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sábado, 6 de octubre de 2012

Establecer marcos de lo posible


Queridos lectores,

Hoy un nuevo autor se estrena en The Oil Crash: Nèstor Uriós, el cual hasta ahora ha formado parte de esa mayoría silenciosa que pasa por aquí. Y viene con un largo análisis y una interesante propuesta: delimitar qué es posible hacer, dada la situación de partida. Estoy convencido de que lo encontrarán muy interesante. A Vds. les corresponde juzgar.

Salu2,
AMT


ESTABLECER MARCOS DE LO POSIBLE
El post “Mirando el dedo” del blog The Oil Crash ha sido el origen para decidirme a exponer ideas que últimamente se acumulan en mi mente. Sea dicho que no tengo formación en el campo de la economía, como biólogo mi visión de la situación, superficial en algunos aspectos y quizás equivocada en otros, seguramente se parece más a la de Juan Manuel González que a Vicenç Navarro. Discúlpenme por los errores que pueda cometer.
El post mencionado alude a la equivocación de señalar la corrupción como el origen y motivo de la actual situación socioeconómica. Considero muy acertado señalar que solo solucionando el tema de la corrupción (si es que tiene solución), no solucionamos el motivo de la crisis que nos afecta. Pero también que la lucha contra la corrupción ha de formar parte de cualquier estrategia futura viable.
Bajo mi punto de vista son diversas crisis las que se superponen, lo que dificulta su análisis. A las crisis cíclicas de las economías de mercado, se une una crisis financiera importante. A ello se suma una crisis ética de los representantes políticos y de la gestión pública (crisis de valores democráticos), fomentados durante mucho tiempo por el pasotismo (cuando no complicidad) de una parte importante de la población.
Estas crisis son preocupantes, pero los que seguimos el mencionado blog sabemos que la crisis realmente importante es la que lleva implícita el sistema capitalista en el que se basa nuestra sociedad. El capitalismo se basa en un desigual reparto de los recursos y en el crecimiento económico. Lo primero está causando una crisis social y humanitaria de escala planetaria que provoca algo más que indignación. Lo segundo (crecimiento ilimitado en el consumo de recursos) condena al propio sistema a una crisis ecológica global y finalmente a la autodestrucción.
La insostenibilidad del sistema y el estado de colapso al que nos conduce es una realidad científica abordable desde diferentes disciplinas, esto ha sido descrito por Antonio Turiel y por diferentes colaboradores. Nada de lo dicho hasta ahora es nuevo.
Los diferentes caminos que pueden recorrerse en este proceso hacia el colapso, y los tempos que cabe esperar, también han sido analizados en diferentes posts, pero aquí el número de variables es mucho mayor y la dificultad aumenta. Con frecuencia los caminos descritos se basan más en opiniones subjetivas que en datos científicos. Lo que tenemos claro es el estado actual del sistema y cual será en un futuro (estado final) si no salimos del propio sistema. El tema de los caminos posibles y los tempos no es baladí, ya que de ello depende nuestra capacidad de reacción y la correcta selección de las acciones a realizar para rectificar.
Esto último si es que creemos que poseemos la capacidad para cambiar los paradigmas actuales. Hay días que uno se levanta pensando que los cambios necesarios a nivel de demografía humana, estructuras económicas y sociales, hábitos de consumo, energéticos y sociales… incluso en la escala de valores a nivel global, son tan inasumibles, que no vale la pena pre-ocuparse. Incluso que no es tan mala idea gozar del privilegio de haber nacido en el lugar y el momento en que nos ha tocado. Mientras se pueda. Mientras no llegue el gran colapso.
No se si este puzzle tiene solución, pero seguro que si no lo intentamos, no se consigue. Estoy convencido que hasta que el problema no apriete mucho, no se tomaran decisiones reales para resolverlo. En este punto, el caso de Cuba, con la prudencia necesaria para interpretarlo (y no estoy diciendo que sea el ejemplo a seguir), me devolvió algo de esperanza, en el sentido que cuando la necesidad es apremiante, las comunidades nos pueden sorprender por su capacidad de reacción y adaptación.
Pero cuando llegue ese momento de toma de decisiones (ya tardamos), cuando los que han de decidir tengan claro que las normas de relación social y económica actuales no sirven y se han de cambiar (a lo que vemos que se van a resistir hasta el último momento, adictos como son al Business As Usual que les ha ido muy bien hasta ahora, o porque es lo único que conocen), ¿que características han de tener los cambios que permitan que el nuevo sistema sea sostenible?
En diferentes posts se han abordado iniciativas que van en la línea de lo comentado. Algunas de ellas seguro que han de formar parte de la nueva sociedad. Incluso algunas ya empiezan a formar parte de nuestra realidad (al menos de la de algunos de  nosotros). La permacultura, la agroecologia, el consumo responsable, la reducción de residuos (y en general el funcionamiento en circuitos lo más cerrados posible), la eficiencia energética, etc. Vamos trazando pinceladas, características que han de formar parte del nuevo sistema…
Coincido con Antonio Turiel en la opinión que estos cambios no sirven para nada si solo se utilizan para corregir o maquillar el sistema actual, pero siguiendo en el. Mientras no salgamos de los sistemas basados en el crecimiento constante (y el sistema capitalista no puede vivir sin ello), no hay futuro.
Como a tantos otros, me preocupa el liberalismo que domina la economía actual y que, con la excusa del equilibrio presupuestario entre otros, adoptan para salir de la crisis recortes que están destruyendo las estructuras públicas que sustentan la cohesión social (educación, sanidad…) y que precipitan el camino hacia el colapso. Pero también me preocupan los ideólogos de la izquierda que claman contra los recortes… y piden la vuelta al crecimiento económico lo más rápido posible para poder repartir riqueza… Unos y otros ignoran o menosprecian los límites que científicamente se pueden establecer para una sociedad sostenible.
Pero con frecuencia los que intentamos analizar la situación desde un punto de vista riguroso/científico, no nos atrevemos a abordar cuestiones fundamentales de las relaciones socioeconómicas. Cuestiones que se toman por opciones políticas. Tomar partido por alguna opción política, sea dentro o fuera del actual sistema, puede significar perder la objetividad necesaria para el análisis riguroso.
Pero entonces… ¿Lo dejamos en manos de políticos y economistas? No caeré en la demagogia de considerar todos los políticos corruptos y los economistas ladrones. Muchos de ellos están también indignados por la situación actual, tienen sinceras intenciones y realizan grandes esfuerzos para aportar soluciones… Pero es sorprendente su incapacidad para entender que hemos sobrepasado ya la capacidad del planeta. Para entender la magnitud de los cambios a realizar.
Muchos trabajamos intensamente para formular caminos hacia un modelo de sociedad, propuestas de transición que permitan no colapsar y salir de la actual vía muerta. Este movimiento, más que importante, es imprescindible. Pero con frecuencia he tenido la sensación que las propuestas en las que trabajamos son parches que han de formar parte de una propuesta más global de funcionamiento. Y por otra parte, ¿solo existe un modelo posible de organización social y económica viable a largo plazo? ¿Solo hay una opción política sostenible? Nos estamos dejando algo.
Existen condiciones que ha de cumplir toda sociedad para que su desarrollo pueda sustentarse en el tiempo en este planeta. Fuera de estos márgenes, de estos límites, de estas condiciones, no existen opciones políticas, existen errores de funcionamiento que nos llevan al colapso, nos lleva a Olduvai. No las podemos llamar opciones políticas ya que no son opciones, son vías de colapso.
Creo que lo mejor que puede aportar el colectivo científico es definir los límites, las características, las condiciones que han de cumplir las decisiones que se han de tomar (esto evidentemente ya se ha hecho por parte de miembros de diferentes disciplinas, pero no como parte de una propuesta de marco global, que yo sepa). Ello deja la puerta abierta a que diferentes comunidades humanas puedan adoptar diferentes soluciones, siempre que cumplan con las premisas dadas. Es posible que diferentes estructuras socioeconómicas puedan ser viables. En todo caso que cada comunidad adopte la solución que más le parezca. Esto tiene como ventaja que puedes observar como les va a otras comunidades y copiar las acciones si las tuyas no funcionan o no te satisfacen…
Una de las características de esta propuesta (sí, sí, definitivamente esto es una propuesta) es que, las condiciones establecidas para que el mantenimiento a largo plazo de la especie humana en el planeta, con unos niveles de calidad de vida aceptables (porque este es el objetivo) se apliquen a todas y cada una de las comunidades que la componen. Esta característica es muy importante, puesto que con frecuencia algunas comunidades justifican sobrepasar sus límites con el argumento que otras comunidades (que emiten menos CO2, consumen menos energía o recursos, producen menos residuos, tienen tasas de reproducción menores, producen más alimentos…) compensan su actuación. La perversión de esta manera de actuar no sólo está en la necesidad de transportar materiales, energía, alimentos, personas… a lo largo del planeta, lo que comporta infinidad de efectos negativos (pérdidas de energía y materiales, pérdida de soberanía alimentaria, movimientos migratorios…), también está en la externalización de las consecuencias negativas. Así por ejemplo, decidimos que nuestra comunidad comprará energía a otra comunidad vecina (que quizás sea excedentaria), con ello no solo ampliamos nuestros límites por encima de la capacidad propia (pese a que no se han sobrepasado los límites globales), obligamos a construir infraestructuras para el transporte de energía y asumimos las pérdidas inherentes a este transporte, sino que, como no sufrimos los impactos de los molinos de viento en nuestro paisaje o la inundación de los valles por presas hidroeléctricas, no somos conscientes de lo que significa gastar un kW. y tendemos a consumir más y comprar más. La aplicación local de las condiciones que se establecen a nivel global es de gran importancia (piensa global y actúa local). Se llama responsabilidad ¿Ello significa que se ha de aplicar la autarquía y que cada comunidad ha de ser autosuficiente? Sí, en ciertos aspectos y en cierta proporción. Ejemplos: a nivel energético, una comunidad debería ser capaz de satisfacer las necesidades estructurales básicas con sus propios recursos energéticos y, al menos, una proporción importante de su consumo energético total (80%?); a nivel alimentario ha de producir sus propios alimentos en un porcentaje importante, conservando la capacidad de autoabastecerse; en cambio a nivel de bienes de consumo es evidente que no todas las comunidades pueden producir de todo, y en muchos de ellos, que no son esenciales para el funcionamiento básico de una comunidad, no es necesario ningún tipo de autosuficiencia y quedan abiertas un amplio abanico de posibilidad de relaciones comerciales y económicas (opciones políticas).
Cada comunidad se ha de responsabilizar de garantizar su funcionamiento básico.
Delimitar que se entiende por una comunidad (estado, nación, región, comarca, ciudad, pueblo…) es una complicación que dejo para otro momento (o para otras mentes más lúcidas), pero también será variable dependiendo de la condición que se trate… También definir lo que son condiciones de vida aceptables es muy subjetivo, pero se han definido internacionalmente derechos que nos pueden servir de referente para situar los márgenes de lo que es una vida digna pero no opulenta, como por ejemplo el derecho a una alimentación suficiente y equilibrada, al agua potable, a la vivienda, a la salud, al trabajo, a la cultura, a la educación... La “American way of life excede y mucho las condiciones de vida aceptables, en cambio la mayor parte de África no llega a unos mínimos. Podemos ir acotando.
Esta es una propuesta para expertos en las diferentes materias, que se ha de trabajar a conciencia para que pueda tener un amplio consenso entre la comunidad científica. Los límites han de ser suficientemente definidos como para que quede claro que políticas quedan dentro de sus márgenes y cuales fuera. Han de reflejar criterios objetivos y no caer en apreciaciones subjetivas o en opciones personales. Han de ser descritos, no pensando en una comunidad concreta, sino aplicables a cualquier comunidad.
Otra característica de esta propuesta es que no puede basarse en futuros, hipotéticos avances y descubrimientos científicos o tecnológicos. Si dentro de unos años descubrimos la fuente inagotable de energía limpia y barata, o nuestra tecnología llega a ser capaz de controlar el clima global del planeta… fantástico, seré el primero en alegrarse. Pero como se suele decir, el futuro es incierto, y sería una locura suicida seguir por la senda actual justificándolo con futuros descubrimientos. La decreciente capacidad para destinar recursos a investigación hace que seamos más pesimistas en este sentido.
Definir el marco de condiciones a cumplir dentro de las cuales las sociedades humanas son viables sin alterar los mecanismos básicos de la biosfera y sin comprometer el futuro de generaciones venideras. El marco define las opciones posibles y, por lo tanto, el juego político. Fuera del marco no hablamos de opciones políticas, hablamos de vías de colapso.
Para clarificar el significado de la propuesta, voy a intentar concretar en algunos temas. Es un primer apunte de por donde debe ir la propuesta, pero necesariamente debe ser desarrollada por expertos en cada tema. A su vez debe ser fácilmente comprensible por cualquier persona, puesto que se deberá aplicar por parte de personas muy diversas.
Empecemos con la demografía. Es un tema difícil, espinoso, que con frecuencia no abordamos por miedo a ser malinterpretados o acusados de justificar ciertas prácticas, pero en el fondo todos sabemos que sin abordar este problema es inútil ninguna propuesta.
No haré ninguna tesis ni descubriré nuevos datos. No es mi campo de estudio, ni pretendo dar lecciones, pero a nadie se le escapa que la evolución demográfica de nuestra especie en las últimas décadas ha seguido un crecimiento exponencial, con tasas anuales que solo en los últimos años se han moderado. En los países del primer mundo podemos incluso encontrar tasas negativas, pero en el tercer mundo (que es la mayor parte del planeta) el crecimiento sigue siendo muy elevado. Actualmente ya sobrepasamos los 7.000.000.000 habitantes y existen diferentes teorías sobre el punto en que nuestra especie estabilizará la población. Mi impresión es que nuestro comportamiento como especie sigue el mismo patrón que una población bacteriana en una cápsula de petri, aumentamos las colonias hasta invadir toda la cápsula y agotar recursos. Para entonces ya es tarde y en muy poco tiempo la colonia bacteriana muere por falta de recursos o por los efectos tóxicos de sus propios residuos...
La capacidad de carga del planeta respecto a nuestra especie también es materia de discusión. Depende de muchas variables, del modelo de sociedad que escojamos... podemos encontrar muchos estudios (huella ecológica…). Pero para muchos, entre los que me incluyo, hace tiempo que hemos sobrepasado la población que este planeta puede soportar en unas condiciones con niveles de vida aceptables. Y ello sin alterar significativamente, a largo plazo, los procesos vitales de la Biosfera...
Por lo tanto es imprescindible la rápida desaceleración y estabilización de la población mundial y deseable que esta se reduzca. Esto significa que como condición imprescindible a toda política de cada comunidad humana está la de controlar la natalidad hasta estabilizarla por debajo de la capacidad de carga de su territorio, y en general por debajo de su población actual. En este punto es importante una correcta selección de “comunidad” ya que si escogemos porciones muy pequeñas se puede llegar a conclusiones erróneas o inviables ya que hay territorios desigualmente poblados.
Como consecuencia, es condición imprescindible que las políticas económicas no se basen en el crecimiento de la población. Por ejemplo la bajada de la natalidad española ha sido analizado por muchos economistas como una catástrofe para el sistema económico, que solo se ha podido salvar gracias al incremento de población que ha significado la llegada de inmigrantes (potenciada en su momento), y rápidamente se han adoptado medidas de tipo económico que todos conocemos para estimular la natalidad... O por ejemplo muchos municipios han basado (y siguen basando) su economía en las previsiones de incremento de la población... Grandes errores. Las políticas económicas de cada comunidad han de ser viables con previsiones de población estable y no creciente.
Queda pendiente abordar el tema de los movimientos migratorios, pero que nadie lea en esto una justificación contra la inmigración y los inmigrantes, en absoluto. Es un alegato por el control de la población y la mejora de las condiciones en las comunidades de origen. Una muestra más de la necesidad de adoptar a nivel local las condiciones globales. Mientras no se aplique esto, tendremos que hacer frente a una creciente inmigración, de la cual las principales victimas son los propios inmigrantes.
La manera de conseguir esta regulación de la población puede variar en cada comunidad. Evidentemente no todas las opciones son válidas. Matar neonatos no es una opción, por mucho que consiga los objetivos. Algunas comunidades pueden optar por incentivos a la baja natalidad. Personalmente optaría por incrementar los niveles de educación, especialmente entre las mujeres, su acceso al trabajo i a los métodos anticonceptivos. Cada uno que adopte la opción política que más le convenza.
Política energética. Un aspecto profundamente tratado en el blog origen de este escrito. La única energía realmente utilizable a largo término son las energías renovables, sin exceder su tasa de renovación y sin que su aprovechamiento altere otros ciclos vitales que se dan en el planeta. Esto significa a nivel local que cada comunidad ha de adaptar su actividad a la energía renovable que de la que puede disponer en el territorio en que se encuentra. Ciertamente puede haber comunidades con excedentes energéticos y otras con escasos recursos que querrían aprovechar esta energía sobrante, pero esto nos lleva tanto a las importantes pérdidas energéticas que hay en su transporte, como a “externalizar” los impactos de la obtención de energía (como se ha comentado anteriormente). También en este punto la correcta selección de “comunidad” es importante.
Esta condición nos impone analizar los recursos energéticos de que dispone nuestra comunidad y planificar su aprovechamiento sostenible. Probablemente en la mayor parte de los casos significa diversificar fuentes energéticas y una generación distribuida en contra de los modelos centralizados actuales. También probablemente significará no transformar toda la energía en potencial eléctrico para volver a transformarlo posteriormente en el tipo de energía que nos interesa, sino aprovechar la energía de forma más directa. En todo caso, a partir de la disponibilidad de recursos energéticos podemos plantear un proyecto económico, contrariamente a como se hace actualmente (proyectamos un centro comercial y después ya veremos de donde sacamos la energía para que funcione).
Otra condición que creo que se debe plantear es que, sea cual fuere la política energética por la que se opte, ha de garantizar el funcionamiento de las estructuras básicas de la comunidad. Por ejemplo, ha de ser obligatorio priorizar la energía para hacer llegar el agua a las viviendas o hacer funcionar el centro de salud local antes que utilizarla para iluminar el pabellón deportivo o para fines privados... Este punto puede servir para reflexionar sobre los límites de las condiciones: uno podría pensar que mientras una comunidad no sobrepase los límites de producción energética renovable de su territorio, puede hacer con ella lo que le plazca, pero en realidad si no se garantizan las estructuras básicas como las que he nombrado anteriormente, la viabilidad de la comunidad con unos niveles de vida aceptables es improbable y la tendencia del sistema es al colapso.
Pero no he puesto como condición que toda la energía deba ser de propiedad comunitaria. La energía puede ser propiedad privada o no, siempre que se cumplan las condiciones anteriores. Cada comunidad escoja su modelo que mejor se adapte y veremos cual funciona mejor.
Eficiencia de recursos. En un entorno de recursos escasos como en el que ya estamos, y en el que la escasez se acentuará con el tiempo, no podemos actuar con las mismas estructuras que hasta ahora. La eficiencia deja de ser una opción para ser un requisito básico. La austeridad que vemos aplicar en diferentes aspectos de la economía debido a la situación actual, nos ha de acompañar toda la vida y en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida, para permitir que las comunidades sean viables. No podemos derrochar innecesariamente recursos que nos serán necesarios para mantener las comunidades. Y hemos de aprender a vivir así.
Se entiende que, en este contexto, prácticas actuales como la obsolescencia programada o la moda queden fuera de los marcos que intentamos dibujar. La condición es que el diseño de fabricación de cualquier objeto de consumo ha de incorporar la austeridad de recursos, no basarse en recursos escasos o lejanos, la eficiencia energética, la longevidad, la sencillez para ser fácilmente reparable y, finalmente, la recuperación de todos sus componentes para poder ser reutilizados o reciclados al final de su vida útil.
Cohesión social. Este es otro aspecto que no nos atrevemos a tratar, pero que creo que debería entrar dentro de los marcos a definir. Una comunidad no cohesionada socialmente, donde la gran mayoría de los ciudadanos no se sientan suficientemente cómodos, tenderá a generar tensiones e ineficiencias que dificultaran o impedirán mantenerse en el contexto que se avecina.
En absoluto se trata de definir un único modelo social a seguir por parte de todas las comunidades, cada una escoja su modelo. Pero para conseguir sociedades cohesionadas hay una serie de condiciones a cumplir: Justicia social, cualquier ciudadano o colectivo ha de tener acceso a la justicia y a unos derechos que han de ser respetados, así como a unas obligaciones sociales. Desigualdades sociales, cada comunidad escoja su modelo más o menos igualitario, pero cuando la desigualdad de reparto de recursos entre sus miembros sobrepasa ciertos límites la cohesión social se hace más difícil de mantener. Parece claro que si se establecen límites por debajo de los cuales no es digno la retribución o las condiciones de vida (salario mínimo interprofesional, renta mínima…), también sea indigno sobrepasar ciertos límites y parece lógico establecer salarios, ganancias, rentas… máximas, sea cual sea la profesión, responsabilidad o posición que ocupe una persona. Este concepto también está relacionado con el anterior de eficacia de recursos, puesto que el lujo no es compatible con la austeridad, y con otro concepto que intentaré comentar más adelante: los valores, puesto que la ostentación no ayuda a la cohesión social. Movilidad social, una comunidad donde cada individuo no pueda cambiar de estatus, estableciéndose a la práctica castas sin ningún ascensor social, también origina tensiones difíciles de mantener a largo plazo. Acceso a estructuras básicas, este acceso a servicios, no solo de recursos materiales (agua, alimentos, energía…) sino también inmateriales (salud, educación, información…) ha de estar garantizado en unos mínimos (¿y en unos máximos?).
Evidentemente que ha habido, y puede haber, sociedades sin alguna o ninguna de estas características que se ha mantenido durante mucho tiempo a lo largo de la historia, pero no sin la existencia de importantes estructuras de represión (ejércitos, policía…) que consumen grandes cantidades de recursos que necesitaremos en el contexto que se avecina…
Cambio climático. No solo se trata de definir las condiciones que ha de cumplir cualquier comunidad para no contribuir al cambio climático, sino también para adaptarse a los cambios que ya inevitablemente se van a producir.
Alimentación. Este es un punto muy crítico, pero también muy trabajado. No sólo se ha de poner como condición que cada comunidad sea capaz de garantizar una alimentación básica a su población (mantenimiento de tierras fértiles), sino que la manera de producir sus alimentos ha de ser sostenible a lo largo del tiempo y no depender de recursos externos o no renovables, lo que nos lleva a la necesidad (condición) de adoptar modelos agroecológicos. Pero no sólo es importante poner condiciones en los métodos de producción de alimentos, también es necesario hacerlo en las estructuras que realizan esta producción. Las grandes explotaciones agroindustriales pueden parecer en un principio más eficientes, pero el tratamiento que se hace a la tierra, el aprovechamiento de recursos… hace que en realidad el modelo agroecológico, basado en la producción en manos de una multitud de explotaciones familiares o comunitarias, responda mucho más a las condiciones que ha de cumplir una sociedad sostenible. Al igual que en otros casos, la opción de la “dispersión productiva”, contrapuesta a la hiperconcentración de la producción en pocas manos, refuerza la seguridad del sistema. Si un “nódulo” alimentario, de esta gran red de pequeños agricultores, tiene un problema de producción, no significa una catástrofe alimentaria global y es mucho más fácilmente abordable su solución.
El respeto a las tasas de renovación de los recursos es una condición general que se hace especialmente importante en aspectos como la pesca o el uso del agua potable y de riego…
Residuos. Ciertamente nunca llegaremos a una tasa de reciclaje/recuperación de materiales del 100%. Las pérdidas del sistema en este sentido se han comentado en muchos artículos. Pero si lo que se pretende es mantener las comunidades humanas, con ciertos niveles de vida, el máximo tiempo posible, reducir, reparar, reutilizar, reciclar (y todas las R que se nos puedan ocurrir), han de formar parte de las condiciones a establecer. Y esto no solo se consigue con métodos de recogida, sino que incluye el diseño de fabricación de los objetos, la educación de la población, los valores…
Otra de las condiciones que pueden ser importantes en este punto es que cada comunidad se responsabiliza de sus propios residuos. Esto no solo quiere decir que no los puede “externalizar”, sino que cuando acepta un cierto producto (fabricado internamente o importado) se hace responsable de los residuos que se generen.
Biodiversidad. La toma de consciencia de que formamos parte de los procesos vitales que se dan en la biosfera está poco extendido entre las personas, y menos entre sus decisiones políticas. La biodiversidad de los ecosistemas forma parte de las estructuras que nos mantienen en el planeta. Podemos funcionar con estructuras más sencillas, menos complejas, pero, a parte de cuestiones éticas referentes al derecho que tenemos a eliminar otras especies del planeta, estructuras con menor biodiversidad a menudo son menos estables, y eso puede generar graves consecuencias en las comunidades humanas que dependemos de ellas. Cuando hacemos desaparecer una especie, cuando disminuimos la biodiversidad de nuestro entorno, nunca podemos tener la certeza de cuales van a ser las consecuencias.
La condición es que cada comunidad es responsable de mantener su biodiversidad, tanto en número de especies como en cantidad y extensión significativa de hábitats. Esto ha de permitir mantener los funcionamientos básicos de los que dependen las propias comunidades humanas.
Economía y finanzas. Reconozco que si en buena parte de los temas tratados hasta ahora es grande mi ignorancia, y solo me atrevo a rozarlos superficialmente sin abordar su complejidad, en este tema me pierdo. Pero a su vez es imprescindible abordarlo para establecer los marcos de viabilidad.
Se me ocurren varias premisas básicas que han de formar parte de las condiciones a cumplir:
Los intereses financieros están en la base de la necesidad de crecimiento de la economía. Es necesario pues que la disponibilidad de capital (recursos) a gobiernos, empresas, particulares… no traiga como consecuencia un crecimiento de la actividad (y por lo tanto de consumo de recursos). ¿Ello significa financiación sin intereses? ¿Las entidades públicas han de basar sus presupuestos en las recaudaciones obtenidas en pasados ejercicios y no en la deuda basada en previsiones/esperanzas de futuras recaudaciones?¿Han de desaparecer los réditos del capital y se ha de funcionar exclusivamente por réditos del trabajo? ¿Las entidades financieras han de estar en manos públicas?... No lo sé, pero sea cual sea el modelo que se aplique, ha de responder a la condición primera: toda financiación no ha de conllevar crecimiento.
Otra condición que creo que tendrá un amplio consenso es la prohibición de la especulación, al menos con los elementos que conforman la estructura básica de una comunidad. Así por ejemplo, la especulación con alimentos se me ofrece incompatible con la necesaria sostenibilidad de un sistema con recursos limitados. Los recursos con los que se puede o no especular seguramente son difíciles de establecer y no sé si el propio hecho de la especulación y la libre circulación del capital entran dentro de estos límites. Pero como de lo que se trata es de marcar los límites de lo posible, y no de lo deseable, pues que cada comunidad escoja lo que quiera dentro de lo posible.
No se que espacio dejan estas limitaciones a estructuras del tipo de los mercados financieros, las bolsas…
Otra condición es que la viabilidad de las estructuras económicas, empresariales, con su productividad y generación de puestos de trabajo no dependan del binomio aumento de producción – aumento del consumo. ¿Como se consigue esto? ¿Cómo se controla? ¿Es necesaria una economía totalmente planificada? ¿Son posibles diferentes grados de libertad económica, empresarial?... En todo caso lo que hay que marcar son la inviabilidad de todas las opciones que conlleven crecimiento económico y el correspondiente agotamiento de recursos.
No entraré en temas como la economía del conocimiento, de las nuevas tecnologías que, aparentemente, no comportan consumo de recursos agotables. Se ha de analizar concienzudamente y con prudencia, puesto que con frecuencia de manera indirecta lo primero arrastra lo segundo.
¿Es suficiente la gestión de materias primas, energía, residuos… para contener la economía dentro de los márgenes de la sostenibilidad? Lo dudo con las estructuras económicas actuales.
Unas condiciones que, seguramente obligarán a modelos económicos más sencillos y equitativos, seguro más austeros y regulados, pero no necesariamente a comunidades totalmente autárquicas ni exclusivamente agrarias. Es posible y deseable mantener una sociedad industrializada, tecnológicamente avanzada, donde la investigación sea un elemento importante. Se trata de conseguir sociedades con suficiente nivel de vida, económicamente activas.
Valores. Si los cambios en estructuras económicas son complejos y difíciles, los cambios en valores son los más trascendentes. Para cumplir todas las condiciones mencionadas, y todas las que se han de añadir, hace falta un cambio de mentalidad, de manera de entender nuestra existencia, nuestro papel en el planeta.
Ciertamente no existe una sola escala de valores, y muchos pueblos tienen muy asumida su vinculación con el entorno y sus recursos. Pero los modelos éticos que desde hace tiempo se imponen en todo el planeta (y a todas las culturas) tienen en su base referencias como que la misión de la humanidad es crecer y multiplicarse hasta ocuparlo todo. Los recursos están al servicio de las personas para que estas hagan el uso que necesiten. Las personas como medida de todas las cosas (el rey de la creación). Tanto tienes, tanto vales. La posesión particular y su uso exclusivo como principal o único modo de alcanzar la felicidad. Malas bases para crear sociedades sostenibles.
La humanidad lleva toda su existencia consumiendo recursos en la medida que tecnológicamente ha tenido alcance a ellos. Ahora pretendemos que la sociedad se autocontrole, autolimite el uso de recursos a los que tecnológicamente tiene acceso. No es fácil. Pero nos va nuestra pervivéncia en ello.
En una sociedad con recursos autolimitados, los valores en alza han de ser el ahorro por encima del derroche, cooperación por encima de competencia, humildad por encima de prepotencia, austeridad y sencillez por encima del lujo y la vanidad. Quizás en este apartado me estoy dejando llevar por una visión personal del mundo y de un modelo social determinado. Pero se me hace difícil concebir un modelo social sostenible, autolimitado y en un entorno de recursos escasos, que no incorpore de manera mayoritaria estos valores entre sus ciudadanos.
Una sociedad basada en la libre competencia, en el privilegio, en la individualidad, es enormemente productiva en condiciones óptimas, pero será mucho más inestable y consumidora de recursos en un entorno limitante como el que se avecina.
El shock que muchos tendrán (que muchos están teniendo) al descubrir que el futuro de prosperidad y mejora continua en las condiciones de vida al que creían tener derecho, no existe. La frustración al comprobar que no podrán vivir mejor que la generación de sus padres. El engaño al que muchos pensaran que les han sometido sus dirigentes… Van a ser muy difíciles de gestionar.
Pero peor va a ser gestionar la ira de las generaciones venideras a medida que descubran que en pocas centurias (y especialmente las últimas décadas) hemos agotado los recursos y comprometido sus posibilidades en el planeta. La psicología social tendrá mucho trabajo en los próximos años.
Uno de los cambios más importantes es entender que la transformación social que se ha de realizar no es negativa. El actual modelo no solo nos lleva a un agotamiento insostenible de los recursos, sino también a unas formas de vida cada vez más frustrantes e infelices para una gran mayoría.
Este ha de ser un cambio deseable hacia una felicidad diferente, no basada en posesiones materiales. Percibirlo así por parte de un porcentaje importante de la población no sé si es una condición a añadir a la propuesta, pero no veo que otro modelo de valores, fuera de los esquemas descritos, tenga viabilidad futura.
Quedan muchos, muchos temas por tocar, y los que se han mencionado solo se ha hecho superficialmente y sin grandes conocimientos. Con frecuencia sin datos empíricos y sólo pudiendo aplicar el sentido común. Muchas de las propuestas se rechazarán o modificarán significativamente, se añadirán muchas más; y esto para poder llegar a un consenso entre los colectivos científicos convencidos del problema actual y movilizados (que no son la mayoría…). Una hoja de ruta que será difícil de escribir y más difícil de seguir.
Pero ésta es la propuesta, no se trata de definir el modelo social que ha de seguir toda la humanidad para sostenerse en el planeta a largo plazo, sino de definir los límites científicos que han de cumplir los modelos sociales. Las opciones políticas que propongan modelos fuera de este marco, en realidad son vías de colapso. Y así las hemos de llamar.
Nèstor Úrios, Septiembre 2012.





lunes, 29 de agosto de 2011

El mejor escenario posible

Desalojo de la Plaça de Catalunya de Barcelona. Foto de Carles Domènec, http://carlesdomenec.wordpress.com
Queridos lectores,

Hace aproximadamente un año escribí uno de los posts más populares de este blog, "El peor escenario posible". En él describía el que a mi parecer era el peor cariz que podían tomar los acontecimientos asumiendo que la progresión de agotamiento de los recursos naturales fuera la peor de la que nos dan los modelos más o menos razonables de evolución, y que delante de los problemas que lógicamente se irían encadenando se diera la peor respuesta posible dentro de las que razonablemente nuestros dirigentes podrían dar. Afortunadamente el curso actual de los acontecimientos no coincide que el que yo marcaba en aquel artículo, especialmente en la velocidad de los eventos más negativos, aunque es significativa la cantidad de "previsiones" allá hechas que sí que se han verificado, por desgracia. Es importante aclarar que  "El peor escenario posible" suponía un ejercicio para desatascar las mentes más cerriles de los comentaristas de este post que aún pensaban que yo exageraba en cuanto a los riesgos posibles; dicho ejercicio no se puede entender en su integridad sin leer los dos posts siguientes ("Gestionar la incertidumbre" y "Emociones en una balanza y esbozo de un llamamiento"), pero dado el carácter más introspectivo y menos alarmista de esos dos posts lo cierto es que han sido ignorados por completo, sin comprender que "El peor escenario posible" forma parte de esa trilogía. Lo que es más curioso aún, mirando las cosas retrospectivamente, es que las razones que motivaron la escritura de "El peor escenario posible" (y de sus dos acompañantes) no serían válidas hoy en día, porque lamentablemente sólo un año después de haberlo escrito las desgracias descritas en ese artículo parecen bastante más creíbles y ya no hace falta insistir en ellas; piensen que aún a mediados de 2010 se hablaba aquí en España de brotes verdes y no poca gente pensaba que la tendencia económica negativa se invertiría ya este año, en vez de estar a las puertas de la nueva recesión. Cosas que entonces fueron ridiculizadas como la posible quiebra de algunos ayuntamientos, la subida del paro por encima del 20% o el comienzo de una nueva ola recesiva incluso, son hoy posibilidades discutidas abiertamente en los medios de comunicación oficiales. Sin embargo, igual que tantos otros yo no fui capaz de prever que podría surgir un movimiento como el del 15M, los "indignados" españoles, un nuevo actor que, a mi entender, aún está desorientado y confuso pero que puede tener mucho que decir en el futuro. Posiblemente es el único ingrediente que me hace albergar alguna esperanza sobre el futuro. Y por esa esperanza que aún queda quiero escribir otro escenario, el opuesto al del año pasado: el mejor escenario posible.


Antes de comenzar, es pertinente hacer algunas aclaraciones que para el lector frecuente de este blog pueden parecerle obvias pero que es fundamental dejar escritas aquí por si se cita este artículo fuera de contexto. La primer aclaración es que lo que sigue es una visión completamente personal sobre el mejor curso que, a mi pobre entender, pueden tomar los acontecimientos, toda vez que aceptamos que estamos atrapados en una crisis económica que no puede terminar dentro del paradigma económico actual, crisis que tiene muchos flancos pero de la que yo sólo me ocupo de uno, que es su factor limitante por arriba: la escasez de recursos naturales. Tomaré como punto de partida las fechas para los cenits de producción de las diversas materias energéticas discutidas en la primera parte de "El peor escenario posible", y que después de un año parecen confirmarse. Según aquel artículo el cenit del petróleo (Peak Oil) habría sido alrededor de 2005, el del gas alrededor de 2025, el del carbón (en contenido energético) en 2011 y el del uranio en 2015. Un año después nos encontramos con que la Agencia Internacional de la Energía ha reconocido, en Noviembre pasado, la llegada del Peak Oil para el petróleo convencional, un artículo de Heinberg y Fridley en Nature muestra que el cenit de la energía del carbón es inminente, y además un reciente artículo de Michael Dittmar que analiza la producción de las minas de uranio del mundo muestra que el cenit del uranio tendrá efectivamente lugar en 2015. Así que tras un año se han confirmado nuestras peores previsiones, que igualmente tomaremos como referencia para este escenario (y eso sin tener en cuenta que el descenso de energía neta disponible seguramente está siendo más rápido incluso). En todo caso, sólo uso de estos datos el hecho de que la sociedad occidental (otro caso es China y demás países emergentes) está disponiendo ya de cada vez menos energía, sin posibilidad de invertir la tendencia. Es importante hacer notar que no uso ningún modelo ni soy una persona versada en sociología ni en ninguna otra disciplina social, así que mis impresiones son completamente subjetivas y arbitrarias y no puedo hablar con ninguna autoridad sobre los temas que comentaré en este post. Son sólo una visión personal de este autor.


La segunda aclaración que quiero hacer es que lo que aquí dibujo es un escenario, no una previsión o pronóstico. Lo que comento es aquello que yo creo que razonablemente podría llegar a pasar y que nos llevaría como sociedad al mejor desenlace posible. No se debe por tanto tomar al pie de la letra; yo no creo que lo que describo aquí vaya a pasar, por desgracia. También es importante hacer notar que lo califico de "posible" pero no de "deseable". El que ahora escribiré no es el mejor de los escenarios que uno podría dibujar, sólo uno que tiene una cierta posibilidad, aunque pequeña, de tener lugar, y a pesar de ser el mejor de los posibles es desagradable, duro y comportará sufrimiento para mucha gente - todo lo cual yo encuentro indeseable. Si habláramos del mejor escenario deseable, sería algo del estilo de lo siguiente: todos nuestros dirigentes reconocen la gravedad del problema, se toman las medidas coherentes para salvaguardar los intereses de la mayoría y tras un período de ciertos padecimientos se consigue un nuevo sistema social y económico estable que sería funcionalmente muy parecido al actual pero con muchísimo menos consumo y renunciando a ciertas cosas perfectamente prescindibles sin alterar mucho nuestra calidad de vida (e.g. el vehículo privado para todo el mundo). Algo así dibujó mi compañero Jordi Solé hace meses, pero claro, como él mismo decía, eso es una carta a los Reyes Magos. Por desgracia, la probabilidad de que una cosa así suceda yo la veo estrictamente nula. Vamos pues con lo que, aunque extremadamente difícil, sí que podría acabar pasando en un alarde de audacia y fortuna.

En lo que sigue me concentraré en el caso de Europa y en menor medida en el resto del mundo. Eso es así porque en este escenario, muy especulativo por naturaleza, me cuesta mucho imaginarme cómo habría de ser la respuesta global. En todo caso, espero que algunas de las ideas que aquí se viertan pudieran ser de alguna utilidad para Vds., como mínimo para dar qué pensar.


Al contrario que en "El peor escenario posible" la delimitación temporal será más laxa, definida en etapas. La duración de estas etapas es variable, pero estimo su duración típica en seis meses, llegando en algunos pocos casos a los dos años. Como es lógico, en la realidad lo más probable es que las cosas que ahora describiré no se den todas ellas, y posiblemente los hechos reales sean una mezcla entre este escenario y el peor posible. Vamos a ello. La primera etapa es especial, comienza el día de hoy y acaba el 31 de Diciembre de 2011.


Primera etapa (hoy-Diciembre de 2011): La recesión temida se hace palpable a finales de 2011. Todos los países industrializados entran en recesión, en tanto que China y otros emergente ralentizan su crecimiento. El precio del petróleo cae, aunque no de manera duradera por debajo de los 60$, posiblemente quedando por encima de los 80$ gracias a la intervención de la OPEP. En España las aguas bajan muy revueltas: durante el mes de Septiembre se anuncian muchos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) y el paro crece; en ese contexto se producen varias manifestaciones contra la reforma de la Constitución, que busca incluir un techo en el gasto público (reforma exigida por debajo de la mesa por Alemania) e incluso una huelga general, la cual no tiene demasiado éxito porque la mayoría de la gente percibe el problema como muy técnico y poco concreto, y porque se espera un cambio de Gobierno que lo ha de solucionar todo. Efectivamente, el 20 de Noviembre el Partido Popular gana con una amplísima mayoría absoluta y se compromete a profundizar en las reformas necesarias para sacar a España del atolladero, aunque avisan que se requerirán sacrificios durante un tiempo. Acto seguido todas las Autonomías que aún no habían comenzado a hacer recortes en Sanidad y Educación, entre otras materias, los hacen. A raíz de la convocatoria del 15 de Octubre comienzan a haber grupos de "indignados" en otros países, aunque en bastante menor escala relativa que en España.


Segunda Etapa: En España se vuelve a reducir el salario de los trabajadores públicos en un 5% de media. Además, el nuevo Gobierno del PP encarga numerosas auditorías que revelarán grandes fraudes del anterior Gobierno. Se aprueban grandes medidas de austeridad, se detienen muchas obras públicas y hay retrasos en los pagos a proveedores, pero la crisis se agudiza en España, y también aunque en menos intensidad en el resto de Europa. España e Italia vuelven a colocar muy cara su deuda, aunque el diferencial con el bono alemán no lo muestra tan claramente porque él también se ha encarecido, y otros países anteriormente a salvo, como Bélgica, Francia y el Reino Unido ven empeorar sus perspectivas de financiación. Portugal e Irlanda empeoran mucho su situación, pero donde el panorama es desolador es en Grecia. En medio de una tumultuosa sesión en el Parlamento Griego donde se está intentando aprobar el tercer paquete de medidas de choque en un año y con numerosos recortes de prestaciones sociales, una masa de indignados concentrados en las inmediaciones asalta el Parlamento y toma a los diputados como rehenes, después de agredirlos (puede que incluso haya muertos, Dios no lo permita). La caída del Parlamento griego causa estupor y confusión en la Unión Europea; nadie sabe quién está ahora al mando; tampoco lo saben los propios revoltosos, que se pelean entre ellos. La policía es incapaz de disolver a los concentrados, que son varias decenas de miles, y otros tantos más se lanzan a las calles, hay pillaje y vandalismo por doquier, pero al cabo de poco se impone cierta moderación. En la calle la gente recupera viejos sloganes de cuando cayó la dictadura de los coroneles, hay un sentimiento de victoria, de revolución, de cambio. El Gobierno Alemania lanza serias advertencias, pero por miedo a los efectos en el interior de la UE y de su propio país se ve incapaz de imponer sanciones a un movimiento percibido en toda Europa como democrático, y  acaba ofreciendo ayuda económica y para la creación una mesa de negociación destinada a formar un Gobierno de transición. Las cortes son disueltas y Grecia entra en un nuevo período constituyente, período durante el cual Alemania consigue que se le condone el pago de intereses de su deuda y se aplacen los vencimientos de la misma. Eso genera una caída del rating financiero de varios países europeos e inclusive Alemania, pero los EE.UU. también ven degradarse su nota y Alemania sigue siendo la economía más solvente del mundo. China amenaza con dejar de comprar deuda pública a Occidente si no equilibra sus cuentas. En Japón el crecimiento vegetativo es negativo, de un 3 por mil, lo cual algunos analistas locales atribuyen a la contaminación de Fukushima y a la emigración. Las primeras empresas de electrónica del planeta son ahora chinas.


Tercera etapa: A la inestabilidad financiera del período 2008-2011, primero privada y luego pública, le ha seguido una inestabilidad política interna de numerosos países occidentales. Después de aprobada la nueva constitución, el nuevo Gobierno griego toma el poder tutelado de cerca por Alemania y Francia; pero incapaz de poner en marcha las reformas que pretendía y sin querer plegarse a injerencias extranjeras dimite en bloque. El nuevo Gobierno griego, elegido en tiempo récord, anuncia que Grecia abandona el euro. Los griegos aplauden la medida, pero las bolsas de medio mundo se hunden, contagiadas por las del Viejo Continente. La deuda pública de Irlanda y Portugal llega a límites inconcebibles, al punto de hacerse necesarios nuevos planes de rescate, en tanto que las de Italia y España marcan máximos. En medio de gran inestabilidad política y fragmentación de partidos, en Irlanda se convoca un referéndum por la soberanía económica en el que arrasa la opción secesionista. Irlanda anuncia que abandona el euro y que suspende pagos durante seis meses. Portugal se declara en bancarrota. La estabilidad de la UE pende de un hilo, dependiendo de lo que hagan España o Italia, pero en España el movimiento de los indignados ha cogido muchísima fuerza, con un paro que supera largamente el 25% de la población activa, y consigue llamar exitosamente a la huelga general en varias ocasiones. El Gobierno español incrementa ligeramente la represión policial pero en seguida se ve que tal movimiento es contraproducente porque echa aún más gente a la calle. Conscientes el Gobierno Español y la Comisión Europea de la necesidad de preservar España en orden para evitar el hundimiento definitivo de la UE, se aprueban generosas medidas financiadas con fondos comunitarios, que se hacen también extensivas a Italia en cuanto se comprueba que los indignados de allí se amotinan por el agravio comparativo. Como es natural, el peso del esfuerzo económico recae principalmente sobre Alemania y Francia, las cuales no han salido de la recesión - como tampoco lo ha hecho ninguna economía fundamental. En media África, parte de Asia y en algunos países latinoamericanos estallan revueltas por los altos precios de los alimentos, pero la ayuda exterior europea está en mínimos históricos. El comercio mundial está en mínimos de 20 años. Estados Unidos se repliega casi desordenadamente de Afganistán y cierra varias bases por todo el mundo; en algunos países incluso cierra embajadas debido a la inestabilidad social e inseguridad en los mismos, según nota oficial


Cuarta etapa: El petróleo sube con fuerza y la situación económica se complica en todo el mundo, con mucha inestabilidad política. Encima, superado el siguiente pico de precios, al cabo de dos meses el precio vuelve a subir, y muchas materias primas no bajan de precio, sólo suben. Los alimentos están por las nubes. La Agencia Internacional de la Energía reconoce que la producción está por debajo de los 80 Mb/d debido no sólo a la falta de demanda sino a la caída de la inversión en prospección, desarrollo y mantenimiento. En España el paro llega al 30%. Las televisiones públicas y privadas españolas muestran reportajes sobre la degradación de las condiciones de vida en Grecia, Irlanda y Portugal en un desesperado esfuerzo de propaganda para frenar el riesgo de contagio de revueltas, pero finalmente no se puede evitar y acaba habiendo, en similares circunstancias, un asalto al Parlamento "a la griega". La policía, que llevaba tiempo preparándose para tal evento, emplea fuego real pero es pronto desarbolada y una parte de la policía se pasa a los indignados. El país está en medio de una revolución, y caen también los parlamentos autonómicos, uno por uno, algunos aguantando algo más pero al final hasta los que no caen son forzados a dimitir. En toda España se oye un clamor: "Rehagamos la Constitución, la soberanía es del pueblo". El Rey intenta mediar, pero se le invita a abandonar el país, cosa que hace junto con toda su familia. Francia y Alemania intentan invocar los acuerdos de la OTAN para "acudir en socorro de un país aliado" e invadir España, pero es demasiado tarde: estallan revueltas recurrentes en Francia, Alemania, Reino Unido y los Estados Unidos. Media Europa está en llamas y el hundimiento del euro es inevitable. El nuevo Gobierno español de transición abre un período constituyente y suspende los pagos al exterior de manera selectiva, lo cual crea graves problemas de suministro en el país.


Quinta etapa: En la mayoría de Occidente movimientos revolucionarios se han hecho con el poder, con gran desunión y anarquía, y esto ha desencadenado una ola de revueltas a escala global: algunos de los más feroces y sanguinarios dictadores se hundieron al hundirse sus valedores. En Latinoamérica, por el contrario, se produce un cierto florecimiento bajo la égida de Brasil, aunque ésta será pronto contestada. Por toda Europa hay luchas internas, con muertos incluso, pero algunos intelectuales están consiguiendo hacer oír su voz. El mercado exterior está intervenido por los nuevos Estados, así como la producción industrial. La propiedad privada no es abolida, aunque en ciertos lugares se procesa y condena a grandes empresarios y banqueros por "delitos contra el pueblo" y sus bienes son embargados. Es un período negro de grandes excesos y grandes barbaridades, donde el comercio de materias primas fundamentales, sobre todo las energéticas, se verifica con enormes problemas y suspicacias por parte de los países. A medida que los nuevos Gobiernos revolucionarios se van dejando aconsejar por los técnicos la situación tiende a mejorar y estabilizarse.


Sexta etapa: Los nuevos sistemas, no todos ellos democráticos, van asentándose. Se reconoce por primera vez que la actitud de los países occidentales ha sido de imperialismo económico respecto al resto de los pueblos del mundo, y que hay un problema con la producción de materias primas, constatándose en particular un descenso severo del flujo de petróleo que algunos expertos cifran ahora en unos 50 Mb/d (este descenso es en parte por el declive natural y en parte por la falta de inversión sobre todo en aquellas explotaciones que requerían más capital). La mayoría de las naciones han cambiado de Gobierno de manera revolucionaria, y la más importante de las que no lo han hecho es China (EE.UU. está sumido en la Segunda Guerra de Secesión, que esta vez ganarán los sudistas). Al final de esta etapa tiene lugar una gran conferencia internacional que tendrá que refundar las Naciones Unidas, y que tiene lugar en Río de Janeiro. En ella se sientan las bases de una economía mundial que tiene en cuenta la equidad entre pueblos y personas, la finitud de los recursos y el respeto a los derechos fundamentales y también a la iniciativa privada como motor del comercio y la prosperidad. ¿Cuál es ese nuevo sistema? No lo sé, hasta aquí llega mi bola de cristal. Todo lo que está más allá es terra incognita.


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¿Pasará algo de lo que aquí comento? Es difícil, aunque todo dependerá de cuánto tarde el pueblo en pedir que no le avasallen, y con qué fuerza lo haga. No lo veo demasiado verosímil, aunque quizá lleguen a producirse algunos episodios aislados semejantes a lo que yo describo. En todo caso a mí me parece que, si hubiese alguna alternativa a hundirnos en el absurdo espejismo del crecimiento económico imposible al que nos abocan nuestros líderes, sería a través de la reclamación de la soberanía popular por quien realmente la detenta: el pueblo. Ojalá todo pasase de la manera más pacífica posible...


Salu2,
AMT