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jueves, 13 de diciembre de 2012

Una visión continuista sobre el ajuste de la estructura productiva

Queridos lectores,

No contento con el varapalo de su anterior intervención, mi amigo y empresario CGA me ha transmitido un nuevo artículo, éste sobre una cuestión de más calado como es la de cómo ajustar nuestra estructura productiva a una situación de escasez. Hay unos cuantos puntos del artículo en los que discrepo bastante de su opinión, pero con la voluntad de que The Oil Crash sea un foro de debate en el que se puedan oír todas las opiniones que con el debido respeto y buena fe quien esté concienciado del problema de los recursos naturales exponga he decidido dar curso al artículo. Les ruego, eso sí, que al discutirlo no caigan en la descalificación obvia por descontado, pero también que intenten ir un poco más lejos de exponer aquello que falla y que propongan cómo hacerlo más razonablemente. 

Además, creo que el punto de vista de CGA seguramente es próximo al de algunos lectores de este blog, empresarios y cuadros directivos, que normalmente no opinan y por ello creo que el debate constructivo sobre esta visión en particular puede ser interesante y productivo dentro de la necesitada evolución social.

Espero que esta vez el experimento de debate funcione mejor que la última.

Salu2,
AMT

 
EL AJUSTE DE LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA
Hola a todos,
En un comentario del 13 de noviembre de 2012 20:04 de AMT a la entrada “Localizando la producción, globalizando las ideas” explicó los motivos por los que consideró de interés contar con la posición de un empresario* no negacionista del Peak Oil.
Ese comentario es el que motiva la siguiente entrada**, en la que intentaré describir como entiendo yo que se ajusta la economía y algunas de sus implicaciones en relación a los temas que habitualmente se debaten en este blog.
Debo aclarar que soy lo que soy, un empresario preocupado por las implicaciones económicas del Peak Oil, y no tengo preparación científica ni en materia de energía ni de economía. Esta entrada no es por tanto nada más que una opinión personal (en la que trato también de alejarme de cuestiones ideológicas).
*yo pecador, me confieso ante ustedes…
**Prometo no convertirme en habitual de esta sección (para consuelo del corrector de estilo oficial, Rubik)
La estructura de la producción***.
El análisis de las actividades productivas en una economía es muy complejo, y para explicarlo debe procederse haciendo una construcción mental, que paso a describir.
Debemos comenzar dándonos cuenta que el mundo real cambia constantemente. Las escalas de valores de los individuos, la tecnología y la cantidad de factores (recursos) disponibles están en permanente cambio, que impulsan a la economía en diferentes direcciones.
Las escalas de valores de las personas cambian, y pasan a dejar de demandar un bien para demandar otro. La tecnología cambia y los factores se usan en diferentes maneras.
El “problema económico” consiste en asignar los escasos medios (recursos) a diferentes fines para satisfacer de de a mejor manera posible las preferencias y necesidades (es decir, la demanda) de los consumidores finales.
Voy a utilizar un gráfico para ilustrar la construcción aunque debe tenerse en cuenta que la complejidad de las interrelaciones entre escalas de valores, tecnologías y factores difícilmente puede capturarse gráficamente.
Como se puede observar la producción es sí misma está compuesta por múltiples estadios diferentes. Cada estadio de producción tiene como resultado un producto que puede convertirse en recurso (entrada) para otro estadio productivo o ser directamente un producto de consumo final.
Dichos estadios de la producción están a su vez muy interrelacionados entre ellos mismos, la disponibilidad de los factores y las demanda final, aunque se puede argüir que pueden ordenarse en “capas” en función de “lo cerca” que el producto resultante de cada estadio está del consumo final.
***Para una descripción detallada y completa se pueden consultar los apartados homónimos de los libros ”Money, Bank Credit and Its effects on the economic system” de Jesús Huerta de Soto y “Man, Economy and State with Power and Market” de Murray N. Rothbard. Huerta De Soto y Rothbard son importantes representantes de la Escuela Austriaca de Economía pero encuentro que su descripción del funcionamiento de la estructura de la producción es válida independientemente de la ideología de cada quien.
Implicaciones.
A continuación paso a utilizar este simple pero útil modelo para mirar desde otra perspectiva conceptos que son muy populares en el blog, con la esperanza de que pueda contribuir al diálogo y comprensión mutua entre los seguidores.
BAU. El “Business as Usual” es mi “palabro” favorito de este blog, aunque nunca he estado completamente seguro de lo que se quiere decir con él. Tengo la impresión de que para muchos seguidores del blog BAU quiere decir directamente “sistema capitalista”.
En cambio mi opinión es que, en realidad, BAU se refiere a una situación de equilibrio en la estructura de producción, es decir, una situación en la que ni la configuración de la demanda, ni los distintos estadios de producción ni la disponibilidad de los factores cambia.
Es por eso por lo que se comenta la inevitabilidad del agotamiento del BAU: porque el Peak Oil supone un cambio en la disponibilidad de los factores (energía) que no puede compensarse como un ajuste en los estadios de producción (tecnología e inversiones). Dicho de otra manera: resulta imposible de satisfacer la configuración de la demanda existente hasta ese momento.
Asumiendo tales premisas el modelo deja claro que es lo que tiene que cambiar: la configuración de la demanda existente, es decir: la preferencias o escala de valores de la población.
Creo que, aunque expresado de otra manera, el párrafo anterior coincide con las opiniones mayoritarias de los seguidores que vienen a reclaman un cambio de valores y comportamientos por parte de los agentes económicos (personas individuales, organismos, administraciones, empresas, gobiernos, …).
Esto, en principio, tiene poco que ver con el “sistema capitalista” o el sistema de organización económica que se prefiera. Evidentemente el sistema que se elija tiene sus implicaciones económicas, pero todos tienen que permitir que la estructura de la producción se ajuste si las circunstancias cambian.
Por supuesto hay quien puede creer que el sistema de organización económica que se elija, por ejemplo el capitalista, determina la configuración de la demanda y que por tanto es imposible modificar la demanda bajo el mismo sistema de organización económico. Lo dejo ahí … para mi es una creencia que no comparto en absoluto.
Libre mercado vs planificación central
Sin querer meterme en camisa de once varas voy a tratar de describir sin sesgo ideológico de ningún tipo (a ver si soy capaz) que implicaciones tiene este modelo conceptual respecto de dos casos extremos de organización económica.
En el caso de la planificación central (extrema) es un comité (vamos a decir que de sabios) quien define la configuración de la demanda y de los estadios productivos. La disponibilidad de muchos de los factores le viene dada al igual que determinadas necesidades de los consumidores finales (alimento, cobijo, …). Es el órgano central de planificación quien decide como debe responder la estructura productiva a cambios en dichos condicionantes.
En el caso del libre mercado son todos agentes los que libremente**** determinan cuáles son sus demandas y cuáles son los estadios productivos que deben desarrollarse y cuáles no (en función de su rentabilidad).
Quiero señalar que los dos sistemas son, a priori, capaces de ajustar la estructura de la producción a las condiciones cambiantes externas. Otro tema distinto, en el que no voy a entrar en esta entrada, es cuál es más eficiente haciéndolo o cuál está basado en los principios éticos verdaderos y cuál no.
****Algunos podrán argumentar que no se actúa con libertad porque las personas actuamos inducidas por las campañas de marketing, el espejo social, etc.
Infinita sustituibilidad (de los factores)
Otro de los argumentos en contra del BAU es el de que los economistas consideran que todos los factores son sustituibles, de manera que si en un momento dado el producto A deja de estar disponible (bien sea en términos absolutos o relativos) siempre habrá un producto B que pueda utilizarse para producir el producto de consumo Z.
La crítica que se hace desde este blog es que la energía es un factor muy especial (como lo puede ser la labor) y transversal a toda la estructura de producción y que su agotamiento no tiene posibilidad de sustituirse por nada.
Aquí simplemente quiero señalar que enfocarse en los productos de consumo (Z) no es relevante para analizar la sustituibilidad, sino que se debe analizar siempre desde la perspectiva del consumidor final. Por ejemplo puede haber un problema para producir el producto Z porque utiliza el factor A (que ha dejado de ser accesible) pero en cambio el factor B permite producir el producto Y que es sustitutivo del Z.
Por ejemplo, ir a una obra de teatro puede ser sustitutivo de comer en un restaurante bonito. Comer en un restaurante requiere de ciertos factores que no se utilizan en una obra de teatro, en cambio desde la perspectiva del consumidor (pasar un rato entretenido con una buena compañía) pueden ser perfectamente sustituibles.
PIB y crecimiento
Otra de las cuestiones recurrentes en el blog es el tema del crecimiento, si el PIB es o no es un buen indicador de la actividad económica etc.
Bueno, mi impresión es que el PIB es un NEFASTO indicador de la actividad económica. Aquí casi voy a citar literalmente a Rothbard:
El motivo es que la forma de calcularlo exagera de manera enorme la importancia del consumo en la economía y proporciona la FALSA impresión de que la parte más significativa de la producción nacional existe en términos de productos y bienes de consumo, en vez de en bienes intermedios y duraderos (es decir aquellos que aún formando parte de los estadios de producción están más alejados del consumo final).
Esta esto explica también porqué la mayor parte de los agentes económicos (economistas, empresarios, inversores, políticos, periodistas, funcionarios, público en general), tiene una idea distorsionada de cómo funciona la economía. Así pues creen que el sector de consumo final es el más grande de la economía y que la mejor forma de impulsar el desarrollo económico de un país es estimular el consumo y no la inversión.
Si se tomase como indicador la suma de todos los productos y servicios existentes, y no solo los de consumo de un año dado, nuestra percepción respecto de lo que es crecimiento sería muy diferente. Quizás también así se disipasen nuestros temores respecto del crecimiento exponencial, porque lo que en realidad es acojonante (y perdón por el exabrupto) es el incremento exponencial del consumo.
Espero no levantado muchas ampollas. Que sigan ustedes con salud.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Localizando la producción, globalizando las ideas

Queridos lectores,

Después de la intensidad de la semana pasada, con la entrevista en TV3, tenemos que retomar la actividad normal de este blog.

Tengo un amigo empresario, fiel seguidor de este blog, al que sólo convencí de la realidad inexorable del Peak Oil tras largas y arduas discusiones. No coincidimos en muchas valoraciones económicas y políticas de la realidad, pero somos buenos amigos. Hace tiempo le encargué que escribiera un post en el que explicara su visión sobre el futuro de la sociedad industrial (mejor dicho: un futuro posible si hay un grado suficiente pero realista de cooperación) en el que se pudiera preservar una capacidad semejante a la actual, si acaso mejorada, sobre una base local y sostenible. Él me acaba de enviar el texto con su visión, bastante interesante. Por supuesto existen numerosos cuellos de botella en lo que él explica, pero el ejercicio que les propongo hoy es el de intentar, a partir de las ideas que mi amigo esboza, pensar un sistema posible a una escala sostenible, olvidándonos por un momento de su factiblidad político/social y centrándonos en la técnica.

Les dejo con CGA.

Salu2,
AMT


“THE OIL CRASH Y LA TERCERA REVOLUCION INDUSTRIAL”



Hola a todos. Soy seguidor de éste blog desde hace varios años, prácticamente desde sus comienzos, debido a la amistad personal que me une con AMT.
Si bien en los últimos tiempos no he sido muy activo en la sección de comentarios, los “históricos” del sitio me reconoceréis como “CGA” que, en realidad, es el segundo sobrenombre que utilizo después de abandonar (como tributo) el primero que utilicé en mi fase de negación del Peak Oil.
No niego el Peak Oil y comparto buena parte de la crítica al sistema económico en el que vivimos, pero no comparto en absoluto la crítica al capitalismo (nuestro sistema económico no es capitalista, sino de economía mixta). No obstante esta entrada no trata sobre ese tema y, aunque sé que muchos de los lectores sois “de gatillo fácil” rogaría evitar entrar en ese debate, porque la entrada no tiene nada que ver con ello.
Los términos “Tercera Revolución Industrial” o “La Nueva Revolución Industrial” no son míos, pero si pueden serlo tanto su malinterpretación como la utilización errónea del concepto en esta entrada.
Por último quisiera “confesar” que me mueven intereses personales a la hora de hacer esta entrada en mi condición de fundador de un Fab Lab en León (España).
Propósito.
El propósito de esta entrada es señalar que 1) existe una nueva revolución industrial en marcha, 2) que como todas las revoluciones industriales precedentes tiene varias causas y no todas ellas son tecnológicas, 3) que, al igual que en las revoluciones precedentes, tendrá profundas implicaciones en la forma de vida de la población mundial y 4) que puede contribuir al mantenimiento de unos estándares de vida razonables en un contexto de menor disponibilidad o encarecimiento de las fuentes de energía y recursos naturales que utilizamos actualmente.
La Primera y la Segunda Revolución Industrial.
La Primera Revolución Industrial fue el periodo de tiempo entre 1.750 y 1.850 en el que cambios en la agricultura, la fabricación, la minería, el transporte y la tecnología tuvieron un profundo efecto sobre las condiciones sociales, económicas y culturales de la época.
La revolución comenzó en el Reino Unido y desde ahí pasó a Europa Occidental, Norteamérica, Japón y eventualmente al resto del mundo y marcó un hito en la historia: casi todos los aspectos de la vida diaria de la gente se vieron influenciados de una u otra manera.
Por primera vez en la historia los estándares de vida de la gente corriente empezaron a mejorar de manera sostenida, algo que no había pasado nunca antes.
Es la revolución de la máquina de vapor, de las fábricas textiles, de los canales, carreteras y ferrocarriles.
La Segunda Revolución Industrial se refiere al periodo 1860 – 1945. Así como la Primera revolución industrial giró en torno al hierro, el vapor y la producción textil, la Segunda se centró en el acero, la electricidad y los productos químicos. Muchas de las innovaciones tecnológicas fueron fruto de grandes avances científicos, más que técnicos.
Es la revolución de la división del trabajo que incrementó radicalmente la productividad de la mano de obra y redujo los precios de casi todos los productos. La que hizo posible la aparición de la clase media y de la cultura de consumo, cuyo máximo exponente quizás es el coche.
Muy ilustrativo de esta última revolución y clarificadora para el resto de la entrada es la cita generalmente atribuida a Henry Ford como respuesta a un periodista que le preguntó si su famoso modelo de coche Ford-T podría fabricarse en otros colores distintos del negro, a lo que Ford contestó “Si, podemos fabricarlos de cualquier color siempre y cuando sea negro”.
Causas y efectos de las revoluciones industriales
Estas revoluciones no tuvieron una única causa, ni ocurrieron en un instante concreto del tiempo. Su origen parece estar más bien en la emergencia de varios factores no tecnológicos que acaban por converger sinérgicamente con distintas innovaciones de carácter tecnológico a lo largo de un periodo prolongado del tiempo.
Por ejemplo a que la Primera Revolución Industrial se originase en el Reino Unido se conviene que contribuyeron los siguientes factores: la unificación entre Escocia e Inglaterra y la desaparición de las barreras al comercio, la seguridad jurídica, el sistema legal que permitió la formación de sociedades con accionistas y el libre mercado. Y por el lado de las innovaciones tecnológicas tenemos la máquina de vapor, la construcción de máquinas para la fabricación textil, el abaratamiento de la producción del hierro o el redescubrimiento del hormigón.
Desde luego no se debe obviar la disponibilidad energética en forma de carbón en la Primera Revolución Industrial o de petróleo en la Segunda como factores que habilitadores de ambas.
Efectos de las revoluciones
El impacto socioeconómico y cultural de las revoluciones industriales ha sido enorme, impulsando el crecimiento de la población, mejorando sus condiciones de vida y transformando la estructura, instituciones y comportamientos socioeconómicos haciéndolos más complejos e incrementando la interdependencia entre personas, territorios, países y regiones.
Hay quien argumenta efectos también negativos de las revoluciones industriales, como el impacto medioambiental u otros.
La Tercera Revolución Industrial. Factores no tecnológicos.
Desde hace un tiempo se viene hablando de la Tercera Revolución industrial, por ejemplo aquí, aquí y aquí y en éste, en éste y en éste otro libro. Voy a comentar los factores no tecnológicos y los factores tecnológicos (entre los cuales destacaré uno) que pueden estar detrás de esta nueva revolución.
Entre los factores no tecnológicos encontramos los siguientes:
Globalización. La globalización ha eliminado barreras comerciales entre países de manera que los productos y servicios tienen un mercado potencial más grande.
Internet. Internet desde un punto de vista más profundo (no tecnológico) elimina ciertas economías de escala: puedes tener éxito sin ser un “pez gordo” en un número creciente de ámbitos. Se pueden tumbar gobiernos a través de las redes sociales.
Se han eliminado barreras entre ser un inventor y ser un emprendedor o empresario. Hasta ahora no bastaba con tener una idea, hacer un prototipo y patentarlo. En muchos casos tenías que ponerte en manos de una empresa ya establecida para fabricar y comercializar tu producto. Internet amplifica el potencial humano y le permite crear productos, clientes, comunidades, mercados, tendencias e incluso revoluciones de la noche a la mañana. Esto ha venido pasando en el mundo “bit” en innumerables casos (facebook, google, twitter, …) pero, como comentaremos más adelante, el mismo efecto empieza a darse en la producción de bienes y en otros ámbitos (amazon, ebay, ..).
Makers. Estamos dándonos cuenta de que a la gente le gusta hacer cosas, de que somos productores desde que nacemos. Hay gente a la que le gusta hacer cosas en su garaje, a otros cocinar, otros prefieren el jardín, o la huerta, o les gusta trastear con dispositivos electrónicos, o bordar. Una gran mayoría de la gente tiene en común la pasión por hacer cosas productivas.
Cultura de lo abierto. Internet nos ha traído también el concepto “open source” o “código abierto”. Resulta que se ha convertido en costumbre en muchas personas el compartir su trabajo, y eso ha acabado generando la colaboración de muchos de ellos en proyectos abiertos, como la wikipedia o el sistema operativo Linux. Este blog, The Oil Crash, es otro ejemplo de dedicación desinteresada de una persona, que luego recibe colaboraciones desinteresadas de otras muchas.
Es también un patrón que está siguiendo el movimiento Maker, de manera que si alguien hace un producto es habitual que lo suba a la web y te cuente como lo ha hecho, y que eso sirva para que otro lo mejore y acabe siendo un proyecto compartido por muchas personas. Miles de personas que antes trabajaban solas en sus proyectos individuales ahora trabajan juntas.
Incluso las universidades más prestigiosas del mundo están compartiendo gratuitamente sus clases por internet.
Límites del “controlo y mando”. Y por ultimo estamos viviendo, debido a múltiples circunstancias que tienen que ver con la libertad, la educación y la complejidad del mundo actual, un agotamiento de los modelos tradicionales de organización basados en la especialización del trabajo, en un enfoque centralizado y de “arriba abajo”.
La mentalidad industrial ha de ser superada por otra más efectiva basada en el máximo aprovechamiento del potencial de las personas. En la mayor parte de las organizaciones tan solo se aprovecha una mínima parte de la naturaleza de las personas: su espíritu, su inteligencia, su capacidad física o su inteligencia emocional, pero no toda ella.
En educación, por ejemplo, el modelo de un profesor que enseña un temario que alguien ha marcado para todo el país y cuarenta alumnos que no tienen más remedio que estar presentes mientras tanto, tiene los días contados. La enseñanza ha de tener sentido para el alumno, debe saber porqué necesita aprender ese contenido en concreto, se volverá más práctica, se aprenderá “a medida que sea necesario” y no “por si acaso un día te es necesario”. Los alumnos aprenderán tanto o más de sus propias experiencias y las de sus compañeros como del profesor, cuyo principal cometido será orientar, crear el entorno para que ese tipo de enseñanza sea posible y garantizar el aprendizaje por parte de los alumnos.
Y lo mismo se puede decir de todas las organizaciones basadas en ese modelo, en particular de muchas de nuestras empresas. Solo podrán existir empresas que sean capaces de crear entornos paradójicos en los que, por un lado, los trabajadores disfrutan de mayores cotas de libertad para tomar decisiones y, por otro, asumen responsabilidad sobre los resultados.
La Tercera Revolución Industrial. Factores tecnológicos.
Es evidente que se están produciendo grandes avances científicos y técnicos en muy diversas disciplinas como la nanotecnología o la biología molecular, por citar algunos y desde luego sería muy deseable ver algo similar en el terreno energético.
Pero voy a argumentar aquí que hay un avance esencial que ya ha causado un impacto enorme en nuestras vidas y que, quizás por nuestra familiaridad con el mismo parece que damos por descontado, pero que tiene aún más recorrido del que ya hemos experimentado. Se trata del paso del mundo analógico al mundo digital.
Las revoluciones digitales.
Hemos asistido a dos revoluciones digitales. Una en el mundo de las comunicaciones, donde hemos pasado del telégrafo (un medio de comunicación analógico) a la telefonía móvil.
También hemos asistido a una revolución digital en el mundo de la computación, desde las máquinas de calcular mecánicas a los ordenadores actuales.
Una característica común del paso de lo analógico a lo digital es la corrección de errores. La comunicación analógica empeoraba con la distancia. Las máquinas de calcular eran menos fiables a medida que se usaban porque se desajustaban o desgastaban sus elementos mecánicos.
Pues bien, la revolución digital no se ha terminado en el mundo de las comunicaciones y de la computación. Estamos viviendo el paso de la fabricación analógica a la fabricación digital en cuatro pasos: la fabricación asistida por ordenador, las máquinas capaces de fabricarse a sí mismas, los materiales con información y la materia programable.
La fabricación digital
Con la fabricación digital la transformación del mundo de la información (del mundo bit) de lo analógico a lo digital llega al mundo físico, a los átomos. Como el mundo en el que vivimos es un mundo de átomos y no de bits, el impacto potencial de esa transformación es mucho mayor.
La digitalización de la informática ha permitido pasar de ordenadores que ocupaban habitaciones enteras, costaban millones de dólares, estaban controlados por gobiernos y grandes corporaciones y solo eran accesibles para los técnicos informáticos a los actuales smartphones que permiten a cualquier persona (sin conocimientos de informática) procesar casi cualquier tipo de información en casi cualquier sitio.
La digitalización de la fabricación permitirá a cualquier persona fabricar casi cualquier cosa en casi cualquier sitio, como se aventuraba en la serie de ciencia ficción Star Trek.
¿Resulta increíble?. Pues hay cosas que se empiezan a parecer a eso, como esto.
Se trata de una impresora 3D de plástico ABS que se comercializa por un precio de unos 2.000 $. Muchas personas empiezan a tener este tipo de impresoras en su casa.
Imaginemos el potencial: Se me estropea la lavadora y entro en la página web del fabricante, me descargo el archivo de la pieza a sustituir y la fabrico en mi casa. El fabricante, el consumidor y la sociedad en su conjunto nos ahorramos un montón de dinero en especular sobre el número de repuestos que será necesario fabricar, fabricarlos a priori, distribuirlos, almacenarlos, deshacernos de los que nos sobran o de la propia lavadora porque la pieza en cuestión esté descatalogada.
Tenemos la posibilidad de un sistema de producción distribuido, mucho más flexible y orientado al usuario, que permitiría una economía más de demanda que de oferta, con menos producción en masa y mas personalización en masa, sin obsolescencia programada y en el cual se acortarían las cadenas de suministro, reduciendo los costes de transporte y haciendo un uso más eficiente de los recursos naturales.
Se puede fabricar hasta en el desierto. En este video se nos explica un modelo experimental que utiliza la energía del sol y la arena del desierto para fabricar piezas de cristal.
Y esto no ha hecho más que empezar. El modelo distribuido de fabricación ganará inercia cuando las máquinas sean capaces de replicarse a si mismas, de manera que el propietario de una máquina podrá fabricar cuantas copias quiera de la misma. Este es el objetivo de varios grupos de personas, siendo quizás el Proyecto Rep Rap el máximo exponente de todos ellos. Este proyecto parte de una impresora 3D capaz de fabricar gran parte de sus propios elementos de manera que, idealmente, cualquiera que tenga una pudiera fabricar las que quisiera.
Obviamente no hemos llegado ahí aún, porque hay elementos (sin ir más lejos los electrónicos) que no pueden aún imprimirse. Pero es un nuevo estadio de la revolución digital en la fabricación que ya ha empezado y que, a buen seguro, nos sorprenderá en los años próximos.
Los Fab Labs también tienen, entre otros, el objetivo técnico de que cada máquina que forma parte del equipamiento estándar de un Fab Lab se pueda construir en un Fab Lab.
Por otro lado los avances en fabricación digital no están limitados a las máquinas. Un sistema de fabricación está compuesto por un subsistema “inteligente” (digamos la máquina y el ordenador) y otro subsistema “tonto” que es el material.
En los casos que he expuesto anteriormente los materiales se estrujan, se retuercen, se cortan, se funden, se estiran, “se dejan hacer” pero no aportan ningún tipo de información.
Que los materiales contengan información permite un nuevo mundo de posibilidades, porque ya no es necesario que toda la inteligencia esté en la herramienta.
Tomemos el caso del popular juego de construcción “Lego”. Un niño pequeño, que aún o ha desarrollado sus capacidades psicomotrices puede hacer construcciones porque las piezas contienen información: al ensamblar unas piezas con otras las propias piezas, por diseño, le ayudan a hacer el montaje.
No solo eso. Las piezas también proporcionan información para su reciclaje. Se pueden desmontar, clasificar y reutilizar para otra construcción. Todo ello es gracias a que contienen información.
Si pudiésemos embeber información en muchos de los materiales que utilizamos nos sería mucho más fácil construir con ellos, utilizarlos, clasificarlos y reciclarlos para nuevas aplicaciones, redundando en el uso eficiente de los recursos.
Finalmente el punto álgido de esta revolución digital en el mundo de la fabricación llegará cuando la herramienta desaparezca del todo, y toda la inteligencia necesaria para la fabricación esté embebida en el propio material. La materia será programable y bastará con darle instrucciones para que se configure a nuestra voluntad.
Después de todo así es como funciona la biología, y las invenciones humanas no hacen más que imitarla.
Algunos ejemplos traídos del mundo de la fabricación digital.
El ejército americano. La complejidad de los sistemas de armamento moderno hace imposible tener repuestos para todo. Por otro lado los soldados hacen frente a situaciones de combate cambiantes que no estaban previstas en el diseño de los sistemas de armamento, lo que hace necesario modificarlos.
El ejército americano lleva varios años desplegando en las zonas de conflicto auténticas fábricas transportables en contenedores que permiten fabricar repuestos o nuevas piezas cuando sea necesario, sin necesidad de esperar durante meses a que lleguen las piezas desde los EEUU.
NikeId. Página web de Nike, en la que te puedes diseñar tus zapatillas deportivas.
Makers. La tendencia de los “Makers” tiene su propia revista, MakeMagazine y sus propias ferias, que congregan periódicamente a cientos de makers que exponen sus proyectos en diversas ciudades de EEUU y, recientemente, de Europa.
Shapeways, Ponoko, Etsy, Thingiverse. Hay varias empresas en las que una persona puede subir sus diseños a una página web y compartirlos o venderlos, o que pueden fabricar el objeto por ti y enviártelo por correo.
SketchChair, 123D Catch. Esto no es el fin de los bits, ni mucho menos. Hacen falta aplicaciones que faciliten herramientas de diseño sencillas para las personas. En este caso se trata de una aplicación para que puedas diseñar una silla mas o menos a tu gusto que luego puedas fabricarte en cualquier garaje equipado con fresadoras.
Hay aplicaciones de diseño para iphone o ipad que no requieren conocimientos de CAD para utilizarse.
¿No quieres diseñar?. Hay una aplicación, de momento gratuita, de Autodesk que te permite, a partir de una serie de fotos que tomas alrededor de un objeto, obtener un modelo tridimensional que luego puedes enviar a una impresora 3d para que lo fabrique. Mucha gente está haciéndose réplicas de su busto de esa manera.
Instructables. ¿Qué te has hecho una funda para tu iPad y quieres enseñarnos como la has hecho para que los demás nos la podamos hacer en tu casa?. Instructables está hecho para ti, cualquier cosa que sepas hacer la puedes compartir ahí con el mundo.
Arduino.Un pequeño ordenador programable de 30 € de coste y totalmente abierto. Existe una comunidad creciente de usuarios que comparten trucos y recursos para poder hacer todo tipo de automatizaciones con Arduino, desde sistemas de riego, domótica, sensores para la ciudad, …
Fab Labs, Makerspaces, Hackerspaces. Los Fab Labs, Laboratorios de Fabricación, son espacios para el uso colaborativo de tecnologías de fabricación digital.
Pretenden ser el eslabón entre las grandes fábricas y los replicadores personales de Star Trek, es decir, los espacios en los que por primera vez la fabricación digital es accesible a todo tipo de personas y por lo tanto donde pueden concebirse las grandes aplicaciones de éxito en el futuro.
Los Fab Lab surgen como resultado de un proyecto del MIT que apadrina alguno y luego su número se expande exponencialmente por todo el mundo a medida que diversas organizaciones se sienten atraídos por el concepto. Forman una red global llamada Fab Lab Network.
Los Hackerspaces, de los que hay censados mas de 400 en todo el mundo, son espacios colaborativos habitualmente centrados en la electrónica. Este tipo de sitios no suelen tienen relación unos con otros ni existe un hilo conductor común como en el caso de los Fab Lab.
Makerspaces. Estos son espacios apadrinados por el grupo editor de la revista MakeMagazine y orientados a la educación.
Techshops. Es una red de talleres de EEUU en la que por una cuota mensual puedes utilizar un montón de máquinas, no necesariamente de fabricación digital.