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viernes, 21 de septiembre de 2012

La mala gestión de la abundancia

Queridos lectores,

La abundancia de posts escritos por los lectores durante estas dos semanas me está llevando a un mayor ritmo de publicación de los mismos. Quizá no sea éste el mejor modelo de explotar este recurso, aunque me veo impelido a él para evitar que los textos queden desactualizados o que coincidan con otros próximos eventos. Con el actual ritmo de publicación quizá los lectores frecuentes no pueden debatir como quisieran, pero al tiempo se consigue una mayor y más frecuente afluencia al blog, objetivo importante en un blog que pretende ser de referencia. Por otro lado, el ritmo actual no podrá ser mantenido indefinidamente, aunque si lo ralentizo la nómina de posts pendientes (que llegó a ser de 8 en algún momento, y eso sin contar los míos que voy intercalando) su número puede crecer demasiado rápidamente y desincentivaría la escritura de nuevos posts por parte de los nuevos autores, con el daño de no abrirse a nuevas opiniones...

En realidad, ¿sabemos gestionar correctamente la abundancia?

El post de hoy corre a cargo de Juan Carlos, y debate justamente de eso: de cómo el ser humano no es capaz de gestionar la abundancia, en este caso material, y lo ilustra con numerosos ejemplos. Quizá alguien con bagaje sociológico pudiera explorar cuáles son los mecanismos mentales que nos llevan a este comportamiento despilfarrador y cortoplacista.

Les dejo con Juan Carlos.
Salu2,
AMT


La mala gestión en la abundancia
 

Hay una tendencia de los humanos a gestionar los recursos de forma ineficiente en épocas de abundancia. Solamente cuando hay escasez el hombre utiliza todas sus habilidades de intuición y razonamiento para administrarlos de forma eficiente, es una cuestión de supervivencia. La mala gestión de los recursos, además de causar pobreza, también provoca una creciente contaminación del entorno. 
 
Este post describe de forma somera la mala gestión de algunos recursos, con cada uno de los cuales se podría realizar un post extenso, para que el lector tenga una idea general del despilfarro que se produce en esta civilización de la abundancia y dejar en evidencia que los humanos somos pésimos administradores cuando existe un exceso de bienes y recursos a nuestra disposición.
Una vez que hemos llegado a la meseta de la extracción de petróleo y que dentro de pocos años comenzará a declinar, podemos realizar un repaso de cómo se derrocha la energía, pues aún no hay una consciencia generalizada de su inminente escasez. Una causa importante de esta ignorancia es debida a la desinformación de los grandes medios de comunicación, ya que el BAU prospera consumiendo y derrochando energía y recursos.
Cuando un bien es abundante y económico se suele desperdiciar, ocurre con la comida, el petróleo, el agua, etc. Ahora el motivo de preocupación del BAU es reemplazar los combustibles de origen fósil como fuente principal de energía, sin embargo, si se consiguiera este nuevo combustible habría que tener en cuenta el factor derroche. A más abundancia, más derroche y consecuentemente más contaminación.



Mala gestión lumínica 
La contaminación lumínica también es consecuencia de la mala gestión de los recursos energéticos. Hoy en día existen numerosas autopistas kilométricas en el mundo cuyo alumbrado permanece encendido toda la noche, incluso, sin apenas tráfico.

Mala gestión del agua 
La mala gestión se hace extensible al recurso del agua. El problema no es la falta de agua potable sino la distribución de los recursos hídricos. La mayor parte del agua dulce se utiliza para la agricultura, mientras que una cantidad significativa se pierde en el riego ineficiente, por lo que se pierde aproximadamente el 60 % del agua que se extrae. El 1% de toda el agua del planeta es dulce, encontrándose en ríos, lagos y mantos subterráneos.



Mala gestión de los alimentos
Cada año en Estados Unidos se tira a la basura el 40% de los alimentos comercializados, según un estudio divulgado por el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales. El valor de la comida desperdiciada equivale a unos 165.000 millones de dólares anuales. Además todos los alimentos descompuestos en vertederos emiten a la atmosfera grandes cantidades de metano.

Mala gestión de la minería
Cuando empezaron a explotar la mina de cobre de Binghan Canyon en Utah Estados Unidos era una montaña, ahora es un inmenso cráter de 3 kilómetros de anchura y 1,2 kilómetros de profundidad. La concentración del cobre en esa mina es de sólo el 0,2%. Se necesitan extraer 500 kilogramos de mena para obtener un kilogramo de metal, es decir, se desentierran 499 kilogramos de ganga o material inútil. Eso es un gran desperdicio de energía.
Mala gestión y pérdidas de energía en la industria eléctrica
Actualmente ninguna tecnología es capaz de aprovechar al 100% el potencial energético del suministro que emplea. En una central térmica, por ejemplo, a partir de 10 unidades de combustible, solo se producen 2 de electricidad, mientras en una central hidráulica, de 10 unidades de energía potencial del agua, 8 pasan a ser electricidad.

Pérdidas técnicas
Son una parte de la energía que no es aprovechada y que el sistema requiere para su operación. 

Por tipo de pérdida: pérdidas en el transporte de electricidad, pérdidas por transformación y pérdidas en las mediciones.

Causa de las pérdidas: por el efecto corona, por el efecto Joule y por corrientes parásitas e histéresis

Pérdidas no técnicas

Se produce por consumo de usuarios no suscriptores, fraude o hurto, consumo propio de las empresas distribuidoras, por medición deficiente del consumo y por facturación incorrecta.





Mala gestión del petróleo
Se calcula que alrededor de 1500 millones de toneladas al año son transportadas a través de los mares y que en el proceso de carga y descarga se pierde el 0.1 % de ese petróleo. Además es práctica común que los tanques cisterna utilicen como lastre agua de mar y la regresen contaminada con petróleo. Otros buques tanques bombean el petróleo de desecho al mar en forma de desperdicio. Se calcula que por estas dos formas se arrojan al mar 3,5 millones de toneladas de petróleo. Otra forma de la mala gestión proviene de la perforación de pozos de gas y petróleo en aguas costeras y de fugas en las tuberías subacuáticas. 
 
En la explotación del petróleo se derrama cerca de la mitad del total perdido en el área de perforación lo que implica grandes pérdidas y contaminación del aire, agua y suelo. La manera tradicional de extraer o recuperar el petróleo es mediante bombeo con agua lo cual representa una pérdida considerable de este valioso elemento.

Mala gestión de la pesca
La escasez del atún rojo es una muestra palpable de la mala gestión que realizamos sobre los recursos marinos, que no son infinitos, aunque puedan parecerlos por la inmensidad de los océanos.

La deficiente gestión en materia pesquera ha favorecido a las grandes flotas industriales, lo que ha perjudicado a la pesca artesanal más respetuosa con el medio ambiente y generadora de más puestos de trabajo.

La pesca industrial indiscriminada incluye a delfines o tiburones, que no son el objetivo, y que pueden representar entre el 30 y el 90% de las capturas. La pesca con redes de arrastre es especialmente destructiva ya que en cada batida pueden eliminar hasta un 20% de la flora y la fauna del fondo marino de la zona afectada.
 
Ejemplos de derroche 
En la ciudad donde vivo, hoy observo con indignación los cientos de coches que transitan por las calles, fenómeno extensible a otras grandes urbes del mundo, la mayoría de estos automóviles han sido diseñados para llevar cinco o más personas en su interior pero donde mayoritariamente viaja solamente el conductor, casi toda la energía utilizada para mover el coche se gasta simplemente en vencer la fricción de las ruedas con el asfalto. Es un ejemplo paradigmático y cotidiano del derroche de los menguantes recursos energéticos.

En Arabia Saudita y en general en los estados del golfo pérsico, existe un gran derroche de energía. Ejemplos de este desperdicio son las imponentes fuentes de agua que crean enormes estanques y lagos en pleno desierto. En Dubái, han construido un complejo cerrado de ocio en donde hay una montaña cubierta con cientos de toneladas de nieve artificial para esquiar.
En algunos países productores de petróleo la gasolina se vende a un precio tan bajo que no alcanza siquiera para cubrir los costes de producción. Por cuestiones políticas se ayuda con una generosa subvención a este bien, que en otras partes del mundo es escaso, estimulando su derroche.

Juan Carlos