lunes, 21 de marzo de 2011

Correspondencia con los lectores: los riesgos de la energía nuclear


Queridos lectores,

Un amable lector, el cual estudió ingeniería nuclear, me ha hecho llegar una serie de reflexiones y críticas sobre el último post. Dado lo interesante de los argumentos que expone y el interés general de los mismos, que son coincidentes con muchos de los que suelen emplear los partidarios de la energía nuclear cuando evoco la lista de riesgos de la energía nuclear que era el contenido principal del post anterior, he creído que valía la pena escribir un post de correspondencia a los lectores, de cara a avanzar en este debate antes de que el actual creciente estado de agitación bélica y prebélica del mundo engulla la posibilidad de acabarlo. He aquí la carta del lector


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Me ha parecido muy interesante todo lo comentado, y muy a tener en cuenta dado lo que está sucediendo ahora y que trae la energía nuclear a primer plano de la atención pública, básicamente por dos motivos:

1) Accidente de FUKUSHIMA, que nos hace pensar en el tema de la SEGURIDAD y en hasta qué punto la energía nuclear tiene un ratio beneficios/riesgos aceptable.

2) SÍNTOMAS, como dice Antonio en un hilo de uno de sus posts, en el blog, de que LA CIVILIZACIÓN INDUSTRIAL PUEDE ESTAR AMENAZANDO DESMORONARSE ... Pienso que la energía nuclear es, con la tecnología conocida, la única vía que tenemos para escapar de este peligrosísimo cuello de botella -no el único, por cierto- que para nuestra civilización supone el progresivo agotamiento de las reservas de petróleo (primero) y otros combustibles fósiles después. Y esto sin entrar a tocar el tema del calentamiento global.

En cualquier caso y en relación al post último de Antonio sobre la Energía Nuclear y sus riesgos, comentaría lo siguiente (obviamente susceptible de duda, discusión, mejora, puntualización, corrección o lo que proceda):

En lo que hay tras este párrafo, a cada bloque de 3 asteriscos (***) le sigue un extracto del Blog de Antonio después, tras cada flechita (->) y en mayúsculas, mis comentarios. Sé que en internet las mayúsculas equivalen a gritar, pero las he usado aquí por motivos de CLARIDAD, para que se viera bien QUÉ ES DEL POST original y las consideraciones que pienso pudieran COMPLEMENTAR esas ideas o dar contexto extra.

:o

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*** MINERÍA: Las actividades extractivas del uranio natural tienen un gran impacto ambiental. La mayoría de los depósitos minerales de uranio en el mundo tienen una concentración muy baja, ya que la distribución de la riqueza de mena (porcentaje de mineral aprovechable en relación a la roca donde se encuentra) sigue una distribución log-normal, con lo que la mayoría de las reservas de uranio tienen baja concentración (se estima que el límite de concentración para que se rentable energéticamente extraer el uranio está en el 0,02% para las rocas duras y el 0,01% para las blandas;

-> QUE YO SEPA, Y SEGÚN GEÓLOGOS IMPORTANTES, SI NOS CONFORMAMOS CON GANGA URANÍFERA 10 VECES MENOS RICA, SE MULTIPLICAN LAS RESERVAS DISPONIBLES POR 300, Y ESO ASÍ ESCALA TRAS ESCALA. EN LAS ROCAS HAY URANIO PARA RATO ANTES DE LLEGAR A UN 'PRECIPICIO' ENERGÉTICO.

Y EN EL AGUA DE MAR HAY MÁS URANIO DEL QUE PODREMOS CONSUMIR JAMÁS. ES EXTRAÍBLE, INCLUSO AHORA, A COSTE RAZONABLE. REPITO: JAMÁS PODREMOS CONSUMIR NI SIQUIERA EL 1% DEL URANIO QUE HAY EN LOS OCÉANOS.
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*** ENRIQUECIMIENTO: Para poder aprovechar el uranio natural en una planta nuclear, hace falta aumentar la concentración relativa del isótopo de masa atómica 235 (U-235), más raro, respecto al dominante de masa atómica 238 (U-238). Para ello se somete a una serie repetida de procesados que van aumentando la proporción de U-235 desde el 0.7% que se encuentra en la naturaleza hasta el 4-5% que se usa en los reactores.

-> ENRIQUECER ES CARÍSIMO, COMPLEJO Y PELIGROSO. NO ES UN SINE QUA NON, NO OBSTANTE: CANADÁ, CON SUS ORIGINALES REACTORES CANDU, CONSIGUE USAR URANIO NATURAL.

DEBIDO A LIMITACIONES ECONÓMICAS E INDUSTRIALES, CANADÁ NO HUBIERA PODIDO DOTARSE DE INFRAESTRUCTURAS PARA ENRIQUECER, ASÍ QUE INVENTÓ ESE INGENIOSO DISEÑO, QUE ADEMÁS ES TREMENDAMENTE SEGURO: SI SE AGUJEREA EL 'CONTAINER' DE COMBUSTIBLE Y SE SALE EL AGUA PESADA, NO HAY YA MODERACIÓN Y SE PARAN LAS REACCIONES. ESO SÍ, EL AGUA PESADA QUE SE PIERDA SUPONE UNA GRAN PÉRDIDA ECONÓMICA (ES CARA), PERO ESE TIPO DE ACCIDENTE NO ES PELIGROSO.

*** CENTRAL NUCLEAR: Este es el único tema que se ha debatido durante estos días, lo que ha centrado todas las discusiones. De acuerdo con los ingenieros nucleares, los riesgos son mínimos por la baja probabilidad de eventos catastró...ficos, y cuando estos se producen es por negligencia de los que operan estas centrales.
• Impacto: Muy elevado, con daños que tardan miles de años en eliminarse y una capacidad letal inaudita.
• Probabilidad: Al decir de los defensores de esta energía, muy bajo. Si yo juzgo por mi propia vida (40 años) he vivido tres: el de Three Mile Island, el de Chernóbil y el de Fukushima, aunque el impacto del primero fue pequeño, el del segundo fue muy elevado y el del tercero aún está por determinar.

-> CHERNOBIL HABLA MÁS DE LOS SOVIÉTICOS QUE DE LA TECNOLOGÍA NUCLEAR. LO DEL REACTOR PLUTONÍGENO INESTABLE A BASE DE MEGA-BLOQUE DE GRAFITO (INCENDIABLE, COMO DE HECHO SUCEDIÓ) OPERANDO EN ZONA POBLADA PARA PRODUCIR ELECTRICIDAD, SIN VASIJA NI CONTENCIÓN Y ADEMÁS CON EXPERIMENTO TEMERARIO Y FUERA DE LUGAR ANEXO ... FUE COMO TIRARSE UNA BOMBA ATÓMICA ENCIMA APOSTA. MADE IN USSR, TODO ELLO. ES UNA DE ESAS COSAS IMPOSIBLEMENTE MALIGNAS QUE EN LA URSS SÍ QUE PODÍAN SUCEDER.

THREE MILE ISLAND FUE ALGO PERFECTAMENTE ASUMIBLE, Y AUN ASÍ IMPOSIBLE EN EL FUTURO.

FUKUSHIMA ESTÁ POR EVALUAR AÚN. LOS DISEÑOS DE REACTORES DEL FUTURO NI SIQUIERA NECESITARÁN REFRIGERACIÓN (REACTORES DE NEUTRONES RÁPIDOS, CON FUENTE POSIBLEMENTE EN UN ACELERADOR DE PARTÍCULAS EXTERNO QUE GENERARÁ LOS NEUTRONES POR ESPALACIÓN).

Y TODO ESTO SIN ENTRAR A COMENTAR CIERTOS 'DETALLES' DE LO QUE TENÍAN LOS JAPONESES EN FUKUSHIMA Y OTROS SITIOS.
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*** PROLIFERACIÓN: (...) Los dispositivos de enriquecimiento de uranio pueden ser usados para enriquecer el material hasta la concentración de U-235 propia de una bomba atómica (80%)
• Una cosa diferente es que grupos extremistas y radicales decidan usar material que puedan conseguir en el mercado negro, o incluso residuos de algún cementerio nuclear para hacer una bomba sucia, aunque sea casera.
• Impacto: Muy elevado.
• Probabilidad: Muy elevada, a mi modo de ver: estamos en un mundo que camina sin preparación hacia el Oil Crash y el descenso energético, donde las múltiples injusticias favorecerán las ansias de revancha de los desheredados de la tierra.

-> HAY CICLOS DE COMBUSTIBLE NUCLEAR RESISTENTES A LA PROLIFERACIÓN ARMAMENTÍSTICA. INCLUSO SI HUBIERA QUE USAR UN CICLO DE LOS QUE LA PERMITEN, SE PODRÍA CENTRALIZAR EL ENRIQUECIMIENTO.

PERO NO HARÁ FALTA: PARA CIERTOS CICLOS DE COMBUSTIBLE, Y ADEMÁS CERRADOS Y CON REPROCESADO, TENEMOS QUE NO HARÍA FALTA MINAR MÁS URANIO EN SIGLOS (FUNCIONARÍAMOS CON LOS STOCKS ACTUALES), Y ADEMÁS EL MATERIAL REPROCESADO NO SERÍA EMPLEABLE PARA HACER BOMBAS: NI ANTES NI DESPUÉS DEL REPROCESADO.
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*** ALMACENAMIENTO de RESIDUOS: Este punto ya fue discutido en un post anterior, "Cementerios nucleares y de los otros".
• Impacto: Muy elevado. Algunos autores aseguran que la incapacidad de gestión de los cementerios nucleares exterminará la vida de la Tierra en los próximos siglos.
• Probabilidad: 100%. Hay muchos cementerios nucleares e infinidad de residuos almacenados en las instalaciones de las centrales nucleares, y como mínimo algunos acabarán quedando expuestos, sobre todo si se tiene en cuenta que su mantenimiento requerirá energía y conocimiento especializado y ambas cosas van a escasear.

-> EL REPROCESADO ELIMINARÍA LA NECESIDAD DE ALMACENAR RESIDUOS DE LARGA VIDA, QUE SERÍAN 'INCINERADOS' (FISIÓN NEUTRÓNICA, NO COMBUSTIÓN QUÍMICA, OBVIAMENTE) A FIN DE LIBRARSE DE ELLOS Y AL MISMO TIEMPO OBTENER AÚN MÁS ENERGÍA. ESTO ES TÉCNICAMENTE POSIBLE (4rta GENERACIÓN DE REACTORES NUCLEARES), Y PRONTO, NO COMO LO DE LA FUSIÓN.
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*** DEPLECIÓN del uranio: Ya lo hemos discutido en un post anterior, "El pico del uranio". En las próximos años (25 a lo sumo, y 5 en el peor de los casos) llegaremos al cénit de extracción del uranio, y a partir de ese momento faltará uranio para las centrales, y cada vez más.
• Impacto: Elevado. ¿Qué hacemos con las centrales? Los costes de desmantelamiento son prohibitivos, y nuestra confianza en esta fuente de energía nos pone en una situación de vulnerabilidad social y económica (aunque es no es diferente respecto a nuestra dependencia del petróleo, gas y carbón).
• Probabilidad: 100%.

-> SUPONGO QUE 'DEPLECIÓN' ES UN ANGLICISMO/LATINISMO PARA "AGOTAMIENTO" (DEPLETION).

EL URANIO NO SE VA ACABAR. ABUNDA TANTO -Y NO ESTOY DE ACUERDO CON LOS CÁLCULOS DE RETORNO ENERGÉTICO PRESENTADOS FRECUENTEMENTE- QUE A EFECTOS PRÁCTICOS ES UN RECURSO 'RENOVABLE', O INCLUSO MÁS QUE RENOVABLE. ADEMÁS, ESTÁ EL TORIO, QUE ABUNDA DE 3 A 5 VECES MÁS Y SE PODRÍA USAR EN REACTORES REPRODUCTORES.

*** REPROCESAMIENTO:
...
No he discutido aquí otra actividad de riesgo, la del reprocesamiento, porque casi no tengo datos sobre ella, aunque todos los indicios apuntan a que es muy peligrosa.

-> HAY VARIOS ESQUEMAS DE REPROCESAMIENTO CONOCIDOS.

EL REPROCESAMIENTO + INCINERACIÓN DE ACTÍNIDOS EN REACTORES DE NEUTRONES RÁPIDOS ES LA CLAVE PARA UNA ENERGÍA NUCLEAR FUTURA QUE SEA SEGURA Y SOSTENIBLE, SIENDO EL MÁS PROMETEDOR SEGURAMENTE EL REPROCESADO PIROMETALÚRGICO.

LA IDEA CLAVE ES QUE EN LOS RESIDUOS PRODUCIDOS NORMALMENTE POR UNA PLANTA NUCLEAR (COFRENTES POR EJEMPLO) LA PARTE DEL LEÓN DE LA PELIGROSIDAD SE LA LLEVA ALGO QUE SUPONE SÓLO EL 1% DE LA MASA DE ESE COMBUSTIBLE USADO: SON LOS RESIDUOS DE LARGA VIDA, QUE EXIGIRÍAN ,PARA QUE SU RADIOACTIVIDAD DECAYESE A NIVELES AMBIENTALES O AL MENOS RAZONABLES, PERÍODOS DE CENTENARES DE MILES, O INCLUSO DE MILLONES DE AÑOS. EVIDENTEMENTE, TALES LAPSOS TEMPORALES NO SON COMPATIBLES CON LOGÍSTICA/GESTIÓN A ESCALA HUMANA, ES DECIR, NO SE PUEDEN ASUMIR MIENTRAS SEAMOS SIENDO LO QUE SOMOS AHORA.

ESE 1% TAN PELIGROSO DE LOS RESIDUOS ESTÁ CONSTIUIDO POR SOBRE TODO PLUTONIO (9 DÉCIMAS PARTES) Y POR OTROS ACTÍNIDOS (SOBRE TODO TRANSURÁNIDOS, i.e., ELEMENTOS CON NÚMERO ATÓMICO SUPERIOR A 92, QUE ES EL DEL URANIO), CON TRAZAS IMPORTANTES DE AMERICIO.

EL REPROCESADO PIROMETALÚRGICO CONSIGUE POR MEDIOS QUÍMICOS Y FÍSICOS (TÉCNICAS METALÚRGICAS, ELECTRÓLISIS, DECANTACIÓN, ...) SEPARAR LOS ACTÍNIDOS POR UNA PARTE, Y LOS PRODUCTOS DE FISIÓN (AUTÉNTICA "CENIZA" DE LAS REACCIONES NUCLEARES) POR OTRA PARTE.

LOS PRODUCTOS DE FISIÓN (ES DECIR, RESIDUOS INICIALES PERO CON LOS ACTÍNIDOS ELIMINADOS) TIENEN UNA RADIOACTIVIDAD QUE ES MUY INTENSA AL PRINCIPIO PERO QUE DECAE MUY RÁPIDAMENTE: TRAS UNA PERMANENCIA EN UNA PISCINA DE ENFRIAMIENTO, SE PUEDEN ALMACENAR SIN MÁS, SABIENDO QUE LO QUE MÁS LARGA VIDA TIENE AHÍ SON CIERTOS ISÓTOPOS DEL CESIO Y EL ESTRONCIO (VIDAS MEDIAS DE UN POCO MENOS DE 30 AÑOS). EN 3 SIGLOS, ESOS 'TOPS' DE RADIOACTIVIDAD EN LOS PRODUCTOS DE FISIÓN HABRÍAN DECAÍDO POR UN FACTOR DE APROX. 2^10 = (APROX.) 1000 VECES Y SERÍAN MUY POCO PELIGROSOS. Y EN 200 AÑOS MÁS (TOTALIZANDO PUES 500) YA ESTARÍAN A NIVEL DE LA RADIACIÓN DE FONDO/AMBIENTAL. ESO ES PERFECTAMENTE ASUMIBLE.

TRAS EL REPROCESADO, EN CUALQUIER CASO, TODAVÍA NOS QUEDARÍA SOBRE EL 97% DEL COMBUSTIBLE ORIGINAL (URANIO AHORA 'EMPOBRECIDO'), AL QUE LE AÑADIRÍAMOS DE NUEVO LOS ACTÍNIDOS OBTENIDOS DEL REPROCESADO, PARA VOLVER A METER TODO EN EL REACTOR ...

DE ESTA FORMA, IRÍAMOS RECIRCULANDO AL REACTOR (CICLO DE COMBUSTIBLE *CERRADO*) UNA MISMA MASA DE COMBUSTIBLE ORIGINAL, HASTA QUE SE AGOTASE.

SE APROVECHARÍA EL URANIO UNAS 80 VECES MÁS QUE AHORA (CASI 2 ÓRDENES DE MAGNITUD).

UNA COSA ... Sigo escribiendo pero en minúsculas, para que esto sea más legible y porque ya está claro que esto es "comentario" y no extracto del post del blog ...

Como iba diciendo, se aprovecharía el uranio casi 100 veces más. Lo que se dice (inexactamente en mi opinión, puesto que no se tiene en cuenta los diferentes grados de uranio disponibles en la Naturaleza, ni tampoco el uranio marino, el torio, etc.) de que hay uranio para 40-60 años habría de corregirse a "para 4000-6000 años". No necesitaríamos en realidad ni siquiera minar uranio durante siglos, pues los stocks actuales servirían para funcionar durante muchas generaciones al ritmo de consumo actual.

Es interesante ver esto también desde el otro lado: la forma actual de funcionar es un despilfarro tremendo, signo del capitalismo de 'usar y tirar' tan en boga: se toma el mineral de uranio natural, se enriquece a un coste tremendo, y luego, tras extraer apenas el 1% de la energía que contiene, se desecha el resto como "residuo". Me parece algo de una ineficiencia indecente. Los mismos EEUU funcionan así, como prueba a todas luces el repositorio de residuos que iban a excavar en Yucca Mountain y al que Obama le dio carpetazo por simples motivos electoralistas (trato bajo mano con uno de sus feudatarios).

Por cierto que España pienso que debería acumular uranio (stockaje o como se llame esto), reprocesar y cambiar a "marcha nuclear". Sin embargo, un presidente USA ya nos dijo hace 30 años y pico que no podíamos reprocesar (tecnología vinculada supuestamente a capacidades armamentísticas), y como esto es una colonia, le obedecieron.

El panorama futuro para la energía nuclear debería consistir en REACTORES DE NEUTRONES RÁPIDOS y además REPROCESADO del combustible nuclear. Con eso y desarrollando un COCHE ELÉCTRICO (a base de pilas de combustible cargadas con electricidad y/o hidrógeno obtenido en centrales nucleares), podríamos tener un mix verdaderamente ecológico y sostenible. Además, el material nuclear de *todas* las etapas del reprocesado pirometalúrgico (combustible antes de reprocesar, en etapas intermedias, al final, etc.) es absolutamente inadecuado para fabricar bombas (excepto sucias, claro), con lo que tendríamos además un ciclo resistente a la proliferación.

Soy OPTIMISTA y creo que existe un "camino nuclear" para salir de la Crisis (de la energética por lo menos, y gracias a eso también en parte de la económica).

Para que quede todo dicho y no se me acuse de arrimar el ascua a mi sardina, decir también que estudié ingeniería industrial en la universidad, especializándome al principio en Organización y Gestión Industrial (con lo que sé más o menos desde dentro cómo son los cartagineses/banqueros que nos han llevado a la situación actual), y luego estudiando también la especialidad (más acorde con mis gustos/inclinaciones) de Ingeniería Nuclear.

Quiero pues puntualizar que no es que todo lo que antecede lo esté diciendo porque en el futuro (cuando acabe el doctorado 'nuclear' en que estoy inmerso) seguramente vaya a trabajar en ese campo, sino que ENTRÉ EN ESE CAMPO porque pienso que ahí hay una MISIÓN transcendental que cumplir = salvar a la Humanidad del atolladero energético y a la postre económico al que se encamina (con amenazas de colapso civilizacional), y, a nivel más local, ayudar a que EUROPA tenga una política no condicionada por las petro-monarquías de Oriente Medio y otros poderes externos.

Gracias.

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En primer lugar, quiero agradecer a este lector, quien me ha contactado por un canal no habitual, su disposición y en particular su permiso para republicar estos comentarios, que me había hecho llegar primero de una manera semiprivada. Yo particularmente he encontrado muy interesantes e instructivas sus precisiones sobre un tema del cual, como ya he dicho, no soy un experto. Por otro lado, creo que es importante destacar que el objetivo de este lector es, esencialmente, el mismo que nos mueve a los que aquí discutimos, que es encontrar una salida a este atolladero, y por tanto su posición es digna del mayor de los respetos.

Yendo a la sustancia de sus comentarios, yo veo tres problemas esenciales difíciles de solventar, a saber: la disponibilidad de recursos naturales, la capacidad de reprocesamiento y los límites de desarrollo tecnológico.

- Disponibilidad de recursos: Antes de entrar en los detalles, una observación general. El lector se centra en los reservas de uranio (tampoco es del todo cierto: una parte de lo que evoca, como ahora veremos, son en realidad recursos), y al identificar que son grandes piensa que el problema de abastecimiento de uranio no será un problema. Éste es un error conceptual frecuente, que me recuerda mucho a las discusiones acerca del Peak Oil de los últimos diez años, hasta que el reconocimiento por parte de la Agencia Internacional de la Energía en Noviembre pasado de la llegada del Peak Oil del petróleo crudo ha zanjado en bastante medida el debate. Volviendo a insistir en ello, el punto clave no es cuánto uranio hay en el planeta Tierra (recursos), sino cuánto puede ser extraído de manera que sea rentable - económica y energéticamente (reservas) y, más importante, a que ritmo se puede extraer (producción). El grave problema del uranio, como el del petróleo, no es que haya pequeñas reservas, sino que la producción de uranio llegará a su máximo en algún momento entre 2015 y 2035, y si juzgamos por la historia extractiva de EE.UU. y Francia es más probable que la fecha final del cenit de producción se sitúe más cerca del extremo inferior que del superior. Así pues, no hay uranio para 40, 60, 4.000 o 6.000 años; uranio habrá siempre, sólo que cada vez saldrá más lentamente. Este tema ya fue discutido con cierta profundidad en un post anterior y no creo que merezca la pena insistir. Los efectos de la extracción decreciente de uranio serán similares a los del petróleo: cada vez más escasez, cada vez menos centrales operando, agostamiento y declive de la industria nuclear...
  Yendo un poco más al detalle, una regla del pulgar que he visto citada por entre otros el geólogo Kenneth Deffeyes y en The Lean Guide to Nuclear Energy es que el límite actual para que la actividad extractiva del uranio sea rentable es que la riqueza de mena sea del 0,02% para las rocas duras y del 0.01% para las blandas. Por tanto, hay un límite en lo que podemos explotar. La mejora de la tecnología permitiría extender estos límites, pero los valores actuales ya implican un gran aprovechamiento y las mejoras tienden a ser marginales. Cosa importante a añadir es que la velocidad de producción decae rápidamente con la pobreza de la mena: la lixivación de la que hablábamos en el post anterior requiere de entre 3 y 25 años para que el ácido empiece a trabajar la roca, y el flujo de uranio es muy lento.
  La posibilidad de explotar el agua del mar para extraer el uranio de manera económica y energéticamente rentable es ridícula. El agua del mar contiene 30 partes por cada mil millones (en peso) de uranio, la cual es una concentración bajísima. Algunos científicos japoneses han planteado aprovechar la corriente Kuroshio para filtrar con redes gigantescas ese uranio. En la página 27 de The Lean Guide to Nuclear Energy se da un cálculo muy generoso del balance energético de tal operación: cada tonelada de uranio natural produciría una energía neta de 120 Terajulios, pero producirla de esta manera implica el gasto de entre 195-250 Terajulios. Y eso suponiendo que desplegar una red de varios kilómetros en medio de una corriente oceánica de frontera occidental de las más intensas del planeta y en la ruta de los tifones del Pacífico sea una empresa razonablemente factible.
  Aunque el lector no lo mencione una fuente más razonable de uranio serían los fosfatos; la piedra de fosfato es una piedra blanda y la concentración de uranio en ella es en media del 0.01%, en el límite de lo que se explota hoy en día. Aparte de los problemas del proceso de extracción en sí, está la cuestión de que la demanda de los fosfatos para producir fertilizantes es ya hoy en día insuficiente; desviarlos para otro uso puede producir más inestabilidades por las revueltas del hambre y crear un nuevo efecto no-lineal que acelere nuestro descenso del lado derecho de la curva de Hubbert.


- Capacidad de reprocesamiento: A día de hoy sólo quedan un puñado de plantas de reprocesamiento en todo el mundo, las más importantes en Francia y Rusia, y Francia se está planteando dejar de hacerlo debido a la falta de interés económico, ya que es peligroso, sucio y caro. En este sentido no cabe engañarse: hace décadas que se reprocesa combustible nuclear, y en una época en la que las menas cada vez son más pobres (aún quedan las de Australia, pero poco a poco se van agotando) y con previsiones de escasez de uranio antes de 2013 (según declaraciones repetidas de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y de la Agencia de la Energía Nuclear) no tendría sentido la pérdida de importancia del reprocesamiento, si no fuese porque en realidad no es económico. Esto limita algunas de las perspectivas de futuro apuntadas por el lector, particularmente en lo que hace a la disponibilidad de recursos y la resolución del problema de los residuos.

- Límites del desarrollo tecnológico: Ya hace tiempo que me encuentro una misma actitud cuando empezamos a discutir en profundidad los riesgos y viabilidad de esta opción energética. Esta actitud consiste es describir soluciones técnicas ya existentes para resolver los problemas de las centrales en curso; sin embargo, a veces tales soluciones ni son nuevas ni han pasado de la fase de prototipo, ni pueden aplicarse al parque de nucleares que ya están funcionando. Éste es el caso en particular de los reactores reproductores rápidos (fast breeders), que podrían funcionar con plutonio y hasta con torio, a los cuales alude el lector; un vistazo rápido a la lista de reactores que se engloba en esta categoría nos muestra dos cosas. La primera, que no estamos hablando de una tecnología recién llegada: hace más de 50 años que se experimenta con ella, aunque algunas informaciones periodísticas la venden como la última panacea. La segunda, que estos reactores han tenido potencias modestas y nunca han pasado de la fase de prototipo; lo que sí han tenido son muchos problemas de corrosión e inestabilidad, al estar moderados por sodio fundido. Michael Dittmar tiene un análisis sobre el tema bastante bueno publicado en The Oil Drum. En todo caso, se tendrá que convenir que no tiene demasiado sentido proponer como alternativa para salir de la crisis energética que ya tenemos encima y que no nos permitirá salir de la económica,  tecnologías que todavía están en fase de pruebas y de las que por tanto tampoco conocemos su potencial real. De hecho, de momento lo que conocemos son sus problemas, y estos no resultan demasiado alentadores.


Eso es lo esencial de lo que quería responder. Ahora pueden comenzar el debate, pero sin mi, que me voy a Roma. Recuerden que el filtro de spam sigue por desgracia haciendo de las suyas; tengan paciencia.
 
Salu2,
AMT

sábado, 19 de marzo de 2011

Los verdaderos riesgos de la energía nuclear

Fuente: The Diplomat
Queridos lectores,

Posiblemente éste sea un buen momento para recapitular qué es lo que sabemos acerca de los riesgos de la energía nuclear, ahora que los graves problemas causados por el accidente nuclear en la planta de Fukishima en Japón están a punto de pasar a un segundo plano. No porque los problemas en Japón dejen de ser graves, sino porque los tambores de guerra suenan para Libia y todo el foco de nuestra atención se ha desplazado allí - España, que importaba un vital 13,4% de su consumo de petróleo de este país y que no lo encuentra en ninguna parte, se ha apresurado a sumarse al esfuerzo militar de esta campaña. Además, los defensores de la opción energética nuclear estaban sufriendo demasiado castigo estos días para intentar justificar su posición y resulta bastante oportuno que nos olvidemos un poco de Japón y del desastre. Con el reestablecimiento, al menos parcial, de la corriente en la planta de Fukushima las bombas de refrigeración volverán a funcionar si no están muy dañadas, y en unos pocos días la situación volverá a estar "bajo control" (aunque las vasijas de algunos de los reactores estén dañadas y hayan liberado y liberarán algo de material radiactivo). El tiempo parece jugar ahora a favor de una resolución con daños limitados, y por tanto el tiempo del debate en los medios de comunicación sobre la opción nuclear habrá concluido. Sin embargo, este debate repentino tendrá una fuerte influencia en el devenir del Oil Crash: muchos países han alargado plazos para la puesta en marcha de nuevas centrales y algunas antiguas se han cerrado; además, Japón necesita urgente y desesperadamente recuperar potencia eléctrica. Todo eso implica aumentar el consumo mundial de petróleo, gas y carbón, pero, como sabemos, el petróleo llegó a su cenit en 2006, el carbón en 2011 y el gas llegará en 2025, aunque en Europa se notará a partir de 2015, si no lo aceleramos al acrecentar su consumo, y eso a pesar de la "buena nueva" del gas de esquisto, que estos días recorre Europa. Aunque el uranio tampoco está mucho mejor, con un cenit probable en 2015... Estamos en un punto de transición en lo que se refiere a nuestra viabilidad como sociedad que necesita consumir muchos recursos para continuar: nos aprestamos a embarcarnos en la primera guerra de los recursos de una nueva era, la de la escasez energética, pero las contradicciones acumuladas anteriormente y el difícil equilibrio entre los diversos factores, con revueltas del hambre inestabilizando muchos países en el mundo y sucesos catastróficos como el de Japón que acaban teniendo una repercusión global y pueden acelerar el proceso de degradación. Estamos dominados por los efectos no lineales, donde una pequeña modificación puede amplificarse enormemente, y la única seguridad que tenemos es que el descenso del lado derecho de la curva de Hubbert será más abrupto de lo que predice la teoría.

Yo soy partidario de discutir sobre los riesgos que tiene la energía nuclear desde la serenidad y el análisis frío, y que la sociedad, con todos los datos en la mano, decida si le merece la pena correr ese riesgo o no, sabiendo también qué significa renunciar a la energía nuclear. Para intentar aclarar estas cuestiones haré un esbozo de todos los riesgos que implica la energía nuclear; no soy un experto y los temas que tocaré requieren una discusión muy profunda que creo que corresponde a otros encararla con honestidad y sin centrarse en defender sus intereses cortoplacistas.


La primera cosa que hay que entender es que cuando hablamos de riesgo hay dos factores que según la teoría de juegos lo configuran. El primero es la probabilidad del evento desfavorable, y el segundo es el impacto de este evento. En las discusiones de estos días los abogados de la energía nuclear inciden mucho en el primer factor (es muy poco probable un accidente grave, las centrales nucleares están previstas para controlar todo lo que es previsible) mientras que los detractores insisten en la gravedad del impacto (un accidente muy serio significa dejar contaminada una gran extensión de terreno y convertirlo en tierra muerta en la que no se puede vivir durante milenios). La gente de la calle bascula entre dos sentimientos: por un lado el de lo poco previsible de que pase algo, y por el otro la angustia de que si ese "algo" sucede pueda ser el fin. Pero dados los beneficios que nos proporcionan las centrales (si se analiza fríamente simplemente otra fuente de energía) la opinión pública opta por la inacción y dejar el problema en manos de los expertos al cargo. Y estos expertos, cuyo sueldo depende de la continuidad de este negocio, no tienen los incentivos adecuados para ser objetivos.  

No hace falta decir que en el análisis que ahora expondré me centro en la tecnología que estamos aplicando a escala comercial hoy, la cual se basa en el uranio; sobre esos famosos reactores que funcionan con plutonio y con torio (que aunque parezca que los acabemos de descubrir hace 50 años que se experimenta con ellos) ya hablaremos quizá otro día, en otro contexto evidentemente (el de su viabilidad, como ya discutimos para el caso de la fusión nuclear). En fin, en lo que sigue, analizaré someramente las diversas fases del proceso necesario para operar la energía nuclear y daré una valoración subjetiva de los dos parámetros del problema: impacto del accidente más grave que se puede producir y probabilidad de que ese accidente se pueda producir en la escala de una vida humana.
  • Minería: Las actividades extractivas del uranio natural tienen un gran impacto ambiental. La mayoría de los depósitos minerales de uranio en el mundo tienen una concentración muy baja, ya que la distribución de la riqueza de mena (porcentaje de mineral aprovechable en relación a la roca donde se encuentra) sigue una distribución log-normal, con lo que la mayoría de las reservas de uranio tienen baja concentración (se estima que el límite de concentración para que se rentable energéticamente extraer el uranio está en el 0,02% para las rocas duras y el 0,01% para las blandas; mas detalles en The Lean Guide to Nuclear Energy). Esto implica que para extraer el uranio en la mayoría de los lugares se tiene que hacer por lixivación (leaching en inglés), técnica que consiste en hacer filtrar ácido a través de la roca para que vaya extrayendo los óxidos que se encuentra a su paso, en particular el óxido de uranio. Hay dos maneras de aplicar la lixivación al uranio: o bien se extrae la roca, se hace una pila y se aplica el ácido (lixivación de pila), o bien se filtra el ácido sobre el terreno y se recoge el fluido resultante con una tubería en la parte inferior (lixivación in situ). La lixivación de pila sólo se admite en países con una regulación ambiental laxa, ya que implica crear grandes balsas de residuos de desecho (semejante a la tristemente famosa de Boliden en España). Estas balsas son muy contaminantes por la presencia de metales pesados y su carácter muy ácido, y contienen trazas de radiactividad del uranio no extraído. Por otro lado, estas balsas son raramente tratadas, ya que requerirían mucho dinero y en suma mucha energía, y la actividad dejaría de tener sentido; normalmente se las deja secar al sol durante años y se van cubriendo con lodos para evitar que el polvo con metales pesados sea arrastrado por el viento. En cuanto a la lixivación in situ sólo se puede hacer si el sustrato es poroso y implica además un riesgo de filtración al acuífero. En EE.UU. la lixivación in situ es la única técnica permitida hoy en día para la minería del uranio, según el Servicio Geológico y Minero de ese país. Se ha de decir que debido al agotamiento de las minas más ricas, la mayoría de la minería de metales hoy en día sigue estas técnicas, con lo que los riesgos de la minería del uranio no son particulares de ella.
    • Impacto: Medio-alto. Las balsas tóxicas pueden causar graves accidentes como el de hace unos meses en Hungría (que no era de minería de uranio, conviene aclarar), y su influencia es muy nociva en el medio ambiente y las personas de las inmediaciones (no sólo los trabajadores; se ven afectados unos pocos kilómetros de distancia alrededor de la instalación), por el arrastre de metales pesados por el viento.
    • Probabilidad: 100%. Las balsas abandonadas a su suerte (como es la práctica habitual) contaminan lentamente su entorno, y a veces episodios de fuertes lluvias o la erosión crean eventos catastróficos.
  • Enriquecimiento: Para poder aprovechar el uranio natural en una planta nuclear, hace falta aumentar la concentración relativa del isótopo de masa atómica 235 (U-235), más raro, respecto al dominante de masa atómica 238 (U-238). Para ello se somete a una serie repetida de procesados que van aumentando la proporción de U-235 desde el 0.7% que se encuentra en la naturaleza hasta el 4-5% que se usa en los reactores. Hay diversas técnicas para conseguir este enriquecimiento, pero la más usada hoy en día (por su mejor rendimiento energético) es el centrifugado de un compuesto gaseoso del uranio, el hexafloruro de uranio (UF6). Tras separar la muestra enriquecida, quedan grandes cantidades de hexafloruro de uranio residual, empobrecido, las cuales también tienen categoría de residuos nucleares porque aún son radiactivas. El gran problema del hexafloruro de uranio, aparte de que es tóxico y corrosivo, es que es muy inestable y reacciona explosivamente con el agua, incluso con la humedad ambiental si ésta es elevada. Los accidentes con el UF6 son frecuentes, y su almacenamiento representa un grave problema porque es complicado garantizar su contención indefinida.
    • Impacto: Alto. Aunque las fugas de UF6 se suelen autocontener (uno de los productos de su descomposición es un sólido que tiende a taponar el agujero), una cadena de pequeñas explosiones podría romper el contenedor y causar una gran explosión, con dispersión sobre un área amplia del material tóxico y radiactivo. El almacenamiento subterráneo de estos residuos es contraproducente, ya que incluso las minas de sal, que deberían estar exentas de agua, tienen filtraciones importantes, como evidencia el fiasco del almacén nuclear de Yucca Mountain en los EE.UU. o el de Asse II en Alemania (el cual es una auténtica bomba de relojería), y los residuos podrían filtrarse en el acuífero y contaminar el suministro de agua de amplias zonas.
    • Probabilidad: Muy alta.
  • Central nuclear: Este es el único tema que se ha debatido durante estos días, lo que ha centrado todas las discusiones. De acuerdo con los ingenieros nucleares, los riesgos son mínimos por la baja probabilidad de eventos catastróficos, y cuando estos se producen es por negligencia de los que operan estas centrales. Esta disociación entre el factor técnico (sobre el papel; en la práctica las cosas tampoco salen según lo proyectado) y el factor humano es un tanto infantil: se han de considerar los problemas en el mundo real, con las restricciones reales, y muchas veces los diseños son peores de lo proyectado no por impericia de los técnicos sino por la necesidad de ahorrar costes: como denuncia Yuli Andreyev en una reciente entrevista en La Vanguardia, la necesidad de reducir costes para que las centrales nucleares sean viables económicamente lleva a una reducción, posiblemente intolerable, de la seguridad. En todo caso, el problema mayor es que el impacto de un evento catastrófico es altísimo: en el peor escenario posible, el núcleo del reactor se fundiría y todas las contenciones se romperían, con lo que quedaría expuestas al medio ambiente enormes cantidades de material muy radiactivo que el viento y la lluvia dispersarían y fijarían rápidamente. El nivel de radiación cerca de la zona expuesta sería tan alto que hace imposible que nadie se acerque, con lo que para limpiar el núcleo fundido y/o reparar la grieta se deberían de usar robots, lo cual implica una mayor lentitud en los trabajos y una mayor dispersión de los contaminantes pesados radiactivos. Se ha de destacar que cantidades mínimas de elementos pesados (las famosas "partículas radiactivas") pueden causar graves daños en la salud de las personas que las absorban, con mayor incidencia de cánceres y otros problemas de salud durante su vida; estas partículas pueden viajar cientos de kilómetros, incluso miles, impulsadas por el viento. Por ese motivo, si el daño en la contención del núcleo de alguno de los reactores japoneses es demasiado grande es posible que se opte por construir un sarcófago de hormigón -al estilo de Chernobil- para evitar la diseminación rápida de las partículas, y de esa manera endosamos un gravísimo problema a las generaciones posteriores, cuando la estructura de hormigón flaquee dentro de un par de siglos, que ellos tendrán que afrontar con menos medios y energía disponible.
    • Impacto: Muy elevado, con daños que tardan miles de años en eliminarse y una capacidad letal inaudita.
    • Probabilidad: Al decir de los defensores de esta energía, muy baja. Si yo juzgo por mi propia vida (40 años) he vivido tres: el de Three Mile Island, el de Chernóbil y el de Fukushima, aunque el impacto del primero fue pequeño, el del segundo fue muy elevado y el del tercero aún está por determinar. La probabilidad lógicamente crece con el número de reactores en activo y con su edad, y ese número se ha incrementado rápidamente en el mundo desde TMI hasta ahora.
  • Proliferación: Los dispositivos de enriquecimiento de uranio pueden ser usados para enriquecer el material hasta la concentración de U-235 propia de una bomba atómica (80%); he ahí -al menos teóricamente- el riesgo de que Irán disponga de plantas de enriquecimiento de uranio. Sin embargo, los Estados son menos susceptibles de usar este material en una guerra debido a principio de Destrucción Mutua Asegurada (MAD en inglés, igual que loco). Una cosa diferente es que grupos extremistas y radicales decidan usar material que puedan conseguir en el mercado negro, o incluso residuos de algún cementerio nuclear para hacer una bomba sucia, aunque sea casera.
    • Impacto: Muy elevado.
    • Probabilidad: Muy elevada, a mi modo de ver: estamos en un mundo que camina sin preparación hacia el Oil Crash y el descenso energético, donde las múltiples injusticias favorecerán las ansias de revancha de los desheredados de la tierra.
  • Almacenamiento de residuos: Este punto ya fue discutido en un post anterior, "Cementerios nucleares y de los otros".
    • Impacto: Muy elevado. Algunos autores aseguran que la incapacidad de gestión de los cementerios nucleares exterminará la vida de la Tierra en los próximos siglos.
    • Probabilidad: 100%. Hay muchos cementerios nucleares e infinidad de residuos almacenados en las instalaciones de las centrales nucleares, y como mínimo algunos acabarán quedando expuestos, sobre todo si se tiene en cuenta que su mantenimiento requerirá energía y conocimiento especializado y ambas cosas van a escasear.
  • Depleción del uranio: Ya lo hemos discutido en un post anterior, "El pico del uranio". En las próximos años (25 a lo sumo, y 5 en el peor de los casos) llegaremos al cenit de extracción del uranio, y a partir de ese momento faltará uranio para las centrales, y cada vez más.
    • Impacto: Elevado. ¿Qué hacemos con las centrales? Los costes de desmantelamiento son prohibitivos, y nuestra confianza en esta fuente de energía nos pone en una situación de vulnerabilidad social y económica (aunque eso no es diferente respecto a nuestra dependencia del petróleo, gas y carbón).
    • Probabilidad: 100%.

No he discutido aquí otra actividad de riesgo, la del reprocesamiento, porque casi no tengo datos sobre ella, aunque todos los indicios apuntan a que es muy peligrosa.

Por concluir, si uno mira la lista de riesgos de toda la actividad nuclear, considerando no sólo su probabilidad observada o esperada (que no es tan baja después de todo) sino los impactos, teniendo en cuenta no sólo su extensión espacial sino temporal, la conclusión evidente es que los riesgos de la energía nuclear no son ni mucho menos despreciables. Ciertamente, la mejor manera de combatir estos riesgos (salvo el último) es invertir dinero y esfuerzos en mitigarlos hasta extremos aceptables, aunque eso implica un sobrecosto sobre la ya de por sí discutida capacidad económica de esta energía. La pregunta del millón es cómo vamos a afrontar estos gastos si, a pesar de que nos alimentemos de los cadáveres de los que caen, cada vez seremos más pobres, ya que esta crisis económica no acabará nunca...


Salu2,
AMT

P. Data: Durante la semana que viene estaré fuera de España, por lo que no podré seguir el blog. Dado que el filtro de spam de blogger bloquea un tanto aleatoriamente algunos comentarios no se alarmen si ven desaparecer sus comentarios, ya los publicaré yo manualmente en cuanto pueda; no repitan el mismo mensaje varias veces porque eso reafirma al filtro...

Péguense pero no se maten.

Addenda (13 de Abril de 2011): Un interesante documental francés sobre los residuos nucleares, en RTVE a la carta. Imprescindible

sábado, 12 de marzo de 2011

Necrofagia


Queridos lectores,

En el día de hoy un terremoto de magnitud 8,9 en la escala de Richter ha sacudido Japón. Se trata de un potente seísmo que ha sucedido de la peor manera posible: el epicentro se situó a gran profundidad bajo el mar, con lo que a la destrucción directa del temblor de tierra se añadió un maremoto que azotó la costa pocos minutos después: olas de 10 metros capaces de penetrar en algunas zonas algunos kilómetros tierra adentro (y una cosa que la gente en estas latitudes suele ignorar: debido al efecto de somerización las olas letales pueden durar varias horas). La catástrofe se ha cobrado ya no menos de 1.000 vidas humanas. Para terminarlo de rematar, el reactor número 1 de la central nuclear de Fukushima ha quedado muy dañado por el terremoto y parece que como mínimo se producirá una nube radiactiva (los niveles de radiactividad en la planta son, a la hora de escribir esto, 1.000 veces los normales), mientras que subsiste el riesgo de una fusión del núcleo, inclusive de una explosión nuclear (pero, no lo olvidemos, la energía nuclear es el futuro). En esta sección de la Wikipedia pueden seguir el estado actual de la crisis nuclear japonesa.


Delante de esta inmensa catástrofe en un país bien preparado para este tipo de eventos, ¿cuál ha sido la reacción de los mercados? Pues que el precio del barril de petróleo ha bajado un par de dólares...


Resulta grotesco y asqueroso hablar de los precios en los mercados mientras centenares de personas pierden la vida y otros quizá miles pueden perderla en breve. Pero de qué extrañarse. Los últimos meses han visto como la gente en medio centenar de países por todo el globo han ido sufriendo en sus carnes el hambre por la incapacidad de pagar el precio de los alimentos. Desde América Central y del Sur, pasando por toda África hasta llegar a Indonesia, sin descuidar India y China, se producen día sí y día también revueltas del hambre. Pero a nosotros sólo nos interesan las que suceden en los países del Norte de África y del Oriente Medio, hasta el punto de que algún lector despistado cree que sólo hay inestabilidad y revueltas en esos países. No es verdad, pero nuestros mayores intereses geoestratégicos están en esos países, porque de ellos depende nuestro suministro de petróleo y de gas.


Ya hemos comentado que nuestro declive energético causado por la disminución de la producción de materias primas energéticas, el descenso del lado derecho de la curva de Hubbert, no será tan suave como predice la teoría, y se caracterizará por transiciones no lineales y cambios de fase, cambios radicales del comportamiento del tejido económico social a escala global. Esas transiciones, esas rupturas, hacen que en un determinado momento, a pesar de que el precio no lo refleje plenamente, no haya petróleo para algunos compradores aunque lo puedan pagar: es el caso actualmente de España, que importaba el 13,4% de su petróleo de Libia y busca desesperadamente dónde comprarlo ahora que el país se ha sumido en la guerra civil, pero los contratos a meses vista, los compromisos de los otros proveedores y la falta de fungibilidad (por mala calidad) del poco petróleo sobrante no le permiten encontrarlo, no importa el precio. En suma, el mercado mundial, primero de petróleo, luego de todas las otras materias primas, incluyendo los alimentos, se irá volviendo cada vez más compartimentado e ineficiente. Y en una situación así, la desgracia de unos se convierte en una ventaja para los otros.


Si Japón resulta herido de gravedad con los eventos de hoy, dada su ya delicada situación económica (deuda pública equivalente al 200% de su PIB, aunque afortunadamente mayoritariamente en manos de nacionales; más de 15 años de estanflación -en realidad, leve deflación continuada con escaso crecimiento-,...), el país avanzará en el proceso de colapso en el que todos estamos inmersos... y liberará recursos para los demás. Es por eso que el petróleo baja; los inversores huelen la sangre y anticipan una caída de la demanda, al sentir el grito de dolor del cuarto consumidor mundial de petróleo.


Ése es nuestro cruel sino: en la caída por el lado derecho de la curva de Hubbert, nuestro única opción para mantener el Bussiness as Usual, es decir, algo parecido a la normalidad, es desear el fracaso y caída de nuestros competidores, que cada vez parecen más nuestros adversarios, si no directamente enemigos. Nos mantenemos al margen de lo que pasa en Libia porque no queremos arriesgarnos a aliarnos con el bando perdedor y perder así acceso a su vital petróleo; nos conviene que Japón sufra y agrave su recesión... El mantenimiento del "orden actual" nos lleva a ser necrófagos, a alimentarnos de los despojos de los que no hace tanto eran nuestros semejantes. ¿Hasta dónde llegaremos con esta absurda dinámica? ¿Nos comeremos nuestros propios miembros - e.g., ayuntamientos que vayan a la bancarrota, comunidades autónomas que no soporten su nivel de deuda? ¿Cuándo aceptaremos que estamos viviendo el Oil Crash, que esta crisis no acabará nunca?


Queridos lectores: debemos reaccionar. Comiencen por la concienciación, salgan a la calle. Antes de que todo esté lleno de muertos vivientes...


Salu2,
AMT

lunes, 7 de marzo de 2011

Qué puedo hacer yo delante del Oil Crash: concienciación


Nota: éste el primer post de una serie, "Qué puedo hacer yo delante del Oil Crash". Otras series en este blog son "No hay milagros" (denunciando falsas soluciones energéticas propuestas por los medios de comunicación), "Preparando la transición" (enfatizando aspectos que se tendrán que tener en cuenta en nuestro declive energético) y "Los límites de las renovables" (que muestran qué se puede hacer y qué no se puede hacer con las tecnologías actuales de captación de energía renovable).
  
Queridos lectores,

Ahora que la sensación de crisis energética se está agravando y calando en la sociedad, los nuevos lectores de este blog (y buena parte de los antiguos seguramente) me están reclamando con insistencia que dé alternativas, que proponga soluciones, que proponga recetas para prepararnos contra los malos tiempos que se avecinan y medidas para evitar el desastre que podría ocurrir si jamás se diera el peor escenario posible. Estas demandas son lógicas y fundadas, y yo por supuesto tengo que intentar hacer mi aportación en ese sentido, pero para poder avanzar en esa dirección hay que para empezar dejar claras una serie de cuestiones. Las enumero ahora por un orden más o menos lógico y cronológico en la fase final de aceptación de la situación que tendremos que vivir. Sólo, querido lector, cuando haya entendido, aceptado y asumido como propias todas y cada una de estas cuestiones previas, entonces y sólo entonces podrá leer la parte final de este post, donde se proponen medidas. No tiene mucho sentido que lea esas medidas si discrepa en el diagnóstico de la situación, ya que eso le llevará a centrarse en la discusión de algunos aspectos particulares, de si son reales o verosímiles, etc. Para hacer esa discusión técnica está el resto del blog, en tanto que esta parte es para intentar avanzar en la dirección del cambio necesario.

He aquí la lista de cuestiones previas sobre el diagnóstico de la situación:

  1. La situación no debe ser resuelta, sino replanteada: Ya lo discutimos aquí: hay que replantear el problema. Por culpa de la sobreespecialización en la sociedad occidental, tendemos a ver cada dificultad que se presenta en el día a día como un problema que se tenga que resolver, y esto es especialmente cierto para gente que como yo ha seguido unos estudios de carácter técnico. Sin embargo, poca gente se da cuenta de que quizá lo que está mal es el planteamiento, lo que es implícito, lo que se da tanto por asumido que no hace falta ni decirlo explícitamente. Hablamos de crisis energética, decimos que hay escasez de energía, cuando nuestro consumo de energía per cápita es centenares de veces el que teníamos hace un par de siglos tan solo, y lo que buscamos es nuevas fuentes de energía para poder seguir consumiendo más y más. Pero cada peldaño de más que subamos por esta escalera nos ubica delante de un reto cada vez más difícil de resolver, porque nuestro sistema económico requiere un crecimiento continuo y exponencial (e.g., el PIB ha de crecer un 2 o un 3% cada año). Si ahora encontráramos una fuente de energía maravillosa, ¿cuánto tiempo tardaría nuestra tasa de crecimiento en llevarla a su cenit, a su máximo de rendimiento? Unos pocos años a lo sumo. Y cuando más subamos por esta escalera, más dura puede ser la caída en el momento que no podamos seguir.
  2. La crisis es una crisis de modelo: No es ninguna coincidencia que estemos viviendo cinco crisis a la vez: la energética (de la que se ocupa este blog), la económica (que nos angustia cada día), la financiera (que nos impide financiar fabulosos planes de rescate), la ambiental (que puede llegar a destruirnos) y la política (causada por la incapacidad de nuestros representantes de ocuparse eficazmente de los verdaderos problemas de la ciudadanía, lo cual les lleva a divagar sobre asuntos periféricos y a su pérdida de legitimidad delante del pueblo). Todas estas crisis están interconectadas y tienen numerosas ramificaciones (crisis militares, del agua, de los alimentos, de población, corrupción,...). Todas ellas nos dicen que nuestro modelo de explotación y de relación con el planeta y nuestros congéneres no puede seguir adelante porque hemos chocado con límites duros, los que impone la finitud del planeta en última instancia. Es una crisis de sostenibilidad.
  3. El tiempo para actuar es ahora: Hace décadas que fuimos advertidos de que un día como el de hoy podría llegar, pero todos los estudios que hablaban de la sostenibilidad de la explosión demográfica, de la contaminación ambiental, de los límites de los recursos, de los desequilibrios regionales, etc fueron desdeñados en pro de un interés superior: el crecimiento económico a toda costa. Ahora este remanso de bienestar que eran los países occidentales se está hundiendo en sus contradicciones, mientras los desheredados del mundo nos combaten con nuestras mismas armas: las fábricas deslocalizadas hunden nuestra industria local, los productores esquilmados de materias primas nos cortan el suministro, los que nos compraban nuestra deuda nos piden cada vez más a cambio... No hay un retorno posible a la "normalidad", es decir, al placentero bienestar de las décadas pasadas; ahora cada vez las cosas serán más difíciles, y tanto más si no nos decidimos a reaccionar. También hay que tener presente que medidas paliativas tecnológicas que aún están en el laboratorio o, peor aún, que no son más que conceptos, dudosamente servirán para algo durante la fase más rápida y aguda de la transición, puesto que generalmente se requieren décadas para implantar algo a gran escala y no tenemos no de lejos tanto tiempo. Peor aún, a medida que la situación financiera se degrade no tendremos ni cómo financiarlo, y a medida que la crisis económica se profundice no tendremos las fábricas necesarias para los suministros requeridos. Es decir, con el tiempo se profundiza en el colapso catabólico.
  4. Las altas instancias políticas no pueden arbitrar una respuesta coherente al desafío: No por maldad, sino por la complejidad del mismo y por el imposible equilibrio de intereses públicos y corporativos, inclusive los legítimos. Dentro de nuestra agenda política la meta del crecimiento económico es incuestionable, y siempre que se proyectan infraestructuras se hace pensando en que la actividad crecerá, siempre más, nunca menos. Un discurso de decrecimiento voluntario es completamente suicida; si simplemente unas modestas medidas de ahorro del Gobierno español han sido tomadas como una ofensa por parte de la mayoría de los españoles, es inimaginable explicar a la gente que nunca más volveremos a crecer, que esta crisis económica no puede acabar nunca dentro del actual paradigma económico. Nuestros políticos conocen sobradamente desde hace años que nuestro modelo es inviable y qué es el Peak Oil, pero no trasciende ya que se trata de un debate público, pero no publicitado. Para cuando quieran reaccionar, y de la manera que quieran hacerlo (más sobre esto abajo), el desastre puede ser ya irreversible.
  5. Una sola persona no puede parar esto: Esta bien solicitarme mi opinión, como la de cualquier otro divulgador o experto, pero nadie puede individualmente dar con bala de plata, el hechizo mágico que detenga el tren. No pueden esperar en su sillón a que alguien les solucione la papeleta, a que les resuelvan el problema. Todas las manos cuentan, y sin la ayuda de todos será más difícil evitar el desastre. Siempre digo en la charla del Oil Crash que no sirve de nada atrincherarte en tu casa de campo con tu huerto y gran cantidad de armas y munición, puesto que podrás parar a diez personas hambrientas, pero no podrás parar a un centenar, o a mil. La solución, o es para todos (léase una amplia mayoría) o no será. Al final tendrán razón (aunque sólo sea en el slogan) aquellos de esto sólo lo arreglamos entre todos...

Querido lector, si ha llegado aquí plantéese si está de acuerdo con lo sustancial de lo que aquí se ha dicho. Si alguna afirmación le parece incorrecta o dudosa, busque dentro del blog (hay un barra de búsquedas arriba a la derecha) y comente y discuta en el post oportuno. Si realmente comprende y acepta lo que acaba de leer, antes de seguir párese a hacer un autoexamen. ¿Está convencido con el corazón? ¿Percibe la magnitud del peligro en toda su extensión? ¿Quiere realmente hacer algo por Vd. y por los suyos? No conteste que sí maquinalmente; reflexione e interiorice su respuesta, anticipando y valorando todos los contras y los problemas que acarrea decir que a cada una de estas preguntas. Si tras esa reflexión su respuesta adulta y convencida sigue siendo a las tres preguntas, entonces quizá leer en lo que sigue mis sencillas propuestas le pueda servir de algo.



  1. El primer paso es la concienciación: Es un problema de todos pero sólo una ínfima parte de la ciudadanía tiene conocimiento de ello. Se tiene que decir, se tiene que repetir, se tiene que insistir. Todos, cada uno en nuestro puesto, tenemos la responsabilidad ineludible de dar la cara, porque sólo si se enfoca como un reto de toda la sociedad tendremos alguna posibilidad de éxito, de sobrevivir a esta crisis. Ya lo saben: la solución, o es para todos, o no será... Por eso, el resto de las medidas del post de hoy van de eso: de concienciación. Más adelante hablaremos de otras medidas de actuación.
  2. El Peak Oil y la política: Estamos delante de un problema político en el sentido propio de la palabra (porque afecta a la vida de los ciudadanos) pero no partidista; no hay una forma de izquierdas y otra de derechas de afrontar el Peak Oil. No hay que buscar ni víctimas ni culpables de esta situación: todos nos hemos beneficiado en distinta medida y todos saldremos perjudicados de ella; en todo caso, no hay tiempo para esas discusiones. Algunos políticos de izquierdas empiezan a hablar de Peak Oil a media voz (puesto que no es lo que se destaca en su discurso): Gaspar Llamazares con su pregunta al Gobierno de Junio pasado, Joan Herrera en diversas intervenciones en el Congreso, Joan Puigcercós en un programa de máxima audiencia matinal de la televisión catalana TV3 (ver minuto 33 en el vídeo aquí enlazado), etc. Sin embargo, su manera de presentarlo y hablar de ello hace dudar de que realmente entiendan la gravedad del asunto, o bien que sepan cómo encararlo -dado los intereses cruzados que también traspasan a estos partidos. De todos modos, a medida que la crisis energética vaya siendo cada vez más evidente y el discurso del Peak Oil más audible habrá un riesgo de cooptación (en el sentido inglés del término) por parte de una opción política u otra. Es importante que la acción de concienciación sea transversal y que llegue a toda la situación, sin frentismo, puesto que a todos nos afecta y a todos nos interesa.
  3. Los alcaldes: No podemos esperar que alguien asuma los riesgos personales por nosotros, hemos de salir a la calle y actuar. Nosotros proponemos ir a hablar con los alcaldes (de lo cual ya hicimos una prueba piloto y sacamos algunas enseñanzas útiles) y explicarles el problema, puesto que es más fácil que se puedan conseguir acciones efectivas desde los niveles locales, especialmente en los pueblos y ciudades pequeñas. Para evitar interferencias con el discurso político, en el caso concreto de España es preferible esperar a que pasen las actuales elecciones municipales (en Mayo) para que no se perciba como un elemento más de confrontación partidista en este momento de malestar. Conviene, aparte del prontuario, llevarse algunos informes oficiales como los recogidos en el post "Oil Crash: Año 5" (si vive en Cataluña puede ser bastante eficaz usar esta presentación sobre la revisión del vigente Plan de Energía de la Generalitat). ¿Qué es lo que hay que pedir a los alcaldes? Lo primero, que conozcan el problema: las corporaciones que salgan de las urnas en Mayo tendrán que lidiar con lo más agudo (por inesperado) de esta crisis. Lo segundo, que se planteen tomar medidas que incentiven la sostenibilidad: huertos urbanos, recuperación de oficios para cubrir necesidades primordiales, que planteen planes de movilidad urbanística razonables, etc, intentando involucrar a los parados (pieza clave para mantener la paz social ya que el paro será elevado y de larga duración). La asociación Véspera de Nada recoge un buen número de éstas en su web. Por otro lado pedirles que no obstruyan medidas sensatas. Si son muy receptivos, plantearles la utilidad de implementar iniciativas como las de Transition Towns. En ese sentido, algunas de las cuestiones discutidas en los posts de la serie "Preparando la transición" pueden ser útiles.
  4. Su implicación personal: Si Vd., lector, cree y comprende esto, debe implicarse tanto como Vd. pueda y su círculo social se lo permita. Puede promover charlas sobre el problema de la Peak Oil (el OCO está haciendo actividades de divulgación en diversas localidades dentro y fuera de Cataluña; vean la columna de la derecha), intentar participar en actividades de transición, permacultura, etc. Según pueda y a medida que la situación se lo permita, pero entendiendo siempre que cada uno tiene un compromiso ineludible con el cambio necesario.


Eso es todo para empezar. En posts futuros discutiremos otras líneas de actuación.
Salu2,
AMT

miércoles, 2 de marzo de 2011

Preludio

Fuente:  blog.residesi.com


Queridos lectores,


Tengo un par de posts técnicos en el tintero que hace un par de semanas que quiero escribir, pero lo hipnótico de los eventos actuales me fuerzan a seguir escribiendo sobre lo que está pasando en vez de qué es lo que pasará y de analizar cómo podemos hacerle frente. Pero es inevitable: cada mañana te levantas y miras cómo está la cotización del petróleo, por ejemplo en la página de Oil-Price.net:







La mezcla de angustia y excitación que produce ver la evolución del precio del petróleo durante estos días, con subidas y bajadas de varios dólares, hace perder un poco la perspectiva de lo que es normal, y la gente sigue con ansiedad las fluctuaciones diarias del precio, creyendo interpretar en ellas la certidumbre de que el suministro mundial de crudo está cayendo por culpa de las diversas revueltas del hambre en el mundo árabe, o incluso que el declive terminal de la producción de petróleo ya ha comenzado. Nada más lejos de la realidad. Se tiene que recordar que los países de la OCDE disponen de un colchón de alrededor de 1.600 millones de barriles que tienen almacenados (Reservas Estratégicas) para suplir contingencias (típicamente, interrupciones del suministro de hasta 90 días) y que por comparación con los 1,6 millones de barriles diarios (mb/d) que Libia estaba exportando representan 1.000 días de suministro, es decir, unos tres años. Bien es cierto que la función de las reservas estratégicas no es amortiguar los precios sino cubrir carencias, pero se puede considerar que el hay una carencia de petróleo dado el problema de falta de fungibilidad del petróleo que la OPEP puede suministrar para suplir la falta del petróleo libio (el petróleo excedentario de la OPEP es de peor calidad -por eso no lo producen regularmente- por lo que tiene un contenido en azufre mayor y las refinerías del sur de Europa no lo pueden refinar tal cual). Por otro lado, dado que el consumo medio mundial de petróleo durante la segunda mitad del año pasado superó los 88 mb/d pero la producción se quedó entorno a los 87 mb/d, ese millón de barriles diarios faltante se ha ido detrayendo de las reservas estratégicas. Es decir, se están usando ya las reservas estratégicas como un mecanismo de control de precios, lo cual es peligroso porque menoscaba su función principal, que es la de evitar el desabastecimiento repentino. Sin embargo, la inquietud por la recuperación económica de los países de la OCDE les ha llevado a tomar, de manera discreta, esta medida de dejar abierto ligeramente el grifo de sus reservas estratégicas, haciendo bueno el dicho castellano de pan para hoy, hambre para mañana.


En España es evidente que el nerviosismo ha cundido en el Gobierno. Después de las medidas urgentes aprobadas el viernes pasado, esta semana los diarios van desgranando una nueva serie de medidas con las que se pretende reducir al máximo la factura energética:  disminución del alumbrado en ciudades y carreteras, compartición de parques móviles de vehículos de las diferentes administraciones... Se anuncian reformas para mejorar la eficiencia energética de los edificios, y seguramente habrá más y más medidas. En Europa el debate sólo está empezando tímidamente, lo cual hace pensar que la más delicada situación de la balanza de pagos española es la que ha llevado al Gobierno español a apresurarse. ¿Quiere esto decir que el estado de las finanzas del Estado español es peor -o más vulnerable- de lo que se reconoce? ¿O que es más consciente del Peak Oil y sus implicaciones? (quizá leyeron mi carta, a pesar de los signos en contrario). En todo caso, las medidas son insuficientes y la incapacidad de afrontar la necesidad de un cambio profundo del modelo productivo les lleva a caer en la salmodia de la eficiencia energética, falacia de la que hablaremos otro día. El caso es que el presidente del Gobierno español, el Sr. Jose Luis Rodríguez Zapatero, está de gira por diversos emiratos árabes buscando asegurar el suministro de petróleo, a cambio de la introducción masiva de capital de sus fondos soberanos en algunos activos sobre los que el Gobierno tiene la llave (como las cajas de ahorros más o menos tuteladas por el Estado después de sus graves problemas de financiación del año pasado). Seguramente sabe que el 49,5% del suministro de petróleo a España está en peligro...



Y, sin embargo, a pesar de la incipiente guerra civil en Libia y la posible intervención militar de los EE.UU. en ese país, a pesar de la inestabilidad en la mayoría de los países árabes (y de muchos otros países, con sus propias revueltas del hambre pero sin petróleo,
a los cuales una opinión pública occidental ensimismada en su propia ansiedad no le presta atención estos días), a pesar de que España - y seguramente otros países europeos- no puede soportar un precio por encima de los 100 dólares el barril como el que hace casi dos meses que tenemos... a pesar de todo ello, no sabemos si ya estamos entrando en la siguiente fase de nuestro descenso energético o todo esto es un simple amago de infarto. La estación fría del Hemisferio Norte está acabando, y con ella la demanda de petróleo caerá durante las próximas semanas, lo cual debería reducir considerablemente los precios en un mercado tan tensionado como el actual. Después del colapso revolucionario de Túnez, Egipto y Libia, los otros países exportadores de petróleo han aprendido la lección y están anticipándose a los acontecimientos, dando nuevos subsidios a su población y al tiempo reforzando su represión selectiva; en muchos casos, con la ayuda y asesoramiento de las potencias occidentales, que no quieren verse arrastradas a una nueva ola de recesión económica global... Estos factores tienden a mojar la mecha de la bomba que entre todos hemos ido montando, y quizá lleguen a postergar el siguiente pico de precios, la siguiente crisis, durante un tiempo. Yo personalmente creo que es difícil de evitar que el siguiente pico de precios y la consiguiente ola de destrucción económica tenga lugar este año, probablemente hacia el verano, pero hay muchos factores incontrolables que escapan a la visión ombliguista occidental, como por ejemplo qué evolución hará China, que consume ya 9 mb/d de petróleo pero que acumula numerosos desequilibrios internos, con una inflación creciente, tensiones sociales reprimidas con mano dura y un mercado exterior, nosotros, en situación de contracción.


Estamos subiendo la siguiente cuesta de una montaña rusa, y no sabemos si después de la cima viene una caída corta y soportable o prolongada y más destructiva. Lo que sí sabemos es que cuanto más tiempo juguemos a este juego, que más que montaña parece ruleta, sin hacer los cambios estructurales que se precisan más allá del tecnooptimismo mágico e irresponsable, las tensiones acumuladas dentro de un sistema cada vez más frágil nos acercan a esa cima tras la cual la caída será terrible.


Queridos lectores, necesitamos su ayuda para hacer posible el cambio que necesitamos. Permanezcan a la escucha.


Salu2,
AMT

sábado, 26 de febrero de 2011

Medidas de urgencia del Gobierno Español para el ahorro energético - 25 de Febrero de 2011.

Conflicto evidente entre lo que se quiere y lo que se puede.


Queridos lectores,

Esta última semana le ha tocado a Libia llegar al punto álgido de su revuelta del hambre (y antesala del caos). Es el primer país exportador de petróleo que se ve afectado por la crisis de legitimidad de los regímenes políticos del mundo árabe (el primer país productor de petróleo en ser afectado, Egipto, dejó de ser exportador en 2009 y actualmente destina sus casi 600.000 barriles diarios de producción al autoconsumo por parte de sus 80 millones de habitantes - aunque sólo sea la cuarta parte del consumo per cápita español). Mientras, aún no está claro quién ganará la incipiente guerra civil libia y si el régimen que de ella emerja será capaz de resolver las grandes desigualdades sociales que alimentaron la revuelta, so pena de recaer en ella (la misma duda que en Túnez y en Egipto), a medida que el conflicto se encona crece el riesgo de que la infraestructura petrolera del país se vea gravemente afectada; en los peores escenarios posibles, un Gadafi enloquecido y casi derrotado podría cumplir su amenaza de destruir las infraestructuras de explotación petrolífera, o bien la falta de un poder incuestionado podría llevar dentro de unos meses a la lucha entre las diferentes tribus -que conforman lo más parecido a un tejido social que tiene Libia-  a un conflicto armado a varias bandas y sumir el país en el caos; en cualquiera de estos dos negros escenarios la producción de petróleo caería a cero y el conflicto arrojaría un aún más terrible balance de sufrimiento y destrucción para el pueblo libio. Entre tanto, cada vez más analistas denuncian que la falta de reacción de la OPEP, que no está aumentando de manera significativa su producción para compensar el faltante libio, se debería a que Arabia Saudita no posee toda la capacidad ociosa (cantidad de petróleo adicional que se podría producir antes de 30 días y por un período de al menos 90 días) de la que presume. Existe, además, un problema de fungibilidad: el petróleo libio es de bajo contenido en azufre, en tanto que el excedentario saudí lo es de alto y no se puede procesar en las mismas refinerías.

En este escenario de incertidumbre, con los precios del barril de petróleo crudo cada vez más próximos a los máximos históricos (ayer el barril de Brent llegó en algún momento a los 120 dólares) y con los precios de la gasolina y diésel que ya están en sus máximos de 2008 (debido, entre otros factores, a la presión extra de China que está comprando cantidades crecientes de estos combustibles en el mercado internacional), el Gobierno español ha decidido aprobar hoy un paquete de medidas de urgencia para evitar que el incremento de la factura petrolífera acabe por llevar al país a unos niveles de deuda que, dada la confianza de los inversores internacionales en España, serían inasumibles. En lo que sigue hago un análisis somero de estas medidas y una primera valoración de su impacto. Dado que temo que en el futuro podrían ser necesarias más medidas de este tipo he incluido la fecha de las mismas en el título; Dios dirá lo que nos depara el futuro.

Lo primero que llama la atención es que las medidas propuestas, que son de cierto calibre, no hayan sido consensuadas con otros países europeos para ser tomadas por todos ellos al alimón. Formando España parte de un espacio económico común, no parece tener demasiado sentido que tome decisiones unilateralmente y sin esperar a consensuar una posición con sus socios económicos. Tal urgencia a la hora de regular en un país que no se ha caracterizado por ser de los más proactivos a la hora de tomar medidas anti-crisis transmite una cierta angustia a un servidor que estas líneas escribe; no sé si en este caso han pretendido demostrar que por una vez podíamos anticiparnos a los problemas o es que ciertamente el impacto de la subida continuada del petróleo y los carburantes estaba a punto de pasarle una factura letal a España. Tendremos que esperar a ver qué acogida le dan los líderes europeos a nuestras medidas.

La medida que más se ha destacado en la prensa española es la reducción del límite máximo de velocidad de 120 kilómetros por hora (posible sólo en autopistas y autovías) a 110 kilómetros por hora. De esta medida se destaca al tiempo que es temporal e indefinida, lo cual es intrínsicamente contradictorio (una medida indefinida no tiene un marco temporal fijado, se decidirá según el curso de los acontecimientos, y por tanto no se puede asegurar si será temporal o no). El Gobierno afirma que con esa medida se podrá reducir el consumo de gasolina en un 15% y el de diésel en un 11%. No sabemos en qué informes técnicos se basan para hacer esta aseveración, la cual es difícil de contrastar y de cuantificar. Por una parte, además de las pérdidas por fricción con la carretera siempre presentes, dependiendo del coche a velocidades superiores a unos 80 kilómetros por hora se ve sometido a una deceleración causada por el arrastre turbulento (drag), el cual depende entre otros factores de su coeficiente aerodinámico y del cuadrado de la velocidad a la que se intenta mover. Dado que a esas velocidades esta fricción turbulenta es la contribución dominante a la resistencia al movimiento del vehículo, una reducción de velocidad del 8,33% como la propuesta implicaría la reducción del 16% del consumo de energía para igualdad de otros factores y un mismo trayecto (recuerden: trabajo es fuerza por distancia, y con el acelerador lo que hacemos es compensar el trabajo de fricción contra el movimiento del vehículo). Sin embargo, dependiendo del coche la relación de par motor es mejor para la velocidad de 120 km/h que para la de 110 Km/h, con lo que al ir a 120 km/h, respecto a 110 km/h, se mejora algo el consumo por este concepto. Esas diferencias de par deben ser las que justifican la diferencia referida por el Gobierno entre el impacto sobre el ahorro de esta medida según si el coche sea gasolina y diésel. Una observación interesante: la menor eficacia de esta medida sobre los coches diésel (paradójicamente, por el mejor aprovechamiento de su par motor) da un incentivo político a que, en un futuro, se imponga un límite inferior de velocidad a los coches diésel respecto a los de gasolina; téngase en cuenta que en la actualidad hay una presión superior sobre el mercado mundial del diésel que sobre el de la gasolina, ya que China, cuyo consumo es más industrial que recreativo, compra cada vez más (¿quizá esa presión adicional sobre el gasóleo ha favorecido ciertas noticias recientes que destacan el carácter más contaminante de los coches de diésel?). Sin embargo, en el mundo real hay otros factores que influencian en un sentido u otro las posibles ganancias de eficiencia por trayecto:  las especificidades del motor, el estado de conservación del vehículo... y sobre todo el estilo de conducción. El blog EcoLab nos aporta ciertos datos que apuntan a que puede haber una ganancia signficativa, allá expresada en términos de reducción de emisiones de CO2, con esta disminución de velocidad. Sin conocer la fuente técnica que justifica las decisiones del Gobierno, es posible que haya una disminución de consumo y que se mueva en los márgenes que propone el Gobierno.



Una cuestión diferente es la eficacia de esta medida. En España la gente tiende a conducir a entre 130 y 150 km/h en las autopistas; 130 km/h es típico por que queda dentro del rango de incertidumbre de los radares y así evitas una multa. Un buen amigo me apunta que quizá sea eso lo que se pretenda: que la gente deje de circular a 130 y pase a circular a 120 (siempre abusando de la inexactitud del radar) lo que implica un ahorro de combustible aún mayor y que quizá sirva para justificar las cifras del Gobierno. Sea como sea, no parece verosímil que tenga mucho efecto si no hay un serio despliegue de medios para su control, y eso exacerbará la impopularidad de la medida, que será vista como recaudatoria. En cuanto a la economía de la medida, algunos argumentan con razón que dado que los impuestos representa más de dos tercios del precio del carburante y por tanto 2/3 del ahorro es en realidad redistribución de renta, dado el coste de oportunidad de ir más lento la medida es, en realidad, económicamente negativa. Otros medios más beligerantes con el Gobierno denuncian todo el paquete de medidas como ineficiente ya que impide el libre arbitraje del mercado. La realidad es que esta medida sólo tiene sentido como medida de racionamiento parcial para el uso del coche en largas distancias, con lo que no se está buscando eficiencia económica, sino contención del consumo para evitar la mayor de las ineficiencias del mercado:  el desabastecimiento, aunque al ser la medida local sólo puede combatir los efectos locales que provocan desabastecimiento. Como ya comentamos en su día, hacer convivir un sistema de libre mercado con racionamiento puede acabar por desestabilizar un Estado, así que eso también tiene que pensarse muy bien.



La segunda de las medidas, la reducción de un 5% de los billetes de la compañía estatal de ferrocarriles, RENFE, en sus trayectos de Cercanías y Media Distancia, pretende incentivar indirectamente el ahorro de combustible usado en coches que transitan por las ciudades. En lugar de operar por la vía del racionamiento del caso anterior, se opera por la vía de la subvención. Sin duda una ineficiencia forzada del mercado, y seguro que con el mismo espíritu: evitar el desabastecimiento. Se tendrá que ver el coste económico para el Estado de tal medida. Curiosamente, no se extiende la reducción a los tenes de Larga Distancia, dejando claro que esta medida complementa a la anterior (*).


Por último, la tercera de las tres medidas anunciadas es de la que menos se ha hablado y, sin embargo es la más grave de las tres: el Gobierno forzará "elevar hasta el  7% el porcentaje de biodiésel en las gasolinas y gasóleos que hasta ahora era del 5,8%" (sic). Dejando al margen el mal efecto que hace el error técnico (sin duda que lo que deben de querer decir es el "porcentaje de biocombustibles"; mezclar gasolina con biodiésel no creo que sea una buena idea), esta medida es un auténtico desastre. Lo curioso es que probablemente haya tenido una buena acogida por la sociedad, obnubilida ésta sobre todo por la pérdida del paraíso del "límite de 120", a tenor de los comentarios que leo por todas partes; a fin de cuentas, ¿no son los biocombustibles el futuro?. La realidad muestra que, de las tres medidas, ésta es la que tiene más aristas y efectos indeseados, algunos de los cuales habrán quizá pasado desapercibidos al propio Gobierno:

  1. Esta medida supone una subvención al sector de producción de biocombustibles, ya que por ley se les tendrá que comprar una producción mayor de la actual. Falta saber si pueden reaccionar tanto en tan poco tiempo, y si esa improvisación tendrá graves consecuencias en otros sectores.
  2. Esta medida supone también un racionamiento implícito: el bioetanol y el biodiésel suelen tener, en media, un 70% de la energía de sus equivalentes fósiles, con lo que al pasar del 5,8% al 7% del volumen la energía de la nueva mezcla pasará del 98,26% del equivalente fósil actual (el 98,3% del contenido calorífico de la gasolina y diésel convencionales) al 97,90%; una pérdida del 0,36% del contenido calorífico fósil y una disminución relativa a la mezcla actual del 0,37%. Es una pequeña pérdida, pero es una pérdida al fin y al cabo: su coche hará un 0,37% menos de kilómetros.
  3. La más grave de todas las consecuencias es que la mayor demanda de biocombustibles española introducirá todavía más presión en el mercado internacional de alimentos; como explica este artículo del Washington Post, la consumo de cultivos para biocombustibles en el mundo el año pasado supuso el 6,5% del grano mundial y el 8% del aceite vegetal. Si hasta Krugman reconoce que el precio de los alimentos ha sido el detonante de los conflictos en el Norte de África, apostar por esta vía, que encima tiene una TRE muy baja (con lo que no se está ganando energía, y aparte otros problemas que ya discutimos) es una insensatez. Sobre todo teniendo en cuenta, como vimos, que aumenta el riesgo de transición abrupta y caótica a escala global.

En resumen, el Gobierno español le está comenzando a ver las orejas al lobo; reacciona ahora con la esperanza de que la coyuntura futura le permita replegarse a un escenario más cómodo (lo cual quizá pase, efectivamente, después del siguiente pico de precios, el segundo, pero sólo hasta el tercero). Sus propuestas pueden quedarse cortas y generarán efectos indeseados. Es evidente que una cosa de tanto calado debería ser estudiada con cuidado; por ejemplo, como hizo la Agencia Internacional de la Energía hace años con su informe "Ahorrando petróleo cuando estamos apurados" (léanlo si tienen tiempo, es muy interesante, sobre todo viniendo de un organismo que asesora a los Gobiernos de la OCDE sobre estos temas). o las Cámaras británicas con sistema como de los TEQs, o cuotas comerciables de energía.

Respecto al ciudadano de a pie: Impresión de ineptitud e improvisación del Gobierno. Y en cuanto a los peakoiler, inquietud. Tendremos que seguir vigilantes.


Salu2,
AMT

(*) (Actualización 26-II-2011, 22:30): Un lector me ha comunicado privadamente que la medida no puede extenderse a la Larga Distancia por culpa de las normas de defensa de la competencia de la Unión Europea.

lunes, 21 de febrero de 2011

El lado derecho de la curva de Hubbert




Queridos lectores,

En diversas ocasiones hemos comentado aquí sobre la no-linearidad de los procesos que son implicados por la llegada del Peak Oil o cenit de producción de petróleo. Esa no-linearidad explica que la evolución de las variables que usamos para diagnosticar el comportamiento de la crisis no sea una sencilla regla de tres, sino que en ocasiones grandes perturbaciones desencadenan pequeños efectos, en tanto que en otros momentos pequeñas perturbaciones desencadenan grandes efectos. Peor aún, nuestras variables diagnósticas pueden tener una pobre capacidad descriptiva de la situación. Por ejemplo, hemos discutido aquí varias veces que el precio del barril de petróleo, que es la variable preferida por los economistas ya que esperan que las señales del mercado se manifiesten inequívocamente mediante variaciones en el precio, tiene un comportamiento confuso debido a la gran volatilidad del mercado a medio plazo -e.g., mientras duró la última fase de estabilidad, hasta el 2000, el precio del barril de petróleo no rebasaba de los 20 dólares; de 2000 a 2007 fue subiendo paulatinamente, hasta rondar los 100 dólares a comienzos de 2008; en Julio de 2008 llegó a valer casi 150 dólares para caer a unos 36 dólares seis meses más tarde, y desde entonces ha vuelto a subir progresivamente hasta los poco más de 100 dólares actuales. Si 2011 es una nueva versión de 2008, con su nuevo pico de precios y caída posterior, recesión mediante (como un cálculo con los dedos que hicimos aquí parecía anticipar) es algo que aún está por ver, dada la multitud de agentes y factores que intervienen, y afirmar algo con certeza en este sentido, por más que se diga, es completamente imposible. Lo que sucede es que la señal que envían los precios en medio del Peak Oil global no es la que los economistas esperan, es decir, la misma que enviaron durante las crisis de los años 70: precios altos de manera duradera. La diferencia estriba en que en los años 70 la restricción de producción era voluntaria por parte de los países árabes, y la variable que usaban para controlar esa restricción era justamente el precio (aumentando la producción si el precio subía mucho, disminuyéndola si bajaba), con lo que consiguieron mantener precios altos que apretaban mucho pero sin llegar a asfixiar la economía occidental. En la actualidad, no hay tal control sobre la producción, con lo que los precios suben y suben hasta que un sector suficientemente grande de las economías importadoras revienta; en ese momento, la demanda baja bruscamente.

Por tanto lo que caracteriza el comportamiento del precio del petróleo en la época de la restricción de producción global es la volatilidad en el medio plazo (es decir, subidas y bajadas bruscas cuando se mira la serie en el plazo de años) con una tendencia subyacente creciente durante la mayor parte del tiempo en el corto plazo (en la escala de los días, semanas y meses) y una tendencia estable en el largo plazo (el precio medio durante períodos de varios años no cambia significativamente). En suma, que la serie de precios tendrá forma de dientes de sierra irregulares. En añadidura, en una fase posterior y más degradada de la situación, cuando la parte de la producción que los países de la OCDE importan sea aún más reducida - por caída de la producción o aumento de consumo de los países emergentes - se tendrán que imponer restricciones al consumo de petróleo en los países importadores, ya sea por la vía de cartillas de racionamiento declaradas (como la propuesta británica de los TEQ) o disuadiendo el consumo mediante cada vez más complicadas reglamentaciones y leyes, que se justificarían para luchar contra la contaminación, disminuir la siniestralidad del tráfico, para favorecer el despliegue del coche eléctrico o cualquier otra excusa al uso (esa vía disuasoria de abordar el problema sin reconocerlo parece ser por la que ha optado España); también cabe la opción de no hacer nada y dejar que las cosas colapsen por sí solas de la mano -invisible- del mercado, pero sólo en los países donde la democracia sea más débil se optará por esa opción. Por tanto, no es el precio la variable que deberíamos mirar para comprender lo que está pasando, sino la producción total de petróleo.


Sin embargo, la presencia de otros efectos no lineales pero continuos hacen que tampoco la producción total de petróleo sea una variable eficaz a la hora de determinar en qué situación se encuentra lo que verdaderamente importa para nuestra sociedad, y es la cantidad de energía neta disponible para mover nuestra economía. De un lado, porque al efecto de mayor capacidad de absorción de las economías emergentes se une el efecto del "Modelo de Territorio Exportador" (Export Land Model), que ya discutimos aquí, según el cual los países productores van aumentando a ritmo exponencial su consumo para contentar a su propia población, y eso conlleva una reducción de sus exportaciones (signo alarmante de esta tendencia, Arabia Saudí disminuyó casi un 5% sus exportaciones de petróleo durante el mes de Diciembre; para saber cuál es la parte coyuntural y cuál la estructural de este descenso tendremos que esperar unos meses). A ello hay que añadir que la energía neta disponible de las diversas fuentes de energía, y la del petróleo en particular, va decreciendo con el tiempo, como consecuencia de la cada vez más pobre Tasa de Retorno Energético (TRE; en inglés el acrónimo usado es EROEI), cuyos letales efectos también fueron discutidos en este blog. De ese modo, podemos tener la impresión de que la producción de petróleo y líquidos asimilados se mantiene, incluso que aumenta, y sin embargo la energía que representa ese volumen puede estar disminuyendo sin nosotros darnos cuenta. Éste es por ejemplo el caso con la producción de etanol de maíz como combustible, especialmente en los EE.UU.; estudios recientes muestran que en los EE.UU. el maíz como fuente de energía tiene un TRE aproximado de 1 (con lo que no se gana energía produciéndolo), quizá incluso menor (con lo que en realidad se pierde energía, pero gracias a las subvenciones es una actividad rentable). Si se tiene en cuenta que la cuarta parte de la producción de cereales de los EE.UU. se destina a producir biocombustibles se ve otra retroalimentación perversa de la crisis energética: se gastan X barriles de petróleo equivalente para producir los mismos X barriles de petróleo equivalente, o incluso menos, a partir de los cereales; a efectos de contabilidad, esa misma energía disponible se ha registrado dos veces (es decir, la contabilidad oficial registrará 2 X barriles equivalentes de petróleo cuando en realidad la primera mitad se destinó a producir la segunda mitad), con lo que las estadísticas arrojan un mensaje esperanzador ("estamos aumentando nuestra producción de petróleo") que no se refleja en la energía disponible en la calle; y para colmo de males retiramos alimentos del mercado internacional, agravando la crisis de precios e inestabilizando países que dependen grandemente de los alimentos que importan.

Si todos estos efectos no-lineales complican la comprensión del fenómeno que estamos viviendo a escala global, otro tipo de efectos afectan a nuestra capacidad de predecir con rigor los eventos futuros y muestran que nuestra seguridad en nuestra vida cotidiana puede estar completamente infundada. Son los efectos denominados en Física de transición de fase. Una transición de fase es un punto dentro de la evolución de una de las variables del sistema, llegado al cual el sistema cambia radicalmente su comportamiento. Todo el mundo ha experimentado alguna vez lo que es una transición de fase: si uno mira la temperatura de un vaso de agua y la hace descender, al llegar a 0 grados centígrados el comportamiento del agua cambia radicalmente: deja de fluir y se convierte en un sólido, el hielo. Si uno calienta el agua en el fuego de una cocina, cuando ésta llegue a 100 grados centígrados experimentará un cambio y se convertirá en vapor, que irá abandonando la olla. La formación de la lluvia, la germinación de las semillas, la muerte, todos estos procesos naturales son transiciones de fase. Lo que caracteriza a las transiciones de fase es que son como un muro, una discontinuidad; lo que antes valía deja de ser cierto, y las cosas pasan a ser radicalmente diferentes. La realidad es que nuestro sistema tiene tanta tensión acumulada en su interior, tantas cosas que penden de un hilo, que una pequeña -o no tanto- alteración extra puede desencadenar tal ola de cambios que modifique de manera permanente el paisaje.



Hace unos semanas analizábamos el caso de las actuales revueltas del hambre en el Norte de África. Décadas de dictaduras sangrientas, de miseria para la mayoría de la población, acaba explotando de manera sincronizada en una decena de países, y otros tantos están en una situación muy tensa. ¿Por qué ahora, por qué todos a la vez? Como ya explicamos, la súbita subida de los precios de los alimentos en estos países con la supresión de los subsidios al principio de año ha llevado a la gran mayoría más allá del límite, a la desesperación, y de la desesperación, a la revuelta. En Túnez y Egipto sus respectivos mandatarios ya han sido depuestos,  y en este Occidente que no tiene la conciencia tranquila la atención ya se ha girado hacia otros bastiones de los que nos aprovisionamos de petróleo y gas y que podrían caer: Libia, Argelia, Omán, Yemen, Irán, Bahrein, Arabia Saudita, Marruecos (que no tiene petróleo pero sí fosfatos)... la lista es inacabable. Sin embargo, la partida no ha acabado en Egipto ni en Túnez: siguen los paros y las revueltas en esos países. En esencia, al caer el férreo poder de sus sátrapas, estos países han pasado directamente casi al final de la fase 3 del colapso, al menos sobre grandes áreas. Libia puede concluir de un plumazo esta fase, si al final acaba en la guerra civil que se podría desencadenar. Y nadie sabe dónde va a acabar este proceso.



En nuestro análisis anterior, vimos que la fuerte correlación entre precios del petróleo y de los alimentos parece ser el detonante de estas revueltas, tras largas décadas de feroz represión. Pero también resulta que para poder mantener nuestra producción global de petróleo necesitamos ir descubriendo y desarrollando nuevos yacimientos, continuamente, para ir compensando el declive de los pozos ya en explotación; fíjense en las gráficas que presentaba el último dramático informe de la Agencia Internacional de la Energía. Pero en medio de las revueltas actuales, no sólo se ha anulado el gran premio de fórmula 1 de Bahrein, sino que las compañías petrolíferas están evacuando su personal en Libia, país que produce 1,8 millones de barriles diarios, el 2.1% de la producción mundial. Si la situación no se normaliza durante los próximos meses nos encontraremos que la producción de petróleo el año que viene será, forzosamente, sensiblemente menor que éste. Siguiendo este bucle, eso empujará los precios del petróleo al alza, arrastrando a los de los alimentos y agravando, aún más, los problemas de estabilidad de los países. Llegará un momento que la tensión será tanta que un nuevo país que caiga no dará lugar a una variación pequeña de la situación, sino a un cambio brusco, una interrupción a gran escala, una guerra regional que bloquee los recursos, un nuevo embargo de productos petrolíferos a Occidente... cualquiera de esas cosas sería un cambio de fase, el paso a un estado diferente en el cual las cosas ya no funcionarán como habían acostumbrado las últimas décadas. En el momento que se traspase ese punto de no retorno las cosas cambiarán de un modo más brusco de lo que mucha gente cree.


Sostiene Dimitri Orlov que la curva de Hubbert, el modelo que se usa para describir la evolución de la producción de petróleo, es una idealización que se aleja mucho de la realidad, sobre todo en lo que se refiere al descenso de la producción global. La clave está en que para que el sistema funcione como está previsto cada subsistema ha de operar de manera igualmente fiable, y eso implica que se continúa buscando nuevos pozos, desarrollando nuevas explotaciones, manteniendo las líneas de distribución y refinado, etc. Sin embargo, todas las instalaciones de las que todo eso depende están en el mundo físico, y aparte de aquellas que quedarán inutilizadas por las revueltas, otras se verán afectadas por la volatilidad de precios indicada más arriba y no se invertirá suficiente en ellas, justo cuanto más se necesita. Por tanto, el límite ideal de Hubbert será difícil de cumplir, y más probablemente nos precipitaremos por ese lado mucho más deprisa de lo que querríamos. Porque el problema se retroalimenta, y cuando más baja sea la producción más costará remontarla de manera significativa. Eso alargará el tiempo que durará el petróleo, pero a base de crear una mayor o más temprana escasez.

El problema final de todo este fenómeno es la previsible tendencia de los economistas de guardia a dar explicaciones centradas en los síntomas, sin entrar en los problemas de fondo, y eso lleva a una  incapacidad incapacidad de comprender que la crisis económica/social/humanitaria que percibimos en la superficie es en el fondo una crisis por los recursos. Y ese centrarse continuamente en los síntomas y no en la enfermedad nos llevará probablemente a la implementación de medidas ineficaces, incidiendo sobremanera sobre los aspectos productivos, sin entender que las materias primas que ahora perdemos ya no las podremos recuperar.
Como denuncia Véspera de Nada, la desinformación inconsciente o deliberada sobre el componente estructural de esta crisis que no acabará nunca nos conduce irremisiblemente a otro círculo vicioso que irá agravando los problemas hasta llegar a la transición de fase y la quiebra de nuestro sistema.

La suerte irá por barrios, ya que con la escasez de petróleo la suerte de cada país dependerá de si es productor o no, lo cerca que esté de los productores y su relación con ellos... También, de si se saben implementar medidas decididas de ahorro, de contingencia contra la escasez y de protección social. Eso, o a esperar nuestra plaza de Tahrir particular. Esperemos que por una vez seamos inteligentes.

Salu2,
AMT