Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de octubre de 2019

El gatillo




Queridos lectores:

Hace unos días, mi hija me enseñó un vídeo que quería que viese. Se trataba de la última pieza de un YouTuber más o menos conocido, un chico joven que hace vídeos sobre temas de actualidad y de interés para su público objetivo, que en su caso se trata de gente muy joven. El estilo de este muchacho (me cuesta un poco usar el término, porque aunque aún en la veintena no dejo de considerarle un adulto, joven pero adulto) es muy desenfadado, demasiado en realidad, rondando lo faltón. Aunque a mi me resulte repelente, en realidad es eso lo que espera su público: es así como ha conseguido millones de subscriptores y es así como consigue los preciados "likes" con los que se gana su dinero - "likes" que obviamente no obtendría de (casi) cincuentones como yo.

Como es natural, yo nunca tendría el más mínimo interés en mirarme un vídeo de esta persona, pero mi hija me dijo que era importante que lo viera, porque hablaba de Greta. Mi hija estaba indignada, porque le habían pasado el enlace y no daba crédito a lo que veía: ese individuo se dedicaba a criticar a Greta Thunberg de manera denigrante y por supuesto infundada.

No voy a poner un enlace aquí al vídeo de este señor porque no quiero darle una publicidad inmerecida, que, no olvidemos, es de lo que vive. Aunque, bien mirado, después de ver el vídeo llegué a la conclusión de que probablemente ha conseguido otras vías de financiación. Y es que, en medio de una serie de críticas ramplonas y completamente infantiles (insisto: a los 25 años uno ya es, o debería de ser, adulto), encontré un discurso bien estructurado e intencionado que me resultó muy familiar, completamente disonante con la vulgaridad y falta de profundidad de las críticas anteriores. Mientras que en la primera mitad del vídeo sus críticas son meramente imbéciles (una retahíla de apelaciones al ridículo y argumentos ad hominem sazonados con grititos, vocecitas e imágenes deformadas), en la segunda mitad se dedica a hacer una crítica argumentada contra las energías renovables por caras e ineficientes y una loa a la energía nuclear (en la que no podía faltar la famosa -y falseada- referencia a que a consecuencia del accidente de Chernóbil solo murieron 31 personas). La conclusión de este señor era que "ya hay gente que se está ocupando del cambio climático y no hace falta por tanto que venga una niñata sueca, que llora como una tonta porque le han robado su infancia cuando en realidad es una privilegiada".

No creo que merezca la pena desmontar toda la sarta de tonterías y falsedades que destila el vídeo de este señor (ya llevamos mucho blog para repetir siempre las mismas cosas). Mucho más interesante me parece, sin embargo, ver que la negacionía a sueldo de los grandes think tanks de las petroleras ha intensificado sus actividades delante de lo que podríamos denominar "la amenaza Greta". Por una parte, es obvio que se ha puesto en nómina a "profesionales" de un nuevo segmento comunicativo, el de los YouTubers, influencers y toda la nueva comunicación social. Estos nuevos ingresos en la larga caterva de empleados de la negacionía profesional tienen ciertamente por objeto llegar a la gente más joven, y está claro que se busca contrarrestar el gran predicamente que Greta tiene precisamente sobre ese segmento de la población. Por el otro lado, el gran despliegue mediático y el debate que se ha generado durante estas semanas sobre la joven sueca muestran hasta qué punto los negacionistas han comprendido que estamos en las postrimerías de la guerra climática. Se ha buscado centrar toda la discusión sobre Greta, como si destruyendo el mito montado sobre la pobre niña se pudiera cancelar el problema con la desestabilización climática.

Seamos claros: Greta es irrelevante. Es igual cuáles son las intenciones reales u ocultas de Greta. Es igual si ella es muy coherente o no lo es en su vida personal. No tiene ninguna importancia si ella está recibiendo una atención inmerecida porque lo que ha hecho no tiene tanto mérito al entender de algunos. El hecho de que muchos activistas ambientales en tantos lugares del mundo hayan perdido la vida por defender lo que es justo y que casi nadie lo sepa, tristísimo e indignante como es, no hace ni peor ni mejor a Greta, ni cambia la gravedad e importancia de lo que Greta habla.

Lo cierto y lo verdaderamente importante no es Greta. Es la crisis climática. Es la crisis ambiental. Es la crisis de los recursos. Es la crisis de sostenibilidad. Dejen a la niña en paz. ¿No tienen nada mejor de qué hablar? ¿No creen que deberíamos centrar nuestras energías en el problema gordo y real que tenemos? Y si esta chica inspira y moviliza a la gente más joven y no tan joven, ¿cuál es el problema? ¿Tenemos que exigirle a Greta que sea una santa para que esté a la altura del problema del cual habla? ¿Por qué tanta gente se obsesiona con Greta? En Italia han llegado a ahorcar su efigie (estamos hablando de una niña, no lo olvidemos). No somos pocos que pensamos que lo que más ofende de Greta es que sea tan joven y mujer, aunque eso es ya otra discusión.

Greta es solo un síntoma, la fiebre de una enfermedad largamente larvada. Es la punta del icerberg que sobresale en un mar de malestar, el epítome de una generación que sabe que le están robando el futuro con las peores y más deleznables excusas. Si fueran capaces de entender el momento histórico que estamos viviendo, no perderían energía intentando destruir a Greta: es solo un átomo en lo más alto de una montaña que mañana va a seguir ahí. Bajo Greta están Fridays For Future, By 2020 we rise up y Extinction Rebellion, entre otros, y más abajo todos los grupos ecologistas que han venido trabajando durante décadas para preparar el camino. Y más abajo aún está una parte creciente de la sociedad que está comenzando a comprender lo que está en juego.

En particular, Extinction Rebellion está aquí, y ha venido para quedarse. Extinction Rebellion (abreviado XR) es un movimiento que pretende pasar a una acción más directa para exigir a nuestros veleidosos gobernantes que tomen ya medidas realmente efectivas para atacar la crisis ambiental. No se conforman con hacer meras manifestaciones; XR toma las calles y por sus acciones intenta interrumpir el normal devenir de la economía, porque es el normal devenir de economía el que está causando la normal destrucción de la biosfera. En el Reino Unido es donde el grupo es más numeroso y activo. XR había preparado dos semanas de intensas actividades en las calles del Reino Unido, pero ya antes de comenzar la policía allanó sus locales y detuvo a unas 200 personas; en este momento, hay ya casi 600 detenidos. Se ve que protestar contra la normal destrucción de nuestro futuro es algo que no es aceptable dentro del BAU (o statu quo, como prefiere que se designe mi amigo Sebastián). Cuando ves que la policía detiene preventivamente a centenares de personas, antes incluso de que hagan algo, te das cuenta de hasta qué punto las grandes empresas se sienten amenazadas por la ola de protestas contra la inacción climática. A una escala mas modesta pero significativa, en España varios centenares de personas han acampado delante de la sede del Ministerio de Transición Ecológica e incluso alguno de ellos fue detenido por el grave delito del cortar el tráfico con sus protestas. La gente empieza a levantarse y el capital tiene miedo.

Tiene miedo y más que debería de tener. A la cada vez más palpable evidencia de que nos estamos dirigiendo a la siguiente crisis económica se añaden numerosos nubarrones en el horizonte internacional, que apuntan a que las cosas pueden acabar yendo mucho peor. En particular, hay amenazas muy serias en lo que a la producción de petróleo se refiere. Arabia Saudita ha podido contrarrestar temporalmente las pérdidas de producción que le produjeron los ataques a sus instalaciones, pero sin duda alguna esta normalización del flujo de petróleo se ha conseguido simplemente vendiendo el petróleo que ya tenían almacenado. Esto les da un par de meses de margen antes de tener que reducir drásticamente sus ventas por falta de mercancía, y obviamente depositan su esperanza en que en estos dos meses, trabajando frenéticamente, se pueda reparar lo suficiente las instalaciones para volver prácticamente a los niveles anteriores. Un equilibrio muy precario que en cualquier momento puede desmoronarse como un castillo de naipes: basta un pequeño retraso de un contratista o cualquier accidente menor para que todo se vaya al traste, y no digamos si vuelve a haber otro ataque. Y para añadir más grados de complejidad a la situación, la relativamente tranquila vida del reino saudí está sufriendo últimamente muchas perturbaciones que no auguran nada bueno - una de las últimas, la muerte del guardaespaldas del rey en un incidente bastante turbio. La inestabilidad en el entorno de la casa de Saud alimenta aún más las sospechas de que los ataques a las refinerías no fueron de origen iraní - máxime cuando ya no se habla de atacar al país persa.


Hay otras situaciones que nos tocan más directamente en casa. Aquí en España particularmente uno de los escenarios más peligrosos se sitúa en Argelia, el país que nos suministra el 60% del gas natural que consumimos y que algunos años ha sido nuestro principal proveedor de petróleo y siempre está entre los cinco más importantes. Pero la producción de petróleo llegó a su máximo en 2008, y la producción de crudo es ahora un 25% inferior a entonces. Por otro lado, la producción de gas está estancada desde principios de siglo mientras que el consumo interno ha ido aumentando, dejando cada vez menos gas para la exportación y además la calidad del gas se ha resentido. Todo ello combinado ha llevado a un rápido descenso de los ingresos por la venta de hidrocarburos, y este empobrecimiento sin duda aumenta la inestabilidad social en el país. De momento el Gobierno anuncia una tremenda reducción del 9,2% en los Presupuestos Generales para el año que viene. Si esta situación se prolonga demasiado, Argelia va a estallar. ¿Qué hará España, entonces?

Al otro lado del Atlántico, las revueltas en Ecuador están ocupando actualmente el foco mediático. Las imágenes de los asaltantes tomando el Parlamento han dado la vuelta el mundo. ¿Cuál ha sido el desencadenante de estas protestas? Sin duda ha habido muchos factores, pero uno de los más importantes ha sido el brutal encarecimiento de los precios de los combustibles (la gasolina ha aumentado a más del doble de su precio anterior). Ecuador, país productor de petróleo, no se puede permitir continuar subvencionando la gasolina a sus ciudadanos. Seguramente, los analistas económicos clásicos no vean la clara relación entre la eliminación de los subsidios domésticos y que hace unos días Ecuador anunciara su salida de la OPEP para el año que viene. Sin embargo, la explicación es simple si uno mira la evolución de la producción de petróleo del país.



Ecuador probablemente superó su peak oil particular en 2016 y está haciendo todo lo que puede por remontar la caída que ha sufrido desde entonces, abriendo nuevos campos aunque ello implique una mayor degradación ambiental y que la calidad del crudo sea mucho peor. Pero no le está bastando con eso; así pues, la única manera que tiene de intentar evitar la debacle fiscal es disuadir el consumo interno para tener más petróleo disponible para la exportación. Eso, al mismo tiempo, le implicaba salirse de la disciplina de la OPEP para intentar sacar el máximo beneficio de su petróleo. Así de simple y así de complicado, porque Ecuador no conseguirá vencer a las leyes de la Física y de la Geología, y por más empeño que le ponga no conseguirá mantener de manera duradera su producción de petróleo. Es por tanto de prever mucha más inestabilidad y problemas en el país andino.

Volviendo a Oriente Medio, son éstos días inciertos en Siria. EE.UU. ha decidido retirarse delante de la anunciada ofensiva turca contra los kurdos del norte de Siria. Se trata, sin duda, de un acto de guerra turco, ya que está atacando más allá de sus fronteras, pero obviamente nadie dirá nada: ni el Gobierno sirio, al cual ya le conviene que se debilite a las facciones insurgentes del norte del país, ni Rusia, país aliado de Siria, ni el resto de la comunidad internacional, que harán seguidismo a los norteamericanos. Se puede decir que es cosa hecha y que la autonomía del kurdistán sirio estará en breve liquidada. ¿Quién controlará los campos de petróleo del kurdistán sirio-iraquí? Eso es lo que se tendrá que decidir en las próximas semanas. En todo caso, los EE.UU. se lavan las manos. La segunda fase de la era del petróleo es demasiado costosa para que los americanos intenten mantener el control de todo el mundo.

Y todo eso es solo rascar la superficie de un conjunto de situaciones cada vez más complejas e inestables en todo el mundo. La situación se va degradando en muchos sitios de donde solo nos llegan noticias esporádicas e inconexas o ni tan solo oímos hablar: Yemen (donde la guerra de exterminio sigue), Venezuela (donde la interinidad de tener dos presidentes se ha convertido en algo estructural, dado el equilibrio táctico entre los dos bloques), Brasil (donde la deforestación del Amazonas sigue, aunque no se hable de ella, mientras se atropellan cada vez más los derechos civiles), Argentina (donde se aplican a machamartillo una vez más las draconianas normas del Banco Mundial, para mayor sufrimiento de la población), Chile (donde la preocupación por la caída de la producción de cobre crece a la par que la inquietud por el futuro),... Y podríamos seguir, también por Europa (por ejemplo, mirando al bodevil italiano, el Brexit, el embate de los chalecos amarillos que después de un año no cesa en Francia, etc).

Mucho más cerca de mi, la situación de Cataluña es, ahora mismo, tensa, por decir lo menos. El mundo político y social está en la espera del próximo anuncio de la sentencia que condenará a los líderes independentistas que hace dos años tuvieron la osadía de poner las urnas en la calle y preguntarle a la gente. Nadie duda de que los juzgados serán todos ellos condenados a prisión; solo los más ingenuos creen que las sentencias no serán tan duras como muchos anticipamos. El mundo independentista espera la sentencia para saltar a calle y protestar a una escala nunca antes vista. Yo tengo mis dudas sobre cuál será el alcance y la extensión real de estas protestas, y por su lado el estado español se prepara para lo que tenga que venir enviando más policías a Cataluña. Está claro que vamos a vivir unos días muy turbulentos.

El mundo entero es como un resorte comprimido por un pistón, y alguien está acercando su dedo al gatillo.


Salu2.
AMT

lunes, 30 de septiembre de 2013

Ecuador: El dilema del Yasuní


Queridos lectores,

Carlos Efraín Chávez Mora me ha hecho llegar esta breve reflexión sobre el dilema de la reserva ecológica del Yasuní, metáfora y epítome de un problema global: conservar la Naturaleza o explotar breve y devastadoramente sus recursos. Pero dejemos que sea Carlos quien les explique el problema.

Salu2,
AMT




ECUADOR Y SU DILEMA PETROLERO SOBRE EL YASUNÍ

 
Después de poco más de 40 años desde que se produjo el primer barril de petróleo, a un precio de dos dólares con cincuenta centavos, el Ecuador ha puesto en el tapete de la discusión la disyuntiva de si explota el petróleo que se encuentra en lo más remoto de la Amazonía, en la reserva ecológica Yasuní, con alta densidad biológica, donde existen comunidades primitivas no contactadas, que correrían el riesgo de ver afectada su supervivencia; o si por el contrario, se deja intacta la reserva teniendo presente que en un futuro no muy lejano los recursos provenientes de la biodiversidad serán de inmenso valor. El gobierno por su parte, obviando la necesidad de una consulta popular, que proponen importantes colectivos, espera iniciar pronto la explotación del crudo para aprovechar una ganancia que se calcula en dieciocho mil millones de dólares. Debe ser así, porque el Perú, en una franja cercana, lo está aprovechando con buen éxito. Aun cuando se trata de una zona pantanosa, de difícil acceso. Son aproximadamente 125.000 barriles diarios que se espera obtener y que se sumarán a los casi 540.000 que actualmente se extraen.  Al fin y al cabo se está construyendo una gran refinería en la Península de Santa Elena,  que necesitará ese petróleo. El argumento del gobierno para pronunciarse por la extracción, fue que planteó al mundo la propuesta de dejar el petróleo bajo tierra, renunciando a la mayor parte del beneficio, a cambio de que los países, especialmente los más desarrollados y contaminantes, asuman el pago de cinco dólares por barril de la reserva prevista, como compensación por el cuidado de la naturaleza; pero que no hubo la respuesta esperada de la comunidad internacional, puesto que la hipocresía de las grandes potencias, según expresó el presidente Rafael Correa, tienen un discurso ambientalista, y que llegada la hora de la verdad actúan de otra manera.
La opinión ciudadana está dividida.
Encendido así el debate,  no se ha dicho una sola palabra sobre lo que podría pasar cuando la fiesta del petróleo se acabe, que es el punto medular sobre el que trata este blog. Si bien hace unos dos meses más o menos, el presidente Correa en una de sus sabatinas acostumbras, expresó que de no encontrarse pronto más petróleo, la economía del país podría colapsar en el año 2020, precisamente lo que se señalaba en uno de los últimos artículos de este blog. Cuando nuestro presidente dijo aquello, hice un seguimiento a los editoriales de los principales periódicos de este país, para conocer su reacción. No hubo respuesta. Nadie dijo nada.
Lo cierto es que, con el precio del petróleo sobre los cien dólares el barril, nosotros estamos  “que viva la fiesta”. La dolarización que se estableció después de un periodo de casi hiperinflación del sucre, en 1999, ha traído a la clase media poder adquisitivo. En poco más de doce años, las calles de las principales ciudades se han llenado de automóviles. El Estado ha crecido hasta hacerse obeso. La obra pública es el principal motor de la economía ecuatoriana. La consigna del gobierno, muy parecida a la que se plantearon las dictaduras de 1972, que decían “sembremos petróleo”, ahora es “cambiar la matriz productiva”, lo que no es otra cosa que pasar de la generación de electricidad a base de derivados del petróleo, a la generación hidroeléctrica. Para ello se están desarrollando faraónicos proyectos por toda la geografía nacional. Incluso se acaba de inaugurar una central de generación eólica al sur del país. Por lo demás, el sector privado parece que difícilmente cambiará su vocación de exportador de materias primas, por otro que tenga mayor valor agregado a sus productos, que es lo que se espera.
En todo caso no hay ninguna voz que clame en el desierto sobre el peligro del agotamiento del crudo. Las señales que ha dado la naturaleza para este país bendecido, han sido más bien alentadoras. En la década del 70 del siglo pasado se predijo que las expectativas de los yacimientos de petróleo eran para 25 años. Han pasado cuarenta años desde entonces, desde aquellas fechas en que nuestros indígenas andaban descalzos por las calles. Hoy somos los nuevos ricos que disfrutamos la lotería que nos ha regalado nuestra tierra. Durante tantos años hemos estado con un precio por barril de 30 dólares, hoy con más de cien dólares por barril, no tenemos más problema de la deuda externa. Nos hemos vuelto rentistas.
Pero las rentas si no las aprovechamos con sabiduría se acaban. Si no, ¿dónde están los frutos de la cosecha del petróleo que nos sembraron nuestras dictaduras? Solo nos quedó el sabor amargo de una prolongada deuda externa.
Yo insisto en que la doctrina del buen vivir que proclaman la comunidad bolivariana en Sudamérica es una propuesta viable, aunque audaz. Procurar que los pueblos vivan al ritmo de la naturaleza, haciendo la economía dependiente de aquella, como debe ser, siendo un subconjunto de la Pacha Mama, o madre tierra. Vivir con frugalidad, como nuestros pueblos ancestrales, que no han depauperado ni esquilmado los recursos naturales. No cambiemos la matriz productiva,  cambiemos la mentalidad productivista.
Hasta siempre.
Carlos Efraín Chávez Mora

viernes, 15 de febrero de 2013

Una visión alternativa desde Ecuador

 

Queridos lectores,

Hace unos días un lector ecuatoriano, Carlos Efraín Chávez Mora, me hizo llegar el siguiente escrito. Describe una alternativa de sociedad desde una óptica ecuatoriana, muy diferente de la que se tiene desde España. El actual presidente de Ecuador, Rafael Correa, tiene en general mala prensa en España porque se le considera demasiado izquierdoso y a veces enemigo de los intereses estratégicos españoles. El presente post presenta unos postulados que, al margen de las cuestiones personales, tiene una validez más general si se formula correctamente. En todo caso, creo que es un artículo apropiado para la discusión.

Salu2,
AMT
 

EL BUEN VIVIR O EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

Entre derecha e izquierda; entre marxismo y neoliberalismo, entre socialismo y libre mercado, hay otras propuestas que no son precisamente las intermedias.

En este espacio, donde se barajan las alternativas al pico del petróleo, quiero comentar una de ellas, por lo sui géneris e innovadora.

Es la propuesta que lanzó al mundo mi país, Ecuador, en el 2008 cuando aprobó su nueva constitución.

El plan económico, un tanto velado, que se esboza en la Carta Magna ecuatoriana, se denomina el Buen Vivir, o, en lengua indígena, sumak kausay, también se lo conoce como el socialismo del siglo XXI.

El Buen Vivir no es precisamente, como muchos suponen, vivir bien, o vivir en ejercicio de los derechos que proclama nuestra Constitución. El Buen Vivir es el plan social y económico que plantea la Constitución Ecuatoriana, primeramente, y luego la Boliviana y la venezolana, con los mismos postulados. Es la alternativa frente al neoliberalismo que impulsa el mundo moderno y a la filosofía marxista que inspiró el socialismo del siglo pasado, modelos económicos que han hecho del ser humano, objeto de mercado y que han desvirtuado o puesto en segundo plano al ser humano, a su dignidad.

El Buen Vivir, tiene el mérito de ser una propuesta originaria, audaz y hasta cierto punto probada, puesto que no es otra cosa que la aplicación de la economía y filosofía de los pueblos originarios de la América andina, del sur del continente, los que por cinco mil años han subsistido en completa armonía con la naturaleza.

El Buen Vivir que proclama nuestra Constitución, poco a poco tiene que ir adquiriendo contenido en la medida que se conozca el sistema y filosofía de nuestros pueblos ancestrales. Estos postulados, por ser parte de la norma constitucional, constituyen normas de Derecho en el territorio del Ecuador, y en conjunto articulan el nuevo modelo económico que, a no dudarlo, es una respuesta al problema del agotamiento de los recursos energéticos.

Veamos algunos de los principios y valores de los pueblos originarios de nuestros pueblos andinos, que integran ese buen vivir:

1. El Principio KAMACHIK: El poder obediente al pueblo organizado, que es el único Soberano, que es el que otorga un mandato, no un poder al gobernante de turno.

2. El Principio KOLLANA: La función hace al guía o gobernante y a este lo hace la experiencia y la sabiduría. (Meritocracía?).

3. El Principio TAWANTINSUYU (O Confederativo, en castellano): Gobiernos locales autónomos pero integrados a una autoridad bajo una democracia subsidiaria.

4. El Principio MASA (o Paritario en castellano) a todo nivel: Varones-Mujeres; Viejos-Jóvenes, Manuales-Intelectuales, Campo-Ciudad, etc.

Yachay – Amor por la Sabiduría y sus aplicaciones pragmáticas. Definido como el amor y vocación para buscar, cultivar, compartir e impartir conocimientos y sus aplicaciones pragmáticas.

Llank’ay– Laboriosidad ritual.- El trabajo como instrumento para ejercitar el cariño y la reciprocidad con la familia, la comunidad y con las expresiones de la naturaleza, y la manera éticamente correcta de lograr el bienestar

Munay – Ética de los sentimientos positivos.- Reconocimiento que los sentimientos positivos hacia uno mismo, hacia los semejantes y hacia todas las otras expresiones de la vida y de la Pachamama (la madre naturaleza), son las maneras éticamente correctas de vivir la vida y de articular la vida en sociedad.

Ayni – Reciprocidad y Solidaridad

Nuestro presidente Rafael Correa ha dicho que la Constitución - que proclama el sumaq kawsay o buen vivir- tendrá vigencia durante 300 años. Esta apreciación nos da una idea de la mentalidad de quienes plantearon éste nuevo sistema social para el Ecuador: Los recursos naturales se están agotando y amenazan la caída del sistema neoliberal que impera en el mundo; después de más de cincuenta años que se anunció el agotamiento del petróleo, no existe substituto del mismo. El petróleo barato permitió crecer de manera exponencial a nuestra civilización, pero como se sabe, la mayor parte de las civilizaciones colapsaron cuando sus recursos naturales se agotaron. La crisis del 2008, tuvo su signo revelador, el petróleo a casi $ 146 dólares el barril, cuando éste durante mucho tiempo se mantuvo en $ 20.

Entonces, para sobrevivir al colapso del sistema, la nueva propuesta es romper con el paradigma del crecimiento perpetuo y dar un paso atrás, volver a la tierra, a nuestras raíces; privilegiar lo local y comunitario sobre lo global; no al consumismo, sí a la vida sencilla, en armonía con la naturaleza, integrándose a ésta, no sometiéndola, como afirma el paradigma bíblico, judeo-cristiano; vivir con preponderancia a lo manual o artesanal, por sobre lo intelectual; propender a la autosuficiencia produciendo lo que se necesita.

Si los acontecimientos mundiales siguen el curso previsto por quienes plantearon el Buen Vivir, éste nuevo socialismo será, no ya una alternativa, sino el camino obligado para subsistir frente a la debacle del sistema capitalista.

Para los amigos de este blog.

Cordialmente,

Carlos Efraín Chávez Mora