miércoles, 6 de mayo de 2015

Abril de 2015: Nubarrones en el horizonte





Queridos lectores,

Tomando una pequeña pausa de la serie "El Oil Crash a escala humana" de Parroquiano (de la cual aún quedan dos entregas) quería aprovechar la ocasión para hacer una pequeña recapitulación de lo que ha sido, en el panorama petrolífero, este mes de Abril.

Una de las noticias más interesantes del pasado mes, por lo que al futuro de esta materia prima energética que aporta un tercio de la energía primaria que se consume en este planeta, es la absorción de BG por Shell. El tamaño de esta transacción (70.000 millones de dólares) deja pequeña la adquisición de Talisman por Repsol (noticia de interés bastante más local), y anticipa otras similares que vendrán, debidas en parte a la caída de precios. Merece la pena recordar que muchas empresas ya estaban perdiendo dinero con precios de 100$ por barril, como ilustraba genialmente Art Berman en un artículo reciente; por tanto, a pesar del reciente repunte relativo de precios (que ha pasado de los 50$ por barril a unos 65$ actuales) muchas empresas petroleras están en una posición comprometida. Y ya no es un simple geólogo especialista en petróleo un tanto díscolo el que lo grita a los cuatro vientos: cada vez más voces mainstream denuncian lo absurdo del fracking.

La lista de empresas petroleras que quiebran en los EE.UU. aumenta cada día, mientras que el número de taladros activos (lo que se denomina "rig count") en aquel país sigue cayendo con fuerza y es ahora un 53% inferior a lo que fue en Octubre pasado, como muestra la siguiente  gráfica de Baker Hughes.




Las grandes compañías del sector siguen despidiendo personal (recientemente Schlumberger anunciaba otra ola de despidos, esta vez de 11.000 personas) y, por primera vez desde que el espejismo del fracking empezó a emprender el vuelo la producción de petróleo de los EE.UU. ha comenzado a bajar. Como explicábamos en nuestra "guía apresurada para expertos despistados", las cifras de producción de los EE.UU. tienen un desfase de varios meses debido a los recortes que se hicieron en el Departamento de Energía, y faltando datos lo que se hace es una simple extrapolación lineal de los meses anteriores. Por este motivo hasta el mes de Marzo se reportaba que la producción de petróleo en el coloso norteamericano seguía creciendo, y no ha sido hasta Abril que no se ha anotado correctamente que en realidad desde Enero va a la baja. Seguramente tendremos que esperar aún unos meses más para conocer las dimensiones reales de esta bajada. En todo caso, y como apunta Ron Patterson, la bajada de producción de petróleo en los EE.UU. combinada con el imparable descenso de Rusia significa que el mundo ya ha llegado a su peak oil (máximo de volumen de hidrocarburos líquidos producidos, pues ya sabemos que el pico en energía sucedió hace unos cinco años).

Uno de los memes más caros a los expertos despistados durante el actual episodio de bajada de precios del petróleo es que Arabia Saudita estaba inundando el mercado para hundir los precios y así hacer daño a Venezuela, Rusia, Irán o a los EE.UU.; el objetivo de los saudíes dependía de quién fuera el analista, y a veces el mismo analista cambiaba de objetivo según el día. Tal manía persecutoria era completamente infundada: en realidad la OPEP en su conjunto y Arabia Saudita en particular mantenían su producción estable, ligeramente por debajo de los niveles de Agosto de 2014, cuando deberían haberla aumentado para adaptarse a la mayor demanda que sucede cada año con el invierno septentrional. En realidad la demanda está (aún) deprimida y la OPEP simplemente había asumido su parte alícuota de la reducción, esperando que los demás productores asuman la suya. Pero por fin ha habido un movimiento de la OPEP en la dirección que nuestros analistas ansiaban: en Marzo de 2015, por fin, Arabia Saudita e Irak han aumentado significativamente su producción, sin que el entorno de precios justifique ese repunte. 

Gráfico del último OPEC MOMR: http://www.opec.org/opec_web/static_files_project/media/downloads/publications/MOMR_April_2015.pdf


Algunos expertos se sentirán vindicados porque seis meses más tarde de cuando ellos apuntaban a que el problema de la caída de precios era debido al exceso de producción de la OPEP se verifique finalmente tal aumento de la producción. Seguramente estos "expertos" pasarán de puntillas sobre el hecho de que no tienen una explicación para lo que ha pasado estos últimos seis meses. Y en medio de discusiones vacías y sin demasiada enjundia, poca gente presta atención al significativo detalle de que este incremento de producción de la OPEP se produce cuando los precios estaban comenzando a repuntar, y eso es porque la mayoría de los "expertos" no miran los fundamentales (por ejemplo, cuánto petróleo realmente se está produciendo) y de los pocos que los miran aún menos saben que los datos de EE.UU. se tienen que tomar con un poco de cuidado, dado el desfase temporal que tienen. Fíjense que en realidad el precio del petróleo continúa su paulatina subida, comenzada justamente en Marzo, cuando la OPEP decidió aumentar su producción:


Más bien da la impresión de que el mercado del petróleo está notando, por una parte, que los americanos están comenzando a disminuir su producción (aunque las estadísticas oficiales aún no lo reflejan completamente) y por otro lado que probablemente la demanda está volviendo a aumentar, espoleada por los bajos precios. Así que justamente cuando nuestros queridos expertos despistados gritarán a todo pulmón: "¿Véis? La OPEP está inundando el mercado de petróleo", viendo que por fin los hechos les dan la razón, se encontrarán en pocos meses en un entorno de precios nuevamente altos y entonces no entenderán nada. Simplemente, porque mentalmente viven en un mundo en el que el libre mercado (ese constructo idealizado y para nada real) gobierna las leyes de la física, y no entra en sus esquemas que en realidad nos estamos deslizando por la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda con consecuencias funestas para nuestra sociedad. Mientras tanto, en España los buenos datos macroeconómicos hacen alimentar al Gobierno y a la sociedad grandes esperanzas de un nuevo futuro de prosperidad y crecimiento que se verán cruelmente desmentidas en los próximos meses.

El mes también ha dejado otras noticias destacadas en materia energética. Con una gran fanfarria mediática, Elon Musk, el factótum de Tesla Motors, presentó su Powerwall, una batería para uso doméstico capaz, básicamente, de almacenar electricidad, como hacen todas las baterías de este mundo. No hay nada nuevo en el "invento", en realidad, pero la presentación de la batería se ha hecho insistiendo en que se puede cargar con placas solares (como cualquier otra batería de este mundo, por otra parte). Las especificaciones del invento (para el modelo de mayor tamaño, 100 Kg de peso, capacidad de 10 Kw·h y 3.500 dólares de precio) no son nada del otro mundo: como destaca Luis de Sousa, otras tecnologías ya existentes valen 200$/Kw·h, mientras que el invento de Tesla Motors tiene un precio que casi dobla esa cifra. Las luces de colores y los discursos engolados ocultan las dificultades prácticas del invento, al margen de las baladronadas regulatorias de un país como España: ¿se puede conseguir una instalación doméstica con paneles solares que permita amortizar el invento? ¿se ha tenido en cuenta que la batería opera con corriente continua pero las redes caseras van con corriente alterna, con las consecuentes pérdidas en la transformación? ¿somos conscientes de que la electricidad es sólo el 20% de la energía final consumida en los países desarrollados - y el 10% en el mundo - y que seguir pensando en electricidad no resolverá nuestra grave crisis energética? ¿es una enorme batería de litio segura? ¿y qué pasa con la histéresis, es decir, con la pérdida de capacidad tras muchos ciclos de carga y descarga? En fin, lo de Musk es una nueva cortina para ocultar el flagrante fracaso de su empresa - que sólo tuvo beneficios un trimestre en todos estos años - mientras él se embolsa unos buenos millones a cuenta de los crédulos. En pocos meses la fanfarria con el Powerwall habrá cesado y estaremos entreteniéndonos con otro camelo.

Pero hay países donde el tiempo de las distracciones y de no hacer nada ha pasado, y se enfrentan ya a las graves consecuencias de nuestra indolencia como especie y como civilización. Yemen continúa en una guerra cada vez más declarada con Arabia Saudi, algo que hace tiempo anunciábamos y tristemente ha sucedido. Dentro de los candidatos a suceder a Yemen en la lista de países colapsantes tenemos en lugar destacado a Nigeria (uno de los principales proveedores de petróleo de España), donde la insurgencia de Boko Haram se parece cada vez más a una incipiente guerra civil. En otro país en severos aprietos, Venezuela, el Gobierno ha decidido tomar medidas severas para racionar el consumo de electricidad, lo que se añade a otros problemas de escasez que aquejan al país caribeño desde hace más de un año. Los problemas con el suministro eléctrico (preludio del colapso social, según la teoría de Olduvai) son recurrentes desde hace años en muchos países (por ejemplo, en India, que ha tenido varios apagones catastróficos); como anécdota curiosa, la petición de una compañía eléctrica filipina de que sus abonados apagaran los frigoríficos para que se pudiera visionar el histórico combate de boxeo entre el filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floyd Mayweather. Escasez de electricidad que a los que tenemos una edad nos trae recuerdos de una España de otros tiempos a donde podremos acabar volviendo; quizá en esa España los ricos tendrán Powerwalls no para autosuministrarse de sus inexistentes y poco útiles paneles solares, sino para guardar energía entre apagones. Y mientras, otros centenares de personas se echan al Mediterráneo en precarias embarcaciones intentando cruzar de la orilla sur a la orilla norte; muchos dejarán la vida en el empeño y la minoría que lo consiga descubrirá que una Europa en descenso energético no es un lugar tan amable, aunque sin duda sea mejor que de donde escapan.



Salu2,
AMT

miércoles, 29 de abril de 2015

El Oil Crash a escala humana (II)



Queridos lectores,



He aquí la segunda entrega del ensayo de Parroquiano, donde sigue desarrollando su análisis sobre la conexión entre dinero y excedentes energéticos.

Salu2,

AMT


El crash oil a escala humana. II

El dinero no es nada, pero mucho dinero, eso ya es otra cosa.
George Bernard Shaw

Como en todas las cosas importantes, pocas veces nos detenemos a pensar cual es, efectivamente, su verdadero significado; damos por descontado el conocer su esencia sin que siquiera nos la hayamos cuestionado una vez. Por de pronto, el dinero, no comprende una sola definición sino varias; la más conocida de ellas es la definición económica del dinero: un medio de intercambio y/o de pago. Pero, dijimos, no es la única; sociológicamente se ha considerado al dinero como un símbolo operador de la unidad social (moneda, nación y estado). Psicológicamente, al menos la escuela conductista, ha definido el dinero como un reforzador condicionado generalizado.  Antropológicamente el dinero ha sido considerado como un catalizador de la equivalencia, hace que  todo sea equivalente (incluso lo que en algún periodo de la humanidad se consideró irreductible, ej.: el honor, la pertenencia social, los valores y principios). En fin, para quienes tengan un interés mayor en el tema recomendable es el libro de Georg Simmel “La filosofía del dinero”. Mientras prosigo.
Ya definí el excedente, padre del trueque, abuelo del dinero, básicamente como energía sobrante. En el mismo sentido, desde el tema que nos convoca a todos en este blog, la energía, ¿cómo puede ser definido el dinero? O, dicho de otro modo, energéticamente hablando, ¿qué es el dinero? Al entender de este servidor el dinero puede ser definido, o encasillado, de dos formas o en dos definiciones:
a) batería energética (medio de pago, ahorro o acumulación)
b) vector energético (medio de intercambio).  
Veamos.
La definición de la RAE para batería es acumulador eléctrico, mas técnicamente se define a las baterías y pilas como acumuladores, siendo esta otra forma de nomenclatura para dichos artefactos.  Luego, el dinero no es otra cosa que una batería energética, que antaño por valor material de que estaba confeccionado, y hoy por fe y abstracción, es transmutable  en múltiples y casi infinitas expresiones de esa energía, desde unas manos mágicas que  te trasportan en el aire a 10000 km y te depositan suavemente en las playas de Varadero, hasta la pizza o el kilo de arroz para la reunión de amigos o con el que el indigente vive una semana.  Es una batería energética mágica; cuyo sortilegio reside, precisamente, en que nos permite la transformación de la energía –reitero, por fe, abstracción y representación- en casi en lo que deseemos… entonces, ¿qué hay de mágico en la frase un millón de dólares?, pues simple, esa frase no es más que una forma de representarnos la idea, posibilidad fantástica (y la palabra nunca estuvo mejor utilizada), de ser dueños de una fuente de energía infinita para hacer todo cuanto queramos… ese es su encanto, su hechizo. El brillo del oro, más que el oro, es lo que atrapa y pierde al avaro y al ladrón (ni una ni otra cosa pierde al banquero, a él lo seduce la cantidad numérica, sea escrita en un libro de contaduría o en la pantalla de un computador) lo que insinúa que vale y no lo que vale. Pero ese dinero esa moneda tiene sus raíces bien hundidas en la realidad, y en la más básica de todas, despojada de su fulgurante canto de sirena ( detrás de la moneda está Dios dice Borges en El zahir)  proviene, directamente de aquella oveja o cabrito criado en las pasturas neolíticas; así la palabra “pecuniario”, lo atingente al dinero, viene etimológicamente del latín “pecus” “rebaño”; lo mismo el vocablo español “ganancia” que pareciera provenir de “ganado”… también la cosecha es parte de esa consideración y hasta hoy lo extremadamente valioso vale como “ grano de oro”.  Por favor, no nos olvidemos, en las raíces del dinero solo encontramos comida y abrigo, una forma de acumulación y reemplazo de esa energía que se nos escapa inclemente cada día, junto con la vida, a través del hambre y el frio.
Igualmente, el dinero, puede ser considerado un vector en la medida en que este es definido como (RAE) Agente que transporta algo de un lugar a otro. Así, el dinero, es un vector energético, el elemento trasmisor de energía entre personas, jurídicas y naturales, al interior de la comunidad y entre comunidades (si se quiere países). Más aún, con la digitalización del dinero hemos llegado, también al punto de la transferencia mágica del mismo. La tele transportación de la energía,…quizá por primera y única vez en la historia del hombre, hemos roto las leyes de la materia…y si no es así, el truco ha quedado lo suficientemente perfecto como para que el público no descubra el engaño.
Preguntaba al inicio del capítulo 1 de este post: ¿Han notado la fascinación que produce la hollywoodense frase un millón de dólares? Pues ahí está la respuesta, energía infinita, en infinitas formas, y para satisfacción infinita de las necesidades y más probablemente hoy de los deseos, placeres y vicios. Igualmente podría decir, que la energía infinita podría llevar al bien infinito, pero esa afirmación, contrastada con la realidad, no alcanza a durar el tiempo que me demoro en escribir la frase.      
Pero volvamos a lo nuestro. La tesis pikolera básica es que vivimos en un tiempo con energía menguante o estamos ad portas de entrar en él. Ahora, si este es fenómeno real y concreto como lo anunciamos y defendemos los pikoleros, ¿cómo se manifiesta? Y más precisamente ¿cómo se manifiesta entre nosotros, hombre de a pie, ciudadanos comunes y corrientes del mundo? simple, en este mundo, tú tienes menos dinero…tú tienes menos energía. Detengámonos en este punto. Actualmente la unidad internacional de energía, definida de esa manera por el Sistema Internacional de Unidades es el julio, que se define como el trabajo realizado por una fuerza de un newton en un desplazamiento de un metro en la dirección de la fuerza, es decir, equivale a multiplicar un Newton por un metro ( para los humanistas, como este servidor, casi chino mandarín). Asimismo, existen muchas otras unidades de energía, algunas de ellas utilizadas actualmente, otras en desusoCaloría (cal) ,Frigoría (fg), Termia (th), Kilovatio hora (kWh) Tonelada equivalente de petróleo (Tep) Tonelada equivalente de carbón (Tec) Electronvoltio (eV) Brit ish Thermal Unit (BTU o BTu) Caballo de vapor  (CVh) Ergio (erg) Pie por libra( ft × lb). Y si bien, para medir científica o matemáticamente cierta cantidad de energía, dichos conceptos o unidades otorgan la certeza y objetividad que requieren las ciencias exactas, claramente, a un nivel social, individual o comunal, medir nuestro acceso a la energía o la cantidad de energía con la que contamos, utilizando las medidas o unidades anteriores, es un despropósito. Se puede hacer sí,  en un laboratorio, como objeto de estudio científico o en modelos matemáticos, ideales y teóricos;  pero en el aquí y ahora, en la realidad concreta del cuerpo social, esas unidades no tienen sino una cabida marginal. Quizá, dejando de lado la caloría (cal) por su directa relación alimenticia, el decir que Fulano, o que el pueblo de Zutano, tiene acceso a un julio diario de energía, a 100 julios mensuales o anuales,  a Fulano y al pueblo de Zutano, les dice nada. En la realidad, en el día a día, la fórmula es más sencilla, tú tienes menos dinero, tú tienes acceso a menos energía.
Así, si en la prehistoria, en los albores de la humanidad, el acceso a la energía estaba determinado derechamente por tu fuerza o la de tu clan (la ley del más fuerte); si en la antigüedad (y posiblemente hasta el inicio de la edad de los combustibles fósiles) el acceso a la energía acumulada o vacante estaba determinada casi exclusivamente por el nacimiento, esto es la pertenencia desde la cuna a cierta clase social dominante( nobleza, aristocracia, militar o religiosa) que solo dejarías en la muerte, el solo hecho del nacimiento aseguraba, contra todo evento, el dominio y la propiedad de los bienes materiales para mantener dicho status (paradigmático de ese inmovilismo energético es precisamente la época o edad feudal). Bien, ahora, en el presente, sin eufemismos, tu acceso a la energía está determinado por la cantidad de dinero con que cuentes (ello incluso independiente de la forma en que te hayas hecho de ese dinero…ya luego llegaré a ese punto) en el aquí y el ahora… tú tienes menos dinero, tú tienes menos energía.
Decir, que no es necesario señalar lo pendiente que estamos los pikoleros de los macro procesos energéticos en desarrollo, en sus distintas vertientes, políticas, económicas, geográficas, militares, mismas que apoyen nuestra opinión o la subviertan; todos aquí participamos de esa dinámica. Lo anterior, claramente, tiene sus consecuencias a la hora de mirar e interpretar el mundo desde la perspectiva pikolera; entre ellas, sino una de las más importantes, seguro una de las más paradójica es que, aunque aceptamos el Crash oil como un fenómeno que se desarrolla día a día y que, por tanto,  necesariamente se está desarrollando a nuestro alrededor; pero, asimismo, por imperceptible, sencillamente no acertamos a verlo. Y sin embargo, lo anterior, porque el fenómeno es cierto, debiera ser posible. Refiramos que, quizá,  la razón de este vicio de refracción sea lógica …lo grande es más fácil de ver que lo pequeño; las actuaciones del conjunto son más uniforme y coherente que las actuaciones del individuo; es razonable, entonces, que desde la ciencias, particularmente las exactas (aunque también las sociales), las actuaciones humanas, desarrolladas en el ámbito de la cotidianeidad, merezcan siempre ser vistas, únicamente, desde una perspectiva unitaria o individual atomizada, sin conexión directa con macro-procesos civilizatorios (como el que nosotros propugnamos con el Crash Oil.). Y si bien es lógico considerar que en el actuar de un solo individuo está más presente la voluntad individual del mismo, de quien realiza el acto,  que el reflejo de procesos culturales, económicos o sociales, tal vez esto último no sea tan así. Dicho de otro modo, el cuadro del todo que nos entrega la ciencia solo puede pintarse con números; posiblemente, la ciencia, solo pueda mirar con la certeza que de ella se reclama exclusivamente a través de la cantidad. Pero para el caso del todo y la parte,  de la civilización y el individuo, la conexión no se puede (ni se debe) hacer, a todo evento, en arreglo a cifras, gráficos o estadísticas. El hombre puede hacer lo que no el número, puede mirar a través de la pupila de otro hombre; luego, y quizá si estamos atentos, podamos ver la verdad de lo continente (la humanidad) en un solo gesto o palabra de lo contenido (el humano)… entonces pregunto: ¿qué tendría que ver que el fontanero deje mal un arreglo en las cañerías de mi casa con el Crash oil?
Antes de responder, o tratar de responder, la pregunta anterior -que es en definitiva donde quiero llegar- permítanme, primero, hacerles otra pregunta: ¿Qué es lo realmente mágico que tienen los hidrocarburos?
Sociológicamente, estimo (y sí, esta es una apreciación que puede ser subvertida), permiten, por primera vez en la historia de la humanidad, disociar, masivamente, el excedente energético y su utilización en las cobertura de necesidades, para colocar dicho excedente, como resultados de satisfacción segura de las primeras, en los simples deseos. Al día de hoy lo anterior tiene, podría tener, una primera y posiblemente trágica consecuencia, el creer que las necesidades, particularmente las básicas, se cubren solas… hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio (y que no se me mal interprete, hablo desde la perspectiva del hombre promedio occidental, que bien o mal se las apaña dentro del BAU  “para llegar a fin de mes”… ¿ se entiende no?) decía que hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio, que nadie asocia la falta de energía o, su equivalente, el dinero, con esos fenómenos. La neolítica relación directa entre excedente energético y cobertura de las necesidades básicas, en gran parte de países occidentales solo se da al interior del fenómeno de la indigencia y de manera más global en ciertos países con amplios y brutales problemas de pobreza… es ahí donde efectivamente un euro o peso o dólar de menos significa un día de hambre o frio. Pero en el contexto BAU (incluso entre las clases más bajas del “sistema”) el excedente energético y su merma dejarán en evidencia otro tipo de “necesidades” o “carencias”, casi simples deseos. Ya la conexión anterior les quita, objetivamente, el grado de tragedia y de profundidad abismal que la frase “una necesidad insatisfecha” de por sí plantea…dos ejemplos cotidianos: a) el sufrimiento de quien tiene que cambiarse de barrio pijo a uno menos considerado socialmente porque su situación financiera cambió; ese es un sufrimiento real para los involucrados… ¿ cuántos MILLONES familias están viviendo en este momento ese drama replicado en el auto, la casa, el colegio de los niños? b) ¿cuantos millones de familias de las clases más desprotegidas y vulnerables socialmente tienen como primera prioridad el pago de la TV por cable, siendo elevado, de facto , ese elemento, al carácter de esencial?...(el sufrimiento es real pero, esencialmente, ¿está justificado?) .
Así las cosas, los hidrocarburos, permitieron confundir masivamente necesidades con deseos; luego, en un rizo maquiavélico, ha hecho desaparecer las necesidades y en su lugar se han colado,  impostados, los deseos. Mientras exista energía vacante la ilusión se mantiene y se mantendrá, social y personalmente, global o unitariamente. Se conservará ese ingenuo delirio mientras los niveles de energía no mengüen al punto de hacernos volver, de rompe y raja, a los límites esenciales, al núcleo duro de lo que malamente debemos considerar verdadera energía cubriendo verdaderas necesidades (pan techo y abrigo). Así, por ejemplo, si alguien gana 1000 (solo como ejercicio 1000 unidades de energía) y con eso cubre sus necesidades esenciales un recorte del 50 % 500 unidades implicara que efectivamente pueda dejar de cubrir conceptos energéticos básicos como abrigo y comida (comenzará a pasar hambre y frio) sin embargo si alguien gana 20.000 unidades de energía un recorte de 500 unidades implicará posiblemente un día menos de vacaciones y claramente esa situación es mucho más difícil asociarla a la energía y su finalidad como satisfacción de las necesidades humanas, sin embargo, la merma, igualmente es real.
Los pikoleros lo sabemos, esta generación y las que vienen están enfrentada a un momento único en el devenir de la humanidad. Durante los últimos cincuenta mil años el hombre ha contado con excedentes energéticos crecientes, y ese ha sido el púlpito sobre que el cual, generación tras generación, el hombre le ha gritado en su cara al universo el titulo soberbio de ser la “criatura mimada de la creación”. Con el maná de energía siempre creciente para sostener cada palabra del discurso civilizador, no hubo ni contradicción ni tropiezo; sin embargo, será esta generación y las que siguen a quienes le he este dado conocer la verdadera fortaleza de esa afirmación.


viernes, 24 de abril de 2015

El Oil Crash a escala humana (I)



Queridos lectores,

Parroquiano nos ofrece este largo ensayo por entregas, sobre el significado de la civilización y el dinero en términos energéticos, y cómo nos acaba afectando a todos el declive energético. Espero que sea de su agrado.

Salu2,
AMT


El crash oíl a escala humana. I

Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!
Groucho Marx

¿Han notado la fascinación que produce la hollywoodense frase un millón de dólares?...un millón de dólares… Si hacemos memoria, la locución ha sido repetida hasta la saciedad en cuanta película gringa se haya proyectado en nuestras pantallas y en esa banal repetición del enunciado (…un millón de dólares…) se patentiza no lo material y concreto del concepto, tanto como su componente mágico, fantástico y, si se quiere, sobrenatural. La cifra (un millón) seduce por lo  que insinúa, no por lo que compra…, la oración funciona igual para un millón de pesos, un millón de pesetas, de bolívares, soles, euros, libras, marcos…lo encantador de la frase trasciende los idiomas, las medidas y el valor objetivo de cada moneda, todos repitiendo embelesados el mantra mágico de la felicidad…un millón de dólares…un millón. Pero, ¿porque?
Digamos, primeramente, que no es la primera vez en la historia que una cifra objetiva, sirve o se usa para designar otra cosa u otro concepto distinto a la propia unidad numérica que nominalmente representa; el diluvio duró 40 días y 40 noches, los israelitas vagaron por el desierto 40 años, Jesús ayunó 40 días, Ali Babá y los 40 ladrones… ¿lo van adivinando? sí, el número 40, en la antigüedad, era la forma para expresar el concepto de mucho o  incontable si se quiere; cuesta creer (y que nos haga reflexionar) que una cifra hoy tan básica, hace algo más de 2000 años tenía el valor casi de infinito. Hoy mismo, el número 7 es el número de la suerte por excelencia. Luego, para preguntarnos -y bien respondernos- qué se esconde detrás de esa cifra mágica (un millón) y como nos afecta en la actualidad de cara al fenómeno del peak oíl, primero debemos preguntarnos ¿qué es realmente el dinero?...puntualizo, energéticamente hablando, ¿qué es el dinero? Y para llegar a esa respuesta que, a su vez, será la base del análisis de los capítulos subsecuentes de este post, estimo que lo primero es un pequeño, pero necesario, recorrido por la historia primera del ser humano y el desarrollo primigenio de su relación con él dinero. A saber.
El hombre aparece en la tierra en la primera fase de “hominizacion”, que se sitúa, temporalmente, alrededor de los diez millones de años atrás; preantropida e irracional, sus vestigios dicen relación con el Oreophitecus (Italia), Ramaphitecus (India) y el Keniaphitecus (África del Sur); no existen mayor información de esta etapa, y lo cierto es que muchos estudiosos del tema ni siquiera la consideran como efectivamente existente. Una segunda etapa se sitúa alrededor de los cinco millones de años atrás; a los homínidos que vivieron en esta fecha se les denominó, de forma general, Australopitecus, y constituyen, precisamente, el género anterior al género “homo”. Entre sus más famosos representantes tenemos al Australopitecus africanus y prometeus descubiertos ambos por Raymond Dart, en Taugs y Makapansgat, en el año 1925 y 1948 respectivamente; también el Plesianthropus Transvaalensis descubierto por R. Broom, en Sterkfontein, en 1936. Una tercera fase de hominización comienza con el descubrimiento del Homus Habilis (con lo que efectivamente se da inicio al género Homo) descubierto por Louis S. Leakey en Oldubai, Tanzania, al que se lo data con una fecha aproximada a los 1.8 millones de años antes de Cristo. Una cuarta fase la constituye la del homus erectus que nos acerca al año 500.000 a. c; dentro de este período encontramos el Pithecantropus Erectus, (Hombre de Java, descubierto en Trinil, Java, por Dubois en 1891) y el Sinantropus Pekinensis (Pitecantropus Sinensis, Hombre de Pekín, Black, 1929).
Alrededor del año 200.000 a c se distingue la penúltima etapa de Hominizacion llamada Paleantropida, cuyos principales representantes fósiles son el homus sapiens Neardentalis (Hombre de Neanderthal), y  el homus sapiens neardantaloide, ya en pleno periodo Paleolitico. Por ultimo, nos queda la etapa Neantropida, donde el paradigma lo constituye el Hombre de Cro-Magnon, homus sapiens sapiens, el que se sitúa alrededor del año 35.000 a. c., y cuya capacidad craneana, es sensiblemente parecida a la del hombre moderno, y que por lo mismo se constituye, precisamente, en su referente inmediato.
Bien, durante el Neolítico (10.000-3000 a. c. aprox.) los hielos glaciares se desplazaron lentamente hacia los Polos, las tundras y las estepas se convirtieron en bosques frondosos…estas mejoras en las condiciones climáticas dan lugar a la primera y posiblemente una de la más significativa revolución social que ha conocido de la humanidad, comparable solo con la anterior conquista y manipulación del fuego. Ella establece los cimientos de toda la expresión económica subsiguiente, hablamos el nacimiento de la domesticación de la planta y el animal, origen de la agricultura y la ganadería respectivamente; lo que junto a la conquista de la metalurgia, hace finalizar la etapa de “economía de apropiación, basada en la caza y la recolección como actividades principales, para dar paso a la “economía de producción”. Lo anterior, a su vez, tendrá consecuencias directas en la vida desarrollada a partir de dicha etapa y que nos alcanza hasta hoy; pasamos de una vida nómada a una vida sedentaria, nacen  los asentamientos urbanos estables…es el inicio estructural de las primeras ciudades.
Pareciera ser que el primero de los dos fenómenos en desarrollarse fue el de la ganadería; por un lado estaba referido a seres vivos con una vitalidad más cercana a la humana, como es el caso de los animales, y por tanto más fácil de conocer y asimilar, que la vitalidad inherente a los vegetales, más lejana a nuestra propia forma esencial. Por otro lado, el pastoreo o ganadería, se acomodaba mejor a la primitiva forma de vida nómade del hombre prehistórico; mismo que estaba obligado a recorrer, con sus animales, distintas comarcas en busca de los pastos que les servían como alimento. Sin embargo, esta vida nómada, implicó que mucho de esos pueblos quedaran rezagados en su desarrollo en favor de quienes ya comenzaban a asentarse a su lado…los pueblos agrícolas.  
                    Es con la agricultura con que el hombre, derechamente, comienza a afianzar su espíritu civilizador. Entre otras razones tenemos que el fenómeno de la agricultura implica por primera vez el sedentarismo absoluto; lo anterior, toda vez que, por un lado,  el agricultor debe esperar indefectiblemente la recolección de su cosecha; por otro lado, porque ya no dejará las tierras que considere buenas o aptas para el cultivo. Esto último supuso la construcción de viviendas permanentes; actividad necesaria puesto que las cuevas, en las que antes se cobijaba, no siempre coincidirán con el lugar donde se encuentran las tierras de cultivo. Lo anterior, obviamente, evolucionó progresivamente en la misma medida en que el hombre se asentaba más fijamente en una localidad, y esa localidad, por su ubicación geográfica, o la especial característica de fertilidad de sus tierras, permitía el sustento de una mayor cantidad de personas, mismas que también contribuían a su defensa. Luego, esos asentamientos, derivaron naturalmente en el poblado y en la aldea como primeros núcleos urbanos. El nacimiento de la ciudad (y si se quiere del reino y el imperio posteriormente) como una nueva etapa histórica, estaba a la vuelta de la esquina. Decir que el concepto de propiedad territorial, que decantó del fenómeno de la agricultura, se perfeccionó y amplió en la medida en que las grandes ciudades se volvieron más importantes y permanentes. Por último, una tercera conquista vino a complementar las dos anteriores, y aunque su efecto civilizador, en principio, no fue tan evidente como el de la domesticación y la agricultura, fue la que terminó por perfilar la base técnica con la cual el hombre se planteaba ante esta nueva etapa de desarrollo humano: la metalurgia.
Pero, se preguntaran ustedes amigos lectores ¿de qué manera conectamos este resumido relato prehistórico con el peak oíl?...paciencia, para allá vamos.
Digamos que lo trascendente de cambio anterior (fuego, ganadería, agricultura, metalurgia…y observemos ya el detalle que las tres primeras de las cuatro patas del banco civilizador son manifestaciones físicas de energía concentrada) es que, al pasar el hombre de una economía natural de “apropiación”, básicamente dada por la recolección y la caza, a una economía artificial de “producción”, dada por la ganadería y la agricultura; aparece un nuevo elemento en el desarrollo de la humanidad, y que será factor clave en todo su progreso futuro y hasta nuestros días, hablamos del “excedente”… padre de la riqueza, hermano del dinero y aunque cueste creerlo, bisnieto de la batería de ion de litio…y es ahí donde quiero llegar…el excedente, definido como “lo que resta una vez suplidas las necesidades del individuo”, es lo que permite al hombre, por primera vez, invertir energía ya no en “mantener” sino en “desarrollar”. Energéticamente, el excedente, no es otra cosa que energía sobrante, excesiva y/o vacante.
Así, en la medida en que se “producía” las relaciones humanas dentro de la comunidad se fueron complejizando, toda vez que el “excedente”, al que ya hicimos referencia, permite ocupar parte de la población en tareas específicas; o sea permite, sin poner en riesgo la supervivencia de la comunidad, una especialización mayor. La importante consecuencia subyacente de lo anterior es la conquista del tiempo. Al escapar de la sobrevivencia, como actividad diaria y necesaria, lo mejor y mayor de las capacidades humanas se invierten en “producir”; pero luego, cuando ya la producción misma no necesita de la dedicación, ni física ni intelectual, que requirió en sus comienzos, lo que el hombre comenzó a “producir” fue “tiempo”, el que se tradujo a su vez en la “acumulación”, con el que nace definitivamente el concepto de riqueza. La acumulación y la riqueza a la que hacemos referencia tuvieron dos expresiones concretas, una, por cierto, más evidente que la otra. Por un lado la acumulación de riquezas en el puro orden material, granos, tierras, joyas, metales preciosos, rebaños, telas y esclavos. Pero por otro lado se dio también, aunque de forma mucho más sutil la acumulación de conocimiento, eclipses, ciclos climáticos, medicina etc., siendo ambos en definitiva los que ayudarían al fenómeno de la acumulación de poder.
Ahora, volviendo sobre el tema, ¿De qué manera se manifestó ese excedente energético en los albores de la civilización?, pues bien, primigeniamente en la cosecha y el rebaño. Particularmente, el segundo, sin mucho esfuerzo, podemos considerarlo la primera “batería energetica” con que contó la humanidad, energía envasada, movible, transferible, constante y utilizable según las necesidades de su propietario. Desde una perspectiva concreta de la vida y de la energía, y particularmente de la vida en aquel periodo, podemos decir que fue el trueque fue la primera forma de intercambio energético, traslado o transferencia energética, que no refiriera al trabajo mismo del hombre (o al propio hombre). Esta primera forma de intercambio del excedente energético, el trueque, la permuta de bienes materiales tangibles, estuvo condicionada por su tiempo histórico; frente a seres de experiencia concreta, con elementos particularmente reconocibles, una primera ventaja de este intercambio energético  era la certeza de la transacción ej. Energía de alimentos por energía de las pieles, las primeras llamadas a cubrir nuestro déficit interno de energía (hambre) y las otras llamadas a paliar la pérdida exógena de energía (frio), que en aquellos tiempo y (aunque nadie quiera admitirlo) hoy mismo, un nivel crítico en cualquiera de ellas lleva a una muerte segura. Con la ventaja de la certeza, el trueque, también incubaba la desventaja de la limitación, la que no tardó en hacerse presente, en la misma medida en que se complejizaba la sociedad que utilizaba dichos mecanismos de trasvasije energético. Luego, las dificultades inherentes al trueque, llevaron a la utilización de diversos bienes –particularmente, aunque no primeramente, metales- para facilitar los intercambios. Estos bienes convertidos en instrumentos generales de cambio se convirtieron en las primeras formas de dinero.
Decir que a lo largo de la historia, se han utilizado muchos tipos de bienes como medios generales de pago; se ha buscado bienes con un valor estable, de alto valor en relación con su volumen y disponible en cantidades suficientes a las exigencias. También se ha exigido que sean bienes fácilmente almacenables, que puedan ser transportados sin dificultad, divisibles, inalterables y no perecederos. En los primeros casos de comercio con dinero, la mayor utilidad y fiabilidad de los bienes para ser reutilizados y vuelto a intercambiar (su comercialización), determinaron su elección como objeto de intercambio. Así en las sociedades agrícolas, los bienes necesarios para la producción de cereales de una forma eficiente y cómoda eran los que más fácilmente adquirían significación monetaria en los intercambios directos. Pero, como dijimos, en la medida que las necesidades básicas de la existencia humana fueron satisfechas, se incrementó la división del trabajo que a su vez permitió crear nuevas actividades para el uso del tiempo y resolver problemas más avanzados. Conforme las necesidades de los pueblos se volvieron más refinadas, se hizo más necesario el intercambio de modo indirecto, de la misma forma la separación física de trabajadores especializados (oferentes) de sus posibles clientes (demanda) requería el uso de un medio común a toda la comunidad, para facilitar un mercado más amplio.   
El historiador griego Heródoto atribuye la invención moderna del dinero a los habitantes de Lydia, un pueblo del Asia Menor ubicado en las costas del Mar Egeo, entre las costas de las actuales Grecia y Turquía. Allí, en el Siglo VIII antes de Cristo, se hizo circular monedas hechas de una aleación de oro y plata que llevaban la imagen de un león que era el símbolo del pueblo. Por su parte la palabra "moneda" deriva del latín "moneta", que era el apodo de la diosa Juno, porque en su templo de Roma se acuñaban las monedas. De hecho, durante el Imperio Romano se empezó a acuñar una única moneda, igualando los tamaños, pesos y valores de todas las monedas existentes, y prohibiendo la acuñación de monedas por parte de individuos particulares, debido a que esa actividad era un monopolio del Estado. En tanto, la palabra "dinero" deriva del latín denarium, que era una moneda utilizada por los romanos para realizar actividades comerciales.  La historia indica además que el personaje que más ayudó a diseminar el uso de las monedas de metal fue el Rey de Macedonia, Alejandro Magno, quien desde el año 335 Antes de Cristo, impuso el sistema de acuñar monedas en Persia, Mesopotamia, Siria, Egipto y en varios territorios que hoy forman parte de Turquía, Afganistán, Pakistán y la India. Después de su muerte, en esos territorios se continuó con la práctica de acuñar monedas y, muchas de ellas, con el busto del propio Alejandro Magno.  Ttambién en China hay evidencia del uso y la acuñación de monedas durante la dinastía Chou, que gobernó por cerca de un milenio hasta el siglo tercero antes de Cristo. En las ruinas excavadas se han encontrado monedas de cobre de forma circular, con un agujero cuadrado en el centro. Igualmente, fue en China donde se usó por primera vez el papel moneda, lo que ocurrió en el Siglo IX. Su valor era garantizado por el oro y la plata del gobierno, y su gran ventaja era que no era tan pesado como las monedas. En Europa, el papel moneda apareció en el siglo XVI y su valor dependía de los depósitos en oro que poseía cada país que lo emitía.
…ahora bien, para continuar, ya definido el excedente desde un punto de vista energético como energía vacante…pregunto, desde ese mismo punto de vista, ¿qué es realmente el dinero?