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miércoles, 13 de noviembre de 2013

WEO 2013: Anuncio de curvas peligrosas






Queridos lectores,

El 12 de Noviembre salió la edición de 2013 del World Energy Look (WEO 2013) que cada año publica la Agencia Internacional de la Energía (AIE), con su correspondiente presentación a la prensa. La mayoría de los diarios españoles han puesto el foco en aspectos banales de esta presentación, aunque algunos diarios como el Financial Times han destacado algunos inquietantes aspectos de la letra pequeña de este informe. He hecho una lectura rápida del mismo (son 708 páginas) y les avanzo aquí algunas de mis conclusiones generales, que desde luego son muy diferentes a las de los medios españoles y que no son nada tranquilizadoras. Posiblemente en los próximos días yo mismo o alguna otra persona haga más análisis de algunos detalles.


El WEO 2013 está estructurado en tres grandes partes. La parte A se dedica a analizar el estado de la producción de energía de todo tipo a escala global; la parte B analiza el caso concreto de Brasil; y la parte C está dedicada íntegramente al mercado del petróleo (por tanto el análisis del petróleo se desglosa de la parte A).

Como ya es habitual, los escenarios que dibuja la AIE para el futuro hasta el año 2035 son tres: Políticas Actuales (es decir, continuación de las tendencias observadas en este momento), Nuevas Políticas (si las nuevas políticas anunciadas por los Gobiernos para luchar contra el cambio climático se ponen en marcha) y Escenario 450 (en el que se toman medidas drásticas para evitar que la concentración de gases invernadero en la atmósfera supere las 450 partes por millón equivalentes a CO2). El escenario central (de algún modo, el que la AIE considera más probable) es el de Nuevas Políticas y así los comentarios se referirán a éste salvo que se diga lo contrario.


De la parte A llaman la atención varias cosas. La primera es que se considera que el verdadero "combustible del futuro" es, en palabras de la AIE, "la eficiencia energética". Según sus estimaciones la eficiencia energética "suministrará" más energía adicional que el petróleo de aquí al 2035. Tal afirmación demuestra una nula comprensión de lo que representará esta eficiencia en términos económicos (no existe ni la más mínima mención a la paradoja de Jevons en todo el documento), lo cual no es sólo sorprendente sino además preocupante, teniendo en cuenta que los fundamentos teóricos de la paradoja de Jevons son bien entendidos y explicados en la teoría clásica económica, pero está claro que la AIE prefiere evitar aludir a sus negativas consecuencias sobre el crecimiento económico. Justamente en la discusión sobre el crecimiento económico se enfatiza que el crecimiento del PIB es cada vez menos dependiente del consumo energético, como se viene observando durante las últimas décadas, aunque se reconoce que hay una fuerte ligazón entre ambos (que de hecho siempre existirá, como brillantemente exponía Tom Murphy).

En realidad, y en vista de lo persistente de la crisis en la OCDE y los signos de debilitamiento de muchas economías emergente da la impresión de que la menor dependencia en la energía del crecimiento del PIB observado en los últimos años podría obedecer más a la voluntad de maquillar las cifras de la evolución del PIB que a una verdadera desmaterialización de la economía (pero esto daría para un discusión que excede el marco de este post). Los lectores más avezados encontrarán curioso comprobar como en los tres escenarios que propone la AIE se asume que el ritmo de crecimiento de la economía mundial será del 3,6% anual de media en todo el período hasta 2035, es decir, que el PIB llegará ser ese año algo más del doble del actual. En el mismo período se asume un crecimiento del consumo de energía del 1,6% anual de aquí a 2020 y de sólo el 1% de 2020 a 2035, lo cual llevaría a un incremento del consumo de energía acumulado en todo el período del 33%. Por tanto, la AIE asume que continuará y a buen ritmo la mejora de la eficiencia energética, medida por la intensidad energética o ratio entre PIB y consumo de energía, como muestra la siguiente gráfica, que también muestra el consumo total de energía primaria.
 

Fíjense en el estancamiento en el consumo de energía de la OCDE; de ahí la necesidad de la mejora de la eficiencia energética: sin ella, el PIB no podría crecer. Como no hay una sólida base física para asegurar que la intensidad energética tenga que mejorar siempre, bien interpretada la previsión de la AIE de que el consumo de energía de la OCDE ya no aumentará parece bastante sombría. La cosa se pone peor si tenemos en cuenta que aunque asumen que la producción de petróleo aún puede subir hasta los 101,4 millones de barriles diarios (Mb/d) en 2035 (un poco más que lo que estimaban el año pasado), por culpa del empuje de las economías emergentes los países de la OCDE (que consume actuamente unos 43 Mb/d de los poco menos de 90 Mb/d que se consumen en el mundo) tendrán que seguir perdiendo acceso al mercado del petróleo, con consecuencias que sólo pueden ser funestas.


Cabe añadir, a modo anecdótico, que el pequeño incremento de la producción de petróleo en 2035 respecto a la previsión del año pasado proviene de las ganancias de proceso, como deja claro una nota al pie de la página 73 (muchas veces la información clave está en las notas al pie). Recordemos que las ganancias de proceso son las que se producen tras refinar el petróleo: sale un volumen de productos resultantes superior al del petróleo que entra. Como es lógico, la cantidad de energía que aporta el petróleo tras refinar no puede ser superior al que tenía antes de refinar, aunque los productos resultantes sí que pueden ser un poco más energéticos ya que en el proceso se usa gas natural. Lo que nos indica aquí la AIE es que el procesamiento de petróleos cada vez de peor calidad, más pesados (que implican grandes inversiones en refinerías) lleva a mayores aumentos de volumen y mayor uso de gas para su procesamiento. Ese gas desviado para la producción de petróleo no es detraído de las gráficas de producción de gas, con lo que una vez más se produce una doble contabilidad, que viene de no tener en cuenta cuál es la energía neta que llega a la sociedad (es decir, descontando los costes energéticos de la mera producción de energía). Significativamente, la AIE alerta (le dedica todo el capítulo 16) de que vienen tiempos turbulentos para el sector del refinado, con un "exceso de capacidad" de hasta 10 Mb/d en 2035, situado fundamentalmente en Europa (puesto que el consumo de petróleo aquí sólo puede caer).

En realidad, este WEO dibuja nítidamente algunos límites, y no sólo para el petróleo. Teniendo en cuenta que la AIE no puede aceptar que la producción de ningún combustible pueda decaer, el reconocimiento de que las producciones de algunos de ellos se están estancando es lo más parecido al reconocimiento de la llegada de un cenit productivo. Como muesta la siguiente figura, de acuerdo con la AIE se espera poco crecimiento en la producción de energía del petróleo y carbón; los grandes aumentos se fían al gas natural (confiando quizá en el fiasco del gas explotado por fracking), a la nuclear (a pesar de que el pico del uranio parece más cercano que el de otros combustibles y a que el programa Megatons to Megawatts acaba este año), a la biomasa (probablemente sin tener en cuenta el factor de carga de los cultivos y su baja TRE) y a las renovables (cuyas limitaciones hemos discutido numerosas veces en este blog en la serie "Los límites de las renovables").



Del resto de la parte A destaca la mención explícita a problemas de suministro de petróleo y electricidad en muchas partes del globo, las maravillosas perspectivas que la AIE ve aún en el sector del gas, la contradicción inherente entre el hecho de que el carbón es el recurso más abundante pero el que menos tendría que consumirse si queremos luchar de verdad con el cambio climático, el brillante futuro que le espera a la energía renovable y la producción nuclear (aunque reconoce algunas piedras en el camino de éstas, y que la nuclear sólo crecerá en China) y la loa a la eficiencia energética como el verdadero salvador del problema energético en el que nos encontramos. Llama la atención tanta insistencia cuando las ganancias por eficiencia presumibles en 2035 (como se ve en la figura de aquí abajo, del orden de centenares de Megatoneladas equivalentes a petróleo, Mtoe) palidecen por comparación con el consumo de energía primaria prevista para ese año (unos 17.000 Mtoe, como mostrábamos más arriba al discutir la intensidad energética).



Respecto a la parte B del WEO 2013, dedicada al Brasil, no haré gran comentario; solamente destactar que las proyecciones sobre la producción futura de petróleo parecen altamente sobreestimadas, a la luz de los últimos eventos con OGX  y los problemas que tiene incluso la compañía nacional Petrobras.

El meollo del WEO 2013 está, en definitiva, en la parte C, en la que incluso se dedica un apartado a la discusión del peak oil (páginas 447 y 448). La AIE navega por aguas turbulentas aquí. Por un lado, continúa hablando del peak oil como de una "teoría"; por el otro, cita referencias sólidas, como Laherrère, y reconoce que el petróleo ligero de roca compacta (que se explota por fracking, como ya explicamos), no va a revolucionar el mundo del petróleo; como mucho, podría postergar el peak oil unos pocos años. Incluso osan ir más allá, reconociendo que el perfil de producción de un pozo de petróleo ligero de roca compacta (LTO, por sus siglas en inglés) es mucho más abrupto que uno de petróleo convencional y que su explotación deja de ser económica rápidamente; la siguente esclarecedora gráfica se encuentra en la página 467:



Es significativo también que se reconocen que los recursos recuperables de LTO son del orden de 345.000 millones de barriles (lo que equivale a unos 10 años a ritmos de consumo actual, si se pudieran sacar a toda velocidad; eso explica por qué el LTO no va a suponer ningún cambio práctico). En realidad la AIE da aquí un giro importante, moderando, y mucho, el optimismo expresado en previos informes respecto a este tipo de tecnología -fracking- y de recurso - petróleo ligero de roca compacta-. Incluso deja claro que fuera de los EE.UU. la producción de LTO será bastante marginal (probablemente porque no cuentan con el dólar para apalancar la mala inversión que supone el LTO).

Toda la parte C parece un compendio de excusas para tratar de justificar que el acusado declive de la producción de petróleo crudo procedente de los campos existentes hoy en día (que según el propio WEO es de un 6% anual) no va a suponer un grave problema a escala mundial. Piensen que a un 6% caída anual los campos actualmente en producción habrán decaído en 2035 a la cuarta parte de lo que producen ahora, es decir, de 70 Mb/d a sólo 18 Mb/d - una disminución de 52 Mb/d, lo que se traduce de acuerdo con el lenguaje eufemístico al que nos tiene acostumbrados la AIE a "se espera una caída de más de  40 Mb/d".


En la misma parte C hay una larguísima explicación de por qué la producción de petróleo crudo decae con el tiempo; en esencia,  explicaciones técnicas del peak oil, ¡sin usar en ningún momento ese término!. Toda esta discusión incluye tablas de ritmos de declive para diferentes tipos de yacimiento, con datos signficativos como que por ejemplo los ritmos de declive terminal son de cerca del 6% anual para campos en tierra y hasta del 12% anual para campos en el mar, o que el declive fuera de la OPEP (7,8% anual) es más rápido que en la OPEP (4,5% anual). Ninguna mención, eso sí, a los crecientes gastos de extracción, que como sabemos están vinculados a la caída de la energía neta que nos proporciona el petróleo, aspecto que parece que comienza a ser preocupante. También hay un análisis que muestra que con la inversión adecuada el ritmo de declive se puede reducir en un 2,5% anual, sin que curiosamente se relacione el mayor esfuerzo extractivo con la rentabilidad. Merece también mención, por su osadía, la discusión en la página 514 sobre el concepto de "peak car" (es decir, que el uso de los coches parece haber llegado a su máximo y retrocede ya).

Pero lo que más choca de este WEO es que no se encuentra en ningún lado la gráfica de evolución de la producción de petróleo  según el escenario central que aparecía en los WEOs de años anteriores. Sólo hay una tabla en la página 458, con mucho menos nivel de detalle que otros años (sólo distingue petróleo convencional, no convencional y líquidos del gas natural), pero gráfica no hay ninguna, ni siquiera en la presentación a la prensa. Quizá tienen miedo de que alguien haga análisis como el que mostré el año pasado en el post "El ocaso del petróleo", aunque en realidad creo que el problema viene de que cada vez es más difícil de disimular la caída de la producción de petróleo crudo que ya está comenzando. Para el que ha sido lo suficientemente perseverante como para llegar a la página 470 del WEO 2013 ahí encontramos la manera en la que la AIE presenta las malas noticias. La figura (ver más abajo) muestra como evolucionará la producción de todos los líquidos del petróleo de casi todas las fuentes posibles (crudo convencional, biocombustibles, LTO, pesados, de alta mar...), con la única excepción de los líquidos del gas natural (que en realidad nunca debieron haber sido contados como petróleo), bajo la premisa "si no se produce inversión". Todo un toque de alarma.



Seguramente la frase "si no se produce la inversión" es la manera políticamente correcta que usa la AIE para avisar de que "es necesario hacer esta inversión si no queremos meternos en problemas graves". Curiosamente una de las barras se refiere al año 2013, que ya estamos acabando, con lo que el observable descenso respecto a los niveles de 2012 parece indicar que la producción está cayendo ya de manera significativa.

Para acabar mi análisis de la parte C me gustaría destacar la siguiente figura, que nos muestra cómo espera la AIE que varíe la producción de petróleo en algunos países del mundo de aquí a 2035.




Se ve que todo el crecimiento de la producción de petróleo crudo se fía a Irak (con todo lo exagerado que sabemos que está), Brasil (cosa que parece poco probable a día de hoy) y Kazajstán (del cual ya hablaremos algún día). A destacar que países como Arabia Saudita o Kuwait habrían llegado a su máximo productivo.

La conclusión de este informe la sintetiza muy bien la última frase de la presentación a la prensa: "La transición a un sector energético más eficiente y menos intensivo en carbono es más difícil en tiempos de dificultad económica, pero no menos urgente". Un acabado ejercicio de eufemismo que se define por la última palabra: urgencia


Salu2,
AMT

jueves, 27 de diciembre de 2012

Predicciones para 2013



Queridos lectores,

Un año más me veo en el brete de aventurar qué es lo que nos va a deparar el año que viene, en función de las tendencias actuales y los eventos que se intuyen, y dentro del curso general de esta crisis que ya sabemos que no acabará nunca. No soy demasiado amigo de hacer predicciones a corto plazo puesto que los inevitables errores de estimación pueden llevar a algunos a desdeñar todo lo que se dice por la imprecisión de la previsión, cuando en realidad el curso general predicho se va siguiendo de manera, por desgracia, hasta ahora inmutable. Sin embargo, una y otra vez los lectores piden que se les dé algunas pautas sobre el futuro, y por tanto este año de nuevo volveré a intentar vislumbrar ese futuro cercano. Pero si ya nunca fue un ejercicio sencillo barruntar el futuro, el año 2013 que nos aguarda a sólo unos días parece más ominoso y también más complejo de adivinar que los años anteriores. Espero, por tanto, marrar por más en las predicciones de este año que lo que he hecho nunca en años anteriores, y por ello ruego a los lectores que especialmente esta vez se queden con el espíritu general de las líneas que desde aquí se intentan trazar antes que con su contenido exacto.
Repasemos, primero, en qué han quedado las predicciones del año pasado.

  • La Gran Recesión, segunda parte: A estas alturas, la recesión es obvia en España y el Reino Unido, más o menos evidente en el resto de Europa, y posiblemente está llamando ya a las puertas de Alemania. EE.UU. se mantiene aún en tasas positivas, aunque es difícil conciliar este hecho con el descenso del consumo y las malas perspectivas (relativamente) para el empleo en aquel país. Japón está francamente en recesión. Entre tanto, China crece a su menor tasa de los últimos años, enorme en cifras relativas (7,4%) pero insuficiente para China, dados sus desequilibrios internos. El paro en España se acerca al 26%, en línea con lo previsto, y los posibles movimientos para compensarlo no han sido suficientes para hacer bajar más el guarismo. Esta predicción, por tanto, la considero globalmente acertada, con los matices que Vds. crean convenientes.
  • Quiebra de grandes empresas: No ha sido un gran año para muchas grandes empresas, pero no hemos visto un colapso generalizado (tampoco era ésa, en realidad, la predicción). Varias aerolíneas han desaparecido durante este año (sin ir más lejos, Iberia está a punto de desaparecer) y la automovilística Peugeot ha tenido que pedir auxilio al Estado francés. Algunas firmas de electrónica de consumo también han tenido problemas y grandes compañías como Telefónica ven reducirse enormemente su negocio en España. Hasta que no pasen estas Navidades no será evidente el drama en el sector del comercio (piensen que para muchos comercios la Navidad representa hasta el 80% de su facturación anual), con grandes comercios españoles como El Corte Inglés en el punto de mira. Considero esta previsión, por tanto, bastante acertada.
  • Generalización de las revueltas: Las cosas no van bien, la guerra civil en Siria ya es abierta, en Egipto vuelven las movilizaciones y hay bastante malestar en la mayoría del mundo, pero en general la situación no es de revuelta. A pesar de los altos precios de los alimentos no hay un movimiento a escala global. Mi impresión es que están al caer (ver más abajo), pero en todo caso esta predicción se puede considerar errónea.
  • Creciente autoritarismo: Si vive Vd. en España no creo que necesite darle muchos ejemplos para que se dé Vd. cuenta de que, efectivamente, el autoritarismo está haciendo mella en la sociedad. Las manifestaciones "incontroladas" de este año han sido reprimidas con mano más dura que las del año pasado, y encima han sido más frecuentes. Se ha intentado criminalizar hasta extremos absurdos a los participantes en esos eventos y, al tiempo, acreditadas voces del mundo político llaman a limitar los derechos en general, por ejemplo el de huelga, que en realidad no tienen nada que ver con el problema de contestación en la calle. Los escándalos que salpican al empresariado y los dirigentes políticos son continuos (la lista es interminable: ponga aquí sus favoritos), afectando a prácticamente todos los partidos políticos, ciertamente en España pero también en Europa y en los EE.UU.; y el nerviosismo de unas clases dirigentes que se saben cada vez más acorraladas crece por momentos. Esta previsión la considero acertada en lo esencial.
  • Posible colapso de algún productor esencial: De petróleo, se entendía. Se daba como una posibilidad más o menos remota; en cualquier caso, sin duda no ha pasado.
  • Escasez global de diésel: A pesar de lo remoto que pueda parecer desde Europa, como ya explicamos este fenómeno se está dando a día de hoy en prácticamente todo el globo. La propia Unión Europea está comenzando a considerar la escasez de gasoil como una amenaza cierta. La escasez no ha tenido consecuencias graves en el mundo occidental por ahora, pero todo apunta a que el problema puede agravarse rápidamente en los próximos años. Considero esta previsión esencialmente correcta.
  • Rescate financiero en Europa: Esencialmente, no. Se ha tonteado mucho con esta posibilidad, pero ni Italia ni España han sido formalmente rescatadas, aunque sí que el sector financiero español ha recibido un rescate de Europa a través del Estado español. Aún no está claro si España o Italia pueden ser rescatadas, dada su tamaño.
  • Idiosincrasia típicamente española: Unos cuantos ayuntamientos españoles están, efectivamente, en situación de suspensión de pagos, pero el Estado no ha intervenido, posiblemente porque no son demasiado grandes. Las Autonomías no han suspendido pagos, aunque la Comunitat Valenciana estuvo a punto de hacerlo; ahora mismo cuatro comunidades sobreviven por las transferencias directas que les hace el Estado para mantenerse. El IBEX 35 llegó a perder casi 3.000 puntos durante el verano respecto a sus valores al abrir el año (8.723 el 2 de Enero, 5.956 el 24 de Julio) y de Mayo a Agosto estuvo 2.000 puntos por debajo de los valores de Enero, aunque actualmente sólo está unos 400 puntos por debajo de la apertura del año. Las reformas promovidas por el Gobierno que anticipábamos han, por desgracia, llegado ya, y los problemas de liquidez que preveíamos me han afectado incluso a mi.
  • Ventana de oportunidad: De momento desaprovechada, y con la crispación se está cerrando. La masa furiosa no atiende a razones.
  • Fin de este blog: Identificado en la previsión de hace un año como un evento muy poco probable, afortunadamente no se ha producido.  
 
Como ven, el resultado neto de las previsiones del año pasado es un grado de acierto más que significativo. Hagamos ya, pues, el arriesgado intento de proyectarnos en el futuro:

  • Recesión instalada: Con crecimientos débiles plagados de problemas fiscales y de empleo como en los EE.UU., o recesión declarada, como en la mayoría de la Unión Europea, el mundo occidental se enfrenta por primera vez a un fenómeno que no conoce: la recesión instalada. A diferencia de las fases de recesión previa, ésta no va a dar tregua: algún trimestre o semestre el PIB puede mantenerse plano, pero la tendencia continuada es a una disminución a buen ritmo, y así seguirá para la mayoría de Occidente y durante años. Ninguna medida que se tomará para combatirla será eficaz, y los problemas en vez de disminuir se agravarán, al tiempo que los recursos de los Estados se drenarán a una velocidad inusitada, dejándoles impotentes. En España el IBEX 35 bajará 2.000 puntos por lo menos pero esta vez ya no los recuperará. Algunas grandes empresas presentarán pérdidas por primera vez en su historia, y algunas multinacionales irán soltando lastre, disminuyendo rápidamente el volumen de negocio en España y en Europa. El paro en España llegará al 28% durante el primer semestre, sin que la cada vez más indisimulada emigración le haga mella.
  • Restricciones de acceso a carburantes: Aún es quizá pronto para esto, pero por primera vez este año veo posible que se comience a racionar el combusible en cierta medida. En los países de la OCDE no se hará con cartillas, pero sí con penalización económica hacia los grandes consumos de poco o nulo interés industrial; en el resto de países, con cartillas y decretos gubernamentales duros. El problema de las refinerías obligará a algunos Estados a actuar, tomando el control de las mismas y asumiendo sus pérdidas; para contrarrestarlo, intentarán imponer nuevas cargas a las compañías petrolíferas, con escaso éxito ya que los gravámenes se transmitirán casi directamente al consumidor, agravando el siguiente problema.
  • Espiral inflacionaria sobre la energía: Por primera vez, la sociedad, incluso en Occidente, empezará a ser consciente de que hay un problema con la energía: el precio de la misma aumentará sin parar. Combinado con la devaluación de los sueldos, se generalizarán los casos de pobreza energética, hasta representar porcentajes importantes de la población en Europa y los EE.UU., mientras que en el resto del mundo la pobreza energética será la norma.
  • Revueltas en Occidente: La contínua devaluación del factor trabajo hará que sin tener una gran inflación el coste de la vida cada vez será mayor para las clases trabajadoras. Aún no se identificará la causa con claridad, pero la rabia será creciente, dados los recortes sociales, las interrupciones de servicios esenciales por impago y los desahucios. Las revueltas en las calles serán cada vez más violentas, con asaltos a sedes institucionales. Se producirán los primeros muertos, lo cual favorecerá una mayor involución autoritaria.
  • Colapso financiero de la UE a cámara lenta: La indefinición de la Unión Europea sobre los problemas financieros de los países periféricos se va instalando hacia su centro. Durante 2013 se hará evidente que incluso Bélgica, Holanda y Francia necesitarían algún tipo de ayuda. Si el rescate a Italia o a España era dudoso dado su gran tamaño, que los problemas se extiendan a Francia ataca directamente al corazón económico de la Unión, a un paso ya de su núcleo central: Alemania. Los indicadores de la nación teutona no serán nada positivos y crecerá el miedo a un colapso generalizado de toda la Zona Euro, puesto que es imposible rescatarlo todo si no hay quien rescate. Durante este año se introducirán en los medios de comunicación temas de discusión hasta ahora inauditos, más allá de la ruptura del euro: hiperinflación, movilización del ejército, medidas de excepción... Las derivas separatistas de algunos territorios se utilizarán como excusa para reforzar el autoritarismo más o menos jaleado por los medios de comunicación.
  • Tensión fiscal en EE.UU.: Estados Unidos flota sobre una burbuja de autocomplacencia en materia fiscal, mientras su deuda pública supera ya el 100% de su PIB y su PIB se infla con estadísticas convenientemente maquilladas para disimular el naufragio de esa gran nación. La fortaleza de los EE.UU. radica desde hace años en la fortaleza del dólar como moneda de reserva, pero tal fortaleza depende de factores bastante impredictibles como es la confianza de los inversores. Las sucesivas rondas de alivio cuantitativo (eufemismo para decir "imprimir más dinero para pagar las deudas") no han llevado a la previsible oleada de hiperinflación por el enorme agujero financiero de los bancos, que está absorbiendo la mayoría de ese dinero extra, así que las toneladas de papel verde virtualmente impresas sirven para evitar que esos agujeros negros financieros se traguen la economía norteamericana. Sin embargo, liberado de ese efecto de succión de las deudas impagadas el "normal funcionamiento de la economía estadounidense" hace que se exporte la inflación creada en suelo norteamericano hacia otros países, a los que se les compra con dólares devaluados productos de mayor valor. Tal bombeo de inflación al exterior no puede continuar por siempre y en algún momento se dejarán de aceptar de manera tan ventajista los dólares para transacciones internacionales, quizá fruto de una derrota militar. Mientras este momento llega, EE.UU. acumula desequilibrios que ponen al país periódicamente al borde del colapso fiscal, como está pasando ahora mismo. En algún momento alguien estirará demasiado de la cuerda y esta se romperá; el día que eso suceda, las consecuencias se notarán por todo el mundo. Es difícil saber si éste será el año de la ruptura, pero cada año que pasa es más probable.
  • El crash del carbón: La presión por crecer de China puede llevar a colapsar el mercado internacional del carbón. China absorbe de facto la mayoría de las exportaciones de carbón del mundo en este momento, su producción de carbón ha llegado oficialmente a su máximo "planificado" y no se ven salidas fáciles a su necesidad de consumir más carbón que no sean apropiándose por medios comerciales o militares del que consumen/producen otros, o bien aceptar entrar en recesión. Sea como sea, es previsible que durante 2013 se produzcan episodios drásticos e incluso violentos respecto al comercio internacional del carbón.
  • Agua, alimentos y primera Guerra del Hambre: Según alerta la FAO, las reservas de grano están en mínimos después de una cosecha cerealística que ha estado entre las peores de la década. Los expertos avanzan una hambruna a escala global para el año que viene, la tercera crisis alimentaria en los últimos 4 años. La carestía de alimentos desató las revueltas del mundo árabe de principios de 2011 y probablemente las reavivará durante 2013, llevando las revueltas a algunos territorios nuevos. Aunque es posible que la carestía se note también, en mucha menor medida, en Occidente, lo más grave es el posible estallido de una guerra entre dos países sensibles en su disputa por el agua potable (cada vez más escasa) o directamente por el suministro alimentario. Inclusive, es posible que si algún país central en la producción de petróleo como Arabia Saudita sucumbe fruto de sus revueltas internas se arbitre en breve tiempo una coalición internacional para "restablecer el orden vigente", ocupando los pozos petrolíferos y dejando intocadas las zonas religiosamente sensibles "para no ofender a los musulmanes". El problema es que difícilmente China o la India se alinearían con un bloque liderado por los EE.UU., con lo que el primer conflicto internacional por la disputa de los despojos de la segunda parte de la era del petróleo comenzaría. Tal escalada sería el peor escenario posible; para 2013 lo más probable es que dos países menores, espoleados por sus revueltas internas causadas por el hambre, entren en guerra por disputas fronterizas relacionadas con el agua o los recursos en general, con la intervención más o menos velada de EE.UU., la UE, China y eventualmente Rusia. Sería la Primera Guerra del Hambre.
  • Fin de este blog: En algún momento de los próximos años la libertad de expresión sufrirá un duro revés. Este blog, que ya tiene sus problemas como foro de discusión abierta, tendrá que enfrentarse tarde o temprano a la censura y al cierre. Durante el año que empieza la probabilidad de que el blog sea cerrado es aún pequeña a mi entender, aunque sensiblemente mayor que el año pasado, y su futuro en parte depende de la responsabilidad de sus comentaristas. Añadido a esto, está la necesidad del que esto escribe de reducir el ritmo actual debido a múltiples compromisos y a las crecientes dificultades en mi trabajo, que me llevarán a estar más apartado del blog - pero de esto hablaremos en el siguiente post.  


Salu2,
AMT