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miércoles, 11 de julio de 2018

Energía en Latinoamérica: cada vez menos para más personas

Queridos lectores:

Una vez más, Demián Morassi, Erasmo Calzadilla y Aníbal Hernández han elaborado un análisis regional sobre el estado de la energía en Latinoamérica utilizando los datos de la reciente edición del anuario estadístico de BP. Un análisis que muestra como el déficit energético se profundiza en el continente, y que creo que será del máximo interés de los lectores de The Oil Crash, especialmente de los que nos leen al otro lado del Atlántico.


Les dejo con Demián, Erasmo y Aníbal.

Salu2.
AMT



Energía en Latinoamérica: cada vez menos para más personas



PREFACIO
Por cuarto año presentamos nuestra revisión sobre el estado energético en la región*. En los tres anteriores pasamos por los picos de producción y consumo de las principales fuentes de energía y entramos a una meseta del consumo energético total. Este hecho es todo un hito que pone fin a más de 200 años de historia poscolonial, donde en cada década se agregaban nuevas fuentes de energía y modos de mejorar su eficiencia.
Nuestra fuente principal es el BP Statistical Review of World Energy, que si bien no es la única entidad que hace estos balances, es la que proporciona de manera abierta la mayor cantidad de datos para trabajar.

El primer año [1], con los números de 2014 alertábamos acerca de un inminente pico de consumo de petróleo debido a que se estaban encontrando el aumento de consumo con la caída de la producción.

Al siguiente [2], con los números de 2015, nos percatábamos de que nuestro pronóstico era atinado; de hecho, 2014 se ha convertido en el pico de consumo de petróleo en Latinoamérica y El Caribe. Era hora de una nueva pregunta ¿Habremos llegado al pico de consumo energético total?

Los números de 2016 [3] mostraron que se había llegado a una meseta. En ese año subrayamos el declive de la producción de las tres energías fósiles (el petróleo venía cayendo desde 2006, el gas y carbón siguen sin superar el pico de 2014), y lo difícil que sería para las "renovables", aún creciendo vertiginosamente, contrarrestar la caída de las anteriores.

Como nuestros pasos parecen ir en la dirección correcta y cada año que pasa nuestros informes son republicados en más medios de comunicación [4], nos animamos a esta nueva cruzada contra los optimismos económicos cantados por nuestros dirigentes y la totalidad de los medios masivos de comunicación. Y lo hacemos con un análisis más largo de lo habitual dividido en dos partes. La primera es una breve introducción al contexto  político económico en el que se produce el declive energético de la región dividida en tres partes: México y El Caribe, la Zona Sur y la Zona Andina. La segunda parte incluye los datos de producción de todas las fuentes energéticas primarias, tanto fósiles como renovables que son básicamente una actualización de los datos que presentamos cada año.


INTRODUCCIÓN: LATINOAMÉRICA POR ÁREAS


México
Una de los acontecimientos energéticos del 2017 en Latinoamérica y El Caribe fue la clausura oficial del portentoso yacimiento Cantarell. Descubierto en los 70 y explotado hasta el agotamiento ya no hay mucho que hacer con él.
Pero Cantarell no es la excepción sino el mejor ejemplo de lo que viene ocurriendo a lo largo y ancho del país. En 2004 México llegó a producir 3.830 mbd de petróleo; hoy solo extrae del suelo el 58% de dicho volumen. Se trata de una caída muy similar a la que sufre Venezuela. ¿Por qué entonces uno de estos países ya colapsa mientras el otro resiste? Una de los argumentos más fuertes es que para Venezuela los hidrocarburos representan más del 90% de los ingresos por exportaciones, mientras que en México la cifra ronda el 10%.
El cierre oficial de Cantarell fue la razón expuesta por Peña Nieto para un alza en el precio de la gasolina y el diésel entre 14% y 20%, provocando una ola de protestas a nivel nacional. Tanto el gobierno de derecha en México como el supuesto izquierdista de Venezuela se han visto obligados a subir los precios de los combustible. Es que el problema que estamos tratando trasciende los diversos sistemas de organización política.
Muere Cantarell pero nace Zama-1. Desde 2015 México viene subastando bloques petrolíferos offshore a compañías privadas. Dos años después tenemos la primera buena noticia: un consorcio con sede en Texas descubrió un “gran” pozo con un volumen de entre mil y dos mil millones de barriles de crudo ligero (clasificados en la categoría de Reserva). De esta cantidad solo un 22 a 30% puede ser extraído [5].
Partiendo de los datos y estimaciones más abultadas (2 mil millones de volumen inicial, 30% recuperable) una sencilla regla de tres arroja 600 millones de barriles a extraer en toda la vida útil de Zama-1, equivalente a unos 7 días del consumo mundial. Se nos fue el gigante Cantarell, que dio la hora durante tres décadas, y entre bombos y platillos aparece este enano que no le llega a los tobillos [6].



Centroamérica y El Caribe
Con una economía menos dependiente del mermante oro negro, la situación energética de Centroamérica y el Caribe no es tan crítica como la de sus vecinos productores y exportadores.
En el peor caso está la isla caribeña Trinidad Y Tobago, cuyos ingresos por exportación de petróleo y gas representan el 34% del PIB. La producción de hidrocarburos declina de manera lineal y estable desde hace más de 10 años (repuntando levemente en 2017). pero -mundo de locos- el consumo continúa la cuesta arriba como en sus mejores momentos. No por mucho tiempo; a ritmo de caída actual Trinidad Y Tobago dejará de exportar crudo hacia mediados de la próxima década, y de producirlo a principio de los años 30. Lo mismo para el gas.
En 2017 se hicieron algunos descubrimientos de envergadura en la región. Exxon-Mobil encontró un yacimiento de unos 500 millones de barriles de petróleo en la cuenca Guyana-Surinam y BP pinchó un hoyo al que se le calculan nos 57 mil millones de metros cúbicos de gas (menos de seis días del consumo mundial) en las cercanías de Trinidad y Tobago. Desde entonces la exploración ha cobrado intensidad en el área del Caribe. 
El resto de los países caribeños han sufrido un leve recorte en su consumo de petróleo con respecto al 2007 (-1.6%). En el caso especial de Cuba, ahora recurre a la Federación Rusa y países africanos para compensar lo que Venezuela ha dejado de enviar.


Centroamérica y el Caribe tuvieron en 2017 un ascenso relativamente minúsculo, pero porcentualmente importante, en su producción y consumo de energía renovable.


Los andinos del norte
En la zona andina todas las miradas están puestas en Venezuela, donde se desarrolla otro de los escenarios energéticos más relevantes de la región. Este país tiene las reservas más abundantes de petróleo del mundo (aunque las cifras son muy controvertidas) y en 2015 era el principal productor de América Latina. Ahora su producción cae a ritmos del 10% anual y de seguir así pronto dejará de ser un país exportador. Maduro ha conseguido mantenerse en el gobierno ganando elección tras elección, pero lo que no ha conseguido es enderezar una economía en caída libre. En los últimos cuatro años el PIB ha caído más de un 30%, un 9,5% solo en 2017. La inflación no baja del 300% [CEPAL] desde hace dos años (algunos hablan de más de 40.000% en la actualidad [7]) y la empresa más importante del país, PDVSA ha perdido entre 2014 y 2016 el 60% de sus ingresos. Los beneficios de un incremento del precio del petróleo en este último año han permitido compensar la caída en la producción pero no alcanzaron para aprovechar las imponentes reservas de un costos crudo extrapesado que necesita de la cada vez mayor importación de crudo ligero. Durante el segundo semestre de 2017 esa importación se tuvo que suspender por las deudas de PDVSA [8].  
En Colombia, cuarto productor de la región, la producción de petróleo se está estabilizando alrededor de los 850 mbd, muy por debajo de los 1035 mbd de su pico productivo en 2013. Una proporción cada vez mayor es de petróleos pesados y extrapesados. Si bien el consumo se ha mantenido a raya, la caída de la producción ha afectado también a las exportaciones lo cual a su vez ha perjudicado la balanza de pagos y el déficit comercial del país. El estancamiento de la producción de carbón y del gas desde hace ya unos años tampoco ayuda. El presidente recién elegido ha hecho de la exploración y explotación de petróleo uno de los ejes de su campaña, así que extractivismo sin complejos es lo que se puede esperar (a diferencia de lo que habría hecho el candidato derrotado: extractivismo igualmente, pero pintado de verde). Económicamente la tasa de crecimiento del PIB se desacelera cayendo un par de décimas hasta el 1,8% en 2017. 
En Ecuador, el otro miembro latinoamericano de la OPEP, la economía se recuperó de una corta crisis y volvió a crecer alrededor de un 1%. La producción de petróleo superó su segundo pico de producción a finales de 2014, luego se mantuvo relativamente estable pero en 2017 la caída se aceleró y parece que en 2018 continuará.
La economía de Perú se ha resentido en este año con el PIB creciendo menos y una deuda pública que si bien se mantiene baja, aumenta. La producción de combustibles fósiles es reducida en Perú y se mantiene estable desde hace casi un lustro. Sin embargo el consumo energético, especialmente el de gas y petróleo, anda disparado debido a un ciclo de crecimiento económico bastante robusto desde finales de 2015 que puede estarse agotando.


El sur de la región
Brasil se convirtió este año en el principal productor de petróleo de la región gracias a sus yacimientos de aguas profundas, Argentina cuenta con las reservas de Shale gas más suculentas del mundo en relación a su consumo, Uruguay pasó a ser un ejemplo en materia eólica y Chile en solar. Cuando se revisan en detalle cada uno de estos modos de acceder a la energía lo que vemos es que son alternativas mucho más costosas que la simple extracción o compra del crudo convencional, gas o carbón que tenían tan solo una década atrás. Los nuevos valores de la energía obligan a buscar alternativas. 
En el caso de Argentina, la extracción mediante fracking ya cubre el 26% del consumo de gas del país pero con más de un lustro de trabajo las compañías aún no han podido demostrar un balance económico positivo sino que se han mantenido mediante subsidios. En Brasil, durante este mes hemos visto la huelga de patrones de camiones por los aumentos del precio del diésel que terminó con la salida del presidente de Petrobras y otra huelga en Electrobrás por el intento de privatización de Temer. En Paraguay (principal exportador de electricidad) hubo en 2017 grandes manifestaciones contra los tarifazos, y en Argentina se cortó con los subsidios al consumo de gas y electricidad, elevando el precio a cerca del 1297% el gas y 1490% la electricidad en solo dos años [9], lo cuál no solo generó grandes manifestaciones sino que logró reunir a toda la oposición contra el gobierno para retrotraer los aumentos. 
Al igual que en México, en Brasil y Argentina hay una marcada tendencia hacia la privatización de la producción y distribución de la energía, comenzando con la desregulación de los precios (en Argentina se puso fin en 2017 al “barril criollo”, un precio propio que apenas variaba con respecto al mercado internacional).
Los cambios de gobierno se enfocaron en tratar de seducir al gran capital pero están devolviendo a los sectores medios y bajos a los niveles de inseguridad económica de principio de siglo.
Bolivia y Paraguay, las dos economías más chicas, son las de mayor crecimiento en medio de la debacle de los grandes. En el caso de Bolivia hay que tener en cuenta que la producción de gas, su recurso estrella, tocó techo en 2014 y viene en caída permanente.


ESTADÍSTICAS ENERGÉTICAS


Una vez introducido el panorama político-económico general de la región pasamos a revisar los datos totales de producción y consumo de las principales fuentes energéticas partiendo del informe de BP de junio de 2018.


Petróleo, gas, carbón y “renovables”
La principal fuente energética en la región sigue siendo (aunque cada vez un poco menos), el petróleo. 
De los tres gigantes Brasil es el único que no ha llegado al pico. México (campeón hasta 2014) y Venezuela (líder en 2015) están en franca caída. El otro dato a señalar es que la meseta de producción que duró nueve años con valores entre 10,8 y 10,2 millones de barriles diarios (mb/d) se rompió definitivamente en 2016, perdiendo medio millón de barriles ese año y otro tanto el siguiente para quedar en 9,4 mb/d.
El declive de la producción en una región netamente exportadora, al mismo tiempo que se desplomaba el precio en los mercados internacionales, incidió negativamente en las arcas de los Estados. A finales de 2017, con la nueva subida del barril, se ve una pequeña reactivación, aunque es claro que la debacle es irreversible.
La disminución en la producción, junto al estancamiento económico arrastra a una caída en el consumo.


En caso de mantenerse estos altos precios en 2018 es posible que los países exportadores puedan mejorar económicamente, lo cual redundaría en un aumento del consumo y a los importadores les sucedería lo contrario.
La producción de gas solo aumentó en Brasil y Trinidad y Tobago, aunque aún no compensa la caída de los grandes productores como México y Venezuela. Argentina, que supo ser el principal productor hasta 2005, se está recuperando de una caída de diez años pero para lograrlo las empresas mudaron sus inversiones de las cuencas eminentemente petroleras hacia el shale gas de Vaca Muerta.

Los datos de BP para el gas fueron revisados hacia abajo en 2015 y hacia arriba en 2016. Por ahora no podemos saber cuál es o será el pico de consumo. Lo que es claro es que cada vez más, el gas viene jugando un papel importante en la sustitución de una parte del petróleo y el carbón de la matriz energética de la región aunque el techo lo está poniendo la caída en la producción. Si no hay grandes revisiones quedará 2016 como el pico histórico de consumo de gas en Latinoamérica y Caribe.


En cuanto al carbón, Colombia va quedando cada vez más sola como productora de esta histórica fuente de energía que aún sirve como fuente de generación eléctrica a diversas naciones. Los descensos más fuertes tuvieron lugar en México (-8.5%) y Venezuela (-52.4%), que no casualmente sufren la caídas más importantes en la producción de petróleo. Esto es un ejemplo de cómo el declive en la extracción de una de las fósiles puede arrastrar al abismo a sus “hermanas”. Y es lo que tememos ocurrirá pronto con las renovables.




Las “renovables” siguen creciendo. La hidroeléctrica está recuperando los valores más altos alcanzados en 2011, aumentando en casi todos los países. El aporte de las “Otras Renovables” (44,5 mtep) ya se aproxima a la producida por medio del carbón (45,8 mtep) [10]. Brasil es la que más contribuye por lejos en el desarrollo de estas energías.

Energía total y cuánto queda para cada uno
La producción de energía total tocó techo en 2014 al darse al mismo tiempo el pico del gas y el carbón, mientras el petróleo se mantenía en leve declive desde 2006. El consumo total de energía ha logrado mantenerse en una especie de meseta cuyo pico es en 2016 (aunque pueda ser modificado en las revisiones futuras). Lo que se vislumbra claramente es una caída en la energía per cápita para una población, que continua aumentando, aunque la tasa es menor cada año.


CONCLUSIONES
Si bien, estos datos pueden verse revisados en los años venideros podemos sacar algunas conclusiones parciales:
  1. Se consolida la retirada de las tres fósiles, producción, refinería y consumo, arrastrando hacia abajo a la energía total producida en Latinoamérica.
  2. Continúa el crecimiento constante según BP del mix “renovable” formado por la eólica, solar y geo-biomasa a la vez que hay un repunte de la energía hidroeléctrica. Sin embargo están lejos de compensar la pérdida de energía proveniente de fuentes fósiles.
  3. Los conflictos directamente relacionados con la escasez energética comienzan a provocar terremotos en el escenario político. Protestas en Venezuela, Paraguay, Haití, Argentina, México y Brasil (en estos tres últimos por la desregulación del precio de las tarifas o los combustibles), inflación constante en Argentina e hiperinflación en Venezuela. En este último caso se consolida un colapso social estrechamente relacionado con el declive de la producción de energía.
Reflexiones finales
Mientras continuamos oyendo hablar en forma optimista sobre el crecimiento de la economía tanto en partidos de corte neoliberal como socialistas o progresistas, nuestra lectura muestra que cada vez estamos más cerca del fin del crecimiento económico en la región, se registra un estancamiento de tres años en el PIB y para revertirlo de manera sólida es necesario un crecimiento industrial que exige mayor consumo energético lo cual se choca de frente con nuestro análisis.


El efecto de haber pasado el, por ahora, pico de consumo de energía per cápita y PIB per cápita, incluso con un incremento poblacional muy bajo, está conectado con un deterioro en el nivel de vida de los sectores medios y bajos. El aumento en la deuda externa de la región [11] puede invisibilizar el faltante en las arcas de los Estados pero augura una mayor inseguridad en el futuro (a la falta de ingresos habrá que sumar el pago de las deudas).
La electrificación creciente está dando un respaldo a las renovables (especialmente a las que están en constante ascenso como la eólica, solar y geo-biomasa) pero aún no sabemos qué lugar ocuparán en el mediano plazo. Una extrapolación de las tendencias actuales de caída de las energías fósiles y del crecimiento de las renovables demuestra que ni siquiera manteniendo el crecimiento exponencial de la solar, la eólica y la geo-biomasa durante más de 30 años se llegaría a superar el aporte energético de las fósiles de hoy y por lo tanto no se superaría el pico actual de producción de energía primaria. Esto sin tener en cuenta que no son directamente sustituibles unas por otras.
Tampoco sabemos qué lugar ocupará Latinoamérica y el Caribe en la geopolítica de esta tendencia al tener las reservas más grandes de litio del mundo, fundamentales para las baterías.
Dejar de quemar combustibles fósiles es una buena noticia ambiental pero solo puede ser presentado como positivo desde un punto de vista social si el reparto de los beneficios de su uso es más veloz que la caída de los miles de barrilles per cápita perdidos año a año. Hoy está pasando justo lo contrario y aportar estos datos es nuestra manera de hacer ver la imposibilidad de un “derrame” como el que se pudo dar en otros momentos históricos con modelos económicos semejantes a los actuales.

REFERENCIAS
* Al hablar de “la región” haremos referencia a Latinoamérica y el Caribe (incluidas Puerto Rico e islas dependientes de naciones europeas). Si bien no es un sistema cerrado, ya que se podría importar aún más petróleo, gas y carbón para mantener el nivel de consumo como hacen los países más ricos una vez superado su pico de producción, hay que tener en cuenta que los resortes económicos internos dan cuenta que el comportamiento, a grandes rasgos es el de un sistema cerrado: Cae la producción y arrastra al consumo.
[4] Medios que han republicado nuestros reportes: Rebelion.org, NODAL, Question digital,  Sur y Sur, OPSur, Energía Sur, Tiempo de crisis, Hondudiario, Les ciencies en bloc, Blog del proyecto Lemu, con modificaciones, en Havana Times, La izquierda diario y en inglés en Peak Oil News.
[10] BP agrupa a estas energías como “otras renovables” (para diferenciarlas de la energía hidroeléctrica y nuclear)
[11] Fuente: http://estadisticas.cepal.org/cepalstat/Portada.html. Según la CEPAL, el PIB total de Latinoamérica y el Caribe para 2016 es de 5.585.580 millones de dólares y 8.826 dólares per cápita.
[12] La deuda externa como porcentaje del PIB viene aumentando desde el 2008 (representaba el 20,1%) pero acaba de tener un especial incremento entre 2015 (29,3%) y 2016 (37,2%). Fuente: CEPAL.

martes, 11 de julio de 2017

El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Queridos lectores,

Una vez más, Demián Morassi, Erasmo Calzadilla y Aníbal Hernández ha preparado un análisis bastante detallado sobre la evolución de la crisis energética, bastante útil para tomar una perspectiva diferente y no eurocéntrica del significado de la misma (y ojalá para aprender algo).

Les dejo con los tres expertos.

Salu2,
AMT


Imagen posteo Latinoaméricat.jpgDespacito, vamos cayendo suavecito.

El declive de las energías fósiles en Latinoamérica y Caribe

Por Erasmo Calzadilla, Aníbal Hernández y Demián Morassi.


Por tercer año traemos nuestras observaciones sobre la energía en Latinoamérica y el Caribe aprovechando la salida del nuevo BP Statistical Review of World Energy [1].
Desde 2015 descubrimos y presentamos a nuestros lectores un problema al cual suponemos potencialmente catastrófico: “La región está abocada a una crisis energética. En poco tiempo llegaremos al pico del consumo; evento que estará asociado al agravamiento irreversible de la situación social” (TOC 2015).
Hasta 2014 la situación era bastante estable, el crecimiento económico de la región aún no se había visto trastocado, sin embargo, a partir del siguiente gráfico, nos animamos a hacer un pronóstico:
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"(...) en muy poco tiempo el consumo de energía superará la producción o, para ser más exactos, el consumo tenderá a ajustarse a la producción declinante y arrastrará consigo a la economía." (TOC 2015)
Y, como temíamos, la estabilidad de la región se empezó a quebrantar. El año pasado comenzamos a verificar cómo llegaba el pico energético en la región (TOC 2016), no sólo de la producción (habían caído la de gas, petróleo y carbón) sino del consumo (los indicadores totales para 2014 y 2015 eran casi idénticos). Esa línea ascendente del consumo podría estar preparándose para su primer declive desde la crisis global de 2008. 
Los problemas políticos de Brasil y de Venezuela eran, al correr 2015, como el plástico: derivados del petróleo. En la economía más grande de la región la corrupción en Petrobras desencadenó un efecto dominó que aún no deja de voltear fichas. En la nueva etapa venezolana post Chávez, la caída del precio del petróleo demostró que un país atado a la exportación de un sólo commodity tiene menos resiliencia que karateka frente al ISIS. La crisis brasileña también golpeó a los países vecinos y la venezolana afectó a los países de Petrocaribe, que han visto reducido drásticamente el flujo de petróleo desde Caracas. Mientras tanto en México, con la caída del precio (tanto del petróleo como del gas y el carbón), la desinversión lleva a que luego de un declive petrolero de una década se preparen para el fin del monopolio de Pemex, en búsqueda de inversores extranjeros. 
La energía de la región recién ahora está mostrándonos a la cara el problema que habíamos especulado desde el lápiz y el papel. 
Si bien Latinoamérica y Caribe no se mueven como un bloque y algunos países están más ligados a EEUU que a cualquiera del resto de nuestros países, esperamos sirva para conectar las necesidades y problemas, ya que a la hora de analizar diversos asuntos de integración en la región, la energía muchas veces permanece en la sombra.

En el trabajo de este año hemos actualizado los datos para entender qué ha sucedido desde entonces; si se han cumplido nuestros pronósticos o nos equivocamos. Vamos a analizar por separado las diferentes fuentes de energía y la situación de los principales productores. Nuestra lectura puede apenas dar un pantallazo del informe, dejando de lado elementos importantes como la capacidad de refinería o el intercambio de esos productos elaborados.
En la siguiente gráfica podemos observar el porcentaje de consumo de cada combustible al terminar 2016.
2017 Gráfico 0 MIX de energía Lat.png

PETRÓLEO
Hace dos años la producción de petróleo en la región decaía de una manera suave, mientras que el consumo crecía como en sus buenos tiempos. La lógica llevaba a pensar que, por la incapacidad de frenar la caída de la producción, antes del 2020 y probablemente en el entorno del 2017, el consumo de petróleo en Latinoamérica y el Caribe comenzaría a descender, con el arrastre de consecuencias económicas y sociales. Finalmente, y luego de una meseta, nuestras predicciones comienzan a cumplirse. Analicemos por partes, pasito a pasito.
Producción de petróleo
2017 Gráfico 2 Petróleo producción.png

La disminución en la producción de petróleo es multifactorial y sería muy difícil deslindar cuánto de ella corresponde a la falta de inversión por la ralentización de la economía mundial y cuánto tiene un origen más propiamente geológico, a raíz del declive de los pozos más generosos, variables estrechamente vinculadas porque la crisis lleva a desinversión y disminución de la producción y esto a su vez a más crisis. Pero el estudio particular de lo que sucede con la extracción en cada uno de los principales productores nos permite asegurar que el aspecto geológico y la disminución de la tasa de retorno energético son fundamentales. El máximo ejemplo es la caída de la producción del Complejo Cantarell en México (el campo más grande del continente), cuyo pico en 2004, marcó el pico de producción en México y su rápida caída arrastró a que los aumentos de toda Latinoamérica nunca vuelvan a los niveles de 2006, hoy Cantarell necesita miles de millones de dólares de inversión para frenar la caída [2].

2017 Gráfico 2 Petróleo prod x países.png

De los cinco principales productores de la región el único que crece es Brasil y no alcanza a compensar las caídas del resto. A las ya tradicionales caídas de México, Venezuela y Argentina, que rondan en algunos casos los diez años (anterior a la asunción de Chávez en el caso de la patria bolivariana), se sumó Colombia. Este país sale de su meseta ondulante y empieza una segunda etapa de declive. En Venezuela y Argentina se mezclan, como hemos dicho antes, factores geológicos, económicos y sociales, pero el resultado final es el mismo: caídas más o menos lentas son parcialmente compensadas por el crecimiento de Brasil, que pasa a convertirse en el mayor productor de la región.

Consumo de petróleo
La región no tiene políticas ambientales que orienten a una descarbonización de la economía. Se puede ver en el vertiginoso aumento en el consumo de petróleo en la primer década y así entender que la incipiente caída actual tiene una relación directa con los límites y no con un proyecto ecosocial. Dos importantes países están pasando de ser exportadores netos a importadores (Argentina y México): el costo de no tener más crudo económicamente rentable, en el primer caso, o la incapacidad de aumentar la capacidad de refinería para la demanda interna en el segundo, obligan no sólo a dejar de ganar dinero sino a empezar a perderlo. La posibilidad de aumentar la importación dependerá de las políticas económicas pero lo seguro es que, como región, nunca podremos usar ni siquiera todo el petróleo que sacamos teniendo de vecino a la gran potencia devoradora de oro negro, Estados Unidos, que seguramente cree más viable hacerse con el petróleo de Venezuela, o cualquier otro país de la región antes que agotar el propio, sumado al aumento de la demanda de China e India que ya representan más de un tercio de nuestras exportaciones. Una vez revisado el cuadro de abajo, entenderemos que las posibilidades de seguir desarrollando nuestra industria y el comercio se van a ver frustradas y por ende la economía regional también. De hecho, ya la economía está decreciendo, en 2016 el PIB para América Latina y el Caribe cayó 1% [3]. 
Una solución momentánea pero inútil a largo plazo es desplazar la carga hacia el consumidor: México arrancó este año con un gasolinazo (aumentos del 15 al 20%) que condujo a protestas, disturbios y hasta saqueos con al menos seis muertos y más de mil detenidos.
También Venezuela puso fin al irrisorio precio de centésimas de centavo de dólar a la gasolina, y  aunque sigue teniendo el costo más bajo del mundo, en la frontera con Colombia ya vale alrededor de 0,40 dólares el litro [4], esto junto a un inflación galopante, que es otra manera de pasarle la cuenta a la gente que, como en México, también han recibido palo y bala por manifestarse.

2017 Gráfico 1 Petróleo consumo.png

PRODUCCIÓN DE GAS
La producción de gas es dependiente de los gastos en exploración y perforación de las mismas empresas petroleras (sean estatales o privadas). Si éstas tienen que dedicar sus ingresos declinantes (por los precios internacionales o el declive de sus pozos) a pagar deudas, recomprar acciones o indemnizar trabajadores poco quedará para invertir salvo en las zonas muy seguras. El resultado de tan malas noticias es apreciable en la siguiente gráfica.
2017 Gráfico 4 gas producción.png

En Argentina el shale gas empezó a rendir luego de la gran apuesta que se hizo en Vaca Muerta pudiendo frenar la caída del gas; que aún es inferior a la demanda. Ahora bien, con el fin de atraer nuevas inversiones el neoliberalismo, recargado con Macri a la cabeza, optó por una opción previsible: quitar el subsidio (exagerado en muchos casos) a las tarifas de gas y electricidad.
Sin embargo, la quita fue tan brusca, a niveles impagables para muchos, que generó un gran conflicto donde la justicia obligó al gobierno a dar marcha atrás con la liberación de las tarifas para hacerlo paulatinamente. El problema es que en ese largo lapso hubo un frenazo económico con quiebras y cierres de cientos de PyMEs. 
En Trinidad y Tobago, el gran productor de gas del Caribe, la ecuación fue al revés, se han quitado los subsidios a la gasolina para, indirectamente, promover el uso de GNC (Gas Natural Comprimido) para el transporte. Pero tanto en estos casos como en México con el gasolinazo, el declive energético va en detrimento de lo bueno que queda del Estado de bienestar.  
2017 Gráfico 5 gas consumo.png

En el resto de países la extracción de gas siguió por los mismos caminos que la del petróleo: pocas perforaciones desde 2015, poca producción en 2016. Qué esperanzas habrá para 2017 si ya en 2016 el promedio de las plataformas de perforación activas (198) fueron menos de la mitad de las de 2014 (397) [5].

PRODUCCIÓN y CONSUMO DE CARBÓN
Si bien la producción de carbón tiene un papel secundario en el mix energético de la región (5% del total), su consumo está en descenso a pesar que la producción colombiana de esta sucia fuente de energía haya aumentado. Habrá que ver si se hacen efectivas las intenciones de Trump de incentivar el consumo en EE.UU., nuestro principal comprador, y esto promueve una nueva ronda de inversiones. En cuanto al consumo, la caída (-4,1 MTEP) tiene bastante relación con el aumento de las energías eólica, solar y geo-biomasa (+4,5 MTEP).

2017 Gráfico 6 carbón prod.png
2017 Gráfico 7 Carbón consumo.png

RENOVABLES
Las energías renovables siguen representando una esperanza para muchos. Los aumentos interanuales en capacidad instalada de energía eólica son impresionantes, especialmente en Chile (56,3%), Uruguay (43,2% aunque más sostenida en el tiempo) y Brasil (23,1%), pero acá hay que seguir teniendo en cuenta que en nuestro mix energético la electricidad está lejos de ser la principal demanda: petróleo para el transporte y, en menor medida, gas para calefacción se mantienen como poco reemplazables. 
Por otro lado, el abaratamiento de los insumos para molinos eólicos y el interés de empresas extranjeras puede mantenerse hasta un punto que es el del debilitamiento de la demanda. Habrá que ver si el decrecimiento económico de la región es sólo un mal trago para el capitalismo o si, como nosotros suponemos, será la norma en los próximos años. Por otro lado, el calentamiento global de este siglo retrae los glaciares que alimentan los ríos para las represas hidroeléctricas y aún éstas siguen siendo la principal y más económica manera de generar electricidad. Si en la gráfica que sigue no se distingue la energía solar quizás sea porque es apenas un décimo de la energía eólica (amplíe y la verá).
2017 Gráfico 8 renovables consumo.png

EL FUTURO
Como habíamos previsto hace dos años, el consumo energético de ALyC no puede seguir creciendo, y ya ha comenzado a caer. Todas las fuentes decrecen excepto las “otras renovables”, pero su aporte al mix total es mínimo.
2017 Gráfico 9 TOTAL ENERGÍA consumo.png
Energía prod vs consumo.png
Existe una bien estudiada correlación directa entre el consumo de energía y el PIB total. Se puede comparar el gráfico de la CEPAL [6] para Latinoamérica y el Caribe con la línea que describe nuestro gráfico de consumo energético total.
PBI CEPAL.png
Por otro lado sabemos bien que la biocapacidad del planeta está sobrepasada; si todos consumieran como los habitantes de Latinoamérica y el Caribe se necesitan 1,6 planetas para sostener a la población mundial [7]. La ecuación no está cerrando. 
Podríamos estar contentos porque ya en 2016 las emisiones de CO2 de nuestra región son inferiores a las de los tres años precedentes [8], pero la causa de este suceso es otro problema casi más grave. Abogamos por un decrecimiento energético consciente y en lo posible programado, no uno que nos tome desprevenidos y genere grandes sumas de sufrimiento humano. Brasil, Argentina o Venezuela son ejemplos de cómo no deberíamos estar manejando el declive de los fósiles si queremos minimizar el caos y la injusticia social. Los gobiernos y la prensa no están cumpliendo con su papel, corresponde a la sociedad civil y a los activistas conscientes tomar medidas preventivas y hacer presión en el campo político e intelectual.
Muchas comunidades de América viven dignamente con una huella ecológica relativamente baja. Creemos que más cerca de la tierra que de las grandes urbes está la posibilidad de alcanzar un aceptable nivel de desarrollo humano con un decreciente consumo de energía. Cuba lo ha conseguido, no por deseo de su gobierno o la población: los anhelos de desarrollo se han topado con la incapacidad de resolver la ecuación entre un sistema de gobierno autónomo con alto nivel de desarrollo humano (aunque políticamente enajenante) en una economía globalizada que fuerza al neoliberalismo y, en caso contrario, detiene los flujos energéticos y las posibilidades de desarrollo económico. En la otra dirección la cultura de consumo con su propagación en los medios genera un grado de empatía que aún seduce mucho más que el buen vivir andino. Superar el neoliberalismo es aún una tarea titánica y los tantos caminos contrarios se enfrentan no sólo barreras económicas sino también la omisión del Estado, la corrupción o las armas. 
Por nuestra parte seguiremos gastando energía en procesar estos datos y proponer salidas.

Nota: todos los gráficos son elaboración propia a partir de datos de BP Statistical Review of World Energy 2017 [8]. Por petróleo BP refiere a: crudo convencional, extrapesado, shale y GNL (Gas Natural Licuado, cuando los líquidos del gas natural son recuperados de forma separada)