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martes, 19 de noviembre de 2013

El fracking se fractura




Queridos lectores,

La burbuja del fracking está llegando a su fin. Ya hace unos meses analizábamos la baja rentabilidad de los yacimientos de gas y de petróleo explotados con este método y lo económicamente absurdo de su explotación (especialmente en el caso del gas) y augurábamos un futuro nada brillante para su explotación, tanto en los EE.UU. como en el resto del mundo. En tan sólo nueve meses muchos de los malos presagios sobre la evolución de los yacimientos explotados mediante el fracking se han ido confirmando, y toda la burbuja financiera montada a su alrededor, sostenida por la falacia de que los EE.UU. serán pronto autosuficientes energéticamente, está a punto de desmoronarse. Recapitulemos.

Comencemos por las denuncias de la propia industria, engañada por las promesas alimentadas por los especuladores. Si ya en Agosto del año pasado Rex Tillerson, consejero delegado de Exxon Mobile, denunciaba a The New York Times que en el negocio del gas de fracking "todos hemos perdido hasta la camisa", este año el momento del lamentarse fue para Peter Voser, en el momento de cesar como consejero delegado de Shell, al recocer a Financial Times que de lo que más se arrepentía es de haberse metido en el fracking. Y es que en el frenesí del fracking en los EE.UU. se ha priorizado el cash inmediato por encima de la rentabilidad a largo plazo, asumiendo unas condiciones económicas (que los costes irían bajando y que los precios irían subiendo) que finalmente no se han dado. Los precios no suben porque el consumo de gas natural, después de una ligera alza durante los últimos años, parece haber tocado techo y en el último año se mantiene semejante al año pasado, incluso ligeramente inferior si miramos a los datos de consumo mensual de la Administración de la Información sobre Energía (EIA) del Gobierno de los EE.UU.



Fíjense además que el consumo anual crecía sobre todo porque lo hacía el consumo valle, en las épocas de menor consumo -verano- porque el gas es más barato entonces, lo que obviamente hacía difícil rentabilizar la inversión. Los hechos se compadecen mal con cierta propaganda interesada  sobre la revolución del shale gas en América y con la falacia de que los precios se encuentran gracias a ella en mínimos históricos. 

Y es que el coste de producir gas de fracking no sólo es dos o tres veces superior al precio actual de venta en los EE.UU. (se necesitaba vender al gas a más de 8 $ por mil pies cúbicos de gas para que el fracking saliera a cuenta); es que el esfuerzo necesario para mantener los niveles productivos actuales lleva a tener que horadar más y más pozos a un ritmo cada vez más rápido, exponencial, lo cual incrementa los costes reales aún más. Así que tarde o temprano tenía que pasar lo que está pasando, y es que algunas de las formaciones más ricas en gas de roca poco porosa (antes decíamos gas de esquisto pero no es el término correcto para shale gas; en todo caso, estamos hablando del gas que se explota por medio del fracking) están empezando ya a declinar. Peak shale gas.


Imagen de Oil Man: http://petrole.blog.lemonde.fr/2013/10/01/gaz-de-schiste-premiers-declins-aux-etats-unis/

Como muestra la gráfica encima de estas líneas, extraída de un excelente artículo del mejor blog en lengua francesa sobre el problema de los recursos naturales, Oil Man, las formaciones de Haynesville y Barnett, las dos más productivas de gas de roca poco porosa, llegaron a sus respectivos picos de producción en Diciembre y Noviembre de 2011, respectivamente. La prensa convencional americana comienza a hacerse eco de lo que ya son datos del pasado y especula sobre cuándo se espera que la última gran formación, Marcellus, entre en declive. Por supuesto que los promotores de este tipo de explotación argumentarán que se puede aumentar la producción si se invierte más, cosa que debería hacerse decididamente porque, según ellos, es la fuente de energía del futuro. En realidad se puede decir lo mismo del petróleo convencional, o de cualquier otro recurso que llega a su cenit: siempre es verdad que invirtiendo más puedes sacar más gas, petróleo, carbón o uranio. El problema es que sea rentable, cuestión que como ya hemos explicado depende de la TRE o Tasa de Retorno Energético (rentabilidad energética en suma), a pesar de que por lo que parece los economistas no pueden comprender un concepto tan simple pero que choca con sus prejuicios de cómo debería funcionar el mundo para adaptarse a sus deseos. Es ese tipo de argumento falaz el que lleva a vender como cosa prácticamente hecha el milagro que no acaba de llegar del petróleo de aguas ultraprofundas de Brasil o de la futura producción de petróleo de Vaca Muerta en Argentina que ha de revertir el declive terminal de la producción de petróleo en la gran nación andina. Mentiras para el consumo local, cinismo en la era del declive.

Para el que no entienda que se pueda explotar el gas de roca poco porosa a pesar de que se pierden en él ingentes cantidades de dinero (10.000 millones de euros sólo en 2012, como mostraba Dave Hughes en el artículo aparecido en Nature este febrero) le recomiendo que se mire los vídeos de la serie Frackonomics, al primero de los cuales se accede siguiendo el enlace que he puesto en el nombre. La cuestión es simple: "se trata de una burbuja financiera orquestada por Wall Street", en palabras de Deborah Rogers del Energy Policy Forum. Si quieren más datos sobre la farsa del shale gas y el shale oil (del cual hablaremos ahora) no dejen de visitar el sitio ShaleBubble.org.

¿Y qué pasa con el petróleo de roca poco porosa? Este recurso no ha sido identificado en Europa (aquí sólo se habla de shale gas), porque sus yacimientos son mucho menos numerosos. Como explicábamos en el post de principios de año, el petróleo ligero de roca compacta es marginalmente rentable; no dará grandes beneficios, pero al menos da algunos, no como el gas natural de roca poco porosa (la economía del shale gas, por ser justos, es un poco más compleja ya que los líquidos asociados que aparecen en algunos yacimientos sí que hacen casi rentables algunas plataformas). Sin embargo las perspectivas de su producción no son tan boyantes como las del shale gas: incluso la Agencia Internacional de la Energía reconoce en sus informes que su producción siempre será marginal (como ya discutimos en este mismo blog). Incluso quienes apuestan por un futuro brillante para el shale oil como Goldman Sachs en un informe reciente reconocen que su producción llegará al máximo hacia 2022:


Imagen de Oil Man, http://petrole.blog.lemonde.fr/2013/10/08/le-court-avenir-du-petrole-de-schiste-vu-par-goldman-sachs

Sin embargo, una vez que los mejores lugares (sweet spots) han sido explotados lo que va quedando es más difícil y caro de explotar, y menos rentable. Si ya para el shale oil se necesitaba un precio del barril superior a los 80 dólares, a medida que va pasando el tiempo el precio mínimo sube, hasta que en un momento nada lejano estos yacimientos dejarán de ser rentables. Y por nada lejano quiero decir ya: por más que algunos conocidos gestores continúan  alabando las increíbles ventajas del fracking, lo cierto es que el número de pozos activos en la formación de Bakken (la más productiva ahora mismo) parece haber tocado techo en Septiembre del año pasado (y eso que aún en Noviembre me lo negaban), como muestra la siguiente gráfica, de nuevo cortesía de Oil Man:



De nuevo la misma argumentación: con más inversión saldrá más petróleo, sin tener en cuenta que ese incremento de inversión puede hacerlo no rentable, y que lógicamente los inversores huyen de las inversiones no rentables. Dave Hughes tiene una estimación más realista de lo que cabe esperar del petróleo de roca compacta en los EE.UU.:



Es decir, dependiendo de si se consigue añadir más o menos pozos nuevos cada año el peak shale oil o máximo productivo de este tipo de recurso será en 2015 o en 2017. No es un gran cambio, en todo caso, y su llegada enterrará todos los sueños de independencia energética de los EE.UU. Y los problemas podrían llegar antes: un reciente artículo alerta de que la producción de los pozos de petróleo de roca compacta actualmente en explotación cae tan rápido como 63.000 barriles diarios menos cada mes, y cada vez cae más rápido.


Imagen de SRSrocco Report

Lo cual no es precisamente poco si se tiene en cuenta que equivale al 71% de la producción nueva.


Imagen de SRSrocco Report

Dentro de poco, quizá en un par de años, la nueva producción ya no podrá compensar el declive de los pozos ya activos: es correr en una cinta rodante. Todo lo cual parece darle la razón a Dave Hughes con su estimación de cuándo se producirá el pico del petróleo de roca compacta.

Las consecuencias de esta fiesta del fracking son, por supuesto, muy negativas. Los grupos anti-fracking se suelen centrar en el problema del impacto ambiental sobre todo en forma de contaminación; al fin y al cabo, se tienen que inyectar ingentes cantidades de agua combinada con productos químicos bastante agresivos y la mayoría de este agua vuelve a la superficie, donde necesita ser procesada o simplemente almacenada. Esto aumenta el estrés hídrico de las zonas de implantación (en Texas hay una guerra abierta entre industria del fracking y agricultores y ganaderos) y aumenta el riesgo de que este agua contaminada llegue al consumo si no se trata correctamente (lo cual, dado el ingente consumo y el frenético ritmo, no es nada sencillo). Por otro lado, a pesar de lo mucho que se insiste acerca que de las zonas de fractura hidráulica son mucho más profundas que el acuífero y que el encofrado de la perforación aísla perfectamente el acuífero del trasiego de sustancias químicas que suben y bajan, lo cierto es que se sabe que al cabo de 5 años al menos el 50% de los encofrados presentan fisuras. El efecto a largo plazo de esta persistente contaminación es por tanto desconocido, dado lo reciente de la implantación a gran escala de esta técnica.

Menos conocido es el hecho de que el fracking es una pesadilla logística con un gran impacto ambiental más convencional a nivel superficial. Los suministros para mantener la frenética actividad llegan por carretera, en camiones cargados de agua, arena y productos químicos, y en la mayoría de los sitios la escasa producción individual de los pozos (unas decenas de barriles de petróleo por día, en el caso del tight oil) hace que hasta el petróleo y gas resultante se transporte por camión. Eso implica hacer grandes plataformas logísticas, con gran impacto en el territorio, y otros problemas asociados al tráfico tan intenso (los accidentes pueden ser bastante graves). Obviamente nadie paga estas externalidades, aunque eso es moneda común cuando se habla de externalidades ambientales. Sin embargo, hay otras externalidades que pueden llevar en breve plazo a la bancarrota a pequeñas comunidades. Como explica Deborah Rogers, algunos condados de Texas se ven obligados a mantener carreteras en continuo desgaste por el intenso tráfico pesado que las transita gracias al fracking, y los impuestos que recaudan no cubren ni de lejos este gasto, hasta el punto de poder hacer quebrar las arcas de los condados. Lo curioso del informe de la Texas Railroad Commission’s Eagle Ford Shale Task Force que ha analizado la cuestión es que implícitamente asume que no se pueden aumentar los impuestos a la industria del fracking so pena de que el negocio deje de ser rentable. Así pues, lo que se vende como un nuevo Eldorado puede suponer no sólo la ruina ambiental - y por tanto económica- en el largo plazo, sino incluso directamente la económica en el corto plazo en las comunidades donde se implante.

¿El fiasco del fracking es una sorpresa, un bonito sueño en el que unos emprendedores creyeron de buena fe pero que la realidad ha desmentido? Pues de hecho no: una filtración a The New York Times reveló que ya en 2010 los oficiales del Departamento de Energía de los EE.UU. opinaban que era muy difícil que el shale gas o el shale oil llegasen nunca a ser rentables. Se podría incluso hablar de manipulación de la información para favorecer un determinado negocio especulativo, en el que unos promotores inflan las expectativas mientras que los responsables de la administración miran para otro lado hasta que todo revienta. Vaya, lo mismo que con la burbuja inmobiliaria que, como los malos seriales, vuelve ahora con fuerza en todo el mundo.

En resumen de este largo post: los recursos explotados mediante el fracking sólo se ha podido explotar en los EE.UU. gracias a la fuerza del dólar como moneda de reserva, y por un tiempo limitado. Se hace importando energía embebida en los materiales usado y exportando inflación y miseria, pero ni aún así se consigue que dure mucho tiempo. Y obviamente tal esquema no es factible ni de lejos en Europa.

Ajenos a la cada vez más evidente decadencia de este tipo de explotaciones en los EE.UU., en España uno de los últimos movimientos de los grupos pro-fracking ha sido el de sacar este vídeo de alabanza a sus bondades y minimizando sus problemas. Mientras tanto, decenas de grupos locales de activistas contra el fracking cada vez mejor preparados y coordinados se movilizan para intentar detener los permisos. La batalla es cada vez más enconada, pero a estas alturas está claro que el primer bando sólo puede perder, aunque eso no significa que el segundo vaya a ganar. En realidad lo más fácil es que todo el mundo pierda si no se impone el sentido común.

Salu2,
AMT

lunes, 24 de junio de 2013

Un futuro sin más (III): La nueva energía



[Las personas y situaciones que aparecen en este relato son completamente ficticias. Cualquier parecido con personas o hechos reales será siempre mera coincidencia]

[Capítulos anteriores de este relato: primero y segundo]

Tras un día entero de viaje Jan Palermo y David Ros llegaron por fin a su destino. No tenían tiempo que perder: en tan sólo seis meses la primera planta de demostración de la "energía de Tesla" tenía que estar en marcha.

Jan se aplicó a la tarea desde el primer día, con un plan de trabajo en el que había pensado mientras iban en el camión. Aprovechando que David tenía formación en ingeniería le confío la dirección de las obras de perforación; en las instalaciones había suficientes soldados para accionar las perforadoras (el combustible escaseaba y el capitán le dijo que era preferible usar fuerza humana para perforar la tierra, y si era preciso traerían trabajadores forzados - David se estremeció al oír eso). Jan pidió que le trajeran alzados geológicos de la zona para estudiar qué áreas resultarían más favorables para la instalación de sus ingenios que, según Jan decía, proporcionarían grandes cantidades de energía "proveniente de las entrañas de la Tierra y de forma renovable, infinita". Los dispositivos que Jan Palermo quería construir él mismo los bautizó como "Tremogeneradores de Tesla". En cuestión de unos pocos días los trabajos de perforación pudieron empezar en las zonas que Jan designó; los pozos se perforaban hasta una profundidad máxima de 100 metros, hasta tocar la roca madre. El agua de los acuíferos era convenientemente bombeada a mano, en agotadores turnos de día y noche, lo cual implicó finalmente traer trabajadores forzados para espanto de David.

David no entendía muy bien qué estaban haciendo allí; suponía que el profesor Palermo quería desviar la atención mientras preparaba un plan de fuga. Lo cierto es que Palermo pasaba día y noche en una fragua que había improvisado en los talleres mecánicos de aquel campamento (porque al final la instalación de máxima seguridad había resultado ser eso, un campamento militar sin más), ayudado por varios herreros de la comarca. También hizo varios viajes por la capital y a algunas viejas fábricas en busca de los metales convenientes para las aleaciones "hiper-sensibles" que según él iban a permitir aprovechar los microsismos de la corteza terrestre. David seguía sin decidir si su profesor era un loco o un genio, pero los días pasaban y sus posibilidades de escapar no parecían mejorar.

Había, además, otra cosa que preocupaba a David. En el campamento había conocido una chica, Colette. Ingeniera como él, francesa de origen, llevaba mucho tiempo en el paro, vagando de aquí para allá por media Europa buscando trabajo, y había tenido la suerte de haberse incorporado al equipo que dirigía la perforación y la instalación de las carcasas de acero que iban saliendo del taller del profesor Palermo. Cuando David vio a Colette la primera vez quedó azorado por su belleza; era una joven aproximadamente de su edad (luego supo que un par de años más joven) y las primeras instrucciones que le dio fueron torpes, en parte por la vergüenza y en parte por la falta de fluidez con el idioma. La chica se enfadó con él, pero su torpeza al disculparse fue tan grande que consiguió que ella se riera. Con Colette David se sentía a gusto ya que hablaban un lenguaje común, el de la ingeniería y el de la técnica. Tampoco ella entendía qué querían hacer allí si no eran unos meros pozos, y David tampoco sabía responderle porque el profesor le había dejado completamente al margen de las piezas centrales que tenían que entrar en aquellos armazones que estaban montando. Suponía David que el profesor no quería involucrarle más de la cuenta si al final no podían escapar y se veía que el proyecto era un gran bluff. Cuando los sentimientos que Colette y él sentían el uno por el otro no pudieron ser disimulados por más tiempo, David empezó a sufrir no ya por el posible fracaso de su huida, sino por la misma posibilidad de escapar. Se encontró deseando que aquella pantomima que había ideado Jan Palermo realmente sirviera para alguna cosa con tal de poder seguir con Colette, aunque su cabeza le decía que era imposible. Cuando quedaba un mes para la entrega de los tremogeneradores David todavía no veía manera de escapar de allí: sus pasos siempre eran vigilados por al menos dos soldados próximos, incluso cuando paseaba con Colette (lo que dio un nuevo sentido a la expresión "ir de carabina). Eso sí: el trabajo avanzaba bien y ya habían instalado el primero de los aparatos diseñados por Palermo, pero nada de eso consolaba a David sabiendo como sabía que todo aquello era mero atrezzo: ni siquiera habían hecho pruebas con el primer dispositivo, ya que Palermo aseguró que todo funcionaría como la seda y que era mejor no arrancar los módulos demasiado pronto puesto que necesitaban un tiempo para "mejor sintonizar la vibración telúrica"  - todo un disparate. 

David estaba especialmente apesadumbrado por los eventos que veía ya demasiado próximos: el Ministerio había fijado la semana siguiente para la puesta en marcha. Era entonces o nunca, y vio claro que iba a ser nunca. David miraba a las estrellas por la noche cuando llegó el camión cargado de materiales, de vuelta de otro más de los viajes que hacía Jan (el comandante de aquel destacamento no estaba demasiado contento con aquel derroche de gasoil, pero desde el Gobierno le habían dejado claro que tenía que colaborar). Jan bajó de buen humor del camión, y se encontró de bruces con un nebuloso David. 

- Profesor, - le dijo David en su lengua materna y bajando la voz - no entiendo por qué está de tan buen humor. Sólo nos queda una semana.

- Justamente - dijo Jan, y su voz delataba una contenida alegría - ya he encontrado todos los materiales que me faltaban. Estos cacharros funcionarán sin problemas durante por lo menos un par de años.

Definitivamente, Jan Palermo se había vuelto loco.

- Profesor, - insistió, sin mucha convicción David - sabe perfectamente que aquí no hemos hecho nada. ¡Nada! Sólo cuatro agujeros enormes en la tierra, en la construcción de los cuales, por cierto, han muerto cuatro personas: una por agujero. Cuatro agujeros y varias chimeneas y galerías auxiliares, eso es todo. Por no haber hecho no hemos ni escapado. Y yo... y yo... y yo quiero vivir, profesor. Yo... quisiera algún día ser feliz... fundar una familia... volver a una vida más o menos normal.

- ¿Y casarte con Colette? - Jan le miraba fijamente a los ojos, aún sonriendo; en un gesto de familiaridad insólito en él, le golpeó cariñosamente ambos hombros con las palmas - No te preocupes, muchacho: te casarás con esa francesita. Por cierto que es una chica preciosa, pillín.

Si no estaba bebido es que definitivamente estaba loco, concluyó David, lo cual le sumió en más negras reflexiones. Pero Palermo adivinó sus pensamientos y le dijo:

- Tranquilo, David, tranquilo. Sé lo que piensas, pero no soy estúpido. Los tremogeneradores funcionarán, pero no con el mecanismo imbécil que le he explicado a todo el mundo y que tú sabes que es imposible. Con el truco que he ideado podremos vivir sin que nos molesten el resto de nuestras vidas, aunque ciertamente esto no solucionará el grave problema energético de la República de manera duradera. Pero, chico, nosotros lo que queremos ahora es vivir, ¿verdad?

David le miraba fijo, las pupilas dilatadas por la oscuridad le daban un aire aún más indefenso, y asentía levemente con la cabeza.

- Pues ya está, muchacho. No te preocupes, que vivirás para hacer feliz a esa muchacha. Tú haz bien tu trabajo y déjame a mi hacer bien el mío. Y ahora a dormir, que mañana nos espera una dura jornada de trabajo - y Jan estiró los brazos a ambos lados.

Mientras observaba a David irse a su tienda, acompañado como siempre por sus dos guardianes, Jan pensó que más le habría valido abandonarle en la capital de su país natal. Ahora no tendría que sufrir esta angustia vital, esa incertidumbre por el desenlace de lo que pasaría la semana siguiente.

Y la semana tardó en pasar exactamente siete días, siete días casi sin descanso en los que en el taller de Jan Palermo se trabajó día y noche fabricando y probando los dispositivos. Al anochecer de la víspera de la recepción oficial el último de los cuatro tremogeneradores estaba ya en su sitio. Paralelamente, y sin mucha convicción, el comandante, instruido por Palermo, había preparado focos y alternadores que se conectarían a los tremogeneradores para iluminar la noche de gala en la que celebrarían la nueva era de la energía.

La mañana se levantó tibia y soleada. Jan estaba radiante y sonriente, David mantenía el tipo aunque a ratos dudaba y apretaba con fuerza la mano de Colette, quien le dedicaba la mayor de sus sonrisas, un poco forzada; sin duda, la formación técnica de Colette le hacía ver que allí había algo que no iba bien. La comitiva oficial la encabezaba el Ministro de Economía e Industria, seguido de cerca por la imponente figura del Fiscal General, que iba flanqueando al Ministro de Justicia. Ni el Presidente de la República ni el Primer Ministro habían querido recepcionar la obra por temor a que fuera un nuevo fiasco de un científico.

Jan estaba locuaz y ejerció de maestro de ceremonias. Hizo un discurso técnico plagado de términos inventados y de conceptos imposibles, sobre la genialidad de Nikola Tesla intuyendo la capacidad humana de aprovechar los microsismos y la necesidad de contar con aleaciones hiper-sensibles que Tesla no había podido fabricar pero que ahora eran accesibles. Aseguró que la instalación de esos cuatro tremogeneradores proporcionaría inicialmente no menos de 100 kilovatios de potencia sostenida salvo por paradas de mantenimiento esporádicas, y que con el tiempo esa misma instalación podría llegar al medio Gigavatio. Delante de la impaciencia de la comitiva oficial, el profesor Palermo ofreció al Ministro de Economía que accionara la palanca que pondría en marcha el dispositivo. El Ministro bajó la palanca y no pasó nada. Absolutamente nada. Al cabo de un par de minutos los asistentes se miraban nerviosos y David bajaba la cabeza pensando que efectivamente había confiado en un loco al que había creído cegado por intentar conservar a Colette. Jan Palermo permanecía tranquilo y confiado en el mismo sitio, diciendo que había que dejar unos minutos para que los tremogeneradores acumulasen suficiente vibración telúrica como para que arrancasen. El Comandante se disponía decir algo que seguramente no era agradable cuando alguien dijo: "¡Mirad!". Una nube de vapor, inicialmente muy tenue pero que en seguida se volvió vigorosa, salía por la chimenea central. Prácticamente al tiempo los ejes de los tremogeneradores comenzaron a girar, cada vez más rápido, y en unos minutos las luces y maquinaria eléctrica de toda la base, apagadas desde hacía años, comenzaron a funcionar. Algunos soldados se asustaron al ver de repente las luces de sus barracones encenderse, pues habían perdido la memoria de lo que era la luz eléctrica. Jan estaba exultante, David eufórico, y hasta los Ministros y el Fiscal General se felicitaban mutuamente y felicitaban a Jan y a un David que no cabía en sí de tanta felicidad.

El resto del día se lo pasaron revisando los aspectos técnicos de la instalación: potencia y estabilidad de la salida, tiempos de arrancada y de detención, características de los metales usados en la aleación - una astuta mezcla de acero al carbono, cobre, aluminio y magnesio, especialmente preparada en el taller adaptado por Jan, que mostró con todo lujo de detalles... Todo tenía un aspecto técnico impecable, y los dispositivos funcionaban de maravilla, con una potencia estable de 100 Kw regulable entre 50 y 150 Kw. Los cuatro tremogeneradores ocupaban un área modesta, de unos centenares de metros cuadrados, y Jan explicó que cuando pasasen a las plantas de gran escala en una hectárea se podría  generar suficiente energía como para alimentar toda la industria y los usos domésticos de la capital; la clave era buscar las localizaciones más favorables y usar los materiales más idóneos, según explicó. David iba siguiendo las explicaciones del profesor con la comitiva, y aunque sabía que lo que decía no tenía demasiado sentido quería creer en él. Palermo había conseguido que los tremogeneradores funcionasen en contra de toda lógica; quizá sí que era un genio después de todo, quizá sí que conseguiría crear esa fuente de energía mágica que todos necesitaban, también él para poder tener una vida con Colette. Se acordó, sin embargo, de su conversación de la semana pasada: aquí había truco, le había dicho el profesor, pero un truco que les permitiría vivir el resto de sus vidas. A David eso le bastaba y le sobraba.

La cena fue modesta dado el emplazamiento y la poca fe del Comandante en el éxito de la demostración; la luz que provenía de los cuatro generadores se mantenía estable, limpia, intensa. Los representantes del Gobierno brindaron felices por el éxito de la empresa y Jan recibió la mayoría de los brindis en su honor.

Aquella noche, Jan y David se quedaron un buen rato despiertos, por fin solos - salvo por sus escoltas - mirando a las estrellas, en una oscuridad perfecta sólo rota por la claridad de los focos alimentados por los tremogeneradores. Estaban tumbados sobre la hierba, en una noche templada que invitaba a disfrutar de ella.

- Profesor - dijo al fin David - por más que pienso en ello no lo entiendo. ¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo lo ha conseguido? Es simplemente sorprendente.

- It's a kind of magic - dijo Jan Palermo con una sonrisa picarona, guiñando un ojo, entonando una canción pop antigua.

David seguía perplejo. Jan Palermo se sentó, las manos cruzadas sobre las rodillas, y miró a su joven ayudante.

- No es magia, tranquilo. Es MAGIC; bueno, no exactamente igual que aquel dispositivo que inventaron los japoneses a principios de este siglo, pero algo parecido - se sacó un esquema del bolsillo de su chaqueta y continuó su explicación - Es un dispositivo que combina el agua que viene de los acuíferos con magnesio que está contenido en los tubos de rotación, los cuales son huecos. Los tubos tienen forma de tornillo, y por unos agujeros conveniente colocados, que se abren con sólo girar una palanca en su parte superior, se va liberando magnesio en polvo. En realidad el magnesio está en bloques compactos y se va pulverizando por la acción de la rotación de los tremogeneradores: internamente tienen unas cuchillas como los ralladores de queso. El magnesio reacciona con el agua, se genera hidrógeno que en seguida se quema y el vapor hace girar los tremogeneradores. El hidróxido de magnesio resultante se recupera por estas catas a diversas profundidades y el vapor de agua sale por la chimenea, donde una gran parte se condensa para volver al acuífero. La verdad es que estoy bastante orgulloso del diseño; funciona muy bien.

- ¿Y por qué en su día no se explotó a escala masiva un sistema tan ventajoso? El magnesio es un metal muy abundante en la corteza terrestre, si recuerdo bien - quizá era el vino de la cena, pero David seguía perplejo.

- Es el octavo elemento químico más frecuente en la corteza terrestre, efectivamente. Y si nunca se explotó tal tipo de motor es porque estos dispositivos no son rentables. Ni económica ni energéticamente. Pero es perfecto para engañar a nuestros carceleros. El magnesio no se presenta en forma metálica pura en la Naturaleza, siempre aparece en forma de óxido o de sal. Para extraer el magnesio se tiene que electrolizar las sales o reducir los óxidos, lo cual consume más energía que la que luego podrás recuperar; ya sabes: consecuencias del Segundo Principio de la Termodinámica, aunque a estos ceporros eso les suene a sánscrito.


David estaba comenzando a entender el truco. Le parecía que efectivamente Palermo era un genio: había ideado todo esto en un par de días tan sólo, quizá en menos, desde el momento en que llegó al acuerdo con el Fiscal General.

- Pero, profesor - dijo al fin, aunque estaba seguro que Palermo ya había pensado en ello - ¿de dónde sacaremos el magnesio para que los "tremogeneradores" sigan funcionando?  Al fin al cabo el magnesio sólo es un vector donde almacenar energía, pero no una verdadera fuente de la misma porque, como dice Vd, se gasta más energía en la síntesis del magnesio que la que luego nos va a retornar.

- El magnesio tiene una gran densidad de energía en volumen y en peso. Con los centenares de kilos que tengo en el almacén podremos ir recargando estos tremogeneradores de aquí durante años. He puesto un indicador de nivel para saber en qué momento hace falta recargar; la primera recarga no tendrá que hacerse hasta dentro de un mes. Lo que es importante es cortar las piezas de magnesio a la medida de los tubos para evitar obstrucciones, lo cual implica una disminución adicional de la TRE.

- ¿Se refiere Vd. a la Tasa de Retorno Energético, profesor? - David ya hablaba tranquilamente en un tono de voz normal; aunque alguno de sus vigilantes hablase su idioma la jerga técnica le resultaría ininteligible, aparte de aburrida.

- Efectivamente. Incluso si uno tuviera un suministro de magnesio en forma metálica y no tuviera que sintetizarlo, para que salga a cuenta explotarlo es preciso que los dispositivos que lo usan como combustible produzcan más energía aprovechable que la se ha usado en su fabricación, instalación, operación y mantenimiento. La relación entre la energía producida por una determinada fuente y la energía consumida por los dispositivos para su aprovechamiento es lo que se denomina Tasa de Retorno Energético, o TRE. Para que te hagas una idea, en 1900 el petróleo tenía una TRE de 100, es decir, que producía 100 veces más energía que la que se usaba para extraerlo y refinarlo. A finales del siglo pasado varios estudios mostraron que una sociedad para mantenerse estructurada tiene que tener  una TRE media, contando todas sus fuentes de energía, del orden de 10. Sin embargo el petróleo hoy en día tiene una TRE muy baja, del orden de 5 o menor, porque sólo quedan recursos de petróleo muy malos y de extracción y procesado difícil, como las arenas bituminosas, el petróleo de alta mar o el petróleo de roca compacta explotado por fracking, que aquí en Europa no se explota pero que aún queda algún campo residual en Estados Unidos. Justamente, la caída de la TRE de las fuentes que alimentaban nuestra sociedad es lo que ha hecho que progresivamente ésta se haya degradado, porque ya no ha podido permitirse escuelas públicas, asistencia sanitaria universal, pensiones de jubilación y demás privilegios de la difunta sociedad del bienestar que conocimos cuando éramos jóvenes; bueno, conocí - dijo Jan al darse cuenta de que para David todo eso debían ser vagos recuerdos de la infancia.

- ¿Y cuál es la TRE del magnesio? - dijo David, y en seguida se corrigió a si mismo - Quiero decir: ya sé que si tuviéramos que producir magnesio metálico la TRE de todo el proceso sería menor que 1. Pero mi pregunta es: si explotamos todos los bloques de magnesio metálico puro que están abandonados en las acerías de la República, ¿qué TRE tendrían nuestros tremogeneradores?

- Buena pregunta. Yo estimo que usándolo con estos tremogeneradores debe estar entre 7 y 10, y seguramente se puede aumentar con mejoras en el diseño - seis meses no es suficiente para hacer la mejor ejecución posible, ¿sabes?. En todo caso, su TRE es superior a la de las fuentes que tenemos hoy en día a nuestra disposición, si exceptuamos las centrales hidroeléctricas que aún están operativas. Mientras podamos seguir alimentando los tremogeneradores con magnesio metálico todo el mundo creerá que hemos vuelto a los días de gloria de la sociedad industrial de mediados del siglo XX.
 
- ¿Podremos poner  en marcha los nuevos tremogeneradores tal y cómo desean éstos? - David estaba empezando a sentir como propio el plan del profesor Palermo.

Jan Palermo se quedó un par de segundos callado, reflexionando, y al final dijo:

- Hay mucho magnesio metálico en acerías abandonadas; se usaba para hacer aleaciones de aluminio-magnesio, que son muy ligeras y resistentes. El magnesio metálico es un material bastante estable: aunque reacciona con el aire y con el agua (de hecho, nos estamos aprovechando de su reacción con el agua en los tremogeneradores) expuesto al aire se forma una fina capa de óxido superficial que lo aísla y evita que reaccione el resto del material. A pesar de los años transcurridos podremos encontrar bastante magnesio desperdigado por aquí y por allá. Hace unas semanas encontré un inventario de antiguas acerías de la República y cotejando esta lista con lo que hemos encontrado creo que podríamos conseguir magnesio como para producir unos 5 gigavatios de potencia media durante unos 20 años. Si importamos magnesio de otros países seguramente podríamos aumentar tanto la potencia como la duración. Eso sí, es vital que otros países no conozcan la clave de la "tremogeneración", porque si no ellos mismos consumirán su magnesio. Al fin y al cabo estamos quemando los restos de la era industrial, una energía embebida que se almacenó en un cierto material cuando el petróleo era barato y la energía abundante. No es una energía abundante, y sólo podrá aprovecharse una vez, así que debemos ser discretos.

David sopesó las implicaciones de lo que le decía Jan Palermo, sobre todo las implicaciones morales. Una sola vez, para después dejar un futuro con todavía menor esperanza.

- Han muerto personas para abrir esos agujeros, que en el fondo son sólo una tapadera. Podíamos haber montado todo el tinglado simplemente usando un curso de agua, un río, incluso un riachuelo; sería menos costoso en términos económicos, energéticos y de vidas humanas - dijo por fin, y no pudo evitar que en su voz hubiera un cierto tono de reproche.

- Es verdad - dijo Jan, y se encogió de hombros - pero hemos hecho lo que se esperaba que hiciéramos; más aún: hemos hecho lo que querían que hiciéramos. ¿Sabes de dónde saque la idea y el nombre de los "tremogeneradores capaces de captar la energía microsísmica"? De  una novela que leí hace muchos años  y que describe una situación muy parecida a la que vivimos hoy en día; y le añadí "de Tesla" porque estos garrulos es lo que esperan oír. Necesitaba crear una parafernalia convincente de "energías libres que necesitan ser liberadas" - dijo imitando el tono de voz del Fiscal General - para disimular el hecho de que en realidad estamos haciendo lo que siempre hizo la Humanidad: quemar algo, en este caso magnesio. No se me ocurrió otra puesta en escena.

A pesar de su discurso, un cierto sentimiento de culpa pesaba sobre Jan Palermo, que había clavado su mirada en el suelo, un palmo por delante de la punta de sus pies. Ninguno de los dos dijo nada durante un rato, y al final fue nuevamente Jan Palermo quien rompió el silencio:

- Ellos han escogido esta vía estúpida de la esperanza infundada antes que la de la verdad desnuda - dijo Jan, y se encogió de hombros una vez más - Este país ha encarcelado o matado a sus científicos y ahora es presa de charlatanes. 

- ¿Nosotros somos charlatanes? - preguntó David.

Un momento de reflexión. 

- Sí - dijo por fin Jan

 
Después de aquel día tan extraordinario y aquella noche tan esclarecedora las cosas evolucionaron rápidamente durante los años siguientes. Las instalaciones de tremogeneradores de Tesla fueron un éxito fulgurante y se extendieron rápidamente por el país. David, con la ayuda de Colette, se convirtió en muy poco tiempo en jefe de operaciones de todas las instalaciones Tesla de la República, e introdujo nuevos modelos "capaces de extraer la energía plasmática del agua", es decir, haciendo reaccionar discretamente el magnesio con cursos de agua superficiales, con lo que disminuyó enormemente el coste de instalación y mantenimiento y mejoró la eficiencia y la potencia; al tiempo, fue introduciendo otros reactivos provenientes de los restos industriales del país. Durante esos años David Ros mostró finalmente su garra y su ingenio, y sus plantas fueron cada vez más versátiles y productivas, para beneficio de una República donde la actividad industrial volvió a recobrar parte de su pujanza pasada. David y Colette se casaron durante esos años de vino y rosas, y antes de que pasaran cinco años ya tenían dos hijos preciosos.

Por su parte Jan fue nombrado director del Centro de Investigación en Energía Tesla y asesor permanente del Ministro de Industria y Economía. Su vida resultaba bastante cómoda, frecuentando los mejores restaurantes al lado de los Ministros del Gobierno y siendo una persona de gran prestigio en todo el país. Tras muchos esfuerzos consiguió retomar las investigaciones sobre las verdaderas energías renovables que había dejado abandonadas en su país de origen, aunque sus esfuerzos fueron mirados comiserativamente por los Secretarios de Estado y Ministros a los que les explicaba sus resultados, puesto que las plantas Tesla de diversos tipos tenían rendimientos y potencias muy superiores, y muchas menos limitaciones. Para su sorpresa, eso no ponía contento a Jan Palermo, y los pocos amigos que tuvo en aquella época explicaban que cada vez se le veía más preocupado mientras la República prosperaba a un ritmo exponencial.

Un día de un otoño tórrido, extensión de otro verano fallido, David Ros fue a la capital a visitar a su antiguo mentor. David vivía en una ciudad de provincias que se había reindustrializado gracias a un pasado lleno de factorías, acerías y de reactivos químicos para reutilizar fuera de la vista de todos. Hacía tiempo que no iba por la capital si no era por visitas políticas o técnicas de corta duración; David amaba su familia e intentaba que esas visitas fueran lo más cortas posibles, y teniendo en cuenta que el transporte en tren no era tan rápido como cuando era niño esto le dejaba poco tiempo libre para otra ocupación que no fuera el asunto concreto que le trasladaba al centro político de la República. Mientras el vagón traqueteaba suavemente al entrar en la Estación del Oeste David intentaba recordar cuándo exactamente había visto a Jan Palermo por última vez. Hacía poco más de 5 años desde la demostración de los tremogeneradores de Tesla, y Jan se había trasladado a la capital pocos meses depués, en cuanto le hubo enseñado todo sobre el diseño de los tremogeneradores a David. Antes de marcharse, Jan se había dedicado con ahínco a recuperar valiosos libros con tablas sobre potenciales químicos, reactividades, esteoquiometrías, entalpías y demás zarandajas técnicas; conocimiento valiosísimo sobre los elementos químicos que conforman nuestro mundo y que hacía tiempo que se pudría en bibliotecas ahora abandonadas y cubiertas de moho. Jan hizo una selección excelente de los libros fundamentales que ayudarían a David a mantener en marcha el timo de los tremogeneradores durante una larga temporada, y después se marchó. Dijo que no tenía interés en alimentar la bufonada, que quería hacer investigación de verdad en las fuentes de energía que realmente podrían darle una esperanza a la Humanidad, y se marchó a la capital y a su Centro de Investigación en Energía Tesla, el CIET, que en realidad era una tapadera de un centro de investigación en energías renovables. Con mucho esfuerzo y paciencia Jan había conseguido que las autoridades le dejasen reclutar para su centro los mejores científicos que pudo rescatar de los campos de trabajo de la República y de otros países que habían sucumbido a la barbarie, incluido del país de origen de Jan Palermo. La plantilla del CIET era la más disciplinada y agradecida que Jan hubiera podido soñar, y todo el mundo allí trabajaba con ahínco para intentar dar una alternativa real a los tremogeneradores, pues a nadie allí se le escapaba que la fantasía envuelta en papel de celofán marca Tesla no duraría para siempre. El Gobierno de la República tenía destacados en el CIET algunos comisarios políticos que supervisaban todo el trabajo de los científicos, lo cual hacía un poco más pesada la comunicación interna, sobre todo por la necesidad de incorporar términos idiotas de vez en cuando para maravilla de los ignorantes comisarios. Jan tenía el acuerdo con David Ros de que cada vez que el último incorporase una mejora a las plantas de reactivos los planos pasasen primero por el CIET para "vender" a la República que en realidad aquello era fruto del esfuerzo investigador de la nutrida plantilla de rescatados de la barbarie y así les dejasen en paz. Esta "transferencia de tecnología al revés" molestaba un poco a David, porque le quitaba el mérito a su trabajo, que realmente era muy bueno, pero de tanto en tanto Jan o los otros investigadores aportaban mejoras sensibles a sus diseños iniciales y al final el arreglo era muy conveniente para todos: David se había convertido en un hombre muy rico - había conseguido que se le diese un porcentaje de explotación por cada planta que ponía en marcha- mientras que Jan jugaba a buscar la energía infinita cobrando un relativamente modesto sueldo y capitaneando aquella tropa de desarrapados. Además, pensaba David bajando del tren, al final es Jan quien asume el riesgo cuando todo falle.

Cuando todo falle, se repitió mentalmente. Como ahora. Porque aquella era la razón real por la que venía a ver a Jan Palermo. No para reprocharle que no hubiera honrado la última invitación a visitarles para celebrar el comienzo del verano y el primer aniversario de su hijo menor, ni para discutir un nuevo plano. No. Los problemas comenzaban a ser serios, los reactivos comenzaban a escasear en la República mientras el Gobierno presionaba cada vez más a David para mantener el crecimiento incesante, rápido, exponencial... La República tenía prisa en volver a su pasado industrial, sobre todo ahora que habían podido mitigar las hambrunas causadas por el nuevo clima gracias a una remecanización de un campo necesitado de todo. De hecho, los economistas habían vuelto a calcular el PIB, y el comercio exterior iba viento en popa. Pero la República necesitaba más, y más, y más, y en cinco años había sido capaz de agotar lo que inicialmente Jan estimaba que había de durar veinte. 

Jan escuchaba atento las cuitas de su antiguo pupilo, aunque no había nada en ellas que realmente le pudiera sorprender. Se habían saludado cordialmente cuando David llegó al despacho de Jan. Jan había envejecido un poco, ya había entrado en la cincuentena pero se mantenía vigoroso gracias a sus largos paseos y a la natación. David había madurado; era un hombre recién comenzada la treintena y había ganado un poco de peso y un mucho de aplomo de hombre importante, de esos que te hacen sentir disminuido con la forma de hablarte, aún estando sentado delante de ti como lo estaba David delante de la mesa del despacho de Jan. "El hábito de dirigir a otros hombres", pensó Jan al remarcar este rasgo de su pupilo. Al cabo de unos minutos Jan se puso de pie, y siguió escuchándole mientras miraba por el amplio ventanal del despacho. No, no le sorprendía nada. Al final se volvió y dijo:

- "El mayor defecto de la especie humana es su incapacidad para comprender la función exponencial".

David pronunció un "¿Qué?", como volviendo de un sueño profundo y pegajoso.

- Nada importante - continuó Jan - o quizá sí, lo más importante en realidad. Pero no es eso de lo que tú me has venido a hablar hoy, y sé que eres un hombre ocupado e importante. Dime qué es lo que quieres de mi.

David agradeció la franqueza y el pragmatismo de su antiguo profesor.

- Profesor - hacía años que David no le llamaba así, pero esta vez lo hizo - necesitamos algo para reemplazar el magnesio, el sodio y los demás reactivos. Pronto el Gobierno se dará cuenta de que no hay energía libre ni Tesla ni nada más que un sueño efímero.

- ¿Y qué esperabas, David? - le respondió Jan - Teníamos un único tiro, pero hacía falta dosificarlo.

- Los países que tienen reservas de metales reactivos las venden cada vez más caras - siguió David, como si no le hubiera escuchado - y algunos nos exigen que les instalemos tremogeneradores, plantas plasmáticas, magnetovibradores, ...

- Palabrería hueca que usamos para ocultar que simplemente nos aprovechamos de reacciones químicas muy exoenergéticas, el combustible de las cuales está comenzando a escasear - repuso Jan

- Necesitamos alternativas - David continuaba enrocado en su discurso - otros reactivos, u otros medios para conseguirlos.

- ¡Pues tendrá que ser otros medios de conseguirlos! - le dijo enérgicamente Jan, exasperado por la ofuscación de su ex-alumno - ¡Despierta, David! Se acabó la partida. Todo era un timo y ya toca a su fin. Antes de lo que esperábamos, es verdad, pero no contábamos con lo único que es realmente ilimitado en este mundo: la codicia humana. Bueno, eso, y su estupidez.

David se quedó callado unos segundos. Después volvió a hablar, lentamente, con una voz grave, profunda. Gélida, se podría decir. Jan pensó que esa debía ser la voz que usaba para transmitir a sus trabajadores su descontento con un cierto estado de cosas. E infundirles miedo.

- Profesor - dijo David - tenemos que encontrar una alternativa. No podemos fallar. No ahora. Hay demasiadas cosas en juego. Yo tengo mucho en juego: mi familia, mi posición. Vd. si quiere puede jugar a científico idealista, pero yo tengo un deber que cumplir. Y lo cumpliré - e incluso Jan no pudo evitar un estremecimiento al sentir la profunda determinación en las palabras de David.

- Te entiendo, David, o al menos creo entenderte. Pero eres lo suficientemente inteligente para saber que no puedo ayudarte en realidad. Dios sabe que si pudiera lo haría, pero desgraciadamente no puedo. Nuestros sistemas renovables no han conseguido ir más allá de lo que había en la era del petróleo, y sin petróleo barato y abundante simplemente no pueden mantener un entramado social tan grande y complejo como lo que la República - se corrigió - como lo que tú me planteas.

David aún calló unos segundos, y luego, sin hablar se puso de pie y abrió la puerta del despacho. Ahí se detuvo y sin volverse dijo:

- ¿Sabes una cosa, Jan? - volvió al tuteo y a la familiaridad de los últimos años - en realidad sí que me has dicho lo que tengo que hacer. Ahora ya lo tengo claro. Muchas gracias, Jan.

Y se fue sin que Jan supiera a qué se refería. Desde su ventanal Jan le vio alejarse a paso presto. ¿Qué es lo que haría que un hombre inteligente y muy capaz se obceque tanto, se empeñe en un imposible? Por fuerza su razón le debía decir a David Ros que perseguía una quimera, pero sus sentimientos ahogaban la voz de la razón. Quizá era por su familia que David actuaba así. Sin embargo, ¿qué sentido tenía elevarse más y más sobre el abismo? ¿para caer luego desde más alto y más violentamente? ¿qué futuro le dejaría David a sus hijos con su necia huida hacia adelante?

Jan nunca se había casado. No es que no le gustaran las mujeres, pero su entusiasmo por su trabajo no había sido del agrado de sus escasas parejas. ¿Y total, de qué había servido ser un esclavo del trabajo, si al final no serviría para nada? Quizá Jan era el que estaba equivocado, y David tenía razón. Pero Jan no se veía buscando una pareja a sus años y con el muro de distanciamiento que ponía su situación. Formalmente seguía siendo un preso de la República, pensó con sorna, ya que nunca le habían levantado el arresto, aunque iba y venía donde quería y allá donde iba le abrían las puertas, tal era entonces su prestigio. Sin embargo, esa aura de hombre santo, de benefactor, desvirtuaba cualquier aproximación al sexo opuesto, y él detectaba en seguida el excesivo interés en el oropel que le envolvía en la manera afectada con la que se le aproximaban algunas féminas. Y si bien sí que a veces añoraba tener un contacto íntimo, lo que quizá más le pesaba en el alma era no haber tenido hijos, sus propios hijos a los que transmitir su amor por la Naturaleza y su compasión por los hombres.

Al cabo de un rato Jan se rió para sus adentros: ¡pensando en mujeres, después de tanto tiempo! y rió con gana. Tan concentrado estaba en sus pensamientos que, tan observador como él era,  no se había fijado en que David no había tomado el camino de la estación de trenes, cual era su costumbre.

Es difícil saber lo que pensaba Jan dos semanas más tarde, cuando un tren nocturno le dejó al otro lado de la frontera, en el pequeño país montañoso que tendría que ser su nuevo hogar. Lo había escogido en su nueva huida porque sabía que era de los pocos lugares en Europa donde no sólo no se había perseguido a los científicos, sino que además se enorgullecían de haber mantenido una Universidad Técnica de alto nivel. Había ido a tiro hecho; durante los años que tuvo una posición más encumbrada había ido recabando información más veraz sobre la nueva Europa, y en más de una ocasión había pensado en este pequeño país como un posible lugar de retiro, lejos de tanto vocerío y necedad.

Llevaba una pequeña maleta, con suficientes objetos de valor como para permitirle vivir cómodamente durante una larga temporada, y debajo de la axila el periódico que había precipitado su fuga. En grandes titulares y con frases triunfantes el diario anunciaba la invasión por parte de la República de su país natal. En medio de tantas mentiras y clarines de victoria Jan pudo leer varias veces el nombre de David Ros y alcanzó a comprender su papel central en los eventos. Al parecer, había convencido directamente al Presidente de la República de que el Ministro de Comercio estaba siendo demasiado débil y que las demás naciones querían arrebatarle a la República el secreto de las plantas Tesla, imponiendo precios abusivos a las materias primas que la República tan imperiosamente necesitaba. Y el Presidente (un necio redomado que en la República de cuarenta años atrás no hubiera jamás pasado de ser un rufián de taberna) no sólo hizo caso a David, sino que le nombró Ministro de Materiales Estratégicos y Energía de Tesla - pobre Nikola Tesla, cuántas veces su nombre se pronunciaba en vano - con una cartera que quitaba competencias esenciales a la de Comercio - que desparecía - a la de Economía y, para mayor espanto de Jan, de Guerra. Todo eso había comenzado el mismo día que David había estado en su despacho y se había desarrollado durante los días posteriores, pero Jan, ensimismado en sus investigaciones, no estaba al caso de los cotilleos de la capital. Ahora comprendía a qué frase suya se refería David: "Conseguirlo por otros medios". Si no son los del comercio, serían los de la guerra.

La República, régimen autoritario como era, estaba bien pertrechada militarmente, y de hecho el Ejército era un gran consumidor de energía y materias primas. La República se había preparado para la guerra; de hecho, llevaba tiempo preparándose para la guerra. David sabía muy bien que conseguiría poner el país en marcha para apoderarse de los recursos de sus vecinos si simplemente decía que era necesario. "Otra vez más he sido un completo necio", pensó Jan. "No lo he visto venir. ¿Me volverá pasar lo mismo en este nuevo exilio?"


Como formalmente el arresto nunca fue levantado, en cuanto trascendió la noticia de su escapada se le consideró prófugo y se le puso en busca y captura. En cuanto la bota de la República hubo subyugado su país le buscaron por cada rincón, pensando que al comenzar la guerra se había cambiado de bando para ayudar a la defensa de su nación natal. Al saber en la prensa extranjera de estas elucubraciones, pensando en no perjudicar a su compatriota David - más bien, en no perjudicar a Colette y a los niños - envió una carta desde su nuevo hogar explicando que estaba cansado y que sólo buscaba el retiro en un país pequeño, neutral y perdido entre las montañas. Una semana más tarde y para su sorpresa comprobó que el diario más importante de la República (que podía comprar fácilmente en su nuevo exilio) le dejaba finalmente en paz, explicando que todo había sido una confusión y que se había retirado a aquel pequeño país. En la rapidez con la que se desmontó la campaña en su contra probablemente influyeron las gestiones de David, quien según el diario pasó a ser el nuevo director del CIET, además de acumular en su persona media docena de cargos diversos, incluido el de Ministro. Al girar la página del mismo diario vio una foto, una de las pocas fotos que los diarios publicaban en cada número. Era una imagen de mala calidad de su ciudad natal, de la pequeña población donde vivió su niñez, después de la guerra. La imagen estaba tomada desde una de las calles principales. La ciudad estaba arrasada; las tropas invasoras habían arrojado bombas incendiarias, y los precarios medios de extinción de aquella época no habían sido capaz de contener fuegos tan dispersos y bajo los disparos enemigos. Jan Palermo se quedó helado. Su ciudad, simplemente, ya no existía. Sintió rabia y al tiempo una tristeza como nunca había antes experimentado, y se asombró al darse cuenta de que estaba llorando.

Resultaba que después de todo el viejo profesor tenía escrúpulos y tenía decencia. Sobre su conciencia cayeron de golpe todas las personas que habían muerto para que Jan pudiera vivir: los cuatro que murieron en los tremogeneradores iniciales, toda la gente que murió después en las obras de las demás instalaciones, los que a consecuencia de la guerra habían muerto en su país natal, en su ciudad natal, y los que tendrían que morir en otros países que serían atacados en un futuro... Era una carga terrible. Se había escudado en que quería salvar a David, pero en realidad se quería salvar a él mismo, y de hecho había perdido a David, convertido en un monstruo, reflejo grotesco de lo que podía haber sido. Hasta ese momento había dejado que el miedo, el instinto de supervivencia, tomaran el control, quizá por haber estado tantas veces perseguido y al borde de la muerte; y por culpa de ello mucha gente había muerto y mucha más tendría que morir. Hay personas que es igual lo que haga en la vida, porque no mueven a los demás, y así pueden permitirse el lujo de ser egoísta sin consecuencias. Pero hay otras personas que por su carisma y capacidad son líderes natos, y Jan era uno de ellos. Sus vicios y sus errores tenían repercusiones que se extenderían durante años, durante décadas. Tenía que ser mucho más cuidadoso; tenía la obligación moral de ser mucho más cuidadoso. En aquel momento se prometió que nunca más volvería a ser un cobarde. Aunque quizá ya era demasiado tarde.

Antonio Turiel
Junio de 2013

sábado, 20 de agosto de 2011

No hay milagros: la estafa del E-CAT


Queridos lectores,


Hace unas semanas algunos lectores me pidieron que comentara acerca de un invento ideado por dos italianos, Andrea Rossi y Sergio Focardi (presentados como profesores de la Universidad de Bolonia), el artefacto conocido como E-Cat (Energy Catalizer). Este dispositivo se supone capaz de producir energía a partir de níquel, agua y un catalizador no revelado, teniendo un insumo de energía eléctrica con una potencia de 400 vatios cuando llega a su estado estacionario de operación y produciendo un exceso de calor con una potencia estimada de salida de 12.400 vatios. Eso implicaría un retorno en la operación de 31 veces la energía entrada (cuidado, esto no es la Tasa de Retorno Energético (TRE) porque no se tiene en cuenta el coste energético de fabricar la máquina, de producir el níquel y el catalizador, etc), el cual no está nada mal. De ser cierto supondría una revolución energética, acabaríamos con los problemas asociados al Peak Oil e incluso proporcionaría un magnífico estímulo económico. Sólo hay una pega: es una estafa, una elaborada estafa pergeñada por un estafador al cual ni tan siquiera se puede calificar de brillante.


Durante las últimas semanas he leído algunos documentos para elaborar este post y la verdad es que no he podido evitar tener una sensación de fastidio, de hastío, de pérdida de tiempo. Cuando se trata de anuncios exagerados o estafas simples, una simple ristra de argumentos (como los que desmontan la viabilidad comercial de los prototipos con los que el comentarista crosscountry sazona los posts con tanto afán) basta para acabar la discusión, pero aquí no se pueden usar argumentos simples. Y no porque los argumentos de los impulsores del E-Cat hayan sido muy ingeniosos, sino porque el timo está montado basándose en la ingenuidad y en la ansiedad de los desesperados que están dispuestos a creer en cualquier cosa que les libere de trago de aceptar que no se puede resolver la dependencia del petróleo y que tenemos que aceptar una vida más austera - aún cuando probablemente fuera una vida más feliz. Los proponentes del E-Cat ponen a todo el que se acerca al invento delante de una perversa disyuntiva: dados los hechos experimentales (escasamente documentados, en realidad), hay dos posibles explicaciones a los resultados del experimento. La primera es que se está midiendo mal el flujo de calor que sale de la máquina (en realidad, como luego argumentaré, no se está midiendo en absoluto); la segunda, que toda la física atómica y molecular que se ha desarrollado durante el último siglo está mal, y así se producen procesos que no deberían tener lugar y no se producen otros efectos secundarios indeseables y consecuencia lógica de los anteriores. Dado que unos efectos tan dramáticos como los de la segunda posibilidad deberían haber sido observados hace mucho, una persona con cierta formación en Física considerará que la primera explicación es la más plausible (y máxime después de enterarse del historial delictivo de Rossi, ver más abajo); pero los fanáticos de la energía del punto cero y demás memeces en seguida contraatacarán diciendo que el gran problema de la "ciencia oficial" es su inmovilismo y la incapacidad de aceptar ideas nuevas. Cuando un científico les contesta que no hay ningún problema en revisar los paradigmas, en revisar las cosas, actualizar y a veces hasta cambiarlas enteramente, que justamente eso es bueno porque así es como más progresa la Ciencia pero que todo ello requiere tiempo, una experimentación cuidadosa y exhaustiva, controlando y midiendo todas las variables, aislando todos los procesos y describiéndolos y entendiéndolos bien, para estar seguros de cómo son las cosas en realidad... entonces le contestan que lo que busca es poner trabas y pegas estúpidas para bloquear el paso a la gran invención del siglo XXI y que en su cerrazón mental no es capaz de aceptar que hay fenómenos que escapan a su comprensión. El científico les puede decir entonces que no se habla tanto de comprensión en este punto como de descripción, de describir de manera precisa bajo qué condiciones pasa qué (aunque sean los ingredientes para producir un sortilegio) y estar seguros de que el fenómeno es repetible y controlable; pero aquí los fanáticos de la energía libre generalmente desconectan. La zanahoria de un futuro que colme nuestras más estúpidas esperanzas ecocidas suspende la capacidad de razonar, y nos hace propensos a caer en la trampa que nos tienden. En fin, analicemos los aspectos más evidentes del timo, en espera que con el tiempo salgan a la luz todos los trucos ocultos.

Para empezar, les recomiendo que se lean el resumen periodístico y el análisis un poco más técnico (en apariencia, porque la ciencia pretendida es totalmente superficial) que ha sintetizado en castellano Qmunty en su blog. Vayamos ahora con mi análisis:


La no medición del exceso de calor producido:
El punto fundamental de la argumentación de Rossi y Foccardi es que se produce una cierta cantidad de vapor de agua seco (es decir, que sólo sale genuinamente vapor de agua, y no se dispersa agua en estado líquido); a partir del agua que se constata que desaparece del recipiente y asumiendo que toda ella se ha convertido en vapor de agua a 101ºC es como se calcula la potencia de salida del E-Cat. El problema, al final, es que ésta es una estimación indirecta, en la cual se está asumiendo que el único proceso que tiene lugar es simplemente la elevación de temperatura y vaporización de esa masa de agua... lo cual puede ser cierto o no, porque es difícil controlar todas las variables. Lo natural sería medir toda la salida desde el tubo, intentar contener el sistema en un circuito cerrado en que las entradas y salidas fueran controlables, pero nada de eso se hace. Como no hay datos todo lo que se puede hacer es especular, y supongo que Rossi (quien parece ser el que lleva el peso de la promoción de E-Cat) cuenta con eso para alargar el suspense. Sin embargo, se puede especular y tratar de estimar, con cierta incertidumbre, cuál es la salida energética del E-Cat simplemente fijándose en los vídeos que Rossi difunde, y exactamente eso es lo que ha hecho
Peter Ekström, de la Universidad de Lund. Sus análisis, resumidos en este breve texto, muestran que en realidad no se produce ningún exceso de calor, que toda la energía que está entrando en el sistema explica perfectamente lo que se observa, ese pequeño filamento de vapor que sale por el "tubo de escape" del E-Cat (y con el añadido de que Rossi regularmente lo manipula para vaciarlo de agua, lo que hace pensar que una parte del agua que se "evapora" es en realidad purgada en forma líquida). Una cosa importante que se tiene que aclarar a los profanos es que hay una diferencia enorme entre conocer algo con cierta incertidumbre, aunque sea grande, y no conocerlo en absoluto (ya explicamos aquí esta diferencia); y el análisis de Peter Ekström, a pesar de sus grandes incertidumbres nos muestra que el exceso de potencia generada no puede ser ni de lejos los 12.000 vatios anunciados, y que bien podría ser 0. Como explica Ugo Bardi en un post sobre la cuestión del E-Cat, delante de estas críticas razonables Rossi responde diciendo de Ekström es un payaso, y que ya verán en Octubre cuando comience a funcionar su planta piloto en Grecia como él tiene razón; nada de intentar medir de una manera seria qué potencia se genera. Y, como han hecho notar otros investigadores, si se estuvieran disipando 12.400 vatios a la atmósfera de una habitación en la que la máquina opera durante horas (para "demostrar" su funcionamiento) se tendría que producir un aumento sensible de la temperatura de dicha habitación, perceptible directamente por los seres humanos en ella.

El proceso que tiene lugar según sus inventores contradice toda la Física Nuclear y Molecular que conocemos:
Ya he dicho que eso en sí mismo no es grave si se demuestra que es cierto, pero es que primero hay que aportar indicios documentados y suficientes de que tales procesos tienen lugar. No quiero entrar en detalles escabrosos, pero déjenme que les dé unas pinceladas de Física Atómica y Molecular para entender la magnitud del dislate. Porque si el E-Cat funcionara como se anuncia implicaría la existencia de una máquina no sólo capaz de generar energía con una buena TRE; que va, eso es demasiado modesto: si los procesos fueran realmente de fusión nuclear tendríamos una máquina capaz de transmutar elementos (¡por fin la Piedra Filosofal!) e incluso, mal utilizada, podría destruir el planeta entero. Lo que sigue es una explicación muy técnica y detallada que seguramente no será del interés de la mayoría de los lectores; los que no se sientan inclinados por estos aspectos científicos pueden saltarse la sección y pasar a la siguiente.

Doy por supuesto que saben que la materia ordinaria está formada por átomos, y que los átomos constan de protones y neutrones en el núcleo y electrones orbitando alrededor del núcleo. Los protones tienen carga eléctrica positiva, los electrones una carga eléctrica idéntica pero de signo negativo y los neutrones son neutros y por tanto no interactúan eléctricamente. En un átomo no ionizado la carga eléctrica del núcleo se compensa con la carga eléctrica de la corteza exterior, es decir, que hay tantos electrones en la corteza como protones en el núcleo (los neutrones, al no tener carga, no entran en esta cuenta); el átomo es así neutro. Cargas de distinto signo se atraen, así que los electrones tenderían a caer hacia el núcleo (los protones son unas 2.000 veces más masivos que los electrones así que el efecto de la fuerza electrostática es menor sobre ellos); sin embargo no lo hacen porque orbitan, de manera análoga a cómo lo hace la luna en torno a la Tierra, o ésta alrededor del Sol, en una trayectoria de eterna caída que se cierra sobre sí misma y que por tanto hace que el choque nunca se produzca. Bueno, ésta visión es la visión clásica hasta que con el descubrimiento de las leyes del magnetismo se comprendió que una partícula cargada acelerada debería emitir radiación y por tanto los electrones deberían de ir perdiendo energía hasta caer sobre el núcleo. En realidad, con la introducción de la Mecánica Cuántica se comprendió que el mundo subatómico es mucho más complejo y que las partículas no están en un estado físico concreto sino que se mueven en una especie de sopa de realidad, en una nube de probabilidad que hace que no estén en un lugar concreto sino en una mezcla de todos los posibles, en algunos -los más probables- con más probabilidad que otros. Sí, ya lo sé, suena confuso pero ésta es la interpretación de Copenhague, la estándar de la Mecánica Cuántica. Por tanto, los electrones no pueden situarse en cualquier sitio sino en unos determinados lugares, los llamados orbitales atómicos, que son como las autopistas que rodean a los núcleos y es donde con mayor probabilidad se puede encontrar un electrón; estos orbitales no son arbitrarios sino que resultan de resolver la ecuación fundamental de la Mecánica Cuántica, la ecuación de Schrödinger, para el caso del átomo. Por supuesto que si un átomo se ve sometido a un campo de fuerzas externo esos orbitales se pueden deformar y eventualmente se podrán arrancar los electrones de ellos. El número de protones en el núcleo es lo que determina la forma y propiedades de los orbitales que le rodean y es por tanto lo que define sus propiedades químicas, como ahora veremos. Por tanto, para saber de qué elemento químico se trata sólo tenemos que contar los protones de su núcleo: 1 para el hidrógeno, 2 para el helio, 6 para el carbono, 8 para el oxígeno, 20 para el calcio, 26 para el hierro, 28 para el níquel, 29 para el cobre, ... El número de neutrones puede variar, y así puede haber átomos de hierro con diferente número de neutrones, pero químicamente todos ellos se comportarán como hierro. Son los llamados isótopos, que se distinguen por su masa atómica, que viene a ser la cuenta total de protones y neutrones; por ejemplo, el níquel-58 es el átomo de níquel (28 protones) que tiene 30 neutrones (y así su masa atómica es 58= 28 protones + 30 neutrones).


Las reacciones químicas, que son las que experimentamos en el día a día, son recombinaciones de los orbitales de átomos que tienen cierta afinidad, y que cuando están unos próximos de otros modifican su estructura electrónica, es decir, la estructura de sus orbitales y forman nuevos orbitales, llamados ahora moleculares, en los que los electrones circulan y pasan ahora de un átomo a otro, dando vueltas al conjunto, que ahora se llama molécula. En las reacciones químicas espontáneas la formación de moléculas comporta generalmente desprendimiento de energía; eso quiere decir que las nuevas autopistas de los electrones, los nuevos orbitales ahora convertidos en moleculares, requieren menos energía para existir que los orbitales atómicos de cada átomo por separado. En el proceso de formación de la molécula esa energía extra se emite en forma de fotones (partículas sin masa, los cuantos o partículas fundamentales del campo electromagénetico) que son generalmente absorbidos rápidamente por otros átomos y moléculas y transformados en calor (el calor no es más que el movimiento desordenados de átomos y moléculas en una sustancia; cuanto más "vibran" sus átomos más caliente está un cuerpo). Las moléculas serán tanto más fuertes cuanto más energía se desprenda en su formación, ya que eso implica que para poder reconstituir los orbitales atómicos previos se necesita aportar esa energía.

Hemos hablado de las fuerzas que operan a nivel de la corteza electrónica, la parte más exterior de los átomos, pero aún no hemos dicho de las fuerzas que actúan en sus núcleos. En el núcleo actúan una fuerza centenares de veces más fuerte que las que la electromagnética y centenares de sextillones de veces más fuerte que la gravitatoria: la fuerza nuclear fuerte. Ha de ser más potente que la fuerza electromagnética y atractiva para mantener ligados a los protones en el núcleo, ya que al ser éstos cargas del mismo signo se repelen electrostáticamente. Es una fuerza que no se nos manifiesta a nuestra escala porque, a diferencia de la gravedad o el electromagnetismos, es de muy corto alcance: una mil billonésima de metro (1 femtometro), que es poco más que el radio del protón y que el radio del neutrón. De ese modo, la fuerza nuclear fuerte sólo actúa cuando dos protones están muy pero que muy cerca, lo cual es difícil de conseguir ya que los protones, al repelerse electrostáticamente y con una fuerza que se hace más intensa cuanto más cerca están, tienden a separarse. Para unir dos protones se necesitaría enviar uno contra otro con los centros perfectamente alineados sobre la trayectoria y a una grandísima velocidad, que debería ser la justa para que se puedan llegar a prácticamente tocar pero no mucho más que eso, ya que si no chocarían y debido al exceso de energía cinética saldrían despedidos. Dada la naturaleza cuántica (sobre todo, sus características ondulatorias) de los protones la unión de dos de estar partículas es imposible. Afortunadamente, los neutrones, al ser partículas sin carga, también experimentan la fuerza nuclear fuerte y sí que pueden aproximarse a baja velocidad a los protones y engancharse a ellos vía la interacción nuclear fuerte; en el proceso, protón y neutrón se fusionan y una parte de sus masas se convierte en un fotón de alta energía. Por tanto, la unión de protón y neutrón es estable, de manera análoga a lo que sucedía en los orbitales moleculares, sólo que aquí las distancias de interacción son típicamente un millón de veces más cortas y por tanto las fuerzas nucleares implicadas son un billón de veces más intensas que las fuerzas de las uniones moleculares. No es de extrañar, por tanto, que los fotones emitidos sean mucho más energéticos que los de las reacciones moleculares, del orden de millones de veces. Son los peligrosos rayos gamma.

La estabilidad de los núcleos atómicos depende del difícil equilibrio entre la fuerza nuclear fuerte, que es atractiva, y la fuerza electromagnética, que entre protones es repulsiva. Imagínese el lector un núcleo típico, con muchos protones y neutrones, de la siguiente manera: los protones se repelen electrostáticamente, pero están ligados con unas cadenas muy cortas pero muy fuertes, que es la fuerza nuclear fuerte. Para que el núcleo sea más estable conviene que haya bastantes neutrones, que separan los protones y hacen que su repulsión electrostática no sea tan fuerte, y establecen vínculos mediante la fuerza nuclear fuerte con otros neutrones y los protones circundantes. A medida que se toman núcleos cada vez mayores, con mayor número de protones (elementos químicos más pesados) el núcleo se hace más inestable y llegado a un punto tiende a estabilizarse espontáneamente, típicamente emitiendo partículas y fotones muy energéticos: se dice entonces que el núcleo es radioactivo. Las emisiones radiactivas (partículas alfa - que son núcleos de helio, con dos protones y dos neutrones, partículas beta -que son electrones esencialmente-, neutrones y rayos gamma) pueden desestabilizar otros núcleos y producir reacciones de fisión de núcleos atómicos en cadena... pero eso es ya otra historia.

Bien. Hasta aquí la teoría. Los señores Rossi y Foccardi dicen que en su dispositivo se están produciendo reacciones nucleares de fusión nuclear. Es decir, núcleos de átomos más pequeños están siendo absorbidos por átomos más grandes, formando así núcleos de mayor número atómico. Aquí empieza el primer problema: según ellos, la máquina produce hidrógeno por electrólisis y luego ese hidrógeno (cuyo núcleo tiene un sólo protón - los otros isótopos se presentan en cantidades despreciables), gracias al diseño de la máquina, es absorbido por los núcleos de níquel (símbolo Ni, número atómico 28) para formar cobre (símbolo Cu, número atómico 29). Se supone que el níquel que están usando es níquel natural, el cual de acuerdo con la wikipedia es en un 68% Ni-58, en un 26% Ni-60 y el resto en otros isótopos; por lo tanto, bajo la absorción del protón del hidrógeno deberíamos observar un 68% de Cu-59, un 26% de Cu-61 y el resto de otros isótopos; pero, como explica Ugo Bardi, la composición isotópica del cobre encontrado en la máquina es la misma que la del cobre natural, que según la wikipedia es un 69% Cu-63 y un 31% de Cu-65, sin otros isótopos en cantidades significativas. El cobre está muy cerca del denominado valle de estabilidad nuclear, que es donde se sitúan los elementos más estables, pero las reglas de estabilidad nuclear son un poco complejas en general, y particularmente en ese zona. El hecho es que en el caso del cobre, para compensar ese protón extra respecto al níquel hace falta incluir un mínimo de cuatro neutrones extra; de hecho, los isótopos Cu-59 y Cu-61 son tan inestables que nunca se han observado. ¿Cómo resolver esta contradicción tan flagrante? Pues si han leído la parte de la entrevista de Ny Teknik a Kullander y Essén del post de Qmunty habrán visto que Rossi propone que tienen lugar no una reacción de fusión nuclear, sino ocho o nueve, con sucesivas desintegraciones beta, algunas de ellas en partículas beta cargadas positivamente (positrones, las antipartículas de los electrones). Y aquí vamos al meollo del asunto.

Por diseño el E-Cat es seguro que realiza electrólisis del agua, es decir, separa hidrógeno del oxígeno en la molécula de agua. Esto no tiene nada de extraordinario, es un proceso conocido desde hace más de un siglo: se hace pasar electricidad por agua y se encuentra hidrógeno en el cátodo y oxígeno en el ánodo, por supuesto con gasto de energía. Digo que es seguro que realiza electrólisis del agua porque podemos ver el diseño de su dispositivo en la patente del E-Cat:


Por cierto que, como comenta Steven Krivit en New Energy Times (de donde he sacado esta ilustración) este diagrama es muy similar a la de otra patente (de 1995) de Francesco Piantelli, quien ya había propuesto un dispositivo de fusión nuclear de baja temperatura y quien, casualmente resulta ser un amigo de Sergio Focardi. De hecho, el diseño de la patente de Rossi es una mala copia del original:



En fin, se supone que el diseño del aparato y el uso de un misterioso y aún no desvelado catalizador (que estoy por apostar que es un compuesto de cobre :P ) favorecen la absorción masiva y continuada de los núcleos de hidrógeno por parte del polvo de níquel. Recuerden que les dije que un protón tiene muy complicado acercarse a un núcleo atómico por culpa de la repulsión electrostática. En un momento determinado Rossi invocó la posibilidad de un efecto túnel para explicar por qué el protón era capaz de superar la barrera columbiana (repulsión electrostática); sin embargo, está el pequeño detalle de la pequeña sección eficaz de los núcleos de níquel delante de un movimiento lento y desordenado como el que por lógica tendrían los núcleos de hidrógeno. Es decir, que los núcleos de níquel representan un blanco pequeño y lejano; incluso contando con el efecto túnel (que siempre sería una pequeñísima probabilidad dando lugar a una escasísima proporción de núcleos transmutados) lo difícil es acertarle a los pequeños núcleos de níquel en medio del vacío del espacio interatómico, y es que el átomo más pequeño tiene un radio (distancia del centro del núcleo a la corteza electrónica) que es cientos de miles de veces más grande que el radio de su núcleo. Sin necesidad de tirar de calculadora (escasa probabilidad de efecto túnel multiplicada por absolutamente insignificante sección eficaz) resulta evidente que la probabilidad de impacto y transmutación es aterradoramente baja. Para compensar Rossi explica, por boca de Kullander y Essén, que se forma una especie de miniátomo de hidrógeno, con el electrón prácticamente embebido dentro del protón, que podría así no ser repelido por el núcleo y llegar a impactarlo, y una vez en éste el "neutrón virtual" se desenmascaría y el electrón se iría a vivir su vida, quedando el protón embebido en el núcleo (esta hipótesis tan descabellada es heredera de una vieja conocida, la falsa teoría del hidrino). Por otro lado, los protones absorbidos experimentarían decaimiento beta positrónico para volverse neutrones, y así hasta formar los isótopos de cobre que interesan y en la proporción justa.

Hay enormes problemas con esta descripción tan rocambolesca de los hechos. Cada absorción de un nucleón debería de producir emisión de radiación gamma, y de tanto más que se producen varias absorciones en cascada hasta llegar al producto final, el Cu-61 y el Cu-65. Sin embargo, no hay emisión de rayos gamma en E-Cat (a falta de un dispositivo que lo mida, tenemos una buena indicación: Sergio Rossi aún está vivo, así como todos los que han presenciado las demostraciones del aparato). Además, debería haber significativas emisiones de partículas beta positivas y negativas, las cuales además deberían causar efectos importantes en los dispositivos electrónicos del E-Cat y en cualquier otro aparato circundante. Incluso aunque se pretenda hacer creer que la mayoría de esas radiaciones son absorbidas por el aparato y usadas para producir calor de salida, nunca se podría evitar, por pura aplicación de las leyes de la Mecánica Estadística y de la Mecánica Cuántica, que una parte importante de esas radiaciones escapase del aparato (que carece de cualquier tipo de blindaje) y produjese notables y letales efectos. Por otro lado, la energía de esas radiaciones y el ritmo al que se estarían produciendo implica una potencia de decenas a miles de veces mayor que los 12.400 vatios de potencia de salida reportados (como intuye Qmunty en su artículo). Es imposible que esa radiación gamma y beta sea absorbida por el E-Cat, pero si lo fuera la potencia de salida del aparato sería monstruosa, vaporizaría todo el contenido de agua del dispositivo en segundos, y a continuación mataría a los asistentes a la demostración. Como nada de eso ha pasado, la conclusión obvia es que las conjeturadas reacciones nucleares no están teniendo lugar.

Hace mucho tiempo que se experimenta con reacciones nucleares de fusión de baja temperatura, es decir, en las que los materiales a fusionar están a temperatura ambiente y no a los millones de grados de temperatura que se requieren para instalaciones como ITER, y sin embargo aún no se ha conseguido nada. ¿Por qué? Bueno, podemos decir que gracias a Dios. Porque nuestra materia ordinaria es tremendamente estable. No resulta fácil manipular los núcleos atómicos por medios macroscópicos, dada la pequeñez de los núcleos atómicos, las extraordinarias fuerzas que sobre ellos operan y el gran confinamiento de los electrones a los orbitales atómicos y nucleares. Si fuera fácil manipular los núcleos seguramente habría reacciones nucleares espontáneamente en la naturaleza, simplemente por casualidad. Además, no hay nada privativo en el núcleo del níquel de acuerdo con la explicación de Rossi, con lo que cabría esperar que fenómenos semejantes se dieran con otros átomos, y eso por no hablar de lo que pasaría con átomos ya de por sí inestables como los radioisótopos o isótopos radiactivos de algunos elementos. Las reacciones nucleares de fisión en cadena sería habituales en la naturaleza, así como la captura de los electrones por parte de los protones, convirtiéndose así en neutrones con emisión de letales rayos gamma. Al final, nuestro planeta y toda la materia tendería a formar amalgamas de neutrones, que se desintegrarían en protones y electrones prácticamente libres que serían rápidamente capturados para volver a formar neutrones. Ésta es una visión extrema, llevando las teorías de interacción nuclear de Rossi hasta sus últimas consecuencias; seguramente él alegaría que los procesos no son tan radicales y que por eso nada semejante a esto pasa en nuestro mundo. Yo no soy un experto en dinámica atómica y molecular, pero estoy convencido de que introduciendo sus teorías en los modelos se llegaría a un estado de cierto caos incompatible con lo que realmente vemos. De hecho, en su manifestación más benigna las teorías de Rossi representan de manera efectiva una quinta interacción fundamental a añadir a las cuatro conocidas y extensivamente experimentadas,  y encima fuerte y de largo alcance. 

En resumen, toda la teoría que se está usando para justificar los resultados es una pura extravagancia que no concuerda ni aproximadamente con lo que se ve. Esto debería ser evidente para un físico experimentado en este campo, con lo que mi única conclusión posible es que estamos delante de un intento deliberado de engañar. Lo cual nos lleva a analizar los otros aspectos de este caso.

Defectuosa comunicación científica: Siendo probablemente consciente de lo endeble de sus argumentos (poniéndonos en lo mejor) o de que su estafa podría quedar al descubierto (poniéndonos en lo peor), Rossi no ha intentado publicar sus resultados en una revista científica. Para los profanos les diré que para publicar un artículo en una revista especializada dos revisores anónimos, colegas de profesión, han de leer y criticar el artículo, resaltando sus puntos débiles. De esta manera el artículo se mejora y se corrigen los aspectos más endebles; en ocasiones, si el trabajo está mal hecho el artículo es rechazado, aunque eso no evita que se pueda enviar a publicar en esa misma revista tras una revisión en profundidad, o a otra. De la cuarentena de artículos que yo he publicado en mi carrera científica, como un tercio fueron enviados a otra revista anteriormente, donde fueron rechazados mayoritariamente porque mi artículo no se adecuaba al estilo o a la temática de la revista, y muy pocas veces por críticas serias a su contenido (de hecho, eso estrictamente no me ha pasado nunca). Rossi y Focardi afirman que su artículo ha sido rechazado de varias revistas porque el tipo de ciencia que proponen es demasiado rupturista y los gurús del convencionalismo no lo quieren aceptar (o al menos eso dan a entender). Pero por lo que explica Steven Krivit, Rossi le reconoció que no han enviado a publicar el artículo que describe el proceso de E-Cat a ninguna revista, solamente a una base de preprints (artículos aún no publicados) electrónicos muy popular en la comunidad física, ArXiv, y según ellos el artículo fue rechazado. Esto me sorprende: o ArXiv ha cambiado mucho o no se rechaza ningún artículo: es una base de datos enorme y nada se revisa; de hecho, subir un artículo a esta base no se considera una publicación científica, no tiene valor per se. Se tiene que reconocer el comportamiento de Rossi y Focardi es un tanto anómalo si es que de verdad hubiera una voluntad de comunicar la ciencia que hay detrás del E-Cat. Oh, claro, en realidad no la quieren comunicar porque no pueden por culpa de la patente, ¿verdad? Pues no, por dos motivos: uno, porque una patente es una publicación, como ahora explicaremos; y dos, porque Rossi ha creado un blog al cual le ha dado el pomposo nombre de Journal of Nuclear Physics, donde publica lo que le da la gana pero lo presenta como si se tratara de una verdadera revista científica (por cierto que si echan un vistazo a los "artículos" de esa páginas web verán muchísimos disparates; algunos autores incluso proponen teorías que entran en contradicción con los principios del E-Cat. En fin...). Por supuesto que en esa pseudo-revista no hay el más mínimo proceso de revisión seria de los artículos en ella publicados, lo cual le resta la poca credibilidad que tenía.

Invocación en vano de la patente: Como en tantos otros timos, es un lugar común que la existencia de una patente imposibilita la divulgación de un gran descubrimiento o incluso su explotación comercial. Nada más lejos de la realidad. Una patente es, para comenzar, una publicación. El que solicita una patente pretende hacer públicos los detalles de un método de interés industrial o un sistema para la producción de ciertos servicios o bienes; no por motivos altruistas, claro está, sino para poder defender delante de los tribunales que el inventor (que no tiene por qué ser la misma persona que el titular de la patente) descubrió tal método y que, por tanto, para poderlo usar le han de pagar unos derechos, una licencia de uso. Para que otras personas del mundo puedan saber qué se ha patentado y qué no, entre otras cosas para poder hacer sus propias patentes, las patentes son perfectamente públicas (hay bases de datos de patentes registradas en internet, que aunque sean públicas no quiere decir que sean gratuitas). Por tanto, repetimos una vez más, con una patente ni se puede echar el cerrojazo a un invento ni permanecen ocultos sus datos ni nada, ni siquiera mientras la patente está en trámites de evaluación: los procesos de evaluación se pueden demorar durante años, pero eso no impide empezar a licenciar y explotar la patente; mientras la patente está en evaluación quien quiera explotarla tendrá que pagar a su titular lo que convengan, y si finalmente una o más de las reivindicaciones de la patente (aquellas cosas que el inventor reclama que él ha inventado) no son reconocidas, cualquiera podrá replicar esas partes sin pagar nada de nada. Por tanto, como digo, no tiene ningún sentido el secretismo de Rossi y Focardi con respecto a su invento; ítem más, si el famoso catalizador secreto no forma parte de la patente entonces no está protegido comercialmente, con lo que en el momento que alguien se haga con una muestra y la analice se podrían encontrar con que ese alguien hará un diseño diferente del E-Cat usando ese mismo catalizador que no forma parte del procedimiento patentado y por tanto no les tenga que pagar ni un duro. Por tanto, el secretismo sobre el catalizador va en el perjuicio de Rossi y Focardi, en contra de lo que le pueda parecer al incauto.

Dos detalles más para terminar. El primero, como ya hemos comentado en otra ocasión, es que las patentes sólo duran 20 años, con lo que la pretensión que habrá dentro de unos meses, cuando esta estafa sea evidente, de que "el E-Cat ha sido silenciado por las grandes corporaciones petroleras comprando la patente" es ridícula porque como mucho durante esos 20 años el que controle la patente podría prohibir su uso comercial, pero no que alguien se lo fabrique por su cuenta; y acabados esos 20 años se acabó, cualquiera puede explotarlo sin tener que pagarle derechos a nadie (y recordemos que es una publicación). Segundo, la patente de Rossi fue depositada en Mayo del 2008, y extendida internacionalmente en 2009. No es algo que se acabe de patentar. Lo que le debe pasar a este señor es que le toca ahora pagar los derechos de mantenimiento, que deben ser bastante onerosos porque lo ha patentado para el mundo entero, y por eso necesita dinero rápido para mantener la apariencia de operación industrial.

El extraño plan de explotación comercial:
Primero se postuló que una empresa griega, Defkalion, construiría la primera planta en Grecia para Octubre. Curioso país para comenzar su despliegue mundial. En Agosto hubo una crisis y se anunció que Rossi cortaba relaciones con Defkalion por desavenencias financieras en la construcción del E-Cat; durante esos días entré por casualidad a la web de Defkalion (mientras documentaba este post) y lo primero que te encontrabas era un mensaje diciendo que algunas personas habían actuado en nombre de Defkalion sin estar legitimadas para ello y se pedía al visitante que se asegurase de entrar en contacto con la sede central de la compañía. Pocos días después Rossi anuncia que los planes con Defkalion han sido restablecidos y que la planta griega sigue adelante. Lo que ha pasado aquí se sabrá en un tiempo pero, como todo lo demás, huele a cuerno quemado. Rossi también anuncia que hará nada menos que 100 plantas en los EE.UU. Se tiene que decir que si los procesos nucleares fueran algo parecido a lo que cuenta Rossi al cambiar la escala  a la que tienen lugar los procesos
(hablamos de plantas capaces de generar 1 Mw, según Rossi) se podrían producir otros efectos no muy perceptibles en el pequeño prototipo de 12.400 w, y el riesgo de reacciones nucleares con emisiones importantes de rayos gamma sería muy grande. Parece una imprudencia temeraria lanzarse a la explotación comercial de una tecnología no demostrada, y dudo mucho que los EE.UU. permitiesen la instalación en su territorio de 100 potenciales bombas termonucleares... de no ser que el Gobierno americano considere que no hay el más mínimo peligro en ese sentido.


Historial delictivo de Rossi:
He dejado para el final esta parte para evitar dar la impresión de que se ataca al hombre para desacreditar el trabajo, pero dado que esta persona en cuestión es conocida por haber estado en numerosas estafas creo que su historial es un hecho relevante en esta discusión.
Los detalles los pueden leer en el artículo de Steven Krivit; se resumen así:

  • Según Rossi, en 1979 obtuvo el título de licenciado en Ingeniería Química por la Universidad de Kensignton en California, una conocida fábrica de títulos sin ningún valor académico (pagas y te dan el título, vamos) cerrada por ese motivo unos años más tarde.
  • En 1990 fundó una empresa, Petroldragon, para convertir desperdicios en combustible. La cosa acabó mal, la empresa hizo bancarrota y él acabó en la cárcel por un delito medioambiental, ya que él se hacía cargo de residuos peligrosos que no eran tratados adecuadamente y acaban contaminando el acuífero y la atmósfera. Según Rossi, lo que pasó es que la mafia local indujo al Gobierno italiano a perseguirle (todo esto pasó en Milán, cuna de Silvio Berlusconi).
  • A principios de los 90 Rossi se comprometió con el ejército de los EE.UU. a suministrarles dispositivos termoeléctricos con una potencia de salida de entre 800 y 1.000 w. Los prototipos que envió para ser probados a la Universidad de New Hampshire tenían sólo la décima parte de la potencia prometida. Antes de que Rossi pudiera acabar su pedido su fábrica en los EE.UU. sufrió un extraño incendio. Rossi intentó entonces fabricar los dispositivos en Italia, pero los aparatos italianos sólo tenían una potencia de 1w...
  • En 1995 fue encarcelado por tráfico ilegal de oro.
En fin, creo que ya se habrán hecho una idea del personaje.

Eso es todo de momento sobre el E-Cat. Sin lugar a dudas, en los próximos meses esta burbuja se irá desinflando progresivamente y quizá Rossi vuelva otra vez a prisión, si las personas estafadas consiguen procesarle. Probablemente entonces pase a estar en una hornacina del templo mayor del Culto a la Energía Libre al lado de Nikola Tesla (quien se debe retorcer en su tumba de tanto que se invoca su nombre de genio en vano) y otros bastante menos dignos, embaucadores de medio pelo que se vendieron como salvadores de la Humanidad cuando sólo aspiraban a salvar sus bolsillos. Ésta es la miseria de la condición humana.

En fin, queridos lectores, creo que Vds. pueden ya hacerse una idea de qué tenemos entre manos. Aparte de lo lamentable de que alguien, en el nombre de la ciencia, trame una estafa tan burda, lo absurdo es el tiempo que nos hace perder a los demás en vez de centrarnos en lo importante, que es preparar la transición indispensable.


Salu2,

AMT