jueves, 24 de julio de 2014

Jaque al troll


(Este artículo fue originalmente publicado el 24 de Julio de 2014; la presente revisión data  del 27 de Julio de 2014. El autor agradece a los revisores anónimos que han detectado errores en la versión inicial y que le han permitido corregirlos).

Queridos lectores,

Hay un hilo reciente en del foro asociado a este blog que ha recibido una cantidad inusual de comentarios. Varias semanas después de iniciado, aún generaba una actividad significativa. El hilo en cuestión versaba sobre mi post "Aporía", y el principal comentarista es una persona que usa el pseudónimo Nylo. Durante unos cuantos comentarios yo intenté responder a algunas de las cuestiones que planteaba, a pesar de que su entrada en el foro fue muy agresiva, cuestionando todo lo que en aquel post se decía e incluso cosas que no se decían y con un tono un tanto impertinente. Cuando comencé a discutir con él me di cuenta que utilizaba argumentos poco comunes, con fuentes de datos muy especializadas y afirmaciones muy rotundas para alguien que, como él afirmaba, conocía el tema superficialmente. Al cabo de unos comentarios pude comprobar sin lugar a ningún tipo de dudas que estaba actuando de mala fe. Nylo no era una persona que buscase aclarar cuestiones o mantener un debate intelectual; era un auténtico troll con oscuros e indeseables fines.

Este tipo de troll, o reventador de debates, son personas que actúan por fanatismo o, por increíble que parezca, a sueldo: temas como el cambio climático, por su importancia económica, son del desagrado de grandes lobbies y éstos tienen personas a sueldo para intentar neutralizar su divulgación (si leen Usted no se lo cree podrán documentarse a fondo sobre la cuestión).

El objetivo de los trolls nunca es intentar convencer a la persona con la que discuten o tratar de contrastar o despejar dudas propias, sino intentar influir en el lector incauto que pueda leer estos comentarios, al cual se  le intenta hacer creer que hay controversia (cuando no la hay; sólo hay una persona o un par de ellas repitiendo todo el santo rato las mismas cosas, con el fin de crear la apariencia de duda). Su objetivo es crear FUD (fear, uncertainty, doubt : miedo, incertidumbre, duda) al precio que sea. Aún hay pocos trolls profesionales especialistas en Peak Oil (aunque en España ya hay algunos haciendo sus pinitos): lo malo es que gentuza como yo da argumentos tan contundentes que a veces los convencen y abandonan su mala vida, de no mediar cifras con varios ceros en sus cuentas corrientes.


Este tipo de trolls tienen un modus operandi característico por lo que resulta fácil reconocerles:

  • Anonimato: A pesar de lo tajante y el tono de autoridad que emplean, como si su palabra fuera irrebatible, no se identifican jamás, siempre firman anónimamente, no dan nunca la cara. Son conscientes de que con el tipo de argumentación capciosa que emplean su alias podría quemarse cuando se revelasen demasiados trucos y juego sucio, y por ello deben tener siempre otras identidades intactas a las que mudar.
  • Profesionalidad: El troll experimentado no sólo conoce unos argumentos bien elaborados y los sabe exponer con claridad, concisión y contundencia; además, es un maestro en el arte de comentar en las diversas plataformas web: inserta enlaces, resaltados, texto enmarcado y gráficos sin ningún tipo de problemas. Entrecomilla citas textuales de la gente que les responde, resaltando cualquier contradicción real o aparente en sus palabras, tergiversando hábilmente frases completamente fuera de contexto, intentando hacer ver que su contrincante se contradice aunque no sea tal cosa. En ocasiones hasta le afean sus errores de expresión, de gramática o de ortografía.
  • Persistencia: Nunca dejan los debates, los continúan mucho más allá de lo que es propio de una persona normal o de lo que marca la educación. Les va mucho en ello y nunca dejan de intentar crear la duda. Hace tiempo se reflejaba que no tenían una actitud normal porque comentaban continuamente, fuera la hora que fuera, demostrando que en realidad era un verdadero trabajo para ellos. 
  • Son cerriles: Por más argumentos que se les den, si no se detallan en el texto del comentario seguirán diciendo: “Pero no demuestras que no tengo razón”, etc. No sirve de nada poner enlaces a textos detallados: no los van a leer; tienes que escribir tus argumentos explícitamente en el cuerpo de tu mensaje (paradójicamente, ellos sí que usan el recurso de enlazar fuentes prolijas de "información"). Si haces un sencillo cambio de unidades, se quejan de que no lo has detallado, cuando ellos usan argumentos más complicados; si al copiar un número te descuidas de una cifra estás frito, da igual que expliques una y mil veces que fue una errata.
  • Ponen deberes a los demás: Plantean dilemas aparentes, incógnitas que resultan fáciles de despejar (mucho más fáciles de buscar en internet que algunas de las referencias recónditas que dan) pero ellos no se molestan en intentar encontrar la solución, porque no está en su ánimo debatir sino sembrar la duda. De hecho, un rasgo delator con los más torpes es que cuando muestras con detalle la razón por la que su dilema es falso pasan demasiado rápidamente al siguiente punto de su argumentario, dejando claro que ya sabían la solución; ¿y entonces por qué planteaban el problema? Obviamente, porque su manera de discutir no es honesta, porque no buscan la verdad, sino empantanar al interlocutor en función de su nivel de conocimientos allí donde les interesa.
  • Alegar ignorancia cuando conviene: en ocasiones se les da un argumento contundente que muestra que lo que están diciendo son auténticas barbaridades, y si se les reprocha suelen alegar que ellos sólo son aficionados al tema, que no se puede pedir que conozcan todos los detalles (aunque acto seguido vuelvan a argumentar tajantemente tal o cual cosa, muchas veces otra memez). Tal comportamiento es bastante ridículo porque la vehemencia con la que se toman el asunto y la profusión de referencias especializadas escogidas se compadece mal con la pretensión de que en realidad no son expertos del tema. En realidad, obviamente, de lo que son expertos es en crear dudas. Muchas veces copian sus argumentos de páginas anglosajonas, con lo que en realidad no resulta difícil contrarrestar sus argumentos usando páginas antitroll especializadas (como Skeptical Science en lo que toca al Cambio Climático). La recurrencia de ciertas ideas en los argumentarios troll también da pistas de su carácter de troll de un comentarista.
  • Sesgo de selección: También conocido como cherry picking (escoger las cerezas), consiste en tomar referencias muy concretas y de hecho poco conocidas para refrendar sus argumentos a pesar de la presencia abrumadora y mayoritaria en la red de otras fuentes que apuntan a justo a lo contrario; como veremos en el ejemplo de Nylo de más abajo, a veces su fuente escogida no dice lo que pretenden, pero tergiversan su contenido. Resulta curioso que sean capaces de encontrar la pequeña aguja (aparentemente) discrepante y no vean el inmenso pajar de argumentos que la contradicen en la que está inmersa.
  • Hacer continuamente valoraciones personales completamente gratuitas, dar a entender sesgos intencionales, bordear discretamente el insulto, etc. Tal modo de obrar acaba provocando el lógico enfado del incauto que ose contrariar sus argumentos, y cuando al final éste les dice dos o tres palabras fuera de tono al troll de turno, el troll reacciona dolido con afirmaciones del tipo: “Vaya, ya veo cómo se valora aquí la libertad de expresión” o “Ya salieron las típicas reacciones agresivas de la secta calentológica” o cosa semejante. A esta actitud, completamente alejada del verdadero debate científico, se le llama “Guante de hierro con mandíbula de cristal”, y también se usa frecuentemente en el debate político. 
  • Decir siempre la última palabra. Da igual que el debate esté muerto desde hace semanas, siempre tiene que pasar que el último comentario sea del troll o de uno de tus compañeros. Tiene que dar la impresión de que nadie pudo rebatir sus últimos argumentos, aunque éstos sean una repetición de los iniciales (de nuevo, algo completamente alejado del verdadero debate científico). Esta táctica es especialmente útil con gente que ya tiene calados a los trolls y pasa de ellos, o con gente como yo, que estamos muy ocupados y no podemos estar todo el día respondiendo a todas las ocurrencias del troll (a mi no me pagan por esto, con lo que la situación es asimétrica). Es muy oportuno abusar de esta circunstancia aderezándola con algún comentario adicional del tipo: “vaya, parece que nunca sabremos cuál es la respuesta a las preguntas que hice, que me parecen completamente razonables, ya que Antonio nunca se dignó a contestarlas”. Esto es una forma de provocar que enlaza muy bien con el punto anterior.

Hasta aquí la teoría. Ahora veremos un ejemplo práctico con uno de los muchos argumentos que dio Nylo. Intentar desmontarlos todos uno por uno sería larguísimo y pesadísmo, porque además cada argumento claramente rebatido daría lugar a un par de tonterías más, como una hidra inmortal. He tomado uno de los argumentos más repetidos en la discusión con Nylo para ilustrar algunos de sus rasgos troll; explico por qué lo que dice no se sostiene y como un lector con dudas legítimas debería proceder para intentar buscar la verdad.

Copio un fragmento de unos de los últimos comentarios de Nylo



Re: Post: Aporía (AMT)


Ocho días han pasado y empiezo a perder la esperanza. Sospecho que no se va a animar Antonio Turiel a dar una explicación más detallada sobre el Jet Stream, aunque veo que en el blog ha publicado una nueva entrada que vuelve a decir lo mismo, que el Jet Stream está loco por lo caliente que está el polo Norte... a pesar de que el polo Norte está desde hace 2 meses más frío de lo normal (ver imagen abajo), y que según los datos de los satélites publicados por Remote Sensing Systems (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt), la anomalía de temperatura para toda la región por encima del paralelo 60 (el polo y un poquito más), que es de 0.460, es la más baja desde Marzo del año pasado, hace ya 16 meses. 






Comienza su intervención quejándose amargamente de que no contesto, dando a entender que no tengo más argumentos e insisto en las mismas falsas ideas de antes con un nuevo post - poco después otro comentarista le afeó que justamente había respondido detalladamente mi último mensaje, en el que al principio yo decía que no tenía mucho tiempo y al final que me iba de viaje unos días y que no podría responder (a lo cual él alegó que ya no se acordaba).

Vuelve a insertar la misma gráfica de los modelos; lo primero que me llama la atención es que la curva no supera en mucho los 0ºC (273,15 Kelvin). En otro comentario Nylo va aún más lejos al afirmar que en los últimos 15 años no se está registrando un aumento significativo de la temperatura en el Ártico, lo cual me choca porque recuerdo un seminario al que fui el año pasado en el que se mostraba anomalías de hasta 20ºC en algunos lugares del Ártico. Todo lo que dice Nylo es muy chocante, y contradice la información que he oído en numerosos seminarios, conferencias, etc. ¿Será que no hay nada en la red que confirme si el Ártico está más caliente que nunca desde que hay registros? ¿Será que es más fácil encontrar esas extrañas evidencias a las que se refiere Nylo que las contrarias?

En realidad en cuando uno busca un poco se encuentra no una, sino mil evidencias avaladas por grandes instituciones de investigación que apuntan conclusiones contrarias a las que nos sugiere Nylo, lo cual hace la situación más confusa. Y no hace falta esforzarse mucho; simplemente yendo a la página de la NSIDC uno puede descargarse un mapa del programa de observación del cambio ártico de la NASA y ver las anomalías actuales y pasadas de la temperatura en el Ártico:


Son de la misma zona que nos indica Nylo, se ven anomalías de temperatura enormes en algunas zonas (por encima de los 10ºC) y la media de toda la zona por encima de 60ºN (ilustrada en la gráfica pequeña) muestra una clara tendencia al alza. Pero claro, estos mapas sólo llegan hasta 2012: quizá Nylo sólo cometió un exceso verbal y en realidad en 2014 la cosa está cambiando. El caso es que yo no encuentro tal cosa por internet, ni en la NOAA ni en ninguna institución académica americana ni europea.

Después de investigar durante un tiempo me encontré que la gráfica que ha insertado Nylo corresponde a la comparativa entre la temperatura 1279 actual (calculada con el modelo numérico del DMI) con salida de uno  de los modelos (técnicamente, el reanálisis ERA40) que corren en el Centro Europeo para la Previsión Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF, que es el centro de referencia a nivel mundial). Nylo lo había comentado anteriormente en el hilo, pero éste es muy largo y yo estaba de viaje, así  que inicialmente yo no había visto. Al margen de las muchas incertidumbres del modelo (que no permiten saber si realmente la temperatura está un poco por debajo de la media, como parece, o realmente un poco por encima) la clave es que esta temperatura se calcula como la media de las temperatura en la zona al norte de 80ºN, una región muy pequeña centrada alrededor del polo Norte y que si miramos el mapa que doy es justamente donde ha habido los menores cambios. Nylo no lo dice abiertamente, pero como habla tan pronto de lo que se suele considerar el Ártico (la zona al norte de 65ºN) como de esta pequeña subregión, acaba siendo confuso a qué se refiere. Por tanto, examiné los otros datos a los que se refería: la anomalía de temperatura mensual medida por satélite en el Ártico, que está producida por Remote Sensing Systems (REMSS), un servicio de datos de teledetección oceánica que casualmente yo uso mucho.  Y, efectivamente y como señala Nylo, en la serie que él enlaza no se ve que el Ártico se esté calentando. 

Gráfico elaborado por el autor a partir de los datos AMSU de REMSS


Los valores de temperatura que dan allí son extrañamente bajos, pero eso se debe a que lo que muestran es la anomalía (es decir, se ha restado la temperatura típica de cada mes del año: si se le añadiese lo que se vería sobre todo es la gran oscilación entre el invierno y el verano, gráfica  que por cierto Nylo, en una fase posterior de su trolleo, introdujo para emborronar aún más la discusión). A ojo se ve una fase ascendente desde aproximadamente 1985 hasta 2012, y desde entonces una relativa estabilización (no enfriamento). Las oscilaciones son muy marcadas, lo cual revela que o bien hay mucha variabilidad o bien hay mucho ruido en esa media. Hay una palabra clave en estos datos: SSM/I. Los sensores SSM/I, embarcados en varios satélites, son sensores de microondas y la atmósfera es prácticamente transparente para las microondas. Por tanto, es complemente imposible que esas series se refieran a la temperatura del aire a nivel de la superficie. Al principio pensé que los datos se referían a la temperatura no del aire cerca de superficie, sino de la superficie misma (debido al hecho que yo uso datos de sensores de microondas como AMSR-E, TMI, SMOS y Aquarius para ver características de la superficie marina). Sin embargo, y como refiere Nylo en sus mensajes posteriores, en realidad el producto que estamos mirando es el de temperatura media de la Troposfera Inferior en todo el Ártico. De nuevo: no estamos mirando la temperatura del aire superficial, sino la media de una gruesa capa de aire de varios kilómetros de espesor y altura variable (la troposfera baja a medida que nos acercamos al polo). Se da la circunstancia añadida de que, como los sensores de microondas son muy poco sensibles a la atmósfera, la estimación tiene un grado de incertidumbre muy elevado, como explica la página que detalla las características de los productos y da una referencia concreta para su discusión: Mears et al., 2009b. Un rápido vistazo a la incertidumbre estimada nos muestra que básicamente es la responsable de las oscilaciones observadas y por tanto para evaluar tendencias hace falta series un poco largas (con la tendencia observada y la incertidumbre de los datos, de al menos 10 años). Es por tanto imposible asegurar si se está produciendo un estancamiento de la temperatura de la troposfera en el Ártico en 2014 o en los últimos años, como categóricamente asegura Nylo.

Se puede alegar que quizá Nylo no conocía estos detalles, pero, párense a pensar. Imagínense que uno no sabe nada y busca información sobre la evolución de la temperatura en el Ártico. Naturalmente, le salen cientos de páginas enseñando que en los últimos años el Ártico está cada vez más caliente: posiblemente 2014 no sea el año más cálido de la serie, pero está dentro de los 5 más cálidos; y si se mira la cosa a escala de todo el planeta resulta que la propia NOAA nos dice que Mayo y Junio han sido los más calientes desde que hay registros (no tanto así en el Norte de España). Sin embargo, Nylo va a dar con una serie recóndita de un ámbito muy especializado, una serie que no es de la temperatura del aire superficial (que es de la que hablamos cuando nos referimos a la temperatura; ¿o a qué se refieren los mapas de tiempo de su noticiario favorito?) sino de la temperatura de toda la troposfera, estimada con un método muy impreciso que sólo vale para ver tendencias en un plazo de décadas. Saca la serie de contexto y pretende que una institución seria y respetable nos dice que no hay tal calentamiento. Tal manera de obrar es obviamente intencional y no casual, y es lo que motivó mi enfado con él, porque ahí vi claro que obraba con notoria mala fe.

Pensé en contestar en comentario todas estas cosas que he escrito arriba, pero me imaginé que simplemente diría: "Bueno, bueno, yo que sabía" y pasaría a la cuestión insidiosa que ya tenía preparada en su argumentario del siguiente nivel, a ver hasta dónde llegaban mis conocimientos y mi paciencia. Pero en ese momento ya estaba claro que era un troll según los parámetros que he descrito arriba, y continuar esa disputa no serviría para convencerle porque él no busca discutir y aprender, sino sembrar la confusión y la duda, y la apariencia de controversia le convenía y mucho. Vamos, que enzarzarme en una disputa con él sólo sirve para sus fines. Piensen además todo el espacio que me ha llevado refutar sólo una de sus cuestiones (no puedo emplear menos espacio porque, no lo olviden, no valen enlaces, hay que escribirlo todo explícitamente en el texto del comentario porque, como ya les he dicho, el objetivo que él pretende es el lector incauto y no aceptará argumentos no explicitados) y encima he tenido que revisar mis argumentos, puesto que inicialmente cometí varios errores por no tener toda la información. Intentar responderlo todo me llevaría el espacio de una enciclopedia, y encima tendría que tener cuidado de no cometer el más mínimo error porque se agarraría a él como una garrapata. No había nada que hacer y por eso abandoné la discusión... y escogí una estrategia diferente.

La primera parte de la estrategia era escribir este post explicando los oscuros manejos de Nylo, pero eso obviamente no es mucho mejor que contestarle en el foro; allí mismo o en cualquier otro sitio en internet él expondría sus motivos y seguramente insistiría en la validez de su gráfica de modelos de temperatura en la zona al norte de 80ºN (debe ser importante para él porque la repitió en tres ocasiones; no debe tener mucho más para ilustrar su falso punto) y en la serie de REMSS, que es de datos de satélite y por tanto son más fidedignos en cierto modo. Así que hice algo más, y que es lo que recomiendo hacer cada vez que el lector se encuentre en una situación semejante: acudir a la fuente y pedir explicaciones; lo que sigue es una traducción de mi e-mail:




Subject: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 08 Jul 2014 21:04:35 +0200
From: Antonio Turiel
To: support@remss.com

Estimados Sres,

He observado recientemente que algunos sitios negacionistas aquí en España usan uno de sus productos (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt) para argumentar que no ha habido calentamiento en el Ártico durante los últimos 15 años.

Les estaría muy agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el alcance y aplicación de su producto. Les estaría aún más agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el error de razonamiento que he mencionado más arriba.

Gracias por su amable atención. Saludos cordiales desde España,
Antonio Turiel


Y he aquí la traducción de la respuesta:


Subject: Re: Fwd: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 15 Jul 2014 14:04:47
From: Carl Mears
To: Antonio Turiel ,support@remss.com


Estimado Dr. Turiel,

Gracias por su email.

No conozco los sitios que menciona. ¿Me podría enviar un enlace? Puedo leer en español, aunque no muy bien (viví un año en Argentina).

No es cierto que nuestros datos polares no muestren calentamiento en los últimos 15 años. Para la troposfera inferior, la tendencia lineal de los últimos 15 años (60N a 82,5N) es 0,302 K/década, sólo un poco por debajo de la tendencia del período entero de 35 años del conjunto MSU/AMSU derivado por satélite (0,325 K/década). Esto a pesar de la relativa falta de calentamiento en los trópicos en ese período. Así pues, el Ártico ha continuado calentándose incluso si el calentamiento se ha ralentizado en los trópicos. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta la retroalimentación albedo positivo del hielo y del albedo de la nieve que está probablemente ocurriendo.



Adjunto dos gráficas. Puede usarlas como guste. Los datos son idénticos a los que están disponibles en nuestra web. Los ajustes son simples ajustes lineales por mínimos cuadrados.

(ftp://ftp.remss.com/msu/graphics/tlt/time_series/rss_ts_channel_tlt_northern%20polar_land_and_sea_v03_3.txt)

Sinceramente,
Carl




Después de esto, poco más queda por decir: está claro que los creadores de los datos (el propio Carl Mears en persona) desautorizan la falsa interpretación de Nylo y, lo que es más grave, en su propia web dan datos que demuestran la falsedad de su argumento, pero Nylo, por algún motivo, no los vio. Lo cual de hecho es imposible, porque en la discusión de este post, cuando Nylo me señaló mi error sobre creer que los datos eran de temperatura de superficie, justo me enlazó la página web con la descripción de los datos al final de la cual aparecen exactamente las mismas gráficas que me envió Carl Mears. O sea que por fuerza las tuvo que ver, pero como no interesaban a su argumento, como tampoco toda la extensa discusión que da Mears sobre la incertidumbre de sus estimaciones, simplemente miró a otro lado.

Y si quieren poner un poco de humor a tan desagradable asunto, siempre pueden revisitar un clásico: "De trolls y otros bestias"

Salu2,
AMT



lunes, 21 de julio de 2014

Sobre los recursos supuestamente sustituibles de la economía global



Queridos lectores,

Al hilo de la crítica de Politikon al manifiesto "Última llamada", mi compañero, amigo y fuente de inspiración, Antonio García-Olivares, escribió una crítica que publicó en primera instancia como comentario en aquel artículo. Dada la profundidad del contenido del comentario, creo que merece la pena darle un espacio más prolijo y presentarlo como es debido. Les dejo con mi tocayo.

Salu2,
AMT 

Sobre los recursos supuestamente sustituibles de la economía global
Antonio García-Olivares

Para complementar el excelente post de Antonio Turiel, que comparto, me gustaría responder un poco más concretamente a algunas de las afirmaciones que plantea Juan de Ortega en su post “"Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global", en la web Politikon, y que me parecen insostenibles.
Juan de Ortega afirma en ese manifiesto que “la industrialización se puede describir en buena parte como el proceso en el que la economía humana, tradicionalmente limitada por la escasez de un conjunto heterogéneo de recursos naturales (tierra cultivable, agua, recursos minerales), es capaz de afrontar cualquier otra clase de escasez mediante el uso de capital alimentado por fuentes de energía alta densidad. Por tanto, nuestra versátil economía industrial solo sufre una forma de escasez de recursos realmente esencial: la de la energía que alimenta el capital. Con recursos energéticos abundantes, los demás cuellos de botella físicos al desarrollo son en general abordables”.

Si Capital + energía es capaz de producir cualquier cosa que sea necesaria para sustituir a cualquier recurso que se vuelva escaso, entonces la física y la química, con sus principios de conservación, sus leyes termodinámicas y sus cuidadosos estudios sobre los procesos que son posibles en la naturaleza, todas estas ciencias sobran, en lo sucesivo debemos dejar de estudiar ciencias, y todo el mundo debería ponerse a estudiar economía y a utilizar “leyes” económicas y no leyes físicas para describir el mundo. Algo de esto ya hay, y es lo que pretende imponer el neoliberalismo pero, mientras quede sensatez sobre el planeta, la gente seguirá dando más crédito a la física y a la química que a la economía, afortunadamente para todos.
Hay cosas fundamentales en este planeta que no pueden ser sustituidos por capital y energía. Un ejemplo lo constituyen los ecosistemas que nos proporcionan “servicios” fundamentales tales como el reciclado del agua potable y de las principales moléculas químicas de la biosfera; otro la diversidad biológica que nos ofrece un banco de genes (hoy en declive acelerado) del que la industria farmacéutica ha obtenido los principales antibióticos y una enorme cantidad de medicamentos especializados; otro la fotosíntesis, que convierte cada año sesenta mil millones de toneladas de materia inorgánica en tejidos vivos, y bombea una cantidad parecida de oxígeno a la atmósfera.  
El incremento anual en la productividad de la producción de cereales ha caído desde 1970 del 3.5% al 1.5%. Los productores de grano más eficientes se están acercando a un techo invisible de unos 70-80 mil  Hg/Ha para el trigo y 70 mil Hg/Ha para el arroz. Incrementos ulteriores en la productividad por hectárea tenderán muy probablemente a cero debido a los límites biológicos (Food Outlook 2012, (Global Information and Early Warning System). Food and Agriculture Organization of the United Nations. http://www.fao.org/docrep/016/al993e/al993e00.pdf, visitado el 2013/06/13).
¿Cómo va el capital + la energía (renovable y no-renovable) aumentar la fotosíntesis por unidad de superficie en este planeta? ¿Nos lo va a explicar la teoría económica o acudimos mejor a los biólogos y ecólogos? Me parece más sensato ir a los segundos, que son especialistas en el tema. Y nos dirán, casi unánimemente, que lo de la fotosíntesis artificial no se contempla ni en la ciencia ficción, y que lo urgente es llegar a un sistema económico que esté en equilibrio con las tasas de crecimiento y reproducción de los ecosistemas y cultivos, y que sea sostenible, porque el actual sistema no lo es.

En cuanto a la disponibilidad de los minerales, Juan de Ortega afirma lo siguiente: “La observación de los dos gráficos revela la característica más interesante de la minería metálica: la cantidad de recursos disponibles con calidades peores crece muy rápidamente, de forma casi exponencial (…) El agotamiento físico del cobre (entendido en términos relativos, es decir, el del cobre de mejor calidad) es una realidad perfectamente documentada, pero las ganancias de productividad en ese sector han compensado el efecto del agotamiento físico, y actualmente explotamos recursos tan marginales que su abundancia es muy elevada. En este siglo de masiva extracción, el precio real del mineral ha mostrado un comportamiento estacionario”

Lo que nos dicen los geólogos e ingenieros de minas es algo mucho más preciso y preocupante que esa simplista receta genérica de economistas de hace cien años: la mayoría de los filones metálicos se formaron en condiciones muy especiales, de ascenso de magma, enfriamiento, pérdida de agua y retención en fisuras rocosas de los sulfuros que cristalizaban mientras ascendían con el magma. Por ello, la concentración de la mayoría de los metales no obedece a una ley de potencia uniforme, con cantidades crecientes disponibles para concentraciones (“leyes minerales”) ligeramente menores. El día que se extraiga el mineral que está concentrado en esas fisuras geológicas, lo que nos quedará estará casi en su totalidad a la concentración de la corteza terrestre. Véase Ayres et al. 2002, que analizan las reservas de cobre, plomo y zinc: “Copper, lead and zinc (…) are currently being mined from mineral ores at grades far higher than the average in the earth’s crust. These high grade ore bodies exist because of natural geochemical concentration processes (…) Copper (and lead and zinc) are characterized by double-peaked (or, conceivably, multiple peaked) quantity-grade distribution functions. A relatively small fraction of the total crustal copper is in relatively high grade mineral ores (mainly sulfides) while most of it is dispersed more or less uniformly at extremely low concentrations (a few parts per million) in so-called atomic substitution sites in ordinary rock. In effect the two peaks are separated by a `mineralogical barrier’ (…) During this phase (where we are now, still) ore grades being mined are gradually declining (…) However, at some point in time, the peak of the quantity-grade distribution will be reached, the decline in ore grade will accelerate, and the stockpile of known reserves will also begin to fall. The second phase of extraction history begins (…) It is thought that this point may occur in the case of copper when the lowest ore grade being mined falls to around 0.1% or so. In the second phase of copper mining the energy requirements, and materials handling costs of mining and concentration will begin to increase sharply”
En resumen, que en cuanto agotemos la extracción de los sulfuros metálicos procedentes de magma ascendente que se concentraron en fracturas rocosas entre 100 y 400 grados, lo que quede tendrá concentraciones que caerán bruscamente a las concentraciones habituales en la corteza (100 ppm el Zn; 66 ppm el Cu; 47-51 ppm el Nickel, 7 ppm el plomo; 0.01 ppm la plata; 0.005 ppm el cobalto). Si un metal tiene una concentración de 1 ppm en la corteza terrestre, hay que remover y purificar un millón de toneladas de roca para obtener una tonelada de metal. El orden de magnitud de la extracción mundial de zinc o cobre es de 10-20 millones de toneladas al año. Habría que remover pues unas 300 000 millones de toneladas de roca al año para obtener el cobre que se obtiene actualmente (y luego gestionar el destino de esos desechos de forma socialmente aceptable).
La energía necesaria para la extracción de los principales minerales metálicos ha sido estimada por Domínguez Vega (2014, tesis doctoral: “Exergy cost assessment in global mining”, dirigida por Antonio Valero y Alicia Valero) en función de su concentración geológica. En el caso del cobre y el nickel, las dependencias parecen ser, respectivamente:
ECu(GJ/t) = 23.81 c^(-0.35)         donde c es la concentración de cobre en el subsuelo (g/g)
ENi(GJ/t) = 17 c^(-0.67)        donde c es la concentración de nickel en el subsuelo (g/g)

Lo cual nos indica que harían falta 0.44 TW de potencia sólo para suministrar la demanda actual de cobre y 0.79 TW para suministrar la demanda de nickel. Hay unos 25 metales importantes para la industria. No voy a repetir el cálculo para cada uno, pero suministrarlos todos desde sus concentraciones en la corteza podría requerir del orden de los 10-20 TW. Si contabilizáramos el coste no sólo de extraer el mineral, sino también el de gestionar (de forma socialmente aceptable) la enorme masa de escorias generadas, el coste podría subir probablemente al doble de esta cantidad. Esto es, para mantener el nivel actual de extracción de metales haría falta entre toda la energía que se está produciendo actualmente y el doble de esta energía.
Es una burda primera aproximación que se podría refinar más, pero que nos da una idea de la enormidad del problema al que estaríamos enfrentándonos. Porque si toda esa energía fuese utilizada exclusivamente en extraer metales, ¿qué energía quedaría para producir la propia energía, y para la agricultura, la industria y los servicios? ¿Cuánta energía total (E) tendríamos que producir entonces?
Hagamos una estimación: Si el mínimo de energía limpia (Esocial) que debemos tener en una sociedad fuera 10 veces mayor que la usada en extracción de minerales (Eextr) y en obtener la propia energía Eener (ninguna sociedad humana ha contado con una fracción menor que 10:1 de energía neta para usos sociales, ni siquiera los cazadores-recolectores), y suponemos que el futuro mix energético conseguirá una tasa de retorno energético (TRE) de 20 (con renovables y quién sabe si algún día de finales del siglo, con fusión también), tenemos que:

E = Eextr + Eener + Esocial
Eextr = 20 a 40 TW
Esocial = 10 (Eextr + Eener)
E / Eener = 20
Cuya solución es: E = 489 a 978 TW (1 TW = 10^12 W o 1 billón de Watios).
Ahora bien, en un trabajo que publicamos hace unos años (resumido en el post http://crashoil.blogspot.com.es/2012/01/un-mix-renovable-escala-global-con.html ) demostrábamos que un futuro mix totalmente renovable o mixto renovable-fusión (y no es nada fácil concebir otro diferente plausible de aquí a un siglo) el despliegue de 11.5 TW de potencia exclusivamente eléctrica y la consiguiente electrificación de la economía obligaría a usar un 35% de la actual reserva base de cobre. La reserva base incluye cobre que hoy no se sabe cómo extraer, pero que se podría llegar a extraer si se inventasen nuevas tecnologías que lo hicieran factible.
Suponiendo que se pudiera llegar a producir 489 TW mediante un futuro mix de renovables + fusión, lo cual no deja de ser un alarde de optimismo bastante notable (hoy se producen unos 16 TW), ¿cuánto cobre metálico necesitaría tal despliegue eléctrico? No he repetido los cálculos con esta nueva cantidad de potencia, pero estoy casi seguro de que sería bastante superior a la reserva base (que ni siquiera se sabe si se podrá llegar a extraer).
Hay quien dirá que el cobre puede ser sustituido por aluminio y acero, y así lo proclama el post de Juan de Ortega. Sin embargo, la viabilidad de la sustitución de cobre por aluminio está demostrada sólo para conductores de alta tensión y alta frecuencia. No lo está para lo que se usaría principalmente en una futura economía eléctrica: para los bobinados de alta potencia de los generadores y de los motores eléctricos (sí lo está para los bobinados de baja potencia), ni para los conductores de alta tensión y corriente continua, necesarios para muy largas distancias y cables submarinos, ni para dar maleabilidad a las grandes estructuras. Así que esto de que el aluminio sustituirá al cobre y todo lo demás se quedará igual es un acto de fe y nada más.
Un acto de fe aún más infundado es pensar que el grafeno y los superconductores orgánicos de alta temperatura servirán algún día para conducir corrientes eléctricas de alta potencia (MW a GW, en lugar de milésimas de W como ahora) y para ser usados en los bobinados de generadores y motores de alta potencia.
En cuanto a sacar metales del mar, el estudio de Bardi (2010, Sustainability 2, 980-992) demuestra que es inviable para todos los minerales salvo, parcialmente, para el Litio. Por poner un ejemplo, la demanda actual de cobre agotaría las existencias de cobre en agua de mar en 50 años, pues el mar no es un repositorio infinito, sino que por el contrario, es un repositorio de metales mucho más limitado que la corteza terrestre. Además, tal extracción marina requeriría una energía cuatro órdenes de magnitud mayor que la electricidad consumida actualmente.
Todo esto es suficientemente preocupante y serio y está basado en cálculos concretos. Es asombroso que haya economistas que se atrevan a “refutar” tales estimaciones, basadas en estudios técnicos, con una sandez acientífica como la de que “el capital”, unido a “la energía”, ambos abstractos y universales, serán siempre capaces de resolver “cualquier clase de escasez”. O con la sandez análoga de que “la subida de los precios bastará para resolver la escasez de minerales, pues si el precio es suficientemente alto, éstos podrán extraerse del agua de mar”.
Sin embargo las dicen, se quedan tan tranquilos, y nadie de su campo las suele rebatir, pues la mayoría de las afirmaciones económicas no necesitan tener ninguna seriedad científica al parecer, basta con que tranquilicen a los inversores, apoyen el consumo habitual, y no pongan en duda las instituciones económicas fundamentales. Quizás porque la economía es un campo del saber muy cercano al de las decisiones políticas, también es el único campo del conocimiento donde pasa que algunos que predican falsedades contrarias a la ciencia (como los negacionistas climáticos) reciben una calurosísima acogida y son incluso mejor financiados que los que investigan honradamente en ese grave problema social y también económico que es el cambio climático. Esto no pasa en otros campos de la ciencia, y lleva a pensar que una parte no despreciable de la producción de saber económico no es producción de saber, sino de simple propaganda política e ideología útil. ¿Útil para quién? Esto daría para otra discusión, y no es el tema que nos trae.
Sobre el petróleo y su sustitución

Siento repetirme, pero es que los cornucopianos y tecnooptimistas también se repiten una y otra vez, de una forma cansina, y es agotador tener que responder una y otra vez a sus comentarios buscando nuevos argumentos, cuando los de ellos son siempre los mismos. Así que voy a parafrasear de nuevo un post mío de hace tiempo, por si algún tecnooptimista se acerca a este blog y no lo ha leído todavía (tomado de  http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/realmente-es-inmimente-el-peak-oil.html ):
Hay buenas razones para pensar que el cénit de la producción de petróleo (“peak oil”) está cerca. Una de las razones es la inelasticidad que se observa desde 2006 en la relación entre producción y precio (Murray y King 2012). Otra razón es el crecimiento prácticamente nulo en la producción de petróleo desde ese año (IEA 2010). Una tercera razón es que las reservas finalmente recuperables (URR) de petróleo existentes han sido estimadas en, aproximadamente, el doble de las ya extraídas (Laherrère 2007a).
Pese a tales evidencias, algunos objetan que las predicciones de un próximo cénit de petróleo y combustibles fósiles son erróneas porque los valores publicados de recursos disponibles dependen no sólo de las tecnologías de explotación disponibles sino también del capital invertido en exploración geológica, el cual se va invirtiendo a medida que las empresas lo necesitan, de modo que la cantidad de reservas conocidas (o el horizonte de explotación) permanece más o menos estable a lo largo de las décadas.
Sin embargo, el horizonte de explotación debería permanecer estable a lo largo de las décadas sólo si la tasa de nuevos descubrimientos es mayor que la tasa de consumo. Pero actualmente ese no es el caso, tal como puede observarse en la figura siguiente, adaptada de Exxon Mobil Corp.:
A la vista de esta figura, es difícil de creer que las reservas sigan creciendo, al menos en opinión de Exxon Mobil.
Por otra parte, aunque es cierto que las reservas pueden crecer con el tiempo en ciertos periodos, el parámetro llamado “reservas finalmente extraíbles” (URR) presenta una estabilidad mucho mayor, pues representa la asíntota o tendencia a largo plazo de la función “reservas más petróleo ya consumido”. Aunque esta función tiende a crecer con los años, su tasa de crecimiento disminuye a medida que la tasa de nuevos descubrimientos decrece, de modo que presenta una tendencia a saturarse en un valor asintótico, que es la URR.
Las mejores estimaciones disponibles de la URR del petróleo, gas y carbón se basan en los estudios de Jean Laherrère, un ingeniero que trabajó durante 37 años para Total, donde fue jefe de tecnologías de exploración, y que tras jubilarse se convirtió en uno de los miembros más activos de ASPO (la asociación para el estudio del pico del petróleo). En (Laherrère, 2007) este autor demuestra que las estimaciones “políticas” (OPEC) y financieramente orientadas (US Security Exchange Commisssion) de las reservas “probadas” (1P) son completamente inconsistentes con las estimaciones calculadas técnicamente de reservas “probadas + probables” (2P). La figura siguiente, actualizada por Laherrère a partir de ese estudio, muestra que las reservas técnicas tienen una tendencia declinante desde 1980 y que las estimaciones de la OPEC y de la SEC presentan una tendencia independiente y poco creíble.
La línea roja de la figura, que representa las reservas “probadas” oficiales son un sinsentido según Laherrère, ya que han sido obtenidas agregando reservas probadas individuales de campos petrolíferos o de naciones, y es sabido que la suma de N variables de, digamos, una probabilidad del 90% no es una variable con el 90% de probabilidad. Esto no ocurre con las reservas técnicas 2P “probadas + (50%) probables” (línea verde), que están más cerca del valor esperado y que pueden ser agregadas con más seguridad. La curva roja asciende casi verticalmente en 1986-1988 debido a la lucha que se produjo entre los miembros de la OPEC por los derechos de cuota, que indujo a muchos de ellos a inflar arbitrariamente sus reservas declaradas. Más tarde (en 2007) Sadad al-Husseini, antiguo vice-presidente ejecutivo de exploración y producción de la petrolera Saudi Aramco, en una conferencia en Londres reconoció que las reservas habían sido infladas en 300 Gb (giga barriles) debido a razones políticas. Además, tras el 2000 la curva sube verticalmente de nuevo debido a la reclasificación de los petróleos “extra-heavy”, que no eran considerados petróleos anteriormente sino “bitumen”. Todo esto hace que los datos oficiales mostrados en la línea roja carezcan del rigor necesario para ser usados científicamente, dado que han sido preparados para crear confianza en las reservas declaradas por los países, y para convencer a los inversores de que la producción no se interrumpirá en los próximos años, y no para ser usados por ingenieros o científicos.
Otra figura relevante del estudio citado es la siguiente, donde es aparente la falta de correlación entre tasa de descubrimientos y precio:
La tasa de descubrimiento debe por tanto depender principalmente de otros factores diferentes al precio tales como, por ejemplo, la geología.
Por otra parte, si el horizonte de explotación fuera el mismo hoy que hace 60 años, estas declaraciones de Christophe de Margerie, director ejecutivo de Total, no tendrían sentido:
“Nosotros no lo sabemos todo, pero sobre reservas de petróleo y producción sabemos mucho. Y es nuestro deber decir claramente (…) que la industria es poco probable que pueda producir más de 100 millones de barriles por día, muy por debajo de los 120 millones o similar que la IEA estima que el mundo podría producir en 2030, y que hará falta para el crecimiento galopante de Asia”, y añade que 90 millones de barriles al día es “optimista” (actualmente la producción de todos los líquidos está en una meseta de 86 ±2 Mb/d desde 2005, y la producción de crudo más condensado en una meseta de 74 ±2 Mb/d). Como dice De Margerie: “lo que ocurrirá muy pronto es que el suministro de petróleo no cubrirá la demanda. Eso no significará que no haya petróleo. Hay reservas de petróleo, pero hará falta invertir muchos miles de millones para conseguirlas”.

Sin embargo, De Margerie es escéptico sobre la posibilidad de que tales inversiones se produzcan. ¿Por qué? Primero, porque el petróleo se está volviendo cada vez más difícil de extraer: “el output de los campos existentes está declinando en 5 – 6 Mb/d cada año. Esto significa que las empresas de petróleo tienen que encontrar montones de nuevos campos sólo para mantener la producción en los niveles actuales. Más aún, la clase de campos que las compañías occidentales están comenzando a desarrollar, en agua muy profunda, o de petróleo casi sólido parecido al alquitrán, son de un desafío técnico mayor”. No hay suficientes trabajadores cualificados en el mundo ni equipos especializados, piensa De Margerie, para aumentar la producción tan rápidamente como la gente espera. “Todos nosotros pensamos lo mismo” (dice refiriéndose a otros CEO’s del petróleo) “es sólo un tema de si lo decimos”.
Una consecuencia de este creciente coste de extracción es que la producción de petróleo se ha vuelto inelástica después de 2005 a pesar de los altibajos en su precio, que ha fluctuado entre 40 $/b y 138 $/b sin producir una variación visible en la producción (Murray y King 2012), lo cual lleva a estos autores a identificar un techo de unos 75 Mb/d para la producción de crudo (véase la figura siguiente, que también comentó Antonio Turiel en su anterior post).  
En estas condiciones, resulta poco atractivo invertir en extracción petrolífera.
¿Y cuál es la razón última de esta inelasticidad de la producción? Una hipótesis plausible es considerar que la estimación de Laherrère de una URR de unos 3000 Gb de petróleo (poco más del doble de lo ya consumido) es esencialmente correcta y que este valor estimado no se incrementará mucho más en el futuro, debido a la insuficiencia de inversiones, el coste creciente de extraer el petróleo que queda (profundidades y presiones más altas, mayor densidad y viscosidad, petróleos de inferior calidad) y la retroalimentación mutua entre estas dos variables. Y esta es una aproximación muy verosímil que concuerda con los datos observados en los últimos años. En mi opinión, los modelos basados en un horizonte móvil de explotación en función del precio son útiles en situaciones con infinitos recursos que explotar, cuando la respuesta al precio es elástica, pero los modelos de tipo Hubbert, basados en la URR, son mejores para modelar el comportamiento a largo plazo cuando la respuesta al precio se vuelve inelástica.

En conclusión, la situación de los recursos minerales y energéticos es muy preocupante. Conviene estudiarla bajando a la arena de la producción industrial, la técnica y las ciencias duras, y no enarbolando recetas económicas abstractas que valieron (parcialmente) para otras épocas. El optimismo del post de Juan de Ortega me parece infundado, pues se basa en gran parte en esta clase de formulaciones, procedentes de economistas y científicos sociales que no conocen los detalles técnicos de los procesos concretos que están operando ni qué parámetros de estos procesos han cambiado en las últimas décadas. Vivimos en un mundo en el que los recursos han dejado de ser inagotables, y algunos prefieren ignorarlo refugiándose en la fe (en el Progreso y la Tecnología abstractos) en lugar de estudiar las tendencias que tienen los procesos tecnológicos y ecológicos reales. Y la situación que vivimos y vivirán nuestros descendientes no está para frivolidades de este tipo.

En un artículo ya publicado (García-Olivares y Ballabrera 2014 5), resumido en el post  http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/como-sera-la-economia-tras-el-cenit-de.html y en http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/mas-alla-del-capitalismo.html , discutimos qué repercusiones puede tener el declive de los combustibles fósiles, unido a las limitaciones minerales y a la erosión del “capital natural” sobre las tasas de crecimiento económico. Y nuestra conclusión fue que las tasas de crecimiento pueden verse forzadas a declinar durante este siglo debido a las múltiples crisis superpuestas, y que lo mejor que podríamos hacer es empezar ya a pensar seriamente en construir un sistema económico estacionario, en equilibrio con los recursos, y capaz de generar prosperidad incluso sin crecimiento. Tal debate es urgente, y resultaría mucho más productivo que continuar afirmando que los recursos y el crecimiento serán eternos, cuando las condiciones que hicieron posible este crecimiento exponencial continuado no están ya presentes.

Citas
Laherrère, J. 2007. Uncertainty of data and forecasts for fossil fuels, University of Castilla-La Mancha,  http://energycrisis.com/laherrere/Castilla200704.pdf
2 Walt, V., 2010. Christophe de Margerie: Big Oil’s Straight Talker. Time Magazine, January 22. Available at: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,1954176_1954175_1954172,00.html
3 http://www.economist.com/node/10496503
4 Murray, J., D. King, 2012. Oil’s tipping point has passed. Nature 481, 433-435
5A. García-Olivares & J. Ballabrera, 2014. Energy and minerals peak and a future steady state economy. Technological Forecasting and Social Change . http://dx.doi.org/10.1016/j.techfore.2014.02.013


jueves, 17 de julio de 2014

Revista de Prensa: Artículo "Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global" de Juan de Ortega en Politikon



Queridos lectores,

Hace unos días la web Politikon publicó la segunda parte de su crítica al manifiesto "Última llamada", titulada "Ultimátum a la Tierra (II): Recursos para la economía global", firmada por Juan de Ortega. Como ven, es la segunda de tales críticas; pero la primera (firmada por Jorge San Miguel) es tan fácil de responder que no merece la pena dedicarle un post entero: baste decir que su argumento central es que "Última llamada" niega el progreso habido durante los dos últimos siglos, y que como ha habido un gran progreso material durante las últimas décadas sólo cabe esperar que siga por siempre. El razonamiento es tan infantil y poco substanciado que, como digo, no merece la pena extenderse mucho más con él. La segunda parte, de Juan de Ortega, tiene un poco más de contenido, ya que al menos se toma la molestia de examinar la sustancia de algunos de los problemas expuestos en "Última llamada", y tiene la honestidad de reconocer que el cambio climático puede ser un problema grave. Lo más llamativo del artículo de Juan de Ortega es que en muchos casos identifica correctamente el origen de muchos de los problemas que aquejan a nuestro mundo, pero le falta valentía o le sobran prejuicios para unir los puntos. Analicemos el texto con algo de detalle.

La primera cosa que llama la atención es la insistencia en que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Es innegable (y "Última llamada" no lo niega) que el mundo, sobre todo el Occidental, ha experimentado un enorme progreso durante los últimos dos siglos. Sin embargo, es también innegable que los últimos siete años, sobre todo en el mundo Occidental, se está experimentando un retroceso profundo: incluso en el país que se suele poner como ejemplo de progreso, los EE.UU., 1 de cada 7 adultos y 1 de cada 4 niños depende de la caridad para comer. El caso de España la situación no es mejor: según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, citando datos de Eurostat, la proporción de personas por debajo del umbral de la pobreza o en riesgo de exclusión social es superior a 1 de cada 4. Jactarse de que todo ha ido fantásticamente bien sin contextualizar mínimamente el momento actual, que tanta angustia produce a tantas familias que ya están en una situación complicada y a las que temen estarlo, resulta un tanto inadecuado. Se puede decir que a pesar de la crisis aún estamos mejor que hace décadas, se puede argumentar que la crisis es un paréntesis que ya pasará (aunque en realidad esta crisis no acabará nunca), pero lo que no se puede decir es que todo va maravillosamente en contraste con la memoria reciente de la población.

Es también llamativo que se destaque qué bien ha ido todo cuando justamente "Última llamada" afirma que estamos en el cenit de la civilización industrial. Por definición, el cenit es el punto más alto, a partir del cual se va hacia abajo, y por supuesto que antes de comenzar la bajada es cuando más alto estás; incluso ahora, que la bajada ya ha comenzado, estamos comparativamente más altos que en la mayoría de la Historia de la Humanidad (todo lo cual, insisto, es bastante cierto en Occidente y bastante más discutible en el resto del mundo, por más que uno lo adorne con índices abstractos que casi nunca reflejan la heterogeneidad de los lugares examinados). Por supuesto que los autores de Politikon tienen todo el derecho a criticar en base a datos si realmente estamos en el cenit o, como parece, comenzando el declive, basándose en conocimiento técnico sobre los recursos actuales y sus posibles sustitutos, y en proyecciones fundadas, pero el argumento no podrá ser nunca referirse a lo que sucedió en el pasado, pues asumir que las tendencias del pasado continuarán por siempre equivale a negar que pueda haber tal cenit (si niegas la mayor, en contra de toda la evidencia geológica y termodinámica, ¿qué sentido tiene seguir discutiendo?).

Yendo más al detalle, a mi personalmente me choca la mención que hace a un informe del Banco de España (Macias y Matilla, “Net Energy Analysis in a Ramsey-Hotelling growth model”, 2012) que justamente yo cito a menudo para referirme a la conclusión principal de ese estudio, a saber: que el mercado no es capaz de anticipar la escasez futura de materias primas señalándolo en los precios, y que por tanto lo que gobierna la disponibilidad de recursos es más Hubbert que no Hotelling. La otra gran referencia del artículo de Politikon es el profesor Vaclav Smil, un experto ambientalista conocido, entre otras cosas, por descartar cualquier noción de escasez de recursos usando los argumentos falaces habituales (confusión entre diferentes hidrocarburos que conforman lo que se ha dado en llamar "todos los líquidos" con petróleo, minimizar las limitaciones de los sucedáneos de petróleo en cuanto a producción máxima, TRE o requerimientos materiales, fe en el progreso y el libre mercado, desconocimiento de la interacción entre la crisis energética y la crisis económica, etc). En suma, se trata de un experto que sintoniza con la manera de pensar de los autores de Politikon. Lo cual es por supuesto legítimo: cada cual puede proponer las fuentes que le parezcan más oportunas con tal de que no se escuden en argumentos de autoridad y se discutan los datos y razonamientos. Posiblemente los autores de Politikon argumentarán que yo también escojo mis referencias con un cierto sesgo preferencial, y posiblemente es cierto, aunque intento introducir diversidad de fuentes y me gusta apoyarme en las que son menos favorables a mis tesis (por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía, AIE, como veremos en un momento). Quiero destacar aquí un detalle del artículo de Politikon; hablando de Vaclav Smil dice literalmente:

"...recomiendo sin duda al lector interesado curiosear por su increíble página web; en particular este artículo sobre el famoso estudio “Los límites del crecimiento” es bastante clarificador sobre mucha ]de[ retórica de la sostenibilidad."
 
El artículo citado es bastante clarificador, pero lo es más sobre la retórica del prof. Vaclav Smil que no sobre la "retórica de la sostenibilidad" (parece ser que Juan de Ortega piensa que hay un único discurso de naturaleza doctrinal sobre la sostenibilidad; afortunadamente, no hay tal cosa: no estamos hablando de la religión neoliberal). Más de la mitad del artículo de Smil versa sobre los recuerdos y anécdotas del propio Smil respecto a la publicación del primer estudio de "Los límites del crecimiento" y sus críticas son genéricas, enfáticas, poco específicas. La única crítica metodológica que he encontrado en esas 8 páginas se refiere a la poca fe que tiene Smil en el uso de variables agregadas y de parámetros efectivos para la descripción de sistemas complejos. Por formación, el Sr. Smil obviamente no tiene demasiadas nociones de mecánica estadística, no sabe lo que son los comportamientos emergentes ni las clases de universalidad de las interacciones efectivas cuando un sistema tiene un gran número de grados de libertad (un gran número de individuos, por ejemplo), y tampoco entiende que lo que pretende "Los límites del crecimiento" no es predecir de manera cuantitativa el curso exacto de nuestra civilización sino las posibilidades cualitativamente disponibles. De una manera más llana: no se trata de saber si el colapso de la población sobrevendrá el 2 de Octubre de 2018 a las 14:03 sino si la curva de evolución del PIB, población, etc será siempre creciente, estancará o comenzará a declinar a partir de algún momento. Es la misma distinción que hay entre la predicción meteorológica (mañana hará calor) y la climática (en verano hará calor); o si quieren ser más cuantitativos, la predicción meteorológica dice "mañana la temperatura será de 31ºC en Barcelona" mientras que la climática dice: "durante los próximos 50 años en verano hará cada vez más calor en la región Mediterránea, llegando a ser ese aumento de unos 2ºC más de media". Todas las disquisiciones que hace Smil sobre la geoquímica del dióxido de azufre y otras sustancias son por eso baladíes, puesto lo que interesa es ver el efecto conjunto de todas las fuentes de contaminación, el comportamiento efectivo emergente que resulta de la combinación de muchos efectos diferentes. Ésta es una metodología estándar que se usa, y con gran éxito, desde hace décadas para, por ejemplo, estimar la energía liberada en un reactor nuclear, para el diseño de nuevos materiales con unas propiedades escogidas, para modelizar el comportamiento de medicamentos y así un largo etcétera, el cual, por cierto, incluye la mayoría de los modelos econométricos y macroeconómicos que se usan hoy en día. Parámetros efectivos se usan para describir la resistencia del aire en un fluido turbulento (la carga aerodinámica de un coche, por ejemplo) o para elaborar encuestas. El Sr. Smil es un ambientalista de la vieja escuela y no es capaz de comprender el potencial de estas herramientas, lo cual es del gusto del Sr. de Ortega (el cual me malicio que sin embargo simpatiza con los modelos macroeconómicos). Por terminar esta digresiva discusión sobre Vaclav Smil -que daría para una larga serie de posts-, resultaría divertida si no fuera tan triste esta frase de Smil (página 5): "Pero no hace falta que uno sea un experto en química, toxicología o demografía para saber que a pesar del gran aumento (a veces órdenes de magnitud) de los diversos niveles de contaminación de sustancias nocivas durante el curso del siglo XX, hemos visto disminuciones de la mortalidad universales y asombrosos". El profesor Smil está confundiendo descenso de la mortalidad en general (por la mejora de la alimentación, de los medicamentos, de la higiene, etc) con descenso de la mortalidad específicamente asociada a los contaminantes, la cual en realidad ha ido ascendiendo durante el siglo XX. Por ejemplo, la propia Organización Mundial de la Salud reconoce que la contaminación atmosférica es ya la responsable de 1 de cada 8 muertes en el planeta, y eso hablando sólo del aire; faltaría ver la contaminación del agua, de los suelos, de los alimentos, etc.

Volviendo al post de Juan de Ortega, se explica bastante bien la cuestión del progresivo agotamiento de las vetas de mayor calidad de mineral de cobre, pero tal cosa no atormenta al autor porque a medida que la tecnología permite acceder a vetas de menor grado la cantidad de mineral contenida en ellas es cada vez mayor (porque aunque los filones tengan menos hay muchísimos más). Toda la discusión que hace en este caso, y en el del litio, es de naturaleza completamente económica, sin tener en cuenta que en realidad la pieza clave y determinante es la energía: esas vetas más rarificadas requieren cantidades exponencialmente crecientes de energía para su explotación, y eso a pesar de las mejoras tecnológicas introducidas. Y es curioso que no tenga esto en cuenta explícitamente, sobre todo porque justo antes de presentar el ejemplo del cobre había escrito: 

"Por tanto, nuestra versátil economía industrial solo sufre una forma de escasez de recursos realmente esencial: la de la energía que alimenta el capital. Con recursos energéticos abundantes, los demás cuellos de botella físicos al desarrollo son en general abordables."
 
Puedo estar aproximadamente de acuerdo con que con energía ilimitada los problemas físicos al desarrollo son bastante menores (con ciertas salvedades), pero en todo caso eso es una tautología. Tenemos un problema de inviabilidad de la sociedad industrial, de falta de capacidad de hacerla continuar. Podríamos hacerla continuar si tuviéramos la tecnología de materiales actual y una cantidad ilimitada de energía, sí, pero también si tuviéramos materiales infinitos y energía limitada, o incluso con materiales y energía limitados pero con una capacidad de regeneración ecosistémica infinita (que entre otras cosas nos permitiría reciclarlo todo). Estas tres, y unas cuantas más, son maneras equivalentes de expresar nuestro problema; pero la mera formulación de la insostenibilidad de nuestra sociedad del modo "nuestro sistema sería viable si una de estas variables fuera infinita" no es lo mismo que resolver el problema, porque ninguna variable será jamás infinita (sobre por qué eso sólo es una abstracción matemática les recomiendo la discusión final del post "Qué es la energía").

Hay también en ese párrafo que he destacado una frase sorprendente por lo inspirada y real: la única escasez real es la "de la energía que alimenta el capital". Eso demuestra que Juan de Ortega está muy cerca de comprender la verdadera dimensión (una de ellas, en realidad: seguramente la que cree que es la más interesante) del problema, y es una lástima que no haya dado un paso más. Me ha recordado esa frase a la que se encuentra en el informe "La tormenta perfecta" de Tullett Prebon (recuerden, una firma de intermediación financiera de la City, no un grupo de ambientalistas desbocados). En la página 11 del informe se puede leer: "En última instancia, la economía es - y siempre ha sido - una ecuación sobre los excedentes de energía, gobernada por las leyes de la Termodinámica, y no por las del mercado". Creo que también le resultaría útil al autor revisar el trabajo del profesor Gaël Giraud, del cual republicamos aquí una entrevista.

Quisiera destacar también otro párrafo, justo anterior al precedente, que no comentaré pero que contiene una fuerte carga ideológica y, de nuevo, una gran proximidad con la verdad (ese "fuentes de energía de alta densidad"):

"La industrialización se puede describir en buena parte como el proceso en el que la economía humana, tradicionalmente limitada por la escasez de un conjunto heterogéneo de recursos naturales (tierra cultivable, agua, recursos minerales), es capaz de afrontar cualquier otra clase de escasez mediante el uso de capital alimentado por fuentes de energía alta densidad."

Hasta aquí se podría decir que el artículo derrapa, pero cuando llega al apartado "Combustibles fósiles y la transición petróleo-gas" la metáfora más adecuada sería decir que patina. La primera gráfica que presenta para argumentar que no hay ningún problema a la vista es la de evolución de las reservas de petróleo y gas, que es perfectamente creciente. Así pues, si cada vez "hay más petróleo", ¿por qué debería haber algún problema? Pues porque "reservas" no es lo mismo que "producción". Una cosa es cuánto petróleo tenemos más o menos localizado debajo de la tierra (los recursos), otra cosa es cuánto de este petróleo sería extraíble en condiciones económicas (las reservas) y la última cosa, y la más importante, es a qué velocidad va a salir este petróleo (el ritmo de producción). Nuestro problema no ha sido nunca cuánto petróleo hay (o cuanto creemos que hay debajo del subsuelo - ver el artículo de Marga Mediavilla); el problema es y ha sido siempre a qué velocidad lo podemos extraer, y lo que es crítico es en qué momento la producción alcanza su máximo (el denominado cenit de producción o peak oil) y empieza, inexorablemente por más que se pretenda lo contrario, a caer. Así lo dijo Marion King Hubbert en 1953 cuando hizo la estimación de que el momento del peak oil de los EE.UU. sería hacia 1970 (como así fue), así lo repitió en 1972 cuando estimó que el peak oil del mundo sería en 2000 (fue en 2005; hasta la Agencia Internacional de la Energía reconoce que fue aproximadamente entonces) y así lo repitieron Colin Campbell y Jean Laherrère en su seminal trabajo de 1998 cuando predijeron que sería antes de 2008 (y como dijimos fue en 2005). Es inútil. Aún esta semana los medios españoles se hacían eco del último BP Annual Review diciendo que según BP queda "petróleo" para 53 años. Esa frase es, sencillamente, falsa. Petróleo queda en realidad para siglos, porque extraer petróleo no es simplemente abrir un grifo y que vayan saliendo los 90 millones de barriles diarios (Mb/d) que consume el mundo hoy en día el mundo. Cuando dicen que queda petróleo para 53 años en realidad lo que se dice es que las reservas actuales, si se mantuviera el consumo actual, durarían 53 años. Se podría decir que este argumento es falaz porque el consumo no es constante, sino que tiene que ser creciente, porque para que la economía crezca el consumo de petróleo tiene que crecer (estoy seguro de que los amigos de Politikon querrían rebatir esto, pero esto alargaría demasiado la presente discusión y lo dejaremos para otro día; también pueden, no sé, leerse algunos artículos de este blog). Sin embargo, el problema ni siquiera es ése. El problema es que el petróleo que queda es el residual. El que está disperso. El que está más profundo. El que no se encuentra en formaciones comunicadas y canalizadas, sino que forma reservorios desconectados y que para acceder a él se ha de perforar más, calcular más, gastar más energía - que es lo que es importante al final, y no el dinero, mero comodín. Y por eso ese petróleo sale más lentamente, y cada vez más lentamente. No es que sea técnicamente imposible sacarlo más rápidamente; es que es imposible sacarlo más rápidamente y ganar energía en el proceso, y si no se gana energía nunca se va a ganar dinero. Es un fenómeno harto conocido, estudiado y comprendido.  No se puede resolver con más inversión, la receta típica del economista. En cuanto al recurso retórico habitual, la imparable mejora tecnológica que es el credo de esta sociedad, cabe decir que la industria del petróleo es una industria hipertecnificada, avanzadísima tecnológicamente, que se encuentra en la fase de rendimientos decrecientes desde hace años (a veces para intentar reforzar su imagen de industria avanzada se publicita que las técnicas del fracking son muy modernas cuando datan de hace muchas décadas). Y aunque no se puede descartar futuras mejoras, que mejoras sin duda vendrán, tampoco parece sensato ni adulto fiarlo todo a una esperanza antes que a una certeza.

Está, por supuesto, la cuestión de los otros líquidos del petróleo, esos 20 Mb/d que no son el crudo o condensado convencional. El triunfalismo de la industria pretende hacer creer dos cosas que son falsas. Una, que se puede aumentar su producción tanto como se quiera; y dos, que sustituyen perfectamente al petróleo. La discusión pormenorizada de los límites de cada fuente no convencional sería larguísima, pero afortunadamente casi todos los temas han sido tratados en este blog: las arenas asfálticas del Canadá, los biocombustibles, los líquidos del gas natural, el petróleo de aguas profundas y árticas, ... Cualquiera con un poco de perspectiva histórica sabrá que hace 15, 10, 5 años cada uno de esos malos sustitutos del petróleo fueron publicitados como "la gran alternativa al petróleo", "el futuro de los hidrocarburos" y otras zarandajas, sin que jamás hayan llegado ni de lejos a cubrir tales expectativas. Ahora le toca el turno a los hidrocarburos explotados con la técnica del fracking, en lo que parece que es el final de la huida delante de la realidad, puesto que aunque en Politikon parecen ignorarlo a pesar de la clamorosa evidencia disponible el fracking no es más que una burbuja financiera (al estilo de la inmobiliaria, la cual por cierto está rebrotando en todo el mundo) que ya está comenzando a explotar.

Traigo aquí la gráfica original del artículo de Juan de Ortega sobre reservas, producción y precio porque creo que merece la pena destacar algunas cosas más:


Un aspecto que se destaca poco pero que a mi entender es fundamental para comprender lo que pasa es que, igual que en el artículo de Politikon, se ocupa muchísimo espacio para hablar de la inevitable transición del petróleo al gas (fruto de la mentira mediática que rodea al shale gas explotado con fracking) cuando en realidad el mundo está haciendo la transición del petróleo al carbón, como muestra claramente la gráfica producción que ha enlazado el propio Juan de Ortega. El hecho de que el carbón haya empezado a crecer tan rápido poco antes de ese punto de transición que fue 2005 debería hacer pensar a más de uno si la retórica política no esconde realidades bastante más incómodas. Con todo, la más interesante de las gráficas es la del precio: dado que se termina en 2010 uno podría pensar que el precio del petróleo hizo la subida de la crisis de Julio de 2008 y después volvió a la normalidad. Nada más lejos de la realidad: los precios se están manteniendo altos, en términos históricos:


Imagen de Our Finite World: http://ourfiniteworld.com/2013/04/21/low-oil-prices-lead-to-economic-peak-oil/

¿Y por qué pasa eso? Pues porque desde el año 2005 la producción de petróleo crudo se ha vuelto muy inelástica:


Extraído de  Murray & King, Nature 481, 433435; 2012

En suma: es muy difícil incrementar la producción de todos los líquidos del petróleo (ya saben, el crudo y condensado convencionales más los sucedáneos), y si no fuera por el light tight oil (LTO) que se explota por fracking en los EE.UU. ya estaría cayendo. El problema es que la mayoría de las empresas que se dedican al LTO, tal y como informa Bloomberg, están en una situación financiera delicada, por decir lo menos (en realidad la mayoría va a desaparecer). De hecho, si los autores de Politikon siguieran más de cerca la actualidad del mundo del petróleo sabrían que las majors están abandonando drásticamente los yacimientos de peor calidad (fracking, aguas profundas, etc) y se van a concentrar en menos explotación pero más rentable, mientras van encogiendo y encogiendo. Las consecuencias de tal decisión es que en pocos años, quizá en meses, el suministro de petróleo del mundo experimentará una súbita bajada de más del 5%. Y eso sin contar con los repetidos avisos de la AIE de que la cosa está yendo rápidamente a peor, y los continuos cantos de sirena de la prensa (ahora con la falacia de que los EE.UU. serán el primer productor mundial del petróleo), quimeras muy lejanas de lo que realmente ponen los informes de la AIE (pero, claro, es muy pesado leer 700 páginas y no digamos entenderlas).

La parte final del artículo consiste, aparte del reconocimiento de la gravedad del problema del cambio climático, en una serie de odas a la tecnología de la sustitución del petróleo por gas, carbón y uranio (que está sucediendo a escala muy pequeña; otro día hablaremos de los límites del gas natural, del uranio y los del carbón); llama por cierto la atención el uso de la palabra "ilimitado" referido a la disponibilidad de uranio cuando parece que está pasando ya todo lo contrario. Sobre todos estos temas, el repetido canto a la disponibilidad inmensa de las renovables y la electrificación de la sociedad (recordemos que energía no es electricidad: la energía eléctrica representa sólo el 21% de toda la energía final consumida en España, a pesar de lo mucho que se insiste en el debate energético en centrarlo todo en la electricidad) estoy cansado de repetirme: afronten "La verdad a la cara" y sigan todos los enlaces que se dan allí si quieren información más detallada.

De una web de la calidad de Politikon cabía esperar una presentación un tanto más equilibrada, sin ocultar los graves datos que menciono más arriba. Es una lástima que los autores de Politikon, que pretende ser una web que informe seriamente y sin alharacas de ciertas cuestiones técnicas, hayan optado por hacer críticas tan superficiales del manifiesto, justamente cuando se quejan de que en él no se aportan datos (es un manifiesto, no una enciclopedia; en este blog podrán encontrar centenares de páginas documentando esos datos que reclaman). Es probable que lo que más les haya molestado del manifiesto son algunas de sus formas, con las que yo tampoco estoy de acuerdo como ya he comentado; no obstante, hacen un flaco favor a sus lectores documentándose tan poco y conformándose con explicaciones ramplonas e infundadas.

Salu2,
AMT