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miércoles, 19 de diciembre de 2018

El Ocaso del Petróleo: Edición de 2018

Queridos lectores:

Una vez más, como cada año desde 2012, les presento el análisis de la evolución previsible del volumen de hidrocarburos líquidos, de su energía bruta y de su energía neta tomando como referencia las predicciones de evolución de producción de petróleo que se recogían en el último informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO).

Recordemos que en el WEO de este año se han presentado dos hechos cruciales respecto al petróleo. 

Por una parte, el reconocimiento por parte de la AIE que de aquí a 2025 probablemente van a faltar al menos 13 millones de barriles diarios (Mb/d) de producción de petróleo para satisfacer la demanda prevista en el escenario de referencia, cantidad que podría elevarse hasta los 34 Mb/d si realmente se produjera una desinversión muy importante en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos. Eso sobre una demanda que se va a mover sobre los 100 Mb/d significa que podría faltar hasta un tercio del petróleo demandado.




Según explica la propia AIE, la falta ese petróleo va a desencadenar diversos picos de precios altos en los próximos 7 años, con consecuencias imprevisibles.

El segundo hecho relevante es la siguiente gráfica, todo un aviso a navegantes.


En esa gráfica, la AIE nos presenta cómo evolucionaría la producción de petróleo si no se invirtiese ni un dólar en mantener la producción de petróleo, es decir, no solo no gastando más en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos, sino ni siquiera invirtiendo lo mínimo para retardar la caída de producción en los pozos que ya se están explotando actualmente. A diferencia de la gráfica anterior, ésta llega hasta 2040 y nos muestra un escenario de pesadilla, en el que la producción de petróleo no llega a ser en 2040 ni el 20% de lo que es hoy. Una reducción tan drástica solo pasaría en el caso de que se produjese una crisis económica brutal y persistente, que hicieran que las petroleras redujeran su negocio a la mínima expresión. Aunque tal posibilidad no es en absoluto verosímil, la figura 3.13 del WEO 2018 tiene la virtud de alertar a las compañías petrolíferas para que no jueguen con fuego, y quizá en cierto modo es un llamamiento a los gobiernos para que tomen cartas en el asunto, si la iniciativa privada no es capaz de hacerse cargo.

Con semejantes dos bombazos en el WEO 2018 me esperaba encontrarme una información detallada en las tablas del mismo o en la hoja Excel que la AIE proporciona adjunto al informe, información que esperaba utilizar para hacer mi análisis sobre evolución previsible de la energía del petróleo en los próximos años. Cuál no sería mi sorpresa cuando me encontré con que, en vez de facilitar el procesamiento de los datos, la AIE lo ha dificultado hasta el punto de que me planteé no sacar este post este año (ya me pasó en 2013, donde solo pude combinar los datos para descubrir ciertas irregularidades contables). Y es que la AIE ha puesto dos escollos para mi análisis. El primero, menos importante, es que han omitido la información para el año 2020. Eso no es demasiado grave, pues dan los datos hasta 2017, así que en el primer período, en vez de hacer una extrapolación lineal de 5 años, como hago en todos los demás tramos, la hago de 8 años. Es menos preciso, pero como es la zona en que la curva es más plana porque está llegando a su máximo es un efecto que no se nota demasiado. Bastante peor es la otra jugarreta: en los datos de ese año, al reportar la producción de petróleo crudo la AIE no desglosa las categorías de "Actualmente en producción", "Aún no desarrollado" y "Aún no encontrado", sino que da un único valor, resultante de sumar esas tres categorías. Esto es un problema más grave, debido a las diferencias en los contenidos de energía bruta, neta y evolución previsible de cada una de estas categorías (que siempre han sido referidas en los informes anteriores). 

Esta última limitación es bastante seria y por ese motivo me planteé no sacar mi análisis este año, pero al final me decidí a hacer una aproximación simple para poder actualizar las gráficas, aunque éstas sean menos precisas que en años anteriores. Para poder realizar mi trabajo, he utilizado una aproximación, combinando la información del WEO actual con la del año pasado.

Mi aproximación es la siguiente: aprovechando que el año pasado aún daban el desglose del petróleo crudo en esas tres categorías ("Actualmente en producción", "Todavía por explotar" y "Todavía por descubrir"), he asumido que cada año las proporciones relativas de cada fracción son las mismas que en 2017. Por ese motivo, se tiene que entender que las categorías representadas son equivalentes a las de mi análisis de 2017, que estaban referidas al año 2015 en ese caso. Por tanto, cuando se hable del petróleo crudo "Actualmente en producción", se debe entender "En producción desde 2015", y de manera análoga para el petróleo "Todavía por explotar" y "Todavía por descubrir".

Dado que tan solo ha pasado un año desde el último informe con categorías desglosadas, es esperable que los errores debidos a la aproximación que enuncio más arriba no tengan demasiado impacto en nuestro análisis. Espero, eso sí, que el año que viene la AIE tenga la consideración de dar los números correctamente.

En los 7 años en los que he escrito esta serie (desde "El ocaso del petróleo" de 2012 hasta "El Ocaso del Petróleo: Edicion de 2017" y ahora el presente post), la motivación ha sido siempre mostrar que si se le quita la primera capa de maquillaje a los datos de la AIE, incluso en sus escenarios - hasta ahora optimistas - se vislumbraba un futuro de no tanta abundancia energética como se pretende. Resulta interesante repasar esos posts más antiguos e ir viendo como, a medida que han ido pasando los años, las mejores previsiones de la AIE se han ido volviendo progresivamente un poco menos optimistas y poco a poco se van alineando con las previsiones que aventuramos en este blog desde sus inicios.

Pero, bien, vayamos sin más dilación a mostrar las gráficas de ese año. La primera es la gráfica del volumen de hidrocarburos líquidos producidos en el mundo. Los datos hasta 2017 están tomados de éste y anteriores informes, en tanto que a partir de 2018 inclusive se obtienen de la previsión del escenario Nuevas Políticas del WEO 2018. Como los datos solo son ofrecidos cada 5 años en el Excel asociado al WEO (8 años para el período de 2017 a 2025), los años intermedios son interpolados linealmente.



Las categorías de hidrocarburos líquidos o "líquidos del petróleo" que se muestran son "Crudo de campos ya existentes" (franja verde), "Crudo de campos todavía por desarrollar" (rojo), "Crudo de campos por encontrar" (morado), "Líquidos del gas natural, NGL" (gris), "Petróleo ligero de roca compacta, LTO" (petróleo de fracking, naranja oscuro), "Petróleo extra pesado" (naranja intermedio), "Otros" (naranja claro) y "Ganancias de proceso" (azul). Esta gráfica es similar a las mostradas otros años, aunque en ésta se aprecian algunos detalles interesantes. En primer lugar, dado el incremento de detalle alrededor de 2015 (están los datos de 2016 y 2017) se percibe el ligero descenso de la producción de petróleo crudo convencional. En la gráfica se aprecia también la caída de producción del fracking en 2016, recuperado en 2017 (gracias a Trump) y aunque se le augura un gran crecimiento sigue siendo una fracción minoritaria del total en todo el período. Y en una tónica semejante a la de otros años, se puede comprobar que la fracción que corresponde a los líquidos del gas natural (NGL) crece muy moderadamente durante el período de estudio; de hecho, con respecto a años anteriores en este informe es en el que se espera una menor producción de NGL en 2040. 

Ya sabemos que este tipo de gráficas, en las que la AIE junta volúmenes de líquidos que son sustancias diferentes, dan una idea equivocada de cuál es la cantidad de energía real que se estaría produciendo según su escenario. Aplicando los mismos criterios de siempre (consultar el primer post de la serie, "El ocaso del petróleo" de 2012) he estimado cuál es la energía bruta que se corresponde a esta producción de volumen.



Esencialmente, desaparecen las ganancias de proceso (no es un aporte neto de energía neta del petróleo, es solo la expansión volumétrica en el proceso de refinando), el petróleo crudo se queda como estaba y al resto de hidrocarburos se les asigna un contenido energético por volumen que es el 70% del del petróleo crudo. La gráfica resultante muestra una producción de energía del petróleo prácticamente plana desde 2030. Es, de hecho, la gráfica de energía bruta más plana que hemos visto hasta ahora: de 2030 a 2040 aumenta en solo 0,6 millones de barriles equivalentes de petróleo crudo al día (Mboe/d), mientras que con los datos del WEO 2017 en el mismo período se incrementaba 1,6 Mboe/d. Este cambio es semejante a otros que hemos visto en el pasado; básicamente, a la AIE cada vez le cuesta más justificar su optimismo de caras al futuro y las gráficas van tendiendo poco a poco a aquello a lo que tienen que tender, es decir, a mostrar que en realidad la producción de petróleo y de su energía va a ir disminuyendo en los próximos años.

Pero, como sabemos, la energía bruta no es el final de la historia. Muchos de los hidrocarburos que estamos poniendo actualmente en producción, incluso dentro de la categoría de petróleo crudo convencional, son cada vez más costosos de producir. Eso quiere decir que se tiene que gastar una cierta cantidad de energía, y cada vez mayor, para producir ese petróleo, y eso quiere decir que el rendimiento energético de ese petróleo es cada vez menor. Por eso nos interesa calcular cuál es la energía neta que va a darnos el petróleo, es decir, la energía que tenemos cuando descontamos lo que cuesta producir ese petróleo. Ésa es la energía que interesa conocer, porque es ésa la que acabará llegando a nuestros vehículos y a nuestros negocios: ¿de que me sirve a mi que Arabia Saudita llegue algún día sacar 15 Mb/d si para ello ha de gastarse 10 Mb/d de energía? Eso es un rendimiento de 5 Mb/d, tan solo; para eso, mejor que siga sacando 10 Mb/d como hasta ahora, gastando solo 3 Mb/d: nos dará un rendimiento neto de 7 Mb/d. Por eso es tan importante calcular la energía neta.

Aplicando los mismos factores que siempre, ésta es la gráfica que obtengo para la evolución previsible de la energía neta del petróleo a partir de los datos del WEO 2018 de la AIE:




Esta gráfica es similar a la de años anteriores; si acaso, se ha querido dulcificar un poco el declive en contradicción con los datos históricos. Y es que, como se ve en la gráfica, los años 2016 y 2017, que ya están incorporados en esta gráfica, muestran una tendencia de declive un poco más rápido y por eso hay un pequeño punto de inflexión en 2017.

Pero ya sabemos que las previsiones de la AIE son extremada e infundadamente optimistas. Para empezar, la producción de petróleo de los campos existentes se está asumiendo que va a caer a un ritmo del 4,5% anual de 2025 a 2040 (de 44,2 Mb/d a 22,2 Mb/d). Cabe destacar que este ritmo de decaimiento, sin ser aún realista, es superior al que han usado en WEOs anteriores (por ejemplo, suponían que era del 4,2% anual en el WEO 2017): de nuevo, vemos que la AIE va progresivamente aceptando la magnitud del problema. En todo caso, como la propia AIE reconoció en su WEO 2016, el ritmo de decaimiento real es del 6,2% anual (y con tendencia a empeorar). Aplicando ese ritmo de decaimiento para los campos de petróleo crudo existentes y el resto de ajustes como se explicó en el post original, la gráfica para la evolución de la energía neta en un escenario más realista que nos resulta es la siguiente:


Para los lectores que acaben de llegar a este blog, esa gráfica será probablemente bastante impactante. Básicamente, nos está diciendo que la energía neta que de manera más realista podemos esperar que nos aporte el petróleo caerá desde los 69 Mboe/d en 2015 hasta los 33,3 Mboe/d en 2040, es decir, una caída de más del 50% en un período de 25 años. Es ciertamente una perspectiva ominosa, pero es similar a la que hemos obtenido otros años y de hecho la de este año es ligeramente mejor (0,9 Mb/d más en 2040) que la del año pasado.

No es tampoco una casualidad que esta gráfica guarde un cierto parecido con la gráfica 3.13 del WEO 2018 que puse más arriba, y que repito bajo estas líneas para mejor referencia.



Y es que la gráfica 3.13 refleja cómo sería la producción en volumen si se detuviese la inversión, mientras que la gráfica de energía neta realista que enseño más arriba nos muestra la energía descontando el coste de inversión en términos energéticos. Es decir, en ambos casos se considera un descuento asociado al esfuerzo de producir energía: descuento total, en el caso de la gráfica 3.13 (y por eso la caída en ella es más fuerte), o un descuento optimizado, en el caso de mi gráfica (y por eso la caída es algo menor). Lo más probable es que lo que acabe pasando en la realidad sea algo a medio camino entre ambas gráficas.

Conclusiones:

Con cada año que pasa, la AIE se ve obligada a dar una nueva vuelta de tuerca sobre sus previsiones en lo que respecta a la producción de hidrocarburos líquidos. Este año por primera vez ha mostrado dos gráficas que anticipan un escenario muy desagradable en lo que a la producción de petróleo se refiere, algo que por lo que parece ya estamos empezando a notar con la posible llegada del pico de producción de diésel. A medida que pasan los años y se conocen los datos de producción se muestra que la tendencias que anticipábamos hace unos años se están empezando a consolidar. Más importante aún, no acaba de aparecer algo que cambie radicalmente la situación, sino más bien al contrario: la inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos cae en todo el mundo excepto en los EE.UU., hasta el punto de que actualmente Norteamérica, que produce menos del 20% de todo el petróleo mundial, se invierte más del 50% en exploración y desarrollo:


Gráfico elaborado por Tad Patzek

Y en los EE.UU., el mito del fracking como gran revolución está cada vez más expuesto: el Financial Times pone en cuestión la calidad del hidrocarburo extraído por fracking (no se puede usar para producir diésel porque sería muy costoso, entre otras cosas); y hace unos días Art Berman mostraba que, en contra del mito de los costes de explotación siempre decrecientes, resulta que en el ultimo año y medio han experimentado una apreciable subida.



Los economistas clásicos, que solo miran hacia el precio del petróleo, consideran que no hay nada de qué preocuparse porque ahora mismo el precio está bajo. No han entendido la volatilidad de precios, no comprenden los efectos de la espiral de energía. El análisis de los datos de producción, por el contrario, nos muestra una situación muy compleja por delante, previsión que a medida que pasan los años parece confirmarse.



Salu2.
AMT

lunes, 4 de diciembre de 2017

El Ocaso del Petróleo: Edición de 2017

Queridos lectores,

Como cada año desde 2012, tras salir cada edición del informe anual de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el World Energy Outlook (WEO), hago un análisis pormenorizado sobre qué significa la previsión de producción de petróleo del escenario central del WEO en términos de volumen de hidrocarburos líquidos, energía bruta y energía neta, tanto con hipótesis muy conservadoras como utilizando otras más drásticas pero probablemente más realistas. Un ejercicio que encuentro bastante revelador, aunque el objetivo del mismo ha ido variando ligeramente con el paso de los años.

Cuando lo hice por primera vez en el año 2012 fue porque me alarmaba la manipulación obvia que se hacía en ese informe de la producción de petróleo crudo convencional de los campos existentes, cambiando el ritmo de decaimiento anual que ya se estaba observando (en aquel entonces, un 5% anual) por uno considerablemente más suave (3,3% anual), y que a pesar de esa manipulación y otras perceptibles (por ejemplo, el ritmo de descubrimientos de nuevos yacimientos, exagerado muy notablemente) ya en el escenario de referencia se preveía una ligera caída de la producción de petróleo crudo. Mi propósito con aquel primer "El Ocaso del Petróleo" era mostrar que, si se le quitaban las manipulaciones más obvias, el propio escenario de la AIE nos mostraba el declive de la producción de petróleo crudo.

Con el paso del tiempo, siempre que he dispuesto de los datos he repetido el análisis para constatar que la mayoría de los problemas avanzados no hacían otra cosa que agravarse con el tiempo (por ejemplo, la caída de producción de los campos ya existentes se sitúa ya en el 6,2% anual, como se explicaba con mucho detalle en la edición de 2016 del WEO). De hecho, el único punto verdaderamente positivo y que ha retrasado un poco lo peor de lo esperado ha sido la fuerte irrupción del petróleo de fracking de los EE.UU., que durante unos pocos años ha podido compensar un declive que cada vez se hace más patente. Sin embargo, las tendencias de base, agravadas encima por la fuerte desinversión de las industrias del sector, hace anticipar una evolución aún peor de lo prevista. Y a pesar de ello la AIE nos deleita cada año con un escenario donde las cifras formalmente suman lo que tienen que sumar, aunque con explicaciones variopintas y bastante variables año tras año. De modo que con el tiempo "El Ocaso del Petróleo" me está sirviendo para comprobar que, a pesar de los diferentes maquillajes, la tendencia a medio y largo plazo es, consistentemente a pesar de las diferentes técnicas de camuflaje, hacia el declive.

Este año es peculiar por diversos motivos. Por un lado, la AIE vuelve a poner el foco, como ya hiciera en 2012, en previsiones muy optimistas sobre la evolución del fracking en los próximos años, a pesar de que ya es más abrumadora que nunca la demoledora evidencia de que es un negocio ruinoso en cualquier escenario de precios. La segunda peculiaridad del momento actual es que la AIE ha introducido un nuevo escenario que se llama Desarrollo Sostenible, que aunque no es su escenario central para aproximarse más al curso previsible de los acontecimientos en lo que al petróleo se refiere. Pero no anticipemos acontecimientos y examinemos los datos.

Escenario central.

En la Tabla 4.5 el WEO 2017 nos ofrece los datos con las previsiones para los próximos años para el escenario de Nuevas Políticas.



A diferencia de lo que pasaba en el WEO 2016, esta vez no tenemos el alto nivel de detalle sobre la producción de los diversos tipos de yacimiento ya existente, así que no podremos desglosar su evolución. Para mayor agravamiento, este año nos vuelven a desglosar la Recuperación Mejorada de Petróleo (Enhanced Oil Recovery, EOR), que encima resulta ser una cantidad bastante significativa a final del período (nada menos que 4,3 millones de barriles diarios, Mb/d). En 2015 seguí el criterio de que esta categoría debía ser acumulada a la producción de petróleo de yacimientos ya existentes porque es sobre todo en éstos donde se aplica. Sin embargo, al comparar la gráfica que me resultaba de hacer esa hipótesis con la del año pasado me di cuenta de que la única forma de hacer compatibles ambas gráficas es que en realidad el EOR se debe contar en la categoría de "Campos por desarrollar", lo cual es un hallazgo importante: la AIE separa los proyectos de expansión de los campos existentes de los proyectos por desarrollar cuando le interesa hacer alguna maquinación contable, como luego veremos.
 
Hidrocarburos líquidos o "todos los líquidos del petróleo" según el escenario de Nuevas Políticas propuesto en el WEO 2016. El eje vertical está expresado en millones de barriles por día (Mb/d)

 
Hidrocarburos líquidos según el escenario Nuevas Políticas del WEO 2017, agrupando la franja de "Recuperación Mejorada de Petróleo" con la de "Campos por desarrollar". Las franjas se han apilado en el mismo orden del WEO 2016.


Como ya se ve en las gráficas de arriba, los tipos de hidrocarburo líquido que podremos considerar, serán, por tanto, el petróleo crudo convencional de "Campos ya existentes" (franja verde en las gráficas), el crudo convencional de "Campos por desarrollar" (franja roja) y el crudo convencional de los "Campos aún por descubrir" (franja morada). En la categoría de no convencionales tenemos los "Líquidos del gas natural"
(azul grisáceo), el "Petróleo ligero de roca compacta" (LTO, franja naranja oscuro), los "Petróleos pesados" (franja naranja intermedio) y "Otros" (franja naranja claro). La rúbrica "Otros" en este caso excluye los biocombustibles, porque en otra de las trampas contables de la AIE en el WEO de este año se los contabiliza como energía renovable, y por tanto en "Otros" lo que queda son las conversiones gases-a-líquidos, carbón-a-líquidos y cosas semejantes, siendo por tanto muy minoritaria. Para finalizar, tenemos la aberración contable de las "Ganancias de proceso" (franja gris claro), que representa la expansión volumétrica de los productos del petróleo al ser tratados en una refinería, sin ganancia real de energía, como ya hemos explicado otros años. El orden de apilamiento en las gráficas sucesivas será el del enunciado que acabo de hacer, por consistencia entre los distintos tipos de hidrocarburo y también con la representación que usamos en anteriores ediciones de "El Ocaso del Petróleo" excepto en la de 2016.

Para dar perspectiva a la gráfica, añado los datos de los años ya pasados, extraídos de anteriores WEOs. Me veo obligado a incorporar el año 2020 del WEO 2016 porque de manera bastante extraña no está dado en la tabla de este año.

Antes de comenzar a discutir las gráficas de este año, resulta interesante destacar la comparación entre las previsiones que se realizaban en el WEO 2016 y en el WEO 2017. En la siguiente gráfica muestro los diferencias según el tipo de hidrocarburo líquido (siempre es dato del WEO 2017 menos dato de WEO 2016, así que un valor positivo indica un mayor valor en 2017 y uno negativo un mayor valor en 2016). He añadido una barra negra que representa las diferencias de los totales de hidrocarburos líquidos.


Diferencia por categorías de hidrocarburo líquido en los escenarios "Nuevas Políticas" del WEO2017 y del WEO 2016, en Mb/d (positivos si la cantidad es mayor en el WEO 2017 que en el WEO 2016 y negativa en caso contrario).

Como se ve en el gráfico, en el WEO 2017 los totales de cada año de 2025 a 2040 son superiores respecto a los valores del WEO 2016. La clave está, por supuesto, en el fuerte crecimiento del LTO, a todas luces completamente irrealista. Llama la atención que también una apreciable mayor producción de petróleo crudo que proviene de campos ya existentes en el WEO 2017 respecto al WEO 2016, fruto de que se considera que el declive de los campos existentes es tan sólo del 4,2% anual cuando la propia AIE dejaba claro en el WEO 2016 que ésta es del 6,2% anual y no se ha producido ningún cambio que justifique una atenuación de la caída (más bien al contrario). Esa subida es necesaria para compensar la más que considerable caída de los "Campos por desarrollar" en el WEO 2017 respecto al WEO 2016, y es que en el WEO 2017 han tenido que acomodar el hecho de que la falta de inversión va a afectar al desarrollo de los campos de petróleo crudo futuros (y eso que en el WEO 2017 aquí estoy acumulando toda la Recuperación mejorada de petróleo).

Veamos cómo quedan las gráficas de evolución según miramos a la energía que representan. La gráfica de referencia es la del volumen de producción, que es igual que la que mostré arriba pero con las franjas apiladas de manera más coherente, por grupos de petróleo.


Evolución de la producción de hidrocarburos líquidos en volumen según el escenario "Nuevas Políticas" del WEO 2017.


Cómo se ve en la gráfica, hay una ligera caída de la producción de petróleo crudo (las tres franjas inferiores), desde los 70 Mb/d en 2015 hasta los 64,1 Mb/d en 2040, ligeramente inferior a lo que se avanzaba en anteriores WEOs. De hecho, este es el WEO donde más retrocede la producción de crudo convencional, como se muestra en la siguiente gráfica comparativa, extraída del artículo "Does the IEA try to hide the conventional crude oil peak in its 2017 World Energy Outlook?", de Crudeoilpeak.info:



Procedamos a estimar, con los factores usuales, la energía bruta que proviene de estos hidrocarburos líquidos. Como siempre, consideraremos que los petróleos no convencionales, todos ellos, contienen sólo el 70% de la energía bruta en volumen del petróleo convencional, y que por supuesto las "Ganancias de proceso" no aumentan la energía del petróleo. El resultado es como sigue:


Energía bruta de los hidrocarburos líquidos en el escenario Nuevas Políticas del WEO 2017, expresada en millones de barriles de petróleo equivalente por día (Mboe/d).


Como siempre, se ve un cuadro algo menos boyante que el triunfalista de la AIE, con un crecimiento muy débil de la energía bruta en los próximos años.

Si estimamos ahora la energía neta con los factores usuales (TRE de 20 para campos existentes, 5 para Campos por desarrollar, 3 para Campos aún por descubrir, 5 para los Líquidos del gas natural, 2 para el LTO y el petróleo pesado y de 1 - es decir, sin energía neta- para los Otros), lo que nos queda es:


Energía neta de los hidrocarburos líquidos en el escenario Nuevas Políticas del WEO 2017, expresada en millones de barriles de petróleo equivalente por día (Mboe/d).

En consonancia con las anteriores ediciones de "El Ocaso del Petróleo" se observa que probablemente 2015 fue la cima de la energía neta (se recuerda que, dada la granulosidad de los datos, que van de 5 en 5 años, la precisión de esa fecha es lógicamente de +- 2,5 años).

Por último, una estimación más realista de la energía neta implicaría corregir la caída de la producción proveniente de los Campos existentes del 4,2% anual que le ha impuesto el WEO 2017 y ponerle el 6,2% anual real, tener en cuenta que la mitad de los Campos por desarrollar no se desarrollarán nunca por escaso rendimiento,  tomar un cuarto de los Campos aún por descubrir porque la AIE está exagerando el ritmo de descubrimiento (ya es actualmente un sexto de la media de las últimas décadas, pero dejo un cuarto por comparar con las ediciones de otros años), que de los Líquidos del gas natural se podría aprovechar un tercio como sustituto del petróleo para ciertas aplicaciones petroquímicas, y que el LTO y de los petróleos pesados se podría aprovechar como mucho la mitad. El resultado se expresa en la siguiente gráfica:


Estimación más realista de la energía neta de los hidrocarburos líquidos en el escenario Nuevas Políticas del WEO 2017, expresada en millones de barriles de petróleo equivalente por día (Mboe/d).

Gráfica que se compara bastante bien con la que obtuvimos el año pasado y que reproduzco aquí debajo.


Estimación más realista de la energía neta de los hidrocarburos líquidos en el escenario Nuevas Políticas del WEO 2016, expresada en millones de barriles de petróleo equivalente por día (Mboe/d).

La razón de la similitud global viene del hecho que la fracción que más peso tiene es el petróleo crudo convencional, que aún hoy en día representa casi el 80% del total, y una vez que se fija de manera realista su declive esta fracción arrastra al conjunto de las otras cuando se las expresa en energía neta, porque tienen muy poca.

Conclusiones:

Con cada nueva edición de su World Energy Outlook la AIE se ve obligada a hacer nuevos equilibrios contables para no aceptar la cruda realidad de que hay muchas piezas que ya no encajan en el cada vez más desequilibrado puzzle de la producción de hidrocarburos líquidos. Donde antes se apostaba por la inversión en nueva producción ahora se ha de fiar todo al fracking, toda vez que el proceso de desinversión global excepto en los EE.UU. impide apostar a otro caballo. Cuando se vea que el fracking es también, necesariamente, una apuesta perdedora a pesar del espejismo de los EE.UU., a la AIE no le van a quedar más posibles escapatorias y quizá entonces tendrá que aceptar que, se haga lo que se haga, la producción de hidrocarburos líquidos va a decrecer durante las próximas décadas, y posiblemente de manera bastante precipitada. Lo interesante de estos ejercicios de la serie "El Ocaso del Petróleo" es que se ve que, al margen de los maquillajes contables, la fracción dominante en cuanto a la energía neta es y ha sido siempre el petróleo crudo convencional, y es en él en realidad en el que nos deberíamos de fijar para anticipar por dónde van a ir los próximos años.

Salu2,
AMT 

viernes, 9 de diciembre de 2016

El Ocaso del Petróleo: Edición de 2016

Queridos lectores,

Como sabn si siguen este blog desde hace algún tiempo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publica su informe anual, el World Energy Outlook (WEO), a mediados del mes de noviembre. También sabn que hace poco hemos comentado en este blog el último informe y algunas de sus consecuencias. Algunos años la AIE nos proporciona datos detallados sobre la producción de hidrocarburos líquidos prevista para los próximos 25 años de acuerdo con su escenario de referencia, y cuando esa información está disponible (no siempre la dan, la AIE sigue una política bastante errática a ese respecto) yo analizo esos datos para intentar hacer una evaluación de cómo va a evolucionar la energía disponible del petróleo, ya que la AIE tienen la mala costumbre de expresar la producción como una suma de volúmenes de sustancias disímiles, con diferente contenido energético y diferente coste energético de producción. Ése ha sido uno de esos años en los que la AIE ha proporcionado la información necesaria, incluso alguna información nueva y muy útil, y he aquí por tanto la edición de 2016 de "El Ocaso del Petróleo".

Teniendo en cuenta la discusión que la propia AIE hace en el WEO 2016 sobre los escenarios que se pueden plantear si se prolonga la actual situación de desinversión en el sector petrolero, he creído conveniente introducir dos escenarios para analizar la evolución de la energía proveniente del petróleo: el "Escenario central", que se corresponde con los que estudié otros años y en el que se acepta que la inversión se recuperará, como asume la AIE; y el "Escenario de baja inversión", en el que pasa exactamente lo contrario. La verdad, como veremos, se encontrará en algún punto intermedio.

Escenario central


En primer lugar, presentemos los datos en los que se basa este análisis: la tabla 3.11 del WEO 2016:



Esta tabla puede ser expresada en forma de gráfico, siguiendo el código de colores de la gráfica 3.15 del WEO 2016, que ya comentamos con cierto detalle.



Aunque he sido yo mismo el que he generado los gráficos, he nombrado los tipos de explotación en inglés porque sé que con posterioridad estas gráficas serán reutilizadas, así que déjenme que les especifique qué es qué:
  • Post-peak: Yacimientos de petróleo convencional que han superado su pico. Franja de color verde oscuro.
  • Legacy: Yacimientos de petróleo convencional de legado; posiblemente han superado su pico, pero aún no es evidente. Franja de color verde intermedio.
  • Ramp-up: Yacimientos de petróleo convencional aún en crecimiento. Franja de color verde claro.
  • Approved: Yacimientos de petróleo convencional aprobados para su explotación, pero que aún no han entrado en explotación. Franja de color añil oscuro.
  • NGL: Líquidos del gas natural. Franja de color añil claro.
  • LTO: Light Tight Oil, o petróleo ligero de roca compacta, que se explota con la técnica de fracking. Franja de color naranja oscuro.
  • Heavy oil: El nombre está abreviado, pues más bien debería ser "Extra Heavy Oil and Bitumen" o "EHOB"; entran aquí las arenas bituminosas de Canadá y el petróleo extra-pesado de la Franja del Orinoco. Franja de color naranja intermedio.
  • Other: Otros hidrocarburos no convencionales, que son mayoritariamente biocombustibles. Franja de color naranja claro.
  • Processing gains: Ganancias de proceso. Corresponden a la expansión del volumen de los hidrocarburos líquidos cuando son procesados en las refinerías (recordemos que se combinan con gas natural en algunos tratamientos). Franja de color gris.
  • Found, not approved: Yacimientos de petróleo convencional que ya han sido identificados, pero o bien no se han pedido los permisos para explotarlos o bien sí se han pedido pero aún no se han concedido. Franja de color rojo.
  • Yet to be found: Yacimientos de petróleo convencional que se prevé que serán encontrados y puestos en operación en los próximos 25 años. Franja de color morado.

Noten que en contraste con otros años, las categorías de "Yacimientos pendientes de explotación" (franja roja) y "Yacimientos aún por encontrar" (franja morada) se colocan en la parte de arriba del gráfico, para respetar la unidad cromática de la figura 3.15 del WEO, y también de cara a facilitar la comparación durante la segunda parte de este post.

Repito aquí la gráfica de la producción prevista de hidrocarburos según el escenario de referencia del WEO 2016, para facilitar la comparación con la gráfica equivalente del WEO 2015, que rescato de la edición de 2015 de "El Ocaso del Petróleo".



La previsión de volumen de hidrocarburos producidos en 2040 es similar en ambos WEO's, unos 103 millones de barriles diarios (Mb/d), aunque con diferencias más que apreciables en su procedencia. Entre los cambios, destaca sobre todo el considerable aumento del volumen de petróleo "pendiente de explotar" del WEO 2015 (que en el WEO 2016 correspondería a la suma del "Aprobado para explotación", franja añil, más el "Encontrado, no aprobado", franja roja): mientras el WEO 2015 arrojaba una proyección de 21,3 Mb/d en esta categoría para 2040, en el WEO 2016 se le estima una producción de 27,2 Mb/d en 2040 (y eso a pesar de que período de previsión tiene un año menos y por tanto la producción estimada en 2016 debería ser ligeramente inferior a la estimación de 2015). Por desgracia, estos cambios bruscos en la composición  de la producción futura son norma en los WEO's de los últimos años, como ya hemos comentado varias veces, y probablemente son fruto de la dificultad de hacer cuadrar una realidad productiva complicada con unas previsiones económicas predefinidas mucho más optimistas; en ese sentido, conviene resaltar que hace diez años la AIE aún pensaba que en 2035 el mundo sería capaz de producir 120 Mb/d, mientras que ahora cree que será ligeramente superior a 100 Mb/d en 2040.

Los datos arriba indicados son, como siempre, la suma de los volúmenes de los diferentes hidrocarburos líquidos más o menos asimilados a petróleo, a pesar de tratarse de sustancias muy diversas. Sin embargo, esas diferentes sustancias tienen diferentes contenidos energéticos, y sería interesante saber a cuánta energía bruta equivalen. Aplicando el mismo criterio que venimos usando desde 2012, consideraré que los petróleos no convencionales tienen en media sólo el 70% de la energía de los petróleos convencionales. De ese modo, obtengo la figura de la evolución prevista de la energía bruta según el WEO 2016,



a comparar con la gráfica que obtenía con el WEO 2015.




Aunque la proporción de los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos no es la misma, el resultado es, como ven, muy similar. Pero esto no es el fin de la historia: como sabemos, los diferentes tipos de hidrocarburos líquidos tienen un diferente coste de producción, también en términos energéticos. Estimamos la energía neta de cada tipo de hidrocarburo como la fracción de energía que resta una vez hemos descontado la energía de producción. Para los diferentes tipos de hidrocarburo líquidos, usaremos los valores convencionales de Tasa de Retorno Energético (TRE) que hemos venido usando estos os, según sigue:

  • Petróleo convencional actualmente en explotación: TRE=20
  • Yacimientos de petróleo convencional aprobados pero aún no explotados: TRE=5 
  • Yacimientos de petróleo convencional sin aprobar y por descubrir: TRE=3
  • Líquidos del gas natural: TRE=5
  • LTO y petróleo pesado: TRE=2
  • Biocombustibles: TRE=1 (es decir, no aportan energía neta y por tanto esta franja desaparece).    
Se puede calcular la energía neta N de cada tipo conocida la energía bruta B (la que se muestra en la anterior gráfica) y la TRE del tipo de hidrocarburo en cuestión usando la fórmula: N=(1-1/TRE) x B. De ese modo, la gráfica de la energía neta nos queda como sigue



a comparar con la que derivábamos para el WEO 2015


Como se ve, el pico de energía se sitúa en el mismo año, 2015, pero con el nuevo WEO la caída de energía neta es algo más rápida que la del año pasado, reflejando la mayor dependencia en combustibles fósiles más difíciles de extraer y por tanto de menor energía neta.

Si ya es preocupante que el descenso de la energía neta proveniente de todos los líquidos del petróleo sea más marcado que en años anteriores, tenemos encima que, como siempre, la gráfica de la energía neta tiene ciertos maquillajes evidentes que si se eliminan, sólo los más evidentes, nos muestran una historia bastante peor. Éstas son las correcciones que he aplicado para obtener una estimación de la futura evolución de la energía neta más acorde con los hechos constatados.

  • De acuerdo con el propio WEO 2016, aún invirtiendo de manera razonable en el mantenimiento de los pozos activos su caída anual media se sitúa en el 6,2%; sin embargo, la caída de los yacimientos post-peak en las gráficas anteriores es de un 4,8% anual, y aún menor para los tipos de legado y en ascenso, una vez superados sus respectivos picos. Por ese motivo, aplico un descenso del 6,2% anual a estos tres tipos de yacimiento, a partir de 2015 en el caso de los yacimientos post-peak,  a partir de 2020 en el caso de los de legado y a partir de 2025 en el caso de los yacimientos en ascenso, reflejando así las diferentes llegadas a sus picos productivos.
  • No modifico la franja correspondiente a los campos aprobados pero no explotados, a falta de un conocimiento más detallado de cuál podría ser su evolución.
  • De los líquidos del gas natural, teniendo en cuenta que sólo pueden sustituir parcialmente al petróleo, principalmente en las líneas de producción no energéticas (propileno y butileno), contabilizo exclusivamente un tercio de esta categoría.
  • Como siempre, considero que las estimaciones para LTO y petróleo extra-pesado están bastante infladas y las rebajo a la mitad.
  • Para el petróleo convencional encontrado y no aprobado, lo rebajo también a la mitad, teniendo en cuenta que en muchos casos las dificultades técnicas (y últimamente también las financieras) ponen en entredicho la capacidad de explotación de esos yacimientos.
  • Por último, en el caso de los yacimientos convencionales todavía por encontrar, como en 2012 se ve que se asumen ritmos de descubrimiento que prácticamente cuadriplican los observados (respecto a este año casi los multiplican por 6) y por tanto los reduzco a la cuarta parte.  

Teniendo todo eso en cuenta, la evolución más probable de la energía neta procedente del petróleo sería como en la gráfica que sigue,


a comparar con la gráfica del año pasado,



Como se ve, las curvas resultantes son muy similares, quizá con un inicio del descenso un poco más suave en la gráfica que hemos obtenido este año. En todo caso, la conclusión es que la energía del petróleo habría tocado su máximo en 2015, en unos 69 millones de barriles equivalentes a petróleo por día (Mbep/d) y se reducirían a sólo 32,5 Mbep/d en 2040, una caída de más del 50%. En lo sustancial, por tanto, no cambian las malas previsiones que apuntamos desde 2012.


Escenario de baja inversión:

Este escenario correspondería a lo que sucedería si se mantuviese por un tiempo indefinido, e incluso se agravase, la tendencia en materia de inversión en exploración y desarrollo de los últimos años. Como ya comentamos a comienzos de este año, las compañías del sector del gas y del petróleo están desinvirtiendo de una manera demasiado radical y brusca, y eso puede precipitarnos demasiado rápido por el lado derecho de la curva de Hubbert. La razón de tan fuerte desinversión es la caída de la rentabilidad de los yacimientos que se vienen explotando desde hace años, y especialmente desde principios de esta década; tan mala es que las compañías perdían dinero a mansalva (ver el ejemplo de SRSroccoreport sobre Shell). Estas pérdidas eran insostenibles y han llevado a la actual caída de inversión, y el entorno de precios bajos propiciado por la espiral de destrucción de oferta - destrucción de demanda no va a permitir una pronta recuperación de las inversiones en el negocio petrolero (especialmente cuando el precio, después de subir meteóricamente como acabará haciendo, se vuelva a precipitar hacia los precios bajos). Imaginemos, por tanto, un escenario en el que la falta de inversión no sólo no sólo no se detiene sino que se agrava. Éste sería el escenario en el que los gobiernos no intervienen y dejan al libre mercado la regulación del precio. ¿Qué sería lo que podría llegar a pasar? 
  • Como comentábamos, sin una inversión continua el declive de los pozos de petróleo convencional no sería del 6,2% anual, sino que llegaría ser del 9%. Aplico ese factor de declive a los yacimientos post-peak a partir de 2015, a los de legado a partir de 2020 y a los en ascenso a partir de 2025.
  • Los líquidos del gas natural se mantendrían sin cambios.
  • Por falta de rentabilidad, considero que a partir de 2015 la producción sería la mitad en los yacimientos aprobados pero no desarrollados, en el LTO, el petróleo extra pesado y resto de no convencionales, y también (por falta de materia de refino) en las ganancias de procesamiento.
  • Finalmente, por falta absoluta de rentabilidad considero que los yacimientos encontrados pero no aprobados y los que faltan por descubrir nunca se llegan a desarrollar, al menos hasta 2040.
Bajo esas hipótesis, lo que se obtiene es la siguiente curva para el volumen de hidrocarburos líquidos producidos. Observen el escasísimo peso del petróleo crudo (las franjas verdes y la añil oscuro) en 2040.
 

Fíjense que es la primera vez que una curva que expresa el volumen (no la energía, ni bruta ni neta) muestra un claro declive a partir de 2015.

A partir de la curva de volumen calculo la de la energía bruta, usando las mismas hipótesis de más arriba.




A partir de la cual, usando las mismas hipótesis de más arriba, podemos deducir la curva de energía neta




Se puede calcular una energía neta más realista si se tiene en cuenta que los líquidos del gas natural sólo aportan un tercio de lo que se asume (el resto de categorías se mantienen tal cual, ya que en el escenario de baja inversión su evolución es realista de acuerdo con las hipótesis del escenario).





Como pueden ver, la curva de energía neta más realista en el escenario de baja inversión (sería más apropiado decir "Nula inversión") nos acerca demasiado al terrible Horizonte 1515 de Manuel Casal Lodeiro: tras llegar a su cenit de 70 Mbep/d en 2015, la energía neta caería rapidísimamente hasta los 13,8 Mbep/d en 2040 (una caída del 80% en 25 años).

Conclusiones

El "Escenario de Baja Inversión" corresponde con una situación dramática, en la cual la inversión en la búsqueda y explotación de hidrocarburos no se recupera nunca y, más bien al contrario, debido al enorme riesgo financiero que supone su explotación las compañías profundizan en sus estrategias de desinversión y de compra de autocartera de los últimos años. Es poco probable que las cosas se desarrollen de acuerdo con este escenario, puesto que la rapidísima caída en energía neta, que se evidenciaría como una caída inmediata incluso en el volumen de hidrocarburos líquidos, movería a los estados a intervenir en este mercado para evitar consecuencias peores. Sin embargo, a tenor de los datos de los que ya disponemos sobre la evolución de 2016 y sobre la falta de inversión que parece que se va a prolongar, tampoco es probable que la producción volumétrica de hidrocarburos líquidos supere el pico de 2015, como prevé el escenario central. La realidad irá probablemente entre los dos escenarios, seguramente saltando a trompicones de uno a otro en función de cambios bruscos en las políticas de los países productores. Debemos por tanto estar atentos al declive volumétrico de la producción de todos los líquidos del petróleo para saber si estamos más cerca de uno o de otro, teniendo en cuenta que, incluso en el más favorable de los dos, la energía neta del petróleo en 2040 sería la mitad que ahora. La caída brusca del peor de los dos escenarios, de ser seguida durante demasiado tiempo, seguramente se vería agravada por el estallido de guerras y revoluciones en los países productores, e incluso consumidores; y es que conviene no olvidar que todo esto no dejan de ser proyecciones mecanicistas que ignoran el factor humano y las cuestiones sociales. Justamente ese error (ignorar el factor humano y social) que nos ha llevado a la situación en la que estamos ahora.

Salu2,
AMT