viernes, 23 de agosto de 2013

El futuro de la OPEP



Queridos lectores,

Como sabrán, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, en inglés OPEC) es un cártel de países exportadores de petróleo cuya función es fijar cuotas de producción de modo que el precio del petróleo se mantenga dentro en unos valores adecuados: ni demasiado reducido como para que los ingresos de sus miembros sean demasiado bajos ni demasiado alto como para que caiga la demanda (o se den incentivos a buscar alternativas; aunque parezca ingenuo al lector asiduo de este blog se pensaba en su momento que las energías alternativas podrían acabar desplazando al petróleo). Durante mi infancia se hablaba continuamente de la OPEP, siempre como de "los malos de la película", como de aquel tendero despreciable que practicaba la usura sobre el pan que le teníamos que comprar forzosamente a él por ser el único tendero del barrio. La llegada del petróleo Brent explotado en el Mar del Norte y el florecimiento de otros países exportadores fuera del infame cártel despejó, según la percepción popular, el horizonte del petróleo, después de aquella turbulenta década de los 70 en el que el embargo árabe de 1973 y la guerra Irak-Irán de 1979 hizo que el precio del petróleo llegara a niveles estratosféricos. Y, como se ve en la siguiente gráfica, efectivamente 1973 y 1979 marcaron dos puntos de inflexión después de los cuales vinieron décadas de precios muy bajos (fíjense que los precios se expresan en dólares constantes de 2011 - descontando, por tanto, la inflación - y que la escala vertical es logarítmica):



Aunque en el acervo popular ha quedado esta idea de que la OPEP son unos chupasangres y que manipulan el precio para perjudicarnos, en realidad durante las décadas que siguieron a 1979 lo que ha hecho la OPEP es exactamente lo contrario: estabilizar los precios en una franja de valores muy bajos, de entre 20 y 30 dólares de 2011 por barril, hasta que a partir de 2008 entramos en una dinámica muy diferente que comentaremos más abajo. Fíjense también en el pico de precios de 1991 que después comentaremos. Pero antes expliquemos por qué la OPEP ha actuado de mecanismo de contención del precio del petróleo y no al contrario, como tanta gente piensa.


Estados Unidos tiene una historia de décadas de cooperación con Arabia Saudita, aunque jalonada por episodios de graves desencuentros. Un momento destacable de esta historia fue el establecimiento de la Doctrina Carter, según la cual los EE.UU. se atribuían a sí mismos el derecho de intervenir en la región si alguna amenaza importante lo justifica. En la práctica eso ha servido para que los EE.UU. se conviertan en el garante de la continuidad de las monarquías del Golfo y particularmente la más importante de ellas, Arabia Saudita (importante no sólo por ser el primer exportador de petróleo del mundo, sino también por ser la nación que custodia los más importantes Santos Lugares del Islam).


Un detalle que mucha gente suele ignorar es que en 1985 Kuwait desencadenó una soterrada guerra interna en la OPEP: los países declaraban tener reservas de petróleo superiores a las reales porque en aquella época la cuota de producción que se le asignaba a cada país era proporcional a sus reservas. La tentación de falsear las reservas nacionales para poder vender así más petróleo era muy grande, y Kuwait sucumbió a ella en 1985, arrastrando en el mismo juego a muchos otros países. Como consecuencia, los países aumentaban de la noche al día las reservas declaradas sin que hubiera grandes descubrimientos de yacimientos que justificase tales aumentos. Para acabarlo de agravar, luego estas reservas no decrecían con el tiempo a pesar de que no se conocían, tampoco, descubrimientos que justificasen esa estabilidad. Vean este cuadro con las reservas de petróleo declaradas por los países de la OPEP que ejemplifica esta "guerra de cuotas" de 1985 a 1995:

 
Tabla extraída del post

The 2008 IEA WEO - Oil Reserves and Resources

de The Oil Drum



En suma, que no hay cifras públicas fiables sobre la cantidad de petróleo en las reservas de la OPEP, aunque sabemos que están infladísimas: David King las devaluó de 1,3 billones de barriles a 0,9 billones en 2010. Como consecuencia, el ejecutivo americano a la hora de fijar su política en la región da muchos palos de ciego, pues cree, erróneamente, que la capacidad de los países de la OPEP para regular la producción y el precio del petróleo durante las próximas décadas es mayor a la real. Por otro lado, los países de la OPEP ahora no se pueden desdecir, pero corren el riesgo de acabar por contrariar a sus aliados si no cumplen con su parte del trato.

En respuesta a la amenaza comercial que suponían los nuevos yacimientos de petróleo del Mar del Norte y también animada por los EE.UU., que querían un petróleo barato, Arabia Saudita, con su papel preponderante en la producción de la OPEP, contribuyó a mantener el precio del petróleo bajo durante la década de los 80 del siglo XX. De manera buscada o accidental los precios bajos contribuyeron al hundimiento económico de la Unión Soviética, cuya producción cayó en picado con su colapso como estado y nunca más volvería a recuperar los niveles de entonces. Efectivamente en 1991 hubo un período de crisis económica propiciado por los altos precios del petróleo empujados por la escasez de crudo, al haber prácticamente desaparecido la exportación de crudo ruso fruto del colapso de la Unión Soviética. En cuanto se pusieron en marcha nuevos yacimientos y se recuperó lentamente la producción rusa se pudo superar la crisis de aquellos años. Después, Rusia pasó a ser un país capitalista y poco a poco volvió la normalidad en el mundo del petróleo.

¿Y qué es lo que pasa actualmente? Resulta interesante estudiar la evolución de la capacidad ociosa de la OPEP. La capacidad ociosa es la producción de petróleo que los países de la OPEP podrían poner en marcha en un tiempo razonablemente breve y durante un período razonablemente largo como para tener un impacto en el mercado; básicamente, es el colchón productivo que tiene la OPEP para controlar los precios dentro de un rango deseado. Como se puede ver en el siguiente gráfico, la capacidad ociosa de la OPEP, que con casi 9 millones de barriles diarios había llegado a representar el 25% de la producción de la OEP en 2002, cayó en picado hacia 2003 y se mantuvo bastante baja hasta el principio de la fase  aguda de esta crisis, a finales de 2008, mostrando que la OPEP no tenía capacidad de poner nueva producción en línea como para garantizar que este colchón fuese lo suficientemente importante.



Como también se ve, hasta el 2011 este "colchón de producción"  se mantuvo entorno a los 6 millones de barriles diarios gracias a la caída de demanda por la crisis, pero la nueva subida de precios ha forzado, más que a poner nueva producción en línea, a ir de nuevo reduciendo esta capacidad ociosa. Piensen que la capacidad ociosa real está, de acuerdo con algunos autores, inflada de entre 1 y 2 millones de barriles diarios, con lo que se podría decir que la OPEP está llegando al fondo de su pozo.

Indicios adicionales de que la OPEP está perdiendo la capacidad de controlar los precios se puede ver en el análisis que ha hecho Peak Oil Barrel sobre el último informe de la OPEP sobre su negocio y de donde he sacado las siguientes gráficas, que son bastante claras. Por un lado vemos que el conjunto de la OPEP tiene dificultades para aumentar la producción de petróleo a pesar de los altos precios (y ese problema empieza bastante antes del estallido de la actual situación en Egipto que ahora se utiliza como excusa para explicar la escalada de precios).




Por otro lado, si uno desglosa la producción combinada de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait (los tres países que aún parecen tener cierto potencial para hacer crecer su producción) del resto de países de la OPEP se ve claramente que el resto de países está ya en declinación productiva, mientras que el combinado de Arabia Saudita, EAU y Kuwait estarían llegando a su techo productivo.



En realidad, a pesar de toda la retórica hueca que se ve en la prensa especializada y en los suplementos económicos, lo que se ve es que la OPEP está comenzando a perder su capacidad de control de los precios. Incluso la AIE reconoce que Arabia Saudita está ya llegando a su máxima producción de petróleo  al asumir que EE.UU. podrá ser en los próximos años el primer productor de petróleo del mundo (contando todos los líquidos del petróleo) con una producción muy similar a la actual de Arabia Saudita, lo cual equivale a reconocer que Arabia Saudita ya no podrá aumentarla (todo lo cual lo  comentamos extensamente en su momento).

Lo cierto es que hoy en día casi nadie comenta sobre el papel de la OPEP regulando los precios (y eso que fue el tema recurrente durante 40 años). Lo mismo le pasó a Texas en 1972: durante muchas décadas ese estado de los EE.UU. controlaba el precio del petróleo en EE.UU. y en el mundo, pero al llegar a su cenit productivo, que fue también el de los EE.UU., perdió su capacidad de influencia. En este momento la OPEP, simplemente, ya no es capaz de regular los precios. Esta situación es completamente novedosa y terriblemente peligrosa. Por una parte, porque en realidad ya nadie regula los precios: en  1972 la influencia de Texas fue sustituida por la de OPEP, pero ahora nadie va a coger el relevo porque ahora se produce todo lo que se puede y punto. Por otro lado, porque en medio de las dificultades crecientes puede dispararse la ira occidental contra los países de la OPEP, con la percepción que durante décadas se ha alimentado de que controlan los precios para su beneficio y nuestro mal; ahora que no podrán evitar restringirnos el acceso a nuestro petróleo porque no podrán producirlo, es posible que crezca el descontento popular contra esos países e incluso que veamos algunas medidas absurdas. Por último, muchos de los países clave de la OPEP son esencialmente inestables fruto de muchos desequilibrios internos, y entre otros muchos por la posibilidad de que se desencadenen Revueltas del Hambre (como en Egipto) o Guerras del Hambre (que quizá están más cerca de lo que parece).

No es una situación irremontable; sólo hay que entender que el futuro post-OPEP no es uno de mercados regulados y abastecidos sino uno de limitaciones y necesidades de adaptación. Se puede hacer, insistamos: se puede pasar de la idea a la acción. Pero lo primero es comprender una realidad más compleja y caleidoscópica de lo que muestran los medios de comunicación de masas.
 
Salu2,
AMT


domingo, 18 de agosto de 2013

Última oportunidad

Queridos lectores,

Salvador Ferreiro, quien mantiene el muy meritorio y valiente blog "Renovables sin límites" (también pueden encontrar el enlace en la columna de la derecha) me ha hecho llegar este sencillo y necesario post. No hablaré yo más que él.

Salu2,
AMT


ÉSTA ES TU ULTIMA OPORTUNIDAD


No les voy a hacer perder su tiempo.

Todo es muy sencillo de entender:

NUESTRO extracto bancario, refleja sin mentiras NUESTRO consumo.

1kg de un producto fabricado = una tonelada de materias primas.

Más dinero = más consumo. Más productos baratos = más consumo

¿LA TIERRA va a poder soportar a los humanos-termitas 25 años más?

¿ES LA GENTE verdaderamente consciente?

¿EXISTE algún modo de explicarlo, a CUALQUIER TIPO de personalidad, y que verdaderamente lo ACEPTE?

Siempre es necesario un MINIMO, pero estamos muy por encima de ese MINIMO.

Solo te pido que escuches sin prejuicios.

Está hecho con lo mejor de los mejores, y es para ti y los tuyos.

Es nuestra última oportunidad.











No soy yo quien pueda dar ejemplo. Me miro a mi mismo, y yo también tengo TV, portátil, teléfono, y DVD.



Pero por favor no olvides este vídeo la semana que viene.



Solo te pido que te plantees cada futura compra que hagas. Su frecuencia. Su impacto. Su durabilidad. Dentro de 25 años poco tendremos que plantearnos. Tan poco, como pocas materias primas disponibles. De ecosistemas mejor no hablar.



Y te pido un último favor. Si de verdad te ha gustado difunde este post, o envía por redes sociales twiter o facebook, solo el enlace al primer video de 9 minutos. Si le gusta, continuará por si mismo. Si no, ya ha decidido.






Gracias.






PROBLEMA:



Todo el que piense que el crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un planeta finito, tiene que ser un loco, o un economista.



Kenneth Boulding





SOLUCIÓN:



La guerra de Vietnam no acabó porque Richard Nixon fuera pacifista. Retiró nuestras tropas sólo después de que los ciudadanos de todo el país exigieran el fin de un conflicto que parecía totalmente fútil.



El cambio siempre ha comenzado con nosotros.



John Perkins.

viernes, 16 de agosto de 2013

Apocalipsis no


 
Queridos lectores,

Hace ya tiempo que en el cine, en las novelas, en las series de televisión, en los cómics y en los videojuegos - en suma, en los medios que constituyen actualmente la expresión de la cultura popular - se puede encontrar relatos de un futuro más o menos apocalíptico. En el mundo de los videojuegos hay un término específico para los títulos de esta temática: survival horror, o horror del superviviente. Lo más habitual es que la desgracia mundial sobrevenga en forma de apocalipsis zombi (una infección convierte a la mayoría de la población en monstruos antropófagos y los supervivientes luchan contra ellos) o bien una catástrofe de alcance mundial (meteoritos, volcanes, explosiones radiactivas o todo tipo de fenómenos, a veces incluso una -típicamente repentina, lo que la hace poco realista- escasez mundial de petróleo). En todo los casos la catástrofe supone el fin de nuestra civilización y el inicio de una nueva época de escasez, necesidad y grandes peligros.

Este tipo de fantasía rupturistas tiene una larga tradición en el mundo occidental. No accidentalmente una catástrofe capaz de poner de rodillas a la civilización se la suele denominar Apocalipsis, en referencia al último libro del Nuevo Testamento. Las revelaciones que el apóstol San Juan y sus acólitos dejaron plasmadas en aquel libro se referían a la deseada caída de Roma (la bestia de siete cabezas surgida del mar; caída la cual, por cierto, se demoró unos cuantos siglos) pero han servido durante siglos como base a tantas profecías milenaristas. Si uno mira la historia de Europa se puede ver que con cierta frecuencia los países han atravesado severas crisis de identidad, de cuestionamiento profundo de su modelo de civilización; y justo en esos momentos la idea de vivir en una civilización decadente que será purificada mediante las llamas del Apocalipsis ha vuelto recurrentemente.

El atractivo principal de la narrativa apocalíptica es que ofrece una salida a una civilización que ha llegado a un punto muerto, a una imposibilidad de continuar por el mismo camino que venía. Todos somos capaces de ver cosas que no funcionan en nuestro entorno, en lo que percibimos como "sociedad", en nuestro país, en nuestro estado. Sólo cuando demasiadas cosas negativas se acumulan empieza a parecer deseable destruirlo todo y empezar de cero, intentando no volver a cometer los mismos errores del pasado, borrando todo aquello que se hizo mal. Lo cual, con cierto cinismo, implica también borrar millones de personas que ya están, en nuestra percepción, "mal educadas"; por algún curioso motivo quienes creen hasta desear que el Apocalipsis llegue piensan que ellos serán de los que lo sobrevivirán, a pesar de lo extremo y extenso que se presume que será la matanza.

Sin embargo, la narrativa apocalíptica se adapta poco a la realidad de las transiciones, incluso a la de los colapsos civilizatorios. Generalmente el colapso de una civilización lleva muchas décadas, incluso varios siglos, y la reducción es bastante paulatina para la percepción humana aunque históricamente represente unas pocas generaciones. Justamente porque cada generación es una vida completa y los recién llegados asumen lo que los mayores llaman "el nuevo orden de cosas" como lo normal; ya comentamos que la psique humana tiene tendencia a modelar su memoria en forma de estados (visión estática) y no de procesos (visión dinámica), así que normalmente vemos el estado A y luego el B sin comprender que hubo toda una sucesión continua que nos llevó, y era previsible que nos llevara, de A hasta B. Así pues, salvo casos de descenso abrupto de algunos recursos fundamentales (cosa que podría pasar durante el ya comenzado ocaso del petróleo en algunos países, pero que no es previsible que pase en la generalidad de ellos) no es el Apocalipsis lo que puede estar esperándonos en el futuro, sino un escenario de degradación continuo del tipo La Gran Exclusión. El que llama al Apocalipsis está diciendo que prefiere un escenario de sangre y fuego donde podría luchar por una vida más austera pero libre, quizá porque intuye que lo más probable es que sin grandes alharacas simplemente se convierta en un esclavo.

Al margen de la gente que espera y desea el Apocalipsis como su propio momento de redención, en general la sociedad y particularmente las personas con mejor posición social en ella rechazan de plano tal narrativa e incluso el uso del adjetivo "apocalíptico" es despectivo, usado para desdeñar a quien no está en sus cabales por pretender o simplemente creer que tal cosa puede pasar. La cosa llega a veces hasta el extremo del fanatismo cuando alguien señala una dificultad o problema y se le tacha de agorero y de "apocalíptico". Ésta es, de hecho, la situación en la que tantas personas que intentan promover la concienciación sobre la crisis energética se han encontrado en multitud de ocasiones. Yo mismo me he visto en algún caso confrontado con gente que, tras proponer ellos su solución tecnológica para "el problema" y ver mis objeciones a ella, en vez de entender que la clave está en replantear el problema de intentar tener crecimiento indefinido en un planeta finito me desdeñan diciendo: "Vd. tiene una visión apocalíptica". Sin llegar a eso, en una discusión no tan radicalizada mucha gente se ríe - y quizá Vd., querido lector, lo hará - cuando les digo que yo no soy pesimista.
  

Que yo no soy pesimista debería de resultar evidente simplemente viendo que empeño una cantidad significativa de mi tiempo libre a hacer divulgación sobre el problema de la crisis energética. Si yo pensara que no hay nada que hacer, ¿qué sentido tendría que dedicase tanto tiempo a una causa perdida? Justamente porque creo que se puede y se debe hacer algo es por lo que explico estas cosas. Por supuesto yo no tengo todas las soluciones para todos los problemas; sólo pretendo crear concienciación puesto que está claro que no pondremos el conocimiento y la capacidad de esta sociedad en la dirección correcta de construirnos un futuro si primero no somos conscientes del problema que tenemos. Y a pesar de los años que hemos perdido ya intentando cambiar un rumbo invariable de colisión seguiremos intentándolo siempre porque nosotros, los que nos dedicamos a esto, creemos que las cosas aún se pueden cambiar a mejor.

¿Quién es en realidad el verdadero pesimista? El que cree que no se puede cambiar nada. Su comportamiento se parece al del chófer de nuestro autobús que sigue su ruta y de repente ve que el puente por el que tenía que pasar se ha hundido pero a pesar de ello persiste en seguir por el mismo camino. Nosotros le decimos que puede dar la vuelta, que puede girar a izquierda o derecha para seguir por otro camino, o si no que como mínimo frene; pero él nos dice que ha hecho esa misma ruta miles de veces, que los ingenieros de la carretera son gente muy capaz y que si surge algún problema ya lo resolverán con tiempo suficiente, que al fin y al cabo nosotros sólo somos unos ignorantes y unos catastrofistas... y continúa invariable por la misma ruta, la que le llevará a despeñarse y a nosotros con él. Justamente esta gente que dice que "nada va a cambiar", que "el crecimiento económico no es negociable" (frase que en una reunión hace meses literalmente me dijo un economista que había tenido importantes responsabilidades en el Estado español ), es la gente que más probablemente nos tilda a los que avisamos del problema de "catastrofistas" y "apocalípticos". Quizá inconscientemente, su acusación busca esconder su propia culpa, que en realidad son ellos los catastrofistas. Y son éstos mismos, el día que comprendan que su bienamado programa de progreso y que su visión del crecimiento infinito hace aguas, quienes probablemente esperarán y desearán con fervor de devoto el Apocalipsis que les redima.

No nos espera el Apocalipsis más adelante; más bien un amargo declinar y una miseria creciente si no sabemos gestionar esta situación. Pero podemos gestionar correctamente esta difícil situación. Sí, podemos. Podemos convertir esta crisis histórica en una oportunidad histórica, la de repensar el sistema económico y convertirlo en algo más humano y más justo. Se puede pasar de la idea a la acción. Hagámoslo.

Y si me dicen que no se puede hacer nada, entonces quizá debería mirar en su interior y darse cuenta de quién es en realidad el pesimista, el catastrofista, el apocalíptico.

Salu2,
AMT

lunes, 12 de agosto de 2013

Viviendo a la altura de nuestras posibilidades

Queridos lectores,

Insistiendo en su idea de llevar una contabilidad verdaderamente humana de nuestras vidas y nuestros negocios, Gabriel Anz me ha hecho llegar este ensayo sobre cómo deberíamos de contabilizar correctamente nuestros recursos. Estoy seguro que será de su interés.

Salu2,
AMT

La “cuenta del almacenero”






Nunca voy a olvidar a las “Turcas”… madre e hijas solteronas y dueñas de la mejor panadería del pueblo.


-¡Aquí llegan los Gringuitos! - Decía una de ellas al vernos entrar al negocio e inmediatamente iba hasta la vitrina para buscar masas rellenas con un dulce de leche que nos encantaba.


Era el paso obligado de vuelta al campo, pues allí nos proveíamos de la galleta (variedad de pan) para los empleados y nosotros. Galleta que hoy ya no se hornea más y que tenía la característica de ser más sabrosa cuando se secaba, con el objetivo de que permanezca comestible por varios meses, pues en aquellas épocas -hace 35 años atrás-  “bajar al pueblo” ocurría de cuando en cuando. Este pan se utilizaba de “plato” para comer la carne asada, acompañar sopas y/o guisos, y en el desayuno para remojar en el tazón con café de malta o acompañar con mate. Normalmente se hacía pan casero en la cocina del casco de la Estancia, pero en circunstancias de trabajos “afuera” en el campo, lo cual implicaba pasar varios días a orillas del fogón y durmiendo al sereno, resultaba más práctico contar con abundante de ésta “galleta de campo”.


Pero la anécdota que hoy quiero contar trata sobre la idiosincrasia de la madre; muy viejita ella pero sin ningún impedimento para llevar adelante la economía del negocio. La recuerdo siempre sentada en su antigua silla y al lado de una estufa, desde donde veía y controlaba todo, con un vestido negro y en el medio, a la altura de la falda, adosado al mismo un gran bolsillo. Este era la Caja y en el iba a parar el dinero de las ventas. Y no nos habíamos percatado del detalle, hasta que un día una de sus hijas le pidió dinero para pagarle al proveedor de harina de trigo. Sacó un manojo de billetes y le dijo: -Esto es lo que hay hoy para comprar la harina hija- Finalizado el trámite entre ellas, nos miró a nosotros los niños, y nos dijo: -Nunca gasten más dinero del que tienen, ¿me escucharon bien?


Tan simple como eso… si hay disponible se gasta, de lo contrario abstenerse. Y en lo posible ahorrar.


¿Será posible que grandes economistas hoy no respeten un concepto tan básico? A la vista está que no.


Nos hicimos adictos a la Deuda, hasta el punto que hoy nadie se imagina montar un negocio, construir una casa o lo que sea, si no es mediante Crédito o Préstamo. Nos acostumbramos a pensar que el negocio va a funcionar bien y pagaremos la deuda + los intereses, además de que obtendremos buenas ganancias. Así las cosas, nos encontramos con una economía súper inflada, con dinero prestado en simultáneo por cantidades muy superiores a la disponibilidad real y que no tiene respaldo en bienes tangibles (dinero fiat). Como si ello fuera poco, aumenta cada día la cantidad de insolventes que ya no pueden honrar sus deudas, lo que hace estallar tales burbujas.


Pienso que tomar deuda es cosa seria, porque en la realidad ocurre como consecuencia, que se ponen en movimiento explotaciones y producciones de bienes a destiempo de la capacidad real de su reposición; ya sea directa o indirectamente. A ver si logro explicarme con un ejemplo… Imaginen que millones de personas en todo el mundo piden prestado el dinero necesario para construir la casa de sus sueños. Han documentado al prestamista capacidad de pago y el crédito se las ha otorgado. Entonces se ponen en marcha los “motores” que hacen funcionar las industrias que proveerán de los materiales para construir las viviendas… explotaciones madereras, cementeras, siderurgias, transportes, comercios, intermediarios, etc. Se activa la economía y todos felices. A esta altura, para la mayoría de los lectores es sabido que para que ello ocurra, también es necesaria mucha energía. Y mientras ella abunda, dale que va… más deuda, mas puesta en marcha de economías y por ende, más expoliación de recursos no renovables o de reposición más baja que lo extraído. Y si el dinero para prestar no alcanza, porque a esta altura ya se montó un tinglado que hay que sostener, se imprime más dinero… Y entonces vemos lo que está pasando en la mayoría de los países del mundo: castillos de naipes desmoronándose.


Y se entra en una de la que ya es muy difícil salir ordenadamente. Todo el sistema se corrompe, al punto de que mucha gente se endeuda “por deporte”, pues sabe que si lo hace en moneda local y a bajas tasas de interés (o al menos por debajo del ritmo de desvalorización de la misma), tiene grandes posibilidades de que su deuda se licue. Así se fomenta la corrupción y aparecen los oportunistas y “jugadores de casino”, agregando más combustible a este mecanismo perverso, que ocurre absolutamente a costa de sacarles a terceros e hipotecando el futuro. Por eso digo que es a destiempo de la capacidad real de reposición... ocurre una desconexión con los ciclos naturales de la Tierra. Y estos momentos de ficticia bonanza a desencadenado altas tasas de reproducción (superpoblación), mucho derroche y hedonismo, además de abusos que degeneran en situaciones aberrantes, como por ejemplo, el hecho de que por cada onza de oro físico extraído de las entrañas de la tierra, rondan 42,5 “certificados de papel oro” por el derecho a esa misma onza. Una locura realmente. Y esta tremenda burbuja solo ha sido posible inflarla con el aporte de mucha… pero mucha energía. Energía que ha comenzado a hacerse escasa y que hace que la manta sea corta para cubrir a todos. En el mejor de los casos, “la misma torta a ser repartida entre cada vez más bocas”.


Ante estas circunstancias, los prestamistas se están poniendo reticentes a arriesgar su dinero y comienzan a cortarse los créditos. Y esto es como sacarle de golpe las golosinas a un niño, lo cual le genera mucha ansiedad por la abstinencia. Escasea el crédito y la capacidad de emprender empresas con recursos propio ya casi no existe y hasta es casi imposible. Las economías se frenan, pero a la fuerza y con respirador se intenta recuperarlas. En simultáneo a la estanflación o stagflación (estancamientos de las economías con inflación), los gobiernos aumentan la presión tributaria, suben aranceles y cierran fronteras, lo que acelera el proceso de quebranto del sistema. Un proceso imparable y de final abierto.  


Y esta cultura perdida de gastar/invertir solo en la medida de lo posible, ha pasado a ser cosa de viejos y muy conservadores; “dinosaurios” para la cultura imperante. Hoy, la actitud de vivir a cuenta del futuro trasciende las fronteras de los ámbitos familiares, comerciales, empresarios y de los Estados inclusive. Nos acostumbramos y encontramos normal, pedirle prestado también a la Naturaleza, extrayendo sus recursos naturales por sobre su capacidad de reposición sustentable, como si viviéramos en un mundo sin límites físicos y como si no hubiera mañana ni generaciones con derecho a heredarlos.


Entonces es cuando me hago la siguiente pregunta… ¿En que nos debemos basar -que parámetro debemos seguir- para saber que no estamos “gastando más que lo que ingresa”? ¿Cuál es el punto de referencia que me asegurará tal equilibrio?


Personalmente llego a la siguiente conclusión… Si bien habitamos un Planeta muy pequeño en relación a otros astros y sus recursos naturales son finitos o de tasa de reposición acotada, podemos asegurar que no se trata de un “sistema cerrado”, pues tenemos aportes desde el Espacio exterior, como lo son la energía solar, algunos meteoritos, fuerzas de gravedad y atracción de las masas (efectos de la luna), etc. Es decir, que sumado a las dificultades y limitaciones para salir a abastecernos de recursos en el Espacio sideral, la única fuente de energía importante y demostradamente útil y sustentable por varios millones de años más y que nos llega libremente “como caída del cielo”, sería solamente la energía del Sol.


Se habla de la famosa “Energía Libre” de Tesla, pero científicos han podido demostrar que no es más que una expresión de deseo o del “tero gritando lejos del nido”. Y si no me equivoco es fácil deducirlo, pues la energía que permite realizar trabajo requiere de un “diferencial energético”, que deviene en un proceso entrópico (hasta aquí la visión mecanicista de la energía… mi propuesta/teoría al respecto puede leerse en éste link). Y para satisfacer los altos consumos de energía a los que nos hemos hecho adictos, el diferencial energético debe ser enorme. Y los hidrocarburos han permitido y todavía permiten tal diferencial, pues se trata de millones de años de energía solar concentrada. Es decir, que mientras mayor es el diferencial energético, mayor es la entropía y mayores son las dificultades para aprovecharla sustentablemente sin producir efectos adversos. Y si bien entiendo –como expresara en Posts anteriores- que el Universo es pura Energía, y que estaría disponible “libremente y gratuitamente” para todos (mucha atención con este marketinero juego de palabras), no quiere decir que la misma sea útil para generar trabajo, salvo que se den las condiciones de “diferencial energético” ya expresado.


Considero que lo dicho en el párrafo precedente, explica porqué la Vida ha evolucionado de forma que logra “hacer mucho y para muchos” con tan solo 1 fotón de cada 1.000 que llegan a la superficie de la tierra; algo que se considera “ineficiente” desde el punto de vista de la física y matemática antropocéntrica. La Naturaleza con TREs  (Tasas de Retorno Energético) muy bajas logra la máxima sustentabilidad y biodiversidad.


Y está visto que para lograr artificialmente los diferenciales energéticos que se supone necesitamos, hace falta mucha más energía y/o recursos (finitos) que las ventajas obtenidas a cambio. Y para ser honestos con nosotros mismos, es necesario agregar a los cálculos y ecuaciones matemáticas, las variables de sustentabilidad ecológica. Así veremos que en la gran mayoría de las situaciones estaremos poniendo más de lo que adquirimos y con graves trastornos al Medio.


Ya tenemos una enorme “central nuclear” a nuestra entera disposición sin todos los efectos adversos de las que fabricamos nosotros en la Tierra. Creo que la clave seguirá siendo la energía del Sol; pero por sobre todo, la energía del Sol transformada en alimentos útiles para los seres vivos, mediante el proceso de la FOTOSÍNTESIS. Y lo ilustro con la siguiente composición de imágenes (extraídas de Internet) y el texto cuya fuente adjunto al final del mismo.



La fotosíntesis (del griego antiguo φς-φωτός [fos-fotós], ‘luz’, y σύνθεσις [sýnthesis], ‘composición’, ’síntesis’) es la conversión de materia inorgánica en materia orgánica gracias a la energía que aporta la luz. En este proceso la energía luminosa se transforma en energía química estable, siendo el adenosín trifosfato (ATP) la primera molécula en la que queda almacenada esa energía química. Con posterioridad, el ATP se usa para sintetizar moléculas orgánicas de mayor estabilidad. Además, se debe de tener en cuenta que la vida en nuestro planeta se mantiene fundamentalmente gracias a la fotosíntesis que realizan las algas, en el medio acuático, y las plantas, en el medio terrestre, que tienen la capacidad de sintetizar materia orgánica (imprescindible para la constitución de los seres vivos) partiendo de la luz y la materia inorgánica. De hecho, cada año los organismos fotosintetizadores fijan en forma de materia orgánica en torno a 100.000 millones de toneladas de carbono.1 2
Los orgánulos citoplasmáticos encargados de la realización de la fotosíntesis son los cloroplastos, unas estructuras polimorfas y de color verde (esta coloración es debida a la presencia del pigmento clorofila) propias de las células vegetales. En el interior de estos orgánulos se halla una cámara que contiene un medio interno llamado estroma, que alberga diversos componentes, entre los que cabe destacar enzimas encargadas de la transformación del dióxido de carbono en materia orgánica y unos sáculos aplastados denominados tilacoides o lamelas, cuya membrana contiene pigmentos fotosintéticos. En términos medios, una célula foliar tiene entre cincuenta y sesenta cloroplastos en su interior.1
Los organismos que tienen la capacidad de llevar a cabo la fotosíntesis son llamados fotoautótrofos (otra nomenclatura posible es la de autótrofos, pero se debe tener en cuenta que bajo esta denominación también se engloban aquellas bacterias que realizan la quimiosíntesis) y fijan el CO2 atmosférico. En la actualidad se diferencian dos tipos de procesos fotosintéticos, que son la fotosíntesis oxigénica y la fotosíntesis anoxigénica. La primera de las modalidades es la propia de las plantas superiores, las algas y las cianobacterias, donde el dador de electrones es el agua y, como consecuencia, se desprende oxígeno. Mientras que la segunda, también conocida con el nombre de fotosíntesis bacteriana, la realizan las bacterias purpúreas y verdes del azufre, en las que el dador de electrones es el sulfuro de hidrógeno, y consecuentemente, el elemento químico liberado no será oxígeno sino azufre, que puede ser acumulado en el interior de la bacteria, o en su defecto, expulsado al agua.3
A comienzos del año 2009, se publicó un artículo en la revista Nature Geoscience en el que científicos norteamericanos daban a conocer el hallazgo de pequeños cristales de hematita (en Cratón de Pilbara, en el noroeste de Australia), un mineral de hierro que data de la época del eón Arcaico, demostrando la existencia de agua rica en oxígeno y consecuentemente, de organismos fotosintetizadores capaces de producirlo. Gracias al estudio realizado, se ha llegado a la conclusión de la existencia de fotosíntesis oxigénica y de la oxigenación de la atmósfera y de los océanos hace más de 3.460 millones de años, así como también se deduce la existencia de un número considerable de organismos capaces de llevar a cabo la fotosíntesis para oxigenar la masa de agua mencionada, aunque sólo fuese de manera ocasional.4 5



Veo al proceso de la Fotosíntesis como el umbral que separa lo inanimado de lo animado, lo muerto de lo vivo. Es la conexión de la energía cósmica con el mundo terrestre. Es el proceso que permite transformar la energía del Sol en alimento y a partir de allí, evolucionar en la cadena trófica que da sustento a los Reinos Animal, Vegetal y Fungis -con funciones muy especificas en la cadena biológica- que derivan y se ramifican en una biodiversidad pasmosa por su complejidad, belleza y equilibrio en el complejo Tejido de la Vida, del cual el Hombre es uno de los principales beneficiarios.


Suelo decir que el ritmo al que debe vivir el Hombre para lograr la sustentabilidad, está condicionado por el ritmo de la Fotosíntesis, que en definitiva es el proceso que limita la cantidad de comida disponible para todos los seres vivos.


Y como para poder darnos algunos “lujitos”, disponemos de los derivados de la energía del sol, que permiten ciertos diferenciales energéticos, como lo son el viento, el agua, la geotermia, la energía solar captada con pantallas y colectores, la biomasa, etc., además de la fuerza mareomotriz (atracción de las masas) y otras que pudieran llegar a descubrirse o mejorarse. El alto diferencial energético de los hidrocarburos ha sido una oportunidad despilfarrada y seguramente deberemos esperar otros tantos millones de años para volver a disponer de ella.


Queridos lectores, lo aconsejable y saludable es vivir con mucho menos energía. Es de corto plazo tener “Egresos superiores a los Ingresos”. “Bajémonos del caballo antes de que éste nos baje a nosotros”.


Saludos a todos



Gabriel Anz