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viernes, 14 de septiembre de 2012

Transición a bordo

Queridos lectores,

Sailor me ha hecho llegar una contribución interesante: cómo hacer la transición a un mundo con menos energía basándonse en un velero como hogar. No es baladí habida cuenta de su experiencia como marino. Que lo disfruten.

Salu2,
AMT

 

Vivir a bordo, otra manera de encarar la transición. 




En este magnífico blog se habla a menudo de las alternativas individuales ante la situación que se avecina. Por supuesto que lo ideal sería una solución colectiva, pero las inercias de la sociedad lo convierten en una opción tan compleja que difícilmente se podrá llevar a cabo. Habitualmente las alternativas de transición individual/familiar/grupal se basan en la autosuficiencia en granjas, agricultura sostenible, permacultura, etc.
En este texto intentaré plantear la alternativa "marina", es decir, la autosuficiencia viviendo a bordo de un pequeño barco de vela.
Ante todo ruego en lo posible huir del silogismo "tiene barco - es rico" y abandonar el prejuicio. Es cierto que muchos "ricos" tienen barco (aunque suelen ser motoras, un matiz fundamental), pero hay una gran mayoría de gente que navega que son trabajadores y profesionales de un nivel medio. Cierto también que España es un caso especial, en Francia por poner un ejemplo cercano hay mucha gente que en vez de un buen coche, una Harley, una autocaravana o un terrenito, se compran un velero, y por supuesto no son pobres, pero tampoco ricos.

Una vez sentada la premisa anterior vayamos al grano. Hablamos de un velero pequeño-mediano, digamos entre 10 y 14 metros de eslora (largo), suficiente para albergar cómodamente entre 2 y 6 personas aproximadamente durante tiempo indefinido.

Consumo energético: La vida a bordo es de bajo consumo de energía por necesidad. Se vive a 12 voltios, a base de fotovoltaica y/o eólica. Con un sólo panel de un metro cuadrado y un generador eólico sobra (en nuestras latitudes soleadas). Una instalación al menos 5 veces menor que la típica en viviendas aisladas. En cuanto al motor (todos los veleros actuales llevan un motor diésel) en caso de escasez (o alto precio) del combustible se usa sólo para maniobras en puerto (entrar y salir), que puede suponer un cuarto de litro cada vez que llegues o salgas. El consumo típico suele ser de unos dos litros/hora. Aún así se puede maniobrar a vela, con la práctica necesaria. En cualquier caso los antiguos clippers (grandes barcos mercantes a vela) funcionaban perfectamente sin ninguna clase de motor, y eran enormes.

Movilidad: La principal ventaja, la posibilidad de trasladar la "casa" al lugar más conveniente. En época de carencias y posible violencia es una ventaja nada desdeñable. Y el coste energético/económico de esos traslados a vela es cero o casi cero. Esto da la posibilidad de evitar las temperaturas más extremas, las épocas de clima desagradable, el traslado a zonas con mayor oferta alimenticia, más seguras, etc.
Agua potable: Todo barco lleva a bordo uno o varios depósitos de agua dulce de entre 100 y 1000 litros a grosso modo. La forma más evidente de conseguirla es repostar en tierra, pero también está la opción de recoger agua de lluvia (en el trópico en época de lluvias es más que suficiente) y las potabilizadoras de agua de mar aunque son caras y llevan unos filtros bastante sofisticados que quizás no sean viables en un futuro. En cualquier caso, siempre hay a mano una cantidad inmensa de agua salada que se utiliza para infinidad de fines: limpieza, sanitarios, incluso aseo y cocina (los navegantes autosuficientes saben la proporción agua salada/dulce ideal para cocer pasta, arroz, etc). Con todo ello el consumo de agua dulce se reduce enormemente pudiendo llegar a un orden de 50/60 litros persona/mes. Con 500 litros de agua una familia de 4 personas puede vivir perfectamente 2 o 3 meses (comparemos esta cifra con el agua necesaria para regar un pequeño huerto).

Alimentación: La forma de conseguir alimento más fácil es evidentemente la pesca. Aunque la sobrepesca ha esquilmado bárbaramente los caladeros de especies comerciales, sigue siendo posible la pesca costera artesanal para autoconsumo sin mucha dificultad. Y si la pesca industrial intensiva se reduce, el mar tiene un agrian capacidad de recuperación. Comparando con la vida "terrestre", si una persona dedicara a la pesca artesanal anualmente las mismas horas que un horticultor dedica a su huerto, no sería capaz de comerse todo el pescado que consiga. Y eso con técnicas de pescador aficionado, pues con un pequeña red o un palangre (artes prohibidas hoy en día a particulares) las cantidades se multiplican al menos por 10.

Transporte de mercancías: No se trata de vivir a una dieta estricta de pescado, no olvidemos que un velero puede transportar mercancías a coste cero, alimentos desde donde se produzcan, biodiesel, herramientas, y una lista infinita de cosas que pueden ser canjeadas por verduras, fruta, carne, etc. a los horticultores. Coste cero, no lo olvidemos. Es como si alguien inventara una furgoneta que se moviera cientos o miles de km empujada por el viento a unos 10 km/h sin pedalear, sin animales de tiro… No estaría mal, no?

Mantenimiento: Un velero es un artilugio complejo. Agua, electricidad, mecánica, tejidos, cabos, acero, fibra de vidrio, poliéster, caucho, madera, etc, etc… es imprescindible tener los conocimientos y habilidades necesarias para hacer el mantenimiento y reparaciones uno mismo (y en navegaciones largas esto ocurre aunque no exista la crisis). En un escenario de colapso donde fuera imposible conseguir materiales o repuestos, se pueden sustituir por materiales sencillos, como la madera, aunque eso implica más mantenimiento y trabajo físico, pero ya se navegó así y se puede volver a hacer.

Radio de alcance: En principio no hay límites. Por ejemplo, un velero pequeño (10 m) puede hacer perfectamente en la época de vientos favorables la travesía del Atlántico a vela en las siguientes etapas: Cádiz-Canarias: 7/8 días, Canarias-Cabo Verde: 8/10 días, Cabo Verde-islas del Caribe: 18/22 días. El recorrido inverso se hace por el norte (pasando por Bermudas y Azores) en un mes aproximadamente. Con un barco algo más grande la velocidad aumenta un 50%, con el consiguiente ahorro de tiempo.


Navegar a vela: Aquí tenemos la inmensa ventaja de que ya está todo inventado, probado, y comprobado a lo largo de muchos siglos. La navegación en un velero moderno, es un trabajo de "señoritas" en comparación con épocas pasadas (se dice que cuando los barcos eran de madera los hombres eran de hierro). Incluso sin ayudas electrónicas (GPS, sondas, radio, etc…) es perfectamente factible. La inmensa cantidad de información acumulada, las cartas náuticas trazadas con precisión absoluta y las técnicas de navegación no se han perdido ni se perderán.

Vida a bordo: Vivir en un barco no le gusta a todo el mundo, se mueve, es pequeño, dependes muchísimo del clima, tiene sus riesgos, poco espacio, humedad, etc. pero tampoco me imagino a muchos de mis conocidos empuñando una azada…

Coste: Y todo eso cuanto cuesta? Los barcos son caros, muy caros, utilizan materiales costosos, acero inoxidable, aluminio, poliéster… pero afortunadamente los barcos bien construidos (típicamente entre los años 60 y 80, antes de que se fabricaran en series millonarias) duran varias décadas. Yo mismo navego en un velero construido en el año 1975, he hecho singladuras de miles de millas y bien mantenido puede durar otro tanto. Esto tiene la ventaja de que a lo largo de los años el precio baja hasta niveles aceptables (un barco nuevo de astillero tiene un precio de locura). Digamos que por el precio de un todoterreno nuevo de gama media puedes comprar un barco en un estado aceptable, que con unos cientos de horas de trabajo y un poco de habilidad puede viajar a cualquier parte. Desde luego no es barato, pero por ese precio tienes vivienda sostenible, vehículo de transporte, alimentación a mano, medio de trabajo, posibilidad de elegir tu lugar de residencia y resiliencia, resiliencia, mucha resiliencia.

Es obvio que esta opción no es una solución colectiva, no podríamos vivir todos a flote, pero si una parte de la población lo hiciera, aparte de descongestionar la tierra, tendríamos automáticamente una red de transporte de mercancías a bajo coste que sería útil para todos.

Hay muchos más asuntos de interés, como el transporte en grandes veleros, pero no quiero extenderme demasiado, aunque creo que ya lo he hecho…
Por supuesto quedo a disposición de los lectores para más datos, aclaraciones o dudas.

Saludos flotantes.

Alfonso (Sailor)