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martes, 9 de abril de 2013

Acción, reacción y observación

Queridos lectores,

Gabriel Anz me ha enviado este texto, apostilla del último post. Espero que sus reflexiones les resulten interesantes.

Salu2,
AMT

Acción, reacción y observación




Entre quienes estamos metidos hasta el tuétano en el tema del Peak oil, básicamente coincidimos en que es muy difícil hacerse popular predicándolo. Somos seres complejos y nuestra psicología no lo es menos.

Desde el año 2005  –cuando conocí en profundidad las implicancias que tendría el Peak oil- veo que hay que elegir bien dónde, cómo y con quién hablarlo. El porcentaje de gente que tiene visión y sensibilidad para comprender en toda su dimensión semejante evento histórico, es relativamente bajo.

Así que mi conclusión, es que caemos en un error si pretendemos concienciar a todo el mundo mediante una receta única. Hay gente a la que no le interesa que le “digan pálidas” y les genera evidente rechazo. La mayoría está muñida de mecanismos de defensa contra todo lo que pueda causarle miedos, angustias, incertidumbres, etc. que hace que prefieran mensajes positivos aunque sean estos irreales o irrealizables. “Mentime, mentime, que me gusta…” dice el dicho.

Y para comunicarlo efectivamente habría que definir el “target” (como dicen los publicistas y comunicadores), pudiéndose así, establecer estrategias acordes al perfil de cada grupo. Yo diferencio 3 grandes tipos de personas o grupos sociales:
a)-  Están aquellas con capacidad de liderazgo y con “motor” propio, que generan cosas. Son los Hombres de acción. Probablemente sea el grupo sobre el que haya que  cargar las tintas, para que el efecto de su accionar se derrame por sobre el resto subrepticiamente. Son quienes deben buscar el equilibrio entre saber “indicar el camino a seguir”, sin subestimar la inteligencia de las mayorías.
b)- Luego está la contraparte –la gran mayoría… la masa- que reacciona a las reglas de juego que plantean los primeros. En general son funcionales a estos y no los cuestionan demasiado, salvo que sus líderes no tengan la cintura para conducirlos y mantenerlos lo suficientemente contentos. Pero quiero dejar en claro que cuando me refiero a la Masa, no lo hago despectivamente y menospreciando su función en el tejido social; solo lo hago considerando que son una parte esencial del conjunto, que como lo demuestra la Democracia, cuando algo se tuerce, tienen el poder de condicionar el accionar de los otros 2 grupos (actores y observadores).
c)- Finalmente están los observadores, analistas, idealistas, estudiosos, etc. que sacan conclusiones acerca de las actividades de los dos primeros. Tienen capacidad de adelantarse a los hechos, ven el periplo humano desde una óptica más amplia y alejada. Son los sabios que tienen la capacidad de amalgamar las ideas y teorías, con las cuestiones prácticas de la vida y la sobrevivencia. Cuando sus “teorías” caen en suelo fértil y en el momento justo, germinan y producen cambios paradigmáticos. De lo contrario caen en el olvido, como seres excéntricos y locos.

La tríada que acabo de expresar, la resumo también con la organización de una antigua tribu… el cacique, los indios y el brujo/sabio/chamán, respectivamente.

En épocas posteriores y hasta hace unos años, tal tríada se representaba con el poder político, la plebe y la iglesia. Hoy podría decirse que es el poder empresario, la masa y las ciencias.

Así que volviendo a los aspectos prácticos de mi análisis, veo que la Ciencia (aquí representada por Antonio y varios de los lectores y comentaristas) intenta transmitir con urgencia, el resultado de sus estudios, observaciones y comprobaciones, a un sector político devenido en bolsones de corrupción e incapacidad, y subyugado al poder y las presiones de las grandes corporaciones económicas. Por otra parte, intenta concienciar (concientizar para los de nuestras latitudes) también a la mayor cantidad de gente “de a pie” posible, para lo cual, se vale de un medio de comunicación global como es Internet, que por sus características permite el acceso a gente que ya de por sí tiene condiciones (económicas y culturales) que lo incluyen dentro de una limitada elite, con al menos ciertas ventajas aparentes, lo cual tampoco garantiza el éxito. Pero la gran mayoría solo accede a los medios masivos de información, percibiendo su entorno según el condicionamiento que le impone el poder de la TV y la radio. Es decir, que las desventajas que tenemos para insertar nuestro bocado, son descomunales.

En vista de estas conclusiones, he cambiado mis estrategias y apenas me gasto en hablar del tema, salvo con algunos pocos elegidos, que por sus características son más permeables a ver la realidad desde otra óptica. He optado por seguir adelante con mis proyectos de adaptación y resiliencia, bastante solo por cierto, pero tejiendo un entramado social (de amistades y laboral/comercial), que por sus características tienden naturalmente a formas de vida más amigables con el ecosistema, como también, más comunitarias. Además, las mismas actividades que voy desarrollando, generan desafíos y pensamientos en terceros, que ayudan a repensar y a apelar a la memoria, para recuperar técnicas y conocimientos de antaño. Y les cuento un ejemplo… estoy reparando unos implementos agrícolas viejos (entre ellos un arado de mansera para bueyes) y adaptando y modernizando otros (rastras de dientes, arado de doble vertedera para limpiar canales de riego, arado de cinceles, aporcadora, etc. en un tamaño acorde al caballo de tiro que ya me han amansado. Y ello me ha llevado a interactuar con una persona en especial, que cuenta con habilidades notables en lo que se refiere a trabajos de herrería; además proviene de familias que vivían en relación al campo y conoce mucho de herramientas manuales y artesanales (con su padre afilaban a martillo las guadañas de sus clientes). Él está entusiasmado con los nuevos desafíos y naturalmente surgen charlas relacionadas con la lamentable pérdida de sabidurías y técnicas antiguas. He probado con él de incursionar más en las cuestiones energéticas, pero ya a ese nivel veo “que pierdo un cliente”.  Sí le gustan más los temas místicos, así que por esas vías introduzco bocaditos de un poco más de realismo físico-científico, si se le puede llamar así. Cada vez que voy a su taller a ver los avances de obra, mis hijos y mi señora sufren, porque saben que destino largos minutos a platicar con ésta persona.

En coincidencia con las sinergias que ha vivido Antonio (por lo que él ha expresado en uno de sus últimos Posts), también he vivido las mías últimamente; y entre ellas, me he enterado por casualidad y a tiempo, de una Feria de Intercambio de Semillas que se llevó a cabo ayer en mi ciudad y a la cual asistí con mis dos hijos. Me sorprendí gratamente al ver la cantidad de gente que hay preocupada y haciendo cosas para lograr la “Soberanía Alimentaria”, como ellos expresaban. Gente que no tiene ni idea de lo que se teje en relación con el Peak oil, pero que sí ve claramente que las cosas no van bien y con gran orgullo y dedicación, se han decidido a recuperar la calidad de vida y alimentaría de sus años mozos y las de sus ancestros. Aprovechaban la ocasión para mostrar y vender sus productos. Me hice de algunos contactos, con quienes nos juntaremos para intercambiar semillas. Uno de ellos se había conseguido semillas de maíz de ciclo corto, de la provincia de Catamarca, de los cuales está obteniendo las primeras semillas locales (algo que me interesa y pensaba hacer con mis semillas de maíz –también traídas de Catamarca- para alimentar a mis cerdos).

A que voy con éste último párrafo… Fíjense que ante la preocupación de  personas y/o grupos, de ver que las cosas no van nada bien, se congregan desencadenando actitudes de solidaridad que se potencian entre sí, llegándose  a organizar redes sociales que ya están llevando a cabo cambios en sus vidas. Nada pesimista ni apocalíptico… todo lo contrario. Mucha esperanza y alegría de recuperar lo perdido. Cabe decir, que buena cantidad de participantes son de origen Mapuche (pueblos originarios) que me han llamado la atención por la claridad de objetivos y por sus conocimientos relacionados con la pérdida de biodiversidad, los problemas que causan los agroquímicos y la pérdida de soberanía alimentaria (derecho a la autonomía para producir sus propios alimentos y cuidar los recursos hídricos). ¿Se imaginan Uds. como se habría arruinado la jornada si me ponía yo a dar una clase “física, científica y económica del Peak oil?”. Habría estado desubicado “como alpargata arriba de un piano” y seguro hubiera logrado el efecto contrario al buscado. Habría estado introduciendo al evento motivos de preocupación, cuando en realidad, desde su “desconocimiento”… ¡ya se están ocupando!

Dicho evento estuvo promovido por líderes de otras agrupaciones, quienes desde hace ya 3 años los vienen organizando en otras localidades de la provincia. Localmente han contado con el apoyo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), en el marco del programa nacional PROHUERTA que ya cuenta con muchos años. Además había un par de funcionarios municipales apoyando y participando de la iniciativa.

A modo de corolario… Si bien durante el evento mencionado he percibido actitudes algo tendenciosas por parte de algunos de los actores (cosa que a esta altura de mi vida ya creo inevitable), el fondo de la cuestión me ha parecido muy positivo. Me pareció un buen signo ver actores políticos, institucionales y gente de diferentes extractos sociales y culturales participando… ¡porqué digo esto! Por que no creo demasiado en grupos humanos que “grupalmente se aíslan” conformando guetos (situación de marginación y aislamiento de una comunidad por motivos religiosos, raciales, políticos o culturales); y si bien pienso que son parte necesaria de los procesos de cambio, pienso también que mas tarde o mas temprano se decantan en pautas culturales aceptadas por la gran mayoría, porque finalmente –por prueba y error- es la funcionalidad lo que se impone.

Para finalizar, me ha parecido oportuno hoy hablar de éste tema y expresar mis vivencias, porque creo que están en línea con muchos de los comentarios que se han vertido últimamente en el Blog. Me animo a decir que percibo un “antes y un después” en los temas que se están discutiendo y se nota mayor madurez en general, lo cual no deja de ser esperanzador. Granos de arena que se van sumando en el buen sentido, me parece.

Saludos a todos,

Gabriel Anz
Técnico Agrónomo