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viernes, 16 de noviembre de 2012

Una mirada desde Barcelona a la primera huelga general europea



Queridos lectores,

El que es in péctore el cronista social oficial de este blog, Ferran Fontelles, ha hecho - a petición mía- esta pequeña pieza sobre la jornada de huelga general del miércoles pasado. Esta jornada es significativa no sólo por lo multitudinarias de las manifestaciones con las que concluyó, sino por ser la primera convocada para todo el ámbito europeo (aunque haya sido en los países del Sur de Eurpa donde ha tenido más resonancia). Les dejo con la crónica de Ferran.

Salu2,
AMT

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Éramos pocos y parió la abuela

Luis de Guindos, actual ministro de Economía y Competitividad español:

“La huelga no es el camino adecuado para reducir la incertidumbre. La hoja de ruta del Gobierno es la única alternativa posible. El camino iniciado es el único camino para salir de la crisis y garantizar el estado del bienestar". Tiene su miga que nuestro ministro de Economía y “Competitividad” fuese miembro del Consejo Asesor del banco de inversión Lehman Brothers en Europa. Estuvo trabajando allí hasta la quiebra y bancarrota de éste en 2008, lo que muchos consideran el desencadenante de la crisis financiera internacional en la que todavía navegamos. La mayoría de seres terrenales, si están en una empresa y esta entra en quiebra, tienen una mancha en su currículo, pero se ve que en las altas esferas la cosa va diferente. Ya no sé reconocer qué sensación me produce esa obsesión enfermiza hacia “los mercados”, este miedo casi medieval que tienen los gobiernos hacia un monstruo invisible. Es duro conocer la realidad energética mundial y ver que la obsesión de nuestros “gobernantes” es casi monolítica: reducir el déficit, no ofender al “los mercados” y saciar cualquier fantasía que tengan (por enfermiza y sadomasoquista que sea) en forma de recortes y más recortes, amputando ahora aquí ahora allá órganos varios del terminal estado del bienestar. Pasando por completo de la crisis energética. Una huelga general es una medida para responder a tanta sangría. Al Gobierno no le ha gustado/cree que no es quien debe valorarla. Era de esperar.

El baile
Para empezar, un poco del baile de cifras habitual. Siempre me ha gustado que para unas cosas nos cuenten con precisión de computadora y que para otras no pase nada por 80.000 personas más o menos. Depende de las gafas, supongo. Cifras en Barcelona: más de un millón de personas según los sindicatos convocantes, 110.000 según la Guàrdia Urbana, 50.000 según la Delegación del Gobierno Central en Catalunya. ( Nota: creo que los de la Delegación del Gobierno Central son miopes y salen a contar desde el balcón. En la pasada manifestación nacionalista del 11 de Septiembre: según los convocantes --> 2 millones de personas, Guàrdia Urbana y Departament Interior Generalitat--> 1,5 millones, Delegación Gobierno Central --> 600.000).  Trabajadores públicos que hicieron huelga: según Govern de la Generalitat 17%, según sindicatos 87%.

Según la Red Eléctrica de España (REE) cae el consumo de electricidad un 12,7% versus el 11,4% que dice el Gobierno (tampoco resulta difícil encontrar por la red fotos de farolas encendidas en pleno día por toda España: hecha la ley, hecha la trampa).

Los motivos de la huelga
La huelga general del 14N es ya la tercera en dos años. En la huelga del mes de marzo de este año, hice un análisis más centrado solo de lo que viví ese día en la calle. Esta vez voy intentar analizar los motivos de esa huelga. Voy intentar describir porque el ciudadano no está de acuerdo con “el único camino para salir de la crisis y garantizar el estado del bienestar" que nos impone el Gobierno español. Según él, la huelga no es el camino. Pero la realidad es que motivos no faltan.
La reforma laboral por si sola fue y es motivo de huelga. Según el sindicato CC.OO., el poder adquisitivo de los españoles ha disminuido un 30%, que atribuyen a la posibilidad que tienen las empresas de limpiarse las posaderas con los convenios (“tocar” los sueldos, por ej.), dada la nueva reforma. Apuntan que se han perdido medio millón de puestos de trabajo desde entonces y que se han duplicado los EREs. Subida del paro incesante (a pesar de la reforma, ya me intuía yo que eso de “abaratar el despido” liga poco con la creación de empleo...), y condiciones cada vez más restrictivas para conseguir las prestaciones. Pensiones congeladas, con futuro incierto, subida de la edad mínima de jubilación a la vista. Reducción de las ayudas a los más necesitados (congelación de la Llei de Dependència por ej.). Salario mínimo congelado. Recortes en los sectores públicos: en Catalunya, el Govern del partido gobernante CiU fue de los primeros en aplicar recortes en Sanidad y otras medidas (euro por receta). Fin de la sanidad universal y gratuita (supresión de ciertas subvenciones a medicamentos, exclusión de los inmigrantes). Subida aberrante de las tasas educativas (entre un 50% y 185% según sindicatos), disminución del profesorado, personal interino reducido en un 30% de sueldo y trabajo. EREs en empresas públicas (dado que ahora la ley lo permite). El gobierno ha dicho bye bye a la paga de navidad a todos sus funcionarios públicos este año. Se aplicó una amnistía fiscal que supuso un escupitajo en toda la cara a la gente de clase media que cumple con sus impuestos (un trato a favor que beneficia a las grandes empresas, que suponen el 73% de los impuestos evadidos, según sindicatos) y ya se está hablando de una segunda. Subida del IVA (en cultura del 8% al 21%, menuda estocada). Privatización de servicios públicos (Aena o Renfe en el horizonte). Todo esto en un momento histórico donde uno de cada cinco españoles está por debajo del umbral de la pobreza, 1,7 millones de casas en España tienen todos sus miembros en el paro. En Catalunya, el 8,8% de las casas (unas 245.000) tienen todos sus miembros sin trabajo. Con unos dirigentes que no convencen, que no muestran nivel intelectual alguno, que sueltan a veces lo primero que les pasa por la cabeza, la gente empieza estar harta. Tampoco ayudan al respeto reales cacerías de elefantes, coches oficiales o casos Urdangarinianos que de vez en cuando nos salpican y que solo alegran a los dibujantes de El Jueves. En fin, aunque la huelga “no sea el camino adecuado”, motivos no faltan. El ataque al estado del bienestar es manifiesto. La gente sigue esperando “el regreso del crecimiento que curará todos los males”. Y los números no mienten, la naturaleza no negocia. Como se comenta en este blog, el crecimiento no volverá porqué existen limitantes físicos que lo impiden. 2 y 2 son cuatro.

Los hits de la manifestación.

Imagen de la versión digital del diario Ara, http://www.ara.cat

Me pasé por la manifestación convocada por la CGT en los Jardinets de Gràcia a Barcelona, a las 18:00h, a la que creo se juntaron varios colectivos. Estuve un rato por allí, observando. Me fui antes de que se diluyera (o la diluyeran). Vi padres con sus hijos, gente de edad avanzada, profesores que he tenido en la universidad, colegas míos, policía con máscaras antigás, petardos, caretas de anonymous, silbatos, saludé el helicóptero: lo visto en otras ocasiones. “Mariano el re-corto” aparecía más de una vez. “Catalunya is not CiU" (en alusión a una hipotética mayoría absoluta en las próximas elecciones y/o al abuso de recortes que percibe el ciudadano). “Troika go home” “Ni un euro más para salvar bancos” y otros mensajes parecidos: en referencia al inminente rescate español por parte de Europa, y a la llegada de los “hombres de negro” que lo controlaran (es que dicho así, parece hasta de película...). “La imposición no es la solución, los recortes en las Cortes” atendiendo al sentimiento de que la crisis la pagamos los de abajo. “Que el próximo parado, sea Mariano”, “La deuda mata”, “Capitalismo=Monopoly” “Violencia es no llegar a fin de mes” y muchas más cada cual más ingeniosa. Varias movilizaciones concretas: las camisetas amarillas de los que se manifiestan por los recortes en educación, empresas concretas donde ha habido varios despidos, gente con la pancarta que expresaba su caso particular. Al pasar por delante de los cajeros automáticos (algunos llenos de basura, pegatinas y eslóganes con grafitis) la gente gritaba “¡Culpables! ¡Asesinos!” en relación al reciente suicidio de una ex concejal del PSE en Barakaldo porque tenía que ser desahuciada. Qué sorpresa hoy al leer que el Gobierno ha puesto "remedio". Referencias al consumo desmesurado, a la compra de productos de proximidad y alguna cosa más, pero en ningún momento oí nada al respecto de la crisis energética. (Quizás sí había, pero no las detecté). Nota final: curioso el contraste de la gente circulando pacíficamente, las luces de navidad instaladas y apagadas, y las luces azules de los furgones de los Mossos iluminándonos a cada esquina.

Hechos acontecidos
La actuación de los Mossos d'Esquadra (cuerpo de policía de Catalunya), en su línea. Treinta detenidos en Catalunya,  un Mosso atropellado por una de sus propias furgonetas,  una mujer que de un balazo de goma pierde un ojo, varios heridos. Quizás lo más notable fue un chaval de trece años en Tarragona, que se convirtió en Trending Topic mundial en Twiter, tras ser agredido “accidentalmente” por un Mosso. Vi basura en el suelo, cerca de los contenedores, pintadas en muchas paredes. Se quemaron dos coches de la Guàrdia Urbana. Curioso también lo acontecido en el Palau de la Música, donde algunos presentes apedrearon la totalidad de los vidrios de los exteriores y causaron importantes desperfectos en los alrededores. Se ve que hay quien se acuerda todavía del Caso Millet o saqueo del Palau de la Música, quizás el mayor y más reciente caso de corrupción y tráfico de influencias acontecido en Catalunya en los últimos tiempos. Algunos tienen memoria, pensé. Ocurrieron muchas más cosas, como es preciso en toda buena huelga: piquetes más o menos agresivos en el trato, carreteras cortadas, polígonos industriales más o menos vacíos, facultades más o menos vacías, encontronazo verbal Xavier Trias (alcalde de Barcelona) versus autubusero indignado, desperfectos y pintadas al lado de escenas de absoluta normalidad (ya se sabe, somos gente de bar, se puede hacer huelga en el bar, mejor dicho, se debe hacer huelga en el bar). 

A pesar de todo, la gente está muy harta y se ve muy cansada ya de la situación. La exclusion social a la que nos vemos sometidos es más que evidente ya. Solo no lo ven los que no lo quieren ver.

Política
Comentario escuchado al vuelo en la manifestación: “¿Cómo se debe sentir el votante de fuera de Catalunya? Al menos aquí tenemos a qué corrupto elegir. Bromas a parte, existe pluralidad política. El bipartidismo encubierto español PPSOE debe ser frustrante. Mariano es malo, pero, ¿cuál es la alternativa? Están en coma (los del PSOE, se entiende...)”. El debate del nacionalismo catalán está en la calle, se palpaba en la huelga también, era un factor más añadido. No eran pocas las esteladas o las banderas republicanas que vi. Hay una parte significativa del catalanismo que quiere ya separarse de España. Unos miran sólo el bolsillo (dado el trato fiscal y las míseras inversiones que el Gobierno Central da a Catalunya). Otros se basan en el sentimiento de identidad catalán, el cual sienten que es torpedeado constantemente por parte de España (Ministro Wert, qué coño quiere decir "españolizar a los niños catalanes"?)). Otros sencillamente ven en la Independencia la oportunidad de tirar por el retrete Marianos, Cospedales, Sorayas y demás fauna de la que no se fían. Yo no percibo un sentimiento de odio hacia “lo español”. Nada más noto hartazgo, desconfianza, indignación, pesadez... La creación de un estado catalán no sería la solución a todas las cosas (creo que muchos catalanes no son 100% conscientes de ello...), pero sin duda sería una herramienta para que la sociedad catalana pudiera decidir más concretamente su rumbo, en estos tiempos revueltos (ídem para el resto de la sociedad española), y dado el ostracismo con que el Gobierno trata al Govern de la Generalitat, no parece una opción descabellada. A fin de cuentas, sin energía abundante y barata la globalización se hace trizas, y todo parece volver a lo local. Tendremos que esperar a los comicios del 25N. El panorama catalán es muy diverso, un intríngulis de formas de pensar, pactos, escenarios, personas. Entiendo que a los lectores del “otro lado del Charco” les pueda costar seguir según que hilo, pero es que la realidad es la que es y las cosas andan agitadas (“No pasa nada, la gente está animada!” que oí gritar alguna vez en la manifestación).

No solo Spain is diferent.
Las manifestaciones también tuvieron lugar en Portugal, Grecia, Italia (donde los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad fueron muy violentos en Roma y donde hubo más de cien mil manifestaciones), Bélgica (¿te quieres unir al club de los PIIGS, Bélgica?) y hasta en Polonia, en lo que fue una "jornada de acción europea". No tuvieron todos los países el mismo grado de seguimiento, pero me parece significativo que se tenga ya capacidad para organizar algo a la vez en distintos países de Europa. Incluso salió por TV3 (Televisión autonómica de Catalunya) que algunas personas se manifestaron en Alemania (!) en solaridad con las medidas impuestas por la eurozona a los países del sur (queda humanidad en este mundo, todavía). Algo se está gestando. Algunos se quedarán con que la burbuja inmobiliaria o las hipotecas subprime estallaron, y que ahora estamos de resaca (al estilo del sapo de la fotografía). Para mi y para cada vez más gente, esto no es más que el inicio de los últimos coletazos del pez llamado capitalismo global, una evidencia más de que el colapso, salvo que crezca una consciencia a nivel de especie que lo remedie, es más que posible.

Para terminar
Ultimamente veo que la gente usa frases de otra gente para sus escritos, sus libros, con la voluntad de terminar de transmitir todo lo que se quiere transmitir. Aquí va quizás lo más interesante que he escuchado en estos días. Teresa Forcades i Vila dixit:

"La huelga general del #14N es muy importante porqué también se hace en solidaridad con otros países, es un ejemplo de organización social, que es lo que tenemos que hacer. Pero es de un solo día y se puede quedar en el mero símbolo. Es el momento de acciones que vayan más allá y transformar la sociedad: la huelga indefinida (una medida seria que se tiene que organizar bien) tiene como consecuencia una desligitimación del orden imperante, que es lo que necesitamos, porque tenemos que reconstruir el pacto social. Es el momento de reforzar desde la base la organización porque un día se pueda convocar una huelga general indefinida. El objetivo no es la huelga, es el cambio social en profundidad”.

(Nota: para quien no lo sepa, Teresa Forcades es licenciada en medicina y teología, doctora en salud pública, un referente mediático actual, y además es monja benedictina en el monasterio de Sant Benet. Es para quitarse el sombrero que una monja lo tenga más claro que la mayoría de ciudadanos prototipo de clase media).

No pasa nada, la gente está animada.


Ferran Fontelles, estudiante universitario.




domingo, 1 de abril de 2012

Día de huelga


Imagen de www.unfotografo.es

Queridos lectores,

La semana pasada no estuve en España. Fui a hacer algo importante, previsto desde hace meses, a luchar una vez más en Europa... pero no les puedo contar más detalles. El caso es que no estuve la jornada de huelga general, probablemente una de las jornadas más decisivas para el futuro de España, y por eso no puedo narrar en primera persona qué sucedió. Pero uno de los lectores sí que estuvo, estuvo en el meollo de los acontecimientos de Barcelona, y ha accedido a escribir su crónica de ese día.

Les dejo, una vez más, con Ferran Fontelles.

Salu2,
AMT
 

29 de marzo de 2012. Huelga general. Barcelona.

Los días previos fueron tensos, irritantes, nerviosos. Se cocía algo. El ambiente llevaba macerando varias semanas, meses, pero fue la víspera cuando se empezó a notar que el día siguiente iba a ser un día largo, muy largo. Se empezó a notar la electricidad estática que emana de una buena parte del pueblo: indignado, aturdido, enrabiado, arruinado o deprimido. Alterado, vamos. Me fui a dormir recordando el cortado que hice en el bar de siempre. “Mañana abrimos, no os preocupéis, aquí no pasan los piquetes y si pasan, no la lían”. Cerré los ojos. Me dormí.

Me levanté hacia las ocho y media. Salí a la calle. Di una vuelta antes de ir a por el café. Tenía mucha curiosidad de ver como empezaba el día en mi zona. Crucé el semáforo: creí ver pocos coches. No sé si me traicionó el subconsciente, o es que había menos de lo normal (luego entendí que con Diagonal y Ronda de Dalt cortadas intencionadamente, quizás eso tenía explicación física). El bar estaba abierto y vacío. ¿Esquiroles? Supongo, pero, ¿no estaban en su derecho también? Es que al final del día hasta dudaba de cuales eran los derechos de los que abrían y los de los que estaban en huelga, cuales eran las diferencias entre autónomos o trabajadores sujetos a un jefe, si se puede llamar piquete a gente que aprovecha para robar pequeñas cosas... Llegó un hombre, pidió un café con un poco de coñac, y explicó que unos piquetes le habían hecho cerrar (su oficina de inmobiliaria, precisamente). El seguimiento de la “vaga” (huelga) era desigual en mi barrio: partes que parecían transmitir normalidad seguidas de tiendas más o menos cercanas entre sí cerradas. TaTaTaTaTaTaTaTaTaTa... el primer helicóptero del día, a media mañana. Me hice la comida. Puse la televisión: fallaba el señal a ratos. Miré Internet: iba un poco más lento de lo común. El Gobierno hablaba de “normalidad” a esas horas. La única clase que tenía ese día estaba suspendida. La profesora ya avisó de que secundaba la huelga, argumentando que estaba preocupada, que veía como el dinero de su Departamento peligraba, y que no iba a venir a dar clase. “He visto el barrio, he comido, he seguido el breve parte informativo que dieron por la TV.. ¿qué hago aquí en casa?” pensé. “Voy a ir al centro, donde está convocada la manifestación. Mier--, servicios mínimos en transporte público”. Cogí la chaqueta y salí andando. 

Durante la larga caminata, fui observando distendido qué tiendas estaban cerradas y cuales no. La gente andaba en mi dirección. Todo normal. Escuché una conversación cercana “No sé cuales sindicatos han convocado la huelga, pero estoy en el paro, y con tal Reforma Laboral no pinta bien la cosa”. Iban a la manifestación, sin duda. Luego me enteré de que fueron varias las marchas que se emprendieron separadamente para llegar al mismo punto. Llegué a los aledaños de la Plaça Catalunya (corazón catalán del Movimiento 15-M del año pasado, punto de celebraciones del Barça también, quizás el punto más amplio y céntrico de la ciudad). Estaba en una calle cercana. A partir de aquí el relato tiene tres partes: la que viví, la que pensé y la que leí.
La que viví. Llegué y vi un mosaico generacional, personas de distintas etnias y estatus. Gente de todo tipo. Padres con sus niños. Gente que iba a título individual. Gente con su grupillo. En silencio. Gritando alguna que otra consigna. Con y sin pancartas. Con música. Leí “Nuestro Presi: Atur Más” en lugar del correcto Artur Mas, President de la Generalitat (atur es paro en catalán). El ambiente era cordial. Las conversaciones entre gente que no se conocía eran habituales. “La culpa es de la corrupción y de la nula planificación de las obras públicas y de su viabilidad” decía un hombre a otro. “Acaban de echar mi compañero de curro! ¡Qué fuerte! ¡Estoy flipando!” decía a su novia un chico con la cara descolocada. “Vivíamos por encima de nuestras posibilidades pero lo de ahora tampoco hay derecho”. Y de repente... “Orgulloso de estar, entre el proletariado, es difícil llegar a fin de mes y tener que sudar y sudar... pa' ganar nuestro pan”. Me quedé helado. Una señora que podría ser perfectamente mi abuela cantando el Vals Del Obrero, del grupo Ska-p ( un grupo con un público potencial de una generación más joven respecto a la mujer que lo cantaba tan felizmente). Estaba de repente cerca de la marcha de los “Iaioflautas”, un grupo de gente mayor, curtida, que se sintió ofendida (imagino) tras el 15-M, cuando parte de los medios empezaron con lo de “perroflautas por aquí, perroflautas por allá” intentando desprestigiar tal movimiento, y decidieron que también ellos debían hacer notar su malestar. Pensé: “tiene miga el asunto que se manifiesten los que consiguieron tales derechos ahora que peligran”. 

Imagen de www.cgtbarcelona.org

 Vi varias situaciones graciosas y pancartas ingeniosas, cuando de repente oí alguien con un “ya la lían”. De repente me fijé (poco observador yo...) que salía humo negro de no sé qué calle. Había visto varias brigadas de los Mossos d'Esquadra (cuerpo de policía de Catalunya), pero estaban estáticos, erectos, inmóviles. No había visto disturbio alguno hasta el momento. La gente se quedó donde estaba, pero algunos empezaban a desfilar andando. Sabía como acabaría aquello, y me sumé a ellos: no quería tener que correr. Hasta aquí lo vivido.

Imagen de www.noticias.lainformacion.com

Quería coger el metro, pero me fui a pie: prefería andar otra hora más que subirme y estar como una anchoa dentro. Tampoco hacía mal tiempo ni era demasiado tarde. Pensaba mucho. Qué debe estar pasando. Si han empezado ya las cargas policiales. ¿Y los niños, abuelos y gente de bien que acababa de ver? ¿Y mis conocidos? ¿Qué factor es el culpable de que siempre acabe la cosa igual? Al cabo de unos cientos de pasos mi reflexión interna pasó por varias formas intermedias hasta llegar al Peak Oil, otra vez más, otro día más... ¿Y si la gente supiera la que se nos avecina energéticamente hablando? ¿Y si nos lo contasen cómo es sin más? ¿Cuál va ser el futuro? ¿Qué parte de los manifestantes se quedan solo con el “la culpa es de ZP o de la corrupción o de la evasión o de.....” y qué parte también sabe que hay algo más, algo más estructural? ¿Si ya estamos como estamos, hasta donde llegaremos, donde está la línea? ¿Que será del mundo, que será de mi? Y cuando ya tenía un barullo mental considerable, cuando las piernas me andaban solas, casi místicamente mi subconsciente se puso en alerta: el portal de mi casa, casi me lo paso de tanta abstracción.

Lo que leí. Llegué a casa, precalenté el horno para hacer una pizza y me senté en el sofá. Las redes sociales ardían ya con vídeos, fotos y comentarios de lo vivido en Plaça Catalunya y Barcelona en general. Empecé a ver vídeos que colgaba la gente en Internet. Me quedé un poco alterado: me enteré de que los Mossos de Esquadra (tras pillajes, actos vandálicos y fechorías varias de una gente que no sé que concepto deben tener de manifestación...) empezaron a usar gases lacrimógenos con el fin de dispersar a la multitud. Dicho gas se había usado de forma muy poco continua en los últimos años, señal de que fue una tarde intensa. Vi varias fotos de gente que estuvo allí con cámaras, de porrazos, de persecuciones, hasta una foto de una madre protegiendo a sus hijos de una carga de los Mossos, con las caras de los niños llorando aterrados o el vídeo donde se pega a un hombre que iba con muletas. 


Imagen de 20minutos.com


Quizás ya rizó el rizo otro vídeo donde aparecen unos bomberos enseñando a los Mossos moratones de porrazos y donde se oye a un bombero gritando “...además trabajamos juntos, somos compañeros”, y que acaba con la policía lanzando más gas lacrimógeno, para finiquitar el asunto. Me enteré de que hubo varios detenidos y pensé “como siempre, van a detener los pocos que han pillado”. Qué más da lo que exactamente hicieron. Qué más da si lo hicieron con motivo de liarla solamente, o con el afán de cambiar la sociedad, o con ánimo solo de bloquear el acceso a Barcelona: son los que pillaron, unos pocos, buenos o malos, de los que estaban cerca del meollo en un momento incómodo. Pero ya los tienen, los cabecillas de turco. Y ya más adelante se empezaron a oír voces de la casta política. Que si merecen sanción digna, de que si deberían merecer penas al estilo kale borroka (¿al nivel de terroristas?), de que si “la huelga no recibió suficiente respaldo como para que el Gobierno de España deje de tomar las decisiones correctas” (ministro alemán de finanzas Wolfgang Schauble dixit). Frases como la del conseller de Interior Felip Puig respecto los heridos “Ya no vale decir yo pasaba por allí”. Imagino que será el caso de los que han sido operados por rotura de bazo, tras patada de Mosso. Fotos de sangre y sudor y pancartas y enfrentamientos. Vídeos de choques, de llantos, de gritos y de pena. Llegó un momento ya que cerré el ordenador. Abrí la única lata de cerveza que me quedaba y me estiré en el sofá. Dónde vamos, dónde iremos a parar. Qué queremos. Qué hemos conseguido con la huelga. Qué ha ido bien, qué no. Qué nos queda por hacer. ¿Se enquistará tal nivel de violencia? ¿Irá a más por ambas partes? Hasta que al final, miré el techo y pensé: por hoy basta. Mañana volveremos con la “huelga”, ni que sea a título individual. Ya que, según creo, esta crisis no acabaránunca, al menos dentro del actual paradigma. Me puse en la cama. Estaba muerto de cansancio. Cerré los ojos y me dormí.

Ferran Fontelles, estudiante universitario