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jueves, 19 de junio de 2014

Crónica de un planeta gravemente enfermo


Queridos lectores,

¿Qué pasaría si por un momento dejáramos nuestro diario quehacer y echásemos un vistazo a la salud ecosistémica de nuestro planeta, de nuestro hábitat? Todo el mundo es consciente de que hay muchos problemas, pero posiblemente no todo el mundo se hace una idea clara de cuántos llegan a ser y cómo de graves son, y no digo ya para las otras especies sino para la nuestra propia. Quizá son tantos estos problemas, y tan graves, que deberían de ocupar las primeras páginas de los diarios, en vez de estar relegados, y aún eso de tanto en tanto, a las de Ciencia y Sociedad. Quizá Vd. piense que no hay para tanto, que se exagera con estos temas. Con un cierto conocimiento de algunos de los problemas clave de la Humanidad hoy por hoy, algunos minutos de paciencia en un buscador y seleccionando sólo las fuentes más razonables se dibuja ante nosotros un panorama ciertamente desolador...

El daño a la Gran Barrera de Coral es irreversible si no se toman acciones radicales.



Las estrellas de mar se deshacen en una materia gelatinosa y nadie sabe por qué.


Mortandad masiva de ostras y festones en la costa Noroccidental de los EE.UU. - Millones de mariscos se mueren - Nunca se había visto una cosa así - En Julio la mortandad llegará al 95%.

Mortandad masiva de la vida marina en la Costa Oeste de los EE.UU., ¿radiación de Fukushima... o algo más? 



Las zonas muertas del océano (zonas pobres en oxígeno donde no hay vida) han incrementado su área 10 veces durante el último siglo.
 

El Mediterráneo se calienta y se acidifica a un ritmo sin precedentes.


El cambio climático y la cantidad decreciente de peces permiten prever un nivel de capturas estancado.
 
La contaminación hace hermafroditas a unos peces en el Mediterráneo.


  El hielo marino ártico está contaminado con microplásticos.
  Los microplásticos amenazan la salud de los ecosistemas y de los humanos en el Nordeste de Ohio.



Cómo los microplásticos domésticos comunes amenazan la fertilidad.


Las medusas se están haciendo con los mares, y puede ser demasiado tarde para pararlas.


El máximo anual de extensión de hielo ártico es la quinta menor desde que hay registros.


La Armada americana predice un Ártico sin hielo en 2016.

Signos evidentes en el Pacífico de que se avecina un contundente El Niño.


 


Alerta sobre un verano más cálido a consecuencia del fenómeno de 'El Niño'.



Los EEUU, entre el frío extremo y la sequía

¿Está la Corriente de Chorro Polar cambiando de dirección? Un flujo de aire con más meandros podría llevarnos a inviernos más largos y duros.



OMS: La contaminación atmosférica está detrás de una de cada ocho muertes a escala global.



Los niveles "seguros" de contaminación atmosférica pueden todavía ser perjudiciales.
 
Los biocombustibles pueden incrementar la contaminación por ozono más que la gasolina, según un estudio.
 

Las muertes por la contaminación suben un 100% en Delhi desde 1991.

El tubo de escape de los coches confunde a las abejas hasta matarlas.

La contaminación proveniente de Asia vuelve más fuertes las tormentas del Pacífico.



Colegio Médico de Chile advierte alta presencia de metales pesados en Antofagasta

El mercurio en el pescado lideró la contaminación de alimentos en 2013


 
Arroz al cadmio: Contaminación por metales pesados de los cultivos de arroz de China.





 

Preocupa la contaminación por mercurio en Perú.


La contaminación por arsénico de las aguas subterráneas podría ser uno de los peores casos de envenenamiento masivo de la historia de la Humanidad.


El primer informe mundial de la OMS sobre la resistencia a los antibióticos pone de manifiesto una grave amenaza para la salud pública en todo el mundo.



La mitad de las pechugas de pollo dieron positivo a una superbacteria en una prueba en los EE.UU.

 

El Banco Mundial hace sonar las alarmas por los precios crecientes de los alimentos.



Trigo se valoriza por conflicto en Ucrania y sequía en EE.UU.

EE.UU con grave crisis hídrica por extracción de gas y petróleo.

Cómo las super-malas hierbas Frankestein han empantanado 60 millones de acres en los EE.UU. ... y no pueden eliminarse.


Plagas devoradoras de cultivos asedian a los granjeros sudafricanos.

Una plaga misteriosa amenaza cultivos de Texas por valor de miles de millones de dólares. 



Las plagas de los cultivos se están desplazando debido al Cambio Climático.
 

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Ni siquiera he intentado ser exhaustivo, pero ya los temas simplemente enunciados en este post darían para horas de discusión. Todas estas noticias son exclusivamente de los últimos 12 meses, y aún así la lista es abrumadoramente larga. Sin embargo, nadie habla de estos temas; todo se mueve en una falsa apariencia de normalidad, de efímera tranquilidad, de frágil seguridad... Mientras se habla de banalidades, se desvía el foco de la gravedad de la situación global, con el objetivo de continuar con el único objetivo socialmente aceptable: el crecimiento económico, la recuperación a ultranza. Crecimiento económico que ya sabemos que no es posible, pero en pos del cual vamos minando cada vez más los únicos activos reales e indispensables para nuestra supervivencia como especie.

Salu2,
AMT

lunes, 5 de diciembre de 2011

Preparando la transición: Un concepto de granja


Queridos lectores,

Como prometí comienzo esta semana a despachar los posts que algunos lectores me han hecho llegar durante los últimos meses. Si alguien quiere actualizarme el material que me envió, éste es el momento.

El post de esta semana es nuevamente de Gabriel Anz, un argentino que ya ha escrito en este blog en un par de ocasiones. Gabriel es técnico agrónomo y por ello considero que sus apreciaciones sobre lo que debería ser una granja como unidad productiva autosostenida son muy relevantes. Sin más, les dejo con Gabriel.
Salu2,
AMT



Mi propuesta…
Concepto de Granja

Diagnósticos y relatos sobre la crisis energética en curso y sus consecuencias hay muchos, pero las propuestas son escasas; así que juntando un poco de coraje voy a arriesgarme a exponer mi parecer, que tiene por objetivo brindar una idea general y promover el debate.

La crisis que hoy enfrentamos no tiene precedentes en cuanto a la globalidad y simultaneidad de factores convergentes. Tampoco tiene solución y vamos directamente hacia el colapso de un sistema adicto y dependiente de mucha energía... energía que no es renovable (al menos, no en los tiempos requeridos por nuestro sistema) y que a su vez, es la causa de otros problemas mas serios, como son la superpoblación, el cambio climático, la esquilmación de recursos naturales, la contaminación, etc. En la historia del hombre hay suficientes pruebas de lo que ocurre cuando se sobrepasa la capacidad de reposición del ecosistema por la sobreexplotación de recursos naturales, así que no veo que pueda ser muy diferente ésta vez, especialmente si tenemos en cuenta la escala planetaria de la crisis y lo “lejos que hemos llegado” gracias a (o por culpa de) la superabundancia de energía y sus consecuentes modificaciones al entorno natural, ocurridas de la mano de la mecanización y las tecnologías.

Pero que no tenga solución, no quiere decir que no existan alternativas. Todo depende de nuestra ACTITUD y DECISIÓN para modificar en el menor tiempo posible, vicios de vida muy arraigados. También implica entender, que cualquier energía alternativa o cualquier nueva tecnología que impida interactuar con el medio ambiente de manera sustentable, respetuosa y empática con la naturaleza, no debería promoverse bajo ningún punto de vista.

Cuando reviso la historia de civilizaciones pasadas, todas -sin excepción- han necesitado comer, vestirse y protegerse. De “ahí para arriba”, lo que se logre son “lujos”, que bienvenido sean, si no es a costa de “cavarnos nuestra propia tumba”.

También, básicamente podemos decir que todas las civilizaciones han sido conscientes de la importancia del Sol en el "concierto de la vida", como también lo son los 4 Elementos: agua, aire, tierra y fuego. Así que no caigamos en el error de pensar que los vamos a reemplazar con ciencia y tecnología.

De mis análisis extraigo el concepto de GRANJA como el sistema de vida y de trabajo fundamental para el sustento y la organización social, a partir del cual son posibles otras complejidades humanas. No veo una alternativa mas efectiva, sustentable y realista, para resolver tantos problemas y atacar tantos frentes al mismo tiempo, además de que puede ser aplicada en una buena parte del Planeta.

El hecho que hable de las Granjas, no quiere decir que todo el mundo debe dedicarse a ellas ni que es el único camino. Repito… es un concepto que pienso debe promoverse, como eje fundamental para re-estructurar las sociedades y las políticas en general, pues sería lo que daría sustento real a otras actividades, directamente relacionadas o no.


¿Qué entiendo yo por el concepto de Granja?

A mi entender, es una forma de vida y de trabajo que implica estar involucrado con la Naturaleza, a la cual debemos nuestra propia existencia. Implica comprenderla y darle lo mejor de nosotros para que nos retribuya en consecuencia, con todo lo necesario para la subsistencia.

Normalmente se conforma por una familia o una comunidad de personas que vive en la tierra y de la tierra, organizada para producir alimentos y recursos naturales varios, que permite la supervivencia de forma autosuficiente, sustentable en el tiempo y complementariamente con el conjunto de la sociedad y su hábitat, además de brindar la posibilidad de comerciar los excedentes de producción.

Veamos algunas de las ventajas de las Granjas:

  • Las considero la base estructural de toda organización social, a partir de la cual es posible construir una civilización más compleja. Todo sistema político y estatal debería organizarse y trabajar en función de priorizar el buen funcionamiento de las Granjas, ya que éstas son, nada más ni nada menos, que las “fábricas” de comida y materias primas.
  • Son practicables tanto en pequeñas como grandes escalas y tanto en zonas urbanas como rurales.
  • La transición hacia un esquema más masivo de granjeros, permitiría "calcular el aterrizaje”, evitando así, “caer” descontroladamente y muy atrás en el tiempo de la historia del Hombre.
  • Permitiría actuar sobre la seguridad alimentaria de las poblaciones. Gente con hambre es el caldo de cultivo perfecto para la violencia y la imposibilidad de encontrar alternativas de vida razonables y razonadas. Hay que tratar de darle ocupación y comida a la mayor cantidad de gente posible.
  • Estimularía la descompresión de las ciudades hacia el campo, volviéndose a una mayoría de habitantes viviendo en la tierra y de ésta. Las grandes urbes son las que más van a sufrir el Peak Oil/Oil Crash y a las que más les va a costar readaptarse. Hay que eliminar concentraciones humanas que requieran de tanta energía para funcionar y evitar focos de contaminación, violencia, enfermedades, etc. Las megaciudades requieren de la construcción de infraestructuras de servicios elefantiásicas, que no son otra cosa que sumideros energéticos y concentradores de problemas.
  • El hecho de tener que organizar una Granja, implica pensar en crear las condiciones adecuadas para ello: hacer crecer biomasa y diversidad vegetal y animal, ser eficiente en el aprovechamiento de todos los recursos naturales, como son los abonos, maderas, cueros, alimentos, fibras textiles, energías sustentables, etc. Es decir, que contrariamente al proceso actual de destrucción del medio ambiente, se estaría promoviendo la restauración del mismo.
  • La vida en contacto con la tierra, despierta la memoria de nuestras células, haciendo que nos sintamos una parte inseparable del Tejido de la Vida y no entes ajenos a éste. Lamentablemente, creo que ya no somos muy conscientes del deterioro en la calidad de vida que sufrimos actualmente, pues perdimos los puntos de referencia. A modo de ejemplo... de ninguna manera creo que estar atascado en un embotellamiento con un poderoso Mercedes Benz, un BlackBerry, una PC portable hiperconectada y un traje caro, sea sinónimo de mayor calidad de vida, que estar alrededor de un fuego, en familia, compartiendo relatos y comiendo productos naturales y de producción propia.
  • Al incorporar el concepto de Granja como forma de vida, automáticamente se nos despiertan instintos de Comunidad y no de Individualismo. El desafío sería lograr el desarrollo individual en comunidad, de manera que el aporte Único de cada Ser beneficie al conjunto (no solo humano).
  • Las Granjas bien manejadas son fuentes excelentes de alimentos variados y sanos, de materias primas diversas que permiten la construcción y fabricación de una muy buena cantidad de elementos necesarios para una suficientemente buena calidad de vida; incluida la producción de medicinas naturales.
  • En ellas es posible aprovechar mejor la energía del sol, el viento, el agua de lluvia, superficial y/o subterránea, como también de los diferentes tipos de suelos, que mediante técnicas orgánicas son fácilmente acondicionables para los requerimientos buscados.
  • Es en las Granjas donde la Naturaleza tiene la oportunidad de actuar sobre los desechos orgánicos, en nuestro beneficio y sin la necesidad de equipos y tecnologías complejas.
  • Son las Granjas con su biodiversidad, las que permitirían sortear de manera más efectiva las inclemencias climáticas (especialmente si el clima cambia demasiado por las acciones antropogénicas). Siempre habrá más posibilidades de contar con algo para comer.
  • Vivir de la tierra obliga a modificar los hábitos de vida y las prioridades, ubicando en su justo lugar a las egoistas actitudes humanas, que hoy están asociadas al dinero y el materialismo como objetivos primordiales a alcanzar. Todo un sistema financiero basado en la deuda y el eterno crecimiento, dejaría de tener el sentido que hoy ha adquirido.
  • Es en las Granjas donde es posible aplicar métodos de producción sustentables como la Permacultura, entre otros.
  • Es también en las Granjas donde se pueden hacer trabajos a una escala que no requieren de grandes organizaciones, ni máquinas, ni compleja logística. Con mano de obra y tracción a sangre, se pueden llevar a cabo la mayoría de las actividades necesarias para producir, transportar e interactuar más localmente.
  • Las Granjas demandan de artesanos de todo tipo, educación, investigación, desarrollo y diagramación (redes de comunicación, transporte, administración, industrialización, etc.). Creo que pocas actividades humanas son tan variadas y requieren de tanta imaginación y conocimientos de los más diversos.
  • Practicando la cultura de Granja sería posible revertir los procesos de deforestación, erosión, contaminación de la atmósfera, etc. A mayor cantidad de Granjas con sus propios ecosistemas, más posibilidades de absorber el CO2 liberado a la atmósfera.
  • Metafóricamente hablando, creo posible "reproducir" el agua, si la utilizamos bien y no rompemos el fino equilibro que la recicla en la naturaleza. Mediante buena cobertura vegetal y orgánica del manto superficial, logramos retenerla el mayor tiempo posible para nuestro beneficio, al mismo tiempo que se purifica naturalmente y sin costo. Las Granjas en suma, podrían ayudar a tal proceso. De la misma manera que por malas prácticas corremos el riesgo de secar de agua el planeta, deberíamos poder lograr el proceso contrario se cuidamos el ecosistema.
  • Una verdadera y profunda "revolución verde" sería posible de la mano de las Granjas.
  • Son una genuina fuente de inserción laboral y social para millones de personas que hoy están descolocadas y desesperanzadas.
  • Verdaderas Democracias serían posibles a nivel local. 700 años A.C. los mismos griegos ya decían que la democracia fuera del ámbito de las plazas no sirve.
  • El hecho que dependamos de mano de obra humana, no debería ser sinónimo de esclavitud. Nada es más digno que sentirse útil y poder hacer y crear con las manos. Todo depende de la actitud que se adopte entre los congéneres. Mediante el respeto y la dignidad, es posible que la mayoría realice cantando el trabajo que sea. Es la codicia y las ambiciones desmedidas lo que corrompen las relaciones humanas. Debería considerarse un pecado capital pretender más que lo SUFICIENTE.

Podría enumerar muchas otras ventajas, pero básicamente girarían sobre los conceptos generales ya detallados.


¿Cómo implementar un cambio así?

En realidad creo que no debería ser tan complejo, porque no estoy inventando nada que no se conozca ni que no esté vigente en diferentes lugares del planeta. Granjeros quedan muchos todavía… solo creo que con las políticas adecuadas deberían promoverse las condiciones para que casi naturalmente se revierta el constante proceso actual de abandono de los campos.

  • Los impuestos son un método de incentivo/desincentivo que permiten reorientar las actividades y desarrollos humanos.
  • Deberían promoverse centros de investigación y desarrollo en éste sentido, que brinden las herramientas y el apoyo necesarios, para que la mayor cantidad de gente posible se sienta segura al momento de migrar de la ciudad al campo o al cambiar de actividad.
  • Aprovechando las vías de comunicación actuales (rutas, puentes, túneles, fluviales, rieles, etc.) deberían re-diagramarse las políticas de Estado, con el fin de otorgar a la mayor cantidad de poblaciones y grupos humanos, la posibilidad de desarrollo a nivel local. Si bien las comunicaciones se verán dificultadas por la falta de energías, una descentralización del Estado y de las Administraciones Públicas deberían servir para promover el desarrollo más uniforme de las comunidades humanas a nivel más localizado y en áreas alejadas de los grandes centros de poder.
  • La parte más complicada la veo en el hecho de “la propiedad” y de que mucha gente se deshizo de inmuebles en el campo, lo cual los desvinculó de la tierra. Probablemente sea el Estado quien deba promover “leyes de tierras” y leyes antimonopolio. Creo que serán las necesidades las que mayor protagonismo adquirirán en el proceso de vuelta a la tierra; los terratenientes van a necesitar mano de obra para reemplazar a las máquinas y seguramente venderán/cederán lo “que les sobre y/o se les escape de las manos”; familias de campesinos le harán lugar a familiares o amigos de la ciudad para que ayuden en las tareas rurales por los mismos motivos; y también, algo que se hacía en la antigüedad y que personalmente estoy comenzando a aplicar, es volver al sistema de “medieros”, en el que se llega a un arreglo con gente de confianza, para que trabajen la tierra al 50% y 50% de la producción.
  • Deben castigarse los desarrollos en bioingeniería. Las hibridaciones están destruyendo la biodiversidad. La base del éxito de la Naturaleza para perpetuar las especies y la adaptación a las cambiantes condiciones del entorno, es la diversidad de formas de vida.
  • El uso de agroquímicos no me preocupa tanto, porque al ser tan dependientes de los hidrocarburos, no les veo mucho futuro. A la fuerza volveremos a formas orgánicas de producción.
  • El ser humano busca altas Tasas de Retorno Energético (TRE). En cambio, la naturaleza ha encontrado la forma de crear y darle lo necesario para vivir a todos los seres vivos con TRE´s bajísimas. Eso es lo óptimo y es a lo que hay que apuntar.
  • La Naturaleza ha perfeccionado su entramado de vida, basado en el mágico proceso de la Fotosíntesis. Y este proceso es el que marca el ritmo –el pulso- de la Vida en la Tierra. No deberíamos desarmonizar para asegurarnos la sustentabilidad en el tiempo.
  • Hay que proteger y recuperar los mares y aumentar las reservas naturales. Que el afán por el dinero no siga con su proceso de destrucción.

En fin, es un tema complejo, polémico y que da para hablar mucho más. Pero sí estoy convencido que sería una de las pocas alternativas posibles, para lograr un cambio de paradigma, que permita dejar una época de abusos, derroches, pérdidas de valores y de locura humana, por otra época más comunitaria, empática con el ecosistema y con mayor sentido de trascendencia.

Yo no hablaría de “Decrecimiento”, sino de “Transición”. Para muchos (entre los cuales me incluyo), iniciar proyectos de vida relacionados con el campo y la tierra, ya son una realidad, en la que no siento que estemos volviendo para atrás, sino todo lo contrario… significa nuevas oportunidades, menos estrés y más calidad de vida. Se requiere de la decisión para hacer los cambios... cuando uno está en el baile, se da cuenta que en realidad “los fantasmas” no están adelante sino que rápidamente quedan atrás. Nada bloquea más a la mente y el cuerpo, que el miedo crónico.

Si yo no tuviera la posibilidad que tengo de disponer de un pedazo de tierra, sin lugar a dudas que buscaría la forma de encontrar un trabajo en el campo de un tercero; aunque sea por casa y comida, como de hecho lo hice en un viaje de más de 1 año por Australia y Nueva Zelanda, para conocer y aprender el trabajo agropecuario de dichos países.

SUFICIENTE, DECISIÓN y ACTITUD: tres palabras que separadas o en frase me encantan…

Saludos a todos,

Gabriel A. Anz
Técnico Agrónomo
Argentina


viernes, 2 de diciembre de 2011

Saldando cuentas con la Naturaleza

Imagen de The Daily Mail: dailymail.co.uk

Queridos lectores,

Un compañero de mi laboratorio realiza de tanto en tanto campañas oceanográficas en la Antártida. Hace un par de años tuvo la ocasión de coincidir con sus antiguos camaradas en un entorno que había visitado más de 20 años atrás. Al volver me contó muchas anécdotas de su viaje, de cómo había visto su viejo buque de investigación oceanográfica, los colegas que aún embarcan allí... Después se quedó pensativo y me dijo: "Sabes, lo peor no es que cada vez haya más mar libre. Hace 20 años los icebergs eran blancos; ahora son azules". Yo dije: "Ya", y los dos callamos. El color del hielo está relacionado con la cantidad de aire que está atrapado en su interior; a medida que el hielo queda atrapado a más profundidad y está más apretado, el aire escapa y el hielo se vuelve cada vez más azul. Esos icebergs que había visto mi colega eran de hielo viejo, posiblemente muy viejo, hielo que no había visto la luz del sol desde hacía mucho tiempo, siglos quizá. Trabajando donde trabajo me resulta muy chocante oír el porfiado griterío del negacionismo del cambio climático, ya que día sí y día también mis compañeros me explican anécdotas de sus campañas de trabajo o las de sus colegas próximos, con una cobertura prácticamente global: que si los caltratos de los fondos marinos se están evaporando en ciertos lugares, que si las especies de peces e insectos tropicales se están desplazando hacia latitudes más altas, que si en ciertas especies de peces en las que la temperatura determina el sexo se observa una desproporción de hembras, que si las temperaturas observadas en el Polo Norte y Groenlandia superan en 8ºC de manera consistente la media del siglo XX, que si la mayoría de los glaciares de Groenlandia están acelerando su débito de hielo al tiempo que el frente del glaciar retrocede, que si la capa de hielo del Ártico es cada vez más fina, que si comienza a haber tierra no cubierta de hielo en la Antártida durante el verano austral... Y eso sin contar con efectos más sutiles como el aumento de evaporación y su posiblemente correlado aumento de eventos extremos (precipitaciones más intensas en ciertos lugares y, paradójicamente, sequías más pronunciadas en otros, según los caprichos de la circulación general de la atmósfera). Si hay algo evidente es que se está produciendo un cambio del clima rápido y a gran escala, de una amplitud mayor de lo que los registros del último millón de años nos muestran (quitando las glaciaciones, que son de sentido contrario) y -por más que neciamente insistan en ello los negacionistas- decorrelado de los ciclos de actividad solar.


Comenta Ugo Bardi que ciertos efectos indeseados de la actividad industrial dejan un pesado lastre a la sociedad, en forma de contaminación -entendida ésta en un sentido amplio, como ahora explicaré. Ese lastre es al principio ligero, irrelevante, y la sociedad puede fácilmente hacerle frente, la mayoría de las veces simplemente ignorándolo. Sin embargo, su efecto es generalmente acumulativo, con lo que su presencia acaba siendo generalizada y al final la sociedad ha de ir destinando recursos crecientes simplemente para mantenerlo a raya. Para el momento en que la sociedad entra en una fase de declive energético causada por la llegada del Peak Oil y del Peak Everything (la Gran Escasez) la contención de los efectos de esa contaminación es una necesidad literalmente vital, pero en ese momento la escasez de recursos pone a la sociedad delante de un cruel dilema: o destina recursos a remediar -más bien, paliar- el desastre anterior y entonces disminuye aún más su capacidad productiva, o bien ignora el problema de la contaminación como ha hecho siempre y entonces éste, de proporciones ya gigantescas, se cobra su peaje de vidas humanas e infraestructuras destruidas. En cualquiera de los dos casos, el resultado es un declive de la sociedad más abrupto de lo que se habría anticipado por el propio declive que predicen los modelos de agotamiento de recursos. Es lo que Bardi denomina Efecto Séneca. La consecuencia más inmediata del efecto Séneca es que el colapso de la sociedad es mucho más probable de lo que uno podría anticipar, sobre teniendo en cuenta que el discurso implícito de nuestra sociedad es que las cuestiones medioambientales son secundarias. Aquí es conveniente hacer una aclaración: es verdad que nuestros líderes se llenan la boca con la necesidad de respetar el medio ambiente, la bandera de lo cual es actualmente la lucha contra el cambio climático; del mismo modo, nuestros medios de comunicación repiten también machaconamente que tenemos que proteger el medio ambiente y promueven campañas de concienciación, basadas en pequeños gestos en pro del medio ambiente. Lo cual está muy bien, pero es largamente insuficiente para lo que se tendría que hacer. Sin embargo, cuando se llega al momento de ponerse serios, cuando se deberían de tomar las medidas drásticas y decidir, por ejemplo, reducir drásticamente el volumen de emisiones de CO2, entonces los discursos se llenan de frases huecas y al final no se hace nada. ¿Por qué? Ya se explicó en el post anterior: por cortoplacismo, por temor a comprometer el crecimiento económico que es el sanctasanctórum de la agenda política. Por eso la  cumbre de Durban será un nuevo fracaso. A una escala más doméstica, cuando hablas con empresarios, incluso con gente de la calle, a veces llegan a verbalizar explícitamente lo que es un sentir de gran parte de la población: "Sí, está muy bien eso de tener pajaritos y florecitas, el medio ambiente y todo eso, pero lo primero es tener para comer, ¿sabes?, y la economía es la base de todo". El sentir popular es que la preservación del medio ambiente no es una lucha tan vital, del mismo modo que tampoco se percibe la urgencia de superar nuestra dependencia de los recursos no renovables, y en buena parte eso pasa por el mismo motivo: porque no tiene un reflejo inmediato, aquí y ahora, en nuestras condiciones de vida. Nuestra estrategia animal como especie y como individuo nos lleva a fijarnos en los peligros concretos y actuales, esperando para reaccionar a los peligros futuros a que se hagan presentes, sin intentar entender que para cuando llamen a nuestra puerta su magnitud nos desbordará y engullirá. ¿Quiere esto decir que no hay salvación, que el cortoplacismo es un determinante de nuestra conducta y que es imposible que actuemos de otra manera? No. Nuestro cortoplacismo es un resultado lógico de nuestra psique animal, de nuestro comportamiento instintivo; sin embargo, somos seres racionales y como tales podemos superar nuestros impulsos irracionales y sentar las bases para hacer las cosas correctamente. Lo que hace falta es conocer los hechos y afrontarlos serenamente y sin prejuicios. Y como la mejor manera de aprender es por la virtud del ejemplo, expondré seguidamente algunos ejemplos de los costes naturales diferidos que se pueden volver irremontables en la época de escasez y que demandan nuestra atención preferente ya.

  • La gestión de los recursos nucleares, particularmente los de alta actividad. Lo comentamos al inicio de este blog, y también hemos hablado de ello el pasado miércoles en la radio. Como ya ha dejado claro tras la tragedia de Fukushima, las centrales nucleares albergan las barras de combustible usado típicamente en piscinas sometidas a refrigeración o bombeo constante mientras éstas van progresivamente enfriándose y esperando a que puedan ser manipuladas. Como el proceso que tiene lugar no es químico sino nuclear, nuestra experiencia del día a día no vale; las cantidades de energía implicadas son enormes y su latencia inverosímil: hacen falta típicamente unos cinco años para que esas barras gastadas puedan comenzar a ser manipuladas, tal es el calor y la radiación que desprenden. Pero eso no quiere decir que ya estén frías: aún deberán de refrigerarse durante varias décadas más, típicamente unos 60 años, antes de poder confinarse en una contención sólida definitiva y sin refrigeración. Está claro que un almacén de residuos de estas características es una instalación que tiene un considerable consumo energético y que requiere una monitorización constante y especializada. Dada la situación de degradación económica que estamos viviendo, y el inevitable descenso energético que se irá acentuando cada vez más, es legítimo poner en duda que se pueda mantener estas instalaciones no productivas operativas por demasiado tiempo. Recuerden que sólo en petróleo en los próximos 10 años se tienen que poner en producción 4 Arabias Sauditas, unos 36 Mb/d, que el gas estará próximo a su cenit, que el carbón posiblemente ya lo habrá superado y que el uranio probablemente también. Y eso a 10 años vista; ¿qué no habrá pasado no ya dentro de los 60 años de "enfriamiento" nuclear, sino de 30? A otro nivel de requerimiento energético están los almacenes permanentes de residuos de media y baja actividad, y los residuos de alta actividad cuando ya no estén tan calientes. ¿Cómo se podrá garantizar su perfecta contención durante los muchos siglos que se tiene que esperar antes de que dejen de ser peligrosos? ¿Quién se encargará de cambiar los bidones cuando sea necesario por el paso del tiempo y la corrosión, en parte generada por los propios residuos? Resulta evidente que en algún punto las actividades relacionadas con la gestión de los residuos cesarán, y éstos serán abandonados a su suerte. A partir de ahí comenzará un proceso, lento en el caso de los residuos fríos, bastante más rápido en el caso de los calientes, de dispersión y contaminación; los residuos llegarán al acuífero y a áreas de tierra circundantes, contaminándolas. Ello no significa que la vida cese por completo en esas zonas (el nivel de radiación no será tan alto como para esterilizarlas) pero sí que la vida será más corta en general y amenazada por tumores e intoxicaciones. El alcance de esta contaminación dependerá del tipo de residuos y cómo colapse la instalación de contención, pero fácilmente el área severamente comprometida será de varios kilómetros a la redonda. En este sentido, es probable que muchas centrales nucleares actualmente en uso acaben por ser abandonadas a su suerte tras dejar de ser operativas, con lo que también se las ha de contar como posibles almacenes fallidos y contaminantes. Mención especial merecen aquí las centrales gravemente afectadas por un accidente nuclear, como la de Chernóbil en Ucrania (donde se está construyendo actualmente un segundo sarcófago de contención, habiendo fallado estructuralmente ya el anterior) o los tres reactores colapsados de la central de Fukushima en Japón. Las tareas de contención de estos reactores fallidos parecen ser muy intensivas en medios -en el caso de Chernóbil, dos grandes estructuras de hormigón en 25 años, más todas las tareas de descontaminación y vigilancia adicionales-, y en este caso su no contención implica una contaminación de las más nocivas en el área circundante. También conviene destacar que la propia gestión de las armas nucleares (esos miles de cabezas atómicas que están repartidas por el ancho globo) puede presentar problemas importantes en caso de un grave colapso societario; yo anticipo que un escenario probable - a décadas vista, eso sí- sería el desmantelamiento de los misiles para aprovechar el combustible propulsor y el almacenamiento de las cabezas en algún almacén militar; pero poco a poco el coste de ir reemplazando las contenciones puede ser muy prohibitivo. En todos los casos, además, se tendrá que contar con personal y equipamiento especializados, cada vez más caros de conseguir en un entorno de declive energético y económico. En suma, los costes crecientes de todas estas instalaciones permiten aventurar que su abandono al menos parcial es prácticamente inevitable, con lo que extensas áreas productivas de muchos países quedarán finalmente arrasadas, haciendo el declive más rápido de lo previsto.
  • La gestión del agua: Los problemas de contaminación ambiental son bastante graves, y todos requieren sistemas de monitorización y paliación para evitar tener un impacto no sólo social, sino económico, en nuestra sociedad. Destaca en particular el tratamiento del agua, ya que es el agua es un vehículo para la dispersión de sustancias a gran escala y un perfecto vector para su entrada directa o indirecta en el organismo de las personas. Nuestros sistemas de potabilización de agua para el consumo humano y para el riego de vegetales requiere grandes cantidades de energía, en parte porque fruto de nuestra actividad industrial nuestros ríos están más contaminados y se tiene que realizar una especial vigilancia y tratamiento para eliminar sustancias tóxicas antes de que lleguen a cualquier punto de la cadena trófica, y no sólo al agua de beber. Problemas recurrentes de contaminación del agua son la presencia de arsénico por sobreexplotación de acuíferos, de metales pesados como el cadmio, cinc, plomo y mercurio por la actividad industrial, de purines por la actividad ganadera, de dioxinas de diversa procedencia, y la ya de por sí natural de bacterias y otras sustancias. Tratar el agua antes y después del consumo es hoy en día una tarea compleja que requiere instalaciones especializadas, intensivas en capital, en reactivos químicos y, cómo no, en energía. Ya en la situación actual de estrechez económica hay una cierta tendencia al descuido de una parte de este tratamiento de aguas, típicamente el de aguas residuales, como comentamos en una ocasión anterior en el caso de España. A medida que el declive energético vaya dejando menos recursos energéticos disponibles, se exigirá mayores pagos a la población hasta que en un momento esos servicios dejarán de ser prestados a escala masiva. El no tratamiento del agua multiplicará los problemas de salud de la población, que en ocasiones serán muy graves, lo cual obligará a desviar otros recursos al tratamiento de los enfermos y disminuirá la mano de obra disponible. Debido a la concentración de problemas alrededor de las instalaciones industriales, grandes ciudades y poblaciones muy industrializadas se verán especialmente amenazadas por este problema, lo cual seguramente comportará una creciente sensación de insalubridad por vivir en esos lugares y que una parte creciente de la población los abandone, precipitando el declive de la sociedad.
  • Efectos directamente asociados al cambio climático: Lo que suele pensar la gente en este capítulo es en la subida del mar, o eventualmente en fenómenos extremos (sequías prolongadas, temperaturas letales en el verano, huracanes en latitudes medias, tormentas devastadoras,...). Todo lo cual es posible pero no es necesariamente lo que más pronto pueda llevar a un "efecto Séneca". Hay, sin embargo, una miríada de otros efectos sutiles, realizables en escalas más cortas de tiempo, que pueden convertir grandes extensiones de la Tierra en poco aptas para la vida humana, al menos en la extensión actual, y de una manera bastante más prosaica. Uno de esos efectos son la subida a mayores latitudes de insectos propios de climas más tropicales. Muchos de esos insectos son vectores de enfermedades inauditas en nuestros predios, no sólo las humanas, también las animales: infinidad de virus, bacterias, hongos y parásitos diversos para los que la aglomeración de hombres y bestias de la que somos tan pródigos puede ser el equivalente a acercar la paja a la llama. Algunas de estas plagas no tienen porqué afectar a hombres y ganado, sino a sus pastos: al haber reducido la diversidad genética de nuestros sembrados la hemos hecho más vulnerable a agentes que no son habituales por aquí, pero que podrían comenzar a serlo. ¿Creen que exagero? ¿Han oído hablar del hongo que está destrozando los cultivos de trigo en África y que avanza poco a poco hacia el norte? ¿Y de la emergencia de nuevos insectos resistentes a las cepas de maíz insecticidas de Monsanto? Otro de esos efectos sutiles es algunas alteraciones climáticas regionales nada espectaculares pero determinantes para la viabilidad agrícola de ciertos territorios. Por ejemplo en Europa, la constatada disminución del caudal de la Corriente del Golfo que transcurre por el Atlántico Norte evidencia que este flujo de agua caliente podría acabar por detenerse. Si eso acaba sucediendo Europa se volvería más seca y más fría, con lo que la agricultura europea vería reducir sensiblemente su rendimiento. Y, como digo, éstos son sólo un par de la miríada de efectos nocivos que van a complicar nuestra existencia en las próximas décadas y contra los cuales no podremos oponer la potencia magnífica que nos proporcionaron los combustibles fósiles.
  • Erosión del suelo y pérdida de suelo cultivable: El modelo de agricultura extensiva  que se ha practicado durante años nos ha llevado en muchos aspectos a un callejón sin salida. Algunos estudios apuntan a que la agricultura industrial que practicamos acaba a la larga rindiendo menos que cultivos con técnicas más tradicionales (un reciente estudio de Naciones Unidas afirma que la agricultura ecológica podría rendir hasta el doble que la industrial). De hecho uno de los graves problemas de la agricultura industrial es el abuso de fertilizantes y del laboreo de la tierra. El fertilizante en exceso va a parar al acuífero y a los ríos, contaminando amplias zonas e incluso generando zonas muertas en el mar por culpa de la eutrofización;  y  el exceso de laboreo deja expuesta capas de terreno fértil que pueden ser arrastradas por el viento. La realidad es que la zona fértil de la tierra de labor tiene en la mayoría del planeta unos cuantos centímetros de espesor, y que regenerar un par de esos centímetros lleva alrededor de un siglo de depósito natural de materia orgánica, pero nosotros lo estamos erosionando y degradando mucho más deprisa. Lo normal sería evitar sobre-laborear las tierras cultivadas para no reducir su fertilidad, pero con el aporte de los fertilizantes naturales la estrategia del laboreo intensivo era muy rentable. El problema es que tras décadas de estas prácticas amplias zonas de EE.UU. y del Reino Unido tienen un suelo cultivable que es como una esponja: están desprovistos de nutrientes naturales y sólo sirven si se añaden fertilizantes artificiales. Fertilizantes los nitrogenados que se sintetizan a partir del gas natural y los fosfatos que se derivan de la roca de fosfato, la cual superó pico extractivo hace años (peak phosphorus). Sin suficientes insumos materiales y energéticos el rendimiento agrícola caerá drásticamente, especialmente en aquellas tierras que ya sin aporte extra no funcionan; y careciendo de la capacidad de mantener una población alimentada ésta se desbandará (la cuestión obviamente es a dónde). Como parece que nunca se puede evitar estar peor, resulta que también se ha abusado de los recursos hídricos en muchos entornos, siempre en pos de los rendimientos crecientes; lo cual puede traer épocas de aciago recuerdo y cuyas lecciones parecen haberse olvidado, como el Dust Bowl. No es una exageración: algunos granjeros de EE.UU. denuncian que el actual modelo de explotación podría llevar a un nuevo Dust Bowl, como si una maldición bíblica nos llevara a repetir el escenario de los años 30 del siglo pasado tanto en lo económico como en lo ambiental. Sólo que esta vez el problema se reproduciría en muchos puntos del Globo, como por ejemplo en Arabia Saudita.
  • Gestión no renovable de los recursos renovables: Porque aunque pueda parecer paradójico, un recurso renovable puede agotarse si se explota de manera desmesurada (sobreexplotación). La gente percibe intuitivamente este problema cuando se trata de un bosque (si lo talamos más rápido de lo que crecen los árboles acabaremos por arrasarlo), pero es un problema generalizado: pescamos peces más rápido de lo que se reproducen (ya hemos comentado que a ritmos de pesca actual exterminaríamos todos los peces de todos los mares entre 2030 y 2050), talamos bosques para hacer nuevos cultivos, abusamos del agua de acuíferos, ríos y pantanos, etc. De hecho, es bastante difícil saber a priori si una escala concreta de explotación de un recurso será sostenible o no; por ejemplo, cuánta biomasa se puede detraer de un bosque o área, sobre todo teniendo en cuenta que procesos como la deprivación de fósforo son lentos y no son siempre evidentes. En todo caso, hay siempre un límite máximo de explotación si no queremos degradar y eventualmente destruir un recurso renovable. Pero escaseando los recursos no renovables, mientras se mantenga el Business as Usual lo natural es quemar todo lo quemable, sin importar el futuro; eso precipitará la caída, a la Séneca, puesto que la respuesta de los recursos renovables no estará a la altura de nuestras expectativas, creadas en la época dorada de los combustibles fósiles.

Nada de todo esto es nuevo. El añorado Quim ya se refería a este problema en su post "Sucedió en 1980", en el cual comentaba un artículo de la prestigiosa Proceeding of the National Academy of Sciences, que lleva por título "Tracking the ecological overshoot of the human economy", por Mathis Wackernage y sus colaboradores. La gráfica lo dice todo: desde 1980 no tenemos suficiente planeta Tierra para mantener nuestro ritmo de vida.










Se puede resumir esta historia con conceptos inteligibles para los economistas:  hemos pasado de vivir de las rentas de la Tierra a vivir de su capital. Lógicamente esta situación no puede durar indefinidamente, y de alguna manera el efecto Séneca lo que refleja es la necesidad de saldar esa deuda que hemos acumulado. Porque de nuevo se trata de un problema de deuda: hemos tomando prestado del futuro para vivir mejor el presente, sin importarnos cargar las consecuencias sobre las generaciones futuras. La misma lógica de la burbuja financiera pero sobre una escala temporal mayor. Por tanto, el déficit ecológico es la versión en el mundo de los recursos del problema de la deuda, y el efecto Séneca viene a ser el defaulting sobre la deuda ecológica.


Por supuesto las cosas no tienen por qué tomar el peor curso posible, pero lo que sí que está claro y es lo que evidencia el efecto Séneca es que cuando más tardemos en ponernos manos a la obra menos recursos tendremos y más nos costará. El cortoplacismo analizado en el post anterior explica por qué estos temas no son tomados en consideración, ya que el objetivo es crecer a toda costa aún cuando despilfarremos. Otra cosa importante es que si contabilizásemos correctamente estos costes futuros se vería que preservar el medio ambiente y combatir las externalidades es, en realidad, un buen negocio, incluso desde el punto de vista financiero ya que ahorra costes futuros, los cuales no sólo serán crecientes en absoluto, sino que lo serán mucho más relativos a unos PIBs que no pueden crecer sino caer, ya que esta crisis no acabará nunca.



Salu2,
AMT