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miércoles, 5 de noviembre de 2014

El paso del tiempo




Queridos lectores,

Hace pocos días tuvo lugar una efemérides importante para mi: hace ahora 5 años que di mi primera charla divulgativa sobre el Oil Crash. Fue delante del Departamento de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar, mi departamento en mi instituto.

Aquel seminario fue la culminación de un proceso de varios meses en los que, por fin, me había puesto a estudiar a fondo del problema de los recursos naturales. Recuerdo esos meses de verano en que iba estudiando para preparar el seminario y no me podía creer lo que iba descubriendo. Dato a dato, cada vez quedaba más claro que había una gravísima crisis energética que se estaba comenzando a desarrollar, y que no había soluciones sencillas para hacerle frente; que no se iba a producir una sustitución rápida y eficaz de las viejas energías fósiles por ninguna solución de las que entonces se presumía que iba a coger el relevo, ya fuera renovable o nuclear. Cuando más leía más inverosímil me parecía todo, pero ahí estaban los datos. Hacía años que conocía (y me preocupaba) el problema del peak oil, años en los que de tanto en tanto curioseaba en las páginas de Crisis Energética y en otras webs en inglés (Energy Bulletin, The Oil Drum), pero siempre había mantenido cierta distancia, asumiendo que el problema del petróleo sería resuelto por "los que están al mando". Fue en esos meses que descubrí que nadie está al mando o, quizá peor, que si no se intentaba aplicar una solución es porque ésta no existía.

Concluida mi primera investigación, habiendo llegado a conclusiones que me parecían inexorables, pasé muchos días con una sensación de irrealidad (sensación que sólo empezó a desvanecerse, y muy paulatinamente, cuando empecé a poner en orden mis ideas y plasmarlas por escrito en este blog), de futilidad de todo lo que hasta entonces había ocupado mi tiempo, de miedo por mis seres queridos, de final de la civilización... Buscaba desesperadamente alguna noticia que refutase todos los datos que había leído, y unos días antes de mi charla en el departamento - que impartí con la ayuda de mi compañero Jordi Solé - fui a una conferencia que casual y oportunamente dió Pedro Prieto en el Consorci del Far de Barcelona. Tenía todavía la fatua esperanza de que Pedro, al que conocía de haber leído algunos artículos suyos en Crisis Energética y del que sabía que era un gran estudioso del tema energético, desmontaría mis temores dando buena cuenta de grandes planes de sustitución que se me habían pasado por alto. Obviamente, lo que pasó fue justo lo contrario: Pedro confirmó uno por uno todos mis temores, subrayó mis mismas conclusiones... Unos días más tarde tomé la decisión de dedicarme al menos en el tiempo libre a hacer divulgación de este tema tan crítico.

¿Qué es lo que ha cambiado en cinco años?

Si pudiéramos mirar las cosas con la suficiente perspectiva, veríamos que ha habido muchísimos cambios y muy radicales, pero nos cuesta aceptarlo, porque nuestra mente tiende a aferrarse a lo que tiene y no a lo que puede perder. A nivel local, en 2009 el paro en España comenzaba a ascender con fuerza, pero a principios de aquel año estaba aún en el 14%, casi 10 puntos por debajo de donde está ahora (y podríamos estar peor si la emigración no estuviese "aliviando" este problema, aunque sea a costa de dejar a España más debilitada de cara al futuro). Ha habido un empobrecimiento generalizado, una clara disminución de la renta media: sueldos congelados de trabajadores públicos y reducciones de sueldo masivas vía recontratación más precaria en el sector privado, y dos tercios de los españoles sufren carencias en aspectos esenciales (según el informe FOESSA de Cáritas). En estos años se ha hablado varias veces de un posible rescate y de los problemas de la deuda pública. Las mal llamadas "políticas de austeridad" se han convertido en norma, generando mucho desencanto, movimientos de protesta generalizados (del cual el 15M fue su mayor exponente) y una ira creciente contra la clase política y las instituciones, cada vez más percibidas como intrínsecamente corruptas, cada vez más denostadas porque la mayoría cree que son las causantes de nuestra desgracia. En España el sentimiento de rabia crece, sin que la prometida recuperación (que probablemente se hundirá en los próximos meses) consiga calmar los ánimos, y eso está desencadenando procesos inimaginables hace 5 años. Por ejemplo, hace 5 años era impensable que Cataluña se separase de España, y ahora en esta comunidad prácticamente no hay otro tema de discusión en la calle, en los días previos a la consulta que no es una consulta pero es una consulta del 9 de Noviembre. Cataluña ha optado por regenerarse por la vía de cortar por lo sano, cortar con la pobre y denostada España, y dejar que el resto se pudra. Y ese resto ha optado por su propia vida regenerativa, con un desplazamiento masivo de electores hacia una nueva fuerza política, Podemos, de orientación progresista y martillo dialéctico (en ocasiones con tono populista)
de "la casta política". La irrupción de Podemos provoca cada vez más inquietud y congoja en los partidos tradicionales, y es que según algunas encuestas recientes Podemos se ha convertido ya en la primera fuerza política de España por intención de voto.

Pero si abrimos el zoom y nos fijamos en Europa, nos daremos cuenta de que España no está experimentando un fenómeno aislado. En la vecina Francia se aventura que un movimiento populista, en este caso escorado a la derecha, podría conseguir la próxima presidencia de la República; Italia y Grecia, intervenidas en lo económico y habiendo sufrido, ambas, cambios no muy diferentes a un golpe de Estado; Alemania, que ha aguantado mejor el tipo pero ve negros nubarrones en su futuro... Si uno mira el factor petróleo, cómo la demanda está cayendo en medio de una crisis que no puede jamás acabar, se entiende que la escasez de energía y en particular de petróleo probablemente tiene mucho que ver con lo que está pasando. Alemania ha podido recurrir al carbón para disminuir su propia caída energética, utilizando en demasía a su propio lignito, en un camino sin mucho recorrido e incierto final; y los demás han tenido que afrontar la caída, que en algunos casos (Italia, España, Portugal) ha sido simplemente brutal.

Imagen extraída de "Energy briefing: Global Crude oil demand & supply ", de Yardeni Research: http://www.yardeni.com/pub/globdemsup.pdf

Ampliando más el zoom y yendo ahora a las puertas de Europa, podemos ver en este momento varias guerras civiles: Ucrania, Libia, Siria, Egipto, ahora Irak... Y si miramos por fin el panorama global, hay numerosas fuentes de preocupación, en Latinoamérica, en Asia, en África... Sólo un puñado de países, que incluyen a los EE.UU. y China, han conseguido capear, con no pocas dificultades, a lo peor de estos años, aunque ahora mismo tampoco se divisan en lontananza días de vino y rosas para este selecto grupo (viendo por ejemplo el deterioro de las perspectivas económicas para los dos países).



Dramático como ha sido el curso de los acontecimientos durante el último lustro, no ha sido tan malo como temíamos muchos de los que nos dedicábamos a la divulgación de la crisis energética. Hay que reconocer que ha surgido un freno imprevisto a la caída de la producción de petróleo, un recurso con el que no contábamos y que explica la relativa estabilidad del suministro de petróleo y de su precio (aunque haya sido elevado) durante los últimos 5 años: la irrupción del fracking en los EE.UU. Gracias a la introducción de esta técnica a escala masiva, primero en la búsqueda del gas de esquisto y luego para extraer el mucho más interesante y rentable petróleo ligero de roca compacta (Light Tight Oil), los EE.UU. han conseguido invertir la tendencia al declive de su producción de petróleo, que ya estaba en torno a los 5 millones de barriles diarios (Mb/d) y añadir en un tiempo récord 3 Mb/d de LTO y condensados, y aún el Departamento de Energía de los EE.UU. sueña que el año que viene los EE.UU. podrían alcanzar su máximo histórico de producción de petróleo crudo de 1970, que fue de 10 Mb/d.





Nota para los que se sientan confusos porque han leído que EE.UU. ya supera a Arabia Saudita en producción de petróleo: esas noticias se refieren a "todos los hidrocarburos líquidos" o, dicho a veces en abuso de notación, "todos los líquidos del petróleo", lo que incluye los biocombustibles (que no aportan energía neta) y los líquidos del gas natural (que sólo parcialmente pueden sustituir al petróleo).

Pero si una cosa no ha cambiado en los últimos 5 años son las estrategias de negación de que pueda existir un problema con la energía. Continuamos con los mismos disparates y tecnofantasías: seguimos hablando de la energía nuclear (convencional, de cuarta generación, de fusión...) o del inmenso futuro de las renovables, con repetidas noticias fuera de contexto y exageradas que hacen pensar al lector desinformado que una revolución energética está próxima y que todos los problemas se van a resolver pronto... y aquí estamos un lustro después, empantanados en problemas sociales y económicos crecientes y en vísperas de una nueva oleada recesiva que nadie quiere aceptar que ya está aquí.
La opción nuclear ha perdido fuerza después del desastre de Fukushima y el progresivo abandono de la nuclear convencional en Europa; por otro lado, sin embargo, aún hoy oímos cantos de sirena que nos prometen llevarnos a un paraíso renovable. Es verdad que el Gobierno de España, éste y el anterior, han boicoteado esta alternativa, pero no es menos cierto que los nuevos sistemas de energía renovable tienen muchas limitaciones pocas veces reconocidas (empezando por el hecho de que no es electricidad lo que nos falta, sino ese 79% de energía final no eléctrica que es difícil de electrificar; y a pesar de eso cada vez que se habla de energía en los medios de comunicación se insiste en el sector eléctrico). La única revolución energética que realmente se ha hecho es la del fracking, y ha sido a un coste inhumano: con los EE.UU. exportando inflación a los países proveedores, explotando yacimientos de rentabilidad económica a pesar de ello más que dudosa, incurriendo en cada vez más problemas económicos... ¿Y todo para qué? Para llevar a las 127 compañías productoras de gas y petróleo más grandes del mundo al borde de una bancarrota que no se hará esperar mucho, sobre todo ahora que la débil demanda fruto de la recesión en ciernes arrastra los precios del crudo hacia abajo. Hemos ganado unos años simplemente para ponernos en una situación peor cuando todo reviente, porque los Estados se verán obligados a intervenir y rescatar un montón de empresas estratégicas por su vinculación con la energía. Pero ahí siguen las estrategias de negación (la última consiste en decir que es Arabia Saudita la que está aumentando su producción para hundir los precios del petróleo y así acabar con el fracking americano, cuando en realidad Arabia Saudita redujo su producción en Septiembre para contener la actual sangría de precios).

No sólo las estrategias de negación de la crisis energética no han cambiado en los últimos 5 años, a pesar de los problemas cada vez más graves que nos aquejan. También se sigue acusando a los que alertamos del problemas y de que no hay soluciones sencillas de ser unos catastrofistas; quizá con mayor virulencia y violencia verbal últimamente, eso sí. Y sin embargo, si en el año 2009 hubiéramos contado que hoy íbamos a estar como estamos en este momento nos habrían tomado por locos agoreros y nos habrían denigrado por catastrofistas irredimibles. Y, en realidad, aquí estamos, a pesar de tanto brindis al Sol, a pesar de tantos anuncios hechos en este lustro (como en todos los precedentes) de que Eldorado energético ya estaba a nuestro alcance. ¿Qué han aportado, qué están aportando los que apodan la mera descripción de nuestra realidad como "catastrofismo"? Se podría decir que nada, pero no es verdad. Toda esta gente que reacciona con agresividad cuando se les habla de la crisis energética, esa gente que me escribe airada y con aire jactancioso, con un "¡Ja!" en la boca, cada vez que leen una noticia en el diario de un nuevo avance que creen definitivo pero que nunca saldrá del laboratorio o de pruebas piloto; toda esa gente que cree con la fe del carbonero en las mismas tonterías y en las nuevas tecnofantasías que hemos visto en los últimos 40 años, y que dentro de 5 años serán sustituidas por otras al tiempo iguales y nuevas; todas esas personas que siguen engañadas y ciegas a una triste y desagradable realidad, soñando en un futuro "Lleno de energía" mientras que en el mundo real el consumo de energía de España sólo cae... todas esas personas en suma, sin pretenderlo obviamente, están haciendo un daño terrible y están poniendo en peligro nuestro futuro. Puesto que el tiempo de tomar decisiones, de manera adulta, valorando correctamente la situación, tanto si nos gusta como si no, es ahora. Los verdaderos catastrofistas no somos los que denunciamos un sistema destructivo que se está desintegrando y está haciendo sufrir a tanta gente, no. Los verdaderos catastrofistas son aquellos que niegan a mirar la realidad a la cara; los verdaderos catastrofistas son los que rechazan que pueda haber un cambio y prefieren seguir en esta desgracia y profundizar en ella; los verdaderos catastrofistas son aquellos a los que les cuesta menos imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo, y que de hecho creen que ambas cosas son equivalentes cuando en realidad no es así, cuando en realidad puede haber un futuro brillante para la Humanidad si decide dejar de ser adolescente (intentando el imposible de crecer sin límites en un planeta finito) y asume una serena madurez. Acusan a los que hablamos como adultos de ser catastrofistas cuando son ellos los que nos arrastran a una catástrofe perfectamente evitable, simplemente porque no quieren imaginar otra posibilidad, y encima se ensueñan con ella.
 

También hace ahora 5 años desde que la misión europea SMOS despegaba desde una base rusa; era el primer satélite capaz de medir la salinidad superficial del océano desde el espacio. Este lanzamiento supuso un gran cambio en mi vida, pues mi actividad profesional se ha ido alineando progresivamente con la gestión de nuestra actividad en la misión, y en la actualidad consume una buena parte de mi jornada laboral. Una nueva realidad, la de la gestión de un grupo de investigación, que me lleva a tener que viajar continuamente, cumpliendo compromisos y buscando dinero para mantener en marcha mi equipo, un grupo de gente muy capaz y competente (y, por encima de todo, buenas personas) que tiene la desgracia de padecer a un jefe esquizofrénico que durante el día mantiene una intensa actividad bautomática mientras por la noche y en las horas muertas de los aeropuertos escribe sobre el fin de la sociedad industrial en este blog.

En estos 5 años mi vida personal también ha cambiado mucho. Entonces tenía una hija, ahora también un hijo. Durante este lustro perdido pelo y vista pero no mucho peso, sólo un poco cuando estuve a punto de perder la vida hace tan sólo seis meses. También ese terrible evento ha cambiado mi vida. Ya no me quedo escribiendo de madrugada, ya no pico entre horas para mantenerme despierto e intento hacer una vida más sana, sólo una pizca, sólo una miaja. Con mayor frecuencia me da por pensar en qué será de mi familia cuando yo no esté; a veces atisbo que a la larga solo puedo meterme en problemas (como las amenazas de muerte de un loco que tuve que soportar hace algo más de un año, y como las cosas que sin duda están por venir en estos tiempos turbulentos que ya se adivinan) y que no merece la pena continuar para lo poco o nada que vamos a conseguir. Pero todavía, me digo, sigo estando vivo.

¿Qué pasará en los próximos 5 años? No lo sé. Difícil es de saber. Muchas de las estrategias de huida hacia adelante que se han emprendido en los últimos años parecen estar llegando a su fin, sin haber mejorado la situación global y en muchos casos habiéndola empeorado, habiendo creado más estrés en el sistema y haciendo más probable una caída precipitada y desordenada. Hace 5 años creía que estaremos peor de lo que en realidad  estamos. Hoy creo que dentro de 5 años estaremos en una situación francamente nefasta; ojalá me equivoque. En realidad, allá a donde lleguemos depende completamente de nosoros. Siempre ha dependido de nosotros.

Salu2,
AMT

P. Data: De momento me tengo que ir a Bruselas un par de días (aunque no podré escuchar a Ugo Bardi allí). Y dentro de una semana tenemos una cita anual importante: la salida del World Energy Outlook 2014, la que para mi marca el cambio del año "Oil Crash". Yo estaré esos días entre Valencia y Castellón y por eso mi análisis del informe de referencia en el mundo de la energía se demorará probablemente más de lo habitual; espero que sepan disculpármelo

lunes, 29 de agosto de 2011

El mejor escenario posible

Desalojo de la Plaça de Catalunya de Barcelona. Foto de Carles Domènec, http://carlesdomenec.wordpress.com
Queridos lectores,

Hace aproximadamente un año escribí uno de los posts más populares de este blog, "El peor escenario posible". En él describía el que a mi parecer era el peor cariz que podían tomar los acontecimientos asumiendo que la progresión de agotamiento de los recursos naturales fuera la peor de la que nos dan los modelos más o menos razonables de evolución, y que delante de los problemas que lógicamente se irían encadenando se diera la peor respuesta posible dentro de las que razonablemente nuestros dirigentes podrían dar. Afortunadamente el curso actual de los acontecimientos no coincide que el que yo marcaba en aquel artículo, especialmente en la velocidad de los eventos más negativos, aunque es significativa la cantidad de "previsiones" allá hechas que sí que se han verificado, por desgracia. Es importante aclarar que  "El peor escenario posible" suponía un ejercicio para desatascar las mentes más cerriles de los comentaristas de este post que aún pensaban que yo exageraba en cuanto a los riesgos posibles; dicho ejercicio no se puede entender en su integridad sin leer los dos posts siguientes ("Gestionar la incertidumbre" y "Emociones en una balanza y esbozo de un llamamiento"), pero dado el carácter más introspectivo y menos alarmista de esos dos posts lo cierto es que han sido ignorados por completo, sin comprender que "El peor escenario posible" forma parte de esa trilogía. Lo que es más curioso aún, mirando las cosas retrospectivamente, es que las razones que motivaron la escritura de "El peor escenario posible" (y de sus dos acompañantes) no serían válidas hoy en día, porque lamentablemente sólo un año después de haberlo escrito las desgracias descritas en ese artículo parecen bastante más creíbles y ya no hace falta insistir en ellas; piensen que aún a mediados de 2010 se hablaba aquí en España de brotes verdes y no poca gente pensaba que la tendencia económica negativa se invertiría ya este año, en vez de estar a las puertas de la nueva recesión. Cosas que entonces fueron ridiculizadas como la posible quiebra de algunos ayuntamientos, la subida del paro por encima del 20% o el comienzo de una nueva ola recesiva incluso, son hoy posibilidades discutidas abiertamente en los medios de comunicación oficiales. Sin embargo, igual que tantos otros yo no fui capaz de prever que podría surgir un movimiento como el del 15M, los "indignados" españoles, un nuevo actor que, a mi entender, aún está desorientado y confuso pero que puede tener mucho que decir en el futuro. Posiblemente es el único ingrediente que me hace albergar alguna esperanza sobre el futuro. Y por esa esperanza que aún queda quiero escribir otro escenario, el opuesto al del año pasado: el mejor escenario posible.


Antes de comenzar, es pertinente hacer algunas aclaraciones que para el lector frecuente de este blog pueden parecerle obvias pero que es fundamental dejar escritas aquí por si se cita este artículo fuera de contexto. La primer aclaración es que lo que sigue es una visión completamente personal sobre el mejor curso que, a mi pobre entender, pueden tomar los acontecimientos, toda vez que aceptamos que estamos atrapados en una crisis económica que no puede terminar dentro del paradigma económico actual, crisis que tiene muchos flancos pero de la que yo sólo me ocupo de uno, que es su factor limitante por arriba: la escasez de recursos naturales. Tomaré como punto de partida las fechas para los cenits de producción de las diversas materias energéticas discutidas en la primera parte de "El peor escenario posible", y que después de un año parecen confirmarse. Según aquel artículo el cenit del petróleo (Peak Oil) habría sido alrededor de 2005, el del gas alrededor de 2025, el del carbón (en contenido energético) en 2011 y el del uranio en 2015. Un año después nos encontramos con que la Agencia Internacional de la Energía ha reconocido, en Noviembre pasado, la llegada del Peak Oil para el petróleo convencional, un artículo de Heinberg y Fridley en Nature muestra que el cenit de la energía del carbón es inminente, y además un reciente artículo de Michael Dittmar que analiza la producción de las minas de uranio del mundo muestra que el cenit del uranio tendrá efectivamente lugar en 2015. Así que tras un año se han confirmado nuestras peores previsiones, que igualmente tomaremos como referencia para este escenario (y eso sin tener en cuenta que el descenso de energía neta disponible seguramente está siendo más rápido incluso). En todo caso, sólo uso de estos datos el hecho de que la sociedad occidental (otro caso es China y demás países emergentes) está disponiendo ya de cada vez menos energía, sin posibilidad de invertir la tendencia. Es importante hacer notar que no uso ningún modelo ni soy una persona versada en sociología ni en ninguna otra disciplina social, así que mis impresiones son completamente subjetivas y arbitrarias y no puedo hablar con ninguna autoridad sobre los temas que comentaré en este post. Son sólo una visión personal de este autor.


La segunda aclaración que quiero hacer es que lo que aquí dibujo es un escenario, no una previsión o pronóstico. Lo que comento es aquello que yo creo que razonablemente podría llegar a pasar y que nos llevaría como sociedad al mejor desenlace posible. No se debe por tanto tomar al pie de la letra; yo no creo que lo que describo aquí vaya a pasar, por desgracia. También es importante hacer notar que lo califico de "posible" pero no de "deseable". El que ahora escribiré no es el mejor de los escenarios que uno podría dibujar, sólo uno que tiene una cierta posibilidad, aunque pequeña, de tener lugar, y a pesar de ser el mejor de los posibles es desagradable, duro y comportará sufrimiento para mucha gente - todo lo cual yo encuentro indeseable. Si habláramos del mejor escenario deseable, sería algo del estilo de lo siguiente: todos nuestros dirigentes reconocen la gravedad del problema, se toman las medidas coherentes para salvaguardar los intereses de la mayoría y tras un período de ciertos padecimientos se consigue un nuevo sistema social y económico estable que sería funcionalmente muy parecido al actual pero con muchísimo menos consumo y renunciando a ciertas cosas perfectamente prescindibles sin alterar mucho nuestra calidad de vida (e.g. el vehículo privado para todo el mundo). Algo así dibujó mi compañero Jordi Solé hace meses, pero claro, como él mismo decía, eso es una carta a los Reyes Magos. Por desgracia, la probabilidad de que una cosa así suceda yo la veo estrictamente nula. Vamos pues con lo que, aunque extremadamente difícil, sí que podría acabar pasando en un alarde de audacia y fortuna.

En lo que sigue me concentraré en el caso de Europa y en menor medida en el resto del mundo. Eso es así porque en este escenario, muy especulativo por naturaleza, me cuesta mucho imaginarme cómo habría de ser la respuesta global. En todo caso, espero que algunas de las ideas que aquí se viertan pudieran ser de alguna utilidad para Vds., como mínimo para dar qué pensar.


Al contrario que en "El peor escenario posible" la delimitación temporal será más laxa, definida en etapas. La duración de estas etapas es variable, pero estimo su duración típica en seis meses, llegando en algunos pocos casos a los dos años. Como es lógico, en la realidad lo más probable es que las cosas que ahora describiré no se den todas ellas, y posiblemente los hechos reales sean una mezcla entre este escenario y el peor posible. Vamos a ello. La primera etapa es especial, comienza el día de hoy y acaba el 31 de Diciembre de 2011.


Primera etapa (hoy-Diciembre de 2011): La recesión temida se hace palpable a finales de 2011. Todos los países industrializados entran en recesión, en tanto que China y otros emergente ralentizan su crecimiento. El precio del petróleo cae, aunque no de manera duradera por debajo de los 60$, posiblemente quedando por encima de los 80$ gracias a la intervención de la OPEP. En España las aguas bajan muy revueltas: durante el mes de Septiembre se anuncian muchos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) y el paro crece; en ese contexto se producen varias manifestaciones contra la reforma de la Constitución, que busca incluir un techo en el gasto público (reforma exigida por debajo de la mesa por Alemania) e incluso una huelga general, la cual no tiene demasiado éxito porque la mayoría de la gente percibe el problema como muy técnico y poco concreto, y porque se espera un cambio de Gobierno que lo ha de solucionar todo. Efectivamente, el 20 de Noviembre el Partido Popular gana con una amplísima mayoría absoluta y se compromete a profundizar en las reformas necesarias para sacar a España del atolladero, aunque avisan que se requerirán sacrificios durante un tiempo. Acto seguido todas las Autonomías que aún no habían comenzado a hacer recortes en Sanidad y Educación, entre otras materias, los hacen. A raíz de la convocatoria del 15 de Octubre comienzan a haber grupos de "indignados" en otros países, aunque en bastante menor escala relativa que en España.


Segunda Etapa: En España se vuelve a reducir el salario de los trabajadores públicos en un 5% de media. Además, el nuevo Gobierno del PP encarga numerosas auditorías que revelarán grandes fraudes del anterior Gobierno. Se aprueban grandes medidas de austeridad, se detienen muchas obras públicas y hay retrasos en los pagos a proveedores, pero la crisis se agudiza en España, y también aunque en menos intensidad en el resto de Europa. España e Italia vuelven a colocar muy cara su deuda, aunque el diferencial con el bono alemán no lo muestra tan claramente porque él también se ha encarecido, y otros países anteriormente a salvo, como Bélgica, Francia y el Reino Unido ven empeorar sus perspectivas de financiación. Portugal e Irlanda empeoran mucho su situación, pero donde el panorama es desolador es en Grecia. En medio de una tumultuosa sesión en el Parlamento Griego donde se está intentando aprobar el tercer paquete de medidas de choque en un año y con numerosos recortes de prestaciones sociales, una masa de indignados concentrados en las inmediaciones asalta el Parlamento y toma a los diputados como rehenes, después de agredirlos (puede que incluso haya muertos, Dios no lo permita). La caída del Parlamento griego causa estupor y confusión en la Unión Europea; nadie sabe quién está ahora al mando; tampoco lo saben los propios revoltosos, que se pelean entre ellos. La policía es incapaz de disolver a los concentrados, que son varias decenas de miles, y otros tantos más se lanzan a las calles, hay pillaje y vandalismo por doquier, pero al cabo de poco se impone cierta moderación. En la calle la gente recupera viejos sloganes de cuando cayó la dictadura de los coroneles, hay un sentimiento de victoria, de revolución, de cambio. El Gobierno Alemania lanza serias advertencias, pero por miedo a los efectos en el interior de la UE y de su propio país se ve incapaz de imponer sanciones a un movimiento percibido en toda Europa como democrático, y  acaba ofreciendo ayuda económica y para la creación una mesa de negociación destinada a formar un Gobierno de transición. Las cortes son disueltas y Grecia entra en un nuevo período constituyente, período durante el cual Alemania consigue que se le condone el pago de intereses de su deuda y se aplacen los vencimientos de la misma. Eso genera una caída del rating financiero de varios países europeos e inclusive Alemania, pero los EE.UU. también ven degradarse su nota y Alemania sigue siendo la economía más solvente del mundo. China amenaza con dejar de comprar deuda pública a Occidente si no equilibra sus cuentas. En Japón el crecimiento vegetativo es negativo, de un 3 por mil, lo cual algunos analistas locales atribuyen a la contaminación de Fukushima y a la emigración. Las primeras empresas de electrónica del planeta son ahora chinas.


Tercera etapa: A la inestabilidad financiera del período 2008-2011, primero privada y luego pública, le ha seguido una inestabilidad política interna de numerosos países occidentales. Después de aprobada la nueva constitución, el nuevo Gobierno griego toma el poder tutelado de cerca por Alemania y Francia; pero incapaz de poner en marcha las reformas que pretendía y sin querer plegarse a injerencias extranjeras dimite en bloque. El nuevo Gobierno griego, elegido en tiempo récord, anuncia que Grecia abandona el euro. Los griegos aplauden la medida, pero las bolsas de medio mundo se hunden, contagiadas por las del Viejo Continente. La deuda pública de Irlanda y Portugal llega a límites inconcebibles, al punto de hacerse necesarios nuevos planes de rescate, en tanto que las de Italia y España marcan máximos. En medio de gran inestabilidad política y fragmentación de partidos, en Irlanda se convoca un referéndum por la soberanía económica en el que arrasa la opción secesionista. Irlanda anuncia que abandona el euro y que suspende pagos durante seis meses. Portugal se declara en bancarrota. La estabilidad de la UE pende de un hilo, dependiendo de lo que hagan España o Italia, pero en España el movimiento de los indignados ha cogido muchísima fuerza, con un paro que supera largamente el 25% de la población activa, y consigue llamar exitosamente a la huelga general en varias ocasiones. El Gobierno español incrementa ligeramente la represión policial pero en seguida se ve que tal movimiento es contraproducente porque echa aún más gente a la calle. Conscientes el Gobierno Español y la Comisión Europea de la necesidad de preservar España en orden para evitar el hundimiento definitivo de la UE, se aprueban generosas medidas financiadas con fondos comunitarios, que se hacen también extensivas a Italia en cuanto se comprueba que los indignados de allí se amotinan por el agravio comparativo. Como es natural, el peso del esfuerzo económico recae principalmente sobre Alemania y Francia, las cuales no han salido de la recesión - como tampoco lo ha hecho ninguna economía fundamental. En media África, parte de Asia y en algunos países latinoamericanos estallan revueltas por los altos precios de los alimentos, pero la ayuda exterior europea está en mínimos históricos. El comercio mundial está en mínimos de 20 años. Estados Unidos se repliega casi desordenadamente de Afganistán y cierra varias bases por todo el mundo; en algunos países incluso cierra embajadas debido a la inestabilidad social e inseguridad en los mismos, según nota oficial


Cuarta etapa: El petróleo sube con fuerza y la situación económica se complica en todo el mundo, con mucha inestabilidad política. Encima, superado el siguiente pico de precios, al cabo de dos meses el precio vuelve a subir, y muchas materias primas no bajan de precio, sólo suben. Los alimentos están por las nubes. La Agencia Internacional de la Energía reconoce que la producción está por debajo de los 80 Mb/d debido no sólo a la falta de demanda sino a la caída de la inversión en prospección, desarrollo y mantenimiento. En España el paro llega al 30%. Las televisiones públicas y privadas españolas muestran reportajes sobre la degradación de las condiciones de vida en Grecia, Irlanda y Portugal en un desesperado esfuerzo de propaganda para frenar el riesgo de contagio de revueltas, pero finalmente no se puede evitar y acaba habiendo, en similares circunstancias, un asalto al Parlamento "a la griega". La policía, que llevaba tiempo preparándose para tal evento, emplea fuego real pero es pronto desarbolada y una parte de la policía se pasa a los indignados. El país está en medio de una revolución, y caen también los parlamentos autonómicos, uno por uno, algunos aguantando algo más pero al final hasta los que no caen son forzados a dimitir. En toda España se oye un clamor: "Rehagamos la Constitución, la soberanía es del pueblo". El Rey intenta mediar, pero se le invita a abandonar el país, cosa que hace junto con toda su familia. Francia y Alemania intentan invocar los acuerdos de la OTAN para "acudir en socorro de un país aliado" e invadir España, pero es demasiado tarde: estallan revueltas recurrentes en Francia, Alemania, Reino Unido y los Estados Unidos. Media Europa está en llamas y el hundimiento del euro es inevitable. El nuevo Gobierno español de transición abre un período constituyente y suspende los pagos al exterior de manera selectiva, lo cual crea graves problemas de suministro en el país.


Quinta etapa: En la mayoría de Occidente movimientos revolucionarios se han hecho con el poder, con gran desunión y anarquía, y esto ha desencadenado una ola de revueltas a escala global: algunos de los más feroces y sanguinarios dictadores se hundieron al hundirse sus valedores. En Latinoamérica, por el contrario, se produce un cierto florecimiento bajo la égida de Brasil, aunque ésta será pronto contestada. Por toda Europa hay luchas internas, con muertos incluso, pero algunos intelectuales están consiguiendo hacer oír su voz. El mercado exterior está intervenido por los nuevos Estados, así como la producción industrial. La propiedad privada no es abolida, aunque en ciertos lugares se procesa y condena a grandes empresarios y banqueros por "delitos contra el pueblo" y sus bienes son embargados. Es un período negro de grandes excesos y grandes barbaridades, donde el comercio de materias primas fundamentales, sobre todo las energéticas, se verifica con enormes problemas y suspicacias por parte de los países. A medida que los nuevos Gobiernos revolucionarios se van dejando aconsejar por los técnicos la situación tiende a mejorar y estabilizarse.


Sexta etapa: Los nuevos sistemas, no todos ellos democráticos, van asentándose. Se reconoce por primera vez que la actitud de los países occidentales ha sido de imperialismo económico respecto al resto de los pueblos del mundo, y que hay un problema con la producción de materias primas, constatándose en particular un descenso severo del flujo de petróleo que algunos expertos cifran ahora en unos 50 Mb/d (este descenso es en parte por el declive natural y en parte por la falta de inversión sobre todo en aquellas explotaciones que requerían más capital). La mayoría de las naciones han cambiado de Gobierno de manera revolucionaria, y la más importante de las que no lo han hecho es China (EE.UU. está sumido en la Segunda Guerra de Secesión, que esta vez ganarán los sudistas). Al final de esta etapa tiene lugar una gran conferencia internacional que tendrá que refundar las Naciones Unidas, y que tiene lugar en Río de Janeiro. En ella se sientan las bases de una economía mundial que tiene en cuenta la equidad entre pueblos y personas, la finitud de los recursos y el respeto a los derechos fundamentales y también a la iniciativa privada como motor del comercio y la prosperidad. ¿Cuál es ese nuevo sistema? No lo sé, hasta aquí llega mi bola de cristal. Todo lo que está más allá es terra incognita.


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¿Pasará algo de lo que aquí comento? Es difícil, aunque todo dependerá de cuánto tarde el pueblo en pedir que no le avasallen, y con qué fuerza lo haga. No lo veo demasiado verosímil, aunque quizá lleguen a producirse algunos episodios aislados semejantes a lo que yo describo. En todo caso a mí me parece que, si hubiese alguna alternativa a hundirnos en el absurdo espejismo del crecimiento económico imposible al que nos abocan nuestros líderes, sería a través de la reclamación de la soberanía popular por quien realmente la detenta: el pueblo. Ojalá todo pasase de la manera más pacífica posible...


Salu2,
AMT

martes, 17 de agosto de 2010

Correspondencia con los lectores: Hay Esperanza


Queridos lectores,

Mi intención era que el siguiente post fuera sobre el peor escenario que se puede producir sobre la escasez de energía y sobre la peor reacción posible delante de ella. En vez de soplar una vez más las trompetas de la catástrofe, como me dicen mis detractores, lo que pretendo es poner el dedo en la llaga sobre qué actitudes interesa evitar a toda costa (aunque siempre habrá algún tonto o interesado que tomará el ensayo como muestra de predicciones que yo hago y que no se cumplen). En fin, en eso estaba cuando una comunicante anónima ha escrito de madrugada el comentario que sigue más abajo a mi post "Retazos de una crisis global". Dada la importancia (y hasta diría urgencia) de lo que ella suscita, creo que es conveniente que hoy le dedique mi post; así habrá una de cal y otra de arena, hoy esperanza y mañana catástrofe (en realidad, vislumbramiento de la catástrofe como método para evitarla y traer la esperanza; pero ésa será discusión de aquel post, no de éste). He aquí el comentario de Elisa:

Estimado Antonio:

Soy una mujer de mediana edad, con estudios básicos y tres hijos que siempre digo que son los mejores, pero es porque soy su madre. Llevan adelante sus estudios sin mucha brillantez. Ya van para tres años que estoy divorciada, me quedan 15 años por pagar de la hipoteca de mi piso. Y mi trabajo, gracias a dios lo conservo, no me da mas que un sueldo para vivir muy ajustada. Esta es una radiografía rápida de mi situación, y aunque mirado desde fuera puede parecer dura, yo estoy contenta con mi vida.

O más bien lo estaba. Hace unas semanas, ayudando a mi hija con un trabajo, descubrí tu blog y después de leerlo casi todo, seguí leyendo todo lo que he encontrado en español, tanto en Internet como en la biblioteca. Y estoy aterrorizada. He ido al medico y me ha dado unas pastillas para dormir, recomendándome que no lea nada del tema. Me gustaría dejar de leer, y me gustaría mucho mas no haber leído nunca tu blog. Entiendo perfectamente a la gente que no quiere saber. Pero no puedo dejar de pensar en esto. Mi hija dice que hay una página especializada en ayudar con los problemas psicológicos que crea la noticia del peakoil, pero esta en ingles y no la entiendo. Además yo no quiero ayuda psicológica, yo necesito una solución, una salida, una esperanza. Tal y como lo describes, a la siguiente subida del petróleo mi empresa cierra, el gobierno no tiene dinero para seguir pagando a los parados, el banco se queda con mi piso... Yo ya no tengo familia en el pueblo, ni siquiera en la ciudad y eso de la transición que he leído parece cosa de hipis. Tú eres un hombre inteligente y seguro que me puedes ayudar con alguna idea. Algo que yo pueda hacer y que me de una salida en un futuro tan horrible.


Un abrazo.

Elisa.

Querida Elisa,

En primer lugar quiero agradecerte que hayas escrito y hayas compartido tus inquietudes con nosotros. Sin tu comentario, yo habría seguido directamente en la línea dura de intentar desmontar con argumentos racionales la repetida e infundada fe de nuestra sociedad en un futuro siempre mejor (ejemplificada en mi amigo y sparring dialéctico Hank Rearden). Estoy centrado en mostrar por qué las cosas no pueden seguir como hasta ahora, sin darme cuenta de que lo que seguramente una parte importante de esos lectores que por aquí pasan en silencio cada día está demandando es una solución o, como mínimo, una esperanza. Hay esperanza, Elisa, y podemos adaptarnos; podemos hacerlo, pero para ello debemos primero entender a qué hacemos frente y después actuar en consecuencia.

Ayer estuve tomando un café con Quim y con Jordi, dos compañeros y blogueros que están enlazados en la columna de arriba, y nuestra conversación fue, esencialmente, horriblemente deprimente, mucho más de lo que se transluce en nuestros ya de por sí negros escritos. Sin embargo, yo no estoy ni mucho menos deprimido. El tema del Peak Oil es duro, sus consecuencias son potencialmente nefastas, pero aún no hemos perdido y aún es tiempo para cambiar las cosas. Y las cosas por fuerza cambiarán, cuando ya sea evidente que no se puede seguir por este camino.


Nuestros líderes políticos están perfectamente al corriente de la situación; aparte de los comentarios que están al principio del post "Retazos de una crisis global" tengo diversa información más o menos confidencial que confirma que conocen y entienden el problema. Lo que sucede es que nadie quiere, por el momento, asumir el coste político de aceptar públicamente que se ha de pasar de una sociedad de bienestar a una de necesidad. Sin embargo, llegado el momento se tomarán medidas destinadas a garantizar el acceso a las necesidades básicas. El único problema es que no se deciden a lanzarse ya por esta senda, están esperando una señal clara e inequívoca. Posiblemente sea cuando el barril de petróleo vuelva a estar en el entorno de los 150 dólares... Y para entonces tu situación económica personal puede estar muy deteriorada, y al fin y al cabo si me estás haciendo este llamamiento es para que te ayude.

Yo no tengo la solución para tus problemas y dudas; ni siquiera la tengo para los míos. Y, sin embargo, últimamente amigos y conocidos, sabiendo de este tema, me llaman para preguntarme sobre qué hacer con sus vidas, y me consultan antes de tomar decisiones muy transcendentales sobre su futuro. Esto me produce cierta ansiedad, porque tengo miedo de condicionar la toma de decisiones clave para el futuro de otros cuando yo no poseo una bola de cristal, no puedo ver el futuro, no puedo tener ni dar seguridad a nadie sobre qué es lo que va a pasar ni cómo; por Dios, si yo mismo me encuentro en una encrucijada de muchas dudas y mucha indecisión. Pero si algo me ha enseñado la vida es que en determinados momentos no puedes dudar, y aún cuando te juegues la vida y tu futuro hay que decidir: con la cabeza, con serenidad, con frialdad, sí; pero también con arrojo y valentía. Quizá lo perdamos todo, pero al menos lo habremos intentado.

Elisa, yo no puedo resolver tus problemas, ni darte una panacea para todos tus males. Soy humano, y como tal sometido a error y a incertidumbre. Sin embargo, creo que aunque no tengo la solución que me pides sí que te puedo dar consejos, y es incluso mi obligación hacerlo. Lo que ahora te diré son consejos basados en la prudencia y en la sensatez, y quizá alguna de las cosas que ahora te diga sea errónea o no se aplique en tu caso; no antepongas mi opinión a tu propio juicio sobre las cosas, se crítica y toma lo que te sea útil y desecha lo que te estorbe. No te puedo dar ninguna garantía de que lo que ahora te cuente sea plenamente eficaz, y no puedo responsabilizarme sobre las consecuencias que puede tener seguir mis consejos, ni ante ti ni ante esos otros lectores que ahora esto leerán. Hacedme caso a vuestro propio riesgo.


Lo primero y más importante que tengo que decirte es que, Elisa, eres una mujer afortunada, ya que tienes un activo inestimable: tienes tres hijos. Quizá ahora no lo veas o no lo vean, pero ellos serán el mayor apoyo que tendrás, y tú lo serás para ellos. Lo primero que tienes que hacer es una catarsis familiar y discutir serenamente sobre qué es el Peak Oil y qué es lo que va a significar para vuestras vidas. Por los datos que das en tu mensaje (te quedan 15 años de hipoteca, ayudabas a tu hija con un trabajo del cole relacionado con la energía, se puede valorar su rendimiento en los estudios) imagino que tus hijos son pre-adolescentes o adolescentes, lo cual quiere decir que se puede hablar con ellos. Quizá alguno de tus hijos pase o quiera pasar de todo y seguir jugando con su PlayStation; en tal caso plantéale cómo será su vida cuando haya sólo una o dos horas de electricidad al día o cuando la PSP IV valga 10.000 euros. Quizá te sorprendas del sentido común y la entereza con la que abordan el problema. Intenta no abordar el problema de una manera radical, fanática o ansiosa: esto te puede causar problemas con tu ex-pareja cuando los niños, como es natural, le pregunten cuál es su opinión al respecto. Por el contrario, pon el problema en el contexto de la crisis actual de la que tanto llevan oyendo hablar durante los dos últimos años, los numerosos recortes que están haciendo los Gobiernos y Administraciones Públicas, el riesgo que tienes de perder tu trabajo con el consiguiente riesgo de perder el piso (esto seguro que les conmueve, ya que todos necesitamos nuestro huequito). Hazles ver que las cosas con su padre seguramente irían igual de mal, porque es un problema sistémico, de toda la sociedad. A los que sean más mayores y tengan espíritu critico, recomiéndales que lean éste y otros blogs, que busquen información, que se documenten (tu hija está bastante concienciada ya; ¡te ha buscado una página para ayuda a peakoilers deprimidos y todo!). Inicialmente los chavales propondrán tecno-fantasías al estilo de Hollywood que nos salvarán; cuando lean más verán que realmente no hay milagros (ésta es una de las funciones de este blog) y que no pueden confiar en un deux ex machina que todo les solucione. Después se desesperarán y dirán que total ellos no pueden hacer nada, así que hay que cruzarse de brazos y dejar que papá Estado o quien sea arregle la cosa, si es que tiene arreglo. Aquí se les tiene que hacer ver que igualmente esto no evitará que pierdas el trabajo, el piso, que acceder a la electricidad y hasta el agua potable se vuelva difícil y caro, etc. Una vez llegado a este punto, lo que se impone es pasar a la acción; tomar las riendas de nuestra propia vida y buscar la mejor manera para adaptarse.


Elisa, tú ya sabes lo que es el Peak Oil y eso te hace infinitamente más adaptable que el 99% de la población que ni sabe lo que es ni quiere saberlo. En los momentos duros que vendrán en los próximos meses tú sabrás dar una lectura más correcta de qué es lo que está pasando y tomarás las decisiones más lógicas sabiendo que estamos viviendo el Oil Crash, que no son las mismas que las decisiones lógicas convencionales, las de un escenario de "todo sigue igual". Por otro lado, esto es una carrera de fondo, y aunque los indicios apuntan a que el proceso se está acelerando, hay infinidad de eventos que pueden acelerar o retardar el desarrollo de los acontecimientos, y antes de que la situación se vuelva más o menos caótica pueden pasar bastantes años; ciertamente, también pueden faltar sólo meses. Tú debes seguir con tu vida normal, tu trabajo normal, tus horas de sueño normales, y al tiempo empezar a tomar progresivamente medidas adecuadas para adaptarte a una situación de carestía, sin estresarte, sin agobiarte pero sin dudar. No volverte loca por la angustia de esta realidad pero ser coherente y tomar decisiones meditadas al respecto.


La primera adaptación que has de emprender es la de reducir tu exposición, principalmente financiera. Es difícil saber el curso que seguirán los tipos de interés durante los próximos meses, pero en el momento en el que el petróleo suba y los precios de la energía hagan que todo se encarezca, las autoridades monetarias seguramente darán la respuesta estándar: a más inflación, mayor tipo de interés. Te quedan 15 años de hipoteca, imagino que debía ser como mínimo a 20 años y posiblemente a 25 años (a 30 años es dudoso, hace 15 años se daban pocas hipotecas así). Eso quiere decir que tu hipoteca es vieja y por tanto la repercusión del interés sobre tu cuota no es muy elevada; deberías hacer un cálculo (ya tienes un ejercicio para el mayor de tus hijos, y así podrá ver más de cerca cómo es el mundo real) sobre cuánto te ha de subir la cuota si tu tipo de referencia pasa del actual al 8%, por ejemplo (es un caso extremo; si se llega a tales tipos la sociedad explotará). Si la repercusión en la cuota mensual de tal subida es pequeña, como me imagino (digamos un 10% de subida de la cuota; por ejemplo, pasaría de 700 euros a 770 euros) entonces no merece mucho la pena que hagas nada respecto a tu hipoteca: podrías intentar amortizar plazos para acortar la vida de la hipoteca, pero es más que dudoso de que acabaras antes de que el Oil Crash se manifieste en plenitud; por otro lado, amortizar capital no tendría mucha influencia en la cuota mensual en este caso. Por el contrario, si una subida del 8% del tipo de interés te implica una repercusión importante sobre la cuota (digamos más del 10%) te tienes que plantear ir reduciendo capital, tanto como puedas.


Otra cuestión clave es la reducir los gastos. Es impresionante lo que se puede llegar a ahorrar con cambios simples de hábitos que no afectan sustancialmente a tu calidad de vida. Coge todas tus facturas mensuales y ordénalas de mayor a menor, y plantéate dónde puedes ahorrar más. Si la/s factura/s de teléfono/s son muy importantes, plantéaos llamar menos o buscar planes adecuados; si el gasto principal es el gas, cambiad los hábitos de uso del agua caliente (poned reguladores de caudal en los grifos, la ducha, etc). Si la asignación periódica a los chavales representa un buen mordisco, habla con ellos y hazles ver que tienen que ayudar a la economía familiar. Si alguno de tus hijos tiene suficiente edad para trabajar, anímale a que coja un empleo por horas (en un McDonald's, en una ferretería, donde sea) que pueda compatibilizar con sus estudios; así, ellos se sienten importantes por contribuir a la economía familiar y aprenden a valorar el dinero y el esfuerzo que cuesta conseguirlo. Has de pensar también que los precios de los carburantes pueden dispararse; por tanto, hay que vigilar la calefacción y el aire acondicionado, y por supuesto intentar ser lo menos dependientes posible del coche. En fin, esto son algunas ideas; seguramente tú misma podrás encontrar la vía más apropiada en esa dirección.


El dinero que consigas ahorrar debe dirigirse a dos fines. Uno, a mantener un fondo de contingencia para cubrir imprevistos (reparaciones u otros). Dos, para comenzar a implementar vuestro propio plan de adaptación. Eso implica, en esencia, cultivar. Sí, suena a estrafalario, suena a cosa de hippies como tú dices, pero es necesario. Si tenéis poco espacio, comenzad por cultivad tomates en el balcón, luego intentad ir hacia otro tipo de cultivos (yo estoy pez en esto, no sé: leguminosas, me imagino). Aprended a hacer compostaje. Todo eso son sólo parches, pero os permitirá ir aprendiendo las artes básicas de la jardinería, que en un futuro no muy lejano os serán útiles.

Otra cosa relevante es la educación de tus hijos. Es posible que te plantees que algún día alguno de ellos vaya a la Universidad. Si es así, es importante entender que en un mundo en el que todo será escaso ciertos estudios y especialistas son un lujo que no nos podremos permitir. Esto es cierto incluso, aunque en menor medida, para los itinerarios de Formación Profesional. Aunque la decisión ha de ser siempre tomada por tus hijos, es importante que sepan que no todos los estudios llevarán a un empleo o tendrán utilidad, independientemente de cómo hayan sido las cosas en los años y décadas pasadas. Vamos a un mundo diferente con unas necesidades diferentes.


En el medio plazo es importante que intentes constituir una comunidad. Sé que esta parte es la más difícil, pero también es necesaria. Seguramente en tu barrio hay más personas pasando por situaciones difíciles, y que encima no entienden qué está pasando aunque intuyen que algo va mal, profundamente mal, y sin embargo esperan que esto todavía pueda arreglarse (cosa que no va a pasar). Esa gente, abandonada a su suerte, son parte del problema, ya que en la ira de sentirse abandonados acabarán atacando a los que tienen al lado (y no a los de arriba). Al mismo tiempo, esa gente es parte de la solución, ya que con ellos podrás constituir una sociedad de mutuo apoyo: todos estáis en el mismo barco y si queréis salir de ésta os tenéis que ayudar entre todos. Los que no tengan trabajo pueden ofrecer sus horas a los demás y recibir bienes o servicios a cambio (bancos de horas). Esto favorece el espíritu de cohesión y disminuye el riesgo de estallidos. Por otro lado, si conseguís llegar a tener cierta fuerza, y cuando las cosas vayan peor, podéis intentar montar huertos comunales, explotados por los vecinos del barrio en solares abandonados y tierras periféricas. No será sencillo, pero todo es empezar.


Hay un blog que te quiero mencionar, porque creo que te podrá dar mucha luz en los momentos más negros. Lo escribe con admirable constancia Sharon Astyk, y se llama "El libro de Casaubon"; lamentablemente, está en inglés, pero creo que tu hija podría leértelo, quizá incluso para toda la familia, haciendo traducción simultánea. Al principio será un poco penoso, pero a medida que el nivel de traducción de tu hija mejore puede ser una experiencia grande, intensa. Sharon Astyk es una mujer admirable, y sus escritos transpiran compasión y comprensión, y habla con sencillez de la adaptación, de cómo hacer frente a los retos que nos esperan, de cómo no desesperar, de los sentimientos. En medio de miles de blog masculinos con sesudos análisis de duras aristas que desgarran la piel del alma, leer a Sharon es como encontrar un oasis en medio del desierto... y sin embargo ella habla de los mismos temas, y con gran profundidad analítica; pero ella refleja unas emociones más cálidas, más humanas y más humanizantes. Además, "El libro de Casaubon" es un gran tratado de jardinería sostenible, de cómo adaptar la casa para que consuma menos energía, de como reaprovechar los materiales. Está adaptado a la realidad americana y por eso no todo lo que propone tiene una directa e inmediata aplicación a otros contextos, pero aún así es muy interesante.


Otra cosa que seguramente es muy útil es que alguien venga a hablaros del Peak Oil en tu ciudad o barrio. Me tratas de tú, lo cual me sugiere que seguramente seas española y probablemente vives en España. Yo paso con cierta periodicidad por Madrid, y según y cómo podría intentar acercarme a algún otro lado, así que quizá yo mismo podría dar esa charla; en este caso, tú tendrías que contactar con tu Ayuntamiento o con una asociación vecinal para organizarlo. Si miras en la columna de la derecha tienes suficientes datos como para saber cómo contactar conmigo personalmente, no a través de comentarios del blog (y si no mira el primer post de este blog; seguro que esa hija tan espabilada que tienes te dice cómo).

Eso es más o menos todo.

Mucha suerte y un abrazo,

Antonio