La abundancia de posts escritos por los lectores durante estas dos semanas me está llevando a un mayor ritmo de publicación de los mismos. Quizá no sea éste el mejor modelo de explotar este recurso, aunque me veo impelido a él para evitar que los textos queden desactualizados o que coincidan con otros próximos eventos. Con el actual ritmo de publicación quizá los lectores frecuentes no pueden debatir como quisieran, pero al tiempo se consigue una mayor y más frecuente afluencia al blog, objetivo importante en un blog que pretende ser de referencia. Por otro lado, el ritmo actual no podrá ser mantenido indefinidamente, aunque si lo ralentizo la nómina de posts pendientes (que llegó a ser de 8 en algún momento, y eso sin contar los míos que voy intercalando) su número puede crecer demasiado rápidamente y desincentivaría la escritura de nuevos posts por parte de los nuevos autores, con el daño de no abrirse a nuevas opiniones...
En realidad, ¿sabemos gestionar correctamente la abundancia?
El post de hoy corre a cargo de Juan Carlos, y debate justamente de eso: de cómo el ser humano no es capaz de gestionar la abundancia, en este caso material, y lo ilustra con numerosos ejemplos. Quizá alguien con bagaje sociológico pudiera explorar cuáles son los mecanismos mentales que nos llevan a este comportamiento despilfarrador y cortoplacista.
Les dejo con Juan Carlos.
Salu2,
AMT
La mala gestión en la abundancia
Hay
una tendencia de los humanos a gestionar los recursos de forma
ineficiente en épocas de abundancia. Solamente cuando hay escasez el
hombre utiliza todas sus habilidades de intuición y razonamiento
para administrarlos de forma eficiente, es una cuestión de
supervivencia. La mala gestión de los recursos, además de causar
pobreza, también provoca una creciente contaminación del entorno.
Este post describe de forma somera la mala gestión de
algunos recursos, con cada uno de los cuales se podría realizar un
post extenso, para que el lector tenga una idea general del
despilfarro que se produce en esta civilización de la abundancia y
dejar en evidencia que los humanos somos pésimos administradores
cuando existe un exceso de bienes y recursos a nuestra disposición.
Una
vez que hemos llegado a la meseta de la extracción de petróleo y
que dentro de pocos años comenzará a declinar, podemos realizar un
repaso de cómo se derrocha la energía, pues aún no hay una
consciencia generalizada de su inminente escasez. Una causa
importante de esta ignorancia es debida a la desinformación de los
grandes medios de comunicación, ya que el BAU prospera consumiendo y
derrochando energía y recursos.
Cuando un bien es
abundante y económico se suele desperdiciar, ocurre con la comida,
el petróleo, el agua, etc. Ahora el motivo de preocupación del BAU
es reemplazar los combustibles de origen fósil como fuente
principal de energía, sin embargo, si se consiguiera este nuevo
combustible habría que tener en cuenta el factor derroche. A más
abundancia, más derroche y consecuentemente más contaminación.
Mala gestión
lumínica
La contaminación lumínica también es consecuencia de la mala gestión de los recursos energéticos. Hoy en día existen numerosas autopistas kilométricas en el mundo cuyo alumbrado permanece encendido toda la noche, incluso, sin apenas tráfico.
La contaminación lumínica también es consecuencia de la mala gestión de los recursos energéticos. Hoy en día existen numerosas autopistas kilométricas en el mundo cuyo alumbrado permanece encendido toda la noche, incluso, sin apenas tráfico.
Mala gestión del
agua
La mala gestión se hace extensible al recurso del agua. El problema no es la falta de agua potable sino la distribución de los recursos hídricos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad significativa se pierde en el riego ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 % del agua que se extrae. El 1% de toda el agua del planeta es dulce, encontrándose en ríos, lagos y mantos subterráneos.
La mala gestión se hace extensible al recurso del agua. El problema no es la falta de agua potable sino la distribución de los recursos hídricos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad significativa se pierde en el riego ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 % del agua que se extrae. El 1% de toda el agua del planeta es dulce, encontrándose en ríos, lagos y mantos subterráneos.
Mala gestión de los alimentos
Cada
año en Estados Unidos se tira a la basura el 40% de los alimentos
comercializados, según un estudio divulgado por el Consejo para la
Defensa de Recursos Naturales. El valor de la comida desperdiciada
equivale a unos 165.000 millones de dólares anuales. Además todos
los alimentos descompuestos en vertederos emiten a la atmosfera
grandes cantidades de metano.
Mala gestión de la minería
Cuando empezaron a
explotar la mina de cobre de Binghan Canyon en Utah Estados Unidos
era una montaña, ahora es un inmenso cráter de 3 kilómetros de
anchura y 1,2 kilómetros de profundidad. La concentración del
cobre en esa mina es de sólo el 0,2%. Se necesitan extraer 500
kilogramos de mena para obtener un kilogramo de metal, es decir, se
desentierran 499 kilogramos de ganga o material inútil. Eso es un
gran desperdicio de energía.
Mala
gestión y pérdidas de energía en la industria eléctrica
Actualmente
ninguna tecnología es capaz de aprovechar al 100% el potencial
energético del suministro que emplea. En una central térmica, por
ejemplo, a partir de 10 unidades de combustible, solo se producen 2
de electricidad, mientras en una central hidráulica, de 10 unidades
de energía potencial del agua, 8 pasan a ser electricidad.
Pérdidas técnicas
Son una parte de la energía que no es aprovechada y que
el sistema requiere para su operación.
Por tipo de pérdida: pérdidas en el transporte de electricidad, pérdidas por transformación y pérdidas en las mediciones.
Por tipo de pérdida: pérdidas en el transporte de electricidad, pérdidas por transformación y pérdidas en las mediciones.
Causa de las pérdidas: por el efecto corona, por el efecto Joule y por corrientes parásitas e histéresis
Pérdidas no técnicas
Se produce por consumo de usuarios no suscriptores, fraude o hurto, consumo propio de las empresas distribuidoras, por medición deficiente del consumo y por facturación incorrecta.
Mala gestión del petróleo
Se
calcula que alrededor de 1500 millones de toneladas al año son
transportadas a través de los mares y que en el proceso de carga y
descarga se pierde el 0.1 % de ese petróleo. Además es práctica
común que los tanques cisterna utilicen como lastre agua de mar y la
regresen contaminada con petróleo. Otros buques tanques bombean el
petróleo de desecho al mar en forma de desperdicio. Se calcula que
por estas dos formas se arrojan al mar 3,5 millones de toneladas de
petróleo. Otra forma de la mala gestión proviene de la perforación
de pozos de gas y petróleo en aguas costeras y de fugas en las
tuberías subacuáticas.
En
la explotación del petróleo se derrama cerca de la mitad del total perdido en el área
de perforación lo que implica grandes pérdidas y contaminación del
aire, agua y suelo. La manera tradicional de extraer o recuperar el
petróleo es mediante bombeo con agua lo cual representa una pérdida
considerable de este valioso elemento.
Mala
gestión de la pesca
La escasez del atún rojo es una muestra palpable de la mala gestión que realizamos sobre los recursos marinos, que no son infinitos, aunque puedan parecerlos por la inmensidad de los océanos.
La escasez del atún rojo es una muestra palpable de la mala gestión que realizamos sobre los recursos marinos, que no son infinitos, aunque puedan parecerlos por la inmensidad de los océanos.
La deficiente gestión en materia pesquera ha favorecido a las
grandes flotas industriales, lo que ha perjudicado a la pesca
artesanal más respetuosa con el medio ambiente y generadora de más
puestos de trabajo.
La pesca industrial indiscriminada incluye a delfines o
tiburones, que no son el objetivo, y que pueden representar entre el
30 y el 90% de las capturas. La pesca con redes
de arrastre es especialmente destructiva ya que en cada batida
pueden eliminar hasta un 20% de la flora y la fauna del fondo marino de la zona afectada.
Ejemplos
de derroche
En la ciudad donde vivo, hoy observo con indignación los cientos de coches que transitan por las calles, fenómeno extensible a otras grandes urbes del mundo, la mayoría de estos automóviles han sido diseñados para llevar cinco o más personas en su interior pero donde mayoritariamente viaja solamente el conductor, casi toda la energía utilizada para mover el coche se gasta simplemente en vencer la fricción de las ruedas con el asfalto. Es un ejemplo paradigmático y cotidiano del derroche de los menguantes recursos energéticos.
En la ciudad donde vivo, hoy observo con indignación los cientos de coches que transitan por las calles, fenómeno extensible a otras grandes urbes del mundo, la mayoría de estos automóviles han sido diseñados para llevar cinco o más personas en su interior pero donde mayoritariamente viaja solamente el conductor, casi toda la energía utilizada para mover el coche se gasta simplemente en vencer la fricción de las ruedas con el asfalto. Es un ejemplo paradigmático y cotidiano del derroche de los menguantes recursos energéticos.
En Arabia Saudita y en
general en los estados del golfo pérsico, existe un gran derroche de
energía. Ejemplos de este desperdicio son las imponentes fuentes de
agua que crean enormes estanques y lagos en pleno desierto. En
Dubái, han construido un complejo cerrado de ocio en donde hay una
montaña cubierta con cientos de toneladas de nieve artificial
para esquiar.
En
algunos países productores de petróleo la gasolina se vende a un
precio tan bajo que no alcanza siquiera para cubrir los costes de
producción. Por cuestiones políticas se ayuda con una generosa
subvención a este bien, que en otras partes del mundo es escaso,
estimulando su derroche.
Juan
Carlos



