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jueves, 16 de mayo de 2013

Rumbo de colisión

Querido lectores,

En un post reciente concluía que uno de los problemas mayores que tenemos es la incapacidad de hacer un diseño inteligente de partida y en vez de eso adaptamos soluciones evolutivas. Lo que hacemos, por tanto, es adoptar soluciones que aquí y ahora están bien aunque no lo estarán en un futuro; y cuando las circunstancias cambian y los problemas aparecen hacemos variaciones a partir de las soluciones vigentes para encontrar nuevas soluciones que aborden nuestro problema satisfactoriamente. Tal aproximación, por lógica que parezca, puede llevarnos hacia una colisión inevitable contra un escollo que se encuentra al final de la cadena evolutiva que hemos seguido; y que si hubiéramos podido ver el problema en su conjunto hubiéramos podido escoger otra solución siguiendo un rumbo perfectamente diferente.

Este tipo de lógica evolutiva (o más bien, de huida hacia adelante) está presente en muchos problemas que hoy abordamos desde la tecnología. Introducimos tecnologías que resuelven problemas sin darnos cuenta de que esas mismas tecnologías introducen otros problemas para los cuales proponemos más tecnología y así sucesivamente, hasta que chocamos contra los límites de nuestro ingenio o de los recursos disponibles. Este problema se engloba dentro del llamado Principio de las Consecuencias Imprevistas, que fue introducido por el sociólogo Robert Merton el siglo pasado. Veamos ahora un ejemplo práctico.

Sabemos que a día de hoy hay un problema grave con el diésel: la producción mundial de diésel podría haber llegado a su máximo en 2008 porque, a pesar de que esos sucedáneos de petróleo a los que llamamos "otros líquidos" han conseguido disimular la caída de la producción de petróleo crudo, el hecho es que para hacer diésel hace falta petróleo crudo y además la mezcla que se usa para refinar diésel tiene que tener cierta proporción de petróleo ligero, del cual cada vez hay menos (Irán ya no produce, Venezuela produce muy poco y en Arabia Saudita comienza a escasear). Todo esto ha hecho que la producción de diésel se esté resintiendo ya: algunas refinerías en el mundo occidental están haciendo grandes inversiones para adaptarse a la falta de petróleo ligero y a los altos costes de la materia prima y de la energía (vean aquí un ejemplo en el Reino Unido) mientras que muchas otras refinerías directamente cierran (pueden encontrar una lista en esta página web). En suma, la por fin reconocida llegada del peak oil ha generado muchos efectos no lineales en nuestro complicado mundo, y entre ellos el cierre de refinerías y la disminución aún mayor del acceso a los combustibles.

Uno de los aspectos reconocidos que han hecho más grave esta crisis del diésel es el cambio histórico de coches de gasolina por coches de diésel en Europa durante las últimas dos décadas. Tal movimiento ha respondido a una lógica evolutiva, del mercado: dado que de manera natural se producía en las refinerías una cierta cantidad de diésel y el diésel de automoción tiene mejor economía de combustible que la gasolina, de manera natural el mercado ha tendido a buscar un hueco al relativamente más abundante y más económico diésel. Como ven, todo lógica evolutiva y todo libre mercado.

Sin embargo, por las razones explicadas más arriba la llegada del pico del diésel se ha anticipado a la del pico de la gasolina y en este momento se ve el error de haber fomentado tal dieselización masiva del parque automovilístico. Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer? Volver a la gasolina no es fácil: los motores de diésel no son compatibles con la gasolina, y forzar un cambio masivo de vehículos particulares en medio de una crisis que justamente está acarreando una caída de ventas de coche no parece ni fácil ni muy popular. Por otro lado, dejar que el libre mercado regule esta situación tampoco es la mejor opción, puesto que el transporte por carretera y la maquinaria en general usan el mismo tipo de gasoil; ya está habiendo problemas con el transporte por carretera, que se está desplomando por los altos costes del transporte y la caída de la demanda de productos, como para permitir que se agrave aún más y acabe disparando la inflación, lo que traería una mayor caída del consumo y  el agravamiento de la crisis. En suma, hemos llegado a un callejón sin salida: cualquier opción que se escoja provocará muchas consecuencias desagradables. Vamos en rumbo de colisión inevitable.

Es significativa la evolución del Gobierno francés respecto a este problema. A mediados del año pasado hubo cierto revuelo y debate público incubado por los medios de comunicación sobre la conveniencia de arrinconar el diésel, al menos en las grandes ciudades. De acuerdo con el relato que repitieron machaconamente los medios de comunicación galos, un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud ratificaba lo nocivo que es para la salud los gases de los motores de diésel, y eso abría el debate "urgente" sobre la necesidad del cambio. En realidad, desde hace varias décadas se sabe que los motores de diésel son más contaminantes que los de gasolina, a pesar de las muchas mejoras significativas que se ha hecho en su ingeniería; por otra parte, en Francia como en el conjunto de la OCDE (y no hablemos ya de España) el tráfico rodado ha disminuido como consecuencia de la crisis, lo cual retrae relativamente la urgencia de este debate (al menos desde una perspectiva política; el tema de la contaminación del diésel es ciertamente serio y debería haber sido abordado seriamente hace muchos años). Por tanto, da más la impresión de que este debate espoleado por los medios obedece a la necesidad de trasladar a la ciudadanía la necesidad de deshacerse del diésel aunque los motivos reales de esta necesidad se presentan maquillados.

Casi un año después, el Gobierno francés aún sigue deshojando la margarita, sin saber muy bien por dónde tirar. Saben que quieren deshacerse del diésel, pero dentro del Gobierno galo hay sensibilidades contrapuestas sin que nadie sea capaz de proponer un plan realista y viable para hacer ese abandono. Tal impasse ha llevado a algunos hasta hacer bromas sobre la supresión radical del diésel en Francia (inocentada de la que erróneamente yo mismo me hice eco). Mientras tanto, la disponibilidad de diésel sigue bajando, se prevén nuevos cierres de refinerías este año y la situación es cada vez más apurada... pero no hay ni un solo avance.

Un Gobierno debidamente informado hubiera tenido 40 años para anticipar este problema, y la sociedad hubiera podido adaptarse paulatinamente y con cierto éxito. Tal estrategia es la que se conoce como "diseño inteligente": se ve el problema en su globalidad y se diseña la mejor respuesta, con una monitorización constante del resultado. Sin embargo, la estrategia que hemos seguido es la de la respuesta evolutiva: ir dando respuestas a los problemas que se iban presentando, uno por uno, hasta llegar a un callejón sin salida (como el que se puede estar presentando ahora en Venezuela o en Egipto). Es la estrategia del corto plazo, del beneficio inmediato. Éste es el producto de la lógica de lo que llamamos libre mercado (aunque en realidad sea mercado natural, como ya discutimos).

La estrategia evolutiva se puede comparar a una escalera que construimos añadiendo un peldaño cada vez; escalera que vamos remontando sin tener garantías de llegar a ninguna parte en concreto. Y a veces estas escaleras acaban abruptamente, precipitándonos la vacío. Esto también pasa con la evolución de las especies: que a veces se llega a puntos muertos, y las especies asociadas se extinguen. Aquí se ve, una vez más, la lógica perversa de imponer una cierta concepción del darwinismo a la esfera social, y es que la selección del más apto en cada momento no es una garantía de éxito, sino que a veces lo es de un fracaso final y definitivo. Lo más cruel de este fracaso total -la extinción- es que es la coronación de una larga sucesión de éxitos.

Si queremos pervivir como especie, si queremos darle una continuidad al experimento humano, tenemos que intentar superar la lógica del cortoplacismo y encarar los problemas globalmente. Toda la gente que propone pequeños parches (esta nueva fuente de energía aquí, esta nueva fiscalidad allá...) para "resolver el problema" no se dan cuenta que la clave está en "replantear el problema". Y el primer paso es decir la verdad, cruda, a la cara. Y el segundo, pasar a la acción.


Salu2,
AMT

martes, 7 de mayo de 2013

Entropía versus Dios




Queridos lectores,


En el último post se trató un tema muy interesante especialmente para mi, teniendo en cuenta mi formación como sico estadístico: la relación entre evolución y entropía. Dado que el tema se presta demasiado a introducir mucha jerga técnica que tiende a ahuyentar al lector medio, pero que me resisto a no dar un par de pinceladas extra, intentaré hacer un post breve exponiendo de manera sencilla algunas reflexiones que complementan a las ya expresadas.

Como ya se discutió, existe una aparente contradicción entre los conceptos de entropía y de evolución. Pero seamos más precisos, ya que esa frase así formulada no tiene demasiado sentido.


Por un lado tenemos que el Segundo Principio de la Termodinámica implica el crecimiento continuo de la entropía en todo sistema aislado. El crecimiento de la entropía significa que la energía que va dispersando, desde formas más organizadas (a escala humana o más grande) hasta formas más desorganizadas (movimientos microscópicos, que a nuestra escala percibimos como calor). En suma, la energía no se pierde (la energía cinética de las moléculas más su energía potencial viene a ser la misma) pero es menos útil porque está dispersa (por ejemplo, si todas las moléculas de una bola se mueven en la misma dirección esa bola podrá usarse para percutir un mecanismo y hacer un trabajo útil, mientras que si esas moléculas se mueven a la misma velocidad pero haciendo círculos microscópicos sin que la bola en su conjunto vaya a ninguna parte este movimiento no podrá ser aprovechado a escala humana). El aumento de la entropía nos dice que cada vez que queramos aprovechar movimiento ordenado generamos una cierta cantidad de movimiento desordenado (calor en las zonas de rozamiento, piezas que se van rompiendo, etc) que ya no se va a poder recuperar. Simplemente eso. El crecimiento inexorable de la entropía implica que al final todo el movimiento será caótico y no habrá ya más trabajo útil que se pueda realizar (exergía).


Por otro lado, los seres vivos viven en una lucha continua contra la entropía. El catabolismo de los organismos complejos les permite combatir los errores e imperfecciones que van surgiendo: las células de un organismo viven un tiempo para hacer más improbable que su programa de reproducción degenere (y se conviertan en cáncer) y después son destruidas mientras que otras nuevas las reemplazan, con un especializado sistema inmunitario que continuamente está destruyendo tumores incipientes. Esta lucha de los individuos contra el desorden que comprometería su viabilidad fisiológica sólo puede prosperar durante un tiempo limitado, que es a lo que llamamos tiempo de vida. Al final, los propios individuos están programados para ir degenerando y eventualmente morir, lo cual evita que se transmitan variaciones especialmente dañinas (imagínense que una mutación de un macho le hiciese capaz de fecundar a muchas hembras pero que su progenie fuera estéril). Por otra parte, las especies también tienen sus mecanismos para luchar contra la entropía: esencialmente, ese mecanismo es la evolución. 


Sin embargo, la evolución no es en realidad un mecanismo, sino un resultado: las especies evolucionan como resultado a una lucha continua por los recursos en un ambiente hostil, en el que sólo, o principalmente, los individuos más aptos sobreviven y transmiten sus rasgos a la siguiente generación. En muchos sentidos la evolución funciona de manera semejante a un dispositivo mecánico llamado en inglés ratchet (trinquete):







Un trinquete es una rueda dentada que no puede retroceder, sólo puede girar en una dirección (ya que el pestillo que tiene evita que pueda retroceder). Un trinquete es un modelo para explicar lo que sucede con los llamados motores moleculares, los cuales son capaces de aprovechar la energía difusa del medio ambiente para hacer un trabajo útil (aunque a una escala microscópica, muy lejos de la escala humana). De hecho, muchos de los mecanismos usuales de los seres vivos a nivel celular son básicamente motores moleculares (desde el funcionamiento de los ribosomas hasta la transcripción del ADN). A una escala espacial y temporal completamente diferente la evolución es el resultado de tener un mecanismo que tiene el retroceso inhibido como en un trinquete; en este caso, la supervivencia de los más aptos. Mi punto de vista es por tanto coincidente con el de Gabriel en dos aspectos: la similitud a todas las escalas de los comportamientos efectivos que gobiernan el comportamiento de los sistemas vivos, y que los seres vivos viven en una lucha contra la entropía.



En realidad, como indicaba Rubik se puede considerar a los seres vivos como fuentes de neg-entropía, como organismos que viven gracias a que son capaces de reducir la propia entropía a base de incrementar la de su entorno. Y es que el Segundo Principio de la Termodinámica continua siendo inescapable, pero se puede vivir endosando a otro el exceso de entropía que genera tu actividad; de hecho, eso es justamente vivir. Si se miran las cosas con perspectiva, en realidad lo que es importante no son los flujos de energía (puesto que la energía en realidad es constante) sino los flujos de entropía. Más aún: las fuentes de energía en realidad lo que son es reservorios de baja entropía listos para que nosotros los usemos. Desde este punto de vista, la síntesis del petróleo es un proceso que da lugar a una sustancia de baja entropía de la que resulta fácil establecer un flujo de entropía.


Acaba Gabriel su reflexión con una visión espiritual de lo que significa la evolución y la entropía. Yo no suelo opinar sobre las visiones o creencias de los otros, pero en este caso mi opinión es bastante opuesta a la de Gabriel. Los seres humanos, al observar la maravilla de la Naturaleza, tienden a pensar que existe una gran voluntad sobrenatural que ha diseñado y ejecutado tal prodigio de organización. Esencialmente, esa voluntad divina equivale a presuponer que existe una capacidad de interacción a escala global: ese Dios omnipotente todo lo conoce y es capaz de mover desde el átomo más pequeño perdido en el polvo cósmico hasta una gigante roja, y gracias a esa capacidad ingente el Universo se presenta tal y como lo vemos. Sin embargo, nuestro conocimiento del mundo físico nos indica que en realidad las interacciones están muy localizadas; las interacciones de largo alcance, como la gravitación o el electromagnetismo, pierden fuerza muy rápidamente con la distancia al foco que las genera, y el resto de interacciones sólo tienen presencia en distancias cortas. Pero justamente lo que nos dice la Física Estadística es que con interacciones de corto alcance y reglas locales uno puede tener comportamientos emergentes, auto-organización, y la evolución y los motores moleculares serían ejemplos de eso mismo, de islas de poca entropía en un mar de entropía creciente. La gran ventaja de los principios locales (supervivencia del mas fuerte en un entorno dado, movimiento del motor en una dirección concreta definida por el entorno) es que son muy poco costosos energéticamente (o mejor dicho, entrópicamente), ya que no es preciso interactuar con partes muy lejanas, sólo con lo que tienes al alcance de la mano. Y con esos principios una realidad muy rica y diversa puede acabar emergiendo. Sin embargo, dada lo corto del alcance de estas interacciones los diseños resultantes pecan de estrechez de miras, puesto que no responden a factores alejados en el espacio o en el tiempo, y así estos organismos o estructuras no son capaces de adaptarse a variaciones que son previsibles desde una visión global y viven siempre al filo de la extinción, la cual por desgracia sobreviene con mucha frecuencia como se ve si uno mira los registros de fósiles.

El poder tener una visión global permitiría hacer diseños capaces, resistentes, resilientes. Si el Hombre pudiera tener esa visión de largo alcance podría prever lo que está a punto de pasarle y tomar decisiones más inteligentes, pero su propio cerebro está programado para el corto alcance, para el corto plazo. Dios podría hacer diseños perfectos y eficaces, pero para nuestra desgracia en toda la maravilla de la Naturaleza no se ve aparecer la mano de Dios por ninguna parte. Entropía 1, Dios 0.


Salu2,
AMT

jueves, 2 de mayo de 2013

Evolución versus entropía

Queridos lectores,

Hace unos días Gabriel Anz me hizo llegar esta reflexión sobre los papeles antagónicos de la evolución de los seres vivos por una parte y la tendencia al crecimiento de la entropía por el otro. Su reflexión no tiene un carácter lo que se dice científico sino más bien místico, y en algunos casos mi visión discrepa bastante de la de él - a decir verdad, Gabriel no estaba convencido de la conveniencia de publicar este ensayo. Sin embargo, considero que Gabriel abre un espacio interesante para el debate en el que seguro que se puede profundizar bastante y que espero que sea de provecho para los lectores.

Salu2,

AMT




Evolución y entropía… ¿una contradicción?







A raíz de varios de los últimos comentarios vertidos en el presente Blog, pensaba en los procesos de la evolución humana que deberían darse para decantar en un nuevo y adecuado sistema de organización social, político y económico; y medio vencido pensé…


-“Pero, ¡si más que evolución pareciera que estamos en un proceso de involución o de entropía; en lugar de avanzar parece que vamos de Guatemala a Guatepeor”!… ¡¿A ver?!... ¿Pero no tenemos aquí una contradicción?... ¡La Biología defiende la teoría de la evolución y la Física la de la 2º ley de la termodinámica, la entropía, el caos…! ¡Algo no está bien aquí!…


…Y me metí en el Google a ver si alguien ya había pensado en el tema… y en 0,39 segundos tenía 1.130 resultados.


He aquí 3 textos y sus fuentes, extraídos más o menos al azar, que creo ilustran por donde “van los tiros”…


Primero…


“…Hay una larga historia de amistad y desavenencias entre la segunda ley de la termodinámica y la teoría biológica de la evolución. Como es sabido, algunos creacionistas todavía rechazan que la evolución (biológica) sea compatible con la entropía, dramatizada como una fuerza natural que impediría supuestamente el progreso de la vida. Los críticos marxistas, por su parte, desconfiaban de los rasgos "burgueses" ocultos en esta segunda ley, en aparente contradicción con el ilimitado proceso de organización requerido para asegurar el progreso social hacia el comunismo.

Aunque el posible vínculo entre la segunda ley y la teoría biológica de la evolución no es nuevo, pues ya fue conjeturado por el físico Ludwig Boltzmann y por Alfred J. Lotka, estos días 
Physorg se hace eco de un trabajo de dos físicos de la Universidad de Helsinki: Natural selection for least action, que vuelve a explorar la relación entre física y biología. De acuerdo con Ville Kaila y Arto Annila:

El concepto de movimiento constituiría un núcleo compartido por ambas ciencias (física y biología)...A medida que evoluciona un ecosistema biológico mediante el proceso de selección natural, dispersa energía, incrementa la entropía y se mueve hacia un estado estacionario con respecto a sus alrededores. Del mismo modo, a medida que la energía fluye en varios fenómenos físicos, también ocasiona que los sistemas biológicos se muevan hacia estados estacionarios con respecto a sus alrededores, en consonancia con la segunda ley de la termodinámica. La ciencia no parece establecer una distinción entre objetos animados e inanimados. En ambos casos, la energía fluye hacia un estado estacionario, o un estado de equilibrio, en la ausencia de una fuente externa de gran energía.

(...) La segunda ley de la termodinámica podría ser la ecuación que describe el movimiento de la evolución. La selección natural tendería a favorecer aquellas mutaciones azarosas que tienden a acelerar el incremento de entropía de un ecosistema.


Una observación interesante procede de este foro: ¿Se está tratando de decir que la evolución biológica no viola la segunda ley o bien algo mucho más audaz, como que las leyes físicas de la energía, bajo ciertas condiciones locales, causan la evolución biológica?...”





Segundo…


…Podemos relacionar la evolución con la segunda ley de la termodinámica. Según la 2ª ley, todo sistema tiende al máximo desorden y la mínima energía.
Por tanto, para conseguir ordenar un sistema necesitamos aportar energía.

-Consideremos un genoma como un sistema ordenado de genes.

-Consideremos una especie como un sistema ordenado de genomas.

-Consideremos los cruzamientos entre los individuos de una especie según una medida de desorden, del siguiente modo:
  1. Definimos el máximo desorden posible M, como la máxima aleatoriedad en los cruzamientos.
  2. Definimos el desorden real R, como la aleatoriedad encontrada en los cruzamientos.
  3. Definimos la diferencia M - R = E como el incremento de orden en un genoma. La variable E define la diferenciación de nuevos genomas a partir de un genoma original.
  • Si R = M todos los cruzamientos son al azar y no hay incremento de orden en el genoma de la especie.
  • Si R < M hay ordenamiento en el sistema, lo que significa que aparecen nuevos genomas ordenados y la especie se diferencia, dando lugar a nuevas especies. E aumenta cuando R tiende a 0.
El genoma de una especie tiende a estabilizarse en un ordenamiento de genes concreto, el correspondiente a la adaptación al medio. La estabilidad de un genoma representa su máxima entropía, y se da cuando los cruzamientos son aleatorios (excepto por la no aleatoriedad debida a la selección sexual). Para crear un nuevo ordenamiento de genes necesitamos aportar energía, en contra de la tendencia del genoma (la especie) a permanecer estable.

Ejemplo:
El perro, 
Canis lupus familiaris, es una subespecie que se ha originado por selección humana a partir del lobo, Canis lupus, mediante la ordenación de genes en un espacio de tiempo comprendido entre hace 40.000 y 15.000 años:

Dentro de la subespecie, se han diferenciado diversas razas por ordenamiento de genes mediante selección humana en los últimos 6.000 años. Y en los últimos 200 años han aparecido una multitud de razas nuevas.
La formación de razas supone que R << M.

Para ordenar genes se necesita aportar energía:
En efecto, para conseguir nuevos fenotipos necesitamos evitar que los cruzamientos sean aleatorios. Se deben apartar los individuos deseados, desechar los no deseados, desplazar si es necesario unos individuos de un lugar a otro para buscar los cruzamientos deseados. Todo eso supone un aporte de energía al genoma o sistema ordenado de genes.
La mera observación de diferencias entre individuos para luego seleccionarlas, supone un gasto neuronal, y por tanto un aporte de energía al sistema.
El aporte de energía es también, por ejemplo, la energía empleada en los medios de transporte, los cuales han incrementado las posibilidades de cruzar ejemplares de perro separados por la distancia entre países.
Aporte de energía es la construcción de cercas que impiden el intercambio de genes entre los perros a uno y otro lado del cercado en contra de su tendencia natural a aparearse. El concepto de "cerca" es una forma simplificada de referirse a todo aquello que impida a los perros cruzarse libremente, por ejemplo, un criadero especializado.
Todo aquello que impida a los perros cruzarse libremente supone un gasto de energía. Llamaremos a esa energía energía ordenadora.
Los perros del criadero están separados de los demás perros del entorno, y dentro del criadero están separados entre sí según la elección del criador. Son emparejados no aleatoriamente en el criadero. Esa no aleatoriedad es generadora de nuevo ordenamiento genómico, al crear nuevas razas, pero también mantenedora de ordenamiento genómico, al preservar el estándar de una raza. Este es un punto muy interesante de discusión: el aporte de energía puede aumentar la diferenciación pero también frenarla.

El ejemplo de los perros sirve para otras especies: caballos, gatos, ganado, aves ... 
En la naturaleza el aporte de energía ordenadora es menos eficiente que en la selección humana. Puede ser un río o estrecho marítimo que divide dos zonas terrestres (por ejemplo el estrecho de Macasar que forma la Línea de Wallace), o al contrario, una tierra emergida que divide dos mares (por ejemplo el Istmo de Panamá que divide los océanos Atlántico y Pacífico). Puede ser la emergencia de un volcán marino que crea un biotopo nuevo en medio del mar, o la emergencia de una cordillera que divide territorios y crea nuevos hábitats en altura. Todos son casos de aporte de energía.

En una población de N individuos, asignamos un número a cada individuo. La aleatoriedad máxima será la que una cada individuo con otro asignando los emparejamientos entre números al azar. Toda desviación en los emparejamientos respecto a la aleatoridad máxima supone una ordenación del sistema.

 Bibliografía:
-La segunda ley. P.W. Atkins. Biblioteca Scientific American. 1992. 
-Robots, hombres y mentes. L. von Betalanffy. Ed. Guadarrama. 1972.
-El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo. Murray Gell-Mann. Ed. Tusquets. 1995 
-El gen egoísta. Las bases biológicas de nuestra conducta. R. Dawkins. Ed. Salvat. 1994.
-Origen de las especies por medio de la selección natural ó la conservación de las razas favorecidas en la lucha por la existencia. Charles Darwin. Ed. Akal. 1994
-Así es la Biología. Ernst Mayr. Ed. Debate. 1998
-La peligrosa idea de Darwin. Daniel C. Dennett. Ed. Galaxia Gutenberg. 1999
-Darwinismo. El fin de un mito. Rémy Chauvin. Ed. Espasa. 2000
-Las manchas del leopardo. La evolución de la complejidad. Brian Goodwin. Ed. Tusquets. 1998
-El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Jacques Monod. Ed. Tusquets. 2000
-¿Qué es la vida?. Erwin Schrödinger.  Ed. Tusquets. 2001.
-Con razón y sin ella. Intercrítica de la Ciencia y del Mito. Henri Atlan. Ed. Tusquets. 1991
-El juego de lo posible. François Jacob. Ed. Grijalbo Mondadori. 1982
-Las leyes del caos. Ilya Prigogine. Ed. Crítica. 1999
-Evolución prebiótica: el camino hacia la vida. Francisco Montero, Juan Carlos Sanz, Miguel Ángel Andrade. Ed. Eudema. 1993 
-La vida. De la célula al hombre. M. de Ceccatty. Ed. Martínez Roca. 1969 
-La teoría de la evolución. De Darwin a los últimos avances de la genética. Francisco J. Ayala. Ed. Temas de Hoy. 1994
-La Evolución. M. Crusafont, B. Meléndez, E. Aguirre S.I. Ed. Biblioteca de Autores Cristianos. 1966 
-Historia de las teorías evolucionistas. J. Templado. Ed. Alhambra. 1982.

-La evolución conjunta de los animales y su medio. Faustino Cordón. Ed. Anthropos. 1982”



Tercero…


LA TERMODINÁMICA NO EVOLUCIONA

UN ESCOLLO MÁS DIFÍCIL QUE EL ESLABÓN PERDIDO

Una de las ramas de la Física que más dolores de cabeza da a la Teoría de la Evolución, es la Termodinámica. Su 1ª Ley es la más difundida: “La energía, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”; por eso, también se le conoce como “principio de conservación de la energía“.

Este axioma, niega la posibilidad de que se produzcan fenómenos en los que no se conserve la energía, (solo se transforma), sin ofrecer sentido de “dirección” del proceso; sin embargo, la observación de sucesos naturales nos dice que éstos se generan en un sentido determinado y no en el opuesto; jamás son reversibles. Y precisamente, esta falta de simetría en la dirección de evolución de los sistemas naturales es el objetivo del segundo principio: la 2ª Ley de la Termodinámica, o ley de la Entropía.

En sistemas físicos compuestos por diversidad de entidades, la naturaleza beneficia al desorden y niega el orden. Si tenemos, por ejemplo, unas cuantas sustancias ordenadas de determinada forma, y se bloquea al sistema de influencias externas, la composición de dicho conjunto tenderá a desordenarse a medida que el tiempo pase.

Esto es la Entropía, justamente.

La Segunda Ley de la Termodinámica o ley de la Entropía, se ha confirmado experimental y teóricamente. Científicos contemporáneos como Einstein, auguraron que esta ley regirá la normativa física del próximo período de la historia; de ella comentó: “es la ley principal de toda Ciencia“.
 

Sin embargo, la teoría evolutiva, proclamada como “científica” por sus seguidores, obliga al mundo a ignorar radicalmente esa ley cardinal y mundial. Plantea que diseminados átomos inorgánicos se unieron por azar, para crear aminoácidos y moléculas complejas como las proteínas, el ADN y el ARN, obviando la imperiosa necesidad de que coincidieran en el tiempo, pues por ejemplo, se sabe que muchas proteínas de potencial interés, apenas mantienen su configuración nativa y funcional por unas horas.

Es como el caso mencionado de tirar pedacitos al suelo y obtener un vaso. Imposible.

El físico americano J. H. Rush dice:
“En el curso complejo de su evolución, la vida exhibe un notable contraste con la tendencia expresada en la Segunda Ley de la Termodinámica. Donde esta ley expresa un avance irreversible hacia una entropía creciente y desordenada, la vida se desenvuelve continuamente hacia más altos niveles de orden“.

Por su parte, el científico evolucionista Roger Lewin expresa el atolladero termodinámico de la evolución en un artículo de la revista “Science”:
“Un problema que han enfrentado los biólogos es la aparente contradicción de la evolución con la Segunda Ley de la Termodinámica. Los sistemas deberían deteriorarse con el paso del tiempo, disminuyendo en vez de aumentar el orden“.

Los creacionistas opinan que la 2ª Ley Termodinámica, nacida de talento humano, dice “No” a la evolución; la existencia de la vida solo puede explicarse por la intervención de un poder sobrenatural.
 

¿Será? ¿Entonces debe haber algo o alguien inteligente que pone en orden las cosas y vence la entropía?





Tal vez alguno de Uds. recuerde que en varios de mis comentarios (cuando comentaba) he mencionado que mi definición físico-científica de “Dios” es “Energía Inteligente”. Y de hecho, mi Religiosidad tiene origen en la ciencia y no en las religiones (instituciones eclesiásticas).


Todo empezó hace unos cuantos años, cuando leyendo un artículo de una revista de divulgación científica, se expresaba que el callejón sin salida aparente ante el que se encontraban los físicos, se debía a que mientras más indagaban el universo con un telescopio y el mundo atómico con un microscopio, más difícil encontraban explicar el milagro de la vida. Dios seguía sin aparecer.


Encontraron sí, que tanto “arriba como abajo”, se mantiene la proporción de “espacio vacío” entre los astros y las partículas atómicas respectivamente, en un 99,9 % (+/-). Encontraron también, durante la búsqueda de las partículas más pequeñas, la dificultad de definir patrones de comportamiento de las mismas, porque en apariencia, según “el ojo del observador” se obtenían resultados diferentes y que a tales niveles de “profundidad” ya costaba diferenciar la materia de la energía que mantiene a las partículas orbitando cohesionadas y en orden. Recuerdo que la frase utilizada era casi literalmente así:  


“Tanto la materia como la energía, pareciera que responden a la intención”.


Y esta frase me cambió para siempre la forma de ver y entender el Mundo que nos rodea.


Deduje entonces, que si a esos niveles no hay diferencias sustanciales entre un sólido, un líquido y un gas, y que estos estados de la materia se transforman… e imaginaba entonces que con la energía del Sol, agua, minerales, etc. obtenía una planta de lechuga que luego me comía, y su energía transformada me permitía razonar e imaginar una idea que con mis manos podía transformar en alguna bella obra de arte, por ejemplo, entonces concluí que la línea divisoria entre lo físico y lo no físico es una estructura mental nuestra… nada más. Es decir, que estamos hechos (y todo está hecho) de Energía. Energía que vibra en ondas de las más variadas frecuencias. Frecuencias de ondas que “van y vienen” por el cosmos y que se interpenetran. Frecuencias de ondas que dependiendo del nivel de vibración, se transforman en una piedra o en un ser vivo o en música o en bellos colores, o en Amor u Odio, etc.


Si básicamente nosotros los Humanos somos “eso” y además contamos con la Inteligencia y todas sus manifestaciones (raciocinio, sentimientos, voluntad, autoconciencia, discernimiento, capacidad creadora, etc.), quiere decir que la Energía de la que está formado el Universo es también Inteligente. Y Dios (o como quieran llamarle) es eso: Energía Inteligente… es omnipresente y omnipotente. Somos una parte de ese “Dios” y a esta altura, ya da lo mismo que “nosotros estemos creados a su imagen y semejanza” o que “nosotros lo hayamos creado a él a nuestra imagen y semejanza”.


Y si tal Energía responde a la intención, quiere decir que el Universo también responde a la intención. Ello explicaría porqué la oración (de orar), los mantras, las claras intenciones, los claros objetivos, la “buena onda” de alguien o de un grupo, etc., ayudan a transformar o configurar el entorno. Si a las “ondas emitidas” por alguien durante el acto de orar se le suman otras… y otras… y otras con las mismas intenciones, se potencia la capacidad transformadora; de la misma manera que la onda expansiva de una piedra pequeña arrojada a un estanque de agua, no llegará tan lejos ni con tanta fuerza como la de una piedra grande.


Volviendo al tema de la Evolución y la Entropía, en base a lo dicho y en base a la pregunta que alguien se hizo en el último párrafo del tercer texto que copié y pegué más arriba, podríamos decir que el condicionante que contrarresta a la 2º ley de la termodinámica y promueve la evolución es la INTELIGENCIA.


Por lo tanto, concluyo que Evolución y Entropía no son una contradicción, sino “fuerzas” opuestas que se complementan para sostener en equilibrio la Eternidad. Ni mas ni menos que los ciclos de Vida y Muerte… una sin la otra no harían posible el milagro de la VIDA (con mayúsculas).


Y para empezar a terminar, considero clave comprender estos conceptos, porque me parece que ayudan a ver desde otra óptica los momentos que estamos viviendo y que vamos a vivir. La Muerte del actual paradigma, dará sin lugar a dudas, origen a uno nuevo. Por lo tanto, resistirnos a su muerte, a nuestras muertes individuales (que llegarán más tarde o más temprano no les quepa duda) es un error, pues no nos Libera para pensar y actuar más Creativamente y con sentido de Trascendencia.


Como consecuencia de esta Era de despilfarro energético, que ha permitido la exaltación de lo material y el alejamiento de lo espiritual, perdimos el rumbo. Algunos recordarán también, que he mencionado a las tecnologías como “muletas o prótesis”. ¿Por qué? Porque en realidad lo que intentamos con ellas es reemplazar o imitar toscamente órganos que la Naturaleza -la Energía Inteligente con sus Fuerzas Creadoras- ha creado y perfeccionado  durante millones de años, de forma mucho más eficiente y sustentable con el Ecosistema. Me resulta un insulto a “Dios” y a “Nosotros Mismos” el pensar que un robot cualquiera o una Roxxxi (como se mencionó en uno de los últimos comentarios), pueda reemplazar a una persona de carne, huesos y alma.


Despertemos de una vez de esta borrachera y busquemos las soluciones por el lado de lo que realmente enriquece el Espíritu. El mundo material al que nos hemos hecho adictos, es apenas una parte pequeñísima. Lo verdaderamente importante está en el 99,9 % restante. ¿O no se han percatado todavía de lo cada vez más vacíos e infelices que estamos con tanta basura material? ¿Se justifica destruir millones de años de evolución por pretender sostener el 0,01%  de “materia”?


Usemos la INTELIGENCIA, para contrarrestar la entropía a la que estamos abocados y hagámosle lugar a la evolución de un Hombre nuevo, que entienda que nos necesitamos los unos a los otros y a todo este mágico entramado de vida que es el Planeta Azul.


No comprendo esta enferma pretensión de perpetuarnos y de perpetuar lo que nos está destruyendo.


Solo valdremos por lo que seamos capaces de dejarles a las generaciones venideras.


Saludos a todos,



Gabriel Anz