Mostrando entradas con la etiqueta El Niño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Niño. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de noviembre de 2015

Octubre de 2015: rumor al fondo



Queridos lectores,

El mes de octubre de 2015 ha pasado sin pena ni gloria por los medios de comunicación occidentales. Viendo las noticias, uno diría que ha sido un mes tranquilo, sin grandes sobresaltos. Y seguramente así ha sido para los que tenemos la suerte de vivir en el acomodado (y a veces adormilado) Occidente. Sin embargo, las crisis concéntricas de las que hablábamos en el post que glosaba el mes de septiembre continúan imparables su curso; simplemente, no ha habido novedades en ese curso: todo discurre según lo previsto y esperable. Lo cual no es precisamente bueno. Veamos algunas de esas noticias.

Desde el punto de vista de los recursos el mes ha continuado la marcha esperada. A pesar del ansia de muchos productores de materias primas de que los precios remonten, lo cierto es que la recuperación económica mundial no está ni se la espera; al contrario, se anticipa una recesión mundial, como reconocía hace unas pocas semanas el propio Fondo Monetario Mundial (curiosamente, los diarios españoles - que, como saben, no enlazo en este blog- daban una visión absurdamente optimista del último informe del FMI). En este contexto, algunos analistas han comenzado a apuntar hacia Arabia Saudi, ya que el propio informe del FMI señalaba, a la vista de sus presentes desbalances fiscales, que podría quebrar en 5 años. Aunque tal aseveración hay que tomarla con ciertas reservas (el FMI no es un organismo neutro, sino que intenta influir políticamente en el mundo), lo cierto es que el futuro de Arabia Saudita depende de cuándo llegue a su particular peak oil, que muchos estudios estiman para 2028 pero que se podría estar produciendo ya o estar a punto de producirse. Se ha de tener en cuenta que en la actualidad las exportaciones de petróleo de Arabia Saudita ya están disminuyendo, a un ritmo del 2% anual, debido al enorme aumento de su autoconsumo, el cual crece no sólo debido al aumento de población y los gastos en aire acondicionado, sino también debido a que su industria de explotación de petróleo requiere más energía puesto que los yacimientos ya están muy explotados y sacar petróleo requiere cada vez más energía (en suma, que a pesar de las mejoras tecnológicas está bajando la TRE, con las consecuencias funestas conocidas). Lo cierto es que Arabia Saudita está más cerca de lo que sus dirigentes se piensan de la bancarrota petrolífera, y si Arabia Saudita se hunde en el caos social, dado que es el primer productor y exportador de petróleo del mundo, sus efectos se dejarían sentir por todo el globo. En particular, nos llevaría a otra vertiginosa vuelta a la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda, que es como se materializará el peak oil global debido a la huida hacia adelante que ha propiciado nuestra sobrefinanciaricida sociedad. En suma, una manera abrupta de deslizarse por el lado derecho de la curva de Hubbert.

En este contexto, los precios de las materias primas continúan deprimidos y muchos productores llegando a la quiebra. En particular, el sector del fracking en los EE.UU. es especialmente vulnerable, con continuas noticias de quiebras y la producción de petróleo de fracking continua cayendo, a pesar de las voces que lo loan, ciertamente cada vez más amortiguadas, de nuestros expertos despistados.

Sin embargo, durante el mes de octubre no ha habido un temido lunes negro en las bolsas mundiales, a pesar de lo largamente esperado y la reputación que tiene este mes como ser aquél en el que habitualmente se hunde la bolsa. Y eso que numerosas compañías están reportando pérdidas en el tercer trimestre, incluyendo algunas tan conocidas como Twitter o Statoil, mientras que otras tan representativas del estado de la economía como Caterpillar presentan fuertes bajadas de beneficio. 

Con todo, la caída más espectacular es la de Volkswagen, que por primera vez en 15 años reporta pérdidas, de nada menos que 1.800 millones de euros, en el tercer cuatrimestre de 2015. La crisis de la automoción en diésel continúa: mientras las consecuencias finales que tendrá para Volkswagen son todavía inciertas aunque seguramente no serán nada buenas, otras marcas entran en el punto de mira: recientemente, General Motors y en particular por sus automóviles de la marca Opel, acusada de trucar también sus coches para engañar a los tests de emisiones. Parecería que se ha desencadenado una auténtica cacería al diésel, cuando en realidad hace años que se sabe que es muy dañino con el medio ambiente. Una posible causa de este encarnizamiento podría encontrarse en la creciente falta de disponibilidad de diésel debido a que los hidrocarburos líquidos de los cuales se refina son cada vez más escasos. Si ésta fuera la causa última, nos encontraríamos en una situación de auténtico engaño a la población sobre las causas reales de esta crisis en particular, y una preocupante muestra de lo que nos depara el futuro, si nuestros dirigentes prefieren engañarnos con falsas preocupaciones por la salud de la población cuando en realidad se quieren introducir medidas de racionamiento encubierto en frente de una escasez que se nos viene encima. Por eso no es extraño que no pocos lectores de este blog hayan relacionado el reciente anuncio de la Organización Mundial de la Salud sobre los efectos cancerígenos del consumo de carne roja y procesada con la misma estrategia de ocultación de la verdad, en este caso de la insostenibilidad de la producción cárnica a gran escala en una época de energía y agua cada vez más escasos. Y no contribuye mucho a disipar esa percepción cuando, casi simultáneamente, el Parlamento Europeo aprueba una modificación de la regulación sobre la incorporación de "nuevos alimentos", que permitirá que en breve se puedan vender en Europa alimentos a base de hongos, algas, insectos o tejidos celulares (a los lectores más veteranos todo esto les recordará cierto post de hace un par de años). Yendo aún más lejos, hay una creciente insistencia, cada vez más aceptada en los medios de comunicación convencionales, en que se puede sustituir fácilmente todo el consumo de energía fósil por energía de origen renovable (deliberadamente ignorando los numerosos límites de ésta última); y siempre recalcando que éste es el único medio que tenemos para luchar contra el temible cambio climático global. Este meme tiene muchos elementos de esa misma confusión interesada y de manipulación de la opinión pública de los casos del diésel y de la carne roja que describíamos más arriba, y en particular los dos más importantes: una grave amenaza al bienestar humano, completamente real pero perfectamente ignorada y ninguneada por el poder económico durante décadas; y una falsa solución que nos dicen que servirá para proyectar plácidamente el BAU en el futuro mientras que en realidad nos conduce dulcemente a una era de racionamiento y exclusión social. Los ánimos están ya bastante exaltados de cara a  la próxima cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima en París, de la cual nadie espera ningún avance significativo y que por eso mismo, por tener todas las papeletas de que será una vuelta de tuerca adicional al descontento social y ambiental, puede acabar siendo el perfecto tiro de salida para una campaña triunfal pero poco reflexiva de "conquista de las energías renovables" y de desinversión en combustibles fósiles, sin que se aborden los verdaderos problemas sociales y económicos que están sobre la mesa.

Por lo que respecta a otra de las crisis que comentábamos el mes pasado, este mes de octubre vio la llegada del huracán Patricia a las costas mexicanas en el Pacífico. Un huracán de categoría 5, que es el mayor jamás observado en el Pacífico oriental y que siguió una trayectoria poco común (generalmente los tifones se desplazan hacia el oeste, aunque por supuesto sus trayectorias pueden ser más complejas dependiendo de los patrones de circulación imperantes en cada momento). Afortunadamente, lo escarpado de la orografía mexicana hizo que Patricia perdiera rápidamente fuerza al tocar tierra y a pesar de los cuantiosos daños la situación es mucho mejor de lo que hubiera sido de impactar en tierra más llana (el recuerdo del huracán Katrina sigue muy vivo en el área de Nueva Orleans). Los restos de Patricia se combinaron con una tempestad muy activa que estaba esperándolos en el Golfo de México y produjeron unos par de días más tarde lluvias intensísimas en los EE.UU., más concretamente en los estados del Golfo que justamente están viviendo un año de precipitaciones desbocadas; literalmente, llueve sobre mojado. El gran motor de las anomalías climáticas de este año, el fenómeno de El Niño, muestra síntomas de ralentización y parece poco probable ahora mismo que supere la intensidad de El Niño de 1997-1998; con todo, será uno de los fenómenos de El Niño más intensos desde que hay registros, y puesto que se combina con una fase positiva de la Oscilación Decadal del Pacífico se producirán otros efectos importantes a escala global.


Otra de las crisis que en septiembre llegó con fuerza a los medios, la de los refugiados sirios, no ha disminuido sino que en realidad ha aumentado, a pesar de la disminución de su relevancia mediática. En vista de que la opinión pública europea, en el lejano norte, está empezando a pasar página sobre este tema una vez superada la conmoción inicial, los países más sureños están empezando a tomar medidas cada vez más coercitivas y cada vez más militares, que dejan en papel mojado las pretendidas "razones humanitarias" que se aducían hace unas pocas semanas. Lo cierto es que en este momento Hungría ha movilizado su ejército para repeler por la fuerza si es preciso la marea humana. Al mismo tiempo, el Gobierno húngaro ha decidido levantar una valla a lo largo de su frontera sur, una inversión a largo plazo que servirá para frenar estas invasiones de desarrapados, que hoy son de sirios y mañana podrían ser de cualquier cosa (sauditas incluidos). No sólo gobiernos de menor tradición democrática están optando por la represión pura y dura del flujo de desamparados; Austria ha decidido que construirá un muro de 300 kilómetros de largo en su frontera con Eslovenia. Quien tenga dinero vallará su jardín para que no entren indeseables, en este caso pobres; esos mismos pobres que no hace tanto nos vendían su petróleo a precio de saldo. Pero el enemigo ya está en casa: este mes de octubre se han cumplido 10 años de las violentas revueltas en la banlieu francesa y, como muchos analistas coinciden en destacar, los problemas que dieron pie a aquellas semanas de sangre y fuego no se han resuelto en absoluto; algunos, como la pobreza, se ha agravado con la crisis.

El desafío soberanista en Cataluña es, cada vez más, un conflicto de dos legitimidades: la establecida, española; y la que algunos quisieran que fuera, la catalana. Ninguna de las dos partes en conflicto parece tener el más mínimo interés en buscar un acuerdo y progresivamente se avanza hacia una colisión en toda regla. Por la parte española y de las opciones políticas no independentistas se niega legitimidad a las fuerzas independentistas, a pesar del hecho insoslayable de que la lista unitaria Junts pel si, juntamente con la también fuertemente independentista  (además de ecofeminista y anticapitalista) CUP suman la mayoría absoluta de los escaños del parlamento y un porcentaje de votos no tan lejano al 50% como se pretende hacer ver. Por la parte independentista, se insiste en dibujar una trayectoria exprés hacia la independencia en sólo 18 meses que es completamente ilusoria, teniendo en cuenta las complejidades logísticas y lógicas de un proceso de esta naturaleza, incluso si hubiese concertación entre las dos partes (la cual encima está obviamente ausente), y con el problema no menor de que aún aceptando que los independentistas fuesen la mayoría de los ciudadanos (cosa difícil de saber sin hacer un referéndum de verdad), los resultados actuales dejan claro que los no independentistas seguirían siendo un porcentaje de al menos el 40% largo de la población. El hecho es que nadie quiere reconocer que la sociedad catalana está fuertemente polarizada, y unos se echan la culpa a otros por "dividir la sociedad", "romper la convivencia" y "no aceptar la democracia". Para poner la guinda al pastel de la confusión, las negociaciones entre la Junts pel sí y la CUP para definir un programa de gobierno independentista se están alargando muchísimo, en parte por la enorme distancia ideológica entre las dos formaciones, y en parte porque están jugando con los tiempos para que las medidas más radicales se tomen en plena campaña electoral española (pues el parlamento español se acaba de disolver, en preparación de las elecciones que tendrán lugar el 20 de Diciembre). El embrollo que viene puede tener dimensiones épicas, sobre todo ahora que Junts pel sí y CUP han propuesto que se debata en el parlament una declaración en favor de la independencia y los partidos españoles se preparan para la ofensiva.

En otro orden de cosas, este blog ha llegado a los 6 millones de páginas vistas. Tampoco eso es positivo, y no porque el número de lectores no crezca exponencialmente (en realidad sigue creciendo a buen ritmo, como vimos), sino porque el grado de concienciación sobre los problemas de sostenibilidad que están, ya en este momento, inestabilizando nuestra sociedad continúan despertando un interés muy minoritario, y porque simplemente leyendo este blog no se van a resolver: hay que pasar de la idea a la acción. Es triste comprobar que hay un grupo de personas que machaconamente tachan a este blog de apocalíptico en las redes sociales, cuando, justamente, yo defiendo la tesis contraria; cuando, justamente, yo digo que si encaramos la situación con madurez podemos tener un futuro brillante. Ésa es la clave: madurar; dejar de mirar el mundo como si fuéramos niños y aceptar ver las cosas tal cual son, con una visión crítica (no se debe aceptar sin más la opinión de nadie, tampoco las que se vierten en este blog) y tratar de buscar soluciones, no esperar a que nos vengan dadas por un ente superior y benévolo. Porque quizá los que se arrogan este papel de entes superiores no son en realidad tan benévolos.
 
Salu2,
AMT

miércoles, 7 de octubre de 2015

Septiembre de 2015: crisis concéntricas



Queridos lectores,

El mes de Septiembre de 2015 ha dejado un reguero de malas noticias muy impactantes que afectan a esferas diversas (ambiental, de recursos, económica, humanitaria) y que vienen de todas partes del planeta. Estas noticias se caracterizan por dos denominadores comunes. Por un lado, porque aunque la mayoría son de ámbito local tienen un impacto muy amplio, generalmente global. Por el otro lado, todas ellas son manifestaciones de un problema común: son las diversas caras de la crisis global de un sistema económico, productivo y social (en suma, civilizatorio) que cada vez es más disfuncional. Una vez más, repasaré algunas de estas noticias tratando de ponerlas en esa perspectiva global que tanto se echa en falta en los medios de comunicación de masas.

En el plano económico, y también en el de los recursos, es la crisis de las materias primas la que domina directa e indirectamente la actualidad. Los diarios económicos son cada vez más conscientes de que una dinámica de precios bajos para las materias primas puede traer consigo una recesión mundial, sin comprender aún que son en realidad consecuencia antes que causa de esa recesión. En los EE.UU. se habla ya abiertamente del hundimiento del fracking, sin hacer ya más referencias al ilusorio fracklog (básicamente, terminar los pozos pero no comenzar a explotarlos, a espera de la próxima subida de precios); algunos reputados diarios económicos hablan abiertamente de "extinción masiva de las empresas dedicadas al fracking", mientras la producción de petróleo de los EE.UU. cae ya un 5% respecto a los máximos de Junio, porcentaje similar de retroceso al que experimenta ya la producción  de petróleo específicamente de fracking, en este caso desde Abril. 


Imagen de http://crudeoilpeak.info/us-shale-oil-too-expensive-peaks-1h-2015

Las falsas promesas sobre la independencia energética de los EE.UU. se resisten a morir, aunque cada vez hay menos "expertos" que defiendan públicamente que el fracking es el futuro, confundidos por una situación que aunque era previsible no fueron capaz de prever. Para ellos, como siempre y con todo mi cariño, les dedico nuestra guía

Entre tanto, otros países exportadores de petróleo menos opulentos sufren con el actual entorno de precios bajos, y un día se retiran subvenciones en uno y al siguiente otro anuncia un déficit fiscal inaudito. Muchos de ellos están sufriendo para equilibrar su presupuesto en un entorno de precios bajos, y no poco de ellos se acercan a la situación que analizábamos hace dos años en el post "La bancarrota petrolífera". La lista de países exportadores de petróleo que podrían quebrar y entrar en una situación de caos más o menos extendido es muy amplia; en la parte de arriba de la lista podemos encontrar nombres como Nigeria, Venezuela o Irán. Querría destacar en estas líneas el caso particular de Argelia, por su enorme importancia para España, ya que actualmente entre el 50 y el 60% (dependiendo del mes) del gas natural y alrededor del 4% del petróleo que importa España viene de ese país, y geográficamente es muy cercano. Los datos del último informe anual de BP nos muestran que la producción de gas natural de Argelia lleva años estancada, en tanto que la de petróleo está en declive, mientras que las exportaciones caen por lo general más rápidamente por un mayor consumo interior.








Los bajos precios del petróleo perjudican gravemente a las finanzas estatales argelinas, pues la venta de petróleo suponía aproximadamente el 60% de los ingresos del Estado, y por tanto el Estado se ve obligado a reducir sus prestaciones. El caso de Argelia es muy preocupante, pues el ambiente cada vez más enrarecido en el país recuerda al de la sangrienta guerra civil que se vivió en los años 90 y en la que soterradamente las potencias occidentales intervinieron para favorecer un determinado estado de la situación.

Pero el problema no es sólo con el petróleo. Los principales productores de carbón del mundo están sufriendo con los actuales precios bajos y las quiebras se multiplican por el mundo, alcanzando a productores tan importantes como Australia, los EE.UU. y China, por ejemplo. En China, uno de los productores de carbón más importantes del país,

Heilongjiang Longmay, acaba de anunciar que despedirá a 100.000 trabajadores, casi la mitad de su plantilla. Eso ha llevado a grandes firmas financieras como Goldman Sachs a reconocer que seguramente el pico del carbón ya está aquí, y que ha llegado antes de lo esperado (se ve que no oyeron a Michael Höök en Barbastro el pasado mes de octubre). Si se confirma la llegada del pico del carbón, se demostrarán dos cosas muy graves. La primera, que es el petróleo el que manda en el mundo de la energía, puesto que es precursor necesario de una parte esencial de la actividad, particularmente el transporte y la maquinaria pesada; la segunda, que si el carbón está ya en declive, juntamente con el petróleo, tenemos que las fuentes que proporcionan más del 60% de la energía primaria mundial han comenzando su descenso y por tanto la progresiva falta de energía se notará de manera mucho más acusada durante los próximos años y décadas.

Entre tanto, otras materias primas no energéticas también están atravesando su propio calvario. Por ejemplo, en el caso del muy necesario cobre su precio en el mercado internacional se sitúa por debajo del coste de producción en Chile, el primer productor mundial; pero este problema no afecta sólo al cobre sino a todas las materias primas, y está llevando a situaciones muy tensas en las áreas que dependen de su exportación. Tal y como la plantean los adalides de la religión del libre mercado, la cuestión es clara: si se quiere ser competitivo en un mercado internacional deflacionista es necesario abaratar costes y eso implica un mayor desprecio a la seguridad ambiental y a la de las personas. Es en ese contexto en el que se tienen que entender los proyectos de megaminería que se intentan imponer en las zonas pobres de Europa, o el movimiento de protesta contra las minas de cobre en Perú. Como he tardado tanto en escribir este post (demasiados viajes los últimos días), puedo dar cuenta de las conclusiones del último informe del Fondo Monetario Internacional, que alertan de que la caída económica de los países exportadores de materias primas lastrará el crecimiento económico mundial. Como ven, todo un ejercicio de profundidad analítica o de cinismo.

Para los países occidentales, y especialmente para Alemania, la noticia económica del mes ha sido el escándalo de Volkswagen, con sus graves implicaciones económicas. No abundaré más en ello puesto que el post previo a éste contiene un análisis un poco más detallado; baste decir aquí que las consecuencias económicas serán profundas: de momento Volkswagen anuncia que retirará todas las inversiones que no considere esenciales, seguramente para hacer frente al enorme coste de esta crisis que puede llevarle a la quiebra.

La economía mundial está revuelta, ya lo ven. En el particular caso de España, se insiste en que se está asentando una sólida recuperación, siempre, claro está, que los países emergentes no la echen al traste con su mala evolución económica fruto del hundimiento del mercado de materias primas, como si este mercado no estuviese en este mismo mundo sino en otro plano material, como si esas materias primas no se consumiesen aquí directa o indirectamente - vía elaboración en China. El caso es que estamos en Septiembre y el índice bursátil español, el IBEX 35, está prácticamente donde comenzó el año y ahora que comienza Octubre, con los balances trimestrales del tercer trimestre del año a punto de ser públicos, la posibilidad de un hundimiento bursátil es cada vez más cercana.






La siguiente crisis en la que quiero detenerme un momento es en la humanitaria, que tiene su origen en la crisis geopolítica. La crisis de los refugiados que proceden de Siria y también de otras partes de África y Oriente Medio no cesa, y durante el mes de Septiembre tuvimos que asistir al bochornoso espectáculo del mercadeo de refugiados que cada país europeo está dispuesto a asumir. Mientras la cantidad total de refugiados que se barajaba se movía en el entorno de las decenas de miles de personas, las economías más potentes de la zona euro se mostraban más dispuestas a repartir la carga, a pesar de la actitud desconfiada de los países del sur, que son los que primero han recibido la oleada de refugiados. Ahora que se comienza a decir que los refugiados sólo de Siria se acercarían a un millón la actitud es cada vez más cerrada. El problema es que Siria sólo es el comienzo; otros países de los que mencionábamos al principio de este post pueden seguir su mismo camino, pues el problema de Siria tiene una componente no despreciable de bancarrota petrolífera, y también de cambio climático (aunque por supuesto un mucho de injerencia extranjera en la región). ¿Qué va a hacer Europa cuando las oleadas de refugiados se cuenten por millones, procedentes de países que le suministraron fielmente durante décadas las materias primas indispensables para nuestro desarrollo? Por el momento, en el teatro sirio de operaciones la actividad bélica se ha incrementado, con una coalición más o menos explícita de países árabes en la que participa Irán, otra coalición occidental comandada por los EE.UU. y en la que Francia también ha tomado un papel destacado (el presidente Hollande ha llegado a calificar Siria de una amenaza para la seguridad nacional francesa) y por último Rusia, que es el único país con bases militares sobre el terreno, que con la excusa de atacar al Estado Islámico ataca también (y posiblemente más) a los grupos contrarios al presidente Bashar al-Assad. Para poner la actitud rusa en perspectiva, conviene no olvidar que los países occidentales, y principalmente los EE.UU., dieron soporte económico a los grupos contrarios a al-Assad, algunos de los cuales se constituyeron después en el Estado Islámico. El ansia de Occidente por quitarse de en medio al ya incómodo al-Assad le ha llevado a crear una situación de pesadilla del país, en tanto que Rusia, de manera más pragmática, le interesa mantener a al-Assad en su puesto aunque sea un monstruo, pues es alguien controlable. El caso es que Rusia está en una posición de cierta fuerza, puesto que ha obligado al mismísimo presidente Obama a aceptar su intervención en la zona, a pesar del ostracismo en el que se había mantenido a Rusia durante el último año a causa de la guerra de Ucrania. La situación por tanto en Siria es compleja y peligrosísima, con demasiadas facciones no sólo sobre el terreno sino volando sobre él, y la falta de acierto en la gestión de la crisis (que hunde sus raíces en la falta de comprensión de cuál es el problema global) no es sólo inquietante por la crisis actual, sino por cómo se gestionarán las que vendrán. En un mundo con cada vez más problemas originados por el declive de la producción de materias primas indispensables para sostener un modelo económico basado en el absurdo del crecimiento continuo, la tensión geopolítica y las guerras sólo pueden multiplicarse en los próximos años.

La última crisis cuya evolución en Septiembre quería analizar es la ambiental, y más particularmente la climática. A dos meses de la celebración de la cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en París (reunión de la cual lo inesperado sería que se llegase a un acuerdo con alguna consecuencia útil), el año 2015 se está mostrando pródigo en noticias sobre la progresiva desestabilización climática del planeta. En septiembre supimos que agosto de 2015 ha sido el más cálido a nivel global desde que hay registros, manteniendo la tendencia general de este año. También, que el progresivo avance de un fenómeno El Niño de grandísimas dimensiones parece casi seguro, pero no es el único fenómeno alarmante que se está desarrollando en la escena climática global: un reciente artículo de Carlos de Castro nos muestra que este gran El Niño (caracterizado por un calentamiento anómalo del Pacífico Ecuatorial) coincide con un calentamiento anómalo de la superficie del Atlántico Septentrional (cuando por lo general en caso de El Niño cabría esperar un descenso térmico) y con un descenso térmico en las costas de Groenlandia, indicio de un deshielo acusado y de disrupción de las zonas de subducción de la gran corriente termohalina que redistribuye calor y humedad al Hemisferio Norte.



Las consecuencias de estos patrones cada vez más acusados, si se consolidan en los próximos años, cursarán en forma de tempestades más violentas y de sequías más extremas. De lo segundo tenemos desgraciados ejemplos en California en los EE.UU. y en la zona de Sao Paolo en Brasil, amén de los previsibles intensos incendios en Indonesia. De lo primero tenemos los 500 litros por metro cuadrado recogidos en Carolina del Sur, afectada por una "cola" (un frente activo) del Huracán Joaquín, los estragos causados por un insólito temporal que azotó la Costa Azul francesa hace unos días (en el que al menos 20 personas murieron, algunos tratando de sacar su coche, icono BAU, del garaje), por no mencionar las gravísimas riadas en el sudeste de España como consecuencia de las lluvias torrenciales (típicas en esta época del año, aunque quizá un poco más intensas). La anomalía de temperatura en la superficie del Mediterráneo Occidental sigue siendo elevada, y por eso aún no se pueden descartar más lluvias intensas, incluso muy violentas, antes de que acabe el año.





Éste es el resumen, el repaso a las diversas facetas de la crisis de civilización en que estamos inmersos: crisis de recursos que también lo es económica, crisis humanitaria que tiene su origen en la crisis geopolítica, crisis ambiental... Son éstas las grietas del mes de Septiembre: no son esencialmente diferentes a las que he glosado en los resúmenes de los meses anteriores; simplemente, son más grandes. Y cuanto más grandes sean más probable será que una parte del edificio que forma nuestro sistema se desmorone. Nada está perdido aún y todo puede cambiarse: todo está por hacer. Pero para ello hay que arrimar el hombro y contribuir al cambio necesario, en el sentido necesario.


Salu2,
AMT


P. Data: Y no, no he comentado nada de las crisis políticas (elecciones en Grecia y Cataluña, por ejemplo); ello será el tema de un post futuro.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Agosto de 2015: Temblor y temor



Queridos lectores,

Este mes de Agosto de 2015 ha supuesto un cambio importante. Así como en los meses previos veíamos cómo los problemas se acumulaban y se añadían nuevos puntos de tensión y fricción, y en Julio se hacía evidente que algunos grandes cambios ya estaban en marcha, en este mes de Agosto se han comenzado a sufrir las consecuencias de tantos problemas. El cambio, por tanto, no es un cambio de tendencia, que se mantiene inalterable: es un cambio en el nivel de las consecuencias, que comienzan a ser más evidentes.

Como cabía esperar, los medios generalistas ha tratado estos problemas como si fueran cuestiones desconectadas, como si se tratasen de crisis independientes aunque aceptando que todos ellos tienen una magnitud bastante considerable. Sin embargo, una aproximación crítica a lo que está sucediendo muestra que las múltiples crisis no son más que las múltiples facetas de un solo problema, de una gran crisis que hunde sus raíces en un punto histórico; un punto en el cual nuestra manera de concebir las relaciones de producción e intercambio, nuestro sistema económico, está llegando a un punto en el que no es que el sistema sea insostenible (siempre fue insostenible, lo cual quiere decir que no se podía mantener indefinidamente en el tiempo) sino que se está volviendo ya inestable y amenaza de colapsar. Por desgracia, la actitud dogmática (casi se podría decir religiosa) del pensamiento económico actual impide que se puedan cuestionar los fundamentos perfectamente cuestionables de nuestro sistema económico, con consecuencias funestas. Pero analicemos ya estos problemas que están empezando a desbordarse.

La última semana de Agosto las bolsas mundiales dieron un primer susto. Después de una semana anterior muy mala en los mercados asiáticos, en la tónica de la evolución de los últimos meses, el lunes 24 de Agosto las bolsas de todo el mundo registraron pérdidas muy importantes, comenzando por la bolsa de Shanghai. El martes se avecinaba tan negro como lunes, pues a la apertura el mercado chino caía también a plomo, pero los estabilizadores del mercado entraron en acción. Las grandes compañías que velan por el buen hacer de los mercados bursátiles se gastaron millones de dólares para  estabilizar el mercado, aprovechando también que en Agosto el volumen de contratación es inferior al de otros meses y que con menos dinero se consigue mayor variación. A pesar de las absurdas explicaciones que se dieron, sobre todo para explicar la "recuperación" del martes y el resto de la semana (según decían, porque el Banco de China ha reducido los tipos y eso fomentará la inversión, a pesar de que no fue precisamente la bolsa china la que se recuperó, sino las europeas y la estadounidense), se está hablando cada vez más claramente del verdadero problema de fondo: que se está produciendo un frenazo económico considerable a escala global. De entrada, el parón de China es un fenómeno de una escala mundial: piensen que el 40% del crecimiento económico global del año pasado fue debido a ese país. Pero es que además también se empieza a reconocer que la caída del precio de las materias primas no sólo está perjudicando a los países que viven de su exportación sino que pone en peligro el buen curso económico global (contrariamente al habitual mensaje de que si es barato el petróleo, el carbón, el cobre, el acero, etc es bueno para la economía global). Todos estos problemas refieren a lo mismo: hay un problema de demanda - en el caso de China, porque las clases medias de las economías occidentales tienen cada vez menos renta disponible y no están muy dispuestas a gastársela en productos innecesarios; y en el caso de las economías exportadoras de materias primas, doblemente, por el frenazo chino y por la caída del consumo occidental. A pesar de los  esforzados mensajes de tranquilidad que se imparten desde los cenáculos económicos, la realidad es que se ve cada vez más claro que hay una gran recesión en ciernes. Y como era de esperar, la evolución de la bolsa en la última jornada de Agosto y la primera de Septiembre no ha sido tan boyante, y el retroceso poco a poco se consolida. Síntoma de un otoño que se prevé movido.

Durante este mes de Agosto la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha reconocido abiertamente en su último Oil Market Report que ya ha comenzado el declive de la producción de petróleo por fracking en los EE.UU. A pesar de la evidencia que se acumula (que la demanda no está siguiendo los patrones esperados y que la oferta, al final, está comenzando a disminuir, porque a estos precios el negocio del petróleo es ruinoso, lo cual nos lleva, como saben, a la espiral), se sigue hablando de sobreoferta cuando en realidad lo que hay es subdemanda, que de acuerdo con el OMR ya es de unos 3 Mb/d.



En esa gráfica, las últimas 7 barras representan la previsión de la AIE para los próximos trimestres. La línea verde corresponde a la producción de petróleo, la amarilla a la demanda, y las barras azules son los cambios en los stocks (el petróleo almacenado), que están directamente relacionados con la diferencia entre oferta y demanda. Como ven, el problema actual ha estado originado porque la demanda no ha seguida por donde estaba previsto y lleva sin crecer desde hace casi un año; de hecho, ha descendido un poco. Delante de esta situación, lo que prevé la AIE es un estancamiento de la producción durante los próximos 18 meses. Que es lo más parecido a un reconocimiento de la llegada del peak oil de todos los líquidos del petróleo (ya sabemos que el peak oil del petróleo crudo fue en 2005) que se puede esperar de la AIE. La congelación de la demanda es muy preocupante, teniendo en cuenta que en verano la demanda siempre aumenta; si, siguiendo el ciclo habitual, la demanda baja aún más en otoño, las perspectivas para los próximos meses son muy malas para el sector petrolero. Máxime si, como decía Bloomberg hace unos días, las compañías petrolíferas necesitan medio billón de dólares para sobrevivir. ¿De dónde sacarán esa cantidad de dinero? ¿Quién se lo va a dejar en el actual entorno de precios tan bajos? Para cuando las quiebras de empresas y países productores haga bajar la oferta y el precio vuelva a ser lo suficientemente elevado como para hacerlas viables ya será muy tarde para muchas de estas empresas. Por lo pronto, los trabajadores de Petrobras se han declarado en huelga indefinida.

El mes de Agosto ha sorprendido también a la miserable (aun
que se resista a aceptarlo) Europa  con una gravísima crisis migratoria. Si primero fueron las oleadas masivas de inmigrantes intentando pasar el Canal de la Mancha para llegar de Francia al Reino Unido, después la desesperación de miles de personas que intentan cruzar el Mediterráneo a bordo de precarias embarcaciones recrudeció con fuerza. Nada nuevo, en realidad; como bien saben en España e Italia, hace ya años que miles de personas perecen cada año intentando cruzar de la orilla sur a la norte. Sólo resulta que ahora el flujo migratorio se ha desplazado algo hacia el Este, y también que los que intentan huir de la miseria y la destrucción son étnicamente demasiado parecidos a los europeos del sur. En realidad, ni siquiera cuando los que perecían ahogados tenían una tez más morena la razón para dejarlos morir como perros era étnica; siempre ha sido económica (lo cual no la hace menos abominable). También como novedad, no sólo están entrando por el mar, sino también por tierra, sobre todo los refugiados que huyen de Siria (un país que pasó recientemente su propia bancarrota petrolífera). Y eso está llevando a que no se pueda dejar todo a la barrera del mar, que eliminaba físicamente el problema simplemente con que los países europeos no hicieran nada. Ahora sí que tienen que hacer algo, y lo hacen: contener la masa migratoria con la fuerza. Aquí se ha visto cuál es la verdadera catadura de los gobiernos europeos, por si alguien tuviera alguna duda: gases lacrimógenos, material antidisturbios, alambradas especialmente diseñadas para lacerar la carne con mayor daño y efectividad,  y muros, muchos muros, de ladrillo y de papel, de crueldad y de indiferencia. Para dejar claro de qué va todo esto, el Gobierno de Hungría anunció hoy mismo que devolverá a todos aquellos que considere "inmigrantes económicos", es decir, a los pobres de solemnidad. Mientras tanto, el resto de países discuten sobre qué cuota de inmigrantes sirios están dispuestos a aceptar; por ejemplo España no quiere alojar a los 4.500 que se le quieren asignar, sino sólo 1.500. A eso hemos llegado, aunque presiento que aún no hemos tocado fondo. Lo más triste de todo esto es que, viendo el trato que se dispensa a los pobres desgraciados que lo han perdido todo al colapsar su país, ya sabemos qué podremos esperar nosotros mismos cuando sigamos ese mismo camino. Quizá la furibunda y poco caritativa reacción de los gobiernos europeos se deba, justamente, al terror que produce verse reflejado en los otros, que no son tan otros como nos gustaría.

Y la crisis climática también está recrudeciéndose. Comentábamos en Julio que en el Pacífico se había visto, por primera vez, tres huracanes o tifones simultáneos. Pues bien, en Agosto no sólo se ha repetido la efeméride, sino que encima esta vez los tres huracanes eran de categoría 4 (sobre 5). El sobrecalentamiento de las aguas del Pacífico con el advenimiento del ya denominado El Niño Godzilla es el responsable de que se haya subido la apuesta de Julio. Las previsiones apuntan a que probablemente en Diciembre tendremos un fenómeno de El Niño que será el más intenso en décadas, aunque aún hay alguna esperanza de que no supere al de 1997-98. Curiosamente, cuando se produce El Niño el Atlántico está más frío que la media y eso ayuda a que se disminuya la recurrencia de huracanes en esa cuenca oceánica; este año, sin embargo, el Atlántico también está marcando anomalías positivas de temperatura y sólo la cizalladura vertical del viento evita que se produzcan más huracanes en esa cuenca; sin embargo, eso también hace que la temperatura superficial del océano continúe subiendo y por tanto cuando cambie el régimen de vientos se producirán más huracanes. No descarten, por tanto, observar fuertes huracanes en el Atlántico hacia el fin de la temporada (Octubre-Noviembre).


Y los problemas políticos continúan escalando. De un lado, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, viendo perdido una gran parte de su apoyo inicial y con su partido escindido, decidió renunciar y convocar elecciones para el 20 de Septiembre; en ese momento se verá cuál es la factura que le pasa lo que muchos consideran su cesión frente al saqueo del gran capital. Entre tanto, el conflicto entre Cataluña y España sigue imparable su marcha hacia yo no sé muy bien dónde. Por una parte, el president Artur Mas ha convocado ya las elecciones para el próximo 27 de Septiembre, recalcando el carácter plebiscitario de esos comicios. Es decir, que en vez de servir para elegir el parlamento regional de Cataluña, el apoyo relativo que reciban las diferentes opciones políticas servirían, a decir de los proponentes de la independencia de Cataluña, como un sucedáneo de referéndum de autodeterminación. Para reforzar este hecho, el partido del president, CDC, y el principal partido de la oposición, ERC, ambos independentistas, han renunciado a presentar una lista propia y presentan una conjunta, en la que también entran personalidades de la sociedad catalana no vinculadas en principio al juego partidista (aunque en esta lista conjunta no ha entrado el tercer partido independentista, la CUP, más pequeño, más de izquierdas y claramente anticapitalista). En España están empezando por fin a verle las orejas al lobo, pues esta lista conjunta podría, según las encuestas, arrastrar entre el 35 y el 45% de los votos, y junto con la CUP podrían moverse entre el 38 y el 50% de los votos. Dado que no todas las otras opciones son claramente unionistas, y que la lista conjunta será, sin duda, el partido más votado con diferencia, el problema de legitimidad que se va a plantear a partir del día 27 es de aúpa. Toda la discusión ulterior va  a depender de cuán lejos o cerca se quede el bloque independentista de ese mágico 50% de los votos que en realidad no define nada pero en la práctica lo va a definir todo. Por eso, muchos medios españoles se han lanzado a una campaña por intentar espolear el voto unionista, algunos apelando al miedo, otros al odio, otros haciendo comparativas odiosas, en algunos casos prometiendo mejoras en el autogobierno de Cataluña que, a estas alturas, son insuficientes para los que ya no se conforman con nada menos que la independencia. Permanezcan atentos, pues este mes será decisivo no sólo para el futuro de Grecia, de España y de Cataluña, sino para el de muchos otros territorios europeos que se verán afectados por los sucesos que se desarrollen en estos lugares.

Salu2,
AMT

sábado, 1 de agosto de 2015

Julio de 2015: Comienzan los grandes cambios


Queridos lectores,

Este mes de Julio ha acabado con el signo del cambio, de los grandes cambios que ya están comenzando a tomar cuerpo y que van a marcar la segunda mitad de este 2015. A pesar de que desde los medios se pretende proyectar una imagen de tranquilidad y serenidad, lo cierto es que el ambiente de  nerviosismo es creciente. Y no es para menos, porque la desestabilización a la que nos enfrentamos no se refiere sólo a la disponibilidad de recursos (y por ende, la imposibilidad de continuar con este sistema económico basado en el crecimiento infinito), sino a la rápidamente creciente inestabilidad climática y la no menos emergente inestabilidad política. Comencemos con el resumen de este mes de Julio de 2015.

A principios del mes la Agencia Internacional de la Energía emitió un comunicado en tono muy serio, con una puesta en escena pensada para realzar la gravedad e importancia de lo que iba a decir. Habida cuenta de que, a pesar de las advertencias de los últimos años, el mundo continúa consumiendo combustibles fósiles como si no hubiera mañana (y a este paso no lo habrá), la estrategia de la AIE es ahora intentar meter miedo a las grandes compañías que se dedican a la explotación de combustibles fósiles, y así afirma que pueden perder miles de millones de dólares en inversiones que no se van a poder rentabilizar a medida que cada vez más sectores económicos se alejen de los combustibles fósiles. Tal advertencia parece, en realidad, un tanto pueril. En primer lugar, porque si hay una tendencia a la desinversión (y efectivamente es el caso, pero no por la preocupación ambiental, como ahora comentaremos) las propias compañías lo detectarán antes que nadie y ya se adaptarán al volumen inversor real; y en segundo lugar, porque la evidencia histórica muestra que ningún actor económicamente relevante se ha desenganchado nunca de los combustibles fósiles. Y es fácil de comprender por qué: ninguna otra fuente de energía tiene las mismas buenas propiedades: alta densidad energética, fácil de transportar, versatilidad en el uso, gran rendimiento... Ninguna compañía apostará por fuentes de energía que reduzcan su competitividad. Lo que sí que pueden hacer es reducir su actividad si no hay suficiente demanda de sus productos, que es exactamente lo que está pasando.

Y es que ciertamente la demanda de combustibles fósiles está cayendo, pero no hay nada que la esté sustituyendo. Lo que sucede es que la demanda de energía, de todo tipo, está cayendo. Lo que está en ciernes es una enorme crisis económica de alcance global, con China, la factoría del mundo, a la cabeza de la contracción de la demanda. Las autoridades chinas están gastando dinero a espuertas para apuntalar su bolsa, con éxito moderado, pero los vaivenes bursátiles no cesan y en cualquier momento la bolsa china podría colapsar. Seguramente, el problema de fondo es que China no puede aumentar su producción porque no hay suficiente demanda para sus productos en un Occidente que, aunque se niegue a reconocerlo, está cada vez más empobrecido. Por tanto, los problemas de demanda de petróleo que explicábamos hace meses se agravarán en los próximos meses, profundizando más aún la actual caída de precios.

Los problemas de China repercuten aumentando los problemas que se presentaban en otras partes del mundo, principalmente en las economías exportadoras de materias primas. Un dólar caro y la caída global de la demanda de muchas materias primas, desde la soja hasta el cobre, ha puesto en jaque a la mayoría de las economías de América del Sur, pero su vecino del norte no está en una situación mucho más boyante. En un reciente análisis publicado por Ron Patterson sobre el último Drilling Productivity Report del Departamento de Energía de los EE.UU. se ve que la producción de petróleo ligero de roca compacta (light tight oil) ha llegado ya a su máximo y a comenzado su declive; en Bakken:




en Eagle Ford



en Niobrara




y probablemente está llegando a su máximo en Permian:



y en el resto de regiones:




El hecho es que la producción de petróleo de fracking de los EE.UU. llegó a su máximo en Marzo de 2015:



Cuando los despistados expertos de guardia que pueblan nuestras teles se den cuenta de que la producción de petróleo de los EE.UU. no está aumentando como indicaban las proyecciones no actualizadas de principios de año, sino que en realidad ya lleva meses disminuyendo, comenzarán a decir que si debido a la bajada de precio de petróleo las petroleras estadounidenses se reservan el petróleo de fracking, que si el fracklog (la práctica de perforar pero no terminar los pozos) les permitirá volver al negocio en cuanto los precios se recuperen y toda una retahíla de barbaridades sin sentido económico. Todo antes de aceptar que en realidad el petróleo de fracking es demasiado caro como para que la economía lo pueda tolerar (no hablemos ya del gas de fracking), que si las compañías se han mantenido a flote hasta ahora ha sido gracias a los seguros (hedges) de garantía de precio a 80$ el barril (que ya están caducando sin ser renovados) y que, en suma, el fracking es y siempre fue una estafa que en realidad ya estaba llevando a la ruina a las petroleras antes de la caída de precios que empezó a finales de 2014. Como siempre, a todos esos expertos, con todo nuestro cariño, les dedicamos nuestra guía.

Por supuesto que la debacle del petróleo está empezando a tener consecuencias, que presagian un semestre final del año bastante complicado para los productores, públicos y privados, de petróleo. Hace unos días Shell anunció que su beneficio se redujo un 14% y que despediría a 6.500 trabajadores; si eso le pasa a una de las grandes multinacionales del sector, imagínense cómo lo estarán pasando las medianas y pequeñas compañías (quizá algunos expertos que antes mencionábamos podrían poner en mejor contexto los actuales "ataques bajistas" contra la cotización bursátil de la española Repsol). Pero más preocupante es el anuncio de Emiratos Árabes Unidos de la supresión desde hoy, 1 de Agosto de 2015, de todos los subsidios al consumo de gasolina en su territorio, que pasará a venderse a precios internaciones. Eso no es poco: para los habitantes del EAU supondrá una subida de precio del 100%, lo que ya podemos imaginarnos que no será bien recibido. EAU ha adoptado esta medida para aliviar la actual presión fiscal que le supone la caída de ingresos del petróleo, pero contrariamente a lo que piensan muchos de los expertos de salón y de plató el coste de producción de barril de petróleo no es sólo el coste técnico de producción del mismo, sino también la mínima redistribución de la riqueza para evitar que la población se vuelva contra la clase dirigente. EAU se acerca a la bancarrota petrolífera, y no era de los países que necesitaba precios más elevados: ¿qué va a pasar con otros países que necesitaban precios del barril de petróleo más altos? Los próximos meses prometen ser agitados, pues la demanda permanece débil y no parece que el precio del petróleo vaya a volver a subir hasta que la producción de petróleo no se reduzca considerablemente en medio de la bancarrota de empresas y países.

Para aquellos que albergan la esperanza de que alguna fuente de energía vaya a substituir al petróleo, no está de más señalar que no parece que las cosas vayan por ese camino. Dejando al margen las consideraciones bienintencionadas sobre las energías renovables (las cuales son sin duda el futuro, pero el futuro no tiene por qué ser tipo BAU), lo que se está viendo es una contracción generalizada del uso de materiales y energía. El problema más grave de esta contracción es que se va destruyendo capacidad productiva, que dadas las complejidades actuales de la explotación de cualquier materia son difíciles de recuperar una vez perdida; en suma, que se avanza a una destrucción de la capacidad productiva no sólo de petróleo sino de toda materia prima, simplemente porque lo que queda ya no es asequible, es demasiado caro de producir y nuestra economía necesita costes más bajos tanto económicos como energéticos. En suma, es el perverso mecanismo de altos precios - destrucción de demanda - caída de precios - quiebra de compañías productoras - destrucción de la producción y vuelta  a empezar. La espiral de la decadencia energética y económica. Un ejemplo de ese efecto de destrucción de demanda - destrucción de oferta en espiral nos lo ofrece la fuente de energía que más posibilidades tenía de reemplazar al petróleo en el corto plazo: el carbón. Después de la relativa sorpresa que supuso que la Agencia Internacional de la Energía reconociese en su último informe que el carbón podía estar llegando a su propio cenit productivo, nos encontramos en la actualidad que muchas compañías productoras de carbón están quebrando. Otra materia prima crítica, ésta imprescindible para los sueños de electrificación en masa de una sociedad movida con electricidad de origen renovable (que, por cierto, no es la mejor manera de aprovechar la energía renovable) es el cobre. Chile, el principal productor del mundo, está viviendo jornadas muy agitadas por el desplome del precio de este metal (y la consiguiente merma de ingresos) y  por el anuncio de que sus minas podrían estar llegando al temido pico del cobre. Y podríamos seguir un buen rato enumerando multitud de países cuyos presupuestos son demasiado dependientes de los ingresos por la exportación de materias primas y que ahora mismo están en una situación económica comprometida (lo cual no deja de ser paradójico, si lo piensan bien, pues son estos países los que tienen las materias primas y siempre se las podrían guardar para ellos).

Entre tanto, los cambios de los grandes patrones climáticos nos indican que a la ansiedad económica que provoca la llegada del peak everything se le va a tener que sumar la preocupación cada vez mayor por el clima.  De acuerdo con el último informe del Centro de Predicción Climática de la NOAA, estamos asistiendo a un fenómeno de dimensiones inconcebibles y absolutamente inusual: El Niño se está desarrollando en el Pacífico, seis meses antes de lo que debería pasar, y con una amplitud que hace anticipar que tendremos El Niño hasta mediados del año que viene. La temperatura de la superficie del Pacífico es inusualmente elevada, con anomalías de temperatura (desviaciones con respecto a la medida histórica para el mes de Julio) de entre dos y tres grados en el Ecuador (y también enfrente de California, fenómeno asociado a la profunda sequía de la zona):

Aparentemente el Pacífico había actuado como un tampón, reteniendo parte del incremento de calor de las últimas décadas y moderando la subida de temperaturas, pero actualmente está devolviendo ese exceso de calor, según se explicaba en un reciente trabajo del Jet Propulsion Laboratory (liderado por cierto por Verónica Nieves, una antigua doctoranda mía, una expatriada científica más). A uno de nuestros expertos de salón y de plató, que el océano se caliente sobre vastas áreas entre dos y tres grados más de la media seguramente le deja frío, pues considera que dos o tres grados no es para tanto. Aquí se ve de nuevo la falta de formación técnica de nuestros líderes y opinadores: baste hacer notar que la capacidad calorífica de un litro de agua es unas cuatro mil veces más grande que la de un litro de aire (¿o no usan Vds. agua en sus radiadores?), y que la profundidad de la capa de agua sobrecalentada puede llegar a los 700 metros. Estamos hablando, por tanto, de una gigantesca cantidad de calor retenida por el mar y que éste está en parte devolviendo a la atmósfera.

¿Qué efectos traerá este El Niño de proporciones monstruosas? El Niño es una perturbación de alcance planetario, y está siempre conectado a eventos extremos, desde grandes inundaciones a extremas sequías. Y también a huracanes más intensos. Seguramente es debido a eso que durante este mes de Julio hemos visto un tren de tres tifones consecutivos (sí, han leído bien: tres, uno detrás de otro) barriendo el Pacífico. Quizá porque no han pasado por este rincón de Europa donde vivo mis compatriotas no se habían enterado, pero no nos preocupemos: seguro que si alguna vez viene algún huracán intenso a visitarnos las noticias nos informarán de ello con todo lujo de detalles.

¿Es tan improbable que un huracán de cierta entidad llegue a Europa con fuerza suficiente como para causar estragos semejantes a los que hacen en otras latitudes? Si han mirado con atención el mapa de anomalías de la temperatura superficial del océano de más arriba se habrán dado cuenta de que en el Atlántico hay un brazo de agua caliente que se extiende de Florida hasta España, y que el Mediterráneo está también experimentando anomalías intensas de temperatura. Son el calor y la humedad de la superficie del océano los que alimentan a los huracanes, por lo que la actual situación favorece un escenario, el de la llegada de un huracán a Europa, evento que afortunadamente para nosotros es a pesar de todo esto poco probable. Las continuas olas de calor africano que ha experimentado Europa durante estas semanas han contribuido a elevar tanto la temperatura del aire como la del mar hasta los extremos, y aunque un huracán sigue siendo una posibilidad remota no lo es tanto un temporal de levante de gran intensidad en la zona del Mediterráneo Occidental donde yo vivo, semejante al que se produjo en un anómalo 30 de Noviembre el año pasado. Y eso hablando sólo de Europa: por todo el hemisferio norte el calor es agobiante, con temperaturas por encima de los 50 grados en Oriente Medio. ¿La presencia de tantas anomalías hace presagiar un éxito, por fin, de la Cumbre sobre el Clima de Naciones Unidas de este Diciembre en París? Es dudoso. Ya podemos anticipar que se pondrán las excusas de siempre, se contemporizará, y al final no se avanzará en nada. Si en medio de la cumbre llegase un huracán a la capital del Sena, quizá los delegados allí congregados tendrían que aceptar que, efectivamente, algo muy gordo está pasando con el clima.

El último gran cambio que se ha manifestado con más intensidad durante el pasado mes de Julio es el político. Por un lado hemos asistido al bochornoso fiasco griego. Como ya explicamos, el Gobierno de Alexis Tsipras ha cedido a las abusivas condiciones impuestas desde el gran capital internacional, en un intento de evitar males mayores a su población. Intento infructuoso, pues las mismas falsas recetas que han hundido a Grecia estos años acabarán de destruirla, y ocasión perdida para plantar cara a un abuso que no cesa. Entre tanto, en España, el Gobierno español ultima la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para el año 2016 casi cinco meses antes de lo habitual, en pleno verano, con el silencio cómplice y culpable del resto de partidos tanto parlamentarios como extraparlamentarios. El trasfondo son las elecciones que tendrán lugar en Diciembre y la necesidad de proyectar una imagen a los amos del capital de que España cumplirá sus draconianos compromisos, por lo menos durante el año que viene, a pesar de que el Gobierno que saldrá de las urnas probablemente no tenga nada que ver con el actual (o quizá sí, y más de lo que pensamos). Así, el gran capital tendrá un año para extorsionar al Gobierno español entrante y forzarle a seguir la hoja de ruta marcada, que no puede ser muy diferente a la de Portugal, Italia o incluso Grecia. La prensa repite una y otra vez que España ha comenzado ya la recuperación económica (a pesar de las ominosas señales a escala global que explicábamos al principio de este post, y que hacen presagiar una gran recesión global en ciernes) y el Ministro de turno dice que nadie discute que España está volviendo a crecer y el líder de la oposición acepta tal falacia. La realidad es que las bases de la exigua recuperación española del último año son muy débiles: como nos muestra Jesús Nácher en La proa de Argo, casi nada ha cambiado en el modelo productivo español, que sigue siendo igualmente poco viable, y su naufragio sobrevendrá en un par de años si los eventos internacionales no fuerzan su caída más prematura. Pero eso no importa en estos meses electorales, en los que además hay que insistir en que esta vía, la que propone el Gobierno español, es la única viable, y que apartarse de ella puede ser la causa de que vuelva la temida recesión (buena manera de auto-justificarse ante lo inevitable, echando de antemano la culpa a otros).

Y es que uno de los problemas internos que comienza a quitarle el sueño a los políticos españoles en general y al Gobierno español en particular es el desafio soberanista catalán. Después de ningunearlo durante años y tras meses trufados de vodevil de anuncios y amenazas, el Gobierno español ha comprendido que los promotores de la independencia de Cataluña van en serio. Los dos partidos de más peso en el Parlament catalán concurrirán a las elecciones autonómicas que se convocarán la semana que viene para el día 27 de Septiembre con una lista única y con un único punto en su programa: declarar la independencia de Cataluña. Dicha lista, más la de la Candidatura d'Unitat Popular (que también es independentista pero ha preferido presentarse aparte) pueden conseguir cerca de la mitad de los votos válidos y con toda seguridad (dado el sistema de circunscripciones electorales en Cataluña) bastante más de la mitad de los escaños. Por qué se ha llegado a este callejón sin salida es algo que la Historia tendrá que analizar en su momento; el hecho es que el desafío está sobre la mesa, y la posibilidad de que los independentistas consigan más de la mitad de los votos (fundamental para dar legitimidad a sus aspiraciones) es remota pero no imposible. Pase lo que pase en esta elecciones, está claro que marcarán un antes y un después en la vida política española, y dado que la victoria de los independentistas está garantizada los problemas se enconarán, por más que el Gobierno fatuamente insista en que lo único que se puede hacer es aplicar y respetar la ley (la española, claro está).

Muchas son las grietas y muchos son los problemas. Nos empeñamos en creer que nada pasa cuando en realidad pasa de todo, y bastante grave. Nuestro mundo se está desequilibrando políticamente, económicamente y climáticamente. En particular, y por volver al tema central de este blog, con la llegada del cenit del petróleo de fracking en los EE.UU. el mundo ha llegado, con bastante probabilidad, a su peak oil. Agárrense, porque de ahora en adelante todo va a ser descenso.

Salu2,
AMT