miércoles, 10 de junio de 2015

Distopía VII: Intolerancia




Cuando me hube serenado un poco apuré de un trago la ratafía que me había servido mi anfitrión. Quizá debido al reconfortante calorcillo del licor mi lengua al fin se soltó y empecé a hablar en voz alta, no sé si para él o para mí.

¿Cuándo empezó a irse todo al garete? ¿Cuándo empezó esta absurda represión?

Mi anfitrión levantó la cabeza, hasta entonces clavada en un punto indeterminado del suelo, encarcó una ceja y me miró a los ojos. Su actitud parecía decir: "Venga, cuenta tu historia: soy todo oídos". Así que proseguí:


Yo recuerdo cuándo me di cuenta de que mi mundo se esta hundiendo. Fue en el aeropuerto JFK de Nueva York, hace casi diez años.

En el aeropuerto de Madrid, justo antes de embarcar, había pasado algo raro. El funcionario que me hacía las preguntas de rigor y comprobaba mi pasaporte vio algo raro, algo que no le cuadraba. Se excusó un momento y intercambió unas breves palabras con su compañero, seguramente de mayor rango, que esperaba más atrás. Miraron el pasaporte, me miraron a mi, volvieron a mirar a mi pasaporte y el oficial de mayor rango le dijo algo al otro. Cuando regresaron, ambos, junto a mi, me temí que me someterían a algún pesado y absurdo interrogatorio de los que tanto les gustan a los americanos cuando alguna cosa no cuadra con su idea establecida de las cosas. Pero lo sorprendente fue, justamente, que no me dijeron nada: el oficial inferior me devolvió sin más el pasaporte con un tenue: "Que tenga una feliz estancia en los Estados Unidos". Me quedé un tanto sorprendido, pero no le di mayor importancia; recogí el pasaporte y me fui a las puertas de embarque, teniendo sin embargo la incómoda sensación de que los ojos de los dos funcionarios me seguían desde la distancia.

"Señor, ha sido declarado Vd. "persona non grata" por el Gobierno de los Estados Unidos. Consecuentemente, no puedo autorizar su entrada en territorio americano".

Tras 10 horas de viaje trasatántico, media hora de cola en el control de pasaportes, somnoliento, desazonado por la diferencia horaria, sin desayunar, con esa incómoda sensación de haber dormido con la ropa puesta y sin afeitar, que el funcionario de aduanas te suelte de repente esa retahíla te deja completamente estupefacto. Pensé que mis oídos me jugaban una mala pasada, que quizá había traducido incorrectamente del inglés, y le pedí amablemente que me repitiera lo que acaba de decir.

"Señor, no puede entrar Vd. en el territorio de los Estados Unidos; sólo tiene permiso para permanecer durante las siguientes 20 horas en el área de vuelos internacionales del JFK. Si no tiene medios para comprarse otro pasaje de vuelta a España, puede dirigirse a la Oficina de Atención al Viajero donde le ayudarán con su caso."

"Pero", musité al fin, "debe tratarse de algún error. Me deben estar confundiendo con otra persona. Por favor, compruebe mis datos, fíjese en mi número de pasaporte."

El funcionario parecía acostumbrado a este tipo de quejas sin fundamento y, bien entrenado, copió los datos en su terminal una vez más. Después, giró la pantalla para que yo pudiera ver el resultado de su búsqueda.

"Señor, Vd. es X., de nacionalidad española, nacido el tantos del tantos en Y., hijo de Z. y W., casado, con dos hijos, número de pasaporte AAAAAAAA, número de Documento Nacional de Identidad español 11111111, número de seguridad social española 2222222222; trabaja Vd. en esta institución, su última entrada en los EE.UU. data de hace 6 meses y 16 días... ¿Confirma que todos estos datos son correctos, señor?"

Yo asentí con la cabeza, incapaz de articular una palabra, cada vez más atónito.

"Pues en tal caso, señor, sepa que por orden ejecutiva nº XXXX/20?? del Presidente de Estados Unidos del día 17 del corriente mes, se le ha declarado a Vd. "persona non grata" y tiene prohibido pisar suelo americano"

Podía leer esos mismos datos, junto con un parpadeante "Warning!", en la pantalla del funcionario. Aún así, todavía esbocé una tímida protesta.

"¡No puede ser! Tengo que impartir una conferencia en un importante coloquio; me han invitado a participar en él una destacada universidad americana y también una gran empresa que está muy interesada en mi trabajo. Vea mis cartas de invitación, firmadas por el rector de la universidad y por el jefe de relaciones internacionales de la empresa, mírelas".

El funcionario ni siquiera bajó la mirada a los papeles que torpemente le enseñaba, y me respondió:

"Señor, la autoridad del Presidente está por encima de las de cualquier otra institución pública o privada estadounidense, excepto el Congreso." Y añadió: "Yo no puedo ayudarle más: Vd. no está autorizado a entrar en suelo americano, y tiene 20 horas para abandonar la zona internacional de este aeropuerto."

Me di cuenta de que consideraba que la fase de diálogo estaba llegando a su fin y que en cualquier momento avisaría a los agentes de seguridad. Recogí, derrotado, mis papeles y mi pasaporte, preparándome para irme en dirección al mostrador de cualquier compañía que quisiera venderme un vuelo de regreso a casa; mientras lo hacía, aún formulé una última pregunta, quizá más para mi que para el funcinario.

"Pero, ¿cómo puede ser? Nadie me ha notificado nada, no tenía ni idea..."

"Tiene razón, Señor. Acabo de imprimirle una copia de la orden ejecutiva para sus propios archivos. Considérese Vd. oficialmente notificado por el Gobierno de los EE.UU.", y en el acto me tendió cuatro folios con la orden ejecutiva de marras.

Las siguientes cuatro horas las desperdicié haciendo llamadas a ambos lados del Atlántico, intentando primero resolver lo que aún consideraba un malentendido, después intentando hablar con alguien que pudiera corregir el enredo. Según parece, los últimos artículos que había publicado en la prensa española, alguno de los cuales había tenido eco en alguna publicación europea y por lo visto también americana, no habían sido del agrado de la Casa Blanca. Dadas las tensiones internas que se vivían en los EE.UU. después de la gran crisis del fracking y el desplome financiero que le siguió, amén de los cada vez mayores disturbios sociales, algún halcón había presionado para evitar mi entrada en el país: justamente iba a hablar de todo eso en el coloquio al que me habían invitado, y alguien debió temer que iba a echar más leña al fuego.

Una vez que comprendí que no iba a resolver nada a corto plazo, cansado y con ganas de volver a casa y pegarme una ducha, compré un billete para el primer vuelo de vuelta a Barajas y un wrap up en un puesto de comida rápida, que me duró casi el tiempo de irme a la puerta de embarque.

Tal y como me esperaba, mi rechazo a las puertas de América causó un gran escándalo tanto en Europa como en los EE.UU. El diario que me había publicado mis últimos ensayos describía el episodio como "vergonzante veto a las brillantes ideas de X. en los EE.UU.", mientras que los diarios de signo opuesto aportaban un punto de vista diametralmente opuesto: "Los EE.UU. no ceden a la provocación de X. e impiden la entrada del agitador". Me sorprendió la visceralidad de todos los titulares, tanto a favor como en contra (pero más los que estaban en contra) que leí esos días, en medios de muchos países. Mi agente literario estaba encantado con toda la polémica y me dijo que mi nuevo libro se vendería como rosquillas gracias a toda esa publicidad gratuita, aunque en vista de la desmesurada reacción que había provocado mi inocente viaje su observación me pareció muy frívola, sobre todo cuando empezaron los disturbios en los EE.UU. Cuando los altercados entraron en su segunda semana y los muertos se contaban por decenas comprendí que mi figura había quedada marcada a fuego en el imaginario del odio colectivo de una buena parte de los estadounidenses. Cuando comenzó el segundo mes de altercados y se produjeron tantos abusos, los choques con la Guardia Nacional, los linchamientos públicos y vi que en cada turbamulta alguien quemaba una foto mía entendí que nunca más volvería a los Estados Unidos, incluso aunque las cosas se calmaron (en realidad, ya nunca se calmarían del todo) tras una dura y en ocasiones sangrienta represión.

Que las cosas no me iban a ir bien tampoco en España era algo completamente esperable, y más cuando seis meses más tarde ganó un partido político que negaba radicalmente mis tesis. Hacía algún tiempo yo había cometido encima el error de polemizar con uno de sus más destacados dirigentes; al parecer a este señor no le hizo mucha gracia que un servidor hablase de limitaciones y de las causas profundas de esta crisis estructural en la que vivimos, aunque creo que la razón por la cual me odiaba era porque yo había criticado ácidamente la política económica de este partido, una política ingenuamente expansiva que estaba condenada al fracaso y que resultaba ser la obra magna de este personaje megalómano que se las daba de economista de prestigio. El caso es que cuando el partido ascendió al poder yo noté en seguida el frío tacto de sus tentáculos opresores: el diario que me publicaba mis ensayos decidió "dar nuestro acuerdo de colaboración por terminado", deseándome, eso sí, "el mayor de los éxitos en mis futuros proyectos". También empecé a tener problemas en el trabajo; de repente unos jefes distantes y de cuya existencia no tenia demasiada constancia más allá de las felicitaciones electrónicas navideñas, empezaron a exigirme que me centrara en "la ocupación que tiene asignada" y que dejara de perder el tiempo con otros quehaceres "que quizá tienen mayor visibilidad pública pero menor consistencia lógica y que no representan beneficio alguno, si acaso perjucio, para esta institución".

Todo eso más o menos me lo esperaba, y me adapté a los malos tiempos, bajando la cabeza y aguantando, esperando a que volvieran mejores tiempos y de tanto en tanto publicando con pseudónimo en algún medio minoritario de confianza.

El día que empecé a alarmarme de verdad fue cuando comenzaron las detenciones.


Sentí un apagado rumor; la mujer y los hijos de mi anfitrión había acabado de instalar a mi mujer y mis hijos, les habían dado ropa limpia y un lugar para asearse, y ahora se dirigían a la cocina. Miré mis propias ropas, sucias y andrajosas, mis manos algo menos temblorosas cubiertas de tierra, y pensé que yo también debía acicalarme. Pero mi anfitrión seguía ahí, esperando que continuase mi relato, y pensé que mi baño podía aún esperar un rato. Así que seguí.

Al primero que detuvieron fue a Pedro. Fue una auténtica conmoción para todos nosotros. Pedro era el patriarca, el maestro de todos nosotros, y quizá por eso fueron primero a por él. Oí en las noticias que le habían detenido por conspirar contra el Gobierno y favorecer las revueltas y las protestas, apoyado con capital extranjero. Todo era completamente absurdo: Pedro llevaba tiempo jubilado y retirado en una casita en el campo, con uno de sus hijos, de donde sólo salía de vez en cuando para dar conferencias, cada vez más esporádicas. Después de Pedro detuvieron a Daniel, a Marcel, a Carlos, a Margarita, a Jose Manuel, a los dos Manueles (como les decíamos nosotros)... Todos fueron cayendo rápidamente, y estaba claro que yo estaba en la misma lista. Así que no me sorprendí el día que la policía se personó en mi casa. 

Afortunadamente para mí, hacía tiempo que pasaba casi más tiempo en el Reino Unido que en España. Había empezado allí una relación laboral que de ser inicialmente de colaboración había llegado a ser prácticamente contractual. Cuando allanaron mi piso comprendí que no podría volver a España en una larga temporada. Afortunadamente, respetaron a mi mujer y a mis hijos, y las autoridades españolas no pusieron pegas para que se reunieran conmigo en Londres. En los noticieros españoles de todas las cadenas se repetía una y otra vez que yo era un traidor que había huido antes que responder por mis delitos en España, pero lo cierto es que nunca pidieron la orden de extradición al Reino Unido (que igualmente les hubieran denegado, porque las relaciones de ambos países se habían deteriorado muchísimo desde que ambos habían salido de la Unión Europea y aún más desde el triunfo del nuevo gobierno radical y populista). Un día me encontré a mi mujer llorando en la cocina de nuestro modesto piso de la parte baja de Londres; al principio creía que sentía nostalgia por volver a casa, pero de repente vi la página del diario que había motivado su llanto: habían encontrado a Pedro muerto en su celda, y a renglón seguido y sin tapujos se decía que el Gobierno cambiaría la ley para legalizar la pena de muerte, que sería aplicada implacablemente al "clan de los tremendistas", como así nos llamaban. En el artículo se destacaba que yo me encontraba huido del país, residiendo en el Reino Unido, y que encima tenía la desfachatez de dar clases en el Imperial College, además de trabajar en una gran empresa londinense. Con todo, noté que no cargaban demasiado las tintas contra mi: si me quisieran muerto ya me habrían matado; era mejor tener un enemigo público perpetuo, una continua distracción de los problemas del día a día. En Londres yo estaba en una posición perfecta para los intereses del Gobierno español de aquel momento.

Tenía la garganta seca, posiblemente por la gravedad de lo que estaba contando, y mi atento anfitrión debió notarlo porque me sirvió un nuevo vaso de ratafía.

Pero, como sabes, ese Gobierno no duró mucho. Sus erráticas medidas no solucionaron nada y al final, tras varios paros generales, revueltas y represión con varios muertos, el Gobierno cayó y en las siguientes elecciones subió un Gobierno de signo contrario. Durante algún tiempo alimenté la esperanza de que podría por fin volver, ya que el nuevo Gobierno era afín a mis tesis y de hecho usaban algunos de mis libros como documentos de referencia en sus discusiones. Sin embargo, no me ofrecieron el cargo de Ministro de Energía o de Industria, y eso me resultó un tanto sospechoso. Al pasar los meses vi que, a pesar de decir que aplicaban mis recetas, cometían enormes e incomprensibles errores, y la situación, en vez de mejorar, empeoraba. Quiso la fatalidad que la Revolución Saudita comenzara justo en su primer año de mandato, y las enormes turbulencias del mercado del petróleo, con las colas, el racionamiento, los disturbios... acabaron por aniquilar también a este Gobierno. Después se sucedieron varias elecciones, tras las cuales ascendían gobiernos débiles que duraban unos pocos meses y después más elecciones. Cataluña se declaró independiente, y poco después lo hizo, para sorpresa de todos, Andalucía, y España entera se acabó disgregando. Pero eso no hace falta que te lo explique, pues tú lo has vivido en primera persona y sobre el terreno.

Por supuesto, dijo mi anfitrión, pero ya hablaremos después de mi historia, ahora estamos escuchando la tuya. Continúa, te lo ruego. Así que proseguí. 

Por aquel entonces me di cuenta de que tampoco podría continuar en el Reino Unido. Aunque en España nadie hablaba de mi ya, en el Reino Unido el grupo con el que yo trabajaba estaba cada vez más en el ojo del huracán, especialmente desde que la situación económica del país se había ido deteriorando. Al contrario que en España, en el Reino Unido yo había mantenido un perfil mediático bajo, trabajando fielmente en la sombra para mis superiores, y aunque de vez en cuando algún tabloide me señalaba con el dedo, aludiendo a los incidentes en EE.UU. y en España - "el alborotador castellano", "el predicador de la muerte", decían - lo cierto es que en el Reino Unido nadie me conocía. Pero el día que detuvieron al jefe de mi departamento, repitiendo casi las mismas palabras que usaron en España para detener a Pedro pero con las características pompa y flema británicas, comprendí que mis días en tierras inglesas habían llegado a su fin.

Tuve que tomar un trago más antes de continuar.

Durante los dos días siguientes lo preparé todo para marcharnos; recogimos aprisa todo lo que teníamos de valor en el pisito y durante un par de noches nos alojamos en casa de un amigo de confianza. Saqué todo el dinero que pude, preparamos unos equipajes mínimos y nos fuimos en el coche de mi amigo a Portsmouth. Allí cogimos el ferry a Caen, como si fuéramos a pasar unos días a Francia en plan turista, y una vez en Caen alquilamos un coche. El plan era desplazarnos en coche hasta España y entrar por Cataluña, donde tenía algunos amigos y la situación, según decían, no era tan mala como en Madrid o Valencia.

Por desgracia, las cosas en Francia estaban bastante peor que en el Reino Unido. Cuando aún nos faltaban unos 200 km para llegar a Toulouse el coche se quedó sin gasolina, y comprendimos que sin carnet de residente, expedido y controlado por la Prefetura de cada departamento, era imposible repostar. Negociando con lugareños conseguíamos unos pocos litros a precio de oro, pero pronto se hizo evidente que no tendríamos suficiente efectivo para pagar nuestro viaje en coche a España. Por si fuera poco, la situación en el Reino Unido se volvió muy explosiva y, en una escalada de tensión inaudita con Francia, todos los ciudadanos británicos residentes o de paso por Francia fueron obligados a ser confinados en campos de concentración, so pena de ser tomados por espías y fusilados por vía sumarísima. Si lo hubiera sabido... En la estación de Narbona, a punto de tomar por fin el tren hacia España,  un control de la gendarmería nos pidió los papeles y yo, inocentemente, le di los pasaportes británicos que nos habían concedido meses después de que España nos retirara la nacionalidad. Fuimos inmediatamente detenidos y nos transportaron al campo de concentración de Argelès-sur-mer.

Tuve que detenerme ahí, con las lágrimas en los ojos; mi anfitrión me puso su mano firme sobre la mía, intentando infundirme calma, pero yo me rehice en seguida:

Estoy bien, estoy bien, gracias. La estancia en el campo de concentración fue terrible; más de una vez pensé que mi familia no saldría de allá con vida - yo daba por seguro que yo debía morir allí. No sabes lo que es eso: la vida en esos lugares no vale nada, cada día mueren dos o tres hombres pero da igual, porque cada día llegan diez o veinte detenidos más. El hacinamiento, las chinches, pulgas, piojos, enfermedades... el hambre, la sed. Llevábamos dos meses detenidos y lo daba todo por perdido cuando hubo un cambio de la guarnición que custodiaba el campo y una parte de esta guarnición, incluyendo el capitán, eran españoles naturalizados franceses. Conseguí que me dejaran hablar con el capitán, y estaba intentando convencerle de que era un error que estuviéramos allí, pues no éramos británicos, cuando el tipo me reconoció. Para mi fortuna, era un fan acérrimo mío y en seguido arregló los papeles para que pudiéramos marchar. Como tampoco las tenía todas consigo, nos hizo salir de noche, en un camión militar con sólo cuatro soldados y el conductor, todos españoles, todos leales, rumbo a la frontera; y en los registros hizo constar que habíamos muerto aquella misma noche en una reyerta con otros de los internados.

Respiré profundamente. Notaba que la voz se me hacía hueca mientras me esforzaba en pronunciar las siguientes palabras.

Aregelès-sur-mer está ya muy cerca de la frontera, así que en menos de dos horas nos plantamos en la frontera con España, bueno, con Cataluña, y no sé cómo los soldados consiguieron pasar esquivando los controles, por una carreterita que pasa por el Coll de Banyuls y que nadie vigilaba. Pero aquellas dos horas se me hicieron eternas. En un momento llegué a pensar que en realidad sí que nos iban a ejecutar y nos iban a lanzar en cualquier cuneta, que al fin y al cabo nuestra vida dependía de aquellos muchachos, de origen español y mirada inescrutable bajo la visera y la apagada luz de las lámparas de los pueblos por los que pasábamos. Así que cuando nos bajaron en un pueblo no muy lejos de aquí, Sant Climent creo que se llamaba, les di rápidamente las gracias y me marché casi corriendo con mi familia, no siendo que cambiaran de idea.

Sant Climent no era un buen lugar para merodear pues hay una base militar española (bueno, o la había), así que seguimos la carretera hacia la población más importante. Caminamos durante horas hasta llegar a esta ciudad. No sabía a quién acudir, y recordé que tú vivías aquí, así que pregunté por ti. Parece que eres muy conocido por estos andurriales; y así fue como llegué hasta tu casa. Y ya está, esta es mi historia.
 
Mi anfitrión se recostó sobre el respaldo de su silla y me echó una larga mirada, como si sopesara todo de mi: mi persona, mi aspecto y mi historia. Al cabo de un rato, echó un trago a su ratafía, que aún no había tocado, y habló por fin.

Me has buscado a mi, a pesar de que sabes que en el pasado defendíamos posiciones diametralmente opuestas.

Bajé la cabeza, humillado. Así era.

Puede que no estuviéramos en absoluto de acuerdo, tú y yo, pero siempre reconocía tu honradez intelectual, y siempre fuiste un adversario respetuoso y honesto.

Vaya, es curioso oír estas palabras, después de tantos años. Nunca dijiste tales cosas en público.

Aquellos eran otros tiempos, ya sabes. Era casi como un juego, y se tenía que jugar un poco sucio, a veces haciendo un poco de trampas en los argumentos...

Eso será tú; yo nunca hice esas "trampas" que tú dices. El tema era demasiado serio, como se ha ido viendo a lo largo de los años, como para jugar a confundir a la opinión pública. Además, no nos engañemos: tú te ganabas la vida con esto. Y te la ganabas muy bien, seamos honestos...

Bajé la cabeza, humillado de nuevo, quizá era por el peso que te deja la ratafía en las sienes, quizá porque sabía que tenía razón. Al final, había recurrido a mi enemigo de entonces; quizá había sido un error, quizá me iba a entregar... Así que clavándole mi mirada en la suya que le dije:

Me es igual lo que me hagas a mi, pues ya no me importa, pero por favor ayuda a mi familia. Sólo te pido eso.      

El se sonrió:

Vamos, X., no dramatices. No te voy a entregar a nadie, y además no creo que a nadie le intereses un comino, a estas alturas. Las cosas han cambiado mucho, ¿sabes? Los que nos quedamos aquí lo pasamos muy mal, y muchos no vivieron para explicarlo: yo también cuento por decenas los amigos que he perdido. Quizá la razón por la que yo sobreviví es que cuando comenzó el griterío comprendí que no conseguiría hacer valer la razón gritando más, y por eso callé. Pero ahora las cosas están más tranquilas, la gente ya se cansó de tanta sangre y comienza a verse un nuevo futuro que puede ser construido, y tú aún puedes hacer un trabajo útil para esta sociedad, en vez de tanto manual de economía. 

¿Y qué puedo hacer?  ¿Qué lugar hay para mi en este nuevo mundo que tú dices?

Yo he montado un pequeño negocio y necesito ayuda, y un tipo inteligente como tú me será sin duda útil. No hace falta que me lleves los números, que para eso me basto yo y tú podrías tener todavía alguna ínfula escondida de creyente en el crecimiento exponencial. - se sonrió, irónico - Pero hay mucho trabajo que hacer, y trabajo para todo el mundo. Esa es la base del equilibrio. Quizá ya no tengamos petróleo, pero tenemos brazos, máquinas simples y un Sol que luce sobre nuestras cabezas cada día. Os podéis quedar con nosotros todo el tiempo que queráis, hasta que os podáis instalar por vuestra cuenta.

Mi anfitrión se levantó de su silla y me invitó a seguirle; me llevó a una austera estancia con ropa limpia, me mostró dónde se encontraba el baño y me invitó a acicalarme antes de comer (un plato de habas verdes con patatas y un poco de pollo, todo muy modesto, como ves, aunque a mi me sonó a gloria) y se volvió para atender, él también, a mi familia. Yo no sabía qué decirle para agradecerle su generosidad y  que nos hubiera salvado la vida, y le dije lo primero que pensé, tratando de saldar una vieja deuda. 

¿Sabes? Tenías razón. Siempre la tuviste. El peak oil fue en 2015.

Ya lo sé. Siempre lo supe. Pero no merecía la pena morir por ello.
 
 

Antonio Turiel
Junio de 2015

jueves, 4 de junio de 2015

Mayo de 2015: las grietas sociales



Queridos lectores,

El evento más destacado en este pasado mes de Mayo en España es la celebración de las elecciones municipales y autonómicas que tuvo lugar el día 24. Los resultados de estos comicios muestran una esperable y creciente fragmentación del panorama político. Por una parte, el gobernante Partido Popular (PP) sigue siendo, a escala española, el partido más votado, pero su retroceso es más que considerable: se podría decir que grosso modo el apoyo con el que cuenta es alrededor de la mitad de aquél con el que contó en las últimas elecciones legislativas. El segundo partido habitualmente en pugna con el PP, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), no ha recogido el voto de castigo hacia el PP y ha retrocedido también, siguiendo un proceso iniciado hace ya años, cuando gobernaba el país: se ve que el castigo al PSOE no ha terminado todavía. A la luz de los resultados recogidos, se ve que el voto, más bien, se ha dispersado hacia otras opciones, la mayoría de las cuales de nuevo cuño y nacidas de los masivos movimientos de descontento popular que se reconocieron a sí mismos hace 4 años en la Puerta del Sol de Madrid. De repente muchas ciudades de España, y en particular las tres de mayor tamaño (Madrid, Barcelona y Valencia) podrían estar gobernadas por coaliciones integradas y a veces lideradas por ciertos líderes emergentes que repetidamente son tildados de "radicales" y "populistas" en según qué medios de comunicación. Cunde el nerviosismo. Por una parte, el PP intenta transmitir una imagen de normalidad y al tiempo anuncia cambios en el Gobierno de la nación, afirmando que ha escuchado la voz de la calle; sin embargo, hacer cambios sustanciales y efectivos es complicado, sobre todo cuando el descontento popular nace fundamentalmente por la frustración que causa esta crisis que no acabará nunca, y a la que obviamente ni el PP ni el PSOE ni ninguna otra opción política podrá poner fin por vías convencionales, pues lo que se necesita es un cambio completamente estructural. Por otro lado, las empresas de diversos sectores se muestran nerviosas porque los nuevos actores puedan poner en cuestión modelos y formas de negocio, y así se concede una atención desmedida a si la probable futura alcaldesa de Barcelona apoya que en el futuro se siga realizando una convención mundial de móviles en la Ciudad Condal (atención completamente desproporcionada si se tiene en cuenta cuál es el impacto real de ese evento concreto en la actividad económica de una ciudad que, a pesar o gracias a su primera regidora, seguirá siendo un importante polo de atracción turística en los próximos años). Más calado tiene el anuncio desde algunas formaciones con visos de tocar poder real de no negociar con bancos que se estén beneficiando de los continuos desahucios que se dan a lo largo y ancho de la geografía española, lo cual es casi decir no negociar con ningún banco; la medida, si realmente se llevara a cabo, comportaría inesperadas e interesantes derivadas en la línea de ciertas modificaciones sociales necesarias en la transición, como la relocalización y la creación de monedas locales. Y en el trasfondo, la preocupación cada vez más generalizada por el devenir de las próximas elecciones generales, a celebrarse a finales de este año, en las que el resultado más probable es que la gobernabilidad de España salte en pedazos. Pensando en el crítico sector de la energía (más allá de la electricidad, que como sabemos representa sólo el 20% de toda la energía final consumida en España pero que se usa como faro cegador para confundir a los incautos), síntoma de ese cambio de signo y creciente incertidumbre es la sobrevenida modificación de la ley de hidrocarburos de 1998, publicada en el Boletín Oficial del Estado sólo dos días antes de las elecciones, casi se podría decir que con alevosía. Y no se trata de una modificación banal: en su extenso articulado podemos encontrar una serie de sustanciales cambios fiscales dirigidos a beneficiar a la explotación del fracking en España, incluyendo la reducción de impuestos, el reparto de la recaudación con los ayuntamientos (para que sean proclives a aceptarlo) y el pago a los propietarios del suelo (cosa insólita en España). Casi se podría decir que el objetivo de la apresurada modificación fuera fomentar la burbuja del fracking. La cual, por cierto, ya está reventando: una rápida revisión del informe de Baker Hughes sobre pozos activos en los EE.UU. nos muestra que a 29 de Mayo había un 55% menos de pozos activos que en Octubre del año pasado. Y ya sabemos qué viene a continuación...

En el resto de Europa las perspectivas no son demasiado boyantes. Grecia se enfrenta, una vez más, a un ultimátum: o acepta hacer una serie adicional de impopulares reformas o no se le dará dinero para pagar su deudas... dinero que igualmente no es gratis y generará nuevas deudas, en crescendo. La docilidad con sus amos de los medios de comunicación de estos lares oculta que estas imposiciones, aparte de ser injustificadas desde el punto de vista meramente fiscal (es meramente extorsión: qué tiene que ver reducir los derechos laborales y sociales con el pago de la deuda), encima buscan encerrar a Grecia en una lógica de deuda financiada con deuda, es decir, deuda creciente en volumen y en falta de legitimidad. Mientras tanto, el país se vuelve a sumir en la recesión económica. El resto de Europa ve cómo su actividad económica ha crecido considerablemente durante el primer trimestre del año, destacándose precisamente España con un 0,9% de incremento del PIB en esos tres meses. Hito jaleado por la información oficial como muestra de que la crisis está a punto de acabar, aunque esta recuperación económica no acaba de beneficiar al trabajador común, que ve como su renta disminuye año a año al tiempo que crece su precariedad e inquietud por el futuro. ¿Es el futuro en Europa tan boyante? En realidad la relativa  bonanza actual se debe en una buena parte a los precios del petróleo, que de momento se mantienen moderados, y en muchos países, al igual que en España, la mejora no acaba de llegar a la clase media (aunque en los países del norte de Europa ésta no haya visto su renta tan deteriorada como en los países del sur de Europa). Cuando la caída de la producción de petróleo americana se vuelva indisimulable, el precio del petróleo y con él los precios en general volverán a subir, y con esa subida se irán las mejores perspectivas de futuro. Y eso sin contar con el efecto demoledor que para la zona euro tendría la salida de Grecia. Así pues, no es de extrañar el crecimiento del apoyo a partidos xenófobos y euroescépticos en países como el Reino Unido, Francia o Finlandia

El colapso de la producción de petróleo que está empezando en los EE.UU. tenía que pasar forzosamente factura a ese país, y ya se está empezando a notar, con el anémico crecimiento del PIB del primer trimestre. Todo indica que se avecina un crack financiero de cierta intensidad debido al apalancamiento de la deuda asociada a los activos de fracking, pero aún tendremos que esperar unos meses para que se manifieste con plena intensidad, y algo más de tiempo para ver el alcance real de la misma. En todo caso, en el momento que se desencadene se producirá al tiempo una crisis financiera y una subida de los precios del petróleo que sólo podrá agravar la misma, con consecuencias no del todo predecibles aunque de seguro indeseables. A corto plazo, como mínimo, se observará una disminución de la inversión en las compañías petrolíferas, que es justo lo contrario de lo que la Agencia Internacional de la Energía consideraba imprescindible hace tan sólo dos años. Sin un cambio de tendencia la probabilidad de que 2015 sea finalmente el año del pico de los hidrocarburos líquidos en volumen, el peak oil en suma, se hace cada vez mayor.

Los problemas en Europa y en los EE.UU. son en realidad minucias cuando uno echa un vistazo a lo que pasa en otros lugares. El malestar social y los cambios políticos parecen juegos de niños cuando uno desplaza la vista a lugares que hace un puñado de años eran relativamente pacíficos y ahora están asolados por la guerra. En Ucrania se han reanudado los combates tras la precaria paz de las últimas semanas, mientras en Irak y Siria el Estado Islámico consolida sus posiciones y recupera la iniciativa en una guerra que tiene todos los visos de enquistarse durante años. En Yemen la situación es lamentable, como evidencia una mirada fugaz a los titulares del otrora (es decir, hace un año) bastante convencional Yemen Times; la injerencia saudí en la guerra civil yemení que venía gestándose desde hacía tiempo (como comentábamos en estas mismas páginas) ha levantado no pocas críticas, pero si uno mira el mapa de la zona se da cuenta de que Arabia Saudita está cada vez más rodeada por conflictos que acabarán por anegarla cuando ella misma llegue a su peak oil y con él sus ingresos por la venta del petróleo caigan dramáticamente, al igual que les pasó a Siria y a Yemen. La anunciada presencia del Estado Islámico en Libia ha conllevado que España se haya unido a una coalición para combatirla en ese país. Libia es un país estratégico para España y aún más para Italia: hace tan sólo 4 años Libia era uno de los cuatro principales suministradores de petróleo de España y el primero de petróleo y gas de Italia. Actualmente Libia es un estado fallido sumido en la anarquía y donde la producción de hidrocarburos no es ni el 10% de lo que era hace tan sólo cinco años. Y dentro de esta cadena de desgracias crecientes, asociadas en una buena parte a la creciente escasez mundial de petróleo crudo (más allá de la ficción contable de los hidrocarburos líquidos, que ha servido para confundir a los políticos y para que la mayoría de los analistas no entiendan qué está pasando) un país que está presentando su firme candidatura a ser el siguiente productor de petróleo importante que se sume en el caos es Nigeria. La presencia de dos grupos terroristas muy activos, el MEND y Boko Haram, es sólo el síntoma de una creciente inestabilidad social, salpimentada por numerosos atentados contra la población civil y una grave crisis energética que ya está asomando. Las enormes desigualdades sociales en un país tan poblado y con tanta violencia hacen anticipar que seguirá el camino de Siria y Yemen más pronto que tarde. Siendo cínicos, desde una perspectiva occidental completamente ensimismada en sus asuntos domésticos y el malestar relativo de su propia población, debería causar preocupación la posibilidad de que desaparezca la capacidad exportadora de petróleo del sexto productor mundial y primero de África.

Y mientras todo lo demás se va deslizando por la senda de la autodestrucción social, el monstruo del cambio climático continúa su curso imparable. El mes de Mayo de 2015 ya es, oficialmente, el más cálido de la historia en muchos lugares del mundo, incluida Australia, amplias zonas de los EE.UU. y posiblemente España, y en cuanto se acaben de hacer los cálculos pertinente seguramente quedará anotado entre los más cálidos registrados a escala global. El desquiciamiento climático del planeta nos ha traído durante este mes de Mayo una brutal ola de calor en India y lluvias torrenciales e inundaciones inauditas en Texas, mientras que la pertinaz sequía prosigue en California. Destaco estos dos estados de los EE.UU. en la esperanza de que las inclemencias climáticas, dos más en una larga serie en todo lo largo y ancho del país, mueva a la opinión pública de la gran nación americana a reflexionar sobre qué está pasando y por qué. Pero mientras los eventos climáticos cercanos nos preocupan y ocupan nuestras conversaciones (incluida la amenaza latente del año sin verano), poca gente mira al Polo Norte. Si lo hicieran comprobarían que la extensión de la banquisa polar es este año menor de lo que lo fue en el peor año hasta la fecha, 2012, lo que es un mal presagio para la presente estación de deshielo.


Se quiebra la paz social en Occidente, se quiebran los fragilizados estados exportadores de petróleo y se quiebra la banquisa polar ártica. Las grietas son cada vez mayores. Cabe preguntarse cuánto más deberán agrandarse antes de que como sociedad que aún somos decidamos actuar.


Salu2,
AMT

lunes, 25 de mayo de 2015

Verkami para editar un nuevo libro sobre Peak Oil

Queridos lectores,

Mis compañeros y amigos Jordi Solé y Francisco Sardà me han pedido que les ayude a hacer difusión de un pequeño manual sobre peak oil y la crisis sistémica que han preparado: "Por qué la crisis no acabará nunca". Acaban de iniciar una campaña de micromecenazgo en Verkami para poder tirar adelante el proyecto. El enlace de arriba se activará durante este mismo lunes 25 de Mayo de 2015, y durará, como suele pasar en este tipo de campañas, unas semanas. Si les interesa el proyecto, lean las líneas que siguen en las que Jordi y Francisco explican qué es el libro y cuáles son sus objetivos y los de la campaña de Verkami.

Salu2,
AMT 


Queremos editar y distribuir un libro (en catalán y castellano) con el título: " Por qué la crisis no acabará nunca". El libro hace divulgación sobre la relación entre recursos energéticos y crisis económica, y explica para un público amplio los puntos clave de un problema sistémico.
Un libro de estas características (divulgativo y con una visión resumida) no se encuentra en ninguna de las dos lenguas en las que está escrito (catalán y castellano); por lo tanto, pensamos que es una herramienta necesaria para divulgar el problema de la crisis energética y que puede tener una gran difusión.

Los autores, Jordi Solé y Francisco Sardà, somos científicos en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (http://icm.csic.es) que, aparte de la nuestra labor de investigación, nos dedicamos a difundir y explicar temas, relacionados con nuestra investigación, de interés para la sociedad.


Vivimos tiempos de cambios profundos bajo la actual crisis económica, y creemos que desde nuestra perspectiva debemos ayudar a dar una visión diferente sobre el planteamiento de los actuales retos de futuro al gran público. Es pues desde este punto de vista que hemos escrito este trabajo de divulgación Por qué la crisis no acabará nunca, un librito de 50 páginas ilustrado, listo para publicación, para poner en evidencia la fuerte relación entre los problemas económicos y financieros actuales, con su base física y ecológica.





El libro pone de manifiesto cómo la sociedad actual globalizada ha llegado a los límites del crecimiento económico debido, esencialmente, a que éste se mantiene por el incremento en la explotación de los recursos naturales y los energéticos (combustibles fósiles) en particular. Si el crecimiento económico no es pues ya posible, habrá que repensar este modelo actual para adaptarlo a la nueva realidad. Nuestro libro pretende ser una pequeña contribución al necesario debate social sobre este cambio ineludible.







  • A qué destinaremos sus aportaciones
La editorial Laertes nos lo publicará y distribuirá en todo el estado y hispano américa, el costo de impresión, distribución y otros gastos asciende a 2.000 euros. 

  • Sobre las recompensas
Las recompensas están pensadas para poder disponer del libro, el cual está diseñado, además, para hacer de apoyo impreso en charlas divulgativas sobre esta temática o similares. 

  • Calendario previsto
En principio dependerá de Laertes, pero según ellos, en un plazo de mes o mes y medio tendrían terminadas las copias y podríamos empezar el envío y distribución de libros.

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miércoles, 20 de mayo de 2015

Elecciones municipales y autonómicas en España: la crisis energética, según los partidos



Queridos lectores,

Este año es intensamente electoral en España; a las elecciones autonómicas andaluzas del mes de Marzo le seguirán las municipales y de la mayoría de las autonomías esta misma semana de Mayo, las autonómicas catalanas en Septiembre y las generales en Noviembre o Diciembre. Un año marcado por muchos asuntos de carácter social y político: el rechazo popular a las medidas de austeridad (también conocidos como "los recortes" en prestaciones sociales), los radicales cambios en la orientación del electorado, el surgimiento de formaciones más o menos de nuevo cuño, el voto de protesta, las manifestaciones populares y, en Cataluña, el auge del independentismo. De fondo, una recuperación económica, la española, que es clave para evitar el estallido social, asumiendo que sus beneficios empiezan a llegar a una población bastante cansada y harta con el panorama político; esta recuperación que es aventada desde casi todos los medios de comunicación prácticamente todos los días pero que resulta un tanto disonante en un contexto europeo e internacional no tan boyante, lo cual hace albergar en muchos el temor de que no sea duradera.

Pero también este año supondrá, probablemente, un importante hito histórico de otro tipo: la llegada al máximo de producción de hidrocarburos líquidos en volumen (en energía ya sabemos que sucedió hace unos años), el temido Peak Oil. Si finalmente 2015 es el año que marca la máxima producción volumétrica de petróleo y demás hidrocarburos asimilados es una cosa que tardaremos unos años en saber con seguridad, pero al margen de la constatación empírica del hecho en sí sus efectos se dejarán sentir mucho antes (de hecho, ya se notan, pues la energía neta ya está bajando). Añádase a eso que el carbón y el uranio parecen estar también próximos a sus máximos productivos, y que el gas natural seguramente no tardará mucho en hacer lo propio, y tendremos un explosivo cóctel energético servido. El declive energético arrastrará a la economía, pues si nuestra renta energética es inferior cada año (es decir, si cada año tenemos menos julios disponibles) por fuerza nuestra capacidad de transformar la Naturaleza irá disminuyendo y con ella nuestro output económico...

Delante de la cruda realidad del declive energético que viene, que arrastrará la economía a la baja, que ha de marcar a fuego nuestras vidas, que tiene el potencial de destrozar tantos sueños y proyectos... Delante de este momento histórico y crucial, ¿qué están proponiendo nuestros partidos políticos? ¿Saben lo que se nos vienen encima? ¿Proponen medidas realistas para adaptarse a esta situación? ¿O su visión es continuista y por tanto se estrellará contra el muro de la realidad en el momento en que éste, finalmente, se haga presente?

He hecho un rápido análisis de las propuestas realizadas en esta materia por unos cuantos partidos políticos españoles (ciertamente no todos pero sí una muestra representativa de ellos, sesgada hacia Cataluña, que es donde yo vivo) y he comparado algunas de sus afirmaciones con datos que hemos contrastado una y otra vez en este blog. Éste es el resultado.


  • PP: El programa marco para las municipales que presenta para las municipales puede descargarse aquí. La palabra "energía" se menciona 3 veces, en las páginas 5, 17 y 19 de las 40 que tiene el documento; por contraste, la palabra "empleo" aparece 37 veces, contando los títulos y epígrafes, y la palabra "empresa" y sus derivados 26 - está claro que la asociación entre energía y economía no es todavía obvia en el PP. De las tres menciones a la energía, la primera dice "Debemos seguir profundizando en un modelo de desarrollo equilibrado, que permita alcanzar los objetivos de cohesión territorial, movilidad social y competitividad. La energía, las redes de transporte y el desarrollo industrial serán claves para este propósito." Es decir, nada en concreto, ni está claro si identifican que los costes de la energía y, peor aún, su disponibilidad en los próximos años pueden enviar todo al garete. La segunda mención es también bastante genérica, e introduce la idea de fomentar de alguna manera las energías renovables: "Contribuiremos al desarrollo de un modelo energético medioambiental y económicamente sostenible, impulsando prácticas de eficiencia energética y la utilización de energías renovables". Llama la atención tal afirmación de la parte de un partido que actualmente desde el Gobierno del Estado ha regulado mucho en contra justamente de las energías renovables. La tercera afirmación es, una vez más, muy genérica: "Realizaremos una gestión más eficiente de ámbitos urbanos diversos como el transporte y la energía, el ciclo del agua, los residuos, las telecomunicaciones y, en especial, la gestión administrativa, fomentando estrategias de gobierno electrónico", sin explicitar qué medidas quieren tomar ni cómo creen que pueden mejorar esa eficiencia; lo curioso es que ni siquiera explican por qué creen que es importante mejorar esa eficiencia: ¿consideran que actualmente no es lo suficientemente eficiente? ¿O creen que las ineficiencias pueden causar problemas en un futuro? El programa marco para las autonómicas es similar; sólo es destacable la vinculación entre energía y competitividad, aunque todo en los sentidos convencionales; llama también la atención ciertas "explicaciones" sobre por qué se ha encarecido en la energía eléctrica en España, que suenan un poco a disculpas. Por lo demás más de lo mismo: eficiencia energética, ahorro, medio ambiente... y un sobreénfasis en detalles y particularidades de la energía eléctrica, como si fuese el todo o la mayor parte de la energía consumida. En fin, el abordaje de un tema tan crucial como la energía, que en el ámbito municipal se podría trabajar mucho, recibe un tratamiento epidérmico dentro del programa del PP. Obviamente, no contemplan que pueda haber ningún problema con la energía que merezca la pena ser reseñado.
  • PSOE:En la web del PSOE podemos encontrar tres documentos relacionados, uno para las municipales, otro para las autonómicas y otro con 80 medidas para las municipales. En este último se menciona la energía sólo una vez "Apoyaremos la creación de empresas de energía con el aprovechamiento de biomasa por su importancia en la generación de empleo y en la limpieza de los montes y la indudable repercusión en la política de prevención de incendios forestales". Se diría que según el PSOE los Ayuntamientos no pueden incidir significativamente en el sector energético, ya que no le dan mucha importancia en esas 80 medidas destacadas. Entrando en el detalle del documento para las municipales, nos encontramos en el punto 94: "Desarrollaremos programas y medidas de gestión del parque inmobiliario existente de manera concertada con las CCAA y el Estado:gestión de viviendas vacías, adecuación funcional, rehabilitación energética,conservación y mejora de las condiciones de eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad del parque residencial existente." La energía aquí es una cuestión instrumental, relacionada con la mejora de la habitabilidad de las viviendas, semejante a cómo se menciona en el punto 102. Por contra, el capítulo 2, que va de "Ciudades habitables, dinámicas y sostenibles" comienza con un epígrafe que promete mucho: "Energía: menos consumo y cero emisiones". "Entre todos debemos impulsar la transición hacia un nuevo modelo energético que gire en torno a dos ejes fundamentales: la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables." Lamentablemente, aunque se menciona la dependencia de los combustibles fósiles, es sólo para destacar que son importados. El resto del programa es un conjunto de vaguedades sobre pobreza energética, electrificación, mejora en eficiencia y fomento de las renovables, sin ninguna idea concreta ni un análisis de por qué todo eso, que se conoce y dice desde hace mucho tiempo, no ha funcionado hasta ahora. De las pocas ideas concretas rescato una del punto 128: "- Climatización. La climatización supone el 21% del consumo energético nacional, una situación que se agrava si se considera que el 67% se lleva a cabo mediante la utilización de combustibles fósiles, de forma ineficiente y con emisiones contaminantes. El compromiso municipal requiere apostar por la climatización mediante sistemas de alta eficiencia como la bomba de calor, cuyo funcionamiento implica que por cada kwh eléctrico consumido se generen cuatro kwh de energía útil, frente a las tecnologías basadas en combustibles fósiles donde por cada kwh de combustible fósil se genera menos de un kwh de energía útil.". No está mal, pero es un poco pobre. El capítulo "Apuesta por el mundo rural" (título pomposo que no corresponde con lo que muchos de mis lectores tienen en mente) contiene algunas ideas nuevas: apuesta por la biomasa, por los biocombustibles (disfrados de "producción agroenergética" dada su creciente mala prensa), y por las mejoras en eficiencia. Poca cosa más hay, y por supuesto no se menciona en ninguna parte la más que previsible escasez futura de energía. En resumen, en el PSOE identifican la energía como un punto relevante de su programa (en contraste con el PP) y proponen algunas ideas concretas, pero están lejos de tener las ideas claras sobre la naturaleza real de los problemas que se avecinan.
  • IU: En la web de la que hasta ahora ha sido la tercera fuerza política a nivel de España se puede encontrar el programa electoral que marca las pautas en estas elecciones autonómicas y municipales. Como suele pasar en muchas ponencias políticas, el epígrafe "Energía" está enmarcado dentro del área "Medio Ambiente", cuando lo más apropiado sería que estuviera en "Economía" (seguramente medio ambiente también debería ir allí, en realidad, o ya soñando, que medio ambiente lo englobase todo). Esta adscripción ya hace anticipar cuáles de los aspectos de la energía atraen la atención de IU, es decir, los meramente ambientales. Que son sin duda importantes, pero ese tratamiento es quedarse en la periferia de uno de los problemas troncales con la energía. La única mención a la energía en el área de Economía la encontramos en la página 9, con una convencional llamada a reforzar la generación renovable. En el área de Servicios Sociales, en la página 21, encontramos una frase que es bastante definitoria de algunos errores de concepto usuales. "La disponibilidad de suministros mínimos básicos de agua y energía. La electricidad, el agua y el gas son un servicio público básico y solo el control público permite garantizar la universalidad del servicio, la equidad y la progresividad de las tarifas". Como ven, está implícita la confusión de "energía" con "electricidad" (cuando, como hemos repetido muchas, la electricidad es poco más del 20% de nuestro consumo de energía final). Además, no se va a las causas reales de la inequidad que describe, que por desgracia tiene todos los visos de acrecentarse en el futuro próximo. Abundando en esas ideas, en los párrafos siguientes pide cambios en la "fiscalidad energética" para favorecer a las familias de menos ingresos (lo cual está bien, pero, ¿por qué restringir la medida a la "fiscalidad energética"?). De acuerdo con el programa, el coste de este precio subvencionado para las familias de menores ingresos lo cubrirían las empresas energéticas, lo cual anticipa el fracaso de la medida si jamás se pretendiera llevar a cabo. Pero es en el área de Medio Ambiente donde más se habla de energía, con el epígrafe entero que antes comentamos. Sin embargo, las declaraciones al comienzo de este apartado son muy genéricas: mejora de eficiencia energética (como si no se quisiera mejorar ya per se), reducción de emisiones de CO2, reducir la factura energética de hogares y empresas, reducir la dependencia energética exterior... Llegando por fin al epígrafe Energía nos encontramos con lo siguiente: "El modelo energético de Izquierda Unida es de generación y consumo en cada municipio o comarca, generación y consumo disperso en el territorio frente al modelo concentrado habitual. En nuestro modelo no hay necesidad de grandes centrales de generación eléctrica, ni de grandes empresas energéticas, de electricidad, gas o petróleo, ni de grandes redes de transporte". Lo cual me parece absolutamente portentoso y, por desgracia, poco compatible con nuestro conocimiento de la Física en general y de la Termodinámica en particular. ¿Cómo pretenden obrar estos prodigios? Algunas ideas concretas: "−Promovemos la generación pública de electricidad por parte de los municipios desde fuentes renovables de energía.
    − Fomentamos la producción de energías limpias, destacando la fotovoltaica, la solar térmica y la minieólica, y la aplicación de tarifas progresivas.
    − Estimamos necesario aumentar la inversión en I+D en el campo de las energías renovables.
    − Apostamos por la intervención pública del mercado de la energía, dado que es estratégico, con fijación de precios máximos y servicios mínimos
    ". Como ideas no están mal, pero como medidas pecan de inconcreción (¿cómo se fomenta esa producción renovable y por qué no se ha hecho hasta ahora?), de confusión (una vez más, insisten demasiado en la componente eléctrica, sin ver que sólo es una parte y no mayoritaria del consumo) y de ciertos guiños un tanto bautomáticos (¿Aumentando la inversión en I+D se aumentará la producción renovable? ¿Los problemas que tenemos que solucionar se arreglan simplemente introduciendo nuevas fuentes de energía - que no son nuevas en realidad - y sin hacer otros cambios más estructurales?). Después, más brindis al Sol: "En el ámbito local, los gobiernos municipales pueden alcanzar en breve plazo el 20 por ciento de ahorro en el consumo y el 20 por ciento de aportación de energías renovables". ¿Cómo? Nos lo dicen a continuación: "Han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético en las actividades que las administraciones locales desarrollan, como consecuencia de la prestación de los servicios municipales, junto a la modernización y prolongación de la vida útil de los equipos e instalaciones municipales relacionadas con la prestación de tales servicios. A lo que se debe añadir la participación pública y el control público de las fuentes de energía, así como la redistribución de rentas centro-periferia y la financiación municipal, con fomento de la implantación y el uso de energías renovables". Para comenzar, decir que "han de reducir la demanda de energía disminuyendo el consumo energético" es tautológico. Parece que la clave de este descenso de consumo sería la modernización (¿de qué en concreto?) y la prolongación de la vida útil de instalaciones y equipos, pero es harto discutible que tales medidas supongan per se ningún ahorro energético. La última frase es un abundar en ideas repetidas anteriormente y las cuales no veo una articulación precisa y efectiva para conseguir los fines pretendidos. Más adelante en ese epígrafe, el programa de IU nos deja claro que apuesta por el cierre de centrales nucleares, lo cual es coherente con la trayectoria de la organización y una reivindicación muy lógica. Cabe decir que, a pesar de lo somero y demasiado voluntarista de las apuestas de IU en materia de energía, el resto del capítulo de Medio Ambiente tiene propuestas concretas y realizables que, además de tener mucho sentido medioambiental, conllevarían una verdadera mejora energética; en particular me gustaría destacar los epígrafes de "Gestión de residuos" y de "Espacios Verdes y Biodiversidad". En resumen, IU tiene identificado que la energía es un aspecto clave pero lo ligan solamente con cuestiones sociales (pobreza energética) y medioambientales; las propuestas concretas en materia energética pecan un tanto de tecnooptimistas y pro-BAU, y son poco realizables en la práctica por cuestiones que tienen más que ver con la física y la economía de las energías renovables que con la voluntad política. Sin embargo, sus aportes en materia de Medio Ambiente son valiosos no sólo en lo que a preservación del medio se refiere, sino en lo energético.
  • Podemos: El partido revelación de las últimas elecciones europeas tiene también su programa disponible en internet. Las primeras referencias a la energía se encuentran en la introducción, que es un largo discurso en el que se formulan muchas preguntas retóricas; las que se refieren a la energía son: "¿Acaso pueden plantear una política energética sostenible y al servicio de las personas quienes pasan de la política a los consejos de administración de las empresas eléctricas? [...] Nuestro país puede crecer más y mejor. Y para que esto ocurra, necesitamos reactivar el consumo; necesitamos más músculo salarial; necesitamos energías modernas; necesitamos adaptarnos a las transformaciones del trabajo; necesitamos revitalizar el campo y reindustrializar el país con políticas de I+D+i; y necesitamos un nuevo marco productivo en el que los trabajadores y los pequeños empresarios no tengan que ser héroes para sacar adelante sus proyectos". Queda claro por tanto que Podemos apuesta por un modelo basado en el crecimiento económico, completamente estándar, y la energía es meramente un instrumento al servicio de la política. Algunos lectores serán conscientes que hace algunos meses tuve una desafortunada aunque rápidamente zanjada polémica con Juan Torres justamente porque yo afirmaba que Podemos no puede ser una formación decrecentista si la sociedad no lo es. Varios meses más tarde vemos el programa de Podemos y, por lo que parece, su contenido se dirige al productivismo y la creación de riqueza, poco importa que los límites del planeta hagan inviables tales objetivos. Y si no juzguen Vds. por el párrafo que sigue: "Hay que hablar de Empleo, innovación y nuevo modelo productivo. Si el motor no carbura, si no se genera más riqueza, no hay diseño ni equilibrio que valgan. Sin diseño y sin equilibrio, no hay motor que empuje". Entrando en los puntos del programa, en el capítulo dedicado al "Rescate Ciudadano" leemos, en el punto número 4: "Rescate energético: Garantizaremos un mínimo vital de subsistencia de los suministros de luz y gas", y más adelante: "Se establecerá un mínimo vital de electricidad y gas mensuales por hogar. Una vez constatada una situación de pobreza, el pago de ese mínimo vital no podrá superar el 10 % de los ingresos mensuales del hogar. El dinero provendrá de un fondo autonómico contra la pobreza energética". Para remachar el carácter social y anti- clase opresora encontramos un poco más tarde: "Se aplicarán ecotasas que graven las actividades contaminantes de las empresas eléctricas. Lo recaudado se dedicará a actividades con impacto medioambiental positivo y que sean compatibles con la lucha a medio plazo contra la pobreza energética". Se trata, pues, de medidas contra la pobreza energética, cosa sin duda necesaria pero que una vez más parte de un análisis superficial de las causas últimas de este problema. Pasamos ahora al capítulo 2, "Empleo, innovación y nuevo modelo productivo". Leyendo las menciones a la energía, queda claro que en Podemos son conscientes del peso tan importante que tiene la energía en la economía y que cambiar el patrón energético es crucial. ¿Cómo? Punto 50: "Adopción de planes de estímulo verde que canalicen inversiones y desarrollen incentivos para el sector privado, encaminados:
    a. Al desarrollo de las energías renovables para la progresiva sustitución de los combustibles fósiles

    b. Al desarrollo de planes de I+D+i en «tecnologías verdes».
    c.A la mejora de la eficiencia energética en edificios y construcciones, tanto residenciales como no residenciales, privados y públicos.
    d.Al desarrollo de «infraestructuras verdes» (redes de transporte colectivo, transporte ferroviario, producción y distribución de energías limpias, eficiencia en el uso del agua, reforestación, etcétera)
    ". Semejante a lo que propone IU, siendo el más interesante el punto d. Un poco más tarde vemos una relación bastante detallada de medidas, en el punto 52: "Desarrollo de un plan energético que analice la situación actual de las comunidades autónomas en materia energética y establezca las líneas de actuación más importantes para los cinco años siguientes, centradas en los siguientes aspectos:

    a.
    Elaboración de un registro público que documente las características de los edificios de la región en materia de eficiencia energética, con el doble objetivo de indicar vías de mejora a sus propietarios y de ponerlas en valor una vez se realicen (con vistas, por ejemplo, a la compraventa o el arrendamiento).

    b.
    Compromiso público de no autorizar instalaciones de fractura hidráulica (fracking)
    .
    c.
    Autorización de nuevas instalaciones de generación renovable sin retribución específica de potencia inferior a 50 MW (son las que están dentro de las competencias autonómicas). Fomento de instalaciones de autoconsumo, dando pequeñas ayudas directas a la compra de paneles solares o miniaerogeneradores para autoconsumo sin vertido a la red.
    d. Ayudas autonómicas a los sistemas de calefacción y agua caliente renovables, como las instalaciones de energía solar térmica o las calderas de biomasa.
    e.
    Establecimiento de medidas fiscales que graven el consumo de energías no renovables y contaminantes, así como la disposición de incentivos fiscales al uso de las energías renovables y no contaminantes.

    f.
    Realización de auditorías energéticas y redacción de planes de actuación destinados a las explotaciones agrarias y ganaderas y la industria
    ". Mucha insistencia en los sistemas renovables, en la penalización a las no renovables y contaminantes y algunas ideas interesantes, pero nada de calado, y menos en un país en el que el 50% de la energía primaria y final es petróleo, y el petróleo sólo es sencillo de sustituir por renovables sobre papel. En el punto 82 deja claro cómo piensan que se producirá el cambio del modelo energético: "Iniciaremos la transición hacia un modelo energético cuyo objetivo es alcanzar la independencia energética usando prioritariamente energías renovables a largo plazo. Promoveremos programas de transición que conduzcan, a mediados de siglo, a fuertes reducciones en el consumo energético y los niveles de emisión de gases de efecto invernadero.
    a.Incentivaremos el autoconsumo energético.
    b.Fomentaremos planes de ahorro energético
    ". Y más tarde, Punto 85: "Se incorporarán criterios de eficiencia energética y responsabilidad ambiental en el funcionamiento de los centros de la Administración. En los presupuestos anuales se incluirá una evaluación de la incidencia de los diferentes planes y programas para la mejora de la sostenibilidad." Básicamente, como si ahora no hubiese eficiencia energética y responsabilidad ambiental, y como si fuese tan fácil mejorar desde la situación actual. Punto 92: "Declaración de las comunidades autónomas como zonas libres de fracking", una cosa muy positiva teniendo en cuenta lo que el fracking es en realidad. Ya en el capítulo 3, "Gobernar para la gente" encontramos el punto 159, una medida osada aunque interesante: "Se estudiará la creación, por parte de cada comunidad autónoma, de una empresa comercializadora de electricidad de titularidad pública para asegurar, entre otras políticas, el «rescate energético» de las personas aquejadas de pobreza energética." Obviamente, tales empresas podrían ir mucho más lejos que eso, evitando prácticas oligopólicas, pero al mismo tiempo aumentando el control estatal sobre un sector que es estratégico. Bien usado es muy interesante, pero las posibilidades de usarlo mal son bastante elevadas. En resumen, al igual que en el PSOE e IU en Podemos se dan cuenta de la relevancia económica y social de la energía, aunque su propuesta es demasiado basada en la productividad, demasiado continuista, como se nota además en ciertas apuestas que hacen por el "empleo verde".
  • Ciudadanos: Otro de los partidos emergentes a escala nacional es Ciudadanos. He buscado en su web y más en concreto en la parte "Empleo y reactivación económica", e incluso me he descargado un par de documentos (1 y 2), sin encontrar ninguna referencia específica a energía (sólo un par de menciones genéricas en la web). Sí que he encontrado documentos de 2011 por ejemplo donde , por ejemplo, Ciudadanos defendía la energía nuclear, aunque su postura seguramente habrá evolucionado en estos cuatro años. El caso es que Ciudadanos parece más centrado en otras cuestiones, como la regeneración democrática y medidas clásicas para promover el empleo (de dudosa eficacia, dada la naturaleza sistémica de la crisis en la que estamos) y no ven en la energía una cuestión en absoluto fundamental.
  • Convergència i Unió: La coalición nacionalista (y ahora independentista) catalana tiene colgada de su web un documento que marca el programa para estas elecciones municipales... de una sola página. Obviamente, en tan breve espacio la energía ni se menciona. Ese micro-documento (una simple declaración de intenciones) cuelga de una página denominada "Programas electorales", donde podemos encontrar unos documentos de más enjundia que se consideran, según la misma página, "vigentes", y allí hay un programa de las municipales de 2011 (124 páginas). En él se menciona muchas veces la energía, pero siempre de manera un tanto apresurada, haciendo referencia a tópicos comunes como la eficiencia y la apuesta por las renovables. El documento, sin embargo, fue escrito en un ambiente diferente (hace 4 años) y no es del todo justo compararlo con el momento presente; también es verdad que contiene alguna aberración conceptual como la del "Crecimiento sostenible" (página 78), y dando una de cal y otra de arena dice estar a favor de las renovable sin descartar la nuclear (página 86). Una de las pocas ideas rescatables es la de fomentar el uso de materiales que faciliten el reciclaje (página 84) o el fomento del transporte público (página 86). En la página 86 apuestan por crear "grandes áreas de reciclaje forestal" tanto para generar compost como para "generar energía de forma centralizada", para más tarde apostar por los agrocombustibles (página 87), sin tener en cuenta que ésa (agrocombustibles) es la denominación que suelen darle a los biocombustibles quienes repudian el modelo de negocio subyacente. En la página 88 nos encontramos con todo un apartado titulado "Energía", donde se identifica que la energía es clave: "La seguridad del suministro energético y el precio de la energía son, por tanto, factores cruciales para el desarrollo económico". En el resto, nuevas loas a las renovables, a la investigación y a la eficiencia energética, para más tarde decir que las infraestructuras energéticas "son un eje imprescindible del crecimiento y desarrollo de nuestro tejido social y económico". En resumen, muchos lugares comunes y algunas contradicciones un tanto evidentes, en un documento que no ha sido actualizado con ocasión de la presente convocatoria.
  • ERC: El partido que aspira a suceder a CiU al mando de la escena política catalana, con una tendencia más fuertemente independentista que el primero, también tiene un programa electoral para 2015, aunque cuesta de encontrar: yo he hallado este documento aquí. Las menciones a la energía son muy de refilón, sobre todo insistiendo en la eficiencia energética (Lord Jevons nunca nació, según se ve) y un poco más tarde el fomento del 100% renovable, donde se menciona explícitamente la biomasa, solar, eólica y geotermia. Aparte de eso, generación distribuida, eficiencia energética, cambios en la fiscalidad, reducir la movilidad privada... ideas apenas mencionadas y nada desarrolladas. En resumen, la energía tiene cierta presencia en el programa de ERC, pero se la trata de manera muy superficial, sin encarar los problemas reales que ya tenemos, ni siquiera los que son aceptados como tales por la clase política (por ejemplo, las distorsiones en el mercado eléctrico español). Está claro que ERC está pensando en otras metas y objetivos, y que haya una crisis energética en curso y por ende una crisis terminal del capitalismo no puede desviarles de su rumbo.
  • CUP: En Cataluña hay un montón de Candidaturas de Unidad Popular (CUP), que englobadas en ese nombre genérico tienen muchos puntos en común, entre otros ser de izquierdas y anticapitalistas (o al menos eso he leído yo en alguna ocasión). Dada esa homogeneidad, y al objeto también de poder concurrir a las elecciones al Parlamento Catalán, hace ya unos años se constituyeron en partido, aunque su forma de funcionar sigue siendo fuertemente descentralizada. En la sección de documentos de la formación podemos ver los programas políticos para cada municipio, lo cual es una cantidad de material ingente y lógicamente no he podido entrar en ese nivel de detalle, con lo que necesariamente mi análisis de la CUP será muy superficial. He analizado solamente el documento denominado "Programa marco de la CUP para las elecciones municipales de Mayo de 2015". La primera vez que se cita la energía en ese documento (página 24) es en el contexto de la apuesta de la CUP por "la economía social y solidaria" aunque la cosa se quede en un soso "apuesta por las energías alternativas". Posteriormente (página 29) se identifica el de la energía como un sector clave de la economía catalana. En la página 32 hacen una propuesta muy osada: estudiar (dentro de las "Asambleas de Paradas y Parados") la gratuidad del transporte y la energía. Ese punto es muy interesante no tanto por este aspecto sino por el resto de temas "de estudio": cooperativas, huertos urbanos, alquileres sociales, espacios de aprendizaje de artes y oficios, comedores comunitarios, bancos de alimentos... básicamente todos los memes de los movimientos de transición y post-petróleo aparecen allí, lo que da idea de que seguramente algo han influido en la confección del programa de la CUP. Las medidas contra la pobreza energética también están, incluyendo la garantía de suministro a los más desfavorecidos o no permitir que la policía municipal dé cobertura a las empresas proveedores cuando realizan los cortes (no tenía constancia de que actualmente pidiesen ayuda a la policía en esas actividades, por lo demás de una simplicidad banal; no es lo mismo cortar agua o luz que desahuciar a alguien). Más tarde (página 70) introducen en la discusión un concepto caro a la economía ecológica: el metabolismo urbano. Y por supuesto no podían faltar las menciones al ahorro y la eficiencia energética, como siempre sin contexto. Hablan (página 72) de un plan de choque, bastante radical, en favor del transporte público. Ya en la página 76 comienza todo un capítulo denominado "Modelo territorial y energético en los Países Catalanes: hacia un modelo sostenible", y una de las primeras cosas que podemos leer (página 77) es "La CUP siempre ha luchado[...] y ha propuesto alternativas que asumen la necesidad de considerar límites al crecimiento" (prometedor) "de la urbanización difusa, de la multiplicación de infraestructuras viarias, de la clonación de centros comerciales logísticos, de ocio, etc." Tocan el tema y con las palabras adecuadas, pero luego se restringen a unos ámbitos concretos. Aunque quizá no tanto: vean las frases que siguen: "La CUP trabaja por un modelo de interacción con el territorio más prudente y sostenible, que marque un ritmo de transformación de nuestro entorno más asumible en términos ambientales, más amable en términos sociales y culturales, que permita un desarrollo cívico e identitario más armonioso. La toma de conciencia social de los peligros de un crecimiento incondicional conlleva que cada vez más colectivos profesionales se esfuercen en construir alternativas socialmente creíbles, éticamente fundamentadas y técnicamente rigurosos". La influencia del pensamiento decrecentista, consciente con los límites y de economía ecológica es bastante evidente: aunque un tanto "políticamente" modulado es aún completamente reconocible. Es de hecho interesante que el primer epígrafe de este capítulo, que no trata mucho de energía, habla de transformaciones del territorio bastante profundas (ciudades más pequeñas, gestión de los espacios naturales interurbanos, incluso fijando el mínimo de población que ha de ocupar un determinado territorio para evitar el despoblamiento y la apropiación privada...) que tienen un impacto decisivo y positivo para adaptarse a una situación de descenso energético. Y en eso llegamos al epígrafe 7.2 "Modelo Energético" y podemos leer literalmente: "El modelo económico mundial está totalmente condicionado por las energías fósiles y más concretamente de la producción de petróleo, de manera que no hay crecimiento del PIB sin crecimiento de la producción de petróleo. En la actualidad, estamos llegando al fin de la extracción del petróleo viable económicamente (el famoso Peak Oil), que según la Agencia Internacional de la Energía se alcanzó en 2006". Después dedican un buen espacio a hablar de la Tasa de Retorno Energético (TRE), del pico de las otras materias primas energéticas no renovables... incluso se llega a reconocer que se consume más energía a pesar de las mejoras de eficiencia. Otra sorpresa: reconocen que las renovables no podrán suplir el actual nivel de consumo energético, ni siquiera de la parte eléctrica. Partiendo de bases conceptuales tan acertadas, la CUP propone el cambio de modelo energético, basado en la soberanía y la autosuficiencia energética. La primera medida, contundente: hay que reducir la demanda energética en un 50%. La cosa sigue con otras medidas de calado: producción y distribución de titularidad públicas, reserva de los combustibles fósiles para sectores críticos y facilitar la transición... y un punto frecuentemente ignorado: valorar el impacto ambiental de los nuevos sistemas de producción. Tras tan prometedores comienzos, el resto del capítulo es una apuesta por la implementación de renovables, bastante detallado y con matizaciones significativas sobre los impactos y la necesidad de hacer una transición ordenada... Todo ello está bien, pero queda un poco pobre pues no se explica cómo se hace la cuadratura del círculo: reducir consumo energético sin sumirse en una profunda crisis económica, o bien cómo gestionar ésta, o incluso yendo más allá: cómo superar el capitalismo, razón última de la necesidad del crecimiento de todo consumo, inclusive el energético. Después, hay un epígrafe que lleva por título "7.2.5 Incorporación de propuestas del manifiesto de Som Energia". Som Energia es una empresa distribuidora de energía, nacida en Cataluña y muy peculiar. Sus rasgos más importantes es que es una cooperativa y que su objetivo es distribuir sólo electricidad de origen renovable y promover (en la medida que el Estado lo permita) el incremento de la producción eléctrica de origen renovable. El manifiesto de Som Energia está bien, pero no deja de ser curioso que la CUP adopte el manifiesto (o una parte) de una empresa privada. Más tarde en el documento nos encontramos una discusión sobre movilidad y su coste y repercusiones, que introduce algunas cuestiones candentes importantes (qué modelo de movilidad, para qué, con qué coste, qué modelo de urbanismo y de transporte de pasajeros y mercancías, etc). Hay un punto, no estrictamente relacionado con la energía, que me gustaría recalcar: "El nuevo papel del técnico: La resistencia al cambio de la propia sociedad hace necesario priorizar las decisiones que se otorguen desde criterios técnicos, bajo el amparo de unas leyes que permiten una apuesta más decidida que la hecha hasta ahora. Dotar al técnico de la superioridad "moral", de la autoridad de los instrumentos necesarios y del respeto político necesario requiere de una tarea educativa y de sensibilización. El técnico tiene que poder proporcionar la argumentación necesaria y potenciar la capacidad de defensa desde el argumentario político". Obviamente interesante, aunque peligroso si se lleva al extremo (no olvidemos que las medidas de austeridad actuales se venden frecuentemente como "decisiones técnicas"). Es también muy interesante la discusión sobre las zonas agrarias periurbanas, la gestión del agua y la de los residuos. Por resumir, el programa de la CUP es valiente al poner de una manera muy clara, usando incluso la terminología pertinente, el problema de la crisis energética y ecológica del planeta, y en este aspecto es el más avanzado de mi ámbito geográfico. A mi modo de ver le faltaría identificar de una manera más inequívoca cuál es la raíz del problema para encarar reformas todavía más radicales pero necesarias. También cabe preguntarse si la CUP sería tan clara y explícita si fuera una verdadera alternativa de gobierno; quizá porque en realidad el grupo tiene una vocación minoritaria y más esencialista pueden permitirse el lujo de ser tan claro en medio de tanta confusión actual.
  • PNV: Se puede encontrar la versión castellana del programa electoral del Partido Nacionalista Vasco en esta dirección. Las referencias a la energía son bastante escasas: una al objetivo de Horizonte 2020 (reducción del 20% del consumo de energía, aumento de la producción renovable hasta el 20% de la energía final), alguna más a la eficiencia energética, otra sobre la reducción de costes, algo sobre ahorro... y ya está. En resumen, la energía no es más que un tema anecdótico para el PNV, al que le dan un tratamiento muy manido y superficial.
  • Bildu: La coalición independentista vasca tiene en su web un documento dos páginas que resume su posición sobre la energía. En esencia, se posiciona claramente a favor de las renovables y en contra del fracking y creen que el autoabastecimiento es posible. En ese sentido es bastante superficial,  incluso a pesar de su brevedad, y eso que el concepto del peak oil no es en absoluto desconocido para Bildu: en su página principal se puede acceder a un documento llamado "Compromiso energético" donde se dice que el actual modelo energético es "caduco y destructivo", y también "No hay manera de sostener nuestro modo de vida y nuestro modelo económico consumista actual. El modelo de estas últimas décadas basado en el consumismo sin límites precisa de un enorme consumo energético para ser sostenido. Comenzando con el modo de vida de la ciudadanía, pasando por la producción de alimentos y finalizando con las necesidades de la industria, estamos todos subordinados a los materiales y la energía que derivan de las materias primas fósiles. Nuestro sistema económico y social se ha construido basado en ello. No existe ninguna fuente que pueda reemplazar en el mismo nivel de consumo a estas materias primas fósiles, y, por lo tanto, irremediablemente, es imprescindible el cambio de nuestros hábitos y de nuestro modelo económico", y, por supuesto, se menciona al peak oil por su nombre: "El petróleo, en su forma convencional, llegó al "pico del petróleo" o "peak-oil" hace aproximadamente 8 años, es decir, la tasa global de extracción de esa materia prima ha llegado al máximo. De cara al futuro, la producción ha entrado en una fase descendente, algo que ya ha provocado que se tambalee la actual civilización consumista industrializada". El documento toca algunos aspectos que aborda el de la CUP, aunque mucho más superficialmente; y de nuevo, falta un análisis más profundo de las causas últimas y de por qué no basta con medidas puramente energéticas, sino con cambios mucho más estructurales. Me consta que en Bildu esta necesidad de cambio estructural es bien conocida, pero, al igual que la CUP, moderan ligeramente su discurso (ya es muy valiente hablar abiertamente de peak oil) para no asustar o causar extrañeza entre sus votantes.
Por último, quería destacar los programas de dos candidaturas locales por sus especiales características.
  • Barcelona en comú (también conocida como Guanyem Barcelona): La formación liderada por Ada Colau, de acuerdo con las encuestas, está en disposición de adelantar a la actual formación de Gobierno, la CiU de Xavier Trias. Dado que Barcelona en comú aglutina de manera muy identificable el voto del descontento y hastío con la actual clase política, es muy interesante analizar si el decrecentismo y la crisis estructural, en particular asociada a la crisis energética, forman parte de su discurso menos convencional (a decir de sus adversarios, radical). Otro aspecto interesante de esta candidatura es que su programa ha sido elaborado con los aportes de los ciudadanos interesados, con lo que el programa es un buen instrumento para medir el grado de conciencia de la ciudadanía acerca de los problemas que tenemos por delante. La sección "Economía" incluye menciones al fomento de las renovables, a la generación distribuida y al desequilibrado metabolismo de la ciudad, diciendo explícitamente que el modelo actual lleva al agotamiento de recursos. En la sección "Ecología" nos encontramos referencias a la protección de los colectivos más desfavorecidos evitando que se le corte el suministro y de agua, al rápido despliegue de sistemas de captación de energía renovable y poca cosa más. En suma, que por lo que parece en esta candidatura no ha transcendido la gravedad y profundidad del problema que se nos viene encima, aunque algunas ideas de los colectivos decrecentistas y post-petróleo sí que han llegado, aproximadamente.
  • Marea de Vigo: En la industrial ciudad de Vigo se ha promovido una candidatura nueva y alternativa de izquierdas, en cierto modo apoyada por Podemos. Su programa tiene repetidas menciones al Peak Oil, y en particular el punto 3.8 se llama "Cuestiones fiscales de política municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)" y el 3.9 "Propuesta económica y de gobierno municipal para preparar a Vigo delante del cenit del petróleo (peak oil)". Aunque no hay nada espectacular en el programa, queda claro que la candidatura se toma el tema bastante en serio.

La conclusión de este rápido repaso es que la cuestión del peak oil en particular, y de la crisis esencial de nuestro modelo económico, ha trascendido ya a algunas candidaturas, aunque todas ellas con pocas o nulas opciones de entrar en el gobierno de las instituciones. Aunque a primera vista pueda parecer un poco decepcionante, dada la urgencia y gravedad de estos problemas, la mención en algunos programas políticos es un gran salto hacia adelante con respecto al panorama de hace unos años, y demuestra que el discurso técnico sobre el problema está permeando progresivamente en la sociedad. Posiblemente en las próximas elecciones autonómicas el problema se hable de una manera mucho más franca y abierta entre todos los partidos. La cuestión es cómo se encontrará nuestra economía y nuestra sociedad por aquel entonces.

Salu2,
AMT