lunes, 16 de septiembre de 2013

El callejón donde no hay milagros

Queridos lectores,

Javier Pérez me ha hecho llegar esta pieza donde analiza de una manera sencilla los límites duros contra los que estamos chocando en materia económica. Un simple ejercicio de introspección nos muestra que estamos dándonos de cabezazos dentro de una jaula cada vez más estrecha...

Salu2,
AMT

El callejón donde no hay milagros


Los humanos tomamos nuestras ideas de la naturaleza y las reelaboramos hasta convertirlas en filosofía, matemáticas o tecnología. El primer matemático fue sin duda un tipo que se miró los cinco dedos de una mano y pensó que, con ese instrumento, podía contar y comunicar a los demás el número de gacelas que pastaban en la pradera. El pato contiene la idea del primer barco, el pez lleva consigo el germen del primer submarino y el pájaro el del primer avión. Posiblemente, la metamorfosis del gusano en mariposa sea la base inicial del optimismo tecnológico: todo cambia, y a mejor, por un proceso que no sabemos muy bien cómo funciona, pero cuyos resultados saltan a la vista.
    Lo que parece que nos cuesta un poco más asumir es la realidad de que la energía son las alas de esa mariposa, y que, a medida que se reducen, la mariposa se acerca más al gusano que un día fue, pero sin perspectivas. O como decimos por aquí: cuando eres niño y comes papillas, esperas a que te salgan los dientes. Cuando eres viejo y comes papillas, mala cosa…
    La cuestión, por tanto, es que nuestras alas se reducen, y con ellas nuestras posibilidades. Una vez asumida esa triste realidad, tenemos el deber imperativo de buscar un camino, una nueva mecánica que nos permita seguir adelante o buscar una nueva metamorfosis, y para ello, a mi entender, es preciso intentar averiguar cual será el curso futuro de las cosas.
    A largo plazo, todos calvos, o como dicen en África, a largo plazo, todos seremos blancos. Por tanto, olvidémonos de las ideas apocalípticas y tratemos de analizar cómo evolucionarán en el corto plazo los asuntos que nos interesan: empleo, suministros y paz.
    La construcción de un modelo que nos permita determinar por dónde se encaminarán los acontecimientos, no es nada fácil. Pero ahí va mi intento, con sus premisas:
-1- La cantidad de energía que contiene un barril medio es menguante. Pongamos que en un 0,5 % anual.
Ya se ha hablado algunas veces en este blog del asunto, pero no está de más insistir en la obviedad de que los barriles sacados de más abajo contienen más arena, por decirlo a lo bruto, o en que hemos extraído en primer lugar el petróleo de mayor calidad y rendimiento energético, por decirlo a lo fino. El número de barriles de petróleo producidos no es, por tanto, una variable homogénea. No importan los barriles, sino la energía que contienen, igual que en una dieta no importan tanto los gramos de alimento como las calorías que contienen.
Un barril de petróleo equivale a 42 galones estadounidenses o 159 litros, y su valor energético medio se considera equivalente a 6,12 × 109 J o 1.700 Kw·h.
Como digo, esto es sólo teórico, porque en la práctica la energía que contiene el barril medio extraído desciende paulatinamente.
-2- La producción de los pozos tradicionales, declina en un 3% anual. La cifra es arbitraria, o aproximada.
También este es un tema recurrente en todos los estudios sobre energía, y su realidad es muy dispar. Mientras algunos campos petrolíferos ven reducida su productividad en un 5% o un 6% anual, otro consiguen mantenerse prácticamente sin cambios.  Aunque la propia Agencia Internacional de la Energía reconoció un declive medio del 5 % en su informe del 2010, vamos a ser un poco más optimistas (justo lo que nunca se esperan los lectores de esta web) y aceptar un declive anual medio de los pozos conocidos de sólo un tres por ciento.


La gráfica expresa las predicciones de la OIE, dando por hecho el declive de los pozos tradicionales (azul oscuro) y añadiendo franjas de otros colores para representar las nuevas fuentes que, según ellos, sustituirán las menores cantidades de petróleo extraídas. Que los pozos al envejecer producen menos, es fácil de entender de modo intuitivo. Que se pueda sustituir eso con otra cosa, está por ver.
-3- La población mundial crece en un 1 % anual.
Y no sólo la población, sino también el consumo de energía per cápita, ya que parte de la población que hace unos años iba en burro ahora va en moto, o en coche.
Aquí va, de nuevo, la gráfica sobre la evolución demográfica de la Tierra en los últimos 200 años:
En cuanto al consumo total de energía, esta es la evolución del consumo de energía eléctrica, según datos del Banco Mundial:
En cuanto a la demanda mundial de energía, aquí va otra gráfica. La fuente es Artinaid.com:
Con una población creciente, sólo se puede reducir el consumo de energía total reduciendo fuertemente el consumo per cápita. Y a eso, por cierto, se le llama pobreza.
En este blog ya se habló, y bien, de la bomba malthusiana, así que echadle un vistazo.
-4- Cuando el precio del petróleo aumenta, su consumo disminuye.
Esto, que parece una obviedad, entraña una enorme dificultad en su cálculo, pues aunque sucede con todos los productos no se experimenta en magnitudes idénticas.
De hecho, hay una variable en economía, la elasticidad, que se encarga de estudiar las variaciones de oferta y de demanda en función del precio. La elasticidad, en general, depende de la naturaleza del producto. No puedo ponerme a explicar ahora toda la teoría pero, resumo:
Cuanto más caro es un producto, hay menos gente que lo compra ya que es menos interesante o hay menos personas que pueden pagarlo. Si el producto es poco importante o se puede sustituir fácilmente, un pequeño incremento de precio produce una disminución muy grande de demanda. Por ejemplo, las manzanas. Si suben de precio, podemos comprar peras, o no comprar fruta esa semana.
Si el bien es fundamental o de primera necesidad, la disminución de consumo es muy pequeña respecto al aumento de precio. Ese es el caso, del agua, la sal (por eso los ingleses cobraban a la población de India salvajes impuestos sobre la sal), el pan, las patatas y… sí, los combustibles.
Un aumento en el precio de la gasolina produce una disminución en su consumo, pero menor al aumento del precio, porque hay una serie de cosas que tenemos que hacer de todos modos (transportar comida, ir al trabajo, etc…)
-5- Cuando se reduce el precio del petróleo, su producción disminuye.
Y esto es así, por dos razones: cuando sacas menos dinero de vender el petróleo que produces, puede resultarte más interesante invertir tu dinero en otra cosa,  como poner fábricas, abrir otras explotaciones, etc. Las industrias petroleras tienen que pedir dinero a los inversores para abrir pozos o mantenerlos, y cuanto menor es el precio del petróleo menor es la rentabilidad de las inversiones ya realizadas. Por tanto, una reducción del petróleo implica menos capitales para esa industria y una menor producción.
De igual modo, una reducción del precio del petróleo convierte en poco rentables o ruinosos los yacimientos que tienen un alto coste de extracción. Por ejemplo, el fracking tiene unos costes medios de 85$ por barril. Si el petróleo está por encima de ese precio, el fracking es rentable, peor si baja, deja de ser rentable y la producción disminuye, al dejar de aportar crudo al mercado este tipo de explotaciones.


-6- La producción total no se puede aumentar gran cosa, a no ser a costa de un incremento brutal de los costes de producción.
     Los pozos baratos ya se están explotando. Para producir más petróleo y cubrir así la demanda de una población creciente y un consumo creciente, hay que echar mano de métodos y lugares carísimos.
    No es posible seguir teniendo petróleo abundante y barato, que es la base de nuestro sistema económico y de nuestra capacidad demográfica.
Y hasta aquí las premisas.
Pero el caso es que he puesto en una Excel todo esto,  tratando de predecir la evolución de los años futuros, y no me acaba de cuadrar ni a tiros. O el precio se va muy arriba, con lo que debería disminuir la demanda, porque a partir de cierto punto no hay manera de continuar la actividad, o se va muy abajo, por la cantidad de industrias que cierran y actividades que cesan, con lo que el nuevo precio no cubre los cotes de producción y se reduce, a lo bestia, la cantidad producida.
     Entiendo, por tanto, que nos movemos en una estrecha banda de equilibrio entre los precios asumibles y los costes de producción.
Se trata de una estrecha banda de fluctuación, más estrecha cada vez, donde los precios fluctúan como locos en busca de un equilibrio. El futuro, por tanto, no pasa por grandes  alzas como las que muestran los modelos matemáticos que usé en otro artículo sino por constante dientes de sierra en una franja determinada, en un callejón en forma de embudo del que no se puede salir sin adelgazar.  
Y si miramos de cerca esa situación, creo que vemos la verdadera naturaleza de la jugada: el concepto de coste de producción es global, como lo es el mercado. Al final, los costes de producción se convierten en una media, porque todos los productores concurren como oferta al misma mercado y todos los consumidores concurren, o casi, al mercado como demanda global. Pero el concepto de coste asumible es local y muy diferente entre unos y otros, y depende sobre todo de lo que se haga con esa energía y de lo que con ella se sea capaz de producir. Si te dedicas, por ejemplo, a actividades de bajo valor añadido, la energía te resultará cada vez más cara; pero si empleas el petróleo, por decir algo, para producir medicamentos, entonces no te importa gran cosa que un barril suba treinta dólares, porque de un barril haces un millón de pastillas que vendes a cinco dólares la unidad.
El concepto “coste asumible” depende de la estructura productiva de cada sector, de cada familia y de cada país, con lo que entiendo que la caída, que ya ha comenzado, será primero por sectores y luego por países. Hay ya sectores que no pueden seguir trabajando con los costes actuales. Un ejemplo que conozco muy bien es la hostelería de montaña: es imposible competir en precio en un hotel en el Norte, porque el coste de la calefacción es tal que te obliga a subir los precios (y no vendes) o da no ganar dinero (y no quieres vender).
A la postre, Los países que puedan mantener una serie de servicios a pesar de la caída de algunos sectores conservarán la estabilidad, y los que no, como el caso de Egipto, serán los primeros en irse al carajo, al paso de la oca y con banda de música.
Pero a la gente no le gusta ser pobre. A la gente no le gusta irse al carajo. ¿ Y qué pasa entonces?
    Pero a pesar de todo, de momento el precio en sí no caerá ni subirá gran cosa, oscilando en esa banda de equilibrio y añadiendo nuevos cadáveres al cementerio económico con cada diente de sierra.
     En el caso de España han caído ya muchos sectores (de ahí el desempleo salvaje), y mantenemos los servicios (o lo simulamos) a base de deuda.
     Si, como preveo, el siguiente colapso financiero es en Asia, nos vamos a echar unas risas con la deuda…
     Por no llorar, más que nada.

www.javier-perez.es

jueves, 12 de septiembre de 2013

La descomposición de los Estados




(Nota: a lo largo de todo este artículo me referiré a Catalunya como Cataluña, al ser ésta la grafía castellana para esa región, autonomía, nacionalidad o nación, según gusten Vds. considerar - del mismo modo que escribo Inglaterra o Francia, no England o France. Eso no es óbice para que la denominación oficial sea Catalunya, como corresponde en el idioma original).
 
Queridos lectores,

Ayer tuvo lugar un evento de gran trascendencia local. Una cadena humana recorrió los 400 kilómetros que separan la frontera norte de Cataluña, en los Pirineos, de la frontera más meridional y oriental, en las Tierras del Ebro. El objetivo de esa gigantesca fila humana era pedir la independencia de Cataluña. Desde hace más de 30 años Cataluña ha regulado sus relaciones con España por medio de un estatuto de autonomía, pero desde hace un tiempo se ve que el estatuto queda corto para cubrir las aspiraciones catalanas, máxime en los tiempos de estrechez que corren. Y los catalanes ahora reclaman más de lo que el Estado español y su Constitución pueden permitir.

En los 400 kilómetros de cadena había, por lógica, al menos 400.000 personas (una por metro), aunque a juzgar por lo que vi personalmente al pasear a lo largo del tramo que pasaba por mi ciudad y por las imágenes que he visto de diversas ciudades del recorrido (especialmente Barcelona) la cantidad de asistentes fue muy superior, al menos del doble, aunque seguramente no llegase a la cifra dada por el Departament d'Interior de la Generalitat de Catalunya (1.600.000 personas, lo cual sería impresionante en este proto-país con 7 millones de habitantes). Poco importa cuánta gente se dice que asistió; el caso es que es obvio que el movimiento independentista en Cataluña ha cogido mucha fuerza y que puede ser ya incluso mayoritario (una encuesta reciente encargada por el diario El País así lo mostraba). Mi experiencia del día a día, de tanto ir de aquí para allá por Cataluña, me indica lo mismo: que existe ya una gran masa social que desea, o cree desear, la independencia de Cataluña.

Cómo se ha llegado a este punto no es un misterio para los que vivimos aquí. La razón más importante por la cual se ha pasado de una minoría de independentistas a una posible mayoría es la crisis. Una crisis que es económica, sí, pero también de valores. Mientras los ciudadanos de a pie sufren para mantener sus negocios o conservar su trabajo, y muchas veces no lo consiguen, las noticias de cada día nos cuentan de nuevos y cada vez más graves casos de corrupción que afectan a las más altas magistraturas del Estado, desde los Gobiernos Autonómicos hasta el propio Gobierno del Estado e incluso afectan a la Casa Real. Tener que malvivir con un puñado de euros al mes, a veces mantenido por la propia familia, y al tiempo escuchar la retahíla de millones que se han malgastado en fastos absurdos o que simplemente se ha embolsado el aprovechado de turno, lleva a una rabia comprensible y difícil de parar. Los efectos de esta crisis económica y moral azotan una buena parte de Europa y a toda España, y seguramente con más fuerza que en Cataluña en otras autonomías españolas, pero en Cataluña ha habido un elemento aglutinante, ilusionante: un discurso que ofrece una explicación simplista de lo que pasa y una vía de acción positiva para cambiar las cosas.

El discurso que está triunfando en Cataluña es simple, como decimos: España nos roba; la Cataluña productiva mantiene la España subsidiada; y demás lindezas por el estilo. Para que se hagan una idea de a qué me refiero, les enlazo aquí un vídeo que se ha hecho popular en Cataluña y que glosa estos desequilibrios con la intención de demostrar que Cataluña está siendo expoliada por España. Los agravios que se describen en el vídeo son algunos reales, otros imaginarios, y en otros se utilizan cifras o comparaciones manipuladas para dar la imagen que se busca.

Cataluña es una de las regiones ricas de España y los fallos estructurales que tiene, fruto de la desidia a veces del Gobierno central, a veces de la Generalitat de Catalunya, son percibidos como agravios insoportables. En ese contexto, resulta muy fácil motivar a la gente buscando una vía de salida, la vía positiva: salgamos de España; gestionemos nuestro propio dinero; seríamos ricos si no tuviéramos que soportar el peso muerto de una España que nos ningunea; y otros slogans similares. La actitud de los sucesivos Gobiernos españoles no ha ayudado tampoco a desmontar esa imagen de gobernadores absolutos y chulescos que roban y humillan cuanto quieren, ya que a veces por cálculo electoral ha resultado rentable mantener una actitud beligerante contra Cataluña o su gobierno; y desde la Generalitat con frecuencia se ha recurrido al victimismo para mejorar las expectativas electorales del partido en el poder autonómico.

La agitación catalana contra "la España que nos roba" ha ido creciendo a lo largo de los últimos meses, partiendo de un poso histórico con décadas de recorrido pero que sólo se ha convertido en mainstream gracias a la crisis. En las televisiones y los diarios se han sucedido debates y columnas en los que reputados economistas analizaban la estructura económica de una Cataluña antes y después de la independencia, en algunos casos encontrando que el saldo sería positivo y en otros negativo. Para mi hay tres aspectos curiosos de esos debates, cada vez más frecuentes. En primer lugar, la disparidad de cifras ofrecidas: delante de un tema de tanto calado, lo lógico es que se creara un cierto consenso de bases para analizar fríamente la situación; pero nadie tiene ningún interés en sentar las bases claramente, probablemente porque las posiciones de unos y otros tienen más de ideológico que de lógico y se suele poner el acento en cuestiones políticas (por ejemplo, ¿sería admitida Cataluña en la Unión Europea a pesar de la previsible oposición de España?). En segundo lugar, no deja de ser curioso que todo el discurso se centre en la existencia o no de beneficios económicos con la independencia. Para alguien que se siente catalán por encima de español lo lógico es que se apelase más a sus sentimientos de pertenencia a una comunidad y de extrañeza respecto a la otra; sin embargo, esa ligazón sentimental no parece ser un buen leit motiv para la creciente masa de nuevos independentistas. El motivo que realmente moviliza es el económico, y con gran pragmatismo los sectores nacionalistas tradicionales y algunos nuevos actores se han dirigido hacia aquí. Y en tercer y último lugar, todos los análisis de viabilidad económica de Cataluña parten del supuesto del mantenimiento del BAU, de que el crecimiento económico en Cataluña y en el mundo volverán en un momento determinado, cuando en realidad sabemos que eso no es posible. En suma, que tanto los que argumentan a favor de la continuidad de Cataluña en España como los que lo hacen en contra aludiendo a razones económicas están, consciente o inconscientemente, engañando a la gente.


El proceso independentista en Cataluña es simplemente uno más de los procesos de descomposición de los Estados occidentales fruto de su inviabilidad económica. En medio del marasmo e inoperancia creciente de los Estados, a medida que se consuma la fase 3 del colapso y los Estados se sumen primero en la ineficacia y después en su desaparición, nuevas estructuras de menor tamaño emergen para intentar cubrir este vacío de poder. Lo que hoy pasa en España con Cataluña acabará pasando en los próximos años en el Reino Unido con Escocia, en Francia con Bretaña o en Alemania con Baviera, por poner sólo tres ejemplos de tres regiones en Europa; pero el problema tiene una escala global y así numerosísimos países de América, Asia y África sufren derivas centrífugas de ciertas regiones que, con el tiempo, les pueden llevar a su secesión.

¿Va a solucionar la independencia de Cataluña los problemas de Cataluña? Solamente si Cataluña comprende lo que realmente hay en juego, sólo si se comprende que el crecimiento económico no va a volver, sólo si se acepta que la deuda no se puede pagar y por tanto ni se intenta pagar. Intentar reproducir los errores del pasado pero a menor escala geográfica sólo acelera el camino hacia el colapso. Emprender un proyecto nuevo que supere el BAU, definir un nuevo modelo productivo no basado en el crecimiento económico, sentar las bases de una nueva sociedad de ciudadanos y no de consumidores, ése es el único camino hacia una independencia real.

Salu2,
AMT

martes, 10 de septiembre de 2013

The Oil Crash llega a los tres millones de páginas vistas

Captura del momento en que el blog llegó a los 3 millones de páginas vistas, cortesía de Adrià Farré



Queridos lectores,

El 23 de Abril de 2012 The Oil Crash llegaba a su primer millón de páginas vistas. Habían hecho falta dos años y tres meses para conseguir tal marca.  En sólo 9 meses más, el 22 de Enero de 2013, llegó al segundo millón. Hoy, 10 de Septiembre de 2013, en menos de 8 meses, se ha conseguido llegar a los tres millones de páginas vistas.

Ha sido un período muy complicado para el blog y para mi. Para mi, por el progresivo hundimiento de la institución en la que trabajo en el contexto del general deslizamiento de España por el declive de esta crisis que no acabará nunca. Para el blog, por el cierre de la sección de comentarios con el que se ha iniciado la tercera época de este blog. El efecto inmediato del cierre de los comentarios fue la caída del número de páginas vistas por día (que estaba ya por las 4.500 en media) hasta las poco menos de 3.000 de ahora mismo; sin embargo, el número de visitantes ha mantenido una tendencia levemente creciente y ya se sitúa por encima de los 1.500 diarios en media. Si a pesar de todo esto el blog ha logrado un nuevo millón de páginas vistas en menos tiempo que en el período precedente es por el éxito de algunos posts concretos, especialmente "Un año sin verano" (que en sólo tres días se convirtió en el más visto).

Que no haya comentarios, sinceramente, me simplifica la vida en un momento en que es bastante complicada, aunque obviamente es una pérdida de riqueza (compensada sólo parcialmente con el Foro Crashoil, que continúa abierto). Pero los vaivenes de mi vida suponen un riesgo para la continuidad de este proyecto de divulgación, mientras el tiempo se nos agota a todos rápidamente. Esperemos que al final tanto esfuerzo sirva para algo útil. Depende también, como siempre, de Vd., querido lector.

Salu2,
AMT

jueves, 5 de septiembre de 2013

Gritas, pero no te oyen

Queridos lectores,

Hace unos días unos contactos de Facebook me enviaron el enlace al vídeo que les muestro más abajo.


 

Sobre el papel, nada nuevo: vídeo magufo en el que un chico joven habla sin tener ni idea de conceptos de Física y nos muestra el enésimo dispositivo de energía libre que proporciona electricidad gratis o prácticamente. El dispositivo en sí no puede ser más absurdo, ya que se trata del típico "ladrón" con tres enchufes  e interruptor, y la electricidad se genera... enchufando la toma de corriente directamente a uno de los enchufes. Se "arranca" el dispositivo con una chispa de encendedor, y para justificar la corriente observada se evoca el "intensísimo campo magnético de la tierra", las espiras... en fin, que sólo le falta sacar al pobre Tesla en procesión.


Pero lo gracioso de este caso es que todo no era más que una broma del chaval, que quería poner en evidencia la proliferación de este tipo de vídeo basura por internet. En un segundo vídeo nos cuenta cómo elaboró la fraudulenta puesta en escena, simplemente para denunciar la absurdidad de tales construcciones.




Sin embargo, al analizarlo fríamente lo realmente preocupante es el número de visitas de uno y otro vídeo: 401.000 en el primero, 46.000 en el segundo. Es decir, la mayoría de la gente se ha quedado con la parte que parece dar pábulo a la patraña, y no con la que la explica, pervirtiendo completamente el sentido didáctico de este par de vídeos. Poco importa que en el primer vídeo se haga mención repetida del segundo en las anotaciones: la mayoría de la gente que lo ha visualizado no quería oír aquello que no cuadraba con sus deseos, al igual que en "Un futuro sin más" el alegato inicial de Jan Palermo fue desoído pero su promesa de una energía absurdamente abundante recibió la mayor de las ovaciones. Tanto es así que el primer vídeo fue enlazado por un defensor de las energías libres en una discusión on-line originada al hilo de un sesgado debate entre defensores de la abundancia petrolera y defensores de las energías libres en una cadena española (y así llegó a oídos de mis comunicantes, que se escandalizaban de que un debate televisado tan importante se diera en un contexto tan poco serio). Bien es cierto que ese debate se produjo en un programa sobre ocultismo, paranormalidad y ovnis, pero no es menos grave que el 97% de los espectadores opinase que sí, que hay una conspiración para ocultar fuentes de energía gratuitas (como si a la Termodinámica le importasen mucho las encuestas de opinión).

Retomando la analogía del autobús que se dirige al puente roto que formulábamos hace unos días, algunas personas están haciendo todo lo posible por intentar hacer comprender que el rumbo que llevamos sólo conduce al desastre, pero una gran parte de los interlocutores ignora el mensaje y de los pocos que lo oyen la mayoría lo interpreta de manera totalmente equivocada. El tiempo se agota, pero por más meritorios esfuerzos que se hagan parece que la sociedad tiene demasiada inercia, demasiado embotamiento, está demasiado acomodada en falsas esperanzas.

Estamos demasiado cerca ya del abismo. Gritas, pero no te oyen.


Salu2,
AMT

lunes, 2 de septiembre de 2013

La excusa del día

 
Imagen de http://blogs.publico.es/dominiopublico/2653/la-espana-del-avestruz/


Queridos lectores,

Estados Unidos se apresta para ir a la guerra contra Siria por razones humanitarias, después de muchos meses de dejar pudrirse la situación en aquel país. Seguramente el país americano prefería que la cosa se resolviese a una escala mucho menor, forzando la caída de la tiranía de Al Assad con un discreto apoyo a los insurgentes sirios, cuya legitimidad y motivos tampoco son revisados de manera demasiado escrupulosa. Pero de repente hay mucha prisa, y algunos analistas apuntan a la razón de fondo: el petróleo. El precio del petróleo comienza a subir rápidamente mientras resuenan los tambores de guerra, y su alza, se admite abiertamente, puede impedir la recuperación económica de la que tan necesitada está Occidente.


Justamente para saber más sobre esa misma escalada de precios hace unos días, mientras estaba visitando a la familia, me llamaron de la emisora de radio RAC1. Querían hacerme unas preguntas sobre la evolución del precio del petróleo y su relación, en ese caso, con las revueltas en  Egipto. Quizá porque yo estaba un poco desconectado de los medios en esos días la breve entrevista fue un tanto confusa: a mi interlocutora le sorprendían mis respuestas y a mi sus preguntas. Comprendí durante la entrevista que el leit motiv de la misma era mostrar que el precio del petróleo subía por culpa de las revueltas en el país árabe, mientras que yo le explicaba que el precio del petróleo llevaba subiendo unas seis semanas, un par de dólares por semana; ella me hablaba de precios de futuros mientras que yo me refería a precios spot o inmediatos... En fin, un desastre de comunicación. Una cosa curiosa de aquella entrevista fue que me preguntaron si yo creía que lo que estaba pasando en Egipto podría llevar a una crisis del petróleo como las de los años 70. Yo les contesté que el mayor problema era, obviamente, el Canal de Suez y todo el petróleo que pasa por allí, que la necesidad de hacerlo pasar por otras rutas podría crear problemas a algunas naciones y que ningún país estaba en condiciones de suplir el posible faltante que se originara. Y una vez más surgió la cuestión de si al subir los precios del petróleo la recuperación económica (inexistente en realidad en España) se podría ir al traste, delante de lo cual mi respuesta fue un categórico "sí".


Los problemas sobre el terreno que se mencionan más arriba efectivamente son reales. Siria es un verdadero avispero: es importante por el proyecto de gasoducto que controla Rusia (y que EE.UU., que ha fallado en sus alternativas, tiene interés en controlar) y muchos países tienen allí intereses cruzados (EE.UU., Rusia, la Unión Europea, Arabia Saudita, Irán, China...). En el caso de Egipto, por otro lado, el cierre del Canal de Suez  y del oleducto SUMED tendría un gran impacto ya sólo en el mercado del petróleo (por no hablar del comercio en general) dado que unos 3,8 millones de barriles de petróleo pasan por allí cada día. Lo cual, comparado con los 90 Mb/d en total que consume el mundo puede parecer poca cosa (un 4,2% del total) pero esos 3,8 Mb/d en realidad representa más del 8% del petróleo disponible a la exportación, y que en el caso de algunos países (como la China) el tráfico por Egipto llega a suponer el 25% del petróleo que importa.  Y obviamente, si en cualquiera de esos dos lugares (o en los dos) se da el peor escenario posible el precio del barril de petróleo subiría mucho como consecuencia directa. Sin embargo, no es eso lo que está empujando al alza el precio del petróleo en este preciso momento (como no lo hicieron los problemas de Occidente con Irán que según los medios parecían tan graves el años pasado); al contrario, nos estamos pasando por alto que el precio del barril hace semanas que sube y nos damos estas explicaciones ramplonas para eludir la razón de fondo.  

Es verdad que durante las últimas décadas de manera continua ha habido problemas, inconvenientes e inestabilidad asociados a los países productores de petróleo. De alguna manera, ya se paga una cierta prima en el precio del barril - menor de lo que muchos se piensan - por ese motivo. En algunos casos concretos (embargo árabe de 1973, revolución islámica en Irán en 1978, guerra Irak-Irán en 1979, colapso de la URSS en 1991) el precio del barril ha registrado un aumento considerable de precio debido a los problemas geopolíticos, pero en contra de lo que se suele presentar en los medios (ya discutimos algo de eso cuando hablamos sobre el futuro de la OPEP) el precio del barril no ha sido, hasta el año 2008, excesivamente volátil, y el impacto de sus relativamente pequeñas variaciones sobre la economía ha sido bastante limitado (con ciertas excepciones). En la época pre-2008 el trauma de los años 70 hacía que con mucha frecuencia se hayan usado las subidas del precio del petróleo como excuse du jour (excusa del día) para justificar el mal comportamiento de la economía; en esta época post-2008, en el que realmente el precio del petróleo se mantiene continuamente a un precio muy elevado para lo que nuestra economía se puede permitir (de acuerdo con el umbral de Hamilton que ya discutimos) se sigue citando el precio del petróleo como factor amenazante para la economía mundial pero se magnifica la importancia de las variaciones de un momento determinado como el actual sin ver que el proceso de subida tiene ya semanas de recorrido, y se las relaciona inmediatamente y sin reflexión a factores geopolíticos coyunturales. En suma, que el problema que ocupa la centralidad mediática del momento se convierte a su vez en la excusa del día para justificar que el precio del petróleo está caro (abusando del hecho de que la mayoría de los ciudadanos no van siguiendo la evolución del precio y no sabe a cuánto está el petróleo si los medios no lo destacan).

Pero la razón profundad de esta carestía es simple: muy probablemente la cantidad de energía neta que nos está dando el petróleo ya está disminuyendo. Explicamos esta cuestión con profundidad en el post "El ocaso del petróleo" hace unos meses y a él me remito para la discusión a fondo, pero querría traer aquí las dos gráficas de ese post que mejor definen qué es lo que pasa. Por un lado, la evolución que seguiría la energía neta que nos proporciona el petróleo según el propio escenario de referencia de la Agencia Internacional de la Energía publicado en su último World Energy Outlook:


Previsión de la evolución de la energía neta proveniente de todos los líquidos del petróleo de acuerdo con el escenario de referencia (New Policies) del WEO 2012; la energía se expresa en millones de barriles equivalentes a petróleo por día.

Las diferentes franjas de color representan los diferentes tipos de petróleo según su procedencia, tal y como se explicaba en aquel artículo. Como se ve, tan pronto como se expresan los valores en términos de energía neta, y no de volúmenes brutos producidos, se observa que ya estaríamos en una situación de estancamiento con un próximo declive de la energía procedente del petróleo que le va a quedar disponible a la sociedad. Pero es que si además corregimos tan sólo el maquillaje más burdo de este escenario (esencialmente descontando la injustificada dulcificación de la tasa de declive de los campos actualmente en explotación respecto al valor usado en previos informes y substituyendo los valores irrazonablemente altos de aprovechamiento de algunas fuentes por otros aún optimistas pero físicamente alcanzables) lo que se obtiene tiene aún peor aspecto.


Misma gráfica pero con las correcciones indicadas en el texto, corresponde a un escenario más realista sobre la evolución de la energía neta proveniente de todos los líquidos del petróleo.

Éste declive de la energía neta procedente del petróleo que ya está en marcha, y cuya primera manifestación es la disminución del volumen de petróleo crudo producido que hasta la propia Agencia Internacional de la Energía reconoce, es lo que está llevando el precio del petróleo a un alza sostenida que sólo acabará cuando la recesión se instale en un número suficiente de países. Es justamente debido a la reactivación de la economía en varias potencias que la demanda de petróleo ha subido pero la producción neta (no la total, sino la que realmente llega al mercado) no consigue aumentar porque ya es físicamente imposible hacerlo, lo cual empuja el precio hacia arriba y "amenaza la recuperación". También por razón de lo justo de la oferta actual el precio del petróleo sigue un patrón estacional, siendo más elevado en las épocas de mayor demanda (sobre todo verano y también algo en invierno) y menor en las de demanda más baja (aunque nadie parece darse cuenta de esta variación a lo largo del año y prefieren ir sacando cada año excusas: el año pasado y el anterior era Irán). Al final, la escasez de petróleo es la causa última y no la coyuntura geopolítica, la cual efectivamente puede cambiar este estado de cosas pero sólo en una dirección: a peor.


Este autoengaño sobre las verdaderas causas de la escasez creciente de hidrocarburos opera también a escala más local con excusas del día más locales. Por ejemplo, las empresas petroleras que operan a Nigeria advierten a las autoridades de ese país que si siguen adelante con su plan de subir los impuestos la producción de ese país caerá un 25% "debido a la falta de inversión" (y no porque Nigeria ya esté llegando a su propio peak oil). Mientras, al otro lado del Atlántico México se enfrenta a una caída vertiginosa de su producción de petróleo con anuncios de que se buscan inversores extranjeros para sacar una gran rentabilidad con el previsto "incremento de la producción" en los próximos años; semejante estrategia de negación de su realidad la podemos encontrar también en Argentina, donde las exportaciones de petróleo prácticamente se han desvanecido mientras se hacen continuos y a veces contradictorios anuncios sobre la inversión extranjera en sus yacimientos de petróleo no convencional (como dice Pedro Prieto, cuando los países que tenían sus recursos nacionalizados se abren así a la inversión extranjera es que ya queda poco más por arañar). En otros lugares, como en Polonia, se apunta a los problemas de regulación para justificar que el gas de esquisto no fluye (como en esta noticia que más parece publicidad engañosa) en vez de al hecho conocido de que las reservas de gas esquisto de Polonia sólo son marginalmente explotables. Y así podrían encontrar un sinfín de noticias similares en países donde su producción de hidrocarburos lleva ya algún tiempo disminuyendo. Pero no deja de ser verdad que con más inversión y menos regulación se puede conseguir más petróleo y más gas. Un petróleo y un gas más caros, tanto energética como económicamente. Los que los explotan se dan cuenta de que sus costes marginales crecen sin que haya un aumento de la producción, con lo que su beneficio baja. La ceguera de 150 años de producción de petróleo barato y la necesidad de amortizar la maquinaria lleva a continuar explotando recursos cada vez peores con beneficio bruto tendiendo a cero. Pero las pequeñas excusas del día que se citan en cada caso no dejan ver una realidad global de escasez de recursos y de recursos de peor calidad, con TREs cada vez más pequeñas.


A medida que los recursos escasean crece la crispación. Los problemas de hoy en Egipto y en Siria y los que se desencadenen en un futuro en otros países son realmente guerras por los recursos. En el caso de Egipto se trata de una bomba malthusiana, mientras que Siria es un productor menor de petróleo (menos de 0,2 Mb/d, muy por debajo de su peak oil que fue en 2002 con algo más de 0,6 Mb/d) pero que es estratégico para que los rusos puedan aumentar su exportación de gas. Mientras las grandes potencias libran en estos tableros prestados sus partidas actúan como si los problemas fueran coyunturales, pasajeros, cuando en realidad son estructurales, permanentes. La crisis de recursos no se va a resolver, la crisis económica no acabará nunca. No aceptar estas verdades simples puede provocar que la lucha soterrada por los recursos acabe siendo no tan soterrada, con consecuencias imprevisibles pero seguro que nada favorables.


Salu2,
AMT

miércoles, 28 de agosto de 2013

El peso de los impuestos

Queridos lectores,

Gabriel Anz me ha hecho llegar este artículo sobre cómo los Estados, en su huida hacia adelante, sucumben a la tentación de subir impuestos sin entender las implicaciones de tal medida en una época de carencia de recursos. Creo que sus reflexiones les parecerán interesantes.

Salu2,
AMT


Presión impositiva:
Una tentación irresistible





BREVE HISTORIA DE LOS IMPUESTOS


Los impuestos nacen como un mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos.


Fueron implementados por los Estados para financiar la satisfacción de las necesidades públicas. En este sentido, se puede afirmar que los primeros recursos tributarios fueron aquellos que el Estado obtuvo mediante el ejercicio de su poder imperio o a través de costumbres que luego se convirtieron en leyes, en la Roma antigua.


El origen de los tributos se remonta a la era primitiva, cuando los hombres entregaban ofrendas a los dioses a cambio de algunos beneficios. Posteriormente, desde la civilización griega, se manejaba el término de la progresividad en el pago de los impuestos por medio del cual se ajustaban los tributos de acuerdo a las capacidades de pago de las personas. También se controló su administración y clasificación.


Igualmente en América, culturas indígenas como la Inca, Azteca y Chibcha, pagaban los tributos de manera justa por medio de un sistema de aportes bien organizado.


En la época del Imperio Romano, el Emperador Constantino extiende los impuestos a todas las ciudades incorporadas “para hacer grande a Roma”, según sus propias palabras.


En Europa, durante la Edad Media, los tributos los cancelaban los pobladores en especies a los señores feudales, con los vegetales o animales que crecían en las pequeñas parcelas que les eran asignadas, y a la Iglesia Católica en la forma conocida como “diezmos y primicias”, de carácter obligatorio y relacionados con la eliminación de posibles cadenas después de la muerte. Vale resaltar que al conocerse ambos mundos, el impuesto entre comerciantes era de un buque por flota perdida en los mares.


Los impuestos modernos, como los conocemos hoy, se instauraron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Dentro de los tributos que se crearon en este período, destacaron: el impuesto sobre la renta al exportador, al importador, al vendedor y los impuestos a la producción, entre otros (la cadena productiva).





Origen de los Impuestos


La palabra impuesto viene de el termino latino impositus.  El concepto hace referencia al tributo que se exige de acuerdo a la capacidad económica de los que están obligados a su pago.

Se puede decir que los tributos o impuestos son tan antiguos como la humanidad, y su aparición obedece a la religión y/o  guerras y pillaje.  Se remonta  a la era primitiva cuando los paleolíticos  hacían ofrendas con animales o sacrificios humanos  a los dioses  para calmar su ira y mostrar su agradecimiento.


Los faraones egipcios tenían recaudadores de impuestos que eran conocidos como los escribas los cuales empezaron cobrando impuesto sobre el aceite de cocina, luego nos vamos a Grecia donde se cobraba el famoso impuesto eisfora  donde nadie estaba exento de este y era usado para pagar los gastos de guerra.  También tenemos al Imperio Romano donde los primeros impuestos fueron derechos de aduana, importación y exportación llamados portoria; Según la historia,  el emperador  Cesar Augusto fue considerado el mas brillante estratega fiscal del imperio Romano.

Al evolucionar la sociedad  surge la clase sacerdotal que debido a las ofrendas obligatorias o diezmos se volvió tan fuerte y poderosa, llegando a ser la principal latifundista del mundo medieval y ejerciendo gran influencia sobre las monarquías y militares, financiaron las famosas huestes guerreras que fueron promovidas por la iglesia para proteger a los peregrinos que viajaban a Jerusalén, tiempo después; en Europa fueron tan poderosos que hasta el día de hoy la iglesia tiene tanto poderío que no es sino dar un vistazo al famoso Vaticano.
En Inglaterra el impuesto se impuso para poder pagar la guerra con Francia.

Ahora por fin llegamos  a America y vemos como nuestros indígenas pagaron altos impuestos  a los famosos “colonizadores” que consistía en oro y  el producto de lo que las tierras producían.

Particularmente en los Estados Unidos  los colonos empezaron a pagar impuestos según la ley de los Melados, azúcar, vino, tabaco y otros artículos de primera necesidad, y por derechos de aduana, en 1765. Se impuso La Lay del Timbre que cobraba impuestos sobre los periódicos impresos en las colonias y todos los documentos legales.  En 1791 se creo el impuesto al Whiskey, luego a través del tiempo  los impuestos se extendieron a las casas, tierras, esclavos y haciendas.

Cuando estallo la guerra civil el congreso aprobó la Ley de los ingresos de 1861, hacia la primavera de 1862 como la guerra no terminaría rápidamente y con la deuda aumentando a un ritmo de $2 millones diarios, el gobierno necesitaría ingresos adicionales.  Fue cuando se estableció el impuesto sobre la renta en 1862 el cual fue abolido en 1872, después de la guerra.

Por fin el 3 de febrero de 1913 se  rectifica  la enmienda 16 de la Constitución de los Estados Unidos que dice: el Congreso tendrá el poder para establecer y recaudar impuestos sobre las rentas de cualquier fuente que provengan sin tener en cuenta la proporción  o censo de los estados.

El impuesto sobre la renta se considera progresivo.  En 1920 los Estados Unidos se enfrasca en la primera guerra mundial y el congreso aprueba de nuevo el alza de impuestos, la economía floreció y el congreso disminuyo los impuestos cinco veces, pero en el año 1929 el desplome del mercado de valores marca el inicio de la gran depresión, redujo la economía y por ende los ingresos del gobierno disminuyeron.

En 1936 el gobierno aumento los impuestos mejorando nuevamente las finanzas gubernamentales, fue así como el estado de la encomia durante la Gran Depresión condujo a la aprobación de la Ley de Seguridad Social que proveía pagos conocidos como “compensación por desempleo”.

Después al terminar la Segunda Guerra Mundial debido a la necesidad de dineros se aprueba nuevamente un alza de impuestos a los ingresos personales y corporativos, y la seguridad social comenzó una continua evolución al irse añadiendo mas beneficios como lo son el Seguro Social y aportes  para las  medicinas o el famoso “Medicare” que se le otorga a las personas de 65 o mas años.  Por lo tanto los impuestos de nomina del Seguro Social y Medicare son la segunda fuente mas grande de ingresos federales superados obviamente por los impuestos a los ingresos personales.

En 1953 la oficina de Recaudaciones de Impuestos recibe un nuevo nombre: Servicio de Recaudaciones Internas (IRS).   Y se convierte  en la organización de contabilidad, recaudación y procesamiento de declaraciones más grande del mundo.

A través de los años el sistema de impuestos ha tenido muchas reformas, altas y bajas con el fin de controlar la  inflación  y tratar de mantener una economía estable, algo difícil en los últimos tiempos como ya lo estamos viendo.

Los impuestos se popularizaron  siendo aceptados por la mayoría de las masas basadas en la famosa “teoría económica de Robin Hood” que consistía en quitarle a los ricos para darle a los pobres.  Se les dijo a los pobres y a la clase media que los impuestos eran creados para castigar a los ricos;  pero a pesar de que ese era el objetivo según los expertos, terminó castigando a los pobres y sobre todo a la clase media, porque una vez el gobierno probó el sabor del dinero, su apetito creció y los impuestos se extendieron a la clase media y luego continuaron bajando cobrando impuestos también a la clase pobre. En conclusión, víctimas de su propio invento.

Los ricos no se quedaron quietos viendo como les quitaban su dinero y entonces fue cuando inteligentemente crearon las famosas corporaciones que no son más que un documento legal, que crea una entidad legal y le da al rico la gran ventaja sobre el pobre. Ya que la tasa de impuesto sobre la renta de una corporación es menor que las del individuo. En resumen los ricos con corporaciones ganan, gastan y pagan impuestos y los que trabajan para las corporaciones ganan, pagan impuestos y gastan.
Es por eso que la clase media y pobre trabaja los primeros 4 meses para pagar los impuestos de los ingresos de todo el año.

Por último,  la razón por la cual pagamos impuestos es porque con la recaudación de estos se paga para mantener las vías públicas, los servicios de la policía, los bomberos, para las escuelas públicas, bibliotecas; los servicios sociales y la financiación de la defensa y el bienestar de este país. En otras palabras “Pagamos impuestos para mantener una sociedad civilizada” Oliver Wendell Holmes, Jr. U.S. Corte Suprema de Justicia.

Cabe anotar, que el tema de impuestos a través de la historia ha sido causa de grandes rebeliones en todo el mundo.





Hasta aquí una breve historia y origen de los tributos. ¿Pero como está la situación actual? Y… ¿cómo sigue la historia?


Podemos deducir que en nombre del Bien Público y debido a una creciente complejidad de las organizaciones humanas, lo razonable es que debamos tributar. Es decir, que si nuestras familias y empresas se beneficia/n de organizaciones, instituciones e infraestructuras públicas (rutas e instalaciones en general, salud, seguridad, justicia, educación, etc.), es lógico destinar parte de nuestros ingresos a su promoción y sostenimiento, pues como si de una inversión se tratara, nos volverá como servicios y estructuras que nos facilite llevar adelante nuestras vidas y economías. En Roma justificaban tributos extras toda vez que las guerras e invasiones llevadas a cabo, significaran hacerse de cuantiosos botines de guerra. En la antigüedad, mediante la ofrenda a los dioses y deidades, “para calmar sus iras y demostrar agradecimientos”. Es decir, que en términos generales, se estaba obligado a tributar, pero a cambio había implícito beneficios y/o contraprestaciones por parte de los gobiernos/deidades/dioses.


Hoy la cosa está bastante enredada. Por empezar diferencio 2 tributos básicos, pero con matices diferentes. Los Impuestos por un lado y las Tasas por otro. Los primeros tienen un fin distributivo para la sociedad y los segundos se cobran en base a una contraprestación en servicios por valores lo más cercanos posibles al costo real de prestarlos.


Y digo que la cosa está enredada, porque la necesidad imperiosa por recaudar que tiene el Estado, está haciendo que se distorsione el espíritu original de los mismos.


En mi ciudad –por ejemplo- hemos sido víctimas de la tergiversación de las Tasas con una migración hacia fines distributivos… sacándole a los que más tienen para darle a los que menos tienen. En lugar de cobrarlas en función de los costos aproximados, se “ataron” a las valuaciones fiscales de los bienes inmobiliarios. Así las cosas, creo que está claro que dejó de ser una Tasa a partir del momento que comenzó a cobrarse en función del poder adquisitivo de los contribuyentes. Es de destacar como han jugado con las palabras para promover la confusión, desdibujando los alcances de unos y otros, como por ejemplo, la denominación de las ex Tasas Retributivas por la actual Tasa de Contribución Inmueble.


También somos víctimas de una mayor carga tributaria para sostener subsidios a gente que por diferentes motivos ha quedado fuera del sistema (excluidos), lo cual se presta para que los avivados que nunca faltan, le encuentren la vuelta y se beneficien de ellos sin trabajar.


Hoy veo como nuestros gobiernos hacen gala de una prodigiosa imaginación para encontrar formas de sostener el erario público, lo cual está en niveles que producen asfixia del sistema productivo. Leía días pasados la historia personal de un tambero en la provincia de Córdoba y de cómo estaba siendo obligado a cerrar sus puertas por los impuestos y las deudas contritas para poder pagarlos. Comentaba también que incluso agentes de la entidad recaudadora se aparecían por las instalaciones del campo a cotejar los datos de producción con lo realmente ordeñado. Así, más de 6.000 tambos lecheros hoy han abandonado la producción.


¿Cómo se hace en economías decrecientes, para sostener en 1 dígito la desocupación, si no es mediante el aumento de empleados estatales, de subsidios y planes sociales? ¿Cómo se cubre la brecha de Balanzas Comerciales negativas, cuando una muy buena parte de la recaudación se destina a la importación de Energía? Al respecto, no tiene desperdicios el artículo escrito por Pedro Prieto en el siguiente link… http://cassandralegacy.blogspot.com.es/2013/08/argentina-energy-boom-or-energy-cliff.html 


Nunca he visto niveles de presión tributaria como los actuales y nunca he visto niveles de decadencia en las instituciones públicas –especialmente escuelas y hospitales- como hoy en día. Es decir, que ya ni siquiera se puede decir que los impuestos se repartan equitativamente y mucho menos de que los mismos “vuelvan” a los ciudadanos en forma de servicios.


Las Arcas del Estado se han transformado en un agujero negro, que aspira lo que va quedando de esperanzas y expectativas de algún futuro razonable.


Es increíble ver como la presión impositiva absorbe vidas.


Si hay algo que me produce miedo con mi proyecto y vida de Granja, son los impuestos y la voracidad con la que los gobiernos hacen uso de ellos. Desde el gobierno de Carlos S. Menem que estamos bajo el pie de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), por el cual “provisoriamente pero para siempre”, pasamos de tributar del 17,5% a el 21% de IVA (Impuesto al Valor Agregado). Impuesto que como su denominación lo indica y hasta donde creo entender, es el más BAU y el que más ligado está “al eterno crecimiento del presente sistema capitalista”. Y ni hablar de los impuestos nacionales y los provinciales que se solapan y/o duplican.


Recuerdo que en el año 2005, a poco de haberme desayunado con el Peak oil y sus implicancias, le dije a mi contadora… -“Vas a ver como progresivamente en los años venideros nos van a aumentar la presión tributaria”. Todavía tengo grabada su mirada.


Hoy dan ganas de no tener absolutamente nada. Y creo que va a ser peor cada día, hasta que el Pueblo se rebele y diga basta porque ya no da más.


Varias veces he escuchado que los impuestos son un medio efectivo de transferencia de dinero y recursos, para re-orientar a las sociedades y las economías, hacia objetivos que beneficien al conjunto. Y creo que inclusive ahora, por “Necesidad y Urgencia”, los gobiernos echarán mano a ellos como nunca antes, para tapar los agujeros cada vez más grandes del Sistema, lo cual –indirectamente- ayudará a enfriar las economías y promover a que los ciudadanos de a pie nos vayamos adaptando a formas más austeras de vida. Por otra parte, en los tiempos que se viven, siempre es simpático y conveniente para los fines electoralistas, sacarle al que más tiene (los menos), para darle a los que menos tienen (los más). Y sin dudas, irresistiblemente fácil de implementar, siendo este el mecanismo de búsqueda de nuevos ingresos”.


Como se viene demostrando hasta ahora, las cuestiones económicas estarán siempre por delante de las cuestiones energéticas, ocultando a las masas el verdadero monstruo... el Peak Oil o Crash Oil.


Saludos a todos,


Gabriel Anz