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miércoles, 20 de marzo de 2019

El discurso del sistema: Antítesis (y V)

Queridos lectores:

Ésta es la última entrada de la parte Antítesis del Discurso del Sistema, por Beamspot y Rafael Romero. En ella se analizan los efectos de la deuda.

Salu2.
AMT 

 

El Discurso del Sistema. Antítesis (y V).

Esta es la última de las entradas de esta ‘temporada’, y en ella se ven otras dos omisiones del discurso que apenas parecen tener relación con el asunto medioambiental. Sin embargo, como se verá en la siguiente temporada, su importancia es clave en comprender cómo funciona todo este entramado, por dónde van los tiros en realidad, y cómo se interrelacionan las diferentes partes que se nos presentan por separado, bajo el clásico enfoque reduccionista que pervade nuestra cultura y que evita (razón por la que se usa) que se vea la ‘big picture’, el todo, el cuadro completo, este todo que es mayor que la suma de sus partes.

Resultat d'imatges de Esclavitud y deuda
VII - La esclavitud de la deuda.

Hoy en día, lo más común a nivel económico-social para hacer operaciones económicas de cierta envergadura es ir tirando de crédito. No es que sea una opción, poco a poco se ha ido transformando en una imposición. En sí mismo no es nada malo, ya que es una de las cosas que han ayudado a la economía y la sociedad han llegado hasta donde estamos ahora. Pero cuando esta sea la única opción ya no será tan bueno.

Porque es más que una simple palanca de funcionamiento del sistema.

En anteriores sociedades y civilizaciones ya fue una palanca usada en determinadas situaciones, y también posteriormente prohibida. Es un sistema de apalancamiento que, como muchas otras herramientas socio-económicas, tiene una serie de usos y efectos, tanto buenos, como malos. Y hasta ahora hemos visto generalmente los buenos.

Pero lo que debería alertarnos es la prohibición explícita que se ha hecho de “la usura” (vamos a llamarla por su nombre) en dos de las tres grandes religiones monoteístas que se conocen y de la aplicación parcial en la tercera, el judaísmo, en la que el préstamo y la deuda sólo se permitía al infiel. Esta prohibición tiene sus razones de ser, derivadas precisamente de los efectos más perversos, que ahora tan sólo empezamos a entrever, como por ejemplo los desahucios.

La deuda, tal y cómo está enfocada ahora, tal y cómo se está usando desde la crisis económico financiera de 2008 es el gran mecanismo de expolio de la clase media de hoy en día.

Y nuestra civilización actual no se explica sin la existencia de esta clase media occidental, luego la usura es una de las principales amenazas a medio plazo a nuestra actual cultura y civilización.

Un mecanismo de deuda que usaron ya las élites romanas de la República antes de su transformación en Imperio y que acabaron con su caída.

Julio Cesar era un muy buen conocedor, gran usuario de la deuda e, incluso, esta fue la causante de su muerte. Julio Cesar consiguió zafarse del mecanismo y comprendió que era este mismo mecanismo el que estaba amenazando a la República. Era un mecanismo manejado por los senadores que la gobernaban la República y estaba siendo usado por los mismos como sistema para garantizarse el control  de la península y sus ciudadanos.

Poco a poco, la mayoría de tierras de cultivo de la península ibérica (principal motor del imperio romano) pasaron a manos de dichos senadores, y muchos de los anteriores propietarios de dicha tierra ahora eran esclavos de estos al no poder hacer frente a sus deudas. Italia se había convertido en un gran latifundio, el terreno de juego de los senadores.

Esta no era una situación nueva, era un problema que ya había causado problemas y revueltas anteriormente, y que amenazaba precisamente la estabilidad otra vez

Cuando Julio César estaba preparando un jubileo, una manera de saldar deudas para reducir la presión de la deuda sobre el grueso de la población murió a manos de Bruto, uno de los principales banqueros de la República, y que como los otros, podía quedar muy afectado por como pretendía arreglar el problema Julio César,

Julio César pasó a ser una amenaza para el sistema, sus intenciones de saldar la deuda suponían una modificación del régimen en el cual, como está pasando ahora mismo, los de arriba estaban cada vez más arriba, y los de abajo, más y más abajo. Y, como es habitual, los que estaban dentro del sistema evitaron perder ese mecanismo, ese poder, no dudando en eliminar lo que era para ellos era su principal amenaza.

Sin embargo, el asesinato de César, lejos de causar alegría en el pueblo, que según cuenta la historia empezaba a estar asustado ante la concentración de poder del César, se revolvió contra los senadores en unas revueltas que acabaron con Augusto Octaviano como emperador,  con la deuda saldada y con los senadores más poderosos eliminados, única solución ante la situación límite a la que habían llevado las cosas la avaricia de los senadores.

Que eso mismo está pasando ahora, es evidente. Quienes controlan las finanzas, al menos en Europa, son entidades no democráticas (FMI, BCE, etc.) con líderes que dictan las políticas económicas a los presidentes electos. Condiciones económicas donde algunas de estas personas compran deuda, manejan los préstamos a placer, controlan bancos, y dan préstamos a interés muy bajo por no decir nulo, a las empresas que ellos mismos deciden, empresas grandes (Tesla, Amazon, Facebook, Netflix, etc), así como estados que a su vez dedican estos préstamos a empresas grandes, habitualmente bancos (Bankia), que lo redirigen a otras empresas grandes.

Préstamos que salen de endeudarse la Unión Europea, es decir, todos. Préstamos que no llegan, o al menos no con estos intereses tan bajos, al resto de población que es precisamente quien, en teoría, lo financia. Población sobre quién repercutirá la próxima quiebra del sistema, como ya  pasó en la crisis del 2008 y los posteriores recortes del “estado del bienestar” europeo.

No hace tantos años, las clases medias, e incluso trabajadoras, podían adquirir la mayoría de las cosas que necesitaban e incluso algunos lujos (segundo coche, segunda residencia, vacaciones,…), sin apenas necesidades de crédito y con el sueldo de una sola persona. Y gracias a ello, se crearon puentes sociales a través de la mejora de la educación y su extensión que permitían a amplias capas de la población tener más posibilidades para seguir ‘progresando’ en su propia generación y en las siguientes.

El proceso se inició con el estancamiento del poder adquisitivo de los trabajadores manuales en la década de los 70, la extensión de la cultura del crédito, en la mayoría de sectores, primero en los más bajos, luego en los más altos, el aumento del peso del crédito, la situación real es que el poder adquisitivo real ha ido descendiendo desde hace tiempo.

Sin embargo, ahora lo normal es pedir un crédito incluso para ir de vacaciones y necesitar de dos sueldos importantes (no de mil eurísta o inferior) y una hipoteca incluso para comprar un coche.

Por otra parte, se ha legislado de manera que sea imposible comprar nada con dinero efectivo (ahora ya limitado a 1.000 €), incluso se han limitado las cantidades de dinero físico que se pueden extraer de los cajeros, y se ha incrementado hasta el absurdo las comisiones por sacar dinero (que es tuyo) de un cajero.

Todo esto no se hace para reducir los costes, ni controlar el fraude (si realmente quisieran acabar con el fraude se eliminarían de entrada las emisiones de bonos que es la manera más fácil de limpiar dinero), que siempre encontrará otros canales para operar al margen del sistema (o con la connivencia del sistema), sino porque es una manera más de controlar la privacidad de las clases medias y trabajadoras (las que menos pueden escapar del control de sistema) y controlar cada uno de sus pasos, desde a qué hora se toma un café hasta donde comen, con que regularidad van al supermercado o cuantos condones utilizan al mes. Y aún más, le da la potestad al Estado, a través de los bancos, de confiscar de forma automática la riqueza de los ciudadanos o de controlar las cuentas de los disidentes.

Ahora ya, para casi cualquier cosa, hace falta un crédito, una hipoteca o una tarjeta de crédito. Ir con dinero físico por el mundo parece “demodé” incluso hay países europeos, Suecia, donde ya no puedes realizar pagos en efectivo, incluso las donaciones a la iglesia se hacen con tarjeta de crédito. E incluso en países en desarrollo, ejemplo Kenia, han conseguido que más de 60% de las transacciones sean online.
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Sabéis cuales son los próximos pasos ¿no? El primero ya lo estáis viendo, la extensión del móvil como medio de pago o retirada de dinero, las monedas virtuales, las órdenes de pago con mensajes de voz,

¿De verdad creéis que esta rápida extensión es gratuita?… claro, igual que os creísteis que Internet era gratis hasta que estáis empezando a ver como se utiliza toda la información recogida por Google, Facebook o Twitter.

La rápida extensión del uso de móviles no se ha creado sólo para facilitar la vida social de las personas.

El móvil es un arma más del sistema para controlar a la población en todos los aspectos y el último es facilitar el control de la riqueza de los ciudadanos, igual que las redes sociales o las páginas de búsqueda.

Y todos hemos corrido a utilizar las unas, incrementando el gasto en telecomunicaciones de una forma absurda, y a comprarnos un móvil y renovarlo continuamente para “disponer de las últimas prestaciones” (o que otros dispongan de ellas, claro).

Ahora todos los móviles de última generación tiene instalada de serie la tecnología NFC, todos los bancos hacen publicidad de sus aplicaciones para pago electrónico cada vez más cómodo (sin contacto, por voz,….), al mismo tiempo que reducen las plantillas, oficinas y la atención en locales propios, ahora lo más innovador es que venga un asesor personal a casa y dentro de poco será a distancia hasta que acabemos hablando con una máquina programada para ya directamente indicarnos en que productos se ha invertido nuestro dinero,….

Lo más “chic” ahora es pagar con él móvil. Es un símbolo de “status” como lo fue en el pasado el coche o la casa con jardín.  Ya se puede incluso hacer donaciones a la iglesia. El siguiente paso será insertar un chip a los hijos, para irlos educando en el nuevo sistema, con la excusa de facilitar y controlar su gasto

Y los ciudadanos voluntariamente harán cola para insertar el chip en sus hijos, además pagando religiosamente por ello, claro. Como lo hemos hecho para comprar los móviles incluso a adolescentes y niños (porque así los padres pueden hacer control parental de donde están sus hijos…. Los padres y el Gran Padre o Hermano, claro)

Todo este proceso forma parte de un mecanismo de manipulación que queda oculto dentro de pequeños cambios en el tren de vida, que es prácticamente el mismo. El aumento del acceso al crédito para mantener el poder adquisitivo fue el primer paso de este proceso y las consecuencias del  aumento del nivel de endeudamiento son una prueba, la demostración, de este proceso.

Como se comprobó en 2008 el peso de la deuda sobre la población pretende lo  mismo que pretendían los senadores de la República romana, la esclavitud. Una esclavitud que implica que para poder hacer frente a tanta deuda, la gente trabaja por un sueldo menor, de cualquier cosa, de cualquier manera.

Esta deuda ciudadana que se ha promocionado desde los gobiernos de todo el mundo está en la raíz del aumento de la desigualdad entre los diferentes estratos de la sociedad tan espectacular como se desprende de la gráfica de la evolución del coeficiente de Gini, esas creadas por el influyente teórico e ideólogo fascista italiano Corrado Gini que escribió “Las bases científicas del fascismo” (1927), esa que se utiliza precisamente para medir la desigualdad, desigualdad creciente en todo el mundo, incluida Europa donde países como España destacan por su crecimiento desde 2002.

La Deuda es una palanca que, como hemos visto, les causó la mayoría de problemas al Imperio Romano, y a muchos otros imperios, como el Español, con hasta seis quiebras soberanas en menos de un siglo. Francia es otro caso similar, con ocho.

Esa es una de las razones por las que las grandes religiones tenían prohibido, para ellas o para todos, el préstamo con interés. La usura.

Pecunia pecuniam parere non potest.”

Porque el problema no está en el propio préstamo, el problema está en los intereses. Y la intención de la prohibición era involucrar al prestamista en la generación de beneficios de su préstamo, que tuviera una motivación especial para asegurarse que el negocio funcionase. Evitar el rentismo, que uno pone el dinero y le importa un carajo el préstamo mientras cobra sus rentas, sus intereses.

La prohibición intenta potenciar la simbiosis y evitar que la sociedad caiga parasitada por unas élites que no aportan nada, solo reciben, y que, como suele pasar con los parásitos, acaban matando a su huésped, en este caso, la civilización.

Ergo la razón de la prohibición no es contra el mecanismo, el proceso del préstamo y la deuda per se, la palanca, sino contra el sistema que engendra, el germen parasitario de elites de la sociedad

La Usura, es el mecanismo de control de la población que ha acabado con las luchas sociales y que acabará en breve con el “estado del bienestar” occidental para mejor gloria y beneficio de los que se encuentran en situación de acaparar la riqueza dentro del capitalismo, transformando el liberalismo capitalista en un nuevo fascismo económico.

Resultat d'imatges de "deuda técnica"
VIII - La Deuda Técnica.

Esta expresión a la mayoría le sonará a nuevo, pero el concepto en sí no lo es. Seguro que a muchos les suena o, al menos, han lo han observado sin generalizar.

Esta generalización o abstracción, eufemismo técnico de hecho, se acuñó en la década de los 90, y en realidad es fruto de la observación, no es ninguna teoría por demostrar. Como decíamos, esta evidencia enlaza los dos epígrafes anteriores a la vez, la Industria 4.0 y la Deuda Financiera, al unir ambos conceptos en uno.

El término surgió hace poco más de 2 décadas de la mano de Ward Cunnigham  sobre los primeros programas comerciales en plena efervescencia de la informática, como necesidad de explicar en un lenguaje no técnico (para directivos) la necesidad de “refactorizar” y básicamente dice que si se saca una versión de un programa, aplicación o código software con un error, y éste no se corrige pronto, las próximas versiones van arrastrando y sufriendo cada vez más de ese error, como si fuese una deuda y el interés sobre la misma creciera a cada nuevo ciclo. Los programas se ‘endeudan’ (tiene errores que deberían solucionarse antes de su puesta en producción) con la primera versión, pero por falta de procesos de control (calidad) o por presión de la planificación (fechas de entrega) no se corrigen, he hipotecan las posteriores versiones de la aplicación.  En el siguiente ciclo, como mínimo deberá solucionarse el error en dos versiones, sin comentar que a veces este error de la primera versión causa complicaciones codificación de la segunda versión y que si no se detecta el error a tiempo (en los primeros ciclos) igual sale más complicado solucionar el error que realizar un programa/aplicación nueva.

Ese ‘aumento de los problemas/errores’ como si del interés de una deuda se tratase, es el concepto que se esconde detrás de esta expresión. Pero el concepto, va más allá del ámbito tecnológico de la informática y es extensible a otro tipo de situaciones conocidas más mundanas.

Por ejemplo, las infraestructuras urbanas. Si se producen ampliaciones del núcleo urbano sin planificar, dichas infraestructuras pueden colapsar por aceptar más servicios de los que estaban previstos y calculados de antemano. Es el caso por ejemplo del alcantarillado, o de la red eléctrica, o la planificación de cualquier infraestructura (vías, carreteras, puertos, aeropuertos,…).

Si dicha ampliación se hace de forma planificada con todos los cambios necesarios, la inversión seguramente saldrá más cara al principio, pero luego se ahorrarán problemas. Si no se hace, luego los costes de ampliación pueden, suelen ser más elevados, sin contar los perjuicios por los problemas causados.

A medida que la infraestructura/tecnología/lo-que-sea se complica, la situación se puede volver inabordable hasta causar la ‘quiebra’ por una ‘deuda’ impagable de la infraestructura o tecnología.

Supongamos por ejemplo que intentamos montar una nueva fábrica 4.0 poniendo ordenadores basados en sistemas operativos que se sabe que fallan o que son inseguros. Pongamos por ejemplo, el Winmac (no hace falta poner el dedo en el ojo de ninguna en concreto).

Para todos aquellos que estamos en el desarrollo y/o mantenimiento de este tipo de industria y tecnología, ‘el problema’ de la Revolución Industrial 4.0 está meridianamente claro. La deuda tecnológica asociada a la Revolución Industrial 4.0, así como la financiera, es mucho mayor; hasta el punto que la enorme complejidad asociada a los procesos “más eficientes” ha llegado a un punto en que es contraproducente intentar solventar los errores iniciales.

Es el Pico de Tainter, ya que fue precisamente Joseph Tainter quien publicó un estudio donde la complejidad creciente de una sociedad es la que acaba con esta.

Supongamos que tenemos una red eléctrica pensada para suministrar energía eléctrica desde unos puntos de producción centralizados y para un consumo específico y controlado, y que ahora, una vez construida, se pretende cambiar en su totalidad el funcionamiento que debe pasar a ser de producción distribuida y con un consumo variable. ¿La cambiamos toda con su elevado coste, o vamos haciendo parches y capeando el temporal a medida que vayan surgiendo los problemas? Eso es lo que ha pasado en Australia con la eólica y los apagones por exceso de viento O el origen del cambio de legislación energética española tras iniciar la carrera hacia las energías renovables.

Otro aspecto a tener en cuenta, asociado a la Deuda Técnica está vinculado al tema laboral, que comentábamos anteriormente. Los especialistas y técnicos, ingenieros e informáticos, que habitualmente se tienen que hacer cargo de todo este tinglado de complejidad creciente, están cada vez peor. Por una parte, el Core (procesos como facturación, cobros,….) de muchas de las grandes compañías de este país aún siguen funcionando con tecnologías y sistemas que ya se estudian en las facultades de informática o ingeniería como Historia de la informática (por ejemplo, Cobol) y, por otra parte, en España se han formado en los últimos años gran cantidad de titulados que, si son suficientemente buenos o listos, andan buscando empleo en el extranjero porque el que queda aquí es básicamente nearshoring de otros países europeos (pero ¿no debería estar esto en aumento?), que como cualquier offshoring, está muy mal pagado, pero que se alimenta de un enorme paro juvenil.

De hecho, ante este exceso de titulados lo habitual es pedir titulaciones innecesarias para cubrir los puestos, suplantando tareas de l@s operari@s por titulados superiores, informátic@s o ingenier@s, trabajando las mismas horas, por el mismo sueldo, a pesar de una inversión o esfuerzo mucho mayor en forma de titulación universitaria, de formación; con la consiguiente frustración y baja productividad.

Por suerte, ¿alguien ha pensado que todo esto de la Revolución 4.0, tan complejas y caras, ahora están en manos de mentes mucho más capaces y preclaras, con solvencia contrastada: los políticos?

Llegados a este punto, se plantean otras dos omisiones mucho más ominosas, que vienen al hilo de este último comentario y que configura la otra mitad del cuadro general, pero que dejaremos para otro post.

A falta de esas dos grandes omisiones importante, el cuadro presentado hasta aquí en lo que es la antítesis es bastante extenso, pero es inconexo con la primera temporada, con la tesis.

Así que para la próxima temporada se impone el ir enlazando todo lo expuesto hasta aquí en lo que es la Síntesis entre ambas partes, para ver la sinergia que sale de semejante engendro.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La ilógica financiera



Queridos lectores,

A medida que se multiplican los signos de que el mundo avanza hacia una nueva recesión global, se van produciendo día sí y día también noticias que pasan con cierta sordina en los medios de comunicación, pero que cuando se observan con un poco de atención demuestran que nos estamos precipitando lentamente en un abismo del cual ya no podremos salir. Fijémonos en una de ellas, sacada de Reuters: "La petrolera Total prevé vender más activos y reducir la meta de producción de petróleo". Total es una de las cinco grandes compañías petroleras multinacionales que quedan en el mundo (el resto o son compañías nacionales o son pequeñas compañías privadas), y como le está pasando a las otras cuatro su producción de petróleo lleva ya unos años en caída:



La anterior gráfica está extraída de un artículo publicado el pasado mes de Marzo en el blog de Mattieu Auzanneau, y que tiene un título bastante significativo: "Nueva caída en 2013 de la producción de crudo de las majors, a partir de ahora obligadas a desinvertir". Poco antes Gail Tverberg publicaba un impactante post (cuya traducción puede encontrarse en este mismo blog) sobre una presentación de Steve Kopits que mostraba los planes de desinversión de las grandes compañías.



Por las mismas fechas, yo sacaba una conclusión semejante a la de Matthieu Auzanneau: que estábamos delante de un momento histórico, en el que se anticipa que las grandes compañías petrolíferas comenzarán a abandonar las explotaciones menos rentables (como la explotación de gas y de petróleo extraídos mediante fracking, los petróleos de aguas profundas, las arenas bituminosas del Canadá, los biocombustibles), dada la presión que tienen estas compañías para volver a las antiguas rentabilidades. Debido a lo precipitado de su salida, se podría producir, en un plazo bastante breve de tiempo (posiblemente, no más de un par de años) una caída muy fuerte (quizá un 10%, quizá más) de la producción de petróleo, contando aquí todos los líquidos que así llamamos, lo cual generaría graves problemas y tensiones a escala global, acelerando de manera no lineal nuestro declive. La única cosa que podría frenar esta tendencia es que los Estados interviniesen e invirtiesen dineros públicos para mantener la producción, desviándolos de otros fines más transversales y agravando la inestabilidad social. Pero dado que el principal perjudicado serían los EE.UU. (puesto que es el país donde se está explotando el fracking de manera masiva y ese tipo de explotaciones es el más ruinoso) no está claro cómo se acabaría articulando ese rescate.

En este preocupante contexto, el Departamento de Energía de los EE.UU., a través de su Agencia de Información de la Energía (EIA por sus siglas en inglés) sacó el julio pasado una breve nota sobra la evolución financiera de las 127 compañías productores de petróleo y gas más grandes del mundo (gracias a The Tyee por sacar la noticia). Y las gráficas añaden aún más preocupación a las noticias reseñadas arriba:


Gráfico de "Today in Energy" de la EIA, http://www.eia.gov/todayinenergy/detail.cfm?id=17311

La línea azul representa los gastos de estas 127 compañías durante los 12 meses previos al momento que se considera, en tanto que la línea verde representa los ingresos por sus operaciones ordinarias (vender petróleo y gas, básicamente); la diferencia de las dos curvas es, simplificando, los resultados de explotación (no exactamente, como ahora veremos). Como se ve, en el primer trimestre del año 2014 los resultados de explotación durante el año que va de Abril de 2013 a Marzo de 2014 dejaron un saldo negativo de 110.000 millones de dólares. Lo grave es que entre 2012 y 2013 pasó algo muy similar. ¿Cómo han podido sobrevivir estas compañías con semejantes números rojos? Eso nos lo aclara la EIA con otro gráfico:



Esta gráfica nos desglosa, en porcentaje, el origen de los ingresos de las compañías. Podemos ver así cuánto se ha ingresado por operaciones (barra verde), cuánto se ha incrementado la deuda de manera neta (barra gris oscuro) y cuánto se ha ganado en la venta de activos (venta de yacimientos, refinerías, etc). 

Tomando la primera de las gráficas se puede calcular aproximadamente cuáles han sido las necesidades de financiación adicional (más allá de las operaciones) de cada año (para extraer los datos a partir de las gráficas uso la misma metodología que en el post "El ocaso del petróleo"); los resultados se muestran en la siguiente gráfica (el eje vertical representa miles de millones de dólares).

Diferencia entre ingresos de operaciones y gastos en términos anualizados, en millardos de dólares

Como se ve, la necesidad de financiación adicional sube rápidamente desde inicios de 2011 y llega a máximos a principios de 2012; y se ha mantenido bastante elevada desde entonces, a pesar de que en términos constantes el precio medio del petróleo ha estado en máximos históricos.

Lo grave no es sólo que haya este desfase en operaciones tan grande, sino lo grande que se está haciendo la deuda acumulada: la gráfica siguiente muestra cuál ha sido la evolución de la necesidad de financiación acumulada durante los últimos años.


Necesidad de financiación adicional acumulada desde 2010, en millardos de dólares.

Como pueden ver, el desfase acumulado llega hasta los 413.000 millones de dólares, en términos anualizados, a principios de 2014, y con una tendencia fuertemente creciente de más de 100.000 millones de dólares al año. No todo esa curva roja es deuda, puesto que como hemos mostrado una parte de este desfase contable se ha compensado vendiendo activos, pero haciendo tal cosa las compañías disminuyen su capacidad productiva y por tanto complican poder continuar el servicio de las deudas con sus intereses. De esta gráfica se deduce que, en todo caso, la deuda de las grandes compañías del sector del petróleo y el gas puede ser fácilmente de más de 300.000 millones de dólares, y creciendo cerca de 100.000 millones cada año.

Queda claro, por tanto, que las compañías no sólo están fuertemente endeudadas, sino que además están incrementando de manera brutal su endeudamiento al tiempo que deterioran su capacidad productiva de cara al futuro. Es en este contexto que la noticia sobre Total con la que abro el post de hoy cobra todo su sentido: la compañía está vendiendo activos mientras rebaja sus objetivos de producción, lo cual es síntoma de que está fuertemente endeudada como el resto de las compañías del sector. Tal actitud es completamente absurda desde un punto de vista empresarial, de no ser que la compañía esté entrando en un serio problema de viabilidad futuro. Y no es la única: recientemente Ben van Buerden, el consejero delegado de Shell, reconoció a The Wall Street Journal que los ingresos eran demasiado bajos, y también son conocidos los planes de desinversión de Shell. Y un síntoma todavía más preocupante del hundimiento del sector es que la familia Rockefeller ha decidido deshacerse de todas sus participaciones en empresas petroleras.

¿Cómo han podido las compañías del sector del petróleo y el gas meterse en un agujero financiero de semejantes dimensiones? ¿No podían simplemente haberse limitado a producir aquel petróleo o gas que era rentable a los precios que el mercado quería pagar, y no perder dinero produciendo hidrocarburos por debajo de coste? La respuesta es no, no podían. Y no podían porque estas compañías tenían que demostrar que eran rentables, porque hay muchos fondos de inversión y fondos de pensiones en este mundo, y que mueven miles de millones de dólares, que han construido su cartera basándose en las empresas del sector de los hidrocarburos. Por el tamaño de sus inversiones y su capacidad de hundir o alzar el precio de las acciones de cualquier compañía, esos fondos son capaces de influir en la toma de decisiones de las empresas de las que tienen participaciones. No sólo eso: estos fondos exigen que las compañías den unos dividendos anuales de al menos cierto valor, porque la rentabilidad de sus carteras depende de sus dividendos. Por eso apuestan por valores tradicionalmente considerados seguros, como son las petroleras. Si se fijan Vds. en las explicaciones de los gráficos de más arriba, verán que parte de los costes que las compañías tienen que financiar con la venta de activos y con endeudamiento es el pago de esos dividendos. Lo han leído bien: estas empresas están recurriendo a créditos para poder pagar dividendos. Una lógica financiera que contradice a cualquier lógica empresarial. Es esta lógica suicida de demostrar que las compañías eran muy rentables y que siempre serían capaces de producir más y más petróleo lo que ha llevado a explotar recursos sin rendimiento económico, como las arenas bituminosas, como el fracking, como los biocombustibles... Una huida hacia adelante que tiene ya  los días contados.

En el fondo, las empresas del sector de los hidrocarburos se han estado descapitalizando para garantizar un magnífico retorno a sus inversores. La burbuja ya tienen varios cientos de miles de millones de dólares y seguramente puede inflarse algunos cientos de miles de millones más antes de reventar. Pueden si quieren apostar cuándo llegará este estallido: yo creo que será aproximadamente al mismo tiempo que la próxima oleada recesiva, porque en su actual debilidad financiera estas empresas no podrían resistir una nueva fase de precios bajos para el petróleo como suele suceder en las recesiones. Y como no faltan demasiados meses para la próxima oleada recesiva, no sería de descartar que en los próximos meses leamos alguna noticia impactante del sector, como la quiebra de alguna empresa medianamente grande o algunas grandes fusiones o absorciones. Incluso, un plan de algún Estado para participar significativamente en una de estas empresas. En todo caso, el síntoma más claro de que esta burbuja ha llegado a su fin será el hundimiento del fracking en los EE.UU. y la brusca bajada de la producción mundial de petróleo en al menos un 5%. La escasez de petróleo se dejará sentir por todo el planeta, con consecuencias imprevisibles y altamente no lineales.

¿Qué nos ha llevado hasta aquí? La lógica financiera, diseñada para un mundo en continua expansión. Un mundo que ya no existe y que por tanto la convierte, más bien, en la ilógica financiera. Una actitud irracional que nos lleva a destruir aquello que necesitamos para hacer una transición que no puede esperar más.


Salu2,
AMT

lunes, 9 de junio de 2014

Día a día, ahorro y deuda

Queridos lectores,

Gabriel Anz nos ofrece esta semana una sencilla explicación sobre los modos que tiene el hombre de relacionarse y explotar su entorno. Espero que la disfruten.

Salu2,
AMT

Día a Día, Ahorro y Deuda




En casa cierto día, hablábamos con nuestros niños acerca de los beneficios que conlleva el hábito de ahorrar dinero y recursos en general, y me sentí a destiempo de la realidad actual. Vi que sólo estaba repitiendo lo que me habían inculcado mis padres y de cuanto ha cambiado la historia en tan poco tiempo. Revisando el comportamiento del Homo Sapiens, llegué a la conclusión de que los antropólogos podrían sumar una nueva subclasificación a su evolución:


"Homo día a día"
"Homo ahorro"
"Homo deuda"


Si bien podemos ver que todas las características que describiré a continuación de cada uno de los Homo han convivido –y conviven- en los tres (en mayor o menor grado), creo que todas formas y fácilmente podremos identificar qué los caracterizó a unos y otros en cada época.


El "Homo día a día" vivía según lo que fuera recolectando o cazando, según le proveyera la madre naturaleza y a merced de ésta, lo cual significaba que era una especie viva más dentro del equilibrio natural. Es de destacar la actitud agradecida hacia los dioses que manifestaba mediante sus ofrendas, por todo lo recibido. El concepto de Ser individual, al parecer, no estaría tan definido porque cada uno sabía que se debía al conjunto y vivía o moría en función de ello.


El "Homo ahorro" descubrió que domesticando parte de su Hábitat -practicando la agroganadería y el sedentarismo- podía otorgarle previsibilidad a su vida. Mediante su acumulación y conservación lograba diferir el momento de consumo y utilización de los alimentos y otros recursos, para su mayor seguridad. Es decir, que inmovilizaba un capital excedente en el presente como resguardo para el futuro. Con estos cambios se gesta el concepto de propiedad, de capital y se abre la puerta para la toma de conciencia del Ser Individual.


Y el "Homo deuda" encontró formas de hacer uso de los hidrocarburos como fuente de energía prodigiosa en cuanto a su concentración, potencia, versatilidad y bajo costo, y como consecuencia descubrió que le permitía transformar su entorno hasta límites insospechados, incluso atreviéndose a pedirle prestado al futuro (deuda), pasarla fantásticamente bien hoy sin importarle a costa de qué ni de quién. Dispone del poder (energía) para desarrollar herramientas y tecnologías que le permiten disponer a cuenta del futuro -por encima de la capacidad de reposición de los recursos naturales- bienes o recursos que usufructa en el presente. El materialismo, consumismo y exacerbación del capitalismo son propios de ésta época. La propiedad pasa a ser usada como bien de cambio y especulación. De la domesticación se pasó al dominio de la naturaleza, con actitud extractiva y nada de simbiosis. La individualidad llega a su máxima expresión, llegándose a actitudes de un egoísmo antropocéntrico que lo desconectó de la naturaleza y en muchos casos hasta de sus propios congéneres.


Pero de fiesta y de prestado no se puede vivir por siempre, y en algún momento la factura llega y hay que hacerse cargo.


Lo que me pregunto es si llegado a este extremo rebotaremos y volveremos a alguno de los estadios previos o encontraremos una alternativa diferente.


La alternativa diferente yo no la veo. Creo que seguiremos intentando aplicar maquillaje dentro de las estructuras de pensamiento actuales, pero en lo esencial (dependerá mucho de nuestra capacidad de tomar conciencia y de la actitud) volveremos en esencia a alguno de los dos estadios previos. "Nos pasamos de largo y tenemos que desandar algún tramo del camino recorrido, hasta encontrar el punto donde nos desviamos y equivocamos el rumbo". Las leyes físicas y naturales son bien tiranas y nos pasarán factura… en realidad creo que ya lo está haciendo.


Lo he manifestado de otras maneras en ocasiones anteriores y creo que en el viaje de vuelta tenemos que apuntar a "bajarnos en la estación" del "Homo ahorro", porque creo que es un sistema de vida que ha sobrevivido sustentablemente durante miles de años, al mismo tiempo que le da cabida al Hombre con sus peculiaridades y diferencias respecto de los demás seres vivos. Si bien pienso que ha vivido en mejor equilibrio con la naturaleza el "Homo día a día", creo que estamos de acuerdo en que no parece lógico volver a formas de vida tan primitivas (dentro de los parámetros actuales suena terrible). Vemos que ya no es viable el sistema de vida del "Homo deuda", mientras que reconectarnos con la Madre Naturaleza parece ser la única salida. En vez de imprimir dinero como locos, deberíamos centrarnos en "imprimir" vida, alimentos, recursos naturales… según los ritmos y las reglas físicas del Universo.


Me parece que modificar parte del Hábitat en nuestro beneficio, pero de forma sustentable y sin pretender más que lo suficiente... porque en definitiva es lo que cada ser vivo hace para su subsistencia e inserción en el tejido y equilibrio de la vida, sería lo más sensato. Contrariamente a lo que algunos autores postulan, creo que no hay nada de malo en el proceso de "domesticación" que el Hombre inició con la agricultura y la ganadería... ¿O acaso las hormigas no acumulan y ahorran para el invierno, cultivando los hongos que consumirán durante el tiempo que no puedan salir del hormiguero? ¿Las abejas no hacen parecido? ¿Y aquellos animales que se “apropian” de recursos y los “capitalizan” en forma de grasa corporal para pasar el invierno?


Con esto quiero decir, que a mi modo de ver los problemas y soluciones no pasan solamente por aplicar conceptos como Propiedad, Capital, Acumulación…  o en el otro extremo, Comunidad, Cooperación, Distribución, etc. y tantas otras palabras que describen en términos modernos, situaciones que en realidad y a otras escalas, ocurrieron y ocurren combinadamente y aleatoriamente en todos los ordenes de la vida natural. O sea, que como en tantas otras ocasiones, se buscan culpables y “chivos expiatorios” que eximan a los grupos dominantes de los excesos cometidos, no importa cuales sean las tendencias ideológicas, cuando lo razonable sería cambiar en esencia de actitud y dejar de pretender vivir “creciendo eternamente” y por encima de la capacidad de reposición natural del Planeta, entendiéndose, que la clave está en la diversidad, el equilibrio, la conjunción y comunión de diferentes sistemas, la constante adaptación a los cambios, la trascendencia y el constante reciclaje y renovación mediante el perfecto mecanismo de la Vida y la Muerte.


Saludos a todos


Gabriel Anz