miércoles, 23 de enero de 2019

El colapso y la Realpolitik de las urnas

Queridos lectores:

Javier Pérez ha escrito un breve y provocador ensayo sobre cómo se pervierte la democracia en función del poder de presión de diversos colectivos en un contexto de deprivación energético en el que no todo el mundo va a valer lo mismo.

Les dejo con Javier.


Salu2.
AMT


El colapso y la Realpolitik de las urnas




Uno de los signos visibles más notorios del colapso, después de la necesidad de contar cuentos bonitos para que los niños se duerman,  es la dificultad para manejar el incremento de complejidad de las sociedades. Porque la complejidad lo es todo, y su incremento, más que el incremento de los bienes y servicios producidos, es el auténtico signo de que se avanza.
De hecho, para mí, no hay síntoma más claro del colapso que esa dificultad para avanzar en el más difícil todavía, aunque empiezo desde ya por decir que, hasta el momento,  sólo he observado esa cojera en pocos temas y en muy pequeña medida.
Sin embargo, creo que hay un hecho, ya visible, que empezará a ganar volumen en el horizonte de los estrategas políticos y que no deja de ser consecuencia de esta incapacidad para gestionar la complejidad. Un hecho que se pesará tras las cortinas, como se analiza cada casilla entre analistas de ajedrez, aunque luego haya que presentar al público explicaciones más vistosas.  Me refiero al distinto valor de los votos, y no dependiendo de su procedencia geográfica, como muchos señalan al referirse a nuestra ley electoral, sino de su procedencia social.
¿Qué los votos no valen igual según la clase del votante? Seguro que intuitivamente nos suena, y que todos pensamos que los ricos tienen de algún modo más influencia, incluso con sus votos, aunque no podamos demostrarlo. Pero no va por ahí. Lo siento, amigos, pero conmigo nada es tan sencillo.
Me refiero, en realidad, a que los votos también valen según la energía que contienen. Su energía cinética y su energía potencial, y creo que tales magnitudes serán tema central de la estrategia política REAL, aunque dudo que se hable de ello públicamente.
¿Qué es la energía cinética de un voto? Lo lejos que ese votante puede llegar para defender sus ideas, los riesgos que está dispuesto a correr y los costes que está dispuesto a asumir para sostener, defender o apoyar a una determinada opción política. Si tus votantes te han elegido porque el resto daba asco, tu energía cinética es casi nula, porque esos votantes, que se suman como cualquiera, no están dispuestos ni ir a la vuelta de la esquina por ti.
¿Y qué es la energía potencial de un voto? La fuerza, la virulencia con que está dispuesto ese voto a combatir a sus adversarios. Y no se confunda con el caso anterior, porque una cosa es lo que la gente está dispuesta a hacer por los tuyos y otra, muy distinta, lo que esa misma gente está dispuesta a hacer CONTRA sus adversarios. La energía potencial de un voto la determina lo difícil que son tus votantes de ser captados por otro partido, otra idea, u otra opción, y hasta qué punto formarán fuerzas de choque en caso de necesidad contra ideas enfrentadas.
Esas son las dos variables que determinará en el poder real en las democracias. Fijémonos en Francia y en su revuelta de los chalecos amarillos, por ejemplo. Un presidente que ha obtenido el sesenta por ciento de los votos, se ha visto obligado a dar marcha atrás en buena parte de sus medidas y, más recientemente, en publicar una carta presidencial intentando negociar las reivindicaciones de los revoltosos. ¿Por qué?
Porque Macron tiene votos, pero no tiene quién le defienda. La gente le votó por negación de otros, por no votar a Hollande, por no votar a Le Pen. ¿Pero quién demonios le quiere a él? Nadie, y los estrategas de los movimientos opositores lo han detectado y lo van a hacer albóndigas, verdadero picadillo, el tiempo que intente resistir en el Elíseo. Sus votos están tan muertos como Victor Hugo y su jorabado de Notre Dame: mucha fama, mucho brillo, y poca vida. Sus votos limitan su energía cinética a los banqueros que piensan dar sablazos a sus conciudadanos y se quedan en nada, prácticamente, si hablamos de energía potencial.
¿Y en España? ¿quién puñetas apoya a Pedro Sánchez? Lo contrario: poca energía cinética, porque nadie tiene claro qué se puede ganar con semejante tío y no lo quieren ni en su guardería, pero una notable energía potencial, porque la otra opción, que era el PP, ahora es el PP más el petit Macron Naranja, más VOX. Una energía potencial de la leche, que lo mantiene, extrañamente a flote. Pero sin capacidad e movimiento, porque carece de energía cinética. ¿Lo vamos viendo?
Los votos no valen nada si quienes los dejan en la urna no están dispuestos  hacer nada más que depositar ese papelito. Los votos no pueden seguir considerándose opiniones muertas, porque la dinámica actual, de referendo encubierto constante, no permite semejante cosa.
Y ahora, para concluir, echadle un ojo a nuestra pirámide demográfica y decidme si no nos encaminamos, de no estarlo ya, a una apabullante gerontocracia. Pues bien: en teoría sí. En teoría los pensionistas juntan y juntarán tal número de votos que serán una fuerza electoral formidable. Capaz de imponer sus necesidades de pensiones y gasto asistencial sobre cualquier otra necesidad e nuestra sociedad. En teoría pueden capturar rentas y voluntades…. ¿Pero de veras se puede sostener un Gobierno con el apoyo simplemente electoral de los viejos? ¿De veras es eso posible, con los conceptos que acabamos de introducir, si los jóvenes salen a la calle?
¿Qué sucederá con esas enormes masas de votantes a los cuatro días de huelga general, o a los tres días de apagón por los sabotajes de quienes no ven futuro? La democracia dice una cosa, y la realidad otra. Los viejos tienen voto, pero carecen de energía cinética y carecen de energía potencial. Quien sólo sepa contar, se encontrará con la bombilla apagada, y un montón de gente con garrote a su puerta.
La máxima complejidad, la mayor de todas, la más sutil y difícil de nuestra actual sociedad, estriba en desarmar a la fuerza de razones, en esterilizar la fuerza, en convertir la violencia en un hecho inútil y sin sentido. Hasta ahora se ha conseguido, pero poco a  poco será más difícil desactivar esa energía primitiva, radical y primigenia que quiere imponerse porque se siente con derecho, derecho natural a ello. En esta dinámica de energía menguante, cada día será más difícil olvidar que el derecho a la inviolabilidad del domicilio no procede la ley, de la constitución ni de los tribunales: procede del padre de familia, con un hacha, a la puerta de casa. Y lo otro vino luego, poco a poco.
Lo otro es complejidad, y a medida que la complejidad se desmorona volvemos a las razones últimas de las cosas: al padre de familia, acompañado de sus hijos, guardan la puerta de casa con un hacha en la mano. Las naciones que se quedan con los recursos porque pueden aplastar al otro, las tribus que conquistan territorios de caza… Y los viejos que aconsejan, pero no deciden.
    No habrá gerontocrcia, no temamos. Los votos de los viejos sólo se cuentan. Sólo eso. Podría ser de otro modo, pero ya no queda energía pare ello.
Javier Pérez

miércoles, 9 de enero de 2019

Reseña de "Iv"


7 años después de la publicación de "El Oráculo de Gaia", Erawan Aerlín (pseudónimo de una persona muy conocida en el ámbito de la crisis energética y ambiental) nos ofrece una nueva novela, "Iv", que es en cierto modo su continuación. Y ciertamente hay una lógica que conecta ambos libros, a pesar de sus enormes diferencias estilísticas, narrativas y cronológicas. Así, si "El Oráculo de Gaia" era un libro cronológicamente circular que no se podía ubicar en un tiempo concreto aunque daba vueltas en el entorno cercano del colapso de nuestra civilización industrial, "Iv" es una novela completamente lineal y mucho más estándar, con un claro inicio y final de su acción principal, y además en un tiempo muy distante del momento actual. Si "El Oráculo de Gaia" tenía algo de libro sagrado de una nueva religión gaiana (podría bien ser la nueva biblia de un tal credo), en el caso de "Iv" se trata de una novela de acción (mucha más acción que "El Oráculo") que en realidad viste un ensayo muy profundo sobre la trascendencia ecosistémicas y supraecosistémicas de la acción no ya del ser humano, sino de todos los seres vivos (y en el cual la acción humana se va volviendo en realidad cada vez más irrelevante con el paso del tiempo). Pero ambos libros conectan un único discurso: el desarrollo de la idea de Gaia como supraorganismo, yendo mucho más allá de la idea original de Lovelock y abriendo un marco conceptual extraordinariamente profuso. 

Un aspecto muy destacable de "Iv" es que explora aquello que John Michael Greer llama "el futuro profundo". Y es que el marco temporal en el que se mueve dista muchos siglos, algo más de un milenio, del momento presente. Érawan no está interesada en la recreación morbosa de nuestro colapso; de hecho, no hay referencias explícitas a ese momento en todo el libro, puesto que siempre se habla de "antes" o de "después", pero nunca del "durante". Este libro escapa de la ciencia ficción más simplista, del futuro cercano, para mostrarnos un mundo que está comenzando a recuperarse (tan solo comenzando a recuperarse) del cataclismo global que supuso la civilización industrial, la cual de esta manera se mantiene en un plano de igualdad (a mi entender, bastante acertado) al de otros eventos catastróficos que marcaron el devenir del planeta, como la extinción cámbrica o la de los dinosaurios.

Y a pesar de que la acción la desarrollan principalmente los descendientes del Homo Sapiens, la recuperación que nos explica este libro no es la de la civilización humana, sino la de Gaia, entidad que trasciende y que de hecho da sentido a la vida de todas las especies que la componen, la humana incluida. Y es que a medida que se desarrolla la acción se va percibiendo de una manera cada vez más clara que la verdadera importancia del ser humano es mucho menor, y mucho más accesoria, de la que él mismo se atribuye. No quiere esto decir que la humanidad (así, en minúscula) no tenga un papel relevante para Gaia, pero lo tiene en similitud y no más importancia que muchas otras especies, también instrumentales en el plan de Gaia de expandir la vida por el Universo. Por ese motivo, este libro supone una fuerte humillación para los tecnooptimistas que han comprado la idea del Homo Deus: ad astra, sí, pero no por nuestra mano sino más bien a pesar de nuestra impericia, y desde luego sin que nosotros seamos los pilotos.

La complejidad y el alcance de algunas ideas que la autora difunde con la excusa de la novela pasarán desapercibidas a muchos lectores en una primera lectura del libro, y sin embargo todas ellas encajan con una lógica implacable en el devenir de los acontecimientos, con lo que probablemente dejarán un poso en los que lean este libro y una preparación para una discusión más profunda de las numerosísimas cuestiones que se comentan casi de pasada.

Por ese motivo, la trama de la novela está realmente supeditada al objetivo de la difusión conceptual, a la vertiente ensayística de este trabajo. Para poder darle fluidez a la presentación de esos argumentos, a un ritmo que si uno percibe todos los detalles es endiablado, Érawan introduce un tipo de personaje, la Sacerdotisa, que es en muchos sentidos un superhumano. El hecho de que sea una supermujer permite alejarse de algunos paradigmas nietzschesianos ya demasiado manoseados, y así la supermujer lo es también por su extremado amor y piedad. Es a través de la sacerdotisa (porque, aunque parezca lo contrario, en el fondo solo hay una) y de su constante adoctrinamiento de los demás personajes que se puede dar salida a toda la carga conceptual. Las características tan supranaturales de la sacerdotisa y su uso y abuso como vehículo ensayístico hace que este personaje tenga trazos más planos que el resto de personajes. También es cierto que tampoco es una preocupación central de la autora el dotar de demasiada perfilación psicológica a sus otros personajes, porque el objetivo de la novela es otro, pero la simplificación de carácter es extrema en el caso de esa sacerdotisa prácticamente omnisciente y en equilibrio gaiano. Este aspecto le resta, a mi entender, valor literario al conjunto, aunque el libro debería antes tomarse por lo que es, un ensayo sobre Gaia desde una perspectiva verdaderamente gaiana y no humana - justamente desde esa perspectiva, las pequeñas miserias y pequeños triunfos humanos son demasiado irrelevantes para entretenerse con ellos, habiendo asuntos de más enjundia por dilucidar.

Hace años que sigo el trabajo de la persona que ha escrito este libro, y habiendo visto algunas charlas suyas y leído estos dos libros creo que su pensamiento ha llegado a un grado de madurez intelectual que merecería que escribiera un tratado científico de buena extensión desarrollando todas las ideas que nos ha dejado vislumbrar hasta ahora. Quizá ese tratado sería la base de un nuevo pensamiento gaiano que pueda influir en las futuras generaciones.





lunes, 31 de diciembre de 2018

Noveno año de este blog



Queridos lectores:

Como siempre por estas fechas, es la hora de hacer balance de cómo se ha desarrollado este blog durante el último año, y también como siempre he escogido una imagen significativa de los temas que hemos tratado. Este año he escogido la figura 1.19 del último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Es una figura terrible, mucho peor que aquellas a las que la AIE nos tiene acostumbrados - y ni siquiera es la peor de este informe. Según la AIE, incluso asumiendo que el fracking estadounidense crecerá de una manera desmesurada y completamente inverosímil, incluso así, en 2025 habrá un déficit de por lo menos 13 Mb/d  sobre la demanda que para ese año se espera que sea de 100 Mb/d. En una situación no tan favorable, el déficit podría llegar a ser de 34 Mb/d. Estamos hablando de un tercio de la producción total de hidrocarburos líquidos. Y en 7 años tan solo. Después de eso poca cosa más queda por decir.

Como es costumbre, analicemos el pasado, presente y futuro del blog.


Pasado:


Éste ha sido, en muchos sentidos, un año más de  tránsito, con un precio del petróleo que amenazó con desbocarse pero que finalmente se contuvo, y que gracias a eso la situación ha sido favorable a las economías occidentales pero desfavorable a las economías que dependen de la exportación de materias primas. El auge de la ultraderecha en el Viejo Continente es tan fuerte que ahora hasta España está bajo su influencia, y Francia e incluso Alemania parecen a su alcance. En el caso concreto de España, ha sido un año muy agitado, con cambio de gobierno incluido y con el conflicto catalán a medio gas pero siempre latente.

Respecto al blog, contando éste el año se cerrará con 47 posts, uno más que el año pasado (46), que ha marcado el mínimo histórico de posts publicados aquí. Parece que hemos conseguido estabilizar el número de posts, con 20 posts contribuidos por otros autores (a los que de nuevo agradezco su generosidad y dedicación). Sigo haciendo muchos viajes al año, me sigue faltando tiempo para leer, documentarme y poder escribir más posts, pero seguimos ahí. The Oil Crash sigue siendo en un lugar de referencia donde buscar información sobre el peak oil en castellano, y afortunadamente cada vez hay más páginas donde se abordan este problema y otros conexos en nuestra lengua.



Lo que realmente ha marcado el año para este blog fue la publicación de una entrevista que me hicieron en El Confidencial a principios de diciembre. Esa entrevista, en la que discutía el problema del pico del diésel, tuvo mucha repercusión e hizo que las más mortecinas estadísticas actuales se duplicaran durante algunos días, e incluso tres semanas después siguen por encima de la media. La publicación del post "¿Trabaja usted en el sector del automóvil? Pues sepa que le están engañando" fue el origen de todo. Ese post, con un tono muy diferente al habitual, más divulgativo y menos analítico, más incisivo y menos frío, tocando un tema más cercano a la mayoría de población, ha demostrado que se puede conseguir mejorar la divulgación con estrategias más adecuadas, sin caer en el tremendismo, eso sí.

Desde el punto de vista de la estadística, las discrepancias entre Google Analytics y el propio blogger son como siempre muy amplias en cifras absolutas, debido a la diferente manera que tienen de medir las visitas. Así, según Google Analytics hasta hoy ha habido 3.940.026 visitas y se han visualizado
10.184.168 páginas, mientras que según la contabilidad interna de blogger (de la que se nutre el contador que pueden ver aquí a la derecha) el número de páginas vistas (no hay estadísticas de las visitas) ha sido de 9.851.384. Como siempre, en lo que sigue usaré las estadísticas de Google Analytics, que son más detalladas, aceptando la incertidumbre en las cifras.

Desde el 31 de diciembre de 2017 al 30 de diciembre de 2017 el número de páginas vistas fue de
945.078, un 4,5% superior al del anterior período anual (904.490). Cabe destacar que, mirando la tendencia, si no fuera por la remontada de las últimas semanas probablemente la cantidad de páginas vistas hubiera sido ligeramente inferior este año a lo que fue el anterior. El número de visitantes únicos durante el último año fue de unos 168.000, que cuando se compara con los 131.000 del año pasado nos indica un incremento del 28%, muy significativo teniendo en cuenta que el número de posts de este año es prácticamente el mismo que el año pasado. El número medio de páginas por visita sube ligeramente (2,41) y la duración media de las visitas sube ligeramente con respecto al año anterior (1'55'' este año frente a los 1'49'' del año anterior). El 80,6% de los usuarios que han entrado este año son nuevos, que es un porcentaje muy semejante al de cada período anual. Si el año pasado hablábamos de la madurez del blog y de la dificultad de ampliar la audiencia si no se escribían más posts, la experiencia con el post que mencionaba más arriba demuestra que la mejor estrategia para conseguir audiencia es escribir posts más apropiados para una audiencia amplia.

El blog sigue manteniendo una buena afluencia de público, que ha hecho que durante 2019 hayamos llegado al noveno millón de páginas vistas el 19 de marzo, a un ritmo semejante al de los últimos millones. A ritmos actuales (que se ha incrementado espectacularmente en el último mes, y se sitúa en unas 150.000 páginas vistas al mes, casi el doble de lo que teníamos en noviembre) lo previsible es que a finales de enero o principios de febrero el blog llegue a los diez millones de páginas vistas. De mantenerse el ritmo, el siguiente millón se daría también en 2019.


En cuanto a la procedencia de los visitantes, durante 2018 España siguió ocupando el primer lugar con el 79,86% de los visitantes, seguida de México (2,67%), Argentina (2,01%),  EE.UU. (1,87%) y  Alemania (1,22%). La subida de EE.UU. y Alemania desplaza a Francia y Reino Unido a las sexta y octava posiciones, respectivamente. Llama la atención la presencia de cuatro países de lengua no española entre los diez primeros de la lista (EE.UU., Alemania
, Francia y Reino Unido), aunque el año pasado también estaba aquí Italia.

En cuanto a la procedencia de los usuarios, destaca en primer lugar  los enlaces directos, seguido por los provenientes de Facebook, donde todos los artículos son publicitados. También hay muchos usuarios que acceden al blog desde el Foro Crashoil o desde diversos diarios o blogs de actualidad y especializados.

En términos absolutos (contando desde el año 2010, inicio del blog), el número de visitantes únicos ha sido de
1.496.682, mientras que hasta el 30 de diciembre de 2017 era 1.328.205. Este dato confirma que se ha  seguido produciendo reclutamiento de nuevos lectores. 

A día de hoy (estadísticas de blogger, en este caso) los 10 posts más vistos son "Un año sin verano" (2013), con 91.818 visualizaciones; "La España buena y la España mala" (2013), con 50.637; "Tus vecinos no se conformarán con un YA OS LO DIJE" (2015), con 47.214; "El pico del diésel" (2012), con 42.840 visualizaciones;
"Vidas low cost" (2017), con 41.529; "Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca" (2010), con 41.361; "¿Trabaja usted en el sector del automóvil? Pues sepa que le están engañando" (2018), con 31.191; "La espiral" (2014), con 29.402;  "Sucedió en el Parlament" (2016), con 28.208; "El coche eléctrico delante de los eventos inesperados" (2018), con 26.085.  Dos de los 10 posts más destacados fueron publicados este año, "¿Trabaja usted en el sector del automóvil? Pues sepa que le están engañando" y "El coche eléctrico delante de los eventos inesperados", y además irrumpiendo con bastante fuerza. Son dos posts que tocan un tema de interés general y con un lenguaje muy asequible, lo que motiva su mayor interés.


Presente:

Lo más destacado acerca del blog este año es la llegada hasta los nueve millones de páginas de vistas y la estabilización del número de posts. Los comentarios siguen cerrados; ya saben que si quieren discutir sobre los temas aquí tratados y otros similares siempre pueden acudir al Foro Crash Oil.

Futuro:

Como esperaba, a finales de 2018 el blog ha ganado una mayor atención pública, gracias sobre todo al pico del diésel y las medidas precipitadas que están tomando los gobiernos para afrontarlo. Teniendo en cuenta nuestras previsiones para 2019, es esperable que haya cada vez una mayor atención pública a la temática del blog. Si se cumplen mis peores augurios, seguramente recibiré más estímulos para realizar y publicar más análisis. Ya veremos como se desarrolla el año que viene, pero por lo pronto promete ser movidito.


Que tengan Vds. una buena entrada de año y Feliz Año 2019.

Salu2.
AMT

Predicciones para 2019



Queridos lectores:

Como viene siendo tradicional, al acabar un año y estar a punto de comenzar el siguiente escribo un post formulando mis previsiones para el año que comienza sobre el devenir de la crisis energética y de sociedad que la primera comporta.

Aventurarse a hacer predicciones para el año siguiente es siempre un ejercicio arriesgado, cuando no directamente imposible. Un año es un período de tiempo demasiado corto como para poder describir con cierta precisión los cambios asociados al inevitable e inexorable declive de los recursos energéticos, y existen miles de factores imponderables que pueden acelerar o frenar los procesos en curso. Por ejemplo, en 2005 la producción de petróleo crudo convencional llegó a su máximo, pero no fue hasta 2008 que las dificultades de suministro se manifestaron en forma de un pico de precios histórico (casi 150$ por barril) para caer abruptamente después (tal y como era de esperar); después, hacia 2011, el precio del petróleo volvió a recuperar los 100$ y todo parecía indicar que habría un nuevo punto de ruptura, pero irrumpió el fracking estadounidense (ya saben, un negocio ruinoso a través del cual EE.UU. está financiando al resto de Occidente una extensión temporal de la fiesta del petróleo) y el precio no volvió a romper el techo, sino que se mantuvo en torno a los 100$ hasta que en 2014 algunas cosas comenzaron a ceder... y así hasta ahora. Este tipo de complejidades son las que se dan en el mundo real, y las que hacen que el ejercicio de intentar anticipar por dónde van a ir los tiros sea tan difícil.

Pero, a pesar de las dificultades, creo que es interesante intentar aventurar las dinámicas a corto plazo, básicamente para ayudar a los que esto lean a reconocer determinados movimientos y sepan cómo reaccionar (independientemente del momento exacto en que se produzcan finalmente). Por ejemplo, el actual acoso al diésel ya lo intuimos  en 2012, aunque el momento en el que se ha producido el pico de producción del diésel haya sido en 2015. También es interesante intentar anticiparse a los problemas que se pueden producir a corto plazo justamente para intentar prevenirlos, si la detección es temprana. Lo que desde luego no debe tomarse es como un vaticinio cierto, y menos en tan breve lapso.

Pero antes de empezar con la previsión de este año propiamente dicha, haremos como siempre un repaso de las previsiones que hicimos el año pasado, analizando cuán acertadas o equivocadas fueron.

  • Caída de la producción de petróleo: Puede que la producción de todos los líquidos del petróleo haya comenzado a caer, pero si es así tal caída no está siendo aún apreciable ni mucho menos ha llegado a los 2 Mb/d. Considero esta predicción fundamentalmente errónea.
  • Pico de precios del petróleo: Hubo un momento, en octubre, en el que parecía que el precio del petróleo se iba a disparar, pues subía con rapidez y el barril de Brent tocó los 85$. Sin embargo, por razones múltiples y no del todo evidentes, el precio ha pegado un bajón impresionante en estos dos últimos meses, hasta los 52$ actuales. Considero esta predicción fundamentalmente errónea. 
  • Grave crisis del fracking en los EE.UU. con fuertes consecuencias políticas: Bueno, en el post ya se decía que lo más probable es que sucediera en 2019. Aunque la situación financiera de las empresas del fracking ha continuado su rumbo de empeoramiento durante 2018, aún no han tocado fondo. Predicción errónea, por tanto.
  • Recesión, por fin: Pues no. El IBEX35 va de mal, pero aún no ha sido el momento. Aún no. Previsión errónea.
  • Nuevas guerras: La situación del mundo no es buena, pero afortunadamente no han estallado nuevas guerras en países que aún no estaban en conflicto. Previsión errónea, por suerte.
  • La España ingobernable (tercer acto): Hubo moción de censura, hay inestabilidad, pero no ha habido elecciones anticipadas (aunque es un riesgo que todo el rato ha planeado). Que el Congreso está fragmentado es un hecho, y que tras las próximas elecciones lo estará aún más es más que probable. Previsión casi correcta.
  • Cataluña, rebelión de baja intensidad: La mayoría de las cosas que se decían en este punto tan detallado se han cumplido. Previsión esencialmente acertada.
  • La sequía en España se agrava: Gracias a Dios, ha pasado exactamente lo contrario. Previsión completamente errónea. 
  • Cierre de este blog: Se consideraba que no era en absoluto probable, y así ha sido.

En suma, mis previsiones para 2018 han sido un desastre sin paliativos: creo que es el año en que menos cosas he acertado hasta ahora (y mira que en 2017 había estado muy desacertado). Así que, partiendo de este historial de desaciertos, vamos a ver ahora qué creo que nos deparará el 2019.


  • Recesión, por fin: Hemos huido hacia adelante durante varios años, pero viendo las enormes tensiones que se están manifestando actualmente en la cotización bursátil incluso en EE.UU., en mucha mayor medida en Europa y hasta extremos muy preocupantes en España, creo muy probable que se desencadene por fin la recesión que hace años tememos. El consumo está débil, los programas de compra de deuda se han acabado a ambas orillas del Atlántico, el precio de la acción de grandes bancos como Deutsche Bank cotiza a la baja,... Los problemas se acumulan sin que haya mucha solución, y muchos analistas avisan de que se acaba el crecimiento. Algunos son tan infelices como para creer que lo que está a punto de pasar es la superautomatización y robotización del trabajo, cuando los problemas vienen claramente por otro lado. En fin, sea como sea, todo apunta a que en 2019 se va a presentar la recesión, y seguramente lo hará con una cara más fea de lo que lo hubiera hecho si no hubiéramos inflado tanto la bola.
  • El precio del petróleo se mantiene moderado-bajo durante todo el año: Dado que lo más probable es que la recesión económica llegue antes de que se empiece a notar la caída de producción motivada por la desinversión global en exploración y desarrollo, lo más probable es que durante todo 2019 el precio del petróleo sea incapaz de superar los 80$ por barril, y con la recesión completamente desarrollada veremos el barril a un precio muy inferior, incluso por debajo de los 40$. Solamente a finales de año, cuando el hundimiento del fracking comience a tomar carta de naturaleza, el precio empezará su ruta de ascenso, que no concluirá hasta un nuevo pico de precios, pero eso no pasará antes de 2020.
  • El fracking se hunde: Las dificultades económicas generales harán que se pierda la fe en la capacidad del fracking de generar alguna vez beneficios netos. Sin embargo, no es probable que eso suceda hasta finales de año e incluso podría postergarse hasta 2020. Eso sí, cuando las empresas de fracking comiencen a quebrar, el descenso de producción de petróleo y su ascenso de precio será inexorable.
  • El pico del diésel amenaza: A finales de este 2018 se ha empezado a evidenciar que hay un problema urgente con el diésel, el cual se intenta disfrazar con diversas medidas y argumentos, aunque no son pocos los que adivinan la incongruencia argumental de lo que se está diciendo. En 2019 veo previsible que la urgencia por contener el problema del diésel se agudice, pues aunque la crisis económica haga caer el consumo general de combustibles, también va a golpear a las refinerías y va a paralizar inversiones necesarias para intentar sacar un poco más de diésel de los hidrocarburos que se procesan hoy en día. Por lo tanto, no me extrañaría ver en 2019 que el límite de velocidad en las carreteras convencionales se reduce hasta los 80 Km/h o que se anuncien nuevos impuestos o medidas coactivas contra el coche de diésel.
  • Nuevas guerras: Este fantasma va a seguir flotando en el aire el año que viene y los que le seguirán. Cuál es el siguiente país que va a caer bajo la bota del dios Marte es difícil de saber. Las dudas sobre la capacidad de Argelia de mantener su producción de gas natural, las enormes dificultades de Venezuela para mantener su producción de hidrocarburos líquidos y la inestabilidad social que padece ese país, la guerra civil de baja intensidad que padece Nigeria,... La lista de candidatos es larga. Que alguno de estos países acabe de reventar es algo bien posible en 2019.
  • El marasmo político: No es solo España, toda Europa esta prisionera de muchas urgencias, todas de ellas con un denominador común: la creciente desesperación de la clase media. Desesperación que se va a acrecentar cuando la crisis económica dispare el paro. En esa situación, la subida de partidos con discursos populistas parece cantada. Algún gobierno podría caer, y en el caso de España la convocatoria de nuevas elecciones es en todo caso obligada por ley, agotada la legislatura. El viraje del discurso político a posiciones extremistas y radicales es una cosa completamente inevitable, y es muy poco probable que surja una fuerza conservacionista con un discurso no reaccionario que se pueda oponer a esto (entre otras cosas porque los líderes políticos, incluso los de aquellas fuerzas que se autoconsideran más avanzadas, no entienden la situación).
  • España, rumbo al desastre: En España, la deriva independentista de Cataluña (que aunque uno no lo acepte sería de justicia reconocer que ha sido un movimiento pacífico) ha llevado a un atrincheramiento esencialista español, sobre todo entre los partidos de la derecha, esencialismo que domina cada vez más el discurso político, por encima de muchos otros problemas ya presentes y algunos previsibles en el futuro más inmediato. Si todo va como parece, la radicalidad anticatalana en particular y reaccionaria en general va a acabar dominando la escena política española. Eso solo puede agudizar los problemas en Cataluña y por extensión en otras comunidades, empezando por las de las nacionalidades históricas (País Vasco, Galicia) y al final por todas partes. Dada la poca altura de miras de nuestros representantes políticos y la deriva actual, solo cabe esperar que la cosa degenere. Y la crisis económica lo va a hacer todo peor, mucha gente gritando acerca de problemas espurios y callando sobre los reales.
  • Cierre de este blog: Aún no lo veo probable, pero teniendo en cuenta que vivo en España me espero que se me comience a ver como un mal español o un traidor o alguien al servicio de vete a saber qué intereses. No será 2019 el año en que cierre el blog, pero empiezo a vislumbrar su fin.
En resumen, 2019 va a ser un año bastante intenso. A ver cómo evolucionan las cosas.
 
Salu2.
AMT

viernes, 28 de diciembre de 2018

The Oil Crash: año 13



Queridos lectores:

Como cada año por estas fechas, realizo en este post un repaso de las noticias acaecidas durante este año que creo que son más relevantes desde el punto de vista de los temas que trata este blog, es decir, del desarrollo de la crisis energética y de recursos, y de cómo éstas están impactando en nuestra sociedad. Por cierto que para los recién llegados, que no entenderán la cronología a la que se refiere el título ("año 13"), sigo la convención de Kenneth Deffeyes, según la cual el pico de producción de petróleo crudo convencional se produjo el día de Acción de Gracias del año 2005. Poco importa que esa fecha sea una simple convención sin mayor sentido que el simbólico: sabemos que aproximadamente a finales de 2005 la producción de petróleo crudo llegó a su máximo y que desde entonces se han intentado poner parches para seguir adelante, con discreto éxito (por no decir sonoro fracaso) desde el punto de vista del rendimiento energético y económico.

Pasemos, pues, a hacer la revista de los hechos que considero más relevantes de este 2018. Y para variar empezaré con la energía, y después con lo que está pasando en la escena social internacional y española.


- La Agencia Internacional de la Energía avisa de problemas inminentes con la producción de petróleo: En su último informe anual, el World Energy Outlook (WEO), la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha pasado varios mensajes importantes, pero el más significativo de todos es la imposibilidad de satisfacer toda la demanda prevista de petróleo en 2025. La AIE ve que al menos 13 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo de demanda quedarán sin cubrir en 2025, cantidad que podría llegar a ser de 34 Mb/d según como evolucione la inversión en exploración y desarrollo. Teniendo en cuenta que para 2025 se espera una demanda de unos 100 Mb/d, estamos hablando de desajustes muy fuertes en el mercado, razón por la cual la AIE está lanzando repetidos avisos de que se van a producir varios picos de precios en el petróleo de aquí a 2025. Pero también se esperan problemas con el carbón, con el uranio y, en menor medida, con el gas natural. Para más detalles, pueden consultar el post correspondiente.


- El pico del diésel: Por lo que respecta a la energía, el año 2018 ha marcado también otro hito importante: la probable (aunque aún no confirmada) llegada del pico de producción de diésel para automoción. Bien, en realidad este pico se habría producido hacia 2015, pero es en 2018 cuando se estaría empezando a manifestar el inicio del declive, tras varios años de estancamiento. La caída de producción del diésel antes que de otros combustibles derivados del petróleo es una consecuencia de la falta de idoneidad de una parte de los hidrocarburos líquidos que se han introducido en los últimos años para compensar la caída de producción del petróleo crudo (puede encontrar una descripción completa del problema en el post correspondiente). El hecho es que la actual campaña de demonización del coche de diésel probablemente pretende ocultar por un tiempo (breve, en realidad) la verdadera naturaleza del problema. Cómo se va a desarrollar en los próximos años la crisis del diésel es una incógnita, pero la cosa promete ser bastante movida. De momento, se anticipan más movimientos contra el vehículo privado de diésel, por ejemplo a raíz de la reciente sentencia del Tribunal General de la Unión Europea que da la razón a tres grandes ciudades en querer fijar límites más estrictos a las emisiones de NOx. Y para acabar el año, el Gobierno español aprueba hoy mismo una sorprendente reducción del límite de velocidad en carreteras convencionales (convenientemente etiquetadas como "secundarias", cuando ese término significaba antes otra cosa), desde los 100 Km/h a los 90 Km/h, siguiendo la estela de otros gobiernos europeos. Dicen que lo hacen para disminuir el número de accidentes, cosa que sin duda es positiva, pero la razón más probable de esta celeridad son las actuales prisas para adaptarse a la disminución del diésel disponible.

- Pero el petróleo no sube de precio: A pesar de las pésimas previsiones para los próximos años, en lo que a la producción de petróleo se refiere, el precio del petróleo ha caído bastante durante el final del año 2018, como muestra la gráfica que acompaña a estas líneas  (precio del barril de Brent en los últimos dos años). Cabe decir que el precio había subido mucho desde mediados de 2017 (de unos 45$ entonces hasta casi 85$ hace un par de meses) y que con la caída actual aún no ha vuelto a los precios de 2017 (todavía está unos 10$ más caro). ¿A qué obedece la caída de precio actual, si el petróleo está por escasear, como hemos dicho? Como llevo explicando desde el quinto post de este blog (escrito en febrero de 2010), los problemas con el suministro de petróleo no conllevan precios permanentemente altos, sino fuerte volatilidad. Es decir, precios que oscilan salvajemente, y a veces son demasiado bajos (falla el consumo) y a veces son demasiado altos (falla la producción). Es la temida espiral de la energía, una dinámica de destrucción acelerada que no hemos querido comprender. La actual caída de precio anticipa una severa crisis económica a escala global.


- Malas perspectivas económicas en todo el mundo: Si hay algo que se ha repetido mucho este año son los análisis que nos advierten de los negros nubarrones que se están acumulando en el horizonte. La demanda es débil, las perspectivas de crecimiento ya no son tan buenas, hay muchas fragilidades en el sistema... Hay muchos síntomas de que el actual ciclo de relativa bonanza va a acabar. Llevamos desde 2014 anticipando problemas muy serios que aún no se han materializado, en parte porque se ha apuntalado lo que queda de crecimiento con más deuda. Y aunque todo el mundo sabe que eso no podrá seguir así para siempre, ahí sigue el índice Dow Jones subiendo alegremente. Fíjense sin embargo en la enorme similitud del gráfico de evolución del Dow Jones durante los dos últimos años y la gráfica del precio del barril de petróleo que ponía más arriba. En este momento, gracias a la alocada apuesta por el fracking, el precio del barril del petróleo está completamente acoplado con las perspectivas bursátiles. Eso le pone una fecha de caducidad a la magra bonanza actual: cuando la burbuja del fracking reviente. Y como sabemos, la capacidad de los nuevos pozos de fracking de compensar la caída de producción de los anteriores está a punto de desvanecerse. Así que probablemente es cierto que estamos llegando al final de este período expansivo, con el agravante de que ha sido más expansivo en lo macroeconómico que en lo microeconómico.


- Malestar social creciente: Este año que acaba se caracteriza por el afloramiento de muchos movimientos de contestación social. Y no solo en el norte de África, donde se empieza a intuir el resurgimiento de la Primavera Árabe que todo lo quiso cambiar pero nada resolvió. Ahora el problema se ha trasladado a países más pudientes. En boca de todos está la revuelta de los chalecos amarillos en Francia: grupos numerosos de ciudadanos de clase media que, agobiados por los impuestos y las malas perspectivas económicas (porque la presunta recuperación económica no ha llegado de igual manera para todo el mundo) se lanzan a las calles para protestar en tal número que la cosa toma por momentos las dimensiones de una verdadera revolución. De momento las protestas han sido controladas con bastante fuerza, pero si los problemas que las han originado no se resuelven el país (y estamos hablando de Francia, nada menos) podría caer en una situación muy turbulenta. En el Reino Unido lo que ha cobrado mucha fuerza es el movimiento Extinction Rebellion: gente que se resiste a la forzada extinción de la raza humana si continuamos con nuestro alocado consumo de combustibles fósiles y aceleramos aún más el Cambio Climático. Aunque fuera del Reino Unido no se le ha prestado la debida atención, Extinction Rebellion supone también un grito y un desafío a las élites políticas y económicas que gobiernan a espaldas no ya solo de los ciudadanos, sino de las duras realidades a las que debemos de hacer frente. Todos estos movimientos, caóticos u organizados, reflejan el descontento creciente de la población con sus líderes y augura muchos otros problemas por venir.


 - Auge del nacionalismo y el autoritarismo: Es un problema completamente global. Es la victoria de Bolsonaro en Brasil o la coalición entre el Movimiento 5 estrellas y la Liga en Italia, es el rodillo ultraderechista en Hungría o la recuperación del UKIP en el Reino Unido, es la reafirmación nacionalista de Japón y es, por supuesto, Donald Trump. Todos esos movimientos tienen en común un ascenso de líderes que hace 10 años serían improbables y actualmente son inevitables. Son líderes que surgen como una reacción contra la patraña y el engaño del progreso, como ya explicamos profusamente en su momento, oportunistas que aprovechan esa deriva iconoclasta de los ciudadanos desencantados y asqueados, dispuestos a acabar con el sistema si así se consigue una mejora por pequeña que sea. Pero obviamente esos líderes son lobos con piel de cordero, no persiguen una mejora social real sino imponer una agenda reaccionaria y autoritaria, que disfraza las renovadas prebendas al poder económico con soflamas nacionalistas. El año acaba salpicado de noticias terribles: Italia no solo ha cerrado sus fronteras, sino que ha regulado la deportación exprés y masiva; Japón desfía la prohibición internacional y vuelve a cazar ballenas; Brasil desprotege amplias áreas de la Amazonia para su explotación; Hungría aprueba una ley que degrada las condiciones laborales hasta casi la esclavitudad; el Reino Unido parece lanzarse a un Brexit duro que sobre todo va a perjudicar a sus clases medias; y así un largo etcétera de noticias. Y por supuesto, todo lo que tenga que ver con Donald Trump, desde el muro con México al "No me lo creo" con el que despachó el informe sobre cambio climático que habían realizado sus propios científicos. Todas estas noticias tienen un denominador común: el líder macho alfa impone auténticas barbaridades desde el punto de vista de los derechos colectivos con la excusa de hacer su nación grande y poderosa de nuevo. Y la masa traga y acepta, por lo menos de momento, aceptando tales barbaridades, quizá en la esperanza de que su país volverá a ser grande, de alguna manera.


- Ante el drama de los refugiados, sube la xenofobia: Aunque en los medios se hace menor seguimiento que en años anteriores, continúan llegando a Europa refugiados que huyen de los numerosos conflictos en el Norte de África y Oriente Medio. Delante de un problema en parte alentado por la propia Europa con su estrategia geopolítica, la reacción que se va extendiendo por el continente es la del atrincheramiento argumental contra lo que se vende numerosas veces como una "invasión", aunque la cantidad de refugiados que finalmente se asienta en Europa en realidad va disminuyendo año tras año, mientras crecen los enormes campos de refugiados en Turquía o en diversos países norteafricanos para contener a esa masa humana a la que Europa sus puertas cierra. Pero el discurso de la xenofobia prende fácil y cada vez son más los gobiernos europeos que regulan de manera salvaje contra los desplazados de los conflictos o simplemente la miseria que se crea desde occidente. Incluso en Alemania,  la canciller Merkel, quien se mantuvo firme en la defensa de la acogida de refugiados, comienza su despedida del poder mientras la ultraderecha xenófoba va recogiendo más adhesiones también en su país. 

Al otro lado del Atlántico, en los últimos meses se ha sucedido una serie de caravanas principalmente desde Honduras pero también desde Guatemala y El Salvador, atravesando México en dirección a los Estados Unidos. Análogamente a lo que sucede en Europa, nadie pregunta por qué en este momento se ha originado una caravana semejante, cómo es posible que tantas personas a la vez hayan llegado a tal punto de desesperación de emprender un viaje semejante a pie, con sus hijos pequeños y casi sin pertenencias. Y análogamente a lo que sucede aquí, toda esa gente necesitada se encuentra con la incomprensión, la xenofobia, e incluso la violencia (personal e institucional) en la frontera.



- El IBEX35 acaba desastrosamente el año: La evolución del selectivo español ha sido realmente muy mala durante este año, culminando una trayectoria descendente que comenzó hace casi dos años. La evolución de la bolsa española se encuentra entre las peores de Europa (y eso que incluso países grandes como Alemania o Francia no han tenido precisamente evoluciones muy brillantes). Sin recursos propios, Europa no tiene demasiadas posibilidades para intentar mejorar su curso económico, y cuando sobrevenga la gran crisis del fracking americano el sufrimiento actual se convertirá en un gran padecimiento.


- El PP, desbancado del poder: Sin duda, la gran noticia política en España este año ha sido la moción de censura contra el partido gobernante, el Partido Popular. El PP estaba acosado por numerosos casos de corrupción, muchos de los cuales han acabado en los tribunales, y una improbable coalición de prácticamente todos los demás partidos políticos hizo posible que prosperara la moción de censura y que el Partido Socialista recuperara el poder. El nuevo gobierno del PSOE parte de una situación de extrema debilidad y con importantes retos de futuro, pero solo necesita resistir durante un año y medio, hasta que la legislatura se acabe de manera natural, y ya ha conseguido aguantar casi la mitad de ese período. Con su acción de gobierno, el PSOE pretende convencer a la ciudadanía para que vuelvan a confiar en él, pero las encuestas siguen mostrando mucha división de voto, y además un nuevo factor ha irrumpido con fuerza al final de este año 2018.


- Ascenso de la ultraderecha en España: Y es que el partido Vox, hasta ahora una fuerza extraparlamentaria, ha conseguido centrar una buena parte del foco mediático durante los últimos meses. Con un discurso calcado de otros partidos autoritarios europeos, la entrada de Vox en el Parlamento Andaluz y la más que probable entrada en el Parlamento Español cuando se convoquen elecciones, acaba con la anomalía española de no tener un partido con un discurso netamente populista, autoritario y reaccionario.


- Revuelta de jubilados y de mujeres: El año 2018 arrancó con numerosas movilizaciones en las calles de España, por parte de colectivos que no habían planteado hasta ahora ninguna conflictividad. Las primeras fueron las manifestaciones masivas, primero en Bilbao y luego en toda España, de jubilados, reclamando una mejora de sus pensiones. Y es que las personas jubiladas han tenido que ayudar económicamente a sus hijos y nietos, agobiados por la crisis económica que para la clase media no ha cesado, y al mismo tiempo han visto como sus pensiones se congelaban o incluso, con las últimas reformas, se iban a reducir. Así que al final los jubilados no aguantaron más y salieron a reclamar lo que era suyo. El problema de las pensiones no ha sido resuelto en absoluto, porque las soluciones duraderas deberían pasar por cambios muy estructurales en los objetivos y medios de nuestra sociedad, y la crisis actual con las pensiones es en particular un efecto más del final del crecimiento económico. A las movilizaciones de los pensiones (de momento apaciguadas por la llegada del PSOE al poder, mientras se espera a ver si realmente se implementan mejoras en el sistema de pensiones, cosa dudosa) le siguieron las manifestaciones de las mujeres. Y es que en 2018 el movimiento de las mujeres reclamando sus derechos, el final de la discriminación y de la violencia implícita y explícita que la sociedad no solo tolera sino que en demasiadas veces alienta, movimiento que llevaba en auge durante los últimos años, ha conocido una verdadera eclosión. De nuevo este movimiento había pasado desapercibido para muchos, y no pocos hombres se han sentido amenazados por lo que en el fondo son simples reivindicaciones de sentido común. Por desgracia, la Reacción, que es de momento la única respuesta estructurada de lógica oposición a la absurda idea de Progreso que domina la agenda política y económica, ha hecho del antifeminismo su bandera, aglutinando de manera oportunista ese malestar de los hombres (y algunas mujeres) que se sienten amenazados por el ascenso del feminismo. Cóctel explosivo para los próximos años.

 - Descrédito de la justicia: No llevaré aquí la cuenta de todas las decisiones judiciales discutibles, cuanto no directamente injustas, que han tenido un gran eco mediático en España durante el año 2018. La grotesca y rocambolesca anulación de la resolución del propio Tribunal Supremo que cargaba a los bancos con el pago de determinadas tasa que abonaban hasta ahora los clientes; el trato de favor de determinados tribunales con políticos del PP mientras se carga la mano con los independentistas catalanes; las resoluciones judiciales benignas con delitos contra la libertad sexual, la persecución de raperos, actores iconoclastas, titiriteros y otra gente de mal vivir... La lista es realmente impresionante. Dentro de la oleada reaccionaria que se abate actualmente sobre España, no son pocos los que ven con buenos ojos tales desmesuras. Sin embargo, las veleidades de un poder que para ser efectivo debe ser independiente e irreprochable están causando profundas grietas en el contrato social, al que una gran parte de la población se siente cada vez más desafecta. Si continuamos por esta vía de descrédito, la próxima parada será la rebelión contra los tribunales y a partir de aquí el choque entre las aspiraciones legítimas de los ciudadanos y el monopolio legítimo de la violencia que ostenta el Estado será imparable.


- El laberinto catalán: Sobre Cataluña se ha escrito ya mucho, mucho en este blog. La situación en Cataluña ha pasado, como desgraciadamente era previsible, de drama a comedia, y no tiene visos de mejorar en los próximos años, sino más bien empeorar, ya que para muchos partidos españoles la reacción desemesurada al independentismo catalán se ha convertido en un filón electoral, mientras que en Cataluña una parte del independentismo se siente cómoda en el enrocamiento y el conflicto permanente. Pero afortunadamente, a pesar de la exagerada retórica, el nivel de tensión en la calle se ha rebajado más que considerablemente, seguramente porque las preocupaciones cotidianas de tantos ciudadanos pasan más bien por otros derroteros más mundanos.

Y con eso acabo esta revista de los hechos que considero más relevante de este 2018 que pronto acaba. En el siguiente post, formularé mis previsiones para el año 2019.




Salu2.
AMT

jueves, 27 de diciembre de 2018

El coche diésel y la cuenta del camión



Queridos lectores:

Javier Pérez ha escrito un breve ensayo mostrando uno de los flancos débiles de la argumentación contra la contaminación de los coches de diésel. Y es que ciertamente los coches de diésel contaminan, pero, ¿son lo que más contamina? 

A modo de reflexión adicional, he abierto el post con una imagen de satélite, tomada sobre Europa, en la que se muestra la concentración de óxidos de nitrógeno (NOX), alternándose con la presencia de barcos en el mar (que delinean las principales rutas marítimas). De una imagen de concentración de NOX similar se ha dicho en algún artículo reciente, aparecido en medios generalistas, que muestra claramente que donde hay más coches (de diésel, se sobreentiende) hay más NOX. Sin embargo, si estudian bien la imagen verán que la concentración de NOX está más correlada con la concentración de actividad logística (portuaria y camiones). Y si vieran una imagen del mundo entero (incluyendo otros países como EE.UU., donde el coche de diésel es minoritario) verían un retrato muy diferente al que se suele mostrar.

Con su estilo directo y contundente, Javier desmonta con dos argumentos muy simples, aproximados pero que capturan bien los órdenes de magnitud del problema, por qué lo que nos cuentan sobre el coche de diésel no tiene demasiado sentido. 

Les dejo con el maestro Javier.

Salu2.
AMT 

El coche diésel y la cuenta del camión

Ya lo comenté cuando charlábamos sobre mi artículo acerca del poco aguante que los coches eléctricos muestran ante los hechos inesperados, pero no está de más repetirlo: la actual campaña de sensibilización a favor de los coches eléctricos parece más un sonajero que otra cosa: artefacto para entretener al crío mientras haces otra cosa y que no te jorobe.

Una de las cosas que distinguen los motivos de los pretextos es que los motivos muestran cierta coherencia interior, unos con otros, y conducen al triunfo o al fracaso de manera más o menos armónica. Los pretextos no. Los pretextos se amontonan como hojas caídas del árbol de las ocurrencias, ¡y ahí queda eso!

En este caso, yo veo muy bien todo lo que sea reducir la contaminación y defender el medio ambiente, pero lo que no veo tan bien es que se nos haga comulgar con ruedas de molino. La historia que nos están metiendo con las etiquetas medioambientales, lo malísimo que es el diésel y todo eso, me suena cada vez peor. Y es que aquí nos pasa un poco como al tipo aquel que dató un monumento contando las piedras, porque a nadie se le había ocurrido contar las piedras.

En mi caso no pretendo ser tan original, pero un poco de matemáticas puede ayudar.
En España hay aproximadamente un millón y medio de camiones. Si sumamos también las furgonetas, que serían muy interesantes para este ejemplo, nos metemos en cinco millones, pero nos vamos a centrar en los camiones, y así nos queda margen contra los discutidores.  Los camiones son unos vehículos muy gordos y muy caros, y al contrario que los turismos, no se pasan la mayor parte del tiempo parados. De hecho, tras buscarlo por ahí, mi dato es que recorren de media 80.000 Km al año.

En ese mismo sentido, y también como media, porque los parámetros son muchísimos, y de todos los tipos, podemos decir que un camión viene consumiendo 35 litros de diésel a los cien kilómetros. Pongo unos datos en cifras y otros en letras por un buen motivo. De nada.

Vamos a hacer la cuenta: 800 X 35 X 1.500.000=42.000.000.000, que son cuarenta y dos mil millones de litros de gasoil. Eso es lo que la flota de camiones española consume al año.
Pero el dato, así en frío, no parece ni mucho ni poco. Ahora hay que convertirlo a maldad, y la maldad y el terror es el diesel que gastan los coches, ¿no es así?

¿A cuántos automóviles diésel que recorren 15.000 Km al año equivale esto?

Le ponemos un consumo medio de 7 litros los cien kilómetros y 15.000 kilómetros anuales de media, como dijimos.

Pues nada: 42.000.000.000 / 1050 = 40.000.000 ¿Cuarenta millones de coches? ¿De verdad? Pues es lo que dicen las cifras.

Lo repito: los camiones que circulan actualmente consumen el equivalente a lo que gastarían cuarenta millones de coches diésel. Y hemos dejado fuera de esta cuenta a tres millones y medio de furgonetas.

Pero de lo que se trata, para reducir el consumo de gasóleo, es de penalizar a los automóviles privados, ¿verdad? ¿Os dais cuenta de que reducir a la mitad el uso de camiones, promoviendo el transporte por ferrocarril, equivaldría a sacar de las carreteras a 20 millones de coches diésel? ¿Os dais cuenta de que lo del diésel en las ciudades y lo malísimo que es el coche del pobre no es más que una broma del mal gusto para meternos por los ojos el coche eléctrico?


¿Os dais cuenta de que todo es una milonga y nos quieren vender en realidad otra cosa? ¿Os habéis fijado en que si metemos en la cuenta las furgonetas, que son tres millones y medio y circulan una media de 55.000 kilómetros al año, las cifras ya son un chiste?

Pero claro... Como unos son guays y otros no saben multiplicar, pues picamos...

Válgame Dios

De verdad:  no vale la pena hablar de racionalizar nada, porque no se trata de racionalizar nada. Se trata de poner un impuesto a los más humildes para reurbanizar los países desarrollados. Cuando se dificulten los desplazamientos, aumentará el valor de la vivienda más céntrica y se devaluará la vivienda que requiera un desplazamiento mayor hasta el trabajo o los centros de poder. ¿No os suena a nada? ¿A otro impuestos  las clases más humildes? ¡Qué raro!

Del efecto del coche eléctrico sobre el mundo rural y la distribución de la población (aprisco 2.0 para piara 2.0) ya hablamos otro día…


Javier Pérez