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miércoles, 29 de abril de 2026

Prepárense para el impacto

 

Queridos lectores:

Anticipar lo que va a pasar en las próximas semanas es una tarea harto difícil. Sin embargo, dada la acumulación de riesgos y la evolución de los diversos factores que afectan a la actual situación geopolítica, no es aventurado decir que vamos a vivir una crisis como no se ha visto jamás, por su extensión, alcance y duración.

No voy a entretenerme a valorar la inmensa cantidad de efectos y correlaciones que hay entre la infinidad de variables que están en juego. Me voy a fijar en unos pocos aspectos que ahora mismo están bastante claros, para transmitir una idea que es bastante sencilla: de manera inevitable, en el curso de las próximas semanas vamos a tener una gran escalada de precios, seguida de restricciones en el acceso a determinados productos y servicios, para acabar en una situación de verdadero racionamiento. En el caso más favorable, las medidas de racionamiento se tomarán en España a finales de este año; en el más desfavorable, en unas pocas semanas. Todo va a depender de la evolución de ciertos factores ahora mismo imponderables pero que tienen un curso muy negativo.

Vamos a ir a lo más básico: de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, en el momento actual se ha detenido la extracción de unos 13 millones de barriles (Mb/d) de petróleo diarios en la zona del Golfo Pérsico, fruto de la incapacidad de darle salida a ese petróleo. Eso supone la desaparición del 13% de los aproximadamente 100 Mb/d que se producen en el mundo. Encima, la detención de la extracción de esos pozos, en campos ya muy maduros, va a implicar la pérdida definitiva de 1 ó 2 Mb/d para siempre debido a los procesos de compactación y cierre de la roca cuando se deja de inyectar agua a presión, y eso ya supone una pérdida muy significativa, en torno al 1-2% de la producción mundial. Además, los daños causados en terminales de carga, refinerías, oleoductos, gasoductos e inclusive algunos yacimientos van a suponer una ralentización del flujo de hidrocarburos durante años, que podrían suponer una pérdida adicional comparable durante ese período. Por tanto, incluso en el mejor de los casos nos enfrentamos quizá a una pérdida del 4% de la producción mundial durante años. Conviene recordar además que, como los países productores consumen ellos mismos un poco más de la mitad del petróleo que extraen, en términos del petróleo disponible a la venta (lo que es lo más importante para países netamente importadores como es España) esos porcentajes se tienen que multiplicar por 2. Por tanto, la interrupción de la extracción en la zona supone el 26% del petróleo exportado en el mundo, y de manera más o menos definitiva habremos perdido entre el 4 y el 8% del total de petróleo a la venta. Esos números nos pueden dar una idea de cómo de apurada es la situación de países importadores como el nuestro.

Pero la situación tiene el potencial de volverse mucho peor. EE.UU. está bloqueando el paso de petroleros iraníes, habiendo ya capturado algunos. Irán exporta 2 Mb/d, lo cual implica añadir otro 4% del petróleo exportado que faltaría, y ya llegamos al 30%. Además, si la situación bélica se recrudece, Irán puede atacar los oleoductos con los que Arabia Saudita y Kuwait están esquivando el Golfo Pérsico, lo cual retiraría hasta otros 7 Mb/d del mercado, o lo que es lo mismo, otro 14% menos. Eso sin contar con que, si EE.UU. lanza la ofensiva terrestre, la destrucción que puede generar Irán en la zona podría poner fuera de línea toda la producción de la región, que es de unos 27 Mb/d. Para más inri, estos países exportan la mayoría de su petróleo, unos 20 Mb/d, la mayoría de los cuales pasaban antes por el estrecho de Ormuz  aunque actualmente unos 7 Mb/d se desvían por oleoductos que hemos comentado. En ese caso, faltaría hasta el 40% del petróleo disponible a la venta (y por no hablar de que si esos países se quedan sin petróleo para producir y traer alimentos, conseguir agua o usar el aire acondicionado en verano, la expresión "catástrofe humanitaria" se va a quedar cortísima).

En resumen: en este momento no circula el 30% del petróleo que se exporta, en caso de recrudecimiento de la crisis ese porcentaje llegaría al 40%, e incluso si la guerra se detuviera ya y la situación se "normalizase", habríamos perdido por varios años o quizá para siempre entre el 4 y el 8%.

Es decir: en el mejor de los escenarios (se pierde solo el 4% del petróleo a la venta), vamos a una crisis económica más grave que la del 2008; en el peor (se pierde de manera duradera en torno al 40%), vamos a algo peor que la Gran Depresión de 1929.

¿En qué situación se encuentra España?

De acuerdo con los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), España está consiguiendo comprar aproximadamente el 85% del petróleo que consume. Eso hace que el 15% que falta lo esté sacando de sus reservas, principalmente las comerciales. Antes de la guerra de Irán, España contaba con unas reservas estratégicas (del Estado) equivalentes a 30 días de consumo nacional, en tanto que las comerciales (de las compañías) equivalían a 65 días. En total, todas las reservas representaban 95 días de consumo nacional. En la actualidad, las reservas representan unos 83 días, y perdemos el equivalente a 0,15 días de consumo nacional cada día que pasa. Esto es, perdemos aproximadamente un día de reservas cada semana que pasa. Si no hay cambio de la situación, en unas 13 semanas (3 meses, es decir, a finales de julio) las reservas llegarán a 70 días y se activarán ciertas medidas restrictivas, que se irán endureciendo en función del descenso de las reservas.

España tiene una situación mejor que la de otros países europeos, porque aquí se han mantenido en funcionamiento 8 refinerías de las que había, y solo ha cerrado una, en Canarias. De ese modo, España tiene capacidad para refinar aproximadamente 1,3 Mb/d de petróleo y a partir de ello produce la práctica totalidad la gasolina y el diésel que consume, y el 83% del queroseno que se usa aquí. Por contraste, en Europa, a lo largo de los últimos 20 años se cerraron más del 40% de las refinerías porque salía más económico importar combustibles de Rusia y otros lugares, y eso hace que ahora Europa sea mucho más vulnerable a la actual situación, ya que en los mercados de la gasolina, el diésel y el queroseno hay mayor competencia entre la demanda, en tanto que los clientes del petróleo crudo son menos, ya que se necesita tener refinerías y éstas son instalaciones muy caras que no todos los países se pueden permitir tener.

El escenario que se dibuja no es excesivamente favorable para España, pero no se anticipa una disrupción inminente. Hay sin embargo ciertos riesgos que invitan extremar la cautela en las próximas semanas, y que probablemente van a provocar que se tomen medidas restrictivas e inclusive racionamientos más pronto de lo que se podría pensar.

  • Precio del petróleo: Durante el mes de abril, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. ha manipulado las referencias que se toman como "precios del petróleo", a saber, los contratos de compra a futuro en el mes de junio tanto del petróleo Brent como el West Texas Intermediate. El volumen físico realmente extraído de estos dos tipos de petróleo es muy pequeño, apenas unos cientos de miles de barriles diarios, y por eso es un mercado más fácilmente manipulable. Se han comprado opciones de compra de petróleo en junio a un precio más caro y luego se han revendido a un precio más barato con el objetivo de conseguir contener el precio; primero se fijó un nivel de 90$ por barril y más tarde, cuando se vio que ésa era una referencia difícil de mantener, se tomó la de 100$/barril. Todo este "petróleo de papel" no deja de ser un mero instrumento especulativo sin conexión directa con el petróleo físico real que se comercia en los puertos, pero en general el precio de los futuros a 3 meses y el precio del petróleo en venta inmediata suelen ser muy parecidos, con unos pocos dólares por barril de diferencia. Hasta este mes de abril, claro.
  • Lo que hemos observado es que la separación entre el precio del petróleo físico y los futuros ha llegado a ser de más de 30 dólares por barril, fruto de esta manipulación por parte del Tesoro estadounidense. La razón de esta manipulación, que obviamente le ha costado cientos de millones de dólares al Departamento del Tesoro americano, es que lo que los noticiarios refieren como "precio del petróleo" es el del mercado de futuros, no el de venta inmediata, entre otras cosas porque el valor de este últimos es más difícil de conocer, ya que depende del país, puerto y entrega, y se tendría que registrar todos esos valores y hacer una media ponderada. Como esos "precios del petróleo" se utilizan como índices para muchos ajustes bursátiles, con esta maniobra el gobierno de los EE.UU. ha ganado tiempo para evitar el pánico de la bolsa. Pero el tiempo se acaba. Mañana, 30 de abril, se tienen que liquidar los contratos a futuro del Brent con entrega en junio. Por ese motivo, querido lector, habrá observado que desde que empezó esta semana el precio del petróleo (es decir, de los contratos de futuros a junio) ha ido subiendo progresivamente, siendo en el momento que esto escribo ya de 118$/barril. Entre hoy y mañana el precio tendrá que dispararse hasta que el precio de entrega inmediata y el del futuro se igualen prácticamente, porque si no lo hicieran alguien podría comprarlo para revenderlo inmediatamente más caro y ganar la diferencia. La huida hacia adelante que ha supuesto esta manipulación contable llega por tanto a su fin. Cuando acabe la jornada de mañana sabremos dónde se queda el Brent (para el WTI aún tendremos que esperar al 19 de mayo), pero no se extrañen si aterriza en los 140 ó 150$ por barril. Ese precio refleja la escasez real del petróleo físico en Europa, y lo peor es que ni siquiera es el techo, lo más probable es que acabe derivando, con el paso de las semanas, hacia los 200$ o más. En todo caso, con 150$/barril de Brent, espérense que lleguemos a precios del diésel ya cercanos a los 3 euros por litro.
     
  • Destrucción de la demanda: Éste es el único factor que puede servir para aliviar la actual situación de escasez. Con el precio de las gasolina y el diésel disparado, muchos negocios van a tener que cerrar, y eso implicará una caída de la demanda. El problema es que esperar que este mecanismo cierre una brecha en demanda del 15% del petróleo es prácticamente asumir un descenso de actividad industrial en un porcentaje similar, y por rebote y dependencias mutuas, un descenso del PIB que fácilmente superaría el 5% y hasta el 10%. Eso sería una verdadera debacle económica, así que lo más probable es que el Gobierno tome medidas inmediatas para contener la demanda de los particulares, que es lo que menos daño causa a la actividad económica. Por tanto, no sería en absoluto descartable que en las próximas semanas se tomen ya medidas restrictivas. El problema es que con esas medidas es dudoso que se consiga cerrar la brecha del 15% entre demanda y disponibilidad de petróleo en más de un 5% del total, y aún quedaría un 10% por cubrir. En tanto que no se cierre ese brecha, es inevitable que el precio suba, dado que lo que empuja el precio al alza es la incapacidad de cubrir toda la demanda.
  • Hundimiento económico de los países del Golfo: La actual estrategia americana de bloquear la salida de barcos iraníes (o de quién les haya pagado tributo) tiene como objetivo deteriorar la ya muy debilitada economía iraní, provocar protestas y revueltas internas y conseguir un cambio de régimen. Desgraciadamente para los americanos, el régimen iraní está demostrando ser muy resiliente y estar muy bien atrincherado, y más ahora que su ejército, la Guardia Revolucionaria, parece haberse hecho de facto con el control político del país. Sin embargo, la resiliencia del resto de países del golfo Pérsico, que son aliados de los EE.UU., es mucho más cuestionable. Ellos también están sufriendo económicamente por la guerra y el bloqueo de Ormuz. Es en este contexto que debe entenderse el anuncio de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP pasado mañana, cuando la guerra no se ha acabado y el cierre del estrecho de Ormuz aún impide la salida de la mayoría de su petróleo. Emiratos es el único país que cuenta con una capacidad ociosa significativa, y cree que podría pasar de los 3 Mb/d de producción actual que le fija la cuota de la OPEP hasta los 5 Mb/d, es decir, 2 Mb/d más, un incremento del 66%. EAU está pensando que, en cuanto se desbloquee la situación actual, debe vender petróleo a la máxima velocidad posible para enjugar sus cuentas públicas. La situación de los EAU es un síntoma del problema de todos estos petroestados, que tienen sistemas políticos autoritarios y represivos, sin más políticas redistributivas que las que permitían los excedentes del petróleo. Un bloqueo prolongado de la situación actual puede acabar llevando a revueltas y levantamientos, y eventualmente a la caída de alguno de estos países, lo cual agravaría toda la situación a más largo plazo: simplemente, piensen en las consecuencias de una guerra civil en Arabia Saudita...
  • La poca fiabilidad del socio americano: Gracias a su política exterior agresiva y al aislamiento de Rusia respecto a Europa, EE.UU. ha conseguido incrementar hasta extremos inimaginables la cantidad de petróleo y gas natural que le vende a Europa. En realidad, EE.UU. nunca fue autosuficiente en petróleo, pero produce demasiado petróleo ligero mientras importa petróleo medio y pesado, y es en Asia y en Europa donde coloca sus excedentes del ligero. En cuanto el gas, EE.UU. sí que extrae más del que consume y es un verdadero exportador neto, aunque su exportación hacia Europa se tiene que hacer por buque metanero, lo cual encarece el producto final. En cualquier caso, como EE.UU. aún importa el equivalente al 40% de su consumo de petróleo, están igual de expuestos a la subida de precio del mismo que el resto del mismo. A medida que la situación en EE.UU. se vaya haciendo insostenible, es muy probable (yo diría que es prácticamente seguro) que la administración Trump decida primero limitar y después prohibir las exportaciones de gas y de petróleo. Recordemos que todo apunta a que la extracción de petróleo en los EE.UU. ya ha tocado máximos y empezará a caer con fuerza en los próximos años, y seguramente el gas natural seguirá sus pasos en breve; todo lo cual incrementa los incentivos de EE.UU para cortar en seco sus exportaciones. En el caso del petróleo, España actualmente importa el 14% del petróleo que consume de los EE.UU., lo cual prácticamente duplicaría la actual brecha entre suministro y demanda que tenemos aquí, y sin posibilidades reales de cerrarla: el resto de Europa estaría igual, y el ajuste que nos aplicaría el amigo americano nos acercaría a la media de 30% menos de petróleo disponible en el comercio mundial. En el caso del gas natural, el cierre de Ormuz prácticamente no ha afectado al suministro de España (de Catar, España obtenía menos del 2% de su suministro), pero el cierre del grifo americano sería demoledor, ya que importamos el 30% de nuestro consumo de allá. Por tanto, cuando EE.UU. empiece a aplicar restricciones a las exportaciones de hidrocarburos, la crisis va a tomar una dimensión completamente diferente en Europa y en España. Una en la que por primera vez vamos a ver lo que es estar en la media mundial: ni siquiera en lo peor, solamente en la media. Si llegamos a este punto (y no me parece para nada descartable, si la guerra no acaba), no sé qué va a ser de Europa...
  • La solidaridad europea: Desde la aprobación de la directiva RepowerEU en 2022, justo después del arranque de la guerra de Ucrania, se estableció un mecanismo de solidaridad entre los países europeos que tiene como finalidad compensar los déficits de combustibles de algunos socios con la ayuda de los otros socios. Aunque el mecanismo de solidaridad está más bien pensado para hacer compras conjuntas, no será de extrañar que, en medio del marasmo actual, se le pida a España un esfuerzo extra dado que España puede cubrir bien durante bastantes meses sus necesidades de gasolina y diésel, y parcialmente las de queroseno, gracias a sus 9 refinerías y sus reservas. De hecho, ya se ha ofrecido que España compense parte de los faltantes europeos de queroseno. Habrá que ver qué sucede cuando lo que falte sea la gasolina y el diésel - que ya empiezan a faltar en países como Irlanda, Francia o Eslovenia. Si España comienza a compartir con Europa sus productos refinados, dado que las refinerías españolas no pueden aumentar mucho más su capacidad de producción, significaría que se tendrían que implementar de manera inmediata medidas restrictivas en España. Se tiene que hacer notar, además, que las paradas de mantenimiento programadas para las refinerías españolas se han aplazo sine die, dada la situación actual, lo cual incrementa el riesgo de averías críticas y tiempo sin funcionamiento en el futuro.

 

Por terminar, cabe recordar que el cierre del estrecho de Ormuz está afectando también al tráfico de otras materias primas, como el gas natural, los fertilizantes nitrogenados, el azufre, el helio o el aluminio, todo lo cual tendrá también mucho impacto sobre la actividad económica mundial y española en particular. 

¿Qué podemos hacer en este escenario? Recordémoslo: No Normal. Ahora es el tiempo de actuar. Contacte con la comunidad que se está organizando cerca de Vd., y prepárese. Porque esto no es un simulacro.

Prepárense para el impacto. 

 

Salu2.

AMT 

sábado, 3 de marzo de 2012

El laberinto iraní

Imagen de readreactreview.com
 
Queridos lectores,

Son varios los lectores que me han pedido, aquí y en otros foros, que dé mi opinión sobre lo que está pasando en el teatro internacional con Irán, y sobre la eventual guerra que se podría desatar contra ese país. Como norma general, soy bastante reacio a opinar en asuntos como éste, dado que no poseo una bola de cristal para adivinar el futuro ni tengo contactos con el Estado Mayor del Ejército de los EE.UU. (la probable potencia agresora) como para saber qué está pasando por la cabeza de los generales de no sé cuántas estrellas que pululan por esos ámbitos. Porque, a la hora de la verdad, es mucho más importante lo que crean esas personas que lo que sepamos nosotros sobre la realidad de los recursos energéticos de este planeta. Así pues, me veo incapacitado para prever cuál será el curso de los acontecimientos. Sin embargo, los movimientos de los distintos países, y en particular de la Unión Europea, parecen una ópera bufa que posiblemente sí que merecen algún comentario desde la perspectiva de lo que realmente hay en juego y lo que se puede conseguir o perder. Por tanto, dedicaré este post a analizar sucintamente estas cuestiones, las meramente materiales, y cómo pueden estar influyendo en algunos de los movimientos que se están observando. Lo que al final suceda, eso sólo el tiempo nos lo dirá.

La primera cuestión que se debería tener en cuenta es cuál es la razón real del conflicto. Se dice que se debe al interés de Irán de dotarse de armas nucleares, con lo que desestabilizaría la región. Sin embargo, tal razón suena a excusa. Incluso si Irán quisiera dotarse de la bomba atómica, no parece ésa una buena razón para atacarle preventivamente, es decir, sin mediar agresión de Irán contra ningún otro país. Al fin y al cabo, y contrariamente a lo que a veces se hace creer en los diarios, las armas atómicas son armas estratégicas, pensadas para no usarse y más bien para evitar una agresión. Ningún país usaría primero un arma atómica sabiendo que la represalia sería del mismo tipo. Si los países contendientes poseen misiles balísticos intercontinentales el resultado es la Destrucción Mutua Asegurada, y por más que se diga nadie está tan loco (aún) como para destruir directamente su país, aún cuando se insiste en presentar a los líderes iraníes como locos radicales. Pero es que encima Irán no tiene capacidad balística intercontinental, con lo que Irán resultaría destruido por los EE.UU. sin que su represalia pudiese llegar más lejos que Israel, como mucho. Así que en el fondo lo que molestaría de la presunta búsqueda de la bomba por parte de Irán es que ya no se le podría atacar de forma convencional, razón que no puede aducirse porque ya es una muestra de cinismo sin límites. Pero, como veremos, es muy improbable que en realidad se quiera atacar a Irán. Por demás, con el uranio que podría procesar en un tiempo razonable Irán podría dotarse de unas pocas bombas tácticas, sin capacidad real de crear una gran amenaza para toda la zona, y siempre lejísimos de los miles de ojivas nucleares de las grandes potencias. Así que la razón real no es, no puede ser, el presunto intento de Irán de dotarse de armas de destrucción masiva. 

El petróleo parece como un interés mucho más claro y evidente para motivar esta guerra, aunque la cosa no es tan simple como podría parecer, como explicaremos.


La segunda cuestión es a quién beneficia y a quién perjudica este conflicto. Porque lo que está en juego aquí no es sólo el petróleo iraní, sino el comercio del 20% de todo el petróleo mundial que pasa a través del Estrecho de Ormuz, que en realidad representa casi el 40% de todo el petróleo que se exporta. Porque Irán tendría muy fácil bloquear, y de una manera bastante permanente (simplemente sembrándolo de minas), este estratégico paso, y eso sin plantearse destruir instalaciones estratégicas en los países vecinos (cosa que en un momento de desesperación podría hacer). Los comentarios de Pedro Prieto a un análisis publicado en la web de Crisis Energética deja las cosas bastante claras:


"Los EE. UU. consumen unos 19 millones de barriles diarios
Los EE. UU. importan 11,6 millones de barriles diarios (61% de su consumo)
Pero del golfo Pérsico apenas importan 1,7 millones de barriles diarios.
La dependencia de EE. UU. del petróleo que pasa por Ormuz es del 15% de sus importaciones, pero de apenas un 9% de su consumo total.
La UE 27 consume unos 15 millones de barriles diarios
Las importaciones de Europa son de 12 millones de barriles diarios.
De ellas unos 2,5 millones de barriles diarios vienen del golfo Pérsico
La dependencia de Europa del petróleo que pasa por Ormuz es del 20% de sus importaciones y de un 16% de su consumo total.
China consume unos 9 millones de barriles diarios.
Las importaciones de China son de 6 millones de barriles diarios
Las que provienen del golfo Pérsico son cerca de 3 millones de barriles diarios
La dependencia china del petróleo que pasa por Ormuz es de cerca del 50% de sus importaciones y del 33% de su consumo de petróleo total.
La India consume 3,3 millones de barriles diarios.
India importa 2,6 millones de barriles diarios, que pasan por el Estrecho de Ormuz.
La dependencia india del petróleo que pasa por Ormuz es del 60% de su consumo nacional.
Japón consume 4,5 millones de barriles diarios.
Japón importa 4,6 millones de barriles diarios.
De ellos, 3,6 millones de barriles pasan por el estrecho de Ormuz
La dependencia de Japón del petróleo que pasa por Ormuz es del 78% de su consumo nacional."

En suma, ¿quién sería el gran perdedor de una guerra en Irán? Así resulta fácil entender por qué China se opone a esta guerra, al punto de considerarla casus belli, y eso que aún India no se ha pronunciado sobre la cuestión.

La tercera cuestión que resulta preocupante es la tendencia un tanto cínica entre analistas informados que pretende hacer ver que Irán es de algún modo como Irak, tanto en dificultad de conquista como en tamaño de los tesoros esperables. Nada más lejano a a la realidad, como uno se puede dar cuenta simplemente analizando los datos públicos. Fíjense en el siguiente gráfico extraído de la web Flujos de Energía, usando datos del BP Annual Review, y que sintetiza la situación de Irak:






No hay datos de consumo ni exportaciones, pero aún así los datos disponibles (producción) son muy significativos. La producción de petróleo iraquí tiene forma de dientes de sierra, con caídas abruptas marcadas por eventos clave en la historia bélica de este país. Primero, en 1980, cuando comenzaba la guerra con Irán; fíjense que a Irak le costó 10 años recuperarse de esa caída de producción. Pero en 1991 Irak invadió Kuwait y fue posteriormente machacado por ello por los EE.UU., el cual impuso un embargo que impidió explotar los recursos iraquíes a fondo. Y para cuando los efectos del embargo se relajaban y la producción volvía a máximos históricos, de repente la producción vuelve a caer, en 2003, cuando por primera vez Irak se ve envuelto en un conflicto, la Segunda Guerra del Golfo, que no había iniciado él. El caso es que en los últimos 30 años Irak no ha podido explotar a fondo sus riquezas petrolíferas y por eso se especula con que este país podría llegar a producir si se explotase adecuadamente.


Por contraste, veamos qué pinta tiene Irán:




Varias cosas llaman la atención. Primero, la mayor transparencia de los datos. Por seguir, una historia de producción petrolífera más constante, con un ligero estancamiento  y caída brusca cuando triunfó la Revolución Islámica y comenzó poco después la guerra con Irak. Desde entonces, una historia de producción bastante convencional, con una eficiencia productiva inferior a los años de la preguerra. Y fíjense que el máximo de producción se alcanzó poco antes de 2010 y ahora podría estar a punto de declinar. Pero es que encima hay otra gran diferencia entre Irak e Irán: Irán es mucho más grande que Irak, tanto en extensión geográfica como en población (79 millones frente a 32 millones de habitantes), y encima un país montañoso y fuertemente militarizado.


Y la cuarta cuestión, y no es la menor, es por qué sube el precio del petróleo. Sube porque si se ha de cumplir el embargo a Irán al que la Unión Europea se ha sumado tan alegremente las compañías no pueden contratar ya pedidos a seis meses, puesto que ya entran en el período de embargo. Pero, ¿de dónde vamos a sacar ese petróleo? No se sabe. Las refinerías calculan las mezclas de petróleo para adaptarse a la mejor estrategia de refino según la temporada, y faltando el petróleo iraní tendrán que hacer mil cábalas para buscar la nueva mezcla adecuada. Sin embargo, a nadie se le escapa que mientras no se imponga no un embargo sino un bloqueo nosotros podríamos acabar comprando el petróleo a otros suministradores, y otros clientes no adheridos al embargo (China, India,...) importar directamente de Irán. Entonces, ¿por qué sube el petróleo? ¿Quizá porque está comenzando a manifestarse el declive del crudo, en línea con el declive del 5% anual de los campos en explotación anunciado por el CEO de Shell, Peter Voser, el pasado Septiembre? ¿O quizá porque empieza a haber una peligrosa inestabilidad política en Arabia Saudita, con destrucción de oleoductos incluida?


¿Cuáles son las conclusiones que se puede sacar de todo esto?


  • No se puede compensar la pérdida del petróleo iraní. Sin bloqueo habría un arbitraje, y si hay bloqueo nos metemos en un grave problema, puesto que Arabia Saudita no es capaz ni quiere aumentar su producción, como ya explicamos en su día.
  • La posición de la Unión Europea es una pose imposible. Necesitamos el petróleo iraní, sin él nuestros problemas económicos se agravarán sin cesar.
  • Entrar en guerra en Irán es simplemente suicida, aparte de obviamente ilegítimo. Lo único por lo que podría tener sentido, y por lo que no lo descarto completamente, es que serviría para  machacar las infraestructuras y la industria del país para dejarlo en la Edad Media, como dice PPP, y así conseguir que baje su consumo interno para que aumente la cantidad de crudo disponible para la exportación. Retorcido, sí, pero eso fue en el fondo lo que se hizo en Irak. La pega de este plan es que no sólo te cargas la industria en general, sino en particular la petrolífera y después cuesta a volver a producir lo que se producía, y máxime cuando los campos ya están maduros y deben ser cuidados con mimo para mantener la producción. Fíjense que Libia aún no ha conseguido recuperar los 1,6 Mb/d de producción que tenía antes de la guerra y se sitúa aún en los 0,9 Mb/d.
  • Seguramente no hay intención de entrar en una guerra de verdad, sino de desestabilizar el país. Recordemos que hace menos de 3 años hubo grandes revueltas en protesta por los resultados de las amañadas elecciones, en un país con más de un 50% de población menor de 25 años, y donde las perspectivas laborales y sociales son muy limitadas. Esto conseguiría poco riesgo para los aliados tanto desde el punto de vista militar como de imagen respecto a otros países árabes, mantendría -con un poquito de ayuda- la industria petrolera intacta mientras todo lo demás puede arder. Parece un plan perfecto.

Y Vd, querido lector, ¿qué cree Vd.?


Salu2,
AMT