del país (nunca la tasa de titulación universitaria tanto entre hombres como mujeres superó el 28% gracias al enorme esfuerzo público acometido en los años 80 y 90 para dar formación media y superior a un gran número de demandantes) padece en sus carnes la precariedad, el desempleo y los salarios de miseria (en la actualidad, un 60% cobra menos de 1.100 euros al mes, apenas el doble del salario mínimo, cuando en Francia, por ejemplo, el salario mínimo es de 1.400 euros por mes). La edad media de emancipación de los jóvenes españoles sube a los 28-30 años. El paro juvenil en España es del 56%.

El secreto del boom económico de España en los años 90 y comienzos de los años 2.000 es, en gran parte, una mano de obra abundante, relativamente bien cualificada y a precio de saldo: ingenieros, médicos, técnicos, arquitectos, profesores, abogados y economistas amenazados por la precariedad, por un paro juvenil que no baja en ningún caso del 15%-20% y protecciones sociales en franco retroceso.

Las empresas españolas exportaban a Europa productos y servicios de valor añadido bajo y medio a precios imbatibles. Por primera vez, España deja de ser emigrante neto y atrae población extranjera: muchas empresas y negocios requerían mano de obra abundante no necesariamente cualificada (motivo por el que se acoge a gran cantidad de inmigrantes).

El problema de esta dinámica es que termina abruptamente cuando países como China (a partir del año 1.998) se convierten en suministradores masivos de esa tecnología y manufacturas a los países europeos, gracias a unos salarios inalcanzablemente bajos.

Esto provoca un lento y sostenido deterioro del tejido productivo español. En un intento desesperado de crear ocupación, España se embarca en aventuras imposibles como la construcción, la especulación inmobiliaria, el crédito masivo, las grandes infraestructuras inútiles y otra serie de disparates económicos (por ejemplo, el empleo público se dispara de 800.000 funcionarios en 1.980 a más de 3.500.000 en la actualidad) que nos han llevado a la situación actual (una deuda global equivalente a 4 veces el PIB).

Mientras tanto, la combinación de precariedad laboral, salarios bajos, aumento del coste de la vida (con la entrada del Euro el coste de la vida se ha puesto a nivel europeo, es decir, se ha multiplicado casi por 2,5), las miserables ayudas a la familia en comparación con los estándares europeos y las dificultades para emanciparse (por el precio de la vivienda tanto en propiedad como en alquiler) han creado un “agujero” evidente en la pirámide poblacional española:



(personalmente, considero estas previsiones muy optimistas!).
Pero es que la reciente crisis económica, el paro y la falta de ayudas públicas ha multiplicado por 3 el número de niños en situación de pobreza, que ahora llega al 25%.


Referencias: