jueves, 14 de marzo de 2019

El Discurso del Sistema. Antítesis (IV)


Queridos lectores:

Les presento una nueva entrega de la Antítesis del Discurso del Sistema, pergeñada, como las anteriores, por Beamspot y Rafael Romero. En esta ocasión, discuten sobre el mantenimiento del insostenible extractivismo y las desigualdades que trae la denominada revolución digital.


Salu2.
AMT

El Discurso del Sistema. Antítesis (IV).

En esta cuarta parte, nos vamos a centrar en dos problemáticas acalladas, una muy directa, ya que las soluciones propuestas en el fondo lo que hacen es fomentar aún más el extractivismo en el que se enmarca la extracción del petróleo, el gas y el carbón, y sobre algo más tangencial en una primera mirada que tiene unos pocos puntos tangenciales evidentes, pero repercusiones mucho más profundas que se verán más adelante, que es precisamente la razón por la que se proponen algunas de estas omisiones.

Extractivismo o autodestrucción

V - La insostenibilidad del extractivismo.

Como se ha dicho en las cuatro entradas anteriores, el extractivismo entendido como el uso de forma no sostenible de recursos renovables de la tierra, especialmente de elementos fósiles (combustibles fósiles, suelo fértil y agua fósil), no es ni ampliamente entendido, ni siquiera mencionado. Como mucho se ha empezado a levantar la alerta sobre el uso insostenible de recursos energéticos fósiles, pero no como un problema de extracción insostenible, sino como algo perjudicial para la salud humana y el clima por la generación de contaminación. En ningún caso se hace referencia al problema de fondo, que la tasa de reposición es extremadamente baja en relación a la tasa de extracción que estamos realizando en nuestra civilización, convirtiendo poco a los recursos naturales de la Tierra, todos ellos renovables (incluidos los combustibles fósiles) en recursos en decrecimiento, lo que por estos lares llamamos Peak Oil, Peak Water, Peak Phosphorus, Peak Soil,....

En definitiva todos estos conceptos que tratan de describir procesos y anticipar el momento en que la extracción, producción o obtención de un recurso natural llegará a su punto máximo para empezar a decrecer son diferentes facetas de un modelo de sociedad insostenible, un modelo de crecimiento (demográfico, social y económico) ilimitado dentro de un espacio, la Tierra, limitado.

Todos estos conceptos y aspectos que hemos ido exponiendo (y otros que han quedado pendientes) están profundamente interconectados añadiendo complejidad a su estudio y búsqueda de soluciones, hasta el punto de que una actuación positiva en uno sólo de los factores puede acabar generando una dinámica negativa en el resto o una pequeña actuación negativa en uno de ellos derivada de la realimentación de otros factores puede dar lugar a un profundo desequilibrio.

 

Llegado este punto, lo primero que hay que dejar claro es que el cambio hacia a las energías ‘renovables’ que nos están vendiendo en realidad no soluciona nada si no implica un cambio de modelo socio-cultural y económico de nuestra actual civilización.

Para la expansión y uso de las energías renovables podemos llevar al límite la obtención de muchos recursos, hasta 70 de los 92 elementos de la tabla periódica que se pueden encontrar en la corteza terrestre. La electrónica, el pilar sobre el que se sustentan las energías renovables, las soluciones “Smart”,….; es la que más diversidad de recursos utiliza a lo largo de su cadena de valor (producción, post-producción, procesamiento, distribución y mantenimiento). Y en el caso particular de las instalaciones FV y eólica, aunque la variedad de los recursos utilizados no es tan amplia como en la electrónica, el volumen de recursos necesarios estresaría la obtención de recursos claves más allá del límite, siendo el ejemplo claro el de las tierras raras (el telurio, el itrio, que a pesar de no ser una tierra rara, se considera como tal, y el indio) y el cobre, cuyos efectos ya estamos apreciando al generar incluso delincuencia en países occidentales asociada a la obtención irregular de materiales que contengan estos elementos.

Otro de los elementos clave desconocidos que se nombra poco es el helio, imprescindible para la fabricación de electrónica.
Lista de algunos elementos en 'peligro de extinción', si bien, es incompleta, puesto que no incluye, por ejemplo, el disprosio.


Por tanto, si el ‘avance hacia las renovables’ significa dejar de quemar petróleo y otros combustibles fósiles, para pasar a extraer de forma masiva cantidades enormes de otros elementos mucho más escasos (con especial atención al helio, telurio, indio y disprosio, sin ser los únicos), sin variar el modelo de civilización, las “renovables” no son la solución.

Esta propuesta “renovable” o “verde” no es en realidad un cambio, es mantenerse en la mentalidad y el modelo de sociedad imperante actualmente, intentando sustituir un problema para generar otro, y seguramente con ello sólo consiguiendo empeorar la situación. Extrayendo, consumiendo cada vez más más cosas, cada vez más escasas, más difíciles y caras de extraer, que requerirán más energía para su obtención, no resolveremos el futuro de nuestra civilización sino que seguramente nos acercaremos un poco más hacia nuestra extinción como especie.

Pero es que además el extractivismo asociado a las renovables llevará a un límite salvaje la minería, extendiendo y ampliando los procesos de contaminación asociados a ella que empeoraran los factores que hemos tratado en los puntos anteriores, básicos para nuestra supervivencia como son la reducción de tierras fértiles y la contaminación de grandes cantidades de agua potable.

Consumir cantidades ingentes de energía, reducir la disponibilidad de diferentes recursos naturales, contaminar de forma masiva acuíferos, sustraer zonas de la producción de suelos fértiles, no es el camino compañeros, es simplemente darle una patada a la bola de nieve para que coja velocidad y se haga más grande.

Y como existe el conocimiento de que sacar a la luz pública las evidencias de este fraude son un riesgo no asumible por nuestros gobernantes. Como existe en convencimiento por parte de nuestros dirigentes de que la realidad del problema no sería aceptable, se calla, se tapa, se falsea detrás de otros problemas. Y si viene un elemento problemático como yo, o como AMT, a avisar, se le despacha con la frase habitual de ‘se puede hacer de forma limpia’, lo cual no sólo es una salida en falso si no que es la versión moderna de la célebre frase religiosa “dios proveerá”, es la constatación del fracaso de la tecnología para resolver nuestros problemas reales, puesto que implica que ahora no se hace y si no se hace, debe ser por algo.

Seamos serios, si no se hace actualmente ni se ha hecho en el pasado es porque intentar reducir mínimamente los efectos que hemos enumerado para hacerlo un poco más sostenible es difícilmente asumible económicamente en nuestra actual dinámica económica e intentar realizarlo de forma totalmente sostenible simplemente es inviable en nuestro actual modelo de sociedad. Y cada día que pasa el problema se incrementa pues no sólo habría realizarlo “de forma limpia” a partir de ahora, sino que se debería ‘limpiar’ todo lo que se ha generado hasta ahora (incrementando aún más los costes).

Por tanto, cuando oigáis “se pude hacer de forma más limpia” tened claro que lo que significa realmente es que el sistema actual, en la mayoría de países occidentales, ha sido esconder el problema en algún sitio, normalmente lejos, para que otros carguen con el problema. Otros en el espacio (otros países) o en el tiempo (futuras generaciones).

Por poner un ejemplo cercano y palpable, si sienten curiosidad se pueden desplazar un día a las inmediaciones de las minas de Riotinto. En la actualidad esta mina que se reactivó en 2015 (después de un primer cierre en 2001) sigue extrayendo a un ritmo de 6,5 millones de toneladas al año, aunque se espera que pueda llegar a 9,5 millones de toneladas en los próximos años.
Esta mina entró en funcionamiento hace más de 4.000 años, y aunque en la época romana incrementó de forma destacable su explotación y contaminación de la zona, no es hasta la segunda mitad del siglo XIX que la mina de Rio Tinto pasa a ser una explotación industrial moderna, con la consiguiente generación de un volumen elevado de lixiviados que son acumulados progresivamente en diferentes embalses y balsas de las diferentes cuencas, principalmente del rio Tinto y el Oidiel, hasta crear un sistema de embalses de aguas de lixiviación y lodos que posiblemente rebasa la imaginación de muchos.

Al nombrar el problema de lixiviados y la zona a todo el mundo le viene a la cabeza el desastre de Aznalcollar que liberó entre 4,5 Hm3 de aguas y 2 y 4 millones de m3 de lodos con una alta concentración de metales pesados (hierro, zinc, plomo, cobre), aminas e hidrocarburos procedentes del tratamiento de la pirita que eliminó totalmente la flora y fauna del Guadiamar, afluente del Guadalquivir, pero podríamos considerar que el desastre de Aznalcollar es una pura anécdota si pensamos nos atenemos a las dimensiones, pues lo que se derrumbó y diseminó era el contenido de una simple “balsa de lixiviados”.

Para ponerlo en contexto deberíamos revisar las dimensiones de algunos de los embalses de lixiviados de las minas de Rio Tinto, como, por ejemplo:
  • Embalse de Aguzadera: 60 Hm3
  • Embalse de Sancho: 58 Hm3, cuenca del rio Meca, afectado por la contaminación de las minas de Lapilla y Tharsis que afectan a los arroyos de Dehesa Boyal, Agustanos y Valdeoscuros.
  • Embalse del Cobre: 30 Hm3, cuenca del Odiel, que recoge los residuos del Distrito Minero de Riotinto.
  • Embalse de Olivargas: 29 Hm3, cuenca del Odiel, que recoge los lixiviados de las minas de Confesionarios, Aguas Teñidas, Cueva de la Mora y La Zarza
  • Embalse de Gossan: 22 Hm3, cuenca del Odiel
  • Embalse de las Marismillas: 7 Hm3, recoge el agua del Túnel 11 o Túnel Central del complejo minero de Peña de Hierro, cuenca del rio Tinto.
  • Presa de Zumajo: 2 Hm3
  • Presa de Silillos: 2 Hm3

En total estamos hablando de una acumulación 50 veces superior a la “balsa de Aznacollar”, con más de 200 Hm3 de aguas y lodos con importantes acumulaciones de metales pesados concentrados en una zona habitada y a la cabecera de un parque natural clave para la migración de muchas aves.

Eso sin contar con la futura presa de Alcolea, de 274 Hm3, para la que los estudios indican que las aguas almacenadas no serían buenas ni para el uso agrícola o industrial, menos para el consumo humano.

Esta región de la península es uno de los ejemplos paradigmáticos de lo que es la minería del cobre y sus consecuencias ambientales. En su desembocadura el rio Tinto presenta un elevado grado de contaminación, con valores de pH inferiores a 3,0 la mayor parte del año y una elevada concentración de sulfatos y metales disueltos (1451 mg/L de sulfatos, 157 mg/L de Fe, 77 mg/L de Al, etc). Por su parte, el río Odiel, a su paso por Gibraleón, muestra niveles de contaminación menores: el pH oscila entre 3,3 y 3,8 la mayor parte del año y la concentración de elementos tóxicos es más baja (712 mg/L de sulfatos, 37 mg/L de Al, 7,5 mg/L de Fe, etc). La concentración de arsénico total disuelto en las aguas del río Tinto es mayor que en el río Odiel; no obstante, el As (III) representa un 0.5% del arsénico total en el río Tinto mientras que en el Odiel representa por término medio un 9%; aunque la concentración es muy superior en los cursos de agua más cercanos a las
instalaciones mineras. Además de los contaminantes disueltos, durante las crecidas hay un importante transporte de contaminantes que se realiza en forma de material en suspensión, especialmente importante en el caso de Fe, As, Pb y Cr.

En conjunto, la cantidad de metales tóxicos transportada por los ríos Odiel y Tinto es  de: 

  • Aluminio – media de 5.000 tn/año 
  • Hierro – media de 7.000 tn/año 
  • Cinc – media de 2.750 tn/año,

Y cantidades menores de Arsénico, Cadmio, Cobalto, Plomo, Manganeso, Niquel y Cromo, que no dejan de ser muy importantes desde el punto de vista de su impacto ambiental en la Ría de Huelva y el Golfo de Cádiz. Recuérdenlo cada vez que coman gambas de la Ría de Huelva y fresas de la marisma de Huelva… ¿están gustosas, no? Es que llevan aderezo.

Para hacernos una idea del nivel de contaminación de estos dos ríos y ponerla en contexto, cabe apuntar que dentro de los flujos globales que todos los ríos del mundo transportan hasta el océano (GESAMP, 1987); las cantidades transportadas por los ríos Tinto y Odiel suponen aproximadamente el 15% del Cu y el 47% del Zn a nivel mundial.

Y como comentábamos al principio de este apartado el artículo de referencia indica en sus conclusiones que “las medidas de tratamiento activo para la neutralización de los lixiviados mineros son muy caras y poco sostenibles a medio y largo plazo, por lo que sólo pueden ser mantenidas por las minas actualmente activas. Sin embargo, el principal problema en las cuencas de los ríos Tinto y Odiel son la enorme cantidad de residuos mineros generados, principalmente, en los últimos 150 años”.

Pero la contaminación no es sólo sobre las aguas circulantes, todos los acuíferos de la zona están altamente contaminados por los metales pesados para los próximos siglos, y en épocas de sequía, cuando los lodos quedan al aire, la contaminación pasa a ser aérea, llegando a presentar niveles 10 veces superiores a los normales en concentración de Cinc, Cobre o Arsénico en suspensión.

Es decir, que además del enorme coste energético y medioambiental de una explotación minera normal, incluso allí donde las concentraciones son anormalmente altas (Faja Pirítica Ibérica), y de cuyos restos se obtienen sólo algunos materiales, despreciando el resto si no son el objetivo principal de la explotación (Ej. en Rio Tinto se explota actualmente el cobre, históricamente se explotó para la obtención de Plomo, Zinc, Cobre, Plata y Oro).

Entre los residuos que podrían explotarse figura el cobalto (uno de los ingredientes de las batería de litio), pero debido a su baja presencia y complejidad de los procesos de refino no es explotado. Históricamente sí que se ha extraído oro, rociando con cianuro los escombros después de la obtención del resto de minerales. Y en ningún caso se ha planteado la extracción del escaso teluro.

Los restos tóxicos (el cianuro es uno de los venenos más potentes que existen) acumulados en este caso no sólo en pequeñas “balsas” (o piscinas) de lixiviados de unos pocos Hm3 de volumen (que también las hay), sino directamente en embalses, continuarán allí hasta después de que la actividad minera termine, momento en que si se planteara abordar su desmantelamiento y limpiado, tendría unos costos inasumibles. La suerte habitual de estos almacenes de toxicidad es el abandono, sin mantenimiento. En el mejor de los casos, el gobierno se hace cargo, con los consiguientes costos y repercusiones locales.

Pero sigamos mirando hacia otro lado…. Miremos hacia el futuro “VERDE”.
Resultat d'imatges de revolución 4.0

VI - La revolución industrial 4.0.

Este tema  es tratado como asunto independiente, o sólo relacionado tangencialmente, con el discurso del cambio climático. A menudo oímos que la revolución 4.0 (revolución “verde”, revolución ecológica, las “Smart-lo que sean”,…) como respuesta al cambio climático generarán muchos nuevos puestos de trabajo.

Para entender lo que representa la denominada revolución industrial 4.0, nos tenemos que fijar cuáles son sus principales focos de actuación, que son:

  • Automatización 
  • Acceso digital al cliente 
  • Conectividad 
  • Información digital

La idea que se vende es generar un tipo de industria que se adapte exactamente a la demanda del cliente; para ello lo fundamental es la información digital y el acceso digital al cliente, conocer todos sus gustos, anticiparse a sus necesidades y mejorar la eficiencia dentro de la cadena de valor.

Para ello es necesario que el cliente, el productor y todos los proveedores del productor estén interconectados y que la producción sea totalmente automatizada, mejorando más allá de lo imaginable la eficiencia dentro de la cadena de valor de la producción.

La teoría suena muy bonita, pero ¿se imaginan ustedes una sociedad donde cada uno de sus pensamientos y necesidades fueran visibles y se satisficieran de forma inmediata? 
¿De verdad quieren ustedes que les controlen donde están las 24 horas del día?¿De verdad quieren ustedes que alguien sepa donde y cuando gasta usted su dinero?¿De verdad quieren ustedes que alguien controle cuánta agua puede gastar, cuando puede o no puede encender la luz, si le conviene comer esta comida o no, cuando debe hacer ejercicio y cual, cuando y donde debe ir de vacaciones,…..?

No, creo que no se la imaginan y, a poca inteligencia que tengan, huirán despavoridos. Pues señores ya están ustedes dirigidos hacia ese futuro, y además ustedes están pagando para que sea así. George Orwell, con el Gran Hermano de su libro "1984", se quedó corto.

Pero no teman (o sí) porque ese futuro tan “idílico” descrita hace pocos párrafos va a estar reservada a cuatro y, seguramente, van a ser los mismos de siempre… y seguramente sus gustos y necesidades (que sin duda serán cubiertas, como lo han sido siempre, por escandalosas que nos puedan parecer a los ciudadanos de a pie) serán cubiertas para mayor perjuicio del resto de la población.

Porque el tema de fondo es que, ésta mal llamada revolución que tampoco es industrial, es en realidad  la extensión y magnificación de la automatización, ya usada en la industria hace tiempo, a todos los ámbitos de la vida social, económica y cultura. La principal amenaza es la fractura social y el desempleo.

El motivo es el de siempre. En los USA, cuando se elevó el salario mínimo a 15$/hora en algunos sitios, lo primero que pasó es que se despidieron muchos dependientes en ciertos sectores como las franquicias hamburgueseras, y fueron sustituidos por pantallas táctiles, que salía mucho más barato. ¿Porque? Porque una máquina no pone objeciones a una jornada 24x7, ni enferma (si se estropea la sustituye otra igual, o ni eso), ni tiene costes laborales, ni se le aplican impuestos para cubrir su sanidad, jubilación,…..

Y en este nuevo escenario los empleos de futuro estarán relacionados con los Sistemas de Información, la Gestión de Datos, la Seguridad Informática, la electrónica y los Sistemas robóticos. Pero, ¿realmente que masa laboral requieren esos oficios? La respuesta es que poca. En un mundo de demografía creciente cada vez se necesitará menos gente que trabaje, pero eso no va a redundar en que todo el mundo disponga de más horas para su vida no laboral, sino que lo que se plantea es abrir una profunda brecha social entre los formados para participar de ese mundo y los no formados.

El resultado tiene dos vertientes, siendo la laboral la más escabrosa, razón por la que se está proponiendo auténticas barbaridades (desde el punto de vista financiero/contable/matemático, las cuentas no cuadran) como la RBU y compañía. Esto es un aspecto importante que será abordado más adelante, y que no presagia nada bueno.

La segunda vertiente es una vez más, el incremento del uso de la electrónica, con sistemas cada vez más complejos, de mayor conectividad, mayor seguridad, mayores interdependencias, por lo que los servicios exclusivos no podrán estar al alcance de todos, con la eliminación sistemática y reiterada del factor humano en cada vez más facetas de la vida cotidiana, provocará que la flexibilidad, adaptabilidad,.. que sí que se solicitará a los trabajadores con más frecuencia, será la principal carencia que se podrá observar en las ‘soluciones tecnológicas’ destinadas al público general, que perderá opciones y flexibilidad para cubrir sus necesidades y tomar decisiones de futuro, pues de otra manera el sistema no podría asumir los riesgos derivados del incremento de complejidad del sistema y debilidades derivadas de las múltiples interdependencias. El destino hacía el que se encamina el ciudadano medio es de una rigidez en la manera de vivir, un control total de lo que puede o no puede hacer, decir o, incluso pensar, que entran en abrupto conflicto con el concepto de ‘progreso’ que se nos vende.

Desengañémonos, se nos está silenciando que en el futuro, para que el sistema pueda funcionar, las opciones se cierran, no hay alternativas, no hay negociación o ‘pedidos especiales’ (excepto para unos pocos). Si el ‘sistema’ no quiere que se vendan Burguers Cangreburguer con mayonesa, las eliminan del menú, y no se admitirán reclamaciones .¿de verdad no son (somos) conscientes de que ya está empezando a pasar?¿no se han dado cuenta de cómo se están limitando poco a poco sus opciones en múltiples facetas de sus (nuestras) vidas?

Para cada acción en la que la sociedad demuestra que puede luchar contra el sistema, que aún existe cierta empatía entre los miembros de la sociedad, se van aplicando sistemas que intentan anular estas opciones. Como pasó con la campaña del ‘no vull pagar’ en Catalunya con los peajes. Los trabajadores que cobraban manualmente fueron sustituidos por máquinas y se incrementaron en el número de carriles con Teletac Las máquinas no aceptan abrir la barrera si no pagas, no entran en conversación, no interactúan ni dan alternativas. Y si el pago es automático (Teletac) aún menos: ni sabes lo que has pagado hasta que revisas las cuentas bancarias.

Ese es el futuro que se plantea realmente, toda una amenaza al trabajo industrial, para que la ‘salida de la crisis’ que nos están vendiendo este 2018 no se traduzca en una subida salarial.

Pero, ¿qué es salir de una crisis si no una mejora en las condiciones salariales/laborales y sociales?

En realidad, la revolución 4.0 esconde una amenaza económica, social y cultural profunda. Una amenaza en la  que la gente, ya ha caído (hemos caído) en la trampa. Una manera de forzar la situación hacia el siguiente paso. En el que entraremos a continuación.

lunes, 11 de marzo de 2019

El discurso del sistema. Antítesis (III)

Queridos lectores:

Ésta es la tercera entrada de la Antítesis del Discurso del Sistema de Beamspot y Rafael Romero. En esta ocasión, abordan el problema de la producción de alimentos, y siguiendo la tónica de la sección "Antítesis" se muestra la disonancia terrible entre lo que es y lo que se pretende.

Salu2.
AMT

El Discurso del Sistema. Antítesis (III)

Continuamos con otra omisión peliaguda de primer orden, buena parte derivada de los recursos hídricos vistos anteriormente: los recursos alimentarios. Recursos que no sólo se refieren a la falta de agua para regar cultivos, también a dos efectos importantes: la pérdida de suelo fértil por un lado, y el conflicto de las pretendidas soluciones tecno optimistas (y que se postulan también como válidas para este problema) que compiten por el mismo recurso, los biocombustibles.

Resultat d'imatges de food scarcity

IV – Los recursos alimentarios.

Este podría ser un corolario del apartado anterior pues la producción de alimentos vegetales y animales depende directamente del suministro de agua. Pero he querido darle suficiente relevancia en un epígrafe propio pues afecta directamente a diversos factores clave, así que en aras de la brevedad, sólo se enunciarán algunos puntos importantes sin entrar en muchos detalles.

Si alguno presta atención, hay noticias que pasan de puntillas por nuestra vida en estos últimos años, que en realidad deberían ser motivo de discusión no sólo en un telediario particular sino de semanas de debate público en muchos soportes, motivo real de alarma, y base principal de lucha de muchos colectivos ecológicos.


No es muy conocido este tema, pero algunos comentarios me han llegado sobre las escasas capturas de gambas en el Mediterráneo, de problemas con el atún rojo en el mismo mar y de más variedades de atún en todo el mundo, así como otros pescados. Y el problema con las ballenas es de sobras conocido.

También es conocido el problema de la pesca de agua dulce, donde el 19 por ciento de las especies están amenazada a nivel mundial, incluyendo el 58 por ciento de las especies endémicas de agua dulce. Seis especies, todas peces, se han extinguido, y 18 más (7 peces y 11 moluscos) son evaluadas como «en peligro crítico, posiblemente extinta» por la UICN. La falta de datos de muchos lugares puede llevar a la subestimación de las pérdidas.

Esto no es sólo un problema de alimentación para hoy, sino para el futuro, puesto que la extinción de esas especies significa la imposibilidad futura de seguir pescando este tipo de alimento, junto al daño que hace al ecosistema.

Siempre que se plantea este problema la respuesta es que la acuicultura es la solución y que su producción ya cubre más del 47,5% de las capturas en toneladas. Lo que no se dice es que esa producción restringe la diversidad a poco más de 30 especies (+65% de la producción) de las cuales la mayor parte de la producción es de agua dulce (61%), principalmente carpas, carpidos o barbos (51%), y que la producción de agua salada (39%) son principalmente crustáceos y bivalvos (24%). Por tanto, la acuicultura no está sustituyendo para nada la pesca de captura marítima, ni reduciendo el impacto de la explotación insostenible de los caladeros marítimos.

Y eso sin entrar en el tema de la calidad de las aguas dulces, donde se practica la acuicultura o del impacto sobre el medioambiente de las piscifactorías entre ellas la generación de NO2 y la dependencia de la comida fabricada de estas piscifactorías.

Eso sí, se utilizan los gráficos de la FAO sobre la evolución de las toneladas aportadas por las piscifactorías y la pesca de captura, pero pasando de puntillas sobre los informes de la misma organización sobre las previsiones de futuro, que indican que:

  1. Si se mantiene la tendencia de la demanda actual se pasará de una demanda per cápita de 20kg/año/persona a 25kg/año/persona en los próximos 5 a 10 años. 
  2. El incremento de demanda per cápita de pescado previsto combinado con el crecimiento de población prevista generarán un incremento de la demanda de entre 31 y 47 millones de toneladas en los próximos 10 años 
  3. El incremento de 19 millones de toneladas de la producción mundial de la acuicultura, previsto según la tendencia actual, sólo cubrirá entre el 40%-67% del incremento de la demanda prevista, dejando una demanda no cubierta de entre 16-28 toneladas a principios de la década del 2020. 
  4. De esta demanda no cubierta el 55% corresponderá a demanda insatisfecha de crustáceos y el 45% a demanda no satisfecha de pescado. 
  5. Si hasta el momento la producción de la acuicultura ha subido un promedio del 4,5% anual en la presente década, en lo que queda de esta década y principios de la siguiente debería incrementarse anualmente entre un 6,9% y un 9,9% 
  6. La demanda podrá ser satisfecha para entre 17 y 24 países, pero no podrá cubrirse para entre 163-170 países. 
  7. Si la demanda no es cubierta por la producción de acuicultura el incremento de precios para eliminar la demanda está asegurado, en el caso de que se mantengan las actuales producciones de la pesquería de captura.

Se puede decir más alto pero no más claro. HAMBRE!!

Pero la omisión sobre el problema alimentario no sólo aplica al tema de la extracción insostenible de los recursos pesqueros que, al fin y al cabo, en términos mundiales sólo representa la garantía de subsistencia para el 8% de la población mundial.

El principal problema es la pérdida o degradación de suelos fértiles.

Este es un aspecto que, a menudo, pasa más desapercibido que el tema de las pesquerías. Mal que nos pese, la base de la agricultura, es una pequeñísima fracción de la litosfera terrestre, a lo sumo los primeros 10 metros la superficie terrestre, de los que tan sólo el 12% de se considera que puede ser cultivable.

Una rama poco conocida de la Geología es la Edafología que se dedica precisamente a la clasificación y estudio de la dinámica y ciclos de materia-energía, dentro de la primera franja de entre 1 y 10 metros de la litosfera terrestre.

https://sites.google.com/site/recursosueloi/assignments/unidad-iv-dinamica-de-los-componentes-del-suelo/Microorganismo.gif?attredirects=0

En la imagen adjunta se observan diferentes tipos de suelos, según su grado de evolución o madurez. Como cualquiera entenderá tan sólo viendo la imagen, la agricultura moderna depende básicamente de los suelos maduros y su formación no es inmediata sino que precisa de muchos siglos para conseguir un espesor mínimo para permitir la mayoría de cultivos productivos.

Ese primer factor ya nos debe alertar sobre el error de considera a los suelos como un recurso renovable.

Una vez tenemos un suelo maduro, para garantizar su fertilidad, que es el indicador de su potencial de producción agrícola, necesitamos que se cumplan una serie de condiciones, entre ellas:

  • Profundidad suficiente para permitir el buen desarrollo de raíces 
  • Contenido de nutrientes necesarios para sustentar las plantas 
  • Capacidad de retención y absorción de agua. 
  • Aireación 
  • Inexistencia de sustancias tóxicas. 
  • La persistencia del suelo…

Ya hemos visto que el primer condicionante es la profundidad del suelo, que a partir de una roca madre y por el efecto combinado de agentes meteorológicos (temperaturas, agua, viento, etc) y de organismos vivos (plantas y animales) puede ir creciendo a un ritmo medio de 1 cm por siglo en buenas condiciones.

Con sólo mirar el gráfico también vemos que los suelos más maduros son aquellos que tienen una vegetación abundante y de todos los estratos: hierbas, arbustos y árboles. Evidentemente esta estratificación de la vegetación choca frontalmente con los actuales modelos de cultivo de la agricultura industrializada. El suelo no se mantiene y resiste a la erosión por algún tipo de fuerza natural, sino por la vegetación que lo cubre, que atenúa el impacto de la lluvia, los contrastes térmicos y la fuerza del viento, manteniéndolo e incrementándolos mediante las raíces y la caída de follaje que se incorpora como humus al suelo. Reducir cada uno de los estratos, para dejar un solo tipo de vegetación, el monocultivo, disminuye el aporte de materia orgánica y la densidad de raíces que ayudan a fijar el suelo, así como la actividad de microorganismos, insectos e invertebrados que también le dan fertilidad, porosidad y estructura haciendo que sea más fácil de erosionar.

El primer paso erróneo realizado por el hombre es la destrucción de bosques para transformarlos en extensiones de labranza cada vez mayores y más expuestas, el segundo es el arado inapropiado e innecesario y el tercero es el sobrepastoreo con pisoteo excesivo del ganado sobre una franja limitada de terreno.

A partir de estos primeros pasos erróneos el hombre ha ido ideando algunas estrategias que se han demostrado positivas y otras negativas.

Entre las negativas las más recientes y con un mayor impacto están: la deforestación y el uso creciente de nutrientes artificiales y pesticidas.

(Fuente: GLO - Global Land Outlook, 2017, UN https://www2.unccd.int/actions/global-land-outlook-glo)


Como se puede ver en el gráfico adjunto, el descenso de las tierras silvestres, que son las que generan nuevo suelos maduros, ha ido en claro retroceso desde la aparición de la agricultura, pero si bien inicialmente esa reducción generó nuevas tierras cultivables, el retroceso realizado en la transformación a la agricultura industrial, a partir de 1750, no ha generado principalmente nuevas tierras agrícolas, sino nuevas extensiones de terreno para explotaciones ganaderas, que, como hemos visto, actúan como factor negativo sobre los suelos fértiles.

Lejos de interpretar correctamente la disminución de la productividad y la aparición de plagas como un indicador o alarma de que no estábamos realizado unas prácticas agrícolas correctas, se ha optado por aplicar la típica medicina paliativa occidental, que se centra en atenuar o corregir los síntomas sin analizar el origen de los mismos.

Veíamos que un factor de control clave para el desarrollo de un suelo fértil es el contenido de nutrientes y, asociado al mismo, la inexistencia de sustancias tóxicas que los contaminen. Estos factores juegan un papel fundamental en el progresivo deterioramiento de la productividad detectado en los últimos años en las tierras de cultivo tradicionales. En el pasado esta degradación se intentaba subsanar de diferentes formas: dejando descansar la tierra un año, cultivando variedades que aportaban nutrientes de forma natural y/o añadiendo materia orgánica natural en descomposición. Estas tácticas utilizadas durante siglos, daban sus frutos y ayudaban a mantener una producción sostenible, aunque limitada.

Con la llegada de la industrialización de la agricultura se ha forzado a este sector asegurar al máximo su producción e incrementarla siempre que ha sido posible, y para hacerlo posible las soluciones del hombre moderno han sido, como parece que son la norma de las decisiones de la civilización globalizadora, pan para hoy y hambre para mañana. Las soluciones aportadas han:

  • generado una agricultura totalmente dependiente de abonos naturales de explotación industrial (Ej. fosfatos norteafricanos) con sus limitaciones naturales en la producción asociadas a cualquier explotación minera o artificiales de origen fósil (Ej. nitratos obtenidos del Gas Natural) vinculados a explotaciones no sostenibles de recursos energéticos menguantes. 
  • utilizado pesticidas de forma masiva, que en algunos casos han tenido que ser retirados (Ej. DDT), que o bien han derivado en la aparición de nuevas plagas, o bien, han producido la contaminación de los alimentos producidos. 
  • limitado la producción a un reducido número de variedades infértiles patentadas que además de incrementar el riesgo de que cualquier plaga afecte a un volumen mayor de la producción mundial, ligan al agricultor a un proveedor industrial. 
  • incrementando el abandono de tierras recientemente deforestadas en cuanto disminuyen su productividad siempre que existe la posibilidad cercana de deforestar nuevas tierras, aprovechando sin escrúpulos los suelos maduros tropicales y dejando tras de sí tierra irrecuperable durante siglos. 
  • Roto todos los ciclos necesarios del suelo, el del fósforo, el nitrógeno, el potasio, que antes se cerraban con los restos de materia orgánica que se devolvían a la tierra, y que ahora se tiran al mar o se dejan en vertederos, ya que da más negocio el parasitar todos los puntos necesarios del ciclo que permitir que se cierre de forma natural.
Cada decisión tomada en pos del incremento ilimitado de las producciones agrícolas, ha ido incrementando los riesgos de padecer un descenso abrupto de las producciones agrícolas por: reducción de abonos, aparición de plagas, falta de tierras o falta de diversidad.

La agricultura industrial moderna ha roto con los ciclos naturales de regeneración (Ej. ruptura del ciclo del fósforo y del nitrógeno) llegando a una situación que hace inviable volver a una agricultura regenerativa o ecológica que pudiera mantener los volúmenes de producción actuales de forma sostenible. Parece ser que la implantación de una agricultura diversa y sostenible además de tardar un tiempo considerable en recuperar los campos de cultivo actuales, sólo podría tener unos niveles de producción sostenibles bastante inferiores a los actuales.

La agricultura ecológica ya empieza a tener un poco de tradición en los países occidentales, e incluso es promocionada internamente, tan sólo representa el 1% de la producción a nivel mundial y a precios altos, sólo al alcance de las élites occidentales. Si bien la sociedad occidental ha planteado objeciones claras al uso de pesticidas y transgénicos, en ningún caso se ha planteado una objeción clara a la falta de sostenibilidad de las prácticas actuales en la agricultura.

La agricultura ecológica lo que sí ha mostrado son los otros perjuicios asociados la agricultura industrial, al mostrar el camino para la recuperación de los suelos a través de prácticas tradicionales y sencillas que mejoran factores como la capacidad de absorción y retención del agua, su aireación. … y que, como hemos visto, también determinaran finalmente la persistencia del suelo fértil.

Al contrario que la generación de un suelo maduro y fértil, la degradación de un suelo fértil es un proceso muy rápido. Ya sea por cambios climáticos o antrópicos (sequía, temperaturas extremas, pérdida de nutrientes, salinización, contaminación. …) el suelo puede perder parcial o totalmente su fertilidad, reduciendo o eliminando la vegetación y sin vegetación que proteja el suelo este se erosiona rápidamente, en unos pocos años, por los agentes meteorológicos (agua y viento principalmente).

Por tanto, además de tratarse de un recurso finito, con un ciclo de renovación largo, su degradación puede ser muy rápida.

Pero aún existe un aspecto peor, la pérdida de suelos por erosión.

Los suelos fértiles NO son un recurso infinito ni renovable si no se hace un uso sostenible del mismo, como explican en el reciente informe “An assessment of the global impact of 21st century land use change on soil erosion; y el principal problema, como explica el informe, no es el uso de fertilizantes sino la pérdida de suelo por erosión que la modelización realizada en este estudio evalúa en 36 mil millones de toneladas métricas de suelo fértil por año en todo el mundo, con una tendencia creciente (con un crecimiento en 2012 del 2,5%).

En su primera edición el Global Land Outlook (2017) la estimación de las pérdidas por erosión son ligeramente menores, cifrada en 24 mil millones de toneladas métricas.
Para hacernos un relativa idea, de la superficie que significan estas cifras y tomando como referencia el peso específico promedio de la superficie terrestre (2,72 toneladas por m3 tomando el valor alto), estaríamos hablando de entre 9 y 13 mil millones de m3 de tierra.  Como hemos indicado anteriormente un suelo fértil tiene un espesor mínimo de 1 metro y máximo de 10 metros, por lo que estaríamos hablando de una superficie global de como máximo de 13 millones de Km2 y de como mínimo en torno a los 900.000 Km2.

Para que se hagan una idea, como poco (suelos de 10 metros de profundidad) estamos hablando de perder por erosión anualmente aproximadamente dos veces la superficie de la península ibérica en suelos productivos en todo el planeta.

En el GLO se muestra de forma clara el importante cambio de uso de los suelos realizado desde principios del siglo pasado:



Este mismo estudio acaba indicando que en los últimos 40 años (1975-2015) 1/3 de las tierras cultivables de la Tierra han sido degradadas de forma severa. Y dejando claro que “Las tasas estimadas de erosión del suelo en tierras de cultivo o de pastoreo
intensivo son de 100 a 1000 veces más altas que las tasas de erosión natural y mucho más altas que las tasas de formación de suelos.”

Dejando claro que el modelo actual de explotaciones agrícolas y ganaderas no es “sostenible” aunque el suelo sea un recurso renovable.

Un punto importante al que hace referencia el mismo informe es que el 45% del suelo agrícola mundial se encuentra en regiones secas de Asia y África que producen alrededor del 60% de la producción mundial. Es importante tener este punto en mente y revisar lo que representa realmente el cambio climático y la escasez de agua potable que veíamos en el anterior apartado, el agua, pues ambos temas están profundamente interrelacionados, la pérdida de suelos también afecta a la generación y acumulación de aguas subterráneas. En definitiva de los que estamos hablando es de la alteración de la capa biológica (fundamentalmente vegetal) que cubre la superficie del planeta, y lo que supone su pérdida para el clima, la disponibilidad de recursos básicos para mantenernos con vida, alimentos y agua.
Sobre este tema recomiendo la lectura del Global Land Outlook (GLO) de la Convention to Combat Desertification of United Nations (UNCCD) cuya primera edición se presentó el año pasado. En especial vale la pena hacer una lectura de los capítulos 7, Seguridad alimentaria y Agricultura,  8, Recursos Hídricos, y 9, Biodiversidad y suelos.

Lo que es importante tener claro respecto de esta problemática es que no va sólo, y simplemente, de problemas de abastecimiento alimentario. Es necesario tener claro que los efectos desencadenados por una hambruna son utilizados actualmente con intereses geoestratégico (Ej. Sudan, Siria,…), y así van a ser utilizados en el futuro, desencadenando conflictos sociales que pretenden exterminar y/o subyugar a poblaciones enteras, diezmándolas hasta el límite mediante el Hambre, seguido de la Guerra, a las que seguirá la Peste y acabará con la Bestialidad, la destrucción de todo atisbo de humanidad, sociedad y/o civilización, allí donde actúen. Aquí lo que se pretende ocultar es una de las herramientas para un genocidio planificado con los 4 jinetes del apocalipsis cabalgando a sus anchas.

En este blog y en el foro asociado estamos muy focalizados con todas las problemáticas derivadas del pico de extracción de fuentes de energía fósiles porque es un factor clave en nuestra actual civilización. Independientemente de las posiciones de cada cual, tecno optimistas o madmaxistas, un punto de consenso que podría ser general es que la disponibilidad de energía afecta de forma fundamental al tipo de sociedad y civilización humana que se puede desarrollar en un lugar y momento de la historia, y en su evolución posterior.
Pero un punto de consenso al que debería llegar y dejar asentado de forma definitiva es que la problemática planteada en el anterior apartado, recursos hídricos (el agua), y en este apartado, recursos alimentarios (peces, granos, frutas, verduras, carne, huevos,…), que también están muy vinculados a la disponibilidad de excedentes energéticos, afecta de forma fundamental y directa a algo más básico que el desarrollo y la evolución de una civilización, afecta a la supervivencia de nuestra especie.