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lunes, 6 de julio de 2015

Junio de 2015: Se alza la voz



Queridos lectores,

A pesar de mis muchos compromisos actuales, una vez más intento llevarles un resumen de lo que ha supuesto este mes de Junio en un año, el 2015, que podría pasar a la historia de los recursos naturales por ser el año en el que se produzca el máximo absoluto de volumen de petróleo y otros hidrocarburos líquidos producidos. El peak oil, vamos.

La llegada al cenit productivo de la materia prima energética fundamental de la Humanidad (aproximadamente un tercio de toda la energía primaria consumida en el mundo es petróleo) implica, más allá de la inviabilidad del capitalismo, la imposibilidad física y lógica del mismo. Dada la gravedad de esta conclusión, no es de extrañar que el poder económico rechace con fuerza la idea misma del peak oil, y por ello mismo la ofensiva mediática contra el peak oil se está recrudeciendo. Y así tenemos artículos en los que se ridiculiza el concepto de peak oil con argumentos espurios en medios generalistas como el Washington Post o en blogs económicos como reason.com, Outrun Change o Say Anything, y también en una nueva oleada de libros (por ejemplo éste y éste, o alguno más cercano como éste). Lo que sea con tal de gritar lo más fuerte que se pueda que no hay ningún problema con el petróleo, insistiendo en que la producción de petróleo de los EE.UU. continúa aumentando a pesar del escandaloso descenso de perforadoras activas en ese país, más de un 60% desde el pasado Octubre:

Imagen de http://marketrealist.com

Los expertos que "informan" sobre este milagro de los EE.UU. (producir más petróleo con menos perforadoras) por supuesto no tienen en cuenta que en realidad los datos de producción de petróleo en los EE.UU. tienen un desfase de 6 meses y por tanto aún reportan una falsa subida, de acuerdo con lo que se preveía a principios de años (se ve que estos expertos no han leído la guía que les dedicamos... o no les interesa).
 

En Europa la situación política y económica se está complicando por momentos: el Gobierno griego se negó a aceptar las condiciones que sus acreedores, representados por la denominada troika, le querían imponer para renegociar un parte de su deuda, y delante de la presión que sufría decidió convocar un referéndum para saber si el pueblo griego estaba dispuesto a aceptar más recortes a cambio de un nuevo crédito que tampoco podría devolver, o si por lo contrario se negaba a este estado de cosas y quería negociar de otra manera. La troika (FMI, BCE y UE) consideraron la llamada de los griegos a las urnas como una demostración de la falta de voluntad de diálogo del Gobierno griego, dejando claro qué es lo que piensan de la democracia (según muchos "expertos" económicos de por aquí, los griegos no tienen capacidad de valorar las consecuencias de no cumplir con los para ellos sacrosantos compromisos de la deuda, a pesar de que a la vista está el fracaso que representa haberlos honrado todos estos años). El triunfo del "no" al acuerdo en los términos planteados en el referéndum de ayer supone todo un éxito para el gobierno de Alexis Tsipras y todo un fracaso para la troika y particularmente para la Comisión Europea. Si la UE se cierra a cualquier concesión a Grecia, quedarán a los ojos de la opinión pública como una pandilla de vulgares mafiosos, mientras que si ceden en algunos puntos se encontrarían con que en el futuro otros países usarían el caso griego como precedente, y la troika perdería su capacidad de imponer recortes. Así que la opción más lógica es que la troika siga tensando la cuerda y, si los griegos no ceden, fuercen su salida de la zona euro e incluso de la Unión Europea: es el temido Grexit. Y si Grecia sale de la UE será el preludio de turbulencias financieras y económicas que se prolongarán durante años en Europa. Y conviene no olvidar que ahora que el pueblo griego se ha atrevido a alzar la voz, quién sabe cuántos otros pueblos se atreverán a hacer lo mismo (por ejemplo, por qué no, el español).

Al otro lado del Atlántico hay también problemas: Puerto Rico se ha declarado en bancarrota, con consecuencias semejantes para los EE.UU. a los problemas que causará Grecia en Europa. El riesgo de crisis financiera y finalmente de recesión también va tomando cuerpo en la gran nación americana. Y por si fuera poco, la bolsa de China está mostrando una gran volatilidad, con subidas y caídas récord en los últimos meses; sobre todo las caídas están causando estragos en la clase media del País del Medio. Dadas las turbulencias financieras, y a pesar del consumo récord de petróleo en Arabia Saudita debido a las altas temperaturas (que podrían estar precipitando el pico de las exportaciones de petróleo en ese país), el precio del petróleo vuelve a caer. No es precisamente el mejor entorno económico para las empresas americanas de petróleo de fracking, cuyos beneficios actuales dependen de los seguros de cobertura de precios ya están expirando y que nadie quiere renovar.

No sólo el entorno económico es cada vez más desfavorable: también en Junio se ha comentado mucho sobre los terribles efectos de nuestras acciones sobre el medio ambiente. Que el hombre está alterando gravemente su entorno natural es cada vez más evidente, con efectos no sólo sobre los seres humanos: un reciente estudio confirma que se está produciendo la Sexta Extinción de las especies animales. La contaminación ambiental y la degradación generalizada del medio natural son los principales responsables de este desastre, y de entre todos los problemas ambientales el cambio climático ocupó un lugar destacado en las noticias del mes de Junio.

Este mes deja atrás una ola de calor en Pakistán que mató a varios centenares de personas, y la presente ola de calor que afecta a buena parte de Europa (incluida España). Respecto a esta última, un meandro de altas presiones en la corriente de chorro ha favorecido el desplazamiento de una masa de aire caliente del continente africano hacia el europeo, y el lento progreso de esta corriente, cada vez más remolona, ha hecho que esa condición se prolongue por espacio de casi dos semanas. Si esta fase cálida vendrá seguida de una relativamente fría y lluviosa es algo que todavía está por descubrir.

Y es en este contexto en el que el papa Francisco ha publicado su encíclica "Laudato si" (Alabado sea), una de las encíclicas más reivindicativas de los últimos tiempos y que carga directamente contra los males del capitalismo, poniendo el énfasis en los efectos ambientales (con el cambio climático a la cabeza) y con ciertos párrafos clave aludiendo al agotamiento de los recursos. Que el Sumo Pontífice católico le dedique una encíclica al medio ambiente y que, más aún, llame a una acción diligente y decidida para parar este desastre, no ha sido del gusto de todos, y especialmente no lo ha sido de los defensores del libre mercado y la autoregulación (quienes parecen ignorar que una extinción es una forma de autoregulación).


Pero no es sólo un líder religioso el que se atreve a levantar la voz contra los excesos ambientales del capitalismo. Un tribunal holandés ha recientemente obligado a su gobierno a reducir emisiones de CO2 en alrededor del 20% para evitar agravar la situación de este país, cuya elevación media es inferior al nivel de mar, y que será por tanto de los países que más sufrirá con el cambio climático. El éxito de esta medida puede animar a asociaciones ecologistas por toda Europa a presentar demandas semejantes, y quién sabe si tendrán también éxito.

Por si no lo saben, este mes de Diciembre se celebra en París la Cumbre de Naciones Unidas sobre el Clima. Después del fiasco de las últimas cumbres, en ésta las espadas están más en alto que nunca. Quizá en esta ocasión se pueda arrancar un acuerdo que merezca la pena, aunque lo más probable es que no. Lo que sí que está claro es que cada vez hay más consenso en la sociedad de que callar no sirve para nada, y las protestas prometen ser sonadas. Se está alzando la voz.




Salu2,
AMT

miércoles, 18 de marzo de 2015

Guía apresurada para expertos despistados



Queridos lectores,

Querría dedicar el post de la semana a los denominados "expertos en energía". No estoy aquí hablando de una persona más o menos entendida en esta materia, ni tampoco de los periodistas o académicos que dedican una buena parte de su tiempo profesional a informar dignamente de los hechos, a pesar de la sordina mediática. No. El típico "experto en energía" al que me referiré hoy es un personaje que viste siempre el hábito de su religión (él: traje con chaleco opcional, camisa perfectamente planchada, corbata perfectamente anudada; ella: vestido de color discreto o llamativo según lo que quiera demostrar, zapatos de tacón, americana a juego; en ambos casos el precio de su indumentaria equivale a varios meses de mi sueldo). Esta gente frecuenta los altos templos de su credo (Parlamento Europeo, ministerios, secretarías de Estado, consejerías autonómicas, think tanks, ...) y es asidua de las ceremonias rituales que les son propias (recepciones oficiales, vinos españoles, banquetes de gala, ruedas de prensa...). Por su forma de hablar, de comportarse y hasta de moverse uno se da cuenta de que se trata de una especie diferente del homo sapiens común; son gente acostumbrada a que todo el mundo les escuche, a zanjar discusiones con una frase, a recrearse escuchando su propia voz. Son gente que se ha codeado con un primer ministro, ha compartido mantel con un jeque árabe, que ha estado orinando al lado del Economista Jefe de la Agencia Internacional de la Energía o que se ha ido al tocador con Hillary Clinton tras el preceptivo "Si nos disculpan..." Son gente que sabe de energía porque han oído hablar mucho a otros que saben de energía en reuniones donde todos ellos se juntan periódicamente y toman decisiones que nos afectan a todos, sin tener básicamente una idea contrastada con hechos de lo que están hablando. A estos expertos es a los que quiero dedicar el post del día de hoy. Y no (sólo) con el ánimo de escarnecerlos aún más que con esta entradilla, sino para ofrecerles sinceramente algunas pautas sobre la materia de la que tratan y maltratan. Se trata de ofrecerles datos contrastados y fuentes fiables, para que si no los usan en su próxima discusión litúrgica, al menos vean que quizá hay un enfoque alternativo.

He organizado esta guía en torno algunos tópicos que de manera no siempre acertada suelen usar estos expertos. He aquí la lista.



- Dejen de hablar de reservas: En 1956 Marion King Hubert mostró que el problema con el petróleo no era lo que aún quedaba por explotar (reservas), sino a qué ritmo se podía extraer (producción). En aquella época había una confianza ciega en que no habría problemas en tanto en cuanto las reservas se mantuvieran constantes o incluso aumentaran. Marion King Hubbert mostró que ése no es el problema, sino que por razones geológicas y físicas el petróleo no se puede producir al ritmo que nos dé la gana: hemos explotado lo más fácil primero, cada vez cuesta más esfuerzo extraerlo (o sintetizarlo de otras fuentes) y al final el ritmo de producción se ralentiza y cae. No es una cuestión de invertir más dinero: el dinero es una representación de la riqueza, no la riqueza ella misma - la clave es la ganancia de energía, no de dinero, y es ésta la que está ahora mismo en peligro. Dejen de decir memeces como "Hace 30 años quedaba petróleo para 30 años y ahora también". El petróleo no sale a un ritmo constante, sino que una vez llegado a su máximo flujo comienza a disminuir y va saliendo cada vez más despacio. De eso modo no se agotará en 30 años: queda petróleo para siglos; el problema es que cada vez tendremos menos cantidad cada mes. La situación es análoga a la de un joven heredero cuyo único medio de subsistencia es la herencia que su rica abuela le dejó: cien millones de euros en una cuenta corriente.  Pero, ay, la vieja arpía dejó especificado en el testamento que sólo se le permitiría sacar inicialmente 2000 euros cada mes, y a medida que va pasando el tiempo cada vez se le va dejando sacar menos: pasa un año y ya sólo puede sacar 1800 euros al mes, pero al siguiente ya son sólo 1500 euros mensuales, al cabo de un par de años más sólo 1000 al mes, en otros cinco años 500 euros al mes... estirando así sus ahorros durante un período larguísimo, eterno casi. Este tipo puede pensar que es rico (porque tiene mucho dinero en el banco), pero en realidad es pobre (pues tiene poco dinero en el bolsillo). Pues ésta es la ilusión en la que viven muchos de nuestros expertos de cabecera. Y resulta bastante ridículo, por no decir grotesco, que casi 60 años después de que Hubbert lo dejara bien claro aún haya quien se apoye en el fútil argumento de unas reservas supuestamente muy grandes.

- No todo es petróleo, y mucho menos crudo: La Agencia Internacional de la Energía utiliza la nomenclatura "All liquids", cuya traducción más acertada a mi entender sería "todos los hidrocarburos líquidos". Eso quiere decir que cuando ahora nos cuentan que la producción de petróleo ha llegado a los 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de petróleo nos están contado no ya una mentirijilla, sino una mentira de las gordas. Petróleo crudo convencional y condensados representan actualmente unos 68 Mb/d (la cantidad oscila un poco mes a mes) y su producción ya está por debajo del máximo histórico de 70 Mb/d de 2005. El resto, hasta 93 o 94 Mb/d (según el mes) son otras cosas que no son petróleo crudo, en realidad: son los llamados hidrocarburos líquidos no convencionales, o ya por abuso de notación petróleos no convencionales. Lo más parecido al petróleo crudo es el Petróleo Ligero de Roca Compacta (Ligth Tight Oil) que se extrae directamente de la roca madre, no porosa, con la técnica del fracking (de momento sólo en EE.UU. y en Argentina). Aparte de lo costoso del método de extracción (que ha originado una burbuja financiera que a estas alturas está reventando), el líquido extraído tiene una proporción de hidrocarburos de cadena corta bastante más elevada que la del crudo promedio (de ahí el nombre de Petróleo Ligero); como comentó Kjell Aleklett en Barbastro, el hecho de que el LTO sea el tipo de hidrocarburo cuya producción crece más hace que el pico del diésel sea más acusado. El resto de "petróleos no convencionales" son básicamente de tres tipos: crudo sintético obtenido de petróleos extra-pesados, biocombustibles y líquidos del gas natural. El primer tipo se obtiene combinando bitumen extraído de las arenas bituminosas del Canadá con gran destrozo ambiental y el de la Franja del Orinoco, en Venezuela. Se requieren grandes cantidades de agua y de gas natural para su síntesis, es muy costoso, ambientalmente muy dañino, tiene baja TRE y requiere muchas adaptaciones en las refinerías; encima, está prácticamente ya en su máximo de producción, a pesar de que sus reservas son enormes. En cuanto a los biocombustibles, son un sumidero energético y fuente de muchos otros problemas y nunca tuvo sentido económico ni mucho menos energético producirlos. Por terminar, los líquidos del gas natural son en su mayoría (90%) hidrocarburos de cadena corta, que son útiles en la síntesis de plásticos, y su inclusión en esta categoría sólo introduce confusión (y encima es la categoría mayoritaria dentro de los no convencionales). Todos estos hidrocarburos líquidos no son completamente equivalentes (no son fungibles, usando el término técnico); por ejemplo, el LTO y los líquidos del gas natural no se pueden usar para producir diésel; el biodiésel no puede usarse solo sino mezclado con petrodiésel; y el bitumen de Canadá y Venezuela necesita o bien grandes cantidades de gas natural o bien ser combinado petróleo ligero para que su refino sea posible, y no se puede refinar más que en ciertas refinerías. Además, muchos de estos petróleos tienen un contenido energético en volumen sensiblemente menor al del petróleo medio y todos ellos son más caros energéticamente de producir (tiene menor rendimiento, es decir, menor TRE). El ciclo de vida de las explotaciones de hidrocarburos no convencionales también es diferente al del petróleo convencional: así, los biocombustibles están expuestos a las venialidades climatológicas; las arenas bituminosas dependen de una gran infraestructura de extracción y de disponer de mucha agua; y el LTO, además de las dificultades técnicas de la fractura hidráulica (necesidad de disponer de agua para la fractura y de deshacerse de las aguas de desecho, que todo el transporte se hace por carretera dado que la breve vida de estas explotaciones no permite hacer oleoductos, el rápido deterioro de esas carreteras comarcales con el tránsito de tanto vehículo pesado, etc), en los EE.UU. tiene muchas particularidades legales (concesiones en régimen de "Lease or leave", "Explota o vete"). Esas diferencias pueden llevar, en algunos momentos, a explotar estos recursos sin beneficio e incluso a pérdidas. El haber agregado cosas tan diferentes, no siempre equivalentes, con precios diferentes y con mercados más fragmentados que el del petróleo convencional, lleva a nuestros apreciados expertos una incomprensión de cómo está funcionando ahora mismo el mercado del petróleo, y en particular a paradojas como las que se vieron entre 2011 y 2013, cuando a pesar de que la demanda crecía menos que la oferta sin embargo el precio se mantenía elevado. La clave es que la demanda de cada parte de ese agregado que llamamos "todos los hidrocarburos líquidos" no es la misma y al juntarlo todo no vemos qué es lo que se demanda en realidad. Yo uso una imagen simple para explicar esto: imagínense que viene un experto de cabecera y les dice: "El año pasado España produjo 60 millones de yugos y guillotinas, un récord histórico. La demanda de yugos y guillotinas bajó un 1%; a pesar de ello, y contrariamente a la intuición, el precio de las guillotinas continuó subiendo con fuerza", y aquí nuestro querido amigo se lanza a aventurar un montón de explicaciones, a cual menos verosímil cuando se analizan un poco; explicaciones por otra parte radicalmente diferentes de las que nos ofrecería otro experto de similares credenciales y capacidad de análisis. Nuestro experto en artículos para el cuello está confundido porque observa que la oferta (de yugos y guillotinas) sube, su demanda baja y a pesar de ello el precio sube y sube. La clave está en que está juntando dos mercados, el languideciente mercado  de los yugos con el pujante mercado de las guillotinas, y así obviamente no hay quien entienda nada. Claro que si separas los dos mercados quizá se vería que en realidad la producción de guillotinas decae por falta de algunas materias primas requeridas, a pesar de ser un producto del máximo interés. Del mismo modo, tratar los líquidos del gas natural o los biocombustibles como si fuesen lo mismo que el crudo cuando su demanda y mercado no son exactamente los mismos lleva, básicamente, a que el comportamiento del mercado de "todos los líquidos" sea ininteligible.


- El peak oil ya está aquí: Quizá Vds. no se han enterado, pero hasta la Agencia Internacional de la Energía reconoció en 2010 que el máximo de producción de petróleo crudo convencional fue en 2005. De hecho, si cogemos la producción conjunta de los principales productores que ya han superado su peak oil la situación es, como mínimo, bastante preocupante.


 
Queda claro de la figura que el futuro de la producción de petróleo depende de que cada vez menos países no lleguen a sus respectivos peak oils, momento que por otro lado sabemos que es inexorable. Dejen por tanto de decir que el peak oil es una teoría, porque ahí mismo tienen varias decenas de países para los que esa "teoría" es una amarga realidad. Y yo en su lugar dejaría de confiar tanto en que la producción de esa entelequia contable de "todos los líquidos" siga creciendo en volumen (ya sabemos que en energía está en realidad en descenso desde 2010), porque si la debacle del fracking continua al ritmo actual éste año podría ser el del pico volumétrico de todos los líquidos, y entonces tendrán que buscar un buen carro de excusas para justificarlo (me imagino que la más manida será la del falaz pico de la demanda; a ver si la gente se cree que si consumimos menos petróleo es porque ahora somos más eficientes y no porque tengamos una crisis económica de caballo).


- Los EE.UU. no son energéticamente independientes...: Ya explicamos cuando analizamos el informe anual de la Agencia Internacional de la Energía de 2012 que en la rueda de prensa de su presentación el economista en jefe de la AIE soltó un argumento bastante osado: que hacia 2020 los EE.UU. sería el primer productor mundial de hidrocarburos líquidos y que hacia 2035 serían autosuficientes energéticamente "de manera neta". A partir de ahí, la prensa ha ido inflando el bulo hasta el punto de decir, primero, que en 2020 los EE.UU serían el primer productor mundial de petróleo y ahora que los EE.UU. están a punto de ser autosuficientes energéticamente, o incluso que ya lo son.

Demostrar que los EE.UU. no son autosuficientes energéticamente en la actualidad lleva sólo unos minutos. Por ejemplo, simplemente consultando los datos de producción y consumo de hidrocarburos líquidos en los EE.UU. hasta 2013 (2014 es muy similar) derivados del último anuario estadístico de BP:



Consumo (línea negra) y producción (curva sombreada gris) de hidrocarburos líquidos en los EE.UU. Gráfica extraída de la web Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html

Con los datos en la mano uno se encuentra con que los EE.UU. producían a finales de 2013 algo más de 10 Mb/d de hidrocarburos líquidos, de los cuales grosso modo sólo 5 Mb/d son crudo convencional, 3 Mb/d son LTO y 2 Mb/d son biocombustibles (cuya TRE es virtualmente de 1, con lo que en realidad sólo contribuyen a contabilizar dos veces la misma energía). Lamentablemente, en ese mismo momento los EE.UU. también consumían 18,6 Mb/d. El balance es, por tanto, que su producción interna en volumen sólo cubre el 56% de su consumo, y que por tanto tienen que importar nada menos el 44% de los hidrocarburos líquidos que los días que nos da por ahí llamamos petróleo (todo esto, a finales de 2014; en un momento veremos qué está pasando ahora mismo). Por lo tanto, está claro que los EE.UU. no son autosuficientes en lo que a hidrocarburos líquidos se refiere.

Pero, claro, el argumento de la AIE incluía el gas natural, que estaba experimentando una gran subida gracias a las explotaciones de fracking. De eso modo, la idea que tenía la AIE en su informe de 2012 era que los excedentes del gas natural compensaban la falta de hidrocarburos líquidos (como si fueran cosas equivalentes, más allá del papel) hacia 2035 y así EE.UU. era autosuficientes "de manera neta" (el diablo está en los detalles). ¿Producen los EE.UU. más gas natural del que consumen en este momento? La respuesta es no: a pesar de los grandes aumentos de producción debidos al fracking, aún tienen que importar, de manera neta, aproximadamente un 8% de lo que consumen.

Consumo (línea negra) y producción (curva sombreada gris) de gas natural en los EE.UU. Gráfica extraída de la web Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html


La única materia prima energética que exporta de manera neta los EE.UU. es el carbón, y siempre en cantidades relativamente pequeñas. Por tanto, de autosuficiencia energética ahora mismo nada de nada.

El otro día oí a uno de estos expertos que se hacía la siguiente pregunta en voz alta: "¿Por qué baja el precio del petróleo si los EE.UU. son autosuficientes?". La verdad es que no entendí qué le parecía extraño de ese silogismo; hizo un para mi incomprensible razonamiento sobre lo que implicaba para el mercado que los EE.UU. fueran independientes, y llegaba a la paradójica conclusión de que la autosuficiencia energética de los EE.UU. implicaban precios altos (supongo que porque los costes productivos del fracking son elevados). En todo caso, había de entrada un fallo fundamental en su silogismo: la premisa es falsa, los EE.UU. no son autosuficientes energéticamente...

- ... ni lo serán nunca: En este momento conviene ir a la raiz del famoso bulo sobre la independencia energética de los EE.UU. Toda la historia se basa en las proyecciones que la AIE hizo en su informe de 2012, el WEO 2012, y la burda exageración se sintetiza en una única gráfica:







Hemos comentado esta gráfica ya varias veces en este blog, pero está claro que el asunto le ha pasado desapercibido a nuestros expertos. Veamos. Lo que muestra este gráfico es la proyección (que, recordemos, hizo la AIE hace algo más de dos años) sobre cómo evolucionarán las importaciones de petróleo de los EE.UU. de 2012 a 2035. Primer detalle que no debería pasarle por alto a un experto: en la gráfica se ve que en 2035 los EE.UU. todavía importarían un poco más de 3 Mb/d de petróleo. ¿Dónde queda, entonces, la tan cacareada independencia energética? En que la AIE asume que los EE.UU. producirán tal excedente de gas natural, sobre todo gracias al impulso del fracking, que en 2035 este excedente energético en gas natural será equivalente al déficit en petróleo. Una extraña contabilidad, en la que por una vez la AIE usa excepcionalmente el valor energético de cada combustible para compararlos, a pesar de que el petróleo sea tres veces más caro que el gas. Fíjense además que la AIE fija como horizonte para que se consiga este hito el año 2035, no por casualidad el último año que cubrían sus previsiones de 2012: en esencia estaba diciendo que el milagro pasaría hacia el fin del período de la previsión, que es como decir en el plazo de tiempo más largo que se puede concebir. Y es que, a fin de cuentas, ¿quién se acordará en 2035, con todo lo que lloverá de aquí a entonces, de las previsiones que hizo la AIE en 2012? Pues para su desgracia, una parte de la prensa que busca con desesperación buenas noticias en temas de energía y los expertos a los que se dirige este artículo siguen pensando en ese horizonte de bonanza norteamericana, sin revisar las hipótesis ni comprobar si aún son válidas; en particular, parece que no se han enterado de que en los dos informes posteriores, el de 2013 y el de 2014 la AIE ha ido corrigiendo a la baja sus previsiones sobre la producción de gas a través de fracking, con lo que "se cae" la famosa independencia energética "neta".

En realidad, y en cuanto uno comienza a mirar los detalles, emergen nuevos e inquietantes nubarrones. Sin ir más lejos, en la gráfica que soporta toda la falacia de la presunta futura independencia energética neta de los EE.UU., nos encontramos que hay otros 3 Mb/d de disminución del importaciones de hidrocarburos líquidos de difícil encaje: "eficiencia del lado de la demanda". Vamos, que la introducción de mejoras en la eficiencia llevarán a una disminución del consumo en nada menos que 3 Mb/d (sobre los casi 19 Mb/d que los EE.UU. consumen ahora mismo eso representa el 16% de su consumo actual). Que mejoras en la eficiencia lleven a un descenso del consumo es una cosa extraordinaria, tan extraordinaria que de hecho no ha pasado nunca con nuestros sistema económico si no es en medio de una grave crisis económica, por razones que Lord Jevons podría explicarle a nuestros expertos si le quisieran oír. Por supuesto que si los EE.UU. entran en una gravísima crisis económica pueden llegar a ser autosuficientes, y más en particular si su economía está de rodillas y consume mucho menos que ahora mismo: ¡si hasta podrían llegar a exportar! Sucede, sin embargo, que ese escenario no es el idílico paraíso en el que parecen creer nuestros expertos.
 


Hay más cuestiones inquietantes en el horizonte: como comentamos al analizar el WEO 2014, la AIE ya está hablando claramente de un estancamiento del consumo total de energía en Europa, Japón, Rusia y los EE.UU. para las próximas décadas. No estamos hablando de petróleo solamente, sino de toda la energía. Cómo se puede conseguir crecimiento económico sin aumentar el consumo de energía es una cosa que todavía está por demostrar, mas allá de algunas triquiñuelas en la contabilidad nacional con escaso recorrido. Tomando esa previsión con la seriedad que merece, lo que la AIE nos está diciendo es que la recesión será permanente, lo cual es lógico si uno considera que, justamente por la escasez de petróleo, esta crisis no acabará nunca, como llevamos diciendo 5 años en este blog. Que un tema tan crucial le pase desapercibido a nuestros expertos muestra que, obviamente, no se leen los informes de la AIE; y también dice muy poco de las fuentes de las que se nutren, muchas de las cuales son la misma noticia elaborada y reelaborada por otros expertos de su mismo jaez, en un curioso ecosistema informativo en el que el detrito de uno acaba siendo el sustento de otro.

Pero lo que acaba de proyectar una sombra ominosísima sobre el futuro energético de los EE.UU., y por ende de todo el planeta, es el fracaso del fracking. Nuestros expertos están ahora obsesionados con la reciente bajada de precios del barril de petróleo (de la que hablaremos un poco más abajo), ofreciendo argumentos de lo más variopinto, sin ser capaces de ver que el drama llevaba varios años gestándose, básicamente los mismos desde que el fracking comenzó a alzar el vuelo. Ya en Noviembre de 2013 la AIE lanzaba un agorero aviso a navegantes con la siguiente gráfica, que ya comentamos en su momento:




En ella la AIE nos prevenía sobre cómo evolucionaría la producción de hidrocarburos líquidos (excluidos los líquidos del gas natural, quizá para no emborronar más la discusión espuriamente) si no se producía más inversión (en realidad, la inversión suficiente). Como pueden apreciar, la caída en la producción sería escalofriante, llegando a ser una cuarta parte de la actual (y aún eso, en volumen; en energía sería mucho menos, en línea con el horizonte 1515). Con esta gráfica, inserta en medio de su informe anual, la AIE enviaba un mensaje de cierta alarma a quien debía recibirlo (obviamente, no a la fanfarria mediática, emborrachada de sueños húmedos de fracking). La reacción de la industria delante de tal aviso fue hacer exactamente lo opuesto de lo que se le pedía: una oleada de anuncios de desinversión , que ya en Marzo de 2014 nos hacía anticipar que en los años a seguir tendría fatales consecuencias. Por si fuera poco, en Julio de 2014 supimos que la industria de los hidrocarburos pierde dinero a manos llenas: más de 100.000 millones de dólares al año, con una deuda acumulada de más de medio billón de dólares. Y recuerden que todo eso pasaba con el precio del barril aún en los 100 dólares. Después, y sólo después, comenzó el actual descenso de precios, al que aún le queda cierta recorrido, con lo que todos los problemas descritos se están exacerbando. En este contexto, el número de empresas dedicadas a la explotación de hidrocarburos extraídos con fracking y otros hidrocarburos no convencionales que están quebrando nos indica que la burbuja financiera creada en torno al fracking está explotando. Dependiendo de si el colapso de esta industria es más rápido o más lento los plazos se acortarán o alargarán, aunque las consecuencias finales serán igualmente funestas.

- "El fracking ha venido para quedarse": Ésta es una de las frases más necias que he tenido que oír últimamente en una  homilía expertil. La frase corresponde al género de pensamiento mágico, variante sólo ligeramente más adulta de esa estrategia de negación que tienen los niños de repetir en voz alta: "No es verdad, no te escucho" mientras se tapan los oídos cuando no quieren que les den una mala noticia. Si el fracking, como dicen estos señores, ha venido para quedarse, deberían de poder aportar datos claros al respecto, porque todas las previsiones que yo he visto (incluida la muy optimista  de Goldman Sachs que se encuentra bajo estas líneas) hablaban de una llegada al máximo productivo muy próxima - unos pocos años desde ahora - y a partir de ahí una declinación más o menos rápida.




Lo malo de esas previsiones de peak LTO temprano y rápido declive ulterior es que se hicieron en un entorno muy diferente al actual, con precios del petróleo mucho más altos. Si incluso con los precios anteriores las empresas ya perdían dinero, con los precios actuales se están hundiendo en la más absoluta de las miserias. Seguir hablando de "la bonanza del fracking", o que "el fracking puede resistir el actual entorno de precios", cuando el número de pozos activos en los EE.UU. ha caído más de un 40% desde su máximo del año pasado resulta o absolutamente ignorante o deliberadamente manipulador.

 
Imagen de http://wolfstreet.com/2015/03/06/the-collapse-of-fracking-as-we-know-it/


Algunos expertos, viendo que cada vez es más difícil negar la debacle en las prospecciones americanas y que el asunto ya salta a las primeras planas de color sepia al otro lado del Atlántico, se agarran a su último clavo ardiendo, destacando el hecho de que a pesar de que el número de pozos activos cae rápidamente la producción se mantiene en las estadísticas oficiales del Departamento de Energía de los EE.UU. Atribuyen el hecho a las mejoras en eficiencia en la producción, fruto de una adecuada reestructuración del sector, que saldrá saneado de la crisis y tralará. Su grado de experto, se ve, no les ha llegado como para saber que, por culpa de los recortes que se hicieron en ese departamento hace unos años, los datos de producción tienen un desfase real de entre 3 y 6 meses, durante los cuales lo que se hace es extrapolar la tendencia previa. De hecho, ahora que comienzan a llegar datos del comienzo de la caída de precios se empiezan a ver las primeras desviaciones significativas entre lo que se estaba previendo y la cruda realidad.

Por si todo lo anterior fuera poco, se juega mucho en estas latitudes a hablar del fracking, que es la técnica de extracción, pero sin explicar qué hidrocarburo se quiere extraer, si petróleo o gas natural. Porque, como ya explicamos el LTO es marginalmente rentable, o lo fue para algunas explotaciones, pero el gas natural ni lo es ni lo fue nunca (un meme común entre los expertos es que el precio del gas en los EE.UU. es la tercera parte que en Europa "gracias al fracking", sin explicar que eso se pudo hacer vía endeudamiento y con un consumo local bastante  estancado). La diferencia es importante, teniendo en cuenta que, por ejemplo, en Europa (y en España en particular) sólo se han identificado recursos de gas natural explotable por fracking, nunca de petróleo. Por qué hay tanta insistencia en numerosos foros europeos en que Europa tendría que apostar por un combustible mucho menos versátil que el petróleo y con un mercado mucho más limitado, con una TRE todavía más baja y por tanto económicamente ruinoso, con unas perspectivas de producción muy limitadas a pesar de las grandes reservas, y con un gran impacto ambiental es para mi un misterio, que a decir de algunos se esclarece a la luz de ciertas presuntas y sustanciosas comisiones.

Al final, es posible que la frase de que "El fracking ha venido para quedarse" sea cierta, aunque no de la manera que dicen nuestros expertos; y es que el impacto ambiental del fracking puede dejar una huella duradera.

- Los saudíes no están intentando hundir a Iran, Rusia, el fracking en EE.UU. ni/o las torrijas de mi abuela:  Este tema se he tratado con tanta profundidad en este blog que no me da la gana de repetirme aquí una vez más. Para entender el actual proceso de hundimiento de precios (y hacia dónde nos lleva) puede leerse "La espiral", y para comprender que no hay ninguna conspiración pero se suspira por ella, "La ilusión del control".

- El coste de extraer un barril de petróleo en Arabia Saudita no es de 2 dólares: Muchos expertos se empeñan en decir que extraer petróleo en Arabia Saudita es un regalo, que cada barril cuesta de extraer sólo un par de dólares. Se ve que estos señores y señoras viven anclados en su adolescencia o en su juventud, pues se creen que los cuarenta o cincuenta años que han pasado desde que esto era así no son nada. Poco importa que hasta el campo supergigante de Ghawar sea ya muy maduro y requiera inyectar grandes cantidades de agua para mantener su producción, poco importa que se haya tenido que poner en producción campos de tan poca calidad como el de Manifa, mezclando su producción con la del resto del crudo saudí, para evitar que la producción decaiga. Tampoco le importa a nuestro experto, en suma, que a los saudíes ya no les quede nada más, ningún otro campo en reserva, para evitar la caída de la producción en pocos años. 

Producción de petróleo de Arabia Saudita. Adaptado de http://peakoilbarrel.com/opec-crude-plus-more-on-eia-estimates/



Es igual: si en los años 60 del siglo pasado producir petróleo en Arabia Saudita costaba 2 dólares, hoy en día cuesta lo mismo. En realidad, el coste de producción se sitúa más bien en torno a los 20 dólares para Arabia Saudita y por encima de los 25 dólares por barril para el promedio de la OPEP (peor aún: si se tiene en cuenta la inflación, el coste de producción no fue jamás de 2 dólares de 2015, que es lo que va implícito en la absurda extrapolación de nuestros expertos). Pero, como ya explicamos hace cosa de dos años, los países productores tienen sus propias necesidades, que van más allá de meramente cubrir los costes logísticos para producir petróleo para que nosotros lo quememos alegremente en un todoterreno para ir a comprar el pan. Resulta que estos países necesitan un precio por barril lo suficientemente alto como para que los ingresos fiscales permitan mantener algo más que los privilegios de la élite: un mínimo sistema de redistribución de la renta, basado un sistema de ayudas sociales, que tienen como objeto impedir que comiencen las revueltas en esos países y todo se vaya al garete. Esos costes fiscales son por tanto tan estructurales o más que los de poner en marcha la perforadora o transportar el crudo. Y esos costes no son nada bajos: en promedio, se sitúan por encima de los 80 dólares por barril.

Imagen de  http://ourfiniteworld.com/2014/11/05/oil-price-slide-no-good-way-out/

Pensar, por tanto, que hay margen para la bajada de precios del petróleo o para mantenerlos bajos para mayor gloria del consumidor occidental es de una absoluta ceguera, completamente impropia de un autoproclamado experto.


- El ahorro y la eficiencia no cambian nada por sí mismos: Este tema también se ha tratado en repetidas ocasiones aquí (incluso en clave for dummies). Resulta que un noble inglés que vivió a finales del siglo XIX, Lord William Jevons, observó que a medida que se iba mejorando la eficiencia de las máquinas de vapor el consumo de carbón de Inglaterra aumentaba en vez de disminuir: es la famosa Paradoja de Jevons. ¿A qué se debe esto? A que en un sistema económico orientado al crecimiento indefinido y a la producción, la energía que queda libre porque alguien no la usa (mediante ahorro directo, o indirectamente al aumentar la eficiencia) otro la usará para producir bienes y servicios y así ganar más dinero. Como decía Javier Pérez en su post para profanos: "La chica a la que no besaste no se metió a monja: se casó con otro". Este simple principio, bien conocido desde hace más de siglo y medio, tampoco ha permeado en las entendederas de tanto experto que corre por esos mundos de Dios, y así tenemos una machacona insistencia en que hay que fomentar el ahorro y la eficiencia energética, como si eso fuera a solucionar algo. Lo que está pasando es que la energía que ahorran los consumidores la acaba consumiendo la industria, los precios de la energía no bajan y, encima, para añadir insulto a la afrenta, al consumidor se le suben otros costes indirectos para que siga pagando lo mismo que antes o más. Por ejemplo en España, en la factura de la electricidad ha descendido el precio de la parte que refiere al consumo realmente realizado, pero se ha aumentado el precio del término fijo (que va referido a la potencia contratada), con lo que el consumidor al final acaba pagando más aunque consuma menos.

Contrariamente a lo que piensan algunos peakoilers más radicales, no es que no haya solución a la paradoja de Jevons: sí que la hay. Más aún: ahorro y eficiencia serán muy útiles en el futuro. Pero el primer paso es cambiar el origen de la paradoja y de muchas otras contradicciones: un sistema económico basado en el crecimiento continuo. Y aquí vemos la verdadera cara de muchos expertos: nuestro sistema económico, el capitalismo, es simplemente intocable, y se puede hablar de todo menos de cambiar este sistema. Estoy convencido de que muchas de las afirmaciones absurdas e infundadas que realizan muchos expertos tienen su origen en que no tienen redaños para cuestionar lo incuestionable; no se atreven a dejar de pasar de puntillas por la cuestión de fondo y mentar por fin la bicha y decirlo todo. En vez de eso, buscan una solución probando a tocar todas las variables menos la obvia; algo parecido a la historia del hombre que buscaba sus llaves perdidas bajo la farola y no unos metros más allá, donde se le cayeron en realidad, porque bajo la farola había más luz.


- No es ningún misterio por qué no se ponen más paneles solares en España: España recibe mucha más insolación que países del norte de Europa que han instalado proporcionalmente más paneles fotovoltaicos, sobre todo en los últimos años. Un tópico recurrente de un cierto tipo de expertos en energía, del suptipo "con conciencia ecológica", es preguntarse por qué en España, que durante unos años lideramos la implementación de sistemas de generación de energía renovable, estamos ahora tan mal. Se señala con el dedo al Gobierno (a los Gobiernos, en realidad) que han desmantelado el sector, y hay una parte innegable de razón en ello. Sin embargo, el problema de las renovables es mucho más profundo y no se circunscribe sólo a España, como explicamos al tratar de la relación entre renovables y capitalismo: los sistemas de energía renovable tiene una rentabilidad económica insuficiente para mantener el sistema capitalista tal y como está estructurado ahora mismo. Es por eso que no se fomentan. Y el problema, como digo, no se circunscribe a España; el parón de inversión en Europa es evidente:




Incluso en Alemania se están recortando los subsidios a la energía renovable (recientemente ha salido un informe demoledor para el sector renovable en el Reino Unido). La clave es que la baja TRE de estos sistemas los hace inadecuados para mantener el capitalismo tal cual lo entendemos. La solución aquí parece pasar antes por abandonar el capitalismo que por abandonar las renovables, pero como la primera proposición es inaceptable la mayoría de los expertos, de manera más abierta o solapada, se van a la segunda; y aquellos que no pueden tampoco aceptar esta segunda por su perfil "ecológicamente concienciados" se dedican a dar vueltas dialécticas en círculos y a hacerse la pregunta retórica: "¿Cómo es que teniendo tanto Sol en España no se invierte más en fotovoltaica?", mientras absolutamente nada cambia.


- No es electricidad lo que necesitamos: Parece mentira tener que volver a insistir una y otra vez en el mismo hecho simple: en 2011 la electricidad en España supuso solamente el 21% de nuestro consumo de energía final. Si ese porcentaje ha aumentado hasta el 23% en 2014 no es a causa de que se hayan encontrado más y mejores usos para la electricidad aquí, sino porque el consumo de petróleo ha caído un 25% desde sus máximos de 2008. De hecho, el consumo de energía primaria en España es ahora mismo comparable al de principios de este siglo.

Imagen de http://www.endesaeduca.com/Endesa_educa/recursos-interactivos/el-sector-electrico/consumo-energia-mundo

Electrificar los usos actualmente no eléctricos de la energía no es tarea fácil. Ya hemos expuesto aquí con muchísimo detalle por qué el coche eléctrico es sólo una quimera, pero es que necesitamos mucha otra maquinaria que no son coches (camiones, tractores, excavadoras, barcos, aviones) cuya electrificación como vehículos autónomos simplemente ni se discute debido al desmesurado tamaño que tendrían que tener las baterías. No es que no se puede electrificar la sociedad, pero es preciso hacer una planificación muy cuidadosa, teniendo en cuenta además las limitaciones de los materiales requeridos. Hace unos años hicimos ese análisis y la solución existe, aunque los cambios que acaba implicando sobre nuestro sistema económico son radicales; de hecho, es necesaria la superación del capitalismo para poder hacer esta transición.


- Dejen de meterle prisa a la innovación: Los avances tecnológicos no van a suceder porque coincida que nos vendría muy bien que se encuentre una nueva  fuente energética o un sistema de aprovechar mejor lo ya existente (sin que Jevons estropee la fiesta). Y no es una cuestión de más inversión, como parecen pensar los economistas tradicionales. Precisamente la innovación en energía es mucho más lenta o quizá limitada que en otras áreas, posiblemente porque los límites de la Termodinámica son bastante estrictos. No ha habido grandes cambios en el mecanismo central para producir electricidad en más de un siglo: sigue consistiendo en hacerle dar vueltas a unas espiras en el seno de un campo magnético, y la mayoría de las centrales eléctricas consisten en hacer hacer hervir agua para que el vapor mueva un rotor que haga girar esa bobina. Se han mejorado diseños y materiales, bien es cierto, y en algunas calderas se reaprovecha parte de ese vapor, pero al final hay una gran parte de la energía, casi siempre más del 50%, que simplemente se desaprovecha. Hace décadas que no estamos introduciendo nuevas fuentes de energía: el carbón de explota desde tiempos inmemoriales, el petróleo y gas (a escala industrial) desde hace un siglo y medio, el uranio desde hace 70 años, la energía hidroeléctrica tiene un siglo, las primeras placas fotovoltaicas tienen casi 60 años y los primeros aerogeneradores poco menos. Hay, por supuesto, algunas ideas nuevas (la más prometedora, las centrales termosolares, se basan en principios conocidos por los antiguos griegos y ya implementados de manera rudimentaria para producir electricidad a finales del siglo XIX) pero no hay cambios revolucionarios ni rupturas de paradigma. Los problemas con las fuentes de energía son conocidos desde hace unos 50 años, cuando hubo el primer susto con el petróleo, y en todo este tiempo no se ha podido llegar a algo realmente competitivo que permitiera mantener nuestro actual sistema. Algunos interpretan esta ausencia como una fatua demostración de la existencia de una gran conspiración, sin comprender que nuestro sistema económico y productivo integra todo aquello que tiene un rendimiento adecuado. Mirando las cosas de manera desapasionada, más bien parece que los avances en materia de fuentes de energía o no son posibles o tienen un recorrido bastante escaso. Pero incluso si uno tiene cierta fe en que al final se producirá un avance tecnológico revolucionario (y quizá después de todo no tan deseable), es obvio que no reaccionar a los graves problemas que ya tenemos, esperando a que se produzca el oportuno milagro, es una manera negligente de gestionar la actual situación, completamente temeraria e impropia de quien tenga esa responsabilidad. Es por eso sorprendente que nuestros expertos, algunos de los cuales dan consejo a nuestros Gobiernos, esbocen esa irracional fe en el milagro salvador, en una manifestación de imprudente tecnooptimismo.



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Un viernes cualquiera, alguno de estos santones y yo podemos coincidir en la misma sala, a pocos metros de distancia, casi mirándonos cara a cara, él o ella hablando, yo escuchando. La posición es parecida, casi simétrica en realidad. Y quizá por compartir intereses (aunque no actitudes) y por haber coincidido en el mismo espacio, de algún modo esa simetría persiste, imperfecta, durante algún tiempo: el sábado siguiente esta persona atenderá a sus oficios:



y yo a mis orificios.





Salu2,
AMT

jueves, 24 de julio de 2014

Jaque al troll


(Este artículo fue originalmente publicado el 24 de Julio de 2014; la presente revisión data  del 27 de Julio de 2014. El autor agradece a los revisores anónimos que han detectado errores en la versión inicial y que le han permitido corregirlos).

Queridos lectores,

Hay un hilo reciente en del foro asociado a este blog que ha recibido una cantidad inusual de comentarios. Varias semanas después de iniciado, aún generaba una actividad significativa. El hilo en cuestión versaba sobre mi post "Aporía", y el principal comentarista es una persona que usa el pseudónimo Nylo. Durante unos cuantos comentarios yo intenté responder a algunas de las cuestiones que planteaba, a pesar de que su entrada en el foro fue muy agresiva, cuestionando todo lo que en aquel post se decía e incluso cosas que no se decían y con un tono un tanto impertinente. Cuando comencé a discutir con él me di cuenta que utilizaba argumentos poco comunes, con fuentes de datos muy especializadas y afirmaciones muy rotundas para alguien que, como él afirmaba, conocía el tema superficialmente. Al cabo de unos comentarios pude comprobar sin lugar a ningún tipo de dudas que estaba actuando de mala fe. Nylo no era una persona que buscase aclarar cuestiones o mantener un debate intelectual; era un auténtico troll con oscuros e indeseables fines.

Este tipo de troll, o reventador de debates, son personas que actúan por fanatismo o, por increíble que parezca, a sueldo: temas como el cambio climático, por su importancia económica, son del desagrado de grandes lobbies y éstos tienen personas a sueldo para intentar neutralizar su divulgación (si leen Usted no se lo cree podrán documentarse a fondo sobre la cuestión).

El objetivo de los trolls nunca es intentar convencer a la persona con la que discuten o tratar de contrastar o despejar dudas propias, sino intentar influir en el lector incauto que pueda leer estos comentarios, al cual se  le intenta hacer creer que hay controversia (cuando no la hay; sólo hay una persona o un par de ellas repitiendo todo el santo rato las mismas cosas, con el fin de crear la apariencia de duda). Su objetivo es crear FUD (fear, uncertainty, doubt : miedo, incertidumbre, duda) al precio que sea. Aún hay pocos trolls profesionales especialistas en Peak Oil (aunque en España ya hay algunos haciendo sus pinitos): lo malo es que gentuza como yo da argumentos tan contundentes que a veces los convencen y abandonan su mala vida, de no mediar cifras con varios ceros en sus cuentas corrientes.


Este tipo de trolls tienen un modus operandi característico por lo que resulta fácil reconocerles:

  • Anonimato: A pesar de lo tajante y el tono de autoridad que emplean, como si su palabra fuera irrebatible, no se identifican jamás, siempre firman anónimamente, no dan nunca la cara. Son conscientes de que con el tipo de argumentación capciosa que emplean su alias podría quemarse cuando se revelasen demasiados trucos y juego sucio, y por ello deben tener siempre otras identidades intactas a las que mudar.
  • Profesionalidad: El troll experimentado no sólo conoce unos argumentos bien elaborados y los sabe exponer con claridad, concisión y contundencia; además, es un maestro en el arte de comentar en las diversas plataformas web: inserta enlaces, resaltados, texto enmarcado y gráficos sin ningún tipo de problemas. Entrecomilla citas textuales de la gente que les responde, resaltando cualquier contradicción real o aparente en sus palabras, tergiversando hábilmente frases completamente fuera de contexto, intentando hacer ver que su contrincante se contradice aunque no sea tal cosa. En ocasiones hasta le afean sus errores de expresión, de gramática o de ortografía.
  • Persistencia: Nunca dejan los debates, los continúan mucho más allá de lo que es propio de una persona normal o de lo que marca la educación. Les va mucho en ello y nunca dejan de intentar crear la duda. Hace tiempo se reflejaba que no tenían una actitud normal porque comentaban continuamente, fuera la hora que fuera, demostrando que en realidad era un verdadero trabajo para ellos. 
  • Son cerriles: Por más argumentos que se les den, si no se detallan en el texto del comentario seguirán diciendo: “Pero no demuestras que no tengo razón”, etc. No sirve de nada poner enlaces a textos detallados: no los van a leer; tienes que escribir tus argumentos explícitamente en el cuerpo de tu mensaje (paradójicamente, ellos sí que usan el recurso de enlazar fuentes prolijas de "información"). Si haces un sencillo cambio de unidades, se quejan de que no lo has detallado, cuando ellos usan argumentos más complicados; si al copiar un número te descuidas de una cifra estás frito, da igual que expliques una y mil veces que fue una errata.
  • Ponen deberes a los demás: Plantean dilemas aparentes, incógnitas que resultan fáciles de despejar (mucho más fáciles de buscar en internet que algunas de las referencias recónditas que dan) pero ellos no se molestan en intentar encontrar la solución, porque no está en su ánimo debatir sino sembrar la duda. De hecho, un rasgo delator con los más torpes es que cuando muestras con detalle la razón por la que su dilema es falso pasan demasiado rápidamente al siguiente punto de su argumentario, dejando claro que ya sabían la solución; ¿y entonces por qué planteaban el problema? Obviamente, porque su manera de discutir no es honesta, porque no buscan la verdad, sino empantanar al interlocutor en función de su nivel de conocimientos allí donde les interesa.
  • Alegar ignorancia cuando conviene: en ocasiones se les da un argumento contundente que muestra que lo que están diciendo son auténticas barbaridades, y si se les reprocha suelen alegar que ellos sólo son aficionados al tema, que no se puede pedir que conozcan todos los detalles (aunque acto seguido vuelvan a argumentar tajantemente tal o cual cosa, muchas veces otra memez). Tal comportamiento es bastante ridículo porque la vehemencia con la que se toman el asunto y la profusión de referencias especializadas escogidas se compadece mal con la pretensión de que en realidad no son expertos del tema. En realidad, obviamente, de lo que son expertos es en crear dudas. Muchas veces copian sus argumentos de páginas anglosajonas, con lo que en realidad no resulta difícil contrarrestar sus argumentos usando páginas antitroll especializadas (como Skeptical Science en lo que toca al Cambio Climático). La recurrencia de ciertas ideas en los argumentarios troll también da pistas de su carácter de troll de un comentarista.
  • Sesgo de selección: También conocido como cherry picking (escoger las cerezas), consiste en tomar referencias muy concretas y de hecho poco conocidas para refrendar sus argumentos a pesar de la presencia abrumadora y mayoritaria en la red de otras fuentes que apuntan a justo a lo contrario; como veremos en el ejemplo de Nylo de más abajo, a veces su fuente escogida no dice lo que pretenden, pero tergiversan su contenido. Resulta curioso que sean capaces de encontrar la pequeña aguja (aparentemente) discrepante y no vean el inmenso pajar de argumentos que la contradicen en la que está inmersa.
  • Hacer continuamente valoraciones personales completamente gratuitas, dar a entender sesgos intencionales, bordear discretamente el insulto, etc. Tal modo de obrar acaba provocando el lógico enfado del incauto que ose contrariar sus argumentos, y cuando al final éste les dice dos o tres palabras fuera de tono al troll de turno, el troll reacciona dolido con afirmaciones del tipo: “Vaya, ya veo cómo se valora aquí la libertad de expresión” o “Ya salieron las típicas reacciones agresivas de la secta calentológica” o cosa semejante. A esta actitud, completamente alejada del verdadero debate científico, se le llama “Guante de hierro con mandíbula de cristal”, y también se usa frecuentemente en el debate político. 
  • Decir siempre la última palabra. Da igual que el debate esté muerto desde hace semanas, siempre tiene que pasar que el último comentario sea del troll o de uno de tus compañeros. Tiene que dar la impresión de que nadie pudo rebatir sus últimos argumentos, aunque éstos sean una repetición de los iniciales (de nuevo, algo completamente alejado del verdadero debate científico). Esta táctica es especialmente útil con gente que ya tiene calados a los trolls y pasa de ellos, o con gente como yo, que estamos muy ocupados y no podemos estar todo el día respondiendo a todas las ocurrencias del troll (a mi no me pagan por esto, con lo que la situación es asimétrica). Es muy oportuno abusar de esta circunstancia aderezándola con algún comentario adicional del tipo: “vaya, parece que nunca sabremos cuál es la respuesta a las preguntas que hice, que me parecen completamente razonables, ya que Antonio nunca se dignó a contestarlas”. Esto es una forma de provocar que enlaza muy bien con el punto anterior.

Hasta aquí la teoría. Ahora veremos un ejemplo práctico con uno de los muchos argumentos que dio Nylo. Intentar desmontarlos todos uno por uno sería larguísimo y pesadísmo, porque además cada argumento claramente rebatido daría lugar a un par de tonterías más, como una hidra inmortal. He tomado uno de los argumentos más repetidos en la discusión con Nylo para ilustrar algunos de sus rasgos troll; explico por qué lo que dice no se sostiene y como un lector con dudas legítimas debería proceder para intentar buscar la verdad.

Copio un fragmento de unos de los últimos comentarios de Nylo



Re: Post: Aporía (AMT)


Ocho días han pasado y empiezo a perder la esperanza. Sospecho que no se va a animar Antonio Turiel a dar una explicación más detallada sobre el Jet Stream, aunque veo que en el blog ha publicado una nueva entrada que vuelve a decir lo mismo, que el Jet Stream está loco por lo caliente que está el polo Norte... a pesar de que el polo Norte está desde hace 2 meses más frío de lo normal (ver imagen abajo), y que según los datos de los satélites publicados por Remote Sensing Systems (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt), la anomalía de temperatura para toda la región por encima del paralelo 60 (el polo y un poquito más), que es de 0.460, es la más baja desde Marzo del año pasado, hace ya 16 meses. 






Comienza su intervención quejándose amargamente de que no contesto, dando a entender que no tengo más argumentos e insisto en las mismas falsas ideas de antes con un nuevo post - poco después otro comentarista le afeó que justamente había respondido detalladamente mi último mensaje, en el que al principio yo decía que no tenía mucho tiempo y al final que me iba de viaje unos días y que no podría responder (a lo cual él alegó que ya no se acordaba).

Vuelve a insertar la misma gráfica de los modelos; lo primero que me llama la atención es que la curva no supera en mucho los 0ºC (273,15 Kelvin). En otro comentario Nylo va aún más lejos al afirmar que en los últimos 15 años no se está registrando un aumento significativo de la temperatura en el Ártico, lo cual me choca porque recuerdo un seminario al que fui el año pasado en el que se mostraba anomalías de hasta 20ºC en algunos lugares del Ártico. Todo lo que dice Nylo es muy chocante, y contradice la información que he oído en numerosos seminarios, conferencias, etc. ¿Será que no hay nada en la red que confirme si el Ártico está más caliente que nunca desde que hay registros? ¿Será que es más fácil encontrar esas extrañas evidencias a las que se refiere Nylo que las contrarias?

En realidad en cuando uno busca un poco se encuentra no una, sino mil evidencias avaladas por grandes instituciones de investigación que apuntan conclusiones contrarias a las que nos sugiere Nylo, lo cual hace la situación más confusa. Y no hace falta esforzarse mucho; simplemente yendo a la página de la NSIDC uno puede descargarse un mapa del programa de observación del cambio ártico de la NASA y ver las anomalías actuales y pasadas de la temperatura en el Ártico:


Son de la misma zona que nos indica Nylo, se ven anomalías de temperatura enormes en algunas zonas (por encima de los 10ºC) y la media de toda la zona por encima de 60ºN (ilustrada en la gráfica pequeña) muestra una clara tendencia al alza. Pero claro, estos mapas sólo llegan hasta 2012: quizá Nylo sólo cometió un exceso verbal y en realidad en 2014 la cosa está cambiando. El caso es que yo no encuentro tal cosa por internet, ni en la NOAA ni en ninguna institución académica americana ni europea.

Después de investigar durante un tiempo me encontré que la gráfica que ha insertado Nylo corresponde a la comparativa entre la temperatura 1279 actual (calculada con el modelo numérico del DMI) con salida de uno  de los modelos (técnicamente, el reanálisis ERA40) que corren en el Centro Europeo para la Previsión Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF, que es el centro de referencia a nivel mundial). Nylo lo había comentado anteriormente en el hilo, pero éste es muy largo y yo estaba de viaje, así  que inicialmente yo no había visto. Al margen de las muchas incertidumbres del modelo (que no permiten saber si realmente la temperatura está un poco por debajo de la media, como parece, o realmente un poco por encima) la clave es que esta temperatura se calcula como la media de las temperatura en la zona al norte de 80ºN, una región muy pequeña centrada alrededor del polo Norte y que si miramos el mapa que doy es justamente donde ha habido los menores cambios. Nylo no lo dice abiertamente, pero como habla tan pronto de lo que se suele considerar el Ártico (la zona al norte de 65ºN) como de esta pequeña subregión, acaba siendo confuso a qué se refiere. Por tanto, examiné los otros datos a los que se refería: la anomalía de temperatura mensual medida por satélite en el Ártico, que está producida por Remote Sensing Systems (REMSS), un servicio de datos de teledetección oceánica que casualmente yo uso mucho.  Y, efectivamente y como señala Nylo, en la serie que él enlaza no se ve que el Ártico se esté calentando. 

Gráfico elaborado por el autor a partir de los datos AMSU de REMSS


Los valores de temperatura que dan allí son extrañamente bajos, pero eso se debe a que lo que muestran es la anomalía (es decir, se ha restado la temperatura típica de cada mes del año: si se le añadiese lo que se vería sobre todo es la gran oscilación entre el invierno y el verano, gráfica  que por cierto Nylo, en una fase posterior de su trolleo, introdujo para emborronar aún más la discusión). A ojo se ve una fase ascendente desde aproximadamente 1985 hasta 2012, y desde entonces una relativa estabilización (no enfriamento). Las oscilaciones son muy marcadas, lo cual revela que o bien hay mucha variabilidad o bien hay mucho ruido en esa media. Hay una palabra clave en estos datos: SSM/I. Los sensores SSM/I, embarcados en varios satélites, son sensores de microondas y la atmósfera es prácticamente transparente para las microondas. Por tanto, es complemente imposible que esas series se refieran a la temperatura del aire a nivel de la superficie. Al principio pensé que los datos se referían a la temperatura no del aire cerca de superficie, sino de la superficie misma (debido al hecho que yo uso datos de sensores de microondas como AMSR-E, TMI, SMOS y Aquarius para ver características de la superficie marina). Sin embargo, y como refiere Nylo en sus mensajes posteriores, en realidad el producto que estamos mirando es el de temperatura media de la Troposfera Inferior en todo el Ártico. De nuevo: no estamos mirando la temperatura del aire superficial, sino la media de una gruesa capa de aire de varios kilómetros de espesor y altura variable (la troposfera baja a medida que nos acercamos al polo). Se da la circunstancia añadida de que, como los sensores de microondas son muy poco sensibles a la atmósfera, la estimación tiene un grado de incertidumbre muy elevado, como explica la página que detalla las características de los productos y da una referencia concreta para su discusión: Mears et al., 2009b. Un rápido vistazo a la incertidumbre estimada nos muestra que básicamente es la responsable de las oscilaciones observadas y por tanto para evaluar tendencias hace falta series un poco largas (con la tendencia observada y la incertidumbre de los datos, de al menos 10 años). Es por tanto imposible asegurar si se está produciendo un estancamiento de la temperatura de la troposfera en el Ártico en 2014 o en los últimos años, como categóricamente asegura Nylo.

Se puede alegar que quizá Nylo no conocía estos detalles, pero, párense a pensar. Imagínense que uno no sabe nada y busca información sobre la evolución de la temperatura en el Ártico. Naturalmente, le salen cientos de páginas enseñando que en los últimos años el Ártico está cada vez más caliente: posiblemente 2014 no sea el año más cálido de la serie, pero está dentro de los 5 más cálidos; y si se mira la cosa a escala de todo el planeta resulta que la propia NOAA nos dice que Mayo y Junio han sido los más calientes desde que hay registros (no tanto así en el Norte de España). Sin embargo, Nylo va a dar con una serie recóndita de un ámbito muy especializado, una serie que no es de la temperatura del aire superficial (que es de la que hablamos cuando nos referimos a la temperatura; ¿o a qué se refieren los mapas de tiempo de su noticiario favorito?) sino de la temperatura de toda la troposfera, estimada con un método muy impreciso que sólo vale para ver tendencias en un plazo de décadas. Saca la serie de contexto y pretende que una institución seria y respetable nos dice que no hay tal calentamiento. Tal manera de obrar es obviamente intencional y no casual, y es lo que motivó mi enfado con él, porque ahí vi claro que obraba con notoria mala fe.

Pensé en contestar en comentario todas estas cosas que he escrito arriba, pero me imaginé que simplemente diría: "Bueno, bueno, yo que sabía" y pasaría a la cuestión insidiosa que ya tenía preparada en su argumentario del siguiente nivel, a ver hasta dónde llegaban mis conocimientos y mi paciencia. Pero en ese momento ya estaba claro que era un troll según los parámetros que he descrito arriba, y continuar esa disputa no serviría para convencerle porque él no busca discutir y aprender, sino sembrar la confusión y la duda, y la apariencia de controversia le convenía y mucho. Vamos, que enzarzarme en una disputa con él sólo sirve para sus fines. Piensen además todo el espacio que me ha llevado refutar sólo una de sus cuestiones (no puedo emplear menos espacio porque, no lo olviden, no valen enlaces, hay que escribirlo todo explícitamente en el texto del comentario porque, como ya les he dicho, el objetivo que él pretende es el lector incauto y no aceptará argumentos no explicitados) y encima he tenido que revisar mis argumentos, puesto que inicialmente cometí varios errores por no tener toda la información. Intentar responderlo todo me llevaría el espacio de una enciclopedia, y encima tendría que tener cuidado de no cometer el más mínimo error porque se agarraría a él como una garrapata. No había nada que hacer y por eso abandoné la discusión... y escogí una estrategia diferente.

La primera parte de la estrategia era escribir este post explicando los oscuros manejos de Nylo, pero eso obviamente no es mucho mejor que contestarle en el foro; allí mismo o en cualquier otro sitio en internet él expondría sus motivos y seguramente insistiría en la validez de su gráfica de modelos de temperatura en la zona al norte de 80ºN (debe ser importante para él porque la repitió en tres ocasiones; no debe tener mucho más para ilustrar su falso punto) y en la serie de REMSS, que es de datos de satélite y por tanto son más fidedignos en cierto modo. Así que hice algo más, y que es lo que recomiendo hacer cada vez que el lector se encuentre en una situación semejante: acudir a la fuente y pedir explicaciones; lo que sigue es una traducción de mi e-mail:




Subject: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 08 Jul 2014 21:04:35 +0200
From: Antonio Turiel
To: support@remss.com

Estimados Sres,

He observado recientemente que algunos sitios negacionistas aquí en España usan uno de sus productos (ftp://ftp.ssmi.com/msu/monthly_time_series/rss_monthly_msu_amsu_channel_tlt_anomalies_land_and_ocean_v03_3.txt) para argumentar que no ha habido calentamiento en el Ártico durante los últimos 15 años.

Les estaría muy agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el alcance y aplicación de su producto. Les estaría aún más agradecido si me pudieran referir a una declaración formal sobre el error de razonamiento que he mencionado más arriba.

Gracias por su amable atención. Saludos cordiales desde España,
Antonio Turiel


Y he aquí la traducción de la respuesta:


Subject: Re: Fwd: Declaración formal sobre uno de sus productos
Date: Tue, 15 Jul 2014 14:04:47
From: Carl Mears
To: Antonio Turiel ,support@remss.com


Estimado Dr. Turiel,

Gracias por su email.

No conozco los sitios que menciona. ¿Me podría enviar un enlace? Puedo leer en español, aunque no muy bien (viví un año en Argentina).

No es cierto que nuestros datos polares no muestren calentamiento en los últimos 15 años. Para la troposfera inferior, la tendencia lineal de los últimos 15 años (60N a 82,5N) es 0,302 K/década, sólo un poco por debajo de la tendencia del período entero de 35 años del conjunto MSU/AMSU derivado por satélite (0,325 K/década). Esto a pesar de la relativa falta de calentamiento en los trópicos en ese período. Así pues, el Ártico ha continuado calentándose incluso si el calentamiento se ha ralentizado en los trópicos. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta la retroalimentación albedo positivo del hielo y del albedo de la nieve que está probablemente ocurriendo.



Adjunto dos gráficas. Puede usarlas como guste. Los datos son idénticos a los que están disponibles en nuestra web. Los ajustes son simples ajustes lineales por mínimos cuadrados.

(ftp://ftp.remss.com/msu/graphics/tlt/time_series/rss_ts_channel_tlt_northern%20polar_land_and_sea_v03_3.txt)

Sinceramente,
Carl




Después de esto, poco más queda por decir: está claro que los creadores de los datos (el propio Carl Mears en persona) desautorizan la falsa interpretación de Nylo y, lo que es más grave, en su propia web dan datos que demuestran la falsedad de su argumento, pero Nylo, por algún motivo, no los vio. Lo cual de hecho es imposible, porque en la discusión de este post, cuando Nylo me señaló mi error sobre creer que los datos eran de temperatura de superficie, justo me enlazó la página web con la descripción de los datos al final de la cual aparecen exactamente las mismas gráficas que me envió Carl Mears. O sea que por fuerza las tuvo que ver, pero como no interesaban a su argumento, como tampoco toda la extensa discusión que da Mears sobre la incertidumbre de sus estimaciones, simplemente miró a otro lado.

Y si quieren poner un poco de humor a tan desagradable asunto, siempre pueden revisitar un clásico: "De trolls y otros bestias"

Salu2,
AMT