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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cuando la demanda supera a la oferta: razones estructurales de los altos precios del petróleo



Queridos lectores,

Mientras preparaba la conferencia que tengo que dar este sábado en el Espai La Caixa de Girona tuve la ocurrencia de intentar elaborar algunos argumentos acerca de la carestía de petróleo, sobre todo a cuenta de la desviación que se está observando desde hace más de un año entre la oferta y la demanda del petróleo; al final mis análisis resultaron ser demasiado complejos para presentarlos en el contexto de una charla sobre aspectos más generales, pero el material resultante creo que es útil e ilustrativo para hacer un post. Hélo aquí.

Los puristas me dirán que oferta y demanda siempre coinciden por definición, ya que sólo se realizan cuando se equilibran. Esto es cierto, pero en el caso del petróleo hay una pequeña sutileza debido al hecho de que los países y la industria acumulan reservas de petróleo comprado con anterioridad, y esa despensa genera ciertas pequeñas descompensaciones entre el petróleo que se consume y el que se produce de formas diversas (recordemos que lo que llamamos petróleo hoy en día incluye el petróleo crudo, que es el que verdaderamente se extrae del subsuelo, y luego toda una suerte de petróleos sintéticos derivados de los líquidos del gas natural, la conversión del propio gas natural en algo equivalente al petróleo, los petróleos sintetizados de las arenas bituminosas del Canadá y los biocombustibles). Esas reservas, las estratégicas de los países, y las industriales u operativas que maneja la industria tienen funciones diferentes. Las reservas estratégicas están pensadas para hacer frente a disrupciones en el suministro de petróleo debido a problemas geopolíticos principalmente, y cubren por mandato de la Agencia Internacional de la Energía para todos los países de la OCDE 60 días de suministro del país, entendiendo esa cantidad como  la demanda o las importaciones sobre el período inmediatamente anterior, la que sea mayor de esas dos cantidades. En cuanto a las reservas de la industria, están pensadas para hacer frente a fluctuaciones en la llegada de petroleros y demás medios de suministro, y sirven también para amortiguar las subidas y bajadas de los precios; de manera práctica la industria tiende también a tener en torno a 60 días más de suministro en sus almacenes.


Compilé los datos de todos los informes públicamente disponibles sobre oferta y demanda de petróleo a nivel global, accesibles desde la página del Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energía. Esos informes nos permiten remontarnos sólo 20 años pero para lo que se pretende mostrar es bastante. De los informes he tomado los valores trimestrales de suministro y demanda global de petróleo (recuerden, estas dos cifras no coinciden debido al almacenamiento), teniendo la precaución de tomar la cifra más actualizada para los mismos (las estimaciones iniciales para los cuatro trimestres de un año dado se revisan y actualizan en las ediciones de hasta dos años más tarde). Estos valores de producción y demanda de petróleo se expresan en millones de barriles diarios (Mb/d) que representan el flujo promedio durante el trimestre en curso. La curva de demanda refleja un claro patrón estacional con picos de consumo en verano e invierno, algo más suavizados en la de producción; para hacer el conjunto un poco más agradable a la vista he trabajado con valores desestacionalizados, tomando para cada trimestre el valor promedio de él con los tres anteriores. El resultado se muestra en la siguiente gráfica:


Curvas desestacionalizadas de producción (en rojo) y demanda (en verde) de petróleo a escala global; datos del OMR de la AIE



Como se ve, ambas curvas se entrecruzan con frecuencia, aunque como norma general es la curva de producción la que suele sobresalir más sobre la curva de demanda, a excepción justamente de este último año. Recordemos que desde Mayo de 2010 la demanda está siendo consistentemente superior a la producción de petróleo, con un déficit medio para este período de 16 meses ya transcurridos de aproximadamente 1 Mb/d. Dada la escala vertical del gráfico de arriba se hace difícil apreciar cómo son de significativas las diferencias entre producción y demanda, así que lo mejor es tomar la diferencia (tomada como producción menos demanda) y representarla:


Serie desestacionalizada de producción menos demanda de petróleo a escala global.


Se ve que de manera habitual la curva es a veces positiva (se produce más que lo que se consume, y por tanto el excedente se almacena) y a veces negativa (se consume más de lo que se produce y el diferencial viene de lo que estaba previamente almacenado). Los períodos de déficit pueden durar tanto como dos años (e.g., 2002-2004) aunque nunca el déficit había sido tan abultado como lo es ahora (alrededor de 1 Mb/d). Se da la circunstancia de que los superávits (e.g., 1997-1999) eran de mayor entidad que los déficits pero lo que muestra la gráfica es que cada vez son más pequeños y, alarmantemente, por primera vez el último superávit está siendo superado en amplitud por el actual déficit. Con todo, viendo esta gráfica no podemos saber rápidamente cuál es el estado de las reservas globales en este momento, o más bien, cuánto han variado desde el año en que comienza la serie. Para hacerse una idea cabal de cuál es el estado de las reservas almacenadas de petróleo lo que se debe hacer es integrar esta serie, es decir, ir acumulando los valores de déficits y superávits con el tiempo (teniendo la precaución de multiplicar la producción media diaria del trimestre por los 91.25 días que en promedio tiene un trimestre) y así obtenemos una curva sobre cómo han variado las reservas almacenadas de petróleo durante los últimos 20 años.


Balance agregado de la diferencia producción-demanda de petróleo a escala global

La curva arriba nos dice que, a pesar de sus altibajos, la cantidad de petróleo almacenada de manera permanente ha crecido tendencialmente con el tiempo. Es preciso hacer una aclaración aquí: aparte de las reservas operativas y estratégicas, hay otros tipos de almacenamiento, siendo el más importante de ellos el almacenamiento flotante: los petroleros, vaya, que pueden llegar a almacenar más de 600 millones de barriles (Mb). Sin embargo, es un almacenamiento bastante dinámico en general (excepto en 2009, cuando algunos petroleros se tiraron meses sin descargar) y como la serie está desestacionalizada y ahora integrada sobre un gran período de tiempo su impacto es despreciable.


Al ver la figura anterior llegamos a la conclusión de que a pesar de la tendencia a la baja del último año no hay nada alarmante en la evolución del diferencial producción - demanda, y en ese sentido la diferencia de 2010 a 2011 ni siquiera parece un evento destacable en esa serie. Sin embargo, esa interpretación es erróneo teniendo en cuenta cómo funcionan las reservas estratégicas y operativas. Y es que, como hemos dicho, deben cubrir entre ambas alrededor de 120 días de consumo, de demanda; pero a lo largo de los 20 años de la serie mostrada ahí arriba el consumo ha ido aumentando. Por tanto, se tendría que comparar la serie acumulada de la diferencia producción - demanda con la serie de los aumentos de las reservas almacenadas de los países. Sabemos que los países de la OCDE guardan en torno a 120 días de consumo, y en una primera aproximación consideraremos que el resto de países hacen lo mismo. Eso quiere decir que el necesario incremento de reservas por país va como 120 por la diferencia de demanda entre el punto actual y el punto de inicio de la serie. Sustrayendo esa serie de incrementos de reservas de la serie acumulada de la diferencia producción - demanda obtenemos la siguiente serie de desviación tendencial:



Desviación tendencial de las reservas por país a escala global


Esta última serie, en el gráfico justo encima de estas líneas, muestra hasta qué punto las diferencias observadas entre producción y demanda se explican por la necesidad de ir ampliando las reservas almacenadas por país (estratégicas+operativas) a medida que la demanda aumenta. Lo normal sería que esta serie fuera plana, constantemente igual a cero, aunque lógicamente dada la inercia de los mecanismos de respuesta se esperan ciertas oscilaciones respecto a ese valor. Sin embargo, lo que se observa es algo diferente. Hacia el año 93 se incurrió en un importante déficit de las reservas almacenadas por país, posiblemente derivados de sufragar los costes de la salida de la crisis de 1991, la reunificación alemana y la drástica caída de la producción en la ex-URSS; y no se vuelve a la estabilidad hasta 1999, estabilidad que dura hasta 2003. A partir de 2003, sin embargo, se produce una persistente gran desviación tendencial, un gran vaciado de las reservas almacenadas por país, que por tanto quedan fijadas a un nivel unos 800 millones de barriles más bajo de lo que solía estar. Hacia 2005 se inicia un proceso de recompra de petróleo para recuperar las reservas, lo cual probablemente explica porqué en 2005 los precios del petróleo empiezan a escalar sin cesar hasta que poco antes de 2008 se decide abandonar esta estrategia y seguir liberando reservas. Llega el crash de 2008, cae la demanda, caen los precios y las reservas se pueden volver a llenar, con petróleo a precios económicos, pero el proceso se detiene hacia principios de 2010, y desde entonces el vaciado de las reservas se ha acelerado, llegando a cotas nunca antes vistas de más de 1.000 millones de barriles. Y el proceso aún no se ha detenido.


Es objetable a este análisis la burda aproximación que he tomado para estimar la relación entre la demanda y el tamaño de las reservas. Así como en la OCDE la diferencia entre el valor real de las reservas almacenadas y esos 120 días de demanda no es demasiado grande, es difícil saber qué hacen exactamente otros países, sobre todo algunos tan secretistas como China. Sin embargo yo creo que este análisis nos puede dar una primera idea y aproximación a los procesos que pueden estar teniendo lugar.


Como conclusión de mi estudio, los datos muestran que desde 2003 se está viviendo un proceso histórico de subvención del precio del petróleo a base de gastar el petróleo que se tenía anteriormente o no actualizar las reservas siguiendo lo que era una práctica habitual. Esta transferencia de renta petrolera se detuvo en 2005 y a partir de ahí ha seguido una trayectoria complicada condicionada por los vaivenes económicos. 


En el momento actual estaríamos viviendo una agudización de este proceso, encaminándonos firmemente a una mayor bajada de las reservas y por tanto poniéndonos en una peor situación de cara al futuro. En este momento, la caída de demanda ya observable debería estar abaratando el precio del petróleo, pero dado el faltante de 1,5 Mb/d de Libia la grieta entre producción y demanda no se ha cerrado, y eso fuerza a seguir vaciando a desgana las reservas de petróleo. No a la velocidad deseable para hacer bajar el precio, y eso en parte motivó la liberación de 60 Mb de las reservas estratégicas anunciada por la AIE el pasado mes de Junio, una fruslería en comparación con la amplitud varias veces mayor del movimiento observado. Por tanto, el precio no baja, y si en algún momento la industria de distribución de petróleo decide que no puede continuar achicando más sus reservas porque complica la operativa de su negocio tendrán que volver a comprar petróleo y el precio volverá a subir con fuerza y eso agravará la recesión que está empezando. La única manera de evitarlo sería que la demanda cayese por si sola aún con más fuerza, lo que implicaría que la recesión es ya todavía más grave de lo esperado. En conclusión: la nueva recesión que ahora comienza será mucho mayor de lo que estaba previsto, y mucho más de lo que figura en los mapas de sus economistas de cabecera.


Salu2,
AMT


Addenda (16 de Septiembre de 2011): Siguiendo la sugerencia del comentarista Roger O., y para dar una idea de la sensibilidad de este análisis, particularmente la evaluación de la desviación tendencial, a la cifra que se ha usado para estimar las reservas globales (120 días de demanda) he rehecho esa gráfica estimando las reservas en 90 y 150 días de demanda.

Desviación tendencial a partir de unas reservas estimadas como 90 días (línea verde), 120 días (línea roja) y 150 días (línea azul) de demanda.

Como se ve, las conclusiones cualitativas del post siguen inalteradas en este rango, variando sólo el rango cuantitativo de la detracción de reservas. La gráfica sólo se hace positiva en su parte final (pero con tendencia negativa y tocando el cero en el extremo de 2011) cuando se toman algo menos de 60 días de demanda mundial como estimación del volumen deseado de reservas a escala global.

lunes, 27 de junio de 2011

A falta de razonamiento habrá racionamiento


Queridos lectores,

Debido a los eventos recientes he decidido interrumpir por un momento la serie "Por qué los X no entienden el Oil Crash" y comentar brevemente sobre un asunto de actualidad: la liberación por parte de la Agencia Internacional de la Energía de 60 millones de barriles de petróleo para, según sus palabras, compensar el faltante libio y equilibrar los precios.

La primera aclaración que conviene hacer es que todo ese petróleo no está almacenado en instalaciones propias de la AIE; ni tan siquiera es propiedad de la AIE. Según recomendaciones de la AIE que datan de las primeras crisis del petróleo, cada país miembro de la OCDE (a la cual está vinculada la AIE) debe almacenar el equivalente a 90 días de consumo interno reciente o a 90 días de importaciones recientes (por reciente se entiende en un período de tiempo prefijado, e.g., el promedio del año anterior), la mayor de estas dos cantidades; por simplificar, hablaremos de 90 días de suministro. En realidad estas reservas no suelen ser propiedad de los Gobiernos sino que son sólo controladas por ellos, estando físicamente bajo la gestión y logística de las grandes petroleras y empresas especializadas locales e integradas en la dinámica logística de las mismas; por eso a veces la separación entre reservas estratégicas y reservas operativas (las que se usan en el día teniendo en cuenta las perturbaciones en el tráfico de petróleo: un petrolero que se retrasa, un oleoducto que se cierra por una avería, etc) es un poco difusa, sobre todo cuando el total de reservas almacenadas se acerca mucho a los 90 días de suministro. Éste sería el caso de España, que al comienzo de la guerra civil en Libia tenía reservas equivalentes a 99 días de suministro y a estas alturas está alrededor de los 90 días (según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos, CORES, dependiente del Ministerio de Industria). Interesante coincidencia, las reservas totales se acercan al volumen de las estratégicas en el caso de España.


No lo es, por supuesto; la guerra civil en Libia ha implicado la total detención de los 1,5 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo de alta calidad que salían de ese país norteafricano, los cuales no han podido ser compensados por la OPEP y particularmente por Arabia Saudita. De poco sirve que teóricamente la OPEP tenga hasta 4 Mb/d (3 Mb/d sólo en Arabia Saudita) de capacidad ociosa (el petróleo que podrían producir de más pero que deciden reservarse para controlar los precios), dado que, como ya hemos comentado, ese petróleo es de baja calidad (alto contenido de azufre) y no puede ser refinado en las refinerías europeas dada la normativa ambiental (y, por lo que se ve, es difícil encontrar algún sitio donde lo quieran y poder redirigir el petróleo de más calidad hacia Europa); no vale ni siquiera la mezcla especial que prepararon los saudíes. Así que nos encontramos con que, a efectos prácticos, hay un problema de falta de fungibilidad entre el petróleo de la capacidad ociosa y el que se consume, y ésa es una de las primeras piezas para entender el actual rompecabezas: deberíamos hablar de petróleo apto para el consumo y petróleo de baja calidad (el caso de los 0,9 Mb/d de Manifa es paradigmático), sólo aprovechable para ciertos usos. De lo cual se sigue que 1) la capacidad ociosa de petróleo apto para el consumo es virtualmente cero en este momento y 2) las actuales estadísticas del petróleo, en las que todo se mezcla (incluyendo los menos energéticos petróleos de arenas bituminosas y de biocombustibles) confunden y dan una visión distorsionada de la realidad.


Stuart Staniford acaba de hacer un interesante análisis en su blog Early Warning, de donde extraigo la siguiente gráfica:






Esta gráfica simplemente nos da, para un ritmo de liberación de petróleo (en Mb/d) desde las reservas estratégicas, cuánto tiempo (en años) durarían las mismas, suponiendo que no hay reposición (lo cual implica detener la liberación de las reservas); la gráfica es una obviedad para quien sepa un poco de matemáticas (D=E/R; D: duración; E: tamaño de las reservas, fijadas en 1500 Mb; R: ritmo de liberación de las reservas) pero ilustra visualmente el punto para quien es menos ágil con los números. Al ritmo de liberación actual (60 Mb a ser liberados en 30 días, por tanto, R=2 Mb/d) las reservas durarían aproximadamente dos años. Por supuesto que el objetivo no es pasarse dos años poniendo ese petróleo encima de las mesas del mercado, ya que al finalizar esos dos años los países de la OCDE ya no tendrían manera de amortiguar cualquier variación de precio. El objetivo declarado de las reservas estratégicas es combatir las interrupciones de suministro para evitar que el precio del petróleo se dispare, y por un período limitado de tiempo. En ese sentido, si la OCDE piensa que en 30 días se puede solucionar el problema actual en Libia el movimiento podría tener sentido; sin embargo, hay una pregunta importante a hacerse: ¿por qué hasta ahora no se había actuado?

Probablemente, la AIE había esperado inicialmente que Arabia Saudita incrementase considerablemente su producción; pero, como ya hemos comentado, no sólo no ha sucedido eso sino que Arabia Saudita se mueve en dirección contraria, posiblemente porque aparte de este petróleo de baja calidad que nadie quiere ya no puede ofrecer nada más, y ya sabe que en realidad cada vez ofrecerá menos. Descartada la opción saudí, seguramente las mentes pensantes de la AIE creyeron que el mercado podría autoregularse, pero lo que se ha observado es que el precio se ha mantenido alto y la propia AIE alertaba de que se observaba destrucción de demanda, cosa que es evidente consultando los Oil Market Reports (OMR) de la propia AIE. El lector avispado constatará, leyendo los OMRs, que desde Mayo de 2010 hasta Diciembre de ese mismo año la demanda de petróleo en el mundo había excedido en 1 Mb/d. Se preguntará el lector, ¿de dónde había salido ese faltante? Es obvio: de las reservas totales de petróleo de los países, es decir, de las operativas. En suma, la tensión en el mercado del petróleo, que es evidente desde hace más de un año, ha hecho que hayamos llegado a la crisis libia en una situación de reservas totales muy bajas, y con el conflicto libio nuestros problemas se han agudizado. Por eso el precio ha ido al alza, ya que los importadores han tenido que jugar con comprar petróleo para no llegar al final de las reservas operativas y tener necesidad de tocar las estratégicas (lo cual en muchos países requiere autorización del Gobierno) y al tiempo no permitir que el precio subiera demasiado alto y acabara lastrando la recuperación económica (la cual, como hemos discutido aquí, no llegará nunca). Pero la situación era ya insostenible, y encima al llegar ahora el verano del hemisferio septentrional, período turístico por excelencia y de gran consumo de aire acondicionado, se anticipaba un gran aumento del consumo de petróleo y precios por las nubes, los cuales darían la puntilla a las maltrechas economías occidentales. Había que hacer alguna cosa y la AIE ha reaccionado: liberaremos las reservas estratégicas por un período limitado, anunciado inicialmente como 30 días pero que seguramente durará hasta Septiembre, poco más o menos.


Hasta aquí el por qué. Ahora veamos cuáles serán las consecuencias.


Cuando acabe este período los Gobiernos de la OCDE tendrán que forzar la reposición de las reservas, en un escenario en que ellos esperan que los precios serán más bajos. De alguna manera, usar las reservas es vivir a crédito: pagas menos ahora con la condición de pagar más después. El problema grave se planteará si el precio del petróleo no baja lo suficiente después del verano. Yo creo que el precio sí que bajará mucho, debido a que probablemente vamos hacia una ola recesiva como la de 2008, pero la economía estará agonizante, y la reposición de las reservas estratégicas y operativas implicará un sobreprecio de unos 10-15$ extra durante unos meses, hasta llegar al invierno, y atosigará aún más a la economía. Con lo que la medida de la AIE hará que los efectos sobre la economía sean posiblemente menos intensos pero más duraderos. Y dado que no es previsible que la producción libia recomience en un futuro próximo, los problemas estructurales persistirán, combinado con el declive creciente de la producción de muchos países exportadores: México, Nigeria, Irán, Venezuela... En esencia, habremos convertido un infarto veraniego en una angina de pecho que durará hasta el verano de 2012 (y a partir de ahí Dios dirá, según evolucione la producción).


Algunos analistas perciben un disgusto creciente de Arabia Saudita con los países occidentales y que esta apertura de las reservas estratégicas podría ser considerado como un acto hostil; hay quien llega incluso a anticipar un recorte de la producción OPEP destinado a contrarrestar el movimiento de la OCDE, lo cual nos llevaría a una situación semejante a la de 1973. Aunque tal visión me parece un poco extrema (la OPEP es consciente de las dificultades de la OCDE y es la última interesada en forzar una recesión y por tanto disminución de precio y consumo en su principal cliente) es verdad que la OCDE tendrá que cuidar su estrategia de comunicación en un ambiente con sensibilidades muy diversas: una Arabia Saudí que ha sido suministrador fiable y que se siente ahora arrinconada, otros países como Venezuela e Irán que apuestan por apretarle las tuercas a los occidentales, y otros países que se encuentran en una posición más tibia pero mayoritariamente amenazados por las revueltas del hambre en territorio propio. Un buen avispero.

Estamos en una situación complicada en la que muchas cosas pueden fallar, y difícil será que no falle al menos una; el problema es que dada toda la tensión interna en el sistema se pueden disparar una cascada de efectos no lineales propios del lado derecho de la curva de Hubbert. Si las circunstancias "conspiran en nuestra contra" (como diría un político para negar su responsabilidad en la previsión) lo suficiente podremos encontrarnos en un mundo más caótico en las que conflictos varios y falta de inversión a tiempo causen una disminución brusca de la producción de petróleo, una caída adicional de 2-3 Mb/d repentina, todo lo demás siguiendo el curso suave. Y si eso sucede, esta política actual de usar las reservas estratégicas, del pan para hoy y hambre para mañana nos abocará a necesitar comenzar pronto con el racionamiento, con todos los problemas asociados que ya hemos discutido.


No es de recibo que en una situación tan complicada el Gobierno español levante la medida, tímida en realidad, de limitar la velocidad máxima a 110 Km/h y volver a los 120 Km/h. La bajada de precios actual es un espejismo; si la economía occidental no comienza ya su colapso (cosa posible pero nada halagüeña) es previsible que durante las próximas semanas el petróleo vuelva a subir de precio. La medida que el Gobierno español baraja se basa más en el populismo que en el razonamiento sereno y sosegado que debe acompañar una acción de administración responsable. Y si no sabemos entender el momento, si no sabemos tomar las medidas adecuadas, si no tenemos suficiente capacidad de razonamiento, entonces anticiparemos su némesis y resultado natural: el racionamiento. Que no será sólo de petróleo, sino de bienes, incluso alimentos.


Este blog tiene la vocación de analizar, de contextualizar, de advertir. El destino no está escrito y el futuro depende de nosotros, pero hemos de tomar el control de la situación y no dejarla evolucionar a su libre albedrío. Porque sabemos perfectamente a dónde nos llevaría alcanzar nuestro cenit de necedad, a un escenario de pesadilla absurdo, que nunca debería ocurrir: aquí. No tiene por qué pasar. Reaccionemos.


Salu2,
AMT