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miércoles, 31 de diciembre de 2025

Decimosexto año de este blog


Queridos lectores:

Hace unos días, una periodista que me entrevistó me explicó que había comentado en la redacción que me iba a entrevistar, y que varias personas le preguntaron si iba a llegar el apocalipsis que llevo tanto tiempo anunciando y que nunca llega. Obviamente, quien dice eso es un necio que nunca ha leído nada de lo que he escrito ni ha ido a una de mis conferencias. Resulta especialmente ridículo decir esas cosas teniendo en cuenta, por ejemplo, este artículo que escribí hace 12 años, allá por 2013, cuando aún no llevaba tres años de singladura en este blog. Léalo, por favor, si es Vd. de la opinión de que yo soy un profeta del apocalipsis, ya que a lo mejor lo que sucede es que el que es un profeta del apocalipsis es Vd., querido lector, si así pensaba.

Porque, tal y como explicaba en aquel artículo, incluso si estuviéramos en un proceso de colapso lo que veríamos sería una degradación gradual a través de los años y las décadas, un progresivo irse haciendo más pobre mientras vamos siguiendo con nuestra vida cotidiana. Y lo cierto es que después de los 16 años que llevo haciendo divulgación, resulta difícil negar que, efectivamente, nos vamos haciendo más pobres. Resulta difícil negar que hay cada vez más inestabilidad en el mundo. Resulta difícil negar que cada vez hay mayores problemas de suministro, de muchas cosas, en regiones cada vez mayores del mundo. Resulta difícil negar que hay una belicosidad creciente. Resulta difícil negar, en suma, que todas las cosas que anticipábamos hace 12 años están efectivamente sucediendo.

Y, sin embargo, a pesar de la clamorosa evidencia, y a pesar de que yo siempre he dicho que el objetivo de esta divulgación es intentar evitar los peores escenarios, y que es posible seguir escenarios mucho mejores, y que de hecho es eso lo que debemos pretender... a pesar de eso, sigue habiendo un empecinamiento malsano y tóxico en considerar que divulgar esta situación y buscar soluciones es "catastrofista", como si no fuera suficientemente catastrofista la evolución que estamos siguiendo.

También es verdad que ésta actitud es muy española. Aquí en España se está produciendo un proceso de degradación, de gentrificación, de destrucción de la clase media,... pero aún así las condiciones de vida aquí son bastante buenas para la mayoría de la población. Sin embargo, estoy convencido de que una buena parte de mis lectores del otro lado del Atlántico no estarán tan de acuerdo con que las cosas estén yendo bien. Y es que, como siempre, no nos acordamos de Santa Bárbara hasta que truena. En fin... 

Comienzo con estas reflexiones en éste, el último post del año, en el que generalmente analizo el devenir del blog, de esta bitácora que comencé hace casi 16 años. Vemos su pasado, presente y futuro.

Pasado: 

El año 2025 ha sido un año bastante turbulento, sobre todo en cuestiones geopolíticas. La segunda llegada de Donald Trump a la presidencia de los EE.UU. ha venido de la mano de un programa de reforma radical del estado norteamericano y de sus relaciones con el mundo. Desde los despidos masivos, la agresiva política migratoria, los aranceles y los planes de paz impuestos a terceros países, Donald Trump ha irrumpido como un elefante en una cacharrería y ha puesto todo patas arriba. Al mismo tiempo, la escasez de diésel y gasolina se está haciendo cada vez más patente en Bolivia sobre todo, pero progresivamente también en otros países de América Latina, y también en África. Entre tanto, Alemania profundiza su crisis industrial y Francia su crisis política. En el plano ambiental, la temperatura global ha bajado un poco con respecto al máximo de 2024, pero el promedio de todo 2025 se va a mantener por encima de los +1,4 ºC respecto a los niveles preindustriales, y con la perspectiva de que en 2026, si viene de nuevo El Niño, podamos llegar a +1,7 ºC. El año 2025 acaba también con una buena colección de eventos extremos, aunque afortunadamente esta vez España no ha salido tan mal parada, aunque la persistencia de fuertes tormentas incluso en invierno no es demasiado buen augurio.

Mucho han cambiado las cosas desde que empecé. Ahora escribo bastantes menos posts cada año: no porque no haya temas interesantes e importantes que tratar, sino porque ahora tengo aún menos tiempo. El tipo de divulgación que hago ha ido cambiando. Entonces escribía mucho más, ahora doy muchas más conferencias (115 este año, aparte de una cantidad simplemente incalculable de entrevistas en medios diversos - solo la semana del apagón dí 60). Lo que sí que he intentado este año - y casi he conseguido - es que al menos se publicase un post al mes. Cerramos este año con 23 posts (contando éste), lo cual es mejor que los tres últimos años y espero que en 2026 podamos aumentar un poco más la cantidad, y escribir al menos dos posts al mes. También hay que decir que el blog ya no tiene posts invitados, fundamentalmente porque el mayor contribuyente, Beamspot aka Guillem Planisi, ahora tiene su propio substack.

El tipo de estadísticas del blog que calculaba cada año ha dejado de tener sentido. En los últimos dos meses se está produciendo una cantidad masiva de entradas en el blog, principalmente desde Singapur y desde EE.UU., las cuales seguro que están originadas por motores de búsqueda que alimentan inteligencias artificiales. Gracias a eso, la cantidad de visitas se ha multiplicado casi por 4 y en pocas semanas hemos sobrepasado ya los 18 millones de páginas vistas. En fin, como digo, estos números se han desvirtuado mucho y tiene poco sentido darlos. Sí que tiene cierta gracia ver cómo queda el ránking histórico de posts más visitados: en primer lugar, "Un año sin verano", con 126.000 visualizaciones; después, "Digamos alto y claro: esta crisis económica no acabará nunca", con 117.000; "El pico del diésel", con 89.500; "La España buena y la España mala", con 72.200; "Tus vecinos no se conformarán con un YA OS LO DIJE", con 71.500; "El por qué de un llamamiento", con 60.300; "Eres un pringao", con 59.900; "La tormenta negra", con 57.000; "La espiral", con 56.8000, y "Fracking: rentabilidad energética, económica y ecológica", con 55.200. No hay grandes cambios con respecto al año pasado, y ninguno de los posts en el top 10 (o ni siquiera del top 20) es de este año. El blog ya está en una fase de madurez y por tanto su evolución es más bien lenta.

Presente:

Mi cuenta en X está prácticamente inactiva (no la cierro para que los trolls no se apropien de mi nombre de usuario). Ahora uso sendas cuentas en Mastodon y Bluesky, aunque en ninguna de las dos tengo el nivel de actividad que llegué a tener en su día en twitter. Últimamente doy más charlas relacionadas con los proyectos de plantas de biogás y biomasa, ahora que los proyectos de Renovable Eléctrica Industrial están empezando a perder protagonismo. En cuanto a mi propia actividad de investigación, estoy muy metido en el análisis de los cambios de la circulación profunda del océano en los océanos polares, y particularmente en los cambios de la AMOC en los últimos años, usando datos de teledetección, algo muy novedoso; aparte de alguna pequeña sorpresa que estoy preparando. Sigo siendo el blanco de críticas absurdas y maliciosas por parte de algunos actores políticos y sociales, pero todo dentro de la anormalidad habitual.

Futuro:

El año que comienza se adivina intenso también en charlas, aunque voy a intentar moderar su número porque quiero priorizar mi trabajo de investigación y algunas cuestiones familiares importantes; espero por tanto no superar las 60 charlas en el conjunto del año. Al mismo tiempo, voy a esforzarme para intentar sacar un par de posts al mes, sobre todo en temas de actualidad. Podrán seguir la actualidad de mi actividad en las redes sociales.

2026 es un año de transición hacia lo que se adivina como la fase de descenso acelerado de nuestra sociedad. Al mismo tiempo, la obsesión malsana por el biogás y la biomasa promete incrementar enormemente los niveles de conflictividad social actuales. Y encima, con un riesgo creciente de eventos extremos muy graves, sobre todo si al final empieza un nuevo El Niño. Como siempre, les recomiendo que permanezcan en la sintonía de este blog.

Y por acabar, les deseo un Feliz y Venturoso 2026. Cuídense mucho ahí fuera, y nos veremos por aquí. 

Salu2.

AMT 

viernes, 26 de diciembre de 2025

The Oil Crash: Año 20


Queridos lectores: 

Como cada año, llegamos a ese momento en el que hacemos un resumen de los eventos más importantes que han marcado su devenir, principalmente desde el punto de vista de la crisis de sostenibilidad en la que estamos inmersos, sin descuidar cada uno de sus aspectos: ambientales, de recursos y sociales. Y este año ha venido especialmente cargado de eventos, por desgracia, por todos los frentes.

- La presidencia de Trump: La nueva entrada de Donald Trump en la presidencia de los EE.UU. ha sido de todo menos plácida. La mayoría de las medidas que ha tomado, tanto el frente interior como el exterior, son violaciones claras y sistemáticas de leyes nacionales e internacionales que buscan proteger derechos básicos. En el frente interior, destaca la actuación represiva y con nulo respeto a los derechos humanos de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (los infaustos ICE) y la toma de medidas personales dirigidas a individuos concretos como represalia por sus acciones en favor de los derechos humanos, como es el caso de la relatora especial de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, aparte de otras medidas más bizarras como declarar Antifa organización terrorista (cuando es solo una etiqueta genérica, no una organización) y en general la violencia verbal contra sus oponentes políticos o simplemente periodistas, buscando la intimidación siempre. Enturbian aún más la situación doméstica los actos de violencia política (como el asesinato de Charlie Kirk) o la turbia historia con los archivos de Jeffrey Epstein. Mientras tanto, en el frente exterior la política del Sr. Trump ha sido todavía más destructiva: aranceles (que propone o quita en función de la capacidad de coacción del otro, especialmente ridícula la actuación de los EE.UU. con los aranceles a China), afán expansionista (ahí tenemos las declaraciones de Trump diciendo que necesitan Groenlandia o que el petróleo de Venezuela es suyo) y en general un alto grado de injerencia geopolítica, con resultados que van a acabar siendo desastrosos: ahí está el plan de paz para Ucrania que es de facto un plan de rendición incondicional y de sometimiento al capital americano, su plan de reconstrucción de Gaza que pasa por consumar la actual limpieza étnica y crear un resort para ricos, la guerra de (aún) baja intensidad contra Venezuela incluyendo la incautación de petroleros, y ahora el bombardeo de posiciones en Nigeria  (de repente los EE.UU. se han dado cuenta de que en el principal productor de petróleo de África se mata a cristianos). En resumen, un desastre total... y aún no lleva ni un año.

- El reagrupamiento geopolítico: Mientras los EE.UU. intentan reforzar su papel como amos del mundo, los BRICS no se han estado quietos y avanzan en su consolidación como contrapoder global. La enorme torpeza de los EE.UU. ha favorecido un mayor acercamiento entre dos rivales regionales tradicionales, como son Rusia y China, los cuales están estrechando cada vez más sus lazos comerciales y haciendo más fuerte su unión. En particular, Rusia exporta cada vez más gas natural hacia China y más petróleo hacia la India, y con la consolidación de estas rutas comerciales la importancia de Europa como cliente se va debilitando a marchas forzadas. El hecho es que Rusia no volverá ya nunca a ser un suministrador tan importante de Europa: ha diversificado su mercado, lo cual le dota de resiliencia y disminuye la capacidad de coacción de Occidente. El problema es más bien para Europa, ya que que, ¿de dónde va a conseguir ahora energía barata? Por si fuera poco, los BRICS están consolidando su sistema de intercambios bancarios y cada vez se están usando más sus propias monedas, como los rublos y los yuanes, para los intercambios de materias primas, debilitando así el papel del dólar como divisa de reserva. Quizá los EE.UU. han entendido que ya no van a poder imponer su moneda al resto del mundo, y que su "privilegio exorbitante" está llegando a su fin: de ahí los aranceles y de ahí su prisa por forzar su propia reindustrialización. El problema es dónde queda Europa en todo esto. 

 

- El hundimiento de Europa: Europa se está quedando sin escapatoria. Abandonada por los EE.UU. en una guerra imposible de ganar en Ucrania, carente de energía barata para poder mantener su industria (el gráfico que acompaña estas líneas ilustra el hundimiento del sector industrial en Alemania desde 2017), con un modelo de transición energética que está fracasando por falta de tecnologías palanca capaces de producir una verdadera substitución energética... Europa no sabe a dónde va, porque en ningún momento ha contemplado la posibilidad de que su plan de transición y en general sus políticas no tuvieran una base técnica: el dominio de los tecnócratas formados en escuelas de negocios ha descuidado la comprensión de las leyes más básicas de las ciencias naturales, desde la Física a la Biología, pasando por la Geología y la Química. Nuestros líderes están desorientados y al tiempo se echan para atrás en la prohibición de coches con motor de combustión interna para 2035 pero siguen adelante con la idea del rearme mientras proponen 47 proyectos de minas para la extracción de minerales estratégicos en el todo el territorio de la UE. Mientras tanto, la intención de voto a los partidos de ultraderecha sube en toda la UE, como respuesta a la demostrada inoperancia de los desnortados partidos tradicionales. Europa no sabe a dónde va, Europa va a la deriva y probablemente se va a estrellar contra algo.

- La guerra de Ucrania: Un año más, y ya van casi tres, de guerra cruenta, de miles de vidas segadas, de ciudades destruidas, de poblaciones desplazadas... Este año, el ejército ruso ha decidido atacar masivamente la red eléctrica, así que en medio del crudo invierno ucraniano está faltando electricidad en la mayoría del país. Ucrania tiene problemas para seguir reclutando, en tanto que Rusia utiliza mercenarios de otros países afines y al mismo tiempo ha impulsado su propia industria armamentística. Las consecuencias de todo esto son claras, aunque sé que resulta de mal tono decirlo: la realidad es que la guerra se está perdiendo, el frente colapsa por diversos sitios y las fuerzas ucranianas ya no están en condiciones de evitar el avance de los rusos, solo de retardarlo. Europa no tiene un plan B, en tanto que los americanos ya están pensando en otras cosas...

- El genocidio en Palestina: Hace más de dos años que Israel comenzó una campaña de exterminio sistemático de la población palestina, sobre todo en la Franja de Gaza. Hay decenas de miles de muertos, posiblemente centenares. Naciones Unidas declaró la situación de hambruna, consecuencia de las política de bloqueo de acceso de alimentos y medicamentos a la Franja. Precisamente para intentar forzar ese bloqueo, varias flotillas han intentado llegar a la costa de Gaza, sin éxito, pero por lo menos han servido para aumentar la conciencia en el mundo occidental de la salvajada injustificable que está pasando en este rincón del mundo. En este momento, se supone que se ha iniciado una tregua y un proceso de paz, pero Israel sigue matando varias decenas de palestinos cada semana, y la vida en la Franja sigue siendo durísima. El exterminio sigue, solo que a otra intensidad; y por desgracia esta estrategia ha funcionado, ya que los medios de comunicación occidentales efectivamente han reducido la intensidad de su cobertura de esta tragedia.

- Año de incendios: el año 2025 se estrenó con unos incontrolables fuegos en California, que amenazaron zonas muy pobladas y que causaron la destrucción de unas 18.000 viviendas y la muerte de hasta 400 personas (las estadísticas son muy variadas por la disparidad en la consideración de la causa de muertes, por ejemplo por inhalación de humo). Después, y como se está convirtiendo en costumbre, una nueva oleada de fuegos en la Columbia Británica, en Canadá, con la destrucción de casi 900.000 hectáreas de bosque. Y en España el mes de agosto vio incendios de grandes proporciones en el noroeste y en particular en mi provincia natal, León, con 135.000 hectáreas quemadas tan solo en Castilla y León. La sensación de impotencia, el abandono, la indiferencia y que a pesar de la tragedia nada cambie, todo eso contribuye a que este episodio en particular sea una de las píldoras más amargas de tragar este año para mis paisanos.

- Eventos extremos: A pesar de que el calentamiento global sigue acelerándose, 2025 no ha sido un año pródigo en eventos extremos: ha habido, por supuesto (por ejemplo, la tempestad que inundó la localidad marroquí de Safi causando 37 muertes hace un par de semanas), acompañado de otros eventos inusuales como la nevada en Arabia Saudita o los 20 grados que se marcaron ayer en Islandia, por encima de la máxima habitual en junio. Pero afortunadamente este año no han sido pródigo en eventos extremos particularmente en España, y los que ha habido han tenido una extensión espacial y temporal limitada. A una escala mayor, la temporada de huracanes de 2025 ha cerrado con uno de los conteos más bajos de la historia reciente, aunque con huracanes más fuertes. La causa de que se formen menos tempestades posiblemente tiene mucho que ver con una atmósfera mucho más inestable y mayor cizalla horizontal, que inhibe la formación de procesos convectivos. Eso sí, cuando se forman son más violentos. Qué pasará a medida que la energía disponible sea mayor, siguiendo el proceso de calentamiento, es algo con lo que solo podemos especular, pero la intuición es que veremos eventos nunca antes vistos por su violencia.

- Protestas pro-Palestina en España: España es uno de los países de Europa donde ha habido mayor concienciación de lo que está pasando en Gaza y donde la población ha podido más abiertamente manifestar su repulsa contra esta aberración, particularmente con motivo de la Vuelta Ciclista y el repudio a la participación de un equipo israelí. Todo comenzó con 5 manifestantes que cortaron la carrera unos minutos en Figueres, la localidad que me ha adoptado; al día siguiente, fueron 10 en Olot, pero más de 100 se manifestaban en la calle; en pocos días, centenares de manifestantes abarrotaban las calles del País Vasco, luego Cantabria, luego Asturias, Galicia y para finalizar miles de personas impidieron el transcurso habitual en Madrid. Unas semanas más tarde, las protestas se generalizaron en toda España con motivo del apresamiento de la Global Sumud Flotilla. En el momento actual, España se ha retirado del concurso de Eurovisión, y es posible que haya algunos boicots adicionales a actividades deportivas donde participe Israel. Solo el tiempo dirá si estas protestas han llegado para quedarse.

 - Ascenso de la ultraderecha en toda Europa: En medio de la total inoperancia de los partidos tradicionales (incapaces de dar respuesta a los problemas más acuciantes de los ciudadanos, desde la carestía y escasez de la vivienda hasta la creciente precarización de los trabajos y el deterioro de los servicios públicos), las encuestas reflejan un apoyo creciente a los partidos de extrema derecha. Partidos que para nada cuestionan la inviabilidad económica del capitalismo, y que centran sus "soluciones" en la persecución del diferente, en la criminalización de los emigrantes y en su furibundo ataque a lo que suene vagamente a ecologista. El objetivo más o menos declarado es que para superar la actual crisis social y económica lo que hace falta es más capitalismo, no menos. Muchos de estos partidos cuentan con un buen respaldo financiero, y obviamente su programa político es del gusto de una parte de las élites económicas.

- Sobra petróleo...: Llegamos al final de 2025 con un precio del barril de petróleo más que moderado, en el entorno de los 60 dólares para el barril de Brent. No solo eso, la narrativa en el mercado es que está "inundado" y que va a sobrar petróleo durante años, y que nos esperemos precios de hasta 30 dólares el año que viene. Sin embargo, este discurso oculta algunos aspectos importantes. Uno de ellos, que tan importante como el incremento de oferta es la caída de la demanda, sobre todo en Alemania y otras naciones de Europa. Por otro lado, el incremento se basa de manera muy importante en el petróleo de fracking de los EE.UU., en lo que puede ser su canto del cisne. Pero además esta abundancia oculta carencias graves y sistemáticas, y en particular del tipo de petróleo necesario para producir diésel (del que, como sabemos, hay una carencia estructural desde hace años). No deja de ser significativo que a los EE.UU. se les haya dado ahora por incautar petroleros venezolanos...

- ... pero faltan muchas materias primas: muchas materias primas están cotizando a precios de récord. En el caso de algunas, como el oro o posiblemente la plata, se puede alegar que su condición de metales precisos influye en la actual escalada de precios, ya que se buscan valores de refugio. Pero eso no justifica la subida incesante del precio del cobre, que toca máximos históricos. En realidad, tanto el cobre como la plata están ya entrando en el proceso final de su agotamiento geológico, y su extracción posiblemente ha tocado su pico, o está a punto de hacerlo. Incluso sin haber llegado a sus probables máximos de extracción, la producción ya no puede aumentar significativamente, y eso dispara su escasez y su precio, sobre todo en un momento en que su demanda es muy alta por los requerimientos tanto de la transición renovable como de las nuevas tecnologías. La creciente escasez de metales de interés industrial va a ocasionar graves problemas económicos en los próximos años, y tiene un potencial destructivo comparable al del propio peak oil.

 

- El apagón en España: Este 2025 que pronto se despide ha visto también un apagón en España, que se produjo a las 12:33 del día 28 de abril. Un apagón cuyas causas y consecuencias ya hemos discutido varias veces, y que en particular está precipitando la debacle del modelo de Renovable Eléctrica Industrial (REI): para garantizar la estabilidad de la red, se mantiene cierta cantidad de generación eléctrica usando centrales de gas de ciclo combinado, lo cual encarece la factura y además disminuye el ya reducido margen de utilización de las plantas renovables, hundiendo aún más su rentabilidad, ya muy afectada por los crecientes curtailments. Todo lo cual era muy previsible y sobre lo que nadie ha querido actuar.

- El hundimiento del REI: Desde principios de año, y no solamente en España, se está produciendo un fuerte desinversión en la renovable eléctrica. La reevaluación de los costes operacionales de la eólica, y particularmente de la eólica marina, reflejan una baja o inclusive negativa rentabilidad. En cuanto a la fotovoltaica, dada su intermitencia y características, hacen falta muchos sistemas instalados pero compiten unos con otros cuando producen (lo que a veces se denomina canibalización), y también dejan de producir a la vez. Este problema no tiene ninguna solución, ya hace años que lo llevamos comentando, y encima tampoco se están introduciendo masivamente tecnologías palanca (como el coche eléctrico o el hidrógeno verde) para aprovechar el excedente porque simplemente no funcionan como estaba previsto, la tecnología no tiene las capacidades que se le presuponían. Para acabar de redondear la tragedia, se acaban los fondos NextGenerationEU, y encima no se van a poder cumplir algunos compromisos contractuales de suministro. El REI muere. Nadie lo va a reconocer, y se disimulará con pequeños proyectos que seguirán adelante, pero esto se acaba, ya no va a volver a haber el impulso fuerte de estos años - no en España ni en Europa, al menos. Cuántas empresas van a quebrar es a día de hoy una incógnita.

- La proliferación del biogás y la biomasa: Pero el capital lógicamente no se va a estar quieto, y ya está buscando masivamente oportunidades de inversión. Las cuales las centra actualmente en el biogás y en la biomasa - una aberración conceptual, energética y económica, aparte de social, pero que por desgracia seguramente se va a impulsar para intentar mantener rodando la pelota de nuestro insostenible sistema económico unos pocos años más. En ese sentido, en las comunidades autónomas españolas han proliferado como setas durante los últimos los planes de biometanización y de biogás, en los que se prevé el procesamiento de centenares de miles de toneladas de residuos, en conjunto millones, sin que haya capacidad en los territorios de implantación de generar ese enorme volumen de residuos, los cuales obviamente se prevén importar de otros sitios (posiblemente, desde Europa). Y ya comienzan a asomar la patita los planes de aprovechamiento masivo de la biomasa, primero con la excusa de la electricidad y el calor, pero ya también se empieza a mostrar el que desde luego siempre ha sido el objetivo último, hacer el proceso de Fischer-Tropsch para generar combustibles líquidos y compensar la creciente falta de diésel...


Y con esto acabamos el resumen de lo que ha dado el año. En el próximo post, enunciaremos nuestras previsiones para el 2026. Entre tanto, deseo que pasen unas Felices Fiestas.  

Salu2.

AMT 

jueves, 28 de diciembre de 2023

The Oil Crash: Año 18


Queridos lectores:
 
Llegamos una vez más a ese momento en el que hacemos un repaso de lo que ha sido este último año en los temas que son de interés para este blog. Un año caracterizado por muchísimas noticias importantes tanto en el terreno de la sostenibilidad en general como en el de la crisis energética y de recursos en particular. Un año que probablemente marque un punto de inflexión en nuestro inexorable declive energético y material y, si no le podemos remedio, de civilización. Un año tan lleno de noticias que es inevitable que algunos temas los deje en el tintero, pero intentaré al menos dar una visión general de lo que ha supuesto 2023. Comencemos, pues, con el resumen.

- La crisis energética no cesa: A pesar de que se repiten anuncios absurdos sobre la abundancia petrolera, no tienen ningún sentido. Hace poco, Art Berman publicaba la gráfica que acompaña a estas líneas, basada en datos hasta mayo de este año del Departamento de Energía de los EE.UU. Como se ve, la máxima producción de todos los líquidos de petróleo fue en noviembre de 2018, con 102,3 millones de barriles diarios (Mb/d), y en mayo era 1,1 Mb/d inferior (una caída del 1,1%). Si nos fijamos en la categoría "Crudo+condensado" (que es lo que puede usarse para hacer combustible líquido), de nuevo el máximo fue en noviembre de 2018 en 84,6 Mb/d y hasta mayo había caído un 3,9% (un 4,6% menos). Y a pesar de tantas tonterías como se dicen, la inversión en búsqueda y puesta en explotación de nuevos yacimientos continúa siendo un 50% inferior a lo que se invertía en 2014. Todavía no sabemos cómo vamos a acabar el año, pero es bastante probable que la caída de producción sea mayor de un 5% con respecto a los niveles de 2018. Lo malo es que todo indica que esta caída se acentuará fuertemente en los próximos años.

Esta caída se está reflejando en una escasez mundial de combustibles, que no afecta de momento a Europa y los EE.UU., pero que sí que hace estragos en Latinoamérica, África y partes de Asia. En algunos momentos de este año la producción de diésel llegó a ser un 20% inferior a los niveles del período 2015-2018 (Rafael Fernández publicará próximamente en este blog su análisis sobre el pico del diésel). Esto está llevando a problemas crecientes en toda la cadena de suministros global, ya que diésel es maquinaria (incluyendo de minería y agrícola) y camiones.

Mientras tanto, el gas natural se mantiene en precios relativamente elevados: no tan caros como llego a ser el año pasado, pero no baratos en todo caso. La producción de carbón toca máximos históricos, pero resulta difícil incrementarla de manera significativa. Al mundo le falta energía, y todo apunta a que cada vez le va a faltar más.

- Desindustrialización en Europa: Mientras en España se saca pecho porque se cerrará el año 2023 con una subida del 2% del PIB, lo cierto es que Europa está entrando en recesión, sobre todo Alemania y Francia. El mayor problema es la fuerte parada industrial. Con precios de la energía excesivamente caros y problemas con el suministro de materias primas (caras y escasas) muchas empresas están cerrando. Especialmente grave es la crisis en el sector de la automoción, donde, aunque nadie lo quiera reconocer, la transición al vehículo eléctrico está fracasando y suponiendo onerosas pérdidas a todo el sector en Europa.

La crisis industrial de Europa anticipa muchos problemas: falta de maquinaria, falta de repuestos, falta de reactivos químicos. De momento, un problema recurrente está siendo la falta de medicamentos, y otro grave problema en el horizonte va a ser la escasez de fertilizantes.

- Crisis de Gamesa: El año 2023 pasará a los libros de Historia por el principio del fin del delirio megalomaníaco de la macroeólica. Lentas décadas de desarrollo habían conseguido llegar a modelos funcionales de aerogeneradores de hasta unos 3 MW de potencia. Sin embargo, el desembarco de nuevas personas con nuevas ideas en el sector llevo a la locura de pensarse que en pocos años se podría incrementar la potencia de esos aerogeneradores a 5, 7, 9, 12, 15 MW... Hasta el infinito y más allá. Solo era cuestión de hacer aerogeneradores cada vez más grandes. Las consecuencias de esta carrera hacia ninguna parte ya les hemos comentado con detalle en el caso de Siemens Gamesa. Los problemas seguirán persistiendo, porque la dificultad estriba en construir aerogeneradores cada vez más grandes a un precio que se considere competitivo. Al final, o se acepta que el precio de la electricidad tiene que subir, o que la producción eléctrica es un servicio público asumido total o parcialmente por el Estado, o bien iremos a un abandono masivo de la eólica. El año que viene veremos exactamente hacia dónde vamos.

Mientras tanto, el fantasma de los curtailments (electricidad que no se aprovecha, ni por tanto se paga) a las renovables sigue creciendo en España. Estos excesos de electricidad inaprovechable llevan a momentos en los que el precio de la electricidad mayorista es nulo o incluso negativo. Un problema por el que ya pasó Alemania en 2016 y Australia en 2020, y que en ambos casos supuso un parón de su despliegue renovable. Es un síntoma adicional de los problemas que tiene intentar mantener a ultranza un modelo de hiperelectrificación de la sociedad sin tener realmente las soluciones tecnológicas requeridas.

- Inacción climática: La COP28, celebrada este año, ha sido absolutamente decepcionante, incluso para los que no esperábamos realmente nada de ella. Para intentar poner en valor el completo fracaso de esta cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, se dice que por primera vez se ha reconocido que los combustibles fósiles causan el Cambio Climático. Por lo demás, ningún compromiso concreto para la reducción de su uso, mientras el planeta camina desbocado a una alteración climática profunda y las emisiones de CO2 de este año llegarán a máximos históricos. Los gobiernos de los países occidentales señalan como culpables de la falta de un compromiso sobre la eliminación de los combustibles fósiles a los países productores, intentando soslayar que para acabar con el comercio de los combustibles fósiles se puede, sí, actuar a nivel del vendedor (ellos), pero también a nivel del comprador (nosotros). Por otra parte, ¿qué solución tecnológica estamos ofreciendo para la transición? En realidad, ninguna. La única solución realista pasa por la reducción del consumo. Pero, ¿cómo vamos a querer que ellos abandonen los combustibles fósiles si no damos nosotros primero ejemplo de austeridad en su uso? En fin, todo es un despropósito.

- El clima del planeta entra en terreno desconocido, incierto y angustioso: Con una probabilidad de más del 99%, este año cerrará con una temperatura 1,5ºC por encima de los niveles preindustriales, que era el objetivo a no rebasar el año 2100 en  el Acuerdo de París. Aún no se puede dar por perdido el objetivo de no sobrepasar el +1,5ºC, ya que seguramente parte del calentamiento observado este año sea de carácter temporal (en particular, por ser un año El Niño). Sin embargo, mirando la evolución de los últimos años da la impresión de que se está produciendo una aceleración del calentamiento y por eso mismo científicos como James Hansen consideran probable llegar a un calentamiento persistentemente por encima de +2ºC para el año 2050. A mi, sin embargo, la gráfica que más me preocupa es la de la enorme subida de la temperatura de la superficie del mar.

El mar es la componente lenta del sistema climático, y ahora mismo sube a un ritmo sin precedentes (para quien le interesen los detalles numéricos, la curva de este año está a más de 6 desviaciones estándar de la media del período de referencia, 1982-2011, los 30 primeros años en los que tuvimos temperatura medida por satélite - y quién sepa de estadística entenderá por qué eso es tan alarmante). Peor aún: el comportamiento de la temperatura superficial del mar indica que está en una tendencia creciente que no parece querer abandonar. A mi personalmente me quita el sueño, por muchos motivos. Entre otros, porque el mar, siendo como es un gran reservorio de energía, favorece la formación de tempestades cada vez más violentas y otros fenómenos extremos.

- Proliferación de eventos extremos: Escojan lo que quieran, que el año ha sido prolijo. Masivos incendios en Canadá, la tormenta Daniel arrasando primero Grecia y luego Libia, el huracán Otis destruyendo Acapulco, y así un largo etc con tragedias no tan grandes, como Cirian, Domingos, la dana de Madrid, las inundaciones en Oriente Medio o los tornados en diciembre en las islas británicas. España ha salido relativamente bien parada del desastre que asuela medio mundo, aunque aquí la sequía no cesa y puede acabar volviendo inhabitable la costa mediterránea y particularmente el lugar donde yo vivo. Mientras los cuñados se ensueñan con memeces acerca de manipulación climática y chemtrails (un mito de más de 20 años de antigüedad e interpretación mutable: hace 12 años era que se usaban para la manipulación mental), en el mundo real tenemos 29 grados en Málaga en diciembre y la avena que ha sembrado mi suegro (y tanta otra gente en España y en buena parte de Europa) no crece. Todo normal y bien.

- Masacre de Gaza: No bastando con el matadero ucraniano y de las otras 17 guerras que asuelan el planeta y de las que nadie habla, una salvajada indiscriminada del grupo armado palestino Hamás ha servido para desencadenar una salvajada indiscriminada aún mayor por parte del Estado de Israel. Se destruye pública y sistemáticamente la Franja de Gaza y de manera menos pública pero igualmente sistemática Cisjordania, mientras la mayoría de la opinión pública internacional mira perpleja, pero nadie reacciona. Nadie, salvo la facción hutí de uno de esos conflictos olvidados, la guerra de Yemen (otro genocidio, en realidad). Ya me quedan pocas palabras para explicar la náusea y el desaliento que me embargan.

- Más problemas para la cadena de suministros: A las dificultades de abastecimiento asociadas fundamentalmente a la escasez de diésel se le están uniendo las limitaciones de los dos pasos marítimos más importantes para el comercio mundial: el canal de Suez y el canal de Panamá. En el caso del primero, las milicias hutíes de Yemen han decidido atacar todos los barcos que tengan como origen y destino Israel. Esto ha generado un considerable caos y la decisión de grandes navieras como Maerks, o petroleras como BP, de suspender temporalmente su tránsito por el mar Rojo y por tanto por el Canal de Suez (y una oportuna respuesta militar coordinada por los EE.UU. quien de facto gana el control de esta crítica área). Esto está originando unos sobrecostes muy importantes en el transporte marítimo, ya que la alternativa para comunicar Asia con Europa es rodear África, como se hacía hasta el siglo XIX. El otro canal importante, el de Panamá, está sufriendo severas limitaciones de tránsito debido a la escasez de agua, y es que a pesar de ser Panamá un país tropical, estos años está lloviendo menos y con la ampliación del canal éste requiere más agua para el rellenado y vaciado de esclusas. En este caso, la manera de comunicar marítimamente el Pacífico Oriental con el Atlántico Occidental implican rodear América del Sur, incrementando enormemente la longitud de los trayectos y, de nuevo, su coste. La combinación de las dos crisis del transporte marítimo, junto con la escasez general de combustibles, garantiza un repunte importante de la inflación y mayores problemas en la cadena de suministros a los observados hasta ahora.

- Represión ecologista: Este año se ha caracterizado en los países occidentales por un considerable incremento de la represión de los movimientos ecologistas que abogan por la protesta no violenta. En Francia, el gobierno ilegalizó el movimiento Les Soulèvements de la Terre en mayo, motejándolo de "ecoterrorista", una decisión que fue revocada por su Tribunal Constitucional unas semanas más tarde. En España ha habido varios eventos destacados: la apertura del juicio oral contra 15 activistas de la Rebelión Científica, con petición de penas de cárcel por haber pringado las escalinatas del Congreso de los Diputados con un líquido biodegradable conocido bajo el alias de "zumo de remolacha"; el informe anual de la Fiscalía General del Estado, que en su primera versión consideraba Rebelión o Extinción y Futuro Vegetal como grupos "ecoterroristas" (después enmendada en medio del escándalo que suscitó tal calificación) y en las últimas semanas la detención masiva de casi una treintena de miembros de Futuro Vegetal bajo la acusación de formar parte de una organización criminal (después puestos en libertad pero con cargos). En el Reino Unido, la represión ha subido varios puntos con el encarcelamiento de diversos activistas por acciones tan disruptivas como desplegar una pancarta o filmar a activistas mientras ejecutaban una acción de protesta pacífica. En Alemania, varios activistas (algunos españoles) han sido condenados a fuertes multas por protagonizar un acto de protesta en un concesionario de coches. En medio del verano más caótico en lo que a eventos climáticos en Europa se refiere, el acento se está poniendo en acallar a los grupos que de forma no violenta denuncian la gravedad de la actual inacción.

- El decrecimiento en el debate público: En mayo, se celebró en la sede del Parlamento Europeo un congreso sobre decrecimiento y post-crecimiento, con discurso inaugural de la presidenta del Parlamento y de la presidenta de la Comisión Europea, con una asistencia de 1.600 científicos y activistas de toda Europa. Un evento de gran importancia que fue sistemáticamente silenciado por los grandes medios de comunicación. Y es que hablar de decrecimiento aún incomoda a las instancias oficiales, a los poderes económicos y a quienes las representan. A pesar de lo cual, para sorpresa de todos, la reina Letizia decidió sacar el tema, y muchos otros de gran calado en la discusión de nuestros problemas de sostenibilidad, en un seminario sobre periodismo y comunicación que ella presidía. Un gran hito en la normalización del inevitable debate sobre el decrecimiento.

 

Este año fue también el del acoso sistemático por parte de un partido político español a los académicos que hemos osado hablar del decrecimiento, tabarra en la que afortunadamente han decidido de momento cesar, pero éste es un tema del que prometí no volver a hablar.

Y con esto concluyo el repaso de este intenso 2023. En el siguiente post hablaremos de las previsiones para 2024.

Salu2.

AMT