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lunes, 3 de septiembre de 2012

El por qué de esta derrota

Imagen de http://www.demotivate.org/

Queridos lectores,

Una vez más ha surgido una discusión sobre el papel del OCO dentro de un grupo al que estamos más o menos afiliados, el Observatori de l'Energia de Catalunya. Ya en el pasado hemos tenido algún encontronazo por discrepancias que mayormente son de matiz, aunque algunas personas -no la mayoría, ciertamente- tienen tendencia a proyectar una sombra de duda sobre la actividad de nuestra asociación  (asociación, por cierto, con poca actividad más allá de la que tienen algunos de los individuos que la forman). En esta ocasión, el detonante de la discusión ha sido un acto (fórum-debate) organizado por la Agrupación AuS del Colegio de Arquitectos de Cataluña, en el que participaron como ponentes invitados Xavier García Casals, de Greenpeace, y Emilio García Ladona, del OCO. Yo me perdí el evento, al cual asistieron muchos compañeros y que, por lo visto, fue bastante intenso. El caso es que Xavier García hizo después una valoración de aquel debate en su blog, en un post larguísimo (ya es grave que lo diga yo, que suelo extenderme bastante). El post en cuestión dedica relativamente poco tiempo al debate en sí, y mucho tiempo a criticar la actividad el OCO en general y la mía en particular (sin ahorrarse valoraciones personales que deberían de estar ausentes en una discusión de carácter técnico).

En las semanas que han pasado desde que Xavier publicó su post yo he preferido no darme por aludido por varios motivos: para no comenzar una guerra espuria (justamente, por evitar los personalismos a los que Xavier se refiere al principio de su post),  porque yo no participé del acto que desencadenó tan áspero texto, y porque además sabía que Emilio escribiría su réplica por alusiones. El caso es que, coincidiendo con el retorno de vacaciones, algunos miembros del OEC han comentado sobre lo que pasó en el debate de AuS y, nuevamente, algunas personas han criticado la posición del OCO y nos acusan, entre otras cosas, de que le hacemos la cama a las petroleras o de que somos derrotistas (o las dos cosas a la vez). Y, de fondo, que pasamos por alto que un mix 100% renovable es algo accesible y hasta económicamente interesante, y (sic) "que atacamos las renovables".

Sé que no es el caso de la mayoría de la gente en el OEC, pero yo veo en muchas de estas actitudes una forma depurada de negación y, más aún, de claudicación delante del BAU. En algunos casos he llegado oír decir a algún defensor del mix 100% renovable que hay que presentar las renovables como una buena alternativa de negocio para avanzar en el objetivo de tener cada vez más energía renovable; en suma, hay que ofrecer al BAU algo que sea digerible por él. De poco sirve que uno, con los números en la mano, diga que parece poco verosímil tener suficiente capital, materiales o ubicaciones para tal empresa; el simple hecho de dudar se vuelve sospechoso a ojos de quien tiene una posición construida a priori y que no pueden aceptar que su sueño pueda ser destruido por un análisis. Nosotros llegamos al extremo de hacer el ejercicio de intentar diseñar un mix energético no regional, sino global, tomando dos factores clave a menudo desdeñados (TRE y materiales), y las conclusiones fueron que tal mix era técnicamente posible (sobre el papel y teniendo en cuenta estos factores únicamente, eso sí), pero el esfuerzo industrial a realizar sería tan grande (economía de guerra durante 30 años) y el consenso internacional debería ser tan intenso que en la práctica la empresa se antoja imposible.

¿Quiere decir eso que estemos condenados? No; estamos condenados si nos empeñamos en seguir haciendo las cosas de la misma manera. De hecho, es bastante fácil intuir que en su diseño actual las renovables no van a resolver la actual crisis. Pero media un abismo de decir esto a decir que no hay alternativa a los combustibles fósiles y el uranio. Porque evidentemente las energías renovables son el único futuro a nuestro alcance, pero existen otras maneras más sostenibles y efectivas en el largo plazo de aprovechar la energía renovable, como ya discutimos (en este caso, seguir en enlace precedente es aconsejable si no saben de qué hablo). Formas ya en desuso y formas nuevas, imaginativas, que no pasen siempre por la producción de electricidad. Formas sostenibles y que requieran mantenimientos que pueden ser abordados con medios humanos a escalas humanas, sin necesidad de grandiosidad mecánica. Formas que requieren materiales comunes, tecnologías simples y probadas. Formas que tienen altos rendimientos y altas TREs. Pero todo tiene una contrapartida, por supuesto, y estas formas de las que hablo no permiten un crecimiento económico sin límites, ni una producción a un ritmo desaforado. Esas nuevas pero antiguas renovables permiten aprovechar mejor la energía pero produciendo menos, mucho menos que lo que se produce hoy en día. En realidad, probablemente y con un buen diseño, podríamos conseguir unos nuevos ingenios de captación de energía renovable soberbios, aplicando todos nuestros conocimientos de ingeniería pero teniendo en cuenta por fin los balances energéticos antes que los económicos, la necesidad de usar materiales sencillos antes que raros materiales de rendimientos inauditos, y que las instalaciones se han de reciclar al máximo al final de su vida útil. Se podría conseguir, probablemente, que la calidad de vida de todo el mundo fuera muy buena, comparable a la actual en Occidente, si tan sólo aplicáramos nuestro esfuerzo en aprovechar correctamente lo que tenemos y no solamente a la generación de electricidad para ser distribuida en una red gigante y ser empleada de manera muchas veces poco eficiente. 

Desgraciadamente, una buena parte del mundo ecologista está atrapada en la quimera del futuro energético 100% eléctrico basado en generación renovable (el cual posiblemente sea también inviable por su baja TRE en ausencia del subsidio fósil, como ya discutimos). El haber "comprado" tal solución les hace acérrimos de la misma, cuestionando las razones de los que argumentamos que ni ése es el único futuro posible y que podría ser que ni tan siquiera fuera alcanzable. Lo divertido del asunto es que haciendo eso se alinean en uno de los dos bandos de grandes empresas que en España libran una batalla por el control de la producción de energía eléctrica, siendo por tanto peones útiles para el BAU, y cayendo de nuevo en la vieja falacia de la discusión unidimensional, entre dos polos, cuando la realidad es multidimensional y mucho más compleja.

Obviamente estoy simplificando mucho la discusión; los más veteranos de estos grupos son gente que conocen y comprenden perfectamente conceptos como la economía ecológica, saben perfectamente que el crecimiento infinito no es posible en un planeta finito y posiblemente leyeron, ilustrados y al tiempo aterrorizados, "Los límites del crecimiento" cuando se publicó. Ocurre, sin embargo, que han adoptado una posición más o menos pragmática, de intentar cambiar el sistema desde dentro a partir de pequeños pasos en la dirección correcta que vayan haciendo evolucionar el sistema. Yo, sin embargo (y ésta es una visión totalmente personal y no fácil de argumentar sobre los datos puros y desnudos), no soy en absoluto optimista respecto a tal aproximación al problema. Porque observo que nuestro sistema económico absorbe en su beneficio todo lo que puede y destruye lo que no, como por otra parte es lógico y natural. Así, iniciativas loables como la de Som energia (para comercializar energía eléctrica certificada como de origen renovable) es integrada como un servicio más dentro del sistema, pero yo me temo mucho que si alcanzara unas dimensiones como para suponer un problema sería pervertida o destruida, como lo es cualquier cosa que suponga una amenaza para la estabilidad del sistema. Por ejemplo, en algunas zonas de los EE.UU. está comenzando a dictarse leyes contra los huertos urbanos, por razones de salubridad o, directamente, por perjudicar el comercio local, hasta el punto de llevar a juicio a una mujer por cultivar su jardín o a un hombre por recoger agua de lluvia (gracias por las referencias, At). En suma, es mi impresión que cualquier estrategia evolucionaria dentro del sistema o acaba formando parte de él o acabará siendo destruida por él.

Como muchas veces hemos dicho, el problema de fondo es más social que técnico. Y por tanto no tiene demasiado sentido seguir estrujándonos las meninges en mejoras técnicas cuando la primera y fundamental mejora a hacer es de índole social, y más concretamente la corrección de un sistema que tiene en el despilfarro su motor y sustento. Seguir aproximaciones del tipo "libre mercado" (y además cuando el mercado en realidad no es libre sino oligopólico) no nos van a llevar, no pueden llevarnos, fuera de ese sistema por definición, del mismo modo que caminar sobre la superficie de una esfera no llevará a una hormiga a desplazarse por todo el espacio tridimensional que la rodea. No existe una aproximación evolutiva como solución a la crisis energética (constriñente de la crisis económica que por su culpa no acabará nunca). Y cuando el camino de la evolución está sellado, sólo queda el camino de la revolución. Revolución que, como decimos, ha de ser social, y no técnica.

Hace años, cuando era post-doc en Francia, coincidí unos meses con un post-doc ruso, siberiano, doctor en químicas. Tenía unas ideas interesantes sobre la ordenación social, fraguadas, supongo, por los convulsos años que una década antes había sufrido Rusia al desmoronarse la Unión Soviética. Y una de sus tesis repetidas es que, aunque efectivamente hacía falta un cambio social profundo, tal cambio no podía conseguirse mediante una transición suave y continua porque nuestro sistema estaba confinado por una barrera de potencial muy elevado. Por expresarlo con una analogía simple, lo que decía Alexandr es que nuestra sociedad ocupa el fondo de un hondo valle, y que para pasar al valle contiguo, de agitación social más baja y más equitativo, no es posible conseguir remontar suavemente aquellos escarpados picachos que les separan. Solamente si hay una gran inyección de energía social en nuestra sociedad, solamente disponible en tiempos de revolución, la masa se levanta y la sociedad hace esa transición (aunque muchas veces, por exceso de energía y falta de comprensión de la realidad, la hace en la dirección equivocada). Yo entonces creía que una evolución progresiva era posible, pero con el tiempo me convenzo cada vez más de que en realidad Alexandr tenía razón.

Una vía revolucionaria es una vía dura y desagradable. La violencia pasa de ser una posibilidad a una práctica certeza, y la posibilidad de que la sociedad pierda el rumbo y transite hacia terrenos aún peores es bastante elevada. Una revolución no tiene ninguna garantía de éxito. Pero la mera evolución tiene asegurada el fracaso. ¿Existe un camino alternativo? Yo no lo sé. Yo querría una revolución pacífica, en que la gente sufra un colectivo ataque de sentido común... Difícil empresa.

En España no están las cosas ahora mismo como para que se dé una revolución, pero irán empeorando con el tiempo. Cuando la tasa de paro respecto a la población activa total llegue, en los próximos meses, al 25, al 26, al 27, al 28%... algunas cosas se irán desmoronando; el avance de La Gran Exclusión puede empujar a muchas gentes a cometer locuras. Son tiempos difíciles y turbulentos, los que viviremos. Yo no tengo la piedra filosofal para decir: "hay que hacer esto", "hay que hacer aquello" y acertar. Lo que sí sé es que el debate energético, desligado del debate social, no tiene sentido. Y también sé que encerrarse en nuestros cenáculos a soñar con la nueva Icaria renovable que algún poder malvado no nos deja alcanzar es una garantía de derrota. De esta derrota que estamos sufriendo antes de haber plantado cara, antes de haber batallado.


Salu2,
AMT