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miércoles, 29 de marzo de 2017

Los escenarios peligrosos: Argelia

Queridos lectores,

Javier Pérez vuelve a la carga con uno de sus interesantes análisis históricos y sociales de otro país cuyo riesgo de colapso violento es más que significativo: Argelia. Les dejo con Javier.
Salu2
AMT


Los escenarios peligrosos (III): Argelia



Cuando Antonio se preguntó en uno de sus artículos si acabaríamos invadiendo Argelia, la mayoría nos lo tomamos como una licencia poética, o como una brillante alegoría de los riesgos que supone tener, a nuestras puertas, un país que reúne en su seno la mayor parte de los problemas que nos amenazan para el futuro.

    No sé si la invasión propiamente dicha tendrá lugar, y menos aún en qué dirección, dada la virulencia de ese SIDA histórico que son los papanatas del humanitarismo cortoplacista, pero lo que está claro es que Argelia es uno de los escenarios más peligrosos a los que deberemos enfrentarnos en el futuro, además de Egipto y Nigeria, ya mencionados en artículos anteriores.
   
Sin más preámbulos, vamos a echarle un vistazo.
Nada más ver el mapa, ya nos damos cuenta de que pasa algo curioso:
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/7e/Algeria_wilayat.png
La distribución administrativa se creó para que todas las provincias tuviesen un peso similar en recursos y población, así que ya podemos hacernos una idea sobre cómo se distribuyen las personas, y por qué sólo una parte del país es realmente aprovechable mientras que el resto está ocupado por interminables desiertos.

    Los datos de Argelia son, en cualquier caso, impresionantes: dos millones y medio de kilómetros cuadrados, aproximadamente cinco veces España, y cuarenta millones de habitantes.

    Pero vamos con su historia, como suelo hacer en otros casos. No es una locura, como cuando hablamos de Egipto, pero también tiene bastante miga y resulta muy esclarecedora.

    Argelia ha estado poblada por el pueblo bereber desde tiempos inmemoriales. En lugar de ponerme a describir a este pueblo, os pongo una foto de una chica bereber, y creo que con eso nos damos por apañados y queda más o menos clara su adscripción racial:
Lehnert Landrock - Ouled Naïl Girl - Algeria - 1905.jpg

Durante el primer milenio antes de Cristo, los bereberes desarrollan contactos con los fenicios y los egipcios, recibiendo fuertes influencias de su cultura. A partir del siglo III antes de Cristo, aparecen en las crónicas romanas bajo el nombre de Numidia y, con el tiempo, acaban convirtiéndose en una provincia romana. Tras la caída de Roma, el reino fue invadido por los Vándalos en el año 430. A principios del siglo VI, las tropas de Justiniano I expulsaron a los vándalos y recuperaron el reino para el Imperio Bizantino, que lo gobernó de manera precaria hasta la llegada de los árabes en el siglo VIII.

    Tras la conquista árabe, buena parte de la población se mantiene cristiana y resiste al islam, pero poco a poco el país se convierte a la religión de Mahoma, aunque la influencia demográfica de los árabes es muy limitada.

    Durante siglos, los futuros argelinos se hicieron famosos en las sucesivas guerras civiles de la zona, enviando fuertes contingentes armados en unas y otras direcciones para participar en estos conflictos. Su papel fue muy relevante durante casi trescientos años hasta que, tras la victoria cristiana en las Navas de Tolosa, con la consiguiente caída de almohades y almorávides, debieron replegarse primero de manera parcial y luego de manera definitiva, tras la conquista de Granada por los Reyes de Castilla y Aragón en 1492. El fin de su influencia en Europa supuso una fuerte crisis en los reinos bereberes.

    Poco después, los europeos contraatacan: en 1501, los portugueses lanzan una expedición para conquistar Orán. Los bereberes resistieron. Cuatro años después, en 1505, la ciudad fue atacada por los españoles, que poco después la arrasaron provocando 6000 incendios. La ciudad se rindió y por manos del Cardenal Cisneros  pasó a la corona Española. Un año después, los españoles toman al asalto Argel, lo que da inicio a una larga serie de guerras por el control del mediterráneo en las que también intervienen los turcos. En 1792 la ciudad resultó destruida por un terremoto, lo que puso fin a las guerras con los españoles.

    En 1830 Francia tomó el relevo a España y comenzó a establecerse en los territorios costeros argelinos. La colonia fue ganando importancia hasta convertirse en una provincia francesa más. El proceso de colonización continúa hasta que en 1954 Francia se niega a descolonizar Argelia y comienza la guerra de la independencia, que finalizará con la independencia de Argelia, en 1962.
   
    Tras la independencia, casi un millón de europeos abandonó el país, dejando al país sin médicos, técnicos ni profesionales cualificados. El proceso fue catastrófico para el país, que no había podido formar sus propias élites intelectuales. El desempleo llegó a alcanzar al 70% de la población. En ese momento, el país fue gobernado por el FLN, un partido socialista que se convirtió en partido único, nacionalizó las propiedades de los franceses e impuso un régimen laico, sin influencia religiosa alguna, que invitó a la mujer a quitarse el velo y participar en la vida pública. La aventura socialista concluyó en 1965 con un golpe de Estado.

   La dictadura militar que siguió fue también de corte socialista, aunque más marcadamente nacionalista. Se le llama socialnacionalista porque nacionalsocialista está feo, pero viene a ser lo mismo. Centraron sus esfuerzos en la reforma agraria, la alfabetización del país, la mejora del sistema educativo, la liberación de la mujer de las costumbres arcaicas y el desarrollo de industrias e infraestructuras propias que permitiesen la independencia nacional de facto, y no sólo sobre el papel. Este régimen duró hasta 1978. A la muerte del presidente Houari Boumedianee, tomó el poder Chadli Bemndejdid, más cercano a Occidente y al libre mercado, y más preocupado por aumentar el nivel de vida de la población, pero ya en 1985 tuvo que enfrentarse a las dos peores amenazas del país: la explosión demográfica, que multiplicaba el desempleo, y los insuficientes ingresos petrolíferos.

    Así comenzaron los disturbios en 1988 que condujeron a la desaparición del partido socialista único y a elecciones democráticas de 1990. ¿Y quién ganó las primeras elecciones democráticas? Los islamistas, que propugnaban el fin del aperturismo, el fin de los derechos de la mujer, etc.

    Los partidos laicos no aceptaron la victoria de los islamistas y detuvieron a sus líderes lo que condujo al asesinato de varios líderes y a la guerra civil. Tras amplios enfrentamientos con miles de muertos, la situación pareció pacificarse con la elección en 1999 del presidente Abdelaziz Bouteflika, un hombre que, sin llegar a ser de consenso, consiguió reducir la magnitud de la guerra. Tanto esta elección, como las sucesivas reelecciones de 2004, 2009 y 2014 han estado siempre bajo permanente sospecha.

Situación actual:

Tras este recorrido por la historia argelina, le echamos un vistazo a la situación actual. Lo primero, para mí, es su evolución demográfica.

Resultado de imagen de algeria population

En efecto, como podéis ver, antes de la guerra de la Independencia, Argelia contaba con apenas 10 millones de habitantes, de los que aproximadamente uno y medio eran franceses. Después de la guerra, que supuso la pérdida de un 10 % de la población autóctona y prácticamente toda la población extranjera, Argelia ha pasado de 10 millones de habitantes a los más de 40 millones con que cuenta actualmente.

Entre tanto:
  • Sus recursos no han crecido. 
  • Sus pozos de petróleo no son más productivos. 
  • Sus costas no producen más pescado.
  • Su territorio no es menos árido.
  • Su cohesión social no ha mejorado.
    Así las cosas, las tensiones son inevitables, independientemente de quién los gobierne, cual sea su sistema político o qué medidas económicas se tomen.

    Quizás el problema se aprecie mejor en una comparativa entre el crecimiento de su economía, el PIB, y el crecimiento de la riqueza per cápita, o sea la riqueza de la población.


Como puede observarse, el crecimiento de su economía es robusto y constante, y aún así, el empobrecimiento de la población tampoco tiene freno, por mucho que algunos años parezca que crece la renta. Esto sucede, sobre todo, porque la población crece a mayor ritmo que la riqueza, algo absolutamente normal para alguien que esté mínimamente familiarizado con la ley de rendimientos marginales decrecientes.

La segunda razón, y ésta es contraintuitiva al ver la tabla, es que los crecimientos del PIB van a sectores que no se reparten homogéneamente y dependen, en su mayoría, de los precios de la energía, con lo que el pueblo soporta más el incremento poblacional de lo mucho que, de por sí, muestran los datos. A esto es a lo que se llama la maldición de los países exportadores de recursos naturales: necesitan un incremento de PIB muy superior para que esa riqueza llegue a la gente.

Y así pasamos a la gráfica del tema energético.

Copio y pego lo que decía Antonio: “la producción de gas argelino lleva ya mucho tiempo estancada y con cierta tendencia a la baja, y eso ya era así incluso cuando los precios internacionales del gas natural eran elevados. Básicamente, Argelia ha superado su peak natural gas.”

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhn1MEk1ztZEinO-IGBR4BUfgEVXPlm5oYQfy6B5AFI2nYn3WUx6QVNfD5RxJZ7IWP8VHSKmJh8ID7rIr3D2XSK314B9VXG3m9KvpM9OzRTV_1MzUTbKsnCU7HNHl9dgkD3jVv0F2FENKM/s1600/Argelia-GN-2014.png
“Como muestra la gráfica anterior, la producción no sólo no aumenta desde el año 2000, sino, como suele pasar en los países exportadores, el consumo interno ha ido subiendo como consecuencia de la progresiva industrialización (una vez superada la cruenta guerra civil de los años 90 del siglo pasado), lo que ha llevado a una caída sostenida de las exportaciones de gas. 

Para acabar de agravar la situación en Argelia, la producción de petróleo ya hace mas de 10 años que superó su propio pico productivo, y de nuevo el aumento del consumo interno está favoreciendo un rápido decrecimiento de las exportaciones.”

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi3S5VJtcmr84JukzIUQefrEDaJVIZAJCLpGb5gYOYw-SRL9_jpRozMvhzoZPHFarmkaGGz68FFbnjfUTkyyVNnCGVPerC2w5wKbJxOx1QD5PAXzwIXmYcDC6mUuBQ5RXIyEgtyMqaAk_Q/s1600/Argelia-Oil-BP2016.png

Desde las instancias públicas y privadas españolas y francesas (con la empresa Gas Natural a la cabeza, en el caso de España) existe una constatada dificultad en asimilar que lo que está pasando con la producción de hidrocarburos en Argelia es un fenómeno conocido que debe más a la geología y a la termodinámica que a razones económicas, políticas y sociales, y de ahí la creciente presión para que Argelia liberalice la explotación del petróleo y el gas natural. Si añadimos a la caída natural de la producción de hidrocarburos en Argelia los actuales bajos precios entenderemos que Argelia está ahora mismo situación económica muy delicada: la exportación de hidrocarburos representa más del 90% del total y también más del 90% de la renta nacional. En lo que va de año Argelia acumula un déficit comercial de 11.000 millones de dólares, a añadir a una cantidad similar el año pasado, mientras que el PIB de Argelia pasó de 213.000 millones de dólares en 2014 a 168.000 millones en 2015. Aunque el grado de endeudamiento de Argelia puede parecer envidiable visto con la perspectiva de los países occidentales, el país norteafricano no tiene las posibilidades de éstos para financiar sus déficits (pues en este mundo alguien tiene que producir para que los demás consuman) y eso está provocando unenrarecimiento de la escena política argelina que, a decir de algunos,recuerda a los años previos a la guerra civil que estalló en 1991.”

Regreso con mi propia voz. Además de por vagancia, que siempre cuenta, he querido reproducir un fragmento tan largo del artículo de AMT para recalcar que no estoy diciendo nada nuevo en este blog.

Conclusión:

Argelia es un escenario explosivo porque se ve afectado por la combinación de una serie de factores altamente explosivos. Cada uno de ellos, por sí mismo, podría resultar el detonante de un estallido. Unidos, multiplican la probabilidad de que la historia termine mal.
-1- Demografía descontrolada. Los que me leéis de vez en cuando ya sabéis que opino que Malthus tenía razón, aunque se equivocara en los plazos. Algo muy común en el movimiento peak oil, por cierto. Cuadruplicar la población en 50 años, en uno de los países más desérticos del mundo no puede terminar bien.
-2- Gravísimo problema energético. El país ha alcanzado ya el peak, sus intentos de desarrollo frenan sus exportaciones y no parece probable que aparezca de repente un recurso que venga a sustituir a los hidrocarburos como fuente nacional de riqueza.
-3- Problemas políticos. El presidente Bouteflika, que parece ser el único hombre de consenso disponible en estos momentos, lleva años postrado tras un derrame cerebral. Su estado de salud ha sido en las últimas fechas motivo de fuertes especulaciones y, además, tiene ya ochenta años. La carrera por su sucesión no va a ser fácil, ni en su facción, ni en las contrarias.
-4- Población joven, sin expectativas de mejora, pero con una tasa de desempleo aparente no muy alta para lo que son nuestros estándares. El desempleo está alrededor del 11%, pero esa cifra, sin casi ninguna cobertura social y con unas cifras de subempleo realmente aterradoras, hacen que cualquier subida en los precios de los productos básicos genere enormes tensiones.
-5- Clima. A pesar de las ya grandes dificultades para obtener una producción agrícola, Argelia es uno de los países que con más dureza podría sufrir los efectos perniciosos del cambio climático. A lo mejor es aquí procedente una gráfica que aportó Rafael Romero a nuestro foro:
http://foro-crashoil.2321837.n4.nabble.com/file/n35909/Agua_Argelia.jpg
A mi juicio, esta gráfica es optimista, puesto que cuando se multiplica por cuatro la población, el agua disponible no se limita a dividirse por cuatro, sino que su mengua, por diversas razones, es mucho mayor.
Así las cosas, Argelia hubiese sido tras Egipto mi primer candidato a la desestabilización, pro todas las razones antedichas. Sin embargo, cuenta con un punto a su favor que no cabe desdeñar: su cercanía  a Europa y la dependencia europea de sus exportaciones. Esto puede hacer que cuando los demás estén en las últimas, Argelia aún tenga los suficientes amigos, y lo bastante importantes (o asustados) para que las manos fuertes la mantengan a flote un tiempo más.
El tiempo dirá.

domingo, 23 de octubre de 2016

Los escenarios peligrosos: Nigeria

Queridos lectores,

Javier Pérez nos ofrece una nueva entrega de sus análisis sobre la situación de países en los cuales las actuales turbulencias en el mercado de petróleo y su propia idiosincrasia productiva les está llevando a problemas graves. Esta semana, el país analizado es Nigeria.

Les dejo con Javier.

Salu2,
AMT


Los escenarios peligrosos: Nigeria

 

    Siguiendo con mi recorrido por las casillas más peligrosas del tablero mundial, hoy quiero acercarme a la situación de Nigeria.
Antes de nada, y con perdón, vamos a poner un par de mapas del país, porque aunque la mayoría (cof, cof…) sepan dónde está, nunca viene mal situar geográficamente el centro de atención de lo que se dice.
Luego, si nos acercamos un poco, nos encontramos ante este otro mapa:
Aunque, con diferencia, el más complicado es este tercero que voy a insertar, que señala las lenguas y grupos étnicos del país:
Lo de la multiculturalidad de los países suena muy bien, muy cosmopolita y muy plural, pero en la práctica genera toda una gama de problemas que ya iremos abordando, y con buen cuidado de no salirnos de Nigeria ni entrar a ver cual es la Nigeria buena y cual la Nigeria mala. Por prudencia, más que nada…
Visto, pues, un pequeño esbozo geográfico del país del que hablamos, vayamos a su historia para ponernos en antecedentes:
A finales del siglo XV, llegó a las costas nigerianas la expedición del portugués  Joao Alfonso De Aveiro, que introdujo en el país las primeras armas de fuego y las primeras semillas de coco, aunque su intención era dedicarse al tráfico de esclavos, una actividad que alcanzó tal importancia que  toda la costa nigeriana, y de parte del resto del golfo de Guinea, se llegó a conocer como “Costa de los esclavos”. Ya entonces comenzó la rivalidad entre los Yoruba, los Fausa y los Igbo, intentando todos ellos controlar el tráfico de esclavos, pues eran las propias autoridades del país las que cazaban a los seres humanos para venderlos a los europeos, sin que estos se aventurasen casi nunca a hacerlo por su cuenta. Así surgieron varios centros económicos de importancia. La organización consistía fundamentalmente en ciudades Estado, entre las que destacó Oyo, en el siglo XVII, que detuvo los avances musulmanes y se impuso a sus vecinos al ser capaz de organizar un ejército con fuerzas de caballería, especialmente en las praderas libres de mosca tse-tsé.
Entre 1500 y 1800, buena parte de su economía giró en torno a la captura y comercio de esclavos. De hecho, gran parte de las frecuentes guerras que sacudieron la zona se explican por la necesidad de capturar prisioneros que poder vender en los florecientes mercados, sin que importase gran cosa la razón por la que comenzaban las guerras para las que, en ocasiones, ni siquiera se buscaba pretexto alguno. Simplemente se iba a cazar personas para venderlas a los europeos y a los tratantes musulmanes del Norte de África.
La situación prosiguió de este modo hasta la gran crisis que supuso la abolición de la esclavitud. El rey de Bonny, Opubu el Grande (1790-1830) reconvirtió la economía del país hacia la producción de aceite de palma. Los británicos se interesaron entonces por la zona, lanzaron a sus exploradores y en 1861, con la excusa de detener una de las innumerables guerras entre los pueblos africanos, atacaron la ciudad de Lagos y la convirtieron en colonia británica.
La gran depresión económica de 1873 a 1895 marca el comienzo de la crisis del aceite de palma, al reducirse su precio a la mitad. Entonces, los británicos se lanzan hacia el interior del país, compitiendo con franceses y alemanes, que trataban de extenderse desde el interior de África, y enfrentándose a los señores de la guerra locales, que al ver reducidos los ingresos del aceite de palma, se habían lanzado de nuevo al tráfico clandestino de esclavos, el cobro indiscriminado de tributos y el vasallaje y saqueo de amplias zonas del interior agrícola.
    Tras largas y complejas vicisitudes y guerras entre franceses, británicos,  líderes  locales y compañías privadas europeas, el 1 de enero de 1900, los británicos establecen oficialmente el protectorado sobre el Norte de Nigeria. Este protectorado combate enérgicamente el tráfico de esclavos, que aún en el siglo XX había sido retomado por los fulani y consigue imponer cierto orden en el país. En el sur se establece otro protectorado, que se fusiona a Benín. Posteriormente, ambos protectorados se unen, bajo la norma de que los europeos no puedan poseer tierras, los líderes locales musulmanes controlen el orden en el norte, y los cristianos en el sur.
    En 1920, tras la derrota alemana en la I guerra Mundial, Camerún es anexionada a Nigeria. En esta época se hace sentir de nuevo la inmensa diversidad o división cultural, étnica y religiosa, de la que finalmente salen fortalecidos los igbos, que se convierten en élite intelectual, por ser más propensos a asistir a las escuelas y enviar a sus hijos a formarse en Europa, ya que tenían contactos desde hacía cuatro siglos con los misioneros cristianos, mientras los musulmanes rechazaban la influencia de Occidente. Nnamdi Azikiwe, un igbo educado en Pennsylvania, sería el primer gran líder político del país y el impulsor del movimiento de independencia, que finalmente se verificaría el 1 de octubre de 1960.
    En 1962 se declararon las primeras hostilidades entre los musulmanes del norte y los cristianos del sur y en los años siguientes se sucedieron diversas tensiones políticas, tanto entre norteños y sureños como entre los partidarios de la federación y quienes preferían partir el país en multitud de estados que reflejasen mejor la diversidad lingüística y étnica de Nigeria, para crear así estados más homogéneos. En 1966 hubo revueltas y un intento de golpe de Estado por estos mismos motivos, lo cual desembocó en la guerra civil de 1967 a 1970, conocida también como guerra de Biafra, que causó algo más de un millón de muertos.
    Posteriormente, entre 1975 y 1990, hubo al menos media docena de golpes de estado de todo signo, que no tenemos espacio para detallar aquí. De hecho, los golpes de Estado se sucedieron también en 1993, 1995 y el vacío de poder de 1998. Desde entonces, y para resumir, no ha cesado el caos político, la violencia étnica ni los enfrentamientos entre distintas facciones.
    Los gobernadores de los estados del norte impusieron en 2003 la sharia o ley islámica, obligando a su cumplimiento también a los no musulmanes. Por todo el país  se extendió la creación de milicias y ejércitos privados, ya fuese con base étnica, religiosa, o como grupos armados para asegurar la explotación de recursos y las rutas comerciales. Algunos de estos grupos, como el integrista musulmán Boko Haram (que significa “la educación occidental es pecado”) se han hecho tristemente famosos por sus ataques y secuestros de niñas.
    Sin embargo, desde 2011, a pesar de la corrupción rampante y de la violencia sectaria, se aprecia cierta mejoría, ya que por primera vez en la historia del país ninguno de los partidos políticos contendientes en las elecciones acusó de fraude a sus adversarios.

Situación actual:
Tras este recorrido, no sé si demasiado corto o demasiado largo, por la historia de Nigeria, echamos un vistazo a su situación actual y la evolución de sus datos.
Lo primero, para mí, es su evolución demográfica.  Nigeria es el país más poblado de África y el séptimo del mundo en esta magnitud. Aunque los datos varían de unas fuentes a otras, cuenta con alrededor de 180 millones de habitantes y una densidad de 190 habitantes por kilómetro cuadrado (923.000 Km2). Lo impresionante del asunto es que, en 1960, en el momento de obtener su independencia, contaba con apenas 40 millones de habitantes y la tendencia, como se ve en la gráfica, aún no ha comenzado a moderarse.
En cuanto a creencias religiosas, la población se divide en un 50% de musulmanes, un 40% de cristianos y un 10% que siguen los cultos tradicionales.   
    El crecimiento económico, basado en el petróleo, la industria del cine, la telefonía móvil y una curiosa mezcla de economía de subsistencia y sectores punteros, es de más del 8% anual, lo que no impide que el PIB per cápita se siga situando  en menos de 2500$, con un 40% de la población viviendo en la pobreza extrema, con menos de 1 dólar al día.
    Como dato favorable, su deuda es solamente el 11% del PIB, pero la extremada corrupción hace que el país ocupe uno de los últimos lugares en todos los índices de desarrollo, dificultando la inversión y cerrando las opciones de negocio a una inmensa mayoría, tanto de población local como de empresas extranjeras.
    El gasto público apenas alcanza el 10% del PIB, con lo que los servicios son en general muy deficientes. Aún así, más del 10% del gasto público se destina a defensa, ante la necesidad de combatir a las distintas facciones armadas, especialmente a Boko Haram, que en los últimos años ha causado más de 15.000 muertos, decenas de miles de secuestrados y casi un millón de desplazados.
    En cuanto a la energía, las exportaciones de crudo de Nigeria han sufrido una triple merma: por una parte, al reducirse la producción, por otra, al reducirse los precios y, por último, al incrementarse el consumo interno, razón por la cual el Gobierno trató de reducir las subvenciones a los carburantes, lo que desembocó en importantes disturbios a mediados de este mismo años:
Su consumo energético, por otra parte, sigue siendo limitado y procedente de fuentes tradicionales:
Lo que ha conseguido mantener el volumen de sus exportaciones:
Nigeria es un país importador de alimentos, pero la importante extensión del país, de casi un millón de kilómetros cuadrados, y la fertilidad de sus tierras, fuera de la zona desértica, le permitiría autoabastecer sin problemas a la población, siempre que el crecimiento demográfico se moderase y se acometieran a fondo la lucha contra la corrupción y viejas costumbres que frenan este apartado. A día de hoy, casi la mitad de la extensión cultivable del país se dedica a plantaciones de caco, un producto más orientado al mercado internacional que a la alimentación de la población local.
Uno de los mayores problemas del país es el abastecimiento de agua, especialmente en las grandes urbes. Lagos, la antigua capital, es una megaurbe que engloba otras poblaciones hasta sumar cerca de 22 millones de habitantes, y las autoridades no han conseguido siquiera el acceso universal al agua potable. La contaminación en algunas zonas del país, el cambio climático, y la ausencia de inversión en infraestructuras básicas agudizan cada día este problema.
La foto de abajo no muestra un atasco, sino un día cualquier en Lagos.

Conclusión:
-Nigeria cuenta con recursos, tanto naturales como humanos, para ser una superpotencia. Según los últimos datos ha superado ya ha Suráfrica y es la primera potencia del continente africano.
-Desde el punto de vista energético, su producción sigue siendo alta, pero al mantenerse limitado el desarrollo humano, y con una población rural muy elevada, el consumo energético per cápita es bajo aún, con lo que no me parece probable un colapso energético de este país.
-Casi el 90% de las exportaciones de Nigeria son petróleo. Si los precios se mantienen a la baja durante mucho tiempo (cosa bastante esperable), la economía del país se resentirá sin remedio. Los intentos de diversificación han conseguido sólo resultados limitados, lo que supone un riesgo muy elevado.
-Nigeria es una verdadera bomba demográfica. El paso, en 50 años, de 40 a 180 millones de habitantes, supone una sobreexplotación de recursos y un conjunto de tensiones que fragilizan enormemente el país.
-A mi juicio, los principales riesgos de este país son económicos, políticos y climáticos.
Por una parte, en un país con más de cien millones de personas al borde de la economía de subsistencia, cualquier pequeño recorte presupuestario puede tener consecuencias devastadoras, y los precios de los recursos naturales, principal riqueza del país, no llevan al optimismo. Los disturbios relacionados con la reducción de subsidios a los combustibles son un buen ejemplo de esta inestabilidad.
Los enfrentamientos sectarios y la persistencia de milicias integristas como Boko Haram son un riesgo permanente que se puede agudizar en cualquier momento con una crisis económica. El separatismo, que pretendía dividir el país en decenas de pequeños países más homogéneos, parece de momento superado, pero cualquier enfrentamiento por los recursos puede reavivarlo en cualquier momento, con consecuencias imprevisibles si se mezclan con cuestiones étnicas y religiosas.
El cambio climático está acelerando la desertización de todo el norte del país, y por su escasez de infraestructuras y la sobreexplotación de las selvas del sur del país, cualquier episodio climático agudo podría suponer una catástrofe de proporciones descomunales, máxime en un país con un deficiente acceso al agua y una población tan elevada.
A mi juicio, Nigeria es un país muy fuerte, pero terriblemente frágil, expuesto a cualquier contratiempo agudo, ya sea en lo económico, lo político, o lo climático. Su situación, en condiciones normales, no es tan grave como la de Egipto, pero en caso de que apareciese cualquier cambio inesperado, uno de los famosos cisnes negros, creo que su deterioro sería mucho más rápido y grave que el que pudiera padecer país de los faraones. La carga demográfica del momento actual hace que, a mi parecer, este posible evento no fuese comparable a los sufridos por el país en otros momentos de su convulsa historia.
Como en el caso anterior, cuando hablamos de Egipto, confiemos en su demostrada resiliencia.

domingo, 16 de octubre de 2016

Los escenarios peligrosos: Egipto

Queridos lectores,

Javier Pérez está preparando una nueva serie de artículos en los que analiza algunos puntos de mayor tensión en la escena geopolítica actual, sobre todo desde la perspectiva del declive productivo de los recursos. En esta ocasión, nos ofrece un detallado análisis de la situación en Egipto, que sin duda será de su interés.
 




Les dejo con Javier.

Salu2,

AMT


Los escenarios peligrosos: Egipto
 

    Aprovechando que una vez acerté, más o menos, y que eso pulveriza la plusmarca de la mayor parte de los expertos en cualquier cosa (especialmente aquellos que hablan de economía y convierten en revistas de humor las publicaciones salmón atrasadas), hoy me voy a arriesgar a señalar otro escenario futuro de convulsiones. Sí, quizás en busca del empate, y hasta de la remontada, porque este es el primer artículo de una serie sobre escenarios peligrosos del futuro. Y no soy el primero en escribir sobre esto aquí.
    Hay muchos países en graves problemas. Algunos ya se han desestabilizado y viven su propio hundimiento. Otros van a desestabilizarse en breve, pero no le importan a nadie (perdonad la crudeza). Pero entre los que pueden ser relevantes a nivel global y aún no han dado un paso al frente ante el abismo, creo que Egipto es uno de los más preocupantes, aunque quizás no el que tenga menor capacidad de resistencia.
    Si se tratara de otro Estado, comenzaría con una semblanza histórica. Pero con Egipto prefiero omitir ese preámbulo, porque la historia de Egipto es como para tirarse treinta folios de introducción y no haber avanzado más allá de un mísero prólogo. Así que nos quedamos, con vuestro permiso, en lo más reciente.
    Digamos solamente que tras la Segunda Guerra Mundial permaneció bajo dominio o influencia británica hasta que en 1952 Nasser dio un golpe de Estado y nacionalizó el Canal de Suez. Y ahí fue donde se empezó a liar. En 1956, una fuerza combinada de ingleses, franceses e israelíes intentó derrocar a Nasser, pero los egipcios consiguieron vencer a la coalición. Esta victoria hizo a Nasser líder del mundo árabe, lo que le ayudó a promover la fusión con  Siria en lo que se llamó República Árabe Unida y afianzó el nacionalismo árabe hasta la derrota contra Israel en la guerra de los seis días, en 1967.
Pocos años después, en 1973, Egipto protagonizó otra guerra contra Israel, la guerra del Yom Kippur, de resultado más igualado, y en 1978, tras los acuerdos de Camp David, Sadat, sucesor de Nasser, recuperó el Sinaí y otros territorios perdidos en la de los seis días. Este acuerdo de paz con los israelíes no gustó en el mundo árabe, lo que condujo a la expulsión de Egipto de la Liga Árabe y a la eclosión del fundamentalismo, alentado por Irán, tras la revolución de Jomeini.
A partir de aquí, y tras la llegada al poder de Mubarak, Egipto intenta hacer de mediador en Oriente Medio, se involucra (aunque e manera ambigua) en el problema palestino y trata de recuperar su influencia en el entorno árabe, aunque con suerte diversa. En 2011, una especie de movimiento popular, quizás democrático, quizás islamista (hay versiones para todos los gustos) derriba a Mubarak, y a su vez es derrocado en 2013 por el general Al Sisi, más cercano a las tesis occidentales que el anterior presidente, Mohamed Morsi, a quien se acusaba de islamista (sin que él lo desmintiera mayormente).
    ¿Y a partir de ahí?
    Pues desde 2013, ha seguido la represión,  y aumenta el descontento, aunque los datos macroeconómicos no sean malos, al menos en teoría. Como vemos, la tasa de crecimiento del PIB egipcio no ha dejado de aumentar, aunque los últimos incrementos sean menores. La última columna corresponder a 2015.
El PIB per cápita, que es lo que realmente importa a la gente, parece en cambio bastante más estancado.

Y ahora, para acercarnos más a los problemas del país desde un punto de vista energético, que es en lo que se centra este espacio, vamos a ver tres gráficas que seguramente os resultarán conocidas:
La producción y el consumo de petróleo se han igualado prácticamente en Egipto, de modo que una de sus principales fuentes de ingresos se ha evaporado. De hecho, a día de hoy, Egipto es un importador neto de petróleo.

https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2011/01/oil-production-exports-databrowser.png?w=640
El gas natural sigue un camino similar, aunque a día de hoy son aún exportadores.
https://gailtheactuary.files.wordpress.com/2011/01/egypt_natural-gas_consumption_exports.png
Pero el verdadero problema es la población: en 1980, eran 42 millones. Hoy, son 92 millones y creciendo todavía, según las proyecciones internacionales. El problema demográfico estaba en el origen de la crisis Siria, lo estaba también en la crisis de Yemen y lo seguirá estando en muchos otros de los países que analicemos. Se trata, a mi juicio, del principal problema que padecemos y todos los demás, incluido el del agotamiento de recursos y la sostenibilidad, son sus corolarios.

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Para terminar, acabamos con dos gráficas. Inflación:
Egypt Inflation Rate
Y desempleo:
Egypt Unemployed Persons
    Así las cosas, veamos cuales son los riesgos que, en mi opinión, amenazan la estabilidad de esta gran nación:
    -Egipto importa aproximadamente el 40% de los alimentos que consume. La población sigue creciendo y la realidad es tozuda a pesar de las mejoras en la productividad agrícola. El país sigue siendo un río con dos desiertos enromes alrededor (resumen tosco, lo sé), y no hay manera de conseguir más tierra cultivable por mucho que la población se haya duplicado en treinta años. Esto, en principio y de por sí, no es grave, porque algo parecido pasa en otros lugares, pero hace que el país sea tremendamente vulnerable a una secuencia de malas cosechas en los países exportadores, especialmente teniendo en cuenta su posición financiera para competir con otros por la importación de alimentos, sobre todo el trigo, si estos llegasen a escasear.
-Hasta el año 2014, los subsidios a la energía devoraban casi la mitad del presupuesto nacional egipcio. Algunas fuentes indican que incluso llegaban a consumir dos tercios del presupuesto. En 2014 se produjo una subida de más del 100% en los precios de la gasolina y el diésel y se triplicó el precio de la electricidad, en un intento desesperado de  reducir el déficit público.
-Lo anterior condujo a un fuerte incremento de la pobreza, que ya afectaba a un 40% de la población y a un tremendo aumento del descontento. La población, mayoritariamente joven, se desespera ante los bajos salarios, el alto desempleo, y la falta de expectativas. Así, sólo la represión militar y la falta de democracia hacen que los fundamentalistas islámicos no alcancen el poder, ya que son, como demostraron las últimas y únicas elecciones, el grupo político con mayor apoyo popular.
-La situación de crisis y desencanto, junto a algunos atentados y hechos violentos aislados, han ahuyentado el turismo, uno de los principales recursos del país, concretamente el 11,3% del PIB. Entre enero y abril de 2016, las llegadas de turistas a Egipto, cayeron en casi un 50%.
-La crisis del comercio internacional, que ha conducido a hechos tan graves como la quiebra de esta naviera coreana, ha reducido los ingresos del canal de Suez. Aunque la reducción del tráfico no haya sido muy grande si se cuentan los barcos, sí lo es la del tonelaje, lo que ha reducido los ingresos a pesar de la ampliación del canal.
-Los vecinos de Egipto, especialmente Siria y Arabia Saudí, pasan por importantes problemas, lo que reduce su capacidad de ayuda. Tradicionalmente Egipto ha llamado a la puerta de sus vecinos en busca de ayuda política o financiera. A día de hoy, los emiratos del Golfo Pérsico y los saudíes, atraviesan sus propias dificultades por la reducción del precio del petróleo.
-Riesgos políticos: la guerra de la vecina Siria, esa en la que participan ingleses, americanos, franceses y rusos,( esa misma de la que curiosamente los israelíes no dicen ni mú, aunque antes armaban la marimorena cuando un tanque sirio se acercaba a menos de 30 Km. de su frontera), intenta crear su propio frente de batalla en territorio egipcio, con unidades islamistas infiltradas en el Sinaí y otras regiones egipcias. En mi opinión, si el ISIS o cualquiera de sus variantes alfabéticas no es detenido a tiempo, se corre el riesgo de que se traslade a Egipto, donde podría tener el apoyo de amplias capas sociales; y si se acaba demasiado pronto con él, sería igualmente peligroso, pues Egipto es un refugio de primera categoría para sus combatientes en fuga. Por eso, siempre en mi opinión, se intenta a toda costa buscar un equilibrio entre el demasiado pronto y el demasiado tarde, y se mantiene la guerra abierta contra un enemigo que podría ser barrido del mapa por el ejército serbio, por ejemplo, en dos semanas. Si los fanáticos islamistas del mundo entero están dispuestos a juntarse allí para morir, no se les puede privar de semejante privilegio, deben de pensar los que manejan el asunto. Y probablemente con razón.
Conclusión:
Mientras el petróleo siga barato, la situación puede mantenerse estable, aunque dentro del actual régimen militar represivo. Un aumento del precio del petróleo (que yo no veo cercano por falta de demanda), una mayor mecanización de ciertas labores productivas con el consiguiente aumento del desempleo, o un encarecimiento repentino de los alimentos, ya sea por malas cosechas globales o por cualquier otro motivo, pueden poner a este país en las primeras páginas de los periódicos, y no para bien.
    Por último, y a nivel personal, quiero decir que conozco de primera mano Egipto y que, junto a Turquía, es el país musulmán al que mayor cariño profeso personalmente. De ahí, probablemente, que aunque vea grave su situación, mantenga la esperanza de que su legendaria resistencia a la adversidad se haga palpable una vez más. Si Dios no pudo con ellos con siete plagas, no va a vencerlos una crisis de mierda…
    Esa victoria deseo de todo corazón al pueblo egipcio.