Mostrando entradas con la etiqueta riesgo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta riesgo. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de julio de 2011

Etiqueta de este blog

Queridos lectores,

Con todo lo que tengo encima no tenía intención de escribir un post hoy, pero dada la recurrencia de ciertos problemas quiero dejar claras algunas cosas.

Durante las últimas semanas hay una queja reiterada sobre la falta de moderación en los comentarios a los posts de este blog. Algunos comentaristas llegan al extremo de atribuirme a mi personalmente no ya la aquiescencia con algunos comentarios o comentaristas más indeseables sino incluso cierto hermanamiento, cuando no que yo mismo estoy usando algún alias para expresar mis deseos más inconfesables (lo cierto es que yo nunca envío comentarios más que con mi propio nombre). En fin, dado que algunas personas están usando el blog para intercambiar información y hay cierta perturbación en esos canales, voy a fijar una serie de parámetros de operación.

En primer lugar, definiré la situación: la mía personal (que también es relevante en lo que aquí se discute), la del blog en particular (cuál es su vocación, aunque eso ya fue discutido), el uso de los comentarios (y su gestión como foro) y cuál será la etiqueta que se tendrá que observar a partir de ahora.


Situación personal: Como norma general no me gusta hablar sobre mi, pero en este caso lo veo necesario para que los que me reprochan pasividad entiendan mejor mi situación.

Soy investigador (Científico Titular, ése es mi cargo) en el Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona, sito en esa bella ciudad mediterránea. Por razones familiares, resido en Figueres, pequeña población muy vinculada con el surrealismo y situada a 140 kilómetros al norte de Barcelona. Cada mañana cojo el tren para realizar un trayecto de dos horas (nominalmente un poco menos, pero con los pequeños retrasos habituales acaba siendo dos horas casi exactas) y después otros doce o quince minutos caminando y en metro para llegar a mi lugar de trabajo. Por la tarde, lógicamente, hago el trayecto inverso. Esto hace que me tenga que levantar a las 5:30 de la mañana cada día de diario, y que hasta las 18:30 o más tarde no pueda ver a mi familia. Me he comprado una conexión móvil para poder teletrabajar desde el tren, y con ciertas limitaciones me va bien (con ella estoy escribiendo este post, son ahora las 6:50 de la mañana del lunes 11 de Junio de 2011).


Mi trabajo en el ICM está en la actualidad fuertemente vinculado al SMOS Barcelona Expert Centre (BEC), un laboratorio experto reconocido por la Agencia Espacial Europea (ESA) dedicado al desarrollo de algoritmos para mejorar la obtención de mapas de salinidad superficial del mar y contenido de humedad del suelo con ayuda del satélite SMOS. Ahora mismo soy el secretario del Comité Ejecutivo del BEC, que está formado por siete investigadores senior del Institut de Ciències del Mar, la Unitat de Tecnologia Marina y la Universitat Politècnica de Catalunya, ya que el BEC es una unidad mixta del CSIC (a donde pertenecen tanto el ICM como la UTM) y la UPC. Aparte de mi trabajo como miembro senior del BEC (que me comporta entre 10 y 20 horas de reuniones semanales, dependiendo de la semana) tengo mis propias líneas de investigación y un currículum como investigador en Física de Procesos no Lineales (principalmente Turbulencia) y Análisis de la Señal (principalmente Procesamiento de la Imagen). Mi campo de actividad más intenso ahora es el Procesamiento de Datos de Teledetección (fundamentalmente datos de satélite). Todo esto se puede consultar en mi página web.


Todo lo cual hace que cuando llego a mi trabajo esté enfrascado en una vorágine (quien crea que los funcionarios se tocan las narices debería pasarse un día con nosotros) que muchos días no cesa hasta la hora de marcharme a casa. Algunos días puedo responder algún comentario rápidamente en medio de las horas de trabajo, la mayoría de los días no veo nada hasta que no vuelvo a embarcarme en el tren. En el tren es cuando aprovecho para leer sobre el Oil Crash y escribir los posts. Cuando llego a casa tengo dos niños pequeños de los que encargarme y una mujer que no me ha visto en todo el día, y a pesar de que no voy a dormir pronto al día siguiente tendré que madrugar. Los fines de semana hay mil cosas que hacer, inclusive del trabajo ordinario, pero creo que ya poco estoy con mi familia para robarles aún más tiempo (y a pesar de eso lo hago).


Quede claro, por tanto, que mi disponibilidad de tiempo es muy limitada, y que nadie se ofenda si no contesto a todas las preguntas o abordo todos los temas. Como norma general leo todos los comentarios (gracias a Dios leo rápido) pero no siempre tengo tiempo para contestar con la extensión que se merecen, y si no contesto algo inmediatamente entonces se me pasará hacerlo, dado el ritmo de los acontecimientos.


Situación del blog: Esto ya fue explicado, así que por favor tómense su tiempo y lean la explicación. La misión del blog va variando lentamente con el tiempo, pero de momento es más o menos la misma: compilar la información en un sitio accesible para todo el mundo para que sirva de base para las charlas de concienciación que hacemos desde el Oil Crash Observatory (OCO, nuestra asociación) y para las discusiones en los medios de comunicación en los que ocasionalmente aparecemos. En ese sentido, lo que para mí sería más deseable es que los comentarios aportasen datos adicionales a lo que se ha discutido en el post, y si se fijan yo voy introduciendo comentarios en posts antiguos en los que se reseñan artículos diversos con temas relacionados.


Los lectores del blog, lógicamente, opinan sobre cada artículo y piden aclaraciones, lo cual me parece bien. Algunos hacen preguntas sobre temas diversos, otros solicitan posts, todo lo cual me parece bien. Otros, por su vehemencia o estilo comienzan largas conversaciones y entran en disputas bizantinas con otros comentaristas; esto no me parece mal mientras no medien insultos o descalificaciones. El problema es que en algunas ocasiones (últimamente Fulcanelli, pero en el pasado hubo otros casos) un comentarista insiste e insiste sobre un tema, inundando el blog. Esto dificulta la lectura de comentarios sobre el post del día a los lectores, y muchos comentaristas se quejan de ello (y me imagino que a los lectores silentes tampoco les hace gracia). Dada mi crónica falta de tiempo y el interés en que éste sea un foro libre yo intento actuar mínimamente, pero parece que eso ya no es suficiente.


Una cosa de la que los lectores y comentaristas deberían de ser conscientes, si no lo son ya, es que este blog versa sobre materia muy sensible, y que prácticamente con toda seguridad está siendo "chequeado" (la expresión se la oí a un policía) por los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, del español y de otros. Eso quiere decir que probablemente se está registrando la IP y la localización desde donde Vd. lee los artículos del blog. Si no me cree, entre en la página web del Acorazado Aurora y lea el cartel que George W. Bush sostiene en la columna de la izquierda. Sus datos están siendo registrados y con respeto, suponemos, a la legalidad vigente usted se está retratando cada vez que entra aquí. Tranquilo, no está haciendo nada malo, no está cometiendo ningún delito por querer informarse sobre la crisis energética. Eso sí, vaya con cuidado de no decir barbaridades porque lo del anonimato en Internet es una chufa (hay gente que me ha calificado de ingenuo por revelar desde buen principio mi identidad; siempre me pregunto quién es más ingenuo).



Uso de los comentarios: Algunas personas están usando la sección de comentarios de esta bitácora como un foro, de hecho a veces llamándolo así, foro. Esto no es un foro ni una página web al uso, sino que se parece más a un diario personal. Si buscan foros sobre la crisis energética lo que deben hacer es acudir al lugar apropiado: la página web de Crisis Energética. Allí encontrarán más de 4.000 usuarios registrados y diversas líneas de foro, que además son moderadas por varias personas (al contrario que aquí, ya que ésta es una página personal mantenida por una única y atareada persona). Eso sí, si van allá no entren como un elefante en una cacharrería: hay normas, consulten el mensaje para nuevos usuarios. Por cierto que tendrán que registrarse.



Otros lo están usando para desarrollar largos temas de su interés personal. En tanto que sirva para los fines de este blog no me parece mal, pero si son muy largos el soporte idóneo sería más bien en forma de un post. Como yo estoy bastante ocupado y no soy, ni mucho menos, experto en todos los temas soy receptivo a publicar posts de otras personas, siempre que me parezcan suficientemente interesantes. Algunos comentaristas me reprochan que no ponga un filtro de "calidad mínima exigible". Yo tal cosa la veo elitista e inadecuada; no publicaré cualquier engendro, ciertamente, pero si un post propuesto expresa con claridad un tema interesante, aún cuando no sea de una gran profundidad técnica, lo publicaré. De algún modo ciertamente esta página es su página, la de los lectores interesados, y creo que uno de los males que hasta ahora ha tenido la difusión del Peak Oil es pecar de un poco elitista, de un poco restringida. Me interesan, y me interesa divulgar, las opiniones de todos. Particularmente son bienvenidos los artículos sobre Transition Towns, permacultura, resiliencia y temas afines, porque son de los que más falta le hacen a este blog.


Finalmente, está habiendo un problema de cortesía con la frecuente aparición de insultos, descalificaciones y juicios de valor sobre otros comentaristas. Esto es completamente inapropiado desde mi punto de vista, pero hasta ahora he dejado hacer entendiendo que todos somos adultos, interviniendo sólo en momentos clave. Pero se está viendo que eso es insuficiente, quizá porque el blog está creciendo mucho: en la actualidad, la media de visitas sobrepasa largamente los 800 en días de diario (y cada semana pasa de 1.000 algún día) y de las 500 en fin de semana. 


Es una crisis de crecimiento, pero el crecimiento, como repetidas veces comentamos aquí, necesita ser ordenado, domeñado. Así pues de manera tentativa establezco las siguientes normas para los comentarios en este blog.




Etiqueta de este blog

Comenzando con el día de hoy las siguientes normas de cortesía para comentar en este blog son de obligado cumplimiento.


  1. No se admite hacer comentarios insultantes y/o vejatorios hacia personas o colectivos (aunque sean banqueros). Se puede reprochar su actitud, argumentando los reproches, pero no procede insultarles de ninguna manera, tan sólo describir los hechos objetivos y que los lectores saquen sus propias conclusiones. Se perseguirá particularmente los insultos y/o descalificaciones, aunque sean sutiles e irónicas, hacia otros comentaristas. El criterio para juzgar la gravedad de los comentarios inapropiados es completamente subjetivo y recae en manos del que esto escribe.
  2. Se pueden hacer comentarios disgresivos del tema del post pero siempre de manera moderada tanto en número de comentarios como en la extensión de los mismos, a no ser que haya una autorización previa del que esto escribe. En la medida de lo posible se ruega a los comentaristas que introduzcan sus comentarios en el post más pertinente, aunque esto último es sólo un ruego o recomendación.
  3. Si un comentarista cree que un determinado tema no tratado podría ser analizado por él en detalle puede proponerme el tema y yo juzgaré si merece la pena, y en su caso le publicaré el post (Nota: Posts son los artículos del blog; lo que Vds. hacen son comentarios a los posts).
  4. Las alusiones personales, ofensivas o no, deberán limitarse. Cuando se vuelvan recurrentes los comentarios podrán discrecionalmente ser censurados.
  5. Un comentario extenso que infrinja las normas arriba mencionadas en una parte del mismo pero que aporte además otras ideas interesantes o pertinentes al debate será borrado en su totalidad. En ese caso se anima al comentarista a hacer la edición que crea más conveniente.
  6. Eventualmente se pueden añadir más artículos a este código de etiqueta, de los cuales serán Vds. avisados en los posts y comentarios, y se consignarán, por completitud, aquí.




La inobservancia de estas normas llevará a que algunos comentarios puedan ser borrados sin previo aviso por el propietario de este blog. Si el comportamiento que originó esta censura persiste se marcarán los comentarios como spam para que el gestor de spam los censure automáticamente (aunque esto no es muy eficaz si el comentarista díscolo va mudando de nick y de IP). Si la situación se hace incontrolable, se cerrarán los comentarios del blog, siendo posible comentar sólo tras registrarse.




Salu2,
AMT

Apostilla del 23 de Diciembre de 2012:

He pasado varios días bastante alejado del blog.

El viernes me comunicaron que, aprovechando un resquicio legal, no podremos prorrogar el contrato a cuatro miembros de mi equipo como estaba previsto y a pesar de tener el dinero; el 1 de Enero se van a la calle. Evidentemente todo se ha hecho con cierta premeditación y mala fe (iniciamos el procedimiento de prórroga, hasta ahora bastante automático, hará cosa de un mes). En mi centro echan por lo menos a tres personas más aprovechando otros problemas.


Desde el viernes mi atención ha estado centrada en este problema concreto, sin poder mirar el blog, y también he dedicado un poco más de tiempo a mi familia y a descansar un poco (tengo una otitis que me está haciendo polvo).

Lo que ha pasado con los comentarios del último post demuestra que no vamos por buen camino. Éste no es un foro para disputas personales o absurdas acusaciones lanzadas por dementes, sino para discusiones pertinentes a la gravedad del tema del que se trata aquí.

La plataforma que uso, Blogger, sólo sirve para hacer blogs, y no para hacer foros, como algunos me piden. Además, yo no puedo multiplicarme más. No doy más de mi. Intento mantener unidas algunas cosas tanto tiempo como sea posible (que sé que no será mucho) para dar a la gente tiempo para prepararse. Los que aquí discuten como lo hacen no sé sinceramente en qué piensan, pero desde luego sé que no ayudan.

Yo creo que las discusiones de los comentarios son valiosas, y por eso los he mantenido abiertos hasta ahora, pero con el volumen de comentarios actual yo no puedo dedicarme a censurar las salidas extemporáneas. Ya no haría otra cosa. No es yo consienta tales desvaríos, es que no tengo suficiente tiempo como para oponerme (y a los que me acusan de connivencia les agradecería que se pusieran en mi lugar, levantándose a las 5:30 y yéndose a dormir pasada la medianoche por ejemplo).

Por tanto, de momento voy a mantener la sección de comentarios abierta; pero tan pronto como observe una nueva escalada verbal como la de los últimos post restringiré los comentarios a usuarios registrados. Y si el problema persiste, cerraré por completo la sección de comentarios.

Salu2,
AMT 


Apostilla del 18 de Enero de 2012:

Debido a la actitud obsesiva de un desequilibrado, me veo obligado a establecer un sistema de moderación previa de los comentarios. Eso hará que su flujo normal sea más lento. Se intentará volver a la situación anterior tan pronto como sea posible. 


sábado, 19 de marzo de 2011

Los verdaderos riesgos de la energía nuclear

Fuente: The Diplomat
Queridos lectores,

Posiblemente éste sea un buen momento para recapitular qué es lo que sabemos acerca de los riesgos de la energía nuclear, ahora que los graves problemas causados por el accidente nuclear en la planta de Fukishima en Japón están a punto de pasar a un segundo plano. No porque los problemas en Japón dejen de ser graves, sino porque los tambores de guerra suenan para Libia y todo el foco de nuestra atención se ha desplazado allí - España, que importaba un vital 13,4% de su consumo de petróleo de este país y que no lo encuentra en ninguna parte, se ha apresurado a sumarse al esfuerzo militar de esta campaña. Además, los defensores de la opción energética nuclear estaban sufriendo demasiado castigo estos días para intentar justificar su posición y resulta bastante oportuno que nos olvidemos un poco de Japón y del desastre. Con el reestablecimiento, al menos parcial, de la corriente en la planta de Fukushima las bombas de refrigeración volverán a funcionar si no están muy dañadas, y en unos pocos días la situación volverá a estar "bajo control" (aunque las vasijas de algunos de los reactores estén dañadas y hayan liberado y liberarán algo de material radiactivo). El tiempo parece jugar ahora a favor de una resolución con daños limitados, y por tanto el tiempo del debate en los medios de comunicación sobre la opción nuclear habrá concluido. Sin embargo, este debate repentino tendrá una fuerte influencia en el devenir del Oil Crash: muchos países han alargado plazos para la puesta en marcha de nuevas centrales y algunas antiguas se han cerrado; además, Japón necesita urgente y desesperadamente recuperar potencia eléctrica. Todo eso implica aumentar el consumo mundial de petróleo, gas y carbón, pero, como sabemos, el petróleo llegó a su cenit en 2006, el carbón en 2011 y el gas llegará en 2025, aunque en Europa se notará a partir de 2015, si no lo aceleramos al acrecentar su consumo, y eso a pesar de la "buena nueva" del gas de esquisto, que estos días recorre Europa. Aunque el uranio tampoco está mucho mejor, con un cenit probable en 2015... Estamos en un punto de transición en lo que se refiere a nuestra viabilidad como sociedad que necesita consumir muchos recursos para continuar: nos aprestamos a embarcarnos en la primera guerra de los recursos de una nueva era, la de la escasez energética, pero las contradicciones acumuladas anteriormente y el difícil equilibrio entre los diversos factores, con revueltas del hambre inestabilizando muchos países en el mundo y sucesos catastróficos como el de Japón que acaban teniendo una repercusión global y pueden acelerar el proceso de degradación. Estamos dominados por los efectos no lineales, donde una pequeña modificación puede amplificarse enormemente, y la única seguridad que tenemos es que el descenso del lado derecho de la curva de Hubbert será más abrupto de lo que predice la teoría.

Yo soy partidario de discutir sobre los riesgos que tiene la energía nuclear desde la serenidad y el análisis frío, y que la sociedad, con todos los datos en la mano, decida si le merece la pena correr ese riesgo o no, sabiendo también qué significa renunciar a la energía nuclear. Para intentar aclarar estas cuestiones haré un esbozo de todos los riesgos que implica la energía nuclear; no soy un experto y los temas que tocaré requieren una discusión muy profunda que creo que corresponde a otros encararla con honestidad y sin centrarse en defender sus intereses cortoplacistas.


La primera cosa que hay que entender es que cuando hablamos de riesgo hay dos factores que según la teoría de juegos lo configuran. El primero es la probabilidad del evento desfavorable, y el segundo es el impacto de este evento. En las discusiones de estos días los abogados de la energía nuclear inciden mucho en el primer factor (es muy poco probable un accidente grave, las centrales nucleares están previstas para controlar todo lo que es previsible) mientras que los detractores insisten en la gravedad del impacto (un accidente muy serio significa dejar contaminada una gran extensión de terreno y convertirlo en tierra muerta en la que no se puede vivir durante milenios). La gente de la calle bascula entre dos sentimientos: por un lado el de lo poco previsible de que pase algo, y por el otro la angustia de que si ese "algo" sucede pueda ser el fin. Pero dados los beneficios que nos proporcionan las centrales (si se analiza fríamente simplemente otra fuente de energía) la opinión pública opta por la inacción y dejar el problema en manos de los expertos al cargo. Y estos expertos, cuyo sueldo depende de la continuidad de este negocio, no tienen los incentivos adecuados para ser objetivos.  

No hace falta decir que en el análisis que ahora expondré me centro en la tecnología que estamos aplicando a escala comercial hoy, la cual se basa en el uranio; sobre esos famosos reactores que funcionan con plutonio y con torio (que aunque parezca que los acabemos de descubrir hace 50 años que se experimenta con ellos) ya hablaremos quizá otro día, en otro contexto evidentemente (el de su viabilidad, como ya discutimos para el caso de la fusión nuclear). En fin, en lo que sigue, analizaré someramente las diversas fases del proceso necesario para operar la energía nuclear y daré una valoración subjetiva de los dos parámetros del problema: impacto del accidente más grave que se puede producir y probabilidad de que ese accidente se pueda producir en la escala de una vida humana.
  • Minería: Las actividades extractivas del uranio natural tienen un gran impacto ambiental. La mayoría de los depósitos minerales de uranio en el mundo tienen una concentración muy baja, ya que la distribución de la riqueza de mena (porcentaje de mineral aprovechable en relación a la roca donde se encuentra) sigue una distribución log-normal, con lo que la mayoría de las reservas de uranio tienen baja concentración (se estima que el límite de concentración para que se rentable energéticamente extraer el uranio está en el 0,02% para las rocas duras y el 0,01% para las blandas; mas detalles en The Lean Guide to Nuclear Energy). Esto implica que para extraer el uranio en la mayoría de los lugares se tiene que hacer por lixivación (leaching en inglés), técnica que consiste en hacer filtrar ácido a través de la roca para que vaya extrayendo los óxidos que se encuentra a su paso, en particular el óxido de uranio. Hay dos maneras de aplicar la lixivación al uranio: o bien se extrae la roca, se hace una pila y se aplica el ácido (lixivación de pila), o bien se filtra el ácido sobre el terreno y se recoge el fluido resultante con una tubería en la parte inferior (lixivación in situ). La lixivación de pila sólo se admite en países con una regulación ambiental laxa, ya que implica crear grandes balsas de residuos de desecho (semejante a la tristemente famosa de Boliden en España). Estas balsas son muy contaminantes por la presencia de metales pesados y su carácter muy ácido, y contienen trazas de radiactividad del uranio no extraído. Por otro lado, estas balsas son raramente tratadas, ya que requerirían mucho dinero y en suma mucha energía, y la actividad dejaría de tener sentido; normalmente se las deja secar al sol durante años y se van cubriendo con lodos para evitar que el polvo con metales pesados sea arrastrado por el viento. En cuanto a la lixivación in situ sólo se puede hacer si el sustrato es poroso y implica además un riesgo de filtración al acuífero. En EE.UU. la lixivación in situ es la única técnica permitida hoy en día para la minería del uranio, según el Servicio Geológico y Minero de ese país. Se ha de decir que debido al agotamiento de las minas más ricas, la mayoría de la minería de metales hoy en día sigue estas técnicas, con lo que los riesgos de la minería del uranio no son particulares de ella.
    • Impacto: Medio-alto. Las balsas tóxicas pueden causar graves accidentes como el de hace unos meses en Hungría (que no era de minería de uranio, conviene aclarar), y su influencia es muy nociva en el medio ambiente y las personas de las inmediaciones (no sólo los trabajadores; se ven afectados unos pocos kilómetros de distancia alrededor de la instalación), por el arrastre de metales pesados por el viento.
    • Probabilidad: 100%. Las balsas abandonadas a su suerte (como es la práctica habitual) contaminan lentamente su entorno, y a veces episodios de fuertes lluvias o la erosión crean eventos catastróficos.
  • Enriquecimiento: Para poder aprovechar el uranio natural en una planta nuclear, hace falta aumentar la concentración relativa del isótopo de masa atómica 235 (U-235), más raro, respecto al dominante de masa atómica 238 (U-238). Para ello se somete a una serie repetida de procesados que van aumentando la proporción de U-235 desde el 0.7% que se encuentra en la naturaleza hasta el 4-5% que se usa en los reactores. Hay diversas técnicas para conseguir este enriquecimiento, pero la más usada hoy en día (por su mejor rendimiento energético) es el centrifugado de un compuesto gaseoso del uranio, el hexafloruro de uranio (UF6). Tras separar la muestra enriquecida, quedan grandes cantidades de hexafloruro de uranio residual, empobrecido, las cuales también tienen categoría de residuos nucleares porque aún son radiactivas. El gran problema del hexafloruro de uranio, aparte de que es tóxico y corrosivo, es que es muy inestable y reacciona explosivamente con el agua, incluso con la humedad ambiental si ésta es elevada. Los accidentes con el UF6 son frecuentes, y su almacenamiento representa un grave problema porque es complicado garantizar su contención indefinida.
    • Impacto: Alto. Aunque las fugas de UF6 se suelen autocontener (uno de los productos de su descomposición es un sólido que tiende a taponar el agujero), una cadena de pequeñas explosiones podría romper el contenedor y causar una gran explosión, con dispersión sobre un área amplia del material tóxico y radiactivo. El almacenamiento subterráneo de estos residuos es contraproducente, ya que incluso las minas de sal, que deberían estar exentas de agua, tienen filtraciones importantes, como evidencia el fiasco del almacén nuclear de Yucca Mountain en los EE.UU. o el de Asse II en Alemania (el cual es una auténtica bomba de relojería), y los residuos podrían filtrarse en el acuífero y contaminar el suministro de agua de amplias zonas.
    • Probabilidad: Muy alta.
  • Central nuclear: Este es el único tema que se ha debatido durante estos días, lo que ha centrado todas las discusiones. De acuerdo con los ingenieros nucleares, los riesgos son mínimos por la baja probabilidad de eventos catastróficos, y cuando estos se producen es por negligencia de los que operan estas centrales. Esta disociación entre el factor técnico (sobre el papel; en la práctica las cosas tampoco salen según lo proyectado) y el factor humano es un tanto infantil: se han de considerar los problemas en el mundo real, con las restricciones reales, y muchas veces los diseños son peores de lo proyectado no por impericia de los técnicos sino por la necesidad de ahorrar costes: como denuncia Yuli Andreyev en una reciente entrevista en La Vanguardia, la necesidad de reducir costes para que las centrales nucleares sean viables económicamente lleva a una reducción, posiblemente intolerable, de la seguridad. En todo caso, el problema mayor es que el impacto de un evento catastrófico es altísimo: en el peor escenario posible, el núcleo del reactor se fundiría y todas las contenciones se romperían, con lo que quedaría expuestas al medio ambiente enormes cantidades de material muy radiactivo que el viento y la lluvia dispersarían y fijarían rápidamente. El nivel de radiación cerca de la zona expuesta sería tan alto que hace imposible que nadie se acerque, con lo que para limpiar el núcleo fundido y/o reparar la grieta se deberían de usar robots, lo cual implica una mayor lentitud en los trabajos y una mayor dispersión de los contaminantes pesados radiactivos. Se ha de destacar que cantidades mínimas de elementos pesados (las famosas "partículas radiactivas") pueden causar graves daños en la salud de las personas que las absorban, con mayor incidencia de cánceres y otros problemas de salud durante su vida; estas partículas pueden viajar cientos de kilómetros, incluso miles, impulsadas por el viento. Por ese motivo, si el daño en la contención del núcleo de alguno de los reactores japoneses es demasiado grande es posible que se opte por construir un sarcófago de hormigón -al estilo de Chernobil- para evitar la diseminación rápida de las partículas, y de esa manera endosamos un gravísimo problema a las generaciones posteriores, cuando la estructura de hormigón flaquee dentro de un par de siglos, que ellos tendrán que afrontar con menos medios y energía disponible.
    • Impacto: Muy elevado, con daños que tardan miles de años en eliminarse y una capacidad letal inaudita.
    • Probabilidad: Al decir de los defensores de esta energía, muy baja. Si yo juzgo por mi propia vida (40 años) he vivido tres: el de Three Mile Island, el de Chernóbil y el de Fukushima, aunque el impacto del primero fue pequeño, el del segundo fue muy elevado y el del tercero aún está por determinar. La probabilidad lógicamente crece con el número de reactores en activo y con su edad, y ese número se ha incrementado rápidamente en el mundo desde TMI hasta ahora.
  • Proliferación: Los dispositivos de enriquecimiento de uranio pueden ser usados para enriquecer el material hasta la concentración de U-235 propia de una bomba atómica (80%); he ahí -al menos teóricamente- el riesgo de que Irán disponga de plantas de enriquecimiento de uranio. Sin embargo, los Estados son menos susceptibles de usar este material en una guerra debido a principio de Destrucción Mutua Asegurada (MAD en inglés, igual que loco). Una cosa diferente es que grupos extremistas y radicales decidan usar material que puedan conseguir en el mercado negro, o incluso residuos de algún cementerio nuclear para hacer una bomba sucia, aunque sea casera.
    • Impacto: Muy elevado.
    • Probabilidad: Muy elevada, a mi modo de ver: estamos en un mundo que camina sin preparación hacia el Oil Crash y el descenso energético, donde las múltiples injusticias favorecerán las ansias de revancha de los desheredados de la tierra.
  • Almacenamiento de residuos: Este punto ya fue discutido en un post anterior, "Cementerios nucleares y de los otros".
    • Impacto: Muy elevado. Algunos autores aseguran que la incapacidad de gestión de los cementerios nucleares exterminará la vida de la Tierra en los próximos siglos.
    • Probabilidad: 100%. Hay muchos cementerios nucleares e infinidad de residuos almacenados en las instalaciones de las centrales nucleares, y como mínimo algunos acabarán quedando expuestos, sobre todo si se tiene en cuenta que su mantenimiento requerirá energía y conocimiento especializado y ambas cosas van a escasear.
  • Depleción del uranio: Ya lo hemos discutido en un post anterior, "El pico del uranio". En las próximos años (25 a lo sumo, y 5 en el peor de los casos) llegaremos al cenit de extracción del uranio, y a partir de ese momento faltará uranio para las centrales, y cada vez más.
    • Impacto: Elevado. ¿Qué hacemos con las centrales? Los costes de desmantelamiento son prohibitivos, y nuestra confianza en esta fuente de energía nos pone en una situación de vulnerabilidad social y económica (aunque eso no es diferente respecto a nuestra dependencia del petróleo, gas y carbón).
    • Probabilidad: 100%.

No he discutido aquí otra actividad de riesgo, la del reprocesamiento, porque casi no tengo datos sobre ella, aunque todos los indicios apuntan a que es muy peligrosa.

Por concluir, si uno mira la lista de riesgos de toda la actividad nuclear, considerando no sólo su probabilidad observada o esperada (que no es tan baja después de todo) sino los impactos, teniendo en cuenta no sólo su extensión espacial sino temporal, la conclusión evidente es que los riesgos de la energía nuclear no son ni mucho menos despreciables. Ciertamente, la mejor manera de combatir estos riesgos (salvo el último) es invertir dinero y esfuerzos en mitigarlos hasta extremos aceptables, aunque eso implica un sobrecosto sobre la ya de por sí discutida capacidad económica de esta energía. La pregunta del millón es cómo vamos a afrontar estos gastos si, a pesar de que nos alimentemos de los cadáveres de los que caen, cada vez seremos más pobres, ya que esta crisis económica no acabará nunca...


Salu2,
AMT

P. Data: Durante la semana que viene estaré fuera de España, por lo que no podré seguir el blog. Dado que el filtro de spam de blogger bloquea un tanto aleatoriamente algunos comentarios no se alarmen si ven desaparecer sus comentarios, ya los publicaré yo manualmente en cuanto pueda; no repitan el mismo mensaje varias veces porque eso reafirma al filtro...

Péguense pero no se maten.

Addenda (13 de Abril de 2011): Un interesante documental francés sobre los residuos nucleares, en RTVE a la carta. Imprescindible