| Entrada a la bóveda Slavbard. Imagen sacada de la Wikipedia |
Queridos lectores,
Hace unas semanas un lector reciente, Abadín, me hizo llegar una carta exponiendo sus inquietudes y sugerencias, sobre todo orientadas a la exigencia de medidas razonables a ser formuladas a los poderes públicos. El texto, obviamente, está sesgado hacia aquellos aspectos más próximos, por formación e inquietudes, a este lector, pero a pesar de ello muchas las discusiones en él presentadas tienen un valor general. Espero que le saquen partido.
Salu2,
AMT
PREPARANDO
LA TRANSICIÓN. ¿QUÉ DEBEMOS EXIGIR A LOS PODERES PÚBLICOS?
Buenos
días a todos.
He
conocido muy recientemente el blog. Aún estoy superando la fase de
negación, y me siento bastante engañado y en la fase que la Dra.
Kubler-Ross nunca llamó fase de “cabreo monumental”. Creía ser
era una persona que estoy en el mundo, y sin embargo, desconocía
totalmente la magnitud del problema. Cierto es que, en el plano
teórico, siempre se piensa que este sistema es insostenible, pero
nunca había pensado que estemos tan al final del camino.
Las
conclusiones que llevo de la lectura incompleta, pero muy seguida de
los hilos del blog, son varias e interesantes.
-
Primero. Debemos prepararnos para la más o menos inminente “gran
escasez”.
-
Segundo. Cuanto más tiempo tardemos en adaptarnos más dura será la
adaptación necesaria.
-
Tercero. Debemos exigir a los poderes públicos que no sigan
tratándonos como a niños, y que se establezcan medidas correctoras
o paliativas.
La
adaptación debemos asumirla cada uno de nosotros en lo individual,
aprendiendo a vivir con menos lastre, pero con mayor dignidad.
Tendremos que aprender a racionalizar (economizar) recursos escasos
que van camino de convertirse en inexistentes. La principal
adaptación individual será de carácter psicológico, intangible.
Aprender a disfrutar con placeres sencillos, que no consuman energía
o materiales. Recuperar la conversación, aprender o recordar
tecnologías clásicas u obsoletas, pero que serán necesarias en el
futuro, como pueden ser la aplicación de puntos de fuego, o la
acupuntura.
(NOTA: Por mi
formación y profesión (soy veterinario) se me ocurren estos
ejemplos. El tratamiento con puntos de fuego consiste en tratar las
inflamaciones de los animales con un hierro candente sabiamente
aplicado (lugar, intensidad, forma)... que transforma una inflamación
crónica (que no evoluciona por sí misma) en una inflamación aguda
que se puede tratar con medicamentos relativamente simples o que el
propio organismo es capa de combatir con sus propios medios (aporte
de glóbulos blancos, generación local de citoquinas con poder
antiinflamatorio). En los siglos XVII al XIX se escribieron tratados
sobre la aplicación de los puntos de fuego, pero dudo de que hoy en
España quede más de una docena de personas (herradores y
veterinarios ancianos) que sepan aplicar los puntos de fuego).
En cuanto
a la acupuntura... Bueno, no soy de los que creen en las medicinas
alternativas, y la homeopatía me parece una gran estafa, pero parece
ser que la acupuntura es enormemente útil como mecanismo anestésico
o para evitar dolor. Es posible que se puedan llevar a cabo
intervenciones quirúrgicas relativamente sencillas con acupuntura en
situaciones de carencia de anestésicos. Quien esté operado de algo
tan banal como las hemorroides, sabrá a lo que me refiero. Me asusta
pensar que la higiene bucal desaparecerá casi por completo,
pudiéndose implantar prótesis o realizar empastes con un gasto
mínimo de mercurio y material metálico y un torno manual (que
necesita anestesia porque el dolor es tan intenso que nadie lo
aguantaría). Pensad que las ovejas que pastan tienden a morir de
hambre cuando se degrada por el uso su dentadura.)
También
estoy convencido de que serán muy necesarias herramientas de
socialización, algo que caracteriza a la especie humana. Será
necesaria para acometer los grandes trabajos (como la reforestación
del país, desbroce de bosques, tareas de siembra y recolección,
etc.) Con ello no quiero decir que debamos establecer zafras
obligatorias a la cubana, o una revolución cultural a la china o
peor aún a la camboyana, pero si contamos con mecanismos de
socialización, de manera que conozcamos a nuestros vecinos, será
mucho más fácil adaptarnos; pensemos que, por ejemplo, la cocción
del pan volverá a ser comunitaria, como hace cincuenta años. Pueden
ser herramienta eficaces de socialización la pertenencia a una
iglesia, o cantar en un coro, ser del Betis, formar parte de
asociaciones (incluso partidos políticos), la asistencia a las casas
del pueblo (que alguna todavía existe) o ir a la herriko-taberna.
Cualquier actividad que implique el contacto con los vecinos será
enormemente necesaria, y placentera. En el futuro que viene,
tendremos que tener amigos hasta en el infierno.
Cada uno,
en lo que pueda deberá luchar por recuperar tecnologías baratas y
no consumidoras de energía. Se me ocurren numerosos ejemplos como la
fabricación de hornos solares, adquisición de aparatos de radio o
incluso ordenadores que puedan funcionar a partir de una dinamo (sí,
radios de manivela, o acabaremos acudiendo a la galena), y mucho
conocimiento útil (qué alimentos son adecuados, que hierbas o
tubérculos se pueden comer, cómo se pueden conservar alimentos,
cómo convertir el pellejo de una cabra en un odre o en una capucha
que nos proteja de la lluvia), tecnologías sencillas y conocidas
desde hace siglos y ya olvidadas.
Debemos
exigir a los poderes públicos que reconozcan la situación actual,
porque muchas de las medidas que necesariamente se han de adoptar son
inasumibles por la iniciativa privada, pues no es de esperar que
produzcan resultados económicos a corto plazo. La situación actual
del mundo me recuerda mucho al cuento del “Rey Corito”, aka “El
vestido nuevo del emperador”. Quizá tenga que ser un niño
(cualquier político o intelectual de España, un bebé el concierto
de las naciones) quien tenga que abrir los ojos al personal. Estoy
seguro de que el primer estadista que explique todo esto con
claridad, sencillez, y el grado justo de alarmismo quedará al
principio como un perfecto tuercebotas, y perderá las elecciones
durante quince o veinte años, pero después recibirá el premio
Nobel. ¿Alguien se atreve?
Entre las
actuaciones exigibles a la Unión Europea, al Estado, o a las
Comunidades Autónomas, Ayuntamientos, etc. incluiría:
- Reforestación urgente del país, preferentemente con especies que tengan más de una utilidad. Por ejemplo, roble, castaño, nogal (buena madera, y frutos secos), alcornoque (bellotas para los animales y personas, corcho como aislante, porque el “porespán” se va a acabar), pino resinero-piñonero (ya nos hemos olvidado de todos los productos químicos imprescindibles que se obtienen destilando la resina, como el aguarrás), algarrobo (excelente madera, y vainas comestibles que se conservan muy bien desecadas). Además, se deberán procurar las condiciones necesarias para el mantenimiento del bosque, limpiándolo de malezas para prevenir incendios (responsabilidad local). No olvidemos que necesitaremos buena madera para construir barcos, carretas y herramientas, y leña para nuestra actividad.
- Mejora sustancial en la formación profesional. No tardando mucho se necesitarán cantidades ingentes de carpinteros, pastores, herreros y herradores, adiestradores de animales de tiro y de perros, torneros, mecánicos de lo pequeño, (que para arreglar algo no tengan que meterlo en una máquina de veinte millones con cuatro ordenadores; ¿cuántos coches, imprescindibles para que algo tan básico como el correo se mantenga podrán adaptarse para funcionar con biomasa, a gasógeno?), curtidores y peleteros o zapateros, personas capaces de construir y mantener caminos (hace veinte siglos, los romanos no lo hacían tan mal), técnicos en conservación de alimentos (¿cuántas personas saben hacer queso, tasajo o mojama? ¿Cuántos saben construir un hórreo o un almacén para grano que evite las pérdidas por roedores o insectos?). También serán necesarias personas con conocimiento e integridad moral, en las comunidades pequeñas que sean capaces de priorizar recursos para atender según qué necesidades, planificar rotaciones de cultivos y barbechos, etc. También será importante el esparcimiento, y en ese sentido creo que los juglares, cuentacuentos y cómicos de la legua tendrían éxito, una vida bastante miserable (con los patrones actuales) pero muy divertida.
- Actuaciones de rescate de conocimientos y recursos. Considero necesaria una labor de digitalización de libros y tratados de tecnología eficaz, pero obsoleta, que puedan ser utilizables en el futuro. Existen en la Biblioteca Nacional numerosos textos olvidados de agronomía, veterinaria, ingeniería, medicina, que serán muy necesarios. Tener versión impresa de los mismos será imposible, pero siempre será posible disponer del archivo electrónico de un texto necesario donde sea necesario, y leerlo en ordenadores a pedales o alimentados por energía solar. Francamente, no creo que lleguemos a un deterioro tan absoluto como el que se muestra en películas del tipo “Mad Max”(NOTA: Me consta que se están digitalizando el Archivo de Indias y la Biblioteca Nacional, pero habría que priorizar y corregir o actualizar los documentos más imprescindibles para la supervivencia. Instituciones tan serias como el Instituto Max Planck tienen a disposición del mundo textos científicos y humanísticos clásicos (en http://www.biolib.de/ se pueden encontrar muchos textos de gran calidad y belleza, en altísima resolución, aunque casi todos en inglés o en alemán).
- En cuanto a los recursos, es imprescindible crear bancos de germoplama de especies vegetales y animales de interés futuro. En Noruega se está efectuando una recolección de semillas de todo el mundo. En España se deberían recoger y almacenar semillas de cereales, legumbres, pratenses, plantas textiles o industriales (lino, algodón, cáñamo, esparto) etc., del mayor número de especies y variedades, para su posterior utilización. Es trágico pensar que hoy en día ya han desaparecido la mayoría de las variedades locales de cereal, legumbres, patatas, frutas... Muchas de estas variedades eran particularmente útiles en terrenos pobres, fríos o extremos. Ya no nos acordamos de que durante siglos la mitad norte de la península se alimentó a base de centeno. En cuanto al germoplasma animal, es más difícil de mantener. Muchas líneas se han perdido, pero si llega el momento se recuperarán estirpes locales de gallinas, razas bovinas de tiro y de trabajo, razas asnales y caballares de trabajo. No desdeñemos en este contexto la labor del ejército, aunque los recursos dedicados a los equinos (artillería de montaña, remonta) se han reducido hasta casi la nada en el último medio siglo.
- Se deberán recuperar instituciones desaparecidas, para fabricar medicamentos esenciales, vacunas, sueros y reactivos de análisis. Ya no existen empresas farmacéuticas públicas (salvo quizá y fabrica en muy pequeñas cantidades, el ejército). En 1993 desapareció el Instituto de Biología y Sueroterapia (fabricaba vacunas y sueros), pero si no hay alguien que se encargue de ello, volveremos a ver gente que muera de rabia en Europa. En cuanto a los reactivos de diagnóstico, hoy si no diagnosticamos por PCR somos unos “mataos” pero no podemos desdeñar técnicas como las aglutinaciones (que se pueden realizar con una gota de sangre y dos trozos de vidrio de ventana si se tiene el antígeno). El gobierno (europeo, estatal o autónomo) deberá mantener un suministro de reactivos y vacunas frente a muchas enfermedades humanas y animales, porque probablemente, las empresas supranacionales, aunque puedan mantener la producción, difícilmente podrán llevarlo a donde se necesite.
- Investigación básica, sobre todo encaminada a mejorar tecnologías. Viendo que dan la misma luz 100 w en bombilla de filamento que 20 w en bombillas de bajo consumo o 5w en bombillas LED, ¿quién sabe si se logrará desarrollar otras tecnologías a un precio razonable? Imaginemos que se consigue un superconductor a temperatura ambiente basado en aleaciones cerámicas o metales abundantes. Quizá existan aleaciones que permitan fabricar imanes permanentes muy potentes con materiales comunes (ferritas, que no necesiten neodimio) con aplicación en el transporte por ferrocarril (trenes de levitación) o las dinamos de aerogeneradores.
- Localización de almacenes naturales (cuevas, minas abandonadas, que mantienen condiciones muy homogéneas de oscuridad, bajas temperaturas y poca humedad) y creación de reservas estratégicas de alimentos, herramientas y de conocimientos (libros, en papel).
- Es necesario crear instituciones de socialización, y en particular creo que en el futuro la radio será uno de los mejores, más eficaces y baratos mecanismos de transmisión de noticias, conocimiento y entretenimiento. Volveremos a experimentar las reuniones de varios vecinos en una casa para oír las noticias (“el parte”), o la dramatización de “La Guerra de los Mundos”. Tengo entendido que se necesita muy poca energía para emitir radio (onda media) y desde luego ya existen radios a manivela, que con un minuto de giro acumulan energía para más de media hora de recepción.
Como no
pretendo echar la responsabilidad en el papá Estado o la mamá
Administración, me pregunto qué puedo hacer yo.
Puedo
hacer muchas cosas. En primer lugar, salir de la depresión a la que
me está llevando tu blog (je, je...). En serio, tengo hijos, y
procuro educarlos en la austeridad, que no se debe confundir con a)
tacañería y b) con miseria obligada), en apreciar lo que se tiene,
y en no gastar a lo loco. Enseñar a mis hijos, y a mí mismo a decir
“NO” a muchas cosas. Decir “no” al pensamiento acrítico y
único, decir “no” a empeñarme (endeudarme) más de lo
necesario, porque el vecino tiene un Mercedes, decir “no” a coger
el coche cuando puedo ir en bicicleta o paseando (Tengo la suerte de
vivir a quince minutos en bicicleta de donde trabajo), decir “no”
a perder dignidad o libertad.
Pretendo
obtener conocimientos y equipamiento de emergencia, bicheando en
internet para saber sobre tecnologías obsoletas (hornos solares,
agricultura de terraza, compostaje, conservación de alimentos, ...)
Tengo sobrepeso, así que me pondré en forma (ya había empezado
antes de leer tu blog, pero ahora lo hago con más sentido), y si no
pasa nada extraño, este otoño próximo recorreré parte del Camino
de Santiago a pata, como se ha hecho toda la vida. Intentaré
aumentar mis contactos sociales, quizá entrando en un club de
senderismo, y lo que se me vaya ocurriendo.
En fin,
no quiero ser catastrofista, y si se descubriera una nueva fuente de
energía, o mejoras brutales en la tecnología que hicieran inútil
todo esto, sería el primero en volver a preocuparme por las viejas
menudencias, pero veo que tenemos que exigir, a nosotros mismos y a
nuestros gobiernos que se haga algo. El problema de la financiación
no es tan complicado: subamos los impuestos a energía, incrementando
el coste de la gasolina, gas natural, butano y gasóleo, quizá 40 o
50 céntimos el litro (la electricidad ya subiría ella solita) ,
total lo único que haremos será adelantarnos unos años o unos
meses a lo que llegará por su propio peso. ¿Por qué no imponer
impuestos al combustible de aviación? (Modo ironía on) Hace años,
cuando sólo viajaban en avión los ricos, tenía sentido (Modo
ironía off), pero hoy ¿no es injusto que el gasoil para llevar el
pan lleve impuestos y el queroseno para hacer un turismo disparatado
no los tenga?