Queridos lectores,
Hoy un nuevo autor se estrena en The Oil Crash: Nèstor Uriós, el cual hasta ahora ha formado parte de esa mayoría silenciosa que pasa por aquí. Y viene con un largo análisis y una interesante propuesta: delimitar qué es posible hacer, dada la situación de partida. Estoy convencido de que lo encontrarán muy interesante. A Vds. les corresponde juzgar.
Salu2,
AMT
ESTABLECER
MARCOS DE LO POSIBLE
El
post “Mirando el dedo” del blog The
Oil Crash ha sido el origen
para decidirme a exponer ideas que últimamente se acumulan en mi
mente. Sea dicho que no tengo formación en el campo de la economía,
como biólogo mi visión de la situación, superficial en algunos
aspectos y quizás equivocada en otros, seguramente se parece más a
la de Juan
Manuel González que a Vicenç
Navarro. Discúlpenme por los
errores que pueda cometer.
El
post
mencionado alude a la
equivocación de señalar la corrupción como el origen y motivo de
la actual situación socioeconómica. Considero muy acertado señalar
que solo solucionando el tema de la corrupción (si es que tiene
solución), no solucionamos el motivo de la crisis que nos afecta.
Pero también que la lucha contra la corrupción ha de formar parte
de cualquier estrategia futura viable.
Bajo
mi punto de vista son diversas crisis las que se superponen,
lo que dificulta su análisis. A las crisis cíclicas de las
economías de mercado, se une una crisis financiera importante. A
ello se suma una crisis ética de los representantes políticos y de
la gestión pública (crisis de valores democráticos), fomentados
durante mucho tiempo por el pasotismo (cuando no complicidad) de una
parte importante de la población.
Estas
crisis son preocupantes, pero los que seguimos el mencionado blog
sabemos que la crisis realmente importante es la que lleva implícita
el sistema capitalista en el que se basa nuestra sociedad. El
capitalismo se basa en un desigual reparto de los recursos y en el
crecimiento económico. Lo primero está causando una crisis social y
humanitaria de escala planetaria que provoca algo más que
indignación. Lo segundo (crecimiento ilimitado en el consumo de
recursos) condena al propio sistema a una crisis ecológica global y
finalmente a la autodestrucción.
La
insostenibilidad del sistema y el estado de colapso al que nos
conduce es una realidad científica abordable desde diferentes
disciplinas, esto ha sido descrito por Antonio Turiel y por
diferentes colaboradores. Nada de lo dicho hasta ahora es nuevo.
Los
diferentes caminos que pueden recorrerse en este proceso hacia el
colapso, y los tempos que cabe esperar, también han sido analizados
en diferentes posts, pero aquí el número de variables es mucho
mayor y la dificultad aumenta. Con frecuencia los caminos descritos
se basan más en opiniones subjetivas que en datos científicos. Lo
que tenemos claro es el estado actual del sistema y cual será en un
futuro (estado final) si no salimos del propio sistema. El tema de
los caminos posibles y los tempos no es baladí, ya que de ello
depende nuestra capacidad de reacción y la correcta selección de
las acciones a realizar para rectificar.
Esto
último si es que creemos que poseemos la capacidad para cambiar los
paradigmas actuales. Hay días que uno se levanta pensando que los
cambios necesarios a nivel de demografía humana, estructuras
económicas y sociales, hábitos de consumo, energéticos y sociales…
incluso en la escala de valores a nivel global, son tan inasumibles,
que no vale la pena pre-ocuparse. Incluso que no es tan mala idea
gozar del privilegio de haber nacido en el lugar y el momento en que
nos ha tocado. Mientras se pueda. Mientras no llegue el gran colapso.
No
se si este puzzle tiene solución, pero seguro que si no lo
intentamos, no se consigue. Estoy convencido que hasta que el
problema no apriete mucho, no se tomaran decisiones reales para
resolverlo. En este punto, el caso de Cuba,
con la prudencia necesaria para interpretarlo (y no estoy diciendo
que sea el ejemplo a seguir), me devolvió algo de esperanza, en el
sentido que cuando la necesidad es apremiante, las comunidades nos
pueden sorprender por su capacidad de reacción y adaptación.
Pero cuando llegue ese momento de toma
de decisiones (ya tardamos), cuando los que han de decidir tengan
claro que las normas de relación social y económica actuales no
sirven y se han de cambiar (a lo que vemos que se van a resistir
hasta el último momento, adictos como son al Business As Usual
que les ha ido muy bien hasta ahora, o porque es lo único que
conocen), ¿que características han de tener los cambios que
permitan que el nuevo sistema sea sostenible?
En diferentes posts se han abordado
iniciativas que van en la línea de lo comentado. Algunas de ellas
seguro que han de formar parte de la nueva sociedad. Incluso algunas
ya empiezan a formar parte de nuestra realidad (al menos de la de
algunos de nosotros). La permacultura, la agroecologia, el
consumo responsable, la reducción de residuos (y en general el
funcionamiento en circuitos lo más cerrados posible), la eficiencia
energética, etc. Vamos trazando pinceladas, características que han
de formar parte del nuevo sistema…
Coincido con Antonio Turiel en la
opinión que estos cambios no sirven para nada si solo se utilizan
para corregir o maquillar el sistema actual, pero siguiendo en el.
Mientras no salgamos de los sistemas basados en el crecimiento
constante (y el sistema capitalista no puede vivir sin ello), no hay
futuro.
Como a tantos otros, me preocupa el
liberalismo que domina la economía actual y que, con la excusa del
equilibrio presupuestario entre otros, adoptan para salir de la
crisis recortes que están destruyendo las estructuras públicas que
sustentan la cohesión social (educación, sanidad…) y que
precipitan el camino hacia el colapso. Pero también me preocupan los
ideólogos de la izquierda que claman contra los recortes… y piden
la vuelta al crecimiento económico lo más rápido posible para
poder repartir riqueza… Unos y otros ignoran o menosprecian los
límites que científicamente se pueden establecer para una sociedad
sostenible.
Pero con frecuencia los que intentamos
analizar la situación desde un punto de vista riguroso/científico,
no nos atrevemos a abordar cuestiones fundamentales de las relaciones
socioeconómicas. Cuestiones que se toman por opciones políticas.
Tomar partido por alguna opción política, sea dentro o fuera del
actual sistema, puede significar perder la objetividad necesaria para
el análisis riguroso.
Pero entonces… ¿Lo dejamos en manos
de políticos y economistas? No caeré en la demagogia de considerar
todos los políticos corruptos y los economistas ladrones. Muchos de
ellos están también indignados por la situación actual, tienen
sinceras intenciones y realizan grandes esfuerzos para aportar
soluciones… Pero es sorprendente su incapacidad para entender que
hemos sobrepasado ya la capacidad del planeta. Para entender la
magnitud de los cambios a realizar.
Muchos trabajamos intensamente para
formular caminos hacia un modelo de sociedad, propuestas de
transición
que permitan no colapsar y salir de la actual vía muerta. Este
movimiento, más que importante, es imprescindible. Pero con
frecuencia he tenido la sensación que las propuestas en las que
trabajamos son parches que han de formar parte de una propuesta más
global de funcionamiento. Y por otra parte, ¿solo existe un modelo
posible de organización social y económica viable a largo plazo?
¿Solo hay una opción política sostenible? Nos estamos dejando
algo.
Existen condiciones que ha de cumplir
toda sociedad para que su desarrollo pueda sustentarse en el tiempo
en este planeta. Fuera de estos márgenes, de estos límites, de
estas condiciones, no existen opciones políticas, existen errores de
funcionamiento que nos llevan al colapso, nos lleva a Olduvai.
No las podemos llamar opciones políticas ya que no son opciones, son
vías de colapso.
Creo que lo mejor que puede aportar el
colectivo científico es definir los límites, las características,
las condiciones que han de cumplir las decisiones que se han de tomar
(esto evidentemente ya se ha hecho por parte de miembros de
diferentes disciplinas, pero no como parte de una propuesta de marco
global, que yo sepa). Ello deja la puerta abierta a que diferentes
comunidades humanas puedan adoptar diferentes soluciones, siempre que
cumplan con las premisas dadas. Es posible que diferentes estructuras
socioeconómicas puedan ser viables. En todo caso que cada comunidad
adopte la solución que más le parezca. Esto tiene como ventaja que
puedes observar como les va a otras comunidades y copiar las acciones
si las tuyas no funcionan o no te satisfacen…
Una de las características de esta
propuesta (sí, sí, definitivamente esto es una propuesta) es que,
las condiciones establecidas para que el mantenimiento a largo plazo
de la especie humana en el planeta, con unos niveles de calidad de
vida aceptables (porque este es el objetivo) se apliquen a todas y
cada una de las comunidades que la componen. Esta característica es
muy importante, puesto que con frecuencia algunas comunidades
justifican sobrepasar sus límites con el argumento que otras
comunidades (que emiten menos CO2, consumen menos energía o
recursos, producen menos residuos, tienen tasas de reproducción
menores, producen más alimentos…) compensan su actuación. La
perversión de esta manera de actuar no sólo está en la necesidad
de transportar materiales, energía, alimentos, personas… a lo
largo del planeta, lo que comporta infinidad de efectos negativos
(pérdidas de energía y materiales, pérdida de soberanía
alimentaria, movimientos migratorios…), también está en la
externalización de las consecuencias negativas. Así por ejemplo,
decidimos que nuestra comunidad comprará energía a otra comunidad
vecina (que quizás sea excedentaria), con ello no solo ampliamos
nuestros límites por encima de la capacidad propia (pese a que no se
han sobrepasado los límites globales), obligamos a construir
infraestructuras para el transporte de energía y asumimos las
pérdidas inherentes a este transporte, sino que, como no sufrimos
los impactos de los molinos de viento en nuestro paisaje o la
inundación de los valles por presas hidroeléctricas, no somos
conscientes de lo que significa gastar un kW. y tendemos a consumir
más y comprar más. La aplicación local de las condiciones que se
establecen a nivel global es de gran importancia (piensa global y
actúa local). Se llama responsabilidad ¿Ello significa que se ha de
aplicar la autarquía y que cada comunidad ha de ser autosuficiente?
Sí, en ciertos aspectos y en cierta proporción. Ejemplos: a nivel
energético, una comunidad debería ser capaz de satisfacer las
necesidades estructurales básicas con sus propios recursos
energéticos y, al menos, una proporción importante de su consumo
energético total (80%?); a nivel alimentario ha de producir sus
propios alimentos en un porcentaje importante, conservando la
capacidad de autoabastecerse; en cambio a nivel de bienes de consumo
es evidente que no todas las comunidades pueden producir de todo, y
en muchos de ellos, que no son esenciales para el funcionamiento
básico de una comunidad, no es necesario ningún tipo de
autosuficiencia y quedan abiertas un amplio abanico de posibilidad de
relaciones comerciales y económicas (opciones políticas).
Cada comunidad se ha de
responsabilizar de garantizar su funcionamiento básico.
Delimitar que se entiende por una
comunidad (estado, nación, región, comarca, ciudad, pueblo…) es
una complicación que dejo para otro momento (o para otras mentes más
lúcidas), pero también será variable dependiendo de la condición
que se trate… También definir lo que son condiciones de vida
aceptables es muy subjetivo, pero se han definido internacionalmente
derechos que nos pueden servir de referente para situar los márgenes
de lo que es una vida digna pero no opulenta, como por ejemplo el
derecho a una alimentación suficiente y equilibrada, al agua
potable, a la vivienda, a la salud, al trabajo, a la cultura, a la
educación... La “American way of life” excede y mucho las
condiciones de vida aceptables, en cambio la mayor parte de África
no llega a unos mínimos. Podemos ir acotando.
Esta es una propuesta para expertos en
las diferentes materias, que se ha de trabajar a conciencia para que
pueda tener un amplio consenso entre la comunidad científica. Los
límites han de ser suficientemente definidos como para que quede
claro que políticas quedan dentro de sus márgenes y cuales fuera.
Han de reflejar criterios objetivos y no caer en apreciaciones
subjetivas o en opciones personales. Han de ser descritos, no
pensando en una comunidad concreta, sino aplicables a cualquier
comunidad.
Otra característica de esta propuesta
es que no puede basarse en futuros, hipotéticos avances y
descubrimientos científicos o tecnológicos. Si dentro de unos años
descubrimos la fuente inagotable de energía limpia y barata, o
nuestra tecnología llega a ser capaz de controlar el clima global
del planeta… fantástico, seré el primero en alegrarse. Pero como
se suele decir, el futuro es incierto, y sería una locura suicida
seguir por la senda actual justificándolo con futuros
descubrimientos. La decreciente capacidad para destinar recursos a
investigación hace que seamos más pesimistas en este sentido.
Definir el marco de condiciones a
cumplir dentro de las cuales las sociedades humanas son viables sin
alterar los mecanismos básicos de la biosfera y sin comprometer el
futuro de generaciones venideras. El marco define las opciones
posibles y, por lo tanto, el juego político. Fuera del marco no
hablamos de opciones políticas, hablamos de vías de colapso.
Para clarificar el significado de la
propuesta, voy a intentar concretar en algunos temas. Es un primer
apunte de por donde debe ir la propuesta, pero necesariamente
debe ser desarrollada por expertos en cada tema. A su vez debe ser
fácilmente comprensible por cualquier persona, puesto que se deberá
aplicar por parte de personas muy diversas.
Empecemos con la demografía.
Es un tema difícil, espinoso, que con frecuencia no abordamos por
miedo a ser malinterpretados o acusados de justificar ciertas
prácticas, pero en el fondo todos sabemos que sin abordar este
problema es inútil ninguna propuesta.
No
haré ninguna tesis ni descubriré nuevos datos. No es mi campo de
estudio, ni pretendo dar lecciones, pero a nadie se le escapa que la
evolución demográfica de nuestra especie en las últimas décadas
ha seguido un crecimiento exponencial, con tasas anuales que solo en
los últimos años se han moderado. En los países del primer mundo
podemos incluso encontrar tasas negativas, pero en el tercer mundo
(que es la mayor parte del planeta) el crecimiento sigue siendo muy
elevado. Actualmente ya sobrepasamos los 7.000.000.000 habitantes y
existen diferentes teorías sobre el punto en que nuestra especie
estabilizará la población. Mi impresión es que nuestro
comportamiento como especie sigue el mismo patrón que una población
bacteriana en una cápsula de petri, aumentamos las colonias hasta
invadir toda la cápsula y agotar recursos. Para entonces ya es tarde
y en muy poco tiempo la colonia bacteriana muere por falta de
recursos o por los efectos tóxicos de sus propios residuos...
La capacidad de carga del planeta
respecto a nuestra especie también es materia de discusión. Depende
de muchas variables, del modelo de sociedad que escojamos... podemos
encontrar muchos estudios (huella ecológica…). Pero para muchos,
entre los que me incluyo, hace tiempo que hemos sobrepasado la
población que este planeta puede soportar en unas condiciones con
niveles de vida aceptables. Y ello sin alterar significativamente, a
largo plazo, los procesos vitales de la Biosfera...
Por lo tanto es imprescindible la
rápida desaceleración y estabilización de la población mundial y
deseable que esta se reduzca. Esto significa que como condición
imprescindible a toda política de cada comunidad humana está la de
controlar la natalidad hasta estabilizarla por debajo de la capacidad
de carga de su territorio, y en general por debajo de su población
actual. En este punto es importante una correcta selección de
“comunidad” ya que si escogemos porciones muy pequeñas se puede
llegar a conclusiones erróneas o inviables ya que hay territorios
desigualmente poblados.
Como consecuencia, es condición
imprescindible que las políticas económicas no se basen en el
crecimiento de la población. Por ejemplo la bajada de la natalidad
española ha sido analizado por muchos economistas como una
catástrofe para el sistema económico, que solo se ha podido salvar
gracias al incremento de población que ha significado la llegada de
inmigrantes (potenciada en su momento), y rápidamente se han
adoptado medidas de tipo económico que todos conocemos para
estimular la natalidad... O por ejemplo muchos municipios han basado
(y siguen basando) su economía en las previsiones de incremento de
la población... Grandes errores. Las políticas económicas de cada
comunidad han de ser viables con previsiones de población estable y
no creciente.
Queda pendiente abordar el tema de los
movimientos migratorios, pero que nadie lea en esto una justificación
contra la inmigración y los inmigrantes, en absoluto. Es un alegato
por el control de la población y la mejora de las condiciones en las
comunidades de origen. Una muestra más de la necesidad de adoptar a
nivel local las condiciones globales. Mientras no se aplique esto,
tendremos que hacer frente a una creciente inmigración, de la cual
las principales victimas son los propios inmigrantes.
La manera de conseguir esta regulación
de la población puede variar en cada comunidad. Evidentemente no
todas las opciones son válidas. Matar neonatos no es una opción,
por mucho que consiga los objetivos. Algunas comunidades pueden optar
por incentivos a la baja natalidad. Personalmente optaría por
incrementar los niveles de educación, especialmente entre las
mujeres, su acceso al trabajo i a los métodos anticonceptivos. Cada
uno que adopte la opción política que más le convenza.
Política energética. Un
aspecto profundamente tratado en el blog origen de este escrito. La
única energía realmente utilizable a largo término son las
energías renovables, sin exceder su tasa de renovación y sin que su
aprovechamiento altere otros ciclos vitales que se dan en el planeta.
Esto significa a nivel local que cada comunidad ha de adaptar su
actividad a la energía renovable que de la que puede disponer en el
territorio en que se encuentra. Ciertamente puede haber comunidades
con excedentes energéticos y otras con escasos recursos que querrían
aprovechar esta energía sobrante, pero esto nos lleva tanto a las
importantes pérdidas energéticas que hay en su transporte, como a
“externalizar” los impactos de la obtención de energía (como se
ha comentado anteriormente). También en este punto la correcta
selección de “comunidad” es importante.
Esta condición nos impone analizar
los recursos energéticos de que dispone nuestra comunidad y
planificar su aprovechamiento sostenible. Probablemente en la mayor
parte de los casos significa diversificar fuentes energéticas y una
generación distribuida en contra de los modelos centralizados
actuales. También probablemente significará no transformar toda la
energía en potencial eléctrico para volver a transformarlo
posteriormente en el tipo de energía que nos interesa, sino
aprovechar la energía de forma más directa. En todo caso, a partir
de la disponibilidad de recursos energéticos podemos plantear un
proyecto económico, contrariamente a como se hace actualmente
(proyectamos un centro comercial y después ya veremos de donde
sacamos la energía para que funcione).
Otra condición que creo que se debe
plantear es que, sea cual fuere la política energética por la que
se opte, ha de garantizar el funcionamiento de las estructuras
básicas de la comunidad. Por ejemplo, ha de ser obligatorio
priorizar la energía para hacer llegar el agua a las viviendas o
hacer funcionar el centro de salud local antes que utilizarla para
iluminar el pabellón deportivo o para fines privados... Este punto
puede servir para reflexionar sobre los límites de las condiciones:
uno podría pensar que mientras una comunidad no sobrepase los
límites de producción energética renovable de su territorio, puede
hacer con ella lo que le plazca, pero en realidad si no se garantizan
las estructuras básicas como las que he nombrado anteriormente, la
viabilidad de la comunidad con unos niveles de vida aceptables es
improbable y la tendencia del sistema es al colapso.
Pero no he puesto como condición que
toda la energía deba ser de propiedad comunitaria. La energía puede
ser propiedad privada o no, siempre que se cumplan las condiciones
anteriores. Cada comunidad escoja su modelo que mejor se adapte y
veremos cual funciona mejor.
Eficiencia de recursos. En un
entorno de recursos escasos como en el que ya estamos, y en el que la
escasez se acentuará con el tiempo, no podemos actuar con las mismas
estructuras que hasta ahora. La eficiencia deja de ser una opción
para ser un requisito básico. La austeridad que vemos aplicar
en diferentes aspectos de la economía debido a la situación actual,
nos ha de acompañar toda la vida y en prácticamente todos los
aspectos de nuestra vida, para permitir que las comunidades sean
viables. No podemos derrochar innecesariamente recursos que nos serán
necesarios para mantener las comunidades. Y hemos de aprender a vivir
así.
Se entiende que, en este contexto,
prácticas actuales como la obsolescencia programada o la moda queden
fuera de los marcos que intentamos dibujar. La condición es que el
diseño de fabricación de cualquier objeto de consumo ha de
incorporar la austeridad de recursos, no basarse en recursos escasos
o lejanos, la eficiencia energética, la longevidad, la sencillez
para ser fácilmente reparable y, finalmente, la recuperación de
todos sus componentes para poder ser reutilizados o reciclados al
final de su vida útil.
Cohesión social. Este es otro
aspecto que no nos atrevemos a tratar, pero que creo que debería
entrar dentro de los marcos a definir. Una comunidad no cohesionada
socialmente, donde la gran mayoría de los ciudadanos no se sientan
suficientemente cómodos, tenderá a generar tensiones e
ineficiencias que dificultaran o impedirán mantenerse en el contexto
que se avecina.
En absoluto se trata de definir un
único modelo social a seguir por parte de todas las comunidades,
cada una escoja su modelo. Pero para conseguir sociedades
cohesionadas hay una serie de condiciones a cumplir: Justicia
social, cualquier ciudadano o colectivo ha de tener acceso a la
justicia y a unos derechos que han de ser respetados, así como a
unas obligaciones sociales. Desigualdades sociales, cada
comunidad escoja su modelo más o menos igualitario, pero cuando la
desigualdad de reparto de recursos entre sus miembros sobrepasa
ciertos límites la cohesión social se hace más difícil de
mantener. Parece claro que si se establecen límites por debajo de
los cuales no es digno la retribución o las condiciones de vida
(salario mínimo interprofesional, renta mínima…), también sea
indigno sobrepasar ciertos límites y parece lógico establecer
salarios, ganancias, rentas… máximas, sea cual sea la profesión,
responsabilidad o posición que ocupe una persona. Este concepto
también está relacionado con el anterior de eficacia de recursos,
puesto que el lujo no es compatible con la austeridad, y con otro
concepto que intentaré comentar más adelante: los valores, puesto
que la ostentación no ayuda a la cohesión social. Movilidad
social, una comunidad donde cada individuo no pueda cambiar de
estatus, estableciéndose a la práctica castas sin ningún ascensor
social, también origina tensiones difíciles de mantener a largo
plazo. Acceso a estructuras básicas, este acceso a servicios,
no solo de recursos materiales (agua, alimentos, energía…) sino
también inmateriales (salud, educación, información…) ha de
estar garantizado en unos mínimos (¿y en unos máximos?).
Evidentemente que ha habido, y puede
haber, sociedades sin alguna o ninguna de estas características que
se ha mantenido durante mucho tiempo a lo largo de la historia, pero
no sin la existencia de importantes estructuras de represión
(ejércitos, policía…) que consumen grandes cantidades de recursos
que necesitaremos en el contexto que se avecina…
Cambio climático. No solo se
trata de definir las condiciones que ha de cumplir cualquier
comunidad para no contribuir al cambio climático, sino también para
adaptarse a los cambios que ya inevitablemente se van a producir.
Alimentación. Este es un punto
muy crítico, pero también muy trabajado. No sólo se ha de poner
como condición que cada comunidad sea capaz de garantizar una
alimentación básica a su población (mantenimiento de tierras
fértiles), sino que la manera de producir sus alimentos ha de ser
sostenible a lo largo del tiempo y no depender de recursos externos o
no renovables, lo que nos lleva a la necesidad (condición) de
adoptar modelos agroecológicos. Pero no sólo es importante poner
condiciones en los métodos de producción de alimentos, también es
necesario hacerlo en las estructuras que realizan esta producción.
Las grandes explotaciones agroindustriales pueden parecer en un
principio más eficientes, pero el tratamiento que se hace a la
tierra, el aprovechamiento de recursos… hace que en realidad el
modelo agroecológico, basado en la producción en manos de una
multitud de explotaciones familiares o comunitarias, responda mucho
más a las condiciones que ha de cumplir una sociedad sostenible. Al
igual que en otros casos, la opción de la “dispersión
productiva”, contrapuesta a la hiperconcentración de la producción
en pocas manos, refuerza la seguridad del sistema. Si un “nódulo”
alimentario, de esta gran red de pequeños agricultores, tiene un
problema de producción, no significa una catástrofe alimentaria
global y es mucho más fácilmente abordable su solución.
El respeto a las tasas de renovación
de los recursos es una condición general que se hace especialmente
importante en aspectos como la pesca o el uso del agua potable y de
riego…
Residuos. Ciertamente nunca
llegaremos a una tasa de reciclaje/recuperación de materiales del
100%. Las pérdidas del sistema en este sentido se han comentado en
muchos artículos. Pero si lo que se pretende es mantener las
comunidades humanas, con ciertos niveles de vida, el máximo tiempo
posible, reducir, reparar, reutilizar, reciclar (y todas las R que se
nos puedan ocurrir), han de formar parte de las condiciones a
establecer. Y esto no solo se consigue con métodos de recogida, sino
que incluye el diseño de fabricación de los objetos, la educación
de la población, los valores…
Otra de las condiciones que pueden ser
importantes en este punto es que cada comunidad se responsabiliza de
sus propios residuos. Esto no solo quiere decir que no los puede
“externalizar”, sino que cuando acepta un cierto producto
(fabricado internamente o importado) se hace responsable de los
residuos que se generen.
Biodiversidad. La toma de
consciencia de que formamos parte de los procesos vitales que se dan
en la biosfera está poco extendido entre las personas, y menos entre
sus decisiones políticas. La biodiversidad de los ecosistemas forma
parte de las estructuras que nos mantienen en el planeta. Podemos
funcionar con estructuras más sencillas, menos complejas, pero, a
parte de cuestiones éticas referentes al derecho que tenemos a
eliminar otras especies del planeta, estructuras con menor
biodiversidad a menudo son menos estables, y eso puede generar graves
consecuencias en las comunidades humanas que dependemos de ellas.
Cuando hacemos desaparecer una especie, cuando disminuimos la
biodiversidad de nuestro entorno, nunca podemos tener la certeza de
cuales van a ser las consecuencias.
La condición es que cada comunidad es
responsable de mantener su biodiversidad, tanto en número de
especies como en cantidad y extensión significativa de hábitats.
Esto ha de permitir mantener los funcionamientos básicos de los que
dependen las propias comunidades humanas.
Economía y finanzas. Reconozco
que si en buena parte de los temas tratados hasta ahora es grande mi
ignorancia, y solo me atrevo a rozarlos superficialmente sin abordar
su complejidad, en este tema me pierdo. Pero a su vez es
imprescindible abordarlo para establecer los marcos de viabilidad.
Se me ocurren varias premisas básicas
que han de formar parte de las condiciones a cumplir:
Los intereses financieros están en la
base de la necesidad de crecimiento de la economía. Es necesario
pues que la disponibilidad de capital (recursos) a gobiernos,
empresas, particulares… no traiga como consecuencia un crecimiento
de la actividad (y por lo tanto de consumo de recursos). ¿Ello
significa financiación sin intereses? ¿Las entidades públicas han
de basar sus presupuestos en las recaudaciones obtenidas en pasados
ejercicios y no en la deuda basada en previsiones/esperanzas de
futuras recaudaciones?¿Han de desaparecer los réditos del capital y
se ha de funcionar exclusivamente por réditos del trabajo? ¿Las
entidades financieras han de estar en manos públicas?... No lo sé,
pero sea cual sea el modelo que se aplique, ha de responder a la
condición primera: toda financiación no ha de conllevar
crecimiento.
Otra condición que creo que tendrá
un amplio consenso es la prohibición de la especulación, al menos
con los elementos que conforman la estructura básica de una
comunidad. Así por ejemplo, la especulación con alimentos se me
ofrece incompatible con la necesaria sostenibilidad de un sistema con
recursos limitados. Los recursos con los que se puede o no especular
seguramente son difíciles de establecer y no sé si el propio hecho
de la especulación y la libre circulación del capital entran dentro
de estos límites. Pero como de lo que se trata es de marcar los
límites de lo posible, y no de lo deseable, pues que cada comunidad
escoja lo que quiera dentro de lo posible.
No se que espacio dejan estas
limitaciones a estructuras del tipo de los mercados financieros, las
bolsas…
Otra condición es que la viabilidad
de las estructuras económicas, empresariales, con su productividad y
generación de puestos de trabajo no dependan del binomio aumento de
producción – aumento del consumo. ¿Como se consigue esto? ¿Cómo
se controla? ¿Es necesaria una economía totalmente planificada?
¿Son posibles diferentes grados de libertad económica,
empresarial?... En todo caso lo que hay que marcar son la
inviabilidad de todas las opciones que conlleven crecimiento
económico y el correspondiente agotamiento de recursos.
No entraré en temas como la economía
del conocimiento, de las nuevas tecnologías que, aparentemente, no
comportan consumo de recursos agotables. Se ha de analizar
concienzudamente y con prudencia, puesto que con frecuencia de manera
indirecta lo primero arrastra lo segundo.
¿Es suficiente la gestión de
materias primas, energía, residuos… para contener la economía
dentro de los márgenes de la sostenibilidad? Lo dudo con las
estructuras económicas actuales.
Unas condiciones que, seguramente
obligarán a modelos económicos más sencillos y equitativos, seguro
más austeros y regulados, pero no necesariamente a comunidades
totalmente autárquicas ni exclusivamente agrarias. Es posible y
deseable mantener una sociedad industrializada, tecnológicamente
avanzada, donde la investigación sea un elemento importante. Se
trata de conseguir sociedades con suficiente nivel de vida,
económicamente activas.
Valores. Si los cambios en
estructuras económicas son complejos y difíciles, los cambios en
valores son los más trascendentes. Para cumplir todas las
condiciones mencionadas, y todas las que se han de añadir, hace
falta un cambio de mentalidad, de manera de entender nuestra
existencia, nuestro papel en el planeta.
Ciertamente no existe una sola escala
de valores, y muchos pueblos tienen muy asumida su vinculación con
el entorno y sus recursos. Pero los modelos éticos que desde hace
tiempo se imponen en todo el planeta (y a todas las culturas) tienen
en su base referencias como que la misión de la humanidad es crecer
y multiplicarse hasta ocuparlo todo. Los recursos están al servicio
de las personas para que estas hagan el uso que necesiten. Las
personas como medida de todas las cosas (el rey de la creación).
Tanto tienes, tanto vales. La posesión particular y su uso exclusivo
como principal o único modo de alcanzar la felicidad. Malas bases
para crear sociedades sostenibles.
La humanidad lleva toda su existencia
consumiendo recursos en la medida que tecnológicamente ha tenido
alcance a ellos. Ahora pretendemos que la sociedad se autocontrole,
autolimite el uso de recursos a los que tecnológicamente tiene
acceso. No es fácil. Pero nos va nuestra pervivéncia en ello.
En una sociedad con recursos
autolimitados, los valores en alza han de ser el ahorro por encima
del derroche, cooperación por encima de competencia, humildad por
encima de prepotencia, austeridad y sencillez por encima del lujo y
la vanidad. Quizás en este apartado me estoy dejando llevar por una
visión personal del mundo y de un modelo social determinado. Pero se
me hace difícil concebir un modelo social sostenible, autolimitado y
en un entorno de recursos escasos, que no incorpore de manera
mayoritaria estos valores entre sus ciudadanos.
Una sociedad basada en la libre
competencia, en el privilegio, en la individualidad, es enormemente
productiva en condiciones óptimas, pero será mucho más inestable y
consumidora de recursos en un entorno limitante como el que se
avecina.
El shock que muchos tendrán (que
muchos están teniendo) al descubrir que el futuro de prosperidad y
mejora continua en las condiciones de vida al que creían tener
derecho, no existe. La frustración al comprobar que no podrán vivir
mejor que la generación de sus padres. El engaño al que muchos
pensaran que les han sometido sus dirigentes… Van a ser muy
difíciles de gestionar.
Pero peor va a ser gestionar la ira de
las generaciones venideras a medida que descubran que en pocas
centurias (y especialmente las últimas décadas) hemos agotado los
recursos y comprometido sus posibilidades en el planeta. La
psicología social tendrá mucho trabajo en los próximos años.
Uno de los cambios más importantes es
entender que la transformación social que se ha de realizar no es
negativa. El actual modelo no solo nos lleva a un agotamiento
insostenible de los recursos, sino también a unas formas de vida
cada vez más frustrantes e infelices para una gran mayoría.
Este ha de ser un cambio deseable
hacia una felicidad diferente, no basada en posesiones materiales.
Percibirlo así por parte de un porcentaje importante de la población
no sé si es una condición a añadir a la propuesta, pero no veo que
otro modelo de valores, fuera de los esquemas descritos, tenga
viabilidad futura.
Quedan muchos, muchos temas por tocar,
y los que se han mencionado solo se ha hecho superficialmente y sin
grandes conocimientos. Con frecuencia sin datos empíricos y sólo
pudiendo aplicar el sentido común. Muchas de las propuestas se
rechazarán o modificarán significativamente, se añadirán muchas
más; y esto para poder llegar a un consenso entre los colectivos
científicos convencidos del problema actual y movilizados (que no
son la mayoría…). Una hoja de ruta que será difícil de escribir
y más difícil de seguir.
Pero ésta es la propuesta, no se trata
de definir el modelo social que ha de seguir toda la humanidad para
sostenerse en el planeta a largo plazo, sino de definir los límites
científicos que han de cumplir los modelos sociales. Las opciones
políticas que propongan modelos fuera de este marco, en realidad son
vías de colapso. Y así las hemos de llamar.
Nèstor Úrios, Septiembre 2012.