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miércoles, 29 de abril de 2026

Prepárense para el impacto

 

Queridos lectores:

Anticipar lo que va a pasar en las próximas semanas es una tarea harto difícil. Sin embargo, dada la acumulación de riesgos y la evolución de los diversos factores que afectan a la actual situación geopolítica, no es aventurado decir que vamos a vivir una crisis como no se ha visto jamás, por su extensión, alcance y duración.

No voy a entretenerme a valorar la inmensa cantidad de efectos y correlaciones que hay entre la infinidad de variables que están en juego. Me voy a fijar en unos pocos aspectos que ahora mismo están bastante claros, para transmitir una idea que es bastante sencilla: de manera inevitable, en el curso de las próximas semanas vamos a tener una gran escalada de precios, seguida de restricciones en el acceso a determinados productos y servicios, para acabar en una situación de verdadero racionamiento. En el caso más favorable, las medidas de racionamiento se tomarán en España a finales de este año; en el más desfavorable, en unas pocas semanas. Todo va a depender de la evolución de ciertos factores ahora mismo imponderables pero que tienen un curso muy negativo.

Vamos a ir a lo más básico: de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, en el momento actual se ha detenido la extracción de unos 13 millones de barriles (Mb/d) de petróleo diarios en la zona del Golfo Pérsico, fruto de la incapacidad de darle salida a ese petróleo. Eso supone la desaparición del 13% de los aproximadamente 100 Mb/d que se producen en el mundo. Encima, la detención de la extracción de esos pozos, en campos ya muy maduros, va a implicar la pérdida definitiva de 1 ó 2 Mb/d para siempre debido a los procesos de compactación y cierre de la roca cuando se deja de inyectar agua a presión, y eso ya supone una pérdida muy significativa, en torno al 1-2% de la producción mundial. Además, los daños causados en terminales de carga, refinerías, oleoductos, gasoductos e inclusive algunos yacimientos van a suponer una ralentización del flujo de hidrocarburos durante años, que podrían suponer una pérdida adicional comparable durante ese período. Por tanto, incluso en el mejor de los casos nos enfrentamos quizá a una pérdida del 4% de la producción mundial durante años. Conviene recordar además que, como los países productores consumen ellos mismos un poco más de la mitad del petróleo que extraen, en términos del petróleo disponible a la venta (lo que es lo más importante para países netamente importadores como es España) esos porcentajes se tienen que multiplicar por 2. Por tanto, la interrupción de la extracción en la zona supone el 26% del petróleo exportado en el mundo, y de manera más o menos definitiva habremos perdido entre el 4 y el 8% del total de petróleo a la venta. Esos números nos pueden dar una idea de cómo de apurada es la situación de países importadores como el nuestro.

Pero la situación tiene el potencial de volverse mucho peor. EE.UU. está bloqueando el paso de petroleros iraníes, habiendo ya capturado algunos. Irán exporta 2 Mb/d, lo cual implica añadir otro 4% del petróleo exportado que faltaría, y ya llegamos al 30%. Además, si la situación bélica se recrudece, Irán puede atacar los oleoductos con los que Arabia Saudita y Kuwait están esquivando el Golfo Pérsico, lo cual retiraría hasta otros 7 Mb/d del mercado, o lo que es lo mismo, otro 14% menos. Eso sin contar con que, si EE.UU. lanza la ofensiva terrestre, la destrucción que puede generar Irán en la zona podría poner fuera de línea toda la producción de la región, que es de unos 27 Mb/d. Para más inri, estos países exportan la mayoría de su petróleo, unos 20 Mb/d, la mayoría de los cuales pasaban antes por el estrecho de Ormuz  aunque actualmente unos 7 Mb/d se desvían por oleoductos que hemos comentado. En ese caso, faltaría hasta el 40% del petróleo disponible a la venta (y por no hablar de que si esos países se quedan sin petróleo para producir y traer alimentos, conseguir agua o usar el aire acondicionado en verano, la expresión "catástrofe humanitaria" se va a quedar cortísima).

En resumen: en este momento no circula el 30% del petróleo que se exporta, en caso de recrudecimiento de la crisis ese porcentaje llegaría al 40%, e incluso si la guerra se detuviera ya y la situación se "normalizase", habríamos perdido por varios años o quizá para siempre entre el 4 y el 8%.

Es decir: en el mejor de los escenarios (se pierde solo el 4% del petróleo a la venta), vamos a una crisis económica más grave que la del 2008; en el peor (se pierde de manera duradera en torno al 40%), vamos a algo peor que la Gran Depresión de 1929.

¿En qué situación se encuentra España?

De acuerdo con los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES), España está consiguiendo comprar aproximadamente el 85% del petróleo que consume. Eso hace que el 15% que falta lo esté sacando de sus reservas, principalmente las comerciales. Antes de la guerra de Irán, España contaba con unas reservas estratégicas (del Estado) equivalentes a 30 días de consumo nacional, en tanto que las comerciales (de las compañías) equivalían a 65 días. En total, todas las reservas representaban 95 días de consumo nacional. En la actualidad, las reservas representan unos 83 días, y perdemos el equivalente a 0,15 días de consumo nacional cada día que pasa. Esto es, perdemos aproximadamente un día de reservas cada semana que pasa. Si no hay cambio de la situación, en unas 13 semanas (3 meses, es decir, a finales de julio) las reservas llegarán a 70 días y se activarán ciertas medidas restrictivas, que se irán endureciendo en función del descenso de las reservas.

España tiene una situación mejor que la de otros países europeos, porque aquí se han mantenido en funcionamiento 8 refinerías de las que había, y solo ha cerrado una, en Canarias. De ese modo, España tiene capacidad para refinar aproximadamente 1,3 Mb/d de petróleo y a partir de ello produce la práctica totalidad la gasolina y el diésel que consume, y el 83% del queroseno que se usa aquí. Por contraste, en Europa, a lo largo de los últimos 20 años se cerraron más del 40% de las refinerías porque salía más económico importar combustibles de Rusia y otros lugares, y eso hace que ahora Europa sea mucho más vulnerable a la actual situación, ya que en los mercados de la gasolina, el diésel y el queroseno hay mayor competencia entre la demanda, en tanto que los clientes del petróleo crudo son menos, ya que se necesita tener refinerías y éstas son instalaciones muy caras que no todos los países se pueden permitir tener.

El escenario que se dibuja no es excesivamente favorable para España, pero no se anticipa una disrupción inminente. Hay sin embargo ciertos riesgos que invitan extremar la cautela en las próximas semanas, y que probablemente van a provocar que se tomen medidas restrictivas e inclusive racionamientos más pronto de lo que se podría pensar.

  • Precio del petróleo: Durante el mes de abril, el Departamento del Tesoro de los EE.UU. ha manipulado las referencias que se toman como "precios del petróleo", a saber, los contratos de compra a futuro en el mes de junio tanto del petróleo Brent como el West Texas Intermediate. El volumen físico realmente extraído de estos dos tipos de petróleo es muy pequeño, apenas unos cientos de miles de barriles diarios, y por eso es un mercado más fácilmente manipulable. Se han comprado opciones de compra de petróleo en junio a un precio más caro y luego se han revendido a un precio más barato con el objetivo de conseguir contener el precio; primero se fijó un nivel de 90$ por barril y más tarde, cuando se vio que ésa era una referencia difícil de mantener, se tomó la de 100$/barril. Todo este "petróleo de papel" no deja de ser un mero instrumento especulativo sin conexión directa con el petróleo físico real que se comercia en los puertos, pero en general el precio de los futuros a 3 meses y el precio del petróleo en venta inmediata suelen ser muy parecidos, con unos pocos dólares por barril de diferencia. Hasta este mes de abril, claro.
  • Lo que hemos observado es que la separación entre el precio del petróleo físico y los futuros ha llegado a ser de más de 30 dólares por barril, fruto de esta manipulación por parte del Tesoro estadounidense. La razón de esta manipulación, que obviamente le ha costado cientos de millones de dólares al Departamento del Tesoro americano, es que lo que los noticiarios refieren como "precio del petróleo" es el del mercado de futuros, no el de venta inmediata, entre otras cosas porque el valor de este últimos es más difícil de conocer, ya que depende del país, puerto y entrega, y se tendría que registrar todos esos valores y hacer una media ponderada. Como esos "precios del petróleo" se utilizan como índices para muchos ajustes bursátiles, con esta maniobra el gobierno de los EE.UU. ha ganado tiempo para evitar el pánico de la bolsa. Pero el tiempo se acaba. Mañana, 30 de abril, se tienen que liquidar los contratos a futuro del Brent con entrega en junio. Por ese motivo, querido lector, habrá observado que desde que empezó esta semana el precio del petróleo (es decir, de los contratos de futuros a junio) ha ido subiendo progresivamente, siendo en el momento que esto escribo ya de 118$/barril. Entre hoy y mañana el precio tendrá que dispararse hasta que el precio de entrega inmediata y el del futuro se igualen prácticamente, porque si no lo hicieran alguien podría comprarlo para revenderlo inmediatamente más caro y ganar la diferencia. La huida hacia adelante que ha supuesto esta manipulación contable llega por tanto a su fin. Cuando acabe la jornada de mañana sabremos dónde se queda el Brent (para el WTI aún tendremos que esperar al 19 de mayo), pero no se extrañen si aterriza en los 140 ó 150$ por barril. Ese precio refleja la escasez real del petróleo físico en Europa, y lo peor es que ni siquiera es el techo, lo más probable es que acabe derivando, con el paso de las semanas, hacia los 200$ o más. En todo caso, con 150$/barril de Brent, espérense que lleguemos a precios del diésel ya cercanos a los 3 euros por litro.
     
  • Destrucción de la demanda: Éste es el único factor que puede servir para aliviar la actual situación de escasez. Con el precio de las gasolina y el diésel disparado, muchos negocios van a tener que cerrar, y eso implicará una caída de la demanda. El problema es que esperar que este mecanismo cierre una brecha en demanda del 15% del petróleo es prácticamente asumir un descenso de actividad industrial en un porcentaje similar, y por rebote y dependencias mutuas, un descenso del PIB que fácilmente superaría el 5% y hasta el 10%. Eso sería una verdadera debacle económica, así que lo más probable es que el Gobierno tome medidas inmediatas para contener la demanda de los particulares, que es lo que menos daño causa a la actividad económica. Por tanto, no sería en absoluto descartable que en las próximas semanas se tomen ya medidas restrictivas. El problema es que con esas medidas es dudoso que se consiga cerrar la brecha del 15% entre demanda y disponibilidad de petróleo en más de un 5% del total, y aún quedaría un 10% por cubrir. En tanto que no se cierre ese brecha, es inevitable que el precio suba, dado que lo que empuja el precio al alza es la incapacidad de cubrir toda la demanda.
  • Hundimiento económico de los países del Golfo: La actual estrategia americana de bloquear la salida de barcos iraníes (o de quién les haya pagado tributo) tiene como objetivo deteriorar la ya muy debilitada economía iraní, provocar protestas y revueltas internas y conseguir un cambio de régimen. Desgraciadamente para los americanos, el régimen iraní está demostrando ser muy resiliente y estar muy bien atrincherado, y más ahora que su ejército, la Guardia Revolucionaria, parece haberse hecho de facto con el control político del país. Sin embargo, la resiliencia del resto de países del golfo Pérsico, que son aliados de los EE.UU., es mucho más cuestionable. Ellos también están sufriendo económicamente por la guerra y el bloqueo de Ormuz. Es en este contexto que debe entenderse el anuncio de la salida de Emiratos Árabes Unidos de la OPEP pasado mañana, cuando la guerra no se ha acabado y el cierre del estrecho de Ormuz aún impide la salida de la mayoría de su petróleo. Emiratos es el único país que cuenta con una capacidad ociosa significativa, y cree que podría pasar de los 3 Mb/d de producción actual que le fija la cuota de la OPEP hasta los 5 Mb/d, es decir, 2 Mb/d más, un incremento del 66%. EAU está pensando que, en cuanto se desbloquee la situación actual, debe vender petróleo a la máxima velocidad posible para enjugar sus cuentas públicas. La situación de los EAU es un síntoma del problema de todos estos petroestados, que tienen sistemas políticos autoritarios y represivos, sin más políticas redistributivas que las que permitían los excedentes del petróleo. Un bloqueo prolongado de la situación actual puede acabar llevando a revueltas y levantamientos, y eventualmente a la caída de alguno de estos países, lo cual agravaría toda la situación a más largo plazo: simplemente, piensen en las consecuencias de una guerra civil en Arabia Saudita...
  • La poca fiabilidad del socio americano: Gracias a su política exterior agresiva y al aislamiento de Rusia respecto a Europa, EE.UU. ha conseguido incrementar hasta extremos inimaginables la cantidad de petróleo y gas natural que le vende a Europa. En realidad, EE.UU. nunca fue autosuficiente en petróleo, pero produce demasiado petróleo ligero mientras importa petróleo medio y pesado, y es en Asia y en Europa donde coloca sus excedentes del ligero. En cuanto el gas, EE.UU. sí que extrae más del que consume y es un verdadero exportador neto, aunque su exportación hacia Europa se tiene que hacer por buque metanero, lo cual encarece el producto final. En cualquier caso, como EE.UU. aún importa el equivalente al 40% de su consumo de petróleo, están igual de expuestos a la subida de precio del mismo que el resto del mismo. A medida que la situación en EE.UU. se vaya haciendo insostenible, es muy probable (yo diría que es prácticamente seguro) que la administración Trump decida primero limitar y después prohibir las exportaciones de gas y de petróleo. Recordemos que todo apunta a que la extracción de petróleo en los EE.UU. ya ha tocado máximos y empezará a caer con fuerza en los próximos años, y seguramente el gas natural seguirá sus pasos en breve; todo lo cual incrementa los incentivos de EE.UU para cortar en seco sus exportaciones. En el caso del petróleo, España actualmente importa el 14% del petróleo que consume de los EE.UU., lo cual prácticamente duplicaría la actual brecha entre suministro y demanda que tenemos aquí, y sin posibilidades reales de cerrarla: el resto de Europa estaría igual, y el ajuste que nos aplicaría el amigo americano nos acercaría a la media de 30% menos de petróleo disponible en el comercio mundial. En el caso del gas natural, el cierre de Ormuz prácticamente no ha afectado al suministro de España (de Catar, España obtenía menos del 2% de su suministro), pero el cierre del grifo americano sería demoledor, ya que importamos el 30% de nuestro consumo de allá. Por tanto, cuando EE.UU. empiece a aplicar restricciones a las exportaciones de hidrocarburos, la crisis va a tomar una dimensión completamente diferente en Europa y en España. Una en la que por primera vez vamos a ver lo que es estar en la media mundial: ni siquiera en lo peor, solamente en la media. Si llegamos a este punto (y no me parece para nada descartable, si la guerra no acaba), no sé qué va a ser de Europa...
  • La solidaridad europea: Desde la aprobación de la directiva RepowerEU en 2022, justo después del arranque de la guerra de Ucrania, se estableció un mecanismo de solidaridad entre los países europeos que tiene como finalidad compensar los déficits de combustibles de algunos socios con la ayuda de los otros socios. Aunque el mecanismo de solidaridad está más bien pensado para hacer compras conjuntas, no será de extrañar que, en medio del marasmo actual, se le pida a España un esfuerzo extra dado que España puede cubrir bien durante bastantes meses sus necesidades de gasolina y diésel, y parcialmente las de queroseno, gracias a sus 9 refinerías y sus reservas. De hecho, ya se ha ofrecido que España compense parte de los faltantes europeos de queroseno. Habrá que ver qué sucede cuando lo que falte sea la gasolina y el diésel - que ya empiezan a faltar en países como Irlanda, Francia o Eslovenia. Si España comienza a compartir con Europa sus productos refinados, dado que las refinerías españolas no pueden aumentar mucho más su capacidad de producción, significaría que se tendrían que implementar de manera inmediata medidas restrictivas en España. Se tiene que hacer notar, además, que las paradas de mantenimiento programadas para las refinerías españolas se han aplazo sine die, dada la situación actual, lo cual incrementa el riesgo de averías críticas y tiempo sin funcionamiento en el futuro.

 

Por terminar, cabe recordar que el cierre del estrecho de Ormuz está afectando también al tráfico de otras materias primas, como el gas natural, los fertilizantes nitrogenados, el azufre, el helio o el aluminio, todo lo cual tendrá también mucho impacto sobre la actividad económica mundial y española en particular. 

¿Qué podemos hacer en este escenario? Recordémoslo: No Normal. Ahora es el tiempo de actuar. Contacte con la comunidad que se está organizando cerca de Vd., y prepárese. Porque esto no es un simulacro.

Prepárense para el impacto. 

 

Salu2.

AMT 

viernes, 16 de noviembre de 2018

World Energy Outlook 2018: Alguien gritó "peak oil"



Queridos lectores:

Como cada año por estas fechas, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado su informe anual, el World Energy Outlook (WEO). En esta ocasión, un WEO un poco más corto de lo habitual ("solo" 661 páginas), con algunas novedades. La más útil para el que esto escribe es que en esta ocasión la AIE da la opción de descargar las figuras del informe como ficheros PNG, lo que me ahorraría la farragosa tarea de extraerlas del documento PDF... de no ser porque la calidad es tan baja que he preferido seguir extrayéndolas del documento original de la misma manera de siempre. Otra cosa de agradecer es la mejora de la tabulación de datos en un Excel descargable, el cual me ayudará sin duda para ciertos análisis futuros. Como siempre, he intentado hacer un resumen de los aspectos más interesantes a mi entender de lo que contiene este informe, reservándome la posibilidad de ampliar el análisis sobre aspectos concretos del mismo en ulteriores posts.

Como saben, cada año la AIE publica sus previsiones para la evolución de la demanda y el suministro de energía para las próximas décadas, basándose en sus modelos y bajo distintos escenarios, los más importantes de los cuales se denominan Políticas Actuales (continuar como hasta ahora), Nuevas Políticas (adaptaciones en las líneas que han anunciado los gobiernos) y Desarrollo Sostenible (escenario que fue introducido hace un par de años, y que aboga por mantener el crecimiento pero sin incrementar la presión ambiental y sobre los recursos, algo que sabemos que es imposible). El escenario de referencia siempre es el de Nuevas Políticas, y si no se dice explícitamente se asume que nos estamos refiriendo a éste.

Como cada año, la primera cosa que he hecho es buscar la expresión "peak oil" en el documento. Sorpresa relativa: Aparece dos veces en el documento. No es la primera vez que la expresión "peak oil" aparece en un WEO, aunque lo más habitual es que aparezca asociada a la expresión "demand", para introducir el concepto del cenit de demanda de petróleo (es decir, que se dejará de producir petróleo porque se dejará de demandar), falacia lógica que ya desmontamos aquí. Y, como era de esperar, una de las veces que aparece la expresión es "peak oil demand", en la página 63. Sin embargo, la otra vez que se usa la expresión "peak oil" es en la página 56 y en esa ocasión está asociada a "supply", en un párrafo bastante esclarecedor:

"En la medida que el crecimiento de la demanda futura siga los patrones del pasado, el escenario parece preparado para el retorno de las tradicionales tensiones del sistema, especialmente en los mercados del petróleo. Desde el año 2015, la demanda ha crecido a un ritmo bastante por encima de 1 Mb/d [Millones de barriles diarios]: el escenario Políticas Actuales prevé una continuación de esto y el mundo volviéndose muy dependiente de volúmenes sin precedentes provenientes de los principales poseedores de este recurso en Oriente Medio, y eso a pesar de que los altos precios animarán la producción de los países no OPEP. La producción en Arabia Saudita subirá hasta los 15 Mb/d en 2040, e Irán e Irak producirán cada uno 7 Mb/d. Este escenario nos recuerda que, aunque eclipsado hoy en día por otras preocupaciones, puede que no hayamos aún oído el final del debate sobre el cenit de producción de petróleo [negrita mía]."

Este párrafo es bastante significativo, porque es una de las veces que la AIE ha estado más cerca de reconocer que, efectivamente, hay un problema real con el suministro de petróleo. Está claro que intentan no reconocer la existencia de tal cuestión, pero al mismo tiempo quieren cubrirse las espaldas (cuando se les exija responsabilidades) delante de un problema que no solo es inminente, sino que probablemente se va a declarar de una forma muy agravada debido a la fortísima desinversión de las compañías petroleras. Llama la atención, además, que prevén problemas a pesar de asumir hipótesis completamente irrazonables sobre la producción futura de Arabia Saudita, Irán e Irak, lo cual nos hace intuir que el problema va a ser seguramente mucho peor de lo que prevé la AIE.

Pero dejémonos de anticiparnos a la discusión de su contenido y volvamos al análisis pormenorizado del informe. Como vamos a ver, este informe tiene muchos puntos que son absolutamente fundamentales para el futuro de la energía, así que en vez de comentar la multitud de detalles que contiene el informe en muchos aspectos laterales, en esta ocasión me voy a concentrar sobre esos aspectos que a mi juicio son más cruciales.

El informe tiene tres grandes partes:  Tendencias globales en energía; Análisis en profundidad de la electricidad; y el WEO insight, que es una sección dedicada a mirar un tema prospectivo con detalle y que en este caso se dedica a la posibilidad de extraer petróleo y gas "de una manera limpia" (!!).

El resumen ejecutivo tiene una estructura bastante anodina y no parece anticipar nada interesante en este WEO. Hay algunos lugares comunes, como que el petróleo de fracking va a continuar creciendo en los EE.UU. y que la electricidad es el futuro, y poca cosa más a reseñar.

Parte A: Tendencias globales:

En la sección de resumen de los principales hallazgos del WEO nos encontramos con la siguiente gráfica para empezar:




No es nada nuevo, ya lo hemos visto en varios WEOs anteriores: la AIE anticipa un descenso energético bastante marcado para Europa, algo menor para Japón y un práctico estancamiento para los EE.UU. durante los próximos 22 años. También nos dicen que, a pesar de que la demanda de electricidad se va incrementar un 60%, el 90% de ese incremento se va a materializar en los países en desarrollo.

Se van comentando diversos ítems, nos informan de que la demanda de petróleo se va a incrementar otros 11,5 Mb/d pero, de nuevo, solo en países en desarrollo, cuando de repente hay el primer grito de alarma camuflado en este WEO:

"La inversión en nuevos proyectos de petróleo convencional se encuentra bastante por debajo de lo que se requeriría para satisfacer la demanda en el escenario de Nuevas Políticas. La divergencia de tendencias entre un aumento fuerte de la demanda y una inversión débil en nueva oferta, si se mantiene, apunta a picos de precio del petróleo dañinos durante la década de los 20. Sería arriesgado confiar en que la producción del petróleo ligero de roca compacta de los EE.UU. se vaya a triplicar desde los niveles actuales hacia 2025 para compensar la ausencia de nuevos proyectos de petróleo convencional." Dado que la producción de LTO americano se encuentra ya alrededor de los 5,5 Mb/d, triplicarse significa que se tendrían que añadir otros 11 Mb/d más para compensar la caída de la inversión en petróleo convencional. Es completamente ilusorio pensarse que el LTO americano va a llegar a alcanzar esas cifras de producción cuando es un negocio ruinoso desde el principio y cuando las posibilidades de que siga aumentando en una cantidad significativa son simplemente nulas. Pero es que además la AIE nos está diciendo cuánto cree que va a caer la producción convencional: unos 11 Mb/d de aquí a 2025 (más tarde veremos que en realidad estiman este déficit en unos 13 Mb/d). Lo peor del caso es que parecen no entender por qué las compañías desinvierten en la búsqueda de nuevo petróleo no convencional: es que simplemente no queda nada rentable, como dijo hace cosa de un mes Antonio Brufau, presidente de la española Repsol. Simplemente, estamos en la fase descendente de la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda, pero la AIE sigue sin darse por enterada. Lo que sí anticipan es el shock de precios que se nos viene encima, y lo gracioso es que no comprenden que tales shocks, como son comportamientos no lineales, hacen que los modelos dejen de ser válidos: no es posible predecir qué pasa después de un cambio abrupto. Por ese motivo el WEO 2007 no podía predecir qué iba a pasar a partir de 2008, y por eso este WEO no tiene capacidad de predecir qué va a pasar después del primero de los shocks petroleros que anuncian, porque la economía sufrirá, la demanda de todo bajará y a partir de aquí se desencadenarán muchos procesos que no sabemos en qué van a desembocar.

No solo el petróleo está comprometido: en el resumen ejecutivo se afirma que no se va a poder producir electricidad suficiente para 650 millones de personas, y en torno a 2.000 millones seguirán cocinando con sistemas ineficientes y que generan humos tóxicos.

Yendo ya al contenido de la parte A, se comienza por los puntos positivos: la cuarta parte de toda la electricidad producida en el mundo ya es de origen renovable y los sistemas de energía fotovoltaica son más baratos que nunca. Con respecto a lo primero, conviene recordar que la electricidad es solo el 16% de toda la energía final consumida en el mundo, con lo cual de toda la energía final global la renovable es solo el 4% - lo que está bien, pero es obvio que es largamente insuficiente. En cuanto al precio de los paneles fotovoltaicos cabe recordar que son solo uno más de los costes de una instalación solar y que su rentabilidad en general sigue siendo baja, en cuanto se tienen en cuenta el resto de elementos del sistema (inversor, sistema de almacenamiento, etc).

Se presentan la evolución prevista para la demanda de las diversas fuentes de energía, sin novedades destacables, y tampoco hay sorpresas en lo que se refiere a las previsiones de generación de energía eléctrica. Conviene destacar la siguiente gráfica, que contiene la evolución prevista por regiones para la generación de energía "baja en carbono" (término equívoco y que por eso se usa aquí) y, más interesante, el consumo de los diversos combustibles. Destaca el descenso del consumo de petróleo en las economías avanzadas, y de carbón tanto en éstas como en China. Es interesante, porque pasando los años podremos comparar la evolución real con la prevista, particularmente por lo que se refiere al consumo de carbón, recurso del que estas economías aún disponen de recursos apreciables.




Tras varias discusiones sobre la generación de electricidad, llegamos a un punto crucial del WEO. En la página 45 se afirma: "La producción de petróleo crudo convencional llegó a su pico máximo en 2008, en 69,5 Mb/d, y desde entonces ha caído aproximadamente en 2,5 Mb/d. En el escenario de Nuevas Políticas, cae un 3 Mb/d adicional entre 2017 y 2040, y su proporción sobre el suministro global de petróleo decae de manera estable del 72% hoy hasta el 62% en 2040. El nivel de recursos convencionales aprobada para ser desarrollados en los últimos años está muy por debajo de los requerimientos de demanda en el escenario de Nuevas Políticas, creando el riesgo de un tensionamiento en el mercado en la década del 2020". La gráfica que acompaña esas líneas muestra la evolución que esperan para las distintas regiones.



Algunas sorpresas relativas en esta gráfica: la producción de petróleo y gas de los EE.UU. llegaría a a su máximo a principios de la década de los 20, y eso a pesar del fracking. Rusia también llegará a sus máximos de producción hacia los mismos años, y por lo que respecta a Arabia Saudita se espera un incremento que en realidad es modesto, porque recordemos que esta gráfica mezcla petróleo y gas. A pesar de que se intenta transmitir un mensaje tranquilizador, es bastante evidente que aquí hay muchas cosas que no acaban de cuadrar.

El grueso de lo que sigue se destina, una vez más, a hablar de electricidad, durante muchas páginas. Parece que la AIE quiere hablar de electricidad para no tener que hablar de otras cosas, con un montón de gráficas y discusiones cuya interpretación en muchos casos es mixta, con aspectos positivos y otros que no lo parecen tanto. Por ejemplo, se identifica que puede haber problemas significativos con la producción (e incluso con los recursos) de litio y de cobalto.





Justo después, se nos habla que una de las grandes preocupaciones para el período que viene es la alta volatilidad del precio del petróleo, aunque tal "volatilidad" la ilustran con unas gráficas con sus estimaciones del gasto según el tipo de combustible que, aunque reveladoras, no explican toda la historia.


Y es que "volatilidad" no significa "precios altos todo el tiempo", sino "precios rápidamente oscilantes", es decir, a veces bajos y a veces altos. Con precios permanentemente altos los consumidores sufren, pero los productores están relativamente blindados en frente de los problemas. Sin embargo, con precios oscilantes todos sufren, según el momento del ciclo en que nos encontremos: los productores, cuando los precios son bajos, y los consumidores, cuando los precios son altos. Eso es, básicamente, la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda tantas veces comentada. De nuevo, es un proceso fuertemente no lineal, pero la AIE no quiere entrar en eso.

Tras muchas otras discusiones sobre electricidad y eficiencia (la estructura del informe no sigue un hilo lógico para las discusiones que yo creo que se deberían de dar), hay una pequeña sección destinada a discutir el renovado interés en el hidrógeno - a mi modo de ver, bastante absurda, aunque al menos tiene la decencia de reconocer que la producción mundial actual de hidrógeno se deriva del procesamiento de hidrocarburos. Algunas loas a la investigación y una vuelta tuerca más a una idea ya hace mucho desacreditada pero que aún colea.

Y por fin llegamos a la sección que estábamos intuyendo y esperando, en la que se habla del efecto de la caída en inversión que se observa actualmente en todos los campos de la energía, desde la energía renovable - aviso a navegantes - a las fuentes de energía más tradicional. Y aquí, como un iceberg flotando a la deriva en las postrimerías del mar de la autocomplacencia nos encontramos la siguiente gráfica sobre la evolución prevista para la producción de petróleo, atención al dato, durante los próximos 7 años (sí, solamente 7 años).


¿Cómo se interpreta esta alarmante gráfica? De acuerdo con el texto, la franja de color granate es lo que denominan "declive natural" y corresponde a cómo disminuiría la producción de petróleo si las compañías ni siquiera invirtieran en mantener los pozos actuales; como se explica en el informe, es del 8% anual. La franja de color claro corresponde al "declive observado" y es lo que la AIE infiere que decaerá en realidad la producción si las compañías por lo menos invierten lo que se necesita para el correcto mantenimiento de los yacimientos actuales (lo cual no se cumplirá en todos los casos, cabe decir). Este declive corresponde a un 4% anual. Si no fueran a entrar en línea nuevos yacimientos, en tan solo 7 años a partir de ahora nos encontraríamos que la producción estaría 34 Mb/d por debajo de donde se espera que debería estar la demanda con el escenario de Nuevas Políticas, o unos 25 Mb/d por debajo de la demanda mucho más moderada del escenario de Desarrollo Sostenible. Es un agujero enorme, de más del 35% de todo el petróleo que se produce hoy en día.

En el texto, la AIE nos advierte que no hay nada de particular con esta gráfica tan terrorífica porque se aprobará la explotación de nuevos yacimientos que cubrirán en buena medida ese agujero. Sin embargo, nos advierten, para evitar todo ese agujero nos haría falta aprobar yacimientos con recursos alrededor de 16 mil millones de barriles cada año, cuando se están aprobando con recursos de 8 mil millones cada año que ha pasado desde 2014. A este ritmo, estima la AIE, nos vamos a encontrar con un déficit de 13 Mb/d en el año 2025. En suma: la AIE está asumiendo, sin mostrarlo simple y abiertamente en una gráfica, que la producción en 2025 será inferior a la de hoy en día. En esencia, el peak oil.

No es la primera vez que la AIE muestra una producción de petróleo declinante desde prácticamente ahora mismo; ya en el WEO 2016 nos mostró una gráfica muy similar (también cortada en 2025, para no asustar demasiado).



La gran diferencia entre la gráfica de 2016 y la de 2018 es el tamaño del agujero de suministro. Y es que la gráfica de 2016 tampoco incluía la producción de los proyectos pendientes de aprobación, y mientras entonces el agujero se extendía unos 20 Mb/d en 2025, actualmente ese agujero puede llegar hasta los 34 Mb/d. Lo cual muestra a las claras que la situación ha ido a peor.

No es ningún misterio: fuera de los EE.UU., las compañías están replegando velas de manera cada vez más decidida. Ya comentamos que la española Repsol ya no invertirá en buscar nuevos yacimientos de petróleo y solo mantendrá lo que ya tiene en marcha; y como ella están haciendo muchas otras compañías, que tras gastar muchísimo dinero en exploración y desarrollo desde comienzos del siglo XXI ya hace 5 años decidieron que no invertirían más, sino cada vez menos. Es el colapso de la producción que anticipábamos que iba a producirse, que se veía como algo inevitable hace dos años y del cual la AIE nos lleva avisando en los últimos meses. Ya está aquí.

A la AIE ya solo le queda una bala en la recámara: el fracking de los EE.UU. Como de manera fáctica los EE.UU. están financiando (con grandes perdidas) el consumo de petróleo del resto del mundo y es el único país donde la inversión en petróleo sube, la AIE quiere creer que serán ellos los que podrán compensar este faltante. Lo que pasa es que la cantidad a compensar es simplemente desorbitante. El propio escenario de la AIE contempla que la producción de fracking en los EE.UU. llegue a su máximo en 2025, con 9 Mb/d, cuando debería ser por lo menos 15 Mb/d para evitar problemas, y en el propio WEO se reconoce que el recurso base estimado para el fracking no da para eso.

Es un grito de desesperación. Es un último esfuerzo de la AIE para negarse a aceptar que va a pasar lo que inevitablemente va a pasar, lo que hace años que sabíamos que inevitablemente había de pasar. Ahora ya lo tenemos encima.

La cosa no queda aquí. Nos avisan que por culpa de cambios normativos, como el que obliga a que los barcos usen gasóleos con menor contenido de azufre, habrá un encarecimiento y posible pico de precios específico para el diésel (nota relevante: en fechas próximas haré una actualización sobre el problema del pico del diésel, el cual mostrará la gravedad de la situación actual de la producción de diésel y que es obviamente la causa real de esos problemas que refiere el WEO).

Después de estas cuñas tan inquietantes, el WEO se va por otros derroteros, insistiendo de nuevo en la importancia de la electrificación, de la universalización del acceso a la electricidad y relacionándola mucho con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. De toda esa larga discusión me parece interesante resaltar una gráfica que nos da una idea de las proyecciones que hace la AIE sobre cuáles serán en el futuro la participación absoluta y relativa de las diferentes fuentes de energía en la generación de electricidad.



Las proyecciones de la AIE están asumiendo que desde los reducidos porcentajes de generación eólica y fotovoltaica actuales vamos a llegar más de la tercera parte del total con esas dos fuentes, y también que el consumo de carbón caerá drásticamente, un poco compensado por los fabulosos y nunca rentables sistemas de captura de carbono (ahora denominados sistemas de captura, utilización y almacenamiento de carbono).

En las siguientes páginas se discute mucho sobre las emisiones de CO2 según el combustible y muchos otros aspectos relacionado con las previsibles curvas de emisiones,  y también sobre cómo conseguir cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU. Son temas muy interesantes, y particularmente el de los objetivos de sostenibilidad (de los cuales se va a hablar mucho en el futuro) pero que por el momento obviaré para concentrarme en los aspectos que me parecen más críticos, particularmente las cuestiones de seguridad de suministro.

Llegamos por fin al capítulo específicamente dedicado al petróleo (pues todo lo que habíamos visto hasta ahora eran solo consideraciones genéricas sobre la situación de esta materia prima). Aquí se dan muchos más detalles, con discusiones pormenorizadas por países, consumo de petróleo por sectores, etcétera. Cuando se habla del más que posible pico de precios que nos espera, nos encontramos con la siguiente gráfica que nos muestra cómo se espera que evolucione la producción de petróleo de fracking en los EE.UU. (como comentábamos, la última esperanza) en el escenario de Nuevas Políticas.



La curva de producción esperada asume que se van a abrir nuevos pozos como si no hubiera mañana (cada franja representa la evolución de los pozos que comenzaron a producir en un determinado período). Como se ve, la producción decae muy rápidamente en pocos años y para compensarla se han de introducir nuevos pozos, en un número creciente no solo para compensar el decaimiento de todo lo que había antes, sino también porque los pozos que se van explotando cada vez son peores. Solo con un esfuerzo titánico (y multiplicando varias veces las pérdidas económicas actuales) podría EE.UU. seguir la curva de producción que aquí se indica, que se debe entender por tanto como lo mejor de lo mejor que se podría hacer. Y aún así se queda lejos de los 15 Mb/d que la AIE dice precisar.

En este punto, la AIE introduce una gráfica aún más espectacular que todas las anteriores: cómo evolucionaría la producción de petróleo si cesase de golpe la inversión desde 2018.



El ritmo de decaimiento que se observa en este caso es absolutamente salvaje, impresión que se ve aún más agravada porque, en este caso sí, la AIE nos muestra la evolución hasta 2040. Éste seria un escenario de pesadilla. ¿Cuál es el objeto de poner aquí esta gráfica? La intencionalidad más plausible es mostrar de una manera clara y tajante qué nos podría pasar si las compañías petrolíferas tomaran su decisión más drástica. Este escenario solo sería realista si el fracking de los EE.UU. se desmoronara, simplemente porque el sector financiero aceptara ya que la deuda que tienen es impagable, y que en el resto del mundo las urgencias y necesidades de las empresas petroleras hiciera que se concentraran en conseguir tanta liquidez como les fuera posible. Esta gráfica es, básicamente, un aviso a navegantes delante de un escenario que la AIE considera posible (aunque no necesariamente probable). Por otro lado, los lectores más añejos de este blog habrán observado cómo se parece la curva que nos muestra la AIE a las que yo obtengo cuando estimo la evolución posible de la energía neta del petróleo, por ejemplo en el post "El ocaso del petróleo: Edición de 2017".



La similitud de aspecto no es una coincidencia: en mi gráfica estimo cuál es la cantidad real de energía que podemos sacar del petróleo, mientras que en la gráfica de la AIE estiman básicamente que es lo que nos va a dar el petróleo si no malgastamos más dinero en intentar extraer más. Con todo, la gráfica de la AIE es aún peor que la que yo obtenía, pero eso es lógico porque los ritmos de decaimiento que yo usé eran del 6% anual, mientras que según parece el decaimiento natural está más bien cerca del 8% anual.

Abundando más en la idea de buscar la salvación en el fracking de los EE.UU., nos encontramos con la siguiente gráfica sobre cómo tendría que evolucionar la producción del shale oil en ese país según el nuevo volumen de reservas de petróleo se aprueben cada año en el resto del mundo.



Como ven, el sobreesfuerzo a hacer por la ya muy endeudada industria americana es mayúsculo. La insistencia de la AIE en recurrir al shale solo se puede entender porque probablemente la AIE considera que solo en los EE.UU. están tan locos como para seguir explotando algo que es ruinoso, mientras que el resto del mundo está arrojando la toalla. Ya es bastante poco realista pensar que los EE.UU. puedan duplicar su producción actual de petróleo de fracking, como considera el escenario de Nuevas Políticas; lo que se propone aquí es que tendría que incluso triplicarlo.

El siguiente capítulo está dedicado al gas natural. Pocas sorpresas aquí: aún estamos a unos años (aunque seguramente menos de una década) del pico del gas, y por tanto todo son vino y rosas para la AIE, que asume que la producción de gas va a aumentar el 60% en los próximos 22 años. No sorprendentemente, para la AIE el gas natural se va a volver la fuente de energía principal del mundo - simplemente, porque no son capaces de anticipar su pico (como no anticiparon el peak oil: ¡si aún están intentando asimilarlo!). Sí que llama la atención que el incremento de precio esperado para la UE, EE.UU., y Japón es bastante considerable, especialmente para la primera (un 50% de subida para los dos primeros, aunque en EE.UU. sea mucho más barato que en Europa), lo cual posiblemente también es excesivamente caro para no tener efectos económicos concretos (léase recesión económica). Una vez más, la AIE es incapaz de entender que se puedan desencadenar fenómenos no lineales.



Prosigue una exhaustiva discusión sobre el comercio del gas (cuestión clave, porque el gas no es algo fácil de transportar), su uso por regiones y por sectores económicos. Sobre lo último quisiera destacar la siguiente gráfica:


La categoría "autoconsumo para producción energética" es muy interesante: es una franja nada despreciable, que representa poco menos del 10% del total. Aunque seguramente los procesos contabilizados no se refieren solamente al gas natural (una parte de ellos, por ejemplo, probablemente tienen que ver con el uso del gas para extraer el bitumen de las arenas bituminosas y su ulterior mejorado en las refinerías), el porcentaje es una indicación de que la Tasa de Retorno Energético (TRE) del gas natural debe estar bastante cerca de 10, un valor crítico: una rentabilidad energética (y por tanto económica) del gas natural tan baja anticipa cambios drásticos en su explotación, y probablemente preludia la llegada al pico del gas.

Otro indicio de que las cosas no son tanto del color de rosa en el gas natural es la comparativa que se hace entre la capacidad de licuefación de gas natural (para su exportación en buques metaneros) y los requerimientos que implicaría cumplir con las previsiones del escenario central.



El caso es que se necesita que los proyectos aprobados pero aún no ejecutados comiencen a entrar en operación para evitar problemas tan pronto como ahora, e incluso con eso, con lo que se ha aprobado hasta hoy habría falta de capacidad para atender la demanda tan pronto como en 2025. Ciertamente en el futuro se podrían ampliar los proyectos de licuefación y que por tanto el faltante que se muestra en ese gráfico no llegue a suceder, pero también es cierto que en un futuro económicamente incierto (máxime si se materializan los picos de precios del petróleo de los que hablábamos más arriba) lo más probable es que justamente se restrinja la inversión y que por tanto falte capacidad de licuefación para llevar el gas natural al mercado, aún cuando se pueda producir. En todo caso, esta gráfica es de nuevo un aviso a navegantes que envía la AIE, puesto que en sus modelos de previsión no deben tener tan claro que se acaben aprobando nuevos proyectos de licuefación (máxime cuando son proyectos costosos y que requieren años para su ejecución).

También significativa es la gráfica en la que se analizan las dificultades que tendrá la UE para abastecerse de gas natural en los próximos años (como se muestra en la parte de la izquierda de la siguiente figura), y de dónde considera la AIE que podrían venir ese gas que falta (básicamente, pagando más de lo estipulado y de otros puntos a través del mar Caspio, es decir, de nuevos exportadores de Oriente Medio). Cabe añadir que en el texto la AIE reconoce que la producción de Noruega y Rusia va a decaer en los próximos años.



Como anticipándose a lo que pueda pasar, este WEO analiza dos subescenarios, dentro del de Nuevas Políticas y dirigidos específicamente a la cuestión del gas en Europa, uno denominado "Unión energética", en el que todos los países de la UE colaboran para garantizar el flujo de gas por todos los países, y otro denominado "Contrafactual", caracterizado por la falta de compromisos y contratos y la escasa colaboración entre países de la UE. Lógicamente, el segundo es mucho más problemático e incierto que el primero.

El siguiente capítulo está dedicado al carbón. Bastante al comienzo vemos una gráfica sobre la producción futura, bastante similar a la que ya vimos en el WEO de 2014:


Como en 2014, lo que se muestra en una caída de la producción de carbón en los años venideros, que solo podrá ser compensada si las minas proyectadas pero que aún no ha comenzado la ejecución (las "greenfield mines") entran en operación. Como indica el gráfico, si no llegan pronto al rescate hacia 2025 (año muy crítico, por lo que se ve) la caída de la producción de carbón será muy precipitada. Pero la gráfica del WEO de este año tiene dos importantes diferencias con respecto a la de 2014. En primer lugar, el eje temporal está cortado: no se muestra qué pasó antes de 2015. Si se mostrara ese rango temporal (ver el gráfico de 2014 debajo de estas líneas), se vería que antes la producción crecía, y que en realidad ya hemos pasado el máximo de producción (en 2014 creían que en 2040 la producción de carbón sería superior a los 6.000 millones de toneladas equivalentes a petróleo, mientras que en este WEO asumen que en 2040 será de poco más de 5.000 millones, similar a la producción de 2015).


La otra importante diferencia con respecto a 2014 es que, como muestra la figura, hubo ya una caída de producción de carbón de 2015 a 2016, ligeramente remontada en 2017 pero que aún nos sitúa en niveles inferiores a los de 2015. Sin la aportación de las "greenfield mines", la tendencia inevitable sería a la caída de producción, así que esta gráfica sería un nuevo indicio de la llegada del pico del carbón (aunque en este caso se produciría no solo por factores geológicos). Lo que es significativo también de este WEO es que en el texto se reconoce que los precios no han cubierto costes y por eso ha habido muchas compañías que han quebrado, y que se observa algo parecido a lo que pasa con el petróleo, esto es, se están planteando pocos proyectos de minas nuevas. Es nuevamente un reconocimiento tácito del pico del carbón.

El resto del capítulo transcurre por los derroteros habituales: producción por regiones, uso por sectores económicos, comercio... Es gracioso ver cómo se da por hecho que en las próximas décadas el carbón irá perdiendo peso relativo en la generación de electricidad en favor de las renovables. Aunque es cierto que así ha sido durante los últimos años, la experiencia de Alemania durante la Energiewende nos hace albergar más que fundadas sospechas de que la tendencia se puede quebrar (y máxime ahora que China anunció el pasado 1 de junio que congelaba toda nueva inversión en energía fotovoltaica). Para acabar, la parte final del capítulo discute sobre la capacidad de las centrales térmicas de carbón de aportar flexibilidad (capacidad de suplir electricidad cuando las renovables no pueden), sus emisiones de CO2 y el disparate de los sistemas de captura y secuestro de carbono.

El siguiente capítulo está destinado a la discusión sobre energías renovables y eficiencia. Es curioso que liguen ambos conceptos, mucho más que en las mucho menos eficientes fuentes de energía no renovable, pero también es lógico: sin un aumento increíble (e inverosímil) de la eficiencia sería imposible que la energía que podremos producir cubra todas las expectativas económicas. Para cubrir la demanda prevista en el escenario de referencia hasta 2040, la producción de energía renovable debería multiplicarse casi por 3, para lo cual sería preciso multiplicar por dos los subsidios anuales que ahora recibe. Cifras ambiciosas pero que no suenan a descabelladas. Sin embargo, esas cifras globales están un poco maquilladas ya que contienen la hidráulica, mucho más importante hoy por hoy que las demás renovables. Descontando la generación de hidroelectricidad, el resto de producción renovable tendría que multiplicarse con 5, un objetivo sin duda ambicioso pero que parece perfectamente planteable si hay una verdadera voluntad política detrás. Cabe decir que la mitad de todo lo no hidráulico es biomasa para generación de calor y combustibles, y que descontado eso el incremento que deberían hacer las otras renovables es todavía mayor.

Dado que se comienza a ver que el gran caballo de batalla será el uso de energía renovable para el transporte, en este WEO se le concede mucha importancia a los biocombustibles (que cuando nos da la gana los contamos también con el petróleo, lo cual hace que las cifras totales estén un poco desvirtuadas por culpa de esta doble contabilidad). Es risible la insistencia en que la producción de biocombustibles no causa problemas a la producción de alimentos para consumo humano y del ganado, a pesar de la numerosa evidencia en sentido contrario.

El tema de la eficiencia es también muy llamativo: fíjense en la siguiente gráfica cuál es el nivel de demanda que se asume nos vamos a poder ahorrar gracias a las ganancias en eficiencia en el transporte (incidentalmente, observen también la escasa aportación de las renovables):



El discurso sobre la eficiencia sigue con una discusión sobre las viviendas con un consumo casi nulo de energía, lo que proponen como una solución perfecta especialmente para Europa (recordemos que a nosotros nos toca un descenso energético bastante fuerte, de acuerdo con el WEO). Por supuesto, la digitalización es un aspecto clave en ese proceso de desmaterialización energética de Europa. No hace falta decir que hay mucho brindis al Sol y poco realismo en todos esos planteamientos.

La segunda parte del WEO es específicamente sobre electricidad. No voy a comentar demasiado de esta parte. Sí que mostraré una gráfica en la que se muestra cómo han caído en los últimos años los costes de producción eléctrica de diversos sistemas renovables, porque ése es el argumento fundamental que usan los defensores de un modelo 100% renovable continuista respecto al modelo actual; será interesante observar cómo evolucionan estos costes en los años venideros.



Hay muchas otras cuestiones interesantes, como la gestionabilidad de las fuentes de energía renovable, pero no aportan realmente nada nuevo a las discusiones de siempre. Simplemente, hacer notar que para la AIE la electrificación de todo es al solución a los problemas tan serios que tenemos planteados con la escasez de petróleo y de carbón.

La última parte del WEO está dedicado al análisis en profundidad de un tema, en este caso el petróleo y gas "limpios". Es una parte principalmente centrada en cuestiones ambientales (emisiones de todo tipo implicadas por todos los aspectos de ambas industrias) y no pensaba detenerme demasiado en ella, aunque he encontrado algo muy interesante allí: las proyecciones sobre la evolución de la TRE del petróleo que hace la AIE:


Dejando al margen que los valores de TRE que reporta la AIE (que no sabemos de dónde los saca) son demasiado elevados comparados con los que se suelen reportar en la literatura científica, es muy positivo que la AIE comience a incorporar aspectos termodinámicos en la discusión de la futura disponibilidad de los recursos. De hecho, en el apartado donde se encuentra esta gráfica se discute correctamente que al quedar cada vez menos recursos y ser éstos de peor calidad, el rendimiento energético baja. Es un poco triste que una discusión tan fundamental haya ido a caer a una sección donde este aspecto es marginal, en vez de ocupar un lugar más central en la discusión del petróleo, pero ésta es la manera que tiene la AIE de decir las cosas que no es correcto decir en público: decirlas, sí, pero escondiéndolas en el fárrago de páginas del WEO. Así, en el futuro, nadie podrá acusar a los oficiales de la AIE de no haber dicho las cosas, y al mismo tiempo evitan susceptibilidades actuales.


Conclusiones:

En muchos aspectos, este WEO marca un nuevo punto de inflexión en la complicada trayectoria de la AIE. Ha habido varios hitos importantes en este proceso de difícil equilibrio entre la negación a aceptar una realidad desagradable y la obligación de servir responsablemente a sus administrados: en 2010 reconocieron que la producción de petróleo crudo convencional había tocado techo; en 2014 mostraron varias gráficas que anticipaban picos de producción (por cierto que en este WEO ni se menciona al uranio); y en 2016 mostraron por primera vez una gráfica en la que la producción de petróleo no podría cubrir la demanda. Este año, sin embargo, el mensaje es aún más contundente: va a faltar petróleo, va a faltar mucho y va a faltar ya. De aquí a 2025 tenemos 13 Mb/d como mínimo que no se van a poder cubrir, y la cantidad total podría llegar a ser de 34 Mb/d. 34 Mb/d es el 37% de todo el petróleo que se consume hoy en día, y este faltante sobrevendría en 7 años, en el peor de los escenarios posibles. Sin duda, al final las cosas no irán de esta manera tan horrible, pero lo que parece inevitable, según las propias palabras de la AIE, es que se produzcan picos (en plural) de precios del petróleo en los próximos años (y eso solo hablando de petróleo, pues el carbón tampoco está mucho mejor). Alguien en la AIE ha gritado "peak oil". En realidad no es alguien: es todas las personas que participaron en la elaboración de este informe, que entienden perfectamente de qué están hablando. El mensaje ha sido claro. Ahora falta saber si alguien quiere escuchar.


Salu2.
AMT

martes, 15 de junio de 2010

Algo se mueve en Inglaterra

Queridos lectores,

Esta modesta puerta de color azul chillón que ven en la imagen de la izquierda es la puerta de la Chatham House, la sede del antiguamente conocido como Real Instituto de Asuntos Exteriores del Reino Unido. Es un instituto dedicado a promover análisis independientes de calidad sobre los asuntos más importantes en política exterior e interior del Reino Unido, y aunque es una organización independiente trabaja en estrecha colaboración el parlamento británico. En los últimos meses, Chatham House
está cobrando una especial relevancia en la discreta discusión de los efectos del inminente shock petrolífero sobre la industria y la economía británica (en una muestra del pragmatismo británico, su preocupación es exclusivamente el Reino Unido; el mundo, la OCDE, incluso Europa más vale que busquen su propio camino).

En el Reino Unido empieza a ser un lugar común que se acerca un shock petrolífero. Quizá tienen aún fresco el recuerdo de lo que supuso el embargo árabe y la guerra Irak-Irán en los 70, con todos los problemas de suministro que ello generó, especialmente agravado por la insularidad de Gran Bretaña. En un fuerte contraste con la actitud de avestruz de la industria en el resto del mundo, una parte de la industria inglesa ha creado un think tank llamado Industry Taskforce on Peak Oil and Energy Security (ITPOES) (se podría traducir por "Grupo de trabajo de la industria sobre el Peak Oil y la seguridad energética"), constituido por algunas de las más grandes empresas británicas del sector de la energía y el transporte (obviamente, las primeras y más afectadas por la llegada del Peak Oil). Ya hemos comentado varias veces a propósito de ITPOES en este blog; por resumir una historia larga comentaremos que los dos informes que de momento han sacado (el primero en 2008 y el último en Enero pasado) alertan sobre una pronta llegada de un shock de suministros en Gran Bretaña, tan pronto como 2012 o tan tarde como 2015 (según el último informe, una vez que se tiene en cuenta el impacto de la actual crisis económica). De nuevo en contraste con lo que se ve en el resto del mundo, la prensa se ha hecho sobrado eco de los informes, especialmente del último (ver esta noticia reciente que lo comenta en The Guardian; incluso la publicación del informe de 2010 llegó a ser la página 2 de la edición europea de The Wall Street Journal). Pero hay un tercer contraste marcado en el caso del Reino Unido, y es la implicación de Chatman House (como un vehículo subrepticio del Gobierno británico) intentando organizar este debate y canalizarlo de manera positiva. En un post anterior ("Algunos gobiernos cambian el rumbo") analizábamos cómo Chatham House había organizado un encuentro entre representantes de la industria, inquietos por el informe de ITPOES, representantes del Gobierno y, de manera sorprendente, dos miembros de Transition Network. Échenle un vistazo a mi post para encontrar el impactante resumen de la reunión.



Chatman House acaba de auspiciar la presentación de un libro blanco sobre seguridad energética, promovido por Lloyd's, la mayor compañía de seguros del mundo (es fácil de creer Lloyd's tiene un interés especial en que los riesgos que asegura no se conviertan en impagados reales). Su informe se llama "Sustainable Energy Security: Strategic Risks and Opportunities for Bussiness" ("Seguridad energética sostenible: riesgos estratégicos y oportunidades de negocio"). No se confundan por el título; a pesar de un cierto y deliberado perfil bajo y muy orientado al Bussiness as usual, los párrafos literales que contiene son demoledores. Advertencia: No me he leído el informe (el tiempo no llega para todo, chico, algún día tengo que dormir), así que todo lo que comento viene de una crítica aparecida en el blog Peak Generation. En lo que sigue, traduzco del inglés un par de párrafos escogidos en aquel artículo del informe "Sustainable Energy Security...":

" LA DINÁMICA DEL MERCADO Y LOS FACTORES MEDIOAMBIENTALES SIGNIFICAN QUE LOS NEGOCIOS NO PODRÁN SEGUIR CONFIANDO EN FUENTES DE ENERGÍA TRADICIONALES DE BAJO COSTE
La sociedad moderna se ha construido sobre la espalda del acceso a fuentes de energía basadas en el carbono, combustibles y relativamente baratas. Tres factores hacen que este modelo esté desfasado: el consumo creciente en las economías emergente, las múltiples restricciones en la producción de combustibles tradicionales y el reconocimiento internacional de que seguir librando dióxido de carbono en la atmósfera causará un caos climático."

" NOS DIRIGIMOS HACIA UNA DISRUPCIÓN GLOBAL EN EL SUMINISTRO DE PETRÓLEO Y UN PICO DE PRECIOS
Los mercados de la energía continuarán volátiles mientras los mecanismos tradicionales que compensaban el suministro y el precio pierden su poder. Los precios internacionales del petróleo probablemente subirán en el corto a medio plazo debido a los costes de producir barriles adicionales en entornos difíciles, tales como los campos en mar profundo y las arenas bituminosas. Una disrupción del suministro de petróleo a medio plazo se deberá probablemente a una combinación de falta de inversión en exploración y desarrollo y en eficiencia durante las últimas dos décadas y una demanda resurgente después de la recesión global. Esto puede crear un pico de precios que urgirán la implantación de medidas nacionales para recortar la dependencia en el petróleo."

Como ven, no parece muy animada, la perspectiva. Y no olviden que éste es un informe redactado por Lloyd's... Hay un apartado especialmente dedicado a los problemas de la explotación del petróleo de aguas profundas, y cómo el reciente incidente de la Deepwater Horizon afectará a esta parte del negocio, que al tiempo es tan crítica para nuestro futuro (la Agencia Internacional de la Energía estima que para el año 2020 el 40% de la producción de petróleo debería venir de las aguas profundas). En ese sentido, quiero hacer un apunte sobre la situación actual de BP (antigua British Petroleum). Esta compañía ha gastado ya 1,2 millardos de dólares en los esfuerzos de mitigación del vertido, y sólo para limpiar lo que ya se ha vertido necesitaría más de 6 millardos de dólares extra. Sólo la multa por violar el Acta de Aguas Limpias de los EE.UU. le puede suponer otros 7 millardos más (de momento), y teniendo en cuenta los pleitos y otras multas los costes actuales no deberían de bajar de los 40 millardos de dólares. Teniendo en cuenta que los beneficios de BP el año pasado fueron de 13 millardos de dólares y que dispone de 8 millardos en efectivo y activos fácilmente liquidables, parece que BP va a tener problemas no ya para repartir dividendos, si no para evitar la bancarrota (según Matthew Simmons, si en un mes esta locura no ha parado, BP quebrará) y que sus restos sean fagocitados por las otras grandes, enviando un significativo aviso a navegantes: no se arriesguen a explotar petróleo de aguas profundas en EE.UU., peligro de quiebra. Dos ironías para terminar este apunte: primero, que BP se sentía tan segura con sus actividades en aguas profundas y estaba tan convencida de que las aseguradoras le timaban que este pozo en concreto se lo aseguró ella misma (con lo que no puede repartir el impacto con otro/s); segundo, que muchos fondos de pensiones británicos dependen para su rentabilidad de los dividendos de BP, y ven con malos ojos que la compañía no reparta este año (no digamos ya que quiebre). Si esta fuente se seca, los gestores de fondos tendrán que buscar otra fuente de la que parasitar, creando aún más inestabilidad financiera planetaria... El capitalismo está loco y degenera.

Bonus track: merecería otro post en sí mismo, pero como tengo la suerte de que este interesante artículo de Richard Heinberg esté traducido a un español bastante aceptable, no les costará a los amables lectores leerlo por sí mismos: China o EE.UU., ¿Cuál será la nación que mantenga el liderazgo? Habla de este extraño binomio, en el que la caída de uno acabará arrastrando al otro, pero inevitablemente han de competir. Muy interesante.

Salu2,

AMT

P. Data: Para aquellos de nuestros lectores que sean catalano-parlantes: entrevista que nos hicieron a Jordi Solé y a un servidor de Vds. en un programa de radio hace unos días (hacia el minuto 29:30, después de la publicidad en inglés; fuente original: http://paciencialanostra.blogspot.com/2010/06/programa-90-12-vi-10.html):