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miércoles, 30 de diciembre de 2020

Predicciones para 2021


Queridos lectores:


Una vez más, llegamos al post en el que presento mis previsiones sobre qué nos deparará el año que va a comenzar, centrándome en los aspectos económicos y sociales que tienen que ver con el alcance de la crisis energética en la que ya estamos inmersos y que se va a agravar en los próximos años.

Siempre comienzo estos posts con una nota de descargo (que por supuesto mis detractores ignoran por completo). Intentar anticipar qué va a pasar exactamente en los próximos años es algo harto complicado, porque si bien el descenso energético nos pone un límite a lo que podemos hacer (nos dice qué no podremos hacer), existe un margen amplísimo, prácticamente infinito, de cosas que sí se podrían hacer (incluyendo hacerlo peor que lo que los límites biofísicos imponen, ciertamente, pero también hacerlo mejor que lo que apuntan las tendencias actuales). Qué es lo que se hará y qué es lo que se dejará de hacer depende de decisiones que deben tomar los individuos y las instituciones, y estas decisiones son difíciles de predecir. Añádase que, precisamente, el objetivo de posts como éste es mostrar los caminos que estamos siguiendo para que quienes toman las decisiones abandonen aquéllos que no nos interesan: o sea, que el mayor éxito de este post sería que lo peor de lo que se anticipa como posible no se cumpla. Para acabar de complicar las cosas, las tendencias que se adivinan generalmente tienen una latencia de varios años, así que intentar anticipar qué va a pasar en tan solo un año es mucho más difícil, porque es un período de tiempo muy breve.

No obstante, debido a la aceleración de eventos debido a la CoVid y al estallido final de la bancarrota del fracking, es indudable que interesa, y mucho, intentar de nuevo este arriesgado ejercicio de prospectiva. Así pues, y aunque después se use para intentar desacreditarme, intentaré una vez más aventurar mis predicciones para el próximo año.

Pero antes de comenzar, hagamos un repaso de las previsiones que hicimos el año pasado y examinemos su grado de acierto o error.

  • La crisis económica, domesticada, pero...: Una previsión acertada, aunque por las razones equivocadas: el primer trimestre la crisis económica larvada se mantuvo a raya, pero después debutó con fuerza (la crisis en la que estamos ya inmersos), aunque la causa no fue el petróleo, sino la CoVid.
  • La Gran Crisis del Petróleo de 2020:  No se ha cumplido en absoluto: la CoVid ha causado una grave crisis de demanda de petróleo, que aún por estas fechas se mantiene en una caída de alrededor del 10% con respecto a los niveles de 2019. Así pues, el precio se ha mantenido estable y relativamente bajo. Eso sí, seguimos en la anticipada ruta del descenso de inversión en exploración y desarrollo de nuevos campos petrolíferos, y el fracking se ha acabado de hundir: por tanto, por razones no anticipadas, se sigue el camino previsto.
  • Gran Depresión versión 2.0: Aún es demasiado pronto para que se reconozca como tal, pero lo más probable es que la crisis económica que ha comportado la CoVid se convierta en una depresión económica en toda regla. Los síntomas esperados (fábricas cerrando, despidos masivos, subida del paro...) se están dando, y en España el paro registrado no llega al 20% que se anticipaba gracias al uso de los ERTEs, aunque actualmente ya supera el 16%. Considero que esta previsión seguramente ha sido acertada aunque no por las razones esperadas, y aún tendremos que esperar un año o así para que todo el mundo reconozca que estamos en medio de una depresión económica.
  • Extensión de las revueltas: Es difícil decir si esta previsión ha sido correcta o fallida. Hay mucha inestabilidad en numerosos países, y las revueltas han sido duras en lugares como Chile o, sorprendentemente, los Estados Unidos. En realidad, me temo que esta situación va a ser a partir de ahora la realidad de base.
  • Guerra: Afortunadamente, esta previsión ha sido fallida. Continúan en marcha diversos conflictos bélicos, pero no han estallado nuevos en los países enunciados.
  • Europa, en crisis (política): Una vez más, por las razones equivocadas se puede decir que esta previsión ha sido cierta. La crisis de la CoVid ha creado muchas tensiones internas dentro de la UE, por ejemplo con la aprobación del fondo de estímulo económico para la recuperación. Fuera de las instituciones, en muchas ciudades han surgido protestas contra las restricciones que se han impuesto con base a la crisis sanitaria, primero como reacción a las restricciones de las libertades individuales, más recientemente como queja por las consecuencias económicas del cierre forzado de negocios y actividades.
  • España, huracán: Previsión acertada con algunos matices.
  • Cierre de este blog: No se consideraba probable, y no ha sucedido.

En resumen, las previsiones han sido más acertadas de lo habitual (hay años que no doy ni una), aunque la razón de fondo ha sido la disrupción que ha causado la CoVid-19, no los problemas que se esperaban con el petróleo.

Pasemos, por fin, a hacer las previsiones para el año que viene.

  • La CoVid que no cesa: Es mucho más lo que no conocemos sobre la CoVid que lo que conocemos, a pesar del enorme esfuerzo de investigación que se ha hecho y todo lo que se ha avanzado. En el momento actual las esperanzas se centran en las vacunas experimentales que se están suministrando de manera masiva. Sin embargo, no ha habido materialmente tiempo para experimentar en profundidad con estas vacunas, y por tanto realmente no se conoce con precisión su efectividad (particularmente, el grado de protección contra el virus y la duración de esa protección). Por desconocer, se desconoce si pueden crear efectos adversos a largo plazo (por ejemplo, el Pandemrix podía - con poca probabilidad, eso es cierto - generar narcolepsia unos ocho meses después de suministrarse). Mi previsión es que la efectividad de las vacunas será limitada (cobertura relativamente baja y/o poca duración de la protección), y que por tanto continuará habiendo restricciones significativas. Esto originará un gran descontento social en muchos países, puesto que se han creado grandes expectativas con estas vacunas; la decepción de ver que a pesar del esfuerzo y dinero invertido no se consigue parar (al menos, no del todo) la pandemia llevará a mayor inestabilidad social y, por supuesto, económica. No obstante, es bastante probable que hacia el verano boreal la pandemia se reduzca enormemente en los países del Hemisferio Norte y eso dará un cierto respiro, hasta el siguiente repunte en otoño-invierno. (Incidentalmente, si me preguntan sobre cómo creo que acabará la epidemia, yo creo que al final la CoVid se integrará en el viroma humano como un virus más, como ya lo hizo la gripe A en su momento y otros virus anteriormente. La CoVid seguirá circulando, pero con mucha menos incidencia y en general menos letalidad y morbilidad. Eso sí, dentro de un año o dos).
  • La crisis económica se agudiza: Debido al daño económico ya causado este año, la pérdida de confianza en el futuro de los consumidores (muchos de ellos, en el paro o a punto de estarlo) y que no acabaremos de salir de la crisis sanitaria de la CoVid, la crisis económica se hará más profunda y se empezarán a notar consecuencias más drásticas que las que ya se han notado: cierre de grandes fábricas, despidos masivos y los primeros grandes recortes en prestaciones sociales en muchos países, en particular en España. 
  • La calma que precede la tormenta petrolera: El consumo en general bajará, y particularmente el consumo de petróleo se mantendrá o incluso descenderá ligeramente. Eso mantendrá el precio del petróleo moderado. Las malas perspectivas económicas harán que se mantenga la tendencia a la desinversión en búsqueda y exploración de nuevos yacimientos (tendencia que, recordemos, ya tiene 6 años de duración). En el contexto actual, un año más de desinversión tiene efectos gravísimos: incluso aunque en 2022 se quisiera hacer una inversión masiva (y prácticamente a fondo perdido) en el sector petrolero, el impacto de otro año perdido no se recupera ni en dos o tres años cambiando la tendencia. Y aunque en 2021 no vamos a ver que el precio del petróleo se dispare (podría suceder, quizá, a finales de año, sobre todo si la CoVid comienza a estar bajo control), en 2022 nos vamos a estrellar contra una crisis del petróleo con todas las de la ley.
  • La crisis energética, en las discusiones: Lo que ocurre con el petróleo y el resto de materias primas no está pasando desapercibido por parte de los Gobiernos y los grandes poderes económicos. Ésa es la razón de la sobreinsistencia en el Green New Deal como elemento central de las políticas de recuperación económica. Con el GND vienen muchas falsas soluciones, como la del hidrógeno verde, pero no es la única, y durante el año que comienza veremos un verdadero aluvión de "soluciones energéticas" para la "transición ecológica". Si una cosa tienen en común todas esas "soluciones energéticas" es que detrás solo hay un esquema para que muchas empresas (sobre todo las grandes) puedan captar subvenciones: la "transición ecológica" (algo necesario en realidad, si estuviera bien planteada) va a ser aprovechada como la última estafa masiva de los fondos públicos. Lo cual es muy peligroso, porque cuando pasen los años y los milagros no lleguen, sino que, al contrario, la gente cada vez lo pase peor, se generará una reacción contra "lo verde" y "lo ecológico".
  • Inestabilidad internacional: El año 2021 va a ser un año malo en términos globales. Muchos países cuya economía depende de la exportación de materias primas lo van a pasar muy mal, y tenemos que tener en cuenta que venimos de años muy malos. La posibilidad de disturbios y revueltas es alta y generalizada. Durante este 2021 veo probable que algún productor de petróleo importante acabe con revueltas de gran magnitud, o inclusive en guerra civil.
  • Inestabilidad europea: La pésima gestión del Brexit garantiza que el arranque del año sea bastante caótico y complicado, no pudiendo descartarse que haya problemas de suministro en el Reino Unido en los primeros meses. El interés de las instituciones europeas por demostrar que una salida de la Unión Europea es algo negativo favorece que las medidas que se tomen (y cómo se tomen) sean lo más incómodas posible para los británicos, aunque quizá no todos los socios de la UE estén de acuerdo con estas represalias encubiertas. Añádase a esto que la prolongación de la crisis de la CoVid incrementará las tensiones internas de la UE, sobre todo cuando se comiencen a discutir nuevas medidas de estímulo o incluso de rescate. Es de esperar un incremento de las protestas en la calle, por estos temas y en general por el malestar de las medidas contra la CoVid.
  • Inestabilidad española: Como se ha visto este 2020, el gobierno de coalición español ha sido duramente atacado, tanto dentro como fuera del parlamento, por sus errores en la gestión de la pandemia y en general por las políticas que se han seguido. En 2021, con el panora tan complicado que se nos dibuja, estos ataques se van a recrudecer, y no es evidente que el Gobierno sea capaz de remontar todas las críticas. Dado que el Gobierno se mantiene gracias a un acuerdo con muchos partidos, algunos de ellos abiertamente independentistas, el Gobierno tendrá que ir con sumo cuidado para no causar un incidente que le quite alguno de los precarios apoyos sobre los que se asienta. Todo ello favorece la confusión y la falta de eficacia; falta ver si serán capaces de gestionarlo correctamente. No sería de extrañar ver caer a este Gobierno, aunque mi impresión es que eso no va a ocurrir en este, por lo demás turbulento, 2021.
  • Calma chicha catalana: Por contraste, no espero que pase nada relevante en el otro escenario doméstico bastante agitado en los últimos años. A pesar de las soflamas de los más ultramuntanos, lo cierto es que los dos partidos principales del independentismo catalán están en una clara actitud de desescalada del conflicto y de gestionar el momento presente. Seguramente piensan en una  oportunidad futura para volver a plantear la independencia de Cataluña, pero ahora son conscientes de que no tienen la fuerza suficiente para salirse con la suya y que necesitan alargar los tempos. Independientemente de quién gane las elecciones autonómicas convocadas para el 14 de febrero (si la CoVid lo permite) y de los discursos encendidos, sinceramente creo que en Cataluña no va a pasar nada que reseñar.
  • Cierre de este blog: Aún es pronto para esto, así que no, tampoco será éste el año en el que bajemos la persiana.

Éstas son mis previsiones. Dentro de 365 días comprobaremos hasta qué punto fueron acertadas o no.




Salu2.

AMT

martes, 31 de diciembre de 2019

Predicciones para 2020

 
Queridos lectores:

Como viene siendo tradicional, al acabar un año y estar a punto de comenzar el siguiente escribo un post formulando mis previsiones para el año que comienza, centrándome en aspectos económicos y sociales que tienen que ver con el alcance de la crisis energética en la que estamos inmersos.

Antes de empezar, la tradicional nota de descargo. Un año es un período de tiempo demasiado corto como para poder describir con cierta precisión los cambios asociados al inevitable e inexorable declive de los recursos energéticos, y existen miles de factores imponderables que pueden acelerar o frenar los procesos en curso. El gran factor retardante que ha permitido mantener una cierta impresión de normalidad desde 2014 es la explotación de petróleo de fracking, que aún se mantiene, por razones políticas, a pesar de ser un negocio ruinoso. Este tipo de decisiones, desastrosas en el largo plazo pero que permiten aplazar los problemas unos pocos años, son comunes en el mundo real; y aunque en el largo plazo no se puede escapar de los dictados que marcan la Física y la Geología, cuando se intenta hacer una previsión a solo un año vista los resultados suelen dejar que desear, debido, justamente, a todos estos factores arbitrarios que distorsionan el corto plazo.


A pesar de ello, debido a la acumulación de muchas tensiones y dificultades de los últimos años, en muchos sentidos parece que el año 2020 será un año bastante crítico. Es por eso que me parece del máximo interés intentar realizar este ejercicio arriesgado de predicción para los próximos 12 meses.

Antes de comenzar con mis previsiones para el año 2020, analicemos lo acertadas o equivocadas que fueron las previsiones del año pasado.


  • Recesión, por fin: Pues no, la recesión no ha llegado. Bien es cierto que todo el mundo anticipa su llegada, pero la realidad es que aún no se ha manifestado. Considero esta previsión completamente equivocada.
  • El precio del petróleo se mantiene moderado-bajo durante todo el año: Cierto, inclusive una cierta tendencia al alza al final del año, aunque el máximo del año se marcó en abril. Considero esta previsión acertada.
  • El fracking se hunde: Este año se ha visto un aumento de empresas del fracking que han quebrado (50) y la más importante del sector, Cheasepeake, se salvó de la quiebra con una quita de último minuto. Argentina (el único país fuera de los EE.UU. que apostó fuerte al fracking) está intervenido por el FMI. En la previsión no se contaba con que se manifestase la caída de producción en 2019, como mucho hacia finales del año, así que considero esta previsión acertada.
  • El pico del diésel amenaza: No completamente acertada pero tampoco completamente equivocada: no se han tomado medidas adicionales contra el diésel, pero se están tomando bastantes iniciativas para reducir el uso del automóvil privado en general.
  • Nuevas guerras: Afortunadamente esta previsión fue equivocada, aunque ciertamente ha habido un crecimiento de la inestabilidad dentro de muchos países, con revueltas internas de bastante intensidad.
  • El marasmo político: Bastante acertada: Europa sigue empantanada con el Brexit, las protestas no cesan en Francia y en España se han encadenado dos elecciones legislativas que han llevado a un panorama bastante complejo.
  • España, rumbo al desastre: La radicalidad anticatalana es bastante constante, y continuamente se está acusando de traidor a quien se atreve a discrepar o proponer un punto de vista alternativo. No hay problemas aún evidentes en otras nacionalidades históricas, aunque viendo movimientos como el de Teruel Existe o los de mi patria chica, León, sí parece que hay un cierto resurgimiento regionalista. Tampoco se hacía ninguna predicción concreta, así que en general la previsión fue bastante acertada.
  • Cierre de este blog: No parecía probable y no ha sucedido, así que todo va según lo previsto.

En contraste con otros años, en los que mis previsiones fueron bastante malas, este año no han sido tan desastrosas, aunque también es cierto que me mojaba poco; además, no vi venir cosas importantes como la extensión de revueltas por medio mundo. 

En fin, después de este repaso veamos por fin qué eventos creo yo que marcarán el año que viene.  

  • La crisis económica, domesticada, pero...: Después de las lecciones aprendidas durante el bienio 2008-2009, los bancos centrales y los gobiernos están actuando para intentar prevenir cualquier crisis, y a pesar de que los indicadores avanzados indican un descenso de la producción se está produciendo un aterrizaje suave de la crisis, que quiere decir que nos saltamos sus síntomas primeros (caída de bolsas y cierre de empresas) pasamos directamente a sus consecuencias (depauperación de las clases medias); en esencia, se van endosando las deudas a los servicios públicos y al descenso de los salarios de manera paulatina para evitar desencadenar la crisis. De esta manera, durante el primer semestre de 2020 se mantendrá la crisis a raya, a pesar de que los indicadores seguirán mostrando un consumo débil y síntomas de recesión. Los que pronosticaban que no habría crisis cantarán victoria y llamarán agoreros a los que la anticipaban. Todo esto debería permitir acabar el año 2020 tranquilamente, de no ser por...
  • La Gran Crisis del Petróleo de 2020: Las múltiples tensiones financieras acumuladas en el sector del fracking y la general desinversión en el resto del sector de la producción de hidrocarburos líquidos harán que la producción de petróleo caiga por debajo de la demanda y que en 2020 se produzca el primero de los picos de precios que la Agencia Internacional de la Energía preveía hasta 2025. Lo más probable es que este pico de precios sobrevenga hacia julio o agosto, aunque no se puede descartar que se adelante o se atrase un poco. El precio del petróleo superará sin duda los 100$ por barril; si la caída de producción es muy acentuada se podría acabar rondando los 150$ antes de empezar a caer, aunque lo más probable es que no lleguemos a pasar de los 120$ pues la economía está bastante maltrecha. La caída del precio del petróleo ulterior al máximo se producirá, como siempre, debido al ciclo de destrucción de oferta - destrucción de demanda; pero dado que la producción de petróleo está también muy maltrecha es previsible que el precio no baje demasiado (o no por mucho tiempo) y acabemos el año con precios más cerca de los 80$ por barril que de los 40$.
  • Gran Depresión versión 2.0: El pico de precios del petróleo conllevará que las medidas de contención de la crisis que se estaban tomando dejen de ser efectivas y que por fin acabemos en una verdadera crisis económica; más aún, en una verdadera depresión económica que puede dejar pequeña la del 2008. Fábricas cerrando, despidos masivos, subida del paro... En España podríamos ver subir el paro de manera fulgurante y acercarnos peligrosamente al 20% hacia el final del año. Los que anticipaban la crisis dirán que al final se les ha dado la razón, pasando por alto que el mecanismo que habrá desencadenado la recesión al final haya sido otro, y tacharán a los que la negaban de ignorantes.
  • Extensión de las revueltas: La crisis económica mundial echará más leña al fuego de las revueltas actualmente en curso, y llevará a muchos otros países a la misma situación. Hacia finales de 2020 no sería nada extraño que hubiera más de 60 países con revueltas de cierta intensidad, inclusive alguno de Europa. En algún caso, las revueltas degenerarán en una auténtica guerra civil.
  • Guerra: Los problemas económicos globales, juntamente con otros problemas estructuralmente largamente larvados, pueden ocasionar un estallido bélico entre países, aunque lo más probable es la intervención de potencias occidentales en países considerados estratégicos por sus recursos. Países que están en la cuerda floja son Venezuela, Argelia, Libia e Irak, aunque no se puede descartar que se produzca la sorpresa en algún otro lugar.
  • Europa, en crisis (política): Dado que el Brexit es ya inevitable para enero, la Unión Europea seguirá con su plan de represalias económicas, justamente para enviar un mensaje al resto de socios que tengan la tentación de ser díscolos. La llegada de la crisis económica complicará mucho los planes y la UE se verá con escasísimo margen de maniobra y con una gran contestación interna, que puede llegar a poner el Reino Unido como ejemplo de cómo la soberanía permite gestionar mejor la crisis. La pérdida de legitimidad de la UE será probablemente un valor al alza en 2020.
  • España, huracán: Todo indica que al final ERC va a permitir que gobierne la coalición entre el PSOE y Podemos, para mayor agitación de los grandes partidos de la oposición. Pero este nuevo gobierno no está preparado para afrontar lo que viene a continuación; esperan una crisis económica, es cierto, pero no esta crisis económica. Su estrategia de simplemente aguantar y esperar a que pase el temporal puede ser suicida, porque los problemas se agravarán, las medidas de austeridad serán pronto invocadas y el descontento crecerá en las calles, descontento que será azuzado por los partidos de derecha. Las concesiones hechas a Cataluña complicarán aún más el curso al nuevo Gobierno, y aunque no es previsible que caiga durante este 2020 acabaré el año muy maltrecho y con muchos problemas de viabilidad a largo plazo.
  • Cierre de este blog: Aún es demasiado pronto para ello, pero si mis previsiones son acertadas este blog podría ganar más atención pública y eso lo acercaría a su final. En todo caso, no va a pasar este año.

En resumen, 2020 tiene todos los elementos para ser un año clave, que marque una transición abrupta. Dentro de 12 meses veremos en qué tenía razón y en qué me equivocaba.

Salu2.
AMT

lunes, 31 de diciembre de 2018

Predicciones para 2019



Queridos lectores:

Como viene siendo tradicional, al acabar un año y estar a punto de comenzar el siguiente escribo un post formulando mis previsiones para el año que comienza sobre el devenir de la crisis energética y de sociedad que la primera comporta.

Aventurarse a hacer predicciones para el año siguiente es siempre un ejercicio arriesgado, cuando no directamente imposible. Un año es un período de tiempo demasiado corto como para poder describir con cierta precisión los cambios asociados al inevitable e inexorable declive de los recursos energéticos, y existen miles de factores imponderables que pueden acelerar o frenar los procesos en curso. Por ejemplo, en 2005 la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo, pero no fue hasta 2008 que las dificultades de suministro se manifestaron en forma de un pico de precios histórico (casi 150$ por barril) para caer abruptamente después (tal y como era de esperar); después, hacia 2011, el precio del petróleo volvió a recuperar los 100$ y todo parecía indicar que habría un nuevo punto de ruptura, pero irrumpió el fracking estadounidense (ya saben, un negocio ruinoso a través del cual EE.UU. está financiando al resto de Occidente una extensión temporal de la fiesta del petróleo) y el precio no volvió a romper el techo, sino que se mantuvo en torno a los 100$ hasta que en 2014 algunas cosas comenzaron a ceder... y así hasta ahora. Este tipo de complejidades son las que se dan en el mundo real, y las que hacen que el ejercicio de intentar anticipar por dónde van a ir los tiros sea tan difícil.

Pero, a pesar de las dificultades, creo que es interesante intentar aventurar las dinámicas a corto plazo, básicamente para ayudar a los que esto lean a reconocer determinados movimientos y sepan cómo reaccionar (independientemente del momento exacto en que se produzcan finalmente). Por ejemplo, el actual acoso al diésel ya lo intuimos  en 2012, aunque el momento en el que se ha producido el pico de producción del diésel haya sido en 2015. También es interesante intentar anticiparse a los problemas que se pueden producir a corto plazo justamente para intentar prevenirlos, si la detección es temprana. Lo que desde luego no debe tomarse es como un vaticinio cierto, y menos en tan breve lapso.

Pero antes de empezar con la previsión de este año propiamente dicha, haremos como siempre un repaso de las previsiones que hicimos el año pasado, analizando cuán acertadas o equivocadas fueron.

  • Caída de la producción de petróleo: Puede que la producción de todos los líquidos del petróleo haya comenzado a caer, pero si es así tal caída no está siendo aún apreciable ni mucho menos ha llegado a los 2 Mb/d. Considero esta predicción fundamentalmente errónea.
  • Pico de precios del petróleo: Hubo un momento, en octubre, en el que parecía que el precio del petróleo se iba a disparar, pues subía con rapidez y el barril de Brent tocó los 85$. Sin embargo, por razones múltiples y no del todo evidentes, el precio ha pegado un bajón impresionante en estos dos últimos meses, hasta los 52$ actuales. Considero esta predicción fundamentalmente errónea. 
  • Grave crisis del fracking en los EE.UU. con fuertes consecuencias políticas: Bueno, en el post ya se decía que lo más probable es que sucediera en 2019. Aunque la situación financiera de las empresas del fracking ha continuado su rumbo de empeoramiento durante 2018, aún no han tocado fondo. Predicción errónea, por tanto.
  • Recesión, por fin: Pues no. El IBEX35 va de mal, pero aún no ha sido el momento. Aún no. Previsión errónea.
  • Nuevas guerras: La situación del mundo no es buena, pero afortunadamente no han estallado nuevas guerras en países que aún no estaban en conflicto. Previsión errónea, por suerte.
  • La España ingobernable (tercer acto): Hubo moción de censura, hay inestabilidad, pero no ha habido elecciones anticipadas (aunque es un riesgo que todo el rato ha planeado). Que el Congreso está fragmentado es un hecho, y que tras las próximas elecciones lo estará aún más es más que probable. Previsión casi correcta.
  • Cataluña, rebelión de baja intensidad: La mayoría de las cosas que se decían en este punto tan detallado se han cumplido. Previsión esencialmente acertada.
  • La sequía en España se agrava: Gracias a Dios, ha pasado exactamente lo contrario. Previsión completamente errónea. 
  • Cierre de este blog: Se consideraba que no era en absoluto probable, y así ha sido.

En suma, mis previsiones para 2018 han sido un desastre sin paliativos: creo que es el año en que menos cosas he acertado hasta ahora (y mira que en 2017 había estado muy desacertado). Así que, partiendo de este historial de desaciertos, vamos a ver ahora qué creo que nos deparará el 2019.


  • Recesión, por fin: Hemos huido hacia adelante durante varios años, pero viendo las enormes tensiones que se están manifestando actualmente en la cotización bursátil incluso en EE.UU., en mucha mayor medida en Europa y hasta extremos muy preocupantes en España, creo muy probable que se desencadene por fin la recesión que hace años tememos. El consumo está débil, los programas de compra de deuda se han acabado a ambas orillas del Atlántico, el precio de la acción de grandes bancos como Deutsche Bank cotiza a la baja,... Los problemas se acumulan sin que haya mucha solución, y muchos analistas avisan de que se acaba el crecimiento. Algunos son tan infelices como para creer que lo que está a punto de pasar es la superautomatización y robotización del trabajo, cuando los problemas vienen claramente por otro lado. En fin, sea como sea, todo apunta a que en 2019 se va a presentar la recesión, y seguramente lo hará con una cara más fea de lo que lo hubiera hecho si no hubiéramos inflado tanto la bola.
  • El precio del petróleo se mantiene moderado-bajo durante todo el año: Dado que lo más probable es que la recesión económica llegue antes de que se empiece a notar la caída de producción motivada por la desinversión global en exploración y desarrollo, lo más probable es que durante todo 2019 el precio del petróleo sea incapaz de superar los 80$ por barril, y con la recesión completamente desarrollada veremos el barril a un precio muy inferior, incluso por debajo de los 40$. Solamente a finales de año, cuando el hundimiento del fracking comience a tomar carta de naturaleza, el precio empezará su ruta de ascenso, que no concluirá hasta un nuevo pico de precios, pero eso no pasará antes de 2020.
  • El fracking se hunde: Las dificultades económicas generales harán que se pierda la fe en la capacidad del fracking de generar alguna vez beneficios netos. Sin embargo, no es probable que eso suceda hasta finales de año e incluso podría postergarse hasta 2020. Eso sí, cuando las empresas de fracking comiencen a quebrar, el descenso de producción de petróleo y su ascenso de precio será inexorable.
  • El pico del diésel amenaza: A finales de este 2018 se ha empezado a evidenciar que hay un problema urgente con el diésel, el cual se intenta disfrazar con diversas medidas y argumentos, aunque no son pocos los que adivinan la incongruencia argumental de lo que se está diciendo. En 2019 veo previsible que la urgencia por contener el problema del diésel se agudice, pues aunque la crisis económica haga caer el consumo general de combustibles, también va a golpear a las refinerías y va a paralizar inversiones necesarias para intentar sacar un poco más de diésel de los hidrocarburos que se procesan hoy en día. Por lo tanto, no me extrañaría ver en 2019 que el límite de velocidad en las carreteras convencionales se reduce hasta los 80 Km/h o que se anuncien nuevos impuestos o medidas coactivas contra el coche de diésel.
  • Nuevas guerras: Este fantasma va a seguir flotando en el aire el año que viene y los que le seguirán. Cuál es el siguiente país que va a caer bajo la bota del dios Marte es difícil de saber. Las dudas sobre la capacidad de Argelia de mantener su producción de gas natural, las enormes dificultades de Venezuela para mantener su producción de hidrocarburos líquidos y la inestabilidad social que padece ese país, la guerra civil de baja intensidad que padece Nigeria,... La lista de candidatos es larga. Que alguno de estos países acabe de reventar es algo bien posible en 2019.
  • El marasmo político: No es solo España, toda Europa esta prisionera de muchas urgencias, todas de ellas con un denominador común: la creciente desesperación de la clase media. Desesperación que se va a acrecentar cuando la crisis económica dispare el paro. En esa situación, la subida de partidos con discursos populistas parece cantada. Algún gobierno podría caer, y en el caso de España la convocatoria de nuevas elecciones es en todo caso obligada por ley, agotada la legislatura. El viraje del discurso político a posiciones extremistas y radicales es una cosa completamente inevitable, y es muy poco probable que surja una fuerza conservacionista con un discurso no reaccionario que se pueda oponer a esto (entre otras cosas porque los líderes políticos, incluso los de aquellas fuerzas que se autoconsideran más avanzadas, no entienden la situación).
  • España, rumbo al desastre: En España, la deriva independentista de Cataluña (que aunque uno no lo acepte sería de justicia reconocer que ha sido un movimiento pacífico) ha llevado a un atrincheramiento esencialista español, sobre todo entre los partidos de la derecha, esencialismo que domina cada vez más el discurso político, por encima de muchos otros problemas ya presentes y algunos previsibles en el futuro más inmediato. Si todo va como parece, la radicalidad anticatalana en particular y reaccionaria en general va a acabar dominando la escena política española. Eso solo puede agudizar los problemas en Cataluña y por extensión en otras comunidades, empezando por las de las nacionalidades históricas (País Vasco, Galicia) y al final por todas partes. Dada la poca altura de miras de nuestros representantes políticos y la deriva actual, solo cabe esperar que la cosa degenere. Y la crisis económica lo va a hacer todo peor, mucha gente gritando acerca de problemas espurios y callando sobre los reales.
  • Cierre de este blog: Aún no lo veo probable, pero teniendo en cuenta que vivo en España me espero que se me comience a ver como un mal español o un traidor o alguien al servicio de vete a saber qué intereses. No será 2019 el año en que cierre el blog, pero empiezo a vislumbrar su fin.
En resumen, 2019 va a ser un año bastante intenso. A ver cómo evolucionan las cosas.
 
Salu2.
AMT