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jueves, 13 de febrero de 2014

El precio de la energía



Queridos lectores,

Uno de los dos JotaEles que contribuyen a este blog me ha hecho llegar este interesante ensayo sobre el verdadero precio de la energía. Espero que sea de su interés.

Salu2,
AMT

¿Realmente está cara la energía?
Con la subida del precio de la electricidad a principios de año se  ha puesto de manifiesto tanto en los medios de comunicación como en el sentir de la gente, los altos precios de la energía que estamos padeciendo. Sin embargo, viendo la forma como la sociedad derrocha la energía no parece que esté lo suficientemente cara.
A continuación voy a exponer algunos ejemplos y actitudes de cómo la sociedad está acostumbrada a derrochar energía como si se tratara de un recurso ilimitado y barato.
Voy y vuelvo del trabajo andando, lo cual me lleva dos horas de recorrido por Madrid. Durante este tiempo paso por varias vías principales las cuales sobre todo por la mañana casi siempre están saturadas de coches, la mayoría con un solo ocupante, atascados o en circulación lenta debido a la alta intensidad del tráfico. ¿Realmente a toda esta gente le es imprescindible utilizar el automóvil todos los días?  Si es así, mejor sería cambiar hacia otro tipo de vehículo más rentable. Sin duda una scooter o una bicicleta eléctrica (según la distancia a recorrer) serían  vehículos mucho más rentables y mejor adaptados para núcleos urbanos. Pero una equivocada necesidad de bienestar propia de las sociedades de consumo hace que la gente siga aferrada al coche aunque no le salga tan rentable.
Otro comportamiento que se ve a menudo es el permanecer estacionado con el motor encendido. A pesar de que la mayoría de fabricantes de automóviles recomiendan  apagar el motor en estancias de tiempo prolongadas (más de un minuto), es frecuente ver coches estacionados sin apagar el motor. Es raro el día en que no vea uno o más coches estacionados manteniendo el motor encendido,  bien esperando o hablando con alguna persona, o bien hablando por el móvil. Incluso hasta he visto dormir en automóviles en verano con el aire acondicionado y en invierno con la calefacción. Luego estas personas seguramente se indignarán cada vez que sube el precio de los carburantes.
Atendiendo a estadísticas energéticas, el consumo de combustibles de automoción está bajando desde el 2007, por lo que indudablemente el mayor precio de los carburantes está haciendo aumentar la eficiencia en el sector del transporte, sin embargo el coche se sigue utilizando de forma masiva en entornos urbanos. La intensidad de tráfico en Madrid tan solo ha bajado un 7% desde el 2007 si lo comparamos con la bajada del gasoil que ha sido de un 20,5%. Esto parece indicar la continuada preferencia por el uso del automóvil de la sociedad, aunque se esté limitando su uso debido al mayor precio de los carburantes.
Tampoco demuestra que la energía esté muy cara la multitud de bares y restaurantes que ponen calefactores de infrarrojos en el exterior, bien en carpas o bien en mesas al exterior. Incluso se puede ver que algunos bares y restaurantes mantienen sus radiadores encendidos en las carpas vacías como reclamo para que la gente entre a comer o a tomar un café en sus bien acondicionadas estancias exteriores. Por lo visto la energía es algo que se puede pagar fácilmente con el consumo de unos cuantos cafés.
En el post “Sociedad de consumo y energía” criticaba el abuso de calefacción que requería mi comunidad de vecinos. Pues bien, en el último año conseguí convencer a la comunidad para que el termostato de la calefacción central se fijara a la más que razonable temperatura de 22 grados. Fruto de esto, en este último año hemos reducido el consumo de gas en 29.177 kWh. El ahorro de dinero fue de 3.328 € lo que supuso unos 92€ de ahorro por vecino al año. Para algunos en la comunidad acostumbrados al mayor derroche de calefacción que había antes, no les mereció la pena ese ahorro, y mucho menos si consideramos que el gasto final, con el aumento del IVA  del 18 al 21% resultó igual que en el año anterior.
En cuanto al gasto de electricidad en la comunidad, el ascensor supone el mayor gasto eléctrico. Hace unos años se hizo un presupuesto para poner detectores de presencia que encendiesen las luces de la escalera de forma individual en cada piso, pero esto resultaba más caro que el consumo de electricidad de bastantes años, con lo que se abandonó la idea. Actualmente cada vez que un vecino de los menos luminosos pisos bajos activa la luz, se enciende la luz de todos los pisos, aunque en los últimos pisos haya luz natural de sobra. Precisamente esta falta de rentabilidad de las tecnologías más eficientes debido a los bajos precios de la energía es una de las razones que más alega la gente cuando les hablas de tecnologías eficientes. Es chocante que una sociedad de consumo acostumbrada a tirar el dinero en miles de cosas superfluas, es en cambio diligente cuando se trata de medir la rentabilidad de tecnologías eficientes más caras que las convencionales; tecnologías como puedan ser los detectores de presencia, las bombillas led, los coches híbridos, captadores solares, etc.
Otra de las razones que más alega la gente es la resistencia que tienen a reducir ciertos estándares de nivel de vida que consideran imprescindibles, estándares asumidos por la sociedad y a menudo muy desmesurados, como puedan ser un excesivo bienestar en la calefacción, en la iluminación, en el uso de electrodomésticos, en el uso del automóvil,  en los requerimientos de tamaño y potencia del automóvil, etc.
Sin duda los progresivos aumentos en el precio de la energía pondrán las cosas en su sitio fomentando actitudes más ahorrativas en cuanto a los recursos energéticos e imponiendo las tecnologías más eficientes.

La siguiente gráfica está formada con datos de los balances energéticos de la AIE y datos de consumo de las ponderaciones del IPCA , ambos  del año 2011. El dato de consumo de carburantes de los automóviles está sacado del IDAE.  
La gráfica muestra una
*

Consumo energético y gasto correspondiente.
comparación del consumo energético directo que consumen las familias en España con el coste que tienen que pagar por el correspondiente gasto de energía. Se ha puesto también el consumo energético en alimentación y su correspondiente coste como contraste por el alto coste que tiene en relación con su bajo consumo energético.
La gráfica no da lugar a dudas, gastamos en energía directa (combustibles de automoción, gas, carbón, electricidad) un 32% de la energía final y sin embargo pagamos por ella un 10,7% del gasto total, bastante menos de lo que se paga por la alimentación, que es un 18,3%.
En los post anteriores “Sobre la utilidad de las subvenciones al combustible” y “Pobreza y pobreza energética”, se trata el tema de pobreza energética. Según el estándar acuñado en Gran Bretaña de pobreza energética, si consideramos el gasto de combustible en el automóvil, ya estaríamos en el límite de de ser pobres energéticos. Pienso que el estándar de pobreza energética acuñado en Gran Bretaña es muy alto, típico quizás de una sociedad actual muy desarrollada. En el post “Sociedad de consumo y energía” veíamos gracias a las ponderaciones del IPCA como una sociedad desarrollada como la española gasta el 9% en artículos de vestir y calzado, un 14% en restaurantes y hoteles, un 8% en ocio y cultura, y todavía quedaban algunos sectores en el que el gasto también es en su mayoría prescindible. Pienso que en un futuro a largo plazo los sectores de energía y alimentación tenderán a ser los que dominen la mayor parte del gasto familiar.
El funcionamiento de una sociedad de consumo se basa en el consumo de grandes cantidades de recursos baratos, y la energía como no podía ser de otra forma se trata como si fuera otro recurso barato más. No se tiene en cuenta que la energía en sí es el recurso base que da pié a la recolección, formación y distribución de todos los demás recursos. Por lo tanto a medida que vayan fallando los recursos energéticos, no solo fallará la energía como recurso en sí, fallarán todos los demás recursos.
Actualmente los precios de la energía están subiendo principalmente por la fuerte demanda proveniente de los países emergentes. Es previsible que esta tendencia se mantenga y que incluso se incremente cuando la producción de petróleo y más tarde las producciones de las demás energías empiecen a entrar en declive. Los altos precios de la energía forzarán a que la mayoría de recursos sean caros con lo cual el funcionamiento derrochador de las sociedades de consumo se hará inviable. Esperemos que para entonces  la reacción social hacia posiciones más eficientes sea una realidad, porque lo que es hoy y quitando a los que van quedando excluidos del sistema, la mayor parte de la gente no parece querer renunciar a los excesos energéticos a los que está acostumbrada.
Una vez dicho esto, tengo que decir que no es mi intención justificar los sobrecostes de la energía fruto de los oligopolios montados por las empresas energéticas; disfrutando las compañías eléctricas además de un confuso mecanismo de tarifas por el que salen todavía más beneficiadas. Pero todo esto no quita el reconocer que el ahorro energético actualmente no es un objetivo de la sociedad, la gente está indignada por no poder mantener los niveles de consumo de unos años antes. El descontento llega hasta el punto de que está calando en cada vez más sectores de la sociedad la falsa idea de que las únicas culpables de la subida del déficit de tarifa y del precio de la energía son las renovables.
Con una mentalidad así, difícilmente se puede afrontar una crisis energética.
JotaEle


Referencias:
Sobre la utilidad de las subvenciones al combustible

Pobreza y pobreza energética

Sociedad de consumo y energía:

Intensidad del tráfico:

Consumo productos petrolíferos:

Balances AIE:

Ponderaciones IPCA:

Guía práctica de la energía:

lunes, 27 de junio de 2011

A falta de razonamiento habrá racionamiento


Queridos lectores,

Debido a los eventos recientes he decidido interrumpir por un momento la serie "Por qué los X no entienden el Oil Crash" y comentar brevemente sobre un asunto de actualidad: la liberación por parte de la Agencia Internacional de la Energía de 60 millones de barriles de petróleo para, según sus palabras, compensar el faltante libio y equilibrar los precios.

La primera aclaración que conviene hacer es que todo ese petróleo no está almacenado en instalaciones propias de la AIE; ni tan siquiera es propiedad de la AIE. Según recomendaciones de la AIE que datan de las primeras crisis del petróleo, cada país miembro de la OCDE (a la cual está vinculada la AIE) debe almacenar el equivalente a 90 días de consumo interno reciente o a 90 días de importaciones recientes (por reciente se entiende en un período de tiempo prefijado, e.g., el promedio del año anterior), la mayor de estas dos cantidades; por simplificar, hablaremos de 90 días de suministro. En realidad estas reservas no suelen ser propiedad de los Gobiernos sino que son sólo controladas por ellos, estando físicamente bajo la gestión y logística de las grandes petroleras y empresas especializadas locales e integradas en la dinámica logística de las mismas; por eso a veces la separación entre reservas estratégicas y reservas operativas (las que se usan en el día teniendo en cuenta las perturbaciones en el tráfico de petróleo: un petrolero que se retrasa, un oleoducto que se cierra por una avería, etc) es un poco difusa, sobre todo cuando el total de reservas almacenadas se acerca mucho a los 90 días de suministro. Éste sería el caso de España, que al comienzo de la guerra civil en Libia tenía reservas equivalentes a 99 días de suministro y a estas alturas está alrededor de los 90 días (según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos, CORES, dependiente del Ministerio de Industria). Interesante coincidencia, las reservas totales se acercan al volumen de las estratégicas en el caso de España.


No lo es, por supuesto; la guerra civil en Libia ha implicado la total detención de los 1,5 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo de alta calidad que salían de ese país norteafricano, los cuales no han podido ser compensados por la OPEP y particularmente por Arabia Saudita. De poco sirve que teóricamente la OPEP tenga hasta 4 Mb/d (3 Mb/d sólo en Arabia Saudita) de capacidad ociosa (el petróleo que podrían producir de más pero que deciden reservarse para controlar los precios), dado que, como ya hemos comentado, ese petróleo es de baja calidad (alto contenido de azufre) y no puede ser refinado en las refinerías europeas dada la normativa ambiental (y, por lo que se ve, es difícil encontrar algún sitio donde lo quieran y poder redirigir el petróleo de más calidad hacia Europa); no vale ni siquiera la mezcla especial que prepararon los saudíes. Así que nos encontramos con que, a efectos prácticos, hay un problema de falta de fungibilidad entre el petróleo de la capacidad ociosa y el que se consume, y ésa es una de las primeras piezas para entender el actual rompecabezas: deberíamos hablar de petróleo apto para el consumo y petróleo de baja calidad (el caso de los 0,9 Mb/d de Manifa es paradigmático), sólo aprovechable para ciertos usos. De lo cual se sigue que 1) la capacidad ociosa de petróleo apto para el consumo es virtualmente cero en este momento y 2) las actuales estadísticas del petróleo, en las que todo se mezcla (incluyendo los menos energéticos petróleos de arenas bituminosas y de biocombustibles) confunden y dan una visión distorsionada de la realidad.


Stuart Staniford acaba de hacer un interesante análisis en su blog Early Warning, de donde extraigo la siguiente gráfica:






Esta gráfica simplemente nos da, para un ritmo de liberación de petróleo (en Mb/d) desde las reservas estratégicas, cuánto tiempo (en años) durarían las mismas, suponiendo que no hay reposición (lo cual implica detener la liberación de las reservas); la gráfica es una obviedad para quien sepa un poco de matemáticas (D=E/R; D: duración; E: tamaño de las reservas, fijadas en 1500 Mb; R: ritmo de liberación de las reservas) pero ilustra visualmente el punto para quien es menos ágil con los números. Al ritmo de liberación actual (60 Mb a ser liberados en 30 días, por tanto, R=2 Mb/d) las reservas durarían aproximadamente dos años. Por supuesto que el objetivo no es pasarse dos años poniendo ese petróleo encima de las mesas del mercado, ya que al finalizar esos dos años los países de la OCDE ya no tendrían manera de amortiguar cualquier variación de precio. El objetivo declarado de las reservas estratégicas es combatir las interrupciones de suministro para evitar que el precio del petróleo se dispare, y por un período limitado de tiempo. En ese sentido, si la OCDE piensa que en 30 días se puede solucionar el problema actual en Libia el movimiento podría tener sentido; sin embargo, hay una pregunta importante a hacerse: ¿por qué hasta ahora no se había actuado?

Probablemente, la AIE había esperado inicialmente que Arabia Saudita incrementase considerablemente su producción; pero, como ya hemos comentado, no sólo no ha sucedido eso sino que Arabia Saudita se mueve en dirección contraria, posiblemente porque aparte de este petróleo de baja calidad que nadie quiere ya no puede ofrecer nada más, y ya sabe que en realidad cada vez ofrecerá menos. Descartada la opción saudí, seguramente las mentes pensantes de la AIE creyeron que el mercado podría autoregularse, pero lo que se ha observado es que el precio se ha mantenido alto y la propia AIE alertaba de que se observaba destrucción de demanda, cosa que es evidente consultando los Oil Market Reports (OMR) de la propia AIE. El lector avispado constatará, leyendo los OMRs, que desde Mayo de 2010 hasta Diciembre de ese mismo año la demanda de petróleo en el mundo había excedido en 1 Mb/d. Se preguntará el lector, ¿de dónde había salido ese faltante? Es obvio: de las reservas totales de petróleo de los países, es decir, de las operativas. En suma, la tensión en el mercado del petróleo, que es evidente desde hace más de un año, ha hecho que hayamos llegado a la crisis libia en una situación de reservas totales muy bajas, y con el conflicto libio nuestros problemas se han agudizado. Por eso el precio ha ido al alza, ya que los importadores han tenido que jugar con comprar petróleo para no llegar al final de las reservas operativas y tener necesidad de tocar las estratégicas (lo cual en muchos países requiere autorización del Gobierno) y al tiempo no permitir que el precio subiera demasiado alto y acabara lastrando la recuperación económica (la cual, como hemos discutido aquí, no llegará nunca). Pero la situación era ya insostenible, y encima al llegar ahora el verano del hemisferio septentrional, período turístico por excelencia y de gran consumo de aire acondicionado, se anticipaba un gran aumento del consumo de petróleo y precios por las nubes, los cuales darían la puntilla a las maltrechas economías occidentales. Había que hacer alguna cosa y la AIE ha reaccionado: liberaremos las reservas estratégicas por un período limitado, anunciado inicialmente como 30 días pero que seguramente durará hasta Septiembre, poco más o menos.


Hasta aquí el por qué. Ahora veamos cuáles serán las consecuencias.


Cuando acabe este período los Gobiernos de la OCDE tendrán que forzar la reposición de las reservas, en un escenario en que ellos esperan que los precios serán más bajos. De alguna manera, usar las reservas es vivir a crédito: pagas menos ahora con la condición de pagar más después. El problema grave se planteará si el precio del petróleo no baja lo suficiente después del verano. Yo creo que el precio sí que bajará mucho, debido a que probablemente vamos hacia una ola recesiva como la de 2008, pero la economía estará agonizante, y la reposición de las reservas estratégicas y operativas implicará un sobreprecio de unos 10-15$ extra durante unos meses, hasta llegar al invierno, y atosigará aún más a la economía. Con lo que la medida de la AIE hará que los efectos sobre la economía sean posiblemente menos intensos pero más duraderos. Y dado que no es previsible que la producción libia recomience en un futuro próximo, los problemas estructurales persistirán, combinado con el declive creciente de la producción de muchos países exportadores: México, Nigeria, Irán, Venezuela... En esencia, habremos convertido un infarto veraniego en una angina de pecho que durará hasta el verano de 2012 (y a partir de ahí Dios dirá, según evolucione la producción).


Algunos analistas perciben un disgusto creciente de Arabia Saudita con los países occidentales y que esta apertura de las reservas estratégicas podría ser considerado como un acto hostil; hay quien llega incluso a anticipar un recorte de la producción OPEP destinado a contrarrestar el movimiento de la OCDE, lo cual nos llevaría a una situación semejante a la de 1973. Aunque tal visión me parece un poco extrema (la OPEP es consciente de las dificultades de la OCDE y es la última interesada en forzar una recesión y por tanto disminución de precio y consumo en su principal cliente) es verdad que la OCDE tendrá que cuidar su estrategia de comunicación en un ambiente con sensibilidades muy diversas: una Arabia Saudí que ha sido suministrador fiable y que se siente ahora arrinconada, otros países como Venezuela e Irán que apuestan por apretarle las tuercas a los occidentales, y otros países que se encuentran en una posición más tibia pero mayoritariamente amenazados por las revueltas del hambre en territorio propio. Un buen avispero.

Estamos en una situación complicada en la que muchas cosas pueden fallar, y difícil será que no falle al menos una; el problema es que dada toda la tensión interna en el sistema se pueden disparar una cascada de efectos no lineales propios del lado derecho de la curva de Hubbert. Si las circunstancias "conspiran en nuestra contra" (como diría un político para negar su responsabilidad en la previsión) lo suficiente podremos encontrarnos en un mundo más caótico en las que conflictos varios y falta de inversión a tiempo causen una disminución brusca de la producción de petróleo, una caída adicional de 2-3 Mb/d repentina, todo lo demás siguiendo el curso suave. Y si eso sucede, esta política actual de usar las reservas estratégicas, del pan para hoy y hambre para mañana nos abocará a necesitar comenzar pronto con el racionamiento, con todos los problemas asociados que ya hemos discutido.


No es de recibo que en una situación tan complicada el Gobierno español levante la medida, tímida en realidad, de limitar la velocidad máxima a 110 Km/h y volver a los 120 Km/h. La bajada de precios actual es un espejismo; si la economía occidental no comienza ya su colapso (cosa posible pero nada halagüeña) es previsible que durante las próximas semanas el petróleo vuelva a subir de precio. La medida que el Gobierno español baraja se basa más en el populismo que en el razonamiento sereno y sosegado que debe acompañar una acción de administración responsable. Y si no sabemos entender el momento, si no sabemos tomar las medidas adecuadas, si no tenemos suficiente capacidad de razonamiento, entonces anticiparemos su némesis y resultado natural: el racionamiento. Que no será sólo de petróleo, sino de bienes, incluso alimentos.


Este blog tiene la vocación de analizar, de contextualizar, de advertir. El destino no está escrito y el futuro depende de nosotros, pero hemos de tomar el control de la situación y no dejarla evolucionar a su libre albedrío. Porque sabemos perfectamente a dónde nos llevaría alcanzar nuestro cenit de necedad, a un escenario de pesadilla absurdo, que nunca debería ocurrir: aquí. No tiene por qué pasar. Reaccionemos.


Salu2,
AMT